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Archive for 31 diciembre 2018

LLEGADAS

diciembre 31, 2018 Deja un comentario

 

Este año han llegado a casa varios libros y algunos discos, y quiero dejar constancia públicamente del agradecimiento hacia quienes han hecho que mi biblioteca y mi discoteca particulares hayan aumentado en cantidad y calidad.

Gracias por sus libros a Vicente Velasco, a Carlos Vitales, a José Luis Martínez Valero, a Ramón Bascuñana, a Natxo Vidal, a Manuel Rico, a Eugenio Sánchez Salinas, a Alfredo Rodríguez, a Sandro Luna, a Óscar Navarro, a Luis Sánchez, a Javier Sánchez Menéndez, a la editorial El Sastre de Apollinaire, a Joaquín Calderón y a Pedro Gascón.
Además, no quiero olvidarme de los regalos musicales que me han hecho Paco Cifuentes y Lichis.
Por supuesto, también a Alberto Alcalá, a Ferrán Exceso, al niño de la hipoteca, al Kanka, al Manin y a Álvaro Ruiz, por contar conmigo cada vez que pasan por Murcia y traen su música a esta ciudad.
Y, por último, quiero agradecerle a María Marín que contara conmigo para presentar su primer libro.

Gracias a todos.

 

CHIPMUNKS, HOMBRES, SOMBRAS, MAULLIDOS

diciembre 30, 2018 Deja un comentario

 

CHIPMUNKS

corrían por el campus pequeñas ardillas
chipmunks las llamaban revolviéndose en el césped
desesperadamente
ociosas
todos las mirábamos

salíamos del aula y paseábamos hasta los dormitorios
luego sentados en el atardecer acumulando cascos de cerveza venían
a visitarnos
pequeñas ardillas curiosas demasiado
no pensaban en las consecuencias

nos olían buscando comida en los bolsillos
yo imaginaba sus huesos costillitas uñas cortadas
sus cráneos pelotas de ping-pong sus tibias granos de arroz
qué fácil agarrar una y aplastarla con la fuerza de mi mano

tú me acariciabas y mencionaste a Chip & Chop y
fugaz viaje multicolor la infancia
aventuras diarias para salvar el mundo
ahora os entiendo un poco más

entiendo cómo exprimís las horas no os detenéis apenas
un segundo para buscaros y correr rozar vuestros bigotes apenas
un segundo olisquear el aire escarbar la tierra morder un fruto apenas
un segundo y seguir hermosas e inmisericordes ante la Historia

odio los poemas de animales
pero quién dice que yo esté hablando de animales

 

 

 

 

EL REY Y LA REINA

el rey camisa de rayas como si de un gondoliere se tratase
pantalones pitillo marca Camel bambas Adidas A-di-das
se arrastra por el césped buscando la luz el flequillo
esconde la mirada alguien comenta: demasiado europeo

la reina camiseta ancha y traslúcida asoma tímido el hombro
mini shorts para piernas como varas de bambú manoletinas
negras y un sombrero de ala corta que cae media
melena rubia unas Ray-Ban alguien comenta: demasiado europea

mirábamos por encima no sabíamos
hacerlo de otro modo venían los mendigos —harapientos y hermosos—
a agradarnos con chistes nos reíamos con/de ellos
—como un padre se ríe ante la gracia de un hijo—

luego nos dejaban solos y tú me hablabas del palacete
en Manhattan de Julian Schnabel y de veranos en la Côte d’Azur
leíamos a Borges y escuchábamos a Gershwin
yo soñaba con una mansión en Umbría para los dos

pertenecíamos a una estirpe de intocables
nuestra sangre fluía con el ímpetu del Volga
un Borgia se habría arrodillado en nuestra presencia
—éramos felices no teníamos otra opción—

el sol salía sólo para nosotros
inabarcable como un poema de Keats

ahora con el tiempo todo se ha nublado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxinterpretábamos
un oscuro y triste papel —el que nos había tocado— actuábamos
y los comentarios que decíamos eran como frases de una obra
dichas con convicción pero ajenas Louise Gluck

no hubo nada de verdad en aquel verano nada
que pudiese hacernos daño quedamos suspendidos
intentamos salvarnos y ese fue nuestro error qué leves
fueron nuestras vidas / que no dejaron ningún rastro Ted Hughes

representantes de un viejo continente: apolillados
decrépitos incólumes y solos / igual que reyes

