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Archive for 29 mayo 2020

UNA SENCILLA LÁPIDA

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

A FLOR DE AGUA

 

SU ÚNICO DISCURSO era el silencio,
supresión
de lo que de superfluo esconde la palabra.
Su única mentira era escapar
de sí mismo,
su excusa más baldía fingir normalidad,
levantar cada día
su cuerpo de la cama,
sus dudas de la almohada confidente,
maquillar su desgana,
ser, un momento más,
mirada transeúnte en la existencia.

 

 

 

 

POR VELOZ que pase el tiempo, que los hilos del aire nos empujen
hacia ninguna parte —inquieto vendaval a la deriva—,
no existe certidumbre,
no hay trazado un sendero perceptible
ni la sonrisa de las personas muertas, su huella congelada
en grumos de papel
conseguirá ayudarnos. Cada error es primero,
cada existencia única,
cada amor, pasajero,
cada miedo real, irrepetible, nuestro.

 

 

 

 

¡CÓMO PASAN los días!
Con qué celeridad
estallan sus enigmas —besos huecos,
sorpresas sin mensaje,
prometidos excesos imposibles—.
A lo largo del verso
un creciente rumor, un clamor de alfileres
—que es la sombra—
descuelga sus orígenes de hierro.

 

 

 

 

HOY, por primera vez, he respirado nieve
y el agua de las cumbres ha limpiado mis sueños
como la mano fresca de una madre lejana
que posara en mi frente su sosiego, su mimo.
Hoy, por primera vez, la cara contra el cielo,
con la paz del espíritu cayendo blandamente
en mis ojos cerrados,
con los brazos abiertos también —oración muda—
en pacto con el frío, he pensado en ayer,
en lo oscuro, en lo líquido,
en tanta eternidad que el invierno convoca,
en los ojos sumisos, en la velocidad,
en lo que es irreal, en lo que será siempre.
Gotas de lluvia tecleando nerviosas
mensajes imposibles.

 

 

 

 

EL FILO DE LA ESPADA de la melancolía
ha templado los días que he vivido
y el tiempo
que queda por vivir.
(Estertores de un alma
que sabe su condena y que se empapa
en la inmortalidad. En viejos blues de niebla.)

 

 

 

 

ACASO sea el alma —sólo el alma,
no piel— la que envejece,
y los cuerpos conserven indefinidamente
la sed ultraterrena de su siempre,
de extenderse perpetuos, inalterables,
limpios.
El alma se desprende, mientras tanto,
de fulgor y barruntos,
crece en su soledad de hábito manso,
el dolor la calcina.

 

 

 

 

LA ESCARCHA de los días va dejando
un grumo más de miedo que apelmaza la piel,
una derrota menos que prever, que espera a que surja y nos vulnere,
una esperanza más que hundir bajo su losa.
Cada día el rocío tiene menos fulgor,
son menos dulces su agua y sus enigmas.

 

 

 

 

MIENTRAS haya preguntas
tendré contradicción con que nutrir mis venas,
tendré ese dolor áspero que brota de la esencia,
que provoca el fulgor con que lo cotidiano
se transfigura a veces en eterno.
Del vigor de la duda
dependemos. En ello arraiga el alma su firmeza.

 

 

 

 

POESÍA del témpano,
urdida a la intemperie de las almas,
palabra ensimismada en su propio fulgor,
absorta en su misterio enmudecido.
Poesía de lumbre
ardida contra el cuerpo, poro a poro,
impregnada en sudor,
en temblores lascivos y calientes.
Poesía de áridos
sequedales,
plasmación pedregosa de la idea
en tenaz nomadeo, sed intacta
de eternos manantiales de belleza.
Poesía, en resumen, completa, repetida,
tal vez abrumadora
en su temperatura única o previsible
para quien sólo escucha las voces que lo empujan
desde adentro, del fondo,
hacia el gesto trivial que traza la sonrisa.

