Archivo

Posts Tagged ‘tienes que irte’

JOSÉ LUIS PIQUERO

 

RESPUESTA DE LÁZARO

No merece la pena, no te empeñes.
Yo ya he cumplido e iba a disolverme, tan contento.
¿A qué viene esto ahora?
¿Otra vez los afectos y sudar por las noches y bregar
y la sed y el dinero? (Sobre todo el dinero).
No, gracias. Eso ya son cosas vuestras.

Se estaba bien aquí. Los gusanos no son muy exigentes.
Uno delega en ellos los detalles.
Por lo demás, me gusto. No es que huela muy bien
pero puedo estar solo. La gente es tan extraña…
Años llevo intentando comprenderla.
Aquí no hay amenazas, ni preguntas, ni se espera de ti
algo distinto a una quietud insólita.

¿Miedo a vivir? Lo mismo que vosotros,
pero sin aspavientos.

El mundo es más difícil: hacer lo mismo una y otra vez,
y encima Dios, que no te quita ojo,
diciendo “Has hecho daño” y “No te esfuerzas”.
Yo no hago daño a nadie. Podrido estoy más limpio
de lo que he estado nunca.

Conque puedes coger tu pequeño milagro y esfumarte.
Terrazas soleadas, inútiles banquetes.
Yo soy perfecto. Busca
a otro infeliz que aún se haga ilusiones.

 

 

 

 

EL DÍA LIBRE DEL DIABLO

Lo malo es que no tengo ningún hobby
ni sé hacer otra cosa que diabluras.
¿Cómo voy a llenar un día tan largo?

me pongo una sonrisa, manos en los bolsillos,
con el aire jovial
de alguien que saborea la manzana del mundo.
Pero enseguida se me van los ojos:
a ese tipo podría decirle algo al oído
o esperar a esa vieja en un portal
y apalearla.
Unos novios se besan; aquí lo tendría fácil:
soy bueno en lo que hago.

¿Pero qué estoy pensando? Hoy es mi día libre
y no estoy de servicio.
¡Vamos, a pasear, a no hacer nada!
La mañana es inmensa y el sol es un regalo.
Me detengo en un kiosko, leo los titulares.
Reconozco mi firma casi en cada noticia, y me sonrío
con legítimo orgullo de artesano.

¡Otra vez el trabajo! ¿En qué me he convertido, en un maldito
funcionario del mal?
¿Un dominguero con antecedentes?

Ah, no siempre fue así.
Hubo un tiempo en que el odio era la poesía
oscura de la tierra, su savia, su alimento.
Y yo amaba en el daño con el ardor fanático
de un solitario adolescente.
Me daba como un padre y estos eran mis hijos. No sabían
que es el amor quien mata.

Luego aprendes tus mañas y todo se limita
a un aburrido truco de aquelarre,
y la vida y la muerte son un juego de niños.

Ya sé quién soy ahora: el que ha olvidado
su secreto: el fervor.

Adiós al heroísmo y al poema.
Seré puntual mañana en la oficina
a administrar la muerte con fría diligencia de burócrata.
Infamias rutinarias, papeles por firmar.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMerecería
en vez de altares una paga extra.

 

 

 

 

POST MORTEM

Te amaré una vez muerta, quieta como una cama,
tu aliento detenido. Te habrás quedado atónita,
y yo te diré cosas y todo lo que diga será justo
lo que quieres oír.

Dará tu rigor mortis fe de tu consistencia —yo no quiero fantasmas—
y, como un bebé grande, te dejarás hacer.
Un amor que no exige y que no obliga:
no lo habrás conocido más puro y generoso.

Duerme, duerme, no temas, mi pequeño cadáver,
mi trocito de muerte con los ojos abiertos,
mientras te doy el goce
de aquellos que ya lo han perdido todo.

Y que la vida quite sus pezuñas
de nuestro amor.

 

 

 

 

NOLI ME TANGERE

Los hombres que vinieron a arreglar la nevera.
Tan fuertes, y sabían dónde estaba el enchufe.
Sólo hablaban lo justo: frases que no se aprenden en la universidad.
Se le había parado el corazón.
Sus ojos escrutaban, comprendían
su corazón de máquina. Y hacían malabares con las manos.

