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POEMAS DEL DESAMOR VERDADERO

 

UNOS LIBROS VIEJOS

La música sonaba hasta muy tarde
y era la noche toda nuestro espacio,
animales de penumbra y de humo,
dueños de las palabras y del tiempo.
Una noche perpetua fueron los años
de aquella juventud, del entusiasmo,
de la carne atormentada, y en balde,
pues ni la sombra ni el deseo fueron
cómplices de placeres y aventuras
y no hubo gozo ni derroche ni alma
sobre las sábanas de aquellos lechos
improvisados, aunque éramos jóvenes
y sonaba a todas horas la música
y no importaban las horas ni el sueño.
Guardo la memoria del desamor
y la abstinencia, el olor del sexo
y las noches iguales,
mientras la música impregnaba dulce
mi tristeza de joven fracasado.
También las avenidas y las calles,
los bares y las fiestas numerosas,
el aviso puntual del alba como un milagro,
la cerveza, los libros y el tabaco,
la vida misma pasajera y frágil.
Un relámpago apenas en la noche,
un instante de luz y de zozobra
y la certeza de un error seguro
como el sabor metálico del tiempo
guardo entre las páginas gastadas
de unos libros viejos que no he leído.

 

 

 

 

EL SOL SE PONE

Todo es más triste ahora,
tus ojos grandes y negros, tus manos
elegantes y diminutas, todo
es dulce y triste como la memoria,
pero estás desnuda a mi lado, viva,
y en tu boca de fruta el reproche
continúa tenaz como una máscara.
Treinta años juntos no es nada apenas,
el brillo de tus ojos,
el último fulgor de la tarde ancha
y cansada, pero se fue la vida
a otra parte, y los muchachos ríen
cogidos de la mano por las calles
que pisamos nosotros
mientras discutíamos sobre nada
para perder las horas del amor.
Se besan por las esquinas, se tocan
avaros de la carne joven que perderán
si no aprovechan la mañana como nosotros
y permiten que los años se vayan
a un lugar desconocido, silentes,
inútiles, porque no cumplieron su deber
de vino y leche, de pan y tormenta
y huyeron los días azules como los nuestros.
Deberíamos advertirles que el sol se pone
y no siempre esplende el alba, no siempre.

 

 

 

 

VEINTE AÑOS

Déjame que te diga, pese a todo,
que hoy eres bella, idéntica al recuerdo,
grácil como el verano interminable.
Que eres la misma y tienes veinte años.

 

 

 

 

OJALÁ

Déjame que te diga en estos pocos versos
que la historia puedo ser diferente,
que habría dado mi brazo izquierdo
para que la memoria fuera otra,
para que el deseo se hubiese cansado
verdaderamente de los amantes,
de su pertinacia y de su dulzura.
Ojalá pudiese cantar yo ahora
la belleza de los días pasados
y la abundancia del amor eterno.

 

 

 

 

FÁCIL

Habría sido muy fácil amarse
en la penumbra de un cuarto a media tarde,
abrazados y desnudos, tan quietos
como la ofrenda a un dios y satisfechos
de que el amor oliera a carne y a sexo
como huele el amor desde el primer día.
Sí. Habría sido tan fácil como un milagro.

 

 

 

García, Pascual. Poemas del desamor verdadero. Murcia; Servicio de publicaciones de la universidad de Murcia – Aula de Poesía, 2019.

 

POSTALES EN UN CAJÓN DE GALLETAS

 

O LAR

Mi hogar está en tus manos.
Hipotecado,
como todos los hogares del mundo.
Apenas hay grietas que se vean.
Cada esquina de mis últimos diez años
se acopla a tus dedos,
sin fisuras, sin prisas,
como la luz del Panteón a Roma.

Ten cuidado.
No aprietes tan fuerte.

 

 

 

 

CARTOGRAFÍA DEL DESEO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSer inútil es lo mejor que se puede ser
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCorinne Maier

Piel y laberinto.
No encontrar la salida.
No querer encontrarla.

 

 

 

 

PARTE DE GUERRA

Después del parte de guerra,
de las víctimas civiles,
del fuego amigo y el caos
en los mercados de Bagdad,
en las callejas de Faluya,
en los hospitales de Hama,
miramos, la mayoría atentos,
las noticias que trae la chica
del tiempo.
xxxxxxxxxxxEste fin de semana,
en el que entra la primavera,
aún hará demasiado frío, o eso dicen,
para tumbarse al sol en nuestras playas.

 

 

 

 

LEYENDO A DU FU

Las guerras no hacen olvidar al tallo
que ha de florecer en primavera,
ni cambian con sus obuses el curso de los ríos,
ni retienen al Sol en Oriente,
aun si le apuntaran directamente a la nuca.
Solo atañe a los hombres,
solo a los hombres destruye.
Y, sin embargo, parece que hayamos sido paridos
exclusivamente para enfrentarnos.
A pesar de lo que nos dice el tallo,
a pesar de lo que nos susurra el río,
a pesar de que el sol calentará la tierra.
Aun cuando no estemos luchando,
aun cuando ya no estemos
y nadie responda a la palabra “nosotros”.

