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Archive for 29 febrero 2020

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO IX.

 

X

Quieres casarte con Prisco; no me sorprende, Paula: eres lista.
xxxPrisco no quiere casarse contigo: él también es listo.

 

 

 

 

LXXXI

El lector y el oyente, Aulo, aprueban mis libritos,
xxxpero cierto poeta dice que no están bien acabados.
No me preocupa demasiado: pues preferiría que los platos
xxxde mi cena hayan gustado más a los convidados que a los cocineros.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

FANTASÍAS

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

INTI-HUATANA Sin lugar a luz (1995-2002)

 

SIN ti sobrevivo: hermanastro del dolor, ahijado de la furia.

 

 

 

 

DETRÁS de cada nota, .un lamento estéril. .Del rencor, .la
libertad del exilio.

 

 

 

 

[prisma]

A pesar de las nubes de tormenta que acechan el vértice
de mis ojos, la entrega y el deleite .por la contemplación
de un escenario absurdo son inevitables.

 

 

 

 

[metrópolis]

Sumo túneles .y .más .túneles, perforados al abordaje por
cada minuto bajo la gran urbe. Durante el curso del hastío
se recrean pasadizos iluminados, se .propagan .laberintos
y .estaciones. xMiradas .como .péndulos .de .memoria .se
prolongan, cada vez más gente y menos memoria.

 

 

 

 

[Plaça Sant Felipe Neri]

Leves .campanadas anuncian .su sentencia dispersándose
en la madrugada. La plaza mustia desazona la iluminación
y reprocha .muecas .retraídas. El .murmullo .constante de
la .fuente .depura .los .gritos .rotos .en .la .pared. De sus
boquetes resurge un .vértigo .de susurros. Miseria: mural
acribillado piedra a piedra. .Las .horas .sonámbulas .en la
puerta de la iglesia renuncian, eluden nuestra historia.

 

 

 

 

Se suceden pasos de vino iacechando la luz discontinua de
la calle. Al ritmo de las farolas, la soledad abrasa su núcleo
en xruinas. xAdentro, xlas xsombras. xAfuera, .la .ventisca
esculpe nombres .de .estela .sin .hallar .un mar de hojas o
unos ojos donde poder tenderse.

 

 

 

 

No cesa el rayo solitario. No .cesa, .no, .no .se .deja .oír.
Acaricia su esqueleto de luz la ternura de una ausencia.

 

 

 

 

Con rubor acerco mi oído a tu pecho .para .atender .a la
desolación del tiempo. Escurren savia roja tus senos. Se
desangra el cuerpo volátil del amor.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx.xxxxxxxxxxx(adagio)

 

 

 

 

Al .enlazarme .a .tu .lengua .húmeda corro el riesgo de
confundirme de mar: inmerso en lo inmenso.

 

 

 

 

Quiero respirar tu sexo. No me inquieta el esclarecimiento
de tus fronteras.

 

 

 

 

Anduve .por .caminos .de xinfancia xjunto xa xun xcalor,
indescifrable, de tiernas voces que tan solo he aprendido
a corresponder con los aullidos de la tristeza más feroz.

 

 

 

 

[praxis]

A .pesar .de .la .belleza, .de .los .días insignificantes que
vendrán, .de .la .mediocre .interpretación .del .saber, .el
desaliento puede desnudar su tedio y distinguirnos como
los más sinceros entre los miserables.

 

 

 

de la Vega, Joan. Ladino. Gijón; Trea ediciones, 2006.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO VIII.

 

IX

Tres cuartas partes, Quinto, quería pagarte hace poco
xxxHilas el legañoso. Tuerto, quiere darte la mitad.
Acéptalo cuanto antes; breve es la ocasión de ganancia:
xxxsi se queda ciego, nada te pagará Hilas.

 

 

 

 

X

Por diez mil sestercios ha comprado Baso una capa
tiria del mejor color. Ha hecho un buen negocio.
«¿Tan bien ha comprado?», preguntas. Claro, no la pagará.

 

 

 

 

XIV

Para que tus pálidos frutales de Cilicia no teman el invierno
xxxy una brisa fuerte no hiera el tierno bosque,
unas vidrieras que se oponen a los notos invernales
xxxdejan pasar soles nítidos y el día sin sombra.
Pero a mí me das una habitación cerrada con una ventana
xxxdesajustada, en la que ni el Bóreas querría permanecer.
¿Así ordenas, cruel, que viva un viejo amigo?
xxxEstaré más protegido como huésped de uno de tus árboles.

 

 

 

 

XXVII

Quien te hace regalos a ti, Gauro, rico y viejo,
xxxsi eres listo y te das cuenta, te está diciendo: «Muérete.»

 

 

 

 

XLIII

Fabio entierra a sus esposas, Crestila a sus maridos,
xxxy ambos agitan la tea funeraria sobre el lecho.
Une, Venus, a estos vencedores, a quienes aguardará
xxxeste final: que una misma muerte se lleve a los dos.

 

 

 

 

LXIX

Admiras, Vacerra, sólo a los antiguos
y no alabas sino a los poetas muertos.
Perdóname, Vacerra: no vale
la pena morir para complacerte.

 

 

 

 

LXXIX

Todas tus amigas son viejas
o deformes y más feas que las viejas.
Las llevas de acompañantes y las arrastras contigo
por los banquetes, los pórticos, los teatros.
Así eres hermosa, Fabula, así eres joven.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

¿Y SI ESCRIBES UN HAIKU?

Hace nada me llegó a casa este ‘¿Y si escribes un haiku?’, publicado por La Garúa.

Con Josep M. Rodríguez como ideólogo de esta antología de poetas que nunca habían publicado haikus, el libro se abre con una pequeña antología que pone zancadillas a quienes nunca se han adentrado en el mundo del haiku para investigar esta forma poética y buscar teoría y autores y libros.

 

 

Aquí dejo una selección de los que más me han gustado.

 

 

MERCEDES ROFFÉ

crece la noche
y el río se columpia
entre dos lunas

 

 

 

 

ANDRÉS GARCÍA CERDÁN

Cruje la espiga.
Mi padre en los bancales
de la mañana.

 

 

 

 

VICENTE GALLEGO

Perdona, flor,
te corté para el vaso
y el agua clara.

 

 

 

 

OLGA NOVO

Igual ca un fósil
No futuro lonxano
Eu xa te amaba.

 

 

Igual que un fósil
En el futuro lejano
Yo ya te amaba

 

 

 

 

ÁLVARO GARCÍA

Con luz de junio
es incomunicable
este dolor.

