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Posts Tagged ‘marta agudo’

VERACIDAD DEL MAPA

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Me levanto y me avizoro. Busco en qué
punto de esta pierna el predicado. ¿Es el
sujeto el corazón porque canjea ritmos
o todo cuaja en una oración pasiva sin
complemento agente? Los complementos
circunstanciales marcarán la índole de tu
existencia: el cómo, el sitio, la luz. Y la
gramática: otro posible orden al que
brindar la razón del sacrificio.

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Alivia saber la Antártida, más ahora en esta habitación
xxxxxxque compartes con una mujer y su máquina de
xxxxxxoxígeno.

Camas en paralelo para no intimar. El hedor
xxxxxxmomentáneo ensaya un rictus de muerte y las
xxxxxxneuronas aún no pueden escayolarse.

El suicidio en un hospital o inversión del camino.

El bilingüismo del estar y la nada. El cuerpo,
xxxxxxventrílocuo de la desaparición, encefalograma
xxxxxxraído, escáner que bordea un epílogo sin
xxxxxxsangre ni sutura.

Estribillo último, anzuelo que aguardas…

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De lo que no se conoce viene el mito, el
gesto de todas las religiones: la cabeza de
una niña asomándose para ver qué hay
más allá del camino. Inquietud, fisgoneo:
¿inicio de un bosque que nadie sospecha,
aldea llena de sangre y curiosidades? La
piedra quizá nos avisa porque a partir de
ahora se acentúa la peligrosidad, la soga
colgante o en ristra del itinerario. ¿Qué
harías tú?

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La sintaxis, la herencia, variaciones del tiempo… ¿Se
hereda la estructura mental de lo escuchado? ¿Hacia
dónde, pues, trazar la fuga?

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Diera la impresión de que el ruido
acompaña a la pobreza, cordial saco lleno
de vida, interrogaciones y colores que, de
pronto, se hermanan. Diera la impresión
de que el silencio fuera algo propio de los
países del primer mundo, enhiestos,
donde la distancia entre persona y persona
remitiera a un vals de pasos invadidos. No
hay reglamento para nacer, aunque sí esas
leyes no escritas para habitar la intimidad
de una casa.

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Agudo, Marta. Veracidad del mapa. Madrid; Ed. Galería Luis Burgos, 2021.

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (130)

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Qué honor recibir regalos en casa como el que pueden ver en la imagen. Si algo puedo agradecerle al blog es el haberme puesto en contacto con tanta gente que hace cosas magníficas en poesía en este país.
Mi biblioteca acaba de aumentar algunos enteros al incorporarse estas dos joyas que son ‘Inminente y ajeno’ de Jordi Doce (un libro en el que sus poemas dialogan con las fotografías de José R. Cuervo-Arango) y ‘Veracidad del mapa’ de Marta Agudo (cuyos poemas mantienen a su vez un diálogo con las fotografías de Cano Erhardt), ambos publicados dentro de la colección El Lotófago de la Galería Luis Burgos de Madrid.
Gracias, gracias, gracias.

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SACRIFICIO

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xxxxx5

Centro .o .periferia. ¿Dónde .se .escancia .el .soplo? Todo
centímetro .vive .su .máxima .expresión y en la camilla la
amplitud es materia de reconquista. Centímetro uno. Esta
falange que ayer no emitía señal alguna…
Cada .aguja .un .centro. Agujas .que .hilvanan .para .que
recuerdes que ninguna red podrá sostenerte.
Disponibilidad .de .la .carne .hasta .dónde. .Frontera .que
reescribir hora a hora.
No es un estado, es una condición.
Estar enferma.
Puro centro, puro milímetro donde asentir lo humano.
También la felicidad de esta voz que acompaña.

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xxxxx14

He tenido que llegar hasta aquí para reírme del suicidio de
mis pestañas.

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xxxxx15

Habito en la circunscripción .del .miedo. No se puede pedir
más a esta suma de .átomos .desparramados: una aguja y
su desquite, otra llamada a la puerta, el ímpetu del médico
en su currículum.
Bastaría .con .retroceder .hasta .cuándo, llegar al dónde en
que .comenzó .todo .y .saltar, .serenamente, con la firmeza
del pájaro en extinción.

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xxxxx20

Dilato mis pupilas .para .volver .a .nacer, aunque .a .decir
verdad los niños recurren .a .sus .ojos cerrados porque no
abarcan tanto estímulo. Nacen con las yemas de los dedos
ya .labradas. ¿Las .huellas .iniciales .del .sacrificio? Nacen,
crecen, se .reproducen .y .los .pliegues .primeros .aran .el
cuerpo a golpe de gesticulación. Nacen y crecen y quizá se
reproducen .para .cardar .el .tedio, para .intuir .lo .lineal o
alambrada que trunca. Nacen, como todos, sin migas para
el retorno, cáncer que no supe.

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xxxxx30

El aislamiento y niños pseudoepilépticos con pantallas por
ojos. Pupila .cuadrada, .cerebro .romboide .que .suena .a
robot .infantil .como la de aquel anciano que va olvidando
la escritura. La generación de los selfi se relata a ritmo de
instantánea, construye su maldita biografía .porque quién
es .nadie .para .decirles .que .«no». .Presente .puro .para
narrar .que .están .comiendo xal xsol xen xun xchiringuito
cualquiera xo .que .este .cordero .lechal .está .divino. Las
comisuras del presente y .del .pasado .limadas en un «me
gusta» .porque .aquí .sólo .la .aprobación .de .los .demás.
Rehenes de una tecla. Distopía del viejo examen.

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xxxxx31

Llega la pieza de fruta. Es la esperada. Exactitud que poco
revela en este espacio de leyes casi granizo .y .mi .cuerpo,
como .una .esponja .de .corcho, extiende una sonrisa que
concibo xmía xporque xdicen xla xprocepción. .Bulto xque
reflexiona.
Depender es tener que dar las gracias permanentemente.

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xxxxx36

Como .reconocía .Pascal, quizá .la .única .manera que tenga
el xmar xde xconocer xla xmuerte xsea x.sentirnos x.en xél,
ahogándonos .sin .saberlo. ¿Ser .testimonio .del .transcurrir
ajeno .xacelera .xsu .xfin? x¿Entonces xlos xhospitales, xsus
anestesias, sus permanentes ceremonias de la confusión? El
marco .se .contamina .del .centro .y .la voz imperiosa en los
pasillos…

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xxxxx39

Agua lustral y mortífera. Bosque de gotas sosteniéndose a
cada .segundo: .cambio .climático. No asusta .el .final y sí
esta cantarina sordera, el sacrificio que .se .creyó liviano e
hizo del hombre su propio salvaje. Jibarizador del segundo
y .tercer .mundo, linfático .balancín .de .otoño. Quizá .sólo
el .cavernícola xsupo xde xla xsangre xpara xel .equilibrio,
tormenta .exacta .del «tienes-te-doy». Colmillo .ancho .de
garra .leve, .tuyo .será .al .final .todo. Falta .léxico, .faltan
letras… Y el mundo era sólo un tanatorio azul…

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xxxxx41

Sólo la idea de poder matarme me .ayuda .a .vivir. Charco
sin agua, luz .que .domina .la .posibilidad .del .ahogo. Luz
blanca que me ayudaste a coger aire y ahora estorbo para
ceder con .ligereza al final, casi .casi .resbalando, por esta
bilis inaudita y ancha sin paréntesis…

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xxxxx46

¿Ir .xdeshaciendo, .xrevocando .xel .xcuerpo .xen .xformas
geométricas, para así suspender el dolor? La rótula circular,
los dientes algo rectangulares, el cuadrado .de .la palma de
la mano y así hasta que Euclides .pudiera explicarnos como
un .mapamundi .sin .huecos. La .idea .me .divierte. ¿Hasta
dónde .llegaría .la .amputación? ¿Qué quedaría de mí .en la
cama del hospital? Sonrío. Las .sábanas .quedan .a un lado,
sobrantes, como todo mausoleo.

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xxxxx48

Cuando morir es una guerra en .la .que todos los bandos
están .de .acuerdo. Momento .azul .que .libera, síndrome
de Estocolmo que se convierte .en .verdad mineral o esta
plaza de rincones accesibles. Así se mitiga el dolor .en su
macabro .tráfico .de .días, así .la .esperanza en su rutina
absurda, .así .la .conciencia .en .su .irracional .comparsa.
Reconocer, entonces, que el minotauro acierta y devuelve
al mar sus muertos de carne galopante.

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Agudo, Marta. Sacrificio. Madrid; Bartleby editores, 2021.

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P.D. Échenle un vistazo a esta crítica que hizo Alberto García Teresa sobre ‘Sacrificio’.

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EN OCASIONES LOS PÁRPADOS

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SACRIFICIO

xxxxx42

He tenido que llegar hasta aquí para comprender que en
ocasiones los párpados no quieren cerrarse.

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Agudo, Marta. Sacrificio. Madrid; Bartleby editores, 2021.

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DEL ALMA A LA BOCA

diciembre 19, 2019 Deja un comentario

En junio de 2018 la editorial Huerga & Fierro sacaba esta antología que lleva por nombre ‘Del alma a la boca. 13 poetas madrileñas’. Aquí dejo un breve selección de textos de dicha antología, editada por las poetas e investigadoras Rosa García Rayego y Marisol Sánchez Gómez.

 

 

 

CARMEN PALLARÉS

CINECITTÁ

Abres el día en punto.
Cruzo el dintel funámbulo del sueño
y entro en tu soledad
como a un estudio
donde se está filmando el infinito.
En nuestros ojos tiemblan
las ovaciones del silencio.
Diciembre es otro actor. Y nuestro abrazo
el primer ademán de la mañana.

