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Posts Tagged ‘maría eloy-garcía’

CANTOS DE FUTUROS

 

oración del nanotecnólogo

xxxxxxxxxxxxxxxxxThere’s plenty of room at the bottom.
xxxxxxxxxxxxxxxxx(Título de la conferencia de Richard Feynman
xxxxxxxxxxxxxxxxxen 1959 sobre la nanomáquina)

a ti nanotecnólogo
a ti para quien en el fondo hay espacio de sobra
a ti que das golpes ligerísimos en tu cantera de molécula
que llevas el tiempo a lo casi detenido
para quien la soledad es muchedumbre
para quien el susurro es todo el grito
tú que puedes sacar toda la belleza del carbono
que reubicas los átomos del grafito
para hacer todo un diamante
a ti indiscreto de lo cuántico
potenciador de la chispa
un solo dios bioquímico
verdad es lo que tú quieras
reubícame desde dentro
invéntame la disposición de los átomos
y conviérteme en lo que no se me parezca
haz de mí otra cosa pero déjame poder
pensar en ese cambio
mantén mi unidad para dsgregarme
y siendo caja de cambio
o etérea solución en un laboratorio
déjame pensar mientras en lo que se barre
en lo que sobra de las cosas
dime qué te sobra de mí para hacer otro yo conmigo
dime adónde van las cosas juntas para nacer otras
dime qué se piensa qué sucede cuando uno dice luz
y la luz se hace

 

 

 

 

código fuente

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Coco

voy a sacar el código fuente de la vida
la brutalidad entre paréntesis es mayor que la ternura entre paréntesis
verdad es el elemento separado por paréntesis para ser uno
es la unidad de las cosas disgregadas por el medio
también se tiene nostalgia de código de barras
tristeza de número
me duele la previsibilidad del teclado
siempre la k junto a la j
lo peor de la sensibilidad es el dolor
el dolor de lo simbólico y el dolor de lo real
siento la vigilia del electrodoméstico
sueño con artefactos
estoy que me atristo que me alimento
estoy con la matriz llena de niños
con el labio fracturado por el aire
soy el conjunto insustancial del azar
haciéndose la digna
haciéndose el logo corporativo de estar siendo
y su eslogan de todo para qué
raquítica de alt rápida de enter
botón derecho y crear alias
la esperanza es el juego comprimido en la pantalla morir
que solo puede instalarse
si pirateas el programa de la vida
me bajé una demo
jugué solo una hora
así sigo

 

 

 

 

pensar moléculas

pienso en la molécula
a toda hostia para ser luz encendida
para ser el negro del vestido
de la señora en el sillón
pienso en el choque momentáneo
del protón haciendo su labor
para dar abismo al cabizbajo
pienso en el tierno decaimiento
de un isótopo para hacerse radioactivo
se me ofrecen las cosas en balcón
las miro ser desde dentro
la tristeza también es la cuerda que forma
una macromolécula para dar contenido a un suicidio
pero lo posible no tiene composición química en sí mismo
por favor dadme un poco de albedrío libre
para poder olvidar el prediseño del mundo

 

 

 

 

los hombres patrocinados

los hombres patrocinados
llevaban una vida normal
hasta que emplazaban el producto
podías tener una larga conversación
acerca de todas las cosas del mundo
y sin darte cuenta llevabas hablando
de un producto lácteo casi dos horas
yo los admiraba
eran los nuevos oradores
los profetas de un dios pequeño
sabían hablar de todo sin mostrar emoción
a uno de ellos le pregunté una vez
cuál era su marca
—ninguna— me dijo
—no soy patrocinado
y cuál es la tuya—
me quedé pensando un momento
llevaba siglos haciendo anuncios yo sola
yo era el anuncio y el producto y la patrocinada
la mía soy yo
y sigo aún buscando la razón de por qué debes comprarme
y peor la razón
de por qué estoy en venta

 

 

 

Eloy-García, María. Los cantos de cada cual. Madrid; Arrebato libros, 2013.

 

SOBRE TUMORES MALIGNOS Y MUDANZAS

 

canto a las señoras irreales con tumor maligno que me habitan

a todas mis señoras irreales con tumores malignos
que me habitan
a todas aquellas de la danza de la prueba de orina
del baile del análisis box 4
a las amantes de las agujas hipodérmicas
que manchan en un punto un solo apósito
a todas vosotras tiroteadas en cuanto nacidas
diseñadas para la muerte lenta
para el tormento interior
a vosotras que lleváis un látex para tomar
mis huellas como un guante perfecto
no para tomar de la mano
no para la caricia
no para el amor ni la ternura
para la violencia para el desorden
a vosotras os canto en este horizonte de sucesos
del agujero negro de mi vida
la gigante roja ha perdido energía
y en su auto atracción gravitatoria
atrae más luz de la que sale
perdonadme en todos los recovecos
que mi alma puede
perdonadme en el mar y en los días de sol
perdonadme que no os ofreciera nunca
la felicidad de los paisajes
y perdonadme que para hablar de todas vosotras
tenga solo que hablar de mí

