Archivo

Posts Tagged ‘poesía completa’

GUILLERMO DE AQUITANIA

.

xxxxxV

Haré un poema, pues tengo sueño,
y camino, y me paro al sol.
Damas hay con malos propósitos,
y sé decir cuáles:
las que desprecian el amor
de caballero.

No peca mortalmente la dama
que ama a caballero fiel;
pero si ama a monje o clérigo
sinrazón hace:
por derecho se la debería quemar
con un tizón.

Por Alvernia, más allá de Lemosín,
iba yo solo, con esclavina,
cuando topé con la mujer de Garín
y con la de Bernardo.
Llanamente me saludaron
en el nombre de San Leonardo.

La una me dijo en su latín:
«¡Dios os salve, don peregrino!
De muy buen sitio parecéis,
en mi opinión,
pero vemos ir por el mundo
a demasiados insensatos.»

Ahora oiréis lo que respondí;
no le dijo ni oste ni moste,
ni menté hierro ni madera,
sino tan sólo:
«Babariol, babariol,
babarián.»

«Hermana —dijo Inés a Ermesinda—,
hemos encontrado lo que buscábamos.»
«Hermana, por amor de Dios, alberguémoslo,
que es cabalmente mudo,
y a través de él nunca se sabrá
nuestro propósito.»

Me tomó la una bajo su manto
y me llevó a su cuarto, junto a la lumbre;
sabed que me encontré en la gloria,
y el fuego era bueno,
y con gusto me calenté
al amor de los gruesos leños.

Me dieron de comer capones:
sabed que obtuve más de dos;
y allí no había cocinero ni marmitón,
sino sólo nosotros tres;
y el pan era blanco, y el vino era bueno,
y la pimienta, abundante.

«Hermana, por si este hombre está fingiendo
y no habla por causa nuestra,
traigamos a nuestro gato bermejo
al instante,
que a buen seguro le hará hablar,
si en algo nos está mintiendo.»

Inés fue en busca del odioso:
era grande y tenía largos bigotes.
Y yo, cuando lo vi entre nosotros,
me espanté tanto
que por poco no perdí el valor
y el coraje.

Cuando hubimos bebido y comido,
me desnudé a su voluntad;
me pusieron detrás al gato
malvado y desleal,
y una de ellas me lo extendió desde el costado
hasta los talones.

La otra, al punto, le tiró al gato
de la cola, y él arañó;
me hicieron más de cien heridas
aquella vez,
pero yo no me habría movido
aunque me hubiesen matado.

«Hermana —dijo Inés a Ermesinda—,
está muy claro que éste es mudo.»
«Hermana, preparémonos para el deleite
y para el goce.»
Ocho días, y aún más, estuve
en aquel horno.

Las follé tanto como vais a oír:
ciento ochenta y ocho veces,
que por poco no rompí mi equipo
y mi arnés;
y no os puedo decir la enfermedad
tan grande que cogí.

Monet, por la mañana irás de mi parte,
con este poema en el zurrón,
derecho a la mujer de Garín
y a la de Bernardo,
y les dirás que, por mi amor,
maten al gato.

.

.

.

.

de Aquitania, Guillermo. Poesía completa. Sevilla; Ed. Renacimiento, 2007.

.

CADA DÍA CONMIGO

.

OLVIDO

Siento dolor de mí,
De este olvido
Que llena mi memoria.
Traición al amor que dejara su esencia
En estas hojas secas del aromo.

Cuánta infidelidad
Tan sin querer.

¡Qué endeble el pensamiento del corazón!
Estos tallos secos
Quieren decir algo mío,
Despedida o encuentro.
Lágrimas o risas,
Prisioneras entre las hojas de un libro,
Guardan la emoción de un instante muerto,
Sin que yo me conmueva.

Siento una tristeza fría.

Algo de mí está muerto también.

.

.

.

.

.

HOMBRE ANÓNIMO

Quiso sonreír y no pudo.
Se le habían oxidado los labios.
Menos aún, cantar.
Intentó tararear una canción.
Y se escuchó en un sonido gutural
Desacompasado.
Imposible mirar hacia lo alto.
Rezar no sabía.

La nuca le pesaba como un ladrillo,
Metido a martillazos.
Se sabía hombre de madera y de papel.
Madera carcomida de derribos.
Papeles sucios de envolturas
Que vuelan por las calles.

Creyó que podía resistir
La lluvia y la tormenta.
Cansado de polvo y de caminos,
Arrastraba el yelo de la indiferencia.
De todos ignorado.

Se apoyó en una esquina roída.
Un charco sin reflejos
Lo acogió desplomado.

La noche era oscura, sin cielo
Ni voces compasivas.
Un despojo, una miseria que terminaba.

A sus ojos abiertos, sin mirada,
Se asomaban las estrellas.

.

.

.

.

.

SEMEJANZA

Junto al árbol lejano lleno de pájaros,
A la sombra dorada de sus ramas,
Está cantando un hombre.
Nadie le escucha.

Está cantando y parece que llora,
Nadie se acerca.
Está llorando y parece que canta.

La copla y el llanto se asemejan
Cuando es el corazón quien canta o llora.

.

.

.

.

.

REGRESO

Mírame a los ojos
Por si hallaras aún
El limpio azul que admirabas.

Coge mis manos
Por si conservaran, todavía,
Su cálido, suave, latir.

Quédate a mi lado
Sin palabras y escucha,
El hondo despertar de mi silencio.

.

.

.

.

Cegarra Salcedo, María. Poesía completa. Murcia; Editora regional de Murcia, 1987.

.

DESVARÍO Y FÓRMULAS

.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA mis compañeros
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen la ilusionada tarea
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde la enseñanza.

He sido
una sencilla profesora de química.
En una ciudad luminosa del sureste.
Después de las clases contemplaba el ancho mar.
Los dilatados, infinitos horizontes.
Y los torpedos grises de guerras dormidas.

He quemado mis largas horas en la lumbre
de símbolos y fórmulas. Junto a crisoles
de arcilla al rojo vivo hasta encontrar la plata.

No he descubierto nada.
No tengo ningún premio.
A Congresos no asistí.
Medallas y diplomas
nunca me fueron dados.

Minúscula sapiencia para tan grandes sueños.
Pequeñez agobiante para inquietudes tantas.
Y rebelde ha surgido, como agua en desierto,
el manantial jugoso, intenso, apasionado,
—dulce herencia entrañable— que tiene la riqueza
de llenar de poesía tan honda desolación.

.

.

.

.

.

¿Qué idea te hizo mentir
para no examinarte?
¿Qué pensamiento de artistas y cuchillos
te empujó hacia el teléfono y enfermar a mi madre?
Me dieron la noticia falsa y salí enloquecida
por el rayo de voz que me empujaba.
Mi casa estaba en paz, sana mi madre,
pero ya no hubo examen como tú deseabas.

Se levantó la polvareda de la culpa.
Todos te delataban despiadados.
Todos me defendían compasivos.
El delito crecía como río sin orillas,
amargo, desbordado.
Se buscaron castigos.
Salieron reglamentos.
Claustro que se reúne.
Derechos y deberes.
Artículo primero, segundo, tercero…

Tú no volviste a clase.
Yo te recordaba.
Tu ausencia me dolía
como la quemadura de un hierro candente
que dejara una incurable llaga.

Si estas líneas te encuentran, ven a verme
en la calma de ahora donde nada me espera.
Y cuéntame tus cosas…

.

.

.

.

.

Estudiante que dejaste los libros
para ingresar en un «grupo musical».
Un júbilo estallante, luminoso,
te arrebataba feliz y sin descanso
a un mundo dilatado de armonías.
Tirabas decidido, entusiasmado,
los programas, horarios, disciplinas,
la regla de cálculo inservible
para medir músicas, emociones.
Los cuadernos son las ruedas dentadas
triturando silencios, soledades.
Los símbolos químicos convertidos
en notas, compases, melodías.

El viento arrebatado de tu marcha
derribaba la calma, el trazado seguro;
bebiendo sueños, despertando ansias.
Vivías la primera fiel demencia,
la virgen rebeldía de escapar.
Consejos, advertencias,
un futuro apacible.
Todo quedaba en gozoso abandono,
en desprecio humillante.

Te dije adiós con la cabeza vuelta.
No podía mirarte.
Temí que descubrieras que yo te comprendía.

.

.

.

.

.

¿Dónde están los cielos de estos cinco mineros
enterrados en vida?
¿Quién soltó las amarras de la tierra corcada?
El suelo se hizo trizas,
bocas desmesuradamente abiertas,
tragándose a los hombres.
La tierra crece, se revuelve, amontona.
No pueden rescatarles.
Estarán en pie con los ojos abiertos,
pero ciegos,
metida en las pupilas la oscuridad final,
muro de eternidades.
Los brazos extendidos buscando un asidero

¡Qué ahogo tan macizo el ahogo con tierra!
¡Qué dura la asfixia con paredes de polvo!

Imposible estar vivos.
La esperanza es absurda superior a todos los milagros.
Sería mejor dejarlos descansar en parcela de vivos
— camposanto imprevisto —
entre amapolas de sílice y los trigos de sus respiraciones.
Las familias esperan confiadas
deseando limpiarles con besos y algodones.
Entre tantas cosas como no gozaron
¿se han perdido sus cielos también?
Se oye el silencio de Dios
sobre el ruido de las cinco muertes.

.

.

.

.

.

Tengo un ancla sin mar y sin navío
apoyada en una esquina de mi casa.
Es presencia de agua verdeazul,
arenas, lunas, horizontes,
y un doloroso olvido de andaduras.

Con sus puntas —toro agónico—
embiste al aire, sin fondos donde anclar.
Ni barca que le espere.
Ni susurros de olas…

Pero algo detiene, impalpable, invisible.
Algo sujeta su inercia de esqueleto.
Entre paredes blancas
emerge de su atlántida en ahogados silencios,
sosteniendo los sueños de mi casa.

.

.

.

.

.

Necesito arena.
Un poco nada más.
La que cabe en la palma de la mano.
Pero ha de ser limpia, suave, seca.
Sin conocer orillas ni mareas.
Ignorando pisadas y desnudos.
Sin voces ni ruídos.
Que no sepa de peces ni de ahogados.
Ni del rumor de caracolas.
Sin tortura de ramblas.
Blanca y pura arena,
recogida con cuidado.
Sola.

.

.

.

.

.