 

 

 

 

PABLO GARCÍA CASADO

Melancolía.
Cintas de cine porno
de los 80.

 

 

 

 

ÁNGELO NÉSTORE

Hoy cavo un foso
sin pensar que me asomo
a un precipicio.

 

 

 

 

IOANA GRUIA

Pasa la vida,
la que pudo haber sido
y la que fue.

 

 

 

 

ESTHER ZARRALUKI

Abrí la puerta
hacia el dolor del mundo.
Es tan hermoso.

 

 

 

Rodríguez, Josep M. (ed.). ¿Y si escribes un haiku? Barcelona; Ed. La Garúa, 2019.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO VII.

 

III

¿Por qué no te envío, Pontiliano, mis libritos?
xxxPara que tú no me envíes, Pontiliano, los tuyos.

 

 

 

 

XVI

En casa no hay dinero. Sólo me resta, Régulo,
xxxvender tus regalos: ¿me los compras?

 

 

 

 

XXV

Aunque siempre escribes sólo dulces epigramas
xxxy más blancos que una piel cubierta de albayalde,
y no hay en ellos ni pizca de sal ni gota de hiel amarga,
xxxquieres, sin embargo, insensato, que sean leídos.
Ni siquiera la comida gusta sin su chorrito de vinagre,
xxxni es agradable un rostro al que le faltan hoyuelos.
Dale a un niño las manzanas melosas y los higos insípidos:
xxxa mí, me gustan los de Quíos con su picante sabor.

 

 

 

 

LIII

Me enviaste en las Saturnales, Umbro, todos
xxxlos regalos que los cinco días te proporcionaron:
una docena de trípticos y siete mondadientes;
xxxles acompañaron una esponja, una servilleta, una copa,
medio modio de habas con una cesta de olivas de Piceno
xxxy un cántaro negro de mosto de Laletania;
llegaron pequeños higos de Siria con ciruelas blancas
xxxy una vasija pesada llena de higos de Libia.
Pienso que todo suma apenas treinta sestercios,
xxxlos regalos que ocho enormes sirios transportaron.
¡Con cuánta más comodidad y sin esfuerzo alguno,
xxxpodía haberme traído un esclavo cinco libras de plata!

 

 

 

 

LXXVII

Exiges que te reegale, Tuca, mis libritos.
xxxNo lo haré: pues quieres venderlos, no leerlos.

 

 

 

 

LXXXI

«Hay treinta epigramas malos en todo el libro.»
xxxSi hay otros tantos buenos, Lauso, el libro es bueno.

 

 

 

 

LXXXV

Porque escribes algunos cuartetos no insulsos,
xxxporque compones bien unos pocos dísticos, Sabelo,
te alabo pero no te admiro. Es fácil escribir bien
xxxepigramas, pero es difícil escribir un libro.

 

 

 

 

XC

Se jacta Matón de que he escrito un libro desigual:
xxxsi eso es cierto, alaba Matón mis poemas.
Libros no desiguales escriben Calvino y Umbro.
xxxUn libro no desigual, Crético, es el que es malo.

 

 

 

 

XCII

«Si necesitas algo, no es preciso que me lo pidas»,
xxxme repites, Bácara, dos o tres veces en un solo día.
El adusto Segundo me llama con voz inflexible:
xxxlo oyes y no sabes, Bácara, qué necesito.
Delante de ti, clara y abiertamente me reclaman el alquiler:
xxxlo oyes y no sabes, Bácara, qué necesito.
Me quejo de mis mantos gélidos y raídos:
xxxlo sabes y no sabes, Bácara, qué necesito.
Esto es lo que necesito, que te vuelvas mudo de repente,
xxxpara que no puedas decirme, Bácara, «si necesitas algo».

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XCVIII)

Ayer volvió a tocar en Murcia Alberto Alcalá. Y volvimos a encontrarnos. Y a abrazarnos. Y a contarnos lo que pudimos de las respectivas vidas en el rato que estuvimos hablando. Y yo volví a alucinar con la exquisitez y la sensibilidad con la que toca y canta. Deberían ir a verlo si tienen oportunidad.

 

 

Ayer, además, se subió Road Ramos a cantar con él. Deberían ir a verlos si pueden, háganme caso.

 

 

 

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XCVII)

Pedro Chillón y Arturo Pueyo tuvieron a bien invitarme al concierto que dieron anoche en Murcia.
Desde aquí mi agradecimiento público por acordarse de mí y por contar conmigo cada vez que vienen a esta ciudad.

 

 

Si todavía no han escuchado nada de Mundo Chillón, háganse el favor y denle una oportunidad meticulosamente improvisada a su vida de disfrutar de uno de los mejores seguidores de la línea irónica de Javier Krahe.

 

 

 

 

QUIÉN NO NECESITA ALGO EN QUE APOYARSE

 

