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Archive for 30 noviembre 2020

RONDA DE SOLOS -extractos-

noviembre 30, 2020 1 comentario

 

xxxApoyo la espalda en la pared de un negocio enrejado. Un cartel avisa tras el escaparate que se vende y muestra un número de teléfono; no me hubiera extrañado si hubiera sido el mío: yo también he cerrado el negocio, aunque sea de forma temporal. Creo que eso es lo que ocurre. Estoy distanciado de la música. Desafecto. Mi búsqueda de una tienda no es más que un movimiento de inercia.
xxxEntonces me da por pensar que, si esta separación de la música se prolonga demasiado, tal vez sea incapaz de volver a tocar como siempre. Que llegue a olvidar mis conocimientos musicales, que el solfeo se vuelva un idioma extranjero. Quizá tendría que ir a una tienda de discos y comprar los que pudiera, para aferrarme como sea a la música. Para hacer pie en algún sitio.
xxxPiensa en la última vez que fuiste ingenioso. En medio de la conversación, quizás a tres, cuatro o cinco bandas, un silencio de unos segundos se introdujo como una cuña, sin que nadie lo forzara, y tú recogiste el sedal de la última frase y lo devolviste al río con un comentario, una broma o una descripción, tan pertinente que cualquier testigo hubiera jurado que la charla no podía hilarse de otra manera. Eso son los solos de jazz, instantes encadenados de ingenio, concursos de matemáticos para televisión, ver el cronómetro correr mientras se anuncia que va a llegar tu turno. Pero no hablamos de una prueba de dos minutos, sino de dos horas en vivo, frente a una audiencia.

 

* * *

 

xxxHe explorado y vivido lo suficiente para darme cuenta de que aquí no encajo. No mientras ande sin propósito. Yo pertenezco a los lugares, como mi pecio del punto cero, no a los entornos sociales. Siento que me he vuelto un extraño, y la visión de este lugar me parece una especie de premio que no sé si merezco.
xxxSopeso la posibilidad de dar media vuelta y deshacer el camino, refugiarme en mi fonda de colores cambiantes, donde el mundo antiguo está congelado mientras fuera las Maruxas cargan con la responsabilidad del progreso.
xxxPero el pasaje me ha llevado hasta aquí —llevo un rato sin consultar mapas— y no quiero parecer descortés.
xxxLa plaza se extiende a dos niveles, unidos por unas escaleras de piedra. Desde el nivel superior, un pasillo que utiliza una terraza para extender sus sillas y mesas, se domina la zona en toda su extensión. transigiremos con lo que manda el destino.
xxxMe siento y escucho las conversaciones de los parroquianos con disimulo. Hay en la voz asturiana una combinación de suavidad e ironía, como si aquello que sucediera le estuviera pasando a otra persona. Las palabras de un castellano saben a tierra. Las de un andaluz a un vino que amplifica el sabor de los alimentos. Las asturianas calientan mis manos como castañas asadas.
xxxPienso que tal vez podría anotar sus diálogos, pero lo desestimo. Odio a los cotillas. Me conformo con seguir apuntando las citas de mis músicos favoritos. Que hablen ellos en vez de yo. No recordaré sus palabras pero sí la entonación con que se dijeron.
xxxTomo un café. Cambio de terraza y pido otro. La cafeína no me hace efecto. Me hago con un ejemplar de La Nueva España y otro de La Voz de Avilés. Desahucios, un Shakespeare en el Niemeyer, conflictos laborales que un juez debe resolver… ¿Esto ha sucedido ayer o hace diez años? Ninguna noticia parece remitir al presente.
xxxEs la tarde del sábado y al tiempo que el tiempo se esfuma, yo sigo tan perdido como ayer, cuando estaba plantado en el aeropuerto de Asturias frente a los carteles que me ofrecían escapadas a París, a Lisboa, a Londres. Viajar es un asunto comprometido: yo no quiero cambiar de escenario, quiero romper estas ataduras que me perseguirían ya estuviera en Avilés o en Dublín.

 

 

 

Carrasco, José Luis. Ronda de solos. Murcia; Ed. Boria, 2020.

 

SUEÑOS DESBOCADOS

noviembre 29, 2020 Deja un comentario

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

NUEVAS ESPECIES DE ÓXIDO

noviembre 28, 2020 1 comentario

 

Prólogo. Escenario vacío.
Entra. Respira, asiente y habla:

Vivir.
Vivir y darse cuenta de que ninguna herida está cerrada.
Levantarse.
Levantarse y morder la úlcera.
xxxxxxY mirarse.
Mirarse en el espejo con los dientes llenos de sangre
y entender que
aun siendo devorado por una nube de mariposas y polillas
existe algo malo en todo esto.

 

 

 

 

La herrumbre: lo mío o Treinta minutos de microcosmos

Media hora son treinta minutos muertos
que dan para paja y poema.
En ese orden.

Ahora bien:
nadie habla de ello.

Creo que
toda la bohème de principios de siglo
Mallarmé ante Debussy y el preludio de su fauno
Stravinski en la octotónica del Pájaro de fuego
Nijinsky desnudo mirando a Diaguilev sin parpadear
Apollinaire dando la vuelta al cuaderno
Picasso eliminando la parte trasera de su ojo.

Todos
se matarían a pajas.
Pero nadie habla de ello.

Porque no concibo a Tzara y su:
¡Dadá no significa nada!
sin antes un buen momento para sí mismo.
Y porque es divertido
y también sensato
entender toda la historia del arte como una variación de la tensión y la distensión sexual.

El poema de la paja ha de ser como esta:
un fútil intento estéril de autosatisfacción.
Inútil y pasajero.
Un poema enraizado en ese hastío
un esfuerzo de cincuenta calorías
como el soneto poco inspirado de un Lope o un Garcilaso cualquiera.
Y ahí ha de quedar.

 

 

 

Soriano Santacruz, Antonio. Nuevas especies de óxido. Murcia; Ed. Boria, 2020.

 

LGCTRES

noviembre 27, 2020 Deja un comentario

 

PIEDAD BONNETT

TARDE DE VIERNES

Los viernes en esta casa no pasa nada. En la mañana
hay ruidos domésticos, un trasegar cansado, con suerte
un hilito del sol sobre las alcobas, hacia el mediodía un
tenue olor a verduras que se cocinan lentamente. Y
enseguida la tarde se abre como una realidad conocida
que sin embargo contiene una amenaza. Entonces yo
me dispongo para ella como quien pone un mantel
de cuadros y platos enormes y copas y se sienta a
esperar con el corazón palpitante. Debería poner
música para animar estas tardes muertas, pero tengo
miedo de que las voces de mis cantantes preferidos se
me suban a la cabeza, me emborrachen y me pongan
a llorar a mares. Prefiero buscar oficio, como decía
mi madre, hacer palitos con tinta sobre un papel
infinito que no termina de desenrollarse, como en las
pesadillas, o tejer y destejer con fino cuidado, como
Penélope. Es entonces que un zumbido de sierra
metálica se introduce en mi tarde, la va partiendo
con firmeza, delicadamente, como a un tronco que
va dejando expuestos sus anillos. Y prendido de aquel
sonido que no está hecho para los martes o los jueves,
llega a deshoras el comensal de mis viernes, siempre
empapado aunque afuera haga ese sol estruendoso,
impúdico, de los viernes. Llega sigilosamente, como
llegó siempre, y triste, triste. Yo quisiera quitarle el
abrigo, encender la chimenea, pasar mi mano por su
pelo mojado, limpiar su sudor y sus lágrimas, pero sigo
haciendo palitos, tejiendo horas, cuidando mi tarde
como un pájaro hembra de alas enormes que vigila su
nido, porque debo evitar su mirada si no quiero caer
hondo, muy hondo.

 

 

EN EL BORDE

En el borde
hay un ángel de luz del lado izquierdo,
un largo río oscuro del derecho
y un estruendo de trenes que abandonan los rieles
y van hacia el silencio.
Todo
cuanto tiembla en el borde es nacimiento.
Y sólo desde el borde se ve la luz primera
el blanco-blanco
que nos crece en el pecho.
Nunca somos más hombres
que cuando el borde quema nuestras plantas desnudas.
Nunca estamos más solos.
Nunca somos más huérfanos.

 

 

 

 

EDUARDO ESPINA

xxxxxxxCÓMO QUITARLE LA ROPA AL PASADO
(CADA ACONTECIMIENTO ES UNA CUESTIÓN DIFERENTE)

Con el padre fue diferente. Bastó con la vida apenas
empezó a perder el pasado para que la vieran venirse
abajo hasta dejar a la realidad con los pies en la tierra.
La época a partir del eco aprendió a quedarse sin días,
ni uno para llegar siquiera al domingo del año anterior.
La cara del tiempo varía demasiado fácil de fisionomía.
Con la madre en cambio, la historia de los ratos inició
su retorno al revés, desde la vez cuando supimos que
el mal no había venido para irse con las manos vacías.
La máscara de oxígeno, la metástasis, los catéteres.
Fue de golpe, como un gran paracaídas que recién
se abre al tocar la tierra recta tan bien representada.
Fiera manera de convertir lo anónimo en sinónimo:
a la mujer de, le tocó sufrir lo que no tiene nombre.
¿Para qué insistir con esto si la vida igual sigue, si
el cielo con sus asuntos no deja de estar lejos? Las
palabras se lo han preguntado infinidad de veces,
y hasta se atreven a hacer las paces con el olvido.

 

 

 

 

ÁLEX FLEITES

TATUAJE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Rigoberto Mena

Escribo sobre la piel de la ciudad
Mi mano se apoya
en la huella de otras manos,
palpa oquedades,
acaricia los queloides
que el salitre,
las emanaciones del vivir
y el polvo han hecho surgir
de viejas cicatrices
Rayo mi nombre,
que es ninguno,
pues va a borrarse,
a fundirse con nombres
antiguos y por venir,
a convertirse, si acaso,
en un trazo más
del inmenso tatuaje
con que intentamos
perpetuarnos junto a la ciudad
Pasa el tiempo sobre la piedra
Pasa la piedra sobre el tiempo
Y ambos se erosionan entre sí
Escribo sobre la piel
de la ciudad que me contiene
Igual que la ciudad
va escribiendo en mí historias
que llegan
en forma de murmullos,
voces superpuestas,
frases entrecortadas:
los ruidos del goce y del dolor

 

 

ES MOMENTO PARA HABLAR, DE HOMBRE A HOMBRE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Orestes Gaulhiac

Los que no creemos en el cielo,
los que ciertas noches de sables cruzados,
mosquetazos detrás de las palmeras
y quejidos de horcones
que malamente sostienen la casa,
pensamos que, después de todo,
no estuvo tan mala la función;
si nos mueve un presagio,
apenas somos asistidos
por tres golpes quedos
en la puerta o la mesa;
y ante la falta de noticias del hijo,
nos asalta el recuerdo
de la pata del conejo que quedó,
desangrándose, en la trampa
Que no creamos en el cielo
de ningún modo quiere decir
que no queramos entrar al cielo,
ese blando lugar donde
está prohibido envejecer,
no mueren los amigos,
no hace falta el pan,
ni hay que perseguir mujeres
Ah, el cielo Cualquier cielo
Que uno pueda ser, sin más,
pastando nubecitas
Y el vino grueso
no sea alegoría
de la sangre de nadie,
y un dios aguafiestas
no nos mire
por el ojo de la cerradura

 

 

 

 

JORGE FONDEBRIDER

CUATRO EPIGRAMAS

UN EDITOR

Si me va bien,
el tiempo te pondrá en la nota al pie de este poema,
o en la mención que al pasar haga algún crítico
que quiera impresionar en un congreso.
Pero si sale todo mal, vas al olvido.
En uno y otro caso seguís siendo
el mismo hijo de puta.

