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RECURSO DE DESAMPARO CON UN ACCESORIO

 

RECURSO DE DESAMPARO/EL PRIVILEGIO DE PREGUNTARME

Hace exactamente un año
¿era más o menos feliz que ahora?
Me importaban cosas que ahora
no me importan y no me importaban
causas que ahora me mueven y
conmueven, en el orden inverso.

¿Cuántos más me quedan de estos
renacimientos y deconstrucciones?

Hace un año creo que tenía una idea
más optimista del mundo
(la familia, los amigos, el amor, el trabajo),
más ingenua y a la vez más neurótica
muchísimo menos gratificante
que esta en la que
no me preocupo
demasiado.

En cambio me ocupo
de mi paz
de que otros tengan paz
de explicar por qué algunas normas
ya nada normales
tienen que cambiar para que vivamos
en paz pero primero y sobre todo
para que vivamos:
una mujer joven
ya madre de dos
falleció anoche
por meterse un perejil
para sacarse un futuro obligatorio
no, obligado

¿Cuál es el antónimo de salvar?
Condenar, desamparar
¿Cuántas vidas?
Anoche por lo menos tres,
dos menores
y una a la muerte.

Dentro de un año Liz no va a poder
preguntarse dónde estaba hace un año,
en cambio nos vamos a preguntar
dónde había estado
el Estado
cuando ella lo necesitó.

 

 

 

 

ASÍ NO MÁS

La última vez que nos vimos me dijo
que estaba cansado de ser un cero,
me destruyó la pena pero
no pude consolarlo,
no pude decir nada;
cualquier cosa
hubiera sido mentira.

Esa tarde tampoco pude
decirle nada ninguna de las tres
veces que me dijo ‘te quiero mucho’,
‘pero mucho’ agregó en un momento
supongo para chequear si yo estaba
prestando atención
o muerta por adentro
embalsamada en el asiento
del acompañante.

Lo mejor que pude armar
fue “me parece que estás
haciendo cualquiera,
hace mucho ya,
hace meses ya,
no sos feliz y boicoteás
todo lo que podría ser algo;
no podés construir
o peor:
no querés.”

Si me preocupo por él
no me ocupo de mí.

 

 

 

 

DORADO

No sé si me voy a empezar algo,
a buscar algo, o a cerrar algo.
Sé que me voy porque quiero
extrañar bien con calma,
creo que se puede,
voy a probar con no estar.
Todo duele, qué sé yo,
es difícil reconocerse en los errores
darnos un poco de asco,
un poco de miedo
a nosotros mismos,
me parece que es normal.
En algún momento más adelante
voy a poder decir
“era chica”:
hacerse el boludo siempre
va a ser una opción.
Cuesta alejarse de eso,
olvidarse de eso,
o mejor acordarse
y voluntariamente elegir
otro camino.
Me da pavor enfrentarme
a personas que hice sufrir.
Perdón,
perdón a todos.
No di lo mejor,
escatimé,
fui mezquina.
Y sí, podría hablar del terror,
de la soledad,
podría hablar de la incertidumbre,
de dar mucho siempre
con miedo a ser
la que más ama de los dos,
y podría, también, decir que me voy
porque no sé querer estando cerca
o que me voy a un lugar donde
no conozca a nadie y quiera a todos,
en potencia, al menos.
Pero es mejor decir que me voy
para dejarlos en paz
y tener yo también
un ratito el pecho liviano,
frío y nevado,
liso para sentir
un puntito dorado
que cae sobre mí.

 

 

 

 

COLECHO COLCHÓN CALL WAITING

¿Qué vas a hacer cuando tengas que enfrentarte
a la heladera vacía,
al pecho repleto de cosas que no querés sentir,
a la cama deshecha,
a las plantas desesperadas, deshidratadas?
¿Qué vas a hacer cuando ya no puedas
llamar a tu mamá
para que te diga
cómo se llama
eso que te pasa
o cómo se traduce
o cómo se arregla?

 

 

 

 

YA ES DE NOCHE EN ALGÚN LUGAR

Ya es de noche en algún lugar,
alguien está sacándose las medias,
metiéndose en la cama,
tomando el último vaso de coca del día,
fumando la última seca del día
antes de lavarse los dientes,
sacándole la correa a su perro
después de llevarlo a pasear
por lo menos una vuelta a la manzana,
apagando el teléfono
o enchufándolo,
mandando un buenas noches
un te quiero mucho
un te extraño
un nos vemos mañana
un me gustaría dormir con vos
un tu lado de la cama está frío.

Ya es de noche en algún lugar,
alguien está cocinando para
la persona que más quiere
en el mundo,
partiendo los fideos
por la mitad
para que entren en la cacerola
mientras la salsa burbujea
en la otra hornalla.

