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BALADA DE LAS FOCAS

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Duerme papá foca como un lumpen
y mamá foca adora a su hijito:
como si fuera un caramelo,
lleva en sus dientes un pececito
a su foquita de ojos castaños
a la que llama «Mocosita».

¡Ah, focas semejantes a niños!
Podríais vivir en este mundo tranquilas,
pero en el programa comercial
ya hace mucho que fuisteis incluidas.
Y no saben las mamás focas
que hay cables telegráficos
volando de Moscú a nuestro barco.

Y que, ahora, en un lugar de Boston,
en una gran subasta de pieles,
hay un comerciante radiante
extendiendo cheques cordialmente
y exclamando: «¡Paz y amistad!
¡Paz y russian foca!»

Para que una dama
delgada como un palo
pueda envolver con pieles sus huesos,
alguien de rostro importante
por el morse nos envía
órdenes que se clavan en los sesos.

¡Ah, focas! Os amamos,
pero os golpeamos con porras
porque el país lo exige.
Os pegamos en los ojos con saña
porque sois divisas, oh focas,
y las divisas nos hacen falta.

Lloran y lloran las focas,
a sus hijos protegen bajo la panza,
pero no les podemos tener lástima.
Y otra vez les pegamos con las porras.
Lamiendo nuestras botas,
nos miran suplicantes los ojos de las focas.

Lloran y lloran las focas…
Si hiciéramos el mundo otra vez
(pero es, al parecer, algo imposible),
¡ah, cómo os amaríamos, focas!
No os pegaríamos nunca, focas.
Os invitaríamos a vodka
y jugaríamos al dominó con vosotras.

¡Todo ha ido bien! ¡Doblamos el plan!
Nos felicitarán en nuestro gremio.
¿Por qué estás tan triste como un arenque?
¡Con dinero no hay nunca tristeza!
Con tu sueldo te podrás comprar
el mejor de los televisores.
¡Que te levante el ánimo el partido
de fútbol que se juega hoy en Madrid!

Pero con pena amarga,
borracho, a tu mujer,
le alzas la mano, amenazándola,
y tus nervios no pueden ya aguantar…
Y tiemblas, porque sus ojos suplicantes
te miran como los ojos de una foca.

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Evtuchenko, Evgueni. Entre la ciudad sí y la ciudad no (Trad. Jesús López Pacheco). Madrid; Alianza editorial, 1968.

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UN POEMA DE SOR JUANA INÉS DE LA CRUZ

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xxxHombres necios que acusáis
a la mujer sin razón,
sin ver que sois ocasión
de lo mismo que culpáis;
xxxsi con ansia sin igual
solicitáis su desdén,
¿por qué queréis que obren bien
si las incitáis al mal?
xxxCombatís su resistencia
y luego con gravedad
decís que fue liviandad
lo que hizo la diligencia.
xxxParecer quiere el denuedo
de vuestro parecer loco
al niño que pone el coco
y luego le tiene miedo.
xxxQueréis con presunción necia
hallar a la que buscáis
para pretendida, Tais,
y en la posesión, Lucrecia.
xxx¿Qué humor puede ser más raro
que el que, falto de consejo,
él mismo empaña el espejo
y siente que no esté claro?
xxxCon el favor y el desdén
tenéis condición igual,
quejándoos si os tratan mal,
burlándoos si os quieren bien.
xxxOpinión ninguna gana,
pues la que más se recata
si no os admite, es ingrata,
y si os admite, liviana.
xxxSiempre tan necios andáis,
que con desigual nivel
a una culpáis por cruel
y a otra por fácil culpáis.
xxxPues ¿cómo ha de estar templada
la que vuestro amor pretende,
si la que es ingrata ofende
y la que es fácil enfada?
xxxMas entre el enfado y pena
que vuestro gusto refiere,
bien haya la que no os quiere,
y quejaos enhorabuena.
xxxDan vuestras amantes penas
a sus libertades alas
y después de hacerlas malas
las queréis hallar muy buenas.
xxx¿Cuál mayor culpa ha tenido
en una pasión errada:
la que cae de rogada
o el que ruega de caído?
xxx¿O cuál es más de culpar
aunque cualquiera mal haga:
la que peca por la paga
o el que paga por pecar?
xxxPues ¿para qué os espantáis
de la culpa que tenéis?
Queredlas cual las hacéis
o hacedlas cual las buscáis.

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SIETE POEMAS DE EVGUENI EVTUCHENKO

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EN EL PUENTE

Una mujer y un hombre solos, en un puente,
sobre el dormido Sena azul.
Debajo está el tumulto sin sentido,
las luces irreales.
Cambia el gobierno en algún sitio,
se pronuncian sabios discursos.
Pero ellos, desde el puente, apenas si lo ven:
tan sólo ven el Sena
xxxxxxxxxxxxxxxxxxturbio y lento.
Así están, sin palabras
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy sin besos,
hasta la madrugada, bajo un impermeable,
como un paquete envuelto en celofán,
¡un regalo del mundo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara el mundo entero!
¡Quiera Dios que no tengamos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxni casa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxni hacienda,
ni aturdidora comodidad en nuestra vida!
¡Quiera Dios
xxxxxxxxxxxque, estemos donde estemos,
siempre nos encontremos en el puente!
En el puente
xxxxxxxxxxxpara siempre inscrito en el cielo.
En el puente que hace sagrado a quien le habita.
En el puente
xxxxxxxxxxxsobre el tiempo,
sobre toda
xxxxxxxxxxla vanidad y la mentira…

