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DA TODOS TUS TESOROS POR PERDIDOS

 

VUELVE a sonar la general alarma.
Niega lo que te dicen los sentidos.
Da todos tus tesoros por perdidos.
Ve cómo todo cede y se desarma.

Levántate al instante. Coge un arma.
Persigue el pensamiento hasta sus nidos.
Vive tus sueños siempre interrumpidos.
Y olvida luego todo: dharma y karma.

Espero un autobús, y tarda mucho.
Llega por fin, y sin embargo espero.
No digo nada. Sólo escucho, escucho.

Cambio lo falso por lo verdadero.
Sé por lo que me rindo y lo que lucho.
Estoy roto por dentro, pero entero.

 

 

 

 

¿ES lícito que empiece este soneto
tan porque sí, tan sólo por un reto?
¿Es serio, es riguroso y es discreto
sino hay algo escondido, algo secreto?

Algo que tú ni nadie aún ha visto,
que nadie, ni tú mismo, habrá previsto.
Una sorpresa, pues, algo imprevisto,
de lo que el mundo estaba desprovisto.

¿Qué es un soneto entonces? me preguntas.
¿Basta que a las palabras saques puntas
y que en catorce versos pongas juntas?

No basta, no. Si acaso te conformas
con ajustar las cosas a sus hormas
no acertará las normas ni las formas.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSilogismo

TODOS los hombres son mortales.
Yo soy un hombre.
Luego soy inmortal.

 

 

 

 

EL poema, que sabe
tantas cosas que ignoro,
me está diciendo algo
que no acierto a entender.
¿Qué me estará diciendo
este poema,
mientras sigo escribiendo
atento a lo que dice?

 

 

 

 

ESCUCHAR esta música
y alcanzar a tocarla,
a percibir su aroma,
a gustar su sabor.
Y verla: oírla
es verla.
Ahora que la música
ha cesado,
cuando todo ha cesado,
es también el momento
de escribir.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Antonio Gamoneda

¿QUÉ es lo que se mantiene
secreto a plena luz,
cuando las mismas sombras
tienen cuerpo?
Ver, propiamente ver,
es siempre demasiado,
y tampoco tendrías
manera de expresarlo.
¿Pero no será éste
el último destino
de todas tus palabras:
hallar en el silencio
su total cumplimiento?

 

 

 

 

SI te sientes feliz,
no es que seas feliz
o no lo seas,
sino que ya no piensas
si eres feliz o no.
Sin nada que te inquiete
contemplas esta luz
suave de la tarde
y te dices: feliz,
feliz o no,
qué alegría vivir,
vivir así,
sin importarte
lo que esto signifique.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAlcázar de San Juan

IMÁGENES. Aromas.
La música que emana
de las cosas.
La manera que tiene
el tiempo de pasar,
como quedándose.
Y, de nuevo, las calles,
la plazuela
donde siguen estando
todavía
la pelota y el toro
de cartón,
la luminosa sombra
de mi madre.
Percibir su perfume.
Oír su voz.
Mantener la atención
para que no se borren
las imágenes,
los aromas, la música.
Y que el tiempo que se quede
donde está,
aún, unos instantes.

 

 

 

 

PALOMA muerta,
¿es que sigues volando,
o, inmóvil, ahí, al paso
de los que van y vienen,
eres signo de un mundo
que renuncia a volar?

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

UN PEZ QUE VA POR EL JARDÍN

 

¿ES sólo un calcetín
eso que brilla
en medio de la calle
o alguna ave herida
que no puede volar?
Sucio, agujereado,
su fulgor me deslumbra
en pleno mediodía.
¿He de pasar de largo
o lo he de guardar
con todos mis tesoros?
¿Quién lo dejó caer,
como al azar,
para que me saliera ahora
al paso,
calcetín que es capaz
de volar como un pájaro,
desplomarse en la tierra
como un pájaro,
y viene a recordarme
que él y yo compartimos
la caída y el vuelo?

 

 

 

 

ESTÁ ladrando un perro,
porque pasa otro perro,
y me pregunto
si he de ladrar también.
Hay pájaros que vuelan
y otros que picotean
en el suelo.
El perro ni los mira.
¿Qué es lo que sabe el perro,
que adivino, de pronto,
y me llena de paz?
Me he levantado ahora,
y bajo, muy bajito,
que nadie pueda oírme,
he empezado a ladrar,
ladrar, agradecido.

 

 

 

 

VAN brotando una a una
del silencio,
palabras que se escriben
sin razón,
igual que sin razón
se ha levantado el viento
y sigues respirando.
El viento se levanta,
y de repente cesa.
Respiras y, de pronto,
dejas de respirar.
Simplemente, tú dejas
de oír esas palabras.
Los versos siempre ignoran,
como tú, como el viento,
cuándo van a cesar.

 

 

 

 

ESCRIBIR todo aquello
que puedas escribir,
sin lastimar a nadie,
más que a ti.
O callar, callar mucho,
no decir lo que sabes,
aunque sea tan poco.
Contemplo el cielo gris
y espero que la noche
me devuelva
toda la claridad
que niega el día.
Vuelvo ahora la vista
a la página en blanco,
donde intento escribir
un solo verso: el último.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Félix Formosa, que escribió:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Si veus les coses
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxamb gest de comiat
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxt’hi fons molt més».

CÓMO cuesta aprender
a ver las cosas
que comparten tu vida.
Te son tan necesarias
como, a la vez, extrañas,
y tan desconocidas…
¿Les eres necesario
a ellas tú también,
o te olvidan, por miedo
a que tú las olvides?
Te cuesta ver las cosas
que comparten tu vida,
como te cuesta ver
tu propia vida.
Hasta que un día aprendes,
y lo haces de golpe,
como si ya estuvieras
despidiéndote
de todo para siempre.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAnte el cuadro «Habitación de hotel»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde Edward Hopper

¿QUÉ soledad aflige
a la mujer del cuadro?
Tiene aún las maletas
por abrir,
como las tengo yo.
No acaba de volver
de sitio alguno,
y no parece estar
a punto de marcharse.
Como está estamos todos:
ignorantes,
colgados en un tiempo
y un espacio
que no pueden ser nuestros.
No hay soledad que pueda
compartirse,
y esto es lo que la aflige
y nos aflige.
Saber que estamos solos,
y que no estamos solos,
y es más profunda así
la soledad.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAnte un cuadro de
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJordi Pallarés.

LA misma luz que enciende
amarillos de un sol
que nunca ha de apagarse
ilumina tus negros,
que revelan
que allí donde no hay nada,
todo brilla.
Tus rojos nos espantan,
porque podemos vernos
abiertos en canal
sobre tus lienzos,
después del sacrificio.
Cuadros como los tuyos
pueden hacer temblar
cuando olvidamos
que pintar es sentir
el duro escalofrío
de la pura belleza.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxThere’s a bluebird
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxin my heart.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCharles Bukowski

PARECÍA que hablabas
sólo de lo más sucio,
que tu destino era
profanar.
Pero ocultabas tus mejores
cartas.
Tú lo anhelabas todo,
porque todo lo amabas,
sin saber esperar
a ser amado.
Aquel pájaro azul
que tenías oculto
dentro del corazón
no lo habías matado,
aunque tú te mataras
a ti mismo.
Un día no será
ya mundo el mundo,
ni dolor el dolor,
y nos será devuelta
la vida arrebatada.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Mari Luz y José Luis Oller

MIENTRAS el barco avanza
por el Nilo
con paso de camello
te preguntas
si tiene algún sentido
que los hombres levanten
sus pirámides
para alcanzar el cielo,
pero guardas silencio.
Vas de aquí para allá,
bajo el oscuro empuje
de los dioses,
y querrías poder
interrogar
a las grandes estatuas,
pero sabes que hay cosas
que es mejor ignorar.
Bebes la limonada
que te ofrecen
al entrar en el barco
y vas a la terraza.
En cuanto salga el sol
has de adentrarte solo
en el desierto,
para desenterrar tu cuerpo
de la arena.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAnte un cuadro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde Mark Rothko

MARK Rothko sabe ver
las cosas como son:
un resplandor sin cuerpo,
vivo color al borde
de las sombras.
Coge el pincel y deja
que arda el rojo,
pinte de azul el aire,
crezca el verde y el ocre
se remanse,
que funda el blanco todos
los colores
o que el negro los niegue.
Pintura evanescente,
puro espíritu,
espejo del vacío,
donde me reconozco.
Tener conciencia clara
de que nada en la nada
se sostiene
hace más deslumbrante
esta belleza.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Biruté Ciplijauskaité

QUÉ paz, esta de ver
cómo cae la nieve,
cómo desaparece
mientras la estás mirando.
Y qué paz, la de ver
cómo desapareces
tú también,
sin dejar de mirarla.

 

 

 

 

EL otoño te da
lo que esperabas.
Te sabes más maduro,
con conciencia
de sentirte perdido
dondequiera que estés,
y el otoño te invita
a que sigas viviendo
un día más.
La lluvia te ha llenado
los pulmones
de algo que es un dolor
en todo semejante
a la alegría.

 

 

 

 

CUANDO el día ya acaba
se anuncia algo que esperas
y no sabes qué es.
Ves brillar en la tarde
alguna luz no usada
y nada te parece
posible o imposible.
La noche va envolviéndote.
Te sientes al fin libre
y caminas con pasos
decididos,
sin que sepas a donde.

 

 

 

 

DEJAS que el cielo
vaya oscureciéndose,
y la noche te anuncia
que todo lo que ves
va a desaparecer.
Sin embargo, qué paz,
qué sensación
de que todo está bien.
¿Quién es el que respira
sin angustia
en el hondo silencio
de la noche?

 

 

 

 

ESTOS rostros
que pasan junto a mí
parecen los de un dios
desconocido
que habite en el dolor.
En sus ojos descubro
lacerantes deseos
de olvidar,
lacerantes deseos de vivir.
Sus rostros son espejo
donde todo se mira,
para desvanecerse.
¿Cómo pasar de largo,
si mi suerte es la suya,
si mi vida y mi muerte
son las suyas?

 

 

 

 

PONERTE a ver el mundo.
Ir contando sus piezas.
Y al final descubrir
que falta una.
No saber dónde está,
pero intuir
que hay una solución,
que has de dar tú.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

ASOMANDO A LOS OJOS

 

POCAS cosas despiertan
mi alegría
como el brincar gozoso
de algún perro
que me ha salido al paso.
Pocas cosas remueven
algo profundo en mí
como el mirar de un perro
fatigado
de haber vivido tanto.
Todo el amor del mundo
que tú ansías
y la desolación que sientes
asoman a los ojos
de un perro que te mira,
interrogándote.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

EL DON DE LA IGNORANCIA

 

QUÉ angustia, en la cumbre
de la desolación.
Y qué desolación,
tan lejos de la cumbre.

 

 

 

 

HAY que llegar al borde
y apurar esta vida
que duda de sí misma
y que vacila,
y acaso se detiene.
Y volver, si es posible,
por haber descubierto
que nada, nada pasa,
porque no hay en ti
más que ocres,
estos grises,
los oscuros azules
del otoño.

 

 

 

 

NO sé si mis palabras
son de paz y consuelo
o de desolación.
Desolado es mi rostro
si me miro
en algún frío espejo,
desoladas mis manos
que sostienen el mundo,
desolada la mente
que sostiene mi mano.
La mirada se posa
serenamente en todo,
y el mundo se detiene,
el verso se detiene.

 

 

 

 

SOSEGAR el espíritu
entre el pavor y el gozo
de vivir.
Y que el mismo sosiego
sea el signo gozoso
de que el pavor empieza.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa nada es el fruto de mi
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxconstante meditación.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxOmar Jayyam

¿CÓMO podré pagarte
que me hayas hecho ver
la irrealidad de todo,
la vanidad de todo?
Cuánto daría yo
por oír en tu voz
que la nada es el fruto
de tu meditación,
que después de la muerte
hay la nada
o la misericordia.
Tus palabras me llegan
con sabor a tu voz
y me parece verte
con un vaso en la mano,
que levantas
hacia ese firmamento
resultado tan sólo
de la imaginación.
Si es que eres tú, Omar,
arráncame una a una
las certezas.
Que quede tan desnudo
como las claras dunas
del desierto.
Omar Jayyam, brindemos,
porque aunque todo sea
viento, espejismo, sueño,
quiero seguir oyendo
tus palabras,
contemplar tu figura
de apagada ceniza
y beber en silencio
el vino de tu cáliz.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAnte la tumba de Ángel Crespo

¿QUIÉN es el que aquí yace,
si en la piedra me he visto
reflejado
igual que en un espejo?
He leído tus versos
en silencio,
pero era tu voz
la que yo oía.
No olvides que tenemos
una cita
más allá de las sombras.

 

 

 

 

MUEREN todos los hombres,
los que ignoran,
los que viven pensando
en el mañana
de un tiempo que no existe.
Todos los hombres mueren,
y esta tarde,
luminosas tinieblas
hacen brillar en mí
una fe que no es fe,
sino conciencia
de cegadora luz.

 

 

 

 

ME gusta caminar
sin compañía,
descubrir en los árboles
la semilla del fuego,
ver crecer los arbustos
con su ritmo tranquilo
y sentir cómo a todo
lo ilumina
la misma única muerte
que me ilumina a mí.

 

 

 

 

UNA paloma.
Pero tú ¿cómo sabes
que eso es una paloma
y que no es un domingo
o una mañana gris
o esa ave extranjera
que no conoce nadie
y que rompe el espacio
y sorprende a las copas
de los árboles
con cantos no aprendidos?
Sé que es una paloma
y que no es un domingo,
ni una mañana gris,
ni algún astro perdido,
como sé, estoy seguro,
de que, no siendo nada,
soy un hombre
que ve alzar el vuelo
a una paloma
que va rompiendo el aire
y deja la mañana
vacía para siempre.

