Archivo

Archive for 31 enero 2014

FÉLIX GRANDE

P1080374

 

Mérida, 4 de febrero de 1937 – Madrid, 30 de enero de 2014.

 

Ayer se fue uno de los poetas más grandes que ha dado este país en el siglo XX. Ayer fue un día de mierda. Eso sí, siempre quedarán en mi memoria las tres tardes que pasé con él en Murcia junto al poeta José Antonio Martínez Muñoz. Una de ellas, además, fue consecuencia de un ciclo que José Antonio Martínez Muñoz y un servidor organizamos en Murcia hace unos años, un ciclo por el que pasaron Carlos Vitale, Cristina Morano, Concha García, Rosa Lentini, León Molina, Ramon Dachs, Javier Moreno y Ferran Fernández, y que tuvimos la suerte y el honor de que le pusieran el cierre Félix Grande, Francisca Aguirre y Guadalupe Grande. Sí, los tres juntos, en un recital que nunca se había llevado a cabo en España. Un recital que se terminó llevando a cabo gracias a la mediación del Aula de Poesía de la universidad de Murcia. Ese día quedará grabado en mi memoria a fuerza de clase y conocimiento.

 

Grande Aguirre

 

Ahora no me vengan con que nos quedará su obra y demás tópicos típicos. Como escribía ayer Ben Clark: “no voy a decir aquí que ahora queda su obra y tal y cual y lo demás. Claro que queda. Pero yo quería que me quedara Félix Grande, también, y poder volver a verlo (…) y oírle hablar”…

 

LA GALLA CIENCIA

la galla ciencia

 

 

Desde hace unas cuantas semanas están avisando de que se avecina nueva revista de literatura en Murcia, se llaman ‘La galla ciencia‘ y colaboran con ellos, entre otros, Cristina Morano, Pedro Medina, José Daniel Espejo, Ángel Manuel Gómez Espada o Luna Miguel.

Hoy es el último día que tienen abierto el crowdfounding para ayudarles a sacar los dos primeros números de la revista en papel, así que échenles una mano.

 

EL ÚTLIMO DESEO DE DON ROBERTO

El último deseo de don Roberto

 

 

xxDos pares de pisadas se alternaban rítmicamente sobre el soleado pavimento de la Calle Mayor. El primero era propio de un profesor de Filología o un maestro de esgrima: pausado, elegante, clásico. El segundo contenía pisadas jóvenes y nerviosas, altamente musicales.
xxPaseaban, hasta que las pisadas jóvenes se detuvieron; las clásicas hicieron cortésmente lo propio.
xx–Entonces, me abandonas…
xx–Sí– contestó la dueña de las pisadas nerviosas. –Lo siento–.
xxCuando se rompe un corazón puede sonar de muy diferentes maneras, la más frecuente es el húmedo chasquido de una sandía madura arrojada con fuerza al suelo, es un ruido sorprendente y en cierto modo agridulce. Un corazón también puede gemir como un papel rasgado poco a poco, dolorosamente, o como cristales rotos, como hachazos sobre madera húmeda (preferentemente en octubre), o simplemente no sonar.
xxEl atípico corazón de don Roberto se rompió a su manera, con un cristalino tintineo de diminutos cascabeles.
xx–Pues me acabas de romper el corazón–. Dijo con la seneridad de un viejo caballero. Entonces sucedió algo, se puso pálido y llevó una mano al pecho. Le dolía.
xx–No seas dramático–. Dijo ella –Estas cosas no duelen físicamente y menos a un degenerado como tú–.
xx–¡Ni estas cosas ni leches! ¡¡Creo que me está dando un infarto..!!
xxLa ambulancia gemía como cuando le pisas el rabo a un gato gigante (aunque no recuerdo haber pisado nunca a un gato gigante).
xxElla tomó su mano.
xxYa no tengo edad para estas cosas –pensaba Roberto.
xxA sus sesenta años, su delirante vida sexual era la envidia de todos sus alumnos de la Facultad. Con su pinta de galán caduco había seducido a Eva Montes, una joven profesora de baile, la dueña de las pisadas nerviosas y vivas que había decidido poner fin a su relación con el portador de neoclásicos andares.
xxLa mente de don Roberto se columpió sobre viejas canciones; ignorando los destemplados gritos de la ambulancia, se detuvo su alma en una que recordaba de Javier Krahe que escuchó no hace mucho en un bar del centro. Sonrió levemente y con ojos de moribundo susurró:
xx–Me muero, Eva… ¿Me concederás un último deseo?
xxElla enarcó una ceja. –¿Qué clase de deseo?–.
xx–Siempre quise morir… en fin…
xx–¿Un polvo?– Atajó ella.
xxÉl asintió con fingido pudor.
xx–Eres un sátiro y un viejo verde.
xxRoberto sonrió. –Sabía que aceptarías–.
xxAl llegar al hospital, el conductor abrió la puerta de la ambulancia y dos médicos se acercaron corriendo.
xxRoberto fumaba sentado junto a Eva, que dormía exhausta en la camilla. Uno de los médicos estaba perplejo, el otro sonreía.
xx–¿Otro infarto, don Roberto?
xx–Pues sí, hijo… ¡Qué mala es la vejez!
xxLentamente se levantó de la camilla, palmeó afectuosamente la espalda del médico y se alejó de la ambulancia con las manos en los bolsillos y un leve tintineo de cascabeles al compás de sus viejas pisadas.

