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Archive for 28 febrero 2013

MI NOMBRE ES ROJO

mi nombre es rojo

 

SUPERCINCO. SUPERWOOBINDA.

Y levanté los ojos/ y observé/ y vi el lavabo lleno de acrílico ROJO/ sumiéndose por los seis huecos del fregadero./ Apreté los ojos fuerte, para que me condujesen en un coche gris metálico hacia Ti./ Vi la lengua de una chica sobre una carnosa flor fucsia./ Y dije al ángel: ¿Qué significa esto?/ Ni una sola respuesta./ Enormes gafas de cristales tintados. (Venga, cariño, vamos a meter algo de ruido.) PVC de colores iluminado, con precios de comida basura./ Un adolescente indio encima de una tabla de patinar (estampado en graffiti el Sagrado Corazón)./ Burbujas de cristal bajo la aurora boreal. Burbujas de aire en zapatillas de diseño./ Gente con estilo./ Resortes./ Fotos desnuda y herida, emisoras de países extranjeros./ Si supiera lo que quieres te lo daría./ Cambio climático./ Transformaciones irreversibles en mi amor hacia ti./ Baterías. Niños con flequillo y jersey rojo de cuello vuelto (y el día que te escribí: nunca he tenido el corazón tan ROJO, y me equivocaba)./ Sintetizadores analógicos. Balsas lentas en el río Lee./ Sushi en tu casa, al volver del autobús, de camino en el liquor compramos vino australiano. Conexión intercontinental./ Desconexión: (un pez muerto en medio de una calle peatonal, los demás no lo ven pero yo sí, significa que he vuelto a perder mi juego favorito)./ Voy a quemar todos mis cedés viejos. Lejía. Cuatro horas seguidas de vídeos glam./ Me equivoqué queriéndote para siempre. Líneas Skin Care. Vueltas a casa sobre atardeceres de aeroplano. Agarrarse a nada: llevo demasiado tiempo oyendo que esto es algo propio de los años formativos./ Miedo cuando sale mi padre por la puerta (hablo de miedo de verdad)./ Bacterias en botes de pomada. Crees que me estoy volviendo loca, si te llamo de noche y estoy triste. Me regalas rompecabezas. Para qué me llamas, entonces./ Clubes. Eventos. Tardes de película de vídeo. Todo es mentira./ Yo creo que soy buena chica. –No– dices tú–, eres mala mala./ Pues yo creo que soy buena. De verdad, para qué me llamas. Y luego. El polo sur del planeta trendy, el disco dance, el escándalo, todo lo que odio, noches ambiguas. Así es como te sentirás, me dijo todo el mundo. Adicciones compulsivas./
[Éstas son las bestias que hielan mis días uno a uno, Señor, sin que pueda levantar cabeza, éstas han venido para aterrarme, abatir mis mañanas laborales con pequeños objetos que a oscuras me golpean los meñiques.]

 

 

 

Y CADA VEZ QUE APRIETO MIS UÑAS EN LA ESPALDA DE OTRO ESPERO QUE LO SIENTAS. CATHERINE TEKAKWITHA.

1. Recuerdo la actitud de El Mando/ tal cual/ desde toda mi vida./ Las cosas apenas han cambiado./

2. Sufren/ mis amores enemigos/ arrastrando un eco de dolor hasta los talones del adversario y/ tal vez no ocurra nada/ pero no se diluye la amargura que ocupa mi seno con insectos. Obstáculos./

3. Mi primera vez fue con un capitán de barco. Inglés. (Con extraños es siempre más fácil,/ no preguntan,/ nunca vuelves a verlos.)/ Rubios americanos bebiendo whisky,/ moviendo pastillas de chicle/ en sus mandíbulas cuadradas./

4. En esos encuentros malvendí los restos del coraje y el olor a adolescencia./ En la escuela no pude prosperar mucho más lejos.

5. Soy torpe/ pero odio las deportivas/ el olor a establo del tabaco de contrabando/ las iniciales de asociaciones internacionales/ las armas para el desarme.

6. En ver y callar está mi fuerza, mayor/ que en una explosión en la plataforma petrolífera/ sobre púrpura mares./
Tengo una fe que me impermeabiliza.
Alá, aíslame en la secuencia de tu ADN.

 

 

 

(LA CINTA FAVORITA DE FRANK, EL NIÑO SOLDADO) MARLENE D.

Tabaco. Pinzas de depilar. Autopistas de piernas llenas de huesos. Ejércitos de amantes.
Todo lo que no me gusta inexiste. Toda mi energía erótica se esfuma en ser estrella, tarareo
con acento teutónico/ y todo el veneno toda mi fortuna
en esta basura de westerns.
Abracé a Rod, pequeño chico, tan delgado. Me invitó a un trago y le conté
lo de la unidad móvil para animar
a las tropas de la IIª
(yo era prácticamente un soldado prusiano.
Tremendas ovaciones caquis
reaccionando a mis bromas,
¿cómo negarles un momento interesante
antes de la mañana de su muerte?)
Aquella película:
Berlín Este
sobre el pieano. Medistraía. Detesto
a esas americanas,
sin planchas ni ondas ni lápiz de labios.
Oh, la belleza en la brutalidad bañadores de lycra costas blancas.
No era de las que se casaban.
Ochenta años y aún
los pómulos altos. Las Vegas…
Motel Retor Sahara armiño shorts oscuros vestidos que dejaban los pezones al descubierto,
gargantillas. (La única razón para perdonar a los hombres.)
Entradas vendidas anticipadamente de Japón a Broadway,
y océanos de Dom Perignon entre canciones.
Me gané al público hostil de Alemania. Los muy imbéciles
aplaudieron hasta que repisé el escenario
(y eso que cantaba en francés).
Cuando caí bajo los focos
fue
sólo un accidente. Después
gafas negras autodestrucción en la piel quebrada de la fama.
París.
Aislamiento, días enteros en la cama,
disminuido por la leyenda, un mensajero azul.

