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Archive for 31 octubre 2012

HALLOWEEN

Hoy habrá quien celebre Halloween y yo no he podido resistir la tentación de poner la tira que hace unos años le dedicó Joaquín Secall a semejante evento y que uno tiene aún guardada en papel. Es ésta.

 

 

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BAUDELAIRE

EL GATO

xxxxxI

Por mi mente se pasea,
igual que en su aposento,
un gato hermoso, fuerte, suave y agradable.
Y si maúlla, apenas se le oye,

por ser discreto y cariñoso su sonido;
aunque ese maullido se suavice o gruña
siempre es grato y hondo.
Tal es su hechizo y su secreto.

Ese sonido se desgrana y se filtra
en mis entrañas más oscuras,
me colma como verso abundante
y como una pócima me alegra;

los peores males adormece
y posee todos los éxtasis;
para expresar frases largas
no necesita palabras.

Pero no existe violín que hiera a
mi corazón, instrumento perfecto,
y logre que de modo majestuoso
canten sus cuerdas más vibrantes,

más que tu maullido, misterioso gato,
gato seráfico, gato extraño,
y que posee, como un ángel,
¡lo sutil y lo armonioso!

xxxxxII

De su piel blonda y oscura
brota un perfume tan dulce que
embalsamado quedé una noche con sólo
acariciarla una vez.

El gato es espíritu y armonía
de la casa; juzga, preside,
inspira todo en su reino;
¿es quizá un mago, un dios acaso?

Cuando mis ojos, como atraídos por imán,
hacia ese gato que tanto quiero
con toda docilidad se vuelven,
y que interiormente me miro,

con gran asombro descubro
el brillo de sus pálidas pupilas,
fanales claros, ópalos vivos
que fijamente me contemplan.

 

 

LOS GATOS

A los ardientes amantes y a los sabios austeros,
cuando tienen muchos años, les gustan
los gatos, orgullo del hogar, fuertes y suaves,
tan frioleros como ellos y asimismo tan sedentarios.

Amigos de la ciencia y de la voluptuosidad son,
buscan el silencio y el horror de las tinieblas;
un Erebo los hubiera tomado por sus fúnebres corceles,
si, inclinando su altivez, el yugo hubiesen aceptado.

Siempre, al meditar, adoptan esas nobles actitudes
de las grandes esfinges en sus hondas soledades
y que parecen adormecerse en un sueño interminable;

de sus fecundos lomos surgen mágicos centelleos,
y como si fuese arena fina, hay partículas de oro
que siembran estrellas en sus místicas pupilas.

 

LE APLASTARÉ CON MIS VERSOS

Vuelvo a mi biblioteca particular y repaso el libro que compré hace año y medio en Madrid, en uno de los viajes que hicimos Cris y yo. Una de las noches que estuvimos allí pasamos por el Bukowski club y me hice con ‘No hay camino al paraíso‘, un libro editado por Ya lo dijo Casimiro Parker que contiene dos libros: ‘Sin frío en las manos‘ de Javier Das y ‘Le aplastaré con mis versos‘ de José Ángel Barrueco. Le tenía yo ganas al libro y no me defraudó. El libro de Javier Das es bueno, pero el de José Ángel Barrueco es genial, uno de esos libros que aguantará muchos años en mi biblioteca. Aquí les dejo unos cuantos poemas para intentar que les deslumbren y acaben haciéndose con el libro.

 

 

DIECISÉIS VELAS

las mujeres deben ser finas,
como las sardinas,

te dijo, esa noche,
el hombre al que llamabas tu padre

no sé qué haces con una gorda
ahora es el momento de elegir a una delgada
ya tendrá tiempo de engordar cuando sea mayor

el hombre que decía ser tu padre
te hablaba así, aquella noche,
de tu novia, una adolescente rubia
por la que estabas loco

habías salido para ayudarle a trabajar
ibais a poner carteles
de una película de próximo estreno

hasta entonces, tu padre no había mostrado ese rostro
saliste a echarle una mano, a acompañarle, a aprender,
a disfrutar del silencio nocturno y provinciano
de aquella ciudad solitaria en las noches de jueves

y esa fue su moneda, su pago a tu ayuda y a tu compañía

aprende de mí, coño:
mira a tu madre, ¿ves que ella esté gorda?
las mujeres deben ser flacas
¿dónde vas con una gorda?
no te pareces nada a mí, sales a tu tío,
que en paz descanse, que no tenía estómago,
que le daba igual estar con feas que con guapas

volviste a casa al borde de las lágrimas
hundido, maltrecho, fúnebre, roto
sin la brújula que te había guiado
durante tanto tiempo…
hasta esa noche,
xxxxxxxxxxxxxxxesa puta noche de decepción

y sólo tenías dieciséis años.