 

 

 

 

SIRI HUSTVEDT Y PAUL AUSTER EN UN BANCO

camino por el campus hoy de un verde lorquiano
paso por delante de una pareja demasiado vieja
para estar en un campus la estampa es perfecta
atardece y ellos miran la luz con una extraña
intensidad

me detengo mientras mi grupo se aleja hacia la Johnson
Tower para fijarme en la estampa absorbente con más deteni-
miento si os digo que no me estremezco un espasmo
mi columna al descubrir que son Siri hustvedt y Paul Auster
los viejos al atardecer

y de pronto se acumulan todas las horas compartidas
bajo la luz de un flexo en casas de alquiler pasando sus páginas
y no me decido dudo si romper su instante y no al final
corro de vuelta hasta mi grupo para contarles lo ocurrido
y nadie sabe de quién hablo

 

 

 

 

UN HOMBRE, UNA SOMBRA

en la esquina de Geary St. con Leavenworth
bajo el letrero rojo Cabernet Sauvignon de la Market &
Deli Star donde para el 27 hay un hombre solo

un sol enfermo escupe su luz sobre la mañana

el hombre apoyado en un bastón parecería
una estatua olvidada de hierro oxidado
no griega / no romana / no egipcia sólo
un retrato contemporáneo de no se sabe qué

lleva un abrigo y sobre éste otro abrigo y sobre éste
otro su gorro demasiado largo se abulta en
su cabeza como si dejase un espacio para recoger
las ideas ¿Es un hombre? ¿es una sombra?

parecería una estatua olvidada
pero al cruzar la calle se gira
—y el 27 abre sus puertas una mujer abofetea
a un hombre en la esquina de enfrente una vieja
mira su reflejo en un escaparate de lencería
dos latinos matan el tiempo en la tienda de relojes
dos turistas toman un café en el Angel Cafe
los árboles tiemblan imperceptibles—
se gira y mira a un lugar entre nosotros
y el horizonte inexistente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo si fuese
capaz de atravesar los cuerpos y edificios
llegar hasta la bahía y saltar al mar
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsentimos
un breve aliento de filo ancestral luego
seguimos es un hombre ¿es una sombra?

esa noche tomando una cerveza en el Ambassador
miro por los ventanales y lo veo allí
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde nuevo
impasible ante la noche de neón aferrándose
a la esquina apoyado en la pared
como si el mundo fuese el que está inclinado
vigilando la ciudad y su tristeza
parece murmurar algo pero sus labios apenas
se mueven como alguien que reza un rosario
ante un cuerpo muerto la camarera me explica:
fue un poeta, pero se volvió loco, ganó premios,
publicó libros, se codeó con los mejores,
pero se volvió loco. Siempre está ahí, en la esquina,
habla con Dios, con Dylan y con el Presidente de los EEUU.
¿Por qué se volvió loco? pregunto. No lo sé,
contesta es un hombre es una sombra.

 

 

 

 