Qué precisión. Uno nunca sabría ser tan fuerte y tan claro ni decir cosa alguna de interés.
Me odiarían. Son demasiados libros. Y demasiado pijo. Por todo el mundo hay gente
con algo que decir. Sólo yo estoy muy lejos, no sé dónde.
Y me muero de miedo ante la gente que hace cosas útiles.
Yo no hago nada útil.

Así que huyo a mi estudio, lleno de los poemas, los recuerdos
que me llevan matando desde los veinte años.
Me acuerdo de la chica, por ejemplo, que bailaba de noche ante una hoguera
y de nosotros mismos bañándonos desnudos.
Eones han pasado,
y ahora soy un extraño, un eremita.
Alguien está viviendo en mi lugar.

Y mientras tanto arreglan la nevera, y se marchan por fin,
porque tendrán que hacer otro milagro en alguna otra parte.
Y yo me quedo aquí con lo que soy,
como si todos esos libros
fueran a devolverme lo que fui,
una especie de magia.
No consigo fijar en la memoria
las caras y los cuerpos de los que nos bañábamos.
No me acuerdo de nada y, sin embargo,
no poder olvidar algunas cosas, eso es mucho peor.

No me retengas.
Hay algo que me espera en algún sitio, pero aún no sé qué es.
Y no son los poemas, y no es mi juventud.
Es algo útil.

Como poner en marcha
un corazón parado dentro de un cuerpo frío.

 

 

 

 

NOLUGAR

¿Quién anda ahí? ¿Es Dios?
¿O Supermán?
Algún extraño, en cualquier caso; nadie
viene ya por aquí. ¡Sal a la luz!

Ah, no, me he confundido: le conocemos bien,
aunque no sé si es hombre o es animal doméstico
o práctico utensilio, o mejor una idea que ya se nos había ocurrido antes,
un sueño tumultuoso.
Pero, en fin, aquí está, y es como de la casa.

Bienvenido, llevábamos un tiempo sin visitas,
hoscos, ensimismados, sin hablar,
no viviendo los días: aventándolos lejos
como arrugadas bolas de papel.
Ya no suceden cosas y es mejor que así sea,
conque no te hagas muchas ilusiones
de venir a hacer cambios. ¿Para qué?

Todo empezó hace tanto tiempo que ni me acuerdo.
No empezó con tormentas ni cielos ominosos; nada de numeritos.

En realidad no sé cómo empezó. Ni sé lo que empezó. Nadie lo sabe.
Pasemos ese punto.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxPoco a poco
fuimos acostumbrándonos, ¿quién va a morirse de eso?
Hay momentos mejores y momentos peores; relevante ninguno.
Con un poco de suerte, sólo se trata de irse consumiendo.

Por lo demás, no hay que explicarlo todo:
se arruina el chiste y tú
no eres ningún extraño para que nos pongamos a aburrirte con líos
que conoces de sobra.

Mejor cuenta tú algo. ¿Ya te vas?

Se me olvidó decírtelo: te quedas.

No montes un escándalo. Eso, arrímate ahí.
Y empieza a no hacer nada.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn el fondo esto es justo
lo que toda tu vida sabías que iba a pasar.

Yo me vuelvo a mi puesto.

¿Quién anda ahí? ¿Es Dios…?

 

 

 

 

EL INMORTAL

No seré de la muerte.
Su pestilencia
no rozará mi piel, que ha conocido manos temblorosas.
No iré si no es a rastras, maldiciendo; no cerraré los ojos.

Combatiré a los dioses. Yo soy más.
En su reino de mudas prohibiciones
fundaré una república de los felices
con un precepto único: vivir,
y mi lema: Non serviam.

Poco a poco
olvidaré quién soy.
Esa música lenta la he escuchado en un sueño.
No conozco las caras pero lo he conseguido.
Puede que esté borracho
del único elixir que nunca sacia.

Y ahora se abre la puerta.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿Quién es Esa?

 

 

 

Piquero, José Luis. Tienes que irte. Sevilla; Ed. La Isla de Siltolá, 2017.