Busco mi alegría.
No sé si la perdí aquella madrugada
de lágrimas y luto.
O en el dolor de la guerra.
O si se la llevó el niño siempre cansado
que un día ya no estaba.

Será el oscuro silencio quien la guarda.
La soledad profunda quien la esconde.
Acaso el tiempo alevoso, cruel,
que hiere sin que salte la sangre
y deja huellas cada vez más hondas,
donde sólo cabe el desaliento.

Hallarla no es posible.
Quien la roba se oculta.

Soy yo misma y no me encuentro.

.

.

.

.

.

Esta tristeza que llevo tan amiga
y guardo y disimulo calladamente,
me empaña los ojos con firme insistencia
y en mi alma se arropa como en un nido.

Esta tristeza que tanto me acompaña,
no quiero perderla aunque me duela.
Es una tristeza singular y distinta.
Apagada bebida que me conforta.

Alrededor está la primavera, el otoño,
flores, frutos, voces, mares, corazones…
La tristeza sobre todas las cosas,
fiel y constante, sin color ni sonido,
con su extraña belleza me sostiene.

Que no me falte nunca esta tristeza,
tan mí, grande, honda.
Tan de verdad amiga.

.

.

.

.

Cegarra Salcedo, María. Poesía completa. Murcia; Editora regional de Murcia, 1987.

.

DEJADLO

.

Este poema no dice nada.
No encuentro sus palabras.
Es tan pequeño, tan sencillo, tan humilde, tan callado.

No es para vosotros.
Es mío solamente.
Están en él mi padre, mi madre, mi otro hermano.
Es un nudo de sangre caliente y apretado.

—No se sabrá nunca
lo que va por dentro de la sangre,
sus ríos de otra cosa—

Este poema no admite palabras.
No puede leerse.
Es tan hondo.
Dejadlo.

.

.

.

.

Cegarra Salcedo, María. Poesía completa. Murcia; Editora regional de Murcia, 1987.

.

CRISTALES MÍOS

.

xxxxx1

BIOGRAFÍA

El 3 de mayo, día de las cruces de flores, naciste. Y tu
vida fue una pasionaria —flor de cruces— que
subyugaba y conmovía.

.

.

.

.

.

xxxxx5

Tú, madre, siempre tan callada, avara de sufrimientos, ni
suspirar quieres para que no se pierda un átomo de tu
dolor.

.

.

.

.

.

xxxxx8

El horizonte ha venido hacia mí; por esto no puedo
moverme. Estoy circuncidada, oprimida por la limitación.
No existe el espacio. Los pies junto a la tierra, la cabeza
pegada al cielo.

Llevando el mundo dentro y los ojos vacíos se puede
soñar y cantar.

.

.

.

.

.

xxxxx10

Madre, ¿es éste tu rostro? ¿Aquél de luz y de risa y el
perenne cantar en los labios?

No te pareces, madre.

Tienes ahora la cara ensombrecida y llevas el andar
cansino, y si me apoyo en tu hombro no me sostienes, y
si te hablo, lloras amargamente.

No te pareces, madre, no te pareces.

.

.

.

.

.

xxxxx32

¿No me viste saltar el viento y romper la noche?

Iba transparente y fuerte, como una realidad exprimida.

.

.

.

.

.

xxxxx34

REACCIÓN

Todo el día será amanecer, claridad recién despierta, sol
nuevo, voces cansadas. Nadie sabrá de mí, porque
estaré cantando.

.

.

.

.

.

xxxxx38

Ya no hacen falta puertos. Que quiten las banderas de
luz de los faros, y encierren los navíos. El mar ha
estrechado su inmensidad, y sólo queda una angostura
para que pase mi espíritu.

.

.

.

.

.

xxxxx82

RENACER

¡Cuánto tiempo que no oigo tu voz!

Por escucharte, canto. Por saber de tí, he inventado este
falso renacer.

.

.

.

.

Cegarra Salcedo, María. Poesía completa. Murcia; Editora regional de Murcia, 1987.

.

CON UNA CAMIONETA LLENA DE CHICOS SOÑOLIENTOS

 

CON UNA CAMIONETA LLENA DE CHICOS SOÑOLIENTOS

Con una camioneta llena de chicos soñolientos
Regresamos a Lima la tarde del Domingo
Cuando la luz declina y en retrovisor
Se desdibujan pueblos polvorientos
Encallados como paquebotes en el desierto humeante
Y de pronto avistamos el mar enrojecido
Mis hijos se despiertan balbucientes, nos tocan sus manitas temblorosas
Y la felicidad, salvajemente, nos roza con sus alas.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDó están ahora, amigo mío,
Los crepúsculos metafísicamente atormentados de París
Dó mi psicoanalista
Que hurgaba con un palito mis llagas purulentas
Hasta hacerlas sangrar rojos fantasmas
Dó las mujeres espléndidas y locas
Que apasionadamente disputaban
Mis despojos de poeta perdido entre dos siglos
Desamparado y cínico

Se han hundido en la bruma de los días
Las ocasiones desaprovechadas
Los viajes minuciosamente desolados
Los poemas que no fueron escritos
Las reconciliaciones perdidas para siempre
Las ambiciones que no fueron colmadas
Los hijos abortados sin un grito

El pasado me asalta sin un ruido
Desde el fondo del Misterio Inmenso e Insondable
Y sin melancolía se queda atrás tirado
Entre dos luces de la carretera
Que avanza sin detenerse
Así como crecen mis hijos implacablemente
Y mi vida se llena de sentido
Mientras regreso a Lima la tarde del Domingo
Con un puñado de niños soñolientos,
Quemados por el sol, sucios de arena,
Con huellas de divinidad en las narices…

 

 

 

Hinostroza, Rodolfo. Poesía completa. Madrid; Ed. Visor, 2007.

 

PARA LLEGAR A NAZCA

 

xxxixxxPARA LLEGAR A NAZCA

(Conversaciones con Rodríguez Larraín)

xxxxx1.

«Imagínate una especie de bulldozer amarillo
en el Mercado Central,
empujando una inmensa masa de basura, como una ola
contra un muro.
xxxxxxxxxxxxxxxImagínate
una chiquilla preciosa,
la falda al viento —aquí hay unas mujeres!—
algo así como una Venus chola,
que en lugar de emerger de la espuma del mar, emergía
de la basura,
xxxxxxxxxxxxcon el pelo mojado.
Fue una visión tan fuerte, que anduve
varios meses vagando por la Costa,
antes de hallarla. Y cuando la miraba,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxfascinado,
casi me roban el carro!»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTercer Mundo: una epifanía
con hampones, un teorema con narcos, aquí
la Regla Aurea,
da proporción de catástrofe al desastre:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Si sumas
xxxxxxxlas cifras posteriores a las anteriores,
tomando como punto de partida el Uno,
vas a ver cómo se ordena El Mundo
—la carta XXI del Tarot—
y una mujer desnuda viene a ti
rodeada de guirnaldas de basura,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun manojo de luz
en cada mano:
xxxxxxxxxxxxxxx«Oh! Te he esperado tanto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxÑangas!

 

 

xxxxx2

«Las percepciones hablan, y no solamente hablan,
sino que me he pasado dos años
esperando que hablen.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEs más corto
que esperar el correo de New York, París o Berlín
para saber cuál es la onda.»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEh! Y la escultura
que enterraste en el mar, Cabo Creus, Aphrodisium,
ha florecido ya? Florecerá
antes del fin del mundo? El misterio
labrado por el mar se hará visible?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLos perros del océano
se frotan el pellejo en las aristas
del Templo Cúbico,
que yace bajo 70 brazas de agua,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsagrado
porque no está a la venta.

 

 

xxxxx3.

«Una ciudad alimenta a su hombre
con aristas, visiones y desechos. Trabaja
como la propia naturaleza, como
el viento y la lluvia sobre el techo
(ha dejado unos cuadros sobre el techo)
y produce accidentes. Tiene algo
de profundamente femenino».
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAl fondo, el Coño de Oro,
esa escultura que parece una escuadra,
abre las piernas como una máquina
deseante.
xxxxxxxxxxxxxxxxQué es?
xxxxxxxxxxxxxxxxEl eco de una conversación
xxxxxxxxxxxxxxxxen Cadaqués
xxxxxxxxxxxxxxxxjugando una partida
xxxxxxxxxxxxxxxxde ajedrez?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Cuando tenga sus Reglas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxserán en Oro puro».

 

 

xxxxx4.

En el departamento pelado y solitario
hay una luz de fondo de verano,
y sobre el muro
una empalizada de voyeur:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpenachos y vendajes,
árnica para el Tótem
(la búsqueda del Graal se hace para curarlo)
y un viento del desierto aúlla
entre estas planchas bárbaras
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Son las tablas
del container donde traje mis cosas
de Europa.
xxxxxxxxxxxAhí hay todo un lenguaje. no he
corregido nada.»
xxxxxxxxxxxxxxxxxuna serie de gestos
espontáneos Escucha: «El espíritu
no se deja expresar espontáneamente: sólo se hace
en virtud de una espontaneidad superior,
toda penetrada de reflexión.»

 

 

xxxxx5.

La camioneta ronronea entre el polvo:
por centésima vez Lima-Paracas-Lima
hendiendo los desiertos teocráticos. Barro y quincha
los sacerdotes-arquitectos,
con un graffiti obsceno en las espaldas.
«No hay nada más arrecho que Chan-Chan,
todita en barro! Es la materia del país,
o al menos de la Costa.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEse Coño Emplumado
lo hice con los plumeros de Polvos Azules,
un Pubis Prehispánico en adobes y plumas!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCuando
introducíamos los mangos en el barro,
ya no podíamos más, de puro armados!»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Stop)

 

 

xxxxx6.

El viento
xxxxxxxxxordena? desordena?
las dunas? cuáles dunas?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Ves? La idea es
una inmensa escultura
de once veces once columnas
formando un cuadrilátero en la arena.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNada más.
Ahí creo que hasta me gustaría vivir.
Sólo que me tomaría por un loco obstinado ascético
tipo María Reiche. Pero no hay nada más
loco,
obstinado,
ascético,
que este desierto.»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxVes?
Se hizo arder el cuerpo de una mujer en las arenas
y un hombre avanzó hasta la boca del desierto

«Oe!
Dónde estás yendo?
Oe!
xxxxxxxOe! —»

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLima, mayo del 84
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(citas de Pound, Kierkegaard, Perse)

 

 

 

Hinostroza, Rodolfo. Poesía completa. Madrid; Ed. Visor, 2007.

 

4 PROPOSICIONES PARA MAX REITHMAN

 

4 PROPOSICIONES PARA MAX REITHMAN

xxxxx0.0.

«Desde hace tiempo
no trabajo sino sobre el papel. Anoto cosas
sobre el cuadro mismo. Me pregunto
si no es eso lo que nos aproxima
a poetas y pintores.»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn el cuarto de al lado
José trata de seducir a Irene. Un estrépito de sedas,
de risas ahogadas. Max prepara un café mientras yo
hojeo sus cuadernos.
Recuerdo haber saltado de alegría, ebrio,
sobre una sola pata.

 

 

xxxxx1.0.

Tanto se ha hablado de la página blanca,
y yo jamás he visto una página blanca,
lo confieso.
xxxxxxxxxxxx«Si la infinitud de la página blanca
es sólo un predicado del cuerpo que la mira,
el blanco es, más que color, stase
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy el stase no comporta color.»

 

 

xxxxx1.1.

Un gesto sale del stase,
vuelve a él. Otro gesto sale del stase
vuelve a él. Nuevos gestos emergen y luego vuelven
(al stase). El movimiento
(el cuerpo)
es ya todo color.

 

 

xxxxx1.2.

Y toda la superficie un palimpsesto
«que comprende un número infinito de hojas
infinitamente delgadas».

 

 

xxxxx2.0.

El cartero viene a anunciarnos que La Manifestación demora
a la hora del lobo
xxxxxxxxxxxxxxxxx(las golondrinas han querido matarnos)
el mar y el cielo han nublado la línea del horizonte
frente a la terraza Ca’n Fernando (en Deyá).
«Qué hacemos? Tomamos otro trago?»
He aquí la Osa. Si prolongo
de Alfa a Beta cinco veces la distancia de Alfa a Beta
mi pulgar toca la Estrella Polar.
Pero yo me cago en la Estrella Polar.

 

 

xxxxx2.1.

«No es un collage»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxun gesto que sitúa
una hoja sobre el número infinitamente desordenado de hojas.

 

 

xxxxx2.2.

Max tenía un pijama rojo
y subrayaba  párrafos (en rojo)
del «Encore» de Lacan,
un verano violento de Fornalutx.
Annabel llega (stoned) a las 5 de la mañana
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa pedir un café.

 

 

xxxxx2.3.

«Serían algo así como metáforas;
hay correspondencia entre esas formas
y mis problemas de orden psicoanalítico. Es una suerte de
figuración, en suma. Los grafismos que a veces aparecen
son notas de trabajo, pertenecen
a lo que ocurre en el momento.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxSi no llegan a concretarse en pensamientos
es porque no hay pensamiento exterior al proceso del cuadro.»

 

 

xxxxx3.0.

El salto ha sido ciego, aunque perfecto.
No ha habido primer gesto, no ha habido último gesto.
Pero entre primero y último
ha habido crecimiento opaco, linaje, primogenitura. Los hrönir
se multiplican a sí mismos, en partenogénesis:
los segundos y terceros «exageran las aberraciones del
primero, los quintos son casi uniformes, los novenos
se confunden con los segundos, en los onceavos
hay una pureza de líneas que los originales
no poseen. El proceso es periódico: hrön
de doceavo grado comienza ya a decaer.»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPárala.

 

 

xxxxx3.1.

Max trabajaba para «La Vigilante»
como guardián nocturno,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx7 francos la hora T.T.C.
«Cazzo! Cazzo!» exclama en italiano.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCazzo.

 

 

xxxxx4.0.

El halcón concho de vino revolotea en el cielo y
«Haak! Haak» me acusa de vago y retórico:
«No has hablado de corte, ni de abismo, ni de falla.
Hubieras podido mandarte un lindo párrafo
sobre la pulsión. Ni siquiera has colocado tu
defensa de la muerte, y no pones una sola mención
de las desgarraduras del papel, o de la cuestión
de los retazos, además
yo me largo. Me esperan a comer. No valía la pena haber hablado
tantas horas con Max.»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEl paisaje deriva
hacia el Este
xxxxxxxxxxyo recuerdo una conversación con Herman Cherry
observando una roca
que proyectaba una sombra rojiza sobre el mar, en Deyá.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxParís. Octubre 77.

 

 

 

Hinostroza, Rodolfo. Poesía completa. Madrid; Ed. Visor, 2007.

 

CONTRA NATURA

 

IMITACIÓN DE PROPERCIO (extractos)

xxxxxI

Oh, César, oh demiurgo,
tú que vives inmerso en el Poder, deja
que yo viva inmerso en la palabra.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCantaré tu poder? Haré mi SMO?
Proyectaré slides sobre las nucas de mis contemporáneos?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPero viene tu adjunto
sosteniendo que debo incorporarme la movimiento
si no, seré abolido por el movimiento.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo pasaré a la Historia, a tu
Historia, oh César. 80 batallones
quemarán mis poemas, alegando que eran inútiles y brutos.
No hay arreglo con la Historia Oficial.
Pero mis poemas serán leídos por infinitos grupos de clochards
sous le Petit Pont
xxxxxxxxxxxxxxxxy me conducirán a los muslos de Azucena
pues su temporalidad será excesiva
cosa comunicante.
xxxxxxxxxxxxxxxxxSous le Petit Pont
hablando del Tiempo sin implicaciones políticas
corre el Sena, río de cerezas, río limpio,
y hacia las seis de la tarde las cosas se naturalizan
y no conseguirás oh César
que yo me sienta particularmente culpable
por los millones de gentes hambrientas.

 

 

xxxxxII

Los imbéciles han renunciado al Poder: yo
me confieso imbécil.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxEse juego pragmático y salvaje
por el que bramo y huyo, cosa en la cual
he quemado la mitad de mi juventud
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpor aceptar Tu Realidad,
oh, César,
xxxxxxxxxxxxxxxpor decir mi bocado shakesperiano. Y así
es miserable el tiempo que se pasa sobre la tierra
suponiendo que no hay un infinito
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy además
el mundo de que me sentía mediador
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno existió jamás, y
no lo verán mis días.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxUn puto inútil
según los expedientes de tu estado, Señor de Gran Poder,
un joven lúdico
nonsense.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCantaré a la risa
y al ridículo: ésas son cosas ciertamente inmortales,
no tu poder, no tu barbarie, oh César.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxYo huyo, según tu entendimiento
arrojando latas de cerveza a América
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxvagando sous le Petit Pont
donde cantan los jóvenes melenudos
las más bellas romanzas de la época.

 

 

xxxxxIII

Oh César, van llegando tus panfletos:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«Si no te ocupas de política
la política se ocupará de ti»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpuro chantaje.
Qué puede un centurión contra mi sonrisa?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAmenazado de muerte?
Y morirán mis reinos interiores, mis poemas, mi nombre
será excluido de las conversaciones?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCorriente.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCreerás que has ganado,
Oh César.
xxxxxxxEugenio Marchbanks sale, pero ellos nunca sabrán
cuál era su secreto.

 

 

xxxxxIV

La Historia es la incesante búsqueda de un domo cristalino
que hay que mirar como jamás nadie ha mirado
y tus ojos son de esta tierra, Oh César
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel poder corrompió a la Idea
pero la Idea queda
xxxxxxxxxxxxxxxarbotante y tensión sobre un espacio de aire.
Tienes quien te haga las canciones heroicas
un puñado de máximas para defenderte de la muerte
y puedes arrasarlo todo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhombre que duerme
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx/No mandes
a tus terroristas a convencerme que cante tu célebre continuum
xxxxxxxxxrepresivo
yo reposaré esta noche entre los muslos de Azucena
y veremos unicornios en las paredes
y nuestros cuerpos se moverán hacia Hércules & Lyra
y la energía que emana de un cabello será bastante magia
para esta noche.

 

 

xxxxxV

Necesitado de armonía
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx—ante un grabado de Albers
amarillo sobre amarillo, dos cuadrados/sabiendo
que aún hay mediadores—
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxnecesitado de armonía. Oh César
sigo el largo cabello de Azucena
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla gracia y la encarnación
detenida en el arco de St. Severin
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxserruchando una mano
entrando en Shakespeare & Company
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpapel sobre papel
una mano detenida sobre una página gótica
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx—en algún sitio
está la belleza mortal
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy haremos el amor sobre el papel
y no la guerra
xxxxxxxxxxxxxxy su cuerpo ondulará
y ella estará distanciada de todo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxuna gota de sudor resbalando
nítidamente sobre su espalda
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhasta rendir el alma.

 

 

xxxxxVI

Para arrasar el Poder
se precisa el Poder: yo buscaré el Tao & Utopía
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxOh César
no me sueltes a tus perros de presa
la otra margen quizás no he de alcanzar
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxquizás me turbe
la contemplación de la belleza
y quede detenido otra vez detenido por un cuerpo
sensible a la virtud de un río
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxqué fueron sino rocío los prados
qué fueron sino verdura de las eras
y pasaron miserablemente sus días en la tierra
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMi amada me espera
en la Puerta de Lilas
iremos en auto-stop a Salzburgo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMozart prende las estrellas
nos revolcaremos sobre campos de avena
una vez más hacer el amor será un milagro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxentre dos o tres
y las suecas de largas piernas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel invierno nórdico
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcantando cosas
lúbricas forever
xxxxxxxxxxxxxxxdescubriendo la dulzura del oro de Acapulco
nuestra propia dulzura
la naturaleza bienamada
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxrobando frutas
vendiendo baratijas hechas por nuestras manos
viajando hacia el verano
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxo el otoño
los desiertos alquímicos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxbellas palabras en idiomas extraños
y acamparemos bajo las estrellas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxritos órficos/sueños
espumas de mares jóvenes y mortales
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdonde no lleguen tus gerifaltes
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxOh César
a intentar que cantemos al Poder.

 

 

xxxxxVIII

Oh, Señor de Gran Poder
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmi poesía acabará conmigo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxanimal mortal
hecha por un animal mortal
xxxxxxxxxxxxxxxxpero será leída por jóvenes tan jóvenes
que creerán que es un viejo el que escribe
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara ellos
no deteriorados por la barbarie del poder
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxnítidos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmejores
esperan con enormes grupos el Metro de las 6
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxandróginos y bellos
la noche fue de amor y marihuana
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxvienen del Norte y del Este
quién necesita una Patria
los insultos no pueden contra ellos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsemejantes al alba
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxOh César
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxignorando el poder.

