Archivo

Posts Tagged ‘no’

NO

diciembre 17, 2015 Deja un comentario

Idea Vilariño'

 

xxxxx1

Ni con delicadeza
ni con cuidado.
Acaso
tiene delicadeza
vivir
romperse el alma.

 

 

 

 

xxxxx2

Uno siempre está solo
pero
a veces
está más solo.

 

 

 

 

xxxxx4

Quiénes somos
qué pasa
qué extraña historia es ésta
por qué la soportamos
si es a nuestra costa
por qué nos soportamos
por qué hacemos el juego.

 

 

 

 

xxxxx5

Alzar los ojos
al misterio abismal de las estrellas
que será a no dudarlo
algo tan sucio
tan mezquino y tan sucio
como esto.

 

 

 

 

xxxxx7

Cómo olvidarse cómo
desalojar el crudo
recuerdo de la muerte
esa desgarradora memoria
esa herida.
Si es el precio increíble
el altísimo orgullo.

 

 

 

 

xxxxx8

Es mentira.
Sin duda.
Pero qué
pero cómo
pero de qué otro modo
con qué cara
seguir vivo
seguir.

 

 

 

 

xxxxx9

Tuve que ir
sin dudas
sin reproches
sin asco
y entregada
sin nombre
ya sin mí
ya sin nada
poner de buena gana
la cabeza en el tajo.

 

 

 

 

xxxxx10

Decir no
decir no
atarme al mástil
pero
deseando que el viento lo voltee
que la sirena suba y con los dientes
corte las cuerdas y me arrastre al fon-
do
diciendo no no no
pero siguiéndola.

 

 

 

 

xxxxx11

La vergüenza
el bochorno
de no tener excusas
porque esto esto
maldita sea
esto
es gratuito
gratuito.

 

 

 

 

xxxxx12

Por ahora
en lo oscuro
como un perro despierto.
Por ahora.
Después
igual
sin mí
seguirá hacia su fin
la larga historia.

 

 

 

 

xxxxx14

Sólo esperar que caigan
que se gasten
que pasen
los días
los minutos
los segundos que quedan

 

 

 

 

xxxxx16

Qué asco
qué vergüenza
este animal ansioso
apegado a la vida.

 

 

 

 

xxxxx19

Alguno de estos días
se acabarán las bromas
y todo eso
esa farsa
esa juguetería
las marionetas sucias
los payasos
habrán sido la vida.

 

 

 

 

xxxxx22

Si te murieras tú
y se murieran ellos
y me muriera yo
y el perro
qué limpieza.

 

 

 

 

xxxxx23

Si solos
qué
estemos solos.
Estemos solos
pues
dejémonos de cosas.

 

 

 

 

xxxxx24

Y diré que estoy triste
qué otra cosa decir
nada más
que estoy triste.
Estoy triste.
Eso es todo.

 

 

 

 

xxxxx25

Estoy
y arrecia el viento
y truena
y llueve
y canta el mar
y estoy aquí
nadie
sin nadie.

 

 

 

 

xxxxx26

Quiero morir. No quiero
oír ya más campanas.
Campanas ‒qué metáfora‒
o cantos de sirena
o cuentos de hadas
cuentos del tío ‒vamos‒.
Simplemente no quiero
no quiero oír más nada.

 

 

 

 

xxxxx27

Qué gran cosa la vida
qué gran cosa qué don
qué carga qué viaje
de arena gruesa qué
roca de Sisifó
por emplear alguna
aunque mal acentuada
‒la métrica la métrica‒
metáfora elegante.

 

 

 

 

xxxxx28

Ya no tengo
no quiero
tener ya más preguntas
ya no tengo
no quiero
tener ya más respuestas.
Tendría que sentarme en un banquito
y esperar que termine.

 

 

 

 

xxxxx29

Que no sirve para nada
ni tiene pies ni cabeza
que no quiero
que no acepto
y que no hay obligación
y qué me importa.