 

 

 

 

mudanza

me mudé con él
el posesivo
el traficante el temerario
se vino con toda la familia
colon
tiempo
crisis
lágrima
me quise separar porque mi suegra
viuda del espanto
dormía entre nosotros
pero con hábito recién nacido y la pequeña neura
no podía sencillamente no podía
pasaron dos años y los niños crecieron vigorosos
tuve abortos de por medio
agorafobia hipocondría
xal final le dije al miedo cara a cara
abandono la casa familiar
ya no puedo más
he conocido al más perfecto de los seres
tiene todo el tiempo del mundo
se llama conformismo
tiene mi misma edad y un piso en todo el centro

 

 

 

Eloy-García, María. Los cantos de cada cual. Madrid; Arrebato libros, 2013.

 

LOS CANTOS DE CADA CUAL

 

lo reconozco

sí reconozco esto no pensar
le dimos al grito un efecto murmullo
para el tímpano de los niños
y después nunca nadie supo decir a gritos
reconozco la prisa no pensar
consumo libre de todo lo que existe
con los roles siempre vivos
mientras tengamos videojuegos
de disparos en primera persona
habrá humanidad viva
reconozco esto no pensar esto
lo hemos creado también para los sordos
que con un batir de manos entienden
la palabra existencial
lo dominamos todo
la clase social la chatarra el azul
lo limpio que sale del chasquido de la máquina
que retractila la portada de un ser uno
mirando también en punto muerto
ese sueño vago de otra cosa
reconozco esto he crecido con esto
nos quieren a todos integrados
qué triste qué miedo
dan pena y miedo limpios parkings con casas limpias
limpios mandos con teclados limpios
reconozco esto por fin del todo no pensar
el sueño al zulo la idea cualquiera
lo que se dice nada lo que se escucha respetable
reconozco esto sí lo reconozco
pero no pensar esto tampoco
aunque el tiempo vaga a su manera
solo si son naturales a los desastres le ponen alarma
y nadie silba contra el miedo
nos venimos a la cueva
y seguimos dando a las teclas de deshacer
lo reconozco no pensar pero
ante un mundo bulímico compulsivo
siempre queda la anoréxica idea de uno atónito
lo reconozco

 

 

 

 

contra europa

hoy me siento demagoga
la poeta expatriada de mi casa
la presa política sin ideas de cambio
ante un mundo fanático y playero
exilio de interior y de montaña
hago mi bodegón con los extractos de la saliva
hay algo tan de ikea
en el estudio de san jerónimo
que con mi maltrecho latín
monto en tres veces la biblioteca
inmensa de occidente
me siento enviada especial
en el epicentro de la tragedia
pero no siento mi miseria
es la del otro la que me excita
me siento hombre con una orden de alejamiento del mundo
cuando me acerco a más de 500 metros de lo obligado
comienza a sonarme la pulsera
me siento pederasta y su niño
mimando siempre lo que no debo
me siento turista en su resort clavado
como un cadáver que retrata cataratas
me siento la catástrofe natural
de un país en vías de desarrollo
entre las cinco de la tarde del aquagym
y hasta las siete y media del shiatsu
me he sentido burka con su mujer dentro
no hay límites para mi exorcismo beligerante
con derecho humano
cambio si es posible
criterio por idea respetable
y sueño por experiencia real
soy una civilizada europea y occidental
me aglutino las deudas históricas
de otra gente en mi banco rencor
hablo bien mis cinco idiomas de no decir
qué interesante mundo este para los que estamos
en el cineplex de dentro dolby sonido envolvente
mientras la realidad de estéreo a mono
estrena documental
donde la injusticia digiere lentos y apilados
los cadáveres de siempre

 

 

 

 

la franquiciada de la ira

yo el estimado cliente
la distinguida señora
la señora doña
la receptora de afectuosos saludos
de los abrazos
de los felices años
de las felices fiestas
de las condecoraciones
y de los accésits
estoy cansada de los gestos blancos como las marcas
de las opiniones neutras
de los saludos tibios
estoy cansada de que abismo
sea una plácida tiniebla con pedagogía
muerte al pedagogo y al psicólogo
muerte al sociólogo y al payaso sin fronteras
cansada de la tierna tinta sobre el mundo
quiero situarme frente a frente
levantar las manos hartas de lo supuesto
reventar el instante de toda dinámica tranquilizadora
darle photoshop a la memoria
vectorizar mi miedo en dos líneas solo
inventar luego su textura
y drogarme con la idea de la guerra abierta
de ser infeliz a todas horas
que os den por el culo miserables
porque la estimada la distinguida la señoradoña
piensa clama y ruge
no me daréis más tranquimazin para la calma
os lo digo para que podáis entenderlo
soy una franquiciada de la ira
porque sé que el estrés es la esquina
donde partís nuestra espalda nueva
nos llenáis de cadenas de alimentos
nos llenáis de cadenas de moda
nos llenáis de cadenas
pero a todos en nuestro diagnóstico soledad
nos duele el alma a la altura de su vacío

 

 

 