 

 

EL ROCK SE HA MUERTO

Hasta hace diez minutos, cuando abriste la ventana sin mirar
por no sé qué urgencia intempestiva,
allí, sobre el alféizar, había una botella.
Los restos, en el piso, hacen del vidrio apenas un despojo,
recuerdo miserable de lo que fue una forma. A cierta edad
odiamos que las formas se transformen en basura.

 

 

LO QUE SABEMOS

Somos del tiempo de los cassettes,
del melotrón, el grabador de cinta abierta.
Tecnología que no sobrevivió, me dijo.
Nosotros sí.
Todavía estamos juntos.
Alrededor todo fermenta.

 

 

REDES SOCIALES

Ese muchacho de sombrero y pantalones ajustados tiene amigos.
Quinientos veintiocho exactamente.
Camina por el mundo como si supiera algo
y en realidad no sabe nada,
o lo que sabe es poco y le interesa solo a él
y a otros muchachos como él
tal vez, quinientos veintiocho exactamente
que pasan por el mundo con sombrero
y pantalones ajustados

 

 

 

 

ROGER SANTIYÁÑEZ

INTRO

El primer canto que escuché de New Port
Fue el asalto de dieciséis fusiles automáticos
Perpetrado por el famoso Vietnam Guerra
Eso fue n mis días de habitante de Rímac
Cuando fumaba pasta todas las noches
Con los patas del barrio en Bellavista
Vietnam se ganó un canazo de dos años
& fue por supuesto expulsado de la marina
Después se fue a vivir a mi casa rimense
Allí fue donde me contó la historia del asalto
Mientras poco a poco & con sonrisas pendejas
Se tiraba todos los libros de mi santa biblioteca
Cuando caminábamos en las duras madrugadas
Vietnam fungía de mi guardaespaldas & nadie
Se metía conmigo Habla poeta todo el mundo
Me decía tranquilo en los warikes más salvajes
Sabían que él era del Llauca & eso es respeto
En el Rímac así como en el Llauca los del Rímac
Un día en Totorita se templó de la negra Concha
& en angustia le vendió los ketes que eran el
Diario para ella Zarandonga su marido lo buscó
Para acostarlo & Vietnam fugó a su New Port
Nunca más volvió a vérsele en el barrio decían
Que un marinero sueco le dio la vuelta contra
Las paredes de madera por querer atrasarlo
Con la buena merca de una noche alucinante
¿Quién sabe? Yo sólo lo recuerdo como el
Loco Vietnam de Puerto Nuevo que una
Tarde maldita conversó & chupó conmigo.

 

 

 

 

JAVIER CÓFRECES

BEIJING

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBeijing, 2011

La seda, las perlas, el jade
Los milenarios jarrones
de cobre laqueados
y una cultura que resulta
tan exótica a nuestros ojos:
Comidas especiadas
caldos inexplicables
infusiones aromáticas
olores desconocidos
y muchedumbres que apabullan
Árboles y plantas
de láminas orientales
relucen en su lugar de origen
Chinos, chinos y más chinos
caminan por las calles
del lejano Pekín
que Mao instaló
en mi mapa juvenil
Por entonces,
ni soñaba ver los deshechos
de su revolución cultural.

 

 

HOTEL DE BAUDELAIRE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxParís, 2011

Pequeña habitación
Segundo piso
Por escalera
Frente al Sena
Ella se desnuda
Ante la ventana
La mañana es luminosa
Su cuerpo viaja en mí
París me posee
Entre sus piernas.

 

 

 

 

JOSÉ MARÍA MEMET

MÉXICO, EL PIANO INVISIBLE

He visto a los mejores pianistas
—en este mundo—
equivocarse y nadie
darse cuenta.
Los he visto comer teclas de rabia,
no ver el piano
en medio del escenario
y deambular,
ciegos y ciegas,
cual polillas
bajo el reflector.
Beethoven, dales la nota.
Ya no es confiable ir a los conciertos
hasta los gánsters van.
Y a veces se disparan
desde los palcos opuestos.
Y cuando uno no lleva armas
es complicado entender las obras.
Las ventajas de un piano invisible
es que no tiene cola.
Es claro que la mafia
es más sensible que un gobierno
y más autoritaria
que todo un parlamento.
El piano suena bien,
la afinación está bien,
la pieza suena espléndida,
lo raro es
que el concierto
es en Comala
y el solista
Pedro
Páramo.
En la sala
hay 43 espectadores
y un planeta sin rumbo
en el espacio.

 

 

RECADO

Viejos, les aviso, me voy con todos al futuro.
No sé si vuelva, pero viviré allá.
Vivir en el pasado no es para mí.
No se puede caminar por la calle
con soplones y policías
como amigos.

No son mis amigos.
Es más, jamás serán mis amigos
si no dejan de disparar contra nosotros.

Nosotros sabemos que el dinero ensució
a tantos que tenían sueños.
También sabemos que podemos perder
pero realmente sabemos que vamos a ganar.

Es fácil ser demente, criminal, xenófobo,
porque sabemos que amar requiere gestos.
Y que el amor no se da
a todos los seres humanos
como requieren.

Pues bien,
soy uno de millones que haremos la tarea.
Casa por casa, colegio por colegio, pueblo por pueblo,
les diremos a todos los jóvenes que llegó la hora.

Convenceremos a nuestros padres, a nuestros abuelos,
a nuestras tías, a todos quienes aún tienen cementerios
en el alma, que hay que votar, sí, hay que votar
y quien no lo haga es cómplice.

Un cómplice de la explotación,
de que sus hijas sean putas más tarde,
que sus hijos sean torturadores
o simplemente esclavos.
De que sus padres sean dictadores.

Necesitamos volar, sacar los lastres,
elevarnos como vilanos hermosos
y flotar en la realidad y en la ficción.

Necesitamos una revolución.
Llena de rabia pero sin un tiro
como nosotros sabemos
hacer las cosas.
Necesitamos creer en nosotros
para que todo sea posible.

Cuéntaselo a todas y a todos.
El sol golpeará
en todas las casas con fuerza
y las ventanas se abrirán.
Vivir es algo hermoso
cuando lo merecemos.

 

 

 

 

CORINA MICHELENA

POR LOS SIGLOS Y LAS SIGLAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(al relevo)

Lleva una semana así,
se sienta solo
en el último banco
de la iglesia.
xxxxxxxxxxxxxxxTiene ocho años
—¡Es todo un hombrecito!— dicen en casa.
—¡La confesión es cosa de mujeres!— piensa él.
Cara a cara y sin bajar los gris de sus ojos castaños
le dice al cura:
xxxxxxxxxx—Envenené al perro porque mordió a mi hermana
lo humilla la respuesta:
xxxxxxxxxx—Fue en defensa propia, si te arrepientes,
Dios te perdonará
Intenta de nuevo:
xxxxxxxxxx—¿El infierno existe?
xxxxxxxxxx—¡Existe!
No volvió.
Y puesto que 20 años después
no es más que un hombrecito
Y puesto que sabe que se puede
que puede
y puesto que todo lo que quiere
es poder,
habrá que evitar cruzarse en su camino,
Porque lo único que ha aprendido
lo aprendió
—de una muerte—
en una iglesia:
xxxxhay infierno
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel perro lo espera allí
Los otros crímenes son legales:
xxxxtiene un informe, una chapa,
xxxxotras defensas
xxxxy unas siglas que honrar
xxxx—Sea la GNB, la SS o la KGB—

 

 

 

 

CONSUELO TOMÁS FITZGERALD

EN ALGUNA PARTE

En alguna parte del universo está mi infancia
Mirando el absurdo monumento que le escribo
Me dice: es inútil
Nada volverá a ser como antes
Nadie jugará contigo a la escondida
Porque esconderse ya no es un juego
Sino una profesión
Nadie te dirá la luna es de queso
Porque a estas alturas ya sabes
Que los pobres se la comen cada vez que la miran
Nadie te susurrará: santo clos no existe
La verdad es que sí existe
Y lo metieron preso por narcotráfico
Y por rapto agravado al niño dios
Al ratón que se llevaba el diente
Dejándote monedas y asteroides
Se lo llevó la corriente en la última inundación
O lo mataron a tiros en la última epidemia de hanta virus
O experimentan con él
En laboratorios de cosmética para señoras finas
En alguna parte del universo está mi infancia
Mirando el absurdo monumento que le escribo
Cómo lo envuelvo en el esparadrapo del ayer alegre
Para que no me la roben los desmemoriados
Ellos le pondrán mi nombre a una bala perdida
O a un cuchillo oxidado
Todo porque nadie los quiso
Y no tienen infancia que guardar en ningún lado
Por lo tanto ningún último refugio
Donde resguardar su quebrada humanidad.
Admítelo: el mundo no es el jardín de tu memoria
Un álbum para arrancarte las sonrisas cada vez más escasas
Pero sigue buscando en este laberinto de palabras
Tal vez encuentres algo, y cuando te mires al espejo
Puedas descubrir nuevamente ese brillo en la mirada
Fijado en tu foto de segundo grado.

 

 

 

 

RICARDO COSTA

TAZA CHINA

Todavía estoy en esa taza que arrojé al baldío
el invierno pasado.
Cruzo todos los días por la esquina que la hermana
con desechos de hogares ajenos.
La veo resistir al punto de quiebre y me doy cuenta
de que aún permanezco en el recuerdo de ese cuerpo enlozado,
como también permanece la marca invisible de tu boca
sobre el filo de beber.
Ahora llueve sobre el campito y conmueve la forma
en que esa taza se ofrece para acumular
el sudor sucio del agua.
Es admirable la manera que tiene de abrirse
a nuevas experiencias, las que conducen
a una progresiva degradación de su ser.
Cuando ocupaba un lugar en la mesa, los chicos decían
que la leche espumosa la vestía de gala,
y vos destacabas las virtudes de su generosidad; es decir,
la falta de orgullo para dejarse acariciar por nuestras bocas
y que su curvatura no hiciera más que empujarlas
hacia un único encuentro nocturno;
un deseo antiguo que brilla en ese cadáver,
el que sostiene toda la mugre del tiempo
en su podredumbre.

