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TIERRA

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TIERRA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQuia non conclusit ostia ventris
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJob, III, 10.

Humanamente hablando, es un suplicio
ser hombre y soportarlo hasta las heces,
saber que somos luz, y sufrir frío,
humanamente esclavos de la muerte.

Detrás del hombre viene dando gritos
el abismo, delante abre sus hélices
el vértigo, y ahogándose en sí mismo,
en medio de los dos, el miedo crece.

Humanamente hablando, es lo que digo,
no hay forma de morir que no se hiele.
La sombra es brava y vivo es el cuchillo.
Qué hacer, hombre de Dios, sino caerte.

Humanamente en tierra, es lo que elijo.
Caerme horriblemente, para siempre.
Caerme o, de elegir, no haber nacido
humanamente nunca en ningún vientre

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de Otero, Blas. Obra completa (1935-1977). Barcelona; Ed. Galaxia Gutenberg, 2016.

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VACACIONES

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Pues sí, me tomo unas semanas de vacaciones del blog (ojalá fueran laborales, pero los pobres no nos lo podemos permitir; espero que quienes visitáis el blog sí tengáis vacaciones laborales).

Lo dicho, que en unas semanas vuelvo. Espero que este verano todos nos podamos desenganchar un poco de tanta conexión a internet.

Salud!

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‘EL INSTANTE’ DE KATHLEEN RAINE

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EL INSTANTE

Para poner por escrito todo lo que contengo en este instante
vaciaría el desierto a través de un reloj de arena,
el mar a través de una clepsidra,
gota a gota y grano a grano
a los impenetrables, inmensurables mares y arenas mutables liberados.

Porque los días y las noches de la tierra se desmoronan sobre mí
las mareas y las arenas me atraviesan,
y yo sólo tengo dos manos y un corazón para retener al desierto y al mar.

Si se escapa y me esquiva, ¿qué puedo contener?
Las mareas me arrastran
el desierto se desliza bajo mis pies.

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Raine, Kathleen. Poesía y naturaleza (Trad. Adolfo Gómez Tomé). Murcia; Tres fronteras ediciones, 2008.

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SACRIFICIO

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Centro .o .periferia. ¿Dónde .se .escancia .el .soplo? Todo
centímetro .vive .su .máxima .expresión y en la camilla la
amplitud es materia de reconquista. Centímetro uno. Esta
falange que ayer no emitía señal alguna…
Cada .aguja .un .centro. Agujas .que .hilvanan .para .que
recuerdes que ninguna red podrá sostenerte.
Disponibilidad .de .la .carne .hasta .dónde. .Frontera .que
reescribir hora a hora.
No es un estado, es una condición.
Estar enferma.
Puro centro, puro milímetro donde asentir lo humano.
También la felicidad de esta voz que acompaña.

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xxxxx14

He tenido que llegar hasta aquí para reírme del suicidio de
mis pestañas.

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xxxxx15

Habito en la circunscripción .del .miedo. No se puede pedir
más a esta suma de .átomos .desparramados: una aguja y
su desquite, otra llamada a la puerta, el ímpetu del médico
en su currículum.
Bastaría .con .retroceder .hasta .cuándo, llegar al dónde en
que .comenzó .todo .y .saltar, .serenamente, con la firmeza
del pájaro en extinción.

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xxxxx20

Dilato mis pupilas .para .volver .a .nacer, aunque .a .decir
verdad los niños recurren .a .sus .ojos cerrados porque no
abarcan tanto estímulo. Nacen con las yemas de los dedos
ya .labradas. ¿Las .huellas .iniciales .del .sacrificio? Nacen,
crecen, se .reproducen .y .los .pliegues .primeros .aran .el
cuerpo a golpe de gesticulación. Nacen y crecen y quizá se
reproducen .para .cardar .el .tedio, para .intuir .lo .lineal o
alambrada que trunca. Nacen, como todos, sin migas para
el retorno, cáncer que no supe.

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xxxxx30

El aislamiento y niños pseudoepilépticos con pantallas por
ojos. Pupila .cuadrada, .cerebro .romboide .que .suena .a
robot .infantil .como la de aquel anciano que va olvidando
la escritura. La generación de los selfi se relata a ritmo de
instantánea, construye su maldita biografía .porque quién
es .nadie .para .decirles .que .«no». .Presente .puro .para
narrar .que .están .comiendo xal xsol xen xun xchiringuito
cualquiera xo .que .este .cordero .lechal .está .divino. Las
comisuras del presente y .del .pasado .limadas en un «me
gusta» .porque .aquí .sólo .la .aprobación .de .los .demás.
Rehenes de una tecla. Distopía del viejo examen.

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xxxxx31

Llega la pieza de fruta. Es la esperada. Exactitud que poco
revela en este espacio de leyes casi granizo .y .mi .cuerpo,
como .una .esponja .de .corcho, extiende una sonrisa que
concibo xmía xporque xdicen xla xprocepción. .Bulto xque
reflexiona.
Depender es tener que dar las gracias permanentemente.

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xxxxx36

Como .reconocía .Pascal, quizá .la .única .manera que tenga
el xmar xde xconocer xla xmuerte xsea x.sentirnos x.en xél,
ahogándonos .sin .saberlo. ¿Ser .testimonio .del .transcurrir
ajeno .xacelera .xsu .xfin? x¿Entonces xlos xhospitales, xsus
anestesias, sus permanentes ceremonias de la confusión? El
marco .se .contamina .del .centro .y .la voz imperiosa en los
pasillos…

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xxxxx39

Agua lustral y mortífera. Bosque de gotas sosteniéndose a
cada .segundo: .cambio .climático. No asusta .el .final y sí
esta cantarina sordera, el sacrificio que .se .creyó liviano e
hizo del hombre su propio salvaje. Jibarizador del segundo
y .tercer .mundo, linfático .balancín .de .otoño. Quizá .sólo
el .cavernícola xsupo xde xla xsangre xpara xel .equilibrio,
tormenta .exacta .del «tienes-te-doy». Colmillo .ancho .de
garra .leve, .tuyo .será .al .final .todo. Falta .léxico, .faltan
letras… Y el mundo era sólo un tanatorio azul…

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xxxxx41

Sólo la idea de poder matarme me .ayuda .a .vivir. Charco
sin agua, luz .que .domina .la .posibilidad .del .ahogo. Luz
blanca que me ayudaste a coger aire y ahora estorbo para
ceder con .ligereza al final, casi .casi .resbalando, por esta
bilis inaudita y ancha sin paréntesis…

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xxxxx46

¿Ir .xdeshaciendo, .xrevocando .xel .xcuerpo .xen .xformas
geométricas, para así suspender el dolor? La rótula circular,
los dientes algo rectangulares, el cuadrado .de .la palma de
la mano y así hasta que Euclides .pudiera explicarnos como
un .mapamundi .sin .huecos. La .idea .me .divierte. ¿Hasta
dónde .llegaría .la .amputación? ¿Qué quedaría de mí .en la
cama del hospital? Sonrío. Las .sábanas .quedan .a un lado,
sobrantes, como todo mausoleo.

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xxxxx48

Cuando morir es una guerra en .la .que todos los bandos
están .de .acuerdo. Momento .azul .que .libera, síndrome
de Estocolmo que se convierte .en .verdad mineral o esta
plaza de rincones accesibles. Así se mitiga el dolor .en su
macabro .tráfico .de .días, así .la .esperanza en su rutina
absurda, .así .la .conciencia .en .su .irracional .comparsa.
Reconocer, entonces, que el minotauro acierta y devuelve
al mar sus muertos de carne galopante.

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Agudo, Marta. Sacrificio. Madrid; Bartleby editores, 2021.

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P.D. Échenle un vistazo a esta crítica que hizo Alberto García Teresa sobre ‘Sacrificio’.

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LA VIDA EN VILO

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Ayer se presentaba en la Universidad de Murcia el libro que obtuvo el XVIII Premio de Poesía Dionisia García: ‘Anatomía de una sombra’, de Alberto Chessa.

Qué pena que no pudieran estar ayer por la tarde escuchando a Alberto.