 

 

 

 

LOS SALONES sombríos,
las bóvedas ajadas,
lágrimas de humedad enlutando rincones,
desluciendo deseos decadentes, lejanos.
Nada te espera ya. Tu recuerdo está muerto.
Si es la patria la infancia, a la que regresamos
tras tanto andar errante, peregrinos del tiempo.
Si guardamos intactos su sabor y sus pétalos
entre hojas de ese libro que, a ciegas, escribimos,
¿por qué la vida entera es un fluir?
¿Hacia dónde nos llevan nuestros pies
presos de involuntad? ¿Qué fuerza nos arrastra?
¿Qué sangre nos agita? ¿De qué muerte
morimos
sin volver hacia atrás nuestros ojos exhaustos?
¿Qué cantar de sirena nos embauca en su círculo?
No, no hay patria posible
ni lo que quedó atrás existe realmente
más que en la obstinación,
ni las sombras consiguen tener más densidad
que su propia materia
de espíritu sin cuerpo, de anhelo sin raigambre.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Nicolás Pardo

SÉ QUE EL CIELO no existe
y que la luz dorada que las tardes regalan
no es más que una ilusión que los sentidos crean.
Ya sé que el corazón es una triste víscera
en la que no arde amor ni caben sentimientos
(sólo bombear de sangre).
Todo lo sé. Y sé que todo es máscara,
poco más que antifaz del héroe que no somos
y que quisimos ser: achaques de una infancia no del todo vencida.
Pero creer y saber no suelen conjugarse
con igual densidad. Son conceptos distintos,
y no vale engañarse
y no vale mentirse
y no vale escribirlo. Ser poeta es mentira.

 

 

 

 

BUSQUÉ EN EL UNIVERSO respuesta a los enigmas
que no tienen respuesta ni confín.
Busqué fuentes, rasgué con insistencia tanta pregunta,
tanta,
que no olvidé averiguar con los ojos, con el latir del día.
Olvidé que el más allá, sin duda,
se llama más acá y nos roza la frente,
que somos los muñecos que el viento de la historia zarandea o agrupa.
¡Quise mirar tan poco
en la amarga comedia del amor y sus ritos!
Actuamos
como los arlequines ocupan con melindres su rincón de la escena,
fingimos la sonrisa,
recitamos papel, sufrimos y lloramos, nos sentimos felices
como indica el guión.
Nada necesitamos. Nadie es imprescindible.
Nuestro cuerpo desnudo no requiere más piel
que la que el sol acuna y la brisa moldea,
la nuestra, la de dentro que ser exterior finge.
Y ese disfraz con el que nos conocen
los demás, es mentira, superfluo en su vejez usada
y no nos pertenece. (Son poco más que trapos que ondean a la espalda
dictándonos un paso que nuestros pies no siguen.)
He tardado cien años en descubrir que hablaba
la lengua de los otros, una que no era mía.
He tardado cien años y he comprendido al fin:
No sé vivir sin mí. No más. Eso era todo.

 

 

 

Blanco, Pilar. A flor de agua. Madrid; Ed. Visor, 2000.

 

HOMENAJE A LA COHERENCIA

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

AHORA QUE EL AMOR SE ME INSTALA

 

TAN HUMANO

xxxxxI

Esclavos del mundo
Con nuestras mortales muñecas
Atadas a aquello que amamos
Qué lenta muerte no caer
Y desasir las desgastadas
De terrenales ligaduras
Los pájaros viajan con viento bajo sus alas
Sólo viento
Viento atrapado

 

 

xxxxxVI

La temperatura es agradable
Y aún así el Mundo se muere de sed
La naturaleza que alabo nos engulle
Y sin embargo
Qué mezcla de ojos
Qué concilio con el Mundo, los ruidos y las luces
Con las sombras, los silencios
Las voces
Tus voces
¿Quién quiere que salte y me estrelle?

 

 

xxxxxXIV

El cielo gris casi negro de estos días
Me sume en una tristeza infinita
Todo se filtra por los poros de mi piel
Y ello capitula mis palabras

 

 

 

 

EN LOS JARDINES ARAÑADOS POR LA LLUVIA

xxxxxI

Dentro
En los jardines arañados por la lluvia
—Mujer que tiritas la edad de tu ternura—
Me lanzaré al abismo de tu escote
Para estrellas allí mi garganta encendida
Que la lluvia ha llegado
Ya nos lo dijeron las flores secas
Ahora es tiempo de ternuras

 

 

xxxxxVI

Los párpados del mundo
Están heridos de muerte
Y viajan en pateras suicidas
Rumbo al lado más oscuro de sus amables costas
Allí donde habitan los hombres grises
Azules asesinos sin sombras
Sin ojos. Sin párpados. Con manos

 

 

xxxxxVIII

En la longitud del cuello de mi útero
Se esconde el verso más sucio
El verso de la sin razón y el vicio
El vicio de atragantarme
Con tu semen de adolescente

 

 

xxxxxXI

Estoy cansada
Y el cansancio de mis ojos
Es ahora un arco tenso
Y mi boca una invitación al abandono

 

 

xxxxxXIV

Oh, mujeres de siempre
¿Qué traemos al mundo?
¿Asesinos azules sin manos?