 

 

 

 

MARÍA ANTONIA ORTEGA

Los antiguos agricultores
construyeron sus viviendas
para ser enterrados debajo.
Pero mi huerto está demasiado cerca
del mar.
Es al que vienen las gaviotas,
y está abandonado con yodo,
tan blanco.
Debajo de mi casa
sólo hay un árbol,
y debajo del árbol
está el Dios de mi juventud,
y más abajo todavía
una mujer que juega sola.

 

 

 

 

ALMUDENA GUZMÁN

Señor,
usted no lo sabe
y sin embargo sus arrugas,
tersándome la mañana,
me han obligado a iniciar una huelga de novios
desde que lo conozco.

Y hoy
—mientras los dos nos mirábamos de reojo,
cada uno en un extremo de la barra—,
mi guedeja más anarquista
ha optado definitivamente por afiliarse a sus ojos.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Qué hago yo aquí medio borracha
escuchando a este cretino
que sólo sabe hablarme de la mili,
mientras me tapa baboso la calle y la vida
con su espalda.

Y encima estoy sin tabaco.

(Menos mal que desconecto enseguida
pensando en ese géiser de besos
que le provocaré a usted, sin duda,
cuando su camisa se digne o se resigne
a dejarse desabrochar por mi mano.)

 

 

La lluvia también se acuerda de tu forma de estar
en las cosas pequeñas.

Lleva mucho tiempo ahí fuera
con los ojos suplicantes como un chucho,
sin atreverse a entrar,
pero yo sé que lo daría todo
por quedarse dormida entre tus libros,
por salir con nosotros en la foto enmarcada
de mi mesa de trabajo
o ceñirse resuelta a tu albornoz.

Ella se desliza de hoja en hoja
de palmera
con la misma languidez de tu mano
cuando movías la torre o el alfil.

Antes casi siempre perdías.

Ahora acabas de darme jaque mate.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Esperaba tu carta
con la angustia de la nieve
que ve cómo se derrite
y va convirtiéndose en nada.

Esperaba tu carta
y es la poesía quien me ha escrito
después de tantas glaciaciones:
el sobre, tierra de sombra,
las hojas, negro de humo.

En vez de tu letra,
el viento y el musgo en mi cueva
y en la piel de mis huesos.

En vez del olor
del hueco de tu codo
la rosa que muere,
la cita a solas
con el miedo del Neolítico.

 

 

Y era verdad:
el príncipe rojo me esperaba
al otro lado del foso.

Rompió las cadenas
que se entrelazaban
como una hiedra sombría
en el sol de mis trenzas,
desató mi corpiño
y pude aspirar el aire
cuando el hielo
era el único aire de mi pecho.

Por fin un hogar.

Por fin una silla y unas pieles,
una ventana,
para ver desfilar sin estremecerme
al blanco ejército del invierno.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Después del amor,
a la luz de una vela,
el príncipe rojo acaricia mi pelo
y me escucha.

Grabando voy en su pecho
con la lengua y las uñas
todas las ofensas.

Afuera gime el viento
pero tampoco habrá piedad para él
por ser el primero
que olvida y hace olvidar.

La lluvia,
calentándose las manos
en el hogar,
y un gato negro en los huesos,
asienten con la cabeza:

ha llegado el tiempo
de abrir las compuertas de la rabia.

 

 

 

 

CRISTINA MORANO

SALIDA DE LAS OFICINAS, 1

Nunca tendréis un tiempo como éste:
la gente por la calle, los hombres y mujeres,
los trazos de cansancio acabando cada rostro
sobre el sudor del maquillaje
y las arrugas del vestido
llevado desde la mañana.

Tan feos y tan comunes volvemos del trabajo,
apenas sacudiéndonos
el inmediato olor del bar
y de sus restos de comida.

No entendemos nada.

No, nada; ningún libro, ni un cuadro ni señal,
ni verso alguno nos haría
ir más allá de esta fatiga.
Sólo esta luz final de las tardes de invierno
nos descubre desamparados
en busca del dinero y del calor,

disputándole el mundo a nuestros perros.

 

 

 

 

MARTA AGUDO

Ser en destrozos.
Adentro el cáncer
xxxxxconcede a la metralla
xxxxxxxxxsu trazo sosegado.
Así,
xxxxxserena y eficaz perduras:

xxxxxxxxxxxxxxxxxxnaturaleza.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Y la naturaleza olvidó
xxxxxque en su rostro
xxxxxxxxxde infinita variedad
xxxxxxxxxxxxxxxhabía sentimiento,
que cada nombre ante su fosa
xxxxxbien vale una excepción.

 

 

SINTAXIS

1. La sintaxis, .la .herencia, .variaciones del tiempo… ¿Se he-
reda .la .estructura .mental .de .lo .escuchado? ¿Hacia dónde,
pues, trazar la fuga?

