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Archive for 31 agosto 2018

URRE AROA Y PÓLVORA EN EL SUEÑO

 

Esos son los libros, ‘Urre aroa’ y ‘Pólvora en el sueño’, que me han llegado en el último par de semanas, enviados por su autor, el poeta navarro Alfredo Rodríguez.

Lo cierto es que no sé cómo agradecerle los detalles que ha tenido conmigo, así que quiero que quede constancia pública de mi agradecimiento más sincero.

En nada dejaré muestras de los dos libros en el blog.

 

FRANCISCO UMBRAL Y LA MÚSICA

 

La música va poniendo orden en las cosas: es lo que tiene. La música es una mujer ordenada que va armonizando el mundo, ya que no explicándolo.

 

 

 

Umbral, Francisco. Los helechos arborescentes. Barcelona; Ed. Argos Vergara, 1980.

 

EL ÚLTIMO JINETE

 

LA CIUDAD ENFERMA

Nacía la Ciudad todos los días,
desde siglos antes de que el hombre,
propiamente dicho,
hiciera redoblar su presencia
paso a paso, grito a grito.
El sol se encargaba de limpiar el aire
de sus briznas nocturnas,
descubriendo las desnudas vergüenzas
de los ríos, cargados de cadáveres.

Lentos como la luz, se hacían
la música, el sonido, el ruido
y se descorrían los pintados telones
de la farsa.

La escena se llenaba de personajes
de metal y de salivas blasfemas
y bajo palio, el sumo sacerdote
consagraba la violación de la doncella.

x
xxxxxxxxxxxxx* * *

x
Secos los ríos y abatido el pulso
de tanta vida, la Ciudad
rindió sus gritos
y se cubrió de silencio,
muriendo un poco cada día.

 

 

 

 

ENSAYO SOBRE LA CEGUERA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA José Saramago

¡Cuánta luz suspendida
y sin embargo ausente!
Inevitable, así en aire que le lleva,
pero tan cierta que sin ella,
yo no sería.
xxxxxxxxxxxxExisto porque veo,
porque la luz descubre
lo que soy entre relámpagos,
metales y explosiones.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxVivo
porque percibo perfiles
del mundo, de los hombres,
de las cosas: la flor y el ave,
la solemne arquitectura
de las nubes, la armonía
del mar y sus sonidos,
la estremecida transparencia
de la amada.
xxxxxxxxxxxxxCuando el ala
oscura de la noche
cubre la luz,
la vida se declara culpable
y muere. En la derrota
total me precipito, ciego.

 

 

 

 

LO MISMO CADA DÍA

Retumban y rechinan
los grandes transportes de la mañana
escalando las crestas del trabajo,
y de los repliegues más oscuros
surgen los hombres del saco,
pordioseros de la luz,
las inverosímiles prostitutas tardías
de portal y aguardiente.
Bajo mantos y embozos
rezadoras de misas
repiten insistentes jaculatorias.

Otro día, me digo,
y sepulto bajo los paños del sueño
la desazón inútil
de vivir lo mismo cada día.

 

 

 

 

IMPOSIBLE POEMA

Es llegado el momento.
Los sonidos de la noche
arrastran los gemidos de las sombras muertas.

El mar libera espumas
y en la quietud de tanto corazón encadenado
se mueven mis fantasmas.
El alma y sus congojas
invaden las cúpulas.
La boca adquiere el sabor del vómito.

Es llegado el momento. Palpitan
los muertos de la última guerra.
¡Ay! Quisiera componer el poema del absurdo,
ya al borde del mundo.

Me sepulto bajo los escombros
de la memoria. En vano intento
construir palabras, levantar de la tierra
la música profunda
donde alienta el que muere.
La guerra. No está el hombre
para el amor.
xxxxxxxxxxxxxLa guerra.

 

 

 

 

MADRIGAL

Hoy quisiera decirte
que te amo, que te espero,
que necesito tus ojos y tu voz,
tu cabellera de río oscuro
rompiendo contra mi pecho.

Hoy quisiera decirte
con voz perdida entre los restos
de la memoria mía, que te espero,
que mi vivir es esperarte
sin la misericordia
de saberte posible, como los sueños.

Como los sueños cumplidos
a través de los espejos
que me anunciaban tu sombra.
Hoy quisiera que este esperar
no me quebrara los huesos del alma
y acabara dejándome sin ti,
sin besos, sin alma.

