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EL PELIGRO Y EL SUEÑO – RUBÉN MARTÍN DÍAZ

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RUBÉN MARTÍN DÍAZ (Albacete, 1980) es autor de los libros de poemas Contemplación (Vitruvio, 2009, Premio Fundación Siglo Futuro-Caja de Guadalajara), El minuto interior (Rialp, 2010, Premio Adonáis y Premio Ojo Crítico de RNE), El mirador de piedra (Visor, 2012, Premio Internacional de Poesía Hermanos Argensola), Arquitectura o sueño (La Isla de Siltolá, 2015) y Fracturas (Nausícaä, 2016, Premio Internacional de Poesía Barcarola). Es responsable de la antología de poesía española contemporánea Una generación de fuego (Fractal Poesía, 2012). Como narrador, ha publicado el libro de relatos Azul nocturno (La Isla de Siltolá, 2016). Sus poemas han sido recogidos en las antologías poéticas El llano en llamas (Fractal Poesía, 2012), Re-generación ( Valparaíso Ediciones, 2015), Desde el mar a la estepa (Chamán Ediciones, 2016) y Séptima Antología de “Adonáis” (Rialp, 2016). Su blog es La pluma de barro.

 

 

Aquí tienen la poética que publica en el libro junto a algunos de sus poemas.

 

POÉTICA

La poesía sólo puede definirse internamente, no
hay palabras ni forma alguna de conseguirlo más
allá del propio poema. Es por ello por lo que la
poesía, si es pura y es real, se explica en sí mis-
ma. A través del lenguaje poético se da, en todo
caso, una vía de conocimiento mediante la cual
el hombre, como un ser vivo que es, trasciende
la realidad que lo rodea y, de algún modo, se ex-
plica como la parte y el todo de esa realidad. No
obstante, estoy de acuerdo con la aproximación
de Roberto Juarroz. Él dijo: “Vivo el poema como
una explosión de ser por debajo del lenguaje”.

 

(PRELUDIO)

Si algo te asombra, entra. No declines
estar
en eso que deseas.

No lo mires. Contempla. Date a ello.

Ten por seguro
que habrá estado esperándote
antes de que llegaras.

Si el bosque te respira,
abre el pulmón. Sé árbol.

Si la piedra entorpece tu camino,
entonces cógela,
hazte piedra en tu mano
y prolonga tu cuerpo en la distancia
cuando la arrojes.

Si es la isla que te observa desde lejos,
piénsate en ella;
xxxxxxxxxxxxxxxincluso el agua cambia
todos sus átomos
llegada al barro que limita
la orilla.

xxxxxxxxSi es la llama
que vertebra la bóveda del aire,
crece en el fuego. Cumple sus designios.

Si el animal se asusta,
entra en su miedo. Dale paz. No vayas
tras él.

xxxxxxxY si es la luz
que unta de otoños este mirador
desde el que observas,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdéjala cruzar
tu cuerpo

y que en él se ilumine con justicia.

 

 

 

 

HACER LEÑA

El hombre
golpea la madera con el hacha:
su filo es en el aire
una estela inconclusa que, con limpia
trazada vertical, se ciñe al hueco
abierto de la herida.

Mientras el leño sangra,
la mano esgrime con firmeza
su propia convicción. También el hacha
se yergue amenazante,
y una nueva lanzada busca el daño
que hará partirse en dos
a la madera.

Cada mitad es la otra sin ser la misma,
pues todo lo que fue
un solo cuerpo
mantiene siempre intacta la unidad.
Se sirve de sus lazos
de origen,
aún en la distancia.

El hombre apoya el hacha
contra el tronco del árbol y retira
las dos mitades
del leño
dejándolas encima del acopio.

De la piel de sus manos se han prendido
astillas afiladas:

no sólo el leño sangra,
también la carne paga con heridas
su crueldad.

 

 

 

 

EL MIRADOR DE PIEDRA

No surge de la nada, ni en el ojo
tiene su origen;
xxxxxxxxxxxxxxtal como se expone,
hierático,
casi mental, así permanecía
en un rincón secreto del recuerdo
antes de mi llegada.

Su trazo,
sabido de anteriores ocasiones
y oculto bajo el doble fondo de la memoria,
ha entrado en sintonía con la imagen
que aquí delante
se muestra.

