TIERRA

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TIERRA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQuia non conclusit ostia ventris
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJob, III, 10.

Humanamente hablando, es un suplicio
ser hombre y soportarlo hasta las heces,
saber que somos luz, y sufrir frío,
humanamente esclavos de la muerte.

Detrás del hombre viene dando gritos
el abismo, delante abre sus hélices
el vértigo, y ahogándose en sí mismo,
en medio de los dos, el miedo crece.

Humanamente hablando, es lo que digo,
no hay forma de morir que no se hiele.
La sombra es brava y vivo es el cuchillo.
Qué hacer, hombre de Dios, sino caerte.

Humanamente en tierra, es lo que elijo.
Caerme horriblemente, para siempre.
Caerme o, de elegir, no haber nacido
humanamente nunca en ningún vientre

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de Otero, Blas. Obra completa (1935-1977). Barcelona; Ed. Galaxia Gutenberg, 2016.

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999 PALABRAS -extracto-

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búfalo y nube,
ser alguien en la cumbre,
bajar a donde ríen
los zagales y las orugas,
tijeras y pan,
donde las toman las dan,
mis alfileres caen
al costado del monedero,
nadie trajo dinero,
tiza y tazón,
lo que quiera el corazón,
en siete días
se cumple la profecía,
las ventanas verdes
del pequeño castillo
solo se abren
hacia adentro.
quien ama la propaganda
desconoce su situación.
dame lluvia y silencio,
después vino y una canción,
quien espera la revuelta
se morirá arrodillado,
menos es más,
salvo a la hora de amar.
mi dolor no es de este
mundo, al oeste del material-
ismo, mi dolor es tu muerte
sin sentido en la acera,
en el sillón, en la sedación
que llaman productividad,
en la verdad de la guerra,
de la guerra santa,
como si la paz fuera
el afuera de la santidad,
y así se escribe la Historia.
bala y avestruz,
tortuga y caldero
de sopa, la rosa
de plástico, su fragancia
de píxeles, el mundo
al oeste de la mercancía,
sólo la mente,
la que miente es la mente,
decir verdad,
desobturar el vacío,
beber de las fuentes,
no envasar, no
aplazar, beber
hoy del hoy,
ser un soy y no un seré,
cuidar el ahora,
que es sacro,
lo vivo ahora,
su hora por hora,
no su futuro,
amar el furor y la calma,
amarlos sin tensión,
no una guerra
de dicotomías,
no la tuya contra la mía,
las migajas de la guerra
no, no, no.
espiritual y arena,
castillo de arena,
arenal de flor blanca,
el mar y el aire
te reconocen,
tú te reconoces
en el aire y en el mar,
de ahí lo hogareño
e íntimo
del castillo de arena
que de niño
construías con tus papis.
búfalo y nube,
la inexistencia de lo desplazado,
juegos de atención
a la atención correcta,
corro en torno al juego,
la vida sin soberbia,
lo sobrio de lo excelente,
jugar y soñar,
cuidar del presente
como quien
defiende la alegría
y la pequeñez
de toda injuria o dominio.
hágase la paz
y no la guerra,
volamos a lo aún
por crear, por vivir,
el agua en el labio,
el hábito de beber
cuando la sed, beber
en la mano, en el corazón.
el cuerpo en la palabra,
pero más aún
en el cuerpo a cuerpo
de la vida, del zurdeo
algorítmico de la voz
que baila.
¿cantás y bailás, vos?
lo ahorcado calla.
desacelera, desnuda,
desposee.
en la ventana se muda
a cada instante el color
el paisaje,
el pasaje de colores pasa
de la claridad a lo sombrío
día tras día, diablillo
de los matices, rebeldía
de lo real a fijarse, a morir.
morar en los matices,
matar la muerte, matar
la guerra, su intención
de uniformar la salud
y pudrir la vida,
fosilizarla, pero que no
muera, que muerda
el polvo, eternamente.
búfalo y nube,
praderas y horizontes,
el poema es poco,
un poco nimio,
nada de nada, resto,
el todo está más allá
de lo dicho,
el resto es lo que nos
queda, el resto
es donde vamos
minuto a minuto
respirando,
conspirando,
mojando arena
y salpicando agua
entre las incesantes
olas y su música.
(…)

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Gómez, Víktor. 999 palabras. Madrid; Cartonera del escorpión azul, 2021.

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ENTONCES Y ADEMÁS

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ENTONCES Y ADEMÁS

Cuando el llanto, partido en dos mitades,
cuelga, sombríamente, de las manos,
y el viento, vengador, viene y va, estira
del corazón, ensancha el desamparo.