 

 

 

 

MADRUGADA

Escribir sobre cine.
Agua con gas, calor, pocas ideas,
algo de música. Pongamos
Belle and Sebastian, Cat Power.
Auriculares conectados al portátil.
Qué buen invento este en su conjunto,
para no escucharte mientras lloras
a solas en nuestra habitación
por lo mal que hoy se nos dieron
las vicisitudes y el amor.

 

 

 

 

LA OPCIÓN DEL CENTRIFUGADO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLo terrible no es ni siquiera el dolor
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJavier Egea

La lavadora me pide la opción del centrifugado.
Es solo apretar un botón.
Solo
apretar un botón.

A ochocientos kilómetros de donde desdoblo calcetines
como si resolviera ecuaciones,
mi abuelo se debate entre la nada y el ser
en la habitación de escarcha de un quirófano de invierno.

Su vida, ahora mismo,
según nos confirman los médicos,
depende de apretar un botón.
Solo
de apretar un botón.

Desde lo más profundo de la incertidumbre
busco en las vueltas que da la ropa
las respuestas que sé que no están en ninguna parte.

 

 

 

 

CICATRICES A LAS SEIS DE LA MAÑANA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNadie es bueno ni bello a las seis de la mañana
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCristina Morano

Las cicatrices más difíciles de olvidar
son las que recibiste a las seis de la mañana.
Aquellos residuos de las almas
que otras vidas alojaron en tu boca,
compartiendo tu sofá, tu café, tus facturas.
Compartiendo el humo,
que se impregna a las almohadas.
El humo, que todo lo traspasa.
El humo,
que permanece en los espejos,
que permanece en los crucigramas,
que permanece en los jeroglíficos
que nunca sabremos resolver.

 

 

 

 

LA LLUVIA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxVivir la vida fue tantalizar
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAurora Luque

Mira la lluvia
con un silencio febril.
En ella contempla
todas las vidas
que yo no pude darle.

 

 

 

Gómez Espada, Ángel Manuel. Postales en un cajón de galletas. Murcia; Servicio de publicaciones de la universidad de Murcia – Aula de Poesía, 2019.

 

EN LAS NUBES DEL ALBA

noviembre 3, 2015 1 comentario

Hoy cumple 50 años el poeta Ángel Paniagua y he decidido dedicarle todas las entradas del blog esta semana.

Comienzo con un par de poemas de su primer libro, ‘En las nubes del alba’.

En las nubes del alba

 

TIERRA ADENTRO

Ya es hora de partir de algún crepúsculo al crepúsculo,
Es hora de llenarse de grava los zapatos y aprender a caminar,
Desligando de métrica y prosodia los andares, los ríos
Y los olmos, deslizando entre métrica y prosodia unas gotas
De sangre, brotadas de la piel herida al paso de arbustos
Y ramajes, dejando los jirones de camisa abandonados, quizás
Enrojecidos por el líquido tierno, pero solos y atrás,
En el olvido de los árboles.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxYa es hora de dejar que la poesía
Se apodere del tiempo que intento descifrarme y expresar,
Dejar que me desnude y me distraiga de tantas distracciones,
Que me centre y me empuje a recibirme, a presentarme a mí mismo
Y conocerme.

 

 

 

 

NESSUN DORMA…

Apenas oigo música, descanso demasiado de mi alma, abro
Las horas con los dientes, buscando su semilla, pero nada
Me entregan que llevar hasta el fondo de la tierra, sólo pulpa,
Agria a veces.
xxxxxxxxxxxxxA menudo las miro deslizarse como espuma
En el agua de los ríos, oneroso vertido de la fábrica
De mi desasimiento, y apenas si me atrevo a refugiarme
Entre la música, doblar esa conciencia y darle lágrimas,
Cubrir esa hipoteca con monedas que desbrozan el alma,
Desnudándola al paso de una aguja.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAunque a veces, el cuerpo
No soporte la impostura y pretenda incorporarse, porque el brazo,
Los miembros, se han dormido y al tocar realidades quema el tacto.

 

 

 

Paniagua, Ángel. En las nubes del alba. Murcia; Univ. de Murcia, 1990.

 

DOS POEMAS DE AURORA SAURA

Leonor Watling albornoz

 

Repasando la colección de revistas de literatura que tengo, me tropiezo con el número 66 de la revista Monteagudo, publicada por la Universidad de Murcia y dirigida por Francisco Javier Díez de Revenga. El número en cuestión se publicó en 1979 y en él hay dos poemas de Aurora Saura que dejo hoy aquí. Por cierto, bajo el primero de ellos se puede leer en la revista: “2º premio de Literatura (poesía) de 1978. Ministerio de Educación y Ciencia.”