 

 

 

 

NO sabe el gorrión
que es gorrión,
aunque advierte que él
no es una alondra
ni un águila real.
Del aire sólo sabe
cuando impulsa su vuelo
o lo derriba
como de un manotazo.
Siente suyo el espacio,
pero no se pregunta
dónde empieza,
ni dónde está su fin.
Yo sé lo que es el aire
cuando llena de gozo
mis pulmones,
y lo sabré mejor
cuando un día me falte
y no sepa encontrarlo.
Saber de mí algo más,
o abandonarme al aire
y que el viento me empuje
o me derribe,
y volar
por espacios sin límites,
gozando la ignorancia
como un don.

 

 

 

 

DESDE este tren contemplo
la paz con que los campos
se me entregan,
la montaña que crece
si la miro,
el árbol solitario
que camina
en busca de raíces,
alguna casa aislada
que recuerda
que el hombre aún existe.

 

 

 

 

Y, desde el tren, el mar.
Qué gozo poder verlo
siempre el mismo.
No merezco tener
ante los ojos
tanta pura belleza.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCampo de La Mancha

ESTE campo tan ancho
viste la desnudez
que tú anhelabas.
Mirándolo descubres
lo que eres
cuando logras librarte
de todas las montañas,
los ríos y los árboles
que impiden ver en ti
más allá del paisaje,
de todos los paisajes.

 

 

 

 

LUZ a lo lejos.
Infinita nostalgia
de no sé qué.

 

 

 

 

CÓMO resbala el sol
sobre las hojas.
Sensación de que todo,
ahora, en torno a mí,
ha dejado de ser,
y no hay nada, no hay nada
que se pueda cantar,
si no es el canto mismo.

 

 

 

 

ME da el sol en los ojos.
Nada pienso.
Se ha borrado, de pronto,
la memoria.
Qué importa si la vida
es transitoria,
pues soy invulnerable
si indefenso.
Se nubla el sol.
Mi cuerpo vuelve, tenso,
a soportar el peso
de la historia.
Lo que era oro, apenas
es escoria.
Es mínimo aquello
que era inmenso.
¿Habré de darlo todo
por perdido,
si nada tengo y nunca
lo he tenido?
Sé que abandonaré
lo que he soñado,
que en todo se asemeja
a lo vivido.
El sol está ya bajo,
y está el prado,
por resplandores
del resol, dorado.

 

 

 

 

¿QUIÉN hojea este libro
en que todo está escrito?
¿Quién caza uno a uno
aquellos pájaros
que daban fe del cielo
y que nos enseñaron
a olvidar?
No he podido encontrar
flores azules,
sino sombras azules.
Vierte ahora en el vaso
tu temor a morir,
y bebe, bebe antes de que sea
o demasiado pronto
o demasiado tarde.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Carmen Borja

¿LLEGARÉ yo a escribir
alguna vez
el poema que me abra
ese paisaje
donde pueda perderme
entre los árboles
y aspirar los perdidos
aromas de la infancia?
¿Cuándo podré crear
un mundo tan real
como irreal es este
en el que vivo?
Todo lo que he logrado
es escribir poemas
que son sólo poemas.
No dan sombra sus árboles,
ni frutos.
En ellos no hay aromas,
ni el silencio que anuncia
que el poema se ha escrito.

 

 

 

 

SOLO, el verso se escribe.
Leído o escuchado,
este poema
¿cobra el mismo sentido
que el volar de una hoja
o el pasar de una nube?
Feliz este momento
en que las cosas
despiertan algo en mí
que no soy yo.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Jaime Siles

El poema se oculta
en el poema,
igual que la montaña
se oculta en la montaña,
y hasta el nombre de Dios,
en los nombres de Dios.
Escribes las palabras
y el poema se oculta
entre una letra y otra,
la montaña, en los granos
de arena del desierto,
como el nombre de Dios
entre los números.
El agua, allá en la playa,
disuelve cielo y rocas,
disuelve las palabras,
disuelve los deseos
de vivir.
No busques el poema
en el poema,
no busques la montaña
en la montaña,
ni los nombres de Dios
en el nombre de Dios.
Que los nombres, al fin,
sean un solo nombre,
y un número los números.
Contempla la montaña
como es
y deja que el poema
sólo sea poema,
que los nombres de Dios
se borren con las olas,
y verás el poema
florecer,
descender la montaña
hasta tus pies,
disolverse en las aguas
las palabras,
los nombres y los números.
Y que el poema sea.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

Y NO PODER CANTAR…

 

CANTA el viejo Louis Armstrong,
y es el mundo el que canta.
Ahora que la voz
es la de Ella Fitzgerald,
la muerte se levanta
de su lecho
y todo se ilumina.
Tú sientes la vergüenza
de estar vivo,
tú sientes la vergüenza
de no ser también negro
y no poder cantar
como Louis, Como Ella,
de pie sobre la muerte.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

JARDÍN DE ARENA

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA José María Ballcells

SI lloviera estoy seguro que escribiría un poema.
¿Lloverá si empiezo a escribir?

Qué gran silencio. ¿Qué es lo que todo parece esperar?

¿No será el poema?

 

 

 

 

UN poco de viento basta a veces para que recobre
la confianza en mí mismo.

Confía en ti mismo, para que se levante el viento.

 

 

 

 

¿QUÉ me va a deparar el día?

¿Saltará ante mí lo imprevisto?

Deja que salte lo imprevisto, por si logras ver lo
verdaderamente imprevisto.

 

 

 

 

HE hecho fotocopias de todos los poemas, por miedo
a perderlos.

He vuelto a escribir poemas y a sacar las
correspondientes fotocopias.

Saca directamente las fotocopias y escribe luego los
poemas.

 

 

 

 

QUÉ serias y desoladas las gentes que encuentro en
el metro.

Qué sería de ti si las gentes no te dieran la medida
de tu desolación.

 

 

 

 

CUANDO estoy en la ducha caliente me siento capaz
de escribir los mejores poemas.

El poema es siempre una ducha de agua fría.

 

 

 

 

PARECÍA que con las lluvias de los últimos días se
iban a acabar los incendios forestales, pero hoy dice
el periódico que los rayos han causado dos nuevos
incendios.

Lee directamente el rayo.

 

 

 

 

LA piña de la que hablaba hace dos años en uno de
mis poemas sigue estando ahí.

La piña de la que hablabas hace dos años en uno de
tus poemas sigue estando ahí, pero el poema ya no
es el mismo.

 

 

 

 

CUANDO me gusta uno de mis poemas no siento
necesidad de que sea leído por alguien.

Este poema será leído por nadie.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxKassel

EL cielo no es azul,
ni el aire transparente,
ni es sólido tu cuerpo,
ni estás perdido aquí
por grandes avenidas
en este parque inmenso
que parece soñado,
ni tienes que volver
a sitio alguno,
ni se acerca el crepúsculo,
ni se encienden las luces,
ni alguien va separando
las hebras de tu carne,
abandonado ahora
como estás,
sin creer que estás viendo
lo que ves.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxKassel

ACARICIAN tus manos
balaustradas
salidas de la nada,
los arbustos más tiernos,
no nacidos.
El término está en ti
y lo contemplas,
mientras todo se borra,
se va nublando el césped,
se derrumba el palacio.
Vas a tientas. Tus manos
acarician los límites.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn la muerte de Josep Cercós

LA
profunda
extrañeza
de
que
el
sol
nos
haga
oír
su
luz
cuando

ya
no
estás
para
ir
blasfemando
santamente
con
la
música
rota
de
tu
voz
la
carcajada
amarga
de
tu
muerte.

