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POESÍA REUNIDA (2014-1994)

diciembre 11, 2020 Deja un comentario

 

UN HIMNO
a puerta cerrada
una sumisión
una cruz a cuestas
rendición y celada
en el poema
que no escucha

 

 

 

 

TRANSGRESIÓN

Permanecemos sin salir
xxxxxxtoda la noche

como no dominamos
xxxxxxel arte de aceptar
aún oímos
xxxxxxvoces lejanas
xxxxxxque las anclas
xxxxxxxxxxxxxxarrastran
y la mentira de una infancia
mira en su broza
formas que ya no son
xxxxxxy se olvidan

Sin ojos que descubran
una blanca inueva
xxxxxxdesconocida tierra
las vidas contra las cuerdas
reman hacia el final
xxxxxxsus cuerpos descosidos

¿Los oyes? Por la puerta entornada
xxxxxxxxxxxxxxel afuera y el adentro
se mecen
xxxxxxsin un lugar
xxxxxxxxxxxxxxen el flujo de la memoria

 

 

 

 

LOS DOS SUEÑOS

No consigo despertar de las visiones
xxxxxxde costas batidas por la espuma
de los susurros ahogados
xxxxxxxxxxxxcomo buriles que pule la grava
de la cera líquida
xxxxxxxxxxxxabriéndose paso
xxxxxxxxxxxxxxxxen las calles
xxxxxxxxxxxximprevista
avasallando
xxxxxxxxxxxxen una nochexxxxxxxxxde labios fríos
xxxxxxxxxxxxllevando salitrexxxxxxxxa la herida
formas de la angustia en los sueños
xxxxxxde un desahogo
xxxxxxxxxxxxxxxxque no vivimos

Qué saben de la ciudad que desconoce sus márgenes
las gaviotas que regresan
xxxxxxxxxxxxen su rutinaxxxxxxxxxxxla ola
xxxxxxxxxxxxreconoce sólo el lomo de la ola
y los gestos sin identidad
se abandonan bajo las rocas

El mundo apenas vuelve de un asombrado latido de adiós
xxxxxxcon una luna
xxxxxxxxxxxxque platea las lenguas
xxxxxxxxxxxxxxxxxde una gravedad sin respuesta
cuando el viento desafiante
xxxxxxxxxxxxle pasa la página
xxxxxxxxxxxxxxxxxal libro de registros

pero qué si respirar consiste
en pedirle al pasado
xxxxxxun apunte con nuestro nombre

 

 

 

 

PREGUNTAS

¿Qué quedó del contador de historias
del ácido olor a mercadillo de su discurso
su culpa isus preguntas?

Al tender la cama
y agitar las sábanas
la rabia y el dolor asoman
xxxxxxen la noche indócil

Y la vergüenza que llega
xxxxxxa cambio de nada

 

 

 

 

LA FOTOGRAFÍA

xxxxx6

El tiempo modifica
las células que cambian
continuamente nuestras manos
xxxxxxnuestra piel
xxxxxxxxxxxxo los huesos
y hay la misma distancia desde mí
hasta otro cuerpo desde
xxxxxxla que soy a la idea de poseerme

¿Cómo imaginar a esas manos
xxxxxxxxxxxxfrías por la mañana
en la mesa del silencio por la tarde
xxxxxxcreciendo en la noche sin nuestro permiso?

Esas extrañas nuevas manos
se mueven al pasar las hojas de un libro
y como las páginas que se leyeron ellas saben
xxxxxxque nada es demasiado lento
no hay espacio interior inmóvil
xxxxxxsólo reproducción xvelocidad
ni siquiera los templos
xxxxxxse yerguen infinitos
sin embargo frente a cada coro de iglesia
aunque ninguna flor crece
en el vitral del rosetón
xxxxxxcede el milagro de los colores

Preguntadle por el color a Ofelia
por lo que encierra
la paleta cromática
xxxxxxbajo las aguas
xxxxxxsombrías del estanque
preguntadle a la que pronto
será devorada por el lobo
xxxxxxde las noches

 

 

 

 