 

 

 

Wandossell, Alfredo. Inédito.

 

LAS LEYES DE NEWTON

Las leyes de Newton

 

 

xxAlgunos pueden pensar que mi vida es efímera y desafortunada. Yo creo que no, aunque he de reconocer que es demasiado corta.
xxSoy una gota de sudor cristalino y salado humor de tu cuerpo. Nací una madrugada azul de febrero y pienso disfrutar de tu compañía hasta el alba.
xxMis primeros pasos los di en tu sien, cerca del cabello, y la verdad, desde aquí arriba me siento el amo del mundo, de mi mundo…tu cuerpo y todo lo que ello conlleva; tu cuerpo desnudo, suave, rotundo.
xxLa Luna nos mira a través de la ventana y yo me dejo resbalar con fingida pereza; suavemente fluyo acariciándote la mejilla, dejando tras de mí un sendero húmedo y salado. Casi rozo la comisura de tus labios. Vendería mi alma al Diablo por tocarlos, aunque no tengo alma…tan sólo soy una gota de sudor.
xxTe hago cosquillas en el cuello, sé que eso te agrada. Avanzo por el valle que forman tus senos, tibios y desafiantes, y cabalgo feliz por tu vientre hasta llegar al ombligo. Debería quedarme allí cómodamente instalado, pero el afán de descubrir desconocidas maravillas me hace seguir explorando… Bueno, por eso y por las leyes de Newton.
xxCreo que he tenido mucha suerte: podría haber nacido en la axila de un legionario haciendo la instrucción en Melilla, en pleno agosto, pero estoy contigo y eso no me lo podrá quitar nadie, ni la muerte por evaporación borrará de mí tu recuerdo.
xxA veces envidio un poco a mis parientes, las gotas de agua, ellas son libres y vuelan alborozadas cortando el aire. No están sujetas a nada, sólo a las leyes de Newton. Pero están frías y caen al vacío. Mueren solas en la acera mojada, en la fosa común de un charco. ¡Que se jodan! Yo prefiero estar contigo.
xxSigo mi camino, el fin se acerca, termino de resbalar cintura abajo. No quisiera seguir bajando porque sé lo que se avecina, nuestro tiempo se acaba. Intento aferrarme a ti; si tuviera dientes mordería tu piel, si tuviera voz gritaría tu nombre al viento, pero no tengo nada de eso…sólo soy una gota de sudor…
xxFinalmente, caigo al vacío. Es muy desagradable, pero tiene que ser así. Newton me ha jugado una mala pasada. Muero contra el suelo de la habitación, así de simple, sin duelo ni mis primas las lágrimas. Mi vida ha sido corta, pero infinitamente más intensa que la de James Dean.
x

xxPero tan sólo soy una gota de sudor
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen fin, lo era…

 

 

 

Wandossell, Alfredo. Inédito.

 

CANTOS DE LA MATERIA VIVA

enero 26, 2014 3 comentarios

Cantos de la materia viva

 

 

COMO SI TAL COSA

Sentir
la aterradora
algarabía del
musgo
su obstinado
fervor de
filamentos
desgañitados

Y proseguir
el camino
como si tal cosa

 

 

 

xxxxxFRENTE al
edificio
un árbol
desnudo:
acaso una
metáfora
del invierno que perdura.

 

 

 

UNA CHARCA

Una charca
al borde
del camino
pútrida
rebosante de
fango
oliváceo

También en
ella como en
los más hermosos
lagos
se refleja
el cielo.

 

 

 

HIEDRA SANGRIENTA

xxxxxxxxxxHiedra roja
sangrienta
sobre el amarillo
demacrado
del hospital.

xxxxxxxxxxHiedra trepadora
vertiginosa
voraz
como cuernos
de toros
bravíos
o de lunas
ancestrales
como tentáculos
de crustáceos
enfebrecidos

xxxxxxxxxxComo mi propio
xxxxxxxxxxclamor

 

 

 

Pérez-Espejo Kroner, Isabel. Cantos de la materia viva. Murcia; Editora Regional de Murcia, 2005.

 

TERRITORIO INTERIOR

Territorio interior

 

 

ATRÁS HE DEJADO UNA VIGILIA

Alborea el canto inquieto de los pájaros
en los vértices lejanos del parque
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxaún vencido en su sueño.
La ciudad alza de nuevo sus cúpulas dormidas
bajo los tenues brillos de la luz primera,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpresagio
del amanecer en su estallido cercano.
Aún el ruido diligente de la mañana en su mediodía
gozoso
xxxxxxes el eco viejo del ayer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxya sepultado.

