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SOMBRA EN LOS CANTOS

 

esta noche he visto
pero no.

nadie es del color
del deseo más profundo.

 

 

 

 

LOS PEQUEÑOS CANTOS

xxxxxI

nadie me conoce yo hablo la noche
nadie me conoce yo hablo mi cuerpo
nadie me conoce yo hablo la lluvia
nadie me conoce yo hablo los muertos

 

 

xxxxxII

sólo palabras
las de la infancia
las de la muerte
las de la noche de los cuerpos

 

 

xxxxxIII

el centro
de un poema
xxxxxxxxxxxxes otro poema
el centro del centro
xxxxxxxxxxxxes la ausencia

en el centro de la ausencia
mi sombra es el centro
del centro del poema

 

 

xxxxxIV

una muñeca de huesos de pájaro
conduce los perros perfumados
de mis propias palabras que me vuelven

 

 

xxxxxVI

grietas en los muros
negros sortilegios
frases desolladas
poemas aciagos

 

 

xxxxxVII

Cubres con un canto la hendidura.
Creces en la oscuridad como una ahogada.
Oh cubre con más cantos la fisura, la hendidura, la desgarradura.

 

 

xxxxxVIII

en el mediodía de los muertos
princesa-paraje-sin-sol
come cardo
come abrojo

 

 

xxxxxXIII

una idea fija
una leyenda infantil
una desgarradura

el sol
como un gran animal oscuro

no hay más que yo
no hay qué decir

 

 

xxxxxXIV

qué es este espacio que somos
una idea fija
una leyenda infantil

hasta nueva orden
no cantaremos el amor
hasta nuevo orden

 

 

xxxxxXVIII

palabras reflejas que solas se dicen
en poemas que no fluyen yo naufrago
todo en mí se dice con su sombra
y cada sombra con su doble

 

 

 

 

EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Martha Isabel Moia

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se pueda decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible

sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

los deteriores de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más

palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción

y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema

hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
hoy ayúdame a escribir el poema más prescindible
xxxxel que no sirva ni para
xxxxser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo

 

 

 

 

entrar entrando adentro de una música al suicidio al nacimiento

 

 

 

 

No [poder] querer más vivir sin saber qué vive en lugar mío ni escri-
bir si para herirme la vida toma formas tan extrañas.

 

 

 

 

La noche soy y hemos perdido.
Así hablo yo, cobardes.
La noche ha caído y ya se ha pensado en todo

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSeptiembre de 1972

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

INFIERNOS EN LA NOCHE DEL MUNDO

 

COLD IN HAND BLUES

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

 

 

 

 

LA PALABRA QUE SANA

xxEsperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien
canta el lugar en que se forma el silencio. iLuego icomprobará ique ino
porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso
cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

 

 

 

 

cuidado con las palabras
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(dijo)
cuidado
xxxxxxxxte hundirán en la cárcel
cuidado
no despertar a las palabras
acuéstate en las arenas negras
y que el mar te entierre
y que los cuervos se suiciden en tus ojos cerrados
cuídate
xxxxxxxno tientes a los ángeles de las vocales
no atraigas frases
xxxxxxxxxxxxxxxxpoemas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxversos
no tienes nada que decir
nada que defender
sueña sueña que no estás aquí
que ya te has ido
que todo ha terminado

 

 

 

 

los ojos
hablan o justo
ojos que se abren
arrojan lo sobrante
ojos
xxxxno palabras
ojos
xxxxno promesas
trabajo con mis ojos
en construir
en reparar
en reconstruir
algo parecido a una mirada humana
a un poema de hombre
a un canto lejano del bosque

 

 

 

 

SE PROHÍBE MIRAR EL CÉSPED

xxManiquí idesnudo ientre iescombros. iIncendiaron ila ividriera, ite
abandonaron en posición de ángel petrificado. No invento: iesto ique
digo es una imitación de la naturaleza, una naturaleza muerta. Hablo
de mí, naturalmente.

 

 

 

 

BUSCAR

xxNo es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir
ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.

 

 

 

 

PEQUEÑOS POEMAS EN PROSA

xxSe cerró el sol, se cerró el sentido del sol, se iluminó el sentido de
cerrarse.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx*

 

xxLlega un día en que la poesía se ihace isin ilenguaje, idía ien ique ise
convocan ilos igrandes iy ipequeños ideseos diseminados en los versos,
reunidos de súbito en dos ojos, los mismos que tanto alababa en la fre-
nética ausencia de la página en blanco.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx*

 

xxEnamorada de las palabras, que crean noches pequeñas en lo in-
creado del día y su vacío feroz.