NOCHES insomnes como horas desasidas
xxxxxxse llenan con tus formas,
con tu frente herida por el aire
tu espalda que el aire explora
con tu boca entreabierta y tus manos huecas
xxxxxxoreadas en la densidad de la noche
Te siento arder en largos gestos desvelados
mientras tus muslos tensos guardan para sí
xxxxxxsu propio deseo;

siempre me quedan tus ojos
cerrados al misterio del aire

 

 

 

 

¿QUÉ espacio ocupas en el recuerdo
qué gesto escondes cuando todo se apaga?
Ganas terreno en la tiniebla —como un ángel
xxxxxxciego le roba las pestañas al sueño—
en mi garganta sepultas lodo
xxxxxxy tus labios sombríos
me devuelven, con la tenacidad que rehúye
los nombres del aire, a la piel
xxxxxxque añora su vieja voz

 

 

 

 

NUESTROS ángeles inhuman sus alas
deja el olvido en los restos de plumas
xxxxxxel acento de un deseo de vuelo
y en sus cuerpos la obstinación
xxxxxxde una noche imborrable

 

 

 

 

OTRA es la mujer que en la noche apuñala su andadura
otra convoca a sus ángeles como puntos de fuga
otra es la que sueña el abismo de saberse en mis ojos

 

 

 

 

TU BOCA desnuda el bosque de su oscuro secreto
a él acercas mi pelvis, noche,
xxxxxxy guardas el sabor de mi deseo en tu voz espesa

Tu presencia le arranca siempre un grito a las sombras
Penetra, con el fuego que sube lento por mis caderas
hasta el interior en vela de una lengua
xxxxxxmás salvaje y húmeda

 

 

 

 

PARA rebosar .en .mis .despojadas .manos, para inventar-
me sin imágenes llegaste desde el .lamento .de .otro bos-
que y .sobrevives .en .mi .flor de invernadero por el ardor
cercano y la promesa de mi boca; .no .me dejes hibernan-
do en el estanque de la memoria y cuida de lo que se des-
prendió de nosotros .cuando .susurres en la orilla mi nom-
bre, para que ninguna otra ahogada en él se reconozca.

 

 

 

 

COMO una crin que la noche extraviara
la sombra de un cuerpo que se quiebra
xxxxxxdeja el futuro fuera del futuro

Y ahora es una lentísima caída hacia el mar
xxxxxxque nadie intenta detener

 

 

 

Lentini, Rosa. Poesía reunida (2014-1994). Barcelona; Ed. Animal sospechoso, 2015.

 

TRES POEMAS DE ROSA LENTINI

 

NO DESCUBRIR la rutina de
dos cuerpos que se recogen
uno en otro
tan sólo despojos
de un posible anhelo
sin perfecciones

 

 

 

 

DECIR todavía «dos cuerpos»
como carne que espera
en el nido xen la espadaña
campana que ruega y ruega
su llamada

 

 

 

 

UNA pieza cobrada
un asedio de jaurías
que salvan la loma
En el bosque
un pie amenazante
sobre el lomo del trofeo
Escribo porque el deseo
muere con la presa

Un paraíso que perder

 

 

 

Lentini, Rosa. Poesía reunida (2014-1994). Barcelona; Ed. Animal sospechoso, 2015.

 

HABLANDO DE OBJETOS ROTOS Y DE UN LINAJE RÍO ABAJO

 

EL FINAL DE UNA VIDA

Mi abuela materna solía plantarse
xxxxxen una esquina del jardín,
al pie de dos abetos gigantes
de chorreante resina que brotaban
de la corteza olorosa de su piel,
no lejos de la maraña de hierbas
xxxxxamontonadas para la quema

Yo dormía todavía en la hamaca veteada del sol y sombra,
inmersa en el sopor
xxxxxde una tarde de agosto
cuando ella dispara la pregunta a sangre y fuego:
¿Vas detrás de tu padre?