 

 

NADA MALO

Vuelve a dolerte el cuerpo en las mismas partes
donde el doctor asegura no encontrarte nada malo.
Te asaltan los ataques de tos frente al pizarrón,
la rugosa incomodidad que revuelve la noche,
el diario funeral del apetito, la patada al perro
y las manos sobre la mesa.
Ojo precavido el del perro que no deja de vigilarte
mientras mastica un hueso allí abajo,
donde las manchas de grasa empastan su territorio,
donde otros pies, hasta hace poco,
habitaban junto a los tuyos.
Al perro también le duele la parte que le golpeaste.
Sin embargo no deja de quererte, de celebrar
la fidelidad que te debe en el mordisco
que arrastra de aquí para allá.
La boca del perro, el hueso, sus patas, chocan
contra vos y vuelven a sacarte.
No hay forma de corregir a los animales
porque no razonan.
No como vos, que vas en cuatro patas por el alimento
y lo arrojás al patio, para ver con sorpresa
que el perro no reacciona, no corre,
ni siquiera se enoja.
Deja que tu olfato se confunda con el suyo
y te haga desear lo que necesitás morder
para que el dolor termine: no la bronca,
no el hueso (ni siquiera la grasa),
sólo la memoria del hambre.

 

 

 

 

RAFAEL COURTOISIE

CAUSAS Y EFECTOS

1)

Una condición absoluta
habita la materia
de la voz
la mirada escucha
el color canta.

 

 

2)

Llueve
no en el espacio
sino en la lengua del viento.
Un pensamiento corporal
llena el silencio, lo colma.
Agua de las palabras
desnudas en la boca.
El sonido y la furia:
furia dulce
sonido rojo.

 

 

3)

Cautela para penetrar la noche
y suavidad para dejarla
tibia.

 

 

4)

No escucho: bebo
como si fuera agua
lo que dices.
Besa mi sed.

 

 

5)

La respuesta  inventa la pregunta.
El sol la noche.
Caricia es la respuesta
a la pregunta de la piel.

 

 

6)

El animal de la serenidad
da un zarpazo, un relámpago
ocre en el pensamiento.
Se apaga la noche
recuerda el cuerpo.

 

 

7)

Las piedras son voces
fósiles de una lengua muerta
altas palabras sin carne
gritos de hueso.

 

 

8)

El sentido del musgo
contradice el sentido del sol.

 

 

 

 

RAMÓN FERNÁNDEZ LARREA

ATARDECER EN LA ESPALDA DE UN OSO

no hay tiempo para el amor
no hay tiempo para la furia
ya no hay tiempo en el tiempo
todo se limita a decir hola
a quedarme dentro de ti y pasar
seguir corriendo entre el incendio del bosque
ya no hay tiempo para la verdad
no hay tiempo para las cosas diminutas
que eran respirar tocarnos ver el cielo
no hay tiempo casi para la muerte
pero eso
poca gente lo sabe.

 

 

AGUJERO LLAMADO NEVERMORE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Leopoldo María Panero

a ver cuántos fantasmas tuvo siempre en la sangre
arteria abajo arteria arriba en la noche
en la mañana en cada momento espumoso
donde la bruma se interponía a los colores
ahora a ver qué le sacan de todos sus cuerpos
si el bisturí lora hacer brotar sus raíces
ya frío en esa planicie que se parece a la palabra nunca
a la palabra siempre a todas las palabras
a ver cómo le sacan los sueños de su esófago
y las bolitas que hace la coca cola rodando
momento tras momento en la oscuridad de su planeta
liberado por fin de su país lleno de rejas
y cerrojos y horarios y pastillas redondas
que espantaban los perros que iban a herirle minuto tras minuto
a ver cuántos delirios huyen tristes
en esa grieta donde se le ha muerto para siempre la sombra.

 

 

 

 

EDUARDO CHIRINOS

PLUMA Y ESPEJO

No entiendo por qué elegí esas palabras.
Ninguna seduce, ninguna arrulla, ninguna
me deja dormir por las noches. Pluma agita
sus dos sílabas en mi oreja izquierda. No
es amor no es cosquilleo tampoco es caricia.
Es un silbato para perros. Al oírlo atravieso
praderas sin detenerme a mirar el paisaje,
a olisquear flores. Yo me arrodillo a sus pies
y agacho la cabeza. Eres único, dice. Y me
revuelve el pelo como hacen las maestras
con los niños más desventajados. Espejo,
en cambio, estira sus alas como un tríptico.
Tres músicos con M y recito Mozart, Mahler,
Mendelssohn. Tres bichos con P, Pantera,
Puma, Pangolín. No siempre es tan fácil,
con aritmética a veces me confundo. Espejo
ama la quietud, favorece la contemplación
pero es engañoso. Oh sí, muy engañoso.
Si expreso alguna duda jala mis orejas hasta
hacerlas doler. Eres malo, dice. Tu obligación
es soñar conmigo, multiplicarte por tres.

 

 

EL ÁRBOL Y EL DESORDEN

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Federico Díaz-Granados

Cada mañana el desorden se aparece a la
puerta de mi casa. A veces lo veo, oculto
entre el periódico y la botella de leche, con
cara de pocos amigos. Si me descuido entra
sin saludar. Jamás se quita el sombrero, no
sabe para qué sirve el felpudo. Desde muy
temprano organiza su programa: la cocina
y los baños primero, la sala y el dormitorio
después. Cuando llega al estudio confunde
los libros, entrevera papeles, acaricia y de-
senchufa el ordenador. Por aquí y por allá
aparecen vasos de cerveza, tazas vacías de
café, mapas del mundo con países revueltos
(Jamaica en el Extremo Oriente, Perú al norte
de Sudán, Islandia al sur de las Molucas).
Las palabras se alborotan y se ríen. Mi oreja
es cómplice y también se ríe. El ojo se enfada.
“Esto no puede seguir así”, dice. Y la oreja
asiente. Tanta algarabía la perturba y es hora
de sentarse a trabajar. “Hagamos un árbol,
mira que es otoño”. El desorden sonríe, deja
caer del techo hojas almidonadas y soberbias.

 

 

 

 

JOSÉ MÁRMOL

YO, LA ISLA

Yo, como la isla,
rodeado de ti por todas partes.
Apagado. Humilde. A la sombra.
Mientras tu luz esplende como el aura toda.
Me acomodo en el último pasillo del ocaso.
Me contento con ser de la música el silencio
y de las palabras que de cuando en vez pronuncias,
apenas el vestigio,
el resquicio tal vez de aquel instante clave,
inesperado,
en que se resbala el sentido de la cosa
y la vocal se arrulla y los labios se cierran
y ya nada se dice ni ha quedado por decir.
Yo, como una isla siempre,
rodeado de mi propio animal por todas partes.

 

 

 

 

ISMAEL VELÁZQUEZ JUÁREZ

ANY ANYBODY ANYWHERE

elpoetamarincotrus
murió ayer a los 69 años
(cualquier día de ayer)

lincheng una enfermera de taiwan
se suicidó el miércoles
ahorcándose con sus medias en un hospital de taipei
(cualquier par de medias baratas)

la ex-cantante de ópera de 75 años albertaweddell
apareció muerta en su cama
el día de navidad
(cualquier ex-cantante, cualquier cama, cualquier muerte)

hoy hace veintiocho años jarnohulkkonen
zapatero finlandés abandonó su casa en rantuu
para no volver nunca más
(cualquier no volver)

 

 

 

 

RODOLFO EDWARDS

LOS MUNDIALES

siempre pensé
que los mundiales
son unidades de tiempo
en este mundial
hay jugadores que saben
que es su último mundial
y todos los civiles
también sabemos
—más o menos—
cuántos mundiales
nos quedan
el tiempo es
un grandísimo hijo e’ puta

 

 

LAS VOCES

las voces no envejecen
en la memoria
y de repente vuelven a sonar
como la tabla del 4
como letras de canciones
como un recitado
que un niño repite de memoria
al lado del escritorio de la maestra

 

 

 

 

GUSTAVO GOTTFRIED

CAEN DEL ÁRBOL LAS NARANJAS

y revientan jugosas
bajo el aguacero
la capa de nubes es tan densa
que nunca se consume
y hace días que está lloviendo
el patio, los árboles, la casa vecina
todo es gris
salvo las naranjas

 

 

 

 

HOMERO PUMAROL

LA SANGRE DEL POETA

Natura me ha dado y me ha dado y me ha dado,
tengo cuarenta y tres años y natura no para:
Que una voz perfecta para leer mis poemas,
que un cuerpo concebido para vivir pensionado,
que un cerebro diestro para hablar con Whitman y con Pessoa.
Mi sangre es especial, mi sangre crea universos,
mi sangre descubre y persigue amor,
mi sangre es, ha sido y siempre será amor,
mi sangre sube y baja por mi cuerpo como el Internet por un edificio moderno,
llevando ideas, imágenes, música, palabras o pornografía,
sacudiendo inmediatas cabezas, cuerpos que son y cuerpos que no son amor,
mi sangre no es cuento de hadas, nunca historia triste, jamás moraleja,
mi sangre arde veloz, mi sangre quema como ninguna.

En este mundo de guaguas voladoras y de inservibles teléfonos públicos,
en este universo de computadoras y de videojuegos,
en estas batallas diarias contra la vida,
en este nunca llamar amor al amor brota mi sangre.

Vuelvo sobre mis pensamientos y la siento florecer dentro de mí,
viaja por mis venas como yo viajo por Santo Domingo pensando en ti.

 

 

CETRO

El ruido de tractores socava mi temperamento,
la arteria a mi corazón va por debajo de la ciudad,
en mis tripas se facturan “domincanmurderstories”,
mi corazón es de fon, hijo de Billy The Kid.
Mi cara es un océano,
mi cuerpo un charco de azufre,
mis zapatos son caminos donde se pierde la ciudad.
Mis palabras son tan grandes como Los Liliputienses,
no hay modo de repetirlas sin llevar la frente al cielo.
Mis ojos son las minas de Barba Roja o Barba Azul,
de mis dientes saben sólo grandes asesinos.
¿Qué otros cielos escondo? ¿Qué drogas inagotables?
Ah, mis arterias y mis venas, mis palabras
Y mis dedos son el cetro de otro mundo que vendrá.

 

 

 

 

ALEYDA QUEVEDO ROJAS

DESVELO

Quizá. Si me arranco el cabello tejido con largos
collares de ámbar entiendas mi desespero. Es como
insomnio coagulado. Despiadado fuego quemando
belleza. Se trata de perderse en la linealidad de
la noche larga más larga que los collares de mi
cuello vestido para que lo descubras. Desesperada
noche larguísima en su florecer recto. Desnuda
invocando al cielo. Aterciopelada flor de la angustia.
Pronunciando un nombre. Diciendo lo íntimo. Me
despojo del cabello negro y los collares que me diste.
Despacio en el sabor coagulado de la noche más
larga de mi desespero. Te lo digo: quizá eres el alma
deseada de mis desvelos.

 

 

DESGARRO

Deseo es pulsión. Espiral de mercurio instalado en el
estómago. Algo muy tuyo que destilas, aún a pesar
de ti y de los demás. Un sistema personal de cuyo
interior se origina el dolor. Se domina o te controla.
Un fuerte invierno que desgarra. Incesante lugar,
paisaje, estación que habitas. Deseo es pulsión. Te
golpea el rostro ciego de ira. Se abandona cuando él
deja de pronunciar tu nombre suprimiendo sílabas.
Cuando la música insiste en la herida. Viene de la
noche, del oscuro lugar que el cuerpo retiene en la
memoria.

 

 

 

 

JAVIER PAYERAS

NO TEMBLAR

No asumir la miseria; no temblar. Quedarse quieto como la hoja que terminó de caer.
El ruido volverá contra el ruido y las palabras perforarán las palabras.
El silencio mueve todo; pero es un arma reactiva.
Dolor es hablar frente a una hoja caída y silenciosa.

