POR FUERTES Y FRONTERAS

 

VERANO DE 1994

Les Indes galantes, de Rameau.
Le Bossu, de Féval.
Un jorobado de verdad guiando a un perro ciego por la calle.
Joker correteando por el césped.
Los cuentos de Guillermo Hauff.
Blagdaross, un caballo de madera que no conoce el miedo.
Tú venga a hacerte largos en la piscina.
Las novelas de Goodis, Jim Thompson y Don Tracy.
Cosas que justifican un verano
especialmente duro,
segundo centenario de la muerte
de mi querido Robespierre.

 

 

 

 

HAMMURABI

Las chicas como tú se ríen en las barbas
del mismísimo Hammurabi.

«Ojo por ojo
y diente por diente»
(lo hizo escribir en Babilonia,
hace cuatro mil años).

Las chicas como tú responden
al amor con desdén
y al desdén con amor.
Por fastidiar a Hammurabi.

 

 

 

 

CUANDO PIENSO EN LOS VIEJOS AMIGOS

Cuando pienso en los viejos amigos que se han ido
de mi vida, pactando con terribles mujeres
que alimentan su miedo y los cubren de hijos
para tenerlos cerca, controlados e inermes.

Cuando pienso en los viejos amigos que se fueron
al país de la muerte, sin billete de vuelta,
sólo porque buscaron el placer en los cuerpos
y el olvido en las drogas que alivian la tristeza.

Cuando pienso en los viejos amigos que, en el fondo
del mar de la memoria, me ofrecieron un día
la extraña sensación de no sentirme solo
y la complicidad de una franca sonrisa…

 

 

 

 

TU MUSA

Convéncete primero de que le caes simpático,
de que lo pasa bien cuando sale contigo.
Llévala a casa luego, sírvele un par de copas
y, en un momento dado, mordisquéale el cuello.
Unas veces querrá pasar al dormitorio,
otras alegará una indisposición
y otras contará su vida por entregas.
Muéstrale en cada caso la dosis de cariño
que te pidan sus ojos. Sé generoso siempre.
Trata de conservarla como sea a tu lado.
Sin ella, sin tu musa, no eres nadie, poeta.

 

 

 

 

VOCES

Por qué todas las caras que amé, todos los rostros
que oculté entre mis brazos o admiré entre las sábanas
se han convertido en máscaras que interrumpen mi sueño,
diciéndome con voces góticas y terribles:
«Somos nosotras. Ven. Las mismas que te amaron.
Ven a la nada. Ven a la basura.»

 

 

 

 

RECAÍDA

Cita en el paraíso las próximas seis horas
(quizá dé para ocho la dosis). Ponte guapa
y dime tonterías con los ojos nublados.
Yo serviré las copas. Tú elegirás la música.
Leeremos en voz alta (Cirlot, Pessoa, Borges)
y nos pondremos ciegos de amor y de futuro.
Luego vendrá la triste realidad a quitarnos
el velo de la dicha, y, cuando las primeras
luces del alba asomen, tú caerás en lo hondo
y yo te seguiré sin alas al abismo,
roto de culpa y de desasosiego.

 

 

 

 

LIGHT SLEEPER

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Paul Schrader)

Hacía ya dos años que no tomaba drogas.
Ahora, las repartía. Una noche de lluvia,
se encontró con su ex en la calle y le dijo:
«Aún te sigo queriendo.» Ella no le hizo caso
y siguió su camino, porque él le recordaba
los diez años de drogas que quería olvidar.
Volvieron a encontrarse, y el antiguo deseo
los condujo a la cama, e hicieron el amor
sin droga por primera vez, y estuvieron juntos,
amándose, hasta el alba. Luego, la chica dijo:
«No quiero verte más.» Y se fue. Y en la cama
quedó la huella tibia de su cuerpo, y la alcoba
se llenó de silencio, y él se vistió despacio,
como quien nada espera del mundo y de la vida,
y se fue a trabajar, a repartir las drogas
que ahora no consumía. Y en casa de un cliente
—un tipo nauseabundo, hijo de un abogado
riquísimo— la vio, ciega de cocaína,
y ella vio cómo él le entregaba la droga
—una bolsa con veinte gramos de nieve pura—
al sórdido cliente, y ambos sintieron cómo
el horror era el único sentimiento posible
entre los dos y para siempre.