Su ¡Ajá! de satisfacción ante mi respuesta
no me altera y le explico
que mis piernas más cortas de niña
me llevan siempre detrás de sus largas zancadas

No es eso replica, detrás insiste
Piensa en algo sucio, dice
xxxxxPienso en una mierda de perro,
xxxxxxxxxxen una cagada de pájaro en mi pelo

Más sucio, continúa
Su voz sugiere una mano
desde el pasado profundo llegando hasta un cuerpo
Ajá, confirma, Ahora no, hace varios años, cuando eras niña, niña

Y mis siete años de adulta se resienten de pronto
se aleja la visión del perro
huye la serpentina de luz del ave
xxxxxse transforma en una lente de hielo

Un cuerpo sin peso
como el rostro de esa niña de pocos años
y el halo satánico que se disuelve
en las venerables canas de la anciana
xxxxxcuando las dos se miran en mí
xxxxxxxxxxal final de su vida

 

 

 

 

NO SE entrega
ni festiva ni triste
sólo se oye como un eco
en los bautizos

sólo existe
en su lugar la quimera

 

 

 

 

ES OVILLO
frío que se vacía
reventando la arteria
o tal vez veneno
más caro que la existencia
la erosionada existencia

 

 

 

 

VOMITAR la tristeza
como un soplo
que arde
la remembranza
como una espesa
y corrosiva
cercanía

 

 

 

 

AUN si el canto
toma su sangre
del espejo
desde el reverso
sobrevive
su curación posible
la incandescencia

 

 

 

 

¿CÓMO no hacer ofrenda
de una nota
que despoja al viento
y a la ciudad
de engañosas certezas?

 

 

 

 

VA A nevar
tal vez
los copos se fragmentan
al posarse las palabras
toman la forma de objetos
palpitantes fugaces
la manera en que se difunden
y recogen
los pasos perdidos
de su voz

 

 

 

 

PROPONGO un olor
xxxxxxxxxxxxxxxxxmenos que un destino
y un hambre
xxxxxxxxxxxmucho menos que un querer
alzándose de
xxxxxxxxxxxxeste menoscabo

 

 

 

 

CEDE el rencor
en lo que creía
su derecho
Ariadna no es sólo
la que ofrece el hilo
sino la que explica
en la madeja
el origen y el fin
escritos

 

 

 

 

SOBRE las vías
xxxxxel paso a nivel
asegura el cruce
y sobre el folio en blanco
xxxxxla apuesta
el trapecio sin red
para quien remonta el vuelo

y abajo
xxxxxxxla grava
espera el reto

 

 

 

 

EL AGUA

Sobre un mar agitado
xxxxxxxduermen los hombres
oculta el viento en sus ropas
xxxxxxxniños no deseados
pero ni un eco recorre
los paseos de las acacias
xxxxxxxde la ciudad

El cielo cambia
tan pronto de un gris azulado
a un azul plomizo
bajo el que los peces
xxxxxxxaturdidos palidecen
y los ahogados parecen querer subir
azuzados por invisibles espuelas
mientras sus nombres flotan
xxxxxxxen círculos

Aquí el arte de escribir
xxxxxxxno es refugio contra el huracán
pasado y futuro son un sonido
xxxxxxxde raíces desasidas
nada que ver con el deseo
de querer saber más
nada que ver con el resplandor
xxxxxxxde las grandes palabras

 

 

 

Lentini, Rosa. Poesía reunida (2014-1994). Barcelona; Ed. Animal sospechoso, 2015.

 

¿QUÉ HILAN ENTRE SÍ LOS DÍAS?

noviembre 23, 2020 Deja un comentario

 

¿QUÉ hilan entre sí los días?
Mortaja o capullo
obligan a cambiar el sentido
del camino y su noche

Miento si digo que no he aprendido
pero miento igualmente
si digo que ya sé

 

 

 

Lentini, Rosa. Poesía reunida (2014-1994). Barcelona; Ed. Animal sospechoso, 2015.

 

TUVIMOS

 

En el prólogo del libro escribe Jenaro Talens: “La autora no tiene (…) la voluntad de convertir su aventura en pensamiento abstracto; su reflexión antes bien se articula en torno a una voluntad explícita de introspección individualizada, de un relato que se construye entre el ir y venir de un muy contenido y muy matizado auto-biografismo difuso y la continua utilización de personajes y anécdotas, históricos o mitológicos, como correlato objetivo de lo que se nos cuenta, sin que ninguno de los extremos incline nunca la balanza a favor de uno u otro. Ese difícil equilibrio es, en mi opinión, una de las virtudes mayores del volumen. hablar del dolor sin permitir la falta de delicadeza del descontrol; llorar, pero sin lágrimas.
Visto desde ese ángulo, Tuvimos podría considerarse como una suerte de viaje iniciático hacia el conocimiento y el reencuentro de sí. La memoria personal recupera vivencias, recuerdos, sensaciones sin que la nostalgia o la elegía se enseñoreen del territorio. Lo hace siempre en presente, porque la memoria, aunque hable del pretérito, perfecto o imperfecto, no puede manifestarse más que en presente de indicativo. Ello le otorga un poder analítico considerable. Por eso, en estos poemas, las figuras del padre o de la madre, contempladas en su decadencia, no son vistas en contraposición a lo que fueron, sino a lo que representaron para quien las mira en la actualidad. En ese lento e irremediable caminar hacia la desaparición, Rosa Lentini no describe el deterioro o la muerte de ningún otro, sino el progresivo apagamiento de una mirada, la suya propia, en el momento de tomar conciencia de que lo que creyó ver en los demás no era sino la proyección de su propio deseo.

 

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

 

LA VISITA

Envía primero al emisario.
Si advierte una respiración pesada,
xxxximpenetrable y al acecho
como el aliento de una piedra
(si fuera posible),
no hay ni un cálido puerto ni una habitación fresca
xxxxdonde guarecerse.

Pero si pestañea
como el planeo aleatorio de un insecto
debes acudir a su casa
xxxxlista para el próximo asalto
escudada al menos tras una tabla de ébano
con el extremo sigilo de aquel personaje
que al escalar un edificio
xxxxa la velocidad de la luz
encuentra su futuro en la planta de arriba.

Mi madre es una experta lanzadora de dardos
que tuerce la boca si no da en la diana.
Su mano pequeña en la tuya parece una larva
que roe una hoja, ajena a su futuro de vuelo.
Cuando la bañas su piel perfumada y fresca
huele a lavanda, y su ralo cabello teñido de rubio
reluce sobre su camisón de raso encarnado.

Pero de pronto su mirada empañada
calcula el siguiente lanzamiento
deseosa de hacer blanco en medio de tu frente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxy la intimidad acaba.
Su boca desprende láminas de sal
cuando pregunta si ya te vas.

La huida se pone en marcha
y el agua profunda del espejo devuelve
una figura dispuesta a abandonarla
xxxxjunto a sí misma.

Existimos sincrónicamente:
el mensajero llamando al timbre
la rendija luminosa bajo la puerta
el alto precio de un alma poseída
xxxxxxixxxxxcuando cierras.

 

 

 

 

HERMANOS

Podríamos asomarnos
xxxxa nuestra propia historia
contada por un bardo ciego
y mirar atrás, al momento en que,
orillados al borde de la cama,
nuestros padres tuvieron
xxxxel primer desencuentro,
violento como el enfado contra Agamenón
de un Aquiles furioso al serle arrebatada
su esclava de Lerneso. Luego,
a cambio de un mejor pago, el pacto,
y vendríamos nosotros,
xxxxblancas pieles
xxxxxxxxrecubiertas de sangre y llanto,
xxxxxxxxxxxxcuerpos que ellos defenderían
a cualquier precio…

Y la fría, la deliberada indiferencia,
interpuesta entre ellos y tú,
de aquella primera vez en que,
xxxxintroducidos en sus cabezas,
sus dobles agrietaron como raíces
xxxxlos suelos de las casas cercanas.

Y el rostro del hermano interpuesto en la escena,
su rodilla sobre esa mancha carmesí, tu cabeza,
un orgulloso cazador que sueña degollar un cuello
xxxxcon el cuchillo de un dedo,
xxxxxxxxy su otra mano que amenaza sin prisa…

Descorremos el velo del castigo impuesto.
Miramos al bardo sentarse
a contar su historia un día cualquiera.

