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Archive for octubre 2021

MALA CONCIENCIA

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DIECIOCHO

xxxCamino, oigo a la gente hablar. Y, aunque el idioma
es el mismo, me siento extraña, cada vez más extraña…
Camino y ni siquiera parece que estoy pisando del todo.

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DIECINUEVE

xxxFaltaban .unos .treinta .metros .para .llegar .a .tierra.
Todos nos tiramos al agua. En .la .playa la .Guardia .Civil
estaba esperándonos. A mí me llevaron al hospital. Tenía
mucha fiebre. Estuve .diez .días ingresado. Durante todo
ese tiempo, ni una sola vez me llamaron .por mi nombre.
Simplemente era «el moro de la doce».

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VEINTIDÓS (IDENTIDAD)

xxxEl padre de su primera hija es argentino.

xxxEl de la segunda, chileno.

xxxElla nació en Cuba.

xxxAunque es rubia de ojos azules y vive en Estados Unidos.

xxxDa clases de literatura caribeña.

xxxSu madre sólo entiende el español.

xxxY en casa tiene que reñir a las niñas para que entre ellas
no hablen todo el rato en inglés.

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VEINTITRÉS

xxxTodas las tardes, después de comer, Emilia y Gladys
se sientan en la .mesa .camilla .para .ver juntas la tele-
novela.

xxxAllí, .en .silencio, frente .a la .pantalla .iluminada (un
argumento previsible, unos .personajes .planos, un final
feliz), .las .dos .se .compadecen .por .igual de la fortuna
adversa de la protagonista y sufren de la misma manera
con las asechanzas del villano.

xxxLas dos paradas en aquel salón.

xxxLas dos llegadas de muy lejos: una, de la necesidad;
la otra, del olvido.

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VEINTICUATRO

¿Cuánto dinero tengo que pagar para enviar dinero?

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VEINTISIETE

Gladys no pronuncia la z.

Emilia no entiende la mayor parte de lo que oye.

A veces no sé cuál de las dos es más extranjera.

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TREINTA

xxA .Emilia .le .gusta .madrugar; a Gladys, levantarse
tarde.

xxEmilia .siempre .ha .sido .de xleche xfría xcon xuna
madalena; xGladys xprefiere .café .bien .caliente .con
galletas.

xxEmilia las lentejas se las come sólo si las pasa antes
por el pasapuré; Gladys no soporta las lentejas.

xxTanto a Gladys .como .a .Emilia con quien de verdad
les gustaría estar es con sus hijos.

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TREINTA Y TRES

xxGladys lleva siempre un reloj en cada muñeca.

xxBaratos, de .colores .chillones, de ésos .que se
compran en los chinos.

xxEl de la mano izquierda .marca la hora de aquí.

xxEl de la derecha (¿qué estarán haciendo ahora
mismo?) la de Ecuador.

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TREINTA Y CINCO

Cuatro pastillas al día.

Una por cada hijo que ha tenido.

Una por cada vez que el teléfono no suena.

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TREINTA Y SEIS
(MOTIVOS PARA ESCRIBIR UN LIBRO)

Hay libros que se escriben (dicen) por necesidad.

Hay libros que se escriben (aseguran) por interés.

Y otros, como éste, simplemente por mala conciencia.

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MADE IN CHINA (ESTRATEGIA Y MÉTODO
xxxDEL JUGADOR DE TENIS DE MESA)

También cuando se escribe un poema

hay que golpear un objeto pequeño

con la fuerza justa.

De manera que, si la pelota no sobrepasa la red,

probablemente se haya leído,

pero no vivido lo suficiente.

Por otra parte,

si, una vez superado

el primer obstáculo,

el exceso de energía la lleva a no tocar

el campo contrario

(pasarse de largo vale tanto

como quedarse corto),

quizá la pasión de lo vivido

traicione a lo escrito.

No obstante,

aunque suene a contradicción,

la literatura, para serlo de verdad,

debe tratar por todos los medios

de no parecer literatura.

Ni el juego algo más que un juego.

Porque si, a pesar de haber salvado la red

y haber botado dentro de los límites de la mesa,

el adversario no logra devolver el golpe

(evitar la victoria representa

el último ejercicio de contención),

tal vez el poeta tendría que plantearse

definitivamente

dedicarse a otra cosa.

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Cumbreño, José María. Made in China. Mérida; Ed. de la luna libros, 2013.

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A PUNTO DE CAER

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A PUNTO DE CAER

Nada es tan necesario al hombre como un trozo de mar
y un margen de esperanza más allá de la muerte,
es todo lo que necesito, y acaso un par de alas
abiertas en el capítulo primero de la carne.

No sé cómo decirlo, con qué cara
cambiarme por un ángel de los de antes de la tierra,
se me han roto los brazos de tanto darles cuerda,
decidme qué haré ahora, decidme qué hora es y si aún hay tiempo,
es preciso que suba a cambiarme, que me arrepienta sin perder una lágrima,
una solo, una lágrima huérfana,
por favor, decidme qué hora es la de las lágrimas,
sobre todo la de las lágrimas sin más ni más que llanto
y llanto todavía y para siempre.

Nada es tan necesario al hombre como un par de lágrimas
a punto de caer en la desesperación.