 

 

 

 

LA CENICIENTA

La vida no es gran cosa, pero piensas
que es peor el olvido, de manera
que te muerdes los labios con los dientes
hasta que brota sangre y te pellizcas
lo más fuerte que puedes. Todo inútil.
El cloroformo invade tu cerebro
y comienza a sumirte en un nirvana
parecido a la muerte, mientras caes
de bruces ensuciando la moqueta.
Tu última visión antes del sueño
son unos zapatitos de cristal
pateándote los riñones.

 

 

 

 

COLLIGE, VIRGO, ROSAS

Niña, arranca las rosas, no esperes a mañana.
Córtalas a destajo, desaforadamente,
sin pararte a pensar sin son malas o buenas.
Que no quede ni una. Púlete los rosales
que encuentres a tu paso y deja las espinas
para tus compañeras de colegio. Disfruta
de la luz y del oro mientras puedas y rinde
tu belleza a ese dios rechoncho y melancólico
que va por los jardines instilando veneno.
Goza labios y lengua, machácate de gusto
con quien se deje y no permitas que el otoño
te pille con la piel reseca y sin un hombre
(por lo menos) comiéndote las hechuras del alma.
Y que la negra muerte te quite lo bailado.

 

 

 

 

IN ILLO TEMPORE

Tus padres se habían ido a no sé dónde
y la casa quedó para nosotros,
lo mismo que el convento abandonado
del poema de Jaime Gil de Biedma.
Con la música a tope, preparaste
una mezcla explosiva en una jarra
mientras yo te quitaba, dulcemente,
la ropa de cintura para arriba.
Llenaste las dos copas hasta el borde.
Bebimos. Nos entró la risa tonta,
y se nos puso un brillo en la mirada
que subrayaba nuestra juventud,
y nos besamos como en las películas,
y nos quisimos como en las canciones.

Cuando la realidad era el deseo
y nuestro reino no era de este mundo.

 

 

 

 

EL RESPLANDOR

La luz proyecta un resplandor perlado
sobre la pendiente de tus senos,
apenas contenidos en la escasa
pechera del vestido. Un resplandor
que viene de otro tiempo y de otro sitio
y que sigue brillando todavía.

 

 

 

 

EL ENCUENTRO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Juan Manuel de Prada

En Salamanca, el último noviembre,
te encontré por la calle, tan delgada
como entonces, pero con más arrugas.
Daba clases de no sé qué muy raro
(Textología, por ejemplo) y eras
muy feliz explicando a tus alumnos
lo divino y lo humano. Me dijiste
que tus hijos quedaron en Madrid,
con su padre, y que sólo los veías
—ya eran mayores— tres o cuatro veces
al año; que te habías doctorado
(¡por fin!) y que ahora sólo te faltaba
ser funcionaria para ver el mundo
desde el lugar que merecías.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxYo
te dije que bueno, que pasaba
por allí casualmente, que tenía
un amigo escritor en Salamanca
y que había venido a visitarlo.
Tú me dijiste: «¿Tienes mucha prisa
o podemos tomarnos algo juntos?»

Después de muchas copas, con el alba
siguiendo nuestra pista, te lo dije:
«Desde entonces no ha habido otra mujer.»
Y en mi interior bullía la mentira
al alimón con el deseo, y todo
—aquel horrible bar, tú y yo, la noche—
era tan esperpéntico y absurdo
que se parecía a la vida.

 

 

 

 

QUÉ COMPLACIENTE ESTABAS, AMOR MÍO,
xxxxxixxxxxxxEN LA PESADILLA

El problema no es tener que abandonarlo
todo a cambio de ti.
El problema es tener que abandonarte a ti
a cambio de un fantasma.
Son las cosas que ocurren cuando sueñas que vuelve
la mujer que no ha de volver.

