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Archive for 31 diciembre 2013

MADERA

diciembre 31, 2013 Deja un comentario

'Madera' Sergi Gros

 

Hace unas semanas, tras ver que había subido unos poemas de su anterior libro, ‘Las rendiciones’ (Huacanamo, 2009), Sergi Gros tuvo a bien enviarme el que ya es su nuevo libro, ‘Madera’.

Tras haberlo leído alguna que otra vez, aún sigo planteándome si lo que ha publicado son uno, dos o tres libros. Uno lee la salutación poética que escribe Antonio Gamoneda a modo de frontispicio y la sensación es la misma que la de un estallido. Pero es que uno se adentra en los poemas y es imposible salir indemne.

Aquí les dejo algunos poemas del libro ahora que ya está en la calle.

 

 

3

NOS soltaron en una encrucijada
miserable.

Los caminos calcinados
conducen a las hogueras
sobre las que se cocinan
nuestras tazas funerarias.

Los caminos congelados
están llenos de monedas
consignadas al barquero.

 

 

 

5

APRENDIMOS a seguir
la dirección de las bestias.

Sus derivas.

Sus atajos entre el fuego.

Desdeñamos la insultante belleza
de los pájaros.

Nuestras antorchas congregan
a los peces.

 

 

 

10

DEJAREMOS las palabras
para poder dedicarnos
a un lenguaje de graznidos
que nos transforme la boca.

Un sistema de comunicación
que no incluya la tristeza.

Ni la ambigüedad.

Trenzaremos nuestra casa
en las copas de los árboles.

 

 

 

12

ARTESANOS competentes
os sugerirán el modo
de trabajar la madera
hasta obtener una caja.

Un altar. Un yugo.

Una barca que sostenga
a los muertos.

Las canciones de dolor
correrán de nuestra cuenta.

 

 

 

18

PROTEGEDNOS de los fuegos
que refulgen en el bosque.

De la angustia acumulada
en los ojos de los bueyes.

Protegednos del dolor.

De las moscas en la fruta.

Que la vida se derrame
sosegadamente.

 

 

 

Gros, Sergi. Madera. Madrid; Ed. Polibea, 2013.

 

e. e. cummings

diciembre 30, 2013 Deja un comentario

cummings

 

 

5

quiero mi cuerpo cuando está con tu
cuerpo. Es algo tan nuevo.
Los músculos mejor y más los nervios,
quiero tu cuerpo, quiero lo que hace,
quiero sus modos, quiero el tacto de su espina
dorsal, sus huesos y la palpitante
-lisura-fiel que he de
otra vez otra y otra
besar, quiero besarte aquí y allí,
quiero, lentamente palpar, rozar el vello
de tu eléctrica piel, y aquel que nace
sobre la hendida carne… Y ojos grandes migas de amor,

y tal vez quiero el estremecimiento

bajo de mí de ti tan nueva

 

 

 

8

oDA

o

dado al gobierno del mundo
suave & anciano pueblo (y yo y
tú con tal de que no seamos demasiado
prudentes)

O,

dadivosos amados necios
Él-y Ella–
figuras de cera henchidas
de ideas muertas (colmada oh

cifra de increíbles
pueriles píos desdentados
y-siempre-tan-
metomentodos

bípedos) OH
dadores de enojo
queridos innecesarios viej
o

s

 

 

 

11

mi querida vieja etcétera
tía lucía durante la reciente

guerra sabía decirte y lo
hacía ampliamente y con justeza
por qué iban todos a

luchar,
mi hermana

isabel hizo cientos
(y
cientos) de calcetines sin
contar camisas pasamontañas antipulgas
etcétera puños etcétera, mi
madre esperaba

que yo muriese etcétera
con bravura se entiende mi padre
enronquecía diciendo que ello era
un honor y que si él
pudiera entretanto yo

mismo etcétera estaba quieto
en el hondo fango et
cétera
(soñando
et
xxcétera, en
Sus sonrientes
postrados ojos y en su Etcétera)

 

 

 

cummings, e. e. poemas (Trad. Alfonso Canales). Madrid; Ed. Visor, 2000.

 

COLERIDGE

diciembre 29, 2013 Deja un comentario

Coleridge

 

 

TRABAJO SIN ESPERANZA

Toda la naturaleza parece trabajar. Las babosas dejan su cubil,
agítanse las abejas… Vuelan los pájaros…
Y el invierno durmiendo al aire libre,
muestra en su rostro sonriente ¡un sueño de primavera!
y yo, mientras, el único ser desocupado,
ni hago miel, ni pareja, ni construyo, ni canto.

