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‘ESCRIBIR COMO ESCUPIR’, DE LEOPOLDO MARÍA PANERO

 

CARTA AL PADRE

La corporeidad total del desastre
De la sima en que vuelan los pájaros
Atroces de la Nada
Como una resina para morir tan sólo
Arrojo mi bilis negra en sacrificio
Para alimentar a los perros de la Nada
A los lobos atroces que he visto en la calle
Comer de mi cerebro, cual gusanos
que nutriera mi cadáver
Y mi cuