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Posts Tagged ‘octavio paz’

CUATRO POEMAS DE OCTAVIO PAZ

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MADRIGAL

Más transparente
que esa gota de agua
entre los dedos de la enredadera
mi pensamiento tiende un puente
de ti misma a ti misma
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMírate
más real que el cuerpo que habitas
fija en el centro de mi frente

Naciste para vivir en una isla

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TROWBRIDGE STREET

xxxxx4

Esta hora tiene la forma de una pausa
La pausa tiene tu forma
Tú tienes la forma de una fuente
no de agua sino de tiempo
En lo alto del chorro de la fuente
saltan mis pedazos
el fui xxel soy xxel no soy todavía
Mi vida no pesa
xxxxxxxxxxxxxxxxEl pasado se adelgaza
El futuro es un poco de agua en tus ojos

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DOS EN UNO

xxxxxxxxxxxxxxxxBaja
xxxxxxxxxxxxxxdesnuda
xixla lunaxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla mujer
por el pozoxxxxxxxxxxxxxxxxxpor mis ojos

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CUARTETO

xxxxxII

Hay turistas también en esta playa,
hay la muerte en bikini y alhajada,

nalgas, vientres, cecinas, lomos, bofes,
la cornucopia de fofos horrores,

plétora derramada que anticipa
el gusano y su cena de cenizas.

Contiguos, separados por fronteras
rigurosas y tácitas, no expresas,

hay vendedores, puestos de fritangas,
alcahuetes, parásitos y parias:

el hueso, la bazofia, el pringue, el podre…
Bajo un sol imparcial, ricos y pobres.

No los ama su Dios y ellos tampoco:
como a sí mismos odian a su prójimo.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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HABLO DE LA CIUDAD