Aquí los tienen:

 

MUERTE DE LAS COSAS

xxxCuando yo muera,
las cosas que yo amaba
vendrán a lamentarse por sí mismas,
vendrán como a morir.
xxxHabrá un silencio de seres que no existen,
ecos que nadie oye,
algún color que nadie verá más:
serán muebles que no serán los mismos,
y jarros, libros, flores,
y llaves y vestidos…
xxxTodo lo que yo amaba,
perdido para siempre.
xxxPerdida ya del todo la vida que les dí.
xxxSabrán ellas, las cosas,
que llega ya la hora de su muerte,
pues su vida era yo.
xxxPues eran nadie, nada:
tenían peso y color. Tenían polvo y brillo.
xxxY alguien las llamó hermosas.
xxxPero eran solo nada.
xxxVivían, aquí estaban: pero sólo por mí.

 

 

 

 

OTRA HISTORIA DE CRETA

xxxY resolvió Teseo, cercado por los muros del turbio laberinto,
no ser héroe esperado:
olvidar la promesa que hizo a los de Atenas
y la fidelidad de los brazos de Ariadna,
romper el hilo frágil de vida que le diera.

xxxEntró en el laberinto con los ojos cerrados,
adivinando el sitio exacto de su muerte,
resuelto a no mirar las murallas de Creta
y a olvidar para siempre la casa de su padre.

xxxAriadna, en las entradas, sostendría esperanzas
en forma de hilos blancos.

xxxLoco y suicida, pero libre al fin,
libre de la promesa y el sueño de la patria,
y libre, finalmente,del poder de los héroes,
asimilado a todas las víctimas sin nombre,
dejó inmóvil su brazo cuando vio al enemigo,
y se enfrentó Teseo a su gloriosa historia.

xxxEn las manos de Ariadna esperando, los caminos
se volvían de sangre.

 

ÉPICA DEL NAUFRAGIO

La mirada desnuda

 

 

Y LLAMASTE A LA MUERTE PARA VER SUS OJOS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Cesare Pavese

Todo lo envuelve el aire de la noche dormida,
mientras sólo un susurro se hace leve al silencio,
porque deseas que las palabras nombren el sueño,
que constante reaparece en su enigma soñado.

Todo lo envuelve el gesto que persiste
xxxxxen la mañana honda y herida del alma.

Construyes un andar que niegan tus pasos,
como luchando contra el viento furioso,
o como si cayeras en medio de un océano
de perpetuos oleajes.

Derribas
xsxxxxxxxinmune
xxsxxxxxxxxxxxxxxel gesto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdel dolor.

[El amanecer nunca fue un consuelo,
los años solitarios, lo sabes,
harán del verso fuego naciente
para el que, entregado,
aguarde a sumergirse en su agonía.

Si estás cerca del lenguaje secreto
de los altos jardines vidriados,
permíteme, ángel ausente,
descender al valle solitario
de las almas cautivas.]

Derribas inmune el gesto del dolor.
Seduces el candor de lo perdido
y anhelas que el instante perviva.
Sólo el olvido te conduce a la verdad,
y sabes que la muerte vendrá aunque tú no la invoques.
Será de nuevo la imagen de unos ojos mudos y dolientes.
Tus propios ojos, tu única verdad aprisionada.

Todo lo envuelve el gesto que persiste,
en la mañana honda y herida del alma.

 

 

 

 

SONATA DE LO INCIERTO

Los años pasaron entonces
lejos del recuerdo.

Sonríe en la fotografía
otro que no soy yo,
y me detengo absorto
contemplando aquel paisaje
ya abrasado por el tiempo.

Nada queda de esos días,
del mirar eterno hacia
el horizonte,
hallando caminos vírgenes
que mi mirada exploraba,
bajo el destello
de una inocencia enfurecida.

No reconoce su pasado
aquel hombre que fue niño,
aquel poeta callado que aprendió
a dialogar con las sombras
y a habitar los jardines difuntos
de su propia memoria.

Porque todo instante es la presencia
de lo definitivo, sé ahora cuantas conquistas
han de sumarse a lo perdido.

El niño que juega en las alamedas
no sabe que soy yo quien le escribe.

Aunque ahora me mira, me tiende su mano,
pero su rostro,
ya ha desaparecido.

 

 

 

 

ROMA, ALGUIEN HA SOÑADO

Vislumbra el desaliento la noche soñada,
xxxxxuna borrosa voluntad que me arroje
xxxxxla memoria. Duerme el silencio
xxxxxpero no el rostro que perfila.

Quién cifra o conjura este proemio inalterable
xxxxxque ya nombra el desenlace, arrojando
xxxxxel tiempo rescatado. En Roma, alguien
xxxxxha soñado. Y sabes del recuerdo, y preguntas
xxxxxentregado, ya al albur cabal del desvelo.

Cielo nublado, de todos los colores,
xxxxxen Roma, vieron pasar un instante,
xxxxxy cruzó la eternidad su mirada,
xxxxxalguien o algunos que ahora, sueñan
xxxxxcon soñarlo.

Ante el eco de una fotografía, temblorosos,
xxxxxresuena la materia varada, y ya no
xxxxxesperan nada. Nada que disipe
xxxxxel cielo nublado, que sienten,
xxxxxsin volver a mirarlo.

En Roma, alguien ha soñado, y ahora,
xxxxxxxxxxsueñan con soñarlo.