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de Otero, Blas. Obra completa (1935-1977). Barcelona; Ed. Galaxia Gutenberg, 2016.

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HERE’S LOOKING AT YOU

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sobre un nido de avispas

cuando las cintas de cromo
arden con los primeros rayos cuando el viento
eléctrico golpea el cristal de las horas de sueño cuando
estaciones intermedias mueren abandonadas y el vagón se
precipita siempre hacia el final de las historias resulta complicado
reparar en el paisaje cuando el miedo se instala en los zapatos cuando
bajar la guardia no parece buena alternativa cuando el pulso late en doble
fila y el motor permanece atento a todas las llamadas no es sencillo
mantener la calma cuando duelen las sonrisas los tapujos se
disuelven los minutos son basura la garganta suda tinta
en inútil lamentarse descifrar marañas comprender
silencios despejar la puerta masticar la culpa
caminar bajo bombas de racimo

despertar

sobre

un nido

de

avispas

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every little requiem

en cada giro de cuna
en cada cambio de talla
en cada corte de pelo
en cada foto velada

vivimos rodeados
de pequeñas muertes cotidianas
de infinitas despedidas

caminamos pensando en el último salto
sin reparar en que vamos dejando un rastro cada vez más lejano

los cimientos se agrietan
los lienzos se desgarran
nuestra imagen pierde brillo
y un día
xxxxxxxel menos pensado
todo salta por los aires

ponemos cara de póker
reclamamos la cuenta

pero las señales nunca dejaron de ser evidentes

te veo
y siento la punzada de miles de horas
el peso de los años
de cientos de generaciones

me reconozco
en tus silencios
en tus pasos vacilantes
y presiento que a medida que respiro
nuestros trazos tienden a ser paralelos

te observo
cuando llega la brisa húmeda
xxixxxque precede a la lluvia

es entonces cuando
se abren cajones
y aparecen títulos de crédito

en entonces cuando
viene a mi mente
cada réquiem

cada fucking little requiem

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Letras Mayúsculas

Al poco tiempo de aquello
escribí una canción
con música de Cat Stevens

Buscaba hablar de vuelos rasantes
de la sensación de andar en volandas
de los últimos días en esa casa.
Comencé abriendo ventanas
y acabé escupiendo sangre
sobre las cueras de acero.

Nada ocurre como lo recordamos,
imaginación y memoria
xxxxcomparten almohada.

Al poco de que nos echaran escribí una canción
xxxxxxxxxcon música de Cat Stevens.
Las estrofas se borraban
y terminé consciente de que, en realidad,
sabía muy poco de ti.

Qué pasaba por tu cabeza
xxxxxjusto antes de dormir
qué pensabas
xxxxxal mirar tu reflejo…

Recién entrado el primer otoño escribí una canción
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon música de Cat Stevens
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxy me estremezco al pensar
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxque nunca tuviste mis años,
que jamás te veré como un hombre viejo,
que esta parte de la letra te sorprende igual que a mí.

Nunca nada es para siempre.

Nunca nada ocurre en vano.

Siempre hay música en el fondo.

hace más de veinte años escribí una canción
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon música de Cat Stevens
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxy ayer volví a rescatarla
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxen un bloc de páginas gastadas.

El dolor nos orienta.

El miedo nos atrapa.

El norte nos apremia.

La muerte es una maldita hija de perra.

Sin haber vaciado las cajas,
rodeado de cristales rotos,
escribí una canción
xxxde cuero encogido
xxxxxxropa empapada
xxxxxxxxxy letras mayúsculas.

Con música de Cat Stevens.

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Townshend, Harvey. Here’s looking at you. Murcia; Boria ediciones, 2021.

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DIN DIN DON -extracto-

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[…] pero incluso en los cuentos hay quienes van
soltando garbanzos para que los caminantes
calculen por dónde seguir.

Un día dijo una poeta desde su cátedra: Del mundo
en todos los pueblos / siempre historias sonaron
de niñas / con su roja caperuza cubiertas.

Los caminos difíciles ponen en la mejilla de una
chica un color rosado como el de una (mira, una
piedra lisita, brilla) como el de una rosa de color
rosado.

No hablábamos de hadas porque nuestras madres,
pobres, se cubrían con capas de paja de centeno.

Si vas a Compostela por el Camino del Norte y
acercas la oreja a una losa del empedrado, sentirás
que resuenan primitivas campanas parisinas.

La linda Guadalupe iba dejando abalorios
brillantes en la oscuridad de los mundos.

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Un bastón un palito un hombro, todo el mundo
necesita a veces apoyarse en algo aunque se quiebre.

No es cierto que en todas las aldeas tengamos
abuelos contando fantasías porque en algunas las
metralletas se cargaron a todos los abuelos.

A Lupe le gustaba caminar por caminos difíciles,
decía que le llenaban la cabeza de asombros.

Hay quien opina que es bueno andar de espaldas
de vez en cuando porque eso ayuda a robustecer las
vértebras.

La vida se siente (un gorrión, cantando), se siente
con más fuerza subiendo los montes por caminos de
cabras.

En las cuestas, ella tiraba de mí para que no me
cansara como ahora me canso.

Las piedras de los caminos tienen memoria y saben,
y entornan los ojitos para recordar.

No las abuelas en una batalla se murieron / pero
en negro percal revestidas y al hombro el sacho /
sin ganas se habían quedado de fabular y rezaban
y rezaban.