 

TIENES QUE IRTE

 

DINERO

Lo tuve.
Y la llave del cofre del tesoro, toda de plástico,
leal como un amor adolescente,
con su leve chasquido de sexo maquinista.
Oh, cajeros, banquetes
del siglo XXI, que no sacian,
y la hermosura de las Matemáticas.
Entonces no le hacía mucho caso.
Era tan mío como mi nariz
o mi mano derecha.
El dinero no es sucio. ¿Acaso tu mascota o tu bebé son sucios?
¡Y hacía cosas, cosas!
Prodigios cotidianos: un mago de bolsillo.
Y su música enérgica, contante,
era la melodía de un mundo hermoso y lógico.

Ya no lo tengo.
A veces noto el hueco como una amputación de lo mejor de mí.
Y es curioso haber sido tan propicio
y ya no serlo. El nombre de su ausencia
es Intemperie.

Ahora sé lo que era
el dinero: un yo perfeccionado.
Y otra cosa: un espejo en el que se miraban los demás
y era a mí a quien miraban, conmovido
de aprobación, ligero de aflicciones.
Y el mundo proseguía,
como las cosas llenas, como lo que rebosa,
mientras yo abría puertas e iba alegremente a todas partes
cantando: cuánto, cuánto, no hay problema…

 

 

 

LA VISITA

Hola, amor, humo tóxico, ¿qué haces?
¿Tu ennegrecido corazón prospera?
Se diría que no ha pasado el tiempo.

Yo, ovillada en mi concha, primavera en reposo.
En cierto modo es un retiro: ya
he florecido más que suficiente.
Y todo sin tu ayuda.

Soy un descubrimiento, soy de luz.
El pasado, hice así con los dedos y fuera.
Resultó que tu magia no era tan poderosa.

Sé que he venido a perturbar tu mundo.
¿Habías alcanzado una especie de acuerdo
con nuestra historia? Claro.
Eso se te da bien, pero, querido,
desde aquí se te ve tan diminuto…

En fin, sólo quería asegurarme
de que no olvidas.
Sí, yo soy ese asombro de tus días peores,
la cicatriz,
el ardiente veneno.
Mira qué a gusto estoy. Voy a quedarme un rato.

Dame un beso en la boca
esta noche en la que tú ni yo
conseguimos dormir.

 

 

 

 

DESPEDIDA DEL FANTASMA

Por fin lo he comprendido: mi presencia te alivia.
Ya no me verás más.

No arrastraré cadenas ni habrá una mano helada
que acaricie tu sueño en mitad de la noche.
No más voces: las voces acompañan.
En vano buscarás por los pasillos
el consuelo fugaz de mi esqueleto.

Quería atormentarte, es mi trabajo,
y el tuyo no olvidar; mas los mortales
tenéis la manga ancha: aprendéis enseguida
a vivir con la culpa, y su olor a veneno infectando la casa.
La soledad, en cambio, con esa no podéis.

¿Era la redención lo que andabas buscando? Muchas veces
leí sobre tu hombro, no lo niego,
y me vi en tus poemas. Pero de eso tampoco quiero hablar.
No la obtendrás de mí.

Así que aquí te quedas, yo me voy con la música a otra parte.
Te dejo un regalito: tus recuerdos.

Piensa en las tardes frías como largos tentáculos, y en el rencor inútil,
los monstruos de juguete y tus ojos cubiertos de negra sangre seca.
Tú sabrás lo que has hecho, tú sabrás.

Adiós, cabrón. Disponte a ser el único
fantasma de tu casa.

 

 

 

 

LA CONVERSACIÓN

Teme a la oscuridad, dijo la oscuridad.
Tu flanco vulnerable ya eres entero tú.

Este mundo sin formas está lleno de formas,
dije. Muy acertado.
Apuesto a que ya intuyes unas cuantas
y todas son del tipo
de las que no te dejan escapar.

¿Monstruos?, dije yo. No, nada de monstruos.
Soy muy real, puedes tocarme, ¿notas
cómo te abrazo?

Sólo eres aire negro, respondí. Te equivocas.
Mi opacidad contiene el mundo entero.
Incluso tú
eres algo hijo mío.

Ahhora me acuerdo, dije. Hace ya tantos años.
Eras tú quien cantaba esa canción.
Ya lo has averiguado, dijo. Bésame.

Quiero irme de aquí. Márchate cuando quieras.
Tampoco irás muy lejos.

 

 

 

Piquero, José Luis. Tienes que irte. Sevilla; Ed. La Isla de Siltolá, 2017.

 

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

Como no iba diciendo

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más