 

 

 

 

MEMORIAL FANTASMA

xxNoche ciegamente día. Sueño del cuerpo transparente como un ár-
bol de vidrio.
xxHorror de buscar tus ojos en el espacio lleno de gritos del poema.

 

 

 

 

AFFICHE

me esforcé tanto
por aprender a leer
en mi llanto

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

ALEJANDRA PIZARNIK Y JANIS JOPLIN

 

PARA JANIS JOPLIN

xxxxx(fragmento)

a cantar dulce y a morirse luego.
no:
a ladrar.

así como duerme la gitana de Rousseau.
así cantás, más las lecciones de terror.

hay que llorar hasta romperse
para crear o decir una pequeña canción,
gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia
eso hiciste vos, eso yo.
me pregunto si eso no aumentó el error.

hiciste bien en morir.
por eso te hablo,
por eso me confío a una niña monstruo.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx1972

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

EXTRACCIÓN DE LA PIEDRA DE LOCURA

 

VÉRTIGOS O CONTEMPLACIÓN DE ALGO QUE TERMINA

Esta lila se deshoja.
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así.

 

 

 

 

LINTERNA SORDA

xxLos ausentes soplan y la noche es densa. La noche tiene el color de
los párpados del muerto.
xxToda la noche hago la noche.i Toda ila inoche iescribo.i Palabra por
palabra yo escribo la noche.

 

 

 

 

EN LA OTRA MADRUGADA

xxVeo crecer hasta mis ojos figuras de silencio y desesperadas. Escu-
cho grises, densas voces en el antiguo lugar del corazón.

 

 

 

 

FIGURAS Y SILENCIOS

Manos crispadas me confinan al exilio.
Ayúdame a no pedir ayuda.
Me quieren anochecer, me van a morir.
Ayúdame a no pedir ayuda.

 

 

 

 

RESCATE

xxY es siemprei eli jardíni dei lilasi deli otroi lado idel río. Si el alma pre-
gunta si queda lejos se le responderá: del otro lado del río, no éste sino
aquél.

 

A Octavio Paz

 

 

ESCRITO EN EL ESCORIAL

te llamo
igual que antaño la amiga al amigo
en pequeñas canciones
miedosas del alba

 

 

 

 

CAMINOS DEL ESPEJO

xxxxxXII

xxPero el silencio es cierto. Por eso escribo. Estoy sola y escribo. No,
no estoy sola. Hay alguien aquí que tiembla.

 

 

xxxxxXVI

xxMi caída sin fin a mi caída sin fin en donde nadie me aguardó pues
al mirar quién me aguardaba no vi otra cosa que a mí misma.

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

1958 – 1965

 

LA JAULA

Afuera hay sol.
No es más que un sol
pero los hombres lo miran
y después cantan.

Yo no sé del sol.
Yo sé la melodía del ángel
y el sermón caliente
del último viento.
Sé gritar hasta el alba
cuando la muerte se posa desnuda
en mi sombra.

Yo lloro debajo de mi nombre.
Yo agito pañuelos en la noche
y barcos sedientos de realidad
bailan conmigo.
Yo oculto clavos
para escarnecer a mis sueños enfermos.

Afuera hay sol.
Yo me visto de cenizas.

 

 

 

 

FIESTA EN EL VACÍO

Como el viento sin alas encerrado en mis ojos
es la llamada de la muerte.
Sólo un ángel me enlazará al sol.
Dónde el ángel,
dónde su palabra.

Oh perforar con vino la suave necesidad de ser.

 

 

 

 

LA DANZA INMÓVIL

Mensajeros en la noche anunciaron lo que no oímos.
Se buscó debajo del aullido de la luz.
Se quiso detener el avance de las manos enguantadas
que estrangulaban a la inocencia.

Y si se escondieron en la casa de mi sangre,
¿cómo no me arrastro hasta el amado
que muere detrás de mi ternura?
¿Por qué no huyo
y me persigo con cuchillos
y me deliro?

De muerte se ha tejido cada instante.
Yo devoro la furia como un ángel idiota
invadido de malezas
que le impiden recordar el color del cielo.