 

 

 

 

CLASE DE ANATOMÍA

La piel plateada de un niño de Hiroshima
fijó como un icono doloroso el pasado,
un faro de luz en brazos de su madre.
Y ni un solo día mi pellejo,
xxxxxxxxcolgado cual abrigo
xxxxsolitario en el pasillo
me cubría al tener que posar en carne viva
ante los amantes nocturnos de la profesora.

Amante madre, si tocabas los dos brotes
despuntados en mi pecho
o si mi bosque aún ralo pasaba
bajo tus ojos golosos,
mi identidad vibraba, sin descubrirse,
como la cuerda tensa del arco de doble cuerno de Ulises.

Yo me entregaba en secreto al placer
sin variar en lo fundamental la clase de anatomía.
Desde el último pupitre, un enamorado,
xxxxesbelto o rudo, moreno o de piel rosada,
xxxxxxxxme llevaba consigo a fronteras
que cruzábamos cada vez que la bomba de endorfinas
de mi maestra hacía irrespirable el aula.

Los verdaderos amores llegaron con los simunes.
En idiomas antiguos acudieron a mi llamada
asomando con tiento, surgiendo como gatos
antes de que nada fuera a rodar o a caer,
formas terrenales surcando el océano
con barcas llevadas por largas ramas de ceibo
xxxxque aventaban el agua hacia las simas.

La espiral se estrechaba. Las continuas horas de uso
astillaban la vara de castigo, y el cuerpo que la sostenía
se hinchaba como una tierra roturada
xxxxsin pasar por el mío.

Nada es más maleable que un niño y nada lo es menos
que un niño blindándose.

Y la puerta de la escuela se cierra
definitivamente tras el sonar de la campana.
Ninguna inspección la abrirá.

Ni el pringoso xáspero xpútrido sedimento de humedad
xxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxy bulbo reseco
de esta tardía primavera.

 

 

 

 

LA ÚLTIMA CENA

Como fantasmas reunidos a la mesa,
los platos estampados en azul frente a cada uno
nos distraían con los motivos paisajísticos del siglo XVIII:
una casa de campo cercana al río,
y árboles junto a la carreta tirada por las mulas.
A la derecha los servilleteros de madera rodeaban
con suavidad los paños de algodón,
xxxxnadie podría decir que no simpatizáramos
con la idea de estar muertos.

Aprendimos a leer la historia de nuestro pasado,
cuando la intimidad desprendió
un humor amargo y durante años las suturas
xxxxtironearon de una mujer, de un hombre,
de sus dos hijos, hasta que de la vida en común en la barricada
quedó una única hilacha.

Todavía hoy un pie debajo de la mesa se estira
y estira hasta golpear mi rodilla…

Pienso en el viento frío
que nos arrastra a todos hacia la noche,
pienso en la intemperie, el río helado,
xxxxel temporal de nieve,
o en el hombre desnudo que ara sobre la mujer
y clava en su vientre
el misterio que somos mi hermano y yo
xxxxsaliendo de sus cuerpos.

Nosotros olvidamos que llegamos a estar allí,
ellos olvidaron que allí estuvimos.

 

 

 

 

ACCIDENTE

xxxxx1

Una opción contiene a otra
la verdad a la mentira
la mentira a tu sueño.

Tu cicatriz un lugar
donde asentarse
devora el sello xel recuerdo
y luego nada
el frasco explica al velero
xxxxembotellado viaje
xxxxde regreso.

La voz era esto
decir pérdida y contemplarse
xxxxun frasco en busca
xxxxde su olor.

Una opción contiene a otra
la vida que llevamos nos lleva

xxxxnosotros, habitantes
xxxxde su vientre.

 

 

xxxxx2

Los negros, negros
xxxxnubarrones de tormenta
se cierran sobre el campo donde
el coche ha derrapado.

Y nada se alcanza a ver salvo
un contorno de formas quietas
xxxxa la espera
como postales para el recuerdo
en sus olvidadas maderas.