 

 

 

¿CUÁL ES EL SUEÑO DE LOS LABORATORIOS? THEA VON H.

Odio de ese tema el ruido final de aplausos,/ lo que más deseo es de doble vía, –estribillo–/ y este enjambre, por Dios,/ de casa no llevo ropa hace frío/
el cuarto huele a coma y esta noche/ echaban una peli y eso qué importa. Los chicos han quedado para unos electroshocks y beber cerveza,/ hay sonidos aquí que no son míos, no lo acepto. Libros que compré, y no he leído. A veces alguien regresa al cuarto/ deja ahumada la cocina, trastoca los objetos. Píxeles en desorden,/ cucharillas y
fuera los ferris, supongo, mantienen sus horarios, los aceleradores de fusión nuclear siguen generando potencia. No quiero remover nada/ ni salir/ ni estar aquí en el cuarto. No, por nada./ El cuerpo estoy desecando escurriendo el corazón entre costillas de lienzos aún blancos, instantáneas digitales, minidiscos/ pantis y papeles./ No me interesa no me interesa/ aquí nunca nada (lejos de viajes a lo largo de túneles) sucede, alguien sube el volumen de un tema atroz al lado.
Si ocurre algo procuro olvidarlo./ Voy a olvidarte porque vas a hacerme daño./ Permanezco aquí en el cuarto como víbora negñandose a mudar la piel,
entre sí las cosas desordenadas. Padre, quiero más vida
y una fuente de energía
limpia e inagotable.

 

 

Díaz-Villarías, Mercedes. Mi nombre es rojo. Córdoba; Ed. Plurabelle, 2004.

 

ENVIADA ESPECIAL

enviada especial

 

LA GLORIA DE DIOS LLAMA A MI CUARTO. (PARÍS/TEXAS)

Hoy que los balones me vienen demasiado cruzados/ y estoy tan tenso que encuentro calamidades en todo/ pese a la ventaja de haber sido como hijo de Dios e hijo de hombre/ me consagro a besar tus vestiduras sagradas./ La nube ambigua del metacrilato del hall en este hotel, neones, la mancha de soledad que se posa sobre mí, como las toallas usadas sobre la habitación número 122, logotipo grabado./
Llamo a Yavé como si fuera mi farmaceútico./ Hace falta tanta voluntad para vivir mantenerse abierto despierto peinado./ Por otro lado yo carezco de ofrendas, tengo una edad que se desparrama./ La luz del monitor se pierde en cada instante/ tal como Tu energía cósmica parpadea/ en su camino hacia mí./ Soy un viajante hijo de Dios./ Salgo en medio del desayuno de mi único hijo; / Le digo: voy a servir a otros dioses, otros que no has conocido./ El chico inquiere, Padre, examina y pregunta cuidadosamente./ No se imagina el aburrimiento de esta sórdida plaza hotelera, cómo me quemo sin arder en llamas/ justo al contrario que una de tus zarzas./ Yavé, soy tragador pasivo de programas basura./ No dejes que el olor de esta ciudad se me pegue a las manos./ Dame línea con mi hogar, haz al tedio respetar el cuarto./

 

 

 

ORACIÓN DE LA MAÑANA

Levántame, levántame, revísteme de fortaleza./ Sabes que mi ánimo choca, una vez, otra, llega a una nota tan alta que estalla, hecho añicos como el parabrisas en un accidente de coche./ Levántame, vísteme con lo más caro que tenga, desata los mechones empapados que quedan pegados a mi cuello como hilos de sangre seca en las mañanas./ Sacúdeme la purpurina de la pesadilla, pon proteínas en mi desayuno./ Déjame respirar tan fácilmente como un jersey hecho a mano, o una bolsita de Sainsbury./ Pues yo sé que puedes hablarme, Yavé, Tú que no temes a hombre mortal, a la vida humana que se desploma fácil como una grúa./ Como un ladrillo./ Por favor, Dios, ¿podrías darme cambio para esta incapacidad de iniciar mi día?/ Déjame ver los pies de tu mensajero en la terraza, sus alas multicolores y los rayos dorados saliendo de sus uñas./ Levántame, no dejes que me seque en la pereza, revísteme de fortaleza, atraviesa mi dragón, haz algo de café./ Comapdécete./

 

 

Díaz-Villarías, Mercedes. Enviada especial. Albacete; Editora Municipal, 2003.

 

FINLANDIA

Finlandia

 

UN CHAT SOBRE FUMAR NIEVE

Diciembre helado el aire es como una cuchilla seca, humo seco helado, llegaremos a sentir algo o sólo colisionar y aspirar
en ceros y unos.
Con una tecla puedo borrarle,
si se equivoca donde yo llevo razón,
si no es tan húmedo como la lluvia o tan frío como la nieve,
o me conduce hacia la cordura y el alma simple.
Me vendré a la sala de ordenadores, dame tiempo que conteste en la pantalla,
ya sabes cómo es.