INSOMNIO

xxMe revolví en la cama y le di al botón de Sleep de la radio. Dormir, eso era lo que yo no conseguía hacer. El presentador hablaba de Berlioz. Que había nacido a principios del siglo XIX. Que se había enamorado de la primera actriz durante la representación de una obra de Shakespeare en inglés, idioma del que no entendía una palabra. Que se habían casado. Flechazo fulgurante, al parecer. Que había compuesto la obra que íbamos a tener el placer de escuchar, Romeo y Julieta, como una especie de homenaje a Paganini.
xxLa de cosas que aprende uno.
xxMe di la vuelta.
xxDio comienzo la función. Por un momento, creí adormilarme. De repente, un barbudo me perseguía blandiendo unas enormes tijeras de podar árboles en medio de una pesadilla de opio. Creí que era Berlioz hasta que me di cuenta de que el barbudo era Verdi, sombrero de copa y bufanda incluidos. Lo sé porque tengo un disco suyo con un retrato en la portada. y además, he visto la serie de televisión.
xxLuego me incorporé de un sobresalto. Verdi siguió corriendo por la pared en sombras de la habitación. La bufanda coleteaba como una estela tras él. Manoteé en la mesilla, localicé el tabaco, el mechero, encendí un cigarrillo en la oscuridad. La llama del mechero me iluminó la punta de la nariz, que me asomaba por el ojo derecho como un pegote que no me perteneciera.
xxMe acodé en la cama.
xxInhalé, exhalé.
xxContemplé cómo la tenue columna de humo se aplastaba contra los pliegues de la colcha, desapareciendo para volver a aparecer. Como esa broma, la de soplarle el humo de un cigarrillo a alguien por el pelo, desde atrás. Siguen andando sin enterarse, y parece que les arda la cabellera.
xxA mí lo que me ardía era el estómago. Demasiado café. Demasiados cigarrillos. Aplasté el que había encendido en el cenicero y me levanté de la cama. Busqué a tientas las zapatillas por el suelo alfombrado de la habitación, me puse la bata y bajé por el pasillo, palpando como un ciego la pared.
xxEl tubo fluorescente parpadeó con un crujido sucio y llenó de luz grasienta la cocina.
xxEntreabrí los ojos, los cerré.
xxEncendí mi otra radio. Tengo dos. Romeo y Julieta seguían dando voces.
xxNada interesante, así que por qué no tomar otro café.
xxY eso fue lo que hice.
xxMe senté a la mesa de la cocina, sorbí un trago de café y abrí el libro que estaba leyendo.
xxSuelo dejar los libros que estoy leyendo en la mesa de la cocina, porque me gusta leer un poco después de cenar.
xxAunque ya sé que la mayoría de la gente los deja en la mesita de noche.
xxYo no. Yo los dejo en la mesa de la cocina.
xxEl protagonista de la novela, porque se trataba de una novela, era un detective borracho que vivía en un hotel y leía tratados de hagiografía.
xxLa hagiografía es la historia de las vidas de los santos.
xxEl detective tenía que averiguar los motivos por los cuales la hija de un tío rico había aparecido cosida a navajazos en la bañera de su apartamento. El supuesto asesino había sido arrestado bailando en plena calle, empapado de sangre, con una navaja de afeitar en una mano. También llena de sangre, evidentemente. Como una especie de hare krisna de ésos, completamente salido de madre, bailando en plena calle. Y la navaja llena de sangre en una mano.
xxPero el tío luego va y se cuelga en el calabozo de la comisaría. Cómo lo hizo no está muy claro, porque la verdad es que yo he estado en comisaría más de una vez y más de dos, y te lo quitan todo de encima. Te quitan los cordones de los zapatos.
xxEso, lo primero.
xxPero bueno, el tío se colgó. Y la otra, cosida a puñaladas en la bañera. En pelota picada, por cierto.
xxPero la cosa no estaba clara. La cosa distaba mucho de estar clara.
xxEl caso es que el detective habla con el tío rico y lo somete a un interrogatorio inexorable y le dice que bien, que bueno, que está dispuesto a seguir adelante con el caso, pero que a lo mejor le va a resultar desagradable. No al detective, sino al tío rico.
xxEl tío rico le pregunta que por qué y el detective le mira fijamente a los ojos, enciende un cigarrillo, y le dice con una voz que me imagino que suena parecida a la de Humphrey Bogart que porque a lo mejor descubre cosas que es preferible dejar sin remover. Eso de cosas que es preferible dejar sin remover me pareció particularmente bueno.
xxEl tío rico le dice al detective que cuánto le va a cobrar, y el otro le dice que no cobra, que se limita a hacer favores a la gente a cambio de dinero. Un tipo duro, el tío. También le dice que podría empezar con tres de los grandes, para ir tirando y para gastos, y que más adelante ya la diría cuánto le iba a costar exactamente el favor. Cuando acabara de hacérselo, si es que decidía seguir adelante. Así que el tío rico le da un talón de tres mil y el detective le da la mano y se va.
xxSe va a uno de sus bares favoritos, y le pide a la camarera un café solo con bourbon y se sienta con ella en uno de los reservados y charlan un rato. La camarera es una de esas camareras típicas de mediana edad que salen en las películas, que llevan no sé cuántas separaciones y fracasos sentimentales a cuestas y que están de vuelta de todo. Suelen haber tenido hace años una aventura con el protagonista, y lo quieren mucho, aunque ahora se limitan a ser buenos amigos, y suelen sufrir mucho por el protagonista porque el protagonista suele estar pasándolo muy mal, y le aconsejan y se preocupan por él, y le preparan emparedados y café caliente cuando está borracho o deprimido o echando lágrimas en la cerveza. Bueno, pues la camarera esta del libro que estaba leyendo era como ésas de las películas que os digo, y charla un rato con el detective y acaba diciéndole que tiene que dejar de beber tanto bourbon, buscarse una buena mujer y empezar a cuidarse un poco.
xxY el detective le dice que las mujeres son lo que le ha arruinado en esta vida y que tiene que beber para olvidar que tiene un problema con el alcohol.
xxUn tipo duro, el menda.
xxY ya no sé qué más pasó porque en ese momento empecé a cansarme del libro, y había terminado el café, y a pesar del café, cosa curios, sentía un poco de sueño, así que cerré el libro, apagué la luz de la cocina y me volví a la habitación.
xxMe metí en la cama y las sábanas estaban un poco frías y eso me fastidió.
xxPero bueno. Me dormí en seguida, y creo que soñé que el de las tijeras de podar, el Verdi, se estaba peleando con Berlioz en un bar de Nueva York (nunca he estado en Nueva York, pero ya sabéis cómo son los sueños; simplemente sabía que estaba en Nueva York) y que la camarera intentaba separarlos. Yo estaba en un rincón de la barra con un vaso de bourbon en la mano, y quería escaparme del bar pero cuando intentaba levantarme las piernas me fallaban y no podía. Era como si estuviera pegado al taburete o algo así. Luego entra un tipo gordo con gafas y una corbata a cuadros y aparta a la camarera y empieza a ofrecerles al Verdi y al Berlioz un talón de tres mil dólares, y no sé muy bien qué pasó, si dejaron de pelearse o si Verdi al final le clava las tijeras al otro, o si empiezan a discutir por el dinero o qué narices pasó.
xxLo que sí sé es que debieron de dejarme a mí tranquilo y que seguramente acabé pudiendo escapar del bar, porque esta mañana me he despertado a las once y media y me sentía realmente descansado.
xxFresco como una lechuga, sí señor.

 

 

 

Wolfe, Roger. Quién no necesita algo en que apoyarse. Alicante; Ed. Aguaclara, 1993.

 

CLOWN

 

CLOWN

xxxxx1

La risa muere mucho después que el chiste
El bromista no se ríe de ninguna broma
Un clown en una tumba
Los guasones lloran en el Purgatorio
La risa muere mucho después que el chiste
Gozo
Bella, la memoria del corazón
Y aún así la cara es la de un bromista sin sonreír con broma alguna.

 

 

xxxxx2

Como el bufón que apaga los candiles
De puntillas con sus pies llenos de campanillas
para que su amo soñara victorias
—de igual forma me arrastro y soplo.
para que el gato y el canario duerman.

Yo no tengo casco emplumado, ni ropas blanquiazules;
y ningún antiguo bufón viene a animarme a seguir.
Yo mismo soy mi propio tonto feliz.

