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MUNAY – I

noviembre 30, 2018 Deja un comentario

 

MUNAY

xxxI

El maullido de la gata juega a ensordecer los goznes sorprendidos de la noche, mientras su pelaje invertebrado esconde estrellas a la luna. La gata entre los arbustos, perdida en el laberinto del jardín, descubriendo escondites que no existen o nada tienen que esconder.
xxxxxxxYo juego a enredar humedades de nube recién nacida en mi pecho. A falta de humedades de nimbos, cúmulos y estratos (no recuerdo bien qué nombres les otorgan a los falsos algodones que pasean el cielo esta noche), no han de considerarse despreciables las otras. Mientras la gata ensaya una coreografía de viento y crepúsculo, yo siento la piel de mi pecho enardecerse de ritmo procaz. Mis dedos simulan sorprenderse ante el vello que me equivoca los músculos pectorales, y acaricia los abruptos milímetros de gloria que sepultan mi latido. Mi pecho erizado, el cabello enredado en la brisa de la noche, la gata abandonando sus movimientos en la centrifugadora carnívora de la luna… todo incita a acariciarse, ya ven.
xxxxxxxEl fulgor inverso del verterse en la hierba.
xxxxxxxHay noches en que deberíamos cerrar la puerta a la gata como quien cicatriza una frontera, y dejarla afuera. Abandonaríamos el cuerpo al tierno abandono del tálamo conyugal. Olvidaríamos que tenemos una piel de animal superviviente moldeándonos el pecho, y que habitan erupciones de libido su geografía de corazón inverso. Pero en noches de luna llena es preferible abandonar las horas extra del hogareño laburar, y salir a pasear a la gata, aunque sea ella quien nos pasee a nosotros, guiándonos por los caminos irresolutos del crepúsculo. Llegados a algún jardín ausente ya de ninfas entregadas a la confidencia adolescente, evadiremos el juego de uñas como alfileres de la gata, y acariciaremos a esa otra gata frívola que nos ronronea el pecho.
xxxxxxxEl fulgor inverso del verterse en la hierba.
xxxxxxxDebería pedir disculpas. No es correcto utilizar la segunda persona del plural para aludir a mis inofensivos vicios de prematuro viejo verde (lo digo por el párrafo anterior, el largo). Yo me masturbo, aún, para sentirme vivo. Sí, pero también, sobre todo, para saber que aún conservo algún aprecio hacia lo que se supone debe ser mi persona. Después puedo excusarme de otra noche sin retomar la escritura de lo que debería ser mi tercera novela. Ese abandono de marioneta sin sonrisa que provoca el orgasmo egoísta de la masturbación. Pero es que hay días en que no apetece encerrarse en la cárcel argumental de la novela. Así, llegada la noche, he tomado la decisión de abandonar el bailoteo táctil de mis ideas a la carencia de ideas, de argumentos, cosas, no sé, simplemente abandonar la escritura al propio hecho de escribir. Sin planes, sin líneas que seguir. Tan sólo el placer de escribir para sentirme vivo… o menos muerto. Como la masturbación es el sexo por el sexo, yo ahora masturbo palabras por ver si humedecen de tinta fresca y loca esta página en blanco. El texto por el texto (claro está: metaforizo, ya que escribo en pantalla plana, no en papel, y la tinta vertida porta el exótico nombre de píxel). Inocuas consecuencias de un orgasmo insensato a la luz de la luna, mientras la gata me descubre un universo de reptiles opacos en su incansable danza nocturna.
xxxxxxxEl fulgor inverso del verterse en la hierba, que lo único que tiene de fulgor es la fantasía de imaginar hierba donde sólo hay rastrojo, escueto vertedero de pasto que la gata juega a ordenar con sus movimientos de diosa egipcia a la hora del amor.
