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Archive for 30 abril 2014

ÉPICA DEL NAUFRAGIO

La mirada desnuda

 

 

Y LLAMASTE A LA MUERTE PARA VER SUS OJOS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Cesare Pavese

Todo lo envuelve el aire de la noche dormida,
mientras sólo un susurro se hace leve al silencio,
porque deseas que las palabras nombren el sueño,
que constante reaparece en su enigma soñado.

Todo lo envuelve el gesto que persiste
xxxxxen la mañana honda y herida del alma.

Construyes un andar que niegan tus pasos,
como luchando contra el viento furioso,
o como si cayeras en medio de un océano
de perpetuos oleajes.

Derribas
xsxxxxxxxinmune
xxsxxxxxxxxxxxxxxel gesto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdel dolor.

[El amanecer nunca fue un consuelo,
los años solitarios, lo sabes,
harán del verso fuego naciente
para el que, entregado,
aguarde a sumergirse en su agonía.

Si estás cerca del lenguaje secreto
de los altos jardines vidriados,
permíteme, ángel ausente,
descender al valle solitario
de las almas cautivas.]

Derribas inmune el gesto del dolor.
Seduces el candor de lo perdido
y anhelas que el instante perviva.
Sólo el olvido te conduce a la verdad,
y sabes que la muerte vendrá aunque tú no la invoques.
Será de nuevo la imagen de unos ojos mudos y dolientes.
Tus propios ojos, tu única verdad aprisionada.

Todo lo envuelve el gesto que persiste,
en la mañana honda y herida del alma.

 

 

 

 

SONATA DE LO INCIERTO

Los años pasaron entonces
lejos del recuerdo.

Sonríe en la fotografía
otro que no soy yo,
y me detengo absorto
contemplando aquel paisaje
ya abrasado por el tiempo.

Nada queda de esos días,
del mirar eterno hacia
el horizonte,
hallando caminos vírgenes
que mi mirada exploraba,
bajo el destello
de una inocencia enfurecida.

No reconoce su pasado
aquel hombre que fue niño,
aquel poeta callado que aprendió
a dialogar con las sombras
y a habitar los jardines difuntos
de su propia memoria.

Porque todo instante es la presencia
de lo definitivo, sé ahora cuantas conquistas
han de sumarse a lo perdido.

El niño que juega en las alamedas
no sabe que soy yo quien le escribe.

Aunque ahora me mira, me tiende su mano,
pero su rostro,
ya ha desaparecido.

 

 

 

 

ROMA, ALGUIEN HA SOÑADO

Vislumbra el desaliento la noche soñada,
xxxxxuna borrosa voluntad que me arroje
xxxxxla memoria. Duerme el silencio
xxxxxpero no el rostro que perfila.

Quién cifra o conjura este proemio inalterable
xxxxxque ya nombra el desenlace, arrojando
xxxxxel tiempo rescatado. En Roma, alguien
xxxxxha soñado. Y sabes del recuerdo, y preguntas
xxxxxentregado, ya al albur cabal del desvelo.

Cielo nublado, de todos los colores,
xxxxxen Roma, vieron pasar un instante,
xxxxxy cruzó la eternidad su mirada,
xxxxxalguien o algunos que ahora, sueñan
xxxxxcon soñarlo.

Ante el eco de una fotografía, temblorosos,
xxxxxresuena la materia varada, y ya no
xxxxxesperan nada. Nada que disipe
xxxxxel cielo nublado, que sienten,
xxxxxsin volver a mirarlo.

En Roma, alguien ha soñado, y ahora,
xxxxxxxxxxsueñan con soñarlo.

 

 

 

 

LA ARMONÍA INALCANZABLE

EL TIEMPO PARECE CONSUMAR SU ANHELADA RETENSIÓN
en Ponte Vecchio. Acaso el tránsito oscilante
xxxxxxxxxxxxxxxxrecupera un hondo pasado que albergó su vertical
xxxxxxxxxxxxxxxxsimetría eternizada. Entre alhajas y orfebres medievales,
xxxxxxxxxxxxxxxxentre artesanos y aprendices fieles del oficio que aún
xxxxxxxxxxxxxxxxpredican algunos casanovas tardíos, entre lluvias devastadoras
xxxxxxxxxxxxxxxxy guerras que precisan de los años para asumir su yacente
xxxxxxxxxxxxxxxxpersistencia, entre silencios, tal vez, entre duelos infundados
xxxxxxxxxxxxxxxxque baten el amor de una dama predestinada a llorar la pasión
xxxxxxxxxxxxxxxxde rostros sombríos que ahora no deben recordarse. En fin,
xxxxxxxxxxxxxxxxentre la soledad del naufragio y el agua que lo inunda.
xxxxxxxxxxxxxxxxEl agua, que es el tiempo sumergido y el que proclama sumergirnos.
xxxxxxxxxxxxxxxxEl agua, que sigue su curso, constante e incontenible en sí misma.