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LA MIEL

Voy a contarles algo de la miel.
Alguno se dará por aludido.
Mas no importa que alguien no comprenda
que se refiere a él.
Escuchad
xxxxxxxxxesta historia de la miel.
En el cuarenta y uno,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxen Tchistopol,
año sin pan ni sol,
en el mercado
xxxxxxxixxxxxnevado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxsacaron un tonel,
un enorme tonel
xxxxxxxxxxxxxxxde miel.
Era un canalla el vendedor,
un negociante del dolor.
Y el dolor formó cola,
sencillo,
xxxxixxxamargo,
xxxxxxxxxxxxxxxdesvalido.
No cobraba en dinero,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsino en jerseys,
en relojes
xxxxxxxxxo en cortes de traje.
Su mano ensortijada de entendido
despreciaba con gestos harapos evidentes.
Todo lo examinaba a la luz, atentamente.
Mientras con una mano un pintor viejo
desataba el cordón de sus zapatos,
con la otra
xxxxxxxxxxtendía una botella.
Miró caer la espesa miel en ella,
sin protestar, curvado,
y luego, con su miel,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxpreciada mercancía,
se alejó por la nieve en calcetines remendados.
Formando un cerco de miradas frías,
mujeres de oficiales y soldados
esperaban de pie con tarros y con vasos,
silenciosas y tensas.
Y una niña,
xxxxxxxxxxcon mano transparente,
como en un sueño extraño,
tendía una copa diminuta
con un anillo de mamá al fondo.
De pronto se acercó
xxxxxxxxxxxxxxxxxxel ruido de un trineo
de costados ornados con rosas.
Poniendo un ceño en su importante frente,
se bajó del trineo un hombre
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxalto,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxximponente.
Tan solemne
xxxxxxxxxxxcomo un retrato
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdesde el marco,
sin una sombra de pesar, habló:
«Dame todo el tonel.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTe pagaré en alfombras.
Date prisa, buen hombre.
Ya nos pondremos de acuerdo después.
Ayudad a subirlo, hermanos. Venga».
Y se marcharon juntos.
Ellos siempre se pondrán de acuerdo.
Quedó la cola inmóvil y sombría
como si aquello nada le importase.
Y el anillo cayó de la copita
al surco que el trineo había dejado…

¡Qué muerto está ya aquel cuarenta y uno,
año de penas y retiradas!
Aún vive, sin embargo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxaquel goloso de miel,
ha vivido hasta hoy, y dulcemente.
Cuando muestra con aire sosegado
su tripa bien henchida,
cuando mira el reloj,
cuando el bigote satisfecho se acaricia,
yo recuerdo aquel año,
recuerdo aquella miel.
Aquella miel que, entonces,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde ese mismo bigote,
abundante escurría.
Jamás podrá limpiárselos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde miel,
siempre
xxxxxxxle escurrirá
xxxxxxxxxxxxxxxxde los bigotes.

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CONVERSACIÓN CON UN ESCRITOR AMERICANO

«Me dicen:
xxxxxxxxxxxEres valiente.
No.
xxxYo nunca fui valiente.
Juzgaba indigno, simplemente,
rebajarme con mis compañeros cobardes.

No demolía instituciones.
Tan sólo me reía de lo falso,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlo engolado.
Escribía artículos.
xxxxxxxxxxxxxxxNo denuncias.
E intentaba decir todo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlo que pensaba.
Sí,
xxdefendía a la gente de talento,
señalaba a los que, sin tenerlo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxquerían meterse a escritores.
Pero eso es un deber,
aunque hablen siempre de mi valentía.
Con amarga vergüenza recordarán
nuestros descendientes
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcuando hayan vencido la infamia
aquellos tiempos
xxxxxxxxxxxxxxxextraños
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen los que
a la simple honradez
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxllamaban valentía…»

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LA TERCERA MEMORIA

Todos tenemos un instante en que
nos entra una tristeza pegajosa,
y la vida, quedándose al desnudo,
se nos muestra como algo sin sentido.

Frío de muerte llena las entrañas.
Pero, para vencerlo, golpeamos
sin fuerza apenas a las puertas de la memoria,
como quien va a una hermana de la caridad.

A veces, sin embargo, hay dentro de nosotros
tanta noche y es tanta la ruina,
que ayudarnos no puede la memoria,
ni la del corazón, ni la de la razón.

Se nos apaga el brillo de los ojos.
Y la conversación, los movimientos…
todo se apaga. Pero existe aún
la tercera memoria: la del cuerpo.

Que recuerden los pies
el polvo y el calor de la carretera,
la hierba fresca
cuando descalzos caminaban.

Que recuerde la mejilla con ternura
cómo, tras una riña, la consolaba
la agradable aspereza de la lengua
del perro, que todo lo comprende.

Que recuerde la frente, avergonzada,
cómo, bendiciéndola,
un beso la rozaba, apenas la rozaba,
descubriéndole toda la ternura de madre.

Que los dedos recuerden los pinos, el trigo,
y la lluvia casi imperceptible,
y el temblor del gorrión,
y las crines nerviosas del caballo.

Que los labios recuerden otros labios.
Hay hielo y fuego en ellos. Hay tinieblas y hay luz.
Todo el mundo contienen, impregnado
de aroma de naranjas y de nieve.

Y entonces pedirás a la vida perdón,
y le dirás: «A ciegas te acusaba.
Absuélveme del grave
pecado de mi absurda irritación».

Y si la maravilla de este mundo
es preciso pagarla
con un precio cruel,
no importa, yo lo acepto.

Pero ¿acaso el capricho del destino,
los golpes y las pérdidas,
son un precio tan alto por gozar
las maravillas que la vida ofrece?

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LA CÓLERA

Me dicen,
xxxxxxxxxxmoviendo la cabeza:
«Tienes que cambiar…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEres muy colérico…»
Yo he sido bondadoso.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPero no mucho tiempo.
La vida me hizo añicos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMe golpeó en la boca.
Viví
xxxxcomo un estúpido cachorro.
Me pegaban
xxxxxxxxxxxy yo ponía la otra mejilla.
La cola de la bondad,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxpara hacerme más colérico,
de un solo golpe
xxxxxxxxxxxxxxalguien me la cortó.

Les voy a hablar ahora de la cólera,
de esa cólera con la que se va de visita
y se sostienen conversaciones ceremoniosas,
mientras, con unas pinzas, al té se le echa azúcar.
Cuando me invita usted a tomar té
yo no me aburro:
xxxxxxxxxxxxxxxxle estudio.
Me bebo humildemente hasta el té del platillo,
y, ocultando las garras,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxle estrecho la mano…

Les hablaré también de otra cólera…
Cuando, al comienzo de una reunión, me susurran:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Déjelo…
Es usted muy joven,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxlo mejor es que escriba.
No tenga prisa por buscar pelea».
¡yo no cedo en absoluto!
Sentir cólera ante la mentira es ser bueno.
Les prevengo
xxxxxxxxxxxxque mi cólera no cederá.
Sepan
xxxxxxque hay en mí cólera para mucho tiempo.
Ya no tengo la timidez de antes.
Y, además,
xxxxxxxxxx¡es tan interesante vivir
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcuando se es colérico!