 

 

 

 

PERLA RIVERA

SOY DUEÑA DE UN INFIERNO

que cabe en esta cama
aquí se incendia tu nombre
y no me basta
Nace un poema
hierve el aire
Se hizo tarde ya
y la certidumbre de la suma de mis días
no es ajena al mar que nos separa
súbito
vasto.
Esta noche quema tu extensión
tu imagen hecha hoguera
arde en mi vientre.

 

 

CLARIVIDENTE

Mi madre me reveló desde pequeña
que el invierno es una brújula
que apunta hacia abajo.
Regreso a mis diez años
me extingo.
La lluvia duele como territorio de guerra
sus gotas forman evangelios en el suelo
los guardo en mi bolso como caricaturas.
El agua no es escudo
trajo raíces convertidas en vísceras.
Agonizo sobre tu mar salado
ya no eres arcoíris.

 

 

 

 

VADIK BARRÓN

CRASH TEST DUMMIES

Desconocemos el cataclismo que acabará con nosotros,
con nuestras cabezas sin rostro
con nuestro código binario,
con nuestra pretendida simetría.
Los maniquíes no pasan a la historia,
su latido se disuelve en las pruebas de explosivos,
en el vaciado de plástico líquido a elevadas temperaturas,
en el ensayo y error del airbag motorizado.
Los maniquíes acompañan a los hombres a todas partes,
velan por ellos con vestiduras de santo
y los protegen estoicos en lo alto del pararrayos.
Cuando acontece un incendio en los almacenes
de una tienda de géneros y mercería
los maniquíes buscan el calor de sus pares
antes de que el fuego derrita sus cuerpos en blanco.
Como las hojas amarillas
que el viento de otoño arranca de cuajo
fraternizan al vuelo
y se niegan a morir en soledad.

 

 

MUNDOS

A simple vista el mundo de los sueños
y el mundo de los muertos
son indistinguibles.
Solo pequeños detalles delatan a uno o a otro:
la presencia de los amigos de la infancia,
la superposición de domicilios, barriadas y ciudades,
el imposible encuentro intergeneracional,
la experimentación de sensaciones antagónicas en los mismos
territorios del cuerpo,
la ilusión del vuelo, la suspensión del tiempo,
la percepción de colores y sonidos intermedios.
Por eso nunca sabremos si despertaremos
en nuestra vieja cama
o cegados por la parpadeante luz blanca
de una sala de partos.

 

 

 

 

RENÉ NOVOA

TEMPESTAD CENTRAL

En este momento, alguien hizo llover.
Un abuelo mira a su nieto, y sonríe;
dos enamorados se dan —sin sospechar—, el último beso,
una niña se prepara para ir a la escuela por primera vez,
alguien despierta, en su último día.

En este momento,
parte un vuelo hacia la postrera rendija del recuerdo.
Dos aves anuncian que amaneció,
un árbol cae, abatido por los años,
una anciana teje atardeceres con los ojos bien abiertos
para que el tiempo no la asalte de súbito,
una madre aguarda frente al teléfono,
un hombre sale del trabajo y se disipa entre edificios,
una bala atraviesa el pecho de un adolescente.

Un acorde se repite en la radio,
una ventana se cierra
como cuando se acaba el camino,
como cuando un río parte de nuestra infancia.
Un auto derrapa, luego un grito, sin que nadie lo recuerde.
Una joven se va de casa y jura que no volverá,
un niño sube una montaña
con la promesa de traer flores para sepultar el ayer.

Una mujer se aleja en silencio,
sin una nota que justifique su partida,
llevándose consigo las estaciones.
La ausencia aún pesa en nuestros pasos,
como el primer día,
la última noche.
En este momento, alguien hizo llover
y se va, lejos… se pierde.

 

 

PANIC AVENUE

En esta calle habita el horror:
lo he visto en los ojos de una mujer
que suplica por su vida frente a un arma,
en los niños que duermen entre calles
y en el maquillaje de las esquinas.

Aquí se pudren los calendarios
y las adolescentes se borran poco a poco;
el sol es tan sólo una metáfora
o una gris mentira de la muerte.

Esta calle sabe a espanto.
La transitan ancianos sin ojos y sin sueños,
traficantes de ansiolíticos
y, de vez en cuando, algún ciberpoeta.
Parece que la construyeron de golpe… y de golpes.

Es cierto:
nadie pidió nacer en esta calle,
pero cómo duele hasta en las vísceras cuando nos alejamos un poco.
Que nos dejen sobremorir con nuestra miseria diaria,
el café, las mañanas frías, las tardes calurosas,
las noches horrorosamente solas;
con nuestro licor barato,
el concierto de piedras y de balas;
rostros familiares en los bolsillos.

Que nos dejen celebrar resúmenes deportivos los domingos por la noche
o ir a la cama sin saber qué comeremos al día siguiente;
con la llamada puntual de los acreedores a fin de mes,
con el pantalón de hace tres días,
con las paredes rayadas, con la fila del taxi,
con más desempleados que conquistas colectivas
y con la promesa de que pronto amanecerá.

Es cierto, nadie pidió venir,
pero esta calle nos pertenece:
somos los herederos del pánico.

 

 

 

 

VERÓNICA PÉREZ ARANGO

LUCIÉRNAGAS

Ayer, por ejemplo
la tormenta nocturna me causó miedo.
Ni siquiera encontré calma
al sentir los latidos
adentro de la almohada de tu pecho.
Cuando sea de madrugada vamos a apagarnos
—dijiste—.
Como luciérnagas.
Pero ahora, acá,
yo adivino los segundos que hay
entre el relámpago y el trueno.
Ese breve tiempo no va a rescatarnos
de la casa ni el pan cocinándose en el horno.
Algo más suave que la noche nos derribará
quizás la canilla que gotea
el pelo y la ropa sin lavar
o las cuentas impagas
amontonándose junto a la puerta.

 

 

 

 

ESTEBAN CHINCHILLA

RUSIA CON VOS

Las grandezas rusas, los palacios, mamá me manda mails,
un millón de mails al mes diciendo, estoy sola, pero las
grandezas de Rusia me acompañan, el precio de la locura,
la ensoñación, mamá nunca irá a Rusia, pero me escribe
desde Rusia, me dice que nunca había sentido tanto frío,
que yo lo llevaría mejor el tema del clima, que los miembros
la vuelven loca en esos jardines, esa es mamá, la que se
agacha en el patio recogiendo hojas mientras le hace un
tributo a la suya, esa no supo de Rusia, de los caballos, de
las revoluciones de Octubre, tampoco supo si una mayúscula
o el misterio idiota de las sílabas; en cambio mamá dio un
paso, intuyó que las flores son analfabetas, y en un lenguaje
superior trajo hijos al mundo, con un remo a cruzar el
Atlántico, hay que tener fe, eso dice siempre mamá, para
que se haga, hay que tener fe, no sé si por terca o por pobre
o por loca, o por todo junto, lo único de Rusia que conoce,
es la rimbombancia de un ballet con vestuarios desteñidos,
pero mamá no ve eso, ve a las rusas delgadas, altas mujeres
que añora mamá en su infancia, recortes de un periódico
que se han perdido en su memoria rural, el ballet antes, las
butacas hoy, en el lobby de un teatro del tercer mundo,
mamá intuye que le hubiera gustado conocer los productos
del renacimiento, las fuerzas del trabajo que levantaron
las joyas arquitectónicas de los siglos, haber dejado de creer
en dios, o en esa idea imbécil de dios, hay que tener fe, así
es como me escribe desde Rusia, tito, cuanto me hubiera
gustado poderte pagar un boleto a Rusia, vos siempre has
sido el hombre de la casa, para vos la carne más grande, el
vaso más robusto, y a todo esto yo me quedo flaco, ante las
palabras de mamá el silencio.

 

 

 

 

CINDY JIMÉNEZ-VERA

ICONOS DE LA UFOLOGÍA

Se busca astrobiólogo que dicte una
conferencia en el Congreso Mundial de
fotografía del espacio. Debe sufragar los
gastos de su propio billete de avión, el
hospedaje y los viáticos diarios. La
austeridad es un fenómeno
intergaláctico. Interesados favor de
enviar un retrato no alterado en el que
usted posa junto a un Premio Nobel o
junto a la tumba de un casi ganador del
Premio Nobel y sonríe.

 

 

 

 

GABRIELA MARRÓN

SÍSIFO

Día tras día,
elevamos las palabras.
Día tras día,
las miramos descender.
Día tras día,
apóstatas, humanos,
esclavos de la erosión.

 

 

 

 

WILLIAM EDUARTE BRICEÑO

TERMINAL

Nos vamos.
Esto es lo único cierto de irse;
el ruido de pasos
alejándose.

 

 

 

 

CHRISTIAN KENT

EL PASILLO DEL COSTADO

¿No diste una vuelta por la casa?
¿No entraste por el costado últimamente?
Hay una manguera azul enroscada bajo el sol.
Como una víbora símbolo no del mal, ni del pecado,
ni la caída del hombre al tiempo al espacio de lo opuesto.
Tampoco es la víbora que se muerde la cola,
símbolo de la vida y su eterno regreso.
¿Por qué no te tomás un minuto y echás un vistazo?
En el pasillo que une la calle con el patio hay una víbora azul
enroscada bajo el sol, como una manguera.
Yo creo en ella como creo en todas las otras cosas,
con la fe de la sacerdotisa que besa a la cobra en la frente:
para que llueva, para que dios bendiga nuestra casa.

 

 

UN ÚLTIMO CUENTO

Si te quedás dormida voy a
estar despierto toda la noche,
recolectando leña en la oscuridad
para mantener vivo nuestro fuego.

Voy a ser como un búho
viéndote desde las ramas
de un viejo sauce.

“Tené cuidado”, voy a decirte,
“hay una víbora que busca
tus tobillos”.

Pero no vas
a escucharme.

¿Acaso no creés
en aquello que esconde
la hierba en su vientre
invisible y húmedo?

¿O es que al gritar
tu nombre mi voz
suena como legiones
de insectos riéndose?

No puedo alejarte del peligro.

No quiero ser el musgo
que crece en el tronco
de todos los árboles.

Ni quiero alumbrar
cada rama que pises
en el fondo de la noche.

Vos y también la víbora
en la hierba húmeda,
tienen su propio camino.

