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Archive for 30 septiembre 2017

ASÍ SE FUNDÓ CARNABY STREET

septiembre 30, 2017 Deja un comentario

 

xxxxxVI
LA MATANZA DEL DÍA DE SAN VALENTÍN

King-Kong, asesinado. Como Zapata. ¿Por qué no, Maiacovsky? O incluso Pavese. La maldición. La noche de tormenta. Dies irae. La mentira de Goethe antes de morir. Las treinta monedas. La sombra del patíbulo. Marina Cvetaeva, tu epitafio serán las inmensas praderas cubiertas de nieve.

 

 

 

 

xxxxxXI

EL ESTRENO EN LONDRES DE MARY POPPINS

Los abrigos, las bufandas. El rímel. La salida de los teatros, la salida de los cines: Temed la muerte por frío.

CORO: «Pero temed más bien la ausencia de todo deseo.
xxxxxxxPero temed más bien la ausencia de frío y de fuego»

 

 

 

 

xxxxxXVII
LA METAMORFOSIS (I)

Al llegar a casa, abrió el paquete, que contenía un aeroplano de juguete. Lo besó suavemente. Era Ícaro, le sonreía.

 

 

 

 

xxxxxXVIII

Y aquella tarde que fui al ballet ruso. Mi padre me llevaba de la mano. Su risa se parecía a la muerte. ¿O era él quien se parecía a la muerte? Las cenizas de la marihuana son blancas. Esto, claro, no se aprende en la escuela.

 

 

 

 

Las conversaciones. Vd. puede, si quiere, contar anécdotas. Para ello, hay muchos medios de hacerse con un selecto repertorio. Si no encuentra nada que decir, puede encender un cigarrillo. Hay quienes recurren al alcohol, otros a las drogas. Es necesario poseer una magnífica memoria. Ante todo, lo que Vd. cuente debe interesar al oyente, porque de otra manera, no habría conversación. Evite los silencios prolongados. Pero ¿qué gran conversador no ha tropezado alguna vez con un silencio prolongado?

 

 

 

 

EL RETORNO DEL HIJO PRÓDIGO

¿No ha mirado Vd. nunca dentro del teléfono? Él si lo hizo, y se dio cuenta de que al otro lado estaban las dos latas atadas por un hilo en Juegos y Pasatiempos del Tesoro de la Juventud. Sí, las latas y el hilo de cobre, se introdujo en el auricular como en un portal oscuro, llegó a su casa, algo tarde para merendar.

 

 

 

 

MATARRATOS

Pruebe Vd. a bailar en una habitación a oscuras. O a llegar, a través de la cornisa, a la habitación de al lado. Pruebe a desconectar el teléfono. O a tirarse a la piscina, para sentir el agua helada sobre la piel, y temblar, temblar hasta no ver nada.

 

 

 

 

In Memoriam
Leopoldo Panero Torbado, 1909-1962
La luz del día vence sobre la llama de los cirios.

 

 

 

 

EL ENCUENTRO (III)

Toda su vida esperó al Enano Rojo. Le hablaba, a veces, en sueños. Al fin lo encontró, en una taberna del puerto, frente a un vaso de ron, totalmente borracho, a punto de caerse al suelo.

 

 

 

 

UN ÁNGEL PASÓ POR BROOKLYN

A los dos días fue detenido, y llevado a disposición del juez.
Se trataba de un traficante de marihuana.

 

 

 

 

TELEVISIÓN ANGLO MEJOR QUE LA REALIDAD

La mentira del sol en una habitación a oscuras
que estremecen de pronto los disparos.

 

xxxxx*

 

Oh Flash Gordon, en qué Galaxia tu nave ha encallado…

 

xxxxx*

 

Y como el mar camino, sin armas, sin escudo.

 

xxxxx*

 

El patito feo esperó siempre, acurrucado en un rincón de su pequeña habitación, la llegada del Hombre Amarillo. Y sin embargo, en la escuela le prometieron que, en cualquier encrucijada, el Hombre Amarillo puede tenderte la mano. También le prometieron —sus padres, pobre chico— que algún día llegaría a ser un cisne. Pero sus plumas, perdían, poco a poco, el color, y un buen (?) día desapareció, sin dejar rastro, quién sabe qué habrá sido de él.

 

xxxxx*

 

Llueve, llueve sobre el País de Nunca Jamás.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Así se fundó Carnaby Street. Madrid; Huerga y Fierro editores, 1999.