6. Hay .un .rojo .sanguíneo: .la .transexual .periferia .del len-
guaje. .La .miro, .como .quien .contempla la perfección de un
muerto, como quien roza .el privilegio de la fecha o los saltos
de un día a otro con la dulce fluidez con que ríen los idiotas.

 

 

GEOGRAFÍA

6. El .mundo .y .el .yo, .inicio .y .fin, .la .inverosímil .coordina-
ción entre el tiempo y .las .venas. A .cada .segundo .los .centí-
metros se imponen y la edad convoca a las excusas. La madre
y el bulto del lenguaje. La .gran, .la grande y más grande que-
bradura.

 

 

SECUENCIA

1. Y .miro .mis .dedos .porque .sólo .desde la bruma se avista
la .montaña. Fracasa .la .luz .en .los .balcones. .Pronuncio .mi
nombre: .fonética, .sintaxis, .geografía, .pero .todo .se .altera.
Arruga incipiente que no te dejas nombrar…

 

 

Latidos, respiración, escuadrones de tripas: ¡paradójico há-
xxxbitat del silencio!

El .hábitat .del .silencio o el rumor inaudibe .que .derrocha
xxxcada vida.

La vida: existencia capicúa: nada-vida-nada.

La nada o el trayecto regido por el tiempo.

El tiempo: el despojo.

El despojo o el frescor de un llanto para oxígeno.

Oxígeno dador de existencia que mueve con sintonía ciega
xxxlos brazos del bebé.

El bebé y el imperio de la ocitocina.

La oxitocina: manos que desean manos hambrientas tendidas
xxxhacia el aire. Que nos acepten o la travesía muda del dolor.

El dolor: adicción, lapsus del cerebro.

Cerebro que nace para densificar la carne.

Carne que muta por estrías y traiciones.

La traición o esa última nada.

 

 

 

 

MARTA LÓPEZ VILAR

ADRIANO HABLA AL CUERPO MUERTO DE ANTÍNOO

Ya nada persigo, nada se presenta ante mi puerta.
Ninguna juventud sentí sino la tuya,
ninguna ciudad,ningún otoño desbordó
por mis manos el cabello de la luz,
los misterios del aire.

Duermen contigo aquella sangre derramada
en sueños, la noche sin refugio
con redes de oro, el perfume
cuajado de amapolas en tus labios
mientras yo contemplo la patria destruida de tu cuerpo,
recién abandonado.

Contemplo al dios que me arrojó a la vida
yaciendo en la sombra inmensa
de lo que ya no tendré…

La muerte ha llegado al mundo, mi dios,
y nada ya podrá espantar mi frío.

 

 

LAS HUELLAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo le reprocho a la primavera
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque llegue de nuevo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxWislawa Szymborska

Dejo mi palabra hundida en esta primavera.
De ella crecerán las hojas que cubrirán
la puerta de mi casa,
—esta casa, cualquier casa—,
los nombres
que no desaparecen, pero tampoco nombran.

Escribir es despedirse,
sellar con hielo el corazón de un muerto.

 

 

INDEMNE

Descanso tendida a la orilla del mar.
La luz parece no cambiar nunca, atraviesa el viento
apenas sin moverse. Su mano ligera, descarnada,
se agarra al frío erizado de mi piel.
Nace en mi cuerpo la vida, y permanece.
Miro, sin embargo, lo que queda al retirarse cada ola:
pequeñas conchas rotas, algas frágiles,
un trozo de junco partido y seco.
Presencias de que algo ha terminado.
Alguna vez seré simplemente eso, me digo.

Cierro los ojos: alguna vez seré simplemente eso..

 

 

EURÍDICE

Quédate así un instante,
que esta luz que ahora me cubre
la memoria —ese paraje inhóspito y helado—
nunca convertirá en final lo que ahora brilla
como una lluvia débil cayendo de los árboles.

Es la prueba más hermosa
de estar vivos para siempre.
La única, tal vez.

 

 

 

 

SANDRA SANTANA

Sin duda,
sus pequeños cuerpos siempre
estuvieron allí,

pero cuando un agitar
de alas interrumpió
la conversación del desayuno,

me mirasteis en silencio.

El orden inalterable
que garantizaba la noche
transcurrido el día

escapaba, como un agudo avispero
de palabras,
en nuestras voces.

 

 

xxixxPOR QUÉ LAS BRÚJULAS NO FUNCIONAN
EN EL INTERIOR Y CÓMO ADIVINAR HACIA DÓNDE
xxxixxSE DIRIGE LA AGUJA DESDE LA MIRADA

Tratamos de perseguir sus movimientos
pero el final de cada trazo
era vivido como un fracaso total en la búsqueda de la figura.

¿Será la eternidad esquiva —nos preguntamos escépticos—
lo que se oculta tras el color de nuestros actos?

(Y a todos nos pareció entonces que habíamos iniciado un camino
pero al encender la luz
encontramos de nuevo el muro en blanco).