 

 

 

EL ÚNICO SUPERVIVIENTE DEL ZEPELÍN LZ 129, HINDENBURG

Teníamos que montar en aerostatos no dirigidos,
dar un par de vueltas con ellos.
Con esa medida
evitaban que quedáramos traumatizados.
Sólo recuerdo que,
unos meses después, fui
a pasear con mi mujer
en mi isla natal
de Förh,
y me eché a llorar sin motivo alguno.

 

 

 

Díaz-Villarías, Mercedes. Finlandia. Albacete; Ediciones de la diputación de Albacete, 2002.

 

POSOLOGÍA Y LISTAS

nude

 

ERROR DE POSOLOGÍA

Querida amiga
no se preocupe
su accidente fue solo
un error de posología
Sabemos que resulta agotador
perder veintidós kilos
en solo cinco días
pero también sabemos
que es ahí
donde quiere llegar
ánimo
usted puede lograr
convertir ese cuerpo
en una idea

 

 

 

LO MEJOR (LISTA NÚMERO 3)

Cortar el pelo a un hermano
Desayunar café
(dos tazas)
Devolverle a alguien su disco favorito
Adivinar el lugar de los muebles
con la luz apagada
Fumar después de un largo rato
(como al salir de una iglesia,
salir del cine)
Dormir seguro
en la cama de alguien
Y fuera
el sonido de la lluvia.

 

 

 

Díaz-Villarías, Mercedes. La generación fanzine -poetas de Albacete para el siglo XXI- (Edición a cargo de Arturo Tendero). Albacete; Ediciones de la diputación de Albacete, 2001.

 

DESPIDIENDO LA SEMANA CON UNA SONRISA

Humor Domingo

 

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200 ENTRADAS

Pues sí, 200 entradas, y no se me ocurre mejor manera de celebrarlo que enseñándoles el primer paso de una aventura que pretende ir más allá y que está relacionada con la poesía llevada a cabo por algunos autores murcianos; entre ellos están Javier Moreno, Ángel Paniagua, Antonio Durá, Antonio Marín Albalate, Encarna Castejón, Sebastián Mondéjar, José Antonio Martínez Muñoz, José Daniel Espejo, José Óscar López, Diego Sánchez Aguilar, Ángel Manuel Gómez Espada, Antonio Aguilar o Manuel Pujante.

Todos los diseños son de Cristina Morano.

 

Chapas 1

 

Chapas 2

 

Chapas 3

 

Chapas 4

 

HOMENAJE A MACHADO (por Ferran Fernández)

Homenaje a Machado

 

Categorías:Poesía Etiquetas: ,

¡AY, CARMELA!

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Hoy, mañana y pasado en el Teatro Circo de Murcia.

 

 

FIESTA DE DISFRACES

febrero 20, 2013 2 comentarios

Fiesta de disfraces

 

LA TELEVISIÓN ES EL ESPEJO DEL ALMA

En vivo, mientras la entrevistaban
en el programa de mayor audiencia,
puso los ojos en blanco y dijo adiós,
antes de caer muerta.
Fue su venganza, dicen.
Fue una muerte trucada, comentan.
Debieron de haber dado paso a la publicidad.

Pero no. Asistimos al levantamiento del cadáver,
al llanto de la presentadora, a los aplausos del público
presente en el estudio. En vivo, insisto.
Ironías del lenguaje técnico.

 

 

 

FIESTA DE DISFRACES

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNadie sabe el tamaño de su cara.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJ. L. Borges

xxI

La vida es una fiesta de disfraces
en un cuarto de espejos invertidos
y nos probamos máscaras y frases
y risas y disgustos y vestidos
y besos y zapatos y antifaces
y libros y condones y latidos
y corbatas y miedos y qué haces
y cómo estás y miércoles y olvidos.
La vida es una fiesta de disfraces
con máscaras y rostros confundidos,
con espejos farsantes y veraces,
con ojos sordos y ciegos oídos.
La vida es una fiesta de disfraces:
eterna danza entre desconocidos.

 
xxII

Todos somos –no quieran engañarse–
maniquíes con voz. En mí se prueban
sus máscaras los otros, los que llevan
la mía en el costal para cambiarse.
Todos somos –no intenten revelarse–
esclavos de una imagen que renuevan
en voz baja los otros, los que aprueban
o desaprueban cómo hay que portarse.
Yo tengo un rostro aquí y otro mañana.
Tú tienes otra máscara debajo.
Todos somos de cuarzo o porcelana.
Todo rumbo hacia el rostro es un atajo.
Entre el vidrio y la cara, el vidrio gana.
Barajas con azogue: Yo barajo.

 
xxV
(CARPE DIEM)

Todos los días a la misma hora
unos se visten, otros se desnudan,
unos dicen adiós, otros saludan,
alguien ríe a mansalva, y alguien llora.
Todos los días a la misma hora
unos afirman ser lo que otros dudan,
unos fijan su sitio, otros se mudan,
alguien dice “después” y alguien “ahora”.
Cada día, en el mismo instante escaso,
alguien lee un poema, alguien lo escribe,
alguien deja de andar, alguien da un paso,
alguien da besos, alguien los recibe,
alguien muere, alguien nace…pero acaso
todos los días el Ayer prescribe.