 

 

 

 

MORIR DE SOLEDAD

A veces, mientras lloro,
siento el vacío
ensanchando sus límites.
Es un mar infinito
creciendo cada día,
y le retengo
por miedo a deshacerme
en la nada del aire.
Morir de soledad
es triste muerte,
ya tan ajeno, tan perdido
por los siglos de los siglos,
mientras lloro y me busco,
perdida la esperanza
de encontrarme asomado
al profundo vacío de la nada.

 

 

 

 

EL VACÍO

Nos hicieron con sangre,
con sombríos sonidos
y oscuras convulsiones.
Se rompe el cielo
con estrépito.

Algo sucede
en el mundo de la música.
Y es entonces cuando en el silencio
de la alcoba, alguien dice:
«Te amo».
Se escucha un quejido prolongado
y una lluvia
dulcemente musical
se derrama en la niebla.

x
xxxxxxxxxxxxx* * *

x
La larga caricia del agua
suena misteriosa
en la agonía de las sábanas.
El recortado beso
se cuaja, amargo, entre dientes.
Nos nacieron
para el amor y ardemos
como cañas secas.

 

 

 

 

MORIR A SOLAS

La Ciudad ignora que me muero.
Que se mueren las flores y los astros,
que todo cuanto cruje o llora o canta
terminará en un sollozo lento.

Cuesta sangre y lágrimas de plomo
aceptar tanta muerte
y perdonar al verdugo
y al sol por no romperse en mil pedazos
ante el fin de los mundos.

Contemplo desde la cresta
de prisiones y templos
el frío rostro de la luna cómplice,
agazapada con su desnuda espada
persiguiendo mi muerte presentida
entre arboledas humanas.

Al rendir la noche
sus cúmulos de sombras, desfilan
los paladines del hierro.
Su paso suena
a explosión encadenada,
a campanas rotas bajo la lluvia,
mientras la Ciudad
cierra los postigos de la agonía
del condenado a morir a solas
a la mayor gloria de la especie.

 

 

 

 

EL TREN DEL ALBA

Mi padre: el tren del alba,
oscuro y rápido.

xxxxxxxxxxxxxDecía
cuando en la madrugada
se extendía la llamada
del avisador.

xxxxxxxxxxxxx«Es el tren
de las Asturias».

xxxxxxxxxxxxxRecogía
los atavíos del frío
y calculaba el tiempo
que invertiría en el camino.

x
xxxxxxxxxxxxx* * *

xxxxxxxxxxxxEncendía un cigarro, que era
como un tizón y le daba lumbre
aspirando hasta el fondo.
El aire le sabía a carbonilla
y el silencio del alba
a hierro de topes.
xxxxxxxxxxxxFugitiva,
una estrella perdida, tan alta
que si forzaba la mirada
se saltaban las lágrimas.
Sonaba el andén a bronquios,
a convulsión forzada
de la sangre estancada.

xxxxxxxxxxxxY frío,
todo el frío del mundo
sin pájaros, sin árboles.
Solo trenes, el tren, mi padre
con su capote de escarcha…

 

 

 

 

xxxxxI

¿Existen, caballeros del alba,
devoradores de sombras,
hombres buenos, jóvenes
amantes del sol?

x
xxxxxxxxxxxxx* * *

Araño la tierra hasta romperme
en minúsculas menciones
y no encuentro sino hondos
ruidos de silencio, nidos
de asustados animales ciegos.

x
xxxxxxxxxxxxx* * *

Con dolor de corazón dejamos
que el ser, aún mudo
de la pura palabra,
no exista.

Se acabó
cuando surgió el aire entre los árboles
y resplandeció la gloriosa desnudez
de la primera mujer.

Nos nacieron
porque el mundo, recién hecho,
se desvanecía en su propia soledad.

x
xxxxxxxxxxxxx* * *

Había que salvarle y los dioses dispusieron
músicas, flores y un extraño sentimiento.

 

 

 

 

xxxxxII

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo estamos jamás donde morimos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDefinitivamente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSino donde morimos, día a día…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJosé Hierro

Te busco entre el despojo
de lo que queda, de lo que fuimos.
Porque cada día te necesito
con mayor arrebato, convencido
de que cuando termine
de divagar tanto recuerdo
habré muerto otro poco
asomado a los fulgores
que el dolor imprime
en la soledad.
xxxxxxxxxxxxxxTe amo
con el desvarío de quien piensa vivir
siglos de escarcha amarga
navegando por nosotros,
mecido por tu palabra,
sintiendo cómo me vives
tan a muerte…

 

 

 

 

xxxxxIII

A la imposible vida sin sosiego
vamos con odio y el camino es largo.
Estamos muy cansados y es muy triste
morir sobre las piedras, bajo el viento.

