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W

marzo 15, 2020 1 comentario

 

KHALED

no hace falta que te empeñes en mirar al norte
o a océanos que por tamaño barren las atmósferas
aunque intentes mirar para otro lado
o mirarte el ombligo
no será tan sumamente fácil
como dejarte sumir en el origen de tu pelo
el mediterráneo
es un gran edredón
y una raza de marismas
pero sobre todo
es una única
y antigua
canción.

 

 

 

 

LAS NOCHES QUE FUIMOS

con quince años —o más— todo era precipitadamente rápido
beberte una litrona o un calibache
y cruzar la tarde en modo hiperespacio
con una ansiedad desmedida por cazar esquinas

con veintipocos —o menos— la cosa era tremendamente divertida
una puta locura sin pies ni cabeza
había pirómanos y asesinos en serie
una ruleta punk de movimiento espasmódico
y una eternidad ganada en cada risa

a partir de los veinticinco
«el sueño de ella» ya había plenamente trascendido
a la categoría «existencia de ella»
todo parecía programado por un vendedor
de ampollas puesto de cristales
y teníamos todo un garaje que convertir en leyenda
también teníamos la bomba, áticos microflorados,
budapest, roma y cadaqués
e incluso algunos se hicieron líderes de sectas siamésicas

todo estaba bajo control

y entonces entramos en la treintena
la cosa aparentaba pararse
aunque seguíamos teniendo al espumón y sus primogénitos
soportábamos las críticas de nuestros jóvenes
y la aquiescencia de nuestros mayores
en el fondo nos temíamos lo peor
una silla de ruedas en lo alto de una escalera
y vivir a través de nuestras hijas

y en ese momento ocurrió
uno dijo: —somos poderosos
y otro: —bailas como hace 10 años
de repente volvíamos a andar por las paredes
volvíamos a metabolizar el tequila en testosterona
y volvíamos a cantar himnos entre fuego y tromba

la luna
quedó
en
pausa
aunque
la máquina de tabaco
se salvó
por
un
pelo

también recibimos de lo lindo
sufrimos crisis morales en centésimas de aliento
y vimos que la tundra ya nunca volverá a ser lo que era

pero tan solo el paseo a trompicones
de vuelta a casa
en el resplandor incipiente del nuevo día
ya mereció la pena

un largo
y eterno
y hermoso
y borroso
y tranquilo
camino
de
vuelta

 

 

 

 

CALMA CHICHA

La auténtica rendición de lo natural
xxxxxque anda débil y drogado con la kriptonita de la entropía

cuando cielo y mar se confunden
y el tedio solo es una antesala de la quietud definitiva

 

 

 

 

DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA

Aquí reunidos:

De esta parte, el mar océano de mediados de octubre
xxxxxxxxlastimosamente en calma para la ocasión
y el cielo tejido con costuras de ozono e imposibles quimioestelas
xxxxxxxxpermanente azul cambio climático

De la otra,
xxxxxxxxeste ser que huye en círculos
xxxxxxxxy roza la maravilla para caer en el lodo

Al fondo detrás por todos lados allí
xxxxxxxxel ruido el grito la bandera todos los otros seres
xxxxxxxxdesnaturalizados
los descendientes de una semilla tarada regada con ignorancia
xxxxxxxxlos malos fornicadores negacionistas
xxxxxxxxconsumidores de odio
tulpas siniestros que levantan muros y enmohecen el mundo

ejem

En estos momentos de extrema ligereza gravitacional
los pensamientos y los actos van de la mano
por el camposanto
la religión de la ola es incluso perseguida
y hasta los puros & honrados & hermosos ven el amor
como un problema

Por estos motivos
Por estos delitos lacerantes que se repiten con impunidad
Nos vemos obligados a cortar el disco y frenar la rumba

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxindependencia para defender el rubor
xxxxxxxxindependencia para observar el reflejo de la sonrisa
xxxxxxxxen el ojo ajeno
xxxxxxxxindependencia para volver a ser salvajes
xxxxxxxxcazar los ñúes que la vida esconde donde nadie mira
xxxxxxxxy rayar ufanos las noches estrellas siluros amebas

xxxxxxxxel reino animal
xxxxxxxxlas algas y los hongos
xxxxxxxxla torpeza y el edredón

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy luego

la suspendemos de forma indefinida hasta que alguien se caiga.

 

 

 

Berner, Lujo. W. Murcia; Boria ediciones, 2019.