 

 

 

 

xxxxx32

Qué horror
si hubiera dios
y si esas dos estrellas
pequeñas parpadeantes y gemelas
fueran los dos ojitos
mezquinos
acechantes
malévolos
de dios.

 

 

 

 

xxxxx34

No sé quién soy.
Mi nombre
ya no me dice nada.
No sé qué estoy haciendo.
Nada tiene que ver ya más
con nada.
Tampoco yo
tengo que ver con nada.
Digo yo
por decirlo de algún modo.

 

 

 

 

xxxxx35

xxxxxYO

Yo quiero
yo no quiero
yo aguanto
yo me olvido
y digo no
yo niego
yo digo será inútil
yo dejo
yo desisto
yo quisiera morirme
yo yo yo
yo.
Qué es eso.

 

 

 

 

xxxxx36

Se cerraron las puertas
sin ruido se cerraron
sonaron las trompetas
o sólo un bocinazo
y nos quedamos fuera
arañando sin fuerzas
dando débiles golpes
con las frágiles uñas doloridas.

 

 

 

 

xxxxx37

En el fondo del pozo
oliendo el agua sucia
los miasmas nauseabundos
con la cara pegada
a las últimas heces
sin más remedio que
comerse la resaca
que dejó al retirarse
la espléndida marea.

 

 

 

 

xxxxx38

La miel amarga
el cielo blanco
el mar asqueante
el perro
desgarrándome el cuello
y tú
un hacha en la mano
amenazándome.

 

 

 

 

xxxxx39

Me cortan las dos manos
los dos brazos
las piernas
me cortan la cabeza.
Que me encuentren.

 

 

 

 

xxxxx40

xxxxxLa metamorfosis

Entonces soy los pinos
soy la arena caliente
soy una brisa suave
un pájaro liviano delirando en el aire
o soy la mar golpeando de noche
soy la noche.
Entonces no soy nadie.

 

 

 

 

xxxxx42

Llueve a cántaros
llueve
tantos años
que llueve
que en la habitación triste
sin luz
escucho
miro.

 

 

 

 

xxxxx43

Como un jazmín liviano
que cae sosteniéndose en el aire
que cae cae
cae.
Y qué va a hacer.

 

 

 

 

xxxxx44

Como un perro que aúlla interminable
que aúlla inconsolable
a la luna
a la muerte
a su tan breve vida.
Como un perro.

 

 

 

 

xxxxx45

Como el que desvelado
a eso de las cuatro
mira con ojos tristes
a su amante que duerme
descifrando la vieja eterna estafa.

 

 

 

 

xxxxx46

Como aquel que se saca los zapatos y suspira
y se deja caer con ropa y todo
y sin mirar
sin ver
fija en el techo
anchos ojos vacíos.

 

 

 

 

xxxxx47

Como un disco acabado
que gira y gira y gira
ya sin música
empecinado y mudo
y olvidado.
Bueno
así.

 

 

 

 

xxxxx48

Cómo aceptar la falta
de savia
de perfume
de agua
de aire.
Cómo.

 

 

 

 

xxxxx49

Uno vive
con los muertos
que están ahí
con los sufrientes vive
y con los despistados
y con los presos
vive.

 

 

 

 

xxxxx50

Pasa se va se pierde
no se detiene
fluye
mana incansablemente
se escapa de las manos
corre vuela a su fin
se desliza
se apaga
se aniquila
se extingue
se deshace
se acaba.

 

 

 

 

xxxxx51

xxxxxEpitafio

No abusar de palabras
no prestarle
demasiada atención.
Fue simplemente que
la cosa se acabó.
¿Yo me acabé?
Una fuerza
una pasión honesta y unas ganas
unas vulgares ganas
de seguir.
Fue simplemente eso.

 

 

 

 

xxxxx52

Silba y silba
hilo de oro
¿de plata?
silba y silba.
Y los oros la luz
y el sol se van
se van.
Silba feliz.
No sabe.

 

 

 

 

xxxxx57

Tanto que estuve amando
tanto tiempo
tanto que amé
que tuve
y que ya dejo
porque este mundo mío
ya no es mío
porque ahora abandono
y resigno
y me voy
y doy la espalda.