 

 

 

 

LA ARMONÍA INALCANZABLE

EL TIEMPO PARECE CONSUMAR SU ANHELADA RETENSIÓN
en Ponte Vecchio. Acaso el tránsito oscilante
xxxxxxxxxxxxxxxxrecupera un hondo pasado que albergó su vertical
xxxxxxxxxxxxxxxxsimetría eternizada. Entre alhajas y orfebres medievales,
xxxxxxxxxxxxxxxxentre artesanos y aprendices fieles del oficio que aún
xxxxxxxxxxxxxxxxpredican algunos casanovas tardíos, entre lluvias devastadoras
xxxxxxxxxxxxxxxxy guerras que precisan de los años para asumir su yacente
xxxxxxxxxxxxxxxxpersistencia, entre silencios, tal vez, entre duelos infundados
xxxxxxxxxxxxxxxxque baten el amor de una dama predestinada a llorar la pasión
xxxxxxxxxxxxxxxxde rostros sombríos que ahora no deben recordarse. En fin,
xxxxxxxxxxxxxxxxentre la soledad del naufragio y el agua que lo inunda.
xxxxxxxxxxxxxxxxEl agua, que es el tiempo sumergido y el que proclama sumergirnos.
xxxxxxxxxxxxxxxxEl agua, que sigue su curso, constante e incontenible en sí misma.

LA VIDA QUE PERSIGUES AVANZA CON EL AGUA
Inabordable, abrupta, insistente: como el Arno, su vasta y caudalosa historia. Su tenaz
remembranza que salpica exigente, un tiempo para el recuerdo.
Y aquí estamos, perpetrando
párrafos inertes, ilustrando enciclopedias y alisando la memoria en las imprentas.
Asignando proporción, ritmo, geografía… en fárragos y anhelos desmedidos.
Qué cruel destino, el refugio en fantasías capituladas
y nombres ansiosamente enardecidos.
Qué cruel destino, el del arte: encadenado al azar y a la presunta inmortalidad.
El puente que ordena y ubica el tiempo, mientras lo cruzamos, confiados,
sin presentir, que la materia se rinde en su desdicha de combatir, con afán de gloria,
un orbe inexpugnable.
Qué cruel destino. El del abordar el tiempo, desde el Ponte Vecchio.

 

 

 

Martínez Sánchez, José Manuel. Épica del naufragio. Murcia; Servicio de publicaciones de la universidad de Murcia – Aula de Poesía, 2003.

 

UN NOCTURNO PARA SAXO Y OTROS POEMAS

Muddy Waters

 

 

road blues

xxxxxsólo algo de polvo en las ruedas
alguna carta arrugada
un diario viejo en el asiento de atrás
o una música apenas recordada
mientras el camino se alarga y ondula
mil millas más hasta la nada

xxxxx(solo) algo de polvo en la garganta
alguna palabra vieja y gastada
mientras la tarde termina su partitura
en la guantera una fusca oxidada
el camino repite su letanía
otras mil millas hacia la nada

 

 

 

whole world blues

xxxxxel barro de los zapatos es el calendario
el horizonte la última línea del libro
páginas amarillas huellas en el olvido
otro tren otro camino
pasan los árboles y las ciudades
y los hombres pasan
sólo el sol y yo somos los mismos.

y hay un nombre que no recuerdo
(cae la tarde) y flota en el viento
junto a los pasos lamidos por el tiempo
otro tren otro camino
el mundo entero pasa
sólo el barro y yo somos lo mismo

 

 

 

so long, so lone blues

(aúlla el viento) qué largo este camino
mis pies ya no entienden a mi cabeza
tanto tiempo (vuelna papeles a mi lado)
tan largo (mi sombra se aleja)

la noche ha sido larga y fría
el saxo ronca como un gato enfermo
un blues tras otro y otro todavía
al alba sale un tren al infierno

 

 

 

Martínez Muñoz, José Antonio. Un nocturno para saxo y otros poemas. Murcia; Univ. de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2000.

 

NECEDARIUS, VICEVERSAS, ETC.

Necedarius, viceversas, etc.

 

 

1.

Una moneda al viento
Es fe
xxxxxSuperstición

Mas decantado el vértigo que oficia

 

 

 

1.12

Hay ganas de quedarse
César
xxxxxxPlantado en este verso

Cual vallejo

 

 

 

1.21

Autopoetas
De
La
Autoexperiencia

Ah umbilical misterio
Ah melindrosa proeza
Ah mistérica diarrea

 

 

 

2.

El arte es compromiso y es sigilo

 

 

 

2.3

Ebria adolescencia
Hecha añicos
A ras de la promesa

En tu ovación de antaño
Como el eco
Persisto

 

 

 

3.211

Del naufragio perfecto
Que procuras
Búscame entre los restos

 

 

 

3.212

Rumbo a dónde
xxxxxxxxxxxxxxxPreguntas
Y te respondes

xxxBrújula y norte

 

 

 

3.2121

Porque me ahoga
El mar
xxxxxxxPresentimiento
Nado al fui
Desde el soy

 

 

 

3.311

Acaparo del beso su pereza

 

 

 

3.42

Como un balcón
Tu espalda

 

 

 

López Martínez, Pedro. Necedarius, Viceversas, etc. Murcia; Servicio de publicaciones de la universidad de Murcia – Aula de poesía, 1999.