xxxxxxxPero tal vez no deba considerarme viejo verde por acometer la batalla de latidos insurrectos y carne resurrecta de onanismo. Creo que fue Carlos Marx, quien afirmó que la filosofía es al estudio del mundo real lo que el onanismo al amor sexual. Lo afirmaba, el barbado revolucionario de la nada, para denigrar a sus coetáneos hegelianos. Ya ven, al fin toda revolución es sólo una contienda íntima contra aquellos que, pensamos, pretenden hacernos sombra. Defendía, el teórico del comunismo, que la masturbación no es más que patente muestra de la angustia juvenil que aún atenaza al mundo. Así que, por tanto, debo sentirme joven por entregarme a la placidez egoísta del roce de la propia piel. Al fin y al cabo, lo lamento por Carlos Marx, siempre he pensado que no hay revolución si esta pretende restituir a los hombres al yugo imbécil del trabajo. Angustia juvenil, por eso me masturbo.
xxxxxxxY es ese mínimo arrebato animal del onanismo lo que me conduce a la pantalla en blanco, con más oscuridades que las que deseaba imprimir a las páginas aún nonatas de una novela que deberá esperar mejor momento. Lo dicho: revolución fracasada esta que me retorna al trabajo. Nada de revolucionario tiene el trabajo, aunque se limite este a teclear palabras que nada pretenden decir y nadie deseará leer.
xxxxxxxEs por ello que escribo como poniendo grapas urgentes al silencio de la noche. Sólo por el placer de emborronar una ausencia de sonido sorprendida, por momentos, en la respiración entrecortada por las pesadillas que, ¡ay!, espero no esté sufriendo aquella que debería dormir a mi lado. Por eso es, imagino, que escribo: por continuar oxigenando la atmósfera de pensión barata de mi escritura. Pienso que podría dar inicio a otra novela, hoy, con la gata como argumento. O con los inocentes capítulos del sueño de mi amada sirviendo de pretexto a una trama que no existe. Tal vez con la masturbación como irreverente premisa. Al fin y al cabo, no son pocos los que, hoy, logran suculento rédito garrapateando frases procaces, con el ánimo exclusivo de epatar a un ejército de lectores que perdieron la batalla de la imaginación y el buen gusto ante las poderosas huestes del mercado. Pero descubro que solo quiero escribir por dar algunas puntadas al trapo descosido de los días. Escribir, hasta que venga el patrón ebrio del sueño a recomponerme las horas perdidas con un grito de tierra a la vista.
xxxxxxxNo fueron pocos los que escribieron, a la sombra inerte del sueño, gloriosas páginas que perdurarán en la memoria y la emoción de aquellos que aún podamos mantenerlas a salvo del naufragio de identidades en que estamos convirtiendo la vida. Sueño del hachís… y pienso en Baudelaire. Sueño del ego… y recuerdo a Dalí (el escritor, más valioso y menos valorado que el pintor). Sueño de la esquizofrenia… y alguien escupe puñales como versos tras la sombra de Leopoldo María Panero. Sueño de querer alcanzar el sueño para poder dar por terminada esta página… he aquí este contenedor de insatisfacciones en que me ha convertido la noche, sí, a pesar del clímax de gomaespuma del onanismo. La gata, que enrosca su osamenta de nube pasajera en mi regazo, me hace sentir culpable por encontrarlo aún húmedo, incómodo.
xxxxxxxEl fulgor inverso del verterse en la hierba recién podada de la página en blanco.
xxxxxxxDespués el beso. Un fugaz vuelo de labios que reprimen su deseo de abrevar en el regato fresco de tu piel. Un buenas noches susurrado hacia los adentros culpables del escritor frustrado. Y mis dedos enredándose en la celeridad mecánica del interruptor de la luz, como queriendo prolongar el instante en que te muestras desnuda y ausente ante mí, cautiva tu respiración tras los barrotes del sueño.
xxxxxxxBuenas noches, amor… o el fulgor inverso el verterse en la pesadilla del insomnio. Mientras tanto, me pregunto: ¿qué vine a hacer a Bolivia?

 

 

 

Cerezal, Pablo. Breve historia del circo. Albacete; Chamán ediciones, 2017.

 

BUSCANDO EL MAGISTERIO EN UNAS CITAS

noviembre 29, 2018 Deja un comentario

 

BUSCANDO EL MAGISTERIO EN UNAS CITAS

En esta habitación de 3 por 2 1/2,
como dijo una vez Carmelo
G. Acosta, el gran poeta social
del Aljarafe,
con un cenicero repleto de colillas
y el vaso de whisky
medio lleno,
como dijera entonces Gil de Biedma,
y a quien honro también eso
de que este tiempo que corre
no es el mío,
porque mi tiempo siempre ha sido
el de las guirnaldas,
el de las flores azules
y el de las cantantes chinas;
y además reconozco que con veinte años
uno entra en crisis por muchas cosas,
y hasta me recompongo de sufrir,
como apunta Colinas en El Heraldo,
y además, muy además,
Pepe Hierro dice algo así como que
si puede morir lo que fue vida;
yo mando a la puñeta mi egoísmo,
y a dios conservaré como a un amigo
bueno, que me quiere,
aunque yo a él poco,
y escribo aquí encerrado para sobrevivir
de los mortales que son el macrocosmos,
y no puedo querer a nadie
que me quiera porque yo no me quiero,
como dice mi madre con sus lágrimas,
y el tiempo corre tanto, tanto,
que recuerdo también al gran Manrique.

 

 

 

Sánchez Menéndez, Javier. También vivir precisa de epitafio (edición de José Luis Morante). Albacete; Chamán ediciones, 2018.

 

EL CUARTO DEL SIROCO

noviembre 28, 2018 Deja un comentario

 

BAÑO

Ayer, en el molino,
me bañé otra vez solo
en el estanque.

Como siempre, al entrar,
aquél me pareció mi primer baño.

Como siempre, al salir,
tuve la sensación
de que era el último.

 

 

 

 

CINCO POEMAS DE AMOR

xxxxx1

Para siempre
parece mucho tiempo,
pese a todo,
yo te dije una vez
que ése era el plazo
que me daba, sin fin,
para quererte.

 

 

xxxxx2

Hubo un tiempo,
recuerdo con nostalgia,
en que un viaje contigo
era una ruta
segura hasta el infierno.

 

 

xxxxx3

Nuestro amor,
bien lo sabes,
no es perfecto;
ni maldita
la falta que nos hace.

 

 

xxxxx4

Brilla más la mañana
porque tú,
asomada al balcón,
das luz al sol.

 

 

xxxxx5

Esta palmera, amor,
es más que un árbol:
es el testigo fiel
de lo que fuimos
y el testigo veraz
de lo que somos
y el testigo de aquello
que ya nunca seremos.

 

 

 

 

DOS MEDITACIONES

xxxxx1

Uno no se acostumbra
a estar siempre muriendo,
a irse desplazando
poco a poco
camino de un lugar
donde le espera
su verdadero ser,
que es su destino.

 

 

xxxxx2

Es en la luz
donde crece la noche
y se espesan las sombras
del olvido.

Es en la oscuridad
donde los días
se aligeran al sol
de la memoria.

 

 

 

 

VENTANAS

Sobre el cristal,
los rastros de las frentes
que al pasar
aquí depositaron su dolor.

 

 

 

 

CANCIÓN DE ANIVERSARIO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxx«…con el amor a cuestas»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMiguel Hernández

Con la misma insistencia
con que cantan las tórtolas,
con la fuerza indomable
con que sopla el levante,
con la nota perenne
del olor del jazmín,
te he querido estos años.

Si ha sido para bien,
celebrémoslo juntos.
Si todo lo contrario,
tú sabrás perdonármelo.