MAULLIDO

he visto a las mentes más maravillosas de mi generación
xxxdestruidas por el turismo alucinados mirando mapas
xxxvueltos del revés
familias obesas arrastrándose por Embarcadero en busca de
xxxun McDonald’s que se aferran a conos de crema a un
xxxdólar veinte centavos derritiéndose en el muelle 39 junto
xxxa los leones marinos rubios teñidos de piel quemada
xxxadictos a la protección solar factor 330
que emprenden la tarea cumbre de engullir langostinos
xxxgigantes en cajas de cartón que sudacas han pescado
xxxen las tormentas del Océano Pacífico seducidos por los
xxxneones de la Bubba Gump Shrimp Co. y el olor a fritanga
que se pierden entre los decorados de cartón piedra que
xxxocultan la visión de la Bahía en la vorágine sudorosa del
xxxverano como Ariadnas recreadas en la pérdida absortas
xxxen la estimulación visual / rojo / azul y / amarillo muy
xxxamarillo
que pisan sobre chanclas de plástico fucsias y cargan con
xxxvarices y camisas anchas incluso más anchas que ellos
xxxmismos y pechos muy caídos y sombreros de los
xxxpescadores que nunca serán y gafas de sol de marcas
xxxfalsas y lorzas de grasa alimentada a base de sándwiches
xxxde tres pisos con extra de mayonesa
americanos paletos de estados olvidados de Montana,
xxxMinnesota, Missouri que se sientan en el Fisherman’s
xxxWharf a comer sopa de cangrejo en platos de pan y se
xxxvisten de domingo para salir un viernes y cenan en el
xxxKentucky Fried Chicken con collares de perlas falsas falsas
xxxfalsas
que miran con desdén a japoneses histéricos que revisan
xxxabsortos las fotos del día en sus Nikon D3X que luego
xxxmanipulan y retocan y retocan y manipulan hasta que la
xxxRealidad desaparece y todo es imagen de la imagen que
xxxprefieren mirar las vistas a través de lentes gordas creadas
xxxen laboratorios ópticos construidas en Tailandia
que pasean en Japan Town por Geary Boulevard como quien
xxxpasea por casa y cenan en el Yoshi’s y mezclan sushi mal
xxxhecho con jazz mal tocado pero no les importa porque
xxxestán de vacaciones rasgados con fajos de dólares
xxxmanoseados en los bolsillos que dejan a su mujer y sus
xxxhijas en el hotel y salen de putas con medio cigarro
xxxapagado entre los dientes
que se han olvidado de la Segunda Guerra Mundial y se
xxxvisten de Tommy Hilfiger reprimidos silenciosos
xxxrecopilando la ciudad en su disco duro para volver a su
xxxpaís y follarse a sus criadas mientras las fotos pasan en el
xxxPower Point una tras otra tras una tras otra
espaldas mojadas que han cumplido el Sueño Americano
xxxy dan propinas miserables a espaldas mojadas que no lo
xxxhan hecho que se envuelven en banderas americanas en
xxxlas primeras vacaciones de su vida para que nadie dude
xxxde lo patriotas que son morenos con bigotitos y tatuajes
xxxborrosos tatuajes de lo que fueron pero que ya no
xxxquieren ser que se van disipando en sus pieles costrosas
que van a la feria a disparar en los puestos y las pistolas
xxxde aire les recuerdan a las pistolas de vida con las que
xxxantes cargaban pero no dicen nada y besan a sus esposas
xxxporque han visto en las películas de Hollywood cómo se
xxxbesan las esposas y les regalan osos de peluches gigantes
xxxy comen algodones dulces y cubos de palomitas con
xxxextra de mantequilla
adictos al deporte que se calzan las mallas y alquilan
xxxbicicletas y calzan las mallas y alquilan bicicletas para
xxxsus niños rubios y vigoréxicos para cruzar el Golden Gate
xxxBridge que van y vienen y vuelven a ir y no se detienen ni
xxxun segundo a mirar la bahía que comentan al aire
xxxtenemos que ir a ver La Roca y vuelven a cruzar y no ven
xxxlas olas pero saludan a sus clones montados en piraguas
xxxagitando sus brazos lechosos que mañana estarán
xxxquemados
maricones europeos que se gastan los ahorros de su vida
xxxpor pasar unas semanas en Castro y se ponen los
xxxpendientes que sus abuelas les dejaron en su lecho de
xxxmuerte y esperan en las esquinas de Dolores Street a que
xxxalguien los recoja y se los lleve a follar a una mansión
xxxcon mayordomos en calzoncillos y pecho descubierto /
xxxafeminados / paletos que cruzan a Mission como de safari
para fotografiar a latinos enfrente de las iglesias los
xxxdomingos como si fuesen chimpancés en la jaula del zoo
xxxy entran en los restaurantes chicanos para beber el
xxxmismo tequila que venden en todos lados pero aquí entre
xxxvírgenes y esqueletos de colores y murales que imitan a
xxxDiego Rivera
viejas operadas que pasean a sus chihuahuas en sus bolsos
xxxde pasear chihuahuas marca Gucci por Nob Hill y Pacific
xxxHeights y se sientan en los pequeños parques parques
xxxrepresentación de parques parques de juguete plástico
xxxpoliespán a succionarle al Sol los pocos rayos que le
xxxquedan que suben por Brodway y se cruzan con
universitarios con grados y publicaciones en revistas que
xxxestán haciendo un degree en Berkeley que al pasar por
xxxColumbus Avenue entran en CIty Lights y se compran
xxxtodos los ensayos sobre la Generación Beat que
xxxencuentran pero no se han leído ninguno de sus libros
xxxy luego en tertulias hacen comentarios incomprensibles
xxxque si On the road tal que si On the road cual y sueñan
xxxcon escribir ellos su propio ensayo e ir a cócteles con el
xxxdecano y su mujer todos
todos aquí reunidos
juntos y hermanados en la noble ciudad de San Francisco
estado de California
con el Océano Pacífico como banda sonora y el recuerdo de
xxxlo que fue patinando en las retinas
pasando las vacaciones
mediocres
malheridos
mentirosos
gatos
que maúllan

 

 

 

Talián, Ángel. El sol sobre la nieve. Cartagena; Ed. Balduque, 2016.