Cuando el llanto, tendido como un llanto
silencioso, se arrastra por las calles
solitarias, se enreda entre los pies,
y luego suavemente se deshace.

Cuando morir es ir donde no hay nadie,
nadie, nadie; caer, no llegar nunca,
nunca, nunca; morirse y no poder
hablar, gritar, hacer la gran pregunta.

Cuando besar a una mujer desnuda
sabe a ceniza, a bajamar, a broza,
y el abrazo final es esa franja
sucia que deja, en bajamar, la ola.

Entonces, y también cuando se toca
con las dos manos el vacío, el hueco,
y no hay donde apoyarse, no hay columnas
que no sean de sombra y de silencio.

Entonces, y además cuando da miedo
ser hombre, y estar solo es estar solo,
nada más que estar solo, sorprenderse
de ser hombre, ajenarse: ahogarse solo.

Cuando el llanto, parado ante nosotros…

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de Otero, Blas. Obra completa (1935-1977). Barcelona; Ed. Galaxia Gutenberg, 2016.

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DE SILUETAS Y FALTA DE RESPUESTAS

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SILUETAS

¿Para .qué .resistirse .a .la .frontera? Hay .un .desvestimiento
en .las .paredes .en .las .que .forjo .el .habla .por .extender la
lengua; .siempre .como .pequeñas .marionetas .en .un .teatro
sin hilos, abrimos nuestras cuerdas vocales .agitadas al viento.
Tu sombra .ha .iluminado .cuanto .de ..interpreta: la mujer
impaciente que espera el autobús, aquel adolescente que llega
tarde a clase y los .que .van .al .raso, sin abrigo, los que duer-
men .y .callan. Todo lo que se encuentra iluminado .no es más
que sombra exacta, propia .del .resplandor .de una caverna de
la que afloro .con .la .brutal violencia del sexo golpeado por la
sangre. Es a través del cuerpo .que .tira de los ojos por el que
ya el contorno .no es contorno; como un diminuto fuego fatuo
tus ojos encendidos.

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DESPLIEGUES

Sobre xlos xcauces xde xla xmemoria, xarcos: .hilos .entre .los
vértices. La xligera .espesura .que .media xentre xel .paladar .y
los xoídos, .sonoros, .lo xque xqueda xtan xleve. Lo .que .pulsa
hacia .afuera. Como .células .que .se multiplican, metástasis del
aire. Ser .soñada .por .ojos que han soñado que sueñas. Es rapi-
dez. Abierta, una vez más, la cuenca del deseo apaga el día y la
noche. Para dejar .pequeños .surcos que se abren, que se abren,
que .se .abren. Con .la .fugacidad .del .propio .rastro, del .rostro
que se hunde sobre sí mismo, elástico.

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Apenas escondida de mí misma, la fuga
en la orfandad, el sosiego
en que invento la niña que no fui.

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Soy
la que nunca soy
cuando soy

yo

la sombra sin figura
el paso sin camino soy

la que nunca fui
cuando soy

yo

avanzo sin paisaje
construyo sin pilares
mi habitación

el añico
el cristal que se rompe
contra sí mismo

soy

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En el vientre vacío
una pregunta

padre

la soledad que acuno
el óxido del tiempo el relámpago
súbito
que inventa la respuesta imaginada
una pregunta

padre

una pregunta un sueño un embrión
de la nada que se enciende en la noche
que se incendia
contra la oscuridad
del laberinto
contra la propia línea de la sombra
en el suelo
ahora y en la hora de nuestra muerte

padre

la pregunta

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Una paloma
se introduce en la noche
ciego es el infinito
que se abre
contra el final del viento

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La rapidez de la ciudad, su prisa cuando al anochecer
entre los rascacielos se levantan restos de las batallas
y a través de sus calles la vida se pregunta
por la vida.
Aquí pudo ser la ira de Dios.
Jamás hubo respuesta.

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Gorría, Ana. De la supervivencia. Poemas 2006-2016. Madrid; Ed. Los libros de la marisma, 2018.

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EN UN CHARCO

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No vengas ahora. (No vengas ahora,
aunque es de noche.)
Vete, huye.
Hay días malos, días que crecen
en un charco de lágrimas.

Escóndete en tu cuarto y cierra la puerta y haz un nudo en la llave,
y mírate desnuda en el espejo, como
en un charco de lágrimas.

A la orilla del mar me persigue tu boca
y retumban tus pechos y tus muslos me mojan las manos,
en un charco de lágrimas.

Me acuerdo que una vez me mordiste los ojos.
Se te llenó la boca de pus y hiel; pisabas
en un charco de lágrimas.

