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LOS ANTIGUOS DOMICILIOS

 

xxSentimos el presente por melancolía de un pasado que en su esencia no era tampoco tiempo feliz. Este presente que se colma al proyectarlo de nuevo en el objeto que miro y me devuelve la analogía del ayer. (En la pescadería)

 

 

 

 

xx“Tomen el pensamiento más simple —decía Henri Bergson— supónganlo constante, absorban en él la personalidad entera. La conciencia que acompañará dicho sentimiento no podrá permanecer idéntica a sí misma durante dos momentos consecutivos, puesto que el momento siguiente contiene siempre, además del precedente, el recuerdo que éste le ha dejado.”

 

xxUna conciencia que tuviera dos momentos idénticos sería una conciencia sin memoria. Borges escribió Funes el memorioso bajo los efectos de su insomnio y dolor de muelas nocturno. Cada figuración literaria nace generalmente de un dolor o de un aburrimiento. La poesía no nace siempre del dolor ni de momentos baldíos; no existen esos momentos, son solo figuraciones. La poesía es precisamente ese tiempo que habiéndose ido siempre permanece en constante presencia. No es un recuerdo, ni la memoria evocadora. Tampoco se trata de algo que se aprendió y no se olvida. Como si una cortina se abriese de pronto y mostrase algo de lo real, no de la realidad. Hay escrituras poéticas que se trazan a través de la herida. Escribir desde la herida es lo que han hecho poetas como Ana Cristina César, Silvia Plath, Anne Sexton, Cesare Pavese o Delmira Agustini. (Ante un café)

 

 

 

 

xxPuede que retomemos viejos conceptos que tengan en cuenta, sobre todo, lo colectivo. Un retorno al humanismo y a la solidaridad más allá de las estrechas paredes familiares. Situarse ante la invasión de lo que se llama globalización que entra por todas partes, desde el cierre de bares regentados por gente sencilla y reabierto bajo el dominio de familias chinas en casi todas las ciudades españolas, a comercios que llevaban más de cien años en el mismo lugar y por no poder afrontar el alquiler deben cerrar; hasta la compra compulsiva en telefonía de sofisticados aparatos que en manos de cualquiera pueden llegar a ser nefastos. La división cada vez será mayor. Intensidades de conciencia.
xxA menos cultura, menor capacidad de elección, por lo tanto, todo cuanto sirvan en los medios servirá también para dotar a la gente de menos tiempo para ellos mismos, pues su tiempo está constantemente ocupado en las redes de una sofisticada trama que cada vez inventa las maneras de llegar más fáciles, menos complejas. Intuitivo, le llaman a un sistema de búsqueda en Internet. Un niño de dos años tiene más intuición que alguien de setenta en ese territorio. Mientras la brecha se dibuje así, casi todos estaremos en medio de la fractura. La fractura se extiende en varias direcciones. Ya no estamos encerrados en territorios con fronteras; la tierra entera es el territorio. (En la oficina)

 

 

 

 

xxUna bella imagen: colibríes en los respaldos de las sillas. Estoy echada en el sofá. Veo una uve de pájaros que pasan como una ráfaga. Me acabo de despertar de un sueño donde yo no estaba presente. Dicen que no se puede dar lo que no se tiene a quien no es. Por ende, ¿se puede dar lo que se tiene a quien es? (En el sofá)

 

 

 

 

xxEl peor dolor: que no quede espacio alguno. Todo lleno, rebosante de la mierda del yo.