 

ZAGUÁN DEL CIELO

diciembre 29, 2018 Deja un comentario

 

CAMBIO DRAMÁTICO

El lugar de la sorpresa
ha sido ocupado por un mamut.
Hoy he amanecido con un glaciar
en los ojos
y he llamado a los optimistas
para que contemplen a ese animal sólido
y llenen la despensa
porque, con toda certeza,
se avecinan tiempos aún más fríos.

 

 

 

 

REHÉN DE LOS CERROS

Pasan cielos, pasan nubes,
pasan hombres
que miran al cielo
y nada ocurre.
Todo fue sueño, aún lo es.

 

 

 

 

OFRENDA A LOS APUS

Allí colocaste legañas y otras legumbres
con las que alimentar
al herbívoro del sueño.
También tinteros llenos y otros ataúdes
para refrescar su memoria.
Así eres, proclive al silencio
como los territorios de caza de los pequeños felinos.

 

 

 

 

UN PERRO, UN NIÑO, UNA LUZ NARANJA

En algunos lugares, los latifundios
no están en la tierra sino en el cielo.
Se espesa la luz y se hace naranja y asmática
y, sobre todo, ajena.
El niño mira la luz y descubre
la impostura y la verdad de las heridas.
El perro mira la luz y descubre
que el instinto, en ocasiones, es menor que la astucia.

Llueve en los zaguanes.
La escena no tiene testigos.

 

 

 

 

YO me siento extranjero casi en cualquier lugar
menos en algunas ciudades milenarias y mutiladas,
donde la música es una forma
de mirar a los ojos.
Y por so recuerdo la piel dorada
de algunos días,
días de piel recién dormida.

 

 

 

 

EL ACORDEONISTA BÚLGARO

El niño mira al acordeonista
como si fuera un dios moreno con un fuelle
en el que viven y mueren los pájaros de plástico.

En esta tarde triste, en el cielo,
no hay víctimas ni héroes.

El niño mira al acordeonista
con ojos de adulto diminuto.
Él no conoce Hamelín,
aunque haya estado allí
y regrese con  pequeños mordiscos en los zapatos.

 

 

 

 

LOS LUGARES NO NOS PERTENECEN

Regreso a algunos lugares
sin que el recuerdo, en esta ocasión, me muerda.
Esta ciudad me fatiga el asombro.
Recorro las calles
y transporto unos ojos nuevos
para que reciban destellos;
los mismos resplandores no son posibles.

Los lugares no nos pertenecen,
tampoco nosotros pertenecemos a ellos.
es difícil reconocerlo
pero, una vez sabido,
la nostalgia no se muestra menos dañina.

 

 

 

 

SÍNODO DE SILENCIOS

Un orden nuevo, distinto de lo inamovible.
En lo alto, la piedra es la piel
de un gran lagarto que no ha logrado aún mudar;
es la arrogancia, pero también
la arquitectura de lo simple.

Se reúnen los silencios,
se sientan junto a mí.
No tengo nada que reprocharles.

 

 

 

 

ONOMATOPEYAS

La música de los lápices afilados
como la espada de los cuentos
y redonda
como una oscura mejilla
resuena sobre las latas oxidadas
de la tarde.

Te miraba:
eras un golpe bajo en la línea de flotación del silencio.

 

 

 

 

LLEGASTE del país de arriba
donde las nubes hablan despacio
y se mueven como boxeadores díscolos.
Viaja siempre con un jirón de cielo
en la maleta
que te permita regresar
a tu antojo
a la geometría del silencio.

 

 

 

 

HAY una oración en el aire.
Una plegaria que huele a tierra herida,
a zapato tristísimo en un jardín público,
a perro que tose y no ladra,
a medicamento caducado.