 

HOMENAJE A CERNUDA

diciembre 12, 2013 Deja un comentario

Martínez Mengual

 

Ayer participé en uno de los actos en homenaje a Luis Cernuda en el 50 aniversario de su muerte. Y es que uno no se piensa dos veces echarle una mano a Isabelle García Molina (directora del Aula de Poesía de la universidad de Murcia) cada vez que necesita a alguien para recitar. Y mucho menos si es en homenaje a Luis Cernuda.

 

Díptico homenaje Cernuda

 

El acto se llevó a cabo en el edificio de la convalecencia de la universidad, en uno de los mejores entornos posibles: el homenaje que Antonio Martínez Mengual le dedica a Luis Cernuda, con una exposición (pueden ver algunos cuadros en las fotos) que ha titulado ‘Donde habite el olvido’.

 

Homenaje Cernuda 1

 

Homenaje Cernuda 2

 

Homenaje Cernuda 3

 

Todos los textos que leímos pertenecen a ‘Ocnos’ y éste es uno de los que leí:

 

LA MÚSICA Y LA NOCHE

Alguna vez, a la madrugada, me despertaba el rasguear quejoso de una guitarra. Eran unos mozos que cruzaban la calleja, caminando impulsados quizá por el afán noctámbulo, lo templado de la noche o la inquietud bulliciosa de su juventud.

¿Quién ha visto alguna vez un niño que intenta apresar en su mano un rayo de sol? Tan inútil y loco como ese afán era el que me asaltaba tendido en mi cama, en la soledad y la calma de la madrugada, al oír aquella música. Era la vida misma lo que yo quería apresar contra mi pecho: la ambición, los sueños, el amor de mi juventud.

Y lo que hacía más agudo mi deseo era el contraste entre la fiebre encerrada en mis venas y la calma y el silencio nocturnos: como si la vida no ofreciera otra cosa que su forma entrevista, la fuga tentadora del placer y de la dicha.

La voz de la guitarra se iba perdiendo calle arriba, callándose al doblar la esquina. Tal la ola henchida se alza del mar para romperse luego en gotas irisadas, así rompía en llanto mi fervor; pero no eran lágrimas de tristeza sino de adoración y de plenitud. Ninguna decepción ha podido amortiguar aquel fervor de donde brotaban. Sólo los labios de la muerte tienen poder para extinguirlo con su beso, y quién sabe si no es en ese beso donde un día encuentra el deseo humano la única saciedad posible de la vida.

 

MEDIODÍA EN LA OTRA ORILLA

Mediodía en la otra orilla

 

MANERAS DE NO ESTAR MUERTO

(PRIMERA)

Subirse a los árboles y gritar,
romper cristales o jarrones de un pelotazo,
levantarle las faldas a las chicas,
bañarse desnudos en el río las mañanas de mayo,
hacer novillos en clase de Lengua los jueves,
robar caramelos de eucalipto en el quiosco,
dejarse media vida en los pedales de la bicicleta,
compartir tu bocadillo de nocilla en el recreo
y las ilusiones más estúpidas que se hayan visto,
llorar con la ternura de Stan Laurel y Oliver Hardy.
Volver a la infancia al menos dos veces por semana.

 

 

 

(TERCERA)

Es triste reconocerlo,
pero puedo saber por los rostros
y los gestos de esta gente que pasea
quién no ha leído a Pessoa,
que es como decir que también sé
quién ha vivido y quién no;
quién, simplemente, cruza por su vida
contando las horas que le quedan
para toparse con su correspondiente muerte.

 

 

 

(DÉCIMOSEXTA)

Como Phileas Fogg,
correr al revés del mundo,
ganarle un par de días a la Muerte,
burlar por un instante al Olvido;
sentirme un héroe de papel.

Como Alonso Quijano,
volverme cuerdo en el momento preciso,
hacer del existir una sinrazón,
robarle unos granos a la Gloria;
sentirme un héroe de papel.

 

 

 

(DÉCIMOSÉPTIMA)

Desconfía en todo momento:
tanto de aquéllos que dicen tener
siempre de cabecera el Ulises de Joyce,
como de los que aseguran que nunca
nunca han deseado a mujer ajena.

 

 

 

NUEVOS DIOSES

A fuerza de imitar a sus mayores,
los niños también han construido sus nuevos dioses.
Los puedes encontrar en la primera planta de El Corte Inglés.

 

 

Gómez Espada, Ángel Manuel. Mediodía en la otra orilla. Murcia; Univ. de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2000.

 

LOS NOMBRES DEL ENEMIGO

Los nombres del enemigo

 

Vuelvo a mi biblioteca y sigo con algunos de esos libros que para mí han sido esenciales.