 

 

xxxxxIX

No cantaré tu empresa, César:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhay un solo cantor para el ascenso
y hay mil para el descenso
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdescubre entre tu gente al elegido
y que no sea tarde
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmuerto apaleado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxenvejecido mudo
dentro & fuera
xxxxxxxxxxxxxxxen un cruce de caminos
clavado a una cruz invertida
xxxxxxxxxxxxxxxxojos que vieron la disputa del Poder
y aceptaron le mélange atroz
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmientras nosotros los mil
del Este y del Oeste
xxxxxxxxxxxxxxxxxxun rêve, una visión
de una Historia pulsátil que se cierra y nos echa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhora del Poder
nuestra hora es la diáspora
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla Idea marcha sobre la tierra retumba
como un tonel
xxxxxxxpero en lo nuevo vive el germen de lo viejo &
viceversa
xxxxxxxy la empresa final asume formas definidas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel cuello de botella
se abre hacia el infinito
xxxxxxxxxxxxxxxy no cantaremos César poderes temporales
sino el total del diálogo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxo rien du tout.

 

 

 

 

DENTRO & FUERA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSumersión prolongada en las formas
para emerger purificado
xxxxxxxEl equilibrio de la percepción va hacia la sagesse

la meditación sobre la armonía   Ο

xxxxxxxxxxxxxxxy el contraste  # la Videncia
es el estado natural de hombre
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtotal de relaciones
diálogo de los cien velos y lo que ocultan
arte de relaciones
xxxxxxxxxxxxxxxxxxlas matemáticas purifican
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxE=mc²
limpian un cuerpo un espacio
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla meditación sobre un triángulo
el misterio de lo visible
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQuasar agua de luz
lo que hay más allá de las pasiones shakesperianas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBocarriba
sobre la hierba fresca mirando un cielo infinito
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy se ve lejos y claro

xxxxxxxxxxxxxxxDentro &
xxxxxxxxxxxxxxxFuera

 

 

xxxxxII

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAsí:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsi uno mata algo dentro
también lo mata afuera
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsi reprime un amor
muere la dulce Chen-Te en el río Kiang
xxxxxxxxxxxxxxxsi no se ve a sí mismo niño y hombre
Ricar Huamán mendiga en la ciudad
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx& la potencia del odio exalta el odio
de una guerra extranjera
xxxxxxxxxxxxxxxla Rosa de los Vientos gotea sangre
la alada corza
xxxxxxxxxxxxxxxhuye hacia las colinas de Galahad.

 

 

xxxxxIII

& la frecuentación de la materia cristalina
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxvidencia
sobre una humanidad que es opaca a sí misma
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde la piel hacia dentro
los orígenes/mitos
xxxxxxxxxxxxxxxxxel aquelarre de la biología
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxluminosos sin sombras
& hacia fuera
la penetración en el Espacio
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxal encuentro de la transparencia
que emerge del futuro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxser creciente/diálogo cristalino:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxasí: Vida = Más Vida
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx& Videncia
tropismo de especie humana.

 

 

 

 

LOVE’S BODY

Un cuerpo destruye la autonomía ciega
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxd’un autre corps
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxabandona
tu cuerpo como el río a la mar
el arte de ver el mundo y vivirlo
reside en el encuentro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno temor a la muerte
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxoh abolición
el retorno a la pareja mística
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno fuiste un solo cuerpo
eras 2 antes de nacer
xxxxxxxxxxxxxxxxxdesde ahí veías la ronda del eclipse
un solo cuerpo = el terror a la muerte
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcara mitad querida mitad
2 se orientan hacia el centro magnético del universo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLeibniz
perciben en éxtasis el fin de la era
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdonde la muerte reina sobre
la belleza & la vida.

 

 

xxxxxII

& se sigue el grito y el terror de ser un solo cuerpo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno mundo manante
no perfecto amor perfecta armonía
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlibertad en el cambio
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxinfinito es privación dix. Estarigita
infinita búsqueda de lo que se perdió
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxarrojados al Tiempo que se llena
cosas incoherentes fluencia angustiosa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxbut derrière la fin de la conscience
hay un lugar de paz más que paz
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlaguna del retorno
xxxxxxxxxxxxxxxxthere began the light
xxxxxxxxxxxxxxxxxleyendas mitos emisiones
que crean y proponen otra vida.

 

 

xxxxxIII

Cátaros = puro
xxxxxxxx& el mundo era una cárcel
la soledad del cuerpo, la poderosa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxaun bout de l’angoisse
entre la necesidad del aniquilamiento
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcrazy
reventado por los cuatro costados
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxnada pudo el objeto nada el amor
& alguien adopta la posición fetal
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde cuclillas los antebrazos pegados
las manos entrecerradas
xxxxxxxxpoderoso velo tibia placenta entre él y los otros
rumores de los astros girando
xxxxxconjurando imperfectamente el terror sobrehumano,
xxxxxxxxxxxxcatatónico
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpuro
xxxxxxxxxxxxla oscura poesía no ascenso la opacidad
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxbut
the bitter love’s misery.

 

 

xxxxxIV

& así el reverso de la opacidad
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse le asemeja y difiere
the sweet love’s mistery
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla pareja en el lecho
elogio a Vatsyayana
xxxxxxxxno era el amor al propio cuerpo no al ajeno
intercambio dicha
muerde yum pasta de manzana yum boca otra boca
Bínada contra la muerte
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmístico retorno
un solo cuerpo en dos divina dualidad
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla pareja perfecta
el espacio responde a sus movimientos
xxxxxxxxxxxxxxxxcrean ondas hacia Pegaso & El Fénix
xxxxxxxxxxxxxxxxThou art & Thou art.

 

 

 

 

CONTRA NATURA

Leggierissima
xxxxxxxxxxxxxxtoda ojos entraste a mi tienda
xxxxxxxxxxxxxxcubierta de flores/ oh animal olfativo
así el color que atrae a las pequeñas bestias
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxasí casco de pavorreal
y recordé: deseo cinético
xxxxxxxxxxxxxxxstasis en la contemplación de un cuerpo
milenaria repetición así la mariposa y el coleóptero
& en tu sexo/ el mar/ thrimetilamida
& en tu pecho jugaban cervatillos de colores
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxojos de pez: te vi y lo supe
un coup de cheveux y ruedo por tierra
& antes había entrado en ti y vi: un universo líquido
mareas dentro tuyo
nuestros cuerpos imitando el movimiento del mar
El Pez y La Luna
arriba un cielo podrido jusqu’au bout
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpero las estrellas
hombre errante
xxxxxxxxxxxxxxxAdieu
xxxxxxxxxxxxxxxgobernalle/ancla/astrolabio
& más allá aún más atrás in the no man’s land del
xxxxxxxorgasmo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel pez sueña

así 

xxxxxxxamiboide forma líquida indiferenciada
atracción implacable
xxxxxxxxxxxxxxxxxxin suo esse perseverare conatur
Spinoza dixit
xxxxxxxxxxxxxxno sexo no el olor metálico del cielo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxbut
amor abominable odio hermoso
xxxxxxxxNada, gameto mío! Remonta el río líquido
hasta el origen
La calcárida y la salamandra
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx:para que yo abra mi tienda
y un oleaje de muslos rescate toda una vida perdida.

 

 

xxxxxII

& te enviaron a mi tienda
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx& yo era un pastor de cabras
podrido por la violencia igualmente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxánima sola
& miraba las estrellas en silencio / entorpecido

y así te vi venir:
no hembra que mata al macho no la que cría perros
no l’heritage de la araña no la disputa nonsense de la
xxxxxxxpresa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpero
complicidad de sangre
xxxxxxxxxxxxxxxasí jugabas tocándote tu cuerpo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxasí
ojos oscuros/ aromas de milenios: mirra y sodomía/
xxxxxxxcunilingum
puede decir: soy el más solo de los animales
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxbut
un coup de cheveux y ruedo por tierra.

 

 

xxxxxIII

& todo pudo ser distinto en la naturaleza
comedores de hierbas y de raíces
xxxxxxxtuvimos que imitar a los grandes carnívoros:
tu cuerpo es una presa/ el cazador será jefe del CIA y
xxxxxxxde la OTAN
anamorfosis no metamorfosis
Vegetarianos & Salvation Army & Hippies
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno detendrán las guerras
la tarea es reparar lo ocurrido en milenios
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhija de Betulia: plegaria
mis cabellos son largos como los tuyos
la paz y la belleza de este mundo se han extendido sobre mí
nuestros cuerpos
xxxxxxxxxsucesivos intemporales hommages al alba de la vida
ánima sola
xxxxxx& vi el hacha en tu túnica
pero quise rescatar en una noche /thalassa oh thalassa/
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtoda una vida perdida.

 

 

 

Hinostroza, Rodolfo. Poesía completa. Madrid; Ed. Visor, 2007.

 

RODOLFO HINOSTROZA

 

LOS BAJOS FONDOS

xxxxxV

No cumpliré con mis caprichos.

No me rodearán los árboles melosos, sus tucanes
Ya no querrán saber de mí. Mi boca será colmada de caídas
Y de lluvia a fin de que no hable.

No tendré bodas.

No concederé más rayos de sol
Testa soberbia que se balanceaba a cada insinuación del sonido
O de los vahos siderales.

(La constelación de Casiopea acompaña la fiebre viajante
De Seguros de Vida. Un león lo devora.
Un fellah con un párpado cojo y el otro sediento
Se aproxima al cadáver y lo contempla. Se alza la grave
Pregunta
Sobre el carácter exacto de la muerte.

En un desierto de agar-agar los viejos cultivos rodean
Ensimismados a unos hongos exóticos que han brotado,
Se dice,
Por generación espontánea. Un violinista
Durante una representación oficial se siente mal
Súbitamente
Y las cuerdas de su violín famoso se le insinúan
Debajo de la piel. Un marido eyacula salvajemente
En el vacío, o más precisamente
Entre los muslos de su mujer, una hermosa fémina
De veinticuatro años.)

No conoceré los designios, ni la furia vengativa
De los hermosos gibones. No tendré profundos
Pensamientos
En autobuses destartalados
Que emergen de los barrios suburbanos
Con un olor a polvo y a pescado.

Nunca he conocido el poder de la palabra.