 
xxVI

Quien fabrica las máscaras no sabe
a qué rostro se encuentra destinada
cada una; trabaja sin mirada,
no las quiere observar, mientras no acabe.
El que vende las máscaras ignora
su precio verdadero; sólo sabe
que mientras más costosas es más grave
el secreto a ocultar, la tez traidora.
El que compra las máscaras no piensa
en el lúdico susto, ni en la forma,
ni siquiera en el precio y la medida.
Compra una máscara y otra y otra: inmensa
colección que la vida le transforma
en una y otra y otra y otra y otra vida.

 
xxIX

Por la mañana no nos parecemos
al ser que fuimos antes de acostarnos.
Llegamos al espejo y al mirarnos
a duras penas nos reconocemos.
Nos asustamos o nos sorprendemos
(según nuestra afición a enmascararnos)
y en baja voz solemos preguntarnos:
“¿De dónde usted y yo nos conocemos?”
Por la mañana (legañoso todo:
dentífrico, agua, vidrio, enjabonarse),
todos somos el otro, el del apodo,
el que temía, incluso, enmascararse.
Por la mañana nadie encuentra el modo
de saber si es o no quien fue a acostarse.

 
xxXI

Uno llega a la fiesta y lo primero
que hace es quitarse el rostro, sacudirlo,
voltearlo, colocarlo en un perchero
y hacerle una marquita (sin decirlo).
La marca es por si llega un forastero
sin máscara y sin rostro, y quiere asirlo.
La marca es por si acaso, por si pero,
por si bueno, por si hay que readmitirlo.
La marca es por si el rostro, licencioso,
pretende irse con otro enmascarado.
La marca es porque un rostro es peligroso
si sabe que no está identificado.
Uno llega a la fiesta y lo primero
que hace es quitarse el rostro, sacudirlo,
voltearlo, colocarlo en un perchero
y hacerle una marquita (sin decirlo).

 
xxXII

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo sé cuál es la cara que me mira
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcuando miro la cara del espejo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJ. L. Borges

En esta fiesta todo el mundo aplaude
y asiente y bebe y vitores incluso.
Ya nadie sabe dónde empieza el fraude,
o si hay fraude o no hay. Alguien dispuso
un baile…y ya… Después nadie sospecha
que hay vida en el espejo del lavabo.
Nadie sabe por qué, lugar, ni fecha.
Tú empiezas, ella sigue, y él/yo acabo.
En esta fiesta todo el mundo bebe,
hay sexo en cantidades industriales,
se fuma cuanta hierba el otro pruebe.
Después todos los rostros son iguales.
Después…ya sabes: todo el mundo debe
limpiar el vidrio de ojos residuales.

 

 

Díaz-Pimienta, Alexis. Fiesta de disfraces. Madrid; Ed. Calambur, 2008.

 

LA SEXTA CARA DEL DADO

febrero 19, 2013 2 comentarios

La sexta cara del dado

 

 

TESEO

 

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xxxxxxxxxxxxxs
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xxxxxxxxxxxxxa

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xxxxxxxxxxxxxc
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xxxxxxxxxxxxxm
xxxxxxxxxxxxxa

xxxxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxxxs

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xxxxxxxxxxxxxn

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xxxxxxxxxxxxxo

xxxxxxxxxxxxxy

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xxxxxxxxxxxxxl

xxxxxxxxxxxxxM
xxxxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxxxn
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xxxxxxxxxxxxxt
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xxxxxxxxxxxxxo

xxxxxxxxxxxxxs
xxxxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxxxb
xxxxxxxxxxxxxe

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xxxxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxxxg
xxxxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxxxs
xxxxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxxxé

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xxxxxxxxxxxxxo

xxxxxxxxxxxxxh
xxxxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxxxb
xxxxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxxxá

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xxxxxxxxxxxxxl
xxxxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxxxv
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xxxxxxxxxxxxxq
xxxxxxxxxxxxxu
xxxxxxxxxxxxxe

xxxxxxxxxxxxxm
xxxxxxxxxxxxxe

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xxxxxxxxxxxxxé

xxxxxxxxxxxxxf
xxxxxxxxxxxxxo
xxxxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxxxz
xxxxxxxxxxxxxo
xxxxxxxxxxxxxs
xxxxxxxxxxxxxo

xxxxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxxxs
xxxxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxxxl
xxxxxxxxxxxxxo

xxxxxxxxxxxxxc
xxxxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxxxp
xxxxxxxxxxxxxt
xxxxxxxxxxxxxa

xxxxxxxxxxxxxl
xxxxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxxxb
xxxxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxxxn
xxxxxxxxxxxxxt
xxxxxxxxxxxxxo

xxxxxxxxxxxxxs
xxxxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxxxl
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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxc
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxh
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxz
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxq
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxu
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxxd
xxxxxxxxxa
xxxxxxd
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xxxxxr
xxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxc
xxxxxxxxxxxxxxh
xxxxxxxxxxxxxxxxxa

xxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxl
xxxxxxxxxxxg
xxxxxxxxxxxu
xxxxxxxxxxxn
xxxxxxxxxxxa

xxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxm
xxxxxxxxxxxb
xxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxd
xxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxt
xxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxa

xxxxxxxxxxxf
xxxxxxxxxxxl
xxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxc
xxxxxxxxxxxh
xxxxxxxxxxxa