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EL MUSEO DE CERA DE HAMBURGO

Macizos de grandeza,
altivos y ramplones,
ceñudos ante el comunista ruso,
los Kürfürst alemanes.
Todos los presidentes
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy cancilleres,
con multiforme vulgaridad,
miran sombríos
xxxxxxxxxxxxxxdesde su estirpe,
y su estirpe
xxxxxxxxxxes la ruindad.
Por haber mutilado a la vida,
por haberla retorcido
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy aplastado,
los inmortalizaron aquí
o, mejor dicho,
xxxxxxxxxxxxxxlos cerificaron.
Entre engolados,
xxxxxxxxxxxxxxxgordos
y flacos monstruos malvados,
¿cómo estás aquí tú,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxSchiller?
¿Cómo estás aquí tú,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxMozart?
Deberíais estar
xxxxxxxxxxxxxxen prados luminosos.
Deberíais estar
xxxxxxxxxxxxxxentre flores del bosque.
A vosotros os siento
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo a mis compañeros.
Y a todos los demás
xxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo a enemigos.
Los enemigos me lanzan miradas asesinas,
pero no me molesta
disgustar a Bismarck
ni a Hitler, desde luego.
Veo entre ellos, sin embargo,
como a sombras fatídicas,
enemigos
xxxxxxxxxaún vivos
en figuras de cera.
Miren allí
xxxxxxxxcierto premier,
y un poco más allá
xxxxxxxxxxxxxxxxxaquel otro,
y este de aquí,
xxxxxxxxxxxxxtan poco ejemplar,
y este otro,
xxxxxxxxxxque tampoco es un ejemplo.
Pero sí, son ejemplos,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsí,
pero ejemplos de lo vil,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde lo falso.
Habría que traerlos hasta aquí,
a este museo de cera,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxarrastrándolos de las solapas,
ponerlos en su sitio a cada uno
y cubrirlos de cera.
¡Faltan en este museo
tantos sinvergüenzas!
Estamos hartos de su juego.
¡Basta ya de mentiras, canallas!
Ya hace mucho que ha llegado la hora
de cubrirlos vivos
xxxxxxxxxxxxxxxxcon cera.
Que les tape la boca.
Que les ate las manos.
Que se queden sin respiración,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmuertos
como niños formalitos.
Yo me rebelo.
Llamo a todos
para arrancarlos de las tribunas
entre risas y silbidos del público.
¡Seamos
xxxxxxxxtodos
xxxxxxxxxxxxxmás coléricos!
A todos esos canallas ya es hora de arrancarlos
de una vez
xxxxxxxxxxcomo a clavos
de los sillones entre el regocijo de todos.
Ya es hora de colocar la colección
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde sus jetas
en palcos iluminados
con focos potentes
como peces de colores en
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxestanques.
Ya es hora, en fin,
de librarnos de tanto cachivache.
¡Al museo de cera
xxxxxxxxxxxxxxxxcon los mentirosos,
con los sacerdotes del templo de la vergüenza!
¡Que la gente
xxxxxxxxxxxxalce
xxxxxxxxxxxxxxxxla voz!
¡Que nadie quede mudo!
¡Al museo de cera
xxxxxxxxxxxxxxxxcon todos los cabecillas
sin cabeza!
Y si alguien miente,
aunque mienta con mentiras nuevas,
vosotros
xxxxxxxxtapadle la boca con cera:
¡al panóptico,
xxxxxxxxxxxxal panóptico con él!
¡A trabajar,
xxxxxxxxxxabejas!
¡Nos hace falta mucha cera!

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TRES MINUTOS DE VERDAD

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA la memoria del héroe nacional cubano
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJosé .Antonio .Echevarría, cuyo .nombre
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxclandestino era «Manzana».

Vivía un muchacho llamado «Manzana»
con los ojos tan puros como un manantial
y el alma tan ruidosa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo una buhardilla
atestada de lienzos, guitarras y palomas.
Le gustaban las mazorcas de maíz,
el béisbol,
xxxxxxxxxlos niños,
xxxxxxxxxxxxxxxxxlos árboles,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlos pájaros,
y, entre el enloquecido vaivén de la pachanga,
el azar de encontrar dos milagros con pestañas.
Pero en el muchacho llamado «Manzana»,
tan parecido a un niño, comenzaba a sonar
la campanilla de la severidad
ante la falsedad y la mentira.
Y la mentira en Cuba tenía muchas máscaras.
Bailaba en todos los salones,
y en el coche del presidente iba
sentada
xxxxxxxcomo ama y señora.
Hablaba la mentira por todos los periódicos.
Y desde la mañana, enfurecida,
mezclándose
xxxxxxxxxxxxa veces
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon el rock and roll,
la mentira gritaba
xxxxxxxxxxxxxxxxpor los altavoces
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde las radios.

Y el muchacho llamado «Manzana»,
no por la gloria,
xxxxxxxxxxxxxxsino por bien de todos, simplemente,
para que toda Cuba supiera la verdad,
con sus amigos decidió ocupar la emisora.
Pistola en mano,
xxxxxxxxxxxxxxxapareció de pronto,
le arrancó a los cantantes el micrófono,
y fue su voz la voz de Cuba, del valor y la fe
diciendo a todo el pueblo la verdad.
¡Tres minutos tan sólo!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¡Nada más tres minutos!
Y se escuchó un disparo…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDespués, sólo silencio.
La bala batistiana puso punto
a aquel discurso que no pudo terminar.
Y de nuevo, puntual, sonó el rock and roll,
y él,
xxxxya invencible,
él, que había dado su vida por tres minutos de verdad,
yacía con un rostro joven y feliz…
Me dirijo a los jóvenes del mundo:
cuando en algún país gobierna la mentira,
cuando la prensa miente sin descanso,
recuerda tú a «Manzana»,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxjuventud.
Así hay que vivir,
xxxxxxxxxxxxxxxsin divertirse inútilmente.
Ir a la muerte,
xxxxxxxxxxxxxdejando la vida cómoda,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtranquila,
para decir,
xxxxxxxxxxaunque sólo sea tres minutos,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla verdad.
¡Aunque sólo sea tres minutos!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¡Después, que venga la muerte!

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Evtuchenko, Evgueni. Entre la ciudad sí y la ciudad no (Trad. Jesús López Pacheco). Madrid; Alianza editorial, 1968.

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UN POEMA DE CALDERÓN DE LA BARCA

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xxxDe los desdenes de Gila,
¡oh qué enfermo anda Pascual!
¿Cómo ha de sanar si es ella
la cura y la enfermedad?
Ella es su muerte y su vida,
y aún no se la quieren dar;
¡desdichado del que vive
por ajena voluntad!