Ya es de noche en algún lugar,
alguien está escribiendo un poema
para que oscurezca más rápido,
más temprano.

 

 

 

 

LA ASPIRADORA VIENE CON UN ACCESORIO PARA ESO

La soledad se manifiesta
en la alacena de la cocina
o en una pilita de polvo
en un rincón del baño
frío
quieto
que no recibe visitas.

Los museos siempre están impecables.

 

 

 

Varas, Valentina. De todas las cosas que nunca entendí siempre vas a ser mi favorita. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2018.

 

 

 

P.D. Pueden leer la crítica que Cristina Morano escribió sobre este libro de Valentina Varas. Aquí.

 

VOLCÁN

 

ES DIFÍCIL SER FEMINISTA Y ESTAR ENAMORADA

Por esos tiempos
no estábamos
nada empoderadas,
éramos un grupo de
chicas que se entregaban
cuerpo y alma a los caprichos
de unos pibes, chicos, chabones
sólo porque en alguna arista
sus ganas coincidían con las nuestras
pero nuestra obstinación tenía
más que ver con el amor eterno
y ellos eran de la escuela del
“vamos viendo”.

Faltaba poco para la marcha del 8M,
pero al revés del dicho,
la procesión solo iba por fuera
y por dentro éramos estampidas
descontroladas de enamoramiento
hormonas y, supongo, del deseo
de ser novias y después esposas
y después madres; queríamos
aborto legal pero más queríamos
amor seguro y estábamos tan lejos,
había tanta gente y tanto ruido
entre nosotras y la felicidad
y aún más, aún más imposible,
la calma.

 

 

 

 

SPOILER

Este libro cuenta cómo
nos empezamos a despedir
el día que nos conocimos.

Cuando lo lean mis amigos
me explicarán que confundí
anhelo con amor.

 

 

 

 

FRÍO CLARO

El invierno es la más nítida
de las estaciones.

 

 

 

 

COSMIC LATTE ES EL NOMBRE ASIGNADO POR UN GRUPO
DE ASTRÓNOMOS AL COLOR PROMEDIO DEL UNIVERSO

No sé cuánta poesía hay
en los números pero sé que
te vi dormir y pensé que
en los momentos más felices
no nos damos cuenta
de que el mundo se está moviendo
y el tiempo también.

Hay una constelación flotando
arriba tuyo
y una constelación flotando
arriba mío;
no comparten nada excepto
quizás polvo de estrellas
que se escapa de una a otra
para no extinguirse.

El futuro se está yendo,
no vamos a ser nosotros:
hicieron un casting y no quedamos,
aunque puedas perfectamente
sincronizar tu respiración
con la mía cuando
me abrazás con tu cuerpo gigante
que no alcanza
para protegerme del error
de cálculo entre lo que queríamos
y lo que tenemos.

Hay cierta esperanza en
los lugares de compra y venta
de chatarra del conurbano
y en algunos cibers:
todavía hay gente que se enamora
de las formas más esperadas.

Lo que hacemos ahora no es
tan grave como lo que hicimos,
pero ¿vos sabés si se puede desarmar
una bomba atómica?
“¿Se puede desarmar una bomba atómica?”
Yahoo respuestas,
“Es imposible desarmarla
sin causar daño alguno”.

 

 

 

 

BUEN LEJOS

Su equipo y mi equipo perdieron
4 a 0 este fin de semana;
los casamientos y los días de sol
me deprimen, no me gusta sentir
que tengo que pasarla bien.

Llovió hoy a la mañana
y me lo perdí,
dormí hasta las 9:38
dos horas y media más
tarde de lo habitual;
despertarme en una cama
que no es mía tiene algo
de vacación y algo de cárcel.

En casa me esperan
platos sucios,
ropa para ordenar
y regalos suyos que escondí
en cajones que no abro nunca.

La protección del hermetismo:
si no entra oxígeno
las cosas no se pudren;
el freezer es mi parte favorita
de mi casa y está vacío.

Me gusta el nombre Superliga,
pero más me gusta Bundesliga,
aunque no sé qué es;
hay cierta seguridad en
saber que algo existe
y no conocerlo demasiado,
me hubiera gustado
quedarme en esa etapa con él,
bajarme antes.

Hacia el final una noche
tomamos el subte juntos
por única vez en esta ciudad.

Cada tanto me fijo
por la ventana del living
si está parado en el andén
yendo o, mejor aún, viniendo.