 

 

FINGIR EL SUEÑO

leía mucho por las noches
como ahora, como siempre

al oír el portazo de mi padre
tras regresar a casa del trabajo,
cerraba el libro, apagaba la luz y fingía el sueño

unos minutos después sentía
el movimiento de la manija de la puerta
una mano giraba el pomo:
despacio
muy despacio
en un silencio casi absoluto

abría un ojo y notaba la luz filtrándose
en el cuarto desde el exterior

en la rendija entre la puerta y la jamba
asomaba su cara como una aparición fantasmagórica

¿estás dormido?
pero yo no contestaba
fingía un sueño profundo
aguantaba la respiración

alguna vez respondí,
y eso supuso varias horas
de monólogo o, lo que era peor,
alguna bronca, algún desahogo
sobre su trabajo, su madre o la mía
y los disgustos que le daban

en la distancia,
ahora veo que
no hay nada
tan triste en la noche
como un hijo fingiendo
su sueño para no hablar con su padre

 

 

CIEN DUROS DE PROPINA

en la adolescencia
sólo les daba propina
a sus tres hijos cuando
él y la madre habían hecho las paces
tras alguna de sus guerras domésticas

el padre sonreía y era feliz
entonces el hijo mayor se acercaba
y pedía con discreción y apuro
una propina para salir por ahí con los amigos

el padre se mostraba generoso: ¿cuánto necesitas?

no sé, decía el hijo mayor, lo que tengas

le daba quinientas pesetas

un billete de cien duros para gastar
para salir una noche de juerga
como si fuera una fortuna
sus amigos llevaban mil duros en la cartera
el hijo mayor, quinientas pesetas
el hijo mediano a veces se quejaba:
la gente cree que nos sobra el dinero, pero
¿adónde voy yo con quinientas pesetas?

al salir por ahí, a los hijos les prestaban dinero
los amigos,
las novias,
los abuelos

cualquiera se apiadaba de ellos
antes que verlos llevando sólo un miserable billete de 500

en la ciudad, mientras tanto,
los habitantes pensaban que los hijos
de aquel hombre iban forrados a la calle
creían que sus retoños nadaban en oro y plata

y, sin embargo, casi siempre
la nevera estaba vacía. ya lo has oído:
vacía.

 

 

TENEMOS QUE IRNOS. 2ª PARTE

éramos amigos
por eso, cuando mi madre
dijo que nos fuéramos
por segunda vez y
de manera definitiva y
sin avisarle,
admití que no podía hacerlo
que debería decírselo
o él me lo reprocharía siempre

mi madre me aseguró que
esa solución era un error
si le decimos que nos vamos,
jamás nos dejará abandonar la casa

durante varios días
y mientras él estaba ausente
fuimos sacando nuestras cosas:
la ropa, los libros, el calzado
disimulábamos el vacío
de cajones y armarios
con el bulto de los jerseys
la tarde de la fuga
un amigo nos echó una mano
sacamos algunas estanterías
algunos objetos de valor
las últimas cajas con libros,
zapatos, abrigos y útiles de aseo

lo trasladamos en una furgoneta
mi madre dejó una nota en la cómoda
del hall de la entrada

él casi se volvió loco al llegar
y leer la nota y descubrir que su familia
había vuelto a abandonarle
sospechaba que era la definitiva:

estaba en lo cierto.

 

 

ASUNTOS PROPIOS

lo cierto es que mis hermanos y yo
no soportamos a nuestro progenitor

pero tampoco toleramos que alguien
ajeno lo insulte y se meta con él

los problemas familiares
los resolvemos entre nosotros

nadie nos ayudó entonces a odiarlo
y no queremos que nadie nos ayude ahora

 

 