 

 

 

 

xxxxx58

Inútil decir más.
Nombrar alcanza.

 

 

 

Vilariño, Idea. Poesía completa. Barcelona; Ed. Lumen, 2008.

 

BIOGRAFÍA

septiembre 18, 2013 Deja un comentario

biografia

 

NO

Aquí no volveré jamás. Aquí he sufrido.
Aquí he sufrido sin que nadie se beneficie.
Ese dolor fue una mortaja
que asfixiaba mis horas, mis semanas, mis meses
y pervertía mi corazón. No volveré.
Si a esos muros, si a esas imágenes
logra olvidarlas mi sereno rencor,
si ese fardo de sufrimiento estéril
se desprende algún día de mi memoria
todo eso morirá; deseo su muerte. Que desaparezca.
Nada creció, nadie creció, fue todo
contracción, pérdida, sarcasmo. Me voy.
Me alejo de esto para siempre.
Y no haré una elegía (este poema
ya ha degollado a la nostalgia):
y no haré una elegía, pues si sublimo
a ese dolor bastardo tendré que despreciarme.
Me voy de aquí, untando orgullo
en ese fracaso sin grandeza, aplico en él
una pomada de coraje. Perdí tiempo y sosiego,
tal vez salud; pero mi vida es mía.
Si existen sufrimientos que enriquecen
la vida propia o la de los otros, este no tuvo
esa coartada; fue un dolor ilegítimo,
conservarlo sería cobarde y vergonzoso:
la constancia merece algo más verdadero.
Muros, gestos, imágenes, meses de estepa,
quedáos ahí; yo me incorporo y me destierrro.
La renuncia a un dolor inútil es respeto
a la libertad. Adiós, barrotes,
me llevo la pasión de sol, os dejo uno que fui
y que en esta página ha muerto. Me llevo
lo que queda de mi alegría.
Si vuelvo alguna vez, que me escupan aquéllos
que viven y que mueren por algo.

 

 

 

RECUERDO DE INFANCIA

Hoy el periódico traía sangre igual que de costumbre
venía chorreando como la tráquea de un ternero sacrificado
he visto chotos cabras vacas durante su degüello
bajo el agujero del cuello una orza se va llenando de sangre
los animales se contraen en sacudidas cada vez más nimias
de pronto ya no respiran por la nariz ni por la boca
sino por la abertura que la navaja hizo en la tráquea
en la cual aparecen burbujas a cada nueva respiración
a menudo parece que están completamente muertos
y no obstante aún se agitan una o dos veces suavemente
ahora sus ojos ya no miran tienen como una niebla
un teloncillo de color indeterminado que recuerda al ceniza
entonces el carnicero se incorpora con las manos manchadas
y procede a desollar y trocear al animal cadáver
para después pesarlo venderlo en porciones hacer su negocio

hoy el periódico traía sangre lo mismo que otros días
acaso unos cuantos estertores más que de hábito
pero cómo saberlo hay países que no especifican
por ejemplo el departamento de estado no da las cifras de sus bajas
únicamente les agrega apellidos
bajas insignificantes bajas ligeras bajas moderadas

hoy el periódico traía sangre en volumen considerable
y mientras leo pacientemente civilizadamente el intento
de justificación de esos destrozos escrito de sutil manera
recuerdo vacas cabras chotos la gran orza en el suelo
y recuerdo imagino pienso que unos cuantos carniceros
continúan desollando troceando pesando en sus básculas
haciendo su negocio mediante esos pobres animales sacrificados.

 

 

 

ADOLESCENCIA

¿Para qué has vuelto? Se diría que tiene espinas el olvido. ¿No podías permanecer allá, te quemas? Se diría que el olvido te abrasa como una escarcha taciturna. ¿Cómo conseguiste escapar? ¿Tenía el olvido algún agujero, alguna pared débil que no supe prever? …Qué ilusión: se pasa uno la vida huyendo de quien ha sido alguna vez, huyendo de su imagen más triste, de su imagen más derrotada, y de pronto aquel derrotado atraviesa este páramo de años, y vuelve. Y estás aquí ante mí, mirándome con ese gesto inexperto y alucinado de suicida que no quiere morir. Diez años huyendo de ti: diez años. Y ahora vuelves y me saludas: créeme, es espantoso.