LA VIDA QUE PERSIGUES AVANZA CON EL AGUA
Inabordable, abrupta, insistente: como el Arno, su vasta y caudalosa historia. Su tenaz
remembranza que salpica exigente, un tiempo para el recuerdo.
Y aquí estamos, perpetrando
párrafos inertes, ilustrando enciclopedias y alisando la memoria en las imprentas.
Asignando proporción, ritmo, geografía… en fárragos y anhelos desmedidos.
Qué cruel destino, el refugio en fantasías capituladas
y nombres ansiosamente enardecidos.
Qué cruel destino, el del arte: encadenado al azar y a la presunta inmortalidad.
El puente que ordena y ubica el tiempo, mientras lo cruzamos, confiados,
sin presentir, que la materia se rinde en su desdicha de combatir, con afán de gloria,
un orbe inexpugnable.
Qué cruel destino. El del abordar el tiempo, desde el Ponte Vecchio.

 

 

 

Martínez Sánchez, José Manuel. Épica del naufragio. Murcia; Servicio de publicaciones de la universidad de Murcia – Aula de Poesía, 2003.

 

TRAS EL ÚLTIMO DESDOBLANDO

Aquí tienen algunas fotos de lo que sucedió anoche en el recital de Pedro Julián Martínez Muñoz y José Antonio Martínez Muñoz.

 

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Y aquí tienen uno de los poemas inéditos que leyó José Antonio Martínez Muñoz:

 

RESISTENCIA, SIN EMBARGO

esta vida es hostil, bien lo sabéis,
no le basta privarnos de lo grande y
se complace humillándonos lo humilde,
y nos priva de patria y utopías

y hurga obsceno en despensas y mesillas
y deja su amarillo entre los libros,
las fotos, la memoria y las cosas,
los huesos y los días y los sueños,

que nada de eso importe, mis amigos,
vamos a seguir vivos, mano en mano,

que no saldremos vivos de esta vida,
aunque nunca vencidos, sin embargo

 

DESDOBLANDO

Desdoblando - José Antonio Martínez Muñoz

 

 

Esta noche, en La Puerta Falsa, a las 21:30 h, se llevará a cabo la quinta lectura de este segundo año del ciclo Desdoblando. En ella participarán Pedro Julián Martínez Muñoz y José Antonio Martínez Muñoz.

De éste último he estado subiendo unos cuantos poemas al blog últimamente, así que sólo tienen que echarle un vistazo para convencerse de asistir esta noche a la lectura.

Por si fuera poco, ayer me invitó a subir esta noche al escenario a leer uno de sus poemas y, claro, no pude decirle que no.

Así que ya saben: esta noche nos vemos allí.

 

EN LEGÍTIMA DEFENSA

Ahora que ya está la segunda edición de ‘En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis’ en la calle, subo un par de imágenes que no subí en su momento sobre la presentación de la antología en Murcia.

La primera es la información que sacaba la Guía del ocio de Murcia en su publicación de abril.

 

'En legítima defensa' Go!

 

Y la segunda es el artículo (¡a página completa!) que Antonio Arco publicaba en uno de los dos periódicos regionales.

 

'En legítima defensa' - La Verdad

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XXX)

Ex Libris

 

 

Hace unos días recibíamos tres ejemplares más de ‘Ex Libris’, la revista de poesía que desde 1999 dirige Luis Bagué y desde el año 2003 también codirige Joaquín Juan Penalva.

En el último número que han publicado –ya el número 13– pueden encontrarse poemas de José Saborit, Jesús Aguado, Ana Merino, Pablo García Casado, Sandra Santana o Laura Casielles, entre otros.

Aquí dejo dos de los poemas que pueden encontrar en la revista.

 

ANTONIO GRACIA

UN POEMA SOCIAL

Miro la lluvia, su ancestral imagen
de lágrima sin ojos, y recuerdo
la tristeza del mundo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxDe este lado
de los cristales yo te beso, envaino
en tu cuerpo mi cuerpo, y tus entrañas,
cálidas como un vino, se repliegan
alrededor de mi lasciva carne,
haciendo seminar dentro de ti
el desencanto de mi amor airado.

Miro la LLuvia: cada estela de agua
escrita en la ventana como un cauce
es un surco de miel que voy trazando
con mi cuerpo en tu cuerpo; y cada muerte
que sucede allá lejos, en la patria
que hemos abandonado para amarnos,
es un grito de vida en este abrazo
que mantenemos en nuestra trinchera
para sobrevivirnos y hallar paz.