 

 

 

 

BÁRBARA BUTRAGUEÑO

Debe usted saberlo
yo nací lejos del umbral
desconozco así su gesto
el canto sereno
con el que otros hablan
las grandes palabras
que a una se le ahuecan
como pájaros mojados
en la boca

durante años he visto hombres
que manejaban con premura el diccionario
y conocían el sentido exacto
de la palabra culpa

y les bastaba

pero a mí que el vocablo se me enquista
y me cava el pecho como un descendimiento
todo me resulta un vagar empedernido
por el líquido articular del dígase amor propio
dígase egoísmo
dígase umbral eterno entre las cosas.

Yo sólo busco callar el bisbiseo
alcanzar la paz de lo rotundo
hacer callar
al maldito perro
de la indefinición.

Y todo porque
tener un cuerpo limpio
requiere hacer hogar de la virtud
y no morar la periferia

y de ahí este
quemar con pavor los diccionarios
y exigir conocer no ya el sentido:
el intervalo la linde
la fina línea que separa
pongamos el amor del egoísmo
y su oscura simetría.

Mi congoja no es más que una forma cauta de certeza.

 

 

 

 

MARTHA ASUNCIÓN ALONSO

LOST GENERATION

Era un mundo sin protección solar.

Los sueños, las inmensas
antenas parabólicas sobre los tejados,
monos azules
tendidos en patios interiores: mapamundis
proféticos tras las manchas de aceite.
No teníamos miedo.
Fuimos a escuelas donde los maestros
habían llevado luto por nosotros,
que estábamos llamados a heredar
la transparencia.
Dicen que a la salida alguien nos daba
caramelos con droga.
Yo nunca tuve dudas. Era nuestro destino:
ser una nueva raza de gigantes,
hombres libres, mujeres que haríamos
el trabajo de cien hombres.

¿Cómo no ser valientes? Pasábamos
agosto con abuelos
que habían sudado todo el frío del país.
Fumaban y tosían
y aflojaban bombillas porque la luz
no es gratis, no. También tuvimos padres,
una nación sonámbula de padres
que venían del sur.
Por la noche, volvían tarde a casa
y exclamaban: “¡Señor,
ya me sacas al menos dos cabezas!”.

Éramos los mayores.
Crecimos un centímetro diario y
estrenamos mallas, ternura primogénita,
zapatillas Paredes
que atravesaban yonquis en la noche
para aprender francés.
Duendes únicos. Magos
de la calcomanía. Todo se nos quedó
pesquero tan deprisa:
el Colacao, los paraísos para mascotas
olímpicas, los cromos,
la fe de nuestra primera comunión.

Cuando al fin llegó el metro a nuestro barrio,
fue demasiado tarde.

Ya estaba preparado el plan de fuga.

 

 

AZA(HA)R

Pude haberme nacido tantas veces.

Cerca del río Vjosa, por ejemplo, en una kulla albanesa
de otro siglo: vivir tras celosías, siempre pisando alfombras;
rezándole a los cielos
un varón.

Sin embargo, mis padres quisieron parir hijas.

Mis padres eran hijos de una mina y un cuartel en Melilla,
xxxuna tinaja para aceite
con comunista dentro y un obrador
de pan.

Y me logré en Madriz, antes del SIDA, cerca de los gitanos
xxxy los trenes.

Escribo me logré, aunque es plural. Quiero pedir disculpas.

No sé cómo lo hicimos,
pero encontré
tu mano.

 

EL LIBRO DE LAS CONJUGACIONES

Escribe Marta Agudo en el prólogo que abre este ‘Libro de las conjugaciones’: “Sin ser una obra metalingüística, la poesía de Julieta Valero tiene uno de sus cimientos constructivos en la conciencia de que todo sujeto es «un exilio, un empeño en mil direcciones», en la medida en que la mirada ajena da forma a nuestra «masa famélica de carne». «Nunca sabrás el rostro que llevas cuando nadie te mira», escribe la poeta, nunca sabremos todos los que pudimos ser de cruzar aquel día la calle un poco antes e intercambiar la mirada con esta o aquella persona. Nunca sabremos todo lo que podemos enunciar si el interlocutor participa de manera activa en el acto de leernos. Tarea de permanente construcción vital en la que se implican un «tú-yo», «ella» o más adelante la firme empatía con «los otros» que culmina, sin que ninguno excluya al resto, en ese «otro» por excelencia que es «uno» y que toma la forma de un bebé nacido «in vitro».
Así, y en palabras de Jordi Doce: «Todos los libros de Julieta Valero (…) subrayan el latir de lo colectivo, la malla de lo público como telón de fondo del acontecer individual». Red que nos constituye y filtra lo ajeno…”.

 

 

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

 

DÓNDE PUEDE SER VISTO. QUÉ LUGARES FRECUENTA

Transcurres en todo lo que queda innombrado.
Sucedes en la arena que a la mano del tiempo se escapa.

Ocurre tu sexo mientras nadie lo mira,
florece y se licencia
en un triste saalón
y nadie va a verle.