Pero nunca dejes de pedirme
que te tape cuando sueñes,
que deje la luna prendida,
que te lea un último cuento:

It was many and many years ago,
In a kingdom by the sea…

 

 

 

 

SERGIO GARECA

CANCIÓN DEL NIÑO CABEZA DE MUNDO

Ahora es cuando carajo
Ahora es siempre
anciano niño cabeza de mundo

Istmo tras istmo la paloma de tu boca
la metralla ciega de tus panes
Niño de rojo Trotsky a verde green peace
Niño marxiano
Niño copla de Soruco
Niño reencarnación de Víctor Jara
ávido de clítoris Luxemburgo
Niño con venas abiertas de América Latina
Niño Bakuniño
Niño Sacco y Vanzetti
Niño Roque Dalton poema de amor
Niño de hoy
trapo de la historia
Niño profesorcito historia-izquierdas
sueldo miserable
deshabitado
en Marcelo PS-1
y nuevo habitante
de le monde diplomatique
Niño minero mil veces muerto
en la vanguardia
en los parajes
o en la chichería
Niño sin precio que miras como caen
vendidos los viejos compañeros
que se levantan burgueses

Niño cabeza de futuro
calabozo de piel y panfleto
Niño huérfano de la humanidad y del muro de Berlín
Niño sin dictador que le dé alas
Niño revolución
cabizbajo sombrero de diario
Niño fósil de los tiempos soñados
Niño cabeza de mundo
ojo de agua potable
Niño Amauta
Niño Chamán
Niño Silencio

Niño payaso de teatro humanista
Niño que se consuela soñando
un 1º de mayo para toda la vida
Niño sin poder tomar el poder
o destruirlo
Niño pájaro que vuela MP3 en canciones de Silvio
Niño cabeza de mundo
Escarabajo en sublluvia pensador
El de las mil hambres en las barbas
Obrero del futuro sin trabajo
rayando en paredes que no se borran
lengua de fantasma y punk rock
Ahora es cuando niño
Siempre es ahora

 

 

 

 

VLADIMIR AMAYA

EL TITÁN MENOR

Mi padre, héroe de guerra con problemas de hemorroides,
pide al cielo por primera vez morirse en serio.
Él estuvo en medio de las granadas,
del ruido a tren descarrilado de los proyectiles.
Perdió a su mejor amigo
(los soldados lo golpearon hasta reventarlo en el 85)
y a una novia suya la decapitaron en el 89.
Ahora a sus manos se las ha comido la vergüenza de no matarse.
Padre no soporta las luces de las pantallas electrónicas de la ciudad.
Han deformado, dice,
su vecindario de niño
para convertirlo en centros comerciales repletos de idiotas.
Mi padre no puede con esta guerra de la Paz Ensangrentada,
con estos días digitales que escapan de sus dedos.
No puede, dice, y duerme por horas soñando que se muere.
Si despierta, come yogurt líquido —único consuelo,
y maldice a los traidores que ahora son personajes públicos.
Hijo perdido, mi pobre padre,
(algo así como un payaso drogadicto recostado sobre sus propias barbas.)
«¿A dónde está el valor de la vida?
¿por qué se ha de luchar ahora?»
me pregunta muchas veces
mientras sostiene la bolsa de las papitas fritas en oferta.
Miserable mi papá,
con dos hijos, una esposa, un perro
y sin nadie a quien dispararle.
Sentado en la acera de la casa,
aún me habla de esa lágrima que un día empezó en las montañas.

 

 

SINAPSIS POSTMORTEM

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Ricardo Pereira, fraternalmente

Dios crea la semilla.
El hombre planta el árbol,
pero quien hace madurar la fruta
es el diablo cuando canta.

 

 

 

 

ANDRÉS MONTENEGRO

xxxxxI

Si tuve sueño o no
si me perdí o te encontraste
si pude hallar el túnel
al final de la luz
si fue la fe o el dolor
lo que apagó las voces que llamaban
si amanecía en Yemen
o era el fulgor de una bomba lejana
si estaba allí
o imaginé
si hubo algún libro en la mochila
del niño aquel
que se inmoló en el portal de la embajada
si alguna vez él jugó a la pelota
si tuvo sueño o no
si se perdió o te encontraste
si pudo hallar el túnel
al final de la luz
si fue la fe o el dolor
lo que apagó las voces que llamaban
si amanecía en Yemen
o era el fulgor de una bomba lejana
si estaba allí
o imaginó
y así infinitamente.

 

 

 

 

MIROSLAVA ROSALES

ERIKA

¿Dónde quedó tu Nicaragua
tu risa juguetona parecida a una discoteca
a un verano de abundantes mangos y sin plaga
a mañana de alondras en la ventana
a una ráfaga de espléndidos pericos?
¿Dónde el cielo sin cerco eléctrico
sin vigilantes a su entrada?
¿Dónde el mar y sus olas de caricias?
¿Dónde las margaritas para la ciudad
(homicida con el pequeño
con el que busca un pan
con el que se consume como un cirio)?
Es este país el boleto a la muerte
la cárcel
xxxxxxxxen deterioro progresivo
para tu sexo devorado diariamente
para tu corazón con 28 disparos
para tu sinfonía nunca escuchada
Nadie sabe tu verdadero nombre
virgen vos en el carnaval de los lobos
en este fétido hacinamiento
en esta colmena de cocaína

Serás un día
xxxxxxxxxxxx«cadáver no identificado»

 

 

LAS FOSAS CLANDESTINAS DE LA NOCHE

Las fosas clandestinas de la noche:
una mujer es secuestrada y luego
depositan su corazón en una fosa
tan honda como todas las noches de este país

Bajo la lluvia
otra mujer recibe de ofrenda unos disparos
la caricia de la maldad
la última caricia de su esposo

Un agente en un parque es capturado
su cuerpo ya no recibirá el viento matutino
ni la risa de sus pequeños hijos bajo el arco del sol

(Margarita de 15 años)
Se le deshoja para después
sepultarla en la noche de los cuervos
Bajo las rocas del silencio sus hojas

Unos vecinos una tumba encuentran
De ella sale un brazo
parece un arbolito recién plantado
Comienzan su tarea los perros

A la ribera del Acelhuate
una mano
xxxxxxxxxxentre la hierba
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxaflora
y un pájaro se posará en esa mano

Lo más abundante en este país:
las fosas clandestinas de la noche

 

 

 

 

GONZALO UNAMUNO

LOS DÍAS DE ELLA

Por alguna razón es martes, otro,
con su cóctel de colores repetidos
con sus éstas otras cinco de la tarde y sigo haciendo nada.
Pienso que tal vez vaya a poder
con mi destierro de su piel imaginario,
la ensoñación donde un día cualquiera me adentro
cuando enrostro una calle con su cara.
Como el instante también del día ése,
en que fueron mis líneas en su búsqueda
para arrastrarla delante de mis ojos.
¿Somos?
¿Qué es esto, lo creado,
esta desesperanza sin dos que nadie espera?
¿Qué me niega inasible en la memoria,
la amarilla autonomía de su pelo?
¿Cómo ir del que siente al que ejecuta
sosteniéndome de pie en lo sentido?
Pudo ser otra, me convenzo, o miércoles.
Pero es martes hoy en que me encallo
sin posible en el bolsillo de mañana
sin haber en el hay de este presente.
Un martes más, otro, dan las cinco y sigo haciendo nada.
No hay ninguna moraleja en esto.
Me pregunto si voy a morir
antes de que suene el teléfono y sea ella,
o jueves, o viernes, o domingo.

 

 

 

 

JUAN CARLOS RIVAS

SYLVIA PLATH

Cuando pasés por las calles de Boston
recordá a aquella mujer
cuyas manos sufrían de piromanía,
a la bruja que escuchaba Beethoven
mientras fumaba su último cigarro
a la sombra de la buhardilla.
Llevale flores, muchísimo silencio
y tus nuevos poemas hechos pedazos
en un cesto de mimbre.
Decile que todo está bien,
que los niños se levantaron
aquella tarde después de la siesta
y mojaron las galletas con la leche;
que el esposo no llegó tarde
y aún la recuerda
en el fondo de un vaso de Gin-tonic;
mentile acerca de los analistas,
de los falsos profetas de la desilusión,
los soldados romanos
que se repartieron sus poemas
en un juego de azar
a las puertas de sus editoriales.
Llevale, por favor,
ya sea todo o nada
de lo que pueda resultarle necesario,
y asentí de vez en cuando
con tu cabeza,
las manos en los bolsillos,
sin mirar a otra parte.
No le dejés salir
aunque así te lo pida,
lavá con ron sus epitafios
y jurale que mañana volverás
a dejarle dos monedas de plata
sobre el mármol.

 

 

CHAGALL

Al pueblo había llegado la noticia
de la muerte de Chagall.

Las mujeres lloraban
y sacrificaban carneros
bajo la media luna de hastío.

Los niños permanecían durmiendo;
los hombres
decapitaban petunias
a la orilla de un lago infinito.

Al pálido Dios
le dolía Chagall en un costado
como un viejo enfisema.

Esa noche
las calles se llenaron de violines
y las nubes tenían forma de pueblo.

A la mañana siguiente
después de despertar
los niños
nos encontrábamos solos;
jugábamos a ser Chagall
con nuestra muerte.

 

 

 

 

ADALBER SALAS HERNÁNDEZ

xxxxx(PASAJE DE IDA)

El tiempo es el hambre, me digo,
la brutal música del hambre.

Miramos la
pantalla de salidas
y el próximo vuelo
y el próximo
y el próximo,

todos despegando
con la precisión del olvido.

El tiempo es el hambre que vacía
las cosas desde adentro,
eso que les regala
el paraíso duro de la espera
xxxxxxxxxxxxxxxxy la huida.

(¿De quién es este ahora?
¿a quién se lo robamos?)

Nuestros aeropuertos se parecen
cada vez más a nuestros hospitales. La misma
pulcritud insomne, la misma luz
encanecida los baña, como si
toda esa blancura pudiera eclipsar
los cuerpos que van y vienen, los fluidos que se
excretan, el sudor nervioso que a fin de cuentas
es el único testimonio de nuestro paso.

Observamos las filas de gente,
maletas, bolsos, tickets,
recuerdos regados como aserrín por el suelo,
para que no hagan ruido los pasos.

(¿Contra qué se escriben los pasajes de avión?)

El corazón es un órgano para la fuga
un órgano roído por minutos, por ratas
tercas, implacables.

Escuchamos la cadencia
estúpida de los motores,
el sonido del tiempo que nos abre vetas
en la carne.

Así suena el hambre,
como el próximo vuelo,
como la música que se escurre,
se repite detrás de las paredes,
erosionándolas.

Entonces miro tus manos, como
frutos exactos, tus manos que siempre
están húmedas, que nunca aprendieron
a tejer, las dueñas de una caligrafía
menuda. Miro su piel callada y
pienso
qué pasaría si los techos de los
aeropuertos echaran a volar un día
y nos dejaran calvos, encandilados
bajo el cielo de arena.