Te recuerdo muy bien. Ibas enfebrecido, como Mitia Karamazovi, pero con peor salud. Y no tenías dinero ni alegría. Nunca silbabas. Taponabas a tu desolación con grandes cuencos de aislamiento, metiendo pañuelos en el agujero para que la hemorragia de espanto no fuese advertida: pues eras orgulloso. Has caminado todas las calles de Madrid, todas las plazas, a todas las horas, tirando de tu desconcierto como de un fardo descosido. Te parecías a tus ideas, así como un aullido es semejante a un ramo de flores de muerto. Hermano, qué siniestra era tu poca esperanza. Deslizándote por los barrios, deseando las remotas mujeres, sin otro amigo que tu insomnio. Y eran las madrugadas como liegos baldíos, llenos de cardos mitológicos… ¡Y el lecho! El lecho era tu peor enemigo: en él te esperaban tu día huracanado, tu neurosis y el suicida que combatías, y además un silencio gelatinoso como un magma de monstruos: no cabíais todos en el lecho, te echaban tus horrorosas posesiones, salías de nuevo hacia la inhóspita ciudad. Chirriaba tu existencia en todo su engranaje, falto del dulce aceite de la felicidad.

¿Cómo te pude arrinconar? Nunca he sabido cómo logré salir de ti, igual que el fruto de un alumbramiento, entre sangres, y huirte, y alejarme a la distancia de diez años, y repirar hondo, olvidándote. Ya me ves: hoy tengo treinta años, tengo una compañera, una hija mía comienza a reunir frases, me despide desde la puerta, en argentino, chao. Ya lo ves, tuve suerte en mi profesión. Algo mejor: de algún modo logré ser lo suficiente fuerte como para amar mucho, sin cautela. Pues que no me estorbabas, pues que habías quedado rezagado en el pantano del pretérito, pude tener amantes, recorrer cuerpos de mujer, ser dichoso. Era amado, ¿comprendes?: yo tenía amor y amigos. Me escribían cartas, venían a verme, era recibido. Varias mujeres han querido vivir conmigo, y yo vivir con ellas. Vivir había llegado a ser una maravillosa venganza: contra ti, monstruo, hermano. Contra ti, derrotado, que ahora vienes con toda tu derrota, como la ola de una deuda antigua, y me miras con aquel silencio infeccioso.

¿Cómo pudiste regresar? ¿Para qué has vuelto? ¿Y por qué no te vas? ¿Es que no ves que me das miedo? No me absorbas ya, monstruo. Salí de ti: ¿por qué quieres ahora que me reintegre a tus entrañas? Me abrazas demasiado fuerte, monstruo, me ocultas. Vuelvo dentro de ti, maldito. Hermano, ten misericordia, devuélveme la libertad. Canalla, no me lleves contigo. No quiero, hijo de perra. No quiero, oh pobre criatura, ten por mí la piedad que yo tengo por ti. No me lleves, hermano, no me lleves contigo, canalla, no me lleves conmigo, no melleves, no me lleves, no me lleves, no me lleves.

 

 

 

CANAS

Se miraba una cana y le parecía un siglo.
Se pasaba una cana por la nariz y recibía un olor medieval.
Masticaba la cana y un sabor de selvático origen le corroía la dentadura.
Escupía la cana y le parecía haber asesinado varias naciones.
Pisaba el salivazo y de él subía una marcha fúnebre
que vastamente le lamía los pies.

Recorría con los pies encanecidos su pequeña baldosa de la avenida de los tiempos.
Sabía que muchas civilizaciones habían desaparecido sin dejar rastro;
y aquella ausencia lo mortificaba,
y aquella ausencia sepultaba su dignidad dentro de la vergüenza,
y aquella ausencia le resquebrajaba su calavera hereditaria.