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GRANADA BLUES

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GRANADA BLUES

xxxA todo el mundo le gusta que escuchen su historia. A Izan le hubiera gustado que hicieran una canción con la suya. Un blues. Y que lo tocara Ben Harper. Y que lo cantara, ¿por qué no?, Evaristo Páramos. Granada blues le parecía un buen título.
xxxPorque había decidido volver a aquella ciudad un día que la saliva le supo demasiado a ceniza. Porque todo el mundo tiene un sitio al que volver, pero pocos se atreven, por miedo a que las cosas hayan cambiado. O a que no cambien nunca.
xxxA los treinta y seis, nadie es bienvenido en este lugar. A los treinta y seis ya no están los amigos. Y si tienes la mala suerte de encontrarte a algún conocido, será a los aborrecidos de antaño. A la mala hierba. La que nunca se extirpa del todo y forma parte del lugar de una manera tan arraigada que, al final, se acaba deduciendo que son un apéndice más, parte del mobiliario urbano.
xxxA todo el mundo le gusta que escuchen su historia. Pero a Izan no le apetece escuchar la supuesta historia de éxito de aquel viejo desconocido que se encuentra en calle Elvira. ¿Todo bien? Sí, sí, por supuesto. Sin más que añadir. Porque no hay más que añadir. Nuestro antihéroe lleva unos meses sin trabajo y ha vuelto a la ciudad en octubre, a arañar la pared de los recuerdos con las uñas mal cortadas, a base de mordiscos.
xxxPero resulta que sí, que es octubre y está viendo caer el sol desde la Plaza del Aljibe y las calles aún calientan, o mejor dicho, mantienen el calor como si fueran una especie de termo.
xxxLa ciudad es una antigua conocida con la que mantuvo una relación intensa. Aún conserva su olor en la ropa. Y Granada huele a cuero, a piedra mojada, a incienso, a quejío jondo, a ilusiones diluidas en té, a contaminación atmosférica y a marihuana por oleadas.
xxxIzan, tumbado en la cama, se recrea en recuerdos que tienen nombre de ciudad: Praga, Madrid, Belfast, Amsterdam, Bilbao, Nantes, Rosario… En todas y cada una se dejó centímetros de suela, algunas escamas de piel en las sábanas de sus albergues, y una porción considerable de hígado en sus bares. De todas guarda un aroma en algún pliegue de su cerebro y algún tipo de regusto a chocolate y cerveza, o a cualquier otro mix de dulce y licor que quizá sirvió de aperitivo, o de preámbulo, a torpes bailes de cortejo con mujeres que andaban tan perdidas como él.
xxxRápido, más rápido.
xxxA Izan le hubiera gustado vivir toda su vida alternando ciudades a un ritmo de una por año. Pertenecer a ninguna parte y tener un bar de costumbre en cada rincón del mundo. Regresar y que te inviten a la primera ronda. Qué bueno que aún sigues vivo y dando vueltas. ¿Tú me has visto? Pues dame un abrazo de bienvenida y dame otro, que me despido ya.
xxxRápido, más rápido. El mundo gira a una velocidad demasiado alta y, como no mantengamos el ritmo, nos podemos caer.
xxxPero por esta ciudad, como por las viejas glorias del cine, no pasa el tiempo. Mientras, tú envejeces sin remedio. Ése era su mayor temor, antes de su vuelta. La distancia que ella pone entre vosotros.
xxxGra-na-da. Paladea su nombre como Humbert Humbert hacía con el de Lolita. Pero la ciudad no es ninguna nínfula, ni una pixie girl. Ni es la luz de su vida, ni su pecado. Esta ciudad no te necesita. No está pensando en casarse. Todos están de paso en ella. Juntos, podéis cometer algunos excesos. Pero ya está. A ella eso le va. A Granada la conocen todos los camareros y todos los agentes de la ley. No puede esconderse. No tiene dónde.
xxxPasa algo de tiempo y a Granada ya se le han cicatrizado todos tus rasguños, tus arañazos, tus juramentos y el descosido emocional que le hiciste.
xxxDe hecho, ella sigue con las pupilas dilatadas y ya no se acuerda ni de tu nombre. Ella sólo sabe que esta noche hay una rave en alguna parte, y que le apetece enamorarse químicamente, y que puede que se ponga mallas, o puede que se quede en casa fumando hidropónica en pijama con las compañeras de piso, y acabe masturbándose en la cama porque no puede conciliar el sueño.
xxxLento, más lento.
xxxO sea, que ha sido llegar a Granada y tener que hacer descender las revoluciones. Frente a un escaparate, Izan advierte que su piel ha perdido brillo, es más mate. Le ha crecido la barriga. le han salido canas. Ha perdido el norte en algún cruce de caminos, y no hay ningún demonio suelto por allí para orientarle.
xxxEn ningún lugar te cala mejor la lluvia que en ese maldito Paseo de los Tristes.
xxxY, para triste, él. Aunque ahora esté facturando volutas de humo sentado a solas en un banco y se sienta estúpidamente feliz.
xxxMás feliz que otra cosa.
xxxPasa su primera tarde recorriendo aquellas calles como a la búsqueda de los mendrugos de pan emocionales que fue arrojando años atrás, convencido de que nuestros actos se quedan impresos en estos suelos, en esas paredes, en aquellos callejones.
xxxRecorre de Puerta Elvira a Plaza Nueva dejándose seducir por los relaciones públicas de los bares y las teterías, para luego negarse con una sonrisa amable. La luz dorada del ocaso le da una pátina de decadencia a todo lo que está a la vista.
xxxConoce de sobra a esta vieja sirena. A la ciudad. Sabe que puede encandilarlo y machacarlo antes de que él pueda mover un maldito dedo en la dirección adecuada.
xxxEntra en una pequeña tasca y saca un folio doblado del archivador de plástico que no ha soltado en todo el día. Extiende el currículum al brazo que asoma al otro lado de la barra.
xxx«¿Qué experiencia tienes, compadre?»
xxx«La suficiente para echar a correr y no volver a pisar este sitio», no dice.
xxx«La suficiente», dice, y nombra tres empleos que podrían ser el mismo y varias habilidades más propias de un aprendiz que de un maestro.
xxx«Ahora mismo no necesito a nadie. Pero, ¿quién no necesita a alguien alguna vez?».
xxx«¿Significa eso que empiezo mañana?».
xxx«A las ocho en punto».