xxxxxxxxxxxq
xxxxxxxxxxxu
xxxxxxxxxxxe

xxxxxxxxxxxA
xxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxd
xxxxxxxxxxxn
xxxxxxxxxxxa

xxxxxxxxxxxn
xxxxxxxxxxxo

xxxxxxxxxxxs
xxxxxxxxxxxo
xxxxxxxxxxxs
xxxxxxxxxxxp
xxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxc
xxxxxxxxxxxh
xxxxxxxxxxxó

xxxxxxxxxxxn
xxxxxxxxxxxi

xxxxxxxxxxxe
xxxxxxxxxxxl

xxxxxxxxxxxM
xxxxxxxxxxxi
xxxxxxxxxxxn
xxxxxxxxxxxo
xxxxxxxxxxxt
xxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxu
xxxxxxxxxxxr
xxxxxxxxxxxo

xxxxxxxxxxin
xxxxxxxxxxxi

xxxxxxxxxxxy
xxxxxxxxxxxo

la trampa estaba mal hecha

 

 

Díaz-Pimienta, Alexis. La sexta cara del dado. Décimas. Almería; Arráez editores, 2004.

 

CONFESIONES DE UNA MANO ZURDA

febrero 18, 2013 4 comentarios

Confesiones de una mano zurda

 

LA MODELO Y EL PINTOR

I

Un pintor ciego retrata
a una muchacha desnuda.
Duda. Pinta. Otra vez duda.
Da otra pincelada. Trata
de serle fiel. No se ata
al clásico claroscuro.
Se siente fuerte, seguro.
La modelo es la primera
vez que posa. Quinceañera.
Rostro infantil. Cuerpo duro.

 

II

La modelo teme ser
pasto de la eternidad.
Desnuda, en la claridad
teme desaparecer.
La modelo teme ver
su cuerpo (óleo sobre tela).
Llora. Teme que le duela
la versión que haga el pintor.
El llanto altera el color,
cambia el cuerpo que modela.

 

III

El pintor no ve, no sabe
del llanto de la modelo.
Ya sobre la tela hay pelo,
ojos, cejas, gesto grave.
El pintor quizás acabe
cinco o seis horas después.
El pintor ha estado un mes
soñando con retratarla,
deseando eternizarla,
sufriendo su indesnudez.

 

IV

La modelo odia al pintor,
pero el pintor no, la ama.
Lienzo, ceguera, amalgama,
negrura, aguarrás, color.
Entre los dos, odio/amor.
Entre los dos, cara /cruz.
Se miran a contraluz.
Se soportan con esfuerzo.
Saben que son el anverso
y el reverso de la Luz.

 

 

 

DÉCIMAS UNDERGROUND

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Yoss

Cine Yara. Medianoche.
Huele a cannabis La Habana.
Es larga la caravana
de lycras, largo el derroche
de tatuajes… (No hay anoche
ni mañana, sino ahora).
La vista de una Señora
se estrella contra la espalda
de un ángel púber, su falda
tan escandalizadora…

Esto es 23 y L.
Luces de neón. Mulatas
de cinturas tan baratas
que no alcanzarlas nos duele.
Un metro cuadrado huele
a fresa y otro a María.
La Rampa está todavía
leporina y charlatana,
machista pero lesbiana,
dandy pero policía.
El M-6 alborota
las lozas que ilustró Amelia.
David sale de Coppelia
desnudo y nadie lo nota.
Un extranjero rebota
sobre una grupa nocturna
y le gusta, se embadurna
de esa negritud cutánea:
mixtura mediterránea,
plebiscito ante esta Urna
cuidada por Afrodita
y Safo y Anaïs Nin
y Ochún, Changó, el Yan y el Ying…
Ahora el extranjero invita
a un trago en El Floridita
sobándose los bolsillos.
(Siguen pasando pitillos).
Grunge, heavy, reggae, rap, pop.
Semáforo en rojo. Stop.
Bicitaxis y “amarillos”.

Marilyn Manson y el Che
en dos pulóveres blancos.
Tres gays riendo en los bancos
que hay en 23 y P.
Más bicitaxis (Revé
saltando de sus bocinas).
Travestis en las esquinas,
y gigolós y emigrantes
y yumas… (y vigilantes
esperando sus propinas).

Todos los taxis van llenos.
“¿Y a la Casa del Coctel?”
“¿Y al Club Scheherezada?” “¿Y el
bar Periquitón?”. ¡Qué ajenos
están estos chicos buenos
de la cruda realidad!
Está toda la ciudad
tomada por rastafaris
y Gildas y Mata Haris
y Drag Queens. Hay cantidad
de Bob Marley con sus trenzas
de dreadlocks -contemplativos-,
hay frikis interactivos,
y punks de crestas inmensas
y huele mal (las despensas
y sótanos de La Habana
son campos de marihuana),
huele a semen disecado,
huele a crack adulterado,
huele a sexo en caravana.

No hay muro del Malecón
ni Parque Central, ni taxis…
Sólo lúbrica sintaxis,
tibia yuxtaposición
de pieles. Las calles son
pósteres horizontales.
Las mujeres animales
a punto de desovar.
Los hombres plantas de mar
con piedras vesiculares.