A veces una senda que parecía fácil se transforma
en barranco.

Si las campanas suenan din din don, eso es señal de
que una mujer ha muerto.

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*

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Nombres de albergues a lo largo del viaje flechas
encrucijadas, heredé de mi padre el respeto a la
Historia y el cuento de una vaca tan bonita tan
rubia tan dulce tan que alimentaba ella sola a una
aldea entera.

Mis vecinos, cuando viene el buen tiempo y los
días van siendo más largos, se reúnen y salen con
sombreros y desbrozadoras.

¿De cuántas maneras se puede poner el cuerpo a
trabajar?

Y ¿cuántos pájaros habrá (nubes, allá, collage
de figuras) a lo largo del camino de carros que va
desde O Alto da Pena hasta Ponte Taboada?

Un cántaro de rosas / le llevaré salvajes / bien
colmado / el día que todo esto termine, y de paso a
ver si ya puedo hablar un poquito con ella.

Este es el tiempo de la mudez desconsolada.

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*

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Petirrojos pardales ruiseñores mirlos, ¿cuántos
habrá de estos entre París y Compostela?

Historias los vecinos contaron de lobos / que a los
hombres mataban / de la justicia huidos por los
montes de Galicia.

La amiga que ya no está (bola de nácar) era un
espino albar.

Con desbrozadoras limpian la pista que lleva
al cementerio, y el cementerio mismo también
lo limpian para que no se enfaden los que allí
descansan.

Una inicia un trayecto por un camino y las horas
pasan y pasa el día y después viene la noche con
sus luces o con su oscuridad y llegas a un punto
en que comprendes que vuelves a estar allí donde
habías empezado como si el final fuese una copia
del principio y a eso le llamamos procedimiento.

Le pedíamos historias de la guerra, pero él siempre
respondía que era mucho mejor hablar de vacas.

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*

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Aulagas zarzas genista codesos espesura, por una
vereda una vez me entré/ entre fincas de dorado
cereal cultivadas / y de amapolas colorados
campos. De repente se volvió todo selva y tardé
mucho tiempo en salir de aquel enredo.

Mi hermana Marifé, que tampoco está, contaba la
historia de un primo segundo (piedra de cuarzo
con forma de tejado) al que le había explotado
una granada en la mano y había perdido el brazo
como Cervantes.

Raro es el día que no abro la puerta del cuarto
de mis difuntos y les pido consejo para salir de
cualquier encrucijada, ellos saben y cuentan muy
reposados.

No me resigno a que mi amiga tenga que pasar al
cuarto de la memoria, tan joven como era, con
aquella carita y aquel pelazo.

Somos muchas las que andamos todo el rato
preguntando para saber por qué pasa lo que pasa.

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Pichel, Luz. din din don y más hortensias azuis. Madrid; Cartonera del escorpión azul, 2021.

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TIERRA

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TIERRA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQuia non conclusit ostia ventris
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJob, III, 10.

Humanamente hablando, es un suplicio
ser hombre y soportarlo hasta las heces,
saber que somos luz, y sufrir frío,
humanamente esclavos de la muerte.

Detrás del hombre viene dando gritos
el abismo, delante abre sus hélices
el vértigo, y ahogándose en sí mismo,
en medio de los dos, el miedo crece.

Humanamente hablando, es lo que digo,
no hay forma de morir que no se hiele.
La sombra es brava y vivo es el cuchillo.
Qué hacer, hombre de Dios, sino caerte.

Humanamente en tierra, es lo que elijo.
Caerme horriblemente, para siempre.
Caerme o, de elegir, no haber nacido
humanamente nunca en ningún vientre

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de Otero, Blas. Obra completa (1935-1977). Barcelona; Ed. Galaxia Gutenberg, 2016.