Qué lasitud tras cada acometida
y qué desasosiego cada vez
que observo el horizonte y veo la lluvia
caer interminable sobre el mundo.

Ayer fue todo igual, y lo será
mañana: aquí, la vida; allí, la muerte;
la soledad, al fin, en todas partes.

Me siento derrotado; quiero huir
del dolor y del gozo: de la lucha
y también del descanso del guerrero.
Me invade una letal melancolía
ante tanta tragedia.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxPero miro
tus ojos sorprendidos por la luz
de este mágico encuentro, tu fulgor
que estría la mañana:
y pasan ante mí,
como un desbocamiento innumerable,
todas las hecatombes de la Historia,
los niños masacrados, y el Amor
cabalgando desde el remoto origen:
y en ese instante de veneno y triaca
la ley universal de la alegría
escancia sus aljibes redentores
transfigurando toda realidad.

Y vuelvo a amarte y a decirte: vamos
un día más afuera, a la batalla:
detengamos el odio.

 

 

 

 

BEN CLARK

QUIZÁ

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxIf we could see all all might seem good.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEdward Thomas

Cuando no había labores y la gente caminaba
de norte a sur huyendo de un dios niño
salvaje, cuando con pocas
palabras era fácil hacer fuego,
debió existir por fuerza un hombre bruto,
el primero de todos los que habrían
de poblar los pasillos con nuevas mansedumbres.
Debía parecerse en algo a mí,
quizá,
mirando hacia la luz del horizonte
y caminando solo.
Yo no sé si él llegó a intuir entonces
el increíble número no nato
de cuerpos y kilómetros que aún
faltaban todavía.
Y si hubiera contemplado el vasto horror incumplido,
todo el dolor que podría evitarse
si abrazara aquel niño dios del norte,
si quieto fuera fósil, roca, nada.
Si tuviera delante guerras y noches ciegas
y llantos y niñas serias vestidas con uniforme;
un ejército de miércoles sin fin marchando hacia atrás;
hundiéndose en su pecho,
susurrando los nombres de los muertos
que nunca nacerían si él muriera.
Si este abuelo imposible pudiera verlo todo
y en un instante lúcido
pudiera vislumbrarte aquí dormida,
fruto extraño de la sucia deriva de los milenios,
quizá le pareciera todo bueno.

 

EL VIENTO DE LA GEHENA

Miles Davis

 

 

(BALADA DE HANSEL Y GRETEL)

ni con migas de pan
que devoren las aves

ni con piedras del cauce
atroz del tiempo,

no has de volver
no hay regreso

 

 

 

 

despacioso y sañudo
el mundo retoma su tarea

frente a la ventana pasa la vida
como una cascada de daguerrotipos ciegos

el grito de la gaviota oculta
una pregunta y barrunta
su larga salmodia la ola

 

 

 

 

donde la luz concluye

entre el silencio
de los peces

abisal oscura
meces la mirada
absurda-
-mente donde simple-
-mente ya no-
-eres

y el vacío se cumple

 

 

 

 

el viento trae
un eco imposible
la larga endecha
de olvido
de dolor escrita
en el humo de la Gehena,
la flor de su ceniza

,lleva la bruma el aroma
lento y largo del palimpsesto
la cólera de aquiles
las manías de los pélidas
la muerte del río
en la piel de la ola
la firma atroz del fuego
sobre el árbol sagrado
la nieve lenta que danza
sobre huellas que fueron
y el vuelo del albatros
las estrofas de la espada
la cifra del estro
y la pulpa del alma

 

 

 

 

asoma la primavera
su nariz infantil
sobre el cadáver
de la memoria

aúlla
el ventarrón
y se alzan feroces
las olas

mira
adornarse la primavera y
cierra la ventana:

esta noche los muertos
todos de la tribu
toda regresan a casa:

 

 

 

 

del reptil se alza el ave

xxxxxxxxhasta el hombre
xxxxxxxxxxxxxxxrepta el hombre

xxxxxxxxxxxxxx(homenaje y refutación a Charles Darwin)

 

 

 

 

hay un parentesco de la vida
con lo inerte

algo consanguíneo

lo sé

cada vez que estoy
no exactamente vivo

 

 

 

 

–hubo liquen en la roca–

xxxxxxxxxxxxxxxxxalienta apenas
xxxxxxxxxxxxxxxxxun eco en el viento

el nombre que la vida
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxapenas tuvo

 

 

 

 

el vuelo del ave es breve
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlos hombres
un peso leve sobre un suelo viejo

 

 

 

Martínez Muñoz, José Antonio. El viento de la Gehena. Madrid; Ed. Bartleby, 2005.