Todo es alucinación,
magia finisecular.
Dejen, niños, de fumar,
basta ya de beber ron.
¿Tatuajes? ¿Perforación
de orejas, labios, ombligos?
Hoy estrenan Sin testigos.
Hoy viene el pollo de dieta.
Hoy dan Visas por libreta.
Hoy bañan a los mendigos.

No hay Coppelia. No hay Habana.
No hay policías azules.
No hay camellos. No hay baúles
repletos de marihuana.
No está Rodrigo de Triana
gritando “¡Negra a la vista!”
No hay éxtasis en la pista
ni Marilyn Manson canta.
La Habana es la Tierra Santa:
Dios es pobre y comunista.

 

 

Díaz- Pimienta, Alexis. Confesiones de una mano zurda. Las Tunas (Cuba): Ed. Sanlope, 2004.

 

YO TAMBIÉN PUDE SER JACQUES DAGUERRE

febrero 17, 2013 2 comentarios

Yo también pude ser Jacques Daguerre

 

LA SOLEDAD DEL VIAJERO DE FONDO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNada, esta espuma…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMallarmé

He conocido a una joven inglesa en el tren rumbo a Roma.
No hemos hablado. Ella leía la prensa en alemán
y me miraba con cierto italianismo en el ojo derecho.
Yo la he mirado, simplemente.
Era rubia como los trigos holandeses,
o como el pubis de las mariposas.
El viaje ha sido largo, y lento, pero ella no ha tenido
tiempo de averiguar qué escribo,
apoyado disimuladamente sobre las pecas de su muslo,
bebiendo sorbos de niebla londinense.
Debe pensar que la dibujo
o que salpico su cara con agua del Támesis
mientras alguien sacude bajo mi camisa campanarios lejanos.
Debe llamarse Helen, por esa forma de peinarse al medio.
Y yo me debo llamar Nadie, por esta forma de desmerecerla.
Cierra la prensa y se levanta como si fuera al baño.
Lo presentía.
Su espalda es la de siempre,
la de escapar de los desconocidos.

 

 

 

 

PREMONICIÓN FOTOGRÁFICA

Mi rostro debe estar, junto al de mucha gente,
en el álbum de fotos de aquella japonesa
que ante la Catedral de Pisa, de repente,
practicó su deporte predilecto: hacer presa
del vientre de una kodac y de su óptima lente,
de todo lo que debe mostrar cuando regresa
–incluido mi rostro de turista inocente,
ni gótico, ni dórico, ni etrusco…– Qué sorpresa
se va a llevar el día que pregunten sus nietos
quién es el de la agenda y el boli en la camisa.
Tendrá que darme nombre, confidencias, secretos,
(la vieja Catedral se partirá de risa)
y yo seguiré haciendo preguntas y sonetos,
feliz de haberme vuelto un souvenir de Pisa.

 

 

 

 

MOCIÓN DEL VECINDARIO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAl Chaca

Los poetas son la mierda del barrio
lo único verdaderamente desechable.
Cuando la cogen con vestirse mal
o con llevar corbatas incoloras
o con bañarse sólo bajo la lluvia
o con enamorarse de otro poeta muerto
o con hacer ayunos indecentes
o con pintar penes en las paredes
o con domesticar murciélagos domésticos
o con toser dentro de las iglesias
o con ser genios
xxxxxlocos
xxxxxapóstatas
xxxxxadictos
xxxxxconvictos
xxxxxirrestrictos hijos de la Gran Poetisa de su Madre,
cuando la cogen con inmortalizarse,
nosotros, los vecinos decentes,
cómo sobrevivir sin leerlos.

 

 

Díaz-Pimienta, Alexis. Yo también pude ser Jacques Daguerre. Valencia: Pre-textos, 2001.

 

PASAJERO DE TRÁNSITO

febrero 16, 2013 2 comentarios

Pasajero de tránsito

 

LA MUCHACHA DE LOS ASCENSORES

Siempre hay una muchacha
que llega al ascensor en el último instante
para que alguien, gentil, detenga con la mano
la puerta automática.
En Madrid, en Bogotá, en La Habana,
en un hostal de Órgiva o en un hotel de Medellín.
Siempre hay una muchacha, y es la misma.
Lo he descubierto casualmente.
Le he dicho: –Ya te esperaba, entra.
Y ella, con disciplina de muchacha atrasada,
se ha acomodado al fondo, donde siempre.
Todos la miran de soslayo, pero luego la olvidan.
Ella nos mira a todos con familiaridad,
con la certeza de hallarnos en el próximo ascensor,
dentro de poco.
Le he dicho: –Ya te esperaba, entra.
Pero ella sabe que la he esperado en todas las ciudades
y que esta escena se repetirá hasta el último edificio.
En Cartagena del Caribe y en Cartagena del Mediterráneo,
en México, en Milán, en La Habana de nuevo.
Sonríe y no me mira.
Ha descubierto que también soy el mismo:
el oportuno dueño de la mano que detiene la puerta.
Sonríe y no me mira. Así está bien.
Si se distrae, puede ocurrir que llegue
antes de tiempo, al próximo ascensor,
en cualquier parte.

 

 

 

EN LA PISCINA DEL HOTEL SEVILLA

Esa muchacha de la piel oscura,
la que besa y abraza al europeo,
la de las trenzas falsas, la que apura
una cerveza Hatuey, la del seseo

impostado en su argot de tierra dura,
de barrio bajo, de hábil cubaneo;
esa muchacha, la de la cintura
como un violín tensado de deseo;

esa muchacha con la noche puesta
a lo largo del cuerpo, la que acuesta
toda su sombra sobre el sol de Europa;

esa muchacha ignora que yo existo,
que le escribo un poema, y que la visto
con versos, mientras él quita su ropa.