Sin embargo, bien conozco las orillas donde se mecen los amarantos,
he encontrado la fuente de donde manan corrientes de néctar.
Floreced, ¡oh, vosotros, amarantos! Floreced para quien queráis,
¡para mí no florezcáis! Deslizaos ricas, ricas corrientes!
Con labios apagados, frente sin laureles, yo paseo:
¿aprenderiais los encantamientos que adormecen mi alma?
Trabajo sin esperanza saca néctar en un tamiz,
y esperanza sin objeto vivir no puede.

 

 

 

JUVENTUD Y VEJEZ

Verso, brisa entre flores errante,
donde la esperanza se aferra alimentándose, como abeja,
¡ambas eran mías! La vida celebrando mayo iba.
xxxxxxxxxxcon naturaleza, esperanza y poesía,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¡cuando yo era joven!
¿Cuándo yo era joven? –¡Ay, desdichado cuando!
¡Ay, por el cambio entre ahora y entonces!
Esta casa que respira no construida con manos,
este cuerpo que me inflije lastimoso mal,
sobre aéreos acantilados y cegantes arenas,
cuán fácilmente entonces se inflamaba:
como esos esquifes esbeltos, desconocidos antaño,
en arremolinados lagos y anchos ríos,
que ayuda no piden ni de vela ni de remo,
que no temen maldad de viento ni de marea!
De nada se cuidaba este cuerpo del viento ni del tiempo
cuando la juventud y yo en él juntos vivíamos.

Las flores son preciosas; el amor es como las flores;
la amistad es un árbol cobijante;
¡oh los júbilos, que caían como lloviznas,
de la amistad, el amor y la libertad!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¡Antes de que fuera viejo!
¿Antes de que fuera viejo? ¡Ay, desdichado antes,
que me dice que ya no hay más juventud!
¡Oh, juventud! Durante años tan dulce y espléndida,
es sabido que tú y yo éramos uno,
no lo tomaré sino como una presunción querida…
¡No puede ser que tú te hayas ido!
Tu campana vespertina aún no ha doblado:
¡y tú fuiste siempre una máscara osada!
¿Qué extraño disfraz ahora te has puesto,
para fingir que te has ido?
Veo estos rizos en los plateados mechones,
este andar abatido, este vestido alterado:
¡pero flores primaverales en tus labios,
y lágrimas que reflejan el sol desde tus ojos!
La vida no es sino pensamiento: así creeré
que la juventud y yo aún compartimos la misma casa.

 

 

 

Coleridge, S. T. Balada del viejo marinero y otros poemas (Trad. José María Martín Triana). Madrid; Ed. Visor, 1999.

 

INOCENTES

diciembre 28, 2013 Deja un comentario

Algunos creemos que los auténticos Santos Inocentes fueron los que hace dos años se creyeron todo esto:

 

Inocentes

 

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AVISO

diciembre 27, 2013 Deja un comentario

Otra vez acudimos a los científicos para que dejen las cosas claras.

 

Aviso

 

NEGRA NAVIDAD

diciembre 26, 2013 Deja un comentario

German Coppini

 

 

Ayer, C y yo nos despertamos con la maldita noticia del fallecimiento de Germán Coppini, uno de los músicos esenciales en la historia de la música española de los últimos treinta años.

Ahora no dejan de sonar en mi cabeza algunos de los temas de Golpes Bajos, temas con una calidad excepcional como ‘Tendré que salir algún día’ o ‘Hansel y Gretel’. En su memoria los dejo aquí.

 

 

TENDRÉ QUE SALIR ALGÚN DÍA

Y es que nunca me acuesto
sin haber aprendido algo nuevo,
escondiendo mi cabeza entre las sábanas,
derrochando minutos y no ando sobrado de ellos,
tomando del día las últimas bocanadas.

Como alma en pena encerrado
en el cuarto de los huéspedes,
creando aureolas de fantasía,
donde hago oídos sordos a las súplicas diarias,
esperando el Pater Noster, la pesadilla.

El futuro es ya
el que algo quiere, algo le cuesta,
me lloran los ojos al abrirlos a la claridad.
Tiemblan mis manos cuando acaricio tu cabello
no dejando de sentirme un fracasado.

Como alma en pena encerrado
en el cuarto de los huéspedes,
creando aureolas de fantasía,
donde hago oídos sordos a las súplicas diarias,
esperando el Pater Noster, la pesadilla.

