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Archive for 19 mayo 2017

LA GUERRA DE INVIERNO

 

LA GUERRA DE INVIERNO

xxxxxx(1939-1940)

xxxxxI

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxFrente de Kollaa.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxIstmo de Karelia

Simo Häyha no es un francotirador corriente. Los rusos lo
apodan “La muerte blanca”. Su nombre está en la lista de
soldados a los que buscar para su ejecución. Su certeza en el
tiro merma al Ejército Rojo. Elimina a los hombres y des-
uella la moral de la tropa. Ha sobrevivido a varios intentos
de asesinato, a la caza salvaje de otros depredadores. Pero
aún no existe la bala que se cobre su pieza. Ahora está tum-
bado sobre la nieve. Su mano derecha acaricia el gatillo de
un fusil H-28, el arma con que cada verano salía al monte
con su padre, antes de que Stalin invadiese su mundo. Tam-
bién pescaban en los lagos de Karelia. Y a la noche, encen-
dían un fuego que convocaba a su alrededor a toda la familia,
e incluso a los amigos. Allí cenaban, al calor de las llamas y
de la compañía, como si nadie en la Tierra estuviera de paso.
Donde había canciones, hoy ruge el tableteo constante de las
ametralladoras. Por eso “La muerte blanca” clava la vista en
el lago congelado, por donde espera que aparezcan las orugas
soviéticas que huyen de las carreteras llenas de minas. No
trata de defender una frontera, sino su propia infancia.

 

 

xxxxxIV

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxFrente del lago Ladoga.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxIstmo de Karelia

El palacio de hielo es un clamor cuando se anuncia mi nom-
bre por la megafonía: Birger Wasenius. Yo no miro a las gra-
das, xdonde xxque xmis xcompatriotas xagitan xbanderas,
recuerdan mis medallas en los Juegos Olímpicos de Invierno
del año 36 (en Alemania), y sienten un vínculo especial con-
migo, con mis gestos y músculos, con cada una de las letras
que contienen mi nombre; un afecto que ignoro si sabré co-
rresponder. Yo ime icentro ien ila ipista. iMe iaíslo. No existe
nada fuera de mi cabeza. Ni siquiera mis rivales: el resto de
patinadores. Cierro los ojos. Veo mi carrera. Los abro. Me
mido con el hielo. Lo Desafío. El hielo y yo. El frío contra
mi potencia. Un disparo. Explotan las voces de la gente, y el
cuerpo sale en busca del destino. Por delante, 1500 metros,
un futuro de gloria hacia el que avanzo. Las aspas de mis
brazos me propulsan a gran velocidad. Tomo distancia. Soy
un poderoso molino de tendones y sangre. Me persiguen.
Escucho los jadeos a mi espalda, la cuchilladas que los pa-
tines infligen al suelo, las órdenes en ruso, los ladridos. Pero
no me detengo. El sol arde en mis piernas. Me deslizo más
rápido. Una vuelta. Faltan 500 metros. Dejo atrás una granja
de renos, un río helado y una pieza de artillería; rota e inútil
como un cadáver. Otro tiro. Sobre la superficie, el reflejo de
mi figura. Dos patinadores. La misma fuerza. También el
mismo miedo. Ya no escucho las voces de las gradas. Sólo el
sonido de mi respiración. Todavía me buscan. No distingo
la meta en este bosque. Un árbol sigue a otro. Me he perdido.
Con los disparos se desprende la nieve de los árboles. Gano
segundos que no sé de qué me servirán en esta huida. Co-
rrespondí al afecto de mis compatriotas. Seguro que se sien-
ten orgullosos de mí, que sueñan con mi vida, con este
cuerpo ágil y veloz que está siendo abatido en este instante.