 

 

 

 

AHORA QUE EL AMOR SE ME INSTALA

xxxxxIII

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa ciudad es ya negra ilusión
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxo gris o humo o nada
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿Qué ha sido de todos los colores?

Háblame de la Muerte
Háblame de todo y de nada
Ven levemente y de mi mano
Hasta mis más tristes y desoladores campos rojos
Donde los sueños no existen
Háblame de la Muerte
De rincones oscuros
Inundados de ojos y voces
Dime que sólo unos pocos se salvan
Que hoy es tuyo este apacible octubre
Háblame del color grisáceo casi negro de los días
De estas noches de nieblas llenas
De este olor a improvisado invierno

 

 

xxxxxVI

Ahora que el amor se me instala
Puedo dormir en paz y mirarte a los ojos
Aunque me diluya y tiemble mi cuerpo bajo tu mano
Como un perro aterido y hambriento
Ahora que el amor se me instala
Quiero articular palabras
Aunque me derrita si estoy en tus bocas
Deshaciéndome en miles de pieles
Ahora que el amor se me instala
Me disperso como el polvo en el viento
Se disipan mis neuronas
Ahora que el amor se me instala
No quiero volver a hilar
Ni un solo pensamiento cuerdo
Me pregunto quién te ha dado esa fuerza de pájaro
Ahora que el amor se me instala

 

 

xxxxxVII

No debo perder de vista tus ojos
Mira que las noches son muy negras
Escóndete en la niebla si quieres juegos
Pero en la noche nunca
Te perdería
Te perderías
En la niebla extendería mi mano
Y te encontraría
En la noche un enigmático animal nocturno
Arrancaría mi mano antes de alcanzarte
Si quieres jugar
Escóndete tras una neblina
Jamás en la noche

 

 

xxxxxIX

Duermes
En algún lugar del mundo, duermes
Y te alejas en tu sueño a legendarias tierras
Navegando en paisajes azules perfectos
Duermes
Y dormida
Extiendes los brazos hacia mi real cuerpo
En busca de algo más de vida

 

 

xxxxxXIV

Cuando te miro
Sólo se despierta en mí
El afán de estrecharte contra mi pecho
Como una paloma que una niña ahoga sin saberlo

 

 

xxxxxXV

Si pudieran entender lo que entrama esto que digo
Cuando la miro me viene al pensamiento
Un antiquísimo recuerdo
De hace muchos más años de los que tengo
Un recuerdo
Sólo eso
Un leve pero denso recuerdo

 

 

 

Ruiz de Viñaspre, Nuria. Ahora que el amor se me instala. Salamanca; Ed. Celya, 2004.

 

NECROLÓGICAS

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

NO VOLVERÁS A HABLAR NUESTRA LENGUA -extracto-

 

Has tenido una revelación
mirando archivos del pasado: el lenguaje
no sirve para esto. Esto, para lo cual
sólo tienes el lenguaje. Entonces,
sales de la nave sanitaria
con las llagas abiertas al aire
amparada en la creencia maternal:
que para curar las heridas
lo mejor es dejarlas al aire.
Avanzas de nuevo,
sin otra opción que seguir dentro
de la grieta-llaga del idioma,
al aire.
Dónde está mi perro,
dice la santa,
balbucea la santa, balbucea y balbucea,
su sangre verdosa ha superado,
metabolizado y asimilado al virus.
Benditos serán sus hijos, mestizos
de ébola y perro.

 

Con cincuenta y dos grados a la sombra
hasta el colchón de la cama
se inunda de sudor,
un operario te toma la temperatura,
te manda de vuelta a casa,
el charco donde escribes
el amor en forma de Texto,
eres así de trascendente:
cursi de manual,
alcohólica de manual, enferma de libro,
eres así de gilipollas.