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Luna, Eric. El arte de mantenerse a flote. Murcia; Boria ediciones, 2021.

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UN POEMA DE ESTEBAN MANUEL DE VILLEGAS

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xxxEa, mi dulce Lesbia,
vivamos, pues, y amemos,
y no se nos dé un cuarto
de los padres severos;
que los soles, si mueren,
vuelven como antes bellos,
pero nosotros todos
cesamos en muriendo.
Por eso, dulce amiga,
dame, dame mil besos,
y luego ciento y mil,
y luego mil y ciento;
otros ciento, otros mil
me das luego tras éstos,
y así los revolvamos
y el número turbemos
aún, porque ni tú ni yo
sepamos cuántos fueron,
ni el malo nos envidie
contando tantos besos.

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EL MUDO DE FISHER TOWN -extracto-

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Oh, la soledad tampoco tiene horarios.
Se ríe de mí.
Soy una butaca vacía
delante de una pantalla de cine
que nadie ve.
A ti también te pasa ¿verdad?
Que no te lee ni tu madre.
Ni tu padre.
Ni tu hermana.
Ni tu hija.
Tu mujer, a veces.
Tus amigos:
Uff, un poema.

Te pido con tus viejos ojos
una mirada nueva,
te pido pájaros naranjas
en la llanura abisal
de la tristeza:
No es tan difícil.

Ahora naces
en cada parpadeo.
Todo es virgen, de nuevo,
si tú quieres,
caballos azules
puñales que te arrullan,
cosas así.

Inclínate ahora
con esos ojos que gatean,
ponte el babero
y observa la palabra
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxferry
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxoruga
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxbicicleta

¿No es para estremecerse?

No, no te escondas.
¿A dónde vas? No corras.
Recuerda: Tu cerebro puede
tener los techos bajos
como el cráneo
de una lagartija. Pero
la poesía es una forma de ser
de mirar
de morir.

Yo soy el mudo
que habla en diferido;
esto es, como todos.

El poeta no es mejor que tú.
Pero sale ahí fuera, ebrio de vida
a recoger palabras arrumbadas
y las engrasa en su regazo
para liberarte de la noche. Oh, poeta
chamán de letraheridos
chatarrero de bien
te doy las gracias.
Tu oficio consiste en
poner esos huesos en fila
uno tras otro
y reconstruir el esqueleto
de cualquier animal,
planta
o cosa.
Tal es el desafío.
Pero recuerda: Ninguna pieza debe sobrar.

No me gusta tu oficio.
No-me-gus-ta-tuo-fi-cio, siete.
Verso anapéstico raro, versión 2.
¿Y a quién le importa?
Soy el arquitecto de este
edificio sin ascensor.
Sólo a él me debo,
tal es el desafío.
¿Cómo podemos ser tan distintos
ocupando el mismo asiento
entre las sombras?

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Torrero, Carlos. El mudo de Fisher Town. Sevilla; MacLein y Parker ediciones, 2021.

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UN POEMA DE PEDRO SOTO DE ROJAS

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TISBE

xxxTisbe a su amante, que en cadáver mira
con temerosa mano el rostro toca,
límpiale con los cabos de la toca
y en los labios desiertos le suspira.
xxxEngañada imagina que respira
y es el aliento de su misma boca;
su fin estudia, a su maestro invoca,
sus manos tuerce, sus cabellos tira.
xxxNadie le ayuda en tanta desventura
sino la muerte, ¡oh caso lastimoso!,
el pecho arroja a la enemiga espada;
xxxasió la mano de su esposo dura,
y miróse en el tálamo espantoso
doncella, viuda, muerta y desposada.

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DE LO TERRIBLE

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TREINTA Y UNO

El humo quiso que pareciéramos semillas.
Quiso que nos sembráramos muy profundo en la tierra.
El humo fue quien nos miró y nos dijo «ahora».
Y fuimos derechos a la tierra. Fuimos a amanecernos a
la tierra. Fuimos a la tierra como .el .que vuelve a casa.
Como el que vuelve y no se reconoce.

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DIECISÉIS

Los xotros, .siempre xlos xotros, serán xlos xotros xlos
que invadan las terribles praderas .de lo cierto, los que
preserven la palabra .allí .donde .asedie .el .tiempo .la
mortaja, los que celebren la vida a pesar de todo.
Y yo aquí, ninguna, pequeña, grisáceo indicio diminuto,
yo los veré pasar, a .los .otros, a los que son, a los que
siguen.

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SIETE

Libar .el .veneno, acercarse xel xveneno xa xlos xlabios,
hacer de este segundo un principio.
Ser única y clara un instante.
Y luego esperar a que alguien venga, y se atreva a lañar
este silencio.

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Martínez Castillo, Ana. De lo terrible. Albacete; Chamán ediciones, 2020.

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TRES POEMAS DE JUAN DE TASIS

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xxxDebe tan poco al tiempo el que ha nacido
en la estéril región de nuestros años,
que premiada la culpa y los engaños
el mérito se encoge escarnecido.
xxxSer un inútil anhelar perdido
y natural remedio a los extraños;
avisar las ofensas con los daños,
y haber de agradecer al ofendido.
xxxMáquina de ambición, aplausos de ira,
donde sólo es verdad el justo miedo
del que percibe el daño y se retira;
xxxviolenta adulación, mañoso enredo,
en fe violada han puesto a la mentira
fuerza de ley y sombra de denuedo.

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xxxDespués, amor, que mis cansados años
dieron materia a lástima y a risa,
cuando debiera ser cosa precisa
el costoso escarmiento en tus engaños;
xxxy de los verdaderos desengaños
el padre volador también me avisa,
que aunque todo lo muda tan aprisa,
su costumbre común niega a mis daños;
xxxcuando ya las razones y el instinto
pudieran de mí mismo defenderme
y con causa fundada en escarmiento;
xxxen otro peligroso laberinto
me pone amor, y ayudan a perderme
memoria, voluntad y entendimiento.

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xxxDe cera son las alas cuyo vuelo
gobierna incautamente el albedrío,
y llevadas del propio desvarío
con vana presunción suben al cielo.
xxxNo tiene ya el castigo, ni el recelo
fuerza eficaz, ni sé de qué me fío,
si prometido tiene el hado mío
hombre a la mar como escarmiento al suelo.
xxxMas si a la pena, amor, el gusto igualas,
con aquel nunca visto atrevimiento
que basta a acreditar lo más perdido,
xxxderrita el sol las atrevidas alas,
que no podrá quitar al pensamiento
la gloria, con caer, de haber subido.