 

Categorías:Poesía Etiquetas: , ,

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XCVI)

 

Anoche, el editor de Boria ediciones, volvió a regalarme los últimos títulos de poesía que ha publicado.
Desde aquí, otra vez, mi agradecimiento.
De aquí a nada les cuento.

 

AYER FUE EL DÍA DE EXIGIR UNA #BIBLIOREGIONALABIERTA

septiembre 2, 2018 Deja un comentario

Ayer nos juntamos un buen puñado de murcianos a la entrada de la biblioteca regional para pedir, o gritar, o exigir, que se deje de restringir el horario de la misma. Habiendo perdido ya el domingo, ahora quieren acostumbrar a la ciudad a tener dos horas menos de biblioteca los sábados.

Pues nada, que unos cuantos leímos poemas para dejar constancia de nuestro rechazo ante estos políticos que lo primero que recortan es en cultura y en servicios culturales básicos. Uno de ellos fue Lujo Berner, que leyó este poema:

 

DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA

Aquí reunidos:

De esta parte, el mar océano de principios de septiembre
xxxxxxxxlastimosamente en calma para la ocasión
y el cielo tejido con costuras de ozono e imposibles quimioestelas
xxxxxxxxpermanente azul cambio climático

De la otra,
xxxxxxxxeste ser que huye en círculos
xxxxxxxxy roza la maravilla para caer en el lodo

Al fondo detrás por todos lados allí
xxxxxxxxel ruido el grito la bandera todos los otros seres desnaturalizados
los descendientes de una semilla tarada regada con ignorancia
xxxxxxxxlos malos fornicadores negacionistas consumidores de odio
tulpas siniestros que levantan muros y enmohecen el mundo

ejem

En estos momentos de extrema ligereza gravitacional
los pensamientos y los actos van de la mano por el camposanto
la religión de la ola es incluso perseguida
y hasta los puros & honrados & hermosos ven el amor como un problema

Por estos motivos
Por estos delitos lacerantes que se repiten con impunidad
Nos vemos obligados a cortar el disco y frenar la rumba

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxindependencia para defender el rubor
xxxxxxxxindependencia para observar el reflejo de la sonrisa en el ojo ajeno
xxxxxxxxindependencia para volver a ser salvajes
xxxxxxxxcazar los ñúes que la vida esconde donde nadie mira
xxxxxxxxy rayar ufanos las noches estrellas siluros amebas

xxxxxxxxel reino animal
xxxxxxxxlas algas y los hongos
xxxxxxxxla torpeza y el edredón

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy luego

la suspendemos de forma indefinida hasta que alguien abra la biblioteca

 

 

 

 

El responsable de Boria ediciones, Luis Sánchez Martín, leyó este poema:

 

LA PUERTA ESTÁ CERRADA (Tragedia en tres actos).

I

Sábado, casi las diez de la mañana.
La puerta está cerrada.
Un anciano, dos adolescentes,
un niño de apenas diez años y su padre
si miran unos a otros y se van.

Y aunque podría hacer tiempo dando una vuelta
me quedo embobado mirando el cristal…

 

II

Hay un lugar donde el espacio y el tiempo
se envuelven el uno al otro
un agujero de gusano que comunica
la Ilustración y el crack del 29
los locos años 20 y mayo del 68
la Comuna de París y
el desembarco de Normandía.

Un espacio donde conviven
el Cleveland de American Splendor
con la España de La Codordiz,
Forges y Frank Miller,
Quino y Robert Crump.

Un aleph desde el que
Chuck Berry le dice a Beethoven
que los tiempos están cambiando
Bob Dylan asiente y sonríe
y los Panteras Negras saben
que Johnny Cash siempre dice la verdad.

Y allí están todos y todo lo demás:

Ionesco, Bukowski, Sylvia Plath, James Dean, las Abuelas de Plaza de Mayo, Gloria Fuertes, Duke Ellingtong, Marie Curie, Chet Baker, Patty Smith, Buddy Holly, Janis Joplin, Rimbaud, Frida Kalho, Alfred Jarry, Gertrude Stein, Dalí, Picasso, Miró, Pollock, Da Koonin, Basquiat, Capote, Harper Lee, el Cabaret Voltaire, el Colegio de ‘Patafísica de París, la orquesta de Brian Setzer, la cumbia epistemológica de Les Luthiers, las ansiadas noticias de Gurb, érase una vez el hombre, qué fue de Baby Jane…

 

III

Mientras tanto han dado las once
y escucho el crujir de la llave al girar.