 

 

xxxxxV

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMar Báltico

Varios minadores finlandeses salen del archipiélago de
Turku. Se dirigen a mar abierto, donde se libran dos com-
bates. Hay dos guerras en una. En el nivel superior: destruc-
tores, icargueros iy icorbetas iemulan ial isol ia icañonazos,
incendian el aire, toda forma de vida humana o animal. Bajo
la superficie líquida: la guerra es silenciosa, parece que trans-
curre como a cámara lenta, en un mundo dotado de otras
leyes marciales. Cientos de submarinos se evitan en el agua.
Su misión no consiste en lanzar torpedos. El juego es más
sutil debajo de las olas, más elegante, incluso: consiste en
poner trampas. A la suciedad, el ruido, el olor nauseabundo
de la pólvora mezclada con la sangre y el fuel, en el piso de
arriba, se contrapone abajo la limpieza de las operaciones, el
mutismo de los tubos lanzamisiles, acallado en ocasiones por
los coros solemnes de las tripulaciones de ambas flotas. Un
par de sumergibles avanzan en dirección opuesta. Son cetá-
ceos de acero. Uno pertenece a la Flota Roja del Báltico. Un
S-2 comandado por Gavriil Nikolajeritj. El otro es un im-
ponente minador finlandés de la clase Vatahinen. Ochenta
soldados hunden sus vidas bajo toneladas de agua. La oscu-
ridad y el frío los envuelven. A varias millas de Tallín, Esto-
nia, icomienzan ia iascender, icomo imedusas, ilas iboyas
explosivas finlandesas. El hielo las detiene. Allí se quedarán,
pequeños globos, hasta que un leve peso las detone. En el
mar de Aland, el submarino ruso realiza tareas de reconoci-
miento. Busca bases secretas frente a la costa sueca. Su mi-
sión es sencilla. A bordo de la nave, varios jóvenes aprenden
el oficio de la guerra, el manejo de la maquinaria y de sus
emociones. Controlan la presión del casco con la misma efi-
cacia que dominan sus nervios. Por eso, cuando la hélice roce
la mina que parta el sumergible en dos, no maldecirán ni llo-
rarán su suerte. Pensarán, con orgullo patrio, que se les ha
otorgado un gran honor: el descanso perpetuo en una tumba
helada.

 

 

xxxxxVI

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxFrente de Tolvajärvi.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxIstmo de Karelia.

El deshielo del lago, en primavera, humillará a las aguas, que,
con pudicia, como si traicionasen el secreto de un niño o la
confesión de un sicario, desvelarán los horrores de la guerra.
Esto que flota inerte entre cascotes de hielo es un cadáver.
Cantarán de plano al mundo. Y estos bultos de aquí, que la
corriente mece bajo la niebla helada, son los restos de miles
de ilusiones que duermen boca abajo.

 

 

 

G. García, Ariadna. La Guerra de Invierno. Madrid; Ed. Hiperión, 2013.

 

SOMBRA EN LOS CANTOS

 

esta noche he visto
pero no.

nadie es del color
del deseo más profundo.

 

 

 

 

LOS PEQUEÑOS CANTOS

xxxxxI

nadie me conoce yo hablo la noche
nadie me conoce yo hablo mi cuerpo
nadie me conoce yo hablo la lluvia
nadie me conoce yo hablo los muertos

 

 

xxxxxII

sólo palabras
las de la infancia
las de la muerte
las de la noche de los cuerpos

 

 

xxxxxIII

el centro
de un poema
xxxxxxxxxxxxes otro poema
el centro del centro
xxxxxxxxxxxxes la ausencia

en el centro de la ausencia
mi sombra es el centro
del centro del poema

 

 

xxxxxIV

una muñeca de huesos de pájaro
conduce los perros perfumados
de mis propias palabras que me vuelven

 

 

xxxxxVI

grietas en los muros
negros sortilegios
frases desolladas
poemas aciagos

 

 

xxxxxVII

Cubres con un canto la hendidura.
Creces en la oscuridad como una ahogada.
Oh cubre con más cantos la fisura, la hendidura, la desgarradura.