No somos tierra, aunque a la tierra vamos
como a la mar van los ríos.
La tierra recupera lo que es suyo.

Me canso de llevarme la mano,
de imaginarme rumbos sin sentido,
en los cuales apenas sí me encuentro
cuando descubro al fin que me he perdido.

Otro día me digo y sepulto bajo las sábanas
la desazón inútil de vivir lo mismo cada día.

A rastras nos buscamos.
Perderse entre los muertos
es la muerte más triste.

 

 

 

Crémer, Victoriano. El último jinete. Madrid; Ed. Visor, 2008.

 

CANCIÓN DE LA MUCHACHA DE PROVINCIAS

 

CANCIÓN DE LA MUCHACHA DE PROVINCIAS

Cae la noche y se suceden las señales.
Tom Waits se deja la garganta
en la canción de una muchacha de provincias
que llega a la ciudad
con un bolso barato y veintinueve dólares
que guarda en el sostén.

¿Y si la vida fuese como en las autopistas?
¿Y si el tiempo dijera ve despacio
o ahora puedes regresar a casa,
solventar tus problemas
o, tal vez, para aquí, descansa, come,
protégete del frío?

Pero el hombre que toca en el piano
la canción de la chica de provincias
está borracho,
xxxxxxxxxxxxxxy ya es de noche y hace tiempo
que abandonaste la autopista.

Tal vez lo empiezas a sentir ahora,
en esta noche en la que se suceden las señales,
pero aún no le has puesto nombre.

 

 

 

Aguilar Rodríguez, Antonio. Canciones para el día de después. Madrid; Ed. Huerga & Fierro, 2018.

 

(R)EVOLUCIÓN

Hace tres años, la Asociación Cultural “Isidoro Acevedo” de Asturias convocaba el 1er Certamen de Poesía “Lámpara en la tierra”, que terminó ganando el valenciano -aunque residente en Murcia- Rafael Serrano Martínez.

Aquí dejo algunos poemas del libro que se editó con motivo del premio.

 

 

FÓSILES

La arena de esta playa
es harina de fósiles
de seres marinos ancestrales,
esqueletos de plancton primigenio
en el líquido cosmos que bañara Pangea.

Diminutos caparazones
de espiral infinita,
calcificado semen primitivo,
cenicero de algas y corales.

Este será el soporte de la Historia,
el asiento de civilizaciones,
y así, desde el Origen,
habremos de vivir sobre cadáveres.

 

 

 

 

CÁRCEL

Las acciones de la cárcel
están bajando peligrosamente.

¿Qué hacer?

Especular con los cereales
hará subir su precio.

Un buen día la gente
empieza a pasar hambre.

Ver a un hijo pasar hambre es algo serio.

—Los índices de delincuencia se disparan—
braman los locutores.

Es el momento de adquirir
acciones de la cárcel.

 

 

 

 

HAMBRE

El arroz que creció gracias a tu sudor
ya no te pertenece.

El maizal arado con tu columna vertebral
hundida en los eriales
es para los gorrinos de los amos.

El pescado arrancado del mar
hasta la extenuación,
desolladas las palmas de las manos,
descansará esta noche
en vajilla de plata como manjar de reyes.

La leche que tú obtienes
de tu insomnio y de tus madrugadas
llenará las bañeras
de miembros respetables de la Banca.

Y una noche te encuentras,
de repente,
hurgando como un perro en los contenedores.

 

 

 

 

HEGEMONÍA

Los parados son vagos, no quieren trabajar
—Que se busquen la vida, como todos—

Los sindicatos reciben subvención del Estado
—Hay que ilegalizarlos, que dejen de chupar—

El sistema de salud es insostenible
—El que quiera curarse, que lo pague—

Por supuesto, hay demasiados empleados públicos
—¿Qué es eso de un empleo para toda la vida?—

La inmigración genera delincuencia
—Que el que quiera quedarse se comporte—

Hay quien pide subir impuestos a los ricos
—A quienes crean empleo, mejor no molestarles—

Apaga la radio y se acomoda
entre cartones sucios y una manta raída.

 

 

 

 

CENTRO COMERCIAL

Como trenes de deportados, hacinados,
una fiebre centrípeta sacude la ciudad.

Son esos nuevos templos
donde peregrinar, obedientes,
al salir de la fábrica,
porque necesitamos
lo que aún no poseemos.

Contemplad la acumulación de objetos
y buscad acomodo en las estanterías.
Pronto estaréis allí.