 

 

 

 

EL país en que vivo
no es este en el que muero
y al domingo
sucede siempre el lunes.
Mi país no está hecho
de hombres y de tierras
donde me reconozca,
sino del más secreto
de los versos no escritos.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Santiago Ramos

TODOS los viajeros que van conmigo en el avión
son unos perfectos desconocidos para mí.

Todo es perfectamente desconocido para mí.

Todo es perfecto.

 

 

 

 

ESTA chimenea apagada en plenas vacaciones de agosto
me hace pensar en la inutilidad de todo.

¿Hay algo más inútil que este poema, escrito ante una
chimenea apagada en plenas vacaciones de agosto?

 

 

 

 

LA lluvia es una de las cosas que más me gustan
de este mundo.

Lo que más me gusta de todo es el mundo.

Ahora, como llueve en el mundo, estoy contento
de verdad.

 

 

 

 

UNA mosca entra, recorre rápidamente la habitación
y sale por la ventana, después de haber cumplido
con lo que tenía que hacer.

Salgo por la ventana, recorro rápidamente el paisaje
y vuelvo a entrar en la habitación sin haber acertado
a hacer nada.

 

 

 

 

AQUELLA mujer con un paraguas abierto en medio
del campo me recuerda una estampa japonesa.

Deja de llover, y la estampa es ahora la de una mujer
con un paraguas cerrado en medio del campo.

Rompo el poema y me abro como un paraguas.

 

 

 

 

LLOVÍA, y de pronto ha dejado de llover.

Escribía, y de pronto he dejado de escribir.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Norio Shimizu
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRyōan-ji, Kioto

JARDÍN de arena.
Contempla los dibujos
tras la tormenta.

 

 

 

 

¿SABIDURÍA?
La de esta golondrina
volando en círculo.

 

 

 

 

CAMPO de trigo.
La urraca se ha llevado
oro en el pico.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Shichiro Enjoji

QUE escriba sola.
Deja volar la pluma
en el paisaje.

 

 

 

 

INESPERADAMENTE,
el verso sale,
d vueltas por la página,
roza el borde del aire
y luego,
por sorpresa también,
vuelve al lápiz,
la pluma,
hasta tu mente,
donde entonces se borra.

 

 

 

 

CONTEMPLAS esa piña
abierta bajo el sol,
que no tiene piñones
que ofrecerte,
y no sabes decir
la razón de que estén
tan absortos tus ojos
abiertos bajo el sol,
contemplando esa piña
que no tiene piñones
que ofrecerte,
tan absortos tus ojos…

 

 

 

 

CABE la eternidad
entre una gota y otra.
Penden tan suavemente
mecidas por el viento…
Cómo alargar la tarde,
mantener el milagro
de que nada se quiebre
en el silencio
que ha seguido a la lluvia
y ha dejado
unas gotas de agua
suspendidas
de mis trémulas ramas.

 

 

 

 

SI escribo de esta noche,
de la luna creciente
hacia su parte oscura,
de la majestuosa
presencia de los árboles,
de la especial manera
que tienen hoy las luces
de encenderse,
me estaré refiriendo
a otras noches,
a antiguas sensaciones
que no invoco.
¿O es que tan sólo hay
una única noche
con un único mar,
la misma luna siempre,
mientras yo voy cambiando
a cada instante
y escribo el verso único?

 

 

 

 

PASEOS solitarios
en la espera del verso
que tanto se demora,
del silencio que brota
de los árboles
cuando nadie los mira,
de la paz que respiras
cuando nadie te espera.
Seguir por el sendero
y descubrir
que está en ti el que dispone
el paisaje y el verso.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Antoni Marí

LA paz que se respira
no es aún el poema.
Sólo la tarde sabe,
en esta hora incierta,
lo que debes hacer.
Deja, pues, que el poema
resbale con el ritmo
de la respiración
que sale sin esfuerzo
de la tierra,
del volar de los pájaros.

 

 

 

 

ESTAR
un
solo
día
sin
sentir
que
la
vida
se-me-va-de-te-nien-do-a-ca-da-ins-tan-te
y
poderla
vivir
al
fin
sin
m
á
s.

 

 

 

 

ESTÁS leyendo
los versos de un poema
aún no escrito.

 

 

 

 

HOJA caída,
salta ahora a la rama
y reverdece.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

Y TU POEMA EMPIEZA

diciembre 27, 2018 Deja un comentario

 

PODER tumbarse al sol,
sin mover ni una mano
cuando desciende el pájaro
hasta tocar tu sien.
Seguir sólo escuchando
los latidos del día,
más bajos cada vez,
y ver el espectáculo
sin apasionamiento.
Saber que es el sol
el que obra por ti,
dejándote vivir
cada vez con más fuerza,
sabiendo que era esto
lo que tanto esperabas.

 

 

 

 

SI no mato ese insecto
viviré eternamente.
Si no mato ese insecto
y lo dejo partir
a ningún sitio
viviré eternamente
en su ignorancia,
viviré eternamente.

 

 

 

 

ABRES los ojos: todo
cede ante tu mirada.
Las rosas, los geranios,
este mundo tan verde,
hace un instante opaco,
retrocede sumiso,
se abandona,
mientras cierras los ojos
y prosigue
la creación del mundo.

 

 

 

 

MARCHARTE de puntillas
sin volver la cabeza,
para ver cómo son
—nunca supiste verlo—
estos pinos, la cala,
el mar, el cielo inmenso,
y volverte sin ruido
a aquella oscuridad
que conoce tu nombre.

 

 

 

 

EL mar:
mientras lo miras
se evapora.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA modo de epitafio

AQUÍ no yace nadie.
Seguid vuestro camino
hacia la nada
y borrad este nombre
en la memoria.

 

 

 

 

¿POR qué debes sufrir
si no tendrás más gloria
que el mismo sufrimiento?
¿Y por qué has de empeñarte
en ser feliz
si no será otro el premio
que el pobre, fugaz, vano,
de la felicidad?
Quédate sin deseos
y deja que el vacío
se asiente en el vacío.

 

 

 

 

PUEDES usar el arma
que apoyas en tu sien.
El mundo, sin sentido,
te podrá devolver,
si no lo haces,
el sabor inocente
de la nada.

 

 

 

 

QUISIERAS recordar
el punto en que las cosas
son para no ser más.
Sensaciones sencillas,
como un amanecer
perdido en la montaña,
o los ojos de un perro.
Te salvas en las cosas,
en su manso silencio.
Te salvas sólo siendo
en el no ser tranquilo,
cuando todas las cosas
se ocultan en tus párpados.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn homenaje a
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJosé Manuel Blecua Teijeiro

SENTIR la muerte lejos,
sentir la vida lejos.
Gozar sólo del viento,
de toda la fragancia
de tus pasos.
Si no quieres morir,
no te importe vivir.
Haz como si creyeras
en la vida,
mas no cuentes a nadie
tu secreto.