 

 

 

 

ANIMAL NOCTURNO

xxxxxxxLa Noche

A estas alturas de la época, estamos
Prevenidos contra al modestia. Se advierte, sin empacho
Que pegado a las lenguas no se quede
El sentido último de las cosas. El deseo nublado
Se asienta en el corazón de los hombres.
(Está aquí la tabernera. Si el regocijo huraño no
persiste, tal vez nos dejará toda esta negra noche.
Podemos invitarla a la arena. De palabra en palabra
la haremos desnudarse, debe tener
un cuerpo soberbio. El incesto se nota
en sus mejillas pálidas: el padre, buena mula,
la habrá desconcertado. Por todo ello
escuchémosla, es posible que diga
cosas dulces y amargas como las avellanas. Y luego
beberá nuestro vino y el golpe de las olas en sus
muslos, la penetrará toda, la hará sentirse rica
por esta noche. Será nuestra noche sin luz y sin castigo).
Ah, se ha soliviantado ese oscuro muchacho,
El del pecho de madera. Si le hiciéramos la ronda
Sarcástica, si le azotáramos el sexo con espinas o
Si se le condenase a no mirar el mar, en esta noche
Él envejecería. (Se trata de una novia pudorosa,
hija de campesinos todavía. Piensa en el ceño de su
hermano y se estremece. Ella soñaba con un ruidoso
matrimonio alrededor de la mesa del mantel largo,
y en una callada noche de bodas con un poco de viento,
con una leve brisa, es decir, mejor dicho con un céfiro
galante. Pero se le ha hecho sentir el roce de un pene
caliente y animal, y aún vacila). Aconsejemos al oscuro muchacho,
El del pene de madera, sobre el modo de hacerlo y ella
No le resistirá un cuarto de hora. Esta noche
El bramido de los ciervos rondará entre los árboles.
Nosotros beberemos. Algunos se tenderán a mirar
El mar brillante y sentirán deseos de tocar a la luna
Con los pies. (Miraremos al muchacho de la espalda
rota, o al muchacho del fardo de leña, o
a la vieja del báculo de fresno y tal vez
nos quedaremos pensando qué fue de la nave espacial
esa que los soviéticos enviaron. Los amantes del
progreso arderán en palabras. Atraerán, sin duda,
al héroe taciturno a su rueda de oyentes. Más tarde
empezarán las discusiones sobre el ser. Los ontológicos
con sombreros de moras defenderán sus extrañas posiciones.
Allí
se probará que el espíritu del vino se yergue en
nuestros ojos.
Algo tan discontinuo como un camaleón nos hará
dudar por un
momento, pero luego reanudaremos el coito interrumpido
en el momento en que se quebró en la boca la palabra).
Han traído guitarras unas personas diestras en su manejo.
Que canten pues una canción reciente o una antigua. Se
xxxxxxPropone
Una canción provenzal del siglo trece. (Tendrá un olor
a establo y pedrería, suponemos. Prestamos atención).

xxxxxxxxxxxxxxxxMarcho a la guerra.
xxxxxxxxxxxxxxxxQueda contigo
xxxxxxxxxxxxxxxxla piedra húmeda
xxxxxxxxxxxxxxxxdel corazón.

xxxxxxxxxxxxxxxxMarcho a la guerra
xxxxxxxxxxxxxxxxy así prosigo
xxxxxxxxxxxxxxxxde antepasados
xxxxxxxxxxxxxxxxsino fatal.

xxxxxxxxxxxxxxxxMarcho a la guerra,
xxxxxxxxxxxxxxxxamo tus ojos.
xxxxxxxxxxxxxxxxCaigo en la guerra
xxxxxxxxxxxxxxxxy es el final.

xxxxxxxxxxxxxxxxMarcho a la guerra.
xxxxxxxxxxxxxxxxTodos han muerto.
xxxxxxxxxxxxxxxxNo hay culpable,
xxxxxxxxxxxxxxxxni a quién juzgar.

xxxxxxxxxxxxxxxxMarcho a la guerra
xxxxxxxxxxxxxxxxprecipitada
xxxxxxxxxxxxxxxxque mis canciones
xxxxxxxxxxxxxxxxno detendrán.

Esta noche necesitamos más bebidas. Que alguien vaya a
Comprarla. Juntemos nuestros dineros y que un grupo
Pequeño
Se llegue a la taberna. Y que regrese pronto.
Entretanto oiremos esa conversación confusa.
Sobre un libro reciente que parece confuso.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(El mar
se está apagando un poco. La tabernera desnuda se le aproxima
y lava unos vasos en él. Su trasero brilla un poco
ala luz de la luna. Tal vez esta noche se enamore
de alguien que la frecuenta hace ya mucho tiempo.)

Ha llegado el momento de encender una gran fogata
Y de hacerla arder con los versos de esos jóvenes poetas
Que parecen embriagados. Recogeremos trozos de leña
Manchados
Por la luna, o preferentemente pedazos de navíos
Que a estas alturas deben haber naufragado. Todos
Tendrán su trozo de calor, aun los recalentados entre
Los muslos
De una mujer. Nos portaremos como gente civilizada
Esta noche.

xxxxxxxxxxxxxA esta hora también una amargura penetra
En el corazón de los hombres y alguien empieza a tararear
Una canción provenzal del siglo trece. Las hembras
Están cansadas y en un rincón se cuentan las experiencias
De esta noche. Algunas han tenido espasmos de yegua,
Otras
De coneja y unas pocas un espasmo delgado como el
Agua.

Nadie ha prestado atención al vino nuevo. A esta hora
Sentimos
Deseos de escuchar la ablanda sabiduría de un anciano.
Y éste
Nos extraña, porque aun viviendo sobretiempo se
Preocupa
Por el porvenir de los humanos. Un metalúrgico se
levanta, dice que tiene sed. Un alto funcionario
También dice algo acerca de las gargantas resecas.
(A pesar del cansancio, los ánimos ya están
propensos
a la violencia. Salen a relucir putas madres, los carajos
se bambolean y se esparcen a lo largo de la playa. La
mierda
trepa a los nombres y cada uno de nosotros se siente
un poco
culpable. Hemos sembrado el desconcierto en los ojos
del anciano.
Murmura algo que suena a salvación y se aleja.)

Nuestras mujeres
Están asediadas por una saliva que nuevamente les
Fluye. Y
Nos recuerdan
Que ésta es nuestra larga noche.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCierto que el vino es oscuro
Y que no poseerá jamás la frescura del alba
Pero también es cierto
Que sabemos prolongar la noche hasta extremos
Inverosímiles
Y que nos acompañan
El muy lúcido maullido de una gata y el impotente
Canto
De los gallos. Y que ellos se han cernido, toda esta
Larga noche
Sobre nuestros condones colgados de los árboles
Y nuestras bellísimas botellas sumidas en la arena.

 

 

 

 

ABEL

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCaín, Caín,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿Qué has hecho de tu hermano?
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxGénesis

Muerto y de pie, entre la luna y l ciudad suspendido.
Muerto
Fantástico estoy rugiendo en la hondonada
Donde me condenasteis por siglos y siglos.

No veré la Tierra Prometida que vosotros construiréis
Entre hierro y metralla. He sido arrojado
Por la espantosa violencia de La Idea,
A otras playas, otros símbolos,
A una muerte peor que la de vuestros héroes.

¿Dónde plantaré mi pie inmortal para fundar la Raza?
¿Qué médico palpará medrosamente mis llagas infernales?
¿Entre qué muslos que no son los designados por
Vosotros reposaré,
Y engendraré, y seré padre de hijos hostiles a mí?

Vuestro es el territorio. En vosotros la extensión de la
Conciencia
Como una playa blanquecina. Dueños de los Mercados
Públicos,
Delas grandes construcciones hospitalarias,
Del pan y la sal, del alma rasa de los hijos de los hijos.

Idea de justicia en vuestros torsos desnudos,
Sudor y lágrimas en el lecho, y luego la muerte
Suspendida como la noche sobre nuestras nucas.

En el alba del sueño alguien escribió mi nombre sobre
Una concha marina
Y alguien perdido entre espesos legajos decretó mi
Destierro
Y de pronto me hallé en otras playas, tratando de recordar
Qué gente era mi gente purificada por las abluciones de
La Idea.

Rostros muertos, manos encallecidas, pájaros marinos
Pasaron, dejando mi espalda marcada de yodo y salitre. El destierro
De lo que será el corazón humano ha descendido esta
Noche
Sobre el justo, sobre el inteligente que yo era
Y me retorceré en el lecho, y no habrá más que el
Aullido de los perros
Y las secas campanadas de la Catedral.

Razón, Diosa
Cubierta de mataduras y maldiciones sin fondo
Deja que esta noche en que yo recibo mi destierro
Con los ojos brillantes y el cuello palpitante,
Me sumerja en tus aguas olvidándolo todo,
A Abel muerto sobre la pira con que honró a Jehová,
Al que murió purgando la delicia de amar a todo lo
Humano,
Al justo escarnecido.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDeja, Diosa, que olvide
Y que me purifique de odios en ese río que deviene y
Todo lava
Hasta que mi hermano vuelva a mí sin evidenciar culpa
Alguna
O hasta que yo vaya a su encuentro decidido a volver a
Encender
Mi hoguera.

 

 

 

 

RELATO DE ODISEO

¡…Scila y Caribdis, esas dos putas viejas escupieron mi espalda
Y allí mismo me crecieron ojos para ver, y un unicornio
Brotó de mi saliva, diciéndose protegido de Artemisa
Y su lengua caliente restañó mis heridas
En nombre de los dioses, en nombre de esos dioses.
Dije que esperaría
El cuarto creciente para volver a mi Isla.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«No Vayas» dijo el unicornio
«Tu ciudad es sólo desolación y caligine
Y hay esponjas cerosas en las casas con millares de ojos
Que miran y deshacen tu pasado y tus hechos. En la ciudad
De manos de borgoña nadie te espera ya, y a tu regreso
No cantarán los mirlos ni el roble crecerá, y Telémaco
Ha nacido abortado sobre una palangana, y el sol
Se fatiga como un monje vicioso sobre la plaza esférica.»

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo obstante
Hice mis oraciones a los dioses, robustecí mi fe y partí. Telémaco hijo mío
Abortado en un coágulo marrón
Ante estos ojos de cerezo espantado, porque es tu padre
El que sujeta a la mujer y llora en el pasillo. Telémaco
Que no verá el aire espumante
Y en esta confusión de las esferas no arrojará su canica
de bronce.

Hijo mío, y no más hijo mío, que no me ayudará a matar
La memoria de los que pretendieron a la hembra, robando
Mi pasado, mi amor y mi esperanza,
Desgarrando mis carnes con cuchillos amargos.