 

 

 

 

BLOCH
(A la memoria de Paco Miranda)

Nos arrojan al mundo a defender lo nuestro.
x

 

Nos quitan el cordón umbilical
y lloramos.
x

Propiedad y rapiña.
x

“Homo homini lupus”.
x

Unas cuantas monedas,
canicas que fueron
de niños nuestros astros,
un lapicero que amamos de manera especial,
un miserable puesto de trabajo,
o aquel amor tan triste.
x

Acaso la propia vida,
y morir también duele.
x

He aquí la Prehistoria.
x

El Hombre y el Cosmos
no han sido todavía.
x

Que nuestra propia vida
dejará de ser nuestra:
no dolerá perderla.

 

 

 

Serrano Martínez, Rafael. (R)Evolución. Edición de autor, 2015.

 

PEQUEÑAS CONVERSACIONES

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHay quienes adquieren la mala
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcostumbre de ser infelices
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxT.S. Eliot

xxxxxI

Amarte es perderme el respeto,
caer de nuevo en el vagabundeo
que tanto nos gusta,
y no es plan de ser feliz así,
tan de repente.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx“[…] estos besos fríos, esa espuma
xxxxxxxxxaunque no sea éste el mar que habíamos escogido“.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAlberto R. Torices

xxxxxIV

Y cómo decirte que cada vez
me acuerdo más de nuestras ausencias,
de nuestras vidas putas
y no pobres una junto a la otra.

Cómo decirte lo bien que lo pasé
y lo que nos molestábamos unidos.

¡Éramos tan bellos como dicotomía!
¿Te acuerdas?
Tú de rojo y yo de azul…
eso fue lo más cerca que estuvimos el uno del otro.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNos prohíbes las lágrimas ahora.
xxxxxxxxxxxxNo nos queda otro remedio que ser hombres
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJaime Sabines

xxxxxVI

Sabemos a qué atenernos,
sabemos a qué atenernos por separado.
Tú anuncias tu libertad,
yo la amontono en las esquinas
y no consigo diferenciarla
de todas las libertades mías.

Tal vez me pese demasiado
darme cuenta de que hoy,
como hace tantos milenios,
te resuelva en el vaso de ningún lugar en concreto,
te absuelva en el hueco de nadie, en efecto.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEl que sospecha invita a
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtraicionarlo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxVoltaire

xxxxxVII

Que dios te quiera es aparte de mi estado.
Nunca los celos me avisaron de ti,
de esas esdrújulas que alivias en pequeños jirones,
aspectos propios de párpados recién planchados.

Anoche salimos vivos de nosotros mismos.

 

 

 

 

CANCIÓN SEGUNDA

¡Tanto camino juntos, mi niña,
y aún confundo la pasión con el drama,
tus ojitos con la nada
y mi amor, pequeña criatura,
con todas las rarezas que cobijé entre tus canas!

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxEl animal perfecto es feliz en los claustros
xxxxxxxxxxxxxxxxy su lengua es melodiosa en el llanto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAntonio Gamoneda

xxxxxVIII

Qué tal mi dulce hembra,
dime cómo andas de tangos en la reserva,
háblame de lo que murmuras sobre mi aire
cuando yo ando lejos,
sopesándote en cada uno de mis abrazos pasajeros.

Qué tal pequeña promesa de nadie,
ave quebrada, bisturí de ópalo,
atajo de usurpaciones varias…
dime tú, pequeña dama,
cómo se camina in-extremis por el filo de mi desgana.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSe aparcan las ganas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxinundando recodos silenciosos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxD. P. Maio

xxxxxXVI

Funcionas como almanaque de agudos,
encontrador de lamentos
puestos en fila bárbara y deforme.

Pasan los momentos y ambos seguimos aparte.
El sol nos une y nos deja tan de lejos la mirada…

Al final, reuniendo cuentas,
el mundo no es más mundo por nosotros,
y eso, pese a quien pese,
duele hondo en la conciencia.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxLa luna nueva late dentro del corazón
xxxxxxxxxxxxxxxxxxde un hombre declarado clandestino
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRaquel Lanseros

xxxxxXVII

De cuando en cuando
me levanto sin más pretensiones

que amar.

Amar hasta el punto de abrirnos
con daños de gran calibre.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxEl único rincón, enmohecido entre las paredes
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde una obra perdida en el tiempo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSergio Santa Cruz

xxxxxXIX

La vida, en sí, no se descuida.
Tornan los ciclos, lentos,
a lo sumo precarios en sus formas.

Llueve entonces más despacio
y el tiempo, con otro olor, de otra forma,
pasa con urgencia de inquilino.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxUna gaviota me trae dulces de hojaldre azul
xxxxxxxxxxxxy cada mano o sustancia que toco eres tú
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCarlos Chaouen

xxxxxXX

Sirves al amor con la importancia
abierta al infinito, sin apliques
ni marcapasos que limiten tus buenos excesos.