 

 

 

 

ESCRIBES porque ignoras,
porque aún tienes miedo.
Las palabras se olvidan,
los cristales se quiebran,
tus sentimientos mienten.
Todavía no escribes porque sí.
No has conseguido aún
que algunos versos
resulten necesarios
a los dioses.
Tu voz es sólo tuya:
no es de nadie.

 

 

 

 

¿HAY inmortalidad
que pueda compararse
a este saberse polvo?
Ser mortal es gozar
las cosas que no son.
Piensa en que ya no estás,
y borra toda huella
de tus pasos.

 

 

 

 

EL fruto cae del árbol
sin que la tierra tiemble,
y todo aquel que ahora
se sabe en agonía
vuelve la vista al fondo
azul de la mañana,
donde el sol no es consuelo,
sin el rostro profundo
de la noche.
Qué duro cada instante,
qué largo, lento, estéril,
es el tiempo que cae,
no en la vieja clepsidra,
sino en el pecho, ahogándote.

 

 

 

 

NO es el otoño aún.
Esas flores que ponen
en sus tallos
tanto sol enfriado
por las primeras lluvias
siguen estando ahí.
Mientras tú las contemplas,
el tiempo va, o viene,
dejándote el aroma
de un presente ignorado.

 

 

 

 

YA no sientes deseos
de escribir más poemas,
y pides a las cosas
que los hagan por ti,
y quedas escuchándolas
en paz toda la noche.

 

 

 

 

—VIGILA, ten cuidado,
que el fuego no se apague—.
Mientras lees y escribes
y piensas en mil cosas,
el fuego te vigila
y tú ardes confiado.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Sergio Gaspar

YA es muy tarde y tendrías
que irte a descansar.
Si prefieres seguir
escribiendo más versos
es porque ves lo inútil
que es hacer cualquier cosa
y te gusta el murmullo
de la noche.

 

 

 

 

EL fuego se ha apagado
y esparces bien las brasas.
La noche se ilumina.
Y tu poema empieza.

 

 

 

 

VIENEN a visitarte,
sorprendidas
de verte en ese sitio,
sin derecho a tener
junto a estas aguas
un instante de paz,
gaviotas que trazan
un mensaje
que no sabes leer,
y que te dejan solo
mientras crecen las sombras.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

CARTA A LI PO

diciembre 23, 2018 Deja un comentario

 

ESCRIBIR un poema
que nada signifique.
Salir a la terraza,
respirar en la noche
no esperar que alguien vuelva,
no desear ya nada.
Abrir sólo las manos
y que de entre los dedos
alcen el vuelo, mudas,
asombradas palabras.

 

 

 

 

LAS espigas no crecen
si no es entre las tumbas.
La sonrisa no brota
si no es entre las lágrimas.
No sale el sol, no sale,
si no es entre las nubes.
No conozco caminos
que no estén ya cortados.
No van los automóviles
si no es hacia la muerte.
No se escriben poemas
si no es para el olvido.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Maruja y Gonçal Lloveras

RELEO antiguos versos
escritos ayer noche.
Arrojo los papeles
sin mirar dónde caen.
Siento vergüenza y miro
por la abierta ventana.
Luego cojo la pluma
y escribo, ya sin ansia,
versos: los mismos versos.

 

 

 

 

NADA hay que yo toque
que no se vuelva nada.
No hay tiempo por delante
que no esté a mis espaldas.
Nada remoto o próximo
que esté en alguna parte.
Mas, a pesar de todo,
yo sonrío y escribo,
diciéndome: es inútil,
diciéndome: es inútil.

 

 

 

 

NO acierto a comprender
lo que quieren decirme
estas piedras, los árboles,
todo lo que me habla.
Claro resol perfila
las cosas, aquí mismo,
mientras me esfuerzo
en comprender en vano.
Se ha levantado brisa.
Se oyen voces lejanas.
Yo escucho lo que suena
en mi interior.
Enciendo al fin mi lámpara,
y voy hacia mi casa
silbando, por si acaso.

 

 

 

 

NO hay ninguna razón
para estar triste.
Abre los ojos, mira.
No hay ninguna razón
para estar triste,
ni para estar alegre.
No hay razón para nada.
Y sé feliz así.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA J.V. Foix

TENGO un vaso en la mano
y esta noche querría,
si no es pedirte mucho,
que brindáramos juntos
por esto que aquí bulle
y no sé lo que es,
algo que está a punto
de romperse,
y no es mi corazón,
ni tampoco este vaso
que levanto hacia ti.

 

 

 

 

LAS mieses están listas.
Sólo falta
que los brazos se muevan
y haya fuerza bastante.
Cuando estén ya los haces
tendidos en los campos,
y descanses las bestias
y las máquinas,
habrá que hacer despacio
un balance de todo
y saber lo que toca
a cada uno
—cuántas, cuántas espigas—,
para gozar en paz
de este verano
que no dejará rastro.

 

 

 

 

RESPIRO hondo el polvo
de todos los caminos.
Veo cómo los árboles
se vuelven humo, nada.
Cómo la luz del sol
es carbón y ceniza.
El templo se derrumba.
Para qué hacer preguntas.

 

 

 

 

HOY es mi cumpleaños.
Sumar, no importa qué,
siempre es restar.
Te empobrecen los años:
no es ésta la canción
que tú esperabas.
Pero no hay que volver
atrás la vista.
Eres, de todos modos,
una estatua de sal,
y están los perros
lamiendo tus sandalias.
Ni tampoco mirar
hacia delante,
callejón sin salida,
sino a este pozo abierto
del presente,
donde tengo mis pies,
de donde viene el eco
de esta cifra
que nada significa.

 

 

 

 

ME estoy atormentando
por hacer un poema,
y el poema no sale.
Olvido lo que dicen
los antiguos maestros,
y encuentro así el castigo.
Ahora sólo deseo
que el sol esté más bajo
para ir a la terraza.
El día es ya muy largo,
y hay tiempo para todo,
si no pretendes nada.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

DESOLACIÓN Y VUELO

diciembre 20, 2018 Deja un comentario

 

DESDE mi cuarto, solo,
oigo voces veladas.
Dan las siete en la calle.
Se anuncian los periódicos.
Han olvidado todos
que los estoy oyendo
desde aquí, con las luces
apagadas del cuarto.
Los niños soñarán
maravillosos sueños,
las hazañas famosas
que hicieron por las calles
—que, incomprensiblemente,
silencian los periódicos—.
Se oye ruido de pasos,
murmullos, ascensores.
Alguien es despedido
con risas en el piso
de al lado. Y es mi hermana
o mi madre quien cruza
por el pasillo ahora,
alegremente.
Pronto vendrán; ya llegan
para decirme: «Arriba,
que acaba de llamarte
un amigo al teléfono
y ha llegado una carta.
Que la vida y la muerte
te esperan, confundidas,
más allá de tu cuarto».