Despréciame. Imagíname convertido en una rata gris,
sucia, babeante, con las tripas esparcidas
en un charco de lágrimas.

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de Otero, Blas. Obra completa (1935-1977). Barcelona; Ed. Galaxia Gutenberg, 2016.

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CURSO PRÁCTICO DE INVISIBILIDAD (POESÍA 1998-2012)

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LA PARTE POR EL TODO

Todas las casas se construyen con presencias y ausencias.
El ladrillo que se pone será un muro.
El ladrillo que no se pone será una puerta.

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ESCRIBIR

Enhebrar una aguja con los ojos cerrados.

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MENSAJES EN EL CONTESTADOR

Vivo solo.
Aunque a veces, en el trabajo, marco el número de teléfono de mi casa.
Y pregunto por mí.

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CONDUCCIÓN NOCTURNA

Dicen que de noche lo mejor es guiarse por las líneas de la carretera.
Que basta con seguirlas.
Sin embargo, no sé, aquella vez que me llamaste de madrugada
xxxpara pedirme que fuera a tu casa.
Porque tenías algo importante que decirme.
Porque no podías dormir.
Sí, cuando me confesaste que te habías enamorado de otro.
(Seguramente serían figuraciones mías.)
Pero entonces tuve la impresión de que había más curvas que nunca.

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METAMORFOSIS

Los dictadores se convierten en ex dictadores.
Los ex dictadores, en senadores vitalicios.
Los senadores vitalicios, en inofensivos ancianos.
Y los inofensivos ancianos, finalmente, terminan perdiendo la memoria.

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BESTIARIO

Álbum de familia.

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CURSO PRÁCTICO DE INVISIBILIDAD

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Álvaro Valverde

La invisibilidad no constituye un estado objetivo. Depende más de quien observa que de lo observado. Puede ser que el objeto en cuestión no absorba la luz, que tampoco la refleje, que esté detrás de otro objeto (distinto al primero), que sea del mismo color que el decorado, que se encuentre justo en el centro de la oscuridad, que ocupe un punto ciego o que altere, como los camaleones, su apariencia. El escapismo. La psicología del engaño. Hay microscopios que permiten fotografiar un átomo y telescopios que captan el brillo de estrellas muertas. El espejismo no es una simple ilusión óptica, ya que la combinación del calor y el desierto no produce una imagen cualquiera, sino precisamente la de aquello que el sediento viajero más desea. En el fondo, el público que pagaba por ver a Houdini tratando de liberarse de aquel manojo de grilletes y cadenas (aunque por supuesto no se atreviera a reconocerlo) no sabría decir si prefería que lo lograra o que muriese en el intento.

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Cumbreño, José María. Curso práctico de invisibilidad (Poesía 1998-2012). Logroño; Ediciones del 4 de agosto, 2013.

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BENNI GOODMAN Y WOODY ALLEN

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xxEncendí el tocadiscos a todo volumen para poder escuchar la música desde la ducha. Tea for Two, de Benni Goodman, es una de mis melodías preferidas. Me recuerda a Woody Allen, seguro que la ha incluido en la banda sonora de alguna de sus películas.
xxContador de historias. Qué gran función. Es casi mejor que el inventor de las mismas, porque las eleva a leyendas, las reparte, las expande, las exagera, las complementa y en muchos casos las mejora. Qué grande ser Woody Allen. ¿Profesión? Cuentista.

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Barnatán, Jimmy. Atlas. Madrid; Ed. Trama, 2005.

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MADE IN CHINA

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MADE IN CHINA (LAVADORA Y RETÓRICA)

xxSupongo que lo que explica mi atracción por los
bazares chinos es que, en el fondo, no son lugares
cuyas dimensiones tengan que ver con la realidad
(espacio), sino con la retórica (tiempo).

xxSupongo.

xxDe hecho, en los bazares chinos el término real casi
siempre vale menos que el imaginario.

xxPor eso, después de haber entrado en unos cuantos,
se comprende mucho mejor a Hamlet, príncipe de
Dinamarca que, sin embargo, hablaba en inglés.

xxHe tenido que acostumbrarme a escribir con la tele
puesta.

xxIncluso em convenzo a mí mismo de que ya no sería
capaz de hacerlo en silencio.

xxEn un programa sobre adolescentes y cirugía
estética (a Oscar Wilde le habría encantado), un señor
que habla con subtítulos explica que, mientras que las
jóvenes de Occidente piden, como regalo de fin de
curso, unos implantes de silicona, lo que desean las
asiáticas es operarse la nariz y los ojos para no parecer
tan orientales.

xxLa voz del actor de doblaje no suena como la voz del
actor.