Diste fe, ganas, ternura en diminutos colosales,
resquemor juvenil en tu intacta mirada de niña
alcanzando la madurez más acá de la cama.

Eres impresión, constancia,
requisito para el alma sana
erguida en pro de la humanidad.

Siembras brillantes, vida,
largas batallas a favor de pichurri y del mundo,
umbrales cálidos en nuestro hueco y,
zalamerías aparte, un lugar eterno en mi recodo.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxÉsta es la alegría, sólo esta es,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxentra y sale sola […].
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMiguel Ángel Curiel

xxxxxXXIII

Encontrar el norte repleto de aire y pequeños espacios.
Confinar mi vida, xxxxxxxxxxxxxxxxdichosa,
a las faldas de cualquiera, xxxixxxxdichosa.

Mis tesoros no son más,
y me advierto torpe en cualquier otra decisión.

Encontrarme…
xxxxxxxxxxxxxxno estaría mal.

 

 

 

Saravia, Rafael. Pequeñas conversaciones. Madrid; amargord ediciones, 2009.

 

INFIERNO SOSTENIDO

 

REPORTAJE POÉTICO

La fotografía de Dios
bien pudiera ser un primer plano de Hiroshima.
¿Quién puede contar hoy
las sílabas de cien mil muertos?

La poesía es sólo un ábum
con un montón de recortes,
al fin y al cabo todos los escritores
duermen plastificados,
incluso mis amigos,
los que están y no están,
los que posaron conmigo
y a veces reconozco.

Quizás escribo para eso,
para retener el tiempo
y no conocer nunca
el nombre de mi enemigo.

La fotografía de Dios
bien pudiera ser el primer plano de un soneto:
catorce endecasílabos,
catorce funcionarios de una penitenciaría.
Me siento incómodo en este reportaje,
inconexo, incoloro e insípido,
como el agua,
agua peligrosa para la fotografía.

Inodoro… Inodoro no,
el olor es sinónimo de poesía:
siempre me cautivaron
las flores de Baudelaire,
la aurora de Lorca
y la hierba de Whitman.

La fotografía de Dios
bien pudiera ser la mente de un esquizofrénico,
amanece y me acuesto,
arde nieve en el Polo Sur,
enciendo un cigarro con hielo,
de caminar tengo callos en la cabeza,
he encontrado un álbum para dormir,
alguien pasará la página
y recordará si mereció la pena.
El reportaje de Dios
bien pudiera ser Él mismo.

 

 

 

 

RESURRECCIÓN

Cristo ha vuelto.
Atónito observa cómo el maná
se vende por gramos en todas las esquinas
y los milagros se saldan en televisión.

¡Padre! ¿A quién has perdonado?
¿Por qué me has enviado al infierno?

Se duerme y tiene un sueño:
no existe dios.

Cristo es un hombre
en cualquier ciudad del mundo
y nadie, ni siquiera su padre,
le ofrece una cruz para salvarse.

 

 

 

 

TRINCHERAS

En todas las trincheras
hay una cicatriz abierta y desoída,
un estuche de sueños con metralla,
alguien que falta a la mesa
y que cogía el tren a menos cuarto.
Una victoria que nunca será nuestra
ni suya, porque víctimas y verdugos se confunden.
Hay un olor a desencuentro,
a futuros inciertos,
a orfanatos de ira.

En todas las trincheras
hay un silencio pegajoso,
un viento de lejos que delata
la cremallera rota de un almacén de miedos.
Hay siempre un hombre muerto
que vale más que todas las ideas.

 

 

 

 

WALL STREET

La bolsa de Nueva York
nos engaña multiplicando los inviernos
y contratando ángeles caídos
que fabrican inmensos hormigueros.
La bolsa es un enjambre furioso
de pulido parquet, estampas de Circe,
arrecifes de coral y podridas encías de niño.

La bolsa alquila la libertad
en la quebrada del Yuro,
en el último piso de cualquier rascacielos,
en alguna esquina de la India
o en un rincón de Tierra Santa.

Sus columnas de cieno y fango
soportan un millón de muertos cada año
y en sus brazos se posan los dólares
que caen fluctuantes de la billetera de Ares.

Bolsa de Nueva York,
depósito de sangre y huesos,
donde los hombres Versace juegan a ser dioses.

 

 

 

Santos Payán, Óscar. Infierno sostenido. Almería; El Gaviero Ediciones, 2006.

 

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