Si hubieras entendido
que estás hecha para la palabra
y no para la alegría,
no hubieras enfermado de amor,
serías una más entre todos los sanos,
los fuertes,
los que aúllan de miedo
cuando perciben los virus.
Señales de dientes
en tu puño derecho,
el que golpeas contra el muro
llorando,
llenando de babas tu cuerpo;
cicatriz
de un animal en tu mano izquierda,
que un día volverá a salvarte del tedio.
El amor es una fiebre muy alta,
superior a los treinta y ocho
con seis grados centígrados,
que desencadena un protocolo de contención
con trajes plásticos cerrados
y ambulancias nocturnas.
Hay luces rojas y gente corriendo,
aviones en cuarentena,
camas mojadas donde te meas y lloras.
Se reduce tu identidad
a un charco debajo de tu espalda.

 

No hay nombres ahí.
Constantemente envías
mensajes cortos de texto desde tu charco,
nadie contesta. El verso es un
no-mensaje corto de texto
no enviado sino ensamblado
con palitos y cuerdas
como juguetes de niño de barrio,
nadie contesta,
se pierde se moja en tu charco,
se deshace y olvída-
se para que en libros menores
la gente sin fiebre
señale la técnica y adore
sus propias lágrimas.
Ah, la locura
que fecunda el arte, la mierda del arte.
Lector que hierves en los bordes del texto:
llénalo de mocos y babas,
llora conmigo, busca mi perro,
mancha esta línea,
fecunda este verso, tridimensiona esta página.
Pudre mi memoria: que brote
del poema otra cosa
que sirva para alguien

que para mí no sirve.

 

 

 

Morano, Cristina. No volverás a hablar nuestra lengua. Cartagena; Ed. La estética del fracaso, 2020.

 

 

 

P.D. Háganse el favor y lean esto.

 

ESTADOS DE ALARMA SOCIAL

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

EL CIELO DE MIS VICIOS

 

EL CIELO DE MIS VICIOS

Lavarme las manos para rozarte,
después cerrar los ojos
para concentrarme en el roce.

De menos a más ir lamiéndote
el tacto,
la barbilla,
la zona pélvica,
la música.

Ir lamiendo al vida en el cielo de mis vicios.

 

 

 

Sarrión Galdón, David. Alpha Centauri (En Otoño). Ed. La estética del fracaso, 2019.

 

ADIÓS A LA METÁFORA

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

ALPHA CENTAURI (EN OTOÑO)

 

PAN DURO

Porque caminas crees que vas hacia delante,
porque puedes hablar, que tu palabra importa,
porque estás dentro del juego crees que participas,

pero siento informarte:

las palabras ya no dicen lo que piensan,
el juego al que tú crees jugar lo están jugando otros,
estás comprando muerte en el supermercado,
se van de vacaciones con todos tus ahorros
los dueños de cien bancos
y que están comiendo en la basura
familias de cuatro, cinco y diez personas

y a ti te da lo mismo.

Me siento triste si te escribo
que está faltando un trato justo
en el concepto de lo humano,
que ya no somos hermanos,
que nos hemos traicionado,
que se ha roto el cristal donde mirarnos,
que los niños ya no entienden a Machado
y que tú solo quieres circo
porque el pan se ha puesto duro.

Se me cae la cara de vergüenza
cuando escucho tus lamentos
mientras gruñen las noticias
como perros que te han acorralado
y tú no sientes miedo
por desear un cambio y no lucharlo,

por esta cómoda presencia, entre mortales,
que va al trabajo y viene,
cada día,
asumiendo su mísera fragancia,
su errado porvenir
sin horas que demuestren

lo que has venido a hacer en esta tierra.

 

 

 

 

PIEDRANIMAL

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEl ser humano es
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun animal enfrentado al paisaje.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLeón Molina

Yo nací para ser piedra,
el camino me hizo hombre.

Tuvieron que pisarme muchas veces
para asimilar mi fuerza centrífuga,
y levantarme,
para volver a ser un animal.

 

 

 

 

CAER Y LEVANTARSE

Si caes para poder levantarte,
si estás en la mesa servido en un plato,
si vas a la catástrofe mundial desde el delirio
te digo: No temas.