 

UNO

Chet Baker

 

 

lies blues (lights blues)

xxla ciudad brilla como una golfa
y los hombres caen a la luz como los mosquitos
los coches chillan en la calle
y el hollín se duerme en los tejados
las botellas corren como conejos
y aúllan su hechizo las gramolas

la noche se apresura en la acera
hay un charco dudoso en el asfalto
el mundo se esconde en el culo del vaso
la gata se mueve como el junco en la tormenta
y ofrece por diez billetes un milagro

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxexodus

las horas caen sobre las horas
y las horas sobre el polvo y cae el polvo en el vaso
suenan aún están sonando en la vieja gramola del silencio
en la fonografía metódica del recuerdo
las voces las canciones las palabras
los sonidos familiares el chasquido de un beso
el chirrido de una cama o unas botas en el pasillo
el mismo tibio rumor de la carne suena
envuelto en el espeso silencio que antecede al movimiento
porque antes de volar el ave está silente
y el tiburón es mudo y mudo es el tiempo
como carece de nombre lo no vivido
el polvo cae sobre las horas
en la densidad de la noche y el reloj hace un guiño cómplice
y sonreímos cuando cae la gota del grifo
y hay que cambiar las sábanas o cargar la pluma
y nos sabemos vivos porque aún hay silencio
y camas que chirrían y botas en el pasillo
y el mismo viejo blues nos sigue turbando
y el licor raspa igual en la garganta
y la brisa caliente agita el cabello y ladra un perro
indica la vida este polvo en el vaso
este ruido en el grifo este silencio
previo al horizonte.

 

 

 

 

tarde de tormenta junto a un gato

la casa está vacía bajo la lluvia

un cachorro que mi gata ha dejado
no es ya más que piel lamento y costillas
y algo de mierda clara bajo el rabo

apenas vivo nota algún calor
en mi mano y su boca busca y llama
lejana como una nave en la niebla

lo seco y lo envuelvo en un viejo paño
como quien guarda una hostia

espero y callo en la tarde de estaño
y toco de tanto en tanto la muerte
y el dolor en esos gramos contados
al parecer ambos aún respiramos

en la casa vacía entra el ocaso

 

 

 

Martínez Muñoz, José Antonio, Uno. Murcia; Editora Regional de Murcia, 2003.

 

nada, nadie

Chuck Berry

 

 

1

ésta es tierra muerta, es yermo frío
ésta es tierra sola
(la vida es sólo un asunto de archivo)

hay una sombra en el rincón
apurando la colilla de la vida
intentando recordar que una vez fue hombre
y compuso la arquitectura de un rostro

ésta es tierra sola,
[…], helaría la sangre
la risa de un niño
el vuelo azul de un ave

 

 

 

 

2

el lácteo reflejo de la vida
–susurrante, somera– danza
en columnas de polvo de olvido,
rezuma la noche su música
última, como una gramola sin cuerda

 

 

 

 

3

allí, al fondo, sin nombre
la carne compone su escorzo
una figura –tal vez un hombre–
encierra en la garganta
un viejo volcán de silencio
y vuelve abisal los ojos
al resplandor blando y lechoso
leve del tragaluz

carne retorcida, nombre calcinado
que debiera hacer inventario
de cuanto queda bajo el depósito
del polvo y del olvido
del hombre fósil que era
y de lo que falta
en los espacios intercostales

 

 

 

 

7

en alguna parte había un nombre
una lengua una tribu una piel

y el atlas contiene momias,
fósiles olvidados, xx, piedras
dedicadas por los gobiernos
a honrar la memoria larga
y somera del olvido

 

 

 

 

9

cuanto no fue
canta su fracaso
o duerme un sueño
largo agrio
bajo el velo sucio y
lacio del tragaluz

cuanto no fue quien ya no es
carne, […], sombra (nombre apenas)
siente un instante el roce leve
de un ala en la piel
el depósito del silencio
y pide a los dioses y a los diablos
que no se sepa nunca
el tiempo que hace que muere
que yace su olvido de cera
bajo el tragaluz

 

 

 

 

13

abierto el cajón
tras la busca
con el último objeto
del inventario
llega la muerte
para decir su prédica
vestida de memoria

 

 

 

 

14

el olvido deja sus cristales en la piel
y no hay voz que vista este silencio

(mira: cae una hoja
sin que el tiempo
cambie la partitura)

cuanto late busca
el desnudo
el barranco largo
de la muerte

 

 

 

 

15

es éste el inmenso territorio del eco
el yermo despoblado,

apenas una luciérnaga
, (no un faro,
tal vez una colilla)
deja entrever su ocaso

no hay nadie en el yermo
el eco repite y silba su romanza
y el tragaluz, su rumor
de polvo, su olvido
bajo una luna de lepra,

 

 

 

 

16

carne asolada, cuerpo apuntalado
derribo del tiempo y la memoria
bajo el polvo en los escombros
donde yacen exactos xxxxx(todos)
los nombres de la muerte

 

 

 

Martínez Muñoz, José Antonio. nada, nadie. Barcelona; Ed. La poesía, señor hidalgo, 2002.