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LA DANZA DE LA VIEJA

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Y YO QUE CREÍA TENER

Y yo que creía tener
hormigas en los ojos
y resulta
que no era más
que esa canción triste,
que no era más
que esa canción tan triste,
que no era más
que el humo,
la lluvia que me adorna
las mejillas, el viento
metálico
rozándome los guantes.

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MILONGA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPor cada vez que vomito,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxando pisando en el aire…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJosé Larralde

Qué quieres que le haga
si mis ojos son tristes,
si se arrugan mis sueños,
si de verdad
nada sé de la vida
y en los días impares
dejo caer mis bocas
como rizos o dunas.
Qué quieres que le haga
si no nací de las paredes,
si hace noches
que me silba la tierra,
si solo me queda pisarle
los dedos al silencio,
y desordenar sin querer
el vuelo de los pájaros.

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TE DIGO QUE LA NOCHE

Te digo que la noche.
Que la noche racimo.
La noche derramando
sus cabellos de cera.
El hueco de la noche
en mis pupilas
si por torpeza paso
a través de los muros,
si por descuido
me beso con las moscas
en las esquinas.
Te digo que la noche,
la música arañazo,
la música distante
que no hace preguntas,
la música
y el momento
de caminar por las cornisas,
niña de ojos cerrados
como puertas cerradas,
niña descalza
en las noches sin peines.

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MADRUGADA

Recuerdo
tu sombra
de puntillas
por los tejados,
en aquella mañana
en la que el frío
desataba su luz.
Recuerdo todavía
los pasos del invierno
sobre la alfombra,
la ventana tan blanca.
No son campanas
lo que se escucha a lo lejos,
es solo esta vida,
que ya bosteza.

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LA CIUDAD, INOCENTE, TURBADA

La ciudad,
inocente, turbada,
extiende su regazo
de tibia madre
para que descansemos la cabeza
y, dormidos, sintamos
más agudo el roce
de lo doméstico,
para que merezca la pena
morir de puro cotidianos.

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Martínez Castillo, Ana. La danza de la vieja. Sevilla; Ed. La Isla de Siltolá, 2017.

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DIEZ POEMAS DE QUEVEDO

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A ROMA, SEPULTADA EN SUS RUINAS

xxxBuscas en Roma a Roma ¡oh, peregrino!,
y en Roma misma a Roma no la hallas;
cadáver son las que ostentó murallas,
y tumba de sí propio el Aventino.
xxxYace, donde reinaba, el Palatino;
y limadas del tiempo las medallas,
más se muestran destrozo a las batallas
de las edades, que blasón latino.
xxxSólo el Tíber quedó, cuya corriente,
si ciudad la regó, ya sepultura
la llora con funesto son doliente;
xxx¡oh, Roma!, en tu grandeza, en tu hermosura
huyó lo que era firme y solamente
lo fugitivo permanece y dura.

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DESCUIDO DEL DIVERTIDO VIVIR A QUIEN LA MUERTE LE LLEGA IMPENSADA

xxxVivir es caminar breve jornada
y muerte viva es, Lico, nuestra vida,
ayer al frágil cuerpo amanecida,
cada instante en el cuerpo sepultada.
xxxNada, que siendo, es poco y será nada
en poco tiempo que ambiciosa olvida,
pues de la vanidad mal persuadida,
anhela duración, tierra animada.
xxxLlevada de engañoso pensamiento
y de esperanza burladora y ciega,
tropezará en su mismo monumento;
xxxcomo el que divertido el mar navega
y sin moverse vuela con el viento,
y antes que piense en acercarse, llega.

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ARREPENTIMIENTO Y LÁGRIMAS DEBIDAS AL ENGAÑO DE LA VIDA

xxxHuye sin percibirse lento el día
y la hora secreta y recatada
con silencio se acerca y despreciada
lleva tras sí la edad lozana mía.
xxxLa vida nueva que en niñez ardía,
la juventud robusta y engañada,
en el postrer invierno sepultada
yace entre negra sombra y nieve fría.
xxxno sentí resbalar mudos los años,
hoy los lloro pasados y los veo
riyendo de mis lágrimas y daños;
xxxmi penitencia deba a mi deseo,
pues me deben la vida mis engaños
y espero el mal que paso y no le creo.

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CONOCE LA FUERZA DEL TIEMPO Y EL SER EJECUTIVO COBRADOR DE LA MUERTE

xxx¡Cómo de entre mis manos te resbalas!
¡Oh, cómo te deslizas, edad mía!
¡Qué mudos pasos traes, oh muerte fría,
pues con callado pie todo lo igualas!
xxxFeroz de tierra el débil muro escalas,
en quien lozana juventud se fía;
mas ya mi corazón del postrer día
atiende al vuelo sin mirar las alas.
xxx¡Oh, condición mortal! ¡Oh, dura suerte,
que no puedo querer vivir mañana,
sin la pensión de procurar mi muerte!
xxxCualquier instante de la vida humana
es nueva ejecución, con que me advierte
cuán frágil es, cuán mísera y cuán vana.

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REPRESÉNTASE LA BREVEDAD DE LO QUE SE VIVE Y CUÁN NADA PARECE LO QUE SE VIVIÓ

xxx¡Ah de la vida! ¿Nadie me responde?
Aquí de los antaños que he vivido;
la fortuna mis tiempos ha mordido;
las horas mi locura las esconde.
xxx¡Qué sin poder saber cómo ni dónde,
la salud y la edad se hayan huido!
Falta la vida, asiste lo vivido
y no hay calamidad que no me ronde.
xxxAyer se fue, mañana no ha llegado,
hoy se está yendo sin parar un punto,
soy un fue y un será y un es cansado;
xxxen el hoy, y mañana y ayer, junto
pañales y mortaja, y he quedado
presentes sucesiones de difunto.

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SIGNIFÍCASE LA PROPIA BREVEDAD DE LA VIDA SIN PENSAR Y COMPADECER SALTEADA DE LA MUERTE

xxx¡Fue sueño ayer, mañana será tierra;
poco antes nada y poco después humo,
y destino y ambiciones, y presumo
apenas punto al cerco que me cierra!
xxxBreve combate de importuna guerra,
en mi defensa soy peligro sumo,
y mientras con mis armas me consumo,
menos me hospeda el cuerpo que me entierra.
xxxYa no es ayer; mañana no ha llegado,
hoy pasa, y es, y fue con movimiento,
que a la muerte me lleva despeñado;
xxxazadas son la hora y el momento,
que a jornal de mi pena y mi cuidado,
cavan en mi vivir mi monumento.