xxLo que piensa el actor no lo piensa el personaje.

xxA veces el personaje improvisa y no sigue el guion.

xxEl guion es una novela adaptada.

xxParte de la novela se basa en la vida de su autor.

xxY el autor, que conoce las limitaciones del oficio,
firma todas sus novelas con un seudónimo.

xxEn poesía quedan bien este tipo de estructuras en
cadena, pues ayudan a engordar el ego de los lectores
aventajados a fin de que se sientan eso, lectores
aventajados, y, así, sigan comprando libros de poesía.

xxUn seudónimo se utiliza por humildad, soberbia o
mala conciencia.

xxEl caso es que funciona la estrategia comercial de
hacer creer que todo lector aventajado está muy cerca
(cerquísima) de ser un escritor en cierne, razón por la
que debe ir familiarizándose con la obra (y los tatuajes)
de sus coetáneos.

xxIrene me ha enseñado a preferir los andenes a los
trenes.

xxNo debo mencionar en el mismo poema a mi hija y a
mis exnovias. Un padre no posee otra naturaleza que la
de padre y cuesta imaginar que haya tenido vida antes
de nosotros. Vida y equivocaciones. Un padre no se
castiga a sí mismo.

xxLo que mira y lo mirado tratan en vano de coincidir
continuamente.

xxPorque (opción a), cuando lo que mira se dilata, lo
mirado se contrae.

xxEn cambio (opción b), cuando lo que se dilata es lo
mirado, a lo que mira le da por ponerse filosófico y
pierde su oportunidad de ver.

xxCómo va tomarse en serio a un país con catorce
fronteras.

xxPonerse filosófico o poner la lavadora. Esto último
representa un ejercicio de estilo desde el momento en
que uno ha de decidir (lavar con agua fría supone una
concesión a la crítica) si introduce en la cubeta (o no)
una de esas toallitas que impiden que los colores de
unas prendas se mezclen con los de las otras.

xxConviene escribir manteniendo la respiración
pausada y la espalda recta.

xxSi un personaje engaña a otro con la verdad, el
engaño parece menos engaño.

xxA Giorgio Armani lo dejó tan impresionado un
supuesto reloj de Armani que compró en Shangai por
veintiún dólares que, a partir de entonces, decidió
fabricar allí los auténticos relojes de Armani.

xxLa retórica. La misma retórica que establece que
también lo imaginario (que habíamos quedado en que
tenía como poco igual valor que lo real) debe ser barato,
falso y malo.

xxNi siquiera los templos permanecen continuamente
abiertos.

xxEs como si no cerrar jamás produjese no sólo un
conocimiento distinto del tiempo, sino incluso un
tiempo distinto, un tiempo sin consecuencias donde
todo se repone al instante.

xxReponer. Ponerse filosófico. Poner dentro de la
lavadora una toallita que absorbe los colores.

xxLa definición de sucedáneo da cuenta de la
capacidad de ciertas sustancias para sustituir a otras,
aunque, luego, tiene el detalle de aclarar que la copia
consiste en una mala versión.

xxUna leyenda asegura que el hombre aprendió a
escribir después de observar las huellas de los pájaros.

xxEn esencia, en el tangram únicamente han de
respetarse estas dos reglas:
xx1. Utilizar en cada figura todas las piezas.
xx2. No superponerlas.

xxAlicia descubrió que, n un poema, las palabras
están invertidas. De tal manera que, si quisiese conocer
lo que el poema revela, no tendría otro remedio que
leerlo reflejándolo en un espejo.

xxEl espacio, el tiempo, la retórica y una lavadora.

xxPero a veces ni siquiera eso surte efecto.

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UNO

xxElla había cuidado a su abuela desde que su abuela
dejó de recordar el nombre de sus nietos.

xxElla había cuidado a su madre desde que su madre
empezó a olvidarse de apagar el gas de la cocina y la
sopa hervía hasta evaporarse.

xxElla había cuidado a sus cuatro hijos desde que sus
hijos comenzaron a pesar más que su memoria.

xxEl paso del tiempo cambiaba sólo el tamaño de los
pañales.

xxPersonas que se lo hacen todo encima.

xxPor eso ahora no entiende nada.

xxUn número de teléfono.

Se busca empleada interna para cuidar anciana.

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CINCO

xxMi padre baja de vez en cuando a la cabina.

xxPrefiere no llamar desde casa. Para no tener
problemas con mi madre.

xx—¿Es que no tiene más hijos? ¿Es que tienes siempre
xxxxtú que ocuparte de todo?

xxMi padre en la cabina llamando a escondidas.

xxIntroduciendo las monedas en silencio.