Y ya no más regresar a los pechos de las rápidas
Vírgenes, y no más
Revolcarse en los campos humeantes, y sólo derribarse
Como un alce cansado en el olvido, y sólo recordar
Tus ojos y tu lengua coagulada, hijo mío.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxElla teje y desteje
En su memoria límpida como un lago en Sabbath
Los nombres de los Otros que raspan en la lengua como
Letras germanas.
Ella hila su tela con pedazos de vidrios: sus manos y sus prendas,
El edredón del lecho tallado sobre un roble.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿He vuelto en realidad?
¿He realizado un viaje, sordo y ciego, escuchando
los cantos de sirenas, las turbulentas voces del amor?

Scila y Caribdis, esas dos putas viejas, me retuvieron
demasiado tiempo…»

 

 

 

Hinostroza, Rodolfo. Poesía completa. Madrid; Ed. Visor, 2007.

 

‘POESÍA COMPLETA’, DE THOMAS MACGREEVY

septiembre 13, 2019 Deja un comentario

6 años hace que la editorial Bartleby publicó la poesía completa de este poeta irlandés, con traducción de Luis Ingelmo.
De Thomas MacGreevy, uno de los firmantes del manifiesto ‘La poesía es vertical’ en 1932, dice Anthony Cronin en el epílogo que se puede leer en el libro: “Escribió no menos de diez poemas que sobrevivirán a toneladas de productos que han recibido mucha más publicidad que ellos. Son, a mi juicio, algunos de los mejores poemas que nadie haya escrito en inglés durante el siglo XX.”

x
Y aquí dejo algunos poemas del libro.

x

 

 

OTOÑO DE 1922

El sol se consume,
el mundo se marchita

y el tiempo se amedrenta ante el triunfo del tiempo.

 

 

 

 

HOMENAJE A JACK YEATS

Más gris que la marea allá abajo, la torre;
el día se presentaba gris por encima;
en torno a los muros
volaba un zarapito, reclamaba:
amenazaba lluvia por el oeste;
en aquellos momentos,
conduciendo,
pensaba que aquella tierra, tan desolada,
tiempos atrás tuvo abundancia de vida,
fue más temeraria, a sabiendas, en los conflictos,
más consciente en la delicada audacia
del amor.

Entonces el gris dela torre
viró hacia mí,
pasó de largo…
Medité,
temí,
las ideas que la experiencia me deparaba,
que la edad de oro
de la vida en Limerick
no fueran sino un embuste
consagrado,
que las vidas heroicas
fueran poco más que
el necio valor de los soldados,
el necio orgullo de sus esposas.

 

 

 

 

DECHTIRE

No te amo como amé
a los amores que he amado,
o a los que pueda amar;

sé que no eres tan bella
como algunas a las que amé,
como otras tal vez sí lo sean;

tus consejos no me son gratos,
como lo fueron los de otras
como algunos aún lo son;

aun así
no hay más verdad que la tuya
más belleza que la tuya
más amor que el tuyo.

Y, ¡oh!, no hay más dolor
que el tuyo y el mío.

 

 

 

 

EXILIO

Sabía que tu muerte era la mía
mas mi corazón te quería muerta.
Nos amamos con locura. Dolor
sentía al partir y miedo de verte

otra vez. Nos unía un falso lazo.
Dolían encuentros y despedidas.
Pudimos disfrutar de la inocencia
natural de nuestro amor. Cometimos

un error: presente o no, al otro siempre
atormentar pedía el corazón.
xxxxxxxLa muerte sola —senil, eso dices—
nos podrá apaciguar. Aquí la espero.

 

 

 

 

LA GLORIA DE CARLOS V

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Joan Junyer

Ahora que regresamos de la primera muerte
a nuestra actual segunda vida
ya no puede ser la misma noción de cristiandad.
Ahora son Orient Express aéreos,
cuernos de oro
y cornucopias de plata dorada:
Cons-
tantinopla.

Allí fue bermellón y negro,
verde y negro,
blanco almidonado cubierto de negro cadavérico.
¡Oh, Grünewald!
¡Oh, Picasso!

Aquellos sin máscaras antigás estaban perdidos.

En mi vida, mi rosa de Tralee se tornó gris,
un gris sepulcral,
desnacarado.
Mas por un instante, supongo, ahora,
puedo suponer que, por un instante,
brilló con resplandor azul,
argénteo,
dorado,
rosado
y con la luz del mundo.

 

 

 

 

NOCTURNO DE LA PRESENCIA EVIDENTE

Afortunados,
al no poder expresarse,
estos alpes
se yerguen
congelados
hasta las alturas
bajo las otras alturas
de las estrellas grandes
y pequeñas;
hasta cortes
bajo otras cortes
amuralladas con blanco fulgor estelar.
Las aceras son de estrellas,
el valle es un patio,
y yo un siervo,
un siervo de siervos,
con desgarradores dolores metafísicos
y la vista fija en lo alto
sumido en tinieblas.

No veo pies inmaculados por esas aceras,
ni figurillas aladas
escorzadas
al estilo de Rubens o Domenichino,
salpicando el aire de plata,
ni oigo carros,
ni el de Elías ni el de Apolo
yendo de acá para allá
por las alturas.
Veo alpes, hielo, estrellas y blanco fulgor
en un silencio seco, elevado.

 

 

 

 

PROMENADE À TROIS

Por la tarde me vigilaron muy de cerca.
Él tenía los ojos negros,
azules, ella:
los elementos naturales de la tarde.

Ahora soy azul y negro por entero.

 

 

 

 

HOMENAJE A LI PO

Combatí la fiebre,
compuse un poema,
creí poder dominar mi corazón, en exceso inmaduro:
hay que ser clásico.

Me dispuse entonces, sereno,
a gozar del claro día,
mas nos cruzamos de nuevo,
nos vimos de nuevo,

he vuelto a caer enfermo.

 

 

 

 

NOCTURNO

Por fin la tierra, anegada y cubierta de árboles,
respira mansamente.
En el hogar
todos reposan.
Solo yo me quedo
al fuego
leyendo…
el periódico…

Me entero
de que los políticos se pelean,
de que, en China,
los obreros hallan paz
en el opio.

Atizo el fuego.

Los lares de Pompeya,
vacíos

 

 

 

 

INVIERNO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA R. A.

En el agua plomiza los cisnes
se asemejan a espectros hostiles
de reyes
ofendidos por nuestra presencia.

¿Y no tienen razón?
Si nuestros corazones moran entre los muertos,
¿cómo osamos
venir aquí
y no morir?

 

 

 

 

DUBLÍN, ENERO DE 1920

¿Por qué habría de quedarme en un lugar insensible
en el que ni siquiera las mujeres son comprensivas,
ni se expresan con dignidad, ni son hermosas
ni dejan traslucir un mínimo destello de compasión
por las insensateces propias del amor?

 

 

 

 

CON MOTIVO DE LA MUERTE DE JOSEPH DJUGASHVLI, ALIAS STALIN

De los tres que lanzaron la bomba
a ninguno le creeríamos capaz
de envenenar un pozo.
E incluso nos podríamos plantear
que de sobra uno de ellos lo sabe,
ya sea partidario de Lázaro o de Creso,
que las opciones están limitadas
a Pedro, que lloró amargamente,
o a Lucifer, que no tiene lágrimas.

 

 

 

MacGreevy, Thomas. Poesía completa (Trad. Luis Ingelmo). Madrid; Bartleby editores, 2013.

 

EDWARD THOMAS

 

UN SOLDADO RASO

Este labrador muerto en combate durmió al raso
más de una noche helada, y con alegría
contestaba a adormecidos bebedores, dados a dormir en cama, todos pesados:
«En el arbusto de espino de la señora Greenland», decía,
«dormí». Nadie sabía en qué arbusto. Más allá del pueblo,
pasado ‘El Drover’, cien ven la colina
en Wiltshire. Y donde ahora al fin duerme,
más profundamente, en Francia, eso también lo mantiene en secreto.

 

 

 

 

EL MAJESTUOSO CIELO

Hoy quisiera poder tener el cielo,
las cimas de las altas colinas,
más allá del hogar del último hombre,
más allá de sus setos, de sus vacas,
donde podría ver, si así quisiera,
desde arriba, las ovejas y el grajo,
y de todas las cosas que se mueven
no ver más que las águilas arriba:
atrás quedan los árboles, la aulaga
y el espino. No hay nada aquí que impida
el deseo del ojo
por el cielo, no hay nada salvo el cielo.
Reniego de los bosques
y de todos:
los árboles y los setos que no son más
que malas hierbas sobre este lecho
del río que es el aire,
a la vez profundo y ancho, donde
yo soy como un pez que vive
entre barros y hierbajos, y no piensa
en lo que tiene encima.
Más valdría
ser una tenca
por lo poco que puedo hacer
aquí abajo en este lodo.
Incluso la tenca tiene días
en los que juega allá en la superficie,
entre hojas de nenúfar,
y ve el cielo, y tampoco se lamenta
si no puede ver nada:
mientras que yo, yo sé bien que los árboles
que hay bajo este majestuoso cielo
son hierbajos, fango de campos, y
ascendería para irme muy lejos,
hasta donde se encuentran los nenúfares.

 

 

 

 

EL CUCO

Ese es el cuco, dices. Yo no puedo oírlo.
La última vez que pude, no la recuerdo; pero sé
muy bien el año en que, por vez primera, dejé de oírlo.
Su sonido fue ahogado por mi marido que le gruñía a sus ovejas «¡Ho! ¡Ho!».

Diez veces gritó con voz enfadada
«¡Ho! ¡Ho!» pero no con ira,pues así lo hacía siempre.
Murió aquel verano, y así es como recuerdo
al cuco y su llamada, a los niños escuchando, y yo diciendo «No».

Y ahora, cuando decías, «¡Allí está!» Yo no escuchaba
para nada al cuco, sino el «¡Ho! ¡Ho!» de mi marido.
Y creo que aunque pudiera perder mi sordera
el canto del cuco se ahogaría con la voz de mis muertos.

 

 

 

 

DOS AVEFRÍAS

Bajo el cielo que sucede al crepúsculo
dos avefrías vuelan y cantan,
más blancas que la luna que cabalga
en lo alto sobre la masa negra, en silencio;
más negra que la tierra. Su canto
es el único sonido bajo el cielo.
Sólo ellas se mueven, ahora bajas, ahora altas,
y con alegría le cantan
al travieso cielo de la primavera,
cayendo en picado hacia la tierra, ascendiendo,
sobre el fantasma que se pregunta por qué
vuelan y cantan con tanta alegría,
por qué no eligen entre cielo y tierra,
mientras el cuarto menguante, en silencio,
cabalga, y la tierra descansa, en silencio.