El anciano lleva un rato sentado
en un banco a cinco manzanas de aquí
cansado de andar de aquí para allá.

Los adolescentes
en la casa de apuestas de enfrente
llaman a un amigo para pedirle dinero:
si el Levante empata al Madrid
pueden ganar 500 euros.

El niño y su padre llevan una hora
dando patadas a un balón sin mirar el reloj.

La puerta está abierta
pero para ellos
la biblioteca
este sábado
sigue cerrada.

 

 

 

 

José Óscar López leyó este poema escrito para la ocasión:

 

NUESTRO templo no era exactamente un templo.
Había allí miles de libros en vez de un solo libro,
innumerables creadores y creaturas
en vez de un solo dios creador,
no una ficción pretendidamente real,
sino múltiples realidades supuestamente ficticias.
Y nadie te obligaba a creer en todo ello.
No había sacerdotes, tú eras tu propio sacerdote
y el único pecado era apartar tanta riqueza
de historias, pensamientos y emociones de la gente.
No había escaños ni sitiales
para diferenciar los ricos de los pobres,
los poderosos de los miserables.
No soy un enemigo de la fe, entiéndeme,
solo te digo que mi fe no es excluyente
y no la guardo en un solo lugar.
Y si hay un sitio que te lleva a mil lugares,
a todos los sitios imaginables,
allí, allí reside nuestro templo.
La biblioteca pública.

 

 

 

 

Antonio Aguilar leyó este poema, también escrito ex profeso:

 

COMO BUKOWSKI TRAS EL INCENDIO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE LOS ÁNGELES

Siempre quise escribir como Bukowski,
al menos, como en ese desolado poema
tras el incendio de la biblioteca
pública de Los Ángeles.
Aquí, en la puerta de otra biblioteca
donde aún miles de ejemplares arden,
me siento como el escritor americano
lleno de gratitud y desamparo.
Aquí el fuego no existe si no existen los libros,
y no existen los libros si no existen las bibliotecas.
Como Bukowski yo era entonces simplemente un lector 
que iba de sala en sala entre los libros,
en lo que ahora es un museo de arqueología,
antiguo hogar de la consumación.
Quemé las tardes de mis años jóvenes,
cada libro una tea, como Esquilo
en la propia muralla, signos de la antorcha.
Qué luz indómita prendió en mis ojos,
qué fragua en los pasillos de aquel viejo edificio,
encontró su eco para siempre en mi manera
de estar ya preparado.
Después de décadas viviendo y escribiendo,
pienso que aquel incendio estaba allí
cuando era joven y buscaba 
algo a lo que aferrarme 
para no ser suicida, 
ladrón de bancos, carnicero 
o motorista de la policía.
Ahora, en esta noche de recortes,
como el joven Bukowski,
como el bombero Montag,
tras el incendio de la biblioteca
pública de Los Ángeles,
tras el incendio de una biblioteca clandestina,
estoy de nuevo preparado,
estamos preparados para el fuego.

 

 

 

Después de ellos dos, salí yo y por dar la nota leí dos poemas. Eso sí, ninguno mío.

 

 

El primero fue ‘Empleados’, de José Daniel Espejo (que ya subí al blog hace tres años y medio).

 

EMPLEADOS

Personas educadas, bien vestidas,
limpias, atractivas, proactivas y empáticas,
peinadas a la moda y con sonrisas brillantes.
Conocen la teoría. Saben Power Point,
nuevas tecnologías, muchas redes sociales.
Han leído los libros. Han ido a los congresos.
Juegan a tenis, a pádel y a golf,
cocinan teppanyaki y viajan por el mundo,
sus sueldos son de infarto y lo que hacen,
a poco que investigues bajo la superficie
de sus pulidos discursos, es defender el derecho
que creen tener sus jefes a poseer ocho yates,
anclados a tus huesos.

Son muchos. Más guapos. Salen mejor
en las fotos, en la tele y en los carteles electorales.
Pero nosotros somos más,
y conocemos sus nombres.

 

 

 

Y después -lo tenía muy claro cuando me invitaron al evento- ‘El incendio de un sueño’, de Charles Bukowski.

 

EL INCENDIO DE UN SUEÑO

La vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la brigada Lincoln?”

“claro”, contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión más tarde.

yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado difíciles.

tenía más problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sobres, los sellos, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leído que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era realmente un
vagabundo, yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turgénev, Gorki,
H.D., Freddie Nietzsche,
Schopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: “qué buen gusto tiene usted,
joven”.

pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoría en
treinta o
incluso en cientos.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.

también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Ángeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZON ES UN CAZADOR SOLITARIO

James Thurber
John Fante
Rabelais
de Maupassant

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstoi, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían más
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motociclista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periódico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido
la biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer: “yo solía pasar
horas y horas
allí…”.

EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER

NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

 

 

 

Después, por supuesto, se leyeron unos cuantos textos más y en cuanto se recogieron los bártulos nos fuimos a beber algo por la sed que producen estos eventos.

 

 

 

P.D. Lo que ha sido una caña ha sido enterarme esta mañana que una de las tonterías que le dije ayer a una periodista de La Opinión, ha servido tanto para titular la noticia como para comenzar el texto que menciona la acción llevada a cabo ayer delante de la biblioteca regional. Aquí pueden verlo.

 

‘HOME’, DE LUJO BERNER

 

Interesante libro publicado por Boria ediciones, que en su momento quedó finalista del IV Premio Internacional de Poesía Asociación Cultural Fractal, que terminaría ganando Carlos Mazarío y en cuyo jurado estaban Sara J. Trigueros, Carmen Juan Romero, María Moreno Molina, Pedro Gascón y León Molina.

 

Aquí dejo algunos poemas.

 

 

OGALALLA, NEBRASKA

hace un tanto como calor de mil espumas
rozan los claros en mil patos salvajes
y el verde es asfalto como cielo

4737 almas un sioux y un cruce
atrapados en el nido de cables
en el plano hipodámico de un tal jesús

cowboy city rompe el celofán
un skatepark morado y un lago arañado
la sombra de una orilla y el borde que no piensa

yo te miro
y vacío la mente
y después te digo adiós

rode to Ogalalla
home i’ll never be

 

 

 

 

OPELOUSAS, LOUISIANA

de nuevo la masacre
la canción del inmigrante y la del esclavo
la de la piel y la del “no”

caballeros de la camelia blanca
políticos del cinismo de subsistencia
ratas artistas que bailan hasta morir

pero que no se olviden
a humanidade é uma revolta de escravos
a humanidade é un governo usurpado pelo povo
listos para saltar aunque parezcamos lisiados

desde siempre hasta ahora
we rode in sorrow

rode to Opelousas
home I’ll never be

 

 

 

 

TEHACHAPI, CALIFORNIA

la música era dinamita explotando en la ciudad del metal pesado
bombas cayendo en andalucía
Spanish weeks in my disco casino
y tú querías disimular mi sombra con el maquillaje de tus ojos

el sudor se mezclaba con las ganas de una buena nevada
te arrancaría la piel y luego el vestido
Spanish bombs rock the province
y tú luego añadiría la formulación matemática adecuada

en el vals de los gametos el paso lo marcan las avestruces
pero yo ya abandoné la caza en la otra vida que no tuve
Spanish bombs, yo te quiero infinito
además, tú necesitarías montar un zoo y volar hasta África

todo fue sueño y después ilusión
Rode to Tehachapi. Home I’ll never be

 

 

 

 

DESASOSIEGO EN PORTUGUÉS ES DESASSOSSEGO

así están las cosas
la arquitectura del mundo zozobra & amenaza con.
las periferias lo son todo ahora.
y la edad no ayuda.

ni siquiera las escapadas:

colmatar un vehículo
y extenderse sobre la carretera
mientras quedas aprisionado entre el monolítico azul candente
y la meseta que es como una rebanada de sed ocre

saltar sobre autopistas elásticas
sujetas con garfios a los prostíbulos-factorías tamaño ikea

practicar la danza encantada
alrededor de guardias civiles de ojos extirpados
que cuentan hasta tres de aquí a la eternidad

partir portugal por la mitad
en dos grandes hígados verdes
donde la gente ha dejado de vivir
e incluso de follar

y llegar al océano
el último muro

ni esta visión transfronteriza
me recompone

mientras miro por la ventana
mientras me asomo al acantilado
mientras me introduzco en ti y vuelo y roto y surfeo
lo siento
un cierto desasosiego
la premonición del desastre inminente

a cada paso que doy
la realidad se desmorona a mis espaldas
y con esos materiales roturados
se construye lo que veo

unos metros más allá:
la nada

ni Lisboa
ciudad piloto de la herida y el cráter
me alivia un poco

no creo lo que veo
no me creo lo que hago
ya no creo en lo que amo

no.

 

 

 

Berner, Lujo. Home. Murcia; Boria ediciones, 2017.

 

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