 

 

 

HANSEL Y GRETEL

Por la casita encantada
no te ha dejado caer,
los dulces se están perdiendo,
está volviendo a llover.

Regalos amontonados,
Hansel y Gretel están llorando,
las hadas buenas ya se han marchado.

La pequeña bailarina
por ti ha vuelto a preguntar.
Sentados los dos al fuego,
cuentan cosas de su capitán.

Te echamos todos de menos,
no han vuelto a dar cuerda a la caja musical,
¡qué tristes parecen las burbujas del champán!

¿En qué he vuelto esta vez a fallar?
¿En qué he vuelto esta vez a fallar?

Se van quedando dormidos
en cada rincón del hogar,
los corazones de trapo
están muy lejos de la realidad.

Dejo entornada la puerta,
de un momento a otro puedes cruzar el umbral
aferrado a tu retrato…

No das señales de vida,
yo ya empiezo a envejecer.
¿Te acuerdas de esa casita?
Pues ahora han construido un hotel.

Regalos amontonados,
Hansel y Gretel están llorando,
las hadas buenas ya se han marchado.

 

 

Y aquí, la versión magistral que realizó Germán Coppini para la reunión de Golpes Bajos en 1998.

 

 

 

Germán, maestro, que la tierra te sea leve.

 

FELIZ NAVIDAD (SIN SOL)

diciembre 24, 2013 Deja un comentario

Para hoy y para mañana. Ya saben: Feliz Navidad (sin sol).

 

 

PEDAZOS

diciembre 23, 2013 Deja un comentario

Creeley

 

 

DICCIÓN

La gloriosa época en que las palabras
servían a la alegación humana,

y la imaginación a pequeñas contenciones
locales y las tapas encajaban.

Aquel viento que soplaba a través,
aquella hoguera verdadera, como quien dice –

y decía con hostiles, pequeñas voces:
“¡Ha cambiado, ya no es lo mismo!”

 

 

*

 

 

AMÉRICA

¡América, oda a la realidad!
Devuelve el pueblo que te llevaste.

Deja que el sol brille otra vez
en las cuatro esquinas del mundo

que pensaste la primera pero no
posees o mantienes como comodidad.

El pueblo, tu propia palabra, ese
término, lugar común que inventaste.

Aquí, decías y dices, es
donde nosotros estamos. Devuelve

lo que somos, este pueblo que hiciste,
nosotros, y sin otro lugar para estar.

 

 

*

 

 

CIUDADANO

Escribe una oda tonta sobre
xxxxxlos hijos de puta–Edipo–
o el Ácido Lisérgico–una palabra
xxxxxpara una experiencia, verbo

o nombre. Cuenta hacia atrás, cuenta
xxxxxa Orlovsky, cuenta hacia delante–
en el aire, tú, inmundo
xxxxxlimpiaventanas. Por qué

no limpiar el mundo.
xxxxxLo necesitas, lo
necesito–más de lo que
xxxxxcualquiera podamos recibir.

 

 

 

Creeley, Robert. Pedazos (Trad. Marcos Canteli). Madrid; Ed. Bartleby, 2005

 

ABORTO LIBRE Y GRATUITO

diciembre 22, 2013 Deja un comentario

Aborto libre y gratuito

 

Es imposible abstraerse. Y además no me da la gana. Este grupo de canallas que dicen gobernar el país en el que vivo siguen con su apisonadora ideológica. ¿Cómo no voy a pensar que es así si son capaces de igualar cualquier conocimiento de humanidades o de ciencias con los cuatro palitos rudimentarios del sombrajo de su religión? ¿Cómo no voy a hacerlo si imponen sus concepciones a las de los demás a base de restringir las libertades de una gran parte de la población? Aunque la respuesta es muy sencilla: jamás han querido que la población sea libre tanto para pensar como para actuar.

 

NO a la ley gallardón

 

Pero es que en lo tocante al aborto me parece que, además, son de una hipocresía supina. Como cuando en 1995 Alberto Ruiz Gallardón puso en la calle a su secretaria por quedarse embarazada [ésta, tras llevar el asunto al Tribunal Constitucional, terminó ganando el juicio]. Como cuando en los años 60 del siglo pasado las hijas de las familias ricas que se quedaban embarazadas y querían abortar se iban a Londres y en una semanita estaban de vuelta como si no hubiese sucedido nada. Y una cosa más, estos tipejos olvidan que deben legislar para todo un país en el que hay quienes no tienen sus mismas concepciones, así que prohibirle a las mujeres/parejas decidir si quieren abortar o no es imponer una manera de vivir contra la que hay que estar frontalmente en contra.

