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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (103)

 

El editor de Boria ediciones sigue cuidándome y me acaba de mandar a casa los dos últimos títulos que ha publicado.
De aquí a nada les cuento.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (102)

 

Acaba de llegarme a casa el primer libro de poesía en catalán de Juan López-Carrillo. De verdad que uno no sabe cómo agradecer estos detalles.
Hay una cosa que sí puedo hacer, y es recomendaros encarecidamente que lo leáis, os lo vais a pasar como críos leyendo a alguien que sabe mucho de poesía.

 

ELEGÍA

 

PAISAJE CON CAÍDA DE ÍCARO

¿Cómo he podido fallarte así?
pregunta el sujeto

al objeto. El objeto es una urna
de cenizas. Cómo no he logrado salvarte,

muchacho de carne y hueso. Muchacho
compuesto de mente. De años. Una mano

y pintura sobre tela. Una escultura en mármol.
Por qué no puedo alcanzarte donde estés

y tirar de ti. Por qué yo soy
y tú no. Estás para siempre en el andén

mirando la puerta del vagón al cerrarse.
Y luego la estela plateada de mi partida.

¿Qué tren era? El número 6.
¿Qué día era? Miércoles.

Habíamos admirado juntos los mosaicos
del Museo Metropolitano.

Aquel vagón debería estar sellado en ámbar.
Aquel día tan doloroso debería estar

engastado en ámbar.
En granate. En ámbar. En ópalo. Para

poder seguir. Cómo puede ser
que esto no signifique nada para nadie que no sea yo.

 

 

 

 

CORTINAS DE VACÍO

Esto es lo que él no podía ver:
el sendero hasta el mar, restos verticales de roca
hecha añicos por la fuerza de la dinamita.
Así estaba él. Demolido.

Sin embargo la mente de ella palpitaba
con su presencia silenciosa. ¿Cómo se puede vivir
con tanta tristeza? La mano de él sobre su hombro
para decirle, tu afán

por la precisión sólo te traerá problemas.
Tu sentido de la carencia, también.
Soñaba que estaba vivo y enfermo.
Como la Pietà. Soñaba con él

a cualquier edad. Diez años o menos. Catorce y más alto.
Un tictac adelante y atrás como el mar
rompe contra la húmeda roca negra
de la claridad y la circunstancia.

La escena de patinaje vista una
y otra vez, la repetición de una fiebre a los cuatro años,
el día de mayo que estaba con síndrome de abstinencia
y el médico dijo que casi se muere.

Palabras desde donde
lo miraban mientras se comía un helado blanco
con una cuchara de madera. Exclamó: ¡Pero
qué bien sabe esto!

Haciéndonos a todos pensar que quería vivir
para siempre. Ahora ella asqueada
por la esencia de tanto recuerdo.

 

 

 

 

VOLVAMOS ATRÁS

al comienzo de la mañana que amanece
con el alumbramiento de todo
lo que tú serías. La gélida mano
de enero enseñándole el tiempo al reloj.

Y ahora en julio, ese escalón de tu medio
cumpleaños que no marca sino un rastro
para empujar la jauría
de perros salvajes hacia la jaula.

No hay nada peor
que este último acto en el que desapareces
tras la cortina de la catástrofe de tu adicción.
Mira qué acto
más sencillo. Y ahora ya no hay más.

 

 

 

 

FUISTE ERES ELEGÍA

Frágil como un niño es frágil.
Destinado a no durar siempre.
Destinado a convertirse en otro
para la madre. Aquí estoy
sentada en una silla, pensando
en ti. Pensando
en cómo era hablar contigo.
Cómo a veces era maravilloso
y otras veces horrible.
Cómo las drogas cuando había drogas
deshacían lo bueno casi por completo
pero no por completo
porque lo bueno siempre podía ser visto
brillar como brilla el lamé
en el escaparate de una tienda
llamada Las Cosas
Hermosas Nunca Duran Siempre.
Te amé. Te amo. Eras.
Y eres. La vida es experiencia.
Así de simple es todo. La experiencia es
la silla en que nos sentamos.

Sentarse. Pensar
en ti donde eres un vacío
que llenar
por la añoranza. Te amaba.
te amo como amo
todas las cosas hermosas.
La auténtica belleza rara vez es auténtica.
Eras. Eres
en mayo. Mayo mirando
hacia junio que llega.
Así es como mido
el año. Todo Fue Culpa Mía
es el título de la canción
que he estado cantando.
Incluso cuando me pedías calma.
No he tenido calma alguna,
he estado llorando. Creo que tú
me has perdonado. Todavía me pones
la mano en el hombro
cuando lloro.
Gracias por eso. Y
por tu inefable sentido
de la continuidad. Eras. Eres
la cosa más brillante en el escaparate de la tienda,
lo más singular y hermoso que he visto en mi vida.