 

UNO

Tom Waits (bus)

 

 

dos

recuerda cómo renunciamos a cambiar de casa
a construir un hogar más espacioso
con mejores vistas y más estancias
con una cocina muy grande y una despensa repleta
preferimos arreglar la vieja casona
el viejo solar de los abuelos
y poner una butaca al final de las camas
que se quedaban pequeñas
–cómo crecen los jodidos–
bastaba con barnizar las puertas
y ventanas y mirar la fontanería
pero pronto el presupuesto nos dejó
en una buena mano de pintura
y dijimos que si cuidábamos lo nuestro
la casa bien podía seguir así otros cien años o más
y decidimos convertir la falta de decisión en protestas de lealtad:
era la casa más sólida la cuna de los mayores
el escenario de nuestras vidas
y también –aunque nunca lo confesamos–
la tumba de nuestra valía
aquí reposa nuestra juventud
y apenas tenemos sitio para dormir
casi toda la casa es desván de telarañas
donde duermen –es de prever que para siempre–
el dragón con su cuello cercenado
la ballena blanca con el arpón en su joroba
un mojón del polo sur algas de mares lejanos
el velo de una doncella y un rizo de su vedija
viejas banderas fusiles oxidados
un tomahawk con un jirón de piel humana en el canto
un caballo flaco la piel de un mamut
el mapa del tesoro en un tonel de manzanas
las desnudas costillas de un biplano entelado
y el alzado amarillento de la que pudo ser nueva casa
con vistas a los siete mares y los cinco continentes
con atardeceres en dos cielos
y lunas dobles para las noches sin luna
aquí reposan nuestros sueños todos
lenta cae la pintura de los muros
y las grietas escriben su romanza

 

 

 

 

cinco

uno debiera dar en considerar
que cumplió con la primera niebla
la edad de madurar de una vez por todas
y elevar el nivel de renta
y bajar el de tabaco y gastos
ejercicio suave y dieta ligera
y abordar el largo relato
de un hombre en la cuarentena
uno debiera –digo– darse al verso
pero se obstina en pasar
el camión de la basura
como si fuera a dejar unos trocitos
de este mundo y del otro
a los pies de la ventana
para convertirle a uno
toda su experiencia
su sapiencia escasa en
puta prosa endecasílaba y blanca
y que el viejo yo maltrecho
sea o parezca
una cagada de mosca en la nata

uno debiera –digo– buscar dentro
ese centro mínimo y húmedo
que alienta como una cerilla en la tormenta
la humilde fogata que desafía
enana
a las estrellas dormidas y distantes
pero siempre hay un niño
con el pantalón roto
y la nariz sucia que se puede cruzar
para recordarle a uno
la mirada de los topos
y la muerte de los pulpos

digo que debiera
comenzar el largo inventario
de las pequeñas derrotas
el catálogo de los desastres diminutos
el diario de la caravana
que cruza la estepa yerma y quemada

 

 

 

 

y veintiséis

y cuando calla el saxo
y el charles levanta su último vuelo
si uno se fija queda en el cuarto
un sonido un murmullo apenas un rumor
como si un animalillo hubiera decidido pasar la noche bajo la silla
y uno se dice que es el viento en la ventana
(el viento y nada más)
pero se sigue oyendo sordo apenas un rozar
silente y taimado como de lince que acecha
o como si hubiera entrado en la casa una partida del vietcong
como si alguien pasara las páginas de nuestras memorias
y las leyera en la sombra
un rezongar asmático de escolar que repasa las cuentas
de viejo confesor o de fusilero
como cuando se escucha el urdir del reloj
o el comercio de los topos en una noche de insomnio
como el siseo en la brisa del diario que cubre un cuerpo
el visillo desgarrado de la casa vacía
o el último leño que muere en el hogar
como el rasgar de la pluma sobre la bitácora del náufrago
y uno cree oír un silencio de nadie al teléfono
y el eco ligero de un resuello que no es el suyo
y supone que es el silencio (el silencio y nada más)
y pudiera pensar que se asienta la casa
o hay carcoma de los muebles
o que el perro anda otra vez royendo su hueso
pero lo que se escucha mientras el humo teje su danza
como una quinta columna es la vida
que da cuenta de cuanto queda de uno

 

 

 

Martínez Muñoz, José Antonio. Uno. A Coruña; El Extramundi y Los papeles de Iria Flavia, 2001.