Quienes estamos a favor del aborto no imponemos hacerlo a quienes quieren tener todos los hijos que estimen oportuno. Así que si vosotros queréis imponernos un modelo no dudéis que nos tenéis siempre enfrente. Porque, como escribe hoy Amelia Valcárcel hoy en El País, hay que distinguir “la diferencia entre la posición conservadora y la fundamentalista: las convicciones religiosas y morales propias no son fundamento de la ley común.”

 

 

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LIBRO DEL ANHELO

diciembre 21, 2013 Deja un comentario

Cohen 5

 

 

EL MONJE ENFERMO DE AMOR

Me afeité la cabeza
Me puse un hábito
Duermo en el rincón de una cabaña
a dos mil metros de altura en una montaña
Esto es deprimente
Lo único que no necesito
es un peine

 

 

 

PREOCUPADO ESTA MAÑANA

Ah. Eso.
Eso era lo que me preocupaba
esta mañana:
mi deseoha regresado,
y te vuelvo a desear.
Me estaba yendo muy bien,
estaba por encima de todas las cosas.
Los chicos y las chicas eran hermosos
y yo era una viejo, que amaba a todos.
Y ahora te deseo otra vez,
quiero toda tu atención,
tu ropa interior bajada a toda prisa
colgando todavía de un pie,
y nada en mi mente
más que estar dentro
del único lugar
que no tiene interior,
ni exterior.

 

 

 

DULZURA DE MOMENTO

Qué dulzura de momento
cuando ya es tarde

y no has de seguir
el balanceo de sus caderas

hasta llegar
a tu agónica imaginación.

 

 

 

MILES

Entre los miles
que son conocidos,
o que quieren ser conocidos
como poetas,
quizá uno o dos
sean auténticos
y el resto son impostores,
rondando por los recintos sagrados
tratando de parecer genuinos.
No hace falta decir
que yo soy uno de los impostores,
y ésta es mi historia.

 

 

 

RISAS EN EL PANTEÓN

Me gustaron las risas
xxxxxviejos poetas
con las que me recibisteis

pero no voy a quedarme
xxxxxaquí mucho tiempo
Ni vosotros tampoco

 

 

 

PREGUNTA DE LAYTON

Siempre que le explico
lo próximo que quiero hacer
Layton me pregunta solemnemente:
Leonard, ¿estás seguro
de hacer lo incorrecto?

 

 

 

MUCHO DESPUÉS

Ray Charles cantando You Win Again
al sol
hace veinte años
Ray Charles el cantante que yo nunca sería
y mi joven esposa
“la esposa de mi juventud”
sonriéndome desde una habitación de arriba
en la vieja casa
Ray Charles y Marianne
queridos espíritus de mi vida en Grecia
al sol de cada nuevo verano
Marianne bajando por la escalera
“la mujer de la casa”
Ray Charles hablando encarnizadamente
en nombre de nuestra humanidad virginal
Hace veinte años
y de nuevo en este verano de Hollywood
aún compañeros del corazón
mientras me mido una vez más
con los altos y dulces patrones
de mi juventud

 

 

 

NI UNA SOLA VEZ

India está llena
de muchas
mujeres excepcionalmente hermosas
que no me desean
eso lo compruebo
cada día
cuando ando por
la ciudad de Bombay
miro una cara y otra
y ni una sola vez
me he equivocado

 

 

 

Cohen, Leonard. Libro del anhelo (Trad. Alberto Manzano). Barcelona; Ed. Lumen, 2006.

 

MEMORIAS DE UN MUJERIEGO

diciembre 20, 2013 Deja un comentario

Cohen 4

 

 

ME ARRODILLÉ JUNTO A UN ARROYO

xxMe arrodillé junto a un arroyo que se estaba manifestando sobre un suelo de madera pulida en un apartamento que daba sobre Central Park. Fijo a mi antebrazo izquierdo llevaba un escudo emplumado. Sobre mi cabeza había sido colocado un yelmo emplumado. Estaba investido con el deber de proteger al huérfano y la viuda. Esto me hacía sentirme tan bien que me subí a la cama de matrimonio de Alexandra y sollocé de manera general por el sino de los hombres. Después la seguí al cuarto de baño. Pareció transformarse en oro. Ella se erguía frente a mí inmensa como el guardián de una bahía. ¿Cómo había podido yo llegar a pensar en domeñarla? Con mano de cromo y un inmenso cigarrillo Gauloise me sugirió que me diera por vencido y la adorase, cosa que hice por espacio de diez años. Así comenzó el obsceno silencio de mi carrera como mujeriego.