Una garza se salva con un gran
movimiento majestuoso.

Oímos el flap flap de su migración
xxxxxxxxxxxxxxxxdirigiéndose a poniente
atrapados en esta atmósfera
a punto de descarga;

y el vuelo sobre nuestras cabezas
ese tiempo de sueño recién creado
que toda promesa falsamente contiene

la órbita en su curva de regreso

como si pudiéramos…

 

 

 

Lentini, Rosa. Tuvimos. Madrid; Bartleby editores, 2013.

 

‘GOLEM’, DE LEOPOLDO MARÍA PANERO

 

Escribe Túa Blesa en el prólogo del libro: “la escritura de Panero es, en cuanto tal, una construcción, pero a la vez ella misma se articula como una destrucción sistemática. Para empezar, es el relato de la destrucción de un hombre, un hombre que, como señalé en el libro Leopoldo María Panero. El último poeta (Madrid: Valdemar, 1995), hace suya la experiencia alucinatoria de Juan en Patmos, contempla el apocalipsis —«veo brujas y no estoy loco / yo también he visto los ojos del muerto»— y da cuenta de su visión, sólo que ahora, yendo más allá que el modelo, se incluye la destrucción del visionario. Destrucción de las formas, de esa lengua que falsamente se tiene por poética, destrucción de unos modos de escritura, de unos valores.”.

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

 

¡AH! El terror de estar a solas con la nada
virgen azul única verdadera compañera
para suplicar al viento
para adorar al terror y al espanto del silencio
en donde la nada besa a la nada
y estoy solo, tembloroso
llevado de la mano por el cierzo.

 

 

 

 

EL terrible momento de no tener ya nada en qué pensar
de estar a solas con mi boca diciendo nada es el ser
que a la nada convoca
hay espuma en mi boca
ceniza en la frente de la loca
como si el ser solo fuera una boca
escupiendo lentamente en el silencio.

 

 

 

 

LA vida es una enfermedad incurable
donde solo se oye el sonido del viento
llevándose las sombras al país de nunca jamás
al árbol del ahorcado en donde la nada se enuncia
como aurora; en donde brilla el viento:
y vamos todos camino del abismo
llevados de la mano por el conde de Montecristo
¡Ah! Terrible venganza del silencio
en donde la nada brilla camino del abismo
camino del abismo en donde las almas se rompen,
como tallos de flor, como ceniza llevada azulmente por el viento
¡Ah! Combate en la sombra de dos águilas
para morir ahorcado a una paloma
para morir desnudo mientras sopla el viento
mientras cae inútilmente como lluvia el semen de mi boca
y todo lo borra la ceniza estúpida del viento de la palabra
que borra otra palabra quedando solo el aire,
quedando solo el viento.

 

 

 

 

OJO de Picasso ladrando contra el grito
porque la vida es un perro golpeado por el granizo
As a beaten dog under the hail
La vida es —Kafka— una colonia penitenciaria
un extraño código grabado sobre la piel
para rezarle a la nada
en la que todo está inscrito
¡Oh! Labio del silencio
más perfecto que el vacío
más pútrido que el llanto
que el llanto y la nieve
blanca en que escribes
el abecedario del dolor
la muerte que no delira
y es más perfecta que el llanto
cubrid mi lomo con lágrimas
como única telliz.

 

 

 

 

POEMA A ROSA LENTINI

La batalla perdida para siempre
la batalla del pensamiento
la batalla de la rosa demacrada
la batalla impura del verso
tembladeral de sílabas
en que nada como un sapo el recuerdo
tengo una rana en la cabeza y un pescado en la boca
y mi carne se deshace en el poema, pedazo a pedazo
como la carne de Sta. Lidwina de Schidan
como la carne impura de Jesucristo en la cruz
como la carne destruida del verso
La destruction fut ma Beatrice
y se llama poesía a un callejón sin salida
donde crece la flor del desespero
la flor sin sentido del llanto
¡Oh! Flor en los ojos único quebranto.