 

 

 

 

MEMORIA CELULAR

Mientras me daba la espalda para dormir
y una pierna para entrelazar con las mías
(es el doble de mí)
encontré entre sus omóplatos
piel muerta separándose,
cayéndose,
armando formas geológicas irregulares
y pensé
“esta piel que descubro
no la tocó nadie antes,
no la tocó ella:
estos pedacitos que parecen las hojuelas
de plankton que les daba de comer a mis peces
cuando tenía 8 años
—Mariel y El capitán,
como la canción de SuiGeneris—
los tuve que compartir
con otras chicas,
pero estas nuevas islas
de piel virgen
de un tono apenas más claro
que el de la superficie que las rodea,
más suave también,
manchas hermanas de la pared blanca
que está atrás, adonde él mira o miraría
si no tuviera los ojos cerrados,
son solo mías
y de nadie
más.”
No tengo que fanatizarme
de dormir con él
ni encariñarme demasiado
con la nueva epidermis expuesta,
va a caerse pronto
se va a la playa en dos días,
con muchísima suerte
voy a poder despedirme de esta nueva piel
que será vieja
la próxima vez que lo vea.

 

 

 

 

EL RIESGO DE LAS MULETAS ES LA ATROFIA
DEL MÚSCULO EN RECUPERACIÓN

Cuando te vas
las sábanas quedan todas
acumuladas
arrugadas
en el centro de la cama
queriendo armar una esfinge
tridimensional
que se eleve en el aire
y se separe del colchón,
algo vivo;
donde había dos cuerpos
no quedó ninguno.

Al final del día
(como dicen en inglés),
a las nueve de la noche,
que es cuando termina el día
y empieza la noche,
sobre todo en verano,
yo quiero salir con alguien
que sienta por mí
lo que yo siento por vos,
que me prepare el desayuno
café, chocolates, galletas de agua
y queso untable importado
con un poco menos de grasa
y un poco más de sobreprecio.

También sé
que esa no es toda la verdad:
yo quiero salir con alguien
que sienta por mí
lo que siento por vos
y que me haga sentir
lo mismo, y el terror,
la sospecha, es igual
a la que padecen los religiosos:
si no existe entonces no hay nada.

 

 

 

 

MIGRAÑA

Me voy a vivir a otro país
y hago una lista de las cosas
que me imagino que van a ser
diferentes: el ritmo de los grillos
cantando a la noche en verano,
la mampara de mi ducha,
las inscripciones que hay atrás
de los productos electrónicos,
o mejor aún, de los electrodomésticos:
esas escalas cromáticas hermosas
y el logo que inventaron para Tierra del Fuego,
que se parece un poco al de Solanas,
un balneario uruguayo de la época de Menem.

Me voy a vivir a otro país
y hago una lista de lugares
que no conozco del mío: Mendoza,
Ushuaia, Corrientes.
También hago listas de personas
a las que voy a extrañar, pero
un poco sospecho que hago la lista
para no olvidarme de hablarles
cuando esté lejos:
quizás el amor no tenga nada que ver
con la presencia ni con el contacto,
incluso me atrevería a decir
que todo lo contrario.

Es que cuando te tengo
cerca me cuesta más quererte,
no siempre,
pero verte con tanta nitidez
a veces es difícil.

De todos modos no es por eso que
me voy a vivir a otro país;
me voy a vivir a otro país para entender
cómo funciona el mundo o en realidad
cómo funciono yo en el mundo
porque hay días,
cada vez más y más seguidos,
en los que siento que no funciono
y quizás si cambio el entorno,
el contexto,
el ángulo,
la coyuntura,
el presidente,
la divisa,
el clima,
el ecosistema,
los vecinos,
el huso horario,
los nombres de los modelos de los autos,
las patitas de los enchufes,
el voltaje,
los hábitos de consumo,
el idioma,
la banda de internet del celular,
el convenio de copropiedad,
el presidente del consorcio,
la textura del piso,
el octanaje de la nafta,
las formas de conocer a alguien,
la posibilidad de enamorarse,
los códigos de conciencia
y de convivencia,
el contrato social,
las justificaciones históricas de la xenofobia,
el modelo de gobierno de los tres poderes,
los requisitos para ser presidente,
las bolsas ecológicas,
la membresía de descuentos del supermercado,
los imanes de delivery en la heladera,
las páginas web para ver series y películas,
el código de área de mi teléfono,
el fenotipo del galán promedio,
el tamaño de tetas que máscotiza,
la proporción de cintura-cadera que más calienta,
el tiempo indicado para contestar un mensaje,
la cantidad de locales veganos por habitante.

Quizás si cambio todo eso
no hace falta que cambie yo
para sentirme bien.

 

 

 

 

HAIKU: 7 DE NOVIEMBRE

Me gustaría
ser millonaria para
poder ser hippie.

 

 

 

 

SEMÁNTICA DE VERANO

Debo estar madurando
porque usé “inútil” como
sinónimo de “doloroso”.

En realidad dije “al pedo”,
pero no queda bien y
a mi padre no le gusta
que diga malas palabras;
estas vacaciones las pagó él,
es lo mínimo que puedo hacer.