 

 

 

LAS NOTICIAS QUE REALMENTE DETESTAS

xxTú jodida puta, pensé que estabas realmente interesada en la música. Pensé que el corazón estaba un tanto apenado. Podía haberme metido contigo bajo la mesa y haberme comida un huevo pasado por agua. Le pienso decir a mi hermano pequeño que no haga lo que yo he hecho. Voy a afinarte hasta que se rompa ña cuerda. Los Comunistas no saben hasta qué punto eres realmente malvada.
xxSomos diferentes de ti. Esas son las noticias que tú realmente detestas. Esa es la noticia que hace tañer las campanas y empezar los fuegos mientras tu amiguito te sirve la comida de pelota peluda. He sido admitido a través de las sombras de cristales emplomados donde tu hedor no es bienvenido. ¿Cómo te atreves a prestarnos un ápice siquiera de atención? Voy a comer ahora. Te he declarado la guerra por los siglos de los siglos. Disfrazado de sombrero te arrancaré las cejas. Pienso estar aquí al sol un largo tiempo. La fragancia asciende denuevo. A ti no te alcanza. No te invita a cerrar los ojos en medio de una tormenta. Las trompetas atruenan dentro de mí y mi rey está en casa. Una vez más he sido juzgado con caridad, mercy.

 

 

 

DECIDÍ

xxDecidí hacer saltar la literatura hacia adelante unos cuantos años. Ya que estáis irritados, decidí enfureceros. Estoy infectado con el delirante veneno del desprecio cuando froto mi enorme nariz contra vuestras vidas y vuestros trabajos. Filisteo implica un vigor que vosotros no poseéis. Este párrafo no puede ser asido por un puño de hierro. Se entiende inmediatamente. Rehúye vuestro amor. Ha disfrutado de vuestra compañía. Mi trabajo está vivo.

 

 

 

TU CHICA

Ponla en cualquier parte
xxapoyada contra una pared
Desnuda sobre tu lecho
xxvestida de gala para el baile
Métele algunos pensamientos
xxen la cabeza
Ponle algo de dinero
xxen las manos
Asegúrate de que puedes hacerla correrse
al menos una segunda vez
Hermano, esa es tu chica

 

 

 

UN HOMBRE TRABAJADOR

xxTodo nos importa una mierda, así que no intentes amenazarnos con insinuaciones de un Orden Nuevo. Los seres que flotan en torno a esta mesa han derrocado ya al Mundo y te lo han vuelto a meter por el culo exactamente como ocurrió anteriormente.

 

 

 

Cohen, Leonard. Memorias de un mujeriego (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 2002.

 

PARÁSITOS DEL PARAÍSO

diciembre 19, 2013 Deja un comentario

Cohen 3

 

 

TÚ SABES DE DÓNDE VENGO
Por qué están tan despellejadas mis rodillas
Me gustaría hablar contigo
Contigo que podrás ver lo que vi

Algunos hombres que me vieron caer
Difundieron la noticia del fracaso
Deseo hablar con ellos
Con los perros de la literatura

Pasa junto amí al igual que yo orgullosamente
Pasé junto a los otros
Que se arrodillaban en secreta huida
Pasad orgullosamente junto a nosotros Hermanos

 

 

 

COMÍ Y COMÍ Y COMÍ,
no me perdía ni un plato.
¿Cuánto cuestan estas comidas?
Nos lo cobraremos en odio.

Yo gastaba mi odio por doquiera,
en cada trabajo, en cada cara.
Alguien me concedió deseos
Pedí un abrazo.

Varias muchachas me abrazaron, entonces
fui abrazado por hombres.
¿Es perfecta mi pasión?
Hacedlo de nuevo.

Yo era hermoso, yo era fuerte,
conocía la letra de todas las canciones.
¿Os gustaron mis canciones?
Las letras que cantaste estaban equivocadas.

¿Quién eres tú a quien me dirijo?
¿Quién anota lo que confieso?
¿Eres acaso una maestra del corazón?
Un coro respondió Sí.

Profesores, ¿han terminado mis lecciones,
o debo tomar alguna más?
Rieron y rieron:
Hijo, no has hecho más que empezar.