Tienes lugar en los ojos de tu madre,
en la boca de amigos, sastres y tenderos,
en el silencio de los contables,
en todas las palabras, comidas y siniestros
a los que renunció tu memoria.

Pero aconteces como nunca en las aceras
cuando libre de vigilias irrumpe
tu sola forma oceánica.
Tu sola forma oceánica,
los modos del mercurio.

Eres un exilio, un empeño en mil direcciones,
la fuerza del viento y su mal maridaje.
Parece que tus ramas brotaran alianzas,
que todo fueran signos de un íntimo
alzamiento. xxxxxY caen
las hojas, y no hay estruendo,
sinfonía ni conclusión.

x
Aunque exactamente hermoso, un instante.

x
Nunca sabrás el rostro que llevas cuando nadie te mira.
Es un pez del abismo, es un cuento hecho carne,
lo que dicen los dioses cuando está amaneciendo,
lo que piensa un atlante cuando ve que le acechan.
Don del errante, gran dignidad y un lecho para la dulzura.

Pero tú nunca sabrás de ti en tesoro.

x
Los días cabalgan en los días,
porta un recuerdo de sí todo lo que se rompe,
la ciencia del collar rige a los mortales.

x
Pero tú nunca, únanime nunca, nunca cielo de ti.

 

 

 

 

CANCIÓN DEL EMPLEADO (FRAG. III)

¿Por qué yo?

¿O por qué no yo exenta de este desgarro por un golpe de azar?

x
Sólo es hermosa la salvación del que casi está desconsolado.

Sólo entiende la salvación el Herido Grave.

Yo respondería con la alegría sin gusano del padre primerizo
xxxxxy del patrón que halla peces

la del que expulsa su fluido y se ignora un instante

la del reo amordazado y todo era un simulacro

la del minero que reconoce de nuevo el sol

la alegría abisal del animal en su siendo.

x
Esta bula que pido no le vale al atleta del oro es despreciada
xxxxxpor quien cree en la obra de los hombres y es ignomi-
xxxxxnia para los próceres del progreso.

Todos ellos tienen la ira y la razón, su reino en este mundo
xxxxxy su razón.

Si algo me salva, prometo el agradecimiento del niño por su
xxxxxcastigo, de los límites por el tahúr, del loco por la ca-
xxxxxlefacción.

Pero sé que nada me absuelve; mis padres no son patricios y
xxxxxmi alma recela del vicio fingido y de la quietud de los
xxxxxyates. Nadie va a absolverme.

x

Y no vengo como la Princesa de los Placeres.

No conozco ingenios para volar más alto y hay días en que
xxxxxapenas puedo moverme.

No vengo a segregarme de mi prójimo ni a que ponga su
xxxxxmedida a avergonzarse ante las perlas de mi sangre.

Sólo tengo la sangre de una edad y su color promete can-
xxxxxsancio y fluye a la caza de ternura.

x
Perdonadme. Mi delito es haber comprendido cómo dibu-
xxxxxjaron este infortunio.

El rostro es una enfermedad, la conciencia una pandemia
xxxxxy yo sólo pido morir de mis males.

Pido espacio para fallecer.

Pido que vacíen la habitación de los juegos, que entre la
xxxxxluz y nadie distraiga el pánico de las paredes.

Pido domicilio para la transfiguración porque sólo en ella
xxxxxaprecio la palabra casa, satisfago a la semilla del si-
xxxxxlencio y cojo cariño a la impasibilidad de los árboles.

Si alguien me salva de esta muerte por jornadas, prometo
xxxxxconfundirle con la salud.

Si algo me libra del evangelio de la utilidad, prometo lla-
xxxxxmarle.

x

xxxxxxxxxxxxcausa de los colores
xxxxxxxxxxxxdominio de la imaginación
xxxxxxxxxxxxpan de lo ausente

xxxxxxxxxxxxlibertad.

 

 

 

 

DESEO

I
TRANSCURSO

Provienes de una raíz de ausencias, de un último verano de
xxxxxausencias.

y eres suma de tristeza común como hueso.

Tienes la materia de los astros, de aquello tan grande y mine-
xxxxxral tan puro que han de pesarlo niños desaparecidos.

Por eso tu efecto es devastador al modo de los pájaros.

x

Ay de mí que asomé sonriendo por todo lo minúsculo.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

El deseo te dio alcance por la espalda mientras tú hacías
xxxxxver que eran las palabras las que abrían tu cuerpo.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Yo leería tu cuerpo bajo una luz de bondad de no llevar
xxxxxestas sandalias pesadas de circunstancia.

Te pienso porque sufres de un mal que conocí y porque
xxxxxdintingo en ti la belleza que sucede a todo lo ulce-
xxxxxroso.

Yo también fui tan alta.

En los Heridos Graves hay una belleza redonda hasta
xxxxxhacerme llorar.

Tratáis a la vida de un tú neonato y vuestra piel es con-
xxxxxtinua ante las horas.