 

 

 

Bang, Mary Jo. Elegía (Trad. Jaime Priede). Madrid; Bartleby editores, 2010.

 

RÉQUIEM

 

liber scriptus

centímetro a centímetro
el océano de cristal
es sacudido hasta el derrumbe.

en su inútil policromía
la física concede una respuesta:

.

el vacío

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(11-S)

 

 

 

ingemisco

en la inmensa caja de la tierra
nuestros cuerpos desnudos
descansan y miran las nubes.

todas las herramientas
están dispersas por el suelo:
no quedan fuerzas
para asumir un día más
el hambre y el trabajo
que lentamente nos diseca.

.

no somos más que ratas encerradas,
por mucho que excavemos
no habrá salida sino tumba.

 

 

 

 

lacrimosa

respiración sin fin del fondo
donde la tierra se levanta
con sus ojos de cruz.

 

los cánticos inundan cada veta
con lágrimas de hiel:

que este lugar no nos devore.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Ciudad Juárez)

 

 

 

Salvador, María. El origen de la simetría. Barcelona; Ed. Icaria, 2007.

 

AGUA QUE FLUYE Y SUEÑA

 

DERECHOS A SE ACABAR

Como el río que a un tiempo fluye y sueña
en su azar sin minutos, mi destino
avanza a tragos largos, serenísimo
entre la sinrazón de su existencia.
Los légamos, los topes que el camino
halla en su devenir, la brusca peña
o el hondo precipicio, la evidencia
son de que es el vivir empeño altísimo.
Y luchar, desatino,
inútil resistencia.

 

 

 

 

CARA AL MAR

Se me desploma el mar en la mirada,
no abarca la pupila tanta lumbre
de azul, tanta belleza henchida.
Todo duele en la carne, hasta mirar aturde.
Y no puedo
prescindir de mirar, bebiéndome a ojos llenos,
embebida en el llanto.

 

 

 

 

DESDE EL PROMONTORIO

Veo
la infinitud del mar, la toco con las manos,
me atraviesa los ojos
hasta donde resiste la mirada.
Se pierde el horizonte, se confunde en el mar,
ya es todo mar sin lucha, sin estela,
en su imposible mar embebecido.

 

 

 

 

RESPIRAR SAL

Ya no me reconozco en los límites de un mar
que nunca ha sido mío.
Su respiración no es mi respiración, su escama no es mi escama.
La mirada se centra en su tersura,
la boca en el lenguaje de los siglos
que aprendo a comprender sin desvelar del todo.
Para que mi piel vibre,
mi piel lo absorba como si fuera el aire que no llega,
estrellas de salitre para azuzar los labios hasta lamer dolor.

¿A qué reconocerse, bucearse
cuando basta con ser?

 

 

 

 

LA LLUVIA DE LAS COSAS

Ven a mi mano a ver
—travesía de helechos y de juncos—
cómo cae la lluvia sobre el pasado,
así,
tan levemente hermosa,
con tanta suavidad como sólo el recuerdo
es capaz de imprimir en sus labios de niebla.

 

 

 

 

LA MALA HORA

No sé ir desnudamente
del todo a la partícula mínima e infinita.
En su acre trayecto pierdo luz
—fracasa el navegante
que no lee en el viento,
que no lame la sal en sus orígenes,
que en círculo extravía su destino—.

 

 

 

 

NEVERMORE

Después de la amargura, en la noria sin tiempo,
fuiste nómada de horizontes anchos,
de camino sin surco. No cruzabas
los valles, los consumías todos
en una sinrazón de extenuados árboles
y rumbo a la deriva.
Largas como la huella del paso eran las horas
tiznadas del destino.
En sus cartas marcadas aparecía solo tu nombre.
Se diría
que nunca llegarías al final.
No hay final,
solo un hueco sombrío que se traga
la corriente invisible de la vida,
que absorbe el manantial en nacimiento inverso.
Y eso era todo. Respirar el pantano.
¡Tú que pensaste disolverte en la luz!

 

 

 

 

CAMINOS DE AGUA

No esperes más camino que el de la mente,
la finitud escrita desde el origen
—línea de horas y agua—.
Y con ella, el silencio
y la culminación.