 

 

 

 

EL dolor sin dolor solo hiel
solo flor de hiel
solo espuma de hiel
solo suplicio en la sombra
solo árbol en la sombra
solo terror de las palabras
solo amor de las sílabas
solo homenaje a la hiel
y a la palabra que quema
que quema y mata bajo la lluvia entera
escucho cómo llueve
sobre el papel.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Gólem. Tarragona; Ed. Igitur, 2008.

 

EL MAR DE FONDO DE BARTLEBY

Hace unas semanas, uno de los responsables de Bartleby editores nos envió un mensaje a varias personas solicitándonos un texto en el que recomendáramos algún libro de su fondo editorial.

Pues bien, hace un mes aparecía el primero de los textos, firmado por la grandísima Rosa Lentini

 

Bartleby - Rosa Lentini

 

y hace unos días aparecía el texto que escribí yo, un texto sobre dos magníficos poetas españoles que han publicado en Bartleby: Cristina Morano y José Antonio Martínez Muñoz.

 

Bartleby - Héctor Castilla

 

FÉLIX GRANDE

P1080374

 

Mérida, 4 de febrero de 1937 – Madrid, 30 de enero de 2014.

 

Ayer se fue uno de los poetas más grandes que ha dado este país en el siglo XX. Ayer fue un día de mierda. Eso sí, siempre quedarán en mi memoria las tres tardes que pasé con él en Murcia junto al poeta José Antonio Martínez Muñoz. Una de ellas, además, fue consecuencia de un ciclo que José Antonio Martínez Muñoz y un servidor organizamos en Murcia hace unos años, un ciclo por el que pasaron Carlos Vitale, Cristina Morano, Concha García, Rosa Lentini, León Molina, Ramon Dachs, Javier Moreno y Ferran Fernández, y que tuvimos la suerte y el honor de que le pusieran el cierre Félix Grande, Francisca Aguirre y Guadalupe Grande. Sí, los tres juntos, en un recital que nunca se había llevado a cabo en España. Un recital que se terminó llevando a cabo gracias a la mediación del Aula de Poesía de la universidad de Murcia. Ese día quedará grabado en mi memoria a fuerza de clase y conocimiento.

 

Grande Aguirre

 

Ahora no me vengan con que nos quedará su obra y demás tópicos típicos. Como escribía ayer Ben Clark: “no voy a decir aquí que ahora queda su obra y tal y cual y lo demás. Claro que queda. Pero yo quería que me quedara Félix Grande, también, y poder volver a verlo (…) y oírle hablar”…

 

EL VENENO Y LA PIEDRA

El veneno y la piedra

 

 

NOS CONFRONTA áspero
acaricia despacio los hombros
baja hasta las rodillas
como si nunca lo hubiéramos
inventado y en vez de ello
el dolor descubre el invierno
embozado en los huesos
y nosotros recibimos su queja
y escribimos su viaje

 

 

 

SENOS desgarrados
que acarician barbas de bosque
nacidos
del cieno colosal de la memoria
de ceniza amontonada

 

 

 

EN UNA mirada
desde el cortejo
todos los lugares del dominio
son bordes o acantilados
el deseo ocupa el cielo
y luego cae
vienes de lo que has sabido
coser a la noche
redes de la infancia

 

 

 

YA ES un ángel por
por error
los que esperaba
liban de su fisura

mira morir
mira dejar hacer
jornada tras jornada

 

 

 

EL COLOR de los vitrales
la única evasión
mientras el suero gotea
a la izquierda la caricia del sol
y la risa obscena

 

 

 

EN la campana
busca la copa
en el fiel
el peso
más acá
la nervadura
en el pulso
adelgazado
su transparencia

 

 

 

DECIR “dos cuerpos”
patria en el otro talle
que hinca
como una bandera
una rara imagen
y así el aliento y el peso
el veneno y la piedra

 

 

 

ALGO DE PAÍS tiene
el voluntario errar
sin morada
su solemne festín
que a voluntad come y bebe

 

 

 

PERSISTE EL EMPEÑO en su nada
pero hay medios de permanecer
del lado
que invita al cese
de ofrendarse sin nadie

 

 

 

¿QUÉ HILAN entre sí los días?
Mortaja o capullo
obligan a cambiar el sentido
del camino y su noche
Miento si digo que no he aprendido
pero miento igualmente
si digo que ya sé.

 

 

 

 

Lentini, Rosa. El veneno y la piedra. Barcelona; Editorial Icaria, 2005.

 

SINFONÍAS Y UN POEMA INÉDITO

Termino hoy con el repaso que puedo dar de la obra de Ferran Fernández (aún me faltan sus dos últimos libros). De todos modos, tengo el lujo de tener en mi biblioteca los tres números que entre 2005 y 2006 publicó ‘La última canana de Pancho Villa‘ con ‘Sinfonías‘ de Ferran. Aquí tienen tres imágenes de esas sinfonías:

 

Ferran 1

 

Ferran 2

 

Ferran 3

 

 

Pero es que, además, en un ciclo que tuve la suerte de coordinar entre 2006 y 2007 junto al poeta y periodista José Antonio Martínez Muñoz (del que hablé aquí hace unos días con motivo del recital que dio en el Museo Ramón Gaya), uno de los invitados fue Ferran Fernández, y con el maravilloso diseño de Cristina Morano publicamos unas plaquettes con textos inéditos de los invitados (entre quienes estuvieron Carlos Vitale, Concha García, Rosa Lentini, Félix Grande, Francisca Aguirre y Guadalupe Grande entre otros). De la plaquette de Ferran dejo uno de esos textos inéditos que tuvo a bien regalarnos.

 

Ferran 4

 

100 ENTRADAS

Sí, 100 entradas ya en el blog y pensaba de qué hablar cuando he decidido comentar algo que hasta ahora no había siquiera mencionado.

El pasado 22 de septiembre se celebraba el recital de despedida de una cafetería-librería que ha sido mítica en la historia cultural y social de la ciudad de Murcia.

 

 

Aquel recital en el que participamos, entre otros, José Daniel Espejo, Beatriz Miralles, Eugenio Sánchez Salinas, Isabelle García Molina, Joaquín Piqueras, José Antonio Martínez Muñoz, Vicente Cervera, Antonio Aguilar y un servidor, era un homenaje a la historia de esa cafetería-librería del centro de Murcia, una cafetería con nombre mítico: Itaca. Y aquel recital era un homenaje a su historia porque desde el 29 de septiembre no abre sus puertas; la política del equipo de gobierno que sufrimos, las leyes que han menoscabado la evolución de la hostelería en este país y una gestión que ha ido empeorando gravemente durante los últimos años, han hecho que acabara por cerrar definitivamente.

Itaca fue durante años un lugar en el que ocurrían cosas: uno podía encontrarse con un cuentacuentos en plena actuación, o con poemarios colgando del techo que formaban parte de un concurso (denominado, lógicamente, ‘Poetas colgados’), o tenía que correr los primeros días de mes para no quedarse sin su ejemplar gratuito de una revista de poesía que removió esta ciudad durante casi tres años. En Itaca algunos hemos estado con poetas como Carlos Vitale, Cristina Morano, Concha García, Rosa Lentini, León Molina, Ramon Dachs, Javier Moreno, Óscar Aguado o Siracusa Bravo Guerrero. Pero es que también hemos estado con músicos de la talla de Javier Krahe, Pedro Herrero, Quique González, Carlos Chaouen, Antonio de Pinto, Joaquín Calderón, Adolfo Langa, Menso, Rebeca Jiménez, Vicky Gastelo, Alejandro Martínez, Rafa Pons, Proyecto JASS, El niño de la hipoteca, El Kanka, Izal, Javier Álvarez, Aarön Sáez, Zahara, Fede Comín, Alberto Alcalá, Patricia Lázaro, Paco Cifuentes, Funambulista, Andrés Suárez, Chiqui Calderón, Moncho Otero, Fabián, Luis Quintana, Muerdo, Rafa Toro, Jesús Garriga, María Rozalén, Elena Bugedo…

 

 

 

 

 

Ahora sólo queda un espacio vacío incapaz de albergar lo que tuvo hace años.

 

 

 

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