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HABLO DE LA CIUDAD

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Eliot Weinberger

xxnovedad de hoy y ruina de pasado mañana, enterrada y resucitada cada día,
xxconvivida en calles, plazas, autobuses, taxis, cines, teatros, bares, hoteles, palomares, catacumbas,
xxla ciudad enorme que cabe en un cuarto de tres metros cuadrados inacabable como una galaxia,
xxla ciudad que nos sueña a todos y que todos hacemos y deshacemos y rehacemos mientras soñamos,
xxla ciudad que todos soñamos y que cambia sin cesar mientras la soñamos,
xxla ciudad que despierta cada cien años y se mira en el espejo de una palabra y no se reconoce y otra vez se echa a dormir,
xxla ciudad que brota de los párpados de la mujer que duerme a mi lado y se convierte,
xxcon sus monumentos y sus estatuas, sus historias y sus leyendas,
xxen un manantial hecho de muchos ojos y cada ojo refleja el mismo paisaje detenido,
xxantes de las escuelas y las prisiones, los alfabetos y los números, el altar y la ley:
xxel río que es cuatro ríos, el huerto, el árbol, la Varona y el Varón vestidos de viento
xx—volver, volver, ser otra vez arcilla, bañarse en esa luz, dormir bajo esas luminarias,
xxflotar sobre las aguas del tiempo como la hoja llameante del arce que arrastra la corriente,
xxvolver, ¿estamos dormidos o despiertos?, estamos, nada más estamos, amanece, es temprano,
xxestamos en la ciudad, no podemos salir de ella sin caer en otra, idéntica aunque sea distinta,
xxhablo de la ciudad inmensa, realidad diaria hecha de dos palabras: los otros,
xxy en cada uno de ellos hay un yo cercenado de un nosotros, un yo a la deriva,
xxhablo de una ciudad construida por los muertos, habitada por sus tercos fantasmas, regida por su despótica memoria,
xxla ciudad con la que hablo cuando no hablo con nadie y que ahora me dicta estas palabras insomnes,
xxhablo de las torres, los puentes, los subterráneos, los hangares, maravillas y desastres,
xxel Estado abstracto y sus policías concretos, sus pedagogos, sus carceleros, sus predicadores,
xxlas tiendas en donde hay de todo y gastamos todo y todo se vuelve humo,
xxlos mercados y sus pirámides de frutos, rotación de las cuatro estaciones, las reses en canal colgando de los garfios, las colinas de especias y las torres de frascos y conservas,
xxtodos los sabores y los colores, todos los olores y todas las materias, la marea de las voces —agua, metal, madera, barro—, el trajín, el regateo y el trapicheo desde el comienzo de los días,
xxhablo de los edificios de cantería y de mármol, de cemento, vidrio, hierro, del gentío en los vestíbulos y portales, de los elevadores que suben y bajan como el mercurio en los termómetros,
xxde los bancos y sus consejos de administración, de las fábricas y sus gerentes, de los obreros y sus máquinas incestuosas,
xxhablo del desfile inmemorial de la prostitución por calles largas como el deseo y como el aburrimiento,
xxdel ir y venir de los autos, espejo de nuestros afanes, quehaceres y pasiones (¿por qué, para qué, hacia dónde?),
xxde los hospitales siempre repletos y en los que siempre morimos solos,
xxhablo de la penumbra de ciertas iglesias y de las llamas titubeantes de los cirios en los altares,
xxtímidas lenguas con las que los desamparados hablan con los santos y con las vírgenes en un lenguaje ardiente y entrecortado,
xxhablo de la cena bajo la luz tuerta en la mesa coja y los platos desportillados,
xxde las tribus inocentes que acampan en los baldíos con sus mujeres y sus hijos, sus animales y sus espectros,
xxde las ratas en el albañal y de los gorriones valientes que anidan en los alambres, en las cornisas y en los árboles martirizados,
xxde los gatos contemplativos y de sus novelas libertinas a la luz de la luna, diosa cruel de las azoteas,
xxde los perros errabundos, que son nuestros franciscanos y nuestros bhikkus, los perros que desentierran los huesos del sol,
xxhablo del anacoreta y de la fraternidad de los libertarios, de la conjura de los justicieros y de la banda de los ladrones,