Era, quizás, su trampa, su reclamo
para atraerme, despertar en mí
ese pequeño estímulo
que fue el inicio y la razón del viaje
para volver a él
después de tanto tiempo.

Es en este lugar, en este espacio
que sirve de concilio
entre el instinto y la conciencia humana,
donde, al fin, yo
me siento mucho más cumplido y vivo.

Me respiro en lo externo.

Me pienso fuera
del margen de mi carne.

Soy en mi cuerpo la fracción de piedra
que no regresará conmigo a la ciudad.

 

 

 

 

RESPIRACIÓN DEL ÁRBOL

I

Respira el árbol. Lo estoy viendo ahora,
en plena desnudez de su ramaje,
lo veo darse al aire igual que el aire
penetra en él hinchando su madera,
haciendo más profunda su raíz,
naciéndose en el centro para darse
—aliento de árbol que en el bosque expira—
de nuevo a su naciente forma. Círculo
de vida, ciclo natural de un Todo:
respiro sobre el bosque, como el árbol,
desde un antiguo mirador de piedra.

 

II

Lo veo hincharse en su madera áspera
de luz celeste recorrida. Abre
su prieta nervadura y se desfonda,
da al bosque su alimento masticado
y espera recibir el mismo aliento
que yo recibo del paisaje. Tiene,
porque se filtra entre las ramas secas,
desnudas, de los árboles, más luz
el otoño, y es suyo este aire denso
que penetra en la savia, siendo bosque,
para inventarse árbol. Respirar
la nueva luz que asciende amanecida,
recién purificada, hecha aire,
y desnudarse al sol, que es manantial
de un incendio que vuela en equilibrio
sobre el páramo abierto de mis ojos.

xxxxxxxxxxxx(de El mirador de piedra)

 

 

 

 

UNIVERSO

Un grano de arena no es solo un grano de arena, es el viento que lo
arrastra, el lugar donde se posa, el ojo que lo ve correr. Pero, además,
es también los siglos que lo integran, el hecho que lo fue formando,
la idea de su inicio, el pasado que es presente y el futuro progresivo.
Un grano de arena es en sí mismo un universo, y en ese piélago se
intuyen infinitas las configuraciones. Se dirá, por tanto, que cada
pieza del puzle de la vida alude al concepto ilimitado de su ser, y que
la unión no se halla solo en la unidad sino también en cada una de las
partes que conforman un todo desmembrado.

 

 

 

 

EL MIRLO BLANCO

La lluvia deshace acuarelas sobre las alas del mirlo; sencillez y belle-
za en la arquitectura de lo natural. ¿Arquitectura o sueño? De igual
forma, retoño de un milagro que pinta acrobacias de pátinas nunca
antes contempladas: remolinos de incienso respirados por mis ojos,
aroma visto que entibia mi alma y la abreva con cal latiente. En la
plata líquida del día, vertida desde una terma celestial, el mirlo se
enjuaga su plumaje entallado y renace blanco de tan puro, traspa-
rencia apenas bajo el vértice primero que la luz convoca. Cuerpo vivo
en apariencia de nieve —arquitectura o sueño, es indistinto—, su sola
imagen me confirma.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(de Arquitectura o sueño)

 

FRACTURAS

Rubén Martín 'Fracturas'

 

OTOÑO

A menudo me empleo en escribir poemas
a resguardo del viento o de la lluvia.
El otoño ha llegado con un pan bajo el brazo
y la solemnidad del que busca un culpable
para justificar el ciclo indiferente de la vida.
Yo acepto el mundo tal y como viene
y recojo las migas que ese rayo de sol
arranca de las nubes y vierte en transparencia.
Apenas ya recuerdo la estela del verano
en el aire viciado de símbolos hostiles.
En mis versos se escriben los restos de una huida.

 

 

 

 

FOTOGRAFÍA

En la fotografía aparezco sentado.
Seguramente, pienso: París era una fiesta
y Hemingway me gusta menos que sus novelas.
Pienso, también, en ese instante muerto
del clic que hace la cámara en las manos
de una joven mujer
xxxxxxxxxxxxxxxxxx(la observo
con ojos generosos).
Detrás, algunos libros colocados sin orden
preceden a la entrada de la tienda:
Shakespeare and company,
la antigua librería en el margen del Sena.
Asoman las palabras, unas cuantas ideas.
La tarde era una historia que merece contarse
y, sin embargo, apenas la recuerdo.
En la degradación del pensamiento
van las horas de todo cuanto he borrado,
de todo cuanto he sido.
¿Quién es aquel que mira más allá del silencio?
Está sentado. No responde a mi nombre.