 

 

 

 

CABEZA Y BOTELLA

Las colinas perderán el sol, la blanca aliaria
el zumbido de las abejas;
pero cabeza y botella echadas hacia atrás en el carro
nunca se separarán
hasta que yo esté frío como la medianoche y todas mis horas
sean flores sin abejas.
Él ni ve, ni oye, ni huele, ni piensa,
sólo bebe,
tranquilo en el jardín donde los troncos no yacen
más tranquilos.

 

 

 

 

EL VENDEDOR

Tiene una joroba como la de un simio en la espalda;
tiene una escasez abundante de dinero;
y salvo por un festivo abrigo del doble de su tamaño
no hay nada más simple sobre la faz de la tierra
xxxxxxen esta mañana radiante de mayo.

Pero el vendedor tiene una botella de cerveza;
conduce un carro y su mujer se sienta cerca
sin preocuparse por su escasez o su joroba;
y en cada sacudida ríen por el camino
xxxxxxen esta mañana radiante de mayo.

 

 

 

 

ELLA VENERA

Ella venera lo que dicen los pájaros salvajes
o lo que insinúan, o sus mofas, noche y día,
—tordo, mirlo, todos los que cantan en mayo,
xxxxxxy el chorlito sin canción,
halcón, lechuza y pájaro carpintero—.
Nunca le dicen una palabra
xxxxxxsobre su amado.

Ella se ríe de ellos por su inmadurez,
les grita por su despreocupación,
a ellos, que la ven sin su amado
xxxxxxy aun así cantan y parlotean
igual que cuando él no era un fantasma,
tampoco le preguntan jamás qué ha perdido
xxxxxxo cuál es el problema.

Aun así ella se imagina que los niños esconden
un secreto, y que los tordos riñen
porque ella cree que la muerte puede separarla
xxxxxxde su amado;
y ella ha dormido, tratando de traducir
la palabra que el cuco chilla a su compañero
xxxxxxuna y otra vez.

 

 

 

 

CINCUENTA HACES

Allí están, sobre sus extremos, los cincuenta haces
que una vez fueron parte de jóvenes avellanos y fresnos
en el bosque de Jenny Pink. Ahora, junto al seto,
bien apilados, crean una barrera por la que solo
puede aventurarse el ratón y el carrizo. La primavera
que viene un mirlo o un petirrojo harán su nido allí,
acostumbrados a ellos, pensando que permanecerán
para siempre, sea lo que sea eso para un pájaro:
esta primavera ya es demasiado tarde, ha llegado el vencejo.
Era un día caluroso para portarlos:
nunca podrán calentarme mejor, aunque deberán encender
varias hogueras de invierno. Antes de que se acaben
habrá terminado la guerra, muchas otras cosas
habrán acabado, quizá, que ya no puedo prever
o controlar más de lo que pueden el petirrojo o el carrizo.

 

 

 

 

ÁLAMOS

Día y noche, salvo en invierno, sin importar el tiempo,
por encima de la posada, de la herrería y de la tienda,
los álamos allá en el cruce hablan juntos
de la lluvia, hasta que sus últimas hojas caen de la copa.

Fuera, en la caverna del herrero resuenan
el martillo, la herradura y el yunque; fuer, en la posada
el tintineo, el zumbido, el rugido, el canto azaroso
—los sonidos que llevan cincuenta años sonando—.

El susurro de los álamos no se ahoga,
y por encima de los cristales opacos y de la carretera sin pasos,
vacía como el cielo, sin que cesen todos los demás
sonidos, convoca a sus espíritus de sus moradas,

una herrería en silencio, una posada quieta, ni yerra
en la desnuda luz lunar o la tiniebla espesa,
en tormenta o en la noche de los ruiseñores,
al convertir las encrucijadas en estancias fantasmales.

Y sería lo mismo si no hubiese casa alguna cerca.
Sin importar las inclemencias, los hombres o las épocas,
los álamos deben agitar sus hojas y los hombres oír, quizá,
pero tal vez sin escuchar, más de lo que escucharían mis versos.

Sople el viento que sople, mientras ellos y yo tengamos hojas
no podemos ser otra cosa que álamos
que sufren sin cesar y sin motivo,
o así piensan los hombres que gustan de otros árboles.

 

 

 

 

ESTE NO ES UN NIMIO CASO DE LO QUE ESTÁ BIEN O MAL

Este no es un nimio caso de lo que está bien o mal
que pueda ser juzgado por políticos
o filósofos. No odio a los alemanes, ni me enciendo
de amor por los ingleses, para satisfacer los periódicos.
Al lado de mi odio por cierto gordo patriota
mi odio hacia el káiser es verdadero amor:
es una especie de dios, golpeando un gong.
Pero no he de elegir entre los dos,
o entre la justicia y la injusticia. Saturado
con la guerra y la trifulca no leo más
que en la tormenta, fumando con el viento
a través del bosque. Dos calderos de bruja rugen.
De uno se elevará el día claro y alegre;
del otro saldrá una Inglaterra hermosa
y como su madre que murió ayer.
Poco sé o me importa si, estando distraído,
me pierdo algo que los historiadores
pueden rastrillar de las cenizas cuando, quizá,
el Fénix medite sereno sobre su conocimiento.
Pero con los mejores y peores ingleses
soy uno al gritar, Dios salve a Inglaterra, no sea cosa
que perdamos lo que los nunca esclavizados y el ganado bendijeron.
Las edades hicieron a aquella que nos hizo del polvo:
ella es todo lo que conocemos y por lo que vivimos, y confiamos
en que sea buena y que pueda resistir, queriéndola así:
y así como nos amamos entre nosotros, odiamos a nuestros enemigos.

 

 

 

 

LLUVIA

Lluvia, lluvia de medianoche, sólo la lluvia salvaje
sobre este barracón gris, y soledad, y yo
recordando de nuevo que al final moriré
y no podré oír la lluvia ni ofrecer mi gratitud
por su forma de lavarme, dejándome lo más limpio
que he estado desde que nacía a esta soledad.
Benditos son los muertos sobre los que llueve la lluvia:
pero ahora rezo para que ninguno de los que amé
se esté muriendo esta noche o yazga aún despierto
y en soledad, escuchando la lluvia,
sufriendo o sintiendo así una compasión
impotente entre los vivos y los muertos,
como agua fría entre juncos quebrados,
incontables juncos quebrados, altos y tiesos,
que, como yo, no poseen un amor que esta lluvia salvaje
no haya disuelto salvo el amor por la muerte,
si acaso es amor hacia aquello que es perfecto y
no puede, me cuentan las tempestades, decepcionar.

 

 

 

 

QUIZÁ PUEDA LLEGAR A AMARTE

Quizá pueda llegar a amarte
cuando ya estés muerto
y nada ya se pueda hacer
y quede mucho por hablar.

Arrepentirse será ese día
imposible
para ti y en vano podré
decirte la verdad.

Me dará lástima
tu impotencia:
ya no podrás hacer y deshacer
cuando marches allá,

no podrás perdonar
ni el funeral.
Pero mientras vivas todavía
yo no podré llegar a amarte.

 

 

 

 

Y A TI, HELEN

Y a ti, Helen, ¿qué debo darte a ti?
Te daría tantas cosas
si tuviera un almacén grande e infinito
ante mí de donde poder
escoger. Te daría juventud,
todo tipo de bellezas y verdad,
una mirada limpia tan buena como la mía,
tierras, aguas, flores, vino,
tantos hijos como tu corazón
pudiera desear, un arte mucho mejor
que el mío, todo lo que has perdido
lanzándolo sobre las aguas nómadas,
o habiéndomelo entregado. Si pudiera elegir
libremente en la gran casa de los tesoros
cualquier cosa de cualquier estante,
te devolvería tu propio ser,
y el poder para vislumbrar
lo que deseas sin que sea para ello tarde,
días hermosos, libres de preocupaciones
y ánimos para gozar de lo sórdido y de lo bello,
y a mí mismo, también, si pudiera encontrar
dónde estoy escondido y yo resultara amable.

 

 

 

 

ALGUNOS OJOS CONDENAN

Algunos ojos condenan la tierra que observan:
algunos esperan pacientemente a conocer mucho más
de lo que la tierra les puede decir: algunos se ríen del conjunto
como si fuera el capricho de hacer de otro: uno
conocí que se reía porque no vio, desde el hueso
hasta la cáscara, ni una sola cosa que mereciera la risa que su alma
tenía ya preparada al despertar: algunos ojos han comenzado
con la risa; algunos se quedan, espantados en la puerta.

Otros, también, he visto descansar, interrogarse, girar,
bailar, disparar. Y a muchos he amado al observarlos. De algunos
no podía apartar los ojos hasta que se alejaron
y murió el amor. No encontré mi meta.
Pero pensando en tus ojos, querida, me volví
mudo: pues ardían, y era a mí a quien quemaban.

 

 

 

 

EL SOL SOLÍA BRILLAR

El sol solía brillar cuando caminábamos lentamente
los dos juntos, nos parábamos y volvíamos
a comenzar, y a veces pensábamos, otras hablábamos,
según nos apeteciera, y con alegría nos despedíamos

cada noche. No había discusión
sobre en qué verja detenernos. Al qué será
y al pasado remoto les dábamos poca importancia.
Hablábamos de hombres o de poesía,

de rumores de la guerra remota
hasta que los dos nos desinteresábamos
por todo, menos por la sabrosa piel amarilla
de una manzana que las avispas habían agujereado;

o por el oscuro centinela de la salvia,
la más doméstica de las pequeñas flores sobre la tierra,
en el límite del bosque; o por el azafrán
de un pálido violeta como si hubieran nacido

en los campos sin sol de Hades. Recordamos
la guerra con la salida de la luna
que los soldados en el este lejano
contemplarían entonces. Sin embargo, nuestros ojos

podían también imaginar las Cruzadas
o las batallas de César. Todo
se desvanece como esos rumores,
como el agua brillante del arroyo

bajo la luz de la luna; como esos paseos
ahora; como nosotros al darlos; y
las manzanas caídas; todas las conversaciones
y los silencios; como la arena de la memoria

cuando la marea la cubre tarde o temprano
y otros hombres a través de otras flores
en esos mismos campos bajo la misma luna
siguen hablando y pasan horas más felices.