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999 PALABRAS -extracto-

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búfalo y nube,
ser alguien en la cumbre,
bajar a donde ríen
los zagales y las orugas,
tijeras y pan,
donde las toman las dan,
mis alfileres caen
al costado del monedero,
nadie trajo dinero,
tiza y tazón,
lo que quiera el corazón,
en siete días
se cumple la profecía,
las ventanas verdes
del pequeño castillo
solo se abren
hacia adentro.
quien ama la propaganda
desconoce su situación.
dame lluvia y silencio,
después vino y una canción,
quien espera la revuelta
se morirá arrodillado,
menos es más,
salvo a la hora de amar.
mi dolor no es de este
mundo, al oeste del material-
ismo, mi dolor es tu muerte
sin sentido en la acera,
en el sillón, en la sedación
que llaman productividad,
en la verdad de la guerra,
de la guerra santa,
como si la paz fuera
el afuera de la santidad,
y así se escribe la Historia.
bala y avestruz,
tortuga y caldero
de sopa, la rosa
de plástico, su fragancia
de píxeles, el mundo
al oeste de la mercancía,
sólo la mente,
la que miente es la mente,
decir verdad,
desobturar el vacío,
beber de las fuentes,
no envasar, no
aplazar, beber
hoy del hoy,
ser un soy y no un seré,
cuidar el ahora,
que es sacro,
lo vivo ahora,
su hora por hora,
no su futuro,
amar el furor y la calma,
amarlos sin tensión,
no una guerra
de dicotomías,
no la tuya contra la mía,
las migajas de la guerra
no, no, no.
espiritual y arena,
castillo de arena,
arenal de flor blanca,
el mar y el aire
te reconocen,
tú te reconoces
en el aire y en el mar,
de ahí lo hogareño
e íntimo
del castillo de arena
que de niño
construías con tus papis.
búfalo y nube,
la inexistencia de lo desplazado,
juegos de atención
a la atención correcta,
corro en torno al juego,
la vida sin soberbia,
lo sobrio de lo excelente,
jugar y soñar,
cuidar del presente
como quien
defiende la alegría
y la pequeñez
de toda injuria o dominio.
hágase la paz
y no la guerra,
volamos a lo aún
por crear, por vivir,
el agua en el labio,
el hábito de beber
cuando la sed, beber
en la mano, en el corazón.
el cuerpo en la palabra,
pero más aún
en el cuerpo a cuerpo
de la vida, del zurdeo
algorítmico de la voz
que baila.
¿cantás y bailás, vos?
lo ahorcado calla.
desacelera, desnuda,
desposee.
en la ventana se muda
a cada instante el color
el paisaje,
el pasaje de colores pasa
de la claridad a lo sombrío
día tras día, diablillo
de los matices, rebeldía
de lo real a fijarse, a morir.
morar en los matices,
matar la muerte, matar
la guerra, su intención
de uniformar la salud
y pudrir la vida,
fosilizarla, pero que no
muera, que muerda
el polvo, eternamente.
búfalo y nube,
praderas y horizontes,
el poema es poco,
un poco nimio,
nada de nada, resto,
el todo está más allá
de lo dicho,
el resto es lo que nos
queda, el resto
es donde vamos
minuto a minuto
respirando,
conspirando,
mojando arena
y salpicando agua
entre las incesantes
olas y su música.
(…)

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Gómez, Víktor. 999 palabras. Madrid; Cartonera del escorpión azul, 2021.

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ENTONCES Y ADEMÁS

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ENTONCES Y ADEMÁS

Cuando el llanto, partido en dos mitades,
cuelga, sombríamente, de las manos,
y el viento, vengador, viene y va, estira
del corazón, ensancha el desamparo.

Cuando el llanto, tendido como un llanto
silencioso, se arrastra por las calles
solitarias, se enreda entre los pies,
y luego suavemente se deshace.

Cuando morir es ir donde no hay nadie,
nadie, nadie; caer, no llegar nunca,
nunca, nunca; morirse y no poder
hablar, gritar, hacer la gran pregunta.

Cuando besar a una mujer desnuda
sabe a ceniza, a bajamar, a broza,
y el abrazo final es esa franja
sucia que deja, en bajamar, la ola.

Entonces, y también cuando se toca
con las dos manos el vacío, el hueco,
y no hay donde apoyarse, no hay columnas
que no sean de sombra y de silencio.

Entonces, y además cuando da miedo
ser hombre, y estar solo es estar solo,
nada más que estar solo, sorprenderse
de ser hombre, ajenarse: ahogarse solo.

Cuando el llanto, parado ante nosotros…

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de Otero, Blas. Obra completa (1935-1977). Barcelona; Ed. Galaxia Gutenberg, 2016.

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DE SILUETAS Y FALTA DE RESPUESTAS

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SILUETAS

¿Para .qué .resistirse .a .la .frontera? Hay .un .desvestimiento
en .las .paredes .en .las .que .forjo .el .habla .por .extender la
lengua; .siempre .como .pequeñas .marionetas .en .un .teatro
sin hilos, abrimos nuestras cuerdas vocales .agitadas al viento.
Tu sombra .ha .iluminado .cuanto .de ..interpreta: la mujer
impaciente que espera el autobús, aquel adolescente que llega
tarde a clase y los .que .van .al .raso, sin abrigo, los que duer-
men .y .callan. Todo lo que se encuentra iluminado .no es más
que sombra exacta, propia .del .resplandor .de una caverna de
la que afloro .con .la .brutal violencia del sexo golpeado por la
sangre. Es a través del cuerpo .que .tira de los ojos por el que
ya el contorno .no es contorno; como un diminuto fuego fatuo
tus ojos encendidos.

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DESPLIEGUES

Sobre xlos xcauces xde xla xmemoria, xarcos: .hilos .entre .los
vértices. La xligera .espesura .que .media xentre xel .paladar .y
los xoídos, .sonoros, .lo xque xqueda xtan xleve. Lo .que .pulsa
hacia .afuera. Como .células .que .se multiplican, metástasis del
aire. Ser .soñada .por .ojos que han soñado que sueñas. Es rapi-
dez. Abierta, una vez más, la cuenca del deseo apaga el día y la
noche. Para dejar .pequeños .surcos que se abren, que se abren,
que .se .abren. Con .la .fugacidad .del .propio .rastro, del .rostro
que se hunde sobre sí mismo, elástico.

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Apenas escondida de mí misma, la fuga
en la orfandad, el sosiego
en que invento la niña que no fui.