PATATAS Y HUEVOS

la otra noche comíamos en casa de mi madre: ella,
mi hermana, su novio y yo, y dije que odiaba las legumbres
porque durante años habíamos tenido que tragarlas a diario,
en todo ese tiempo en el que vivimos con mi padre
y mi hermana recordó la dieta cansina de esa época:
patatas cocidas con vinagre para comer
patatas fritas con huevos para cenar
potaje por el día, huevos por la noche
arroz, macarrones, patatas a la importancia
no hubo día sin patatas y huevos
la dieta no variaba mucho
no había opciones para merendar
la nevera registraba el eco de nuestras voces
porque él compraba una vez a la semana
muchas tardes yo iba a ver a mi abuela y le pedía la llave del bar
del negocio de la familia, y cogía provisiones para la merienda:
chocolatinas, cacahuetes, palomitas
y siempre dejaba reservas en el cajón
para los días de hambre y las noches de huevos fritos
algunos jueves mi padre se iba en viaje de negocios,
sin avisarnos ni dejar dinero
todos éramos estudiantes, estábamos siempre sin blanca
mi madre no tenía una peseta ni para el pan
así que comíamos patatas cocidas con aceite y vinagre
y a veces mis tíos nos prestaban algo de dinero
pero en la calle nadie conocía esta situación
a mí me daba vergüenza decirlo por ahí
y la gente pensaba
que íbamos siempre sobrados
de lujos
de talegos
de comida
de manjares
quizá, cuando lean esto,
mis amigos sepan la verdad:
por qué no iba a los viajes ni a las excursiones
por qué alegaba excusas, por qué siempre hemos sido flacos
sólo algún sábado mi padre se mostraba generoso
llevándonos un filete de ternera que devorábamos con el hambre
propia de los perros, que ignoran si volverán a comer en el futuro.

 

EL COLOQUIO DE LOS PERROS Nº 31

octubre 28, 2012 2 comentarios

 

Quiero darle desde aquí la bienvenida al número 31 de la revista de literatura on-line de referencia en este país: El coloquio de los perros.

En la sección de poesía pueden encontrar versos de José Mármol, José Luis García Martín, Sayak Valencia, Fruela Fernández, Marcos Ricardo Barnatán, Juan José Téllez, Ginés Torres Salinas, Inma Aljaro, Elisabeth G. Pineda, Álvaro Salvador, Elise Plain, Javier Asiaín, Vicente Cervera, Jorge Ortega y Camen Piqueras.

Además, pueden encontrar textos de Alejandro Hermosilla Sánchez, Diego Sánchez Aguilar, Natxo Vidal Guardiola o Zoraida Angosto. Échenle un vistazo (como a los números anteriores), saldrán reconfortados.

 

100 ENTRADAS

Sí, 100 entradas ya en el blog y pensaba de qué hablar cuando he decidido comentar algo que hasta ahora no había siquiera mencionado.

El pasado 22 de septiembre se celebraba el recital de despedida de una cafetería-librería que ha sido mítica en la historia cultural y social de la ciudad de Murcia.

 

 

Aquel recital en el que participamos, entre otros, José Daniel Espejo, Beatriz Miralles, Eugenio Sánchez Salinas, Isabelle García Molina, Joaquín Piqueras, José Antonio Martínez Muñoz, Vicente Cervera, Antonio Aguilar y un servidor, era un homenaje a la historia de esa cafetería-librería del centro de Murcia, una cafetería con nombre mítico: Itaca. Y aquel recital era un homenaje a su historia porque desde el 29 de septiembre no abre sus puertas; la política del equipo de gobierno que sufrimos, las leyes que han menoscabado la evolución de la hostelería en este país y una gestión que ha ido empeorando gravemente durante los últimos años, han hecho que acabara por cerrar definitivamente.

Itaca fue durante años un lugar en el que ocurrían cosas: uno podía encontrarse con un cuentacuentos en plena actuación, o con poemarios colgando del techo que formaban parte de un concurso (denominado, lógicamente, ‘Poetas colgados’), o tenía que correr los primeros días de mes para no quedarse sin su ejemplar gratuito de una revista de poesía que removió esta ciudad durante casi tres años. En Itaca algunos hemos estado con poetas como Carlos Vitale, Cristina Morano, Concha García, Rosa Lentini, León Molina, Ramon Dachs, Javier Moreno, Óscar Aguado o Siracusa Bravo Guerrero. Pero es que también hemos estado con músicos de la talla de Javier Krahe, Pedro Herrero, Quique González, Carlos Chaouen, Antonio de Pinto, Joaquín Calderón, Adolfo Langa, Menso, Rebeca Jiménez, Vicky Gastelo, Alejandro Martínez, Rafa Pons, Proyecto JASS, El niño de la hipoteca, El Kanka, Izal, Javier Álvarez, Aarön Sáez, Zahara, Fede Comín, Alberto Alcalá, Patricia Lázaro, Paco Cifuentes, Funambulista, Andrés Suárez, Chiqui Calderón, Moncho Otero, Fabián, Luis Quintana, Muerdo, Rafa Toro, Jesús Garriga, María Rozalén, Elena Bugedo…

 

 

 

 

 

Ahora sólo queda un espacio vacío incapaz de albergar lo que tuvo hace años.