 

 

 

HE VISTO ALGO DE HISTORIA SOLITARIA
Que el corazón no puede explorar
He arañado algunas pizarras vacías
Para las que no hay profesores

He arrastrado a mis magros demonios
Desde Jerusalén a Roma
Tenía una invitación
Pero el anfitrión no estaba en casa

Había ejércitos contagiosos
Que extendían su uniforme
Hasta el último reducto de mi cuerpo
Excepto donde estaba caliente

De modo que utilicé un casco
Con una secreta señal de neón
Que iluminaba todas las fronteras
Para poder estar así siempre en el límite

Mis botas se cansaron mucho
Como no deberían cansarse nunca las botas de un centinela
Yo caminaba sobre un alambre
Que estaba hundido en el barro

En pie en el drugstore
Resultaba difícil aprender
Que aunque mi nombre estaba en todas partes
Tenía que aguardar mi turno

Estoy aquí en pie ante vosotros
no sé lo que traigo
Si podéis escuchar la música
Por qué no me ayudáis a cantar

 

 

 

SUZANNE TE CONDUCE
hasta su casa cerca del río,
se escucha el paso de los barcos
puedes pasar la noche junto a ella
Y sabes que ella está medio loca
pero es por eso por lo que deseas estar allí
y ella te da de comer té y naranjas
traídos desde China.
Y precisamente cuando tenías pensado decirle
que no tienes regalos que ofrecerle
te toma en su longitud de onda
y deja que responda el río
que siempre has sido su amante.
xxxxxY deseas viajar con ella,
xxxxxdeseas viajar a ciegas
xxxxxy sabes que puedes confiar en ella
xxxxxporque has tocado su cuerpo perfecto
xxxxxcon tu mente

Jesús fue un marinero
cuando caminó sobre las aguas
y pasó un largo tiempo observando
desde una solitaria torre de madera
y cuando supo con certeza
que sólo los hombres que se ahogan podían verle
dijo Todos los hombres serán pues marineros
hasta que el mar les libere,
pero él mismo se vio roto
mucho antes de que se abrieran los cielos,
abandonado, casi humano,
se hundió bajo tu sabiduría como una piedra.
xxxxxY deseas viajar con él
xxxxxy deseas viajar a ciegas
xxxxxy crees que tal vez podrás confiar en él
xxxxxporque ha tocado tu cuerpo perfecto
xxxxxcon su mente

Suzanne te coje de la mano
y te conduce hasta el río,
viste harapos y plumas
de los mostradores del Ejército de Salvación.
El sol se vierte como miel
sobre nuestra señora de la bahía
mientras te muestra donde buscar
entre la basura y las flores,
hay héroes en las algas
hay niños en la mañana,
se inclinan haciendo amor
se inclinarán así para siempre
mientras Suzanne sostiene el espejo.
xxxxxY deseas viajar con ella
xxxxxy deseas viajar a ciegas
xxxxxy estás seguro de que ella sabrá encontrarte
xxxxxporque ha tocado su cuerpo perfecto
xxxxxcon su mente.

 

 

 

Cohen, Leonard. Parásitos del paraíso (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 2007.

 

LA CAJA DE ESPECIAS DE LA TIERRA

diciembre 18, 2013 Deja un comentario

Cohen 2

 

 

REGALO

xxMe dices que el silencio
está más cerca de la paz que los poemas,
pero si como un regalo
yo te ofreciera el silencio
(porque yo sé lo que es el silencio)
tú dirías
xx“Esto no es el silencio
es otro poema”
y me lo devolverías.

 

 

 

HAY HOMBRES

Hay hombres
que deberían tener montañas
para eternizar sus nombres en el tiempo.

Las lápidas de los sepulcros no son lo suficientemente altas
ni verdes,
y los hijos se alejan
para perder el puño
que la mano de sus padres parecerá siempre.

Yo tuve un amigo:
vivió y murió en absoluto silencio
y con dignidad,
no dejó libro, ni hijo, ni una amante que le llorara.

Tampoco es esto una canción fúnebre,
sino sólo el nombre de esta montaña
sobre la que camino,
fragante, oscura y delicadamente blanca
bajo la pálida niebla.
A esta montaña le impongo su nombre.

 

 

 

ME PREGUNTO CUÁNTA GENTE EN ESTA CIUDAD

Me pregunto cuánta gente en esta ciudad
vive en habitaciones amuebladas.
Ya tarde por la noche cuando miro hacia los edificios
juro que veo un rostro en cada ventana
que me devuelve la mirada,
y cuando me retiro
me pregunto cuántos vuelven a sus escritorios
y escriben esto mismo.

 

 

 

CANCIÓN DE LA MAÑANA

Soñó que llegaban los doctores
Y le cortaban las piernas por la rodilla.
Eso fue lo que soñó una mañana
Después de pasar la noche conmigo.