Hay una oración en el aire
que se muerde la cola
como las pesadillas de los ancianos.
Está suspendida en el aire
de una calle difunta,
sin que a nadie le importe,
sin que nadie la escuche
en esta tarde caliente de febrero.

 

 

 

 

EXISTEN algunas frutas huecas
donde viven los sueños,
es por eso que quienes las muerden no encuentran
nunca respuesta a sus quimeras,
pero, en cambio, hallan la paz de los hambrientos.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTodos mis huesos son ajenos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCésar Vallejo

ALLÍ estaré: en el cieno y en el ciento,
también en el relámpago.
Conozco las vértebras de las vocales
y sus huesos pequeñísimos.
Pero nada me pertenece.
Recorro nuevamente tus calles
y admiro la voluntad de los amautas,
los interrogantes de tu espalda,
la colisión de los abrazos,
las aceras enfermas de historia,
la lentitud de los héroes recién difuntos.
Pero nada me pertenece.
Todo es nómada.

 

 

 

 

CLIMATOLOGÍA DE PIEL

Mejillas plenas de luna:
lluvia diminuta en los sueños
y música en los huesos.
Con el dedo recorres nubes de alambre.
Despertarás y será nocturna la temperatura
y habrá laberintos
y hermosos muros.
Despertarás y será firme la noche
y tendrá un frío exacto
y despertarán entonces los insectos
del invierno.

 

 

 

 

RAMBLA DE CASAS NUEVAS

Buscábamos lentillas de tiempo
en un río defectuoso.
Ahora sé que el brillo está en los ojos
y no en el hallazgo.

 

 

 

 

LOS ZAPATOS DE VALLEJO

Un charco de luna en el izquierdo,
una cuchara de agua en el derecho,
y huellas tremendas
como tumbas de dioses antiguos,
calientes como abecedarios
recién aprendidos.
Zapatos con la sonrisa de un niño
recién estrenado:
tristeza de charol.
Dos zapatos que huyen sin moverse de sitio.
Zapatos de sonrisa transeúnte,
útiles para recorrer sólo algunos lugares
y ver los tobillos de las auroras.

Dos zapatos que echan raíces en el cielo
que pasan página
cuando cruzan una frontera
y arrastran en las suelas una infinita nostalgia
recién enmendada.

 

 

 

Díez, Gontzal. Zaguán del cielo. Bilbao; Ed. Zurgai, 2014.

 

IDA Y VUELTA

diciembre 28, 2018 Deja un comentario

 

IDA

Las nubes eran sólo acompañantes de pago
y el motor una canción de cuna.
Yo estaba cansado y tu voz era mi cama:
te acordaste de aquel poema de Quiñones,
la eterna dialéctica entre el Sur y el Nor
y luego de la Guerra de Secesión.
Dijiste algo sobre la esclavitud
que a veces el futuro nos impone
pero yo me empeñaba en la nostalgia.
Cruzamos Wyoming y decidiste entretenerme:
un dependiente de una zapatería que finge su muerte,
llama a su familia y le dice adiós,
toma un avión y cruza el Atlántico hasta California
—un francés,
xxxxxxxxxxxxxcasado,
xxxxxxxxxxixxxxxxxxxxcon hijos,
xxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxfeliz—.
Mientras tú me contabas aquella historia
nos dieron de comer una pasta insulsa
y nos ofrecieron vino con tapones de rosca.
Las azafatas nos sonreían con sus dientes de sol.
Volábamos en Delta pensando en el regreso.

 

 

 

 

VUELTA

Volábamos en Delta pensando en el regreso,
las azafatas nos sonreían con sus dientes de sol
y nos ofrecieron vino con tapones de rosca.
Nos dieron de comer una pasta insulsa
mientras tú me contabas aquella historia:
un francés,
xxxxxxxxxxxcasado,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon hijos,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxfeliz,
toma un avión y cruza el Atlántico hasta California,
llama a su familia y le dice adiós,
—un dependiente de una zapatería que finge su muerte—.
Cruzamos Wyoming y decidiste entretenerme
pero yo me empeñaba en la nostalgia
que a veces el futuro nos impone.
Dijiste algo sobre la esclavitud
y luego de la Guerra de Secesión,
la eterna dialéctica entre el Sur y el Nor
te acordaste de aquel poema de Quiñones.
Yo estaba cansado y tu voz era mi cama
y el motor de una canción de cuna,
las nubes eran sólo acompañantes de pago.