Pero ellos y yo sabemos
que el cielo tiene el color de la infancia muerta.

 

 

 

 

TIEMPO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxA Olga Orozco

Yo no sé de la infancia
más que un miedo luminoso
y una mano que me arrastra
a mi otra orilla.

Mi infancia y su perfume
a pájaro acariciado.

 

 

 

 

ARTES INVISIBLES

Tú que cantas todas mis muertes.
Tú que cantas lo que no confías
al sueño del tiempo,
descríbeme la casa del vacío,
háblame de esas palabras vestidas de ferétros
que habitan mi inocencia.

Con todas mis muertes
yo me entrego a mi muerte,
con puñados de infancia,
con deseos ebrios
que no anduvieron bajo el sol,
y no hay una palabra madrugadora
que le dé la razón a la muerte,
y no hay un dios donde morir sin muecas.

 

 

 

 

AZUL

mis manos crecían con música
detrás de las flores

pero ahora
por qué te busco, noche,
por qué duermo con tus muertos

 

 

 

 

EL MIEDO

En el eco de mis muertes
aún hay miedo.
¿Sabes tú del miedo?
Sé del miedo cuando digo mi nombre.
Es el miedo,
el miedo con sombrero negro
escondiendo ratas en mi sangre,
o el miedo con labios muertos
bebiendo mis deseos.
Sí. En el eco de mis muertes
aún hay miedo.

 

 

 

 

MUCHO MÁS ALLÁ

¿Y qué si nos vamos anticipando
de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza?

¿Y qué?
¿Y qué me da a mí,
a mí que he perdido mi nombre,
el nombre que me era dulce sustancia
en épocas remotas, cuando yo no era yo
sino una niña engañada por su sangre?

¿A qué, a qué
este deshacerme, este desangrarme,
este desplumarme, este desequilibrarme
si mi realidad retrocede
como empujada por una ametralladora
y de pronto se lanza a correr,
aunque igual la alcanzan,
hasta que cae a mis pies como un ave muerta?
Quisiera hablar de la vida.
Pues esto es la vida,
este aullido, este clavarse las uñas
en el pecho, este arrancarse
la cabellera a puñados, este escupirse
a los propios ojos, sólo por decir,
sólo por ver si se puede decir:
“¿es que yo soy? ¿verdad que sí?
¿no es verdad que yo existo
y no soy la pesadilla de una bestia?”.

Y con las manos embarradas
golpeamos a las puertas del amor.
Y con la conciencia cubierta
de sucios y hermosos velos,
pedimos por Dios.
Y con las sienes restallantes
de imbécil soberbia
tomamos de la cintura a la vida
y pateamos de soslayo a la muerte.

Pues eso es lo que hacemos.
nos anticipamos de sonrisa en sonrisa
hasta la última esperanza.

 

 

 

 

ÁRBOL DE DIANA

xxxxx1

He dado el salto de mí al alba.
He dejado mi cuerpo junto a la luz
y he cantado la tristeza de lo que nace.

 

 

xxxxx3

sólo la sed
el silencio
ningún encuentro

cuídate de mí amor mío
cuídate de la silenciosa en el desierto
de la viajera con el vaso vacío
y de la sombra de su sombra

 

 

xxxxx7

Salta con la camisa en llamas
de estrella a estrella
de sombra en sombra.
Muere de muerte lejana
la que ama al viento.

 

 

xxxxx11

ahora
xxxxxxen esta hora inocente
yo y la que fui nos sentamos
en el umbral de mi mirada

 

 

xxxxx13

explicar con palabras de este mundo
que partió de mí un barco llevándome

 

 

xxxxx16

has construido tu casa
has emplumado tus pájaros
has golpeado al viento
con tus propios huesos

has terminado sola
lo que nadie comenzó

 

 

xxxxx23

una mirada desde la alcantarilla
puede ser una visión del mundo

la rebelión consiste en mirar una rosa
hasta pulverizarse los ojos

 

 

 

 

DESTRUCCIONES

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx…en besos, no en razones
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQuevedo

Del combate con las palabras ocúltame
y apaga el furor de mi cuerpo elemental.

 

 

 

 

LOS TRABAJOS Y LAS NOCHES

para reconocer en la sed mi emblema
para significar el único sueño
para no sustentarme nunca de nuevo en el amor

he sido toda ofrenda
un puro errar
de loba en el bosque
en la noche de los cuerpos

para decir la palabra inocente

 

 

 

 

INFANCIA

Hora en que la yerba crece
en la memoria del caballo.
El viento pronuncia discursos ingenuos
en honor de las lilas,
y alguien entra en la muerte
con los ojos abiertos
como Alicia en el país de lo ya visto.