 

 

xxxxxVIII

en el mediodía de los muertos
princesa-paraje-sin-sol
come cardo
come abrojo

 

 

xxxxxXIII

una idea fija
una leyenda infantil
una desgarradura

el sol
como un gran animal oscuro

no hay más que yo
no hay qué decir

 

 

xxxxxXIV

qué es este espacio que somos
una idea fija
una leyenda infantil

hasta nueva orden
no cantaremos el amor
hasta nuevo orden

 

 

xxxxxXVIII

palabras reflejas que solas se dicen
en poemas que no fluyen yo naufrago
todo en mí se dice con su sombra
y cada sombra con su doble

 

 

 

 

EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Martha Isabel Moia

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se pueda decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible

sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

los deteriores de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más

palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción

y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema

hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
hoy ayúdame a escribir el poema más prescindible
xxxxel que no sirva ni para
xxxxser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo

 

 

 

 

entrar entrando adentro de una música al suicidio al nacimiento

 

 

 

 

No [poder] querer más vivir sin saber qué vive en lugar mío ni escri-
bir si para herirme la vida toma formas tan extrañas.

 

 

 

 

La noche soy y hemos perdido.
Así hablo yo, cobardes.
La noche ha caído y ya se ha pensado en todo

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSeptiembre de 1972

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

INFIERNOS EN LA NOCHE DEL MUNDO

 

COLD IN HAND BLUES

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

 

 

 

 

LA PALABRA QUE SANA

xxEsperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien
canta el lugar en que se forma el silencio. iLuego icomprobará ique ino
porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso
cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

 

 

 

 

cuidado con las palabras
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(dijo)
cuidado
xxxxxxxxte hundirán en la cárcel
cuidado
no despertar a las palabras
acuéstate en las arenas negras
y que el mar te entierre
y que los cuervos se suiciden en tus ojos cerrados
cuídate
xxxxxxxno tientes a los ángeles de las vocales
no atraigas frases
xxxxxxxxxxxxxxxxpoemas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxversos
no tienes nada que decir
nada que defender
sueña sueña que no estás aquí
que ya te has ido
que todo ha terminado

 

 

 

 

los ojos
hablan o justo
ojos que se abren
arrojan lo sobrante
ojos
xxxxno palabras
ojos
xxxxno promesas
trabajo con mis ojos
en construir
en reparar
en reconstruir
algo parecido a una mirada humana
a un poema de hombre
a un canto lejano del bosque

 

 

 

 

SE PROHÍBE MIRAR EL CÉSPED

xxManiquí idesnudo ientre iescombros. iIncendiaron ila ividriera, ite
abandonaron en posición de ángel petrificado. No invento: iesto ique
digo es una imitación de la naturaleza, una naturaleza muerta. Hablo
de mí, naturalmente.

 

 

 

 

BUSCAR

xxNo es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir
ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.

 

 

 

 

PEQUEÑOS POEMAS EN PROSA

xxSe cerró el sol, se cerró el sentido del sol, se iluminó el sentido de
cerrarse.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx*

 

xxLlega un día en que la poesía se ihace isin ilenguaje, idía ien ique ise
convocan ilos igrandes iy ipequeños ideseos diseminados en los versos,
reunidos de súbito en dos ojos, los mismos que tanto alababa en la fre-
nética ausencia de la página en blanco.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx*

 

xxEnamorada de las palabras, que crean noches pequeñas en lo in-
creado del día y su vacío feroz.

 

 

 

 

MEMORIAL FANTASMA

xxNoche ciegamente día. Sueño del cuerpo transparente como un ár-
bol de vidrio.
xxHorror de buscar tus ojos en el espacio lleno de gritos del poema.

 

 

 

 

AFFICHE

me esforcé tanto
por aprender a leer
en mi llanto

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

ALEJANDRA PIZARNIK Y JANIS JOPLIN

 

PARA JANIS JOPLIN

xxxxx(fragmento)

a cantar dulce y a morirse luego.
no:
a ladrar.

así como duerme la gitana de Rousseau.
así cantás, más las lecciones de terror.

hay que llorar hasta romperse
para crear o decir una pequeña canción,
gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia
eso hiciste vos, eso yo.
me pregunto si eso no aumentó el error.

hiciste bien en morir.
por eso te hablo,
por eso me confío a una niña monstruo.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx1972

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LOCURA

 

VÉRTIGOS O CONTEMPLACIÓN DE ALGO QUE TERMINA

Esta lila se deshoja.
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así.