 

 

 

LECTURA HOMENAJE A ANTONIO GÓMEZ CANO

 

Este martes, en el Museo Ramón Gaya, se llevaba a cabo una lectura poética en homenaje al pintor Antonio Gómez Cano con motivo del centenario de su nacimiento. El poeta que ejerció como maestro de ceremonias del acto fue José Antonio Martínez Muñoz, que además de exigir que nuestros políticos deberían cuidar más a los artistas de su tierra (y curándose en salud añadió que si afirmaran que no tenemos a un Goya o a un Velázquez, ellos tampoco son Winston Churchill), fue dando a paso a los poetas que participaron en dicho homenaje: José Daniel Espejo, Antonio Marín Albalate, José Luis Martínez Valero, Ángel Paniagua y el propio José Antonio Martínez Muñoz.

 

 

 

 

 

 

Casi todos los poetas leyeron un poema escrito ad hoc. De esos poemas, algunos pensamos que el mejor fue el de José Daniel Espejo, que ha tenido a bien enviárnoslo. Disfrútenlo.

 
GÓMEZ CANO, EN LA ESTEPA

Porque somos así y solemos preguntarnos
si es posible en absoluto percibir el universo
desde la ciudad de Murcia y sin famosos al lado,
recomiendo a Gómez Cano y su poesía,
sus vistas secretas sobre espirales galácticas,
es decir, sobre una playa o una chica,
sobre la espuma de un Tiempo con grillos y cigarras.

Nunca estuvo en escenarios, ni firmó manifiestos
ni formó generación ni tuvo un color a su nombre,
fue chacal estepario, en la taiga del valor,
mas cazó cuanto quiso la belleza de su tiempo
merodeó en solitario por parajes desérticos.

Adoro a esos predadores, con nombres sin glamour:
sus obras no adornan los consejos de los bancos
ni están en colectivas con los grandes del momento.
Tampoco en su ciudad les hacen caso y sin embargo
su mirada es tan pura que enfría alrededor
su ventana se abre a las noches sin luna.

Silenciosos pero vivos, la pintura es alimento
humilde pero cósmico. Ellos acechan
y en sus manos la luz se transforma
en un fanal en la noche, una máquina del tiempo,
la brillante foto-finish del instante y el corazón.

Quién pudiera ser un artista menor,
y a cambio la valentía y la dignidad,
la paciencia y la paz del pintor solitario
que no ha venido aquí a comer carne muerta
ni a dejarse alimentar por otras manos.

De Gómez Cano aprendamos la fe,
la sublime honradez con que entra en su arte,
sigamos camino con su luz en los ojos
escojamos el lado por el que no pasa nadie.

 

Y MÁS NOTICIAS

La semana pasada la terminamos (públicamente) asistiendo al concierto que Alberto Alcalá ofreció en el Ateneo Huertano Los Pájaros. Alberto y yo nos echamos una mano mutuamente y creo que todos salimos ganando. Lo primero que hice fue encargarme de la promoción para el concierto y, excepto algún pequeño detalle que se me pasó, creo que no salió mal del todo. Para empezar, ver la reseña del concierto en los dos periódicos de Murcia fue un auténtico gustazo:

 

 

 

 

Y el concierto fue, sencillamente, un lujo. Los Pájaros es un lugar en el que uno se siente a gusto nada más llegar; la atención para con los músicos, la necesaria para que las cosas salgan bien (o mejor todavía); y la calidad de quienes llevan este lugar en lo que queda de huerta en Murcia, más que notable. Pero es que, además, Alberto se está empezando a hacer con una pequeña legión de seguidores que hacen que los conciertos sean una auténtica fiesta; y entre eso, y que nos presentó algunos temas del disco que está grabando, dan ganas de tenerlo aquí casi cada mes.

 

 

 

 

Les dejo dos de los temas que formarán del disco de Alberto Alcalá y que nos presentó en el concierto (atentos a cuando salga y a las colaboraciones de lujo con las que contará).

 

 

 

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