 

 

 

EL POETA FRUSTRADO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxY alguna vez condecorarán al poeta
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpor usar palabras como fuego.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJuan Gelman

A veces quisiera ser un poeta social,
de esos que esriben versos duros como panes viejos,
versos obscenos,
xxxxxxxxxxxxgordos,
xxxxxxxxxxxxxxxasfixiantes.

A veces quisiera ser Juan Gelman,
poner la palabra “fuego” en una estrofa,
escribir un verso largo como el silbido de una bala.

Pero estoy en un parque,
esperándote,
llegas de pronto,
con tu saya cortísima,
y el viento abre todas las cárceles.

 

 

Díaz-Pimienta, Alexis. Pasajero de tránsito. Las Palmas de Gran Canaria: Ediciones Excmo. Ayto. de Las Palmas de Gran Canaria, 1997.

 

EN ALMERÍA CASI NUNCA LLUEVE

febrero 15, 2013 2 comentarios

En Almería casi nunca llueve

 

TODO

Si un hombre a los cincuenta años
se enamora de una adolescente,
su pasión confirma la teoría de Einstein,
la filosofía de Kant, la angustia de Shopenhauer,
el teatro de Shakespeare, los zapatos de Chaplin,
y la inocuidad de las puestas de sol.

Si una muchacha en plena adolescencia
se enamora de un hombre de cincuenta años,
su pasión confirma la teoría de Einstein,
la filosofía de Kant, la angustia de Shopenhauer,
el teatro de Shakespeare, los zapatos de Chaplin,
y la inocuidad de los amaneceres.

Si se besan y caminan del brazo por La Habana,
ya lo habían advertido Einstein, Kant,
Shopenhauer, Shakespeare, Chaplin;
si se desnudan en un cuarto de hotel y son felices,
tenían razón los que han llorado en los crepúsculos.

Si, en fin, se aman, todas las otras parejas existentes
(matrimonios legales y metálicos, amantes hotelómanos,
novios castos o impúdicos, simples enamorados,
pretendientes de todos los tiempos y lugares)
han sido y son simple coincidencia,
literalmente, s-i-m-p-l-e c-o-i-n-c-i-d-e-n-c-i-a.

 

 

 

EL OLOR DE LOS ÁRBOLES

Los árboles tienen un olor parecido al olor de tus senos,
un olor entre azul y amarillo,
un tenue olor a sábado con lluvia,
a cine mudo con música de pájaros.

Los árboles tienen un olor parecido al olor de tus manos,
un olor entre blanco y violeta,
un tenue olor a poemas nocturnos,
a balcón hacia el mar,
a miradas de escándalo.

Los árboles tienen un olor parecido al olor de tu vientre,
un olor entre verde y saliva,
un vivo olor a sábanas y copas,
a sopas tibias y marea revuelta.

Los árboles tienen un olor parecido al olor de tus piernas,
un olor entre negro y cansancio,
un olor cursi, casi barítono,
casi palabra escatológica.

Los árboles tienen un olor parecido al olor de tus muslos,
un olor de colores imprecisos,
un olor triste y cándido.

Los árboles tienen un olor parecido al olor de tu sexo,
pero no tanto.

 

 

 

POEMA COLOQUIAL SIN MOTIVO APARENTE

Este documental de La Habana a principios de siglo,
con sus tranvías, con su gente apurada caminando hacia mí;
esas escenas en blanco y negro como la misma vida,
los anuncios lumínicos, los sombreros,
las insólitas faldas de las señoritas;
este documental donde yo no aparezco todavía
pero la lógica indica que pasaré por esa esquina exacta,
que tomaré el tranvía hacia los ojos de otra gente;
esos recodos de la ciudad donde el tendido eléctrico
está lleno de pájaros,
y las columnas cubiertas de propaganda electoral,
y los balcones de las casas con niños
que peligran en los barandales;
este documental donde un desconocido mira hacia la cámara
sin saber que seguirá mirándome tantos años después;
este documental que no ganará premios
ni resiste el más leve comentario crítico,
que nadie viene a ver a este cine olvidado
de un pueblo de campo;
que la proyeccionista accedió a proyectarlo con fastidio;
este documental triste y silente,
me ha recordado, no sé por qué, los ojos de Natalia.

 

 

Díaz-Pimienta, Alexis. En Almería casi nunca llueve. Sevilla: Qüásyeditorial, 1996.

 

CUARTO DE MALA MÚSICA

febrero 14, 2013 2 comentarios

Cuarto de mala música

 

Éste fue el primer libro que leí y me compré de Alexis Díaz-Pimienta, y desde entonces no he dejado de leerlo junto a los otros doce libros suyos que tengo. Aquí tienen varios poemas de ese primer libro suyo que leí.