 

 

 

 

EN LA ORILLA LO QUE QUEDA

Hoy el agua está más cristalina,
un pez me vino a despedir
en mi último día,
en el último desnivel
antes de que termine
su ecosistema y empiece
el mío.

La arena se enfría mucho más rápido
que el agua, que retiene el calor de todo
el día y se aclimata cuando
ya es muy tarde y
nadie quiere meterse.

El chico con el que nos miramos
toda la mañana en la playa y que
después me saludó con un gesto
de mano cuando me vio lavándome
los pies con torpeza en la ducha
al lado de la pileta no sabía que
hoy es mi último día de vacaciones;
era la primera vez que nos veíamos,
ojalá el pez le avise.

 

 

 

Varas, Valentina. De todas las cosas que nunca entendí siempre vas a ser mi favorita. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2018.

 

LA VELOCIDAD DE UNA FIESTA

 

THE MODERN LOVERS

¿a quién le hablás cuando no me hablás a mí?
¿a quién le ponés jajaja?
¿a quién le mirás la foto de whatsapp en grande
algunos segundos una vez por día
y a quién le tomás lista en sus likes?

me gustás así, offline
cuando el wifi nos suelte la mano
te voy a abrazar fuerte y se nos van a caer
lágrimas por los perfiles que dejamos
atrás los links y las cookies que compartimos con otros

te quiero desaparecido
de la pantalla de mi smartphone
ajenos a los pixeles de mi computadora
relegada, chillona y molesta

no busco tu nombre en una ventana de chat
te quiero en mi cama
o en el palier de mi casa
esperando para entrar
coger como en el siglo pasado
la coca light, pulp, el sexo y vos
son mejores en vivo.

no puedo dejar de mirarte
con tus mil pulgadas de potrez inadvertida.
te quiero en la dimensión real,
te quiero y no sos un derivado del petróleo
te quiero porque no sos un derivado del petróleo
te quiero pero ahora hay una pila de ropa sucia
donde ayer estabas vos
y eso me parte el alma

una cita en un corralón
un sábado a la tarde
o en un video club
un viernes a las ocho y media

me gustás así, offline
tomando coca común en una parrilla
al costado de la ruta en areco
o en chascomús
hablando de música o política
u otras formas de terapia alternativa
más extremistas y menos pop

me gustás así, offline
¿quién está administrando mi ego?
¿tu ropa pasada de moda,
tu buzo quicksilver del 2008?

 

 

 

 

NATURALEZA MUERTA

no estoy acostumbrada al frío
ni a llegar primera, no había nadie
excepto algunas sombras
que coexistían conmigo a cientos de metros.

pensé en el techo estelar y todo
lo que escondía, dios o una fuerza
intergaláctica nos estaba dando
un pedacito de algo, una muestra gratis;
no me importaba,
era tan lindo que me distraía
del piso y de la tortícolis.

me cansé de mirar, de pensar
en todo lo que no puedo tocar
saqué el teléfono de mi bolsillo,
busqué fotos del espacio para acariciarlas
arrodillada en la vereda
con ganas de llorar por lo diminuta
que me sentía ante las nebulosas
de paletas lisérgicas, dimensiones
y densidades inimaginables.

acá abajo lo que duele es
que aún en una galaxia lejana
me sentiría más grande,
más local y relevante
que en tu vida.

llegaste, vi primero tu sombra,
y tus pies después, tardé un poco
en levantar la mirada, ya más consciente
del tirón en el cuello, tiesa y temblando al mismo tiempo.
los nervios y las contradicciones siempre
se llevaron muy bien.

no sabía qué hacer aunque te estaba
esperando, no sabía si ibas a venir
entonces empecé a tartamudear,
a hablarte sobre constelaciones, redes
y sistemas, tiritando de frío, aspirando
al miedo fantasmal de diagonal norte,
lo absorbí entero porque ahora no estabas ahí
el pavor ya no corría por la avenida
sino por mis venas.

¿sabés que el sol escupe
bolas gigantes de fuego
que nunca tocan la tierra?
me miraste, no entendiste
lo que dije ni por qué lo dije
tampoco hubieras entendido
lo que no me animé a decir
¿sabés que los animales
no saben que se van a morir?

algunas horas después volví
a mi casa atenta a la velocidad
de todo, a la distancia y dependencia,
fuerzas antagónicas inseparables
entre los campos de las cosas
y las personas también.

me empecé a sentir mal sola
pero para sentirme mejor hubiera
necesitado a alguien y reconocer
eso me hizo sentir peor,
me sentí mal mal mal mal.

entré a mi cuarto y lloré tres lágrimas
arrodillada como en la vereda
al costado de mi cama,
puse todo en modo aleatorio;
empezó underwear de pulp
contra mi voluntad y mi inacción,
esa vez no pensé en sensualidad
sino en violación, depredación y caza,
¿sabés que los animales no
saben que van a morir?