Durante los próximos días iré subiendo poemas de los libros de Andrés García Cerdán. Hoy empiezo con ‘Los nombres del enemigo’, el libro que en 1997 le publicó el Aula de poesía de la universidad de Murcia.

 

TRATADO DEL ENEMIGO

Ven, si quieres.
Hay aquí tanta noche para nosotros,
que no hará falta ya más cielo,
ni más hambre,
ni más andar sobre las olas para nada.
Juntos podremos darle la vuelta a los ojos
que miran, al revés, los árboles.
Juntos tendremos tiempo para esta dulce
desesperanza que nos pone nombre
y nos lanza al vacío.
Ven, si quieres. Aquí te amo,
en el ruido de los sueños
y en el dolor inmediato de la amapola. Los ríos
se han volcado definitivamente
en las calles y en nosotros
están las cosas imprescindibles
para anunciar la vuelta de la sed.
Nuestro es el principio
de los viajes. Nuestro es hasta el final
el origen de los viajes. Nuestras
las promesas y las palabras
que llenan las carteleras del mundo.
Ya sabes que aquí hay noche
para que andemos juntos a oscuras.
Ya sabes que podemos sentirnos místicos
por delante del alma. Ven, por eso.
Habrá vodka con naranja y poemas
humanos para todos y enemigos
y, sobre todo, deseo. Ven,
ven, si quieres.
Hay aquí tanta noche para nosotros.

 

DE QUÉ ÁRBOL

Otro de los libros que he sacado últimamente de la biblioteca es el segundo libro que publicó Aurora Saura, editado en 1991 por el Secretariado de publicaciones de la universidad de Murcia bajo el título ‘De qué arbol’. El título del libro nace de unos impresionantes versos de Matsuo Basho que dicen: “De qué árbol / no sé / pero qué perfume”.

Y aquí les dejo algunos de los poemas del libro.

 

De qué árbol

 

ANTÍTESIS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Juan Manuel

Fotografía en el periódico
y florecer de invierno:
¡Ah, si pudieran de la barbarie
rescatarnos las rosas!

 

 

 

 

ALTEA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx“Esto es la nostalgia…”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Rilke)

Todavía en Agosto y ya anticipas
esas tardes tan breves del invierno.
Ya prevés la ciudad y su agitarse,
el engaño del sol, las horas nuevas
que medirán,
tan desconsideradamente,
los relojes.

De tanta luz que hay,
de tanta mar, de tanta compañía,
te obligas otra vez
a la distancia;
lo presente es tan fuerte
que te impone su fuga:
te encuentras otra vez sobre las olas,
sin cobijo, sin nombre,
como si te estuvieras
siempre
despidiendo.

 

 

 

 

PARA VELÁZQUEZ

Hay una larga mesa con vasos y carpetas.
Me pregunto qué hace ahí
el antiguo compañero, enhebrando
sin ganas un discurso
sobre los logros de la política
educativa.
Y el otro no es mejor:
hasta parece que se cree lo que dice
y la voz se le inflama
(¿creerá de verdad convencer a este público,
tan aburrido ya, tan demasiado grande?).
Los demás, en la mesa,
disimulan la envidia por no ser
el que habla.
Todos tenemos al mismo tiempo ganas
de irnos deprisa a casa.

Súbitamente, en la hilera de vasos
obra el sol un milagro
–habrá que agradecerlo a quien,
inadvertido, he dejado enteabierta la cortina,
y también a que nadie tenga sed–:
la luz brilla en el agua,
con esplendor
que sólo lo transparente permite,
y el cristal aparece, si más grosero,
no menos luciente que aquél
de tu pintura.
Consigue tu recuerdo
la reconciliación con la mañana,
que se olviden los gestos y los discursos vanos.

Brindemos, sin bebernos
este deslumbramiento,
por ti y por el aguador,
por la ocasión en que quisiste verlo,
por la tan verdadera copa
que pintaste.

 

 

 

 

NOSTALGIA

No podemos nombrar la primavera china
y por ello ignoramos
que los naranjos allí florecen de otro modo,
que las gentes le ponen al fuego
otra mirada.
No conoces el ritmo,
ni los signos ni el orden para la noche árabe,
y allí no será el mismo
este olor de jazmines.

Sientes que en otras lenguas hay un frío distinto,
otros brillos y sueños,
un tacto diferente:
querrías tú también, como en la Historia antigua,
absorber con la luz de un día
el Don de lenguas;
ahora que la distancia
se te adensa y enturbia,
y crece la nostalgia de todo lo ignorado,
de todos los encuentros
que nunca han de llegar.

 

 

 

 

A BORGES

No más la vida
que una perfecta sucesión de azares,
porque el azar
florece cada día para todos.

Abre tu mano y deja
que decida él de nuevo esta jugada.
Venga el azar, o sea,
esa necesidad en la que no ha pensado nadie.

 

 

 

 

BLAS DE OTERO
In memoriam

He amado el verso recio en que pedías
la paz, ensangrentada, hecha jirones,
y la palabra rota arrebatada.
He visto aquellos versos alumbrados;
tu voz tierna y violenta
sonando como un río,
como el verso de Whitman dilatada.