Dado que no hay campos para que yo libre de dragones
—es imposible que me arrodille ante las damas
y bese sus floreadas vestimentas.
No puedo hacer más que caminar de aquí para allá las manos a la espalda
soñando con calabozos y púas y potros chirriantes.

Para el vulgo, me pongo cosas en la nariz
Y ando de puntillas con la gracia del oro
Para aquéllos a quienes amo me siento triste junto a cristales emplomados
—toda mi faz el misterio de alguna broma.
Y para Dios estoy preparado con una bocanada de pingüinos.
¡Me encierro!
Lavo aves de mirto en el lavabo.
Sí, yo mismo soy mi propio tonto feliz
—rancio de bromas insomnes.

¿Me importa? Sí me importa. Quiero hacer risa.
O si tan sólo fuera un juguete de cuerda
o simplemente un conejo de invierno
xxxxxxen la inmensa empanada de algún imbécil.

¡Conozco la risa! ¡Conozco cantidades de risa!
Aun así sólo puedo caminar de aquí para allá, las manos a la espalda
Soñando con calabozos y púas y potros chirriantes.

 

 

xxxxx3

¿Y por qué dicen sé un hombre, no un clown?
¿Y cómo es ser un hombre?
Puedo bromear como un santo para mis necesidades,
ofrecer a cambio de una pata de ganso, un resplandor;
No necesito conocer jamás este gozo que engraso por la vida
o afirmar mi lamentable dieta sustancial en el dolor.
Gordo si es que quiero estar gordo!
Es tan fácil adornar el humor de uno
—abanicar el sol.
Es tiempo de que el idiota
Pose con una sonrisa y un pie sobre el león muerto
(la encarnación del hombre sin clown)—
Es tiempo de dejarse un mostacho; sorber ginebra;
Y conquistar a la difícil damisela.
Tiempo de volver del viaje por las estrellas
y fregar la tierra.
¿Dónde estoy en tierras salvajes?
¿Qué criatura trajo mis huesos a esto?
Aquí no hay Edén— esto es mi almacén:
¡Habitaciones! ¡Habitaciones! ¡Luces eléctricas!
Un océano gigantesco en cada playa.

Soy acaso el hombre que salta de la cajita de sorpresas
a cada desgracia del hombre, ya sea enfermedad
muerte o simplemente infelicidad?
¿Ese hombre? ¿Ese viejo clown
xxxxxxde sombrero doblado y barba entubada?
¿Ese loco que recuerda su
xxxxxxpelota arco iris?

¡No! Patead hasta el infierno a la sota de bastos!
¡Dad saltos mortales en el féretro-circo!
¡El Sr. Muerte tiene al héroe cogido por las pelotas!

—Yo también puedo conmemorar la risa negra.

 

 

xxxxx4

No sé aún si el clown debe morir;
Está aún el perro negro, la leonada hacha de batalla;
El campeón de los cielos apoyado en una nube
xxxxxxcentrado en la guerra del hombre.

Si no hubiera clown
sino demoníacos bigotes agitando flores azul pálido;
Si no hubiera sonrisa
no hubiera escalera de querubines con laúd y trompa
no hubiera baúl plateado, no hubiera copón acuñado por el sol, no hubiera estanque para cisnes
ni la propia delicada forja;
dudo que el premio del Paraíso
sea un lugar donde se encuentren, felices los viejos amigos.

Si el clown estuviera muerto
El mes de Agosto se vería cargado
xxxxxxde sacos de trigo agrio.

¡Muerto el clown, sería el caos!
¡El ábside enjoyado del ángel
xxxxxxcolisionaría

xxxxxxy aplastaría un rayo de palomas!
¡Los Faunos destrozarían el bosque
xxxxxxcon bebés masticados por faunos!
Accitosa melancolía se ajusta a la bota negra
ahora que el clown piensa en morir
Hombres del tamaño de islas
xxxxxxhunden su gozo en la impotente protección de la Muerte.

¡O qué totalidad la de tragedia! ¡su peso!
con quejas a la risa no llegada—
Hacedle entonces cosquillas al bufón para que se duerma ya que sueño necesita;
oscuros días desnuda la pobre América—
La vieja América podía hablar de la risa tan a menudo como los clowns—
¡Ben Franklin, W.C. Fields, Chaplin, lo magro del gozo!
¡Su luz de felicidad es una falange falsificada, al ataque!

La serpientes otean el cielo en busca de conejos voladores;
Monos bosquejan chaquetas— ¿ha muerto el clown?
Compadezco los futuros con una sonrisa de pescado,
Porque tal como yo soy veo oscuridad de historia.
¡Una cómica corrupción! ¡La inmortalidad de la Muerte!
El campaneo de hoz de la torre del reloj
Promete al dolor y a la vida del hombre la misma duración.

 

 

xxxxx5

¡Orgulloso y presumido bufón! a tope tus fantasías
se balancean rápidamente de añojoven a añoviejo.

¿Es para la muerte para la que arrancas negro beneficio,
esta pequeña vanidad me merecía?

Es la vida la que ha introducido fallas en mi dulce canción:

triste ejemplos de inteligencia mi secreto y rico comportamiento,
o primero de entre los médicos que están a mi lado en mi muerte

¡Buen truquista! Distingo tus suelos retorcidos
Tus muebles con cintas, tus angustiadas puertas.

¡Ho! ¡tu bendita peste loca de gozo!
No apuñalaré tus ojos con la noche,

ni pondré el gancho simiesco de un vigilante
para atraparte con su cosquilleo moral.

No eres cosa de risa
Jamás has sido cosa de risa
Tú siempre has sido tú, clown!
—un trasplante de locura en la diadema de los cielos.

Y aún así muero en ti;
llena tu corazón mi tumba—

Perdóname, adorable persona
¡o, está en mí aquello que desearía que cada risa
tejiera una eternidad de hilaridad!
No no atiborraré tu cerebral tumba;
es suficiente que ascienda tu alegre escalera
y que los planetas me arrojen polvo a los ojos.

No desesperes amable muchacho de alegría,
llegarás a Dios
y aflojarás su terrible dogal.

 

 

xxxxx6

Los puñetazos del invierno noquearon a un rebaño de ciervos.
El invierno dejó el bosque como un plato de huesos de pollo.
El clown desnudo tiembla junto al nevado torrente;
el oso durmiente despierta para hacer burla de sus huesadas piernas azules.
¡Aguanta clown!
Cada piedra es cosmos;
todos los árboles hechos de materia de risa.
¡Píntate una ancha boca blanca!
¡Improvisa unas orejas con hojas de olmo!
¡Enrojece tu nariz con lagartijas!
¡Estate presto!
Pronto la primavera saldrá de detrás de
xxxxxxun árbol
xxxxxxxxxcomo Eva del costado de Adán.