 

 

 

 

UN FUERTE EN EL LIVING

me encantabas pero estabas
casado con la calma, solo
querías aventurarte en un
recinto de seguridad o
tenías otros planes.

en esos meses organicé en mi cabeza
varios viajes para hacer con vos, no te conté
quería que fuéramos manejando a fray bentos
y tuviéramos hiroshima babies uruguayos
hechos de papel y celulosa
y más células tuyas que células mías,
para que no fueran tan deformes
y pudieran triunfar en internet
o en el microcentro.

quería ponerte en un yogur con cereales,
en un tostado, en una planilla de excel
me hubiera gustado armar una playlist con vos
especialmente para la ocasión de plantar
resmas de papel en el balcón
de mi dos ambientes.

quería que las viéramos crecer desde la cama
y un día algunas semanas después cosecháramos
origamis y cuadernos para escribir las cosas
que no nos animábamos a decir.

los días de invisibilidad fueron los días televisados
las encuestas, los debates;
creer y reventar y creer más fuerte.
búnkers, vedas, planes,
cambios y escalofríos.
espacio cedido por mí para vos:
sentía el futuro entre las costillas.

tuviste que trabajar un viernes por la noche
yo me emborraché, tomé pepa;
te extrañé pero les escribí a todos
menos a vos
para que no te dieras cuenta
de que no te necesitaba,
sino que me gustabas
y eso es mucho más grave.

ese sábado viniste a mi casa a dormir la siesta
podría haber entrado otra persona entre nosotros,
un río, una frontera, un aeropuerto, un mundo
pero dejaste tu olor en una de las almohadas
y no la usé los días siguientes para que no
se fuera por culpa de mi crema de enjuage.

en tu cuarto, las sábanas rotas y tu inversión
en ropa: semiótica de las cuotas
en tu tarjeta de crédito.

la primera noche construimos un fuerte en tu living
en la calle caminábamos sin darnos la mano;
encontré en mi teléfono unas selfies que te sacaste,
te prohibí incluirme en el encuadre, ahora
me arrepiento de todo lo que no hicimos
y de nada de lo que hicimos.

—tenés las tetas de la sirenita, la panza
de liv tyler en armageddon
—qué bajón que los olores no guarden
temperaturas, porque a la mañana tu piel
tiene un olor tibio, me lo quiero llevar
—podría llenarte el cuerpo de post-its
—nos vemos el jueves, sos un capo

hoy me toqué escuchando una canción
que tuiteaste, nunca me mandaste
una nota de voz.

 

 

 

 

CONTEXTUAL

perder el control con vos es hermoso,
sola es desesperante.

 

 

 

 

SISTEMAS DE FE

creo en dios como creo en tener
un gatorade en la heladera

anoche desde una cama
que no era mía
recé ‘por favor,
por favor que todo
salga bien aunque
yo haga todo mal.’

 

 

 

Varas, Valentina. De todas las cosas que nunca entendí siempre vas a ser mi favorita. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2018.

 

EPIDERMIS, EPÍLOGO

 

EPIDERMIS, EPÍLOGO

“Llename de marcas” le dije, en un rapto,
y ahora no puedo mirarme en el espejo,
con lo que me gusta verme llorar
(me consta que es una práctica
más común de lo que parece).

 

 

 

Varas, Valentina. De todas las cosas que nunca entendí siempre vas a ser mi favorita. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2018.

 

VALENTINA VARAS

 

LOS CHICOS, MI ABUELA Y VIVIR SOLA

un chico de la plata con el que salí
una vez y con el que ‘me besé’
sin ganas en una emboscada
en mi propio auto me puso
like en una foto que acabo
de subir a instagram.

me borró de facebook
según niki le rompí el corazón
no entiendo cómo pude haberle roto
algo más que un entusiasmo recién nacido
le pediría a él que me lo explique,
va a creer que me importa y yo solo quiero saber;
no sé si a todos les pasa eso de querer
saber todo todo el tiempo,
me resulta agotador pero es lo más
humano que tengo y no
quiero cambiarlo.

sentada en el balcón veo mi cuarto
desde afuera y no siento que sea mío,
es como si alguien me hubiera invitado
a este departamento y yo estuviera
visitándolo y recorriéndolo por primera vez,
como si me estuviera sentando
en metros descubiertos por primera vez.

quiero preguntarle a la dueña de casa
qué se siente vivir acá y cómo es y si a veces
es solitario y por dónde sale el sol, si
el agua de la ducha sale con buena presión,
si desayuna en la cama o en el living
o parada en la cocina para no hacer migas.