 

MÉDANOS

Thelonius Monk

 

 

el mar muestra sus médanos

xxxsu espinazo de pecios y su médula
xxxla memoria inmersa de los náufragos

muestra la muerte el mar

 

 

 

 

el gallo canta al alba:
xxxxxixacaso anuncia el ocaso

 

 

 

 

–¿qué es esto que duele
debajo de la piel?

xxx(dicen
–que dicen– que
cada muerto soporta
su esqueleto)

 

 

 

 

xxxxxxsé que he de morir:
ya no es preciso el invierno

 

 

 

 

noche cerrada
xxxxxxla débil luz que alumbra
xxxxxxxxxxxxno alumbra nada

 

 

 

Martínez Muñoz, José Antonio. médanos. Barcelona; Ed. Emboscall, 2001.

 

LA LLUVIA EN EL CRISTAL

Willie Dixon

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMira la ventana bajo esta lluvia leve.
xxxxxxxxxixxxxxxxxxCada gota escribe su vida breve en el cristal frío.
xxxxxxxxxxxLa historia del mundo –toda– cabe en una tarde de lluvia.

 

 

 

 

Se he detenido frente a sus libros, aspirando su aroma, acariciando
sus lomos ilargo rato. iEscucha isus irelatos iy se conmueve con sus
cantos. iY icomprende ique, iigual ique isus libros, ise ha convertido
en una primera edición, lleno de erratas, de enmiendas y cicatrices,
y amarillo por los años.

 

 

 

 

Un día más no iba a abordar la cuestión de frente, a pecho descubierto,
con xdos xcojones xy xun xarma. xUn día más era obvia su incapacidad
para xamar xhasta xoír xel xcrepitar xde ila carne. Y abrió un libro para
darle vida a una vida. O para devorar un alma.

 

 

 

 

No leería nunca más, hastiado del tormentoso reflejo de su alma.

 

 

 

 

Despavorido, xaterrado, xmandó xcondenar xsu biblioteca, tapiar sus
puertas y ventanas, llena de muertos sabios que hablan, donde todos
los libros aún no escritos duermen, aguardan.

 

 

 

 

Era un hombre común que escribía sólo al morirse un poco.

 

 

 

 

Ha xmuerto xsolo xcomo un perro sin nombre. xLe xacompañaba xsólo
su xviejo xdolor: xuna mujer abierta de patas por el juego y unos hijos
lejanos como países nevados.
Le han enterrado en silencio los suyos –que ya no eran los suyos– con
sus últimas pertenencias: xuna palmada en el hombro, un vaso de ron
y los pasos últimos de la noche camino del alba.
Y xcuando xcae xla noche falta un poco de humo y sobra una silla y un
silencio de betún que no pueden rajar las palabras.
La xrepública xnocturna xpierde xun xsoldado, pasto de médicos curas
y gusanos.

 

 

 

 

Le xllaman xloco. xSostiene que se le apareció el muerto, xun xdía de
semana, xcuando la noche palidecía xcamino de la mañana; xque iallí
estaba el muerto amigo, su presencia, su viejo olor a trasnoche. xJura
que allí estaba el muerto, entre el hedor del humo dudoso, los últimos
cuerpos xque xse xenfríanx en la noche y las golfas tristes de siempre,
embalsamadas con carmín. Le dicen loco.

 

 

 

 

Le llaman viuda aunque nunca casó, porque sabe los secretos que
guardan en su tela las arañas.

 

 

 

 

Tenía oro en el bolsillo, plata en la sien y plomo en el alma. Cuidaba
cicatero de su vida xy nunca miraba el reloj: xtemía que se quedase
con su cara. xEl tiempo, xentre tanto, escribía –penúltimo y cabrón–
las páginas del relato.

 

 

 

 

El servicio de limpieza xencontró aquella mañana xjunto al cuerpo frío
de quien dirigiera tanto tiempo el museo las que habían de ser piedras
del escándalo: ialgunas botellas vacías, iuna camisa rota, unas colillas
con carmín y una nota breve, absurda:

xxxxxxxxxxxxxsólo los necios miden a los hombres
xxxxxxxxxxxxxpor el tamaño de sus esqueletos
xxxxxxxxxxxxxy no por la estatura de sus sueños

 

 

 

 

Se trata –según un viejo poema– del hombre anochecido. xHa olvidado
las sendas del mar y que al andar se hace camino. xNo xtiene inombre,
ni idioma, xni patria, xni estirpe. xSe trata del hombre anochecido. xEs
apenas una mancha oscura xque xemborrona xla limpia aguamarina de
la xtarde. xEs iapenas xun cuerpo trémulo en la soledad amarillenta de
las xluces xeléctricas. xSe xtrata xdel xhombre anochecido. Un hombre
para quien el sol se ha puesto.