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Soy
la que nunca soy
cuando soy

yo

la sombra sin figura
el paso sin camino soy

la que nunca fui
cuando soy

yo

avanzo sin paisaje
construyo sin pilares
mi habitación

el añico
el cristal que se rompe
contra sí mismo

soy

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En el vientre vacío
una pregunta

padre

la soledad que acuno
el óxido del tiempo el relámpago
súbito
que inventa la respuesta imaginada
una pregunta

padre

una pregunta un sueño un embrión
de la nada que se enciende en la noche
que se incendia
contra la oscuridad
del laberinto
contra la propia línea de la sombra
en el suelo
ahora y en la hora de nuestra muerte

padre

la pregunta

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Una paloma
se introduce en la noche
ciego es el infinito
que se abre
contra el final del viento

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La rapidez de la ciudad, su prisa cuando al anochecer
entre los rascacielos se levantan restos de las batallas
y a través de sus calles la vida se pregunta
por la vida.
Aquí pudo ser la ira de Dios.
Jamás hubo respuesta.

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Gorría, Ana. De la supervivencia. Poemas 2006-2016. Madrid; Ed. Los libros de la marisma, 2018.

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EN UN CHARCO

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No vengas ahora. (No vengas ahora,
aunque es de noche.)
Vete, huye.
Hay días malos, días que crecen
en un charco de lágrimas.

Escóndete en tu cuarto y cierra la puerta y haz un nudo en la llave,
y mírate desnuda en el espejo, como
en un charco de lágrimas.

A la orilla del mar me persigue tu boca
y retumban tus pechos y tus muslos me mojan las manos,
en un charco de lágrimas.

Me acuerdo que una vez me mordiste los ojos.
Se te llenó la boca de pus y hiel; pisabas
en un charco de lágrimas.

Despréciame. Imagíname convertido en una rata gris,
sucia, babeante, con las tripas esparcidas
en un charco de lágrimas.

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de Otero, Blas. Obra completa (1935-1977). Barcelona; Ed. Galaxia Gutenberg, 2016.

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CURSO PRÁCTICO DE INVISIBILIDAD (POESÍA 1998-2012)

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LA PARTE POR EL TODO

Todas las casas se construyen con presencias y ausencias.
El ladrillo que se pone será un muro.
El ladrillo que no se pone será una puerta.

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ESCRIBIR

Enhebrar una aguja con los ojos cerrados.

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MENSAJES EN EL CONTESTADOR

Vivo solo.
Aunque a veces, en el trabajo, marco el número de teléfono de mi casa.
Y pregunto por mí.

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CONDUCCIÓN NOCTURNA

Dicen que de noche lo mejor es guiarse por las líneas de la carretera.
Que basta con seguirlas.
Sin embargo, no sé, aquella vez que me llamaste de madrugada
xxxpara pedirme que fuera a tu casa.
Porque tenías algo importante que decirme.
Porque no podías dormir.
Sí, cuando me confesaste que te habías enamorado de otro.
(Seguramente serían figuraciones mías.)
Pero entonces tuve la impresión de que había más curvas que nunca.

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METAMORFOSIS

Los dictadores se convierten en ex dictadores.
Los ex dictadores, en senadores vitalicios.
Los senadores vitalicios, en inofensivos ancianos.
Y los inofensivos ancianos, finalmente, terminan perdiendo la memoria.

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BESTIARIO

Álbum de familia.

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CURSO PRÁCTICO DE INVISIBILIDAD

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Álvaro Valverde

La invisibilidad no constituye un estado objetivo. Depende más de quien observa que de lo observado. Puede ser que el objeto en cuestión no absorba la luz, que tampoco la refleje, que esté detrás de otro objeto (distinto al primero), que sea del mismo color que el decorado, que se encuentre justo en el centro de la oscuridad, que ocupe un punto ciego o que altere, como los camaleones, su apariencia. El escapismo. La psicología del engaño. Hay microscopios que permiten fotografiar un átomo y telescopios que captan el brillo de estrellas muertas. El espejismo no es una simple ilusión óptica, ya que la combinación del calor y el desierto no produce una imagen cualquiera, sino precisamente la de aquello que el sediento viajero más desea. En el fondo, el público que pagaba por ver a Houdini tratando de liberarse de aquel manojo de grilletes y cadenas (aunque por supuesto no se atreviera a reconocerlo) no sabría decir si prefería que lo lograra o que muriese en el intento.

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Cumbreño, José María. Curso práctico de invisibilidad (Poesía 1998-2012). Logroño; Ediciones del 4 de agosto, 2013.

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BENNI GOODMAN Y WOODY ALLEN

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xxEncendí el tocadiscos a todo volumen para poder escuchar la música desde la ducha. Tea for Two, de Benni Goodman, es una de mis melodías preferidas. Me recuerda a Woody Allen, seguro que la ha incluido en la banda sonora de alguna de sus películas.
xxContador de historias. Qué gran función. Es casi mejor que el inventor de las mismas, porque las eleva a leyendas, las reparte, las expande, las exagera, las complementa y en muchos casos las mejora. Qué grande ser Woody Allen. ¿Profesión? Cuentista.

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Barnatán, Jimmy. Atlas. Madrid; Ed. Trama, 2005.