 

 

xxxxx(ODISEA V 2.O)

Odiseo no volvió a Ítaca, como es bien sabido
por algunos. Se tardó muchos años más de lo que
nos dijeron. Tantos, que hasta los dioses se cansaron de
observarlo y perseguirlo, quedándose dormidos
finalmente, volviéndose piedras, ruinas, piezas de museo.
Cuando regresó, ya no parecía el mismo. No tenía señas
que lo identificaran, no vestía cicatrices que dieran
cuenta de su historia. Tampoco llevaba pasaporte o
cédula de identidad. Más bien parecía un muchacho turco
o un flaco chipriota con apenas algunas canas,
la piel tostada de tanto andar bajo el sol.
Alcanzó la playa luego de que su barco naufragara.
Iba disfrazado de sí mismo, como siempre supo que lo haría.
Pero no halló su palacio, ni pretendientes, ni penélopes hacendosas y
oscuras, ni telémacos barbicortos. Solamente un pueblo
de pocas calles, oprimido por el sol del Mediterráneo.
Nadie lo reconoció, ni él reconoció a nadie. Los perros ladraban
a su paso, le regalaban la lengua descoyuntada de la historia.
Así que decidió navegar hasta el continente. Allí
lo metieron preso por no llevar documentos
y por expresarse en un lenguaje que nadie comprendía, que
sonaba a viejos huesos que se quiebran. Trató de explicar
a los oficiales de policía que viajar
es perder lenguas, no ganarlas, pero fue en vano.
Lo llevaron a un campo para refugiados en Corinto.
No pudo contarle su historia a nadie, no pudo narrar a los otros
presos las historias de sus hazañas: por primera vez estaba desnudo.
Con su conocida maña, logró escapar a los pocos meses, esta vez sin tener
que cegar a nadie. Tras muchas aventuras sin dioses, terminó
en Atenas, donde se dedicó a vivir de limosnas y pequeños robos. El hambre
lo había quebrado, alucinaba ángeles desnudos como el vidrio
o como el agua, ciegos como relojes.
No alcanzó la vejez. Dicen que murió sin decir palabra, pero no
se sabe bien cómo. Algunos creen que fue falta de alimento. Otros,
que fue asesinado en una disputa entre mendigos. E incluso hay
quienes aseguran que murió, como tantos otros extranjeros,
en los recientes disturbios populares.

 

 

 

 

ELISEO VILLAFAÑE

SALÓN DE QUÍMICA

No queremos ser expulsados
Pero mira cómo pasa el chicle de boca a boca
Es menta, es ciruela, o tutti frutti
Solo ellos saben.

Ojos cerrados e imaginar
que de una lengua a otra
pasan cantidades puntuales de testosterona
que al mismo tiempo producen oxitocina
(Y no te olvides de las endorfinas)

Eso es amor.

 

 

 

 

MIGUEL ÁNGEL VIDAL

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Ignacio Uranga

y si Orfeo
no hubiera girado la cabeza
para ver a Eurídice?
Y si Jesús se hubiera
negado a ser muerto
en la cruz?
Y si el Quijote
no hubiera enfrentado
a los molinos de viento?
Y si Van Gogh
no se hubiera cortado
la oreja?
Y si el Ché
hubiera sido un
hombre de oficina?
Seguiríamos
siendo los mismos
pobres mortales
pero sin arte,
sin utopías
sin amor, sin sueños
sin fe

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (114)

noviembre 24, 2020 Deja un comentario

 

Acaba de llegarme a casa ‘Artefactum’, el nuevo libro de David González Lago, publicado por Bajamar editores. Gracias tanto a él como al editor por habérmelo enviado; de aquí a nada les cuento.

 

¿QUÉ HILAN ENTRE SÍ LOS DÍAS?

noviembre 23, 2020 Deja un comentario

 

¿QUÉ hilan entre sí los días?
Mortaja o capullo
obligan a cambiar el sentido
del camino y su noche

Miento si digo que no he aprendido
pero miento igualmente
si digo que ya sé

 

 

 

Lentini, Rosa. Poesía reunida (2014-1994). Barcelona; Ed. Animal sospechoso, 2015.

 

OSADÍA

noviembre 22, 2020 Deja un comentario

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

A PLENO SOL

noviembre 21, 2020 Deja un comentario

 

A PLENO SOL
..(Página 805)

A pleno sol. En la calle.
Entre rimas y azulejos.
Alguien nos ve desde lejos,
alguien no pierde detalle
mientras yo traspongo el talle,
la pelvis, el becqueriano
“eres tú”, el juanramoniano
“así es la rosa”, y penetro
un poco, otro poco, un metro
dos metros… pierdo la mano.

Cierras las piernas, de pronto,
y pierdo la mano izquierda.
No es lógico que la pierda,
pero la pierdo. Soy tonto,
quiero pero no remonto,
hurgo ahora más que antes.
Vulva glotona. Cortantes
labios, cepo de infelices.
Y tú solamente dices
que me parezco a Cervantes.

 

 

 

Díaz Pimienta, Alexis. Diario erótico de Robinson Crusoe. Almería; Ed. Scripta Manent, 2016.

 

DIARIO ERÓTICO DE ROBINSON CRUSOE

noviembre 20, 2020 Deja un comentario

 

PERFECTA FELATRIZ
……..(Página 13)

Siempre callada. Callada.
Siempre con la boca llena
de silencio. Siempre ajena.
Siempre sin decirme nada.
Siempre la boca ocupada.
Siempre los labios abiertos,
la lengua glosando ciertos
pasajes decamerónicos.
Siempre nuestros vicios crónicos.
¿La petite mort? Los dos muertos.

 

 

 

 

….MUJER
(Página 33)

Mujer, océano hirviente,
transparencia de la sal
¿Quién dijo que soy fatal?
Viernes miente, el Loro miente,
Daniel Defoe ya no siente
nada por su personaje.
Mujer, trampa del oleaje,
alta marea sin luna:
naufragar en ti es una
invitación a otro viaje.

 

 

 

 

ROBINSON RECUERDA AMORES VIEJOS
………………………..(Página 440)

Lunes.
Pleamar.
El vino no embriaga como otras veces.
Vine por ti y no apareces.
Volvió a llover.
El camino me vio otra vez concubino
de una nube respondona.
El agua desalmidona un miedo recién planchado.
Lunes.
Pleamar.
Qué aislado vivo en mi propia persona.

 

 

 

 

FRENTE AL VENTILADOR
………….(Página 996)

Estás ardiendo, mujer.
He puesto un ventilador
pero es tanto tu calor
que el pobre, qué puede hacer.
El aire ha empezado a arder.
Te me estás evaporando.
Hasta el sol está sudando
de ver tu último desnudo.
Y yo, quieto, cabizmudo,
mirando, mujer, mirando…

 

 

 

 

SEX SYMBOL
.(Página 69)

Qué Brigitte Bardot, ni Lynda
Carter, ni Bárbara Eden
ni Lyz Taylor… No te pueden
comparar. Ninguna brinda
esta desnudez, la guinda
para sex symbol modelo.
Ninguna tiene tu pelo:
Ninguna tiene tu olor.
Tu sed. Tu voz. Tu color.
Tu cara de bestia en celo.

Qué Raquel Welch, ni Sofía
Loren, ni Mae West, ni Tina
Louise, ni Diana Rigg, ni Gina
Lollobrigida… Algún día
aceptarán que tenía
razón yo, el vulgar amante,
el eréctil caminante
de tu espalda marinera,
alpinista en tu cadera,
buzo en tu vulva gigante.

Qué Julie Newmar, ni Dian
Parkinson, ni Norma Jean,
ni Anita Ekberg, ni Jayne
Mansfield, ni Madonna o Pam
Anderson… Todas están
muy lejos, muy por debajo
de tu normal desparpajo.
Ninguna se te asemeja.
Ninguna de ellas me deja
tan exhausto, tan pingajo.

Qué Demi Moore, ni Jane Fonda,
ni Ursula Andress, ni Kim
Basinger, ni Catherine
Deneuve… Dudo que responda
alguna a tu tan oronda
manera de proyectarte,
desnudarte, solazarte,
abrirte, gemir, sudar…
Ninguna es hembra y pleamar.
Ninguna es pleamar y arte.

Qué Cher ni Sharon Stone,
ni qué Claudia Cardinale,
ni Natalie Wood, no vale
ni la Olivia Newton-John.
Ni Betty Boopr, la cartoon
preferida de mi infancia.
Les sobra glamour, jactancia,
ropas, vítores, tacones.
No son más que proyecciones
de tu cuerpo en la distancia.

Sex symbol, tú. Y sex modelo,
sex blasón, sex atributo.
Erótico filminuto.
Sicalíptico consuelo.
Sex symbol. Sex terciopelo.
Sex poema. Sex canción.
Sex arena. Sex colchón.
Sex marea. Sex. Sex. Sex
¡Todos seremos tus ex!
¡Luces, cámara, acción!

 

 

 

 

MUJER CON DRAGÓN
…………(Página 74)

He tenido que volverme
un dragón: pura defensa.
Ante tu marea inmensa
me sentía tan inerme
que he tenido que volverme
un dragón, no te lo niego.
Al principio, como un juego.
Después, por mutuos reclamos.
Y ahora cuando nos besamos
hacemos canje de fuego.

 

 

 

 

MANZANAS
..(Página 23)

Mordisqueas la manzana,
suave, con satisfacción.
Un mordisco-insinuación
de muchacha casquivana.
Muerdes y la fruta, ufana,
grita: ¡trasgredan, trasgredan!,
mientras encima se enredan
decenas sin masticar.
¡Tentador imaginar
los pecados que nos quedan!

 

 

 

Díaz Pimienta, Alexis. Diario erótico de Robinson Crusoe. Almería; Ed. Scripta Manent, 2016.

 

ÓLEO DE UNA MUJER CON SOMBRERO

noviembre 19, 2020 Deja un comentario

 

ÓLEO DE UNA MUJER CON SOMBRERO
…………………………(Página 2)

Otra vez en el recuerdo
eróticos comodines.
Otra vez entro en los cines
pensando en tu seno izquierdo.
Otra vez soy menos cuerdo,
menos ateo, menor
de edad (porque en el amor
se envejece por adioses).
Otra vez logro que poses
para mi cuadro interior.

Una mujer con sombrero
(como un cuadro de Chagall),
una mujer a sedal,
pespunteado el cuerpo entero.
Una mujer sin un pero,
bajo el fieltro bien planchado.
Una mujer que han tocado
(y tocada es diferente).
Una hembra que se presiente
cuadro recién dibujado.

Te estoy pintando otra vez
(Chagall, Greco, Lam, Tiziano):
el pelo, el rostro, una mano,
el pecho, el vientre, los pies.
Te pinto. Tu cuerpo es
mural, lienzo, cartulina.
El pincel de la retina
copia, traza, colorea,
donde nadie más te vea
dentro de mí, en una esquina.

Te pinto
otra vez
te pinto
lloviznada
bailarina.

 

 

 

Díaz-Pimienta, Alexis. Diario erótico de Robinson Crusoe. Almería; Ed. Scripta Manent, 2016.

 

PASAJERO DE TRÁNSITO (2ª edición)

noviembre 18, 2020 Deja un comentario

 

SOBRE AVIONES Y PÁJAROS

Los pájaros y los aviones
juegan a despistarnos.

Ayer tarde cayó, justo en mi patio,
un gorrión lleno de pasajeros.
Y antes de ayer sorprendí a un Boeing
piando y picoteando migajas del mantel.
Los pájaros y los aviones son metáforas nuestras,
carencias afectivas, que diría el psicólogo.
Las cigüeñas, por ejemplo,
llevan siglos transportando viajeros.
Y las gaviotas, las palomas, los zopilotes,
llevándose o trayéndonos lo que necesitamos.

No entiendo, entonces,
por qué si muere un ave
no sale en los periódicos.

 

 

 

 

UNA TARDE EN BARAJAS, I

Definitivamente, un aeropuerto
no pertenece a una ciudad concreta.
Es un país ecléctico, un desierto,
una ciudad portátil e indiscreta.
Un aeropuerto es frío e indulgente,
no hace amistad, no ríe, no saluda.
Su transparencia es blancamente muda,
su belleza es brutal, incoherente.
Un aeropuerto se maquilla tanto
—escalera mecánica, altavoces,
puerta automática…— que no tiene encanto,
que no es palpable, teme que lo roces.
Y tú te vuelves sombra y desencanto:
andas contigo y no te reconoces.

