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Posts Tagged ‘tú no morirás’

DE ‘TÚ NO MORIRÁS’, DE EDUARDO MOGA

junio 13, 2021 2 comentarios

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xxxxxVII

Tiemblan tus pupilas [también tienen esfínter] como tiembla la noche, y mi mano huérfana adereza tus lágrimas [las lágrimas permitieron a Alexander Fleming descubrir la lisozima en 1922] vertiginosas en el hueco apresurado de tu nombre. Me oyes aunque calle, aunque desguace la luna que nos araña con el buril inmaterial del grito. Y yo te oigo a pesar de que tus mucosas [epitelio y tejido conjuntivo laxo subyacente] se interponen entre el tiempo y la tristeza, y balbucean, irisadas [las irisaciones se producen cerca del Sol: a menos de 10 grados de distancia angular se generan por difracción, mientras que a distancias angulares mayores lo hacen por interferencia] de torpor, como balbucea el cervato [también gabato en Andalucía] ante la nada. Óyeme entre todos los ruidos del mundo; óyeme pese al suplicio [apega de Nabis, cinturón de San Erasmo, doncella de hierro, flauta del alborotador, limpieza del alma, toro de Falaris, falanga, submarino seco] de los días; óyeme aunque compartas el dolor del heliotropo [Chrozophora tinctoria] y te viertas en las alturas; suéñame para redimirme, para ser oblación [no debe confundirse con ablación o ablución; «cuando alguna persona ofreciere oblación a Jehová, su ofrenda será flor de harina, sobre la cual echará aceite y pondrá sobre ella incienso» (Levítico, 2, 1; traducción de Casiodoro de Reina y Cipriano de Valera)] de tu manos buenas, cielo de barro, luz contra la insuficiencia. Óyeme y tráeme a mí donde tú estés, sea este silencio sin ruido, o la disgregación que te construye, o la agonía [αγωνία: sufrimiento extremo] de los minutos embravecidos como clavos. Tu oscuridad es mi muerte. Tu no ver me ciega. Reposo en tu ausencia como la alondra [Alouette, gentille alouette, / alouette, je te plumeria. / Je te plumerai la tête, / je te plumerai la tête, / et la tête, et la tête, / alouette, alouette, / oh, oh] en el alambre que sobrevuela el albañal. Me inclino para recoger tu fuego, pero eres agua amputada: te recluyes en el vuelo, te encomiendas a la inexistencia, para la que carecemos de antídoto [no hay antídoto conocido para el envenenamiento por fenobarbital, ni por aconitina, ni por la tetradotoxina del fugu, ni por la batracotoxina, un alcaloide esteroideo liposoluble tóxico secretado por el tegumento de las ranas del género phyllobates y dendrobates y algunas aves (pitohui, ifrita kowaldi, colluricincla megarhyncha)]. Ahí, en la equívoca mudanza de las cosas, encuentro un labio que ha sido tuyo, un río en el que te desangras y, a la vez, prosperas, y ahí, en el tatuaje de la desaparición [en Grecia y Roma el tatuaje se utilizaba para marcar a los criminales; en la Alemania nazi, a los prisioneros de los campos de concentración], que te adorna como un satélite [pastores y troyanos], encuentro el rapto que me desnuda, que me eleva, el ensimismamiento de tus desfiladeros [abertura angosta y alargada, formada por la erosión fluvial antigua en terrenos generalmente calizos o cársticos] y mi salvación. Orillo la vejez cuando te miro, cuando te veo hacer el mismo camino que mi sombra, delante de mí, antes que yo, como una tiniebla enfurecida de carne, entusiasta como el semen [la ingesta de semen no es nociva, a menos que el emisor padezca una enfermedad infectocontagiosa; a algunas personas les sabe dulce y afrutado, debido a sus proteínas alcalinas. Y el aroma puede ser muy intenso] que te regalo en el beato equinoccio [ocurre dos veces por año: el 20 o 21 de marzo y el 22 o 23 de septiembre] de los cuerpos. He mordido tu hiel [bilis] y me ha sabido a pan [«lady» significa en inglés antiguo ‘la persona que amasa el pan’]. He sabido de tu ámbar, en el que viene a anidar la oropéndola [the Eurasian golden oriole or simply golden oriole (Oriolus oriolus) is the only member of the oriole