 

 

 

 

DENTRO DE GILGAMESH

Aquel que vio el abismo, que llegó a lo más hondo con sus ojos
y proyectó a la luz su aliento consumido
—¿quién sobreviviría a un viaje interior
perdido de esperanzas y de brújula?—.
Aquel que sabe todo y el destino maneja
con látigo implacable, con decisión de fuego.
Aquel que sobre ti determina tus pasos,
inclina tu vejez y los ramos marchita.
Aquel que sin edad lleva el tiempo en su alforja
te indica que el camino,
ese que ve por ti llorar sus manantiales,
no conduce a ningún
lugar.
Todo está inmóvil
y está en ti. Míralo. Ya el navío es distancia
y la niebla del sueño es dogal de la muerte.

 

 

 

Blanco, Pilar. Agua que fluye y sueña. Valencia; Institució Alfons el Magnànim, 2013.

 

METAMORFOSIS PLÁSTICA

 

acción #1

Con .un .mechero .de .cocina, me sitúo .frente .al .espejo.
Me deshago de toda la ropa. La piel brilla bajo la luz de un
tubo .fluorescente. Me .invade .un .ligero .sudor .mientras
enciendo .el .mechero; compruebo en su reflejo .cómo ar-
de. A .modo .de .respuesta, las venas que rodean la claví-
cula se avivan .y .traspasan, .azules, .todo .velo. Vuelvo a
encenderlo. Acerco .la .llama .a .la .zona que rodea el om-
bligo y pronto recibo .el .olor .a .vello .quemado. La carne
encuentra .el .rojo .en su estratigrafía, graduando el dolor
que se aproxima a paso lente. Cierro .los .ojos; no soy ca-
paz de seguir contemplando .la .escena reflejada. Los sen-
tidos .se .recrean .en .mi .laceración, proyectando nebulo-
sas en el párpado cerrado. Por momentos .deseo .mirar .y
descubrir que .es .otra .la que sufre, pero no cedo. Deslizo
el .mechero .hacia .la .izquierda; .recorro .esa .cartografía
que .tan .bien .conozco. Despacio, mi vientre .se convierte
en fuego, y el .dolor .es .insoportable. Apago el mechero y
me despojo de él. Suspiro profundamente; ya estoy lista.

Entonces abro los ojos, y me miro.

Mi cuerpo ya no es deforme.

 

 

 

Salvador, María. El origen de la simetría. Barcelona; Ed. Icaria, 2007.

 

LA SOLEDAD ME SALVA DE ESTAR SOLO

 

LOS PULMONES se ensanchan,
la vida nace abierta —nunca más vida a trompicones,
a arañazos—,
emana de las piedras,
sonríe en la palpitación
vegetal del instante.
Es hora de dejarse
fluir,
de volverle la espalda al desvarío,
de aventar la tristeza.

 

 

 

 

ES ÉSTE EL FIN de todos los principios:
no hay mañana
que llevarse a la boca invocando palabras
grandiosas de mentira.
La épica huyó, huyeron los clamores
y sólo queda el miedo proclamando su aroma,
su congoja animal, su afán acorralado.
Y un hombre, un hombre solo
vertido en su pregunta
frente a la incuestionable soledad de sus células
se dirá —nos dirá—:
¿A quién hemos vendido la inocencia?
La inocencia no existe. No hay dilema,
sólo pozos de olvido donde hundir lo que amamos
y aun así comprendemos que es extraño, que nunca
dejará de ofrecernos la ajena voz del otro.
La inocencia es un truco de actor,
no hay compromiso,
sólo altares de fango donde sacrificar
nuestra fe de individuos,
nuestro orgullo insensato
de almas irrepetibles, insolidarias, solas.

 

 

 

 

TAMPOCO ES MI CIUDAD esta que abarcan
los pies. Abajo, arriba,
la hostil arquitectura de lo que no pasó,
de lo que dejó nada
(años húmedos, lejos).
Tampoco ésta mi gente ni sus ojos los ojos
que guardan mis paisajes en su secreto a voces.
(Mi gente, al interior,
pájaros muertos.)

 

 

 

 

HACE TIEMPO
de todo ya. Huyó el fulgor de los astros
que un día
poblaron nuestros mitos y tiñeron de plata
el agua del estanque, la pulpa de los dedos que acarician,
la saliva del amante olvidado
que me enseñó a besar.
Ya pasó. Su rescoldo
entibia ahora mis sábanas, la piel de mi memoria,
la espuma que en mi casa
enlució las paredes y detuvo la prisa.
Y si el tiempo pasó, su huella detenida
permanece inmutable, cimiento de mis sueños,
sombra recuperada cuando el cuerpo ha caído
y nada reconforta ni colma su oquedad.
Hace tiempo
de todo ya. El zumo de las horas
deja un regusto amargo en la garganta. Vamos
camino del olvido, de la extinción, del fuese.
Y nunca más amar
y nunca más dormir para olvidar zozobras.