Tang-a-lang-boom! Fife feef! Toot
La primera bienvenida por un desfile Barnum despeja la melancolía atascada
—tráfico de una era sin risas,
Madres se rompen la espalda por sacar niños de invierno.
Los niños trepan osadamente
xxxxxxy se sientan en mangas de camisa sobre los hombros de las estatuas.
Flores de cerezo hinchan el gozo en los corazones de los ancianos.
Las niñas saltan, los muchachos se reúnen, los perros saltan, los gatos saltan—
¡Primavera!
Es bueno ir al East River
Y sentarse ante Brooklyn
xxxxxxcon conocimientos frescos de Hesiodo sobre cultivos;
Bueno estar inmerso en el Maiden Song de Alcman
sentarse a gusto durante horas re-aprendiendo
xxxxxxel oficio del verso clásico—
¡Bienvenida oda Epinicia!

¡Yo! ¡Yo! Mitos de calamidad
anuncian calor calor a la luz de mediodía
xxxxxxgrano y abejas de baya.
Los elfos traen brazadas de Primavera
xxxxxxal moribundo rey del invierno;
El viejo Crinch envenenado con bayas
xxxxxxpronto estará muerto
xxxxxxpronto estará muerto.

¡Sabía que vendrías, salvaje arquitecto!
¡Es a ti a quien quiero; o, río con entusiasmo!
¿Por qué continuar molestándose con el rescate profano de Roma
cuando estás tú aquí? que los Turcos y las narices que faltan de Grecia
se revuelvan en el fondo del pote de grasa del Otomano.

¡Yo! ¡Dios! idos vosotros perros de la nieve y fumigaciones!
Al contrario que los faunos de las riberas del Tíber
hay guarderías para los pies hendidos de esta era.

Invierno del que he sido el clown
del que he leído la gotosa escritura
—No te guardo rencor.
Mi gozo jamás podría salir libre
xxxxxxde la vieja grieta del dolor.

 

 

xxxxx7

Aférrate al unicornio, fracasando
No risible amante del hombre; tu roja nariz
es la anti-muerte—

Un zote de marzo es lo que eres—
Nacido en la burla, ¡o aquel loco mes!
Pero nacido en la burla como todos los hombres
xxxxxxde la ventruda cabeza de un cicatero,
un punzante ser repulsivo que consiguió grandes emociones
a base de no decirte cuándo cómo y por qué la vida.

Suficiente. Volvamos al unicornio
El salario de gozo del clown al hombre es inútil
El hombre está pegado al dolor y no hay escapatoria.
Todo tu oro bufonesco… inútil.

¡Vete! aférrate al unicornio con falsas orejas y peludos sombreros

—jamás conseguirás sacudirte la risa de misericordia de la Muerte, ¡pobre loco!

¡Clown!
¡Un Clown errante en serio!

 

 

xxxxx8

Por supuesto el unicornio morirá
de modo que no pienses que tu nariz roja
tu bocaza
tu risa de un millón de dólares no lo harán.

Por supuesto el circo se pondrá de luto.
La mujer gorda será menos llorada.

Haces reír a los niños para ganar dinero
de modo que no pienses que eres un clown de oro.
La ocasión en que maldijiste a un acróbata
la ocasión en que rechazaste a un mendigo
la vez en que lloraste.

Ah, no es al clown del circo al que yo canto;
no al trastabilleante enano ante el conquistador
xxxxxxobligado a bailar ante caballos,
ni al Bufón cuyo arsenal de dientes
xxxxxxse carcajea explosivamente hasta salirse de las encías;
no, tampoco es al Truquista en cuya mano termina la cuerda.

 

 

xxxxx9

¡A la comedia se ha vuelto loca!
Pobre clown, el clima del dolor.

¡La casa del clown está EN VENTA!
xxxxxxLlorosos ladrillos y porche
xxxxxxPodredumbre en la puerta y las ventanas
xxxxxxy cuidadas vertientes de campanillas.

Esta noche el clown acabado
sus muñones se agitan en la caravana de gitanos
La oscilante linterna objeta que se vaya de casa.
Él es un fantasma para el cristal;
para los oídos es una pasta peluda;
el vistazo al futuro de la vieja bruja
casi no le concede ni identidad.
Las vestimentas de la luna una nube;
el último carromato ceba dos árboles;
Él coje su arrugado cogote
— ¡Sooo! — ¡su meloso olor!
Las aves tragan sus amuletos sus chucherías y dijes.

¡El clown está muerto!
¡Pasad por las autopistas de 1959— todos los clowns están muertos!
Ved los grandes vertederos de ellos atiborrados de gaviotas;
xxxxxxsus peludos sombreros deshilachados
xxxxxxlas narices de sus caras y sus oídos echando humo
xxxxxxsus trajes a grandes lunares oscureciéndose
xxxxxxbajo el nocturno aguijón final del hada solar.

¡El infernal jefe de pista hace restallar su látigo!
¡La gran caridad del circo dispara fuego!
¡Los acróbatas roen sus alambres!
¡Esqueléticos monos retuercen plátanos sin carne!
¡La huesuda mandíbula del domador de leones
xxxxxxchoca contra la huesuda mandíbula del león!
¡Perros calientes y coca-cola para el osario!
¡Polvo para bromas de elefantes a escala de purga!
Cincuenta clowns envueltos en sudarios se apilan saliendo
xxxxxxde una tumba diminuta.

 

 

xxxxx10

Pero
yo soy un clown para siempre
y no necesito hacer gramática
xxxxxxel diámetro de la Muerte
La Muerte, como el rabo de un mono
se enrolla en espiral sobre un poste
xxxxxxsiempre creciente siempre creciente

Como poder trepar y sentarse en la torreta
lejos de la respiración de los enfermos
lejos de las almas que duermen
xxxxxxen la cilídrica patada de la Muerte—
Ah.
xxxxxxeste empacho de charlatanería
jamás abandonará mi píxide orgánico
xxxxxxgracias a Dios

 

 

 

Corso, Gregory. El feliz cumpleaños de la muerte (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1978.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO VI.

 

XXXIV

Dame, Diadúmeno, intensos besos. «¿Cuántos?», preguntas.
xxxMe ordenas que cuente las olas del océano
y las conchas esparcidas por las costas del mar Egeo,
xxxy las abejas que vagan por el monte Cecropio,
y las voces y manos que suenan en un teatro repleto,
xxxcuando de pronto el pueblo ve asomar el rostro del César.
No quiero cuantos al armonioso Catulo dio, vencida por las súplicas,
xxxLesbia: pocos desea quien los puede contar.