A mi lado duermes ajena
buscando el tibio hueco de las sábanas.
Abandonas un brazo sobre mi costado
y resbalo un beso insomne por la pendiente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde tu hombro.
Atrás he dejado una vigilia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcondenada al olvido,
una batalla sin tregua
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxcontra un ejército de abismos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy simas sin fondo.

Todavía permanecen desordenados sobre la mesilla
los despojos de la batalla:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla luz ya exhausta
del candil, la alerta de los sentidos
los batallones aciagos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde mariposas ciegas
que asediaron toda la noche
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla guardia contra mí.
xxxxxxxxxxxxxSé, sin embargo, que he vencido;
sé que al menos hoy he vencido
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxporque a mi costado
el reposo tranquilo de tu cuerpo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxme fortalecía en la batalla.

Descanso ahora exhausto y sereno,
mientras la amanecida filtra
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpor las rendijas de la ventana
sus primeros hilos de albor
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque clarean
nuestra presencia adormecida, mar en calma:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxte miro
xxxxxxxxxxxxxy ya eres la aurora.

Presencia alentadora de la mañana
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxaún por nacer
en ese hilo de aurora que trepa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy juega
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy estalla
xxxxxxxxxxxxxcontra tu hombro desnudo.

 

 

 

DE VITA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo hay nostalgia peor
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque añorar lo que nunca jamás sucedió.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJoaquín Sabina

¿Quién
ha vivido por mí
las vidas que yo no he vivido?

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMiro
mis manos y no están llenas.

A mis pies caen mansamente
las hojas amariilas de los plátanos del bulevar.

 

 

 

MOTÍN EN LOS SENTIDOS

¿Qué somos hoy
sino
dos cuerpos amotinados?

Vive y destrona tu pasado:
mañana la costumbre volverá a nosotros.

 

 

 

VUELO

Pavor de la hoja
xxxxxxxxxxxxxxxque cae
tardía de su rama
y, en el penúltimo temblor,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsiente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsilente
cómo se agolpa
xxxxxxxxxxxxxxfuriosa
la savia en el vértice de su aire perdido;
xxxxxpor qué tanto vértigo,
ese exceso de vuelo para tan poca distancia
xxxxxantes de rozar el suelo.

 

 

 

CLAMOR DE ALMA

Discurre el día tranquilo y apacible.
Estás en la casa
xxxxxxxxxxxxxxy deambulas
por ti mismo y entre las cosas.

Una aparente serenidad anuda tu ánimo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy sin embargo
una cierta desazón acude a tus palabras
y sin saber porqué escribes:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxclama
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmi alma
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcontra mí.

 

 

 

EJERCICIO DE EXORCISMO

xxxxxI

Te amé con la triste desposesión de los vencidos.

Luego la tarde huida nos devolvió
(como un espejo roto en fragmentos infinitos)
la imagen opaca de las sombras
urdiendo adioses tardíos sobre nuestros cuerpos.

x
x
xxxxxII

Y ahora qué, me pregunto,
ahora qué cuando las pálidas urgencias del deseo
sólo son las tibias cenizas del incendio
xxxxxxxxxxxque nos alumbró.
Y ahora qué cuando de nuevo te nombro, te busco
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy no te encuentro.

 

 

 

HORAS DEL TIEMPO ACIAGO

xxxxxI
(enseñanzas de la edad)

Tiritan sobre sí estos momentos
como un gorrión perdido en el invierno.

No son horas propicias para ti
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy no hallarás
letras de oro
xxxxxxxxxxxxen los libros que acaricias.

(Improbable pasa rasante una gaviota
sobre los tejados de la ciudad
y no tendrás noticia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxde su vuelo)

La herrumbre del tiempo, el hilo de la costumbre
se clavan como esquirlas de hielo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen la tibieza
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde la piel.

Pero aprenderás en estas horas aciagas
tanto como de los momentos de gozo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque ahora
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxañoras.

 

 

 

López Precioso, Juan Luis. Territorio interior. Cartagena; Fundación Emma Egea, 1999

 

LUMINARIA

Luminaria

 

 

XIII

(¿ascua o ceniza?)

QUEDA el hombre solo
Mira sus manos vacías
Siente frío y se acerca
a la chimenea
Afuera los perros
ladran a la luna
y contra su pavor
Medita en su tiempo
consumido
¿Qué fue de su destino?
¿Dónde su desmesurado amor
su energía de vivir deprisa?
Se acerca a la lumbre
única luz de la cocina
El badil remueve
¿ascua o ceniza?

 

 

 

XV

(aliento aún del sueño)

INTENSA germina
en ti la mañana
Desorden de lino
tras el consumado amor
Aliento aún del sueño
Adormecidas miradas
Cuerpo aterido en desperezo
obedeces sin oposición
los dictados del día
que aguarda impaciente
la amanecida
de tu risa clara
como ropa limpia
tendida bajo los dominios
del primer sol.

 

 

 

López Precioso, Juan Luis. Luminaria. Murcia; Editora Regional de Murcia, 1998.

 

LOS QUE VIVEN CONMIGO

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

Como no iba diciendo

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más