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SIETE (MIGRACIONES)

xxSólo el extranjero ve cuando mira.

xxSólo cuando hablamos en otra lengua somos
conscientes de lo que decimos.

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OCHO

xxAhora ya las cosas están mejor. Ahora ya nos
entendemos, nos hemos acostumbrado la una a la otra.
Pero, al principio, la abuela de usted me las ha hecho
pasar bien malas. Todo lo que hacía le molestaba. Que si
comía mucho, que no me duchase todos los días, que qué
hacía sentada, que sus hijos no me estaban pagando
para que yo estuviese de brazos cruzados…

xxEn el fondo lo que creo que le pasaba a la abuela de
usted es que estaba enojada. Yo entonces llamaba a su
tía Paula, llorando las más de las veces. Le decía que no
podía aguantar aquello más tiempo, que me estaba
controlando todo el rato.

xx—Gladys, no te preocupes. El viernes voy a verla y
xxxxhablo con ella. Verás cómo así se calma.

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DIEZ

xxSobre la cómoda de su dormitorio tenía alrededor de
veinte portarretratos con fotos de toda su familia. Había
portarretratos pequeños, medianos, grandes, porta-
rretratos plateados, dorados, portarretratos de los chinos
y portarretratos de joyería, portarretratos tristes de puro
austero y ridículos de tan recargados.

xxAllí, convocado delante de aquel espejo de medio
cuerpo, comparecía un batallón de padres, hijos, nietos y
algún bisnieto que posaba muy sonriente.

xxElla pasaba revista todas las mañanas mientras les
quitaba el polvo y me contaba, por enésima vez, las
mismas anécdotas de cada uno.

xxYo a la mayoría sólo los conocía por aquellas
fotografías.

xxEl día del entierro tuve la sensación de estar
completando un álbum de cromos.

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DOCE

xxTodas las mañanas, mientras peina a Emilia
después de darle, sorbo a sorbo, el vaso de leche
caliente con galletas, Gladys se acuerda de su madre.

xxSe la imagina en su casa de Quito.

xxLavándose el pelo.

xxEmilia y ella tienen casi la misma edad.

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TRECE

xxLos españoles saben muy poco de nosotros y de
nuestros países.

xxRumanía les suena por el Conde Drácula.

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CATORCE

xxCuando cierra los ojos despacio es que algo le
molesta.

xxCuando se queja tres veces seguidas es que le duele
la pierna
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xxCuando lleva callada más de media hora es que se
ha orinado en el pañal
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xxCuando hay algo que le incomoda simplemente
parpadea mucho
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xxCuando abre la boca todo el rato eso es que tiene
calor
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DIECISIETE

xxEntré en España como turista en diciembre de 2008.
Recuerdo que era jueves. La noche anterior tuve que
quitarle el pecho a mi hija y el viernes viajé a Madrid
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xxElla lloraba, lloraba, lloraba…

xxCuando llegué al aeropuerto tenía los pechos que me
explotaban y la camisa manchada de leche
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Cumbreño, José María. Made in China. Mérida; Ed. de la luna libros, 2013.

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (135)

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Ayer me llegaron a casa las dos últimas locuras publicadas por la Cartonera del escorpión azul.

Desde aquí quiero agradecerles públicamente que me envíen sus publicaciones y si alguien lee esto y está interesado en la poesía que se ponga en contacto con ellos, algunas de las cosas que están publicando son auténticas joyas.

En cuanto pueda les cuento.

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HAMBRE DE SER

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Pasan los cuerpos rápidos contra
mi cuerpo:
solo
minuciosas estampas, hambre de ser.
Minuciosos
latidos contra el asfalto son
vacíos que se rompen en la pregunta última.
Encadenados, torpes
cadenas, unos contra otros.

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En la extrañeza de saberme sola estás tú aquí
Me miras y te miro. Viene
entonces el látigo del reconocimiento.
La pupila se agranda
el futuro no es y
en el centro estás tú y
el pasado no fue
la aguja de la carne contra la carne,
el dardo,
la diana,
la orfandad,
la metáfora:
la grieta de la carne contra la carne.

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Contra tu sombra
el hilo de la música en que duermes,
la música que escuchas de mis manos
y que te trae hasta mí
desde tu sueño,
desde la esclavitud,
un acorde que une y que desune
en la vigilia:
negro, blanco, negro, otro gris,
en la guerra
un acorde,
otro gris,
desde mi esclavitud
mis ojos en tus ojos.
Tu violencia.

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Desnudos, despojados
vamos acariciando el ritmo que decrece
con la herrumbre del tiempo demorado:
el recuerdo.
Redonda, blanca, negra.
Otra clave de sol.