 

 

 

Talián, Ángel. El sol sobre la nieve. Cartagena; Ed. Balduque, 2016.

 

Y TU POEMA EMPIEZA

diciembre 27, 2018 Deja un comentario

 

PODER tumbarse al sol,
sin mover ni una mano
cuando desciende el pájaro
hasta tocar tu sien.
Seguir sólo escuchando
los latidos del día,
más bajos cada vez,
y ver el espectáculo
sin apasionamiento.
Saber que es el sol
el que obra por ti,
dejándote vivir
cada vez con más fuerza,
sabiendo que era esto
lo que tanto esperabas.

 

 

 

 

SI no mato ese insecto
viviré eternamente.
Si no mato ese insecto
y lo dejo partir
a ningún sitio
viviré eternamente
en su ignorancia,
viviré eternamente.

 

 

 

 

ABRES los ojos: todo
cede ante tu mirada.
Las rosas, los geranios,
este mundo tan verde,
hace un instante opaco,
retrocede sumiso,
se abandona,
mientras cierras los ojos
y prosigue
la creación del mundo.

 

 

 

 

MARCHARTE de puntillas
sin volver la cabeza,
para ver cómo son
—nunca supiste verlo—
estos pinos, la cala,
el mar, el cielo inmenso,
y volverte sin ruido
a aquella oscuridad
que conoce tu nombre.

 

 

 

 

EL mar:
mientras lo miras
se evapora.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA modo de epitafio

AQUÍ no yace nadie.
Seguid vuestro camino
hacia la nada
y borrad este nombre
en la memoria.

 

 

 

 

¿POR qué debes sufrir
si no tendrás más gloria
que el mismo sufrimiento?
¿Y por qué has de empeñarte
en ser feliz
si no será otro el premio
que el pobre, fugaz, vano,
de la felicidad?
Quédate sin deseos
y deja que el vacío
se asiente en el vacío.

 

 

 

 

PUEDES usar el arma
que apoyas en tu sien.
El mundo, sin sentido,
te podrá devolver,
si no lo haces,
el sabor inocente
de la nada.

 

 

 

 

QUISIERAS recordar
el punto en que las cosas
son para no ser más.
Sensaciones sencillas,
como un amanecer
perdido en la montaña,
o los ojos de un perro.
Te salvas en las cosas,
en su manso silencio.
Te salvas sólo siendo
en el no ser tranquilo,
cuando todas las cosas
se ocultan en tus párpados.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn homenaje a
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJosé Manuel Blecua Teijeiro

SENTIR la muerte lejos,
sentir la vida lejos.
Gozar sólo del viento,
de toda la fragancia
de tus pasos.
Si no quieres morir,
no te importe vivir.
Haz como si creyeras
en la vida,
mas no cuentes a nadie
tu secreto.

 

 

 

 

ESCRIBES porque ignoras,
porque aún tienes miedo.
Las palabras se olvidan,
los cristales se quiebran,
tus sentimientos mienten.
Todavía no escribes porque sí.
No has conseguido aún
que algunos versos
resulten necesarios
a los dioses.
Tu voz es sólo tuya:
no es de nadie.

 

 

 

 

¿HAY inmortalidad
que pueda compararse
a este saberse polvo?
Ser mortal es gozar
las cosas que no son.
Piensa en que ya no estás,
y borra toda huella
de tus pasos.

 

 

 

 

EL fruto cae del árbol
sin que la tierra tiemble,
y todo aquel que ahora
se sabe en agonía
vuelve la vista al fondo
azul de la mañana,
donde el sol no es consuelo,
sin el rostro profundo
de la noche.
Qué duro cada instante,
qué largo, lento, estéril,
es el tiempo que cae,
no en la vieja clepsidra,
sino en el pecho, ahogándote.

 

 

 

 

NO es el otoño aún.
Esas flores que ponen
en sus tallos
tanto sol enfriado
por las primeras lluvias
siguen estando ahí.
Mientras tú las contemplas,
el tiempo va, o viene,
dejándote el aroma
de un presente ignorado.

 

 

 

 

YA no sientes deseos
de escribir más poemas,
y pides a las cosas
que los hagan por ti,
y quedas escuchándolas
en paz toda la noche.