 

 

 

 

THE DAY AFTER

Sin ti, sin ti, sin ti, con tu partida
devorándome el alma, las botellas
tiradas por el suelo y el tabaco
convirtiendo la alcoba en un infierno,
solo y sin afeitar, solo en la cama
que fue anoche tu reino, con las manos
vacías de tu cuerpo y con los ojos
heridos por la luz de tu recuerdo.

 

 

 

 

DE TANTO AMARTE Y TANTO NO QUERERTE

De tanto amarte y tanto no quererte
te has cansado de mí y de mis locuras
y le has prendido fuego a nuestra historia.
Tu ropa no perfuma ya la casa.
No queda una palabra de cariño
suspendida en el aire, ni una hebra
de azabache en la almohada. Sólo flores
secas entre las páginas del libro
de nuestro amor, y cálices de angustia,
y un delirio de sombras en la calle.

 

 

 

 

DEBAJO DE LA PIEL

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa Juan Van-Halen

Dos millones de años después, tengo tan claro
que el viaje hacia el lenguaje y hacia la inteligencia
no precisaba alforjas, que me sacan de quicio
los que distinguen entre personas y animales,
como si hubiera alguna diferencia entre el hombre
y el resto de los seres vivientes del planeta
que no sea a favor de estos últimos. Pero,
al margen de este hecho incontestable, existe
algún hecho menor que justifica, acaso,
el dolor de ser hombre: debajo de la piel
de la especie hay un hueco para el temblor inútil
y hermoso que transmiten los poemas homéricos,
la Eneida de Virgilio, el teatro de Shakespeare,
las Sonatas de Valle o los cuentos de Borges,
por citar sólo cinco momentos memorables
de la literatura universal. No salvan
a nadie, ni nos quitan atávicas zozobras,
pero nos comunican un placer que mi perro,
con ser bastante menos desdichado, no siente.
Dos millones de años después, tan sólo eso
ha valido la pena.

 

 

 

 

LOS DRAMAS CONFUCIANOS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa la memoria de Manuel Ruiz Barrero

Los dramas confucianos, quién pudiera vivirlos.
Amores imposibles que al fin se solucionan
cuando él aprueba los exámenes civiles,
amistades heroicas, devociones fraternas,
la honradez de un ministro o la fidelidad
de una esposa…
xxxxxxxxxxxxxxxxQuién fuera motivo de esos dramas
y no de la comedia de traición y abandono,
despecho y soledad que es mi vida a estas horas.

 

 

 

 

NO SÉ QUÉ HACER CONTIGO

Te tengo dentro,
atada en la bodega más oscura del alma.
No sé qué hacer contigo.
Si bajo a darte de comer,
me escupes a la cara
y me dices que quiero envenenarte.
Y si paso de ti y no voy a verte,
tu llanto me destroza el corazón.
Nunca acierto.
Estoy triste.
No sé qué hacer contigo.

 

 

 

 

BRINDIS

Por los cuadros de William Bouguereau, nuestros hasta las lágrimas.
Por María de Zayas, que tejió sus relatos con las hebras del sueño.
Por la cena que Antonio de Eslava ofrece a Shakespeare
en las Noches de invierno.
Por Miguel de Unamuno.
Por Caspar David Friedrich, que vio a su hermano muerto
de espaldas en lo alto de un glaciar de los Alpes
y lo reprodujo en un lienzo.
Por las notas que a diario me dejabas
en los lugares más secretos.
Por el fuego que ardía en tus ojos miopes
cuando el mundo era fuego.
Por las brasas de nuestro amor.
¡Larga vida al fantasma del recuerdo!

 

 

 

de Cuenca, Luis Alberto. Los mundos y los días. Poesía 1970-2002. Madrid; Ed. Visor, 2007.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (LXXVII)

 

Acaba de llegarme a casa ‘Red hot & blue. 70 relatos de lo insólito’, de Danny Romero Mas y publicado por Boria ediciones.

Ya saben, en cuanto pueda les muestro algo del libro. Y gracias siempre a la editorial por hacerme llegar sus publicaciones.

 

RESURRECCIÓN

 

Recuerden que después de haber muerto crucificado (a base de pastillas, o no), uno siempre resucita.