 

 

 

 

VACÍO

Hay un vacío extraño sobrevolando el llano:
noviembre blanco
en el lomo de un ave que no existe.

 

 

 

 

PEQUEÑA PIEDRA

Pequeña piedra,
a ti, sola materia que retienes
la luz en el instante de mirarte,
luz en la luz, desnuda
se muestra tu belleza, sola tú
en la senda del mundo,
flor obrada de arena, no te inclines
bajo la lluvia,
agua en el agua, tú,
no seas menos, dulce piedra, dulce
brevedad del poema,
tú estás en mí al mirarte, y es por eso
que te escribo, palabra,
pequeña piedra,
piedra obrada de letras.

 

 

 

 

EL LUGAR SE HACE EXTRAÑO

1.

El lugar se hace extraño,
incluso para mí:

ya se trenza la noche
con alambre de espinos,

la luna es un balcón
que da la espalda al día,

el bosquejo de sombras
arde como una lámpara
de aceite.

 

2.

La memoria es un nido
atestado de avispas.

En mi mente cultivo
un panal de recuerdos
que me niega el rechazo
de todas las tormentas
que han sembrado mi vida.

 

3.

Con la intención de un niño
transito los senderos
que anteceden al hombre
y a su estirpe,

bajo al fondo de un tiempo
que no nos pertenece,

me asomo a la pregunta
que es todas las preguntas
de la historia del miedo
y la incredulidad.

 

 

 

Martín Díaz, Rubén. Fracturas. Murcia; Ed. Nausícaä, 2016.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XL)

Acaba de llegarme a casa esta maravilla, el último libro de Rubén Martín, ‘Fracturas’. El libro fue merecedor del XXX Premio de Poesía Barcarola y la ilutración de portada es de un tal Juan Carlos Mestre.

Ya les iré contando.

 

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BREVE TEORÍA DEL DESASTRE

diciembre 12, 2015 Deja un comentario

David Sarrión Breve teoría del desastre

 

2.4. VIVIR LO BREVE

xxxxxI

La vida es un recuerdo breve al que uno accede día tras día a lo largo de su vida.

 

xxxxxII

Se considera imprescindible hacer de lo inhóspito algo cotidiano, vigilar sonrisas pasajeras, pasear con pómulos desencajados, mandíbulas traviesas, con huecas impresiones de lo que no acontece nunca.

La vida es un conjunto de actos inexplicables a los que rendimos tributo día tras día.

Tendemos a vestir la vida con pajarita, pantalón con raya al medio para fechas señaladas y, al filo de la mañana, morir, por primera vez con tirante escueto, escasa escama, quietos ante los golpes que derrama su hermoso drama.

La vida es un gato malevo y perezoso al que ofrecemos caricias y contadas ocasiones, besamos sin esperar nada a cambio.
En el vaivén de su existencia la vida transcurre entre agonía y orgullo, mostrándose candidata perfecta para ser anillo en nuestros índices dedales.

La vida es la mayor de las casualidades a la que pueda estar expuesto el ser humano, pero esta afirmación no siempre querremos comprenderla.

 

xxxxxIII

La vida es un puñado de imágenes definitivas envueltas al azar o quizás por prioridades.
La vida tiende a dar, en ocasiones, más de lo que quita.
La vida es la trastienda de los sueños. El BOOM, el PUM, el BANG que acaba con las sienes de todos los presentes de esta vida pasajera.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSe puede resumir en partes nuestra vida,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpero sólo los recuerdos unirán el puzzle que
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxexcede la muerte.

 

 

 

 

3.3. PROBABILIDAD PASADA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTodo resulta
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun desierto quebrado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa las tres de la mañana.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJavier Temprado

Pensé que tras la noche partirían los fantasmas. Me empeñé en transformar escalofríos en espasmos. Quise volar bajo el agua, tener un tapiz indestructible, no darme por vencido fácilmente.

Intenté no pensar sin quedarme dormido. Lamenté no dormir por pensar demasiado.