 

 

 

Martínez Muñoz, José Antonio. la lluvia en el cristal. Murcia; Ed Nausícaä, 2000.

 

UN NOCTURNO PARA SAXO Y OTROS POEMAS

Muddy Waters

 

 

road blues

xxxxxsólo algo de polvo en las ruedas
alguna carta arrugada
un diario viejo en el asiento de atrás
o una música apenas recordada
mientras el camino se alarga y ondula
mil millas más hasta la nada

xxxxx(solo) algo de polvo en la garganta
alguna palabra vieja y gastada
mientras la tarde termina su partitura
en la guantera una fusca oxidada
el camino repite su letanía
otras mil millas hacia la nada

 

 

 

whole world blues

xxxxxel barro de los zapatos es el calendario
el horizonte la última línea del libro
páginas amarillas huellas en el olvido
otro tren otro camino
pasan los árboles y las ciudades
y los hombres pasan
sólo el sol y yo somos los mismos.

y hay un nombre que no recuerdo
(cae la tarde) y flota en el viento
junto a los pasos lamidos por el tiempo
otro tren otro camino
el mundo entero pasa
sólo el barro y yo somos lo mismo

 

 

 

so long, so lone blues

(aúlla el viento) qué largo este camino
mis pies ya no entienden a mi cabeza
tanto tiempo (vuelna papeles a mi lado)
tan largo (mi sombra se aleja)

la noche ha sido larga y fría
el saxo ronca como un gato enfermo
un blues tras otro y otro todavía
al alba sale un tren al infierno

 

 

 

Martínez Muñoz, José Antonio. Un nocturno para saxo y otros poemas. Murcia; Univ. de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2000.

 

PRESENTACIÓN DEL FANZINE ‘ABISAL’

Ayer tarde se presentaba públicamente en Murcia el fanzine ‘Abisal’ en El duende del parque.

Con alrededor de 70 personas (algunas se tuvieron que quedar fuera del local), las dos encargadas del fanzine fueron dando paso a cada uno de los poetas que leyeron sus versos en la puesta de largo de este nuevo fanzine.

Entre otros, estuvieron leyendo José Óscar López (que leyó fragmentos de su ‘Vigilia del asesino’), Diego Sánchez Aguilar (que leyó su magnífico ‘Idioteque’) y Manuel Torres (probablemente, de lo mejor que se escuchó).

 

Abisal 1

 

Abisal 2

 

Abisal 3

 

Y aquí tienen uno de los poemas que leyó Manuel Torres:

 

DE LOS ELEATAS, siglo V a. J.C.

 

I

son días en que el prodigio
camina unos pasos
xxxxxxxxxxxxxxxxxdelante tuya
como una fisura en el vacío
días en que una gota de agua
puede devanarte la cabeza
en dos partes
diferentes
idénticas
simetrías
con que el universo reemplaza
su herencia
como fantasmas siderales
como supernovas en el día de su nacimiento
en estos días
según dicen
precisamos para poder sobrevivir
de 30 kilómetros
tan solo
18 millas
arriba o abajo
para poder sobrevivir
un vacío
tan preciso
tan bien delimitado
¿nos hace eso menos nobles?

 

II

en efecto
existe quien precisa de tanto
movimiento
como pájaros en continuo transportarse
arrastran su cuerpo
no ya solo su cuerpo
sino aquello que se lleva
con silencio
fuego vivo en movimiento
por el borde la aguja
que es el centro mismo del universo
si te paras a pensarlo
una partícula es una nave espacial
en el desierto
un puñado de arena
instalada en los zapatos
un chacal perforando la luna
de este modo
una gota derramándose a la boca
en una fonda en Buenos Aires
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxademás en Cabo Verde
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun rincón del Barrio Rojo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon sus luces de color rojo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy sus prostitutas jugando a las cartas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsudando calle
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxixxxixxxxxxxxxxxxxxabajo en una tarde en Yokohama
habría de saltar de una nube a otra nube
de trasatlántico a trasatlántico
para caer a este vacío tan exacto
que arrastramos desde dentro
como nebulosas hinchadas
como hormigas mirando la pared
30 kilómetros
en días como éste
literas subacuáticas
polizón milenario
18 millas
arriba o abajo
en que notar nuestro legado
unos pasos
xxxxxxxxxxpor delante

 

III

si es tu cuerpo el que alimenta
casi todo lo que odio.