 

 

 

 

LINTERNA SORDA

xxLos ausentes soplan y la noche es densa. La noche tiene el color de
los párpados del muerto.
xxToda la noche hago la noche.i Toda ila inoche iescribo.i Palabra por
palabra yo escribo la noche.

 

 

 

 

EN LA OTRA MADRUGADA

xxVeo crecer hasta mis ojos figuras de silencio y desesperadas. Escu-
cho grises, densas voces en el antiguo lugar del corazón.

 

 

 

 

FIGURAS Y SILENCIOS

Manos crispadas me confinan al exilio.
Ayúdame a no pedir ayuda.
Me quieren anochecer, me van a morir.
Ayúdame a no pedir ayuda.

 

 

 

 

RESCATE

xxY es siemprei eli jardíni dei lilasi deli otroi lado idel río. Si el alma pre-
gunta si queda lejos se le responderá: del otro lado del río, no éste sino
aquél.

 

A Octavio Paz

 

 

ESCRITO EN EL ESCORIAL

te llamo
igual que antaño la amiga al amigo
en pequeñas canciones
miedosas del alba

 

 

 

 

CAMINOS DEL ESPEJO

xxxxxXII

xxPero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No,
no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.

 

 

xxxxxXVI

xxMi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues
al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

1958 – 1965

 

LA JAULA

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

 

 

 

 

FIESTA EN EL VACÍO

Como el viento sin alas encerrado en mis ojos
es la llamada de la muerte.
Sólo un ángel me enlazará al sol.
Dónde el ángel,
dónde su palabra.

Oh perforar con vino la suave necesidad de ser.

 

 

 

 

LA DANZA INMÓVIL

Mensajeros en la noche anunciaron lo que no oímos.
Se buscó debajo del aullido de la luz.
Se quiso detener el avance de las manos enguantadas
que estrangulaban a la inocencia.

Y si se escondieron en la casa de mi sangre,
¿cómo no me arrastro hasta el amado
que muere detrás de mi ternura?
¿Por qué no huyo
y me persigo con cuchillos
y me deliro?

De muerte se ha tejido cada instante.
Yo devoro la furia como un ángel idiota
invadido de malezas
que le impiden recordar el color del cielo.

Pero ellos y yo sabemos
que el cielo tiene el color de la infancia muerta.

 

 

 

 

TIEMPO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxA Olga Orozco

Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.

 

 

 

 

ARTES INVISIBLES

Tú que cantas todas mis muertes.
Tú que cantas lo que no confías
al sueño del tiempo,
descríbeme la casa del vacío,
háblame de esas palabras vestidas de ferétros
que habitan mi inocencia.

Con todas mis muertes
yo me entrego a mi muerte,
con puñados de infancia,
con deseos ebrios
que no anduvieron bajo el sol,
y no hay una palabra madrugadora
que le dé la razón a la muerte,
y no hay un dios donde morir sin muecas.

 

 

 

 

AZUL

mis manos crecían con música
detrás de las flores

pero ahora
por qué te busco, noche,
por qué duermo con tus muertos

 

 

 

 

EL MIEDO

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tú del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.

 

 

 

 

MUCHO MÁS ALLÁ

¿Y qué si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me da a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué, a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida.
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados, este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
“¿es que yo soy? ¿verdad que sí?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?”.

Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues eso es lo que hacemos.
nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza.

 

 

 

 

ÁRBOL DE DIANA

xxxxx1

He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.

 

 

xxxxx3

sólo la sed
el silencio
ningún encuentro

cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra

 

 

xxxxx7

Salta con la camisa en llamas
de estrella a estrella
de sombra en sombra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.

 

 

xxxxx11

ahora
xxxxxxen esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada

 

 

xxxxx13

explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome

 

 

xxxxx16

has construido tu casa
has emplumado tus pájaros
has golpeado al viento
con tus propios huesos

has terminado sola
lo que nadie comenzó

 

 

xxxxx23

una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos

 

 

 

 

DESTRUCCIONES

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx…en besos, no en razones
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQuevedo

Del combate con las palabras ocúltame
y apaga el furor de mi cuerpo elemental.