Dejé para luego, entonces, el encuentro endemoniado, las virtudes mal curadas o las ganas de partir sin optimismo por mi falta de costumbre a los milagros.
Porque, al fin y al cabo, uno también puede estar bien dando palos de ciego a las puertas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdel olvido
en el lado equivocado.

 

 

 

 

3.4. PROBABILIDAD PRESENTE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSi nos quedara algo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno lo dudes
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsería un plan de fuga
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMatías Miguel Clemente

Pensar que existe una estancia común a la vuelta de la esquina. Pensar que no queremos más, vivir en este mar que algunos llaman Vida. Pensar que el náufrago perdió sus coordenadas. Pensar quizá que estás envuelto en el cemento de un océano muy amplio.

Poder perder mañana el verso que hoy clarea. Poder también permanecer en e borde de la cama y no dar tiempo por perdido.

Poder romper palabras como se rompen cristales, quemar agallas como se queman postales del pasado o pasar sin demanda sobre la línea que separa el horizonte de la tierra, vestido de astronauta por delante de tu puerta,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara que al fin confíes en la idea de mudarnos de planeta.

 

 

 

 

4.4. LOS DÍAS MUERTOS

Los días pasaban sin mucho sentido. Amarte era la única manera posible de enjaular el tiempo. Bebimos orgasmos y compartimos la ducha, la dicha, el verano y un jardín de látex para dos.

Amarte era el único lugar seguro y así lo hice: a ciegas, a escondidas, a espasmos.

Los días pasaron. Comprendimos el lenguaje de la nada. Nos mostramos como animales en su hábitat, sin perder el sentido de la calma.

Amarnos fue la única manera de sentirnos vivos y así lo hicimos:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNos atamos al cuello la soga del deseo
para descansar después sobre la hoguera de los sentimientos.

 

 

 

 

4.8. LA BÚSQUEDA IDÓNEA

Te sabes de memoria el ciclo: Primero arriba, después decepcionado, hibernar durante años, caer sin salpicones, despertar mojado, secarte con nutrientes naturales, tropezar de nuevo, golpear el suelo, compadecerte de ti mismo, llorar mucho y mear poco hasta descubrir que tu rutina, como el cuarto que habitas o los libros que lees, debe variar acorde a la intuición de una búsqueda. Eso que tú,
xxxxxsolo,
xxxxxxxxxxllamas
xxxxxxxxxxxxxxxxxvida.

 

 

 

 

5.1. LA LUZ

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHoy regresas a casa ocupando un océano
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque ha sido atravesado por la luz.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRubén Martín Díaz

El mundo dejó de oler mal un día de resaca.
Al despertar me cegó el reflejo del atardecer incrustado en una ventana que poseía una cantidad incontable de horas de flaqueza.
El transcurso de la tarde estuvo bañado en caricias. Cumpliendo cuentas pendientes con mi rostro cotidiano. Materializaba alguna sonrisa indisciplinada, tímida y hueca, discutiendo en voz alta por los pasillos del supermercado sobre el menú que iba a degustar cuando llamara a mi puerta la fuerza del hambre.

Mientras que eso ocurría analicé mi vida, recaí en la ingestión de algún producto químico sin importancia y hablé contigo, aunque ya no eras la misma.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Llegué a notar la sensación de alivio cuando colgué).

Mis manos lejos del deseo, gritaba yo, cuando la fuerza del hambre surcó mi cerco, con cierto aire reposado, confirmando que ningunos ojos son los mismos después del cuarto (o quinto) parpadeo.
Me di un festín con los recuerdos más dulces de nuestro paso por la vida. Traté de no excederme con la sal al reducir una salsa transgénica de lágrimas. Descongelé los miedos y mezclé los platos rotos para elaborar un postre con verdades. Después guardé la siesta en un cajón seis horas. Y ahora cuando ya no huele mal el mundo, soy capaz hasta de hablar cuando hay alguien a mi lado.

 

 

 

 

5.2. RECORDATORIO

Me apodero de este instante breve y denso.
No es momento para bromas, he llegado aquí desde el recuerdo.

 

 

 

 

5.4. MUDAR LA PIEL

Olvidar que hubo un yo antes del mí que ahora escribe este poema.
Presenciar la muerte del yo nocturno, del mí sereno.
Sobreponer a los recuerdos que aturden imágenes reales, figuraciones o sueños que llegan desde el futuro y no hacer nada por detener el rumbo de los ojos cansados, de los pies hundidos, de la memoria cancerígena.