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA María Beneyto

HAY que buscar aún en los bolsillos
un pañuelo, un cordel,
sucias migas de pan
que nos unan al mundo todavía.
En el silencio tibio de la alcoba
y con la boca llena de preguntas,
oigo el ruido del viento,
algún árbol que estalla,
viejos muebles que crujen.
La sangre, fría, alerta,
y un temblor en los labios sin remedio,
espiando la puerta
y la ventana, inmóvil.

 

 

 

 

TODO está bien ahora.
Supongo que estoy vivo,
bien despierto, que pienso,
que este grito es mi grito.
Hoy he aprendido algo
revelador y triste.
No os lo diré: a vosotros
lo que yo sé no os sirve.
Con mi pluma debajo
del corazón os digo
que todo está muy bien.
Ya no sonrío.
Hacedme sitio.
No voy a hacer preguntas.
Busco lo que he encontrado:
esta verdad oscura.

 

 

 

 

DAME la mano. Sueña
que descansa en las mías.
Esta tristeza es nuestra:
la ventura perdida.
Sueña que este vacío
que llena nuestros pechos
es hondo amor: el mismo
que algún día fue cierto.
Quédate así. Sonríe.
No te aflijas. La vida
tiene estas cosas. Nunca
—si fue verdad— se olvida.

 

 

 

 

AQUÍ, la vida y el temblor,
el pan, la noche clara.
Las estrellas también:
duras estrellas sin dolor.
Para mí todo el sueño.
Todo el sueño. Y la vela:
la dura vela sin palabras.
Seco como la luna,
hueso que se corroe,
mi seco amor, tan blanco
bajo la luna llena.
Pero no es el amor
lo que me callo.
Demasiada verdad,
para decirla.

 

 

 

 

DEMASIADA verdad,
para callarla.
Y todo sigue, en cambio,
tan tranquilo, ignorante
de sí, tan confiado.
Demasiada verdad,
para tan poco.
Mucho cansancio.
Y demasiadas fuerzas
para nada.
Demasiada verdad,
para nosotros.
¡Y tanto afán!
Demasiada esperanza.

 

 

 

 

HAY momentos así
en que la vida
se concentra aún más,
se hace más dura;
el dolor, más dolor;
y la propia saliva,
más amarga.
Hoy me he puesto a vivir
con una furia
que ha salido no sé,
no sé de dónde.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Rafael y María

ME conformo con poco,
dijo alguien un día.
Me conformo con todo,
pensamos en el fondo.
No nos basta esta sombra:
es preciso más sombra.
Y lo mismo con todo.
No seguimos: nos siguen.
No pisamos: nos pisan.
No vivimos: nos viven.
No aguardamos: ¿aguardan?
Es todo tan confuso…
Todo está bien. La tierra,
dentro del pecho, aguarda.
Nosotros caminamos:
sólo yo pierdo el paso.
Vamos deprisa. Caigo.
¡Madre mía! Mi madre,
todas las noches, reza
junto al balcón, su rostro,
dulce, bajo la lámpara.
Mi madre reza. Es tarde.
Hacedme sitio. Sigo.
¿Y qué más? Mucho más.
No basta. Más. ¿Qué más?
Mucho más. Ven. Ahora.
Aprieta el paso. Corre.
Es todo tan sencillo…

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Ángeles Santamaría

ESCUCHEMOS:
los pájaros.
Cantan
lo que está vivo.
Cantan la fe,
no la esperanza.
Viven
a plena vida.
Vuelan envueltos
en su canto.

 

 

 

 

¿QUIÉN no confesará
que la estaba aguardando?
Una verdad tan sencilla,
que ha de mover el mundo.
Todo era ya tan viejo,
tan podrido, tan mísero.
Es el amor, la vida;
también la fe, la lucha.
No podrán detenerla,
porque nada es tan fuerte.

 

 

 

 

CANTO el difícil trance,
esto que no es victoria:
la vida, no mi sueño.
Hombre y amigo:
la esperanza es mucha.
La esperanza nos ciega.

 

 

 

 

MEDITEMOS ahora
en torno a este silencio:
nuestra callada patria.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA María Pino

HOY sí quiero vivir:
ser el que soy.
Y, sin embargo, acaso
por este afán de todo,
puedo morir ahora.
Escuchadme un instante:
abandonad la sombra,
salgamos a la calle;
todo está bien, lo juro.
Hay algo más, que nunca
alcanzaré a deciros.
Hoy, sin embargo, vivo.
Quiero ser el que soy.
Hoy sí quiero vivir;
hacedme sitio.

 

 

 

 

PODEMOS vernos hoy,
en el cruce de calles
de otras veces.
Debajo del reloj.
En el cruce de calles
hay un viejo
que se sabe la misa
de memoria,
que repasa su vida
con los dedos.
Ven a verme después,
cuando esté preso,
domingo tras domingo,
como estiércol que sueña.
Ven a verme después,
cuando mi fe
crezca bajo la tierra.

 

 

 

 

CRECE el amor. Con él,
la conciencia de todo.
Mengua la paz,
la solitaria paz
del hombre solo.
Crece también
este sabor amargo.
Y esta sed.

 

 

 

 

ESTE dolor,
¿qué busca en mis entrañas?
Me he acostumbrado a ver,
cada mañana,
en el halo del sol
mi desventura,
ésta mi patria:
sueño roto.
No espero más consuelo
que la vida,
que este dolor oscuro
en el costado.

 

 

 

 

ESTA noche, velemos.
Realidad o sueño,
todo vale esta noche.
La mano está segura.
El alma tiembla.

 

 

 

 

AMIGOS:
esta vida
nos oculta algo.

 

 

 

 

HOY nos vamos muriendo,
viviendo de verdad.
Nos comemos con pan
nuestras preguntas.
Y bebemos con vino
nuestro sudor amargo.
Ahora es muy difícil
ver, sin quedarse ciegos.

 

 

 

 

LA realidad, al fin,
me ha consolado.
Paz para el hombre
y su victoria,
para ésta su hambre
inmensa.
Hemos vivido,
sin saberlo,
con esta fuente abierta
en las entrañas.
Con la tierra en la mano,
no sentimos
más compañía
que la de la muerte.

 

 

 

 

ME intranquiliza hoy
este silencio.
Mi hermano tiene hambre,
pero en este silencio
todo calla.

 

 

 

 

VOY a marcharme
lejos.
Algo
ya ha madurado.
Voy a marcharme
lejos:
donde se cumplan
todas las promesas.

 

 

 

 

CON la esperanza de vivir
un día
vamos contentos
a la muerte.
La vida —saco roto—
nos desengaña a todos.

 

 

 

 

EN esta soledad
que me he creado
no oigo hablar otra voz
sino la mía.
Su monótono canto
sin sorpresa
aumenta este silencio.
¿Quién escucha?
Oigo mi propia voz.
Pero ¿quién calla?

 

 

 

 

ME duele estar así:
no estar muerto del todo,
no estar del todo vivo.
¿Por qué me duele
así, tan poco;
por qué es aún
este dolor
tan insignificante,
ante tanto dolor?
Para ser hombre,
no es bastante dolor

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCarta a Rafael Alberti

ÉSTE es el puerto aquel del que saliste.
El mismo mar. Y el cielo. Pero todo
lo que rebulle en tierra es de otro modo
de como tú lo viste y lo sufriste.

