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DEL ALMA A LA BOCA

diciembre 19, 2019 Deja un comentario

En junio de 2018 la editorial Huerga & Fierro sacaba esta antología que lleva por nombre ‘Del alma a la boca. 13 poetas madrileñas’. Aquí dejo un breve selección de textos de dicha antología, editada por las poetas e investigadoras Rosa García Rayego y Marisol Sánchez Gómez.

 

 

 

CARMEN PALLARÉS

CINECITTÁ

Abres el día en punto.
Cruzo el dintel funámbulo del sueño
y entro en tu soledad
como a un estudio
donde se está filmando el infinito.
En nuestros ojos tiemblan
las ovaciones del silencio.
Diciembre es otro actor. Y nuestro abrazo
el primer ademán de la mañana.

 

 

 

 

MARÍA ANTONIA ORTEGA

Los antiguos agricultores
construyeron sus viviendas
para ser enterrados debajo.
Pero mi huerto está demasiado cerca
del mar.
Es al que vienen las gaviotas,
y está abandonado con yodo,
tan blanco.
Debajo de mi casa
sólo hay un árbol,
y debajo del árbol
está el Dios de mi juventud,
y más abajo todavía
una mujer que juega sola.

 

 

 

 

ALMUDENA GUZMÁN

Señor,
usted no lo sabe
y sin embargo sus arrugas,
tersándome la mañana,
me han obligado a iniciar una huelga de novios
desde que lo conozco.

Y hoy
—mientras los dos nos mirábamos de reojo,
cada uno en un extremo de la barra—,
mi guedeja más anarquista
ha optado definitivamente por afiliarse a sus ojos.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Qué hago yo aquí medio borracha
escuchando a este cretino
que sólo sabe hablarme de la mili,
mientras me tapa baboso la calle y la vida
con su espalda.

Y encima estoy sin tabaco.

(Menos mal que desconecto enseguida
pensando en ese géiser de besos
que le provocaré a usted, sin duda,
cuando su camisa se digne o se resigne
a dejarse desabrochar por mi mano.)

 

 

La lluvia también se acuerda de tu forma de estar
en las cosas pequeñas.

Lleva mucho tiempo ahí fuera
con los ojos suplicantes como un chucho,
sin atreverse a entrar,
pero yo sé que lo daría todo
por quedarse dormida entre tus libros,
por salir con nosotros en la foto enmarcada
de mi mesa de trabajo
o ceñirse resuelta a tu albornoz.

Ella se desliza de hoja en hoja
de palmera
con la misma languidez de tu mano
cuando movías la torre o el alfil.

Antes casi siempre perdías.

Ahora acabas de darme jaque mate.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Esperaba tu carta
con la angustia de la nieve
que ve cómo se derrite
y va convirtiéndose en nada.

Esperaba tu carta
y es la poesía quien me ha escrito
después de tantas glaciaciones:
el sobre, tierra de sombra,
las hojas, negro de humo.

En vez de tu letra,
el viento y el musgo en mi cueva
y en la piel de mis huesos.

En vez del olor
del hueco de tu codo
la rosa que muere,
la cita a solas
con el miedo del Neolítico.

 

 

Y era verdad:
el príncipe rojo me esperaba
al otro lado del foso.

Rompió las cadenas
que se entrelazaban
como una hiedra sombría
en el sol de mis trenzas,
desató mi corpiño
y pude aspirar el aire
cuando el hielo
era el único aire de mi pecho.

Por fin un hogar.

Por fin una silla y unas pieles,
una ventana,
para ver desfilar sin estremecerme
al blanco ejército del invierno.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Después del amor,
a la luz de una vela,
el príncipe rojo acaricia mi pelo
y me escucha.

Grabando voy en su pecho
con la lengua y las uñas
todas las ofensas.

Afuera gime el viento
pero tampoco habrá piedad para él
por ser el primero
que olvida y hace olvidar.

La lluvia,
calentándose las manos
en el hogar,
y un gato negro en los huesos,
asienten con la cabeza:

ha llegado el tiempo
de abrir las compuertas de la rabia.

 

 

 

 

CRISTINA MORANO

SALIDA DE LAS OFICINAS, 1

Nunca tendréis un tiempo como éste:
la gente por la calle, los hombres y mujeres,
los trazos de cansancio acabando cada rostro
sobre el sudor del maquillaje
y las arrugas del vestido
llevado desde la mañana.

Tan feos y tan comunes volvemos del trabajo,
apenas sacudiéndonos
el inmediato olor del bar
y de sus restos de comida.

No entendemos nada.