Tu dolor es el espectáculo donde pueden verse más des-
xxxxxnudos y más sangre blanca. A tu lado es fácil ser
xxxxxbíblica y beneficiosa.

A tu lado pernocto en mis conclusiones, en todo cuanto
xxxxxacerca a la evidencia de las higueras.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

No podemos tocarnos pero los insectos están en contac-
xxxxxto con las sagradas escrituras y con lo que dicta ese
xxxxxvientre.

Cantar de los Cantares, vivo en tu boca. Nadie me alimen-
xxxxxta y en las noches al raso me pregunto acerca de una
xxxxxhuida hacia las tierras prohibidas.

Tu garganta, tu hígado, los vapores que se desencadenen
xxxxxen torno a nuestras cinturas me aterran.

Pero sólo puede haber victoria en el suicidio.

Los grabados antiguos muestran príncipes victoriosos y
xxxxxsiempre se ve sangre.

Eres una deflagración; no debo tocarte y sin embargo vivo
xxxxxen tu boca y trabajo en tu recuerdo.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Nos encontramos en la heráldica de todo lo que no puede
xxxxxexistir; ése es nuestro pan.

Si te besara, ya estaría besando menos; me crecería una car-
xxxxxta de navegación en la mano.

Y no debo encontrarte; he perdido todo lo que rodeé con
xxxxxmis pasos. Ahora sólo me aplico en la cábala de an-
xxxxxdenes y estaciones.

x

Pero yo también fui tan alta.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Tu amor, tu amor de médula y salas cerradas.

Tus ojos de ósea tristeza, tu mano de noble camino del
xxxxxcadalso.

Pero nadie puede hacerte reír los ojos.

Fracasaron juglares sin hambre llegados de muy lejos.

Nada pudo el polvo de la ironía extendido por las calles.

Tus ojos, tus ojos, emblema de desgracias que acaso ig-
xxxxxnores.

Tu amor de patio prolongado en las caderas, en la sole-
xxxxxdad.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Si te besara retrocedería en el conocimiento de tu saliva,
xxxxxde los grados en que habita esa carne roja.

Y no quiero que te integres en el género de los mercados.

Hay especies innombradas, intocadas, insepultas.

No quiero que existas, Tierra a dos, transcurso, agua
xxxxxsubterránea.

No quiero, es verdad lo que digo.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Pero estás vigente.

x

Y no tienes vergüenza ni límites en tu expansión, pará-
xxxxxbola de renuncia,

x

rebosas los muros, la hidra, todo impedimento, golpeas
xxxxxcuanto construyo.

Cubres mi cuerpo con tu piel, tu monarquía.

x

Nunca debí abrirte la puerta.

Nunca debí pensar que ya la casa, ya el corcel.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

La tienes.

Es su olor aún más amplio de lo que imaginaban tus
xxxxxarterias.

Se ha instaurado la esperanza como punta de ola, su-
xxxxxsurro de otra orografía; suma de ramas de a sa-
xxxxxber qué selva.

¿Coincide ahora el espacio que regla tu mirada con
xxxxxaquello que humedece tu aliento?

¿El aliento que entona tu boca con el que gritan tus
xxxxxcabellos más tímidos?

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Te he herido. Te he herido, no escondas la sangre —al-
xxxxxgo aprendí del hermano lobo—, puedo oler las fa-
xxxxxllas, la carne que se abre sonriendo, te he herido.

Te he infligido no sé qué sustancia, bocado o paisaje.

No de muerte, no de otra ciudad, otra vida, pero estás
xxxxxsangrando.

Y en mi rostro la sorpresa del homicida adolescente.

x
Es tu dolor, sus señales que crecen en cuanto pozos y
xxxxxen cuanto ángel caído al reino más animal los
xxxxxhabito y decoro: mi antojo de artes primitivas.

Mírate la línea que hermana vientre y consentimiento.
xxxxxHay un latido, un aviso, hay muebles en desor-
xxxxxden.

«¡Pero cómo, quién, por dónde esta agua y su ausen-
xxxxxcia de ruido!»

Yo te dije. Yo me presenté con el grito que se exhala
xxxxxante la belleza.

Con insignias, con pavor, con armas en la mano.

x
II
MEMORIA

El otoño es una promesa de sucesos y barcos, una Je-
xxxxxrusalén de noches dislocadas.

x
Tiene carreteras solitarias como muslos y una luz que
xxxxxinvita a la ferocidad y a creer en la belleza de
xxxxxrectas y precipicios.

Es mentira su sinfonía de pérdidas verticales, el acuer-
xxxxxdo general para el llanto.

En verdad se reconoce a octubre por la máscara vene-
xxxxxciana y el sexo frotándose las manos.

x

Te hice el amor en cada instante despoblado de cuer-
xxxxxdas y deber.