 

 

 

 

XL

Ninguna mujer pudo ser preferida a ti, Licoris:
xxxninguna mujer puede ser preferida a Glicera.
Ésta será lo que tú: tú no puedes ser lo que ésta.
xxx¡Qué cosas hace el tiempo! Quiero a ésta, te quise a ti.

 

 

 

 

L

Cuando era pobre, Telesino cultivaba amigos sinceros,
xxxy vagaba triste con una gélida toga.
Desde que empezó a prestar atención a obscenos maricas,
xxxsin ayuda compra plata, mesas y fincas.
¿Quieres hacerte rico, Bitínico? Sé cómplice.
xxxNada en absoluto te darán los besos sinceros.

 

 

 

 

LXV

«Escribes epigramas en hexámetros», sé que dice Tuca.
xxxTuca, suele hacerse y, además, Tuca, se puede.
«Sin embargo, éste es largo.» También esto, Tuca, suele y se puede:
xxxsi apruebas los más breves, lee sólo los dísticos.
Lleguemos a un acuerdo: tú podrás saltarte los epigramas
xxxlargos, y yo, Tuca, podré escribirlos.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EL FELIZ CUMPLEAÑOS DE LA MUERTE

 

TRANSFORMACIÓN & ESCAPE

xxxxx1

Llegué al cielo y era almibarado.
Era opresivamente dulce.
Croantes sustancias se pegaban a mis rodillas.
De todas las sustancias la más pegajosa era S. Miguel.
Le agarré y me lo pegué a la cabeza.
Descubrí que Dios era un gigantesco papel cazamoscas.
Me mantuve apartado de su camino.
Caminé por donde todo olía a chocolate quemado.
Mientras tanto S. Miguel estaba ocupado con su espada
atacando mi pelo.
Encontré a Dante desnudo en medio de un pegote de miel.
Los osos lamían sus muslos.
Agarré la espada de S. Miguel
Y me trinché a mí mismo en un gran adhesivo circualr
Mi torso cayó sobre un equilibrio elástico.
Como disparado con una honda
mi torso silbó hacia el papel atrapamoscas Dios
Mis piernas se hundieron en algún cieno inimaginable.
Mi cabeza, aunque lastrada por el peso de S. Miguel,
no cayó.
Delgados hilillos de goma multicolor
la dejaron suspendida allí.
Mi espíritu detenido por mi torso entrampado.
¡Tiré de él! ¡volvía a tirar! ¡lo giré de izquierda a derecha!
¡Se magullaba! ¡se ablandaba! ¡no podía liberarse!
La pugna de una Eternidad
¡Una Eternidad de tirones! ¡de tirones!
Volví con mi cabeza,
¡San Miguel me había chupado el seso hasta dejarlo seco!
¡Cráneo!
¡Mi cráneo!
¡El único cráneo del cielo!
Fui hacia mis piernas.
¡S. Pedro estaba abrillantándose las sandalias con mis rodillas!
¡Cargué sobre él!
¡Machaqué su cara en azúcar en miel en mermelada!
¡Hui con mis piernas bajo cada brazo!
¡La policía de los cielos me seguía de cerca!
Me escondí en la sopa de S. Francisco
Jadeando en la confitería de su gentileza
Lloré, acariciando mis intimidades piernas.

 

 

xxxxx2

Me cogieron.
Se llevaron mis piernas.
Me sentenciaron en el firmamento de un asno.
¡La prisión de una Eternidad!
¡Una eternidad de trabajo! ¡de rebuznos!
Cargado de sucias vestiduras de santos
planeé la escapada,
cargando el relleno diario de las ampollas
planeé la escapada.
Planeé trepar montañas imposibles.
Planeé bajo el látigo de la Virgen.
Planeé al sol del gozo celestial.

Planeé al sol del gozo celestial.
Planeé el son de la tierra,
el llanto de los niños,
los gemidos de los hombres,
los golpes de los ataúdes.

Planeé escaparme.
Dios estaba ocupado cambiándose de mano las esferas.
El momento había llegado.
Me partí las mandíbulas
Me rompí las piernas.
Me derrumbé de tripa sobre el arado
sobre la horca
sobre la guadaña.
Mi espíritu goteó de las heridas.
Todo un espíritu se reunió.
Me alcé del cadáver de mi tormento.
Me alcé en el borde del cielo.
Y juro que aquel Gran Territorio tembló
cuando caí, libre.

 

 

 

 

YO TUVE EN MIS MANOS UN MANUSCRITO DE SHELLEY

(Escrito en la biblioteca Houghton, Harvard)

Mis manos quedaron dormidas ante la belleza
al extenderse hacia la muerte y apretarse!

¡O soberano fue mi tacto
sobre la frágil página de tinta tostada!

Rápidamente, mi ojos se movieron rápidamente,
¡Busqué olor,polvo, encajes
xxxxxxxxpelo seco!

¡Me hubiera llevado la página
respirando en el crimen
Dado que no he conseguido extraer evidencia alguna de los sueños—
y no obstante ¿qué triunfo hay en las creencias privadas?

A menudo en algún difícil libro ancestral,
cuando me encuentro envuelto en manzanas-leopardo
xxxxxxxxy setas antorchadas
mi madeja chipresiana desborda la era registrada
y yo, como el que inclina una jarra de leche,
vierto el secreto sobre la página moribunda.

 

 

 

 

DEDICADO A K.R., QUE SE SUICIDÓ
EN LA CÁRCEL DE CHARLES STREET

¡El día más cruel de la Muerte!
La noche coloca su caído tocado
xxxxxxen la balda de los cielos.
¡Calva confusión! ¡La nada empabellonada!
¿Por medio de qué luz se pueden seguir demonios cosechadores
xxxxxxHacia
xxxxxxxxxabajo
xxxxxxxxxxxxabajo
xxxxxxxxxxxxxxxsecretos catedralicios
xxxque iluminan la celda de húmeda paja donde
xxxxxxUna mujer muere en plena juventud?
¡Vejestorio de juventud! ¡Hueso de Infancia!
¡Abajo en la muerte recoge luz de ventanas humanas!
Los ojos están consumidos por sí mismos
La luz es el hueso de los ojos—

Las tetas de Lethe mamadas por aquel único poeta que conocí
Su iluminada rosa de dolor creció bajo semejante luz—

¡O arrancad las estrellas y cambalachead sus abalorios de luz!
¡Obligad a bajar al ángel de la humanidad
xxxxxxy bayonetead
xxxxxxxxxa plena luz!
Por la luz sigue, O hijo de la oscuridad, ¡abrázate en la luz!
xxxxxxToma
xxxxxxxxxToma mi mano eléctrica

 

 

 

 

FUERA DURANTE UN AÑO

Pienso en la ciudad de Nueva York perdida en las estrellas
olvidada como una mascota de pelo azul de amores infantiles—
Esta noche la noche es plena;
el silencioso Alcalde con su espléndida disciplina
se mueve en proporción como una gran joya con pies peludos;
golpea suavemente su larga y recta nariz a través de sus años de servicio,
un fantasma con preocupaciones —pensamientos de la ciudad—
Bajo el arco de Washington Square finge olvidar
las nuevas denuncias del día.
Este jamás ha sido el Alcalde de mi ciudad
detniéndose ocasionalmente en un área estéril
con magníficos cimientos en sus ojos.