mi ex novio me dice en una nota de voz
de dos minutos quince segundos
que escucho con siete horas de delay
quiere ser mi novio y yo me abstengo
de decirle la verdad, de explicarle
que en realidad yo ya no quiero casarme
no con él, con alguien que apenas conozco.

sé que es una estupidez: te veo
bajar en la lista del chat de facebook
y me da ansiedad, no quiero que te vayas,
no quiero que te pierdas en la multitud,
entre personas que fueron conmigo al colegio
y compañeros de la facultad
me da culpa borrarlos aunque ya no
me acuerde de sus caras.

toda me da culpa y ansiedad,
culpa y ansiedad,
enjuagar y repetir
culpa y ansiedad.

hoy maté a mi abuela:
guardé una foto que mandó
mi tía la grupo de whatsapp
de mi familia paterna,
la guardé porque creo
que se va a morir pronto y no
voy a poder compartir una foto
más nueva de ella o no voy a poder
acordármela bien.

cuando vamos a almorzar pide caipirinha,
le agrega agua, me pasa mi sueldo de nieta
por abajo de la mesa y me pregunta si soy vegana
mientras como una hamburguesa con queso
y le explico qué es el veganismo y todas las veces dice
‘ahh, menos mal’.

menos mal que se lo puedo seguir
explicando, pero en el momento me irrita
y al instante me siento mal porque no sé
cuántas veces más se lo voy a poder explicar
pienso que todo es un indicio,
todo es un diagnóstico y me da terror
que la vida se vaya convirtiendo lentamente
en datos que entran en formatos cada vez más pocket:
un recibo, una receta, una factura, un telegrama,
una foto de mi abuela en la pantalla
de mi teléfono contaminada
con la notificación del like del chico de la plata
al que le rompí el corazón.

 

 

 

 

ALGUIEN VIVE AHÍ

tengo que ordenar
mi casa tengo que
hacer listas
tachar
secar
guardar
aguantar
avanzar
estar y
quedarme

juegos de llaves
juegos de almas
juegos de sábanas

me confunde que exista un fuego
más fuego que el fuego
las ventanas están sucias
y no puedo saber si es
lo de adentro o lo de afuera

cuando estoy mal te hablo
para estar un poco peor

tengo que ordenar mi casa
tengo una casa que ordenar
tengo una casa
y tengo esto

puedo no salir de la cama en todo el día
y puedo no peinarme nunca más
hasta puedo ser pobre
en la comuna catorce
tener olor a varón
en la almohada de al lado
puedo estar cuatro horas quieta y desenchufada
como una heladera nueva
que nunca voy a llenar

tengo que ordenar mi casa
doce agujeros nuevos en la pared
y otros tantos adentro mío
pero tengo que ordenar mi casa

hay fútbol en el living,
sopa en la cocina
un trapo rejilla en el baño
y aunque todo sea igual
a lo que hay en una casa
esta no es mi casa
pero la tengo que ordenar

tengo que ordenar mi casa
tengo que ordenar mi cabeza
tengo que tener más ganas de vivir sola
que de morirme con vos

 

 

 

 

FORMOL

desde los asientos del colectivo
que miran a la popa
la ciudad se rebobina
y me acerca a vos.

las heras se convierte en santa fe
pero santa fe no se convierte en las heras.
lost in translation o lost in transit:
los atajos de mi imaginación
llevan a tardes que nunca existieron.

vivo acá hace once meses,
y duermo todos los días
con la ventana abierta,
con ruido blanco de contrafrente.
hoy te pedí perdón
y escuché sirenas a lo lejos,
las noté también
en una canción
de tame impala:
yes, i’m changing.

si rebobino del todo
puedo sentir tu pija dura
entre mis piernas
el día que dijiste
que no mi ibas a coger
para que tuviera una razón para volver.

hay una intimidad de oro
que guardo en formol:
la noche que pasamos
yendo de una cama a la otra,
los paisajes del entrepiso.

te levantaste y pensé que eras perfecto
de una forma que jamás me había interesado.

 

 

 

 

TODO RIESGO

La destrucción total
también es una forma de magia:
había algo y ahora no hay nada.