 

 

 

 

COLMILLOS de ancha duda me socavan,
inciden en mi piel sus inquietudes,
su rastro es arañazo de preguntas,
el futuro, su aliento adelantado.
—La nuca se estremece, apura el golpe,
los poros se contraen, la sien cesa
ya de pensar—. Llega la noche; abraza
con sábanas de olvido.

 

 

 

 

YA NO LO VEO CLARO, la claridad
se espesó, se hizo sima, honda implosión del alma,
quebró la voluntad y nació otro principio
—un mundo en cada duda, distinta creación
cada vez que nos fallan el soporte o la máscara,
cada vez que sentimos que no hay nada que hacer,
que hemos perdido el paso y la intuición o el mito—.
Y al volver nuestros ojos a la mañana nueva
que resplandece allá, en su altar de montañas,
al respirar los poros el aroma surgido
de la unión milagrosa del rocío y la hierba,
creemos sumergirnos otra vez en la calma,
bañar en nitidez nuestros músculos yertos,
haber vencido al vértigo, al grito del abismo,
creemos, insensatos, que el renacer existe.
Ciegos por mirar luz, por buscarla allá arriba
donde no admite el sol intrusos ni rivales,
mutilado el impulso, sólo queda ser cripta.

 

 

 

 

NUNCA LA VOZ hallé, al cabo de los años,
de quienes susurraron a mi oído palabras
y el alivio instantáneo de una piel que se ofrece,
que mezcla con la mía el zumo de sus poros.
Nunca reconocí, tras la distancia rota,
los ecos del ayer, la mirada que un día
puso fuego en mis dedos y, ardiendo toda entera,
cumplí años y olvidé. El tiempo es asesino.
Hoy me miras disuelto —viejas fotografías
con sed de atardecer, melancolía y lluvia—
y ya no sé tu nombre, ni tu rastro me altera
ni tu llama me incendia ni tu silencio mata.

 

 

 

Blanco, Pilar. A flor de agua. Madrid; Ed. Visor, 2000.

 

EL ORIGEN DE LA SIMETRÍA

 

ópalo

A ambos lados de la conciencia, entre .las húmedas .pala-
bras del Amazonas, donde .nos .encontramos .cuando ce-
rramos los ojos .y .recordamos .los colores volcánicos del
que pudo ser nuestro hogar; donde el sueño se compone
de sílabas rasgadas en la tierra .y la noche se yergue abs-
tracta bajo las estrellas de Andrómeda.

En ese lugar donde el agua no fluye .sino .que .te encuen-
tra, y escondes tu piel .en .cánticos olvidados .porque .las
raíces del pensamiento se bifurcan .y .huyen nocturnas al
pelaje de las mariposas:

allí donde el .barro .reclama .tu esencia, y excava ansioso
hasta tus células, allí estaremos vigilando.

 

 

 

 

cuarzo

Después de la guerra, entronizado en la pirámide de ca-
dáveres, alguien proclama la nulidad del lenguaje:

xxixxTrae una flor y aspira la ceniza, presenta tus respe-
xxixxtos ante la tumba colectiva más grande del mundo.

Aspira .la .ceniza, .sí, .recoge con tu cuerpo el contenido
exacto de la destrucción. Reconoce .las marcas del hollín
ensuciando cada rostro: es la esencia de tu especie.

 

 

 

 

alabastro

no hay más camino .que .el .de la respiración. en el inte-
rior de los pulmones .estallan las palabras nunca dichas,
los silencios que se rasgaron entre los dientes y expulsa-
ron al lenguaje.

hacia dentro, por la garganta, el camino de un grito aho-
gado por la angustia .o .una mano cloroformo, como de-
dos bulímicos .buscando descanso, buscando acabar con
la culpa. como la niña .que .se .esconde bajo la manta a
medianoche .tratando de olvidar al monstruo que habita
sus paredes.

el camino es el de .unas .uñas .partidas que dejan un in-
equívoco olor a sangre;
la placenta late entre las papilas gustativas.

.

conocemos bien el sonido.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy la oscuridad que le sigue.