xxde la conspiración de los iguales y de la sociedad de amigos del Crimen, del club de los suicidas y de Jack el Destripador,
xxdel Amigo de los Hombres, afilador de la guillotina, y de César, Delicia del Género Humano,
xxhablo del barrio paralítico, el muro llagado, la fuente seca, la estatua pintarrajeada,
xxhablo de los basureros del tamaño de una montaña y del sol taciturno que se filtra en el polumo,
xxde los vidrios rotos y del desierto de chatarra, del crimen de anoche y del banquete del inmortal Trimalción,
xxde la luna entre las antenas de la televisión y de una mariposa sobre un bote de inmundicias,
xxhablo de madrugadas como vuelo de garzas en la laguna y del sol de alas transparentes que se posa en los follajes de piedra de las iglesias y del gorjeo de la luz en los tallos de vidrio de los palacios,
xxhablo de algunos atardeceres al comienzo del otoño, cascadas de oro incorpóreo, transfiguración de este mundo, todo pierde cuerpo, todo se queda suspenso,
xxla luz piensa y cada uno de nosotros se siente pensado por esa luz reflexiva, durante un largo instante el tiempo se disipa, somos aire otra vez,
xxhablo del verano y de la noche pausada que crece en el horizonte como un monte de humo que poco a poco se desmorona y cae sobre nosotros como una ola,
xxreconciliación de los elementos, la noche se ha tendido y su cuerpo es un río poderoso de pronto dormido, nos mecemos en el oleaje de su respiración, la hora es palpable, la podemos tocar como un fruto,
xxhan encendido las luces, arden las avenidas con el fulgor del deseo, en los parques la luz eléctrica atraviesa los follajes y cae sobre nosotros una llovizna verde y fosforescente que nos ilumina sin mojarnos, los árboles murmuran, nos dicen algo,
xxhay calles en penumbra que son una insinuación sonriente,, no sabemos adónde van, tal vez al embarcadero de las islas perdidas,
xxhablo de las estrellas sobre las altas terrazas y de las frases indescifrables que escriben en la piedra del cielo,
xxhablo del chubasco rápido que azota los vidrios y humilla las arboledas, duró veinticinco minutos y ahora allá arriba hay agujeros azules y chorros de luz, el vapor sube del asfalto, los coches relucen, hay charcos donde navegan barcos de reflejos,
xxhablo de nubes nómadas y de una música delgada que ilumina una habitación en un quinto piso y de un rumor de risas en mitad de la noche como agua remota que fluye entre raíces y yerbas,
xxhablo del encuentro esperado con esa forma inesperada en la que encarna lo desconocido y se manifiesta a cada uno:
xxojos que son la noche que se entreabre y el día que despierta, el mar que se tiende y la llama que habla, pechos valientes: marea lunar,
xxlabios que dicen sésamo y el tiempo se abre y el pequeño cuarto se vuelve jardín de metamorfosis y el aire y el fuego se enlazan, la tierra y el agua se confunden,
xxo es el advenimiento del instante en que allá, en aquel otro lado que es aquí mismo, la llave se cierra y el tiempo cesa de manar;
xxinstante del hasta aquí, fin del hipo, del quejido y del ansia, el alma pierde cuerpo y se desploma por un agujero del piso, cae en sí misma, el tiempo se ha desfondado, caminamos por un corredor sin fin, jadeamos en un arenal,
xx¿esa música se aleja o se acerca, esas luces pálidas se encienden o apagan?, canta el espacio, el tiempo se disipa: es el boqueo, es la mirada que resbala por la lisa pared, es la pared que se calla, la pared,
xxhablo de nuestra historia pública y de nuestra historia secreta, la tuya y la mía,
xxhablo de la selva de piedra, el desierto del profeta, el hormiguero de almas, la congregación de tribus, la casa de los espejos, el laberinto de ecos,
xxhablo del gran rumor que viene del fondo de los tiempos, murmullo incoherente de naciones que se juntan o dispersan, rodar de multitudes y sus armas como peñascos que se despeñan, sordo sonar de huesos cayendo en el hoyo de la historia,
xxhablo de la ciudad, pastora de siglos, madre que nos engendra, nos inventa y nos olvida.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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LECTURA DE JOHN CAGE