La imagen suspendida mientras
la música no cesa y
tu mano está en mi mano y
me acompaña lejos

se introduce
en el cuerpo
mientras la guerra no deja de sonar

¿Quién escucha la guerra?

Y nuestra esclavitud ciega
los laberintos

nos pesa sobre el cuerpo
la voz agria del día,
el temblor,
su estridencia.

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Apenas reconozco la música que suena en nuestras manos,
larva incipiente del pasado que espera más allá
de Tannhäuser,
más allá
de lo dulce y de lo trágico
mientras la niebla espesa contra los edificios
y los cuerpos no alcanzan a saberse
voy
de vuelo.

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En esta noche oscura te persigo incluso cuando es la noche
xxxxxya solo es
humedad extendida contra el regazo.

Incluso cuando no es más que luz de cobre que cae
disfruto de la luz porque parece la blancura del llanto que
xxxxxaún no se ha producido.

Habrá otra voz, la arista de la tarde al nivel del pantano.
El mordisco del animal que ha herido mi interior.
El amor que no pasa.

La lechuza y su vuelo
que despierta en mi lengua la posibilidad de los sentidos.

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Gorría, Ana. De la supervivencia. Poemas 2006-2016. Madrid; Ed. Los libros de la marisma, 2018.

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HIMNO NACIONAL

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APOCALIPSIS

Fue por entonces cuando la ciudad se sumió en el silencio.

Me dijiste No me hagas daño y yo te dije Si tuviera intención de herirte, ya
xxxxxxxxxxlo habría hecho.

Dejamos atrás una tienda decadente de escaparates brillantes como gemas.
xxxxxxxxxxUna puerta que el viento batía. Me dijiste Deja que me vaya.

Como en una película del apocalipsis, un jadeo de periódicos pasó volando
xxxxxxxxxxa nuestro lado.

No te haré daño, te dije.

Un coche yacía muerto en la calle. Miré en su interior, pero no había qué
xxxxxxxxxxcomer.

La luna creció como un imperio, después cayó como una bomba

entonces dije que era una noche perfecta para dar un paseo, que
xxxxxxxxxxencontraríamos comida en la ciudad moribunda para
xxxxxxxxxxcompartirla con los otros, hambrientos.

En esos días, los televisores ya no nos molestaban. Ni los helicópteros ni los
xxxxxxxxxxfocos.

La ciudad cayó como la luna en un océano una escena funesta y una
xxxxxxxxxxnoche la lluvia arrastró los cuerpos del cementerio.

Te voy a contar un cuento, dije, para que no llores más. Paseamos por la
xxxxxxxxxxcalle al oscurecer.

Te conté que los muertos flotaban como marineros en sus ataúdes, botes
xxxxxxxxxxsin amarras, felices en la tormenta de camino al mar.

A la mañana siguiente rebusqué anillos y gemelos por la tierra, pero no
xxxxxxxxxxencontré ninguno

y entonces vi sobre las ramas bajas de un árbol el cuerpo de una niña,
xxxxxxxxxxdescompuesto. La riada la habría arrastrado hasta allí.

Las cuencas de los ojos eran pequeñas cuevas para los pájaros.

Le toqué el cráneo, después le saqué un anillo de oro de un dedo muerto.
xxxxxxxxxxTú reías.

La ciudad era todo silencio y el anillo de la niña muerta me apretaba el
xxxxxxxxxxdedo. No te haré daño, te dije.

Junto a una farola rota sonreíste. Qué dientes tan afilados. Por entonces
xxxxxxxxxxteníamos un hambre insaciable.

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PARQUE INFANTIL

Es fácil olvidar que son mortales:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel chico que sube
la alta escalera del tobogán,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

el niño entre los columpios, llorando para que su madre le atienda,
su rostro como un pétalo,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy las nubes que los riegan para que crezcan,
y las madres que charlan en los largos bancos del parque:
flores que se mecen sobre sus tallos.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHoy son solo recuerdos,
hierbajos agonizantes. En otoño, las hojas tosían y morían en los árboles.
A veces

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxximagino que se me ha otorgado cierto don. Vuelvo a ser un niño,
amnésico, de muñecas raquíticas,

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy Dios, que habita las altas hojas, Dios,
cuya cabeza coronan unas ramitas, cuyos dedos multiarticulados
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxrebuscan
arañando entre las vainas…

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

Como todo, las hojas mueren en las ramas

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx+ + +

y el niño llora en el parque. Lo hará
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhasta desaparecer.