 

 

 

 

los hijos medianos dios

xxxxxasoman .sus .cabezas .por .encima de .todas .las .lápi-
das: no somos más que escoria, dice la sangre que mana de
un xlabio xpartido. cada xmañana xun .descenso .quirúrgico
hacia .uno .mismo. cada xmañana .un xdestripamiento .con-
junto .de .todos .nosotros. una .mueca .hace .los efectos de
sonrisa; los .agujeros .en .mi .piel .atestiguan .que estoy vi-
vo. los .hijos .medianos .de .Dios .escupen a .la .cara de san
Pedro. ódianos.ódianos. siente .el .mayor .de .los .ascos .por
nosotros. .quiebra mmi mcerebro xllenándolo xde xparásitos.
hunde .tus .dedos .en .mi .garganta .y enséñame .la esencia
de la enfermedad. pero demuéstranos que sientes algo.

 

 

 

 

no love lost

xxxixxuna cuerda describe la misma trayectoria que el
péndulo de Foucault; alas de insecto en convulsión epi-
léptica, extraña crisálida .que corrompe el recuerdo. su
sombra baila el vals al ritmo de un televisor. fuera, una
voz grita en su nombre. esto nos romperá en pedazos.

 

 

 

 

sobremesa

xxxxxla policía halla .cuarenta .y .tres .cadáveres con los
ojos vendados y las manos atadas. la ciudad se tambalea
oblicua. un frío descomunal .en el interior de los dientes:
rompiendo .los .nervios .que .circundan .la mandíbula, el
grito incesante de las balas. a cada paso un pequeño ani-
mal desespera y se alimenta .con .metal. los hematomas
hierven en hierro; la ira, en plomo.

 

xxxxxxxixxxxxxxla policía halla cuarenta y tres cadáveres
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon los ojos abiertos tras la venda.

 

 

 

Salvador, María. El origen de la simetría. Barcelona; Ed. Icaria, 2007.

 

LEJOS DE EDÉN

 

LEJOS DE EDÉN

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Felipe Benítez Reyes

Desde el principio —base, origen del estímulo primero—
habéis estado ahí, alimentando
la llama, la inquietud salobre, el tibio
palpitar de la piel. A vuestro paso abierto
hemos unido el nuestro en la senda de siglos,
de tropiezos conjuntos, de desencuentros broncos,
desde el principio, ojos en nuestros ojos, jadeo acompasado,
instintos sometidos y dispares.
Desde el principio, en la rueda del tiempo,
sombra de cueva, olor a piel curtida
de tendones nómadas, almizcle bajo el velo,
aroma apresurado de fogatas, cantos entrecortados,
contrapuestos
la tiniebla del rapto y las orillas
sinuosas del verso
premeditado de los amadores, del dulce estilo nuevo
que todo lo devasta y sustituye:
nosotras el señor, vosotros el vasallo
humillado y ficticio. (Sedas sobre la piel y el alma a oscuras.)
Desde siempre, la mirada sumisa o retadora
ha captado los ojos huidizos,
los labios seductores y más húmedos,
el cuerpo más volcán, con sed de lava
ardorosa y efímera.
Y, también desde siempre, el desafío
de ser y de no ser extremos invertidos
de un mismo respirar. Los frutos demediados
en pos de algún afán de redondez madura
y emociones uncidas. Espejismo.
Los miembros que se juntan se rechazan,
los sueños superpuestos se rechazan,
las salivas que fluyen mezcladas se rechazan
al fin, siendo dos y siendo siempre
dos proyectos contrarios, dos ansias contrapuestas
que se tocan —pináculo— y estallan
en polvo de cometa fugitiva.
Y es lástima ver que, desde el principio,
no nos gustáis del todo, hombres,
antagonistas,
tal vez deslumbramiento, erupción, arrebato,
tal vez rescoldo, brevedad del instante,
chistera maga que finge (amor) el artificio.

 

 

 

Blanco, Pilar. A flor de agua. Madrid; Ed. Visor, 2000.

 

UNA SENCILLA LÁPIDA

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

A FLOR DE AGUA

 

SU ÚNICO DISCURSO era el silencio,
supresión
de lo que de superfluo esconde la palabra.
Su única mentira era escapar
de sí mismo,
su excusa más baldía fingir normalidad,
levantar cada día
su cuerpo de la cama,
sus dudas de la almohada confidente,
maquillar su desgana,
ser, un momento más,
mirada transeúnte en la existencia.

 

 

 

 

POR VELOZ que pase el tiempo, que los hilos del aire nos empujen
hacia ninguna parte —inquieto vendaval a la deriva—,
no existe certidumbre,
no hay trazado un sendero perceptible
ni la sonrisa de las personas muertas, su huella congelada
en grumos de papel
conseguirá ayudarnos. Cada error es primero,
cada existencia única,
cada amor, pasajero,
cada miedo real, irrepetible, nuestro.