No, nada; ningún libro, ni un cuadro ni señal,
ni verso alguno nos haría
ir más allá de esta fatiga.
Sólo esta luz final de las tardes de invierno
nos descubre desamparados
en busca del dinero y del calor,

disputándole el mundo a nuestros perros.

 

 

 

 

MARTA AGUDO

Ser en destrozos.
Adentro el cáncer
xxxxxconcede a la metralla
xxxxxxxxxsu trazo sosegado.
Así,
xxxxxserena y eficaz perduras:

xxxxxxxxxxxxxxxxxxnaturaleza.

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxx* * *

 

Y la naturaleza olvidó
xxxxxque en su rostro
xxxxxxxxxde infinita variedad
xxxxxxxxxxxxxxxhabía sentimiento,
que cada nombre ante su fosa
xxxxxbien vale una excepción.

 

 

SINTAXIS

1. La sintaxis, .la .herencia, .variaciones del tiempo… ¿Se he-
reda .la .estructura .mental .de .lo .escuchado? ¿Hacia dónde,
pues, trazar la fuga?

6. Hay .un .rojo .sanguíneo: .la .transexual .periferia .del len-
guaje. .La .miro, .como .quien .contempla la perfección de un
muerto, como quien roza .el privilegio de la fecha o los saltos
de un día a otro con la dulce fluidez con que ríen los idiotas.

 

 

GEOGRAFÍA

6. El .mundo .y .el .yo, .inicio .y .fin, .la .inverosímil .coordina-
ción entre el tiempo y .las .venas. A .cada .segundo .los .centí-
metros se imponen y la edad convoca a las excusas. La madre
y el bulto del lenguaje. La .gran, .la grande y más grande que-
bradura.

 

 

SECUENCIA

1. Y .miro .mis .dedos .porque .sólo .desde la bruma se avista
la .montaña. Fracasa .la .luz .en .los .balcones. .Pronuncio .mi
nombre: .fonética, .sintaxis, .geografía, .pero .todo .se .altera.
Arruga incipiente que no te dejas nombrar…

 

 

Latidos, respiración, escuadrones de tripas: ¡paradójico há-
xxxbitat del silencio!

El .hábitat .del .silencio o el rumor inaudibe .que .derrocha
xxxcada vida.

La vida: existencia capicúa: nada-vida-nada.

La nada o el trayecto regido por el tiempo.

El tiempo: el despojo.

El despojo o el frescor de un llanto para oxígeno.

Oxígeno dador de existencia que mueve con sintonía ciega
xxxlos brazos del bebé.

El bebé y el imperio de la ocitocina.

La oxitocina: manos que desean manos hambrientas tendidas
xxxhacia el aire. Que nos acepten o la travesía muda del dolor.

El dolor: adicción, lapsus del cerebro.

Cerebro que nace para densificar la carne.

Carne que muta por estrías y traiciones.

La traición o esa última nada.

 

 

 

 

MARTA LÓPEZ VILAR

ADRIANO HABLA AL CUERPO MUERTO DE ANTÍNOO

Ya nada persigo, nada se presenta ante mi puerta.
Ninguna juventud sentí sino la tuya,
ninguna ciudad,ningún otoño desbordó
por mis manos el cabello de la luz,
los misterios del aire.

Duermen contigo aquella sangre derramada
en sueños, la noche sin refugio
con redes de oro, el perfume
cuajado de amapolas en tus labios
mientras yo contemplo la patria destruida de tu cuerpo,
recién abandonado.

Contemplo al dios que me arrojó a la vida
yaciendo en la sombra inmensa
de lo que ya no tendré…

La muerte ha llegado al mundo, mi dios,
y nada ya podrá espantar mi frío.

 

 

LAS HUELLAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo le reprocho a la primavera
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque llegue de nuevo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxWislawa Szymborska

Dejo mi palabra hundida en esta primavera.
De ella crecerán las hojas que cubrirán
la puerta de mi casa,
—esta casa, cualquier casa—,
los nombres
que no desaparecen, pero tampoco nombran.

Escribir es despedirse,
sellar con hielo el corazón de un muerto.

 

 

INDEMNE

Descanso tendida a la orilla del mar.
La luz parece no cambiar nunca, atraviesa el viento
apenas sin moverse. Su mano ligera, descarnada,
se agarra al frío erizado de mi piel.
Nace en mi cuerpo la vida, y permanece.
Miro, sin embargo, lo que queda al retirarse cada ola:
pequeñas conchas rotas, algas frágiles,
un trozo de junco partido y seco.
Presencias de que algo ha terminado.
Alguna vez seré simplemente eso, me digo.

Cierro los ojos: alguna vez seré simplemente eso..