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Aquí dejo algunos poemas de la primera sección del libro, la que lleva por título La vida en vilo.

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xxxxx(V)

Claro que miro con amor tu nuevo cuerpo.
¿Acaso no es amar temer también lo amado?

Eres tus cicatrices,
el taimado tumor que se resiste a dar relevo.

Déjame verte así: desnuda.
Debo aprenderte otra vez en esta hora,
cuando la noche zamarrea a los vivos.

Yo acabo donde empieza al fin tu cuerpo

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xxxxx(XIII)

Uno —es sabido— empieza a verle
los dientes al invierno
el mismo día en que a su vida de héroe
se le va derritiendo ya la cera.

Cállate, pues. Deja de hacer memoria.
Cállate ya, o te vas a volver loco.

No escribas en voz alta.
Calla, calla

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xxxxx(XV)

¿Hay en tu herida voz para mi herida?

Me duele, sí, tu huérfana ponzoña de baladre.
Me duele tu dolor.

Pero ¿de qué manera deslacrar
los silencios que muerden como muerde un ladrido

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xxxxx(XVI)

Qué cerca que estuvimos, amor, de desamarnos.
Qué cerca del rebato y del asedio

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xxxxx(XXIV)

Lleva tu nombre escrita la alianza
que nos ha hecho invencibles hasta ahora
en esta sonochada atroz.

Estamos casi ya
al otro día de la desmemoria,
al otro haz de nuestra luz dichosa

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xxxxx(y XXV)

¿Debería enseñarte estos poemas?

Estos versos son tuyos,
toquen o no las yemas de tus dedos su límite,
seas o no testigo.

Antaño te los leería. Hoy
solo espero el deshielo

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Chessa, Alberto. Anatomía de una sombra. Murcia; Editum, 2021.

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RÉQUIEM

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xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo, no bajo un extranjero firmamento,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxni bajo el amparo de extranjeras alas,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxestuve entonces con mi pueblo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdonde mi pueblo, por desgracia, estaba.

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EN LUGAR DE UN PRÓLOGO

xxEn .los .terribles .años .del .terror .de .Yezhov hice cola durante siete
meses .delante .de .las .cárceles .de .Leningrado. Una .vez .alguien .me
«reconoció». Entonces una mujer que estaba .detrás .de .mí, con los la-
bios azulados, que naturalmente nunca había oído mi nombre, despertó
del entumecimiento que era habitual en todas nosotras .y me susurró al
oído (allí hablábamos todas en voz baja):

xx— ¿Y Usted puede describir esto?

xxY yo dije:

xx— Puedo.

xxEntonces algo como una sonrisa resbaló en aquello que una vez
había sido su rostro.

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DEDICATORIA

Las montañas se doblan ante tamaña pena
y el gigantesco río queda inerte.
Pero fuertes cerrojos tiene la condena,
detrás de ellos sólo «mazmorras de la trena»
y una melancolía que es la muerte.

Para quién sopla la brisa ligera,
para quién es el deleite del ocaso—
Nosotras no sabemos, las mismas por doquiera,
sólo oímos el odioso chirriar de llaves carceleras
y del soldad el pesado paso.

Nos levantamos como para la misa de madrugada,
caminábamos por la ciudad incierta,
para encontrar una a la otra, muerta, inanimada,
bajo el sol o la niebla del Neva más cerrada,
mas la esperanza a lo lejos canta cierta…

La sentencia… y las lágrimas brotan de repente,
ya de todo separada,
como arrancan la vida al corazón, dolorosamente,
como si hacia atrás la derribaran brutalmente,
pero marcha… vacila… aislada…

¿Dónde están ahora aquellas compañeras del azar,
de mis años de infierno desnudo?
¿En la borrasca siberiana cuál es su soñar,
qué imaginan en el círculo lunar?
A vosotras os envío mi adiós y mi saludo.

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INTRODUCCIÓN

ESTO FUE CUANDO EL QUE MUERTO ESTABA
sólo sonreía, de su paz alegrado.
E inútil, colgante, columpiaba
junto a sus prisiones Leningrado.