 

 

 

 

DESPUÉS DE QUE HABLES

Después de que hables
y de que quede claro
lo que decías,
mis ojos
se encuentran con los tuyos que revelan
—con tus mejillas y tu pelo—
algo más sabio,
más oscuro,
y muy distinto.
Del mismo modo la alondra
ama el polvo
y hace allí su nido
un minuto
antes de volar lejos
sola,
una estrella negra
parece
—una mota
de polvo que canta
y flota
en lo alto,
que sueña
y no arroja luz—.
Sé que tu lujuria
es amor.

 

 

 

 

HUBO UN TIEMPO

Hubo un tiempo en que esta pobre estructura era un todo
y yo tenía juventud y ninguna otra preocupación,
o ninguna que debía haber turbado un alma fuerte.
Aunque, a veces, envuelto por un aire gélido,
cuando mis talones le arrancaban una melodía
al pavimento de una ciudad que dejaba atrás,
nunca llegaba a percatarme de mi júbilo
porque era menos poderoso de lo que mi mente
había soñado. Dado que no podía presumir de fuerza
tanto como quisiera, de ser débil era de lo que presumía.
Buscaba la compasión aunque la odiaba, pero al final
la merecí. Oh, demasiado caro fue el precio.
Pero ahora que hay algo que reclama mi fuerza y juventud
como algo útil, reniego de esa edad,
del cuidado y de la debilidad que bien conozco —me niego
a admitir que no soy merecedor del salario que se le paga
a un hombre que entrega sus ojos y su aliento a cambio
de aquello que no exigiría su muerte ni se daría cuenta de ella—.

 

 

 

 

SE HAN IDO, SE HAN IDO DE NUEVO

Se han ido, se han ido de nuevo
mayo, junio, julio
y agosto se han ido,
han pasado, de nuevo,

nada memorable
salvo el hecho de verlos pasar,
como junto a los muelles vacíos
fluyen los ríos.

Y ahora, de nuevo,
bajo la lluvia de la cosecha,
las naranjas de Blenheim
caen sucias de los árboles,

como cuando yo era joven
—y cuando la que perdí estaba aquí—
—y cuando empezó la guerra
que convirtió a los jóvenes en estiércol—.

Mira la casa vieja,
anticuada, majestuosa,
oscura y sin habitantes,
con hierba que crece en vez

de las pisadas de los vivos,
la amabilidad, el conflicto;
en sus camas han yacido
jóvenes, amor, edad y dolor:

yo soy algo que se parece;
sólo que yo no estoy muerto,
aún respiro y me intereso
por la casa que no está oscura:

yo soy algo parecido;
ni una ventana para que se refleje el sol,
para que rompan los escolares
—ya las han roto todas—.

 

 

 

Thomas, Edward. Poesía completa (Trad. Ben Clark). Ourense; Ed. Linteo, 2012.

 

SOMBRA EN LOS CANTOS

 

esta noche he visto
pero no.

nadie es del color
del deseo más profundo.

 

 

 

 

LOS PEQUEÑOS CANTOS

xxxxxI

nadie me conoce yo hablo la noche
nadie me conoce yo hablo mi cuerpo
nadie me conoce yo hablo la lluvia
nadie me conoce yo hablo los muertos

 

 

xxxxxII

sólo palabras
las de la infancia
las de la muerte
las de la noche de los cuerpos

 

 

xxxxxIII

el centro
de un poema
xxxxxxxxxxxxes otro poema
el centro del centro
xxxxxxxxxxxxes la ausencia

en el centro de la ausencia
mi sombra es el centro
del centro del poema

 

 

xxxxxIV

una muñeca de huesos de pájaro
conduce los perros perfumados
de mis propias palabras que me vuelven

 

 

xxxxxVI

grietas en los muros
negros sortilegios
frases desolladas
poemas aciagos

 

 

xxxxxVII

Cubres con un canto la hendidura.
Creces en la oscuridad como una ahogada.
Oh cubre con más cantos la fisura, la hendidura, la desgarradura.

 

 

xxxxxVIII

en el mediodía de los muertos
princesa-paraje-sin-sol
come cardo
come abrojo

 

 

xxxxxXIII

una idea fija
una leyenda infantil
una desgarradura

el sol
como un gran animal oscuro

no hay más que yo
no hay qué decir

 

 

xxxxxXIV

qué es este espacio que somos
una idea fija
una leyenda infantil

hasta nueva orden
no cantaremos el amor
hasta nuevo orden

 

 

xxxxxXVIII

palabras reflejas que solas se dicen
en poemas que no fluyen yo naufrago
todo en mí se dice con su sombra
y cada sombra con su doble

 

 

 

 

EN ESTA NOCHE, EN ESTE MUNDO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Martha Isabel Moia

en esta noche en este mundo
las palabras del sueño de la infancia de la muerte
nunca es eso lo que uno quiere decir
la lengua natal castra
la lengua es un órgano de conocimiento
del fracaso de todo poema
castrado por su propia lengua
que es el órgano de la re-creación
del re-conocimiento
pero no el de la resurrección
de algo a modo de negación
de mi horizonte de maldoror con su perro
y nada es promesa
entre lo decible
que equivale a mentir
(todo lo que se pueda decir es mentira)
el resto es silencio
sólo que el silencio no existe

no
las palabras
no hacen el amor
hacen la ausencia
si digo agua ¿beberé?
si digo pan ¿comeré?

en esta noche en este mundo
extraordinario silencio el de esta noche
lo que pasa con el alma es que no se ve
lo que pasa con la mente es que no se ve
lo que pasa con el espíritu es que no se ve
¿de dónde viene esta conspiración de invisibilidades?
ninguna palabra es visible

sombras
recintos viscosos donde se oculta
la piedra de la locura
corredores negros
los he recorrido todos
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

mi persona está herida
mi primera persona del singular

escribo como quien con un cuchillo alzado en la oscuridad
escribo como diciendo
la sinceridad absoluta continuaría siendo
lo imposible
¡oh quédate un poco más entre nosotros!

los deteriores de las palabras
deshabitando el palacio del lenguaje
el conocimiento entre las piernas
¿qué hiciste del don del sexo?
oh mis muertos
me los comí me atraganté
no puedo más de no poder más

palabras embozadas
todo se desliza
hacia la negra licuefacción

y el perro de maldoror
en esta noche en este mundo
donde todo es posible
salvo
el poema

hablo
sabiendo que no se trata de eso
siempre no se trata de eso
hoy ayúdame a escribir el poema más prescindible
xxxxel que no sirva ni para
xxxxser inservible
ayúdame a escribir palabras
en esta noche en este mundo

 

 

 

 

entrar entrando adentro de una música al suicidio al nacimiento

 

 

 

 

No [poder] querer más vivir sin saber qué vive en lugar mío ni escri-
bir si para herirme la vida toma formas tan extrañas.

 

 

 

 

La noche soy y hemos perdido.
Así hablo yo, cobardes.
La noche ha caído y ya se ha pensado en todo

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSeptiembre de 1972

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

INFIERNOS EN LA NOCHE DEL MUNDO

 

COLD IN HAND BLUES

y qué es lo que vas a decir
voy a decir solamente algo
y qué es lo que vas a hacer
voy a ocultarme en el lenguaje
y por qué
tengo miedo

 

 

 

 

LA PALABRA QUE SANA

xxEsperando que un mundo sea desenterrado por el lenguaje, alguien
canta el lugar en que se forma el silencio. iLuego icomprobará ique ino
porque se muestre furioso existe el mar, ni tampoco el mundo. Por eso
cada palabra dice lo que dice y además más y otra cosa.

 

 

 

 

cuidado con las palabras
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(dijo)
cuidado
xxxxxxxxte hundirán en la cárcel
cuidado
no despertar a las palabras
acuéstate en las arenas negras
y que el mar te entierre
y que los cuervos se suiciden en tus ojos cerrados
cuídate
xxxxxxxno tientes a los ángeles de las vocales
no atraigas frases
xxxxxxxxxxxxxxxxpoemas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxversos
no tienes nada que decir
nada que defender
sueña sueña que no estás aquí
que ya te has ido
que todo ha terminado

 

 

 

 

los ojos
hablan o justo
ojos que se abren
arrojan lo sobrante
ojos
xxxxno palabras
ojos
xxxxno promesas
trabajo con mis ojos
en construir
en reparar
en reconstruir
algo parecido a una mirada humana
a un poema de hombre
a un canto lejano del bosque

 

 

 

 

SE PROHÍBE MIRAR EL CÉSPED

xxManiquí idesnudo ientre iescombros. iIncendiaron ila ividriera, ite
abandonaron en posición de ángel petrificado. No invento: iesto ique
digo es una imitación de la naturaleza, una naturaleza muerta. Hablo
de mí, naturalmente.

 

 

 

 

BUSCAR

xxNo es un verbo sino un vértigo. No indica acción. No quiere decir
ir al encuentro de alguien sino yacer porque alguien no viene.

 

 

 

 

PEQUEÑOS POEMAS EN PROSA

xxSe cerró el sol, se cerró el sentido del sol, se iluminó el sentido de
cerrarse.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx*

 

xxLlega un día en que la poesía se ihace isin ilenguaje, idía ien ique ise
convocan ilos igrandes iy ipequeños ideseos diseminados en los versos,
reunidos de súbito en dos ojos, los mismos que tanto alababa en la fre-
nética ausencia de la página en blanco.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx*

 

xxEnamorada de las palabras, que crean noches pequeñas en lo in-
creado del día y su vacío feroz.

 

 

 

 

MEMORIAL FANTASMA

xxNoche ciegamente día. Sueño del cuerpo transparente como un ár-
bol de vidrio.
xxHorror de buscar tus ojos en el espacio lleno de gritos del poema.

 

 

 

 

AFFICHE

me esforcé tanto
por aprender a leer
en mi llanto

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

ALEJANDRA PIZARNIK Y JANIS JOPLIN

 

PARA JANIS JOPLIN

xxxxx(fragmento)

a cantar dulce y a morirse luego.
no:
a ladrar.

así como duerme la gitana de Rousseau.
así cantás, más las lecciones de terror.

hay que llorar hasta romperse
para crear o decir una pequeña canción,
gritar tanto para cubrir los agujeros de la ausencia
eso hiciste vos, eso yo.
me pregunto si eso no aumentó el error.

hiciste bien en morir.
por eso te hablo,
por eso me confío a una niña monstruo.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx1972

 

 

 

Pizarnik, Alejandra. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2015.

 

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más