 

 

 

 

¡CÓMO PASAN los días!
Con qué celeridad
estallan sus enigmas —besos huecos,
sorpresas sin mensaje,
prometidos excesos imposibles—.
A lo largo del verso
un creciente rumor, un clamor de alfileres
—que es la sombra—
descuelga sus orígenes de hierro.

 

 

 

 

HOY, por primera vez, he respirado nieve
y el agua de las cumbres ha limpiado mis sueños
como la mano fresca de una madre lejana
que posara en mi frente su sosiego, su mimo.
Hoy, por primera vez, la cara contra el cielo,
con la paz del espíritu cayendo blandamente
en mis ojos cerrados,
con los brazos abiertos también —oración muda—
en pacto con el frío, he pensado en ayer,
en lo oscuro, en lo líquido,
en tanta eternidad que el invierno convoca,
en los ojos sumisos, en la velocidad,
en lo que es irreal, en lo que será siempre.
Gotas de lluvia tecleando nerviosas
mensajes imposibles.

 

 

 

 

EL FILO DE LA ESPADA de la melancolía
ha templado los días que he vivido
y el tiempo
que queda por vivir.
(Estertores de un alma
que sabe su condena y que se empapa
en la inmortalidad. En viejos blues de niebla.)

 

 

 

 

ACASO sea el alma —sólo el alma,
no piel— la que envejece,
y los cuerpos conserven indefinidamente
la sed ultraterrena de su siempre,
de extenderse perpetuos, inalterables,
limpios.
El alma se desprende, mientras tanto,
de fulgor y barruntos,
crece en su soledad de hábito manso,
el dolor la calcina.

 

 

 

 

LA ESCARCHA de los días va dejando
un grumo más de miedo que apelmaza la piel,
una derrota menos que prever, que espera a que surja y nos vulnere,
una esperanza más que hundir bajo su losa.
Cada día el rocío tiene menos fulgor,
son menos dulces su agua y sus enigmas.

 

 

 

 

MIENTRAS haya preguntas
tendré contradicción con que nutrir mis venas,
tendré ese dolor áspero que brota de la esencia,
que provoca el fulgor con que lo cotidiano
se transfigura a veces en eterno.
Del vigor de la duda
dependemos. En ello arraiga el alma su firmeza.

 

 

 

 

POESÍA del témpano,
urdida a la intemperie de las almas,
palabra ensimismada en su propio fulgor,
absorta en su misterio enmudecido.
Poesía de lumbre
ardida contra el cuerpo, poro a poro,
impregnada en sudor,
en temblores lascivos y calientes.
Poesía de áridos
sequedales,
plasmación pedregosa de la idea
en tenaz nomadeo, sed intacta
de eternos manantiales de belleza.
Poesía, en resumen, completa, repetida,
tal vez abrumadora
en su temperatura única o previsible
para quien sólo escucha las voces que lo empujan
desde adentro, del fondo,
hacia el gesto trivial que traza la sonrisa.

 

 

 

 

LOS SALONES sombríos,
las bóvedas ajadas,
lágrimas de humedad enlutando rincones,
desluciendo deseos decadentes, lejanos.
Nada te espera ya. Tu recuerdo está muerto.
Si es la patria la infancia, a la que regresamos
tras tanto andar errante, peregrinos del tiempo.
Si guardamos intactos su sabor y sus pétalos
entre hojas de ese libro que, a ciegas, escribimos,
¿por qué la vida entera es un fluir?
¿Hacia dónde nos llevan nuestros pies
presos de involuntad? ¿Qué fuerza nos arrastra?
¿Qué sangre nos agita? ¿De qué muerte
morimos
sin volver hacia atrás nuestros ojos exhaustos?
¿Qué cantar de sirena nos embauca en su círculo?
No, no hay patria posible
ni lo que quedó atrás existe realmente
más que en la obstinación,
ni las sombras consiguen tener más densidad
que su propia materia
de espíritu sin cuerpo, de anhelo sin raigambre.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Nicolás Pardo

SÉ QUE EL CIELO no existe
y que la luz dorada que las tardes regalan
no es más que una ilusión que los sentidos crean.
Ya sé que el corazón es una triste víscera
en la que no arde amor ni caben sentimientos
(sólo bombear de sangre).
Todo lo sé. Y sé que todo es máscara,
poco más que antifaz del héroe que no somos
y que quisimos ser: achaques de una infancia no del todo vencida.
Pero creer y saber no suelen conjugarse
con igual densidad. Son conceptos distintos,
y no vale engañarse
y no vale mentirse
y no vale escribirlo. Ser poeta es mentira.