Y cuando de tormento enloquecido
el condenado al regimiento marchaba,
y una corta cantinela de despido
el silbido de los trenes cantaba.

Las estrellas de la muerte constantes,
Rusia inocente de dolores repleta
debajo de aquellas botas sangrantes
y las ruedas de las negras furgonetas.

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1

AL ALBA TE LLEVARON,
como a un entierro tras de ti mi salida,
en la oscura alcoba los niños lloraron,
ante el santo quedaba la vela derretida.

En tus labios el frío de un icono.
Sudor de muerte en la frente no olvido.
Como las mujeres de Streliezki pregono
bajo las torres del Kremlin mi alarido.

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2

EL DON APACIBLE, APACIBLE PASA,
entra la luna amarilla en la casa.

Entra, sesgada su gorrilla,
una sombra ve la luna amarilla.

Esta mujer, su enfermedad,
esta mujer es soledad.

El marido en la tumba, el hijo en prisión,
rezad por mí una oración.

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3

NO, NO SOY YO, ES OTRA LA QUE SUFRE.
Yo no podría. Que ensombren
lo ocurrido negros velos
y retiren los faroles…
Noche.

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4

SI TE HUBIERAN DICHO, BROMEADORA,
la preferida de todos los amigos,
de Zarskoie-Selo alegre pecadora,
lo que sucedería en la vida contigo.
Cómo la trescienta, con tus presentes,
ante «Las Cruces» en fila esperas
y cómo con tus lágrimas ardientes
del año nuevo el hielo derritieras.
Cómo de la prisión el álamo se mece
y no se oye nada —pero cuánta
vida inocente allí fenece…

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5

DIECISIETE MESES GRITO,
a la casa te reclamo,
al verdugo ayer suplico,
por ti mi hijo y mi espanto.
Todo se enreda sin nombre
ya no sé diferenciar
quién es la bestia o el hombre,
si la ejecución he de esperar.
Sólo flores polvorientas,
incensario, tintineo, huellas
a cualquier y a ninguna parte.
A los ojos me mira lanzada
y de pronto un desastre me amenaza
una estrella gigante.

.

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6

LAS SEMANAS EN UN VUELO ACABAN,
de lo ocurrido no sé dar razón.
Cómo, hijo mío, en la prisión
las noches blancas te miraban
cómo ellas vuelven a verte
con ojo ardiente de azor,
de tu alta cruz en redor
hablan —y sobre la muerte.

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7

CAYÓ LA PALABRA PETRIFICADA
en mi pecho vivo todavía.
No importa, de hecho estaba preparada,
fuera como fuere, lo superaría.

No es hoy para mí día de calma:
necesito acabar con la memoria,
necesito petrificar el alma,
necesito recomenzar la historia,—

si no… el caliente susurro del verano,
tal fiesta viene a mi ventana abierta.
Lo había presentido ha ya lontano—
un día radiante y la casa desierta.

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8

A LA MUERTE

¿Por qué no pues ahora —tú que seguro llegas?
Te espero —muchas son mis desgracias.
Ya apagué la luz y abrí la puerta,
a ti, cosa simple y extraña.

Toma para ello no importa qué aspecto.—
Irrumpe tal proyectil envenenado,
o furtiva y con pesa, tal bandido experto
o con vapores de tifus impregnados.

O con un cuento por ti misma inventado
y al que ya hasta la náusea conocemos,—
para que yo vea de la gorra azul el plato
y la palidez de miedo del casero.

A mí ya nada me importa. El Yenisei va removido.
Reluce la estrella polar
y el azul brillo de los ojos queridos
el último tormento cubrirá.

.

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9

YA EL ALETEO DEL DELIRIO
a medias cubre el alma,
y a beber da ardiente vino
y a oscuro valle llama.

Y comprendí a lo que yo
debo otorgar la victoria,
escuchando a mi interior
como si extraño fuera ahora.