Su calavera había producido ya una cana desde el esfuerzo de los siglos;
de muy lejos le llegaba ese brote blanco y lóbrego que tenía la venerabilidad de un barranco;
era un aviso que venía por entre las fisuras de la historia del mundo,
era el susto inmemorial de un niño ante el sepulcro del primer padre de la vida,
era el gemido de terror de adanes y evas que por primera vez se ahogaban en el fin de su edad,
era el resto de unos sexos ancianos que lloraron su impotencia en la puerta de la caverna,
era el estupor de un primitivo ante el cadáver del jefe de la horda.

Era una cerda de la horca que el inventor de la justicia erigió para defenderse de su horror al desorden,
era la cinta que ataba el manojo de las primeras religiones creadas para que los pueblos no enloquecieran ante el estertor de un vecino,
era la punzada de espanto que hacía posible la enajenación del crimen y la del sacrificio,
era una hilacha de la túnica de los Borgia, un pelo de las melenas de la Inquisición,
el disolvente que confundía dentro de la especie el pavor y el dominio,
el asesino de su hermano el amor, la guillotina del futuro, el espejo de la ruina.

Y ahora, empujada por la energía de hombres muertos por sí y matados por otros,
empujada por dos constelaciones de milenios, las manos de la edad,
empujada por un temblor de cráneos transformados en polvo de praderas,
empujada por el malestar de los desvanes que soportan el silencio de las fotografías en los baúles,
empujada por toda esa soberbia, como el fuego empuja en los bosques hasta donde su señorío decide concluir,
y empujada por el hambre augusta de la tierra que espera,
y, aún, empujada por el hijo que crece con cólera y dominio,

así, de tanto origen y de tanto mandato, brota esa cana, blanca,
vestida de una inocencia insoportable,
dueña de una belleza que calumnia a la especie, de una debilidad que es un embuste y una infamia,

pero que trae también una tortuosa caricia de silencio y un sobresalto salvaje de reposo.

 

 

 

NOCTURNO

Sin entusiasmo, ni ambición, ni cólera,
sólo el deber, socorrido con cigarrillos,
ayuda hoy al encanecido poeta a proseguir la redacción
de un libro contra la calumnia.

Es invierno, y un viento
cuya maldad parece taciturna y desilusionada
silba en la esquina una sonata en donde los siglos
se precipitan lentamente, apagándose.

Estos infelices canallas que emborronan la vida
desde el origen de las comunidades
merecerían, piensa, un cronista más joven,
más imapciente: con fe en el exterminio
de la separación y de la iniquidad.

Pero, ay, los siglos acuden al agujero del invierno
como hojas descosidas; mi juventud susurra
más aterida en cada anochecer
y la calumnia es inmortal, y sólo
deja de florecer para empezar a germinar
hacia un nuevo florecimiento. Es, pues, inútil.

Inicia parsimonioso una página más,
prende otro cigarrillo, cubre con una manta
sus hombros, y continúa sentado
ante su mesa de trabajo, embebido,
y oyendo vagamente el rumor
del viento, de la noche, de los siglos, de los calumniadores.

 

 

 

Grande, Félix. Biografía. Poesía completa (1958-1984). Barcelona; Ed. Anthropos, 1989.

 

LAS RUBAIYATAS DE HORACIO MARTÍN

septiembre 17, 2013 Deja un comentario

las rubaiyatas de horacio martin

 

ELOGIO A MI NACIÓN DE CARNE Y DE FONEMAS

Los que sin fervor comen del gran pan del idioma
y lo usan como adorno o coraza o chantaje
sienten por mí un rechazo donde la rabia asoma:
yo no he llamado patria más que a ti y al lenguaje

Los que destinan himnos y medallas y amor
al cuervo de la guerra, y nunca a la paloma
de la lujuria, miran mi cama con rencor:
yo no he llamado patria más que a ti y al idioma

De la fraternidad, de la honra civil
sé que nadie la siente ni nadie la derrama
si convierte al lenguaje en una jerga vil
y en su cuerpo sofoca la milagrosa llama

Celebrar como a un dios el fuego de la mano,
sentir por las palabras un respeto profundo:
sólo así el transeúnte puede ser nuestro hermano
y nuestros camaradas la materia y el mundo

La carne me ha enseñado el más hondo saber
y el lenguaje me enseña su lección venerable:
que el Tiempo es un abrazo del hombre y la mujer,
que el universo es una palabra formidable.