Y ahora, ángel fiero que fuiste,
y hombre en paz que ya eres, es el tiempo
de desear –tal vez es demasiada confianza–
que no tengamos que andar otra vez
pidiendo a gritos
la paz y la palabra.

 

 

 

 

DEDICADO A JAIME GIL DE BIEDMA

Que la vida podía ponerse por escrito,
mirándola de modo
que ella se diera cuenta
y se dejara descubrir de esa manera,
y que, a pesar de estar tan trastornada,
todo el mundo
pudiera como tal reconocerla;
eso
–y algunas otras cosas
que contaré otro día y también
te agradezco–
eso aprendimos de ti,
padre y hermano
Jaime Gil de Biedma.

 

 

 

Saura, Aurora. De qué árbol. Murcia; Secretariado de publicaciones de la universidad de Murcia, 1991.

 

JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ MUÑOZ EN EL MUSEO RAMÓN GAYA

José Antonio Martínez Muñoz

 

El martes que viene algunos iremos al Museo Ramón Gaya de la ciudad de Murcia a deleitarnos con los poemas –nos ha confesado que inéditos– de uno de los mejores poetas de este país: José Antonio Martínez Muñoz, del que lo primero que leí, hace ya ni se sabe, fue lo primero que publicó en el maltratado MurciaJoven de literatura (sí, él también pasó por ahí, pero en su momento parece que se trataba mejor).

 

La imagen que ven arriba es la reseña que apareció en uno de los dos periódicos regionales antes de ayer. Y aquí tienen algunos poemas de su libro ‘Un nocturno para saxo y otros poemas‘ publicado por el Aula de poesía de la Universidad de Murcia.

 

 

del olvido

como los viejos troncos que la tierra envía
para que sus hijos no se extravíen en la mar
como los restos del naufragio el olvido
fue un trozo de la muerte flotando a la deriva

 

 

 

rainy night blues

se conoce que ha llovido
porque hay como un vapor en las calles
las mujeres guerrean con sus cabellos
y un joven seca una barba brillante en una manga

los cines escupen su humanidad cegada
y sobre el estruendo de las calles se escucha un himno

aquello que al fondo yace semioculto
bajo un diario que nadie leyó
no es un hombre es una pregunta

 

 

 

slim cat blues

xxxxxesta mañana me he levantado
con un gato rabioso en las tripas
mi cuarto sigue a oscuras
el reloj marca un tiempo que no es el mío
y otro hombre se afeita en mi espejo
tan cierto como que han salido los diarios
un gato negro araña mis entrañas
debiera poner pólvora en mi café

xxxxxesta mañana los zapatos no son mis zapatos
y otro hombre viste mi traje
llueve con el sol fuera
todas las puertas están abiertas
y oigo el eco de otros pasos
tan cierto como que suena la radio
mi alma se la ha comido un gato
debiera poner pólvora en mi café

xxxxxesta mañana otra mano enciende mi tabaco
otra sombra se alarga en el pasillo
otra mano toma mis llaves
alguien se lleva mi nombre al trabajo
y cierra las puertas con cuidado
tan cierto como que llevo dentro un gato flaco
esta noche contará la tele
que llené de pólvora mi café

 

 

Martínez Muñoz, José Antonio. Un nocturno para saxo y otros poemas. Murcia; Univ. de Murcia, Servicio de Publicaciones, 2000.

 

BABILONIA, MON AMOUR

septiembre 29, 2012 Deja un comentario

Conocí a los dos autores del libro, Luis Bagué Quílez y Joaquín Juan Penalva, cuando estuvieron en Murcia presentando este libro, que se había alzado con el accésit del V Premio de poesía ‘Dionisia García’.

Este ‘Babilonia, mon amour‘ es un libro lúdico ante el deslumbramiento del cinematógrafo; de hecho, la cita que abre el libro pertenece a José María Álvarez y dice: “He visto muchas cosas en mi vida / Algunas increíbles y magníficas / Pero ninguna tan hermosa / Tan fabulosamente grande y loca / Como esta insólita aventura / Del cinematógrafo”. Y aquí tienen tres de los poemas del libro.

 

 

CORTO MALTESE

“Regresaré a Shanghai.
No fiaré mi fortuna en otros barcos
que habrán de repetir las escasas hazañas
que ya he vivido antes:
los mismos naufragios en semejantes islas,
e idénticos tesoros
custodiados en mapas polvorientos.
Surcaré los espejos, el opio y el acanto,
olvidados del mundo,
desdeñoso de tantas tentaciones
que nunca me tentaron.
De otros serán los sueños,
las riquezas, los títulos y honores.
Algún pirata tuerto y ya vencido
será mañana el gran Sir Francis Drake;
Long John Silver apurará su ron añejo
mientras sigue trazando el plano del tesoro.
Yo olvidaré las ondas de este mar
donde las sirenas entonaron su canto;
sabré de los peligros que acechan en el puerto:
las risas mercenarias que guardan cada esquina,
los marineros ebrios de noches y burdeles,
las especias que exhiben su reclamo
en cajas perfumadas con incienso,
pues el coral que fulgura en el rojo arrecife
no es preferible al carmín de cualquier prostituta,
y quien agota el misterio del océano
está sentenciado a loco o a bufón”.
Cuando Corto Maltés volvió a Shanghai
ya nadie recordaba las sílabas lejanas de su nombre,
y todos le llamaron el viejo hombre del mar.