 

 

 

 

SILENCIOS

La muerte siempre al lado.
Escucho su decir.
Sólo me oigo.

 

 

 

 

LOS OJOS ABIERTOS

Alguien mide sollozando
la extensión del alba.
Alguien apuñala la almohada
en busca de su imposible
lugar de reposo.

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

TIERRA E INOCENCIA

 

 

UN BOLETO OBJETIVO

xxxxx1

entre los soplos de tantas arterias
hurgo agazapada en los bolsillos de
xxxxxxxxxxxmi campera
tratando de hallar algo que haga
xxxxxxxxxxxflotar mi destripada
xxxxxxxxxxxaurora

 

 

xxxxx2

miro rostros busco rostros hallo rostros
la imagen de su igualdad enfría la
xxxxxxxxxxxestética
desde la ventanilla tranviaria mi
xxxxxxxxxxxasiento es la cima
xxxxxxxxxxxdel mundo

 

 

xxxxx3

vuelan uñas brazos anillos peces
vienen sonidos azules rojos verdes
desfile que hierve en tremendos
xxxxxxxxxxxborbotones
mas nada altera la insinuante la
xxxxxxxxxxxseguridad en mi
xxxxxxxxxxxasiento

 

 

 

 

IRME EN UN BARCO NEGRO

las sombras escudan al humo veloz que
xxxxxxxxxxxxxxxxdanza en la trama de
xxxxxxxxxxxxxxxxeste festival silencioso
las sombras esconden varios puntos oscuros que
giran y giran entre tus ojos
mi pluma retarda el TÚ anhelante
mi sien late mil veces TU nombre
si tus ojos pudieran venir!
acá si amor acá
entre las sombras el humo y la danza
entre las sombras lo negro y yo

 

 

 

 

ALGO

noche que te vas
dame la mano

obra de ángel bullente
los días se suicidan

¿por qué?

noche que te vas
buenas noches

 

 

 

 

ORIGEN

Hay que salvar al viento
Los pájaros queman el viento
en los cabellos de la mujer solitaria
que regresa de la naturaleza
y teje tormentos
Hay que salvar al viento

 

 

 

 

LA ENAMORADA

esta lúgubre manía de vivir
esta recóndita humorada de vivir
te arrastra alejandra no lo niegues.

hoy te miraste en el espejo
y te fue triste estabas sola
la luz rugía el aire cantaba
pero tu amado no volvió

enviarás mensajes sonreirás
tremolarás tus manos así volverá
tu amado tan amado

oyes la demente sirena que lo robó
el barco con barbas de espuma
donde murieron las risas
recuerdas el último abrazo
oh nada de angustias
ríe en el pañuelo llora a carcajadas
pero cierra las puertas de tu rostro
para que no digan luego
que aquella mujer enamorada fuiste tú

te remuerden los días
te culpan las noches
te duele la vida tanto tanto
desesperada, ¿adónde vas?
desesperada ¡nada más!

 

 

 

 

CANTO

el tiempo tiene miedo
el miedo tiene tiempo
el miedo

pasea por mi sangre
arranca mis mejores frutos
devasta mi lastimosa muralla

destrucción de destrucciones
sólo destrucción

y miedo
mucho miedo
miedo.

 

 

 

 

NOCHE

xxxxxxxxxxxxxxxxQuoi, toujurs? Entre moi sans cesse et le bonheur!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxG. de Nerval

Tal vez esta noche no es noche,
debe ser un sol horrendo, o
lo otro, o cualquier cosa…
¡Qué sé yo! ¡Faltan palabras,
falta candor, falta poesía
cuando la sangre llora y llora!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Si sólo me fuera dado palpar
las sombras, oír pasos,
decir “buenas noches” a cualquiera
que pasease a su perro,
miraría la luna, dijera su
extraña lactescencia, tropezaría
con piedras al azar, como se hace.

Pero hay algo que rompe la piel,
una ciega furia
que corre por mis venas.
¡Quiero salir! Cancerbero del alma:
¡Deja, déjame traspasar tu sonrisa!