 

los mayoristas del cielo

os canto a vosotros mayoristas del cielo
que reponéis la estrella
que encendéis el temblor en todas las cosas
solo para que lo quieto prevalezca
a vosotros escaparatistas de la memoria
mirad sucede que canto sin sentido
a las cosas pequeñas de la tierra
la cerveza se sabe mundo centellea
la ironía es tan natural
como la salamandra
os canto a la chapuza de inventar sobre contrarios
qué triste casa de goteras
pero por uno de los agujeros que hizo el agua
entró un rayo de sol
inventar es sencillo un hombre puede hacerlo
mayoristas cuando sois aire todo es soplo
entonces el vendaval es azul y la casa devastada es de un verde claro
qué bien se está frente a vuestra casa olímpica patrocinada
mayoristas tercos en la tierra
no penséis más árboles ni cosas que resistan
lo pequeño no se os da tan bien
mientras creáis los grandes rayos yo pienso
en la tristeza de los tiestos rotos en el suelo
creáis timidez y yo miro la tenue grieta que derribará el edificio
decís alma y yo anoto las veces que he pensado
en lo humano de un camión de reparto
os ocultáis solo para que os rindamos culto
os mostráis para que los animales sepamos
inventar el miedo y protegernos de estar vivos
mayoristas si queréis de verdad ser útiles
de par en par os pregunto
¿tenéis alguna droga de diseño para mi envejecido y sofisticado dolor?

 

 

 

 

el canto de cada cual

cada cual gestiona su abismo
se recupera de su ozono
se calma en su herida momentánea
se nutre de tiempo
se desborda
cada cual mece sus cicatrices
y mueve los dos brazos al andar
cada cual habla de su centímetro cuadrado
y es libre de sentirse atado
cada cual es piscis y cuaternario
es gente que trafica que investiga
que acaricia al pájaro y que desdobla la ropa
cada cual piensa en todas las teorías
y solo se queda con las útiles
cada cual se baña y escupe
se desviste y se viste
llega tarde al umbral y pronto al lugar mismo
a cada cual le crecen las uñas
y se dignifica con ser humano y razonable
cada cual es una multitud de cuerdas tensadas
es subatómico y decisivo
cada cual se viste y se desviste
mientras la gravitación hace lo suyo
la oxidación hace lo suyo
el cáncer hace lo suyo
cada cual muere en su núcleo
es enterrado y recordado
cada cual estuvo una vez hecho de hábitos
pero lo bonito de la historia
lo verdaderamente interesante
es que cada cual no supo nunca
si era mejor la memoria o el olvido

 

 

 

Eloy-García, María. Los cantos de cada cual. Madrid; Arrebato libros, 2013.

 

EL CICLO DE HIPERMURIEL

 

LA CAJERA MURIEL

estoy pensando en la cajera sedente
ella es lo verdadero de la sincronía del mundo
con su rayo láser ávido de códigos
me murmura complacida las ofertas
y cómo suma los dígitos arrastrando
entre lo dócil y el hastío
el tesoro precioso de mi dulce integral
a través de la máquina que le computa
el precio exacto de toda mi tarde
dice tres
y nunca nunca fue este número más mágico
la cajera extraordinaria teclea el sumatorio
de la monotonía y dice tres
y mira entonces justo antes de que se produzca
el cotidiano milagro de que mi dulce integral
sea mío para siempre
de repente ella mira otra tarde
sale de lo mío a lo del otro
le susurra las mismas ofertas
le marca el tetrabrik con el ojo de su láser
abriendo en fin el cajón místico del hiper
con un movimiento suyo de mercado
los billetes ordenados repiten la cara de ella sin gestos
y me voy por esas puertas
que se abren sólo con el aura
dejándola mientras su láser que suena
va marcando otra tarde

 

 

 

 

LA REPONEDORA MURIEL

sólo tú haces de un día vacío todo el día
eres el demiurgo sencillo de un universo diminuto
arrastrando en el círculo sexto sección láctea
todo el palé de la tristeza
repones el ansia con el ansia
y el tiempo con el tiempo
sólo tú tienes la contradicción misma
de los dioses
te vanaglorias de un orden
que será siempre destrozado
y al levantarte con el cuerpo tan antiguo
miras los pasillos inexactos
sección deseo llena de realidad
sección verdad llena de historia
a una simple voz tuya todas las bandejas dicen carne
los mostradores revelan la verdad subconsciente de sus 10ºC
se alinean las hileras
surgen anaqueles rebosantes de todo lo que pueda desearse
sólo tú tienes como todas las mañanas
tres horas justas para crear un día

 

 

 

 

LA CARNICERA MURIEL

entre las vísceras y los tendones de la carne
me rompes la cadena de frío
me aplicas a los ojos hinchados
la sanación de tu ternera de primera
respiro sólo si me dejas
con las costillas puestas en tu bandeja terrible
haces de mis entrañas la más fina casquería
y buscarte
buscarte
entre las piezas retiradas del mercado
en ese contenedor de recortes y de restos
que conforman tu yo hecho pedazos
pero en el que adivino exquisito
el cadáver de tus ojos
la línea desigual de tu cuchillo
y el golpe seco de un tórax recién abierto