 

PIEDRA NEGRA O DEL TEMBLAR

septiembre 29, 2017 Deja un comentario

 

xxxxxI

xxxxxxxxxxvenid y seguidnos a nosotros, que no
xxxxxxxxxxtenemos palabras para decir

xxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxSaint John Perse

Este árbol es para los muertos. Para nadie más que los muertos.
Crece, todopoderoso sobre la tierra, como un ciprés gigantesco,
como un fantasma al que
niños babeantes abrazarán con frenesí, y gritando como ratas
¡Scardanelli, Scardanelli!
xxxxxxY el recuerdo apesta.
Y la vida apesta, como lo que es, como una mujerzuela
que te mira el momento de acostarse, y ver entre las sábanas su
cuerpo infecto
como una mujerzuela
esperando en una esquina para siempre la muerte
como el encuentro a solas de Jack the ripper
con su recuerdo, en una habitación ia oscuras, sin más recuerdo
de lo humano que una estufa y unos pies y un periódico arrugado.
Y que este encuentro firme este poema,
este feto de ángel, esta excusa
para no terminar hoy con mi vida.

 

 

 

 

xxxxxII

TERRITORIO DEL CIELO

xxxxxxxxxxiixxxxxxxxal misterio de mi madre

Ha nevado lentamente y mi mano
escribe sobre la nieve
muy pronto se deshará mi figura
cuando el sol queme la nieve
y viole
mi blanco sudario con su espuma.
Qué lejos sigue el mar de nosotros
qué lejos el ser.
Como un fantasma blanco en la noche
la mano de mi madre me llama
al misterio que el hombre desprecia
al misterio de la muerte.
Qué importa si eres feliz si tu mano ya no es mi mano
si no bebes ni gimes, porque sólo de la materia del dolor
puede nacer la dicha:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿estás triste en el cielo?
¿Qué sentido tiene decir eso?
Pero tiene más sentido tu sombra en el bosque
que estos tristes hombres que recuerdan al zorro,
al lobo y a la aspa
y están condenados para siempre en la campana de la lluvia
y son mártires de la lluvia,
y tienen los ojos cerrados
para no ver detrás del cristal, cómo
en los bosques del estiércol
desfilan lentos los sapos de los muertos.

 

 

 

 

xxxxxIII

ASESINATO

xxxxxxxxxxxxxxxxcuando un hombre no nos deja
xxxxxxxxxxxxxxxxvivir, matarle es un acto de
xxxxxxxxxxxxxxxxdefensa propia.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLeopolodo María Panero

Yo he sabido ver la realidad de la sombra.
y el horror de Pan en la cercanía del poema.
Porque la palabra del poema es más terrible
que el diablo
que endulza el ser, cuando a la orilla de él hemos caído
y vagamos como una jibia por el tigre
y una voz escupe en nuestros sesos la palabra:
¡giloria! Y una hostia nos devuelve a la caída
y nos hace
señores del water para siempre, amos y principios del retrete
para soñar día y noche con la espada
atroz de Toledo, con la espada
que revela el misterio del estómago
al hundirse en el tuyo sabiamente
para que la sangre nos devuelva la vida.

 

 

 

 

xxxxxV

PIEDRA NEGRA

Señor del mal, ten piedad de mi madre
que murió sin sus dos tetas
y sobre la que yo escupí
y ahora amo
ahora en vano reclamo al país de los muertos
que murió envuelta en víboras y víctima
de una podredumbre que nos hacía mirarnos a los ojos
como dicen que Dios mira a los hombres, con horror
con pena del asesino, con tibia extrañeza
de la jibia que entre sus manos se retuerce
por temor a ser mirada por Dios,
y ver en su luz que no merece
ni mereció nunca la vida: y que él arroja
desde lo alto del cielo a Despeñaperros
diciendo: tan alto subió tu orgullo
mira ahora que cae igual de rápido.
Pero ya voy madre, a encontrarme
con la única mujer que he conocido, y que es la muerte
cuyo cuerpo con vicio tantas veces he tocado
riéndome de todos mis cadáveres!
y que sea la rosa infecunda de la nada
que tantas veces cultivé porque se parecía a la muerte
la que recuerdo mis heces a otros condenados
a escribir y mear, bajo el sol entero
en esta habitación parecida a un retrete
donde la crueldad dora la piedra negra
en que toda vida acaba, y se celebra
tirando de la cadena.