 

 

 

 

LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES

para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor

he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos

para decir la palabra inocente

 

 

 

 

INFANCIA

Hora en que la yerba crece
en la memoria del caballo.
El viento pronuncia discursos ingenuos
en honor de las lilas,
y alguien entra en la muerte
con los ojos abiertos
como Alicia en el país de lo ya visto.

 

 

 

 

SILENCIOS

La muerte siempre al lado.
Escucho su decir.
Sólo me oigo.

 

 

 

 

LOS OJOS ABIERTOS

Alguien mide sollozando
la extensión del alba.
Alguien apuñala la almohada
en busca de su imposible
lugar de reposo.

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

TIERRA E INOCENCIA

 

 

UN BOLETO OBJETIVO

xxxxx1

entre los soplos de tantas arterias
hurgo agazapada en los bolsillos de
xxxxxxxxxxxmi campera
tratando de hallar algo que haga
xxxxxxxxxxxflotar mi destripada
xxxxxxxxxxxaurora

 

 

xxxxx2

miro rostros busco rostros hallo rostros
la imagen de su igualdad enfría la
xxxxxxxxxxxestética
desde la ventanilla tranviaria mi
xxxxxxxxxxxasiento es la cima
xxxxxxxxxxxdel mundo

 

 

xxxxx3

vuelan uñas brazos anillos peces
vienen sonidos azules rojos verdes
desfile que hierve en tremendos
xxxxxxxxxxxborbotones
mas nada altera la insinuante la
xxxxxxxxxxxseguridad en mi
xxxxxxxxxxxasiento

 

 

 

 

IRME EN UN BARCO NEGRO

las sombras escudan al humo veloz que
xxxxxxxxxxxxxxxxdanza en la trama de
xxxxxxxxxxxxxxxxeste festival silencioso
las sombras esconden varios puntos oscuros que
giran y giran entre tus ojos
mi pluma retarda el TÚ anhelante
mi sien late mil veces TU nombre
si tus ojos pudieran venir!
acá si amor acá
entre las sombras el humo y la danza
entre las sombras lo negro y yo

 

 

 

 

ALGO

noche que te vas
dame la mano

obra de ángel bullente
los días se suicidan

¿por qué?

noche que te vas
buenas noches

 

 

 

 

ORIGEN

Hay que salvar al viento
Los pájaros queman el viento
en los cabellos de la mujer solitaria
que regresa de la naturaleza
y teje tormentos
Hay que salvar al viento

 

 

 

 

LA ENAMORADA

esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada, ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

 

 

 

 

CANTO

el tiempo tiene miedo
el miedo tiene tiempo
el miedo

pasea por mi sangre
arranca mis mejores frutos
devasta mi lastimosa muralla

destrucción de destrucciones
sólo destrucción

y miedo
mucho miedo
miedo.

 

 

 

 

NOCHE

xxxxxxxxxxxxxxxxQuoi, toujurs? Entre moi sans cesse et le bonheur!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxG. de Nerval

Tal vez esta noche no es noche,
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa…
¡Qué sé yo! ¡Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir “buenas noches” a cualquiera
que pasease a su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia, tropezaría
con piedras al azar, como se hace.

Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma:
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida Señor!
¿Para qué tanta vida?

 

 

 

 

SOLAMENTE

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida

 

 

 

 

BALADA DE LA PIEDRA QUE LLORA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Josefina Gómez Errázuris

la muerte se muere de risa pero la vida
se muere de llanto pero la muerte pero la vida
pero nada nada nada

 

 

 

 

POEMA PARA EMILY DICKINSON

Del otro lado de la noche
la espera su nombre,
su subrepticio anhelo de vivir,
¡del otro lado de la noche!

Algo llora en el aire,
los sonidos diseñan el alba.

Ella piensa en la eternidad.

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

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