 

 

 

 

xxEl amor entre mujeres no es un tema que me interese especialmente, porque me parece exactamente igual que el amor entre dos personas de cualquier sexo. Se ha castigado y prohibido durante demasiados años la relación entre dos mujeres que, para protegerse, debía estar a salvo de las miradas de los demás; por lo que, acostumbradas a esconderse, los gestos de ambas se encogían transformándose en nuevos códigos que no podían interpretar quienes no estuvieran dentro del mismo campo de signos. Muchas jóvenes no tienen ni idea de lo que padecieron mujeres que podrían ser sus abuelas. Actúan con mayor libertad y no les importa no contar con imágenes especulares ni en la calle, ni en los medios de comunicación, ni en la moda, ni en las revistas del corazón. El escondite es todavía un lugar donde habitar. Me interesa más el proceso de conocimiento que se acentúa cuando se ama a través de un cuerpo. La identidad que quiere el yo no está relacionada con el cuerpo del otro; el cuerpo es capaz de proporcionar placer. La diferencia consiste en olvidarte del yo estando con otra. La otredad no es lo femenino, es una huella que no se contrapone a lo masculino.

 

 

 

 

xxEn el bar de mujeres suele haber menos ruido producido por las conversaciones que en un bar común. Entras y te miran; es una mirada que dura un instante. Miran con curiosidad, pareciendo preguntarse: ¿quién es?, ¿qué hace aquí?, ¿me gusta? Existe cierto rubor, sobre todo entre las mujeres de más edad, en la mirada. En la mirada se pone el cuerpo también, pero hay algo apenas perceptible, una cruda sensación de intemperie. (En el bar)

 

 

 

 

xxLa pareja tradicional hombre/mujer solo tiene en común una serie de intereses y descendencia, una vez ha pasado el tiempo de la pasión. Dice la educación judeo-cristiana que el varón necesita follar más veces; la mujer quiere una pareja que le otorgue seguridad; el varón casi nunca habla de sí mismo, rodea el asunto envolviéndolo de política, fútbol, negocios, recuerdos infantiles… La mujer quiere saber más del otro, es cotilla y curiosa, le importa ser mirada y gustar. En la cama no se avienen siempre, cada uno quiere una cosa y sin embargo ese es el modelo que hasta ahora ha sostenido lo que llamamos sociedad. Es mucho más enigmático en el Islam. Recuerdo que cuando pregunté, en un festival de poesía en Ashilá, a una poeta marroquí, ésta me sugirió que de ese tema mejor no hablásemos y me quedé con el silencio como respuesta.

 

 

 

 

xxHace sol y nos refugiamos bajo un toldo. Pasan las poetas ante el micrófono. Casi todas dicen algo parecido sobre el amor. El amor como una promesa, como algo que es en sí mismo, como un presagio, como un mazazo de dolor, como un anhelo. Ellos, los poetas, son más narrativos, te cuentan la historia de un poeta de una generación anterior y le dedican el poema, no se preocupan tanto del amor. Me maravillo pensando en la fuerza de nuestra mente para seguir creando complejos estados de ánimo mediante palabras que apenas alcanzan a expresarlo. (En una lectura poética)

 

 

 

 

xxPasaron siglos en veinte años. Jóvenes poetas se preocupan de su atuendo, de su pelo, de su boca, son como actrices que no han encontrado su escenario y la escena no logra seducir. Han asimilado lecturas de filósofos, de mujeres famosas a principios del siglo XX por su apuesta vital. Rescatan del olvido voces de heroínas codificadas en el envoltorio consumista. Pasan de un relato a otro como si ya lo hubiesen visto todo. No hay el menor gesto de inseguridad, un atisbo de duda, un mínimo titubeo. ¿Qué será de ellas dentro de dos décadas; habrá pasado otro siglo también? (En otra lectura poética)

 

 

 