 

 

 

 

xxxxxVI

SUICIDIO

oh mano mía, mano de mi fantasma
mano de Scardanelli que tercamente escribe
la historia al revés (a partir de mi vida
acabada)
háblame otra vez del misterio de la lluvia
que habla sola con el cristal
como invocándome desde el reino de los muertos
como llamándome a esa comunión en el Leteo: porque
qué impura es la noche para el jorobado
y como oscuramente
lo bendice el rocío
y qué lejos está Dios del insecto
que retiene en su ámbar la noche
para no morir y cómo
se vence la mano y cae con ella
cuanto de la noche no es, cuando
termina el poema.

 

 

 

 

xxxxxIX

LECTURA

Yo no hablo del sol, sino de la luna
que ilumina eternamente este poema
en donde una manada de niños corre perseguida por los lobos
y el verso entona un himno al pus
Oh amor impuro! Amor de las sílabas y de las letras
que destruyen el mundo, que lo alivian
de ser cierto, de estar ahí para nada,
como un arroyo
que no refleja mi imagen,
espejo del vampiro
de aquel que, desde la página
va a chupar tu sangre, lector
y convertirla en lágrima y en nada:
y a hacerte comulgar con el acero.

 

 

 

 

xxxxxXII

HAIKU

Figura de Dios:
xxxxxxxxxxxxxxun cerdo
entre las ramas.

 

 

 

 

xxxxxXX

LA FÁBULA DE LA CIGARRA Y LA HORMIGA

xxxxpara Antxon-La Hera, con el afecto y las disculpas de
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxxLeopoldo

El sol alumbra la ropa puesta a secar
—un calzoncillo sucio, una camisa raída—
y un esqueleto se mueve en la cocina.
Si quieres mirar, mira
si has querido hacer un espectáculo de la podredumbre
y gloria del gusano que nunca muere.
Soy un hombre sin vanidad, y de vez en cuando me sueno
con mi soplamocos.
De mí la historia nunca sabrá nada
pero me siento seguro, pues ahí fuera ladrando
desnudo, sus manos agarrando fuertemente los testículos,
tembloroso y lleno de frío
veo el recuerdo de un hombre que tuvo vanidad
y quiso conocer el misterio del mundo.

 

 

 

 

xxxxxXXIV

VARIANTE

Mujeres que aparecen ahorcadas al amanecer
¿dejó algún rastro el hombre de las muñecas?
Cuando la mano termina de escribir
hay huellas de sangre en el poema.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Piedra negra o del temblar. Madrid; Ediciones libertarias, 1992.

 

ESTA TARDE: ‘VEINTE PELÍCULAS DE AMOR Y UNA CANCIÓN DE JOHN LENNON’, DE CARMEN PIQUERAS

septiembre 28, 2017 Deja un comentario

Esta tarde, a las 20:00 h., se presenta en el Museo Ramón Gaya el nuevo libro de Carmen Piqueras: ‘Veinte películas de amor y una canción de John Lennon’, publicado por la editorial Raspabook, que comienza este otoño/invierno de publicaciones con los libros de la propia Carmen Piqueras, de Sebastián Mondéjar o de Ángel Paniagua, entre otros.

 

 

Si quieren, esta tarde nos vemos allí.
Yo iré porque, entre otras cosas, sé que hay un texto que Carmen Piqueras nos ha dedicado a José Antonio Martínez Muñoz y a mí. Éste:

 

HIROSHIMA, MON AMOUR

Aunque ien iapenas iunas ihoras iserán iprohibidas, xacusadas
de isocavar ila imoral ide ila ipoblación iy iel iorden ipúblico, la
noche del 31 de octubre de 1940 las salas donde aún se puede
escuchar xjazz xen iTokio iaparecen irepletas, iabarrotadas ide
clientes que bailan, beben y fuman en un intento desesperado
por olvidar el futuro.

No iobstante, inada ipuede iimpedir, iesa inoche, ique xalguien
arranque ide iun ibajo iel idecadente isollozo idel iVals ide xlas
velas, el inminente inicio de una cuenta atrás.

 

 

 

De hecho, en el apartado de dedicatorias se puede leer:

 

 

 

P.D. La canción de John Lennon es ésta.

 

PLACER ADÁMICO

septiembre 27, 2017 Deja un comentario

 

CADENAS

Sentado con un libro y un recuerdo
¿será un engaño lo que escucho y me preocupa?
¿No es cierto que debajo de este sol
primaveral que alumbra los milagros
del espacio y del tiempo se puede distinguir
entre el fragor de los nuevos follajes
mezclado con las charlas sobre el tiempo
o el gobierno o el último partido
un arrastrar quejoso de cadenas
detrás de cada hombre que camina?