Te mata la vida pero no el miedo,
te asustan los muertos que ves por las calles
vestidos de azufre y sal de hormigón,
te puede quemar la llaga que ahoga
pero nunca el cerebro animal,
te asfixian las horas, te pudre el silencio,
te intuye la culpa que espera sentada
en el cauce de un río que es sueño que sueñas,
el pétalo hambriento que cae de la flor
te observa muriendo de sed,
la bala que cruza un tejado,
que rompe los moldes,
que aplasta las células muertas
de un martes sin fe.

Que no puede ser
que el fondo produzca los mismos efectos que el todo,
que falle el proceso vital de vida,
que siga existiendo la ausencia a la fuerza,
que miren a un lado las causas más justas,
que no puede ser el triunfo de uno
por la muerte de cientos,
que no basta sentir el aire en la cara,
que no puede ser,

que respirar es otra cosa.

 

 

 

 

LA TIERRA DE LAS OPORTUNIDADES / HOMBRE GASTADO

xxxxx5

Enloqueces, te estimulas,
desarrollas tu capacidad creativa
en jornadas de ocho a tres
y cuatro a cierre —de la conciencia—.

Te das asco.

Atraviesan las cien mil revoluciones
por segundo que hay en tu cabeza
y sientes pena,
y sientes vértigo
y placer.

 

 

 

 

CAPAS

Continuamente la vida
nos va robando capas de inocencia.

La vida y el hombre son siempre
la misma historia cruel de una guerra.

Como si naciéramos envueltos
en la piel de una cebolla,
así vamos viviendo,
dejando para el fin de nuestros días
despojado el corazón
y sin fuerzas la memoria.

Yo perdí un hermano
en el fuego de un mes sin compasión
pero otros han perdido sus sueños,
incluso sus techos,
y no han pedido nada a cambio
a la naturaleza.

De la crueldad se aprende más
que de la historia,
curiosa amenaza que nos enseña
a vivir como si el resto
no importara nada.

 

 

 

 

PSICODELIA Y ADIÓS

No nos engañemos,
ni tú ni yo somos importantes.

Que estés leyendo un libro
no significa nada para el mundo.

Quiero decir que ni tú ni yo
vamos a solucionar ningún problema,
pero al menos nos queda este silencio
entre el que escribe y el que lee,

esta sutil manera de olvidarnos
de las noticias

y las fronteras.

 

 

 

Sarrión Galdón, David. Alpha Centauri (En Otoño). Cartagena; Ed. La estética del fracaso, 2019.

 

POR LISTO

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

LOS ABRAZOS PROHIBIDOS

Hace justo una semana, Vetusta Morla sacaba este tema, ‘Los abrazos prohibidos’. Ellos mismos dicen en su web:

“Los Abrazos Prohibidos es una canción que ha nacido como un sincero homenaje a los trabajadores de la Sanidad Pública, por su “respeto y dignidad”, no solo en esta crisis sino los 365 días del año.

Todos los beneficios económicos que genere, tanto editoriales como discográficos, serán donados a perpetuidad al Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), para contribuir en la investigación sobre el coronavirus SARS-CoV-2 que ha causado la pandemia de la enfermedad Covid-19.

Los abrazos prohibidos ha sido grabada por la propia banda durante las semanas de confinamiento con la colaboración de un amplio grupo de artistas que han querido sumar solidariamente sus voces al proyecto: Alice Wonder, Andrés Suárez, Carlotta Cosials (Hinds), Christina Rosenvinge, Dani Martín, Depedro, Eva Amaral (Amaral), Ismael Serrano, Iván Ferreiro, Joaquín Sabina, Kase.O, Leiva, Luz Casal, Maika Makovski, Marwan, Nacho Vegas, Nina de Juan (Morgan), Pucho (Vetusta Morla), Rozalén, Santi Balmes (Love Of Lesbian) y Xoel López. La mezcla de la canción lleva la firma de Carlos Raya, quien también se ha unido a la causa benéfica.”

 

 

LAS CONDICIONES DEL PÁJARO

 

QUE YO ME HE DE ENTREGAR DE OTRA MANERA

A qué vienes en medio de la noche
tan sobrado de gracia,
mi pájaro atrevido, insinuándote,
persiguiendo mi carne que te ansía;
mi carne desbravada y otoñal
que en tu presencia arde y reverdece,
despertando a la luz de tu belleza.
Por qué vienes ahora a desarmarme
y a hostigar mi deseo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon tu clara hermosura.