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MADE IN CHINA

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MADE IN CHINA (LAVADORA Y RETÓRICA)

xxSupongo que lo que explica mi atracción por los
bazares chinos es que, en el fondo, no son lugares
cuyas dimensiones tengan que ver con la realidad
(espacio), sino con la retórica (tiempo).

xxSupongo.

xxDe hecho, en los bazares chinos el término real casi
siempre vale menos que el imaginario.

xxPor eso, después de haber entrado en unos cuantos,
se comprende mucho mejor a Hamlet, príncipe de
Dinamarca que, sin embargo, hablaba en inglés.

xxHe tenido que acostumbrarme a escribir con la tele
puesta.

xxIncluso em convenzo a mí mismo de que ya no sería
capaz de hacerlo en silencio.

xxEn un programa sobre adolescentes y cirugía
estética (a Oscar Wilde le habría encantado), un señor
que habla con subtítulos explica que, mientras que las
jóvenes de Occidente piden, como regalo de fin de
curso, unos implantes de silicona, lo que desean las
asiáticas es operarse la nariz y los ojos para no parecer
tan orientales.

xxLa voz del actor de doblaje no suena como la voz del
actor.

xxLo que piensa el actor no lo piensa el personaje.

xxA veces el personaje improvisa y no sigue el guion.

xxEl guion es una novela adaptada.

xxParte de la novela se basa en la vida de su autor.

xxY el autor, que conoce las limitaciones del oficio,
firma todas sus novelas con un seudónimo.

xxEn poesía quedan bien este tipo de estructuras en
cadena, pues ayudan a engordar el ego de los lectores
aventajados a fin de que se sientan eso, lectores
aventajados, y, así, sigan comprando libros de poesía.

xxUn seudónimo se utiliza por humildad, soberbia o
mala conciencia.

xxEl caso es que funciona la estrategia comercial de
hacer creer que todo lector aventajado está muy cerca
(cerquísima) de ser un escritor en cierne, razón por la
que debe ir familiarizándose con la obra (y los tatuajes)
de sus coetáneos.

xxIrene me ha enseñado a preferir los andenes a los
trenes.

xxNo debo mencionar en el mismo poema a mi hija y a
mis exnovias. Un padre no posee otra naturaleza que la
de padre y cuesta imaginar que haya tenido vida antes
de nosotros. Vida y equivocaciones. Un padre no se
castiga a sí mismo.

xxLo que mira y lo mirado tratan en vano de coincidir
continuamente.

xxPorque (opción a), cuando lo que mira se dilata, lo
mirado se contrae.

xxEn cambio (opción b), cuando lo que se dilata es lo
mirado, a lo que mira le da por ponerse filosófico y
pierde su oportunidad de ver.

xxCómo va tomarse en serio a un país con catorce
fronteras.

xxPonerse filosófico o poner la lavadora. Esto último
representa un ejercicio de estilo desde el momento en
que uno ha de decidir (lavar con agua fría supone una
concesión a la crítica) si introduce en la cubeta (o no)
una de esas toallitas que impiden que los colores de
unas prendas se mezclen con los de las otras.

xxConviene escribir manteniendo la respiración
pausada y la espalda recta.

xxSi un personaje engaña a otro con la verdad, el
engaño parece menos engaño.

xxA Giorgio Armani lo dejó tan impresionado un
supuesto reloj de Armani que compró en Shangai por
veintiún dólares que, a partir de entonces, decidió
fabricar allí los auténticos relojes de Armani.

xxLa retórica. La misma retórica que establece que
también lo imaginario (que habíamos quedado en que
tenía como poco igual valor que lo real) debe ser barato,
falso y malo.

xxNi siquiera los templos permanecen continuamente
abiertos.

xxEs como si no cerrar jamás produjese no sólo un
conocimiento distinto del tiempo, sino incluso un
tiempo distinto, un tiempo sin consecuencias donde
todo se repone al instante.

xxReponer. Ponerse filosófico. Poner dentro de la
lavadora una toallita que absorbe los colores.

xxLa definición de sucedáneo da cuenta de la
capacidad de ciertas sustancias para sustituir a otras,
aunque, luego, tiene el detalle de aclarar que la copia
consiste en una mala versión.

xxUna leyenda asegura que el hombre aprendió a
escribir después de observar las huellas de los pájaros.

xxEn esencia, en el tangram únicamente han de
respetarse estas dos reglas:
xx1. Utilizar en cada figura todas las piezas.
xx2. No superponerlas.

xxAlicia descubrió que, n un poema, las palabras
están invertidas. De tal manera que, si quisiese conocer
lo que el poema revela, no tendría otro remedio que
leerlo reflejándolo en un espejo.

xxEl espacio, el tiempo, la retórica y una lavadora.

xxPero a veces ni siquiera eso surte efecto.

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UNO

xxElla había cuidado a su abuela desde que su abuela
dejó de recordar el nombre de sus nietos.

xxElla había cuidado a su madre desde que su madre
empezó a olvidarse de apagar el gas de la cocina y la
sopa hervía hasta evaporarse.

xxElla había cuidado a sus cuatro hijos desde que sus
hijos comenzaron a pesar más que su memoria.

xxEl paso del tiempo cambiaba sólo el tamaño de los
pañales.

xxPersonas que se lo hacen todo encima.

xxPor eso ahora no entiende nada.

xxUn número de teléfono.

Se busca empleada interna para cuidar anciana.