 

 

 

 

DIGRESIONES O SILENCIOS LÍBRICOS

xxxxxI

…la tos de Dostoievsky mientras juega al póker
con Verlaine iy iun ijoven irubio que dice haber
vivido en los desiertos, ila ivoz ide Juan Ramón
citando grave el Kempis icon Platero de memo-
ria. Unamuno iescapando de la muerte, Tolstoi
leyendo xel xnuevo xtestamento xsufriendo iun
nuevo iimpulso imoralista. iProust ique mira el
poso del café icon una magdalena entre las ma-
nos. Vallejo dibujando en una celda el rostro de
Miguel tiznado por la pena. Péguy con una rosa
abierta entre las cejas, iVirgilio iplaticando icon
Homero y Freud isentado en frente de Quijano.
En el silencio de esta biblioteca, entre los viejos
anaqueles illenos ide libros que nos miran estu-
diando, cientos de hombres igritan iintentando
educar sus obsesiones…

 

 

xxxxxII

xxxxx…en iesta ibiblioteca de mi casa a pesar del
fingido sosiego de los libros de la aparente calma
de isus ilomos llenos de polvo y luz primaveral y
de las voces ide ilos niños fuera muchos muertos
me abordan cada uno en su turno afablemente…

xxxxx…detrás ide iesta iengañosa mansedumbre
que muchos piensan cierta iun ialuvión de gritos
se oculta ientre ilas ipáginas icentenares de nom-
bres latiendo igual que corazones vivos de mayas
inmolados…

xxxxx…una ivez ihaya iencontrado mi grito seré
fingida calma en un estante…

 

 

 

 

DE PROFUNDIS

Detrás de mi expresión de lunes tormentoso
—y aunque al hablar parezcan mis palabras
los aullidos de un viento lastimero
que se empeña en tumbar nuestra alegría—
hay un hombre inseguro que desea enredarse
contigo como el viento entre las ramas
y que entre tanto escribe en un papel
los besos que le faltan a la noche.

 

 

 

Montiel López, Jesús. Placer adámico. Madrid; Servicio de Publicaciones – Universidad Complutense de Madrid, 2012.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (LI)

septiembre 26, 2017 Deja un comentario

Acaba de llegarme esta joya que ven la imagen. El tercer libro que a Carlos Vitale le publica la editorial Candaya.
Este bonaerense Licenciado en Filología hispánica y Filología italiana ha recibido varios premios por sus traducciones (entre ellos, el Premio “Ángel Crespo” en 2006) y, para mí, es una fiesta cada vez que publica algo.
Su concisión, su densidad, la manera en la que aprovecha las grietas para dejarnos en unos pocos versos una poesía de una potentísima carga de profundidad, hacen que (re)leerlo sea toda una experiencia.

 

 

Aquí tienen una selección de las tres primeras secciones del libro.

 

CUANDO
la poesía
me visitaba

en sueños

siempre
dejaba
alguna huella

muda

 

 

 

 

COSECHA LENTA

Tendré que esperar a una flor
tardía.

 

 

 

 

JORNADA

Tú, de pie, desnuda en la penumbra.
Tu espalda es el arco del conocimiento.
Desde la cama, observo y espero.
Cuando te vuelvas me dirás quién soy.
Sin otra luz que mi deseo.

 

 

 

 

EL ESTADO DE LA CUESTIÓN

Has parado la noche, pero me has negado el día.

 

 

 

 

OTRA VUELTA DE TUERCA

Y nada más que sed
y vasos rotos.

 

 

 

 

PEPE BARROETA DICE QUE NO DICE

El don
de la palabra
no es
un don,
es apenas
arder
en el propio
fuego,
abrasarse
hasta que la mano
dibuje
el vasto
signo
de la desolación.

 

 

 

 

LETANÍA

Una vida
nueva.
Otra,
distinta.
Una vida.

 

 

 

 

LIBÉRAME

Libérame del deseo.
Libérame del deseo
incumplido,
de su inútil carcoma,
de su vana penuria.

 

 

 

 

VUELTA

Pero al fin regresas.
O no te has ido.
O no me he ido.
El hecho es que estás.
Y yo no sé si estoy.

 

 

 

Vitale, Carlos. Duermevela. Barcelona; Ed. Candaya, 2017.