Qué pretendes de mí, visitante inoportuno,
que alborozas la vida sin razón
y enciendes esta piel que se estremece
si pienso la caricia de tus plumas.
Qué haces, di,
xxxxxxxxxxxxxqué haces recubriendo de seda
las paredes ajadas de mi cuarto
y esparciendo en mi cuerpo tu fragancia.

Qué exaltación aviva tu aleteo en el aire
que al saberse prendido se extasía,
y así respiro yo
xxxxxxxxxxxxxxel prodigio elevado
que mana de tu canto preciosísimo
y llama a los placeres y a la ofrenda.

Pájaro soñador, qué frívolo te ofreces
y qué ambición indigna —impropia de tu nombre—
persigues al venir a cortejar
a quien aún defiende sus virtudes
y es honesto contigo.

Refrena tus ardores
y no inquietes mi mundo, enardeciéndome,
que yo me he de entregar de otra manera.
No me hagas infringir
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmis votos que juré
y, en la renuncia,
son promesa que nunca traicionará tu vuelo.

Ay pájaro imprudente,
qué anhelo insatisfecho solicita cumplirse
mientras lucho, callado, por negarte
y temo que me embauque la pasión
que, en un desliz, acceda a complacerte.

Aunque tal vez no es cierto cuanto veo
—porque todo sea engaño, fantasía
de quien no reconoce su impureza—,
y en verdad no eres tú, estoy soñándote,
y, lejos de que puedas afligirme,
no eres sino aquel que, a mí rendido,
por siempre ha de quererme de otro modo
y le basta tan sólo con mirarme.

 

 

 

Aniorte, Ginés. Las condiciones del pájaro. Sevilla; Ed. Renacimiento, 2012.

 

SIEMPRE HAY QUIEN COMIENZA EL OTOÑO POR SU CUENTA

 

 

 

Bono, Isabel. Cahier. Tenerife; Ed. Baile del Sol, 2014.

 

LAS NADAS Y LAS NOCHES

 

De CA(Z)A

xxxxx24

y yo aquí
cayendo sobre mí
o asustando a los niños
o asustando a los perros
Ensordecedora
O yo afueraxxxxxxxxxxxcorriendo
arrancando la grama
las flores las hojas
corriendo
amarga Por los terrenos
lejos
por las últimas ramas
altísima de los pájaros
yéndome

 

 

 

 

De SENTIDO AROMA

DIMINUTA

la mano se cierra sobre la semilla:
su única posesión

x
pero esa forma diminuta
no podrá crecer allí

x
será necesario
arrojarla
a la oscuridad
de la tierra

x
para que
solitaria
y deshecha

x
germine su vida

 

 

 

 

ADORNO

una niña adorna con su cabeza

la pequeña flor muerta

 

 

 

 

PROMESAS

amable sepultura a los pies
de nuestros pies

x
no nos dejaste siquiera
mirar hacia arriba

x
no nos dejaste siquiera
saber

x
si a lo lejos vendrían
al fin

x
las lluvias
prometidas

 

 

 

 

LLUVIA NUEVA

vierto
otra vez
el agua
en el cuenco

x
y

x
algunas gotas
de lluvia nueva

x
tornan
distintas
la mano
y la sed

 

 

 

 

De INMÓVIL

xxxxx8

la rosa

x
tiene

x
vértigo

x
de la quietud:

x
el lento

x
trabajo

x
de morir

 

 

 

 

De EL ETERNO APRENDIZ

ASCESIS

Noche:
¿Serás la falta de sentido
o serás la falta de imaginación?

¿Serás Noche
la sombra colgante?

¿Serás la prueba del fracaso de la luz?

x
¿O serás Noche
el largo
gran
expectante
deseo del día
su ascesis
su renuncia
o su inmerecimiento?

 

 

 

 

De RESPLANDOR

VIDA Y MUERTE

La gota

encuentra

en el agua

x

x
su vida

x

x

x

x
y su muerte

 

 

 

Álvarez, María Auxiliadora. Las nadas y las noches. Barcelona; Ed. Candaya, 2009.

 

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