¡Pudiera ser tan feliz esta noche!
Aún quedan ensueños rezagados.
¡Y tantos libros! ¡Y tantas luces!
¡Y mis pocos años! ¿Por qué no?
La muerte está lejana. No me mira.
¡Tanta vida Señor!
¿Para qué tanta vida?

 

 

 

 

SOLAMENTE

ya comprendo la verdad

estalla en mis deseos

y en mis desdichas
en mis desencuentros
en mis desequilibrios
en mis delirios

ya comprendo la verdad

ahora
a buscar la vida

 

 

 

 

BALADA DE LA PIEDRA QUE LLORA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Josefina Gómez Errázuris

la muerte se muere de risa pero la vida
se muere de llanto pero la muerte pero la vida
pero nada nada nada

 

 

 

 

POEMA PARA EMILY DICKINSON

Del otro lado de la noche
la espera su nombre,
su subrepticio anhelo de vivir,
¡del otro lado de la noche!

Algo llora en el aire,
los sonidos diseñan el alba.

Ella piensa en la eternidad.

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

INTERMINABLE, INCONSOLABLEMENTE

idea vilariño

 

HABERSE muerto tanto y que la boca
quiera vivir un poco todavía
y que el cuerpo, los brazos y la boca
y que las noches cálidas, los días
ciegos, y el frío sin sexo de la aurora…
Haberse muerto tanto y de tal modo
y sostener un nombre todavía
y una voz que se afirma y se alza en números.
Haberse muerto tanto y que los lilas,
y las tintas azules y las rojas
y las hojas, las rosas y las lilas…

 

 

 

 

NADIE podría decirte, árbol seco,
alta rama desnuda y azulada.
La melodía es triste y a lo lejos
en una vana luz desesperada,
yo, esta casa vacía,estos espejos,
este rodar por cuencas señaladas,
este caer de fruta, estar de fruta
y deshacerse al fin en tierra amarga.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Manel Claps

xxxxxII

LOS cristales de un agua refinada y purísima
y el cielo azul combado, de un oriente perfecto,
se tendía en una serena, sostenida
alta calma de pájaro inmóvil contra el cielo.

La noche iba alargando sus raíces calladas
hacia el agua sombría que enterraba los árboles
en un silencio terso y arqueado que flotaba
esfumando las voces y oscureciendo el aire.

Llegué a creer eterna la tarde que moría
en tanto nuestras sombras con las frentes unidas
soñaban una vaga magnolia de dos pétalos.

Y cuando rojos últimos coronaron el cielo
de la ciudad absurda, como un halo de sangre.

 

xxxxxIV

EL día va creciendo hacia ti como un fuego
desde el alba desnuda demudada de frío.
El día va creciendo hacia ti como un fuego,
como una flor de carne celeste, como un río.

El día va creciendo hacia ti como un fuego
y cuando caes en mí los abismos me nombran.
El día va creciendo hacia ti como un fuego.

Mar de olvido, profundo océano de sombra,
tú me haces también noche absoluta y sin ecos,
mar de olvido, profundo océano de sombra.

Tú ciernes dulcemente sobre mi cuerpo herido
mar de olvido, profundo océano de sombra
y voy siendo a medida que borras mi destino
mar de olvido, profundo océano de sombra.

 

xxxxxVI

Rosa dulce, mi mano
de pana tibia es ruda sobre tus sienes pálidas,
mi honda ternura en vano me torna fina y cálida
al doblarme, celeste, sobre tu boca muda.
Te he hablado de mis dudas
sobre el metal lejano y candente de tu acento,
de lo inhumano en fuga por tus dientes, del lento
prestigio de tu frente, de la luz de tus manos.
Te canté, todo, en planos
escuetamente míos. Pero, óyeme, no alcanza.
Ya no sonrío ahora. La vida es una lanza
quebrada. La vida es vana y triste, amor mío,
y vaga un viento frío
que apagará estos astros que mueren de cansancio
y el débil rastro mío y el tuyo y el del rancio
perfume de estos días, grises piedras que gasto,
monótono balasto.
Pero tú tienes algo, no sé, esa luz inválida
que da en tus labios vagos. La vaga aristocracia
que desmaya las cosas bajo tus dedos largos,
ese resabio amargo
que tus más dulces besos me dejan en la boca,
el brillo denso que hace cristales de las rocas
cuando tú me las dices, la tensión de tu cuerpo,
su perfume secreto.
Milagro: barro y puro. Pero, óyeme, no alcanza.
Son tan duros los astros, las cosas son tan blandas,
y las piedras, las bestias, los árboles son mudos.
Y hay un resplandor crudo
que despoja a la vida de sus rosas más grávidas
o que gravita hastiando aun las bocas más ávidas
o que a su luz mortal ya las frentes transidas
no comprenden la vida.
Pero te amo, misterio, dulce enigma de barro.
Te amo y tal vez la noche. Pero, óyeme, no alcanza.