 

 

 

 

VISITA DEL PETIRROJO

Como si el mundo comenzara
bajo este árbol donde está el petirrojo
y nosotros fuésemos un grabado intemporal sobre la hierba,
mirándonos extáticos como dos colegiales.

Así, el agua de la alberca recita su mansedumbre líquida;
así, los niños corren sobre el césped;
así, el guarda silba su impaciencia monótona;
así, la sombra de los árboles endulza el paladar,
como si el mundo terminase bajo este mismo árbol.

 

 

 

 

LA OTRA VIOLENCIA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa Rafael Ángel Cos y Rafael Buzón

y todos nos tiramos contra el suelo, sobre la realidad,
porque nadie se creía culpable.
Vendedores de frutas y transeúntes,
muchachas de frágil coquetería,
niños “trabados” con sus propias caries;
todos hundimos la cabeza entre los brazos y el cemento,
imaginamos el agujero en el pecho de otro
y estrujamos entre los párpados la prensa de mañana.
Sólo la joven que tocaba el violín,
con el estuche abierto como una boca larga,
continuó su plegaria de jazz y desespero.
Se agujereó la música,
cayeron a sus pies los pedazos de aire,
se mezclaron arpegios, sangre, lágrimas.
Luego nos levantamos, nos sacudimos sobre la realidad
y nos marchamos con indiferencia
(porque nadie se creía culpable).
Sólo la joven que tocaba el violín
nos miraba, acusándonos.

 

 

 

 

ENCUENTRO LEJANO DE NUEVO TIPO

Las palomas de Plaza Nueva, en Granada,
son idénticas a las antiguas palomas de mi padre.
Recuerdo que él silbaba y las palomas parecían besarlo.
Yo no aprendí a silbar
—yo no pensé jamás venir a Plaza Nueva—
sin embargo, me miran y se acercan
con una docilidad inverosímil.
He de tener cierta manera de mirar,
cierto aire de viejo palomero.
Con un mínimo gesto de la mano,
con una leve variación del rostro,
abren las alas, comen, se enamoran.
A todos hace gracia que vengan donde yo,
que me rodeen con esa candidez de ave doméstica.
¿Sabrán acaso que mi padre ha muerto?
¿Tendrán las aves cierto código oscuro
para intuir el dolor de los hombres?
Dejo caer una lágrima y sólo así se van, se alejan,
como si oyeran aquel silbido familiar desde otra parte.

 

 

 

 

ÉL SOBREVIVE AL SOL TODOS LOS DÍAS

Un viejo de la vega de Granada
viene a ver el crepúsculo en el río
todos los días: un ritual sombrío,
un capricho final de la mirada.
Vigila su reloj. Una gastada
piedra sirve de asiento. El junquerío
y el agua del Genil siguen su frío
diálogo secular, como si nada.
El viejo anota a qué hora, en qué segundo
se oculta el sol detrás de la arboleda.
Se aburrió de mirar cambiar el mundo.
Se aburrió de vivir. Sólo le queda
el reloj, el crepúsculo, el profundo
deseo de mirarlo mientras pueda.

 

 

 

 

A LA SALIDA DE LA ALHAMBRA

Dame, gitana, el clavel,
y no me leas la mano.
Yo también seré gitano
si me escondes en tu piel,
si aceptas mi amor en el
último reducto moro.
Dime, gitana, si adoro
tu rostro, ¿qué hago conmigo?
Si empiezo a soñar contigo,
¿qué hago después?, ¿canto o lloro?

La suerte no está, gitana,
en estas líneas manuales,
ni en un clavel que regales,
ni en tu oratoria pagana.
La suerte no está, gitana,
sino en tu modo de hablar,
en tu arte para buscar
dádivas con la sonrisa.
Suerte: arena movediza,
trampa gitana, lunar.

 

 

 

 

FINAL DE VIAJE

Si has descubierto que todos los oráculos engañan,
que todos los caminos llevan a ti mismo,
qué harás con tus próximos miedos.

Si has descubierto que los astros mienten
—o quizás se equivocan—,
qué vas a hacer con tus maledicencias.

Si has descubierto
que la vieja gitana, la del pañuelo rojo,
lleva siglos timando a los viajeros,
qué harás con tantos manuscritos,
con tantas novias esperando flores.

Si has descubierto que en la vida también
eres un simple pasajero de tránsito,
qué harás, dónde lo harás y cuándo.

 

 

 

Díaz-Pimienta, Alexis. Pasajero de tránsito. Almería; Ed. Scripta Manent, 2018.

 

TRAFICANTES DE OXÍGENO

noviembre 17, 2020 Deja un comentario

 

sucia arte poética

y a quién le importa
para qué sirve la poesía

en realidad
la poesía no sirve para nada
para poco / quise decir
para que se te enfríe la sopa sobre la mesa
para que te malquieran los vecinos
para que te juzguen débil
para que te lean a regañadientes
para que te nieguen un orgasmo
para que usen tu voz en los retretes

para todo

o para casi todo
quise decir

 

 

 

 

esquizofrenia

en realidad todos tenemos algo de esquizofrénicos
usted tiene algo de esquizofrénico
yo tengo algo de esquizofrénico
él tiene algo de esquizofrénico
ella tiene algo de esquizofrénico
ellos tienen algo de esquizofrénicos
nosotros tenemos algo de esquizofrénicos
ustedes tienen algo de esquizofrénicos
vosotros tenéis algo de esquizofrénicos
y espejos y cámaras de fotos
y paciencia mientras se registran la nariz
y qué cara de palo
todos tenemos cara de palo
usted tiene cara de palo
yo tengo cara de palo
él tiene cara de palo
ella tiene cara de palo
ellos tienen cara de palo
nosotros tenemos cara de palo
ustedes tienen cara de palo
vosotros tenéis cara de palo
y miedo y hambre y desconfianza
y una fecha reservada para morir
no sé de qué se ríen

 

 

 

 

el hambre

comer
comer
comer
comer
comer
vivimos obsesionados con comer
a la hora del trabajo pensamos en comer
a la hora de la ducha pensamos en comer
a la hora del amor pensamos en comer
a la hora de dormir pensamos en comer
a la hora de pelear pensamos en comer
y nos volvemos una boca enorme
con todos los pedazos de la vida dentro
y masticamos masticamos masticamos
ensalivamos todo
babeamos todo
el silencio
xxxxxxxxxel aire
xxxxxxxxxxxxxxxel tiempo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel dinero
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel sueño
el sexo de nuestras parejas
las vísceras del enemigo / todo
nuestros dientes se vuelven
hachas blancas talando el hambre
royéndolo
y quien se come su propia hambre
de qué podrá vivir después / de nada
es asqueroso ver cómo todo se mezcla
con la saliva azul de los hambrientos
cómo se engruman los automóviles y las gaviotas
los libros y las piedras / los panes y los penes
los clítoris y las banderas
las marugas / las nubes
cómo todo se mezcla
dentro de la gran boca que somos
o la gran boca que hemos llegado a ser
desde que sólo pensamos en
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo los pobres

 

 

 

 

se acabaron las posadas en La Habana

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara mi hermana Anabel y Albelo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara mis sobrinos

según el D.R.A.E. una posada es
xxxxxxxxxxxun lugar en el que por dinero se hospedan personas
xxxxxxxxxxxxxxxen especial / arrieros / viandantes / campesinos
nuestro aporte particular ha sido
que se les hospede y cobre
sólo para que hagan el amor adúltero

las posadas de La Habana eran famosas
por sus huecos / sus voyeurs / sus chinches / sus ladillas
sus toallas y sábanas llenas de manchas anteriores
sus nombres metafóricos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlas “Casitas Blancas de Guanabacoa”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlas “Casitas Blancas de Ayesterán”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx“Villa Laurel”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla “Canada Dry”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla “Monumental”
no hay taxista en La Habana que no haya hecho
este viaje en penumbras con parejas sin rostro
escuchando conversaciones en las que nadie
tenía nombre propio

siempre había colas en la penumbra de la entrada
las parejas llegaban y preguntaban por el último
aunque el último apenas podía responder
ocupado en calentar dos cuerpos

y el primero en la cola se desesperaba
porque los amantes del cuarto 5-B
no acababan de salir
como si el cuarto fuera de ellos
xxxxxxxxxxxxxxxxxdesconsiderados / egoístas
xxxxxxxxxxxxxxxxxse ve que a nadie duele erección ajena
xxxxxxxxxxxxxxxxxla humedad de las otras
y entre unos y otros / en silencio / el Posadero
pero aquel personaje cervantino
que recibía al viandante
con una vela en una mano
y una jarra de vino en la otra
sino el Posadero / con mayúscula
con impecable camisa blanca y pajarita negra
con el bolsillo lleno de billetes
y olor a menta entre los dedos
restos del último coctel afrodisíaco
con aserrín sobre las botas
restos del último hueco voyerista

las posadas de La Habana eran (debieron ser)
Patrimonio Erótico de la Ciudad
sin embargo / han desaparecido

ahora son albergues para familias
que han perdido su casa en un derrumbe
en un incendio / en una inundación
familias en las que los niños aprenden a leer
con los letreros que hay en las paredes
nombres de hombres unidos por una “y”
con nombres de mujer
todas las letras del abecedario combinadas

armoniosamente
en la sala / en el cuarto / en el baño

de ahí que los niños albergados en antiguas posadas
tengan mejores resultados en lectura
que sus condiscípulos con casa propia
y menos miedo (of course)
a un condiscípulo con casa propia
le asustan las películas del sábado
las bandas sonoras estridentes
y los efectos fantasmales de voces y muelles
a ellos no
cada noche las antiguas posadas de La Habana
se llenan de sonidos
suaves jadeos y muelles que rechinan
y los niños crecen inmersos en ese noble efecto acústico

es paradójico lo que se siente al pasar
frente a una antigua posada
la memoria despierta orgasmos y pasiones secretas
pero el retozo infantil y el olor a potaje actualizan el rito
las ropas en la tendedera / las ventanas abiertas
los búcaros con flores en la mesa de centro
y la ausencia de un taxi desacreditan el recuerdo

sólo que uno no puede evitar preguntarse
¿y los adúlteros de ahora cómo lo harán y dónde?

 

 

 

 

al fin decidieron arreglar la calle

querido bache
hueco cuidado con tanto mimo por todos nosotros
gracias por esta luz de aceite
y aguas y otras reliquias ópticas

amorfa oquedad de nuestra calle
frente a los grandes soportales
en un sitio escogido para que nadie escape
a tu belleza atrófica
gracias por tanta iridiscencia

siempre habrá desalmados que intenten destruirte
asfaltar nuestra calle y desparecerte
pero quienes te amamos
te inmortalizaremos con poemas y fotos

en tiempo de sequía fuiste
el hueco perfecto para el juego de bolas
cómplice de las cuartas y los quimbes difíciles

en tiempo de aguacero fuiste el puerto mayor
nuestro rústico océano
y siempre fuiste / tras la escampada
cuadro de azules y amarillos y grises
charco lleno de líneas y curvas y figuras geométricas
impresionista óleo / gratis / a la vista de todos
única opción artística del barrio

querido bache
sagrado bache
compañero en las buenas y en las malas
perdónalos
perdónalos
no saben lo que hacen

 

 

 

Díaz-Pimienta, Alexis. Traficantes de Oxígeno. Almería; Ed. Scripta Manent, 2017.