No hacer nada pero al mismo tiempo asumir, tan de golpe, la muerte del yo de antes y saber que en mi memoria
xxxxxxxxxxxxxxxsolo queda espacio para instantes bellos.

Sentir,
xxxxxxxtan de pronto,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxeste arrebato a favor de la razón.

 

 

 

Sarrión Galdón, David. Breve teoría del desastre. Madrid; Ed. Huerga y Fierro, 2015.

 

FRACTAL 2012

noviembre 5, 2012 4 comentarios

El viernes y el sábado no subí nada al blog porque Cris y yo estábamos en Albacete, disfrutando de la segunda edición Festival Fractal de Poesía Joven. Es cierto que nos perdimos la presentación de la antología publicada para esta segunda edición y el primero de los recitales (el que dieron Maurice Chandler, María Moreno y Javier Temprado el jueves en el Café Época), pero asistimos a todo lo que desde Fractal estaba previsto durante el viernes y el sábado.

Una de las razones por la que fuimos al Festival Fractal fue porque el año pasado Cris y yo participamos en él y fuimos incluidos en la primera de las antologías que han publicado (una antología en la que compartíamos espacio con poetas de la talla de Pablo García Casado, Joaquín Pérez Azaústre, Elena Medel, Javier Moreno, Ben Clark, Ángel Paniagua, Alberto Chessa, Raquel Lanseros, Alberto Santamaría, Raúl Quinto, Ana Gorría o Luna Miguel); la otra razón es que uno de los organizadores y su compañera nos insistieron tanto que no pudimos negarnos a estar con ellos un par de días.

 

 

El cartel de este año, que demostraba que Fractal quería mayor fusión entre las distintas disciplinas artísticas, ha corrido a cargo de Chema Arake y era éste:

 

 

Y la antología publicada este año, y preparada por Rubén Martín Díaz, incluye a Jesús Bernal, Mercedes Díaz Villarías, Juan Andrés García Román, Sara Herrera Peralta, Javier Lorenzo Candel, Luis Martínez-Falero, José Martínez Ros, José Ignacio Montoto Mariscal, Antonio Praena, David Eloy Rodríguez, Elena Román, Basilio Sánchez, Estelle Talavera, Javier Temprado y Arturo Tendero.

 

 

Fue genial asistir a la inauguración de la exposición conjunta de fotopoesía, escultura y libros de artista albergada en el Museo Provincial de Albacete; digo que fue genial porque quedó demostrado que los políticos son iguales en cualquier parte del territorio nacional: un cúmulo de excusas baratas, tópicos y demagogia  de supermercado; y fue genial porque algunas de las fotografías y las esculturas nos parecieron absolutamente geniales, así como muchos de los poemas visuales creados por alumnos de la Escuela de Arte de Albacete. Aquí tienen a Andrés García Cerdán dando paso a la inauguración de la exposición:

 

 

Por la noche, en el Viktor’s Café asistimos al recital que ofrecieron Matías Miguel Clemente y Javier Moreno. Matías Miguel Clemente fue un descubrimiento del que habíamos oído hablar y que nos impresionó con su búsqueda de los límites. De Javier Moreno, que leyó poemas de su último libro, ‘Cadenas de búsqueda‘, no puedo decir nada en este blog que no sea que Javier me parece uno de los mejores poetas que hay en este país (a la misma altura que su vertiente de escritor). Aquí los tienen en acción.

 

 

 

 

 

Y aquí dejo un poema de cada uno de ellos:

 

predolor

no quiero hablar del dolor para eso ya están las agujas y los pies
descalzos y los padres y alguna materia viscosa no quiero hablar
sino del predolor de lo anterior  de  la  hacienda  de  lo  pretallado
y de lo que hizo al  hierro  volverse  amarillo  y  pudrirse  debajo
de las manos aquellas que labraron a golpes de cuello una savia
que no absorbe y quiero hablarlo desde una silenciosa caravana
de cometas que amenace con cumplir su neura de mudanza
aleteando desde el  cielo con lámparas de infierno  y peregrinos

hablaré desde allí de lo que se hizo antes del dolor lo haré
y lo haré bien  porque  la piel desertizada  sabe lo que pasa antes
lo que inaugura lo que predestina y rige la piedra y su chispa

 