 

 

 

 

POLÍGRAFO O ESTETOSCOPIO

Quiero saber a qué huele tu nuca a la mañana
si dormís de costado, boca abajo o boca arriba
si hablás dormido
si te despertás con legañas en los ojos
si frotás los pies contra las sábanas para inducir el sueño
si bruxás
en qué lado de la cama dormís
si roncás, si babeás
si respirás fuerte cuando estás concentrado
quiero saaber en qué pensás en la ducha
si te ponés primero el shampoo o el jabón
por dónde empieza tu recorrido en el supermercado
cómo pronunciás peceto, pizza, aceto, emoji, sundae, Fibertel
cuál es tu palabra favorita
quiero saber cuánto mide tu dedo del medio
por dónde me llegan tus remeras
si te ponés primero la media izquierda o la derecha
si usás boxer, slip o el otro que no me acuerdo cómo se llama
quiero que me expliques la diferencia
quiero saber si hablás en el cine
si te gusta que te chupen las orejas
si sos goofy o regular
si sabés chiflar
si podés enrollar la lengua
si cantás en el auto o caminando solo por la calle
si escribís en cursiva o en imprenta
si te costó aprender a escribir con pluma
si usabas mucho el papel secante
si te gustaba el nombre de la tinta azul real lavable
si lloraste en el último mes
quiero saber el apellido de tu mamá
los nombres de tus hermanos y de tus primos
cuál es tu comida casera favorita
cuáles son tus golosinas favoritas
qué canción ponés cuando no sabés qué escuchar
quiero saber si tuviste un amigo imaginario
si hiciste algo que nunca le contaste a nadie
quién es la primera persona a la que le contás lo que te pasa
si te hablás a vos mismo
si te querés a vos mismo
quiero saber si preferís jardín con pasto y sin parrilla
o patio con baldosas y parrilla
si sos más de lo salado o de lo dulce
si te tienta más un asado o un plato de pastas
si te sentís nieto de inmigrantes o si eso ya fue
quiero saber cuándo dejaste de creer en papá noel y cómo
cuándo entendiste lo que es el sexo
cuándo fue la última vez que tuviste mucho miedo
cuántas veces lloraste de felicidad
quiero saber si te gustan los bebés
si querés tener mascotas
si te tirás de bomba o de cabeza
si te gusta meterte al mar
si te gusta más la playa, la ciudad o el bosque
quiero saber si te angustia la vejez
si te preocupa la plata
si te importa el calentamiento global
o lo que pasa en alguna parte del mundo que está peor que nosotros
quiero saber a quién votaste en cada elección
qué noticiero ponés para ver cuántos grados hace o qué pasó en ese atentado
quiero saber dónde estabas el 11 de septiembre de 2001
el 20 de diciembre de 2001
dónde vas a estar el 21 de mayo de 2017
y el 22
y el 23
y el 24
y el 25
y el 26
y el 27
y el 28.

 

 

 

 

NOCHE-NOCHE

Llegamos a casa y no había luz,
lo podría haber anticipado:
las dos últimas cuadras
de la caminata fueron a oscuras.

Solo podía ver su nariz, sus pómulos
y el brillo de los tres años
de atraso o superávit de juventud
que tiene a favor y de la pátina de
humedad que trae enero:
36 grados a las 10 de la noche
y viento caliente en el mejor de los casos.

En la escalera de servicio
seis pisos y una sola luz a modo simbólico,
un cuidado mínimo:
ese artefacto de plástico con
un foco de luz blanca fría es
toda la diferencia entre
estar en los detalles,
estar en un detalle
y no estar.

Esa noche no caminamos
uno al lado del otro,
aunque sus pasos eran mucho
más largos que los míos
quedé un metro adelante;
me lo marcó tres veces en seis cuadras.

El living había conservado un aire
fresco y algo artificial;
por las ventanas cerradas
que dan al este, al tren
y después al río,
entraba una luz tenue
un poco naranja.

—¿Viste que en verano no se hace de noche-noche?
—¿Qué querés decir?
Nunca nos entendimos la primera vez en nada.
—Eso, que el cielo no se pone negro-negro en verano.

Los edificios apagados formaban una especie de
anfiteatro deshabitado, polígonos asimétricos
superpuestos, una cantidad incierta de capas
de distintos grises antes del horizonte.

Mi casa es más linda cuando está él,
más segura por lo menos;
pensé que quizás el corte de luz
traería una situación de mayor inseguridad
porque no funcionan las alarmas
aunque da igual porque mi casa no tiene.

Tal vez me gustaría
que viva acá pero cuando se va
todo queda dado vuelta:
los almohadones del sillón sobre la alfombra,
vasos sucios en el piso,
a veces derrotados,
cables enredados,
aires prendidos
y el mismo disco en loop.
¿Se (me) desordena todo
porque viene
o
porque se va?

Si viviera acá, ¿encontraríamos
el orden o quedarían
los tablones del parquet,
dispuestos en diagonal,
paralelos a ninguna pared,
cubiertos para siempre por sus zapatillas
y sus medias
y su mochila
y mi ropa
y la manta de polar bordó
que usamos para dormir la siesta del último invierno?

Me pregunto cómo serán
las camas de las parejas de Hollywood,
“No creo que muchos compartan la cama
ni ninguna otra cosa,
excepto hijos
y contratos”.