 

 

 

 

EN el lecho, fragante,
curvado como una tibia luna menguante,
el cuerpo ya en el ciego color del abandono,
va recordando ríos, matas color de otoño,
senderos deslumbrantes apenas insinuados,
ramas de vago vino, álamos de oro vago,
altos árboles solos
y cielos, mares blancos, pianos delicadísimos
al caer de la tarde, estrellas candorosas,
silencios macerados con hojas olorosas,
con sangre de los pinos negra, fragante, fuerte,
ascendiendo hondamente con un olor de muerte.
Un suave llanto de oro
terco, tenaz, dorado, callado, silencioso,
vuelca en el aire triste la pena de los árboles,
las mañanas les prestan su candor a las tardes,
a la luna de otoño, pero ahondando las pulcras,
frías noches desgarradas, tiemblan las hondas uvas
del deseo, que arden,
y la idea, el aliento sereno de la nada.
Entonces entre el ansia terrible de las cosas
y el aire que lo envuelve entre sus frías losas,
arqueado como una tibia luna menguante,
triste luna acabada, el cuerpo ya sin sangre
no comprende las rosas.

 

 

 

 

. Hay una mujer que a veces abre un piano
o se abraza a un violín melancólicamente
o que dibuja cardos o que tiene unas manos
pálidas y sufridas
que escriben al crepúsculo frases incoherentes
que peinan cada noche sus cabellos de bronce
y bañan cada día sin luz su cuerpo vano.
Ella habla con las gentes, ella ríe, hasta come
y también tiene un nombre que tal vez es un eco
pero nadie la paga su precio sobrehumano
cuando tiende a los hombres sus ofertas de fuego.
Ella misma se acepta con su forma y su vida
como un hecho sencillo, concreto, definido
y los hombres la buscan, la hieren o la olvidan,
sin verla, sin saberla,
aunque a veces la amaron hombres de ojos sombríos.
Sí. Existe una mujer, un nombre, una manera
de vestirse, de andar o de ordenar los versos,
una cosa que piensa en frías noches en vela
que si fuera un par de ojos
y no toda esa luna que devuelve el espejo…

 

 

 

 

ENVUELTA en la penumbra, taciturna, caída,
los ojos doloridos, las manos afiebradas,
pasando levemente como una flor subida
y prematuramente sentida y arrancada.

Siempre digo lo mismo.
Siempre digo lo mismo.

Echada aquí en la sombra que ya es casi tiniebla
voy llenando afiebrada las blancas hojas ávidas.
No me muevo, no sufro, no resisto, no lucho,
me abandono en silencio sin gritos y sin lágri-
mas.

 

 

 

 

QUIERO morir. No quiero oír ya más campanas.
La noche se deshace, el silencio se agrieta.
Si ahora un coro sombrío en un bajo imposible,
si un órgano imposible descendiera hasta donde.
Quiero morir, y entonces me grita estás muriendo,
quiero cerrar los ojos porque estoy tan cansada.
Si no hay una mirada ni un don que me sostengan,
si se vuelven, si toman, qué espero de la noche.
Quiero morir ahora que se hielan las flores,
que en vano se fatigan las calladas estrellas,
que el reloj detenido no atormenta el silencio.
Quiero morir. No muero.
No me muero. Tal vez
tantos, tantos derrumbes, tantas muertes, tal vez,
tanto olvido, rechazos,
tantos dioses que huyeron con palabras queridas
no me dejan morir definitivamente.

 

 

 

 

SI hubiera tiempo, el tiempo
podría ser un mar
y los días, las olas.
Si hubiera dios, si hubiera,
dios podría ser un mar
y sus gestos, las olas.
Si hubiera, si pudiera,
si aún pudiera llorar,
lloraría al tiempo, a dios
y a tantos otros muertos.