 

BLUES DEL TIEMPO Y EL ESPACIO

septiembre 25, 2017 Deja un comentario

Hace una semana subía los poemas centrales de ‘Guardia nativa’, o quizá debería decir el poema central del libro —la serie de diez sonetos en corona, llamados así porque los sonetos se encadenan por medio de anadiplosis, esto es, el último verso del primer soneto se reproduce en el primer verso del segundo soneto, y así sucesivamente; y que Trethewey extiende a diez sonetos, aunque esta secuencia se componga de siete, para así igualar su número al de las elegías que integran la primera parte de la colección—, el que muestra más a las claras la preocupación de Trethewey por la amnesia histórica, el borrado intencionado o por omisión. Son esos huecos, esas grietas por las que escapan los combates, las pasiones y los anhelos por donde se precisa un ejercicio de rastreo. Habrá, pues, que escarbar en los mitos locales, en las leyendas, en las historias que han pasado a formar parte de la colectividad, así como en el propio legado personal para, de ese modo, abordar los temas del hogar y del exilio, del recuerdo y el olvido, de lo escrito y lo borrado. Es ésa, y no otra, la tarea que Guardia Nativa se ha impuesto.
Así lo leemos en el prólogo, en el que Luis Ingelmo continúa escribiendo: Entiende Michel Focault que la genealogía es «redescubrimiento meticuloso de las luchas y memoria bruta de los enfrentamientos», una amalgama del saber erudito y del saber popular. El momento en que la tiranía de los discursos monolíticos deja paso a los textos marginales, a las investigaciones parciales, es la oportunidad que se abre para la búsqueda de lo presente a través de los hechos extraviados en los relatos acallados. Trethewey (…) lo que persigue es revolverse contra el discurso histórico hegemónico, contra los efectos que éste conlleva sobre las poblaciones y las generaciones venideras, contra el poder que queda centralizado en manos de instituciones pedagógicas, universitarias o científicas, y contra el uso que se le da para silenciar a los que claman por recuperar su ubicación en el complejo entramado de la red histórica. (…) Así pues, liberación del saber histórico parcial, fragmentario, para enfrentarse al discurso dominante, unitario, teórico y sancionado como válido.

 

Y aquí tienen algunos poemas de la primera sección del libro:

 

 

TEORÍAS DEL TIEMPO Y EL ESPACIO

Puedes llegar allí desde aquí, aunque
no sea como ir a casa.

Cualquier sitio al que vayas será un lugar
que no hayas visitado. Haz esto:

coge la Misisipi 49 hacia el sur, kilómetro
a kilómetro las señales irán marcando

un minuto más de tu vida. Síguela
hasta su conclusión natural: callejón sin salida

en la costa, el muelle de Gulfport donde
jarcias de pesqueros son puntos de sutura sueltos

contra un cielo que amenaza lluvia. Cruza
la playa artificial, 40 kilómetros de arena

volcada en el manglar, el terreno
sepultado del pasado. Lleva contigo

lo imprescindible: un tomo de recuerdos
con páginas en blanco al azar. En el muelle

en que embarques hacia Ship Island
alguien te sacará una foto:

la fotografía —quien eras—
te estará esperando a tu vuelta.

 

 

 

 

GENUS NARCISSUS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBellos narcisos, amargura sentimos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxal veros con tanta premura partir.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRobert Herrick

El camino que de escuela a casa conducía
poblado de árboles y sombras, vera de arroyo,
brillaba con gualdos narcisos, tempranas las

flores en los últimos días del gris invierno.
Supongo que sabía de su crecer silvestre,
no viendo daño alguno en cogerlos. Eso hice,

corté tantos como de sí me dieron las manos
para, en un tarro, ofrecérselos luego a mi madre.
Los puso en el alféizar de la ventana, y cerca

me senté, absorta en la luz curvada en el cristal,
ya el día dando paso a la noche, orgullosa
por haberle regalado a mi madre un detalle.

Vanidad infantil. Debo haberme visto en ellas
de algún modo reflejada: en los finos tallos,
cada corola una cabeza erguida a la espera

de elogios, o gacha para ver su propia imagen.
De camino a casa hace años nada sabía
de Narciso ni del crecer fugaz de esas flores,

cómo, marchitas cual las de las tumbas, susurran
sopladas por el viento, un traicionero silbar
desde el alféizar. Enamórate de ti misma,

me decían a mí; muere joven, a mi madre.