Nada, muerto ni vivo, pero triste.
Un hombre hambriento, que se roe un codo.
Rosas que se confunden con el lodo.
Y un toro, que era bravo, que no embiste.

Rafael: ¿qué nos queda? En un recodo
de este mar azul, aún azul, en que naciste
queda un sabor a sal, a hiel y a yodo.

Todo es pura tragedia y puro chiste.
Hay que empezar de nuevo, de otro modo.
Y olvidar esta España que no existe.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Guino
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBarcelona, 12 de marzo de 1966

EL corazón se sube
a la garganta,
y canta a gritos,
puestos los ojos
en esta herida abierta.
Hace muy pocas horas
han sacado a unos hombres,
les han puesto en la frente
una marca de fuego
y le han roto la espalda
al hombre que miraba.
Las calles, ayer tarde,
se han visto florecidas
—día once de marzo—
con carreras y voces,
y una sola palabra.
La libertad está ahora
en el fuego que marca
los hombros inocentes
de hombres inocentes
y este grito apretado
que llena nuestras calles.
Barcelona, frontera
de una sola esperanza.
Hoy, toda España toda
tiene puestos los ojos
en un palmo de tierra:
este palmo de tierra.
Después de treinta años
de guerra es ya hora
de que llegue una paz
sin armas en el vientre.
Hoy estamos reunidos
con las manos vacías,
y hay hombres con fusiles
en la acera de enfrente.
La paz es una piedra
que rompe los cristales
de la casa del odio.
La paz es una piedra
que rompe hasta los tímpanos
cuando se canta a gritos.
Nuestra única arma.
Nuestro único escudo.

 

 

 

Corredor-Matheos, José. Desolación y vuelo. Poesía reunida (1951-2011). Barcelona; Tusquets editores, 2011.

 

EL FUTURO EN LAS NOGALEDAS

diciembre 15, 2018 Deja un comentario

 

FUTURO

Por miedoso o tal vez por fatalista
has sido poco dado a los propósitos,
a imaginar el tiempo de mañana,
a hacer planes o a soñar despierto.

Lo dejaste bien claro en un poema
que fijaste al final en Territorio.
Tenías veintipocos y ya eras
acaso un melancólico incurable.

«Pero el futuro es nunca, o fue sin darnos cuenta»,
dice el verso que quiso anticiparse
a esta época ajena a la creencia
de que existe el futuro y el progreso.

 

 

 

 

LAS NOGALEDAS

El verano deserta
en esta poza helada.

A la sombra de árboles
y bajo una cascada,
sus aguas tornan negras
cuando cae la tarde.

El baño es un viaje
al origen del tiempo.

Y tú un hombre feliz
que regresa a la infancia.

 

 

 

Valverde, Álvaro. El cuarto del siroco. Barcelona; Tusquets editores, 2018.

 

SINESTESIAS, ASOMBROS Y MULTIPLICIDADES

diciembre 13, 2018 Deja un comentario

 

TE ESCUCHO CON LOS OJOS

Encuentro en las raíces
una escondida llama
que se esculpe por dentro:

casi petrificada,
una obsesión pujante.

¿Quién no ha soñado con comunicar
esa instantaneidad sin discusión
que vibra en la energía?

Comunicar lo vivo,
previo a lo interpretable.

No sé si ese lenguaje
sería más de luces o de sombras,
pero quien no lo intuye
es que en parte está muerto.

Quizá por eso ahora
te escucho con los ojos.
Y vuelco mi deseo en que me llames
desde detrás de todas las palabras:

con esa sola voz con la que un cuerpo
sabe llamar a un cuerpo.

 

 

 

 

EL ASOMBRO

Quiero que te des caza, que te dejes
en la cuneta,
xxxxxxxxxxxxatropellada,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxherida,
revuelta de placer,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxenmarañada,
y que tu propio tú
xxxxxxxxxxxxxxxxxxde ti
se asombre.

Sé la flecha sin diana que halla el alto
motivo de su gozo
en su desnudo
vuelo.

x
Hermética y secreta
—pero abierta—,
dale a tu piel
xxxxxxxxxxxxxsu sed,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsedúcete,
magnética en tu imán,
al que persigues.

Siéntete extraña, hermosa, apetecible.
Lejos,
xxxxxxcerca,
xxxxxxxxxxxxa la vez.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxY atráete
entre tus propias manos.

 

 

 

 

LA IMAGEN MÚLTIPLE

¿Y si justo al final
de la vida
no hay ni una sola luz,
ni la condensación en un instante
fugaz
xxxxxxde lo mejor que nos fue dado?

Sino más bien,
enredando mis pasos, impidiéndolos,
la visión de caminos que no tomé jamás,
sendas de amor hacia ninguna parte,
besos que no llegaron a sus metas,
lo no dicho a mi padre oído a gritos,
lo bello hundiendo el mundo hacia su enigma,
y el tiempo y los afectos
volviéndonos la espalda.

¿Quién puede asegurarme
que mi mente algún día
no ha de adentrarse en ese callejón

donde una imagen múltiple
más o menos así

de repente
nos mata?

 

 

 

 

FORMAS DE EXPRESIÓN

Te dijiste en mil voces
en que se diluía
la raíz de tu voz.

Más que vientos concretos,
tú fuiste la energía
que hay detrás engendrándolos.

Tu lengua era tu lengua,
pero de un modo oscuro
era también la lengua de un lenguaje
que no decías tú.

Sobre esa intersección siempre cambiante
se sucedieron las metamorfosis,
para arrasar tus formas, tu perfil:
como al rodar la rueda
se desdibuja en ella lo superfluo.

Y ahora,
xxxxxxxxaquí,
xxxxxxxxxxxxxen la avenida
del silencio cernido
sobre tu cuerpo, ya jirón de nada,
piensas por un instante que los labios
que mejor te expresaron
fueron tan sólo los que con pasión
te buscaron, trazaron tus contornos,
pronunciaron tu piel
y te nacieron a ese gran misterio
del verbo —confundiéndose en susurros—
vuelto de pronto carne.

 

 

 

Oliván, Lorenzo. Para una teoría de las distancias. Barcelona; Tusquets editores, 2018.

 

GRAFITI

diciembre 11, 2018 Deja un comentario

 

GRAFITI

«Quemaría esta ciudad», lees
en el suelo del paseo del río,
junto a la pasarela de San Juan.

A ratos, te haces cargo
de ese anónimo.

Otras, en cambio,
darías lo que fuera
por salvar de la abulia y del olvido
este lugar.

 

 

 

Valverde, Álvaro. El cuarto del siroco. Barcelona; Tusquets editores, 2018.

 

LOS SENTIDOS, UNA CICATRIZ, LA REALIDAD Y FINISTERRE

 

LOS SENTIDOS

Esconde cada cosa en sí el secreto
de la mejor distancia
a que debe ser vista.
Así que pienso ahora a qué distancia
he de ver cada imagen
de lo que yo viví.

Mi padre, atlante
alzado en mi memoria,
se rebelaba en mí contra lo grave
de yacer bajo tierra.