family of passerine birds breeding in Northern Hemisphere temperate regions]. Recórreme cuando llore; dime si algo verdea en mis lágrimas, y si te abriga; dime, tras oírme, si he mudado de piel, o si son otros mis párpados [el calacio es el resultado de la inflamación crónica, o lipogranuloma, de una glándula de Meibonio], o si el sol se refugia antes en mis axilas [en botánica se denomina axila al fondo del ángulo superior formado por el peciolo, o al ángulo de encuentro de dos nerviaciones, o de la lámina foliar o el pedúnculo con el eje o tallo que lo lleva] que en el horizonte. Abrázame con el cataclismo de tu lengua, estrágame con tu delicadeza de corza, y altera mi insomnio [A veces en la noche yo me revuelvo y me incorporo en este nicho en el que hace 45 años que me pudro, / y paso largas horas oyendo gemir al huracán, o ladrar los perros, o fluir blandamente la luz de la luna. / Y paso largas horas gimiendo como el huracán, ladrando como un perro enfurecido, fluyendo como la leche de la ubre caliente de una gran vaca amarilla]: vuélvelo una larga meditación de ti, sostenida en el suelo cartilaginoso [hialino, fibroso, elástico] de tu lejanía, en la bruma salitrosa [KNO3 y NaNO3] de tu escisión. Hallo en las hormigas [las reinas duermen 90 veces al día, hasta un total de nueve horas, e incluso podrían soñar; las obreras hacen 250 siestas de un minuto], que te afloran de las ingles como fosforescencias [algunos minerales tienen propiedades fosforescentes: su luminiscencia se explica por la presencia de iones de elementos de las tierras raras en su estructura], una afirmación sin tacha. Y escribo con ellas, tinta [medias tintas, cargar las tintas, de buena tinta, sudar tinta, tinta china, tinta de calamar] de ti, este poema en el que la luz y la oscuridad se acucian y entrecruzan, se deducen una de otra, mueren una en otra, como yo muero sin ti, en ti. ¿Por qué umbría habré de peregrinar para hacerme con tus antorchas [la antorcha hacia abajo representa la muerte]? ¿Qué espinas deberé acariciar para que tu vientre sepa a sol, sea el sol? [Ma seule étoile est morte —et mon luth constellé / Porte le soleil noir de la Mélancolie]. Ahí está a lo que renuncio y contra lo que arremeto. Ahí están las esquirlas [Shrapnel] enloquecidas de los días, que se suceden como flechas que no alcanzasen su objetivo y, sin embargo, mataran, besaran. Ahí están tus pechos [en las sociedades occidentales tecnológicamente desarrolladas, muchos varones se sienten atraídos por los senos de gran tamaño; otros, sin embargo, los prefieren más pequeños, aunque turgentes y firmes], limpios de acedía, exentos de pesadumbre. Y ahí estás tú, sin yacer, sin cesar, emisaria de ti ante un reino incomprensible, hija de lo que me constituye, de lo ajeno pero entrañado, de lo innecesario aunque esencial. Me miras como la hiedra [la inmortalidad, la sobriedad, el ciclo de la vida, la muerte y el renacimiento, la fidelidad, el demonio, la cruz]. Respiras contra mí, y crezco. Cuando sobreviene el mal, esparces tu escarcha [escamas, agujas, plumas o abanicos] hirviente, tus esporas [plantas, hongos, algas y protozoos] de estaño [sufre la peste; grita], por las geometrías que me cercenan. Se quiebra lo invisible y enmudezco, pero tu savia [no es látex, cerumen, resina ni mucílago; se compone de agua, azúcares, fitorregulares y minerales disueltos; la transporta el floema de forma basípeta] me derrota y renazco. (Renacer es morir al revés, sombra que se deshila y de pronto se ensoga, mutilación que agrega. La sinrazón alcanza el tuétano [el osobuco es un guiso preparado con jarrete de ternera, corte transversal del corvejón de la res, en rodajas de gran grosor y sin deshuesar. A menudo se sirve acompañado de arroz a la milanesa] y lo mella, pero lo que callas me cicatriza: quietud que sana, como la ajedrea [Satureja montana: perennifolia, semileñosa, subarbustiva, de hojas opuestas y oval-lanceoladas] o la tormenta). Óyeme cuando peno. Dame tu insumisión y tu latido.