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LECTURA DE JOHN CAGE

Leído
xxxxxxdesleído:
Music without measurements,
sounds passing through circumstances
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Dentro de mí los oigo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpasar afuera,
fuera de mí los veo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxpasar conmigo.
Yo soy la circunstancia.
Música:
xxxxxxxxoigo adentro lo que veo afuera,
xxxxxxxxveo dentro lo que oigo afuera.
(No puedo oírme oír: Duchamp.)
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSoy
una arquitectura de sonidos
instantáneos
xxxxxxxxxxxxsobre
un espacio que se desintegra.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Everything
we come across is to the point.)

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa música
inventa al silencio,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxla arquitectura
inventa al espacio.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxFábricas de aire.
El silencio
xxxxxxxxxxes el espacio de la música:
un espacio
xxxxxxxxxxxinextenso:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno hay silencio
salvo en la mente.
xxxxxxxxxxxxxxxxxEl silencio es una idea,
xxxxxxxxxxxxxxxxxla idea fija de la música.
La música no es una idea:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxes movimiento,
sonidos caminando sobre el silencio.
(Not one sound fears the silence
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxthat extinguishes it.)
Silencio es música,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxmúsica no es silencio.
Nirvana es Samsara,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxSamsara no es Nirvana.
El saber no es saber:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxrecobrar la ignorancia,
saber del saber.
xxxxxxxxxxxxxxxxNo es lo mismo
oír los pasos de esta tarde
entre los árboles y las casas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque
ver la misma tarde ahora
entre los mismos árboles y casas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdespués de leer
Silence:
xxxxxxxNirvana es Samsara,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsilencio es música.
(Let life obscure
xxxxxxxxxxxxxxxthe difference between art and life.)
Música no es silencio:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno es decir
lo que dice el silencio,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxes decir
lo que no dice.
xxxxxxxxxxxxxxxSilencio no tiene sentido,
xxxxxxxxxxxxxxxsentido no tiene silencio.
Sin ser oída
xxxxxxxxxxxxla música se desliza entre ambos.
(Every something is an echo of nothing.)
En el silencio de mi cuarto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel rumor de mi cuerpo:
inaudito.
xxxxxxxxxUn día oiré sus pensamientos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa tarde
se ha detenido:
xxxxxxxxxxxxxxxno obstante —camina.
Mi cuerpo oye al cuerpo de mi mujer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(a cable of sound)
y le responde:
xxxxxxxxxxxxxxesto se llama música.
La música es real,
xxxxxxxxxxxxxxxxxel silencio es una idea.
John Cage es japonés
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy no es una idea:
es sol sobre nieve.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxSol y nieve no son lo mismo:
el sol es nieve y la nieve es nieve
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxo
el sol no es nieve ni la nieve es nieve
o
xJohn Cage no es americano
(U.S.A. is determined to keep the Free World free,
U.S.A. determined)

xxxxxxxxxxxxxxxxxo
John Cage es americano
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(that the U.S.A. may become
just another part of the world.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo more, no less.)
La nieve no es sol,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxla música no es silencio,
el sol es nieve,
xxxxxxxxxxxxxxel silencio es música.
(The situation must be Yes-and-No,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxnot either-or)
Entre el silencio y la música,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel arte y la vida,
la nieve y el sol
xxxxxxxxxxxxxxxhay un hombre.
Ese hombre es John Cage
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(committed
to the nothing in between).
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDice una palabra:
no nieve no sol,
xxxxxxxxxxxxxxxuna palabra
que no es
xxxxxxxxxxsilencio:
A year from Monday you will hear it.

La tarde se ha vuelto invisible.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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DOS POEMAS DE ‘DÍAS HÁBILES’

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MADRUGADA

Rápidas manos frías
retiran una a una
las vendas de la sombra
Abro los ojos
xxxxxxxxxxxxxtodavía
estoy vivo
xxxxxxxxxxen el centro
de una herida todavía fresca.

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AQUÍ

Mis pasos en esta calle
resuenan
xxxxxxxxxen otra calle
donde
xxxxxxxoigo mis pasos
pasar en esta calle
donde

Sólo es real la niebla

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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LA VIDA SENCILLA

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LA VIDA SENCILLA

Llamar al pan el pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida;
bailar el baile sin perder el paso;
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes —papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento—
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos…
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos y del polvo.

xxxxxxxxxxxxxxxxxENVÍO

Tal sobre el muro rotas uñas graban
un nombre, una esperanza, una blasfemia,
sobre el papel, sobre la arena, escribo
estas palabras mal encadenadas.
Entre sus secas sílabas acaso
un día te detengas: pisa el polvo,
esparce la ceniza, sé ligera
como la luz ligera y sin memoria
que brilla en cada hoja, en cada piedra,
dora la tumba y dora la colina
y nada la detiene ni apresura.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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CUATRO POEMAS DE ‘CALAMIDADES Y MILAGROS’

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LAS PALABRAS

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.

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LA CAÍDA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA la memoria de Jorge Cuesta

xxxxxI

Abre simas en todo lo creado,
abre el tiempo la entraña de lo vivo,
y en la hondura del pulso fugitivo
se precipita el hombre desangrado.

¡Vértigo del minuto consumado!
En el abismo de mi ser nativo,
en mi nada primera, me desvivo:
yo mismo frente a mí, ya devorado.

Pierde el alma su sal, su levadura,
en concéntricos ecos sumergida,
en sus cenizas anegada, obscura.