 

 

CUARTO DE MALA MÚSICA

Este cuarto está lleno de ruidos indeseables y perfectos.
Todo el silencio en sus paredes, toda la indiferencia.
Está lleno de pasos y silbidos,
de pedazos de aire que desplaza un adiós,
sacudidas de un polvo al que ya pertenezco.
Más allá de su espacio está su música,
gris y mojada como pan de nadie.
Medusa acústica, sus voces trepan las paredes,
se cuelgan de sus lámparas,
me acorralan, me invaden: goznes, mamparas, grifos,
escalones, muebles, piedras, raíces del cuarto
mandándome callar, engordando de mí,
volviéndome otra voz de su memoria.
Lo siento girar, lo oigo sangrar a gritos.
La madera enfermiza suelta todo su odio,
fotos anónimas, telarañas crujientes,
largo escándalo más allá de sí misma.
Cómo escapar de esta música atroz,
este cáñamo apretando mis palabras,
a quién rogar un toque de nudillos, un módico saludo.
Por sus hendijas no entra luz sino tiempo,
no entra aire sino gorjeos cíclicos,
imitaciones de las voces del cuarto.
Y caen sobre mi cáscara, sobre mis vidrios interiores,
contra mi voz residual, única y débil.
Sálvense ustedes, no crucen el umbral.
Hay todo un laberinto y más allá mi voz
y más allá la puerta, siempre la puerta
con forma de palabra feliz, de gesto amable.
Aquí duermen los ruidos de todos los tiempos:
yelmos y palomas, escafandras y lotos, cemíes y poetas.
Sálvense del Rumor Universal.
Las paredes son todo el silencio,
la maldición perfecta, conjuro irreversible.
Sálvense ustedes y déjenme así,
momia envuelta en sonidos,
celador de un relicario acústico.
Somos el cuarto y Yo.
Nos amamos incestuosamente.
Nos odiamos incestuosamente.
Somos el cuarto y Yo. Los únicos.

 

 

 

ÁNGULO CERO

Las esquinas siempre fueron lugares difíciles,
podios hacia la nada, vértices.
El más conocedor de las esquinas
alguna vez equivocó las flechas y dobló hacia sí mismo.
Una esquina terrible y una esquina feliz
sólo se diferencian en los ojos del hombre que la cruza
o en las manos del que regresa del utópico
otro lado de la esquina.

Los peatones reflexionan en la esquina
sobre la eternidad del próximo paso.
Los cojos se detienen, los ciegos se detienen,
los ancianos miden el día por las esquinas que descuentan,
las novias no aceptan que las citen sino es en cierta esquina
(un mismo novio en cada esquina de la ciudad es otro.)
Los perros orinan mejor en las esquinas.
Los gorriones, con migajas y esquinas, son felices.
Los suicidas nacen en las esquinas.
Los divorciados lloran.
Los locos sueltan la risa como un conejo mágico.

El mundo es sólo eso: una esquina redonda.
Y el universo un dédalo de esquinas mal trazadas
con transeúntes extraviados e inermes.

Todo tiene su esquina engañosa:
los edificios, los árboles, las hembras,
las canciones de amor, las corbatas de uso,
la misa, el eco, el pan intacto:
todo tiene su esquina para caerse boca arriba.
Y hubo épocas de esquinas incendiadas,
esquinas de rituales, de suplicios, de adulterios.
Y hubo héroes de esquina, santos de esquina,
ídolos y líderes con una esquina al hombro.
Y, finalmente,
todos somos una esquina de tiempo:
un infinito cruce de fechas alternas.

 

 

 

EN EL PARQUE

xxxxxxxxxxxxxxxxxpara Lilo Vilaplana

Una joven acaba de cruzar las piernas
y el poeta espera que el viento sea su cómplice.
Vigila irrespetuosamente el borde del vestido,
el único camino a la felicidad.
La joven sonríe, ajena a la importancia de su muslo,
hablando de perfumes o novios o promesas.
Y el viento soplará
–ante tanta insistencia soplará–
pero la dicha está en que la mano de la joven
baje a tiempo, en que su piel siga siendo posible.

 

 

 

CASI UNA ELEGÍA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Carmen Gloria Quintana y Rodrigo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRojas, jóvenes chilenos quemados por
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxuna patrulla en plena calle.

Yo pude amarte, Carmen Gloria,
ser piel sobre tu piel sin llagas,
ser alpinista en tus tobillos jóvenes.
Pudimos estar citados aquel día
diez minutos antes o después
y encendernos a besos
y explotar
porque un cuerpo de mujer es muy inflamable.
Pude, incluso, no ser fiel contigo.
Uno es tan mujeriego, Carmen Gloria.
Pero hoy no reconozco este pedazo de papel
rescatado del fuego
recorte donde un ex-rostro de mujer
quema las manos.
Entonces ardo,
alzo tus esquimosis como una pancarta,
envidio a Silvio cuando va a Santiago
y me apago en la ventana
viendo como se queman los parques en silencio.

 

 

 

SOBRE LA INUTILIDAD DE LA POESÍA

Morirán los violines
a fuerza de tratar de convencer al tiempo
(morirán, simplemente.)
Y quedaremos huérfanos, infelices,
con todas nuestras culpas.

Y al entierro de los violines
vendrán las mariposas.

Morirán las mariposas
a fuerza de tratar de convencer al tiempo
(morirán, simplemente.)
Y seguiremos doblemente huérfanos,
infelices, con todas nuestras culpas.

Y al entierro de las mariposas
vendrán los poetas.

Morirán los poetas.
Morirán los poetas, simplemente.

 

 

Díaz-Pimienta, Alexis. Cuarto de mala música. Murcia: Editora Regional de Murcia, 1995.

 

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