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xxxxxX

1. Yo.

2. El yo es una costumbre.
xxxxx2. 1 Lo arrastro como si fueras agua,
xxxxxxxxxx2. 2 como piedras.

3. Cunden los huesos, cuya materia es la noche.
xxxxx3. 1 Alcanzan la magnitud de la ofensa.
xxxxxxxxxx3.2 Cunde la noche
xxxxxxxxxxxxxxx3. 2. 1 y se refugia en los cóndilos,
xxxxxxxxxxxxxxx3. 2. 2 en la devastación.

4. El yo
xxxxx4. 1 vocea,
xxxxx4. 2 muge,
xxxxx4. 3 vibra en su hacerse a cada instante más yo,
xxxxxxxxxx4. 3. 1 más hielo.

5. Tumba que se yergue,
xxxxx5. 1 derramamiento que me endereza.

6. Los ojos, saetas.
xxxxx6. 1 Impactan en mí.
xxxxx6. 2 Atraviesan el yo
xxxxxxxxxx6. 2. 1 y se clavan en un lugar sin nadie que también soy yo.

7. Y todo se espesa de columnas;
xxxxx7. 1 todo se ocluye con trombos que son mi adentro;
xxxxx7. 2 todo me abruma de mí.

8. Las pesadillas me sonríen con mis dientes.

9. Los azúcares contienen la sal de mi sombra.

10. Los caballos del sexo relinchan con el aliento que exhalan mis pulmones.

11. Lo oscuro es sol mío.

12. Las manchas que atezan lo que digo se nutren del silencio que observo
xxixcuando vuelvo la mirada a mí y no veo sino palabras,
xxxxx12. 1 sino vacío

13. Acarreo la plenitud tenebrosa que soy
xxxxx13. 1 con la resignación de un galeote
xxxxx13. 2 y la intranquilidad de un perro.

14. Me avengo al laberinto de los días
xxxxx14. 1 porque ocurre piel adentro,
xxxxx14. 2 porque se imprime en la piel,
xxxxxxxxxx14. 2. 1 ensangrentado como la sombra,
xxxxxxxxxxxxxxx14. 2. 1. 1 con umbría claridad.

15. El yo se perfecciona con la muerte.

16. El yo se trasciende a mí mismo y da en más yo,
xxxxx16. 1 espejismo,
xxxxx16. 2 flor encadenada,
xxxxx16. 3 hueco que respira.

17. El yo se precipita por el despeñadero de las obsesiones
xxxxx17. 1 y cae en su propio limo,
xxxxxxxxxx17. 1. 1 desbocado como la traición,
xxxxx17. 2 e impregna su crueldad
xxxxxxxxxx17. 2. 1 y su desmesura.

18. Pero el yo conoce los beneficios de la adversidad:
xxxxx18. 1 sabe que huir es recluirse
xxxxx18. 2 y que amar trunca la huida
xxxxxxxxxx18. 2. 1 como impide la noche la proliferación del mundo.

19. El yo, ¿un camino?

20. Se ensancha el horizonte.
xxxxx20. 1 Se impacienta.
xxxxx20. 2 Está dentro de mí,
xxxxxxxxxx20. 2. 1 como un grito.

21. Ese grito describe una parábola que descansa,
xxxxx21. 1 a un extremo, en tus labios;
xxxxx21. 2 a otro, en la muerte.

22. Ese grito ama,
xxxxx22. 1 eyacula,
xxxxx22. 2 defeca.

23. El grito, la parábola, tus labios, la muerte, ¿son tuyos o míos?
xxxxx23. 1 ¿Los habito cuando te beso?
xxxxxxxxxx23. 1. 1 ¿Los repudio?
xxxxx23. 2 ¿O son ellos los que me ulceran,
xxxxxxxxxx23. 2. 1 los que me multiplican?