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CINCO

xxMi padre baja de vez en cuando a la cabina.

xxPrefiere no llamar desde casa. Para no tener
problemas con mi madre.

xx—¿Es que no tiene más hijos? ¿Es que tienes siempre
xxxxtú que ocuparte de todo?

xxMi padre en la cabina llamando a escondidas.

xxIntroduciendo las monedas en silencio.

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SIETE (MIGRACIONES)

xxSólo el extranjero ve cuando mira.

xxSólo cuando hablamos en otra lengua somos
conscientes de lo que decimos.

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OCHO

xxAhora ya las cosas están mejor. Ahora ya nos
entendemos, nos hemos acostumbrado la una a la otra.
Pero, al principio, la abuela de usted me las ha hecho
pasar bien malas. Todo lo que hacía le molestaba. Que si
comía mucho, que no me duchase todos los días, que qué
hacía sentada, que sus hijos no me estaban pagando
para que yo estuviese de brazos cruzados…

xxEn el fondo lo que creo que le pasaba a la abuela de
usted es que estaba enojada. Yo entonces llamaba a su
tía Paula, llorando las más de las veces. Le decía que no
podía aguantar aquello más tiempo, que me estaba
controlando todo el rato.

xx—Gladys, no te preocupes. El viernes voy a verla y
xxxxhablo con ella. Verás cómo así se calma.

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DIEZ

xxSobre la cómoda de su dormitorio tenía alrededor de
veinte portarretratos con fotos de toda su familia. Había
portarretratos pequeños, medianos, grandes, porta-
rretratos plateados, dorados, portarretratos de los chinos
y portarretratos de joyería, portarretratos tristes de puro
austero y ridículos de tan recargados.

xxAllí, convocado delante de aquel espejo de medio
cuerpo, comparecía un batallón de padres, hijos, nietos y
algún bisnieto que posaba muy sonriente.

xxElla pasaba revista todas las mañanas mientras les
quitaba el polvo y me contaba, por enésima vez, las
mismas anécdotas de cada uno.

xxYo a la mayoría sólo los conocía por aquellas
fotografías.

xxEl día del entierro tuve la sensación de estar
completando un álbum de cromos.

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DOCE

xxTodas las mañanas, mientras peina a Emilia
después de darle, sorbo a sorbo, el vaso de leche
caliente con galletas, Gladys se acuerda de su madre.

xxSe la imagina en su casa de Quito.

xxLavándose el pelo.

xxEmilia y ella tienen casi la misma edad.

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TRECE

xxLos españoles saben muy poco de nosotros y de
nuestros países.

xxRumanía les suena por el Conde Drácula.

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CATORCE

xxCuando cierra los ojos despacio es que algo le
molesta.

xxCuando se queja tres veces seguidas es que le duele
la pierna
.

xxCuando lleva callada más de media hora es que se
ha orinado en el pañal
.

xxCuando hay algo que le incomoda simplemente
parpadea mucho
.

xxCuando abre la boca todo el rato eso es que tiene
calor
.

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DIECISIETE

xxEntré en España como turista en diciembre de 2008.
Recuerdo que era jueves. La noche anterior tuve que
quitarle el pecho a mi hija y el viernes viajé a Madrid
.

xxElla lloraba, lloraba, lloraba…

xxCuando llegué al aeropuerto tenía los pechos que me
explotaban y la camisa manchada de leche
.

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Cumbreño, José María. Made in China. Mérida; Ed. de la luna libros, 2013.

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (135)

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Ayer me llegaron a casa las dos últimas locuras publicadas por la Cartonera del escorpión azul.

Desde aquí quiero agradecerles públicamente que me envíen sus publicaciones y si alguien lee esto y está interesado en la poesía que se ponga en contacto con ellos, algunas de las cosas que están publicando son auténticas joyas.

En cuanto pueda les cuento.

.

HAMBRE DE SER

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Pasan los cuerpos rápidos contra
mi cuerpo:
solo
minuciosas estampas, hambre de ser.
Minuciosos
latidos contra el asfalto son
vacíos que se rompen en la pregunta última.
Encadenados, torpes
cadenas, unos contra otros.

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En la extrañeza de saberme sola estás tú aquí
Me miras y te miro. Viene
entonces el látigo del reconocimiento.
La pupila se agranda
el futuro no es y
en el centro estás tú y
el pasado no fue
la aguja de la carne contra la carne,
el dardo,
la diana,
la orfandad,
la metáfora:
la grieta de la carne contra la carne.

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Contra tu sombra
el hilo de la música en que duermes,
la música que escuchas de mis manos
y que te trae hasta mí
desde tu sueño,
desde la esclavitud,
un acorde que une y que desune
en la vigilia:
negro, blanco, negro, otro gris,
en la guerra
un acorde,
otro gris,
desde mi esclavitud
mis ojos en tus ojos.
Tu violencia.

.

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Desnudos, despojados
vamos acariciando el ritmo que decrece
con la herrumbre del tiempo demorado:
el recuerdo.
Redonda, blanca, negra.
Otra clave de sol.

La imagen suspendida mientras
la música no cesa y
tu mano está en mi mano y
me acompaña lejos

se introduce
en el cuerpo
mientras la guerra no deja de sonar

¿Quién escucha la guerra?

Y nuestra esclavitud ciega
los laberintos

nos pesa sobre el cuerpo
la voz agria del día,
el temblor,
su estridencia.

.