 

DESPUÉS DE LA PRESENTACIÓN DE ‘EN LEGÍTIMA DEFENSA. POETAS EN TIEMPOS DE CRISIS’ EN MURCIA

Qué sencillo lujo el de ayer tarde. Un lugar como ‘La Azotea’, un buen puñado de conocidos y poetas como Sebastián Mondéjar, Mamen Piqueras, Ramón Bascuñana, José Óscar López, Diego Sánchez Aguilar y unos cuantos poetas jóvenes de Murcia para la presentación de ‘En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis’ de Bartleby editores.

Cristina Morano hizo magníficamente de conductora del evento, Pepo Paz contó cuál fue la génesis de la antología y dió algunas pinceladas acerca de la filosofía de la editorial Bartleby, y Manuel García Pérez, José Antonio Martínez Muñoz y un servidor hicimos una pequeña selección de poemas de la antología que, creemos, era una buena muestra de lo que se puede encontrar en ella.

Aquí tienen algunas fotos del evento.

 

'En legítima defensa' Murcia --

 

'En legítima defensa' Murcia -

 

'En legítima defensa' Murcia 4

 

'En legítima defensa' Murcia 5

 

'En legítima defensa' Murcia 6

 

'En legítima defensa' Murcia 7

 

'En legítima defensa' Murcia 8

 

'En legítima defensa' Murcia 9

 

'En legítima defensa' Murcia 10

 

'En legítima defensa' Murcia 11

 

Y por si quieren saber qué pueden encontrar en la antología, aquí tienen dos de los poemas que decidí leer yo anoche.

 

DAVID REFOYO

SOBRE UN VERSO DE LA COSTA BRAVA

Adoro a las pijas de mi ciudad
con su perpetua interpretación de Mariano Rajoy,
las sandalias de flores y esas gafas gigantescas
que les protegen la cara de sus novios altos
y deportivos, como el coche de papá
que lo sabe todo sobre las finanzas
y de Wall Street.

Las pijas que no han oído nunca hablar de crisis
en su mágico descenso a las verbenas populares,
a las fiestas donde brillan con luz propia
sus pendientes de perlas blancas,
un remake de la súper disco fashion
de Tony Manero, de la Marbella de los 90,
la dulzura de sus palabras siempre repletas de eses,
el pop salvaje y descriptivo de los 40 Principales,
el champán en las cenas, el champán por todas partes
porque la vida es una celebración constante,
un éxito de la universidad pública
que dota al sistema de humanidad y mestizaje;
las llamadas de teléfono en busca del aprobado,
el ruidoso ppolitono descargado del 7474
que distrae a los pobres de los iconos certeros
y, por eso, adoro a las pijas de mi ciudad
capaces de sonreír en los funerales cercanos,
de colgar en el Tuenti las fotos del cáncer de la abuela,
no es frivolidad, se trata del tiempo verdadero,
del mensaje verdadero a 15 céntimos de euro.

Las pijas de mi ciudad son pijas, sí,
y se lo merecen absolutamente todo,
también a ti y a mí.

 

 

 

 

MANUEL VILAS

HISTORIA DE ESPAÑA

Pobre fue mi padre,
muy pobre,
y el padre de mi padre
y pobre soy yo.

Nunca supimos qué era tener
ni por qué éramos pobres
si otros no lo eran.

No tuvimos nada,
absolutamente nada
ninguno de los tres.

Nos pasamos la vida
viendo cómo se enriquecían los otros.

No tener nada mata la sangre aquí,
en España, y no te quitas el olor a pobre nunca,
y acaban convirtiendo tu pobreza
en culpabilidad, todo un arte moral.

Pobres y culpables,
el padre de mi padre,
mi padre
y yo.

 

HOY ES EL DÍA: PRESENTACIÓN DE LA ANTOLOGÍA ‘EN LEGÍTIMA DEFENSA. POETAS EN TIEMPOS DE CRISIS’ EN LA ASOCIACIÓN ‘LA AZOTEA’

'En legítima defensa' Murcia *

 

Pues sí, hoy es el día.

Esta tarde, a las 20:00 h, estaremos presentando la antología ‘En legítima defensa. Poetas en tiempos de crisis’ en la Asociación Artística y Cultural ‘La Azotea’. Y para eso estaremos allí Manuel García Pérez, José Antonio Martínez Muñoz y un servidor junto al editor de Bartleby, Pepo Paz.

Esperamos verles allí.

Aquí tienen algunos de los lugares donde han avisado de la presentación de esta tarde.

 

'En legítima defensa' Murcia

 

'En legítima defensa' Murcia 1

 

'En legítima defensa' Murcia 2

 

'En legítima defensa' Murcia 3

 

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