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PÁJARO MORIBUNDO

El suelo seguía elevándose en su dirección:
floración en el jardín, una maraña

de tallos impetuosos y arriate.
El pájaro renqueaba al sobrevolar las tejas,

murió sobre el tejado
y, por el cuello de la chimenea,

cayó en la casa, donde yo, un niño, leía.
Quedó tendido en el hogar: suave montículo.

Más tarde estuve pensando en él,
miré por la ventana

y vi la nieve. Leí cómo, un invierno, unos soldados
dispusieron a los hijos del zar en un salón,

lejos de su casa, como para sacarles una foto,
y los fusilaron. Dibujaron un trino en la pared.

Mi hermano lloró durante la cena al enterarse
de que algún día iba a morir. Yo comía con desgana

y soñaba con ser un desconchado en la pared
o una mancha que nunca pudiera limpiarse.

Mi madre se lo llevó a su habitación.
El pájaro yacía inmóvil

en el hogar. Sus alas dibujaban
un arco en el hollín. Lo estuve observando

durante un buen rato, pero no quise tocarlo.

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Prufer, Kevin. Himno nacional (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Ed. Bartleby, 2021.

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ÁRBOL SIN SOMBRA

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ÁRBOLES DE HOJA PERENNE

Es el hielo el esqueleto del agua.

Debe de haber un lugar
por donde este río pueda vadearse.

Cartógrafos escrutando
la nervadura de una hoja.

El aserradero.

Deja la invisibilidad del frío
un rastro de cristales empañados.

Polen de piedra.

Árboles que florecen en invierno.

Las aves migratorias.

Es el vapor la nostalgia del agua.

Los circuncisos riegan las orquídeas de plástico.

El invernadero.

Crecerá más fuerte el frutal
si se poda,
pero dará menos sombra.

Ombligos cauterizados con ámbar.

No arde la leña seca: se consume.

La rama sin memoria
al menos posee espinas.

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EL INCENDIO

Arden los árboles como palabras
escritas
después de haber mirado fijamente
al sol.

Cuesta respirar en medio del humo.

Los peces abisales.

Quizá el viento haya arrancado
las veletas.

Luz,
pero luz que consume
lo que ilumina.

Vapor de savia.

El fuego ha de extinguirse por sí solo.

La respiración contenida
de los buceadores.

Arde la raíz dentro de la tierra.
Arden las hojas caducas
ignorando al menos
que no hubieran sobrevivido al otoño.

Luz, pero luz que consienta
que se queme la sombra sin que el árbol se queme.

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EL FRUTAL

Precisamente es la parte del árbol
que está oculta
la que sustenta a la otra en medio de la luz.

Duermen la víctima y el asesino.

Los frescos que aparecieron
debajo de la cal.

Una vez fecundada, la flor pierde su aroma.

Las espinas.

Un huérfano traduce la inscripción
de las últimas lápidas,
ésas que ningún hombre antes
había podido leer.
Y luego, una por una, prepara las ballestas
en las que caerán los pájaros.

No todos los frutos son comestibles.

Sostiene una horca las ramas
partidas por el peso.

La pulpa.

Cuando termine la maduración
y él se vaya,
como el año pasado, como el próximo,
empezará la cosecha.

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Cumbreño, José María. Árbol sin sombra. Sevilla; Ed. Algaida, 2003.

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (134)

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Ayer estaba Mundo Chillón de concierto en Murcia y tuvieron a bien invitarme a verlos en el primero de los dos pases que tenían cerrados.

Es normal que Mundo Chillón no sea un fenómeno de masas. ¿Quién de la masa podría entender que Mundo chillón hace una caricatura de la realidad que muestra más que la propia realidad, teniendo como referencias el esperpento de Valle Inclán y el humor absurdo de Azcona y José Luis Cuerda, y teniendo como referentes musicales a Kiko Veneno, a George Brassens, a Kevin Johansen o a la Beresuit Vergarabat?

Qué más da, ojalá unos cuantos de los que deberían hacerlo se enteren de su existencia y comiencen a disfrutarlos, porque lo de Pedro Chillón a la guitarra y la voz, y Arturo Pueyo con el saxo, el clarinete y los coros no es de este puto planeta. Si los tienen cerca, acérquense a verlos; háganse el favor.

Gracias a los dos por el ratito de ayer.

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Por cierto, aquí tienen lo último que ha hecho Pedro Chillón:

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (133)

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Hace unos días me llegaba a casa ‘Here’s looking at you’, de Harvey Townshend, publicado por Boria ediciones. En unos cuantos días les cuento.

Ah, y gracias, Luis, por seguir teniéndome en cuenta cada vez que sacas un libro.