 

 

FILM NOIR

Desde que tengo uso de razón
siempre he querido ser un gángster,
dice Ray Liotta, pero podría ser
De Niro, Harvey Keitel o hasta Willem Dafoe.

Más tarde, Sam “Ace” Rothstein vuela
sobre el espectro de Las Vegas,
y el brillo de las luces de neón
se le antoja un párpado de fuego.

Más tarde, Vincent Hega regresa
de la pista de baile. Ha envejecido a su pesar,
y el violento deseo de antaño ya no vale
el amargo susurro del carmín en sus labios.

Más tarde, Jackie Brown se conmueve
con la música de los años setenta,
y Max Cherry no puede dejar de mirarla;
porque Max Cherry no es el Señor Blanco.

Y así vuelve a suceder otra vez todo.

El boxeador que le había prometido amor eterno a una starlette
la abandona entre los montes rocosos de Nevada,
pensando que no podrá olvidarla mientras viva.

 

 

LOS HERMANOS COEN VIAJAN POR AMÉRICA

Han recorrido la América profunda
y han habitado sus oscuras trastiendas:
las llagas ardientes de la Gran Depresión,
las cicatrices dormidas del deseo,
la cara oculta de los sueños baratos.
Han atravesado el desierto de Arizona,
las nieves perpetuas de Minnesota,
las boleras de Ohio y los prados de Iowa.
Se han bañado en las piscinas
que pintó David Hockney,
y han dormido en moteles
que ni Hopper ni Norman Bates imaginaron.
Han amanecido en un Hollywood
que Hollywood ha preferido olvidar.
Ulisses Everett ha cantado su historia,
Barton Fink la escribió en su vieja Olivetti,
pero nadie como Lebowski “El Nota”
supo encarnar su espíritu:
un descapotable abandonado,
barba de dos semanas
y una lata de cerveza por toda compañía.

 

INTERVENCIONES

Si nuestros dirigentes son unos retrasados mentales, encargados de ámbitos de los que no tienen la más mínima idea, deberíamos ser nosotros los que deberíamos decirles las cosas públicamente. Por eso me alegra ver intervenciones como éstas que hay en la ciudad de Murcia, intervenciones que me gusta llamar ‘poético-sociales’.

Ésta, con unos versos de Gsús Bonilla, se encuentra junto al Instituto Teológico de Murcia.

 

 

Y ésta, con unos versos de Ana Pérez Cañamares, está frente a la Universidad de Murcia.

 

QUEMANDO A LOS IDIOTAS EN LAS PLAZAS

 

Vuelve a sucederme, veo los ciclos poéticos, las recomendaciones literarias, y me acuerdo de cuando José Daniel Espejo saltó a la primera linea de la poesía en Murcia al quedarse finalista ex-aequo del primer Premio de poesía ‘Dionisia García’ organizado por la Universidad de Murcia. Ahora, todos esos saraos vuelven a organizarse para llamar a los amigos y para intentar fabricarse una peana de la altura de una moneda, demostrando un desconocimiento enciclopédico sobre lo que se hace en la ciudad en la que uno vive. Con Joseda sucedió lo mismo cuando publicó este libro; sin embargo, algunos ya lo conocíamos por los fanzines que habían salido de sus manos (‘Oh, poetry‘ y ‘Dolores Lalovic‘) o por sus premios en los certámenes literarios para los que éramos jóvenes en aquel entonces en esta ciudad/región. Así que cuando vimos impreso aquel ‘Quemando a los idiotas en las plazas‘ vimos confirmada una voz poética.

Dejamos hoy aquí uno de los poemas de ese magnífico libro (pueden leer alguno más aquí).

 

TÚ CONTRA LOS BEATLES

Ama tu vida. Ama tu trabajo.
Ama la libertad. Ama (ésta sí que es buena)
la literatura. Ama las puestas de sol.
Ama algo. La Cámara de Comercio
de Nueva York tuvo un eslogan
muy parecido, buy something,
en un período de recesión. Ama,
esto o lo otro. Ámalo todo, dicen
un poco como Moisés
cuando bajó de las alturas. Pero resulta
que amar una cosa implica odiar otra,
que nunca es gratis. A mí me pasa
cuando me miro al espejo
y noto el desequilibrio, el vaso
que se vacía sobre otro
que ya estaba lleno. Y no te cuento
lo que pasaba, cuando te quería
con esa misma imagen. Pero está bien:
el amor, el odio, dibujando
figuras en blanco y negro
cuando son de verdad, tatuando
frases para siempre en la fina piel
de nuestro corazón, que es el único
autorizado para dar consejos
tipo ama el bosque, ama tu ciudad
etcétera, etcétera. Y que apenas los da
porque sabe de lo que habla.

 

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