 

xxLa poesía escrita por jóvenes siempre se ha dejado influir por las modas. Tengo la sensación de que el tiempo se quedó más detenido en la poesía que en la música o en la pintura. Siento un gran estupor cuando leo poemas que se escriben con la misma horma barroca o neoclásica, como si el castellano no hubiese evolucionado. He llegado a escuchar a algún poeta joven, al hablar de poesía latinoamericana, decir orgulloso: “Al fin y al cabo nosotros llevamos el castellano a América.” No se puede ser más españocéntrico. Olvidan que la evolución de la lengua dio vida al argentino, uruguayo o colombiano utilizando palabras como placard, friser, nona, azúcar impalpable, de raíces italianas y francesas; o chancho y chacra, que vienen del guaraní y del mapuche incorporándolas al mismo idioma. El castellano de Lezama Lima, con tantas apretaduras y claros, es un ejemplo de respiración en la densidad, así como el de Leónidas Lamborghini, que inventó una lengua para expresar su deseo. ¿Y el aura de las palabras de Juan L. Ortiz? O los breves y certeros aforismos de Antonio Porchia:
xxEl hombre habla de todo y habla de todo como si el conocimiento de todo estuviese todo en él.” (En el bar)

 

 

 

 

xxCuando todo está hecho, las mañanas son tristes, escribió Antonio Porchia. El joven quiere triunfar pronto, y es natural, forma parte de la fuerza de la juventud, pero se equivoca cuando se mira en el espejo, dejándose acompañar solamente por quienes piensa que no le hacen sombra, coetáneos que en el fondo desprecia. Y se sirve de ellos para que expresen epigonalmente la línea poética que dice haber inventado. La experiencia nos dice repetidas veces que la gloria es efímera y en su búsqueda se afilan verdaderos puñales. No es lo mismo ser un ególatra gracioso que un solitario impostado. Los jurados de los premios de poesía se repiten y repiten hasta la saciedad. Hay gente de 30 años que tiene un currículum de catedrático. Siempre fue así, por eso no hay temor a que la poesía desparezca. (En una lectura poética)

 

 

 

 

xxTe atraviesa como un fantasma. Es, de cierta manera, un virus que aparece en el momento más inesperado porque está latente. El virus no tiene efectos letales, pero es molesto. L. me decía, mientras tomábamos un té, que lo importante es conocer la razón por la que a mí me afecta, e indagar en la vulnerabilidad que me provoca esa persona. No hay día en que no me encuentre con rastros de ella. No sé si lo que más me fastidia es que durante mucho tiempo llegué a creer que era “la mejor”, pero las creencias no las tienes tú, son ellas las que se apoderan de una. Quizás sea mejor decir que estaba convencida de sus cualidades. ¿O cantidades?

 

xxNo, en realidad no es el cuerpo, es la palabra. Nombrar también se acaba, decía Paul Celan. Te nombro con mi destino. Se suicidó transido de dolor. (En la oficina)

 

 

 

 

xxLa imagen de la naturaleza como un circuito equilibrado no es más que una proyección retroactiva de los seres humanos. Ésa es la lección de las recientes teorías del caos: la naturaleza es ya, en sí misma, turbulenta, desequilibrada; su regla no es una oscilación estable en torno a algún punto de atracción constante, sino una dispersión caótica dentro de los límites de lo que la teoría del caos denomina el “atractor extraño”, una regularidad que dirige el caos. Deleuze y Guattari conocían bien la “naturaleza humana” y se adelantaron dejando en sus escritos, con una gran complejidad, muchos acontecimientos políticos que retornan cíclicamente. Del caos nacen los medios y los ritmos, el caos no es lo contrario del ritmo, es el medio de todos los medios, sin caos no hay ritmo. Todo está estrechamente imbricado: el tejido adiposo de la musculatura y la intangible conciencia, el deseo que pusiste en un cuerpo y la manera de cruzar la calle. No habría fisuras sin caos. Es en ellas donde se produce casi todo acontecimiento. Este capitalismo que nos tritura como una máquina hace que todo tienda al caos, a la disolución; por lo tanto más ritmo, más movimiento, ir a la velocidad del caos, sumergirse en su intensidad, darle la vuelta al azar, todo es posible si lo nombras. (Leyendo)

 

 

 

 

xxLos gatos, ¿son el mismo gato? (En el semáforo)

 

 

 

García, Concha. Los antiguos domicilios. Sevilla; Ed. La Isla de Siltolá, 2015.

 

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