Y en absoluto me permite
que algo mío conmigo lleve
(por mucho que le suplique
y por mucho que le ruegue):

Ni los ojos del hijo espantados
—pétreo sufrimiento—
ni el día aquel atormentado,
ni en la prisión la hora del encuentro,

ni el frescor de la querida mano,
ni la sombra estremecida de los tilos,
ni el ligero sonido lejano—
palabras de consuelos últimos.

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10

CRUCIFIXIÓN

xxxxx1

El coro de ángeles alabó la gran hora,
y los cielos se abrieron en fuego y resplandores.
«¡Por qué me has abandonado!», al padre implora,
y a la Madre— «Ay, por mí no llores».

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xxxxx
2

Magdalena se conmovía y lloraba,
el discípulo amado de piedra era,
y allí, donde en silencio estaba
la madre, nadie mirar osó siquiera.

.

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EPÍLOGO

xxxxx1

Vi cómo los rostros se ajan fácilmente,
cómo bajo los párpados el miedo brilla,
cómo —escritura acuñada— duramente
el sufrimiento se inscribe en las mejillas,

cómo rizos negros y rubiocenizos
de pronto de plata tienen su color,
la sonrisa se marchita en los labios sumisos
y en la risita seca se estremece el pavor.

Para mí misma sólo no reza mi voz,
sino por las que allí vieron mis ojos,
en el tórrido julio y en el frío feroz,
juntas conmigo bajo el ciego muro rojo.

.
xxxxx
2

De nuevo se acerca del recuerdo la hora.
A vosotras os veo, os oigo, os siento ahora:

a ti, que llegar a la ventana apenas pudiste
a ti, que no pisaste la tierra en que naciste,

a ti, que, sacudiendo la hermosa cabellera,
dijiste: «Vengo aquí como si a casa fuera».

A todas por sus nombres quisiera evocar,
la lista me arrancaron y ahora dónde buscar.

He aquí una gran manta para ellas tejida
de pobres palabras de ellas oídas.

De ellas me acuerdo siempre y por doquier,
ni en las nuevas desgracias las olvidaré,

y si me amordazan la boca de tormento atrita,
por la que un pueblo de cien millones grita,

que sea posible que ellas en su pensar me eleven
en la víspera del día que a la tierra me lleven.

Y si en este país en un cierto momento
tienen la idea de hacerme un monumento,

acepto que este homenaje me advoquen,
pero sólo a condición que lo coloquen

no junto al mar donde vine a nacer:
los últimos lazos con el mar desgarré,

ni en el parque junto al tronco venerable,
donde me busca la sombra inconsolable,

sino aquí ante las puertas donde estuvieron
mis pies trescientas horas y no me abrieron.

Porque temo en la muerte de dicha consueta,
olvidar el tronar de las negras furgonetas,

olvidar la odiosa puerta de golpe cerrada,
y el grito de la anciana como bestia lanceada.

Y ojalá en los pétreos párpados sin vida
como lágrimas corra la nieve fundida,

y la paloma de la cárcel arrulle en tierra nueva,
y en silencio naveguen las naves por el Neva.

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Ajmátova, Ana. Réquiem y otros poemas (Trad. José Luis Reina Palazón). Sevilla; Ediciones Alfar, 1993

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EL MAL POETA QUE VA RECITANDO SUS VERSOS A TODOS

 

EL MAL POETA QUE VA RECITANDO SUS VERSOS A TODOS

xxxComo al que la asquerosa sarna le agobia, o la ictericia, o el delirio, o la irascible Diana, así rehúyen y temen tocar a un poeta loco los que están en su juicio. Le hostigan los niños y los imprudentes le siguen.
xxxEste, mientras vagabundea y eructa sublimes versos, si, como un cazador de pájaros atento a los mirlos, se cae en un pozo o en un hoyo, aunque «¡socorredme!» grite largo tiempo «¡io, ciudadanos!», no habrá quien se preocupe de sacarlo. Si alguien se molesta en ayudarlo y lanzarle una cuerda «¿cómo sabes?», le diré, «si se arrojó a propósito y no quiere ser salvado?»; y le contaré la muerte de aquel poeta de Sicilia, Empédocles, que, deseoso de ser tenido por un dios inmortal, se precipitó a sangre fría en el ardiente Etna. Que sea lícito y tengan derecho los poetas a matarse. El que salva a uno contra su voluntad hace lo mismo que el que le mata. Y aquello no lo intentó sólo una vez. Y si es salvado a la fuerza, no querrá ya volver a ser un hombre ni perderá su deseo de una muerte gloriosa.
xxxY no queda suficientemente claro por qué tiene que hacer versos: si es que se orinó en las cenizas de su padre, o si, impuro, profanó un lugar sagrado herido por el rayo. Ciertamente está loco furioso; e igual que un oso —si fue capaz de romper los barrotes puestos en su jaula—, pone en fuga, recitador insoportable, al culto y al inculto. Pero al que ha podido atrapar, le retiene y le mata leyéndole. Sanguijuela que, a no ser ahíta de sangre, no está dispuesta a soltar la piel.