 

 

 

 

VERANO

xxxxxMediodía

Transparentes los aires, transparentes
la hoz de la mañana,
los blancos montes tibios, los gestos de las olas,
todo ese mar, todo ese mar que cumple
su profunda tarea,
el mar ensimismado,
el mar,
a esa hora de miel en que el instinto
zumba como una abeja somnolienta…
Sol, amor, azucenas dilatadas, marinas,
ramas rubias sensibles y tiernas como cuerpos,
vastas arenas pálidas.
Transparentes los aires, transparentes
las voces, el silencio.
A orillas del amor, del mar, de la mañana,
en la arena caliente, temblante de blancura,
cada uno es un fruto madurando su muerte.

 

 

 

 

LA SUPLICANTE

xxxxxI

Concédeme esos cielos, esos mundos dormidos,
el peso del silencio, ese arco, ese abandono,
enciéndeme las manos,
ahóndame la vida
con la dádiva dulce que te pido.

Dame la luz sombría, apasionada y firme
de esos cielos lejanos, la armonía
de esos mundos sellados,
dame el límite mudo, el detenido
contorno de esas lunas de sombra,
su contenido canto.

Tú, el negado, da todo,
tú, el poderoso, pide,
tú, el silencioso, dame la dádiva dulcísima
de esa miel inmediata y sin sentido.

 

xxxxxII

Estás solo, lo mismo.
Yo no toco tu vida, tu soledad, tu frente.
Soy para ti como otra oscuridad, otra noche,
anticipo de muerte,
lo que en el día frío el hombre espera, aguarda,
y llega y él se entrega a la noche, a una boca,
y el olvida total lo ciega y lo anonada.

Sin límites, la noche,
pura, despierta, sola,
solícita al amor, ángel de todo gesto…

Estás solo, lo mismo.
Ebrio, lúcido, azul, olvidado del alma,
concédete a la hora.

 

xxxxxIII

Esta sazón de fruta que tú me diste, esta
llamarada de luna, durable miel inmóvil,
te sitúa y te cerca,
amigo de la noche, sagrado camarada
de las horas de amor y silencio.

Sin luz, apenas, sin aliento,
sueño
ese incienso divino que me quemas,
sueño ascendiendo abismos con vértigos de sombra,
naufrago en la caricia, alta marea muda.
Ya velado tu rostro entre líneas de niebla
los ojos se te ahogan en climas de delicia
y rueda por la noche tu pensamiento inerte,
entonces el deseo sube como una luna,
como una pura, rara, melancólica,
clara,
luna definitiva, peldaño de la muerte.
Vas derramando oro,
vas alzando ceniza,
vas haciendo palomas de los tallos sensibles,
y hojas de oro caliente que se incorporan desde
y nubes de ceniza que se deshacen sobre
la caricia que crece.

 

 

 

 

TRABAJAR PARA LA MUERTE

El sol el sol su lumbre
su afectuoso cuidado
su coraje su gracia su olor caliente
su alto
en la mitad del día
cayéndose y trepando por lo oscuro del cielo
tambaleándose y de oro
como un borracho puro.

Días de días noches temporadas
para vivir así para morirse
por favor por favor
mano tendida
lágrimas y limosnas
y ayuda y favores
y lástimas y dádivas.
Los muertos tironeando del corazón.
La vida rechazando
dándoles fuerte con el pie
dándoles duro.
Todo crucificado y corrompido
y podrido hasta el tuétano
todo desvencijado impuro y a pedazos
definitivamente fenecido
esperando ya qué
días de días.
Y el sol el sol
su vuelo
su celeste desidia
su quehacer de amante de ocioso
su pasión
su amor inacabable
su mirada amarilla
cayendo y anegándose por lo puro de cielo
como un borracho ardiente
como un muerto encendido
como un loco cegado en la mitad del día.

 

 

 

 

EL MUÑÓN

En lo hondo
olvidado
late intacto
el muñón
doliendo sordamente.

 

 

 

 

CONSTANTE DESPEDIDA

Estos días
los otros
los de nubes tristísimas e inmóviles
olor a madreselvas
algún trueno a lo lejos.
Estos días
los otros
los de aire sonriente y lejanías
con un pájaro rojo en un alambre.
Estos días
los otros
este amor desgarrado por el mundo
esta diaria constante despedida.

 

 

 

 

VA RODANDO

Va rodando
rodando
fatal idiota y ciega.
Vamos rodando vamos
en un sueño
impotentes
fingiéndonos destinos.
Vamos rodando y nunca
sabremos
ni siquiera
tendremos una idea
puntos de referencia.