 

CON LA CAL EN LOS DEDOS. ANTOLOGÍA (1982-2010)

noviembre 16, 2020 Deja un comentario

 

Y es verdad que el vacío
pesa en el alma como el ruido incesante de los escarabajos;
es verdad que no creo
en la promesa inútil de infinito
que mi sangre proyecta
lejos del accidente de mi cuerpo vencido.
Es verdad que los años tienen garras y aristas
que socavan mi piel, estrella para nunca.
Y no hay un despertar de los sentidos,
ni un amor embustero,
ni el olor recobrado de jardines sin mármol
que me salve del roce
cruel de aquella edad insobornable.

 

 

 

 

Sé que no debo
esperar la sonrisa de la vida encerrada
entre cuatro paredes de sucios sinsabores.
Que el camino se talla en la distancia
de un fracaso a un fracaso,
en la entrega insensata, en cada vencimiento.
Sé que cuando anochece
la luz de las estrellas multiplica el instante
y los ojos reflejan
derrotas de metal, túneles de caricias,
y no hay música gris poniendo un fondo intenso
que llene las muñecas del pulso de la sangre.
Saber no es suficiente,
hace falta la savia,
la voz del corazón descubriendo certezas,
arrancándole al trote persistente del tiempo
el beso resignado, la palabra admitida,
el nuevo resplandor del amor convocado.

 

 

 

 

Probablemente
no me muero por ti (ya sé que es una hipérbole),
pero no hay duda
de que el día se ofrece con un gesto distinto
cuando tú pasas cerca.

 

 

 

 

Sentada en la oscuridad con los ojos abiertos,
los ojos desnudos muy abiertos. Viendo sin ver,
viendo pasar el tiempo que no cesa.
Oscura la mirada. Oscuro el sentimiento
de los ojos absurdos, dilatados,
viendo sin ver las horas por mi cuerpo
lo irreal
lo distinto.

 

 

 

 

MUNDOS DISUELTOS

xxxxxI

Si me creí elegida por alguien
—no sé quién—.
Si me creí distinta
a la que cada día empuñaba la vida y la vivía a sorbos
o a bocanadas grandes de ansiedad;
si una vez fui otra cosa
que esta sonrisa esquiva que aguza la intención
y emplea las palabras como flechas,
y padece la herida sin alterar el gesto.
Si acaso he sido joven, tuve fe, sentí miedo
de luchar y luché con todas mis preguntas,
es tarde para todo. Lo que pasó —cenizas
de un futuro irreal que nadie ha conocido—
no volverá a pasar: siempre es agua distinta
la que renueva el mar y da forma a las nubes.
Lo que no sucedió se ha quedado en el limbo
donde se pudren las oportunidades
que el azar descuidó.
Y a esto llamamos vida
y este afán nos extingue.

 

 

xxxxxII

Ahora que aquí, varada
en un atardecer que apaga los racimos
del día y sus promesas muertas,
presiento que la vida no guarda para mí
aquellos fugitivos destellos de pasión.
Ahora que
desnuda,
con los ojos desnudos también y el pensamiento,
me adelanto a mirar lo que el mañana esconde
detrás de su disfraz.
Ahora, sí,
cuando ya boca arriba
se han mostrado las cartas, las marcadas
etapas por jugar que me entregó el destino,
mis pies no me responden
—torpes radiografías de voluntad—,
no hay paso hacia adelante que pueda consumar, no hay retroceso limpio,
todo comprometido,
toda vida vivida, agotada,
sorbido el dulce zumo que en la copa
de renuncia y olvidos
manó del interior de dos mundos disueltos.

 

 

 

 

Si supieras que a veces
me cuesta respirar, garganta a la deriva
remontando el abismo líquido de las aguas.
Si supieras
del ansia de no hundirse,
la lucha permanente del cuerpo braceando
por mantener el ritmo de la respiración,
por desoír la dulce llamada de lo oscuro
—sirenas escondidas acechando mi sangre,
conduciendo hasta el fondo la lava de mis venas,
afilando en mis ojos su maraña
de líquenes y erizos—,
si supieras…
El peso del cuerpo oprime los pulmones,
el roce de la vida araña hasta la encía,
el goteo del alma desangra todo empuje,
todo sueño gastado,
toda alba de futuro presentida.
Ay, si supieras
que vivo a flor de agua y no sé cómo,
y ya no sé nadar
ni mantenerme.

 

 

 

 

CUALQUIERA TIEMPO PASADO

Hay momentos —la vida es un mosaico
de días y momentos—
en que no hay marcha atrás:
posar el pie supone adelantar el gesto,
seguir trazando senda, saltar en equilibrio
de una tesela a otra, cumplir años, ser tiempo
que se escapa en arena de los dedos cerrados.
Hay momentos en que todo es fluir
sin conciencia
y otros en que el sol pesa sobre la frente, abruma
con su vejez ardiente de planeta.
Abajo
donde nos agitamos, bullimos, somos vida
de criaturas atroces (“¡creced, multiplicaos!”),
sufre nuestra estatura forzada al ras, al suelo,
porque alguien, niño o dios, nos arrancó las alas
jugando en una tarde de verano infinita.

 

 

 

 

DA DOLOR

Quisiera no creer que todo pasa
y todo deja herida.
Quisiera que mis ojos conservaran la lumbre
azul de la quimera, la sed de su esperanza inagotable.
Que mis brazos no crucen el gesto de defensa,
tan solo el del abrazo descuidado.
Y quisiera que nunca
el mar creciera hasta anegar el campo,
que el campo nunca fuera nuestra ilusión mermada.
Pero ¿quién ha elegido por mí la vida mía?
¿Quién decide en su fábrica lo que el cuerpo responde?
Huida, siempre huida, atrás o hacia adelante,
buscar eternamente el movimiento,
el que impide que eche el árbol raíces
y un hombre hable de tierra
donde se afianza el pie y se concibe el hijo.
Siempre de paso y lejos. Sin elección. Destino.
Siempre solo y de otros. Sin arraigo. Destino.

 

 

 

 

LA CENIZA

Del alma devastada
no surge ya la llama. Es la ceniza.

 

 

 

 

SOPLO DE EDAD

Es tan tenue la vida,
tan torpe el argumento con que atrapar deseamos
sin cesar su naufragio,
tan inútil la búsqueda de un grial prodigioso,
de un sueño construido con hilachas de viento,
que arden incombustibles nuestros días,
creemos
que lo fugaz es siempre y el presente contraste,
y caen hojas-gacela y arden bosques,
se eclipsan los paisajes que crearon
nuestros sueños de infancia,
los astros envejecen
a su pesar.

 

 

 

 

LA NADA AUSENTE

Si me arrancas los ojos
vivir bajo el volcán será condena
que tendré que cumplir.
Buscar del laberinto la salida,
saberme sed de todos mis naufragios,
hablar desde la herida
luminosa, desde la nada ausente,
desde el beso cortado.
Recobrar la palabra.

 

 

 

 

LA FIEBRE

La mujer que se esconde
detrás de estas palabras como el fruto
del almendro o la promesa tierna que eriza los castaños
no tiene ya otra voz
que este oficio insensato de decirse.
La mujer que guardaba
tras velo y celosía
todo el sol del verano
y granaba las mieses de su jardín secreto
sin ofrecer el pan, sin calmar los afanes
de los que peregrinan en busca de otra sed
y agua para abrevarla y palabras de arena.
Esa vibra e irrumpe
sin más garganta y aire que este oficio
que bautiza la niebla y le da forma
y nombra lo que es.

 

 

 

 

TRABAJOS FORZADOS

Y cada amanecer
alguien que no soy yo se incorpora en la cama
y sujeta la cuerda con la que arrastra el día
su torpe circular de azar y horas.
Cansinamente, obligatoriamente,
tirando con las manos desolladas del día.

 

 

 

 

AFASIA

Cuando ya no hay palabras en el taller del verbo
para denominar, para escupir al vértigo difuso,
brutal de la creación, siempre falsa y cambiante,
no basta moldear las letras alfareras,
la lengua se sumerge
en una soledad que arrastra en su oleaje
el silencio y su antídoto,
la espina que atraviesa la carne y es pincel.
Sentiremos, entonces, a ciegas, sin oído,
con los labios resecos por el fuego y la nada
que en el hueco que deja la voz en la memoria
vive la eternidad en su mudez de orilla.

 

 

 

 

EL MIEDO

Vivimos un ensueño de seres derrotados, de fantasmas fugaces
que buscan un aliento, un alma que no habita
sus cuerpos aturdidos.
Como niños que escapan un día del colegio
y acaba la aventura
y están solos y la noche los cerca.

 

 

 

 

EL VIAJERO

No alterar la hermosura,
vivirla.
Pasar luego de largo y que allí quede.

 

 

 

 

EL HACEDOR DE PALABRAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTejí la oscura guirnalda de las letras: hice una puerta para
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpoder cerrar y abrir, como pupila o párpado, los mundos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJosé Ángel Valente

Tú me dirías
que las palabras cruzan el desierto y lo engloban,
que el infinito mar
cabe en una palabra
(sal, aroma,
oleaje
y espesor líquido, el verde equivocado
y el magnético azul
y todas las sirenas con su arrullo).
Dirás que el universo se pliega ante el hechizo
que lo describe y nombra y crea al mismo tiempo.
Miro a mi alrededor y en la mañana espesa
que moja los almendros y hace llover su albura
solo
veo
palabras.

 

 

 

 

EL MANANTIAL

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEntregado a la nieve que es silencio
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJosé Luis Puerto

Cuando la vida amaine
y queden solo su eco o su espejismo,
la sal cristalizada de la lluvia,
el ascua de la estrella.
Cuando los años lleven a tierra sus pedazos
y toda conjetura sea ceniza,
los restos del milagro evaporándose.
Cuando no esperes más y esperes lo infinito,
recupera la nieve.
Su silencio.

 

 

 

Blanco, Pilar. Con la cal en los dedos. Antología (1982-2010). León; Diputación de León, 2012.

 

LA RAÍZ NO ES EL PRINCIPIO

noviembre 14, 2020 Deja un comentario

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTengo celos de la muerte
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque nos separará
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEvaristo

La raíz no es el principio
y sin embargo
a su alrededor
pequeños roedores
amasan la tierra

felicidad

es lo que buscan
entre la maleza

¿o somos nosotros?

Sí, es cierto:
hábiles domesticadores
de lo superfluo
eso somos
o animales
que se inclinan
sin deseo.
Para eso existes
o tal vez no, y lo recuerdas:
algún día este amor
que producimos
nada será
y eso
me aterra

 

 

 

Santamaría, Alberto. Lo superfluo y otros poemas. Madrid; Ed. La Bella Varsovia, 2020.

 

POETAS

noviembre 13, 2020 Deja un comentario

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

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Literatura, música y algún vicio más

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