(Matías Miguel Clemente)

 

 

LUBINA SALVAJE

Fui al mercado, caminando deprisa a través del frío
de diciembre hasta la pescadería. Allí pregunté por la lubina
y, a pesar del precio, opté por la salvaje
Me gustó la reciedumbre de sus escamas
su color oscuro, como si todavía guardase algo de la profundidad
del mar pegada a su piel. Y salí del mercado con mi lubina
bajo el brazo, y al llegar a casa me di cuenta de que no
cabría de ninguna manera en la vaporera
Así que me puse manos a la obra, tomé el cuchillo
más grande de casa y me dispuse a trocearla
Era una tarea de pescadero. Algo difícil abrirla
longitudinalmente, hacer que el filo
hendiese la carne tangente a la espina
cortar la cabeza
Tuve que ayudarme del mazo del mortero
para seccionar la enorme cola
Las escamas parecían de acero
Comenzaba a sudar, a pesar del frío
Entendí que ser salvaje era una cualidad de algunos cuerpos
una resistencia a ser atravesados por personas
que leen y hacen versos
Y entonces sentí por un momento envidia de aquella lubina
de aquel ser salvaje

 

(Javier Moreno)

 

 

 

El sábado por la mañana empezaron a torcerse las cosas (visto desde fuera por alguien que ha asistido los dos años seguidos al Festival). Y es que una de las mejores ideas del Festival, las ‘Cañas poéticas‘ –un evento en el ‘Shangri-Lá Bar’ en el que los asistentes leen poemas que no sean suyos y a ser posible que se encuentren en la antología que publica Fractal mientras se remoja todo en cerveza– fueron este año un caos organizativo, un evento deslabazado al que sólo asistió durante todo el evento uno de los organizadores…sí, lo han adivinado: Andrés García Cerdán.

Ya por la tarde, en el Café Indiano, asistimos a la presentación de tres libros premiados en el último año de tres autores albaceteños (Antonio Rodríguez, Javier Lorenzo Candel y Rubén Martín Díaz), que junto a Arturo Tendero ofrecieron una lectura poética excesivamente reposada a mi parecer. Después, una Mesa Redonda bajo el título ‘Poesía y crisis’ que moderó la poeta Cristina Morano, mostró a unos autores que se fueron demasiado por las ramas ante preguntas directas como el planteamiento de los temas clásicos en la poesía actual que los poetas de la mesa contestaron refugiándose en los autores clásicos y en la tradición y sin contestar a la pregunta de si el planteamiento debe cambiar o no.

 

 

 

Y casi para terminar el Festival llegó la bomba del mismo, un evento ante el que los amantes y los curiosos de la poesía deberían estar haciendo cola, un acto en el que se pudo palpar lo que cierto amigo dice que le falta a la mayoría de la poesía española actual: volar. Pues bien, si hubieran visto el recital que se llevó a cabo como penúltimo evento de este Festival Fractal, habrían escuchado, visto y sentido en cada poro de su piel cómo la poesía puede volar hasta cotas insospechadas. El recital en cuestión lo dio Juan Carlos Mestre y sé a quién se le saltaron las lágrimas viendo a este poeta que este país ignora enciclopédicamente. Joder, qué amor a la palabra, qué lucha a brazo partido ante quienes pretenden robarnos el significado de los más altos términos, qué musicalidad en la sabiduría…joder, qué gustazo haberlo visto, haberlo escuchado y haberlo disfrutado como pude hacerlo el sábado en Albacete.

 

 

 

 

 

La despedida definitiva se llevó a cabo en el ‘Torito Bar’ y corrió a cargo de La Cooperativa DJ. Esa es una de las mejores maneras de terminar una fiesta como Fractal Poesía (no se imaginan la sed que dan estas cosas).

Eso sí, aunque fue un placer reencontrarse con Luis Merino, con Antonio Rodríguez o con Constantino Molina, y conocer a jóvenes poetas como Javier Temprado, esperamos que el año que viene se solventen hechos como que de todos los organizadores sólo uno estuviera en todos y cada uno de los eventos (no como ocurrió el año pasado), porque si no es así, el evento podría terminar muriendo de agotamiento por culpa de muchos de los males que aquejan al mundo poético español. Desde aquí espero que todo se solucione y vaya mejor el año que viene, porque es este un festival que merece la pena.

 

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