Y aunque yo no aparecía en le sueño
Ni tampoco el grito de la amputada,
Eso fue lo que me contó una mañana
Después de pasar la noche conmigo.

 

 

 

Cohen, Leonard. La caja de especias de la tierra (Trad. Alberto Manzano). Madrid; Ed. Visor, 1999.

 

LA ENERGÍA DE LOS ESCLAVOS

diciembre 17, 2013 2 comentarios

Cohen 1

 

 

2

Abrí las persianas,
la luz bañó este poema.
Iluminó el nombre de una persona
torturada en una terraza
que da a una calle muy conocida.
Juré por la luz del sol
vengar sus pies rotos.

 

 

 

3

Abrí las persianas,
la luz bañó estas líneas
(que están incompletas).
Iluminó dos palabras
que tendré que borrar:
el nombre de una persona
torturada en una terraza
que da a una calle muy conocida.
Juré por la luz del sol
seguir su consejo:
suprimir de mis versos toda evidencia,
olvidarme de sus pies perforados.

 

 

 

5

Todos los hombres te encantan.

Si alguna vez lees esto
piensa en el hombre que lo ha escrito,

él odiaba al mundo en tu nombre.

 

 

 

13

Nunca supe
xxxxxhasta que te diste media vuelta para irte
que tenías el más perfecto de los traseros.
Perdóname
xxxxxpor no haberme enamorado
de tu cara ni de tu conversación.

 

 

 

42

No hay nadie
a quien enseñar estos poemas.
No llaméis a un amigo para ser testigo
de lo que tenéis que hacer solos.
Estas son mis cenizas.
No pretendo ahorraros ningún trabajo
quedándome callado.
Todavía no sois tan fuertes como yo.
Me creéis,
pero yo no os creo.
Esto es la guerra.
Estáis aquí para ser destruidos.

 

 

 

49

Un día de éstos
serás el blanco
del desprecio de los esclavos.
Entonces no hablarás con tanta tranquilidad
sobre tu libertad y tu amor.
Entonces te aguantarás las ganas
de ofrecernos tus respuestas.
Tú tienes muchas cosas en la cabeza.
Nosotros sólo pensamos en la venganza.

 

 

 

64

Quizá sea porque mi música
no canta para mí.

Odio mi música,
añoro las armas.

Algunos hombres sacan fuerzas
de andar solos su solitario camino,
intentemos ser lo que podamos para ellos.

 

 

 

92

Los asesinos que dirigen
xxxxxxxxxxlos demás países
están intentando que nosotros
derribemos a los asesinos
xxxxxxxxxxque dirigen el nuestro.
Yo por mi parte
prefiero el yugo
xxxxxxxxxxde los asesinos nativos.
Estoy convencido
xxxxxxxxxxde que el asesino extranjero
mataría a más de nosotros
que nuestros viejos y conocidos asesinos.
xxxxxxxxxxFrancamente no creo
que ninguno de esos de fuera
quiera que resolvamos
nuestros problemas sociales.
xxxxxxxxxxPara decir esto me baso en lo que siento
hacia el vecino.
Sólo espero de él que no se vuelva más feo.

Por lo tanto, yo soy un patriota.
No me gusta ver
xxxxxxxxxxquemar una bandera,
porque eso excita
a los asesinos de los dos lados,
hasta que llegan a excesos desafortunados
que continúan alegremente,
xxxxxxxxxxcasi totalmente incontrolados,
hasta que todo el mundo ha muerto.

 

 

 

111

Cada hombre
tiene una manera de traicionar
a la revolución.
Esta es la mía.

 

 

 

Cohen, Leonard. La energía de los esclavos (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1999.

 

BAJO UNA LUZ MARINA

diciembre 16, 2013 Deja un comentario

Bajo una luz marina

 

 

BAJO UNA LUZ MARINA CERCA DE SEQUIM, WASHINGTON

Empiezan los verdes campos. Y las altas, blancas
granjas después de los charcos de la marea,
y aquellos pequeños cangrejos
listos para echar a correr, o darse la vuelta, si
levantábamos la roca debajo de la que vivían. La languidez
de aquella tarde tranquila. La belleza de conducir
por aquella carretera del campo. Hablando de París,
nuestro París. Y luego encuentras ese sitio en el libro
y me lees la vida de Anna Akhmatova allí con Modigliani.
Sentados en un banco de los jardines de Luxemburgo
bajo su enorme sombrilla negra
recitándose a Verlaine el uno al otro. Los dos
“todavía no alcanzados por el futuro”. Cuando
allá en el prado vimos
a un joven desnudo de medio cuerpo para arriba
y con los pantalones remangados,
como un antiguo remero. Nos miró sin curiosidad.
Se quedó allí observándonos indiferente.
Luego nos dio la espalda y siguió con su trabajo.
Mientras pasábamos como una hermosa guadaña negra
por aquel paisaje perfecto.