 

 

 

MUDO QUE ROMPE A HABLAR

He querido expresarme.
Toda mi vida he querido expresarme.
No tengo otro destino, otro afán, otra ley.

Fui actos sucesivos
y el olvido que destilaban
los corroía a ellos ya mí.

Sobre los actos fui palabras
y ellas buscaban una lumbre
que no me calentaba a mí.

Palabras y actos juntos
nada son sin placer del cuerpo.

Ahora regreso de esa vida umbría
buscando siempre calor de mujer.
Palabras y actos sólo allí me expresan.

Tu piel junto a mi piel, eso es lenguaje.

Todo cuanto pretenda enmudecerlo
maldito sea.

 

 

 

«¿Y TÚ ME LO PREGUNTAS?»

¡Y yo qué sé lo que es el amor!
Interrogué a mi corazón y sus respuestas fueron variables
Pregunté a los amantes y sólo obtuve cinismo o aullidos
Exploré mi cerebro y hallé odio y esperanza
vagas letras escritas en el mar innombrable de la vida

¡Y yo qué sé lo que es amor!

Pero aleja tu cuerpo del mío para siempre
escóndeme tu carne de modo que jamás logre encontrarla

y podrás ver una culebra donde vieras a un hombre

 

 

 

VIVIR A CARA O CRUZ

Carezca yo de ti
y al infortunio suceda la desgracia
y a la desgracia el cataclismo
y a todo ello asistiría
con el desinterés de un muerto.

Estés conmigo tú
y por cada brizna de dicha
que pretendan arrebatarnos
avanzarían desde mi corazón
espléndidos ejércitos de odio.

Tú puedes ser la espalda atroz de mi destino
o mi patria de carne.

 

 

 

UNA POSTAL DE NIEVE

Cuando me tienda en la vejez
como en un mal cerrado sepulcro
maldeciré tu nombre

Sólo porque esta noche
enajenado y absorto en tu cuerpo
he deseado que fueras eterna

y no sabía si pegarte o llorar.

 

 

 

LA CASIDA PLURAL

De pie en la noche contra las tapias viejas
o bajo el sol sobre la tierra codiciosa
o en lechos de todos los precios
o por los  suelos de las habitaciones

a cualquier hora o ignorando las horas

con angustia o con gratitud
desesperado o apacible
estrenando el amor o asesinándolo
nada hay, Loba, fuera de eso
que yo pueda llamar mi historia

 

 

 

NO

Millones de parejas
se ayuntan genuflexos
sin morirse de sed
sin saña y sin temblor
sin cegar ni nacer:
con una depravada pudicia

Su erotismo es igual que las encías de un viejo
masticando papilla, engrudo
 

Más hermosura, más pureza
destila el orgasmo de un niño
que se masturba en la penumbra
pensando en su vecina o en su hermana
 

Impostores, espúreos
blandos esclavos de la más tumefacte apostasía
a quién pretenden convencer de qué
 

A sí mismos nunca se engañan

 

 

 

CASIDA EN LA ALTA MADRUGADA

Cuando te acuerdes de mi cuerpo
y no puedas dormir
y te levantes medio desnuda
y camines a tientas por tus habitaciones
borracha de estupor y de rabia
 

en algún lugar de la Tierra
yo andaré insomne por algún pasillo
careciendo de ti toda la noche
oyéndote ulular muy lejos y escribiendo
estos versos degenerados

 

 

 

Grande, Félix. Las rubaiyatas de Horacio Martín. Barcelona; Ed. Anthropos, 1989.

 

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

El blog de Ben Clark

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más