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LAS CIUDADES DE LA LLANURA

septiembre 30, 2021 Deja un comentario

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ÚLTIMA NOCHE EN SODOMA

No me lo reproches.

Además,
¿quién sino tú me enseñó la costumbre
de dejar siempre unas nueces
y un poco de vino caliente sobre el mantel?
¿Quién sino tú ponía sábanas limpias
en la habitación de los invitados,
a pesar de que nadie, lo que se dice nadie,
podía llamar a la puerta a tales horas?
¿Quién sino tú?

Así que, por favor, deja de repetir
que debo darme prisa,
que para qué me entretengo en hacer todo esto
si sé que no voy a volver.

Aún no ha amanecido.
Aún me queda algo de tiempo,
lo presiento,
para regar la higuera del jardín
con la paciencia que tú solías,
para dar de comer a los perros.

Fíjate.
Fíjate en lo quieta que está
el agua del estanque.
En la manera que tiene
de aceptar su destino
de océano triste
cubierto por la hojarasca.
Fíjate.
El lugar de la devastación
ha de ser algo semejante
a esas sillas de mimbre
olvidadas por descuido bajo la tormenta.

No, no me lo reproches.
¿No entiendes que es preciso
que todas las luces de la casa
permanezcan encendidas?
¿No entiendes que sólo así,
cuando por última vez vuelva el rostro
desde el último recodo,
me marcharé convencido
de que en efecto hubo una ciudad?

Y será esta ventana lo que brille a lo lejos.
Mientras dure el aceite en las lámparas.
Y resultará sencillo creer que tú me esperas
detrás de su indolencia.
Que me pedirías que entrase
como si hiciese mucho
que estuvieras esperando
y me lavarías los pies en silencio.

Y es que aún no ha amanecido.
Y es que aún puedo pararme a coger
unos cuantos higos verdes por el simple deseo
de notar la quemazón de mi esqueleto
entre la inercia de las sombras.

Así que, por favor, deja de repetir
que debo darme prisa,
que para qué me entretengo en hacer todo esto
si sé que no voy a volver.

A fin de cuentas,
tampoco sé cómo comprenderé
qué cambio en el color
del agua o qué chirrido
de nubes restregándose
me indicará que he llegado
por fin.

Y tú eras quien insistía,
acuérdate,
en que los preparativos de un viaje,
aunque lo parezcan,
no son las corbatas ni los pocos libros
que uno decide meter en la maleta.

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EL ÁRBOL

Ten en cuenta que el árbol crece en dos direcciones,
pero sólo una brinda un lugar a la sombra.

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LA ÚNICA TRAVESÍA DEL TITANIC

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn el viaje aquel de todos a la niebla.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxFrancisco Brines

Imagino (a estas alturas
tanto da que lo contado
poco tenga que ver con lo vivido)
el ajetreo, las risas, la emoción
—oh, dear!, long time no see—
de posar para la posteridad,
el murmullo de la ropa almidonada
restregándose en la brisa.
Imagino lo embarazoso que a MIss Candace
le resultaría toparse de pronto,
entre la multitud,
con la mirada inerme de algún antiguo amante.
Imagino la gravedad complacida
de sus rostros coloniales
cuando la orquesta atacase las notas
del God save the Queen.

Imagino,
con la torpe impresión de irrealidad
de quien piensa en una lengua
que no le pertenece,
el barco que zarpa
entre veleros que lo acompañan
hasta la boca del muelle.
Imagino el ruido de las sirenas,
el remolcador,
la cubierta repleta
de pañuelos blancos que ignoran
que se están despidiendo para siempre.

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LOS REMOS

Remar sin avanzar; remar mientras se aprende
a ir arrojando al agua más cosas cada vez.

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GOZNES

Incluso las puertas de una casa
en ruinas
pueden abrirse sólo hacia un lado.

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HERCULANO

He dispuesto en la mesa
unas nueces y escudillas con vino caliente.
He renovado las flores
en las ánforas de barro.
He mandado encender todas las lámparas,
sahumar la estancia con aroma de incienso.
Luego,
he pedido en voz baja que no se me moleste,
que nadie me interrumpa hasta que amanezca.
Hasta que amanezca.

Cuando mis esclavos vengan
a despertarme
y me encuentren sentado
frente a la ventana.
Sentado y en silencio.
Cuando acaso mis ojos distingan a lo lejos
la luz de sal del nuevo día,
de un día que ya no alumbrará para ellos,
mientras se preguntan
—mi señor, tu desayuno—
cuánto tardará el veneno en surtir efecto.

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Cumbreño, José María. Las ciudades de la llanura. Mérida; Ed. Regional de Extremadura, 2000.

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