Hay quien juega a encerrarme en un arcón,
por donde empiezo a desaparecer.

¿Y qué ocultan mis ojos de sonámbulo,
que sólo intuyo con los ojos de otros
que me vieron mirar mirando a ciegas?

¿Desde dónde asomarme
a los cuerpos que amé,
a esa piel —o escritura minuciosa—
cuyo misterio quise poseer
y que hoy se me revela inagotable?

Nada dice lo mismo
contemplado de cerca,
contemplado de lejos.

La apropiación del mundo
es un giro incesante de poleas,
alzando, hundiendo los significados.

Por eso yo me muevo al observar,
para que el movimiento
de mis ojos pensantes
transforme mis sentidos,
transforme —en mí, en las cosas—
los sentidos.

 

 

 

 

CICATRIZ

Beso la cicatriz de tu dolor
sin saber lo que encierra. De algún modo
beso así la maniática, obsesiva
sangre que la besó dentro de ti.

Beso la forma de tu angustia lenta,
su dibujo en tu cuerpo, hecho temblor.

Beso una mordedura que se calla,
labios borrados por un gran silencio,
la erosión más abstracta de tu piel.

Beso la cicatriz de tu dolor.
El rastro de una historia
que por más que lo intente
jamás sabré contar
ni contará conmigo.

Y he aquí mi cicatriz
sobre la tuya:
¿Cómo en lo que se funde
puede haber tal distancia?

 

 

 

 

TANTA REALIDAD

Tensaste en la mañana
el arco del mirar,
al retar horizontes.

Sobre la arena todo
fue un delirio de huellas
que buscaban su origen.

La vida halló en el perfil de un laberinto
sin paredes ni puertas,
una trama sin orden
en febril movimiento.

Golpeó como un puño
de raíces abriéndose
la idea de distancia
perdida en más distancia.

La luz que funde el mundo y lo confunde
daban tan fuerte en ti que te redujo
a restos de erosión sedimentados
en superposición de espacios y de tiempos.

Sentiste el vaciado minucioso
de tu propia persona.
Quizá nunca hasta entonces
fuiste menos tú mismo.

Pero quizá tampoco nunca antes
fuiste, de pronto, tanta realidad.

 

 

 

 

FINISTERRE

Emprendiste aquel viaje al fin del mundo
como un modo de ahondar
en una teoría de los límites.

Un panorama en curva
permanente intentó
cerrarse sobre ti.

Aquel paisaje
viró al completo
y se volvió tu trampa.

Desde el mar, las sirenas, con sus ojos
parpadeantes, entonaban, mudas,
el canto más sutil:
el de la luz.

En Muros creció aún más el laberinto,
pues la ciudad hundía sus fachadas
bajo una inmensa red:

en el fondo de la tierra
era el fondo del mar, con sumergidos
faros, y aquellos peces
aéreos que cruzaban por tu mente
como alucinaciones.

Un niño en el asiento
de atrás —quizá Telémaco—
dormía, mas no sabes
si en él, confuso, se encerraba un símbolo
de una forma mejor de conocer
o del más puro desconocimiento.

Llegaste a Finisterre igual que a Ítaca,
para verla asediada de rivales
ávidos de su hermosa
energía, llamados ciegamente
por su norte magnético.

Y desde el centro mismo del verano,
sobre aquel mirador primero y último,
en el fin que es origen,

tú sentiste la urdimbre
de los cuatro elementos
en su danza más ebria

tejiendo y destejiendo
el saber y el sabor del desear

un kilómetro cero
desde el que ver el mundo.

x
x
Ésa fue tu aventura.

x
Eso fue lo que hallaste.

 

 

 

Oliván, Lorenzo. Para una teoría de las distancias. Barcelona; Tusquets editores, 2018.

 

ALBADA

 

ALBADA

Llegar a cada sitio
como la luz
al día

muy sigilosamente

sin hacerse notar

pero tomando posesión de todo

 

 

 

Oliván, Lorenzo. Para una teoría de las distancias. Barcelona; Tusquets editores, 2018.

 

EL CUARTO DEL SIROCO

noviembre 28, 2018 Deja un comentario

 

BAÑO

Ayer, en el molino,
me bañé otra vez solo
en el estanque.

Como siempre, al entrar,
aquél me pareció mi primer baño.

Como siempre, al salir,
tuve la sensación
de que era el último.

 

 

 

 

CINCO POEMAS DE AMOR

xxxxx1

Para siempre
parece mucho tiempo,
pese a todo,
yo te dije una vez
que ése era el plazo
que me daba, sin fin,
para quererte.

 

 

xxxxx2

Hubo un tiempo,
recuerdo con nostalgia,
en que un viaje contigo
era una ruta
segura hasta el infierno.

 

 

xxxxx3

Nuestro amor,
bien lo sabes,
no es perfecto;
ni maldita
la falta que nos hace.

 

 

xxxxx4

Brilla más la mañana
porque tú,
asomada al balcón,
das luz al sol.

 

 

xxxxx5

Esta palmera, amor,
es más que un árbol:
es el testigo fiel
de lo que fuimos
y el testigo veraz
de lo que somos
y el testigo de aquello
que ya nunca seremos.

 

 

 

 

DOS MEDITACIONES

xxxxx1

Uno no se acostumbra
a estar siempre muriendo,
a irse desplazando
poco a poco
camino de un lugar
donde le espera
su verdadero ser,
que es su destino.

 

 

xxxxx2

Es en la luz
donde crece la noche
y se espesan las sombras
del olvido.

Es en la oscuridad
donde los días
se aligeran al sol
de la memoria.

 

 

 

 

VENTANAS

Sobre el cristal,
los rastros de las frentes
que al pasar
aquí depositaron su dolor.

 

 

 

 

CANCIÓN DE ANIVERSARIO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxx«…con el amor a cuestas»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMiguel Hernández

Con la misma insistencia
con que cantan las tórtolas,
con la fuerza indomable
con que sopla el levante,
con la nota perenne
del olor del jazmín,
te he querido estos años.

Si ha sido para bien,
celebrémoslo juntos.
Si todo lo contrario,
tú sabrás perdonármelo.

 

 

 

 

UN VIAJE

Otra oportunidad desperdiciada.
La de pisar la nieve
de noviembre en Belgrado
y así poder sentirse
ese europeo errante
que camina de espaldas
al horror de la historia.

 

 

 

 

HOMENAJE

Lo que iba a ser una conversación
entre viejos amigos que leyeron tus versos
con la pasión debida
se ha convertido al fin en un evento
con discursos, placas y autoridades.
Extraños nada más, usurpadores.
Lo dejó dicho Holan: al poeta
no se le perdona ni la muerte.

 

 

 

 

CONSTATACIÓN

En efecto, el tiempo se nos va
pero el espacio permanece. Es,
dice Stasiuk, «presente eterno».

Tal vez por eso escribo
acerca de lugares.
Sitios donde la muerte
simplemente es más lenta.

 

 

 

Valverde, Álvaro. El cuarto del siroco. Barcelona; Tusquets editores, 2018.

 

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