Nosotros tampoco tenemos
un gran patrimonio: recuerdos
de la semana perfecta
y helado a las dos de la mañana.

Ocupando todo el ancho del colchón
con sus piernas largas y peludas
y el pote de telgopor encajado entre ellas,
el torso dorado, fibroso pero relajado;
parecía un gigante en la cama
de una plaza del otro cuarto,
donde está el aire acondicionado;
volvió la luz.

Buenos Aires, cómplice,
simulaba estar vacía,
todavía a oscuras:
cayó una intimidad
total y efímera
sobre la ciudad,
no:
sobre nosotros.

 

 

 

 

LOS INVITADOS

Puedo imaginar con muchísima claridad
una secuencia en la que yo te echo de
mi vida como si fuera una casa:
“Me parece mejor que te vayas”
mientras te acompaño a la puerta.

Hay más gente, es una fiesta
o por lo menos una reunión,
más de veinte personas,
menos de treinta,
y nadie se da cuenta
de lo que está pasando.

Si no agarro el picaporte
con todas mis fuerzas,
con ambas manos, antes
de que se forme la primera
lágrima va a ser imposible
completar esta tarea, techos altos
y el eco de todo lo que dicen todos
tapa mi suplicio agotado:
“Andate ahora y por favor
no hagas un escándalo,
que ya bastante hay adentro mío
queriendo irse con vos.”

Tengo que concederte
que siempre que te fuiste
tuviste la decencia,
el mínimo respeto,
de no volver
sin invitación.

Algo similar pero opuesto
a la delicadeza,
una interpretación
pobre y conveniente
del querer.

Voy a estar acá
los próximos quince segundos
viendo cómo todo,
que al final no era tanto,
se desarma, se encoge y
se desintegra, y los invitados
lo confunden con cenizas
de sus cigarrillos;
les pedí que no fumaran,
y a vos, que nos cuidáramos.

 

 

 

 

DESVELOS

Llegaste a las tres y media
de la mañana, entraste a oscuras
a mi cuarto, me encontraste
durmiendo vestida de civil
en la cama sin abrir
envuelta con la esquina de la colcha
de lino turquesa y me sacaste
las medias, una primero y la otra
después, te acostaste al lado mío
y solo pude pedirte que por favor
no prendieras la luz
todo lo demás ya
lo habías hecho
sin que yo dijera nada.

Tengo que dejar de llorar
para llegar al supermercado
antes de que cierre
hasta quién sabe cuándo,
quién sabe cuántas horas
tendrá esta noche.

 

 

 

 

RAVENSBURGER DE 1000 PIEZAS

Lo único que quiero
y lo único que voy a querer
por un tiempo es que
me abraces un ratito
y ese ratito va a ser
insuficiente y voy a
querer otro ratito más
y así
hasta que un día
sin darnos cuenta
estemos durmiendo
juntos todas las noches
trenzados, encastrados;
un rompecabezas terminado
interrumpido solamente,
diariamente, por la vida,
las obligaciones, lo amigos
la familia, los trabajos:
el paisaje que completa
la figura de la felicidad,
pero por ahora solo hay
una pieza, un pedacito
en el que estoy yo
en un plano lejano,
nada protagónico,
cerca del punto de fuga,
diciendo que te extraño.

 

 

 

 

CORAL

Hoy muy enojada
le dije al chico que me gusta
que me gusta.

Entiendo que la furia nocturna del mar
no es ira sino libertad;
a veces cuando estoy sola en mi casa
como ahora
yo también quiero gritar
porque estoy harta de portarme bien
y ser correcta y ubicada.

Sé que quizás no sabe que lloré
cuando recibí su mensaje por
mi cumpleaños, tirada en mi cama
mientras todos bailaban abajo
en mi fiesta, en mi casa.

No se imagina que no pude borrar las fotos
de la semana en el DF y que a veces las miro
como una película de amor que nunca llegó
al cine porque no tenía final feliz,
que hago zoom en nuestras caras
y se me llenan los ojos de lágrimas
hasta que solo veo manchas.

Que también lloré hoy cuando le pedí que
por favor ocupe un papel muy, muy chiquito
en mi vida mientras corría en la cinta
y escuchaba la misma canción
repetida no sé cuántas veces.

Que voy a llorar ahora,
cuando intente dormir,
con el mar escandaloso,
el único que me entiende,
que sabe que ser fuertes
y poderosos y empujar
también significa estar siempre
un poco más solos.

 

 

 

 

RESILIENCIA

Solo quedan los ácaros
en los libros usados
que compramos juntos.

 

 

 

Varas, Valentina. De todas las cosas que nunca entendí siempre vas a ser mi favorita. Cáceres; Ed. Liliputienses, 2018.

 

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