 

 

 

 

LA CHARCUTERA MURIEL

yo te cedí mi ansia vital
pero tú la pasaste por el cortador en el que los clientes
quieren el pavo muy fino
no hubo gestos ni palabras
sé que sabes detectar la muerte
porque eres experta en el fiambre
experta en desnudar la pieza hasta el final
para luego seccionarla
eso mismo hiciste con tus manos fragmentadas
las líneas de la vida como tiras de salami
hacia ninguna parte
nunca un queso fue tan blanco
ni una pieza fue tan digna
como cuando la pesabas tú
en tu balanza egipcia hacia el más allá
sabías el peso exacto de las cosas
con tan sólo mirarlas
pero justo cuando el turno se hizo mi número
tu hora ya había llegado
no miraste
pero mi corazón embutido ya estaba en el vaso
donde te dejaste el alma

 

 

 

 

LA ENCARGADA MURIEL

con el gesto decidido pones cara de importancia
sabes que eres un atlas con un mundo hecho de equívocos
tu trabajo es contentar a los que compran
cambiar los precios hacerte oferta
en la punta de la pirámide de tu sistema
tan templo palacial eres la sacerdotisa
adivinas qué se esconde tras los dioses
con tu nombre destellándote en el pecho
alguien te llama en off desde la altura
voz impersonal que sólo tienen
las encargadas tristes de la megafonía
tu cara se adivina religiosa
llegas al departamento nivel alto
a la capilla sixtina del consumo
el dios acerca su índice euribor
a tu índice machacado por todos los trabajos del mundo
te toca con su verdad y los precios tiemblan
el suavizante marca tan blanca
sube cincuenta
tu pistola que dispara los precios se carga de nuevo
con una tinta más nueva que nunca
sobre el pecho indefenso de las botellas

 

 

 

 

LA PESCADERA MURIEL

vives del hielo para conservar lo que muere fácilmente
en tus manos se deshacen las espinas dorsales del mundo
me sacaste del océano
capté el anzuelo de la muerte
comí el gusano que me diste
en el cubo en el que iba sedal al cuello
tan invertebrada por tu mano
otros gemían en estertores finales
golpeaban con todas las aletas
pensaban en sangre sólo en sangre
nos pusieron en el hielo mostrando abiertamente
el espectáculo subacuático del desastre
pasamos a ser ya muertos los tan perecederos
y con esa misma mano que cortó la cabeza
y que arrastró nuestra espina tan frágil
ofrecías gentilmente la terrible mercancía
porque la muerte reciente es para ti
una garantía de la máxima frescura

 

 

 

 

LA PANADERA MURIEL

sólo discutimos el precio de la barra
—una baguette es como el alma —dijiste
se despedaza por la mitad con sólo mirarla
por eso siempre es mejor integral
—¿el alma? —dije yo
—la baguette —dijo ella
su cara llevaba toda la temperatura del horno
el delantal reflectaba el blanco todavía no inventado
en ninguna cosa blanca
a la temperatura justa en la que se hacen las palmeras
yo ya pedía los trozos que ella dejaba
para internar en su bosque a todos mis pulgarcitos
pero cuando llegaba a la casa de lo eternamente dulce
chilló el horno sus trescientos grados
de repente
yo era un cruasán recién nacido
levantado sólo por su propia levadura
tranquilamente me tapé de azúcar glaseada
y olvidé que un día para hacerme
me pusiste en bandeja
los trescientos grados de tu tristeza

 

 

 

Eloy-García, María. Cuánto dura cuanto. Almería; El Gaviero ediciones, 2010.

 

CUÁNTO DURA CUANTO

 

DE CUANDO DESCUBRÍ QUE LA VECINA DEL TERCERO B ES LA FILOSOFÍA

hoy me he levantado tan preclara
tan nítida en la posible arborescencia de los días completos
tan exacta en la permutación que de doscientas cosas me pasen
tan ciega de mundo tan sutil
tan abismo en la sima
tan horizontal en la cama
tan vertical en todo lo que haré vertical
tan agotada de haberlo visto todo
que puedo decir sin mucho esfuerzo
que llegué a entender por fin a la vecina del tercero B
cuando todas las mañanas dice
con ese tono de primer alumno de la escuela de platón

—aquí estamos, tendiendo

y pensé xxxxxx
tendiendo todos con nuestro propio peso
dejando que las cosas sean
entonces
ella cerró su ventana que chirría como una negación
y yo me dispuse a ser de nuevo tiempo
cerré también mi ventana
y nada nuevo sucedió en el interior

 

 

 

 