24. Las piedras que arrojo,
xxxxx24. 1 hechas de carne,
xxxxxxxxxx24. 1. 1 constituyen tu carne.

25. ¿Es también mía?

26. Vacilan los dedos al crecer,
xxxxx26. 1. titubean hasta rozar tu aire,
xxxxxxxxxx26. 1. 1 hasta que tú también eres los dedos que te acucian.

27. Surgen de ti.
xxxxx27. 1 Se dirigen a ti.
xxxxx27. 2 Son lo que eres.

28. Cuando creo que restaño una herida,
xxxxx28. 1 es a ti a quien zurzo.

29. Tu yo tiene la levedad fosfórica de las polillas:
xxxxx29. 1 la luna les pinta en el abdomen una luz perfumada,
xxxxxxxxxx29. 1. 1 sutil como un crujido cuando todo calla.
xxxxx29. 2 Ese fulgor es tu penumbra.

30. Pero yo no digo mi nombre si no pronuncio el tuyo.

31. Mi nombre tiene un yo: tú.

32. Y también mi desconfianza y mi indecisión,
xxxxx32. 1 entretejidas con tu firmeza.

33. Eres rotunda como las libélulas,
xxxxx33. 1 como los amaneceres.

34. Si te lamo, me ensalivo.

35. Si soy torpe, lo soy porque te omito.

36. Si desfallezco, eres tú quien jadea.

37. El espacio —lo denso y lo inexistente— se llena de tus días.
xxxxx37. 1 El refugio es verte.
xxxxx37. 2 También perderte.

38. Y en el espacio nazco a tus abscesos y a tus cicatrices,
xxxxx38. 1 que me amurallan
xxxxxxxxxx38. 1. 1 y me desahucian,
xxxxx38. 2 que subyacen a toda helada
xxxxxxxxxx38. 2. 1 y a toda desesperación.

39. El yo, cansado de poseerse, te posee.
xxxxx39. 1 Y renace al cierzo
xxxxxxxxxx39. 1. 1 y a la nada.

40. El yo se vacía de hierros
xxxxx40. 1 y permanece en tu cima,
xxxxxxxxxx40. 1. 1 sostenido por tus huellas,
xxxxxxxxxx40. 1. 2 sostén de tus huellas.

41. Soy yo el que deja huellas tuyas
xxxxx41. 1 y yo el que las sigue.
xxxxxxxxxx41. 1. 1 Me miro los pies
xxxxxxxxxxxxxxx41. 1. 1. 1 y reconozco las uñas que me miran,
xxxxxxxxxxxxxxx41. 1. 1. 2 los labios que son ojos,
xxxxxxxxxxxxxxx41. 1. 1. 3 el espejo emborronado de la piel.

42. Aplastado por mí, invoco tu liviandad;
xxxxx42. 1 malherido, te acuno.

43. Tu silencio me dice.

44. El horror se doblega cuando respiras,
xxxxx44. 1 cuando duermes.

45. Ya no transito por la asfixia,
xxxxx45. 1 ni por las trochas aciagas de cuanto pesa,
xxxxxxxxxx45. 1. 1 de mis células y filamentos,
xxxxx45. 2 sino por la extensión cristalina que eres,
xxxxx45. 3 por el tapiz de brisa y brea.
xxxxxxxxxx45. 3. 1 con el que me anudas a lo que huye.

46. Tampoco trajino por mí,
xxxxx46. 1 sino por tu boca caliza,
xxxxxxxxxx46. 1. 1 por tus hombros traslúcidos,
xxxxxxxxxx46. 1. 2 por la sed indolora que despiertas
xxxxxxxxxxxxxxx46. 1. 2. 1 cuando estás
xxxxxxxxxxxxxxx46. 1. 2. 2 y cuando te has ido.

47. Al beberte, me bebo.

48. Soy porque eres.

49. Tu infinitud es mi frontera.

49. Yo: tú.

50. Tú.

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Moga, Eduardo. Tú no morirás. Valencia; Ed. Pre-Textos, 2021.

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