Mana el tiempo su ejército impasible,
nada sostiene ya, ni mi caída,
transcurre solo, quieto, inextinguible.

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xxxxxII

Prófugo de mi ser, que me despuebla
la antigua certidumbre de mí mismo,
busco mi sal, mi nombre, mi bautismo,
las aguas que lavaron mi tiniebla.

Me dejan tacto y ojos sólo niebla,
niebla de mí, mentira y espejismo:
¿qué soy, sino la sima en que me abismo,
y qué, sino el no ser, lo que me puebla?

El espejo que soy me deshabita:
un caer en mí mismo inacabable
al horror de no ser me precipita.

Y nada queda sino el goce impío
de la razón cayendo en la inefable
y helada intimidad de su vacío.

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LA CALLE

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también la isa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está obscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.

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ENTRE LA PIEDRA Y LA FLOR

xxxxxIV

El dinero y su rueda,
el dinero y sus números huecos,
el dinero y su rebaño de espectros.

El dinero es una fastuosa geografía:
montañas de oro y cobre,
ríos de plata y níquel,
árboles de jade
y la hojarasca del papel moneda.

Sus jardines son asépticos,
su primavera perpetua está congelada,
son flores son piedras preciosas sin olor,
sus pájaros vuelan en ascensor,
sus estaciones giran al compás del reloj.

El planeta se vuelve dinero,
el dinero se vuelve número,
el número se come al tiempo,
el tiempo se come al hombre,
el dinero se come al tiempo.

La muerte es un sueño que no sueña el dinero.

El dinero no dice tú eres:
el dinero dice cuánto.

Más malo que no tener dinero
es tener mucho dinero.

Saber contar no es saber cantar.

Alegría y pena
ni se compran ni se venden.

La pirámide niega al dinero,
el ídolo niega al dinero,
el brujo niega al dinero,
la Virgen, el Niño y el Santito
niegan al dinero.

El analfabetismo es una sabiduría
ignorada por el dinero.

El dinero abre las puertas de la casa del rey,
cierra las puertas del perdón.

El dinero es el gran prestidigitador.
Evapora todo lo que toca:
tu sangre y tu sudor,
tu lágrima y tu idea.
El dinero te vuelve ninguno.

Entre todos construimos
el palacio del dinero:
el gran cero.

No el trabajo: el dinero es el castigo.
El trabajo nos da de comer y dormir:
el dinero es la araña y el hombre la mosca.
El trabajo hace las cosas:
el dinero chupa la sangre de las cosas.
El trabajo es el techo, la mesa, la cama:
el dinero no tiene cuerpo ni cara ni alma.

El dinero seca la sangre del mundo,
sorbe el seso del hombre.

Escalera de horas y meses y años:
allá arriba encontramos a nadie.

Monumento que tu muerte levanta a la muerte.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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DOS CUERPOS

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DOS CUERPOS

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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DOS POEMAS DE PIERRE REVERDY TRADUCIDOS POR OCTAVIO PAZ

 

SOL

xxAlguien acaba de irse
En el cuarto
xxxxxxxxxxxxQueda un suspiro
Vida que deserta

xxLa calle
xxxxxY la ventana abierta

Un rayo de sol
sobre el césped

 

 

 

 

PASILLO

Somos dos
xxxxxxxEn la misma línea donde todo se alinea
xxxxxxxEn los meandros de la noche
Hay una palabra en medio
xxxxxxxxxDos bocas que no se ven
xxxxxxxxxUn ruido de pasos
Un cuerpo ligero se desliza hacia el otro
xxxxxxxxxxxxxxLa puerta tiembla
Pasa una mano
xxxxxxxxxxxxxxxUno quisiera abrir
xxxxxxxxxxEl rayo claro erguido
xxxxxxxxxxAllí frente a mí
xxY lo que nos separa es el fuego
En la sombra donde tu perfil se pierde
xxxxxxxxxxxxxxUn minuto sin respirar
Al pasar tu aliento me ha quemado

 

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