Te hice el amor en cada ocio y cuando no lo tuve te
xxxxxhice el amor en atascos y rutinas, por calles en
xxxxxlas que, inmóvil, corría tras la súbita herida en
xxxxxel pecho, tras el desmayo.

Te hice el amor cuanto monte soy capaz y fue mi fren-
xxxxxte un universo que dejaba al Pacífico en relato
xxxxxde ciclos sencillos, de agua y cantidad.

Hice cuanto pude por arruinarme.

El deseo es un hueso al que nadie puso nombre.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Cuando encontraba una ruta (de las que confieren cien
xxxxxaños más de vida), la frecuentaba hasta ser re-
xxxxxprendida por los ángeles, de una parte, y por ex-
xxxxxpertos criadores de mapas y arrojo, de otro mar.

Eran mis maestros y querían que frecuentara los cami-
xxxxxnos descubiertos por civilizaciones antiguas.

x

El objeto de mis viajes era multiplicar el aire de aquel
xxxxxotoño.

x
El objeto de mis viajes era encontrar el espejo que de-
xxxxxtiene al hombre y su triste proliferación de célu-
xxxxxlas.

No. Mi aventura consistía en retroceder y encaramar-
xxxxxme a la cima de mi alma; iallá ilos iaños iveinte
xxxxxcuando amar devenía en unidad y desayuno.

Porque yo también fui tan alta…

Pero no. En verdad partía para salvar la vida.

x
El deseo es un órgano vital, como el arpa en las batallas.

 

 

 

 

SIDDHARTA EN GOOGLE

La historia del joven príncipe que sale de palacio
y descubre de pronto la enfermedad y la muerte,
la estafa. Todo ha sucedido tan rápido… La frustración,
encantadora, como el sexo. Y necesaria. Debemos
tomar mucha fruta y comprender el islam
y que el día también desearía tener veinticuatro horas
para nosotros. Pero hay, no sé, un error
de estructura; afuera y adentro, quizá.
El más grave de todos la mirada.
La piel el más delicado.

x

Y hay una forma de aburrimiento
saludable, la ausencia de drogas.

Aquí premian el final de la juventud con un ático.
Hoy he visto una cigüeña anidar en la punta
de una grúa desmesurada y he visto
la diagonal de la necesidad trazada por un galgo.
Nunca sabré de qué huía el jurado
no tendrá en cuenta mi conmoción pero sí
el modo en que explico la afición a atar gente.

Con tiempo y una habitación más
o menos vacía muchos de nosotros no decepcionan.
Los que tienen hijos acceden a formas netas de desesperación.

Los del hemisferio Sur no tienen problemas con lo abstracto.
Sí desconfían de los huracanes.

 

 

 

 

UN DIVORCIO

Detengámonos en el portento de la mutilación, su instante:

x
el aire gira sobre sí, palpa su camisa, busca lo que falta.

x
La ausencia es una succión sin pecho

x
encuentra leche detenida.

x
Suceden las horas abiertas como rosas de Jericó.

x
Es la pastoral del silencio, nuestro amor, una civilización
xxxxxextinta, alejándose en el espacio.

x
Y yo que salgo de tu portal cuchillo en mano y pensando
xxxxxen la cena… Es para volverse loco. Es para llegar
xxxxxpuntual al trabajo.

x

He hecho un pacto con las estrellas y otros prodigios de
xxxxxla desproporción,

x
nos ignoramos armoniosamente sin embargo

x
lo que tú estés comiendo y esos fármacos repentinos me
xxxxxpreocupan.

x
No se deja de amar lo que un día…

x
Lo pienso yo y asiente el cuchillo de mi mano.

x

Solo que los cuerpos se dilatan.

x

Me ocupo de ti pero mi voz es audible para presos y de-
xxxxxmentes, nada más.

x
Diga lo que diga hablo de una tierra maldita. Deben que-
xxxxxmarla.

x
Da igual. Por tus ojos ilesos, por tu pelo extraño, creo en
xxxxxtu deserción y te ruego:

x

Deja de dar golpes, deja de hacerte sangre.

x
Esta voluntad de fricción, su proa contra el tiempo nos
xxxxxdará la respuesta que ahora encuentras envuelta
xxxxxen cuarzo.

x
Para entonces la llaga azulada sobre tus muslos parece-
xxxxxrá la fotografía de un aniversario que vagamente
xxxxxse recuerda.

x

x
Primero te diré lo que en verdad quieres oír hoy: Cuán-
xxxxxto nos hemos amado.

x
Y ahora lo único que importa:

x
El número de metamorfosis bajo las aguas que con pla-
xxxxxcer y dolor nos permitirán descansar sobre la tela
xxxxxde la melancolía y comentar, entre naranjos, los
xxxxxincendios de otro presente.

x
Amor después del amor. Apenas sabremos explicar de
xxxxxdónde este vino espléndido que envidian peque-
xxxxxños, díscolos dioses.

 

 

 

Valero, Julieta. Libro de las conjugaciones. Logroño; Ediciones del 4 de agosto, 2016.

 

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