No he prometido bendiciones al abandonar la puerta de Gotham;
en ciudades más bonitas me uno con mis sueños de cuyo cuidado dependo
aunque sin conocer ni una sola vez el amor hacia ciudad alguna que no sea la de mi corazón.
La Ciudad de Nueva York. Ahora es fiera; amarrada a un carro en los cielos
como un ciervo rascándose la espalda contra montañas.
Fiera como una lúgubre visión, otorgando lamentables gramos de piedad.
En los ojos Egipcios de un gato moribundo
el hermoso ratón es un hombre de sueños, al igual mi ciudad:
soñadora, solaz de ríos y puentes y brillantemente cubierta de piel de cebolla en la noche.

Muchas avenidas puerco-espín abajo
veo los días de mi ciudad haciendo crecer la barba en su cara.
su medida de esqueleto resonando como una estufa
la concha de la Muerte llegada para llevar navegando a una ciudad hasta la tumba.

 

 

 

 

EN EL PALATINADO

Vía Sacra te miro por encima del hombro
yo mismo tribunal
Ante el Saturno de seis columnas
y el triplemente agraciado Castor y Pollux
—Veo en onírico combate
en la Rostra llena de ecos de dolor
la toga plegada de un emperador
invadida por espinosos bichos que se arrastran
—En el estanque de la Vesta.

Veo una banda guerrera de Brooklyn
amontonada muerta y abandonada
—Tras de mí,
debajo de Tito relampagueado por el sol
un catequista de mi juventud
exige que vuelva a América
—¿Es aquel mi compañero de prisión
destrozando sus puños contra
los pilares de Júpiter?
—¡O Dios! ¡Dios!
¡Jamás veré las cosas como son!
Viciado de sueños
Mis ojos son impuros para ver;
No me atrevo a visitar Grecia.

 

 

 

 

DEDICADO A BUNNY LANG

Allí en la más intensa luz
en la temblorosa urgencia de la noche
Veo a una música muerta
xxxxperseguida por un oyente muerto

 

 

 

 

CASTIGO MORTAL

Pienso en Polifemo aullando su baja miseria
sentado en lo alto de un farallón
piernas tensadas por el sol balanceándose hasta el mar
sus torpes manos agarrando su ojo abrasado
Y creo que así permanecerá
porque para él es imposible morir—

Ulises está muerto
a estas alturas está muerto
¿Y hasta qué punto fue sabio
el que cegó una cosa inmortal?

 

 

 

 

DESDE OTRA HABITACIÓN

El estúpido genio sopla
débil respiración en mi habitación sin ventanas
El—el mundo sagaz
redoblando un código o el desastre
el borracho se lió a puñetazos con la pared para lograr su tormento!
¡A través de la grieta! ¡A través de la grieta!
Mi festejo estuvo en la fácil sangre que fluyó.

 

 

 

 

1959

Año poco comprometedor — no veo significado alguno a la vida.
Aunque este ser capacitado que soy esté aquí de todas formas,
Ya sea en comercio oro o en gramaticidad,
Dejo caer el sencillo principio del artesano fabricante de ruedas—
¿Por qué tejer la guirnalda? ¿Por qué repicar las campanas?

Carnicería de penuria estos años notoriamente humanos,
estos confiados nacimientos estas lúcidas muertes estos años.
La carne y los huesos de los sueños bajan a la realidad el misterio de la vida—
no hay misterio.
La fría historia no sabe de dinásticas Atlántidas.
El mito habitual está deseando dimitir.

No puede encontrársele significado alguno a la vida en este lenguaje sagrado
Ni más allá del tema inescapable del lírico fabricador
se encuentra el detestable hallazgo — no hay nada que encontrar.

¡Plan de muerte multitudinario! O este pobre sínodo—
Esperanzados y buscadores alegando significado al significado,
anexionando lo que pueda ser significativo, lo que puede no significar nada.

Pesadilla repetida, lachrymae lachrymae—
un fuego detrás de una gruta, una espesa niebla, mástiles destrozados
las redes echadas—y el indescriptible monstruo cazado.
¿Quién fue quien le dijo a aquella manga de roja carne estate quieta?
Ya que uno con manos hábiles con unas tenazas
le cortó el hocico—murió como un bostezo
Y cuando el hígado le fue arrancado
No pude seguirlo hasta la sartén.

No pude seguirlo hasta la sartén—
Me desperté a la realidad de automóviles; ¡Oh
el terrible privilegio de aquella visión!
No quedaba ni una sola de las antiguas facciones;
Egipto, Roma, Grecia,
y todos los sueños de pedigree semejante huyeron.
¡Los automóviles son reales! La Eternidad ha palmado.
La amenaza de la Nada se renueva.
Toco lo intocado.
Merezco el rango de la rosa militante.
Niego, reniego de los gustos y hábitos de la era
Yo soy su miserable debauché… Un fiero pasquín
buscando heredar lo que es necesario confiscar.

¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Yo miento, tú mientes, todos mentimos!
No hay nosotros, no hay mundo, no hay universo,
no hay vida, no hay muerte, no hay nada—todo carece de significado,
y esto también es una mentira—¡O maldito 1959!
¿Debo acaso secar mi inspiración en este triste concepto?
¿Delinear la totalidad de mi estratagema?
¿Debo acaso asumir la fantasmagoría
y no decir que comprendo las cosas mejor que Dios?

 

 

 

Corso, Gregory. El feliz cumpleaños de la muerte (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1978.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO V.

 

XLIII

Tais tiene los dientes negros, Lecania blancos como la nieve.
xx¿Cuál es la razón? Ésta los ha comprado, aquélla tiene los suyos.