 

 

 

ONDAS DE RADIO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara Antonio Machado

La lluvia ha cesado, y la luna ha salido.
No entiendo nada de las ondas de
radio. Pero creo que se transmiten mejor justo
después de llover, cuando el aire está húmedo.
En cualquier caso, ahora puedo coger Ottava, si quiero,
o Toronto. Últimamente, de noche, me sorprendo
ligeramente interesado por la política canadiense
y sus asuntos internos. Es verdad. Pero normalmente
lo que buscaba eran sus emirosras con música. Me siento
aquí en la butaca y escucho, sin tener nada que hacer,
o pensar. No tengo televisor, y dejé de leer
los periódicos. De noche pongo la radio.

Cuando escapé aquí trataba de alejarme
de todo. Especialmente de la literatura.
De lo que ella entraña, y de lo que trae a rastras.
Hay en el alma un deseo de no pensar.
De estar quieto. Emparejado con éste,
un deseo de ser estricto, sí, y riguroso.
Pero el alma también es una afable hija de puta
no siempre de fiar. Y olvidé eso.
Escuché cuando dijo: Mejor cantar a lo que se ha ido
y nunca volverá que a lo que aún sigue
con nosotros y estará con nosotros mañana. O no.
Y si no, también está bien.
Tampoco importa demasiado, dijo, si un hombre nunca canta.
Esa es la voz que escuché.
¿Puede imaginarse que alguien piense cosas así?
¡Qué absurdo!
Pero tengo estas estúpidas ideas de noche
cuando me siento en la butaca y oigo la radio.

Entonces, Machado, ¡su poesía!
Era como un hombrecillo mayor que se vuelve
a enamorar. Una cosa digna de observar,
y embarazosa, además.
Y llevo tu libro a la cama conmigo
y me duermo con él a mano. Un tren pasó
en mis sueños una noche y me despertó.
Y lo primero que pensé, el corazón acelerado
allí en el dormitorio a oscuras, fue esto:
Todo es perfecto, Machado está aquí.
Entonces me volví a dormir.

Hoy llevé tu libro conmigo cuando salí
a dar mi paseo. “¡Presta atención!” –decías,
cuando alguien me preguntó qué hacer con su vida.
Conque miré alrededor y tomé nota de todo.
Luego me senté al sol, en mi sitio
de junto al río desde donde puedo ver las montañas.
Y cerré los ojos y escuché el sonido
del agua. Luego los abrí y me puse a leer
“Abel Martín”.
Esta mañana pensé mucho en ti, Machado.
Y espero, incluso cara a lo que sé de la muerte,
que recibirás el mensaje que pretendo enviarte.
Pero está bien aunque tú no lo recibas. Que duermas bien.
Descansa. Antes o después espero que nos veamos.
Y entonces yo podré decirte estas cosas directamente.

 

 

 

UN INFORME

Empezó a escribir el poema en la mesa de la cocina,
una pierna cruzada por encima de la otra.
Escribió durante un rato, como
si el resultado sólo le interesara a medias.
No era como si en el mundo no hubiera suficientes poemas.
En el mundo había poemas en abundancia. Además,
había estado meses fuera.
Ni siquera había leído un poema en meses.
¿Qué modo de vivir era este? ¿Un modo de vivir
donde un hombre está tan ocupado que ni puede leer poemas?
Esto no es vivir. Luego miró por la ventana,
hacia la casa de Frank, colina abajo.
Una casa bonita situada cerca del agua.
Recordó a Frank abriendo su puerta
todas las mañanas a las nueve en punto.
Salía a dar uno de sus paseos.
Se volvió a acercar a la mesa, y no cruzó las piernas.

La noche anterior le contó
la muerte de Frank, Ed, otro vecino.
Un hombre de la misma edad de Frank,
y buen amigo de Frank. Frank y su mujer
veían Canción triste de Hill Street,
el programa de televisión favorito de Frank.

 

 

 

Carver, Raymond. Bajo una luz marina (Trad. Mariano Antolín Rato). Madrid; Ed. Visor, 2005.

 

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