 

 

 

 

BUSQUÉ EN EL UNIVERSO respuesta a los enigmas
que no tienen respuesta ni confín.
Busqué fuentes, rasgué con insistencia tanta pregunta,
tanta,
que no olvidé averiguar con los ojos, con el latir del día.
Olvidé que el más allá, sin duda,
se llama más acá y nos roza la frente,
que somos los muñecos que el viento de la historia zarandea o agrupa.
¡Quise mirar tan poco
en la amarga comedia del amor y sus ritos!
Actuamos
como los arlequines ocupan con melindres su rincón de la escena,
fingimos la sonrisa,
recitamos papel, sufrimos y lloramos, nos sentimos felices
como indica el guión.
Nada necesitamos. Nadie es imprescindible.
Nuestro cuerpo desnudo no requiere más piel
que la que el sol acuna y la brisa moldea,
la nuestra, la de dentro que ser exterior finge.
Y ese disfraz con el que nos conocen
los demás, es mentira, superfluo en su vejez usada
y no nos pertenece. (Son poco más que trapos que ondean a la espalda
dictándonos un paso que nuestros pies no siguen.)
He tardado cien años en descubrir que hablaba
la lengua de los otros, una que no era mía.
He tardado cien años y he comprendido al fin:
No sé vivir sin mí. No más. Eso era todo.

 

 

 

Blanco, Pilar. A flor de agua. Madrid; Ed. Visor, 2000.

 

HOMENAJE A LA COHERENCIA

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

AHORA QUE EL AMOR SE ME INSTALA

 

TAN HUMANO

xxxxxI

Esclavos del mundo
Con nuestras mortales muñecas
Atadas a aquello que amamos
Qué lenta muerte no caer
Y desasir las desgastadas
De terrenales ligaduras
Los pájaros viajan con viento bajo sus alas
Sólo viento
Viento atrapado

 

 

xxxxxVI

La temperatura es agradable
Y aún así el Mundo se muere de sed
La naturaleza que alabo nos engulle
Y sin embargo
Qué mezcla de ojos
Qué concilio con el Mundo, los ruidos y las luces
Con las sombras, los silencios
Las voces
Tus voces
¿Quién quiere que salte y me estrelle?

 

 

xxxxxXIV

El cielo gris casi negro de estos días
Me sume en una tristeza infinita
Todo se filtra por los poros de mi piel
Y ello capitula mis palabras

 

 

 

 

EN LOS JARDINES ARAÑADOS POR LA LLUVIA

xxxxxI

Dentro
En los jardines arañados por la lluvia
—Mujer que tiritas la edad de tu ternura—
Me lanzaré al abismo de tu escote
Para estrellas allí mi garganta encendida
Que la lluvia ha llegado
Ya nos lo dijeron las flores secas
Ahora es tiempo de ternuras

 

 

xxxxxVI

Los párpados del mundo
Están heridos de muerte
Y viajan en pateras suicidas
Rumbo al lado más oscuro de sus amables costas
Allí donde habitan los hombres grises
Azules asesinos sin sombras
Sin ojos. Sin párpados. Con manos

 

 

xxxxxVIII

En la longitud del cuello de mi útero
Se esconde el verso más sucio
El verso de la sin razón y el vicio
El vicio de atragantarme
Con tu semen de adolescente

 

 

xxxxxXI

Estoy cansada
Y el cansancio de mis ojos
Es ahora un arco tenso
Y mi boca una invitación al abandono

 

 

xxxxxXIV

Oh, mujeres de siempre
¿Qué traemos al mundo?
¿Asesinos azules sin manos?

 

 

 

 

AHORA QUE EL AMOR SE ME INSTALA

xxxxxIII

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa ciudad es ya negra ilusión
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxo gris o humo o nada
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿Qué ha sido de todos los colores?

Háblame de la Muerte
Háblame de todo y de nada
Ven levemente y de mi mano
Hasta mis más tristes y desoladores campos rojos
Donde los sueños no existen
Háblame de la Muerte
De rincones oscuros
Inundados de ojos y voces
Dime que sólo unos pocos se salvan
Que hoy es tuyo este apacible octubre
Háblame del color grisáceo casi negro de los días
De estas noches de nieblas llenas
De este olor a improvisado invierno

 