 

 

 

 

XLVII

Que nunca ha cenado en su casa, jura Filón, y es así:
xxno cena, cuando nadie lo invita.

 

 

 

 

LII

Recuerdo lo que has hecho por mí y siempre lo tendré presente.
xx¿Por qué callo entonces, Póstumo? Tú lo cuentas.
Cada vez que comienzo a referir a alguien tus regalos,
xxenseguida exclama: «Él mismo me lo había dicho.»
Algunas cosas no las hacen bien dos: basta uno solo
xxpara esta tarea: si quieres que hable yo, tú calla.
Créeme, aunque inmensos, Póstumo, los regalos
xxse malogran por la indiscreción de su autor.

 

 

 

 

LVII

Cuando te llamo señor, Cinna, no quiero complacerte:
xxcon frecuencia también saludo así a tu esclavo.

 

 

 

 

LIX

Si no te envío plata, si no te envío oro,
xxlo hago, elocuente Estela, por tu propio interés.
Quien hace grandes regalos, así quiere recibirlos;
xxcon mis vasos de barro quedarás exonerado.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

LOS DÍAS CORREN COMO CABALLOS SALVAJES POR LAS MONTAÑAS

 

para Jane

225 días bajo la hierba
y sabes más que yo.

hace tiempo que se llevaron tu sangre,
eres un trozo de madera seca en una canasta.

¿es así?

en esta habitación
las horas de amor
aún hacen sombras.

cuando te fuiste
te llevaste casi
todo.

me arrodillo por la noche
ante tigres
que no me van a dejar en paz.

x
lo que eras
no volverá a ser.

los tigres me han encontrado
y no me importa.

 

 

 

 

restos

las cosas están bien ya que aún no estoy muerto
y las ratas se meten dentro de las latas de cerveza,
las bolsas de papel se arrastran como perros pequeños,
y un alemán muerto ha pegado sus fotos a un cuadro
y ella también está muerta
y me costó 14 años conocerla
y si me dieran 14 años más
aún la conocería…
sus fotos pegadas al cristal
no se mueven ni hablan,
pero tengo su voz en una cinta,
y algunas noches me habla,
otra vez ella
se ríe tan auténtica
dice de todo,
aquello que siempre ignoré;
este sentimiento nunca me dejará:
que tuve un amor
y que el amor murió;
una foto y un trozo de cinta
no es mucho, lo he sabido tarde,
pero dame 14 días o 14 años,
mataré a cualquier hombre
que toque o se lleve
lo que queda.

 

 

 

 

el juego de follar

una de las cosas más
terribles
es estar en la cama
noche tras noche
con una mujer a la que ya
no quieres follar.

se vuelven viejas, dejan de ser
guapas — incluso suelen
roncar, pierden
energía.

de modo que, en la cama, a veces te giras
tu pie toca el suyo —
dios, ¡horror!
y la noche está fuera
al otro lado de las cortinas
sellándote completamente
en la
tumba.
y por la mañana vas al
lavabo, cruzas el pasillo, hablas,
dices cosas raras: huevos fritos, motores
en marcha.

pero enfrente
tienes a dos desconocidos
llenándose la boca de tostadas
quemándose la hosca cabeza y las tripas con
café.

en 10 millones de lugares de América
es así —
vidas rancias apuntalando unos
a otros
sin sitio adonde
ir.

te subes al coche
y vas al trabajo
donde tienes a más desconocidos, la mayoría
esposas y maridos de alguien,
y a pesar de la guillotina del trabajo,
flirtean se gastan bromas se pellizcan, y a veces
se las arreglan para echar un polvo por ahí —
no pueden hacerlo en casa —
y después
vuelven a casa
esperando las navidades o el Día del Trabajo o
el domingo o
lo que sea.

 

 

 

 

una última apuesta a dos buenos caballos

fue hace unos 10 años en Hollywood Park —
yo tenía trabajo en una choza, 2 coches, una casa, un perro tan
grande como Nerón borracho,
y ganaba dinero con los caballos, o eso creía,
pero al llegar a la 7ª carrera solo me quedaban 50 dólares
y los aposté a Determina y entonces quise tomarme un café
pero solo tenía diez centavos y el café costaba 15.

fui al cagadero y sentí ganas de tirarme a mí mismo y tirar de la cadena,
me la habían pegado, solo tenía aquel trozo de papel en mi cartera,
y lo habría vendido por 40 dólares
pero sentía vergüenza. bueno, salí y miré la carrera
y Determina ganó.

cogí mi dinero y aparté un billete de diez y aposté el resto a
My Boy Bobby. My Boy Bobby ganó. cogí el dinero y me quedé en
un rincón, separando los billetes de 50, 20, diez y cinco,
y entonces me largué, le hice una señal con mi pulgar hacia arriba
mientras aparcaba,
y cuando entré tiré todo mi dinero al aire.

era una hermosa puta y casi se le salieron los ojos cuando vio
aquello, el perro entró corriendo y cogió un billete de diez y corrió a
la cocina, y yo estaba sirviendo unos tragos y ella dijo, “¡oye, el
chucho lleva uno de diez!”
y yo le dije, “¡qué demonios, déjaselo!” nos bebimos todo.

entonces dije, “humm, creo que voy a coger esos diez”, y entré
y se lo cogí, solo estaba un poco mordido, y aquella noche
en la cama ella me enseñó todos los trucos del país de las maravillas,
y después llovió y escuchamos carmen y bebimos y reímos toda la
noche.

días y noches así no son muy frecuentes.

 

 

 

 

pie de página sobre la construcción de las masas

algunas personas son jóvenes y nada
más y
algunas personas son viejas y nada
más
y algunas personas están en medio y
solo en medio.

y si las moscas llevaran ropa en la
espalda
y todos los edificios ardieran en
un fuego dorado,
si el cielo se agitara como una bailarina
de vientre
y todas las bombas atómicas empezaran a
llorar,
algunas personas serían jóvenes y nada
más y
algunas personas viejas y nada
más,
y el resto sería igual
el resto sería igual.
los pocos que son diferentes
son eliminados rápidamente
por la policía, por sus madres, sus
hermanos, por otros; por
ellos mismos.

lo único que queda es lo que
ves.

es
duro.

 

 

 

Bukowski, Charles. Los días corren como caballos salvajes por las montañas. Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

KAIRÓS

 

TEMPLOS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA mi hermana

Bares y bibliotecas son los templos
donde acuden religiosamente
quienes apostatan de la cruda realidad.

 

 

 

Párraga, Alicia. Kairós. Murcia; Boria ediciones, 2019.

 

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