EL BIEN INMUEBLE

la nostalgia vive en el sexto piso
tira un papel por la ventana
y por un segundo
se confunde con el vuelo migratorio
de un pájaro que quiere aparearse
la mierda que lanza desde su arriba
cae sobre la raya en medio
de un preso en libertad condicional
que no recuerda cómo se iba a su casa
aquí el niño que lo ve todo
crea en ese momento en la parte izquierda del cerebro
un comienzo de neura
que asociará a la placidez veinte años más tarde
la bondad vive en el tercero
tiene una casa confortable pero incómoda
el odio tiene siempre un perro en la puerta del cuarto
pero la decoración de su casa es impecable
la timidez que vive en el quinto
ve por la mirilla de su puerta blindada
la cabeza distorsionada de un gordo que es el mundo
en el noveno vive la veneración
la soltera que comparte piso con la envidia
el del octavo que es el tiempo
se quedó justamente encerrado en el ascensor
aquel día que viniste a mi casa
y yo soy ese edificio
pero nunca subo al décimo
la casa de la perfección que es una déspota
suelo sin embargo quedarme en el primero
del que nunca sé salir
allí vive el hastío que nunca pagó la comunidad
la memoria
que vive en el segundo
tiene el síndrome de diógenes
todo lo que sube a su casa
es digno de ser guardado
cualquier tontería tiene la dignidad de un tesoro
pero nunca recuerda al que se olvidó de ella
ese día subiré al séptimo
porque es justo allí donde habita el olvido

 

 

 

 

LA PELUQUERA

en la peluquería se desentraña el cardado de la soledad
el pasador de la tristeza sujeta
con los bigudíes del olvido
la permanente rizada del tiempo
entonces las peluquera que no pudo cepillarse
al encargado de la pequeña empresa de su vida
y que bajó en la próxima parada
pasa como de puntillas por el escaparate abierto
de productos suavizantes
el tiempo deviene devenga intereses al olvido
bajo el secador de pie la señora
rebaja las canas a la muerte
una abogada penalista con las puntas abiertas
diluye la pena
en el tinte caoba que le trae diligente
la mano imperfecta de la manicura
pienso en la tibia tristeza de cada día
mientras el peluquero desliza las tijeras abiertas
por la nuca rasurada de la nostalgia
respondo a la pregunta fotocopiada de mi deseo
dije lavar cortar y marcar
pero podía haber dicho
estar mirar y acabar

 

 

 

 

LA RANURA

las ranuras existen para que podamos inventar
el todo por la parte
en cada ranura hay un intento de compensar el universo
de habitar como minúsculo paraíso
lo que hubiéramos querido que fuesen
los inmensos puntos cardinales
me gusta lo que hay entre el norte y el sur
pueden ser kilómetros o milímetros
es como si yo dijese que vivo en el sur del sur
y mis cosas están orientadas al norte
y miro al oeste y cada cosa que hago es una línea
y miro una distancia y calculo una capacidad
y estoy compuesta de una serie infinita
de microorganismos que se reorganizan
en el espacio que les doy para ser
las ranuras
son la metáfora del resto del paisaje
su insinuación
y mi primera idea de cómo son las cosas
tras la ranura no hay nada verdadero
porque lo completo es un engaño
y las verdades no son una usted los puntos numerados
para hallar la figura del siguiente dibujo
la verdad es que el dibujo es
invéntelo

 

 

 

Eloy-García, María. Cuánto dura cuanto. Almería; El Gaviero ediciones, 2010.

 

REVISTA MÜSU Nº5 VERANO 2004 -poesía-

septiembre 15, 2014 Deja un comentario

müsu 1

 

 

Aquí tienen una amplia selección de la sección de poesía de esta revista coordinada por Mertxe Manso y Elena Medel, ilustrada por Laia Arqueros y maquetada por labellavarsovia.

 

 

ANA MERINO

LOS SUEÑOS DEL PRISIONERO

La ciudad carcelaria ha cerrado sus puertas
y te has quedado dentro
acariciando el frío que hiela sus almenas.

Esta vez soñarás con la verdad metida
en un frasquito azul
y el abrazo vacío del que se siente solo.

Pensarás que en ti habita
la esencia del dolor
como un duende sin alas
que espera que el futuro
le deje conceder algún deseo.

La ciudad carcelaria
a veces se apodera del temblor de tus labios
cuando lloras dormido
y nadie te cobija en su regazo.

Te van a despertar
las palabras que escribes
convertidas en hormigas.
Las verás deshacer cada párrafo
y en hileras muy finas
recorrer las paredes de tu celda.

Esta vez soñarás que la ciudad no existe
y los poemas son el único lenguaje
que te queda.

A veces las palabras
anidan por si solas detrás de tu garganta
y dicen lo que piensas,
entonces se te olvida
que arrastras las cadenas
de una ciudad sin alma
donde sólo tus sueños
reconocen sus calles.

A veces nos miramos,
te apoyas en mi cuerpo
de gárgola deforme
y duermes como un ángel,
y yo que estoy despierta para siempre
te envidio cuando sueñas.

 

 

PIEDRA, PAPEL O TIJERA

Piedra
fría,
rincón silencioso
junto al regazo de los muertos.

Papel
para escribir
unas breves líneas,
la despedida apresurada
del viajero.

Tijera
para cortarle la lengua al mar
cuando suspira.

Tijera
para cortar los sueños
de los ahogados.