 

 

 

 

UN VIAJE

Otra oportunidad desperdiciada.
La de pisar la nieve
de noviembre en Belgrado
y así poder sentirse
ese europeo errante
que camina de espaldas
al horror de la historia.

 

 

 

 

HOMENAJE

Lo que iba a ser una conversación
entre viejos amigos que leyeron tus versos
con la pasión debida
se ha convertido al fin en un evento
con discursos, placas y autoridades.
Extraños nada más, usurpadores.
Lo dejó dicho Holan: al poeta
no se le perdona ni la muerte.

 

 

 

 

CONSTATACIÓN

En efecto, el tiempo se nos va
pero el espacio permanece. Es,
dice Stasiuk, «presente eterno».

Tal vez por eso escribo
acerca de lugares.
Sitios donde la muerte
simplemente es más lenta.

 

 

 

Valverde, Álvaro. El cuarto del siroco. Barcelona; Tusquets editores, 2018.

 

EXTRACTOS DEL LIBRO DE LAS DIEZ DIRECCIONES

noviembre 27, 2018 Deja un comentario

 

1

Elimino del verso
el brillo de la luna
para que sobreviva entre las sombras
mi pequeña falena.

Ya no busco la luz, resulta inútil.

 

 

 

 

2

El viento mece las espigas
de trigo y extiende los campos
en movimiento hasta donde la vista
alcanza. Dime, sueño,
¿estos son tus ejércitos?

 

 

 

 

4

Las grullas atraviesan el cielo cada día
igual que yo despierto cada día,
ignoro para qué.

Dejo pasar el día,
quiero saber si voy
a despertar mañana.

 

 

 

 

5

Mi siesta ha concluido,
¿por qué el mundo insiste aquí,
al otro lado?

¿Por qué me aguarda, todavía?

 

 

 

 

6

¿Cómo sigue mi historia?,
pregunto al despertar,
pregunto al sueño.

 

 

 

 

10

Mi amante es pudorosa
como la flor del jazminero,
que prefiere caer
y dejarse arrastrar
por las aguas del río
antes que ir al cielo,
multiplicarse y conquistarlo
y florecer en todas partes.

Todo pudor es un secreto
que quiere ser secreto,
¿por qué yo iría a revelarlo,
qué más podía hacer
sino caer con ella
y volcar nuestro cielo
para tratar de recoger
todas las flores?

 

 

 

López, José Óscar. Animal fabuloso. Albacete; Chamán ediciones, 2018.

 

EL EXTRAÑO, MEDIA FIGURA Y UN ÁRBOL

noviembre 26, 2018 Deja un comentario

 

EL EXTRAÑO DE LA CASA

Es sin duda el extraño de la casa,
que vuelve extraño
todo nuestro cuerpo.

Le saca al mundo,
a lo real,
sus filos,
sus aristas.

Y el silencio, de pronto,
resulta inconcebible.

Es centro,
pero siempre cruza el límite
de su circunferencia:

anhela la expansión.

En él —ignoro cómo—
no nos pertenecemos
nunca a nosotros mismos.

No hay nada más ajeno
que el dolor.

 

 

 

 

MEDIA FIGURA DE MUJER
(José de Ribera, Museo del Prado)

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHomenaje a Wisława Szymborska

¿Dónde están los del cuadro?

Mi creador me dio
un sentido concreto
en la red de miradas
previstas junto al resto de semblantes.

Yo apenas era una figura leve
de un motivo más vasto.

El incendio acabó con ese claro orden
que casi me borraba entre los otros.

Me veis aquí, en la sala,
en mi aparente Media figura de mujer.
Pero nunca hasta ahora
tuve tanta conciencia
ni fui tan dueña de mis pensamientos
—notad la suave lumbre reflexiva
asomando en mi piel—.

He negado a mi dios,

me he alzado hasta mis ojos
y miro por mí misma.