 

 

 

Horacio. Odas-Epodos-Arte poética (Trad. Alfonso Cuatrecasas). Barcelona; Ed. Bruguera, 1984.

 

GROUÑIDOS EN EL DESIERTO – INVIERNO –

diciembre 21, 2020 Deja un comentario

Quedaos con quien sea capaz de derretir el invierno.

 

 

A PLENO SOL

noviembre 21, 2020 Deja un comentario

 

A PLENO SOL
..(Página 805)

A pleno sol. En la calle.
Entre rimas y azulejos.
Alguien nos ve desde lejos,
alguien no pierde detalle
mientras yo traspongo el talle,
la pelvis, el becqueriano
“eres tú”, el juanramoniano
“así es la rosa”, y penetro
un poco, otro poco, un metro
dos metros… pierdo la mano.

Cierras las piernas, de pronto,
y pierdo la mano izquierda.
No es lógico que la pierda,
pero la pierdo. Soy tonto,
quiero pero no remonto,
hurgo ahora más que antes.
Vulva glotona. Cortantes
labios, cepo de infelices.
Y tú solamente dices
que me parezco a Cervantes.

 

 

 

Díaz Pimienta, Alexis. Diario erótico de Robinson Crusoe. Almería; Ed. Scripta Manent, 2016.

 

GROUÑIDOS EN EL DESIERTO – OTOÑO

Pues eso, que parece que ya está aquí el otoño. Y llega el frío al hemisferio norte.
Dejen de quejarse del tiempo que hace y sean marxistas (de Groucho Marx, por supuesto). Disfruten todo lo que puedan.

 

 

AUTOPSIA URBANA

 

OLIMPIADAS 2020

septiembre 6, 2020 Deja un comentario

No he querido decirlo antes por si alguien se enfadaba, pero la culpa de que este año se hayan suspendido los Juegos Olímpicos ha sido, otra vez, de Groucho Marx. Eso sí, empujado por Ventura & Nieto, por supuesto.

 

 

15 DE AGOSTO

 

Nos miran desde las piscinas privadas, disfrutando de la vida en mitad de este caos mundial. Y nos miran a nosotros. Y se ríen de nosotros, los que aun trabajando no tenemos más que para el desayuno.
Mientras, rezamos entre dientes esperando que les llegue la broma que algún día deberían recibir.

 

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ADIÓS A LUCIO URTUBIA

 

Ayer murió Lucio Urtubia. Que ¿quién era Lucio Urtubia? Pues valga decir -como se puede leer en el documental que sobre él se emitió en Televisión Española- que anarquistas ha habido y sigue habiendo bastantes en el mundo; los que han tenido que cometer atracos o introducirse en el contrabando para la causa son numerosos; los que han discutido estrategias con el Che o han ayudado a Eldridge Cleaver (el líder de los Panteras Negras) son los menos. Los que unido a todo lo anterior, consiguieran poner contra las cuerdas al banco más poderoso del planeta mediante la falsificación masiva de traveller checks y sin faltar un solo día a su trabajo de albañil de construcción, solo hay uno: Lucio Urtubia.

Si quieren conocer algo más sobre este hombre solo tienen que ver el documental citado. Aquí.

 

PUES YA ESTÁ AQUÍ EL VERANO

 

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