Papel
para escribir sus nombres.

Estrecho de piedra,
barquito de papel
arrecifes de tijera.

Un poema triste
para los que se quedaron sin aire
en las orillas.

Lágrimas de piedra
pateras de papel
y la boca del mar
con dientes de tijera.

 

 

 

 

MARÍA ELOY-GARCÍA

HIPERSUMMA

superhipermercado
tu summa teológica son los cinco caminos por los que se llega a la estática cajera
cordero degollado en bandejas reciclables
san juan lo hubiera aceptado
ascesis de barrio
grados de perfección hacia tus pulchrum detergentes
mi escolástica es tu cobijo de superficie inabarcable
movimiento primero de oferta
para la causa eficiente de nuestra demanda
mortales y solos
perfección-gobierno del mundo
ente sumo si azar no cabe
catedral de los oligoelementos
se sabe que dios eres
verum tetrabrik verum salami
es tu luz sobrenatural
el brillo que desprende un torrente de monedas

 

 

LA VIDA CÁMBRICA

he visto organismos anaerobios
en oficina sin aire con burbujas de lípidos vivos
y las fangosas comunidades de microbios
que se reproducen con la dureza antiquísima de la partición
luego medusas primigenias no muy lejos del lodo
con bocas tan antiguas
que no conocen la lengua para pronunciarse
y al fin el primer homínido
canal vertebral estrecho
tórax delgado
señales nerviosas tan limitadas que no hay control de la respiración
para decir yo mismo
estúpido bipedismo por el que abandonamos la mirada de la tierra
arduos instrumentales líticos
que nos hicieron pulimentar para siempre
con lo felices que éramos cuando la carroña
después el idioma por el que nos fuimos hablando y hablando
a repoblar las partes más distintas del planeta
hasta ahora en que la paleontología es un invento tan bien pulimentado
con departamento de humanidades primer piso quinta puerta
donde se especula la historia de lo que éramos
con el prejuicio insalvable de lo que somos

 

 

DE LO QUE CUENTAN LAS TABLILLAS EN LINEAL A

ya sé
ya sé de qué te conozco
tú eras una bacteria entonces de esas
con élitros ojazos que sorbían la orilla precámbrica
de centroeuropa
allá por el proterozoico
¿te acuerdas?
hace dos millones quinientos mil años
y estás igual
ya sé de qué te conozco
tu colectivo era el único sedentario
así que el primer bronce lo hiciste
con una simple mueca neolítica
todo tu campo era una urna
ya sé quién eres
eres el hombre
a fin de cuentas
nada nuevo

 

 

LA MEGALÓMANA

vivir en tu arriba
vecina cíclope de ojo mirilla
inscribiendo cuadrados en el círculo
qué coreografía la de tu planta
distorsionados vecinos de cabezas inmensas
lanzados cada día de sus casas
por la ley de la simple monotonía
tras ellos tu ojo de inventar conjeturas

vivir en tu arriba
gestando agujeros para mirar siempre
a qué horas de sencillas preferencias
de hipótesis empíricas de tercer piso
te lleva la tierna megalomanía

mirarte en tu arriba
más allá
grúas bestiales destrozando bloques que no sabes
con la silueta todavía
de escaleras subiendo por la pared intacta
y una puerta magritte por la que se ve el todo
ese que nunca percibieron
tus ojos sin estéreo
porque más allá del tercero
el mundo no existía

 

 

 

 

IVÁN VÉLEZ

SANGRE FRÍA

Un escuálido reptil
incubó escamas de metralla
en el colchón del turbio placer,
arañas sobre los puños cerrados.

Y la miel no ahoga el rescoldo.

Las rodillas mueren a la sombra
de huecas catedrales,
rueda el metal de la borrasca
por un pañuelo astillado.

Y la miel no ahoga el rescoldo.

 

 

EL ALQUIMISTA

Dentro de la burbuja,
carcoma mordisqueando lucidez.
Amanecer de nervios y siluetas,
mares de esfuerzos.

Mujeres negando sus suaves rasgos
al mundo.

A través de las lentes de hielo
el paranoico es ternura, belleza violenta,
y su sombra color ámbar,
engaño para el asfalto
de gorriones persiguiendo niños.

Astillas de un guiñol abarquillado
clavadas en los dedos
y nadie que pueda curarlos
pues no quedan ya costureras del delirio
para sanarlos con su hábil urdimbre.

Amanecer de cucañas envenenadas
que juegan al escondite
incordiando las miradas
en la penumbra espoleada de bombillas
de risa enferma.

La geografía incógnita del pirómano
se convierte en simulacro de lenguas
al recibir su caricia.

Simulando bienestar nos apartamos
de la espiral kamikaze
que desciende por la espalda del sueño.

 

 

LICÁNTROPO

Una gota de sangre
resbala
por el frío letal
de la bala de plata.

Plena luna,
láctea luna.

Un disparo se desvanece
entre el musgo
del caserón,
y en el parque,
el silencio se cuela
en las rendijas del chirriar
de un columpio abandonado.