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ENSEÑA CÓMO TODAS LAS COSAS AVISAN DE LA MUERTE

xxxMiré los muros de la patria mía
si un tiempo fuertes, ya desmoronados;
de larga edad y de vejez cargados,
obedeciendo al tiempo y muerte fría.
xxxSalíme al campo; vi que el sol bebía
los arroyos del hielo desatados,
y del monte quejosos los ganados
porque en sus sombras dio licencia al día.
xxxEntré en mi casa; vi cómo cansada
entregaba a los años sus despojos;
miré mi espada de la misma suerte;
xxxhallé mi ropa de servir gastada,
y no vi cosa en que poner los ojos
que no me diese nuevas de la muerte.

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AMOR CONSTANTE MÁS ALLÁ DE LA MUERTE

xxxCerrar podrá mis ojos la postrera
sombra que me llevare el blanco día,
y podrá desatar esta alma mía
hora a su afán ansioso lisonjera;
xxxmas no de esotra parte en la ribera
dejará la memoria en doble ardía:
nadar sabe mi llama la agua fría
y perder el respeto a ley severa.
xxxAlma a quien todo un Dios prisión ha sido,
venas que humor a tanto fuego han dado,
medulas que han gloriosamente ardido;
xxxsu cuerpo dejarán, no su cuidado;
serán ceniza, mas tendrá sentido;
polvo serán, mas polvo enamorado.

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ÚLTIMO SENTIMIENTO DEL AMANTE

xxxNo me aflige morir, no he rehusado
acabar de vivir, ni he pretendido
halagar esta muerte que ha nacido
a un tiempo con la vida y el cuidado;
xxxsiento haber de dejar deshabitado
cuerpo que amante espíritu ha ceñido;
desierto un corazón siempre encendido
donde todo el amor reinó hospedado;
xxxseñas me da mi amor de fuego eterno,
y de tan larga y congojosa historia
sólo será escritor mi llanto tierno;
xxxLisi, estáme diciendo la memoria
que, pues tu gloria la padezco infierno,
que llame al padecer tormentos gloria.

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DEL AMOR FÍSICO Y EL AMOR INTELECTUAL

xxxMandóme, ¡ay Fabio!, que la amase Flora
y que no la quisiese, y mi cuidado,
obediente, confuso y mancillado
sin desearla su belleza adora.
xxxLo que el humano afecto siente y llora
goza el entendimiento amartelado
del espíritu eterno, encarcelado
en el claustro mortal que le atesora.
xxxAmar es conocer virtud ardiente;
querer es voluntad interesada
grosera y descortés caducamente;
xxxel cuerpo es tierra y lo será y fue nada;
de Dios procede a eternidad la mente:
¡eterno amante soy de eterna amada!

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BAJO LA SOMBRA DEL ÁRBOL EN LLAMAS

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LA OTRA

A veces guardo
vidas secretas,
más formas de ser otra.
A veces solo a veces
insisto en no ser yo
la que habla, la que sueña
la que tiene en los ojos
un brillo de alfileres.
Y entonces imagino
que es aquella otra
la que habla, la que sueña
y escribe estos poemas con paciencia
como envuelta en quietud silvestre.
Esa que escribe estos poemas,
la que imita mis muecas y mis formas,
la que respira y se rodea de algas,
esa que se parece a mí pero no soy yo,
a veces solo a veces
escribe estos poemas
como si fueran suyos,
como si fueran ciertos.

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SIGUES LAS PISTAS

Sigues las pistas
para localizar
lo perdido, lo rezagado,
temes perderlas luego,
cuando sea cenizas el brillo de la aurora.
Añades en el mapa
el lugar de las lindes,
el punto exacto
de todo aquello que respira
que pincha, que se arrastra.
Temes perderte y sabes
que todos se dan cuenta,
y disimulas, silbas al viento,
haces como que no
y continúas,
porque la vida se reduce a ordenar
los límites desordenados
del mundo,
a no volver a preguntarte
por qué los otros pueden
ser imperfectos
y tú no.

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PASEO

He salido para fingir
que nunca fui tocada
con el don de lo mediocre,
que nunca fui como parezco,
he salido para inventar
el premio de la aguja,
para decir palabras como bronces,
y llamar a la noche partera de sombras,
brincar metáforas como insectos,
cabellos de arte mayor,
frentes retóricas.
Y aquí,
en la estación que se arquea,
me siento y miro
la gente que viene y va
y me aguanto
las ganas de huir
y coger un tren,
un tren cualquiera.

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MORIRÉ Y NADIE LO SABRÁ NUNCA

Moriré y nadie lo sabrá nunca.
Moriré en .secreto, a .la .sombra .del .incendio, con las
pupilas llenas de barro, acurrucada en un sueño que se
sueña muy despacio.

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Martínez Castillo, Ana. Bajo la sombra del árbol en llamas. Sevilla; Ed. La Isla de Siltolá, 2016.

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UN POEMA DE FRANCISCO LÓPEZ DE ZÁRATE

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CENIZA, LA HERMOSURA

xxxÁtomos son al sol cantas beldades
con presunción de vida siendo flores,
siendo caducos todos sus primores
respiran anhelando eternidades.
xxxLa rosa, ¿cuándo, cuándo llegó a edades
con todos sus fantásticos honores?
¿no son pompas, alientos y colores
rápidas, fugitivas brevedades?
xxxTú de flor y de rosa presumida,
mira si te consigue algún seguro
ser en gracias a todas preferida;
xxxni es reparo beldad, ni salud muro,
pues va de no tener a tener vida
ser polvo iluminado o polvo oscuro.