 

 

 

 

BLUES DEL CAMPOSANTO

El día entero llovió cuando allí la enterramos;
de la iglesia a la tumba donde al fin la dejamos.
Los pies absorbidos por barro hueco escuchamos.

Nos llamó el pastor a todos y alcé yo la mano;
quiso presente a un testigo y levanté la mano:
La muerte atasca el cuerpo, el alma es un artesano.

Salió el sol cuando me volvía para alejarme,
con su luz me cubrió dispuesta para alejarme:
di la espalda a mi madre, no podía quedarme.

Llenito de baches estaba el camino a casa,
era todo baches aquel camino a mi casa;
aunque bajemos el ritmo, el tiempo sí pasa.

xxxxxxxEntre muertos y sus nombres deambulo ahora;
xxxxxxxel de mi madre para mí almohada marmórea.

 

 

 

 

LO QUE ES UNA PRUEBA

No los cardenales fugaces que cubría
con maquillaje, oscura mancha cual huella
de telescopio al que con fuerza se pegara
queriendo ver una salida, ni su voz
estremecida que calmaba inclinándose
sobre una olla con huesos al fuego. Ni
aquellos dientes que por los suyos llevaba,
ni aquel documento oficial —emborronados
el sello y su firma— ya amarillo, ajados
los bordes. Ni el rotulador menudo, marca
de fechas y nombre, abstracto como la historia.
Tan sólo el territorio del cuerpo —clavícula
astillada, temporal perforado— huesos
que cada día, como todo, se sedimentan.

 

 

 

 

TRAS TU MUERTE

Saqué primero tu ropa de los armarios,
a la basura tiré la fruta, macada
por el tacto de tu mano, dejé vacíos

tus tarros de conservas. Al día siguiente
oí unos pájaros en los frutales, luego,
al ir a coger un higo maduro y suelto,

lo encontré medio comido, la otra mitad
pudriéndose, o —como otro que arranqué y abrí
al medio— comido desde dentro hacia fuera:

mil insectos lo vaciaban. Llego tarde
de nuevo, otro espacio por la pérdida hueco.
El mañana, el frutero que habré de llenar.

 

 

 

 

AL ANOCHECER

Primero me parece que llama a un niño,
mi vecina, contra el marco de su puerta
al anochecer, el zumbar de farolas
por telón de fondo nocturno. Escucho
luego el retín del arrumaco que hacemos
a los animales que entienden sonidos,
no el sentido de las palabras —misina
misina— ni que a veces se queden cortos.
En otro jardín, donde no alcanza a ver
mi vecina, la gata aguza el oído,
se vuelve hacia la voz, para retornar
hacia la constelación de luciérnagas
que titilan junto a ella. Aún no sabe
si saltar por encima del seto bajo,
la cuidada hilera de flores, y brincar
sobre el porche, en el círculo permanente
de luz, o quedarse donde está: el hechizo
de lo posible —lo que la retendría
lejos de casa— que ante ella revuela.
Oigo a mi vecina, su voz que se apaga.

Desiste por ahora de sus llamadas,
la imagino dentro de casa, esperando,
acaso sentada enfrente de la tele,
o de una habitación a otra, atareada;
quedo pensando que yo también podría
subir la voz, segura de que alguien la oye,
lanzarla por las líneas que suturan
aquí y allá, sabiendo que mis sonidos
bastan para hacer que alguien venga a casa.

 

 

 

Trethewey, Natasha. Guardia nativa (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Bartleby editores, 2006.

 

ANOCHE LLEGÓ EL FIN DEL VERANO

septiembre 23, 2017 Deja un comentario

 

El fin, el fin del verano.
El fin, el fin del verano.

El fin del verano siempre es triste,
aunque entre las mantas pueda hablar de amor.
Del cielo beige al cielo gris, oler castañas
y entre el humo anhelar el calor.

Pero el fin del verano es triste,
aun cuando sabemos que todo es un ciclo
y llegará el día en que sudando
desearemos otra vez el frío enero.

El fin, el fin del verano.

Es el momento de de la lluvia,
las hojas muertas color ocre,
la hora del sueño del lagarto
el fin del verano es triste, querámoslo o no.

Lejos de los ojos guardaremos la piel.

El fin del verano siempre es triste,
aunque entre las mantas pueda hablar de amor.
La noche alarga su jornada
y el día, vago y breve, se escapa.

Abril es el mes más cruel,
alguien lo dijo antes,
pero el fin del verano es triste
y ahora aún soy joven.

 

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