 

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UN SIGNIFICANTE ESPLENDOROSO

 

Echo un vistazo al móvil para leer los mensajes atrasados mientras recorro la calle Atocha de vuelta al trabajo. El último es de Roberto, enviado hace apenas unos segundos. En realidad son varios. Esta noche fiesta en el Moma. Os pondré en la lista, a ti y a tus amigos publicistas. El segundo hilo es de Mirinda. Te ha ascendido Enzo?, pregunta. Luego sigue: Me gusta montar a solas en el ascensor. Así puedo mirarme el culo yo solita. Y acaba: Shepard Fairey es lo más uncool. Le respondo: Enzo solo quería sexo. Lo mismo que yo. Sólo que nuestros gustos son algo distintos. Por cierto, esta noche hay fiesta en el Moma. Artistas y publicistas. Igual conoces a alguien interesante, un hombre sensible capaz de ver en ti algo más que tu hermoso culo.
xxxUn culo puede ser infinitamente poderoso, tanto o más que una bomba H. Hay que tenerle mucho miedo a la belleza. Las mujeres hermosas son conscientes de su poder, caminan con rapidez por las calles como proyectiles dirigidos hacia algún lugar inalcanzable. Querríamos ser su objetivo pero su belleza apenas nos roza. Todo queda arrastrado a su paso.
xxxUn culo es un significante esplendoroso que, como todos los significantes, puede alojar en su interior el más espantoso de los vacíos.

 

 

 

Moreno, Javier. Acontecimiento. Madrid; Ed. Salto de página, 2015.

 

SEMANA DE PASIÓN

 

Espero que estén teniendo una buena semana de pasión.

 

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (LXXVI)

 

Esta es una de las cosas grandes que tiene Facebook: uno de los contactos que tengo, Esteban Maldonado, ha tenido a bien mandarme un ejemplar de la antología ‘Los seis dedos de una mano’, publicada por la editorial Corona del sur, antología en la que él participa.

De aquí a nada iré subiendo poemas del libro.

 

SU FALDA DE ESTUDIANTE DE SECUNDARIA

 

La rutina es al fin y al cabo el ritmo que los hombres se dejan imponer, primero a regañadientes, más tarde como un remedio necesario y consolador contra el azar y la imprevisión de toda existencia. Azar e imprevisión que amenazan con colarse por cualquier rendija para obligarnos a detenernos y pensar en las cosas, en todo aquello que no somos nosotros y que sin embargo nos afecta; y ese orillarse en un camino transitado ya es un síntoma y casi siempre el primer paso de algo que pone en suspenso nuestra vida y nos lleva a replantearnos el propio camino: su trazado, el sentido de las indicaciones y, finalmente, su último destino. Basta preguntarse sobre la felicidad para que ésta resulte sospechosa, como si en realidad fuese una compañera voluble y caprichosa en la que nunca hubiésemos confiado del todo. El lenguaje predispone a las preguntas sin respuesta. A las aporías. A veces busco en mi memoria un instante en el que sorprender algo de animalidad, de puro asombro, de éxtasis. Lo encuentro en el sexo y en nebulosas impresiones infantiles. La infancia es irrepetible. No así el sexo, cuya iteración fantaseamos infinita. El sexo es la única salida a una humanidad insufrible. Un polvo puede ser capaz de redimir el peor de nuestros días. A veces creo que un solo polvo puede redimir todo un período de nuestra vida como si en él se resumiesen todo el gozo y las tensiones que procuran la sucesión de los meses y los años. Ni siquiera el polvo sino un instante, una imagen. Aquel momento en el que M. interrumpió cruelmente una mamada para untar sus labios de carmín y proseguir con más énfasis, experimentando el placer de sentir cómo una masa palpitante de carne deshacía la meticulosidad del maquillaje. El torrente de semen corroyendo la pretensión de refinamiento. O aquel grito que en realidad era un susurro, métela en mi agujerito, métemela, de pie junto a la cama, levantando con su mano el pliegue de su falda de colegiala (no era un disfraz o no lo era del todo puesto que aquella falda era su falda de estudiante de secundaria, hasta tal punto su figura había permanecido inalterada con el paso de los años). Todo eso.

 

 

 

Moreno, Javier. Acontecimiento. Madrid; Ed. Salto de página, 2015.

 

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