 

 

 

 

ESTE ÁRBOL QUE NO ES ÁRBOL

El poema puede irse por las ramas.
Por eso hay que podarlo,
multiplicar caminos en su origen,
para que tome fuerza.

Los brotes que no están también dan fruto.
Y, en el filo
de la hoja que fue
y se llevó el viento,
se hace un corte la luz y habla su herida.

El tronco es lo fatal,
la forma de aspirar a darlo al aire.

Cada cual que entra en él
trae consigo su fronda:

la parte de este árbol —que no es árbol—
que no se ve
pero que más se mueve.

 

 

 

Oliván, Lorenzo. Para una teoría de las distancias. Barcelona; Tusquets editores, 2018.

 

JAVIER SÁNCHEZ MENÉNDEZ Y EL ‘CAMPO DE LIRIOS Y VISTA DE ARLÈS’

noviembre 25, 2018 Deja un comentario

 

EL TELEDIARIO ha dicho que un cuadro de Van Gogh
xxxxxxxxxxxxxxx[ha alcanzado una cifra escandalosa,
fue una subasta,
esta vez y siempre,
una subasta más como esas que organiza
el señor de corbata para poder pagarle a sus doncellas,
para poder robar unas monedas
a unos infelices que pagan lo que digan.

Y esa cifra ha sido tan escandalosa
que el locutor de turno
se ha confundido al decir que Van Gogh era expresionista
y ha dicho “impresionista”,
en fin,
la impresión más o menos no es lo suyo.

 

 

 

 

YO TENÍA en mi cuarto la reproducción de un cuadro de Van Gogh
xxxxxxxxxxxxxxxxxx[titulado “Campo de lirios y vista de Arlès”,
y quise venderlo,
pero no me dieron más que para comprar
un paquete de tabaco rubio,
y tan rubio era el tabaco
que acabé fumándome los lirios
y la vista de Arlès opté por regalársela a mi madre,
le hacía tanta ilusión,
ya se sabe,
el primer sueldo,
la primera novia,
el primer paquete de tabaco
que uno se fuma a escondidas en el cuarto de baño
mientras mastica el chicle
sabor a Coca Cola.
Ya se sabe,
la primera madre
y la única.

 

 

 

 

EN EL IMPRESIONISMO fallan todas las cosas,
todas,
como en mí también fallan las impresiones
si corro hacia tu casa
y tu padre o tu madre,
la única,
me dice que has marchado a la clínica.

En el impresionismo se pierde la expresión,
se pierde hasta el deseo de estar reconocible
al pintarte los labios
y usar una colonia tan fuerte
que llamas la atención vayas por donde vayas.

Y voy hacia tu casa para comunicarte
que un cuadro de Van Gogh
es una gran impresión,
una gran inversión
si algún día queremos tener una fortuna,
y queremos también
vivir de las fortunas
o vivir de las rentas,
porque de la filosofía no come nadie,
nadie,
ni esos que son filósofos
y no mastican chicles,
pero sí filosofan cuando nadie los ve,
en el cuarto de baño.

 

 

 

Sánchez Menéndez, Javier. También vivir precisa de epitafio (edición de José Luis Morante). Albacete; Chamán ediciones, 2018.

 

EL JARDÍN EVAPORADO

noviembre 24, 2018 Deja un comentario

 

EL JARDÍN entre la niebla de la mañana
parece algo más que un jardín
porque estás tú
que no eres una sombra,
no emerges de los árboles
ni de los rascacielos.

 

 

 

 

POLÉMICA Y EXPECTACIÓN

Suelo llevar encima algo a los entierros,
llevar tu sombra siempre pegada a los talones,
sentir tus pasos siempre.
Ilusionarme a veces de tu mensajería
es eso, ilusionarme.

Se ha evaporado el amor de mis sentidos.

 

 

 

Sánchez Menéndez, Javier. También vivir precisa de epitafio (edición de José Luis Morante). Albacete; Chamán ediciones, 2018.

 

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