 

 

EURÍDICE

Quédate así un instante,
que esta luz que ahora me cubre
la memoria —ese paraje inhóspito y helado—
nunca convertirá en final lo que ahora brilla
como una lluvia débil cayendo de los árboles.

Es la prueba más hermosa
de estar vivos para siempre.
La única, tal vez.

 

 

 

 

SANDRA SANTANA

Sin duda,
sus pequeños cuerpos siempre
estuvieron allí,

pero cuando un agitar
de alas interrumpió
la conversación del desayuno,

me mirasteis en silencio.

El orden inalterable
que garantizaba la noche
transcurrido el día

escapaba, como un agudo avispero
de palabras,
en nuestras voces.

 

 

xxixxPOR QUÉ LAS BRÚJULAS NO FUNCIONAN
EN EL INTERIOR Y CÓMO ADIVINAR HACIA DÓNDE
xxxixxSE DIRIGE LA AGUJA DESDE LA MIRADA

Tratamos de perseguir sus movimientos
pero el final de cada trazo
era vivido como un fracaso total en la búsqueda de la figura.

¿Será la eternidad esquiva —nos preguntamos escépticos—
lo que se oculta tras el color de nuestros actos?

(Y a todos nos pareció entonces que habíamos iniciado un camino
pero al encender la luz
encontramos de nuevo el muro en blanco).

 

 

 

 

BÁRBARA BUTRAGUEÑO

Debe usted saberlo
yo nací lejos del umbral
desconozco así su gesto
el canto sereno
con el que otros hablan
las grandes palabras
que a una se le ahuecan
como pájaros mojados
en la boca

durante años he visto hombres
que manejaban con premura el diccionario
y conocían el sentido exacto
de la palabra culpa

y les bastaba

pero a mí que el vocablo se me enquista
y me cava el pecho como un descendimiento
todo me resulta un vagar empedernido
por el líquido articular del dígase amor propio
dígase egoísmo
dígase umbral eterno entre las cosas.

Yo sólo busco callar el bisbiseo
alcanzar la paz de lo rotundo
hacer callar
al maldito perro
de la indefinición.

Y todo porque
tener un cuerpo limpio
requiere hacer hogar de la virtud
y no morar la periferia

y de ahí este
quemar con pavor los diccionarios
y exigir conocer no ya el sentido:
el intervalo la linde
la fina línea que separa
pongamos el amor del egoísmo
y su oscura simetría.

Mi congoja no es más que una forma cauta de certeza.

 

 

 

 

MARTHA ASUNCIÓN ALONSO

LOST GENERATION

Era un mundo sin protección solar.

Los sueños, las inmensas
antenas parabólicas sobre los tejados,
monos azules
tendidos en patios interiores: mapamundis
proféticos tras las manchas de aceite.
No teníamos miedo.
Fuimos a escuelas donde los maestros
habían llevado luto por nosotros,
que estábamos llamados a heredar
la transparencia.
Dicen que a la salida alguien nos daba
caramelos con droga.
Yo nunca tuve dudas. Era nuestro destino:
ser una nueva raza de gigantes,
hombres libres, mujeres que haríamos
el trabajo de cien hombres.

¿Cómo no ser valientes? Pasábamos
agosto con abuelos
que habían sudado todo el frío del país.
Fumaban y tosían
y aflojaban bombillas porque la luz
no es gratis, no. También tuvimos padres,
una nación sonámbula de padres
que venían del sur.
Por la noche, volvían tarde a casa
y exclamaban: “¡Señor,
ya me sacas al menos dos cabezas!”.

Éramos los mayores.
Crecimos un centímetro diario y
estrenamos mallas, ternura primogénita,
zapatillas Paredes
que atravesaban yonquis en la noche
para aprender francés.
Duendes únicos. Magos
de la calcomanía. Todo se nos quedó
pesquero tan deprisa:
el Colacao, los paraísos para mascotas
olímpicas, los cromos,
la fe de nuestra primera comunión.

Cuando al fin llegó el metro a nuestro barrio,
fue demasiado tarde.

Ya estaba preparado el plan de fuga.

 

 

AZA(HA)R

Pude haberme nacido tantas veces.

Cerca del río Vjosa, por ejemplo, en una kulla albanesa
de otro siglo: vivir tras celosías, siempre pisando alfombras;
rezándole a los cielos
un varón.

Sin embargo, mis padres quisieron parir hijas.

Mis padres eran hijos de una mina y un cuartel en Melilla,
xxxuna tinaja para aceite
con comunista dentro y un obrador
de pan.

Y me logré en Madriz, antes del SIDA, cerca de los gitanos
xxxy los trenes.

Escribo me logré, aunque es plural. Quiero pedir disculpas.

No sé cómo lo hicimos,
pero encontré
tu mano.

 

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