 

xxxxxVI

Ahora que el amor se me instala
Puedo dormir en paz y mirarte a los ojos
Aunque me diluya y tiemble mi cuerpo bajo tu mano
Como un perro aterido y hambriento
Ahora que el amor se me instala
Quiero articular palabras
Aunque me derrita si estoy en tus bocas
Deshaciéndome en miles de pieles
Ahora que el amor se me instala
Me disperso como el polvo en el viento
Se disipan mis neuronas
Ahora que el amor se me instala
No quiero volver a hilar
Ni un solo pensamiento cuerdo
Me pregunto quién te ha dado esa fuerza de pájaro
Ahora que el amor se me instala

 

 

xxxxxVII

No debo perder de vista tus ojos
Mira que las noches son muy negras
Escóndete en la niebla si quieres juegos
Pero en la noche nunca
Te perdería
Te perderías
En la niebla extendería mi mano
Y te encontraría
En la noche un enigmático animal nocturno
Arrancaría mi mano antes de alcanzarte
Si quieres jugar
Escóndete tras una neblina
Jamás en la noche

 

 

xxxxxIX

Duermes
En algún lugar del mundo, duermes
Y te alejas en tu sueño a legendarias tierras
Navegando en paisajes azules perfectos
Duermes
Y dormida
Extiendes los brazos hacia mi real cuerpo
En busca de algo más de vida

 

 

xxxxxXIV

Cuando te miro
Sólo se despierta en mí
El afán de estrecharte contra mi pecho
Como una paloma que una niña ahoga sin saberlo

 

 

xxxxxXV

Si pudieran entender lo que entrama esto que digo
Cuando la miro me viene al pensamiento
Un antiquísimo recuerdo
De hace muchos más años de los que tengo
Un recuerdo
Sólo eso
Un leve pero denso recuerdo

 

 

 

Ruiz de Viñaspre, Nuria. Ahora que el amor se me instala. Salamanca; Ed. Celya, 2004.

 

NECROLÓGICAS

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

NO VOLVERÁS A HABLAR NUESTRA LENGUA -extracto-

 

Has tenido una revelación
mirando archivos del pasado: el lenguaje
no sirve para esto. Esto, para lo cual
sólo tienes el lenguaje. Entonces,
sales de la nave sanitaria
con las llagas abiertas al aire
amparada en la creencia maternal:
que para curar las heridas
lo mejor es dejarlas al aire.
Avanzas de nuevo,
sin otra opción que seguir dentro
de la grieta-llaga del idioma,
al aire.
Dónde está mi perro,
dice la santa,
balbucea la santa, balbucea y balbucea,
su sangre verdosa ha superado,
metabolizado y asimilado al virus.
Benditos serán sus hijos, mestizos
de ébola y perro.

 

Con cincuenta y dos grados a la sombra
hasta el colchón de la cama
se inunda de sudor,
un operario te toma la temperatura,
te manda de vuelta a casa,
el charco donde escribes
el amor en forma de Texto,
eres así de trascendente:
cursi de manual,
alcohólica de manual, enferma de libro,
eres así de gilipollas.

Si hubieras entendido
que estás hecha para la palabra
y no para la alegría,
no hubieras enfermado de amor,
serías una más entre todos los sanos,
los fuertes,
los que aúllan de miedo
cuando perciben los virus.
Señales de dientes
en tu puño derecho,
el que golpeas contra el muro
llorando,
llenando de babas tu cuerpo;
cicatriz
de un animal en tu mano izquierda,
que un día volverá a salvarte del tedio.
El amor es una fiebre muy alta,
superior a los treinta y ocho
con seis grados centígrados,
que desencadena un protocolo de contención
con trajes plásticos cerrados
y ambulancias nocturnas.
Hay luces rojas y gente corriendo,
aviones en cuarentena,
camas mojadas donde te meas y lloras.
Se reduce tu identidad
a un charco debajo de tu espalda.

 

No hay nombres ahí.
Constantemente envías
mensajes cortos de texto desde tu charco,
nadie contesta. El verso es un
no-mensaje corto de texto
no enviado sino ensamblado
con palitos y cuerdas
como juguetes de niño de barrio,
nadie contesta,
se pierde se moja en tu charco,
se deshace y olvída-
se para que en libros menores
la gente sin fiebre
señale la técnica y adore
sus propias lágrimas.
Ah, la locura
que fecunda el arte, la mierda del arte.
Lector que hierves en los bordes del texto:
llénalo de mocos y babas,
llora conmigo, busca mi perro,
mancha esta línea,
fecunda este verso, tridimensiona esta página.
Pudre mi memoria: que brote
del poema otra cosa
que sirva para alguien

que para mí no sirve.

 

 

 

Morano, Cristina. No volverás a hablar nuestra lengua. Cartagena; Ed. La estética del fracaso, 2020.

 

 

 

P.D. Háganse el favor y lean esto.

 

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