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TRES POEMAS DE ‘LA BELLEZA DEL MARIDO’ DE ANNE CARSON

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VI. LIMPIARTE LAS PEZUÑAS ES AQUÍ UNA DANZA EN HONOR DE LA UVA QUE A LO LARGO DE LA HISTORIA HA SIDO UN SÍMBOLO DE JOLGORIO Y ALEGRÍA POR NO DECIR UNA ANALOGÍA DE LA NOVIA COMO FLOR SIN CORTAR

El olor
nunca lo olvidaré.
Afuera detrás del viñedo.
Un espacio de piedra quizá un cobertizo o una casa de nieve en desuso.
Octubre, un poco de frío. Heno en el suelo. Habíamos ido a la granja de su abuelo para ayudar

a prensar
las uvas para el vino.
Nadie puede imaginar la sensación si no lo ha hecho nunca:
duras ampollas de húmedo satén rojo explotan bajo los pies,
entre los dedos y arriba en las piernas los brazos la cara reventando por todo…
Se te mete en la ropa dijo él mientras nos afanábamos

en la tinaja.
Cuando te la quites
estarás empapada de jugo.
Me miró cuando dijo vamos a comprobarlo.
Desnuda en el espacio de piedra era verdad, manchas pegajosas, piel, me tumbé en el heno

y él lamía.
Lo lamió todo.
Salió corriendo y cogió más posos con las manos y me los untó
en las rodillas en el cuello en la barriga lamiendo. Buceando.
La lengua es el olor de octubre para mí. Lo recuerdo como si
nadara en un río rápido, pues no dejaba de moverme y era difícil moverse

mientras que todo a mi alrededor
también se movía, ese olor
a tierra removida y plantas frías y la noche acechante y
la vieja tinaja humeando levemente en el crepúsculo ahí fuera,

jugo puro en él.
Estambres en él
y como dijo Kafka al final
la natación no me ha servido de nada sabes al fin y al cabo no sé nadar.
Bueno ocurre que más del 90% de toda la uva cultivada es una variedad de

Vitis vinifera
la uva europea o del viejo mundo,
mientras que las uvas americanas autóctonas derivan
de ciertas especies salvajes de Vitis y se distinguen por su olor «sexy»
además de por el hecho de que su piel se escurre licuada de la pulpa.

La uva de vino ideal
es aquella que se prensa con facilidad.
Esas son las cosas que aprendí del abuelo
cuando nos sentábamos en la cocina tarde en la noche pelando castañas.
Y que bajo ninguna circunstancia debía casarme con su nieto
a quien él llamaba tragikos una palabra rural que significa tanto trágico como cabra.

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VIII. ERA TAN SOLO LA COLADA NOCTURNA RESTALLANDO SUS VOCALES EN EL TENDAL CUANDO MADRE DIJO QUÉ ES ESE RUIDO

Los poetas (sed generosos) prefieren disimular la verdad bajo estratos de ironía
porque esa es la apariencia de la verdad: en capas y elusiva.
¿Era él poeta? Sí y no.

Sus cartas, convengamos, eran altamente poéticas. Caían en mi vida
como polen y la tintaban. Las escondía de mi madre
pero ella siempre se enteraba.

xxAmante, misericordiosa
xxescribes pero
xxno vienes a mí. Esta no la leyó mi madre.

xxLos rabinos comparan la Torá con el angosto sexo de la gacela
xxpara cuyo marido cada vez
xxes como la primera. Esta no la leyó mi madre.

xxEste es un ejemplo en que él tiene que excitarla a ella.
xxEste es un ejemplo donde él no tiene que excitarla a ella.
xxNo hay ninguna dificultad (véase la ilustración). Esta por desgracia la leyó mi madre.

Si es verdad que estamos asistiendo a la agonía del raciocinio sexual en nuestra época
entonces este hombre era una de «esas máquinas originales»
que lleva los mecanismos libidinosos a una nueva transparencia.

Mi madre se enfrentó a él como la producción a la seducción.
Cuando me negué a cambiarme de instituto miró a mi padre.
Al cabo de un año nos mudamos a otra ciudad
y por supuesto la distancia no hizo nada, él daba lo mejor de sí en sus cartas.
Un hábito temprano el secretismo, «chantaje de lo profundo» una ley molecular.
Examinémoslo.

La represión dice más sobre el sexo que cualquier otra forma de discurso
o al menos eso dicen los modernos expertos. ¿Cómo consigue alguien
tener poder sobre otro? es una cuestión algebraica

solías decir. «El deseo duplicado es amor y el amor duplicado es locura.»
La locura duplicada es matrimonio
añadí
cuando el sarcasmo se enfrió, sin intención de establecer
una regla de oro.

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IX. PERO QUÉ PALABRA ERA

Una palabra que de repente
apareció en todas las paredes de mi vida inscrita simpliciter sin explicación.
Cuál es el poder de lo inexplicado.
Ahí estaba él un día (nueva ciudad) en un campo de heno frente a mi instituto de pie
bajo un paraguas negro
y un viento molesto y brusco.
Nunca pregunté
cómo había llegado allí una distancia de quizá 300 millas.
Preguntar

infringiría alguna regla.
¿Has leído el «Himno homérico a Deméter»?
Recuerda cómo Hades sale cabalgando de la luz diurna
a lomos de sus caballos inmortales envuelto en caos.
Se lleva a la chica abajo a una fría estancia subterránea
mientras su madre pulula por el mundo y ataca a todo ser vivo.
Homero lo presenta
como la historia de un delito contra la madre.
Pues el delito de una hija es aceptar las leyes de Hades

que ella sabe que nunca podrá explicar
y por ello tan campante le dice
a Deméter:
«Madre esta es la verdad de la historia.
A hurtadillas me puso
en la mano una semilla de granada dulce como la miel.
luego a la fuerza y contra mi voluntad me obligó a comer.
Te digo la verdad aunque me duela».
¿La obligó a comer cómo? Conozco a un hombre
que establecía reglas
contra la exhibición del dolor,
contra preguntar por qué, contra querer saber cuándo le volvería a ver.
De mi madre
emanaba una fragancia, un miedo.
Y de mí
(lo supe por su cara en la mesa)
olor de semilla dulce.
¿Las rosas en tu habitación te las envió esas?

Sí.
¿Con motivo de qué?
No hay motivo.
Qué pasa con el color.
Color.
Diez blancas una roja qué significa eso.
Imagino que se les acabaron las blancas.

La meta de cualquier madre es abolir la seducción.
La reemplazará con lo que es real: productos.
La victoria de Deméter
contra Hades
no consiste en el regreso de su hija desde ahí abajo
sino en el mundo en flor:
calabazas tentaciones corderos retama sexo leche dinero.
Todo eso mata la muerte.

Todavía tengo esa rosa roja polvo seco ya.
No quería decir himen como ella imaginaba.

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Carson, Anne. La belleza del marido (Trad. Andreu Jaume). Barcelona; Ed. Lumen, 2020.

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