Sin niña ya,
sin rodillas de mercromina
bajo sus tiernos,
deliciosos muslos.

 

 

 

 

ALBERTO SANTAMARÍA

MI CUERPO ES TU CASA
[NACE MI CUERPO DEL NOMBRE ESCONDIDO EN LOS BUZONES]

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSobre las putas / me quedo frito
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSr. Chinarro

A veces, dices, reconozco
tu voz al otro lado, reconozco el gesto de tus llaves
cerca de la puerta ese ruido de cerezas metálicas
que se agolpan involuntarias en mi nombre,
a veces, dice, reconoces mis pasos y su instinto,
el tacto de tu mano que no acierta a elegir su orden,
‒torpe es el deseo que busco‒.

Recuerdo, dices,
el olor a ciudad en llamas,
‒es sábado, y la luz en los parques se enciende‒;
son tus labios dos cuerpos desnudos que luchan
solos en la arena. Dos cuerpos: formas del racimo
y de la voluntad, que se hunden
en el eterno impulso de un quinto sin ascensor.
‒Las parejas se asoman al lento gemir de los bancos‒.
Formas, dices, ahora que llego
sin aliento al límite de tu aliento,
y me llevas enfermo con tus ojos a la cama
y muestras heroica y débil la frontera de tu rutina.
‒Y cada paso se repite, como una señal‒

A veces, reconozco en mi casa un cuerpo
donde cada imagen que cuelga
es una guerra remota, una factura escrita
en las huertas del sueño,
y cada grieta un grito acallado en el hueso
más hondo de las manos, y cada mano
una puerta que busca ansiosa la luz en otra parte.

A veces, dices, oyes vagar un cuerpo entre nosotros,
un fantasma,
y luego desciendes de ese coche y descubres
la lejana sed de una palabra,
los hombros tallados a mordiscos,
el seco temblor de tus límites.

A veces, dices,
reconoces en otros cuerpos
el terrible sabor de mi casa.

 

 

SANSONITE A MITAD DE PRECIO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxY de repente,
xxxxxxno sé qué hacer con tanta soledad.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxKarmelo C. Iribarren

Ahora desayuno en una terraza: croissant, café, naranjas,
y observo desde estas hojas aquella lejana habitación
de mil novecientos noventa y siete.
Qué triste soledad me empuja al recuerdo
de nuestra vida en estas calles. Comprabas tabaco
en ese pequeño estanco, en esa esquina
esperabas el taxi y donde pedías pan
y fruta de temporada es ahora
una enorme tienda de maletas. Sansonite a mitad de precio.
Qué enfermedad es ésta que me hace reír
al saber que me dejaste sin dinero, sin coche,
sin hambre, y sin maletas, y lo que es peor,
sin lugares a los que viajar, sin proyectos.
Qué enfermedad es ésta que sube hasta mi lengua
y que busca tu cuerpo, una respuesta.
Qué terrible broma del tiempo es ésta.
“Su cuenta, caballero”, dice el camarero. Qué triste
soledad de me lleva a las viejas aceras conocidas,
pobladas por antiguos rostros que son yo
y van conmigo. Compraré una maleta lo sabes,
para atravesar la ciudad y recoger fríos
restos de mi cuerpo, de tu olvido
en los portales. Recoger aquel rojo
sabor del whisky en tus labios a las doce,
mi dolorosa manía de madrugar en domingo,
el olor del autobús lleno de bañistas, tu pelo
cuando Los Reginas nos llevaban en barco hasta la playa.
Recoger sobre todo el color del humo en tus labios
al decir mi nombre,
y agarrarme la cintura al salir a la calle.
Compraré una maleta, lo sabes. Es la cuenta que he de pagar
por tanta felicidad en tu nombre. Por tanta soledad este domingo,
por mi costumbre del whisky antes de las doce.

Ya lo sabía antes de pedir croissant, café, naranjas.

Son estas terrazas en el desayuno
amargos balcones al tiempo.

 

 

 

 

LUIS BAGUÉ QUÍLEZ

GLORIA

Gena Rowlands fuma junto a la ventanilla.
Su gabardina cruda,
que tantas veces barrió el asfalto de Manhattan,
ya no es sino un jirón de antigua sombra.
De nuevo llegará tarde.
Otra vez es culpa del maldito reloj,
del tráfico imposible en Central Park,
de los charcos que deja esta lluvia
sobre la piel marchita de las avenidas.
Las volutas de humo se enredan en sus dedos.
Sigue apoyada en el viejo Ford,
que le recuerda trágicamente sus arrugas.
Está bien. No piensa esperar más.
Aplasta un cigarro con el tacón del zapato.

No sabe que detrás de la puerta
le aguarda el milagro de una vida distinta.