 

 

 

 

—VIGILA, ten cuidado,
que el fuego no se apague—.
Mientras lees y escribes
y piensas en mil cosas,
el fuego te vigila
y tú ardes confiado.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Sergio Gaspar

YA es muy tarde y tendrías
que irte a descansar.
Si prefieres seguir
escribiendo más versos
es porque ves lo inútil
que es hacer cualquier cosa
y te gusta el murmullo
de la noche.

 

 

 

 

EL fuego se ha apagado
y esparces bien las brasas.
La noche se ilumina.
Y tu poema empieza.

 

 

 

 

VIENEN a visitarte,
sorprendidas
de verte en ese sitio,
sin derecho a tener
junto a estas aguas
un instante de paz,
gaviotas que trazan
un mensaje
que no sabes leer,
y que te dejan solo
mientras crecen las sombras.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

UNA NUBE CON FORMA DE POEMA

diciembre 26, 2018 Deja un comentario

 

UN NUBE CON FORMA DE POEMA

Hay días en los que el aire falta. Intento respirar a ritmo de campanas, pero no me doy cuenta, lo que falta es un poco de ti, un poco más de luz. Pero la luz molesta si entra en línea recta. Suelo bajar persianas o correr las cortinas, creando un ambiente íntimo, un refugio perfecto que permita a las sombras acampar a sus anchas. Los veranos solía encerrarme, desnudamente, evitando que ese rayo dañara los secretos del alma. Ahora soporto un poco más la herencia de la luz y sus conjuros. Pienso en la luz como deseo la verdad. Hay que decir que no y perder la patria, la casa, el mundo. Hay que dejar el corazón y pasar las hojas como pasan las puestas de sol, oscureciéndose un poco.
Una nube con forma de poema ha cubierto al sol temeroso. Es una nube alejandrina. Por arriba es muy blanca y mientras bajas la vista, se va haciendo más gris hasta confundirse en el cielo. Debemos refugiarnos, han cerrado los bares y las farolas tardan más de la cuenta en encenderse. Es una premonición, un desconcierto. La diferencia que existe entre una nube alejandrina y una nube endecasílaba es la misma que existe entre un hombre y un verso.
Soporto el frío con carbón y vino. No molesta la luz. Anochece. Sigue faltando el aire, aunque te tenga cerca. ¿Estás ahí? Debes decir algo, que también nos cansamos los que tenemos hambre.

 

 

 

Sánchez Menéndez, Javier. También vivir precisa de epitafio (edición de José Luis Morante). Albacete; Chamán ediciones, 2018.

 

MIEDO

diciembre 25, 2018 Deja un comentario

 

MIEDO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTambién yo tendría miedo de los ángeles.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSon demasiado puros para mí.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxErnst Wiechert

Señor, guarda tus ángeles contigo.
Son demasiado puros para mí. Me dan miedo.
No pesan. No vacilan. Tienen cuerpos sin hambre,
sin fiebre, sin lujuria. Pies que no dejan huella.
Labios sin sed que saben tu palabra.
Sus ojos que no lloran son atroces.
En sus cándidas manos
llevan cálices, palmas, incensarios, coronas,
pavorosas espadas con el filo candente.

Me dan miedo tus ángeles. Los pienso luminosos.
Terribles de pureza. Crueles de hermosura.
Impávidos, ungidos por suavísima sangre.
Sus alas sobre todo, sus alas, ¿te das cuenta,
Señor que me soldaste los pies a esta montaña,
de cómo me dan miedo sus alas poderosas?
Y Tú, que me humillaste la frente con ceniza,
¿no ves cómo me espantan sus frentes inmortales?

Te alabo por tus ángeles, Señor, pero los temo.
Consérvalos contigo. Son tus pájaros, cantan
en tu oído el hosanna de la dicha perfecta.
Te rodean y giran decorando tu gloria.
Movilizan la brisa que perfuma tu trono.
Pero Tú solo puedes contemplarlos sin miedo.
Sólo Tú disciplinas sus magníficas huestes.
Me dan miedo tus ángeles. Si yo encontrara alguno,
Si un día, al despertarme,
lo viera intacto y fúlgido a los pies de mi cama,
yo carne castigada, llorosa podredumbre,
pecado repetido hacia la muerte,
tendría que clavarme las uñas en los ojos.

 

 

 

Figuera Aymerich, Ángela. Obras completas. Madrid; Ed. Hiperión, 1999.

 

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