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Apenas reconozco la música que suena en nuestras manos,
larva incipiente del pasado que espera más allá
de Tannhäuser,
más allá
de lo dulce y de lo trágico
mientras la niebla espesa contra los edificios
y los cuerpos no alcanzan a saberse
voy
de vuelo.

.

.

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En esta noche oscura te persigo incluso cuando es la noche
xxxxxya solo es
humedad extendida contra el regazo.

Incluso cuando no es más que luz de cobre que cae
disfruto de la luz porque parece la blancura del llanto que
xxxxxaún no se ha producido.

Habrá otra voz, la arista de la tarde al nivel del pantano.
El mordisco del animal que ha herido mi interior.
El amor que no pasa.

La lechuza y su vuelo
que despierta en mi lengua la posibilidad de los sentidos.

.

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Gorría, Ana. De la supervivencia. Poemas 2006-2016. Madrid; Ed. Los libros de la marisma, 2018.

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HIMNO NACIONAL

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APOCALIPSIS

Fue por entonces cuando la ciudad se sumió en el silencio.

Me dijiste No me hagas daño y yo te dije Si tuviera intención de herirte, ya
xxxxxxxxxxlo habría hecho.

Dejamos atrás una tienda decadente de escaparates brillantes como gemas.
xxxxxxxxxxUna puerta que el viento batía. Me dijiste Deja que me vaya.

Como en una película del apocalipsis, un jadeo de periódicos pasó volando
xxxxxxxxxxa nuestro lado.

No te haré daño, te dije.

Un coche yacía muerto en la calle. Miré en su interior, pero no había qué
xxxxxxxxxxcomer.

La luna creció como un imperio, después cayó como una bomba

entonces dije que era una noche perfecta para dar un paseo, que
xxxxxxxxxxencontraríamos comida en la ciudad moribunda para
xxxxxxxxxxcompartirla con los otros, hambrientos.

En esos días, los televisores ya no nos molestaban. Ni los helicópteros ni los
xxxxxxxxxxfocos.

La ciudad cayó como la luna en un océano una escena funesta y una
xxxxxxxxxxnoche la lluvia arrastró los cuerpos del cementerio.

Te voy a contar un cuento, dije, para que no llores más. Paseamos por la
xxxxxxxxxxcalle al oscurecer.

Te conté que los muertos flotaban como marineros en sus ataúdes, botes
xxxxxxxxxxsin amarras, felices en la tormenta de camino al mar.

A la mañana siguiente rebusqué anillos y gemelos por la tierra, pero no
xxxxxxxxxxencontré ninguno

y entonces vi sobre las ramas bajas de un árbol el cuerpo de una niña,
xxxxxxxxxxdescompuesto. La riada la habría arrastrado hasta allí.

Las cuencas de los ojos eran pequeñas cuevas para los pájaros.

Le toqué el cráneo, después le saqué un anillo de oro de un dedo muerto.
xxxxxxxxxxTú reías.

La ciudad era todo silencio y el anillo de la niña muerta me apretaba el
xxxxxxxxxxdedo. No te haré daño, te dije.

Junto a una farola rota sonreíste. Qué dientes tan afilados. Por entonces
xxxxxxxxxxteníamos un hambre insaciable.

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PARQUE INFANTIL

Es fácil olvidar que son mortales:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel chico que sube
la alta escalera del tobogán,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

el niño entre los columpios, llorando para que su madre le atienda,
su rostro como un pétalo,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy las nubes que los riegan para que crezcan,
y las madres que charlan en los largos bancos del parque:
flores que se mecen sobre sus tallos.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHoy son solo recuerdos,
hierbajos agonizantes. En otoño, las hojas tosían y morían en los árboles.
A veces

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxximagino que se me ha otorgado cierto don. Vuelvo a ser un niño,
amnésico, de muñecas raquíticas,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy Dios, que habita las altas hojas, Dios,
cuya cabeza coronan unas ramitas, cuyos dedos multiarticulados
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxrebuscan
arañando entre las vainas…

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

Como todo, las hojas mueren en las ramas

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

y el niño llora en el parque. Lo hará
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhasta desaparecer.

.

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PÁJARO MORIBUNDO

El suelo seguía elevándose en su dirección:
floración en el jardín, una maraña

de tallos impetuosos y arriate.
El pájaro renqueaba al sobrevolar las tejas,

murió sobre el tejado
y, por el cuello de la chimenea,

cayó en la casa, donde yo, un niño, leía.
Quedó tendido en el hogar: suave montículo.

Más tarde estuve pensando en él,
miré por la ventana

y vi la nieve. Leí cómo, un invierno, unos soldados
dispusieron a los hijos del zar en un salón,

lejos de su casa, como para sacarles una foto,
y los fusilaron. Dibujaron un trino en la pared.

Mi hermano lloró durante la cena al enterarse
de que algún día iba a morir. Yo comía con desgana

y soñaba con ser un desconchado en la pared
o una mancha que nunca pudiera limpiarse.

Mi madre se lo llevó a su habitación.
El pájaro yacía inmóvil

en el hogar. Sus alas dibujaban
un arco en el hollín. Lo estuve observando

durante un buen rato, pero no quise tocarlo.

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Prufer, Kevin. Himno nacional (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Ed. Bartleby, 2021.

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