 

 

LAS VÍRGENES SUICIDAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxVirgen suicida.
xxxxxxxixxxxxxxxxEs inútil seguir
xxxxxxxen ese viaje al holocausto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCruel Crux

Yo conocí a Lux Lisbon.
Recuerdo haberla visto
mirar vestidos en los escaparates
y esperar mucho tiempo un autobús
bajo el sol declinante de noviembre.
También coincidí con sus hermanas,
y puedo decir que eran bonitas
‒pero eso es ya sabido‒,
que les gustaba el licor de melocotón
y que, entrada la noche,
resultaban incluso algo vulgares.
Sus vidas se me antojan ahora
un cristal empañado, constelado de vaho,
desde el cual las veíamos difuminarse
hasta desaparecer
como una mancha de aguarrás sobre las manos.

En la última fila de algún cine,
yo acompañé a Lux Lisbon
por el extraño limbo de nuestra adolescencia.

 

 

ANTOINE DOINEL

xxxxxxxxxxxxxxxxxQue reste-t-il
xxxxxxxxxxxxxxxde nos amours?
xxxxxxxxxxxxxxxxCharles Trenet

París era una fiesta
con lluvia y con paraguas,
con zapatos y lágrimas
perdidas en el metro.
¿Qué queda ya de nuestro amor?
Yo te buscaba entonces
en la puerta del cine;
te ponía mi bufanda
o mi mejor sonrisa,
te pintaba los ojos con un beso.
¿Qué queda ya de nuestro amor?
Sólo la Torre Eiffel,
la soledad de los parques en junio
y tantas noches consumidas
en fugas hacia ninguna parte.
Mi nombre, Antoine Doinel,
un nombre que no es nadie,
unas breves cenizas
marchitas en la piel del celuloide
y amarillas por el polen del tiempo.
¿Qué queda aún de nuestro amor?

 

 

AL CUADRO DE UNA JOVEN CON CIUDAD AL FONDO

Lejana como las aves en la noche
sospechas la ciudad a tus espaldas.
Y quisieras comprender la soledad:
el porqué de este horizonte sin aristas,
la brisa imperceptible que humedece las calles,
las lágrimas altivas de neón en los párpados.

Y no sabes que la lejanía que contemplas
es patria y margen, es destino y exilio.
Me gustaría decirte que tras esa alambrada
hay sombras que te acechan en cada jardín,
en la cola del cine,
en la respiración de los semáforos.

Si te detienes a escuchar el tibio murmullo
de unos pasos sobre el gris del asfalto,
igual que nieve enferma,
advertirás que en ciertas avenidas
también habitan labios y palomas.

Porque la ciudad no es sólo un bosque de ceniza.
A veces la ciudad tiene un alma encendida.

Pero al final la soledad no importa,
pues tu vida depende de un pincel
y el lienzo te condena
a esa rara mirada que hiere tus pupilas.

 

 

 

 

MARTA LÓPEZ VILAR

LO EXACTO

Esta vez comienza la noche
a olvidar la exacta medida del olvido.
Basta el silencio, una palabra florecida en la memoria
para que regreses.

 

 

LOS CIEN OJOS

Es la aurora quien nos observa con los cien
ojos de Argos, quien recorre
uno a uno tus cuerpos fatigados y dormidos,
tu brillo constelado entre la cama.
Dentro de ti se despierta un cauce
de olvido y de memoria
del que yo bebería cada amanecer
si no durmieras.

 

 

ENCUENTROS

Ahora, qué triste tu cuerpo tras la ropa,
rodeado de gente,
fluyendo en el silencio de los cuerpos más lejanos.

 

 

CONVERSACIÓN A SOLAS

Hablo de tu cuerpo y el mío
renaciendo de este hielo que enfurece
al saber que todo se concluye
aunque el dolor nunca termine
de calmarse en la memoria.

 

 

 

 

ALEJANDRA VANESSA

PRODUKT OF HUNGARY

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy mi gorría

hombres pequeños del mundo y mujeres altas,
no dañéis a las poetas porque ellas vendrán
a examinar vuestras necedades
con unicum y sus zapatos blancos nuevos.

 

 

MUJERES

sushi
paté pasta a la carbonara
fideos gordos con marisco estofado
para la cena
aperitivo merienda
después del desayuno
y más más cenas
‒con pata a la cuchiflé‒
de todos los gustos:
agria amarga dulce extra dulce
picante extra de extra picante
cumplida la caducidad
de todos los nombres:
alejandra elena ana
judit teresa
di modesto
y
mujeres el título mujeres

 

 

HOMBRES

mierda
mierda en los quicios
en las aceras en los árboles
en el parque
dos manzanas más abajo
en la puerta del colegio
en mis tacones
no los he vuelto a usar
de todos los colores
marrón marrón claro marrón
oscuro intermedio rojiza
parda amarillenta
ocre
de todos los nombres
paco juan javier
modesto óscar pedro
luis
y así mientras aguante tu razón

 

 

ENSAYOS PARA LEER UN POEMA

xxxxx> ¡te quiero!

xxxxx> te quiero…

xxxxx(el amante dispone su brazo izquierdo a modo de hamlet)
xxxxx> te-qui-e-rooo…

xxxxx> ¿te quiero?

xxxxx> ¡¡TE QUIERO!!

xxxxx> te quiero

Da igual cómo te lo digan.

 

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