 

 

 

 

EN ESTA MISMA TARDE

Un charrúa aquí mismo
en este sitio
mira acabar la tarde de verano
el achatado sol
la arena rosa
la larga nube blanca
el aire verde
y la negrura
que alimentan los cielos
misteriosa.
Aquí
hoy
aquí mismo
en esta misma tarde que se acaba.

 

 

 

 

POR ALLÁ ESTARÁ EL MAR

Por allá estará el mar
el que voy a comprarme
que veré para siempre
que aullará llamará
extenderá las manos
se hará el manso el hermoso
el triste el olvidado
el azul el profundo
el eterno el eterno
mientras los días se vayan
la vida se me canse
el cuerpo se me acabe
las manos se me sequen
el amor se me olvide
frente a su luz
su amor
su belleza
su canto.

 

 

 

 

HAY POR QUÉ

No hay por qué odiar los tangos
ni el mar
ni las hormigas
no hay por qué abominar de la sonrisa
del sol
de los mandados
de los torpes cuidados de los hombres
no hay por qué estar asqueado de los diarios
de los informativos de la radio
de las concentraciones.
O hay por qué.
Hay.
Si habrá.
Vaya si habrá.
Sí. Pero.
Pero no hay que.
Supongo.

 

 

 

 

ESA ESTRELLA

Esa estrella qué quiere.
Se ha puesto en mi ventana
casi a la altura misma de mis ojos
y se está allí latiendo
o haciendo señas
o no sé
mirando
dejando que la vea
enorme como un puño
un puñado de luz
sobre la sombra suave de los pinos.
La miro con rencor.
Yo estoy aquí leyendo
un hermoso trabajo
sobre la Alegoría
y esa estrella alentando
jadeando en mi ventana
me instala de repente
en medio de la noche terrible del espacio
del espacio el abismo el infinito
como se quiera pero
me despoja y me deja
vagabundeando a ciegas
vagabundeando no
ah no
arrastrada
en una acelerada inmóvil pura
respiración de hielo.
Arrastrada llevada
sobre esta chispa cálida
y sucia y alocada
que silba por lo oscuro
lanzada como un jet
a la nada a la nada.
Y yo
pobre de mí
leyendo Alegoría.

 

 

 

 

LEJOS

Dentro del cuarto seco
ocre
callado
tan lejos ya del mar
de su latido
de su gusto salobre
su amatista.

 

 

 

 

ME VOY A MORIR

Me voy a morir
me voy a morir
devoro la sombra
los lampos el último
filo de oro el último
rosa con amor
sabiendo mirándolos
con el desapego
del que está de paso
sabiendo viviendo
la muerte que pronto
me quitará los ojos
para verlo olfato
para respirarlo
me quitará a mí
a mí de mi sitio.
Por eso lo miro
poniendo los ojos
la piel el amor
la horrible tristeza
y ese desapego
porque estoy de paso.

 

 

 

 

A GUATEMALA

Estabas en tu casa
eras una muchacha
moderna joven pura
arreglándote el pelo.
Eras para nosotros
los sudamericanos
vegetantes y muertos
la hermana que se lanza a la vida
la valiente
la de nuevo destino.
Y viéndote reír
las otras
las hermanas marchitas y sin sueños
se miraban en ti
cobraban fuerzas
y volvían a muertos ideales.
Pero no podía ser
y todos lo sabían.
Te siguieron de noche
te empujaron a un viejo
callejón sin salida
te golpearon la boca
te ataron y encerraron
qué digo
no te ataron
te tienen de sirvienta
sí señor sí señor
te pagan bien es claro
y a lavar pisos y a poner la mesa
para que coman otros
y a lustrar los zapatos
y a lustrar los zapatos
como si
siempre en la vida hubieras hecho eso
como si
nunca hubieras tenido otro destino
como si
no supieran que fuiste una paloma.
Y las pobres hermanas
marchitas y sin sueños
se dicen qué locura eran locuras
eran locuras sí. Nuestro destino
es decir sí señor
lavar los platos
sí señor sí señor
poner la mesa
para que coman otros
sí señor sí señor
zurcir las medias y lavar los platos
sí señor sí señor
sí señor sí señor
y lustrar los zapatos
y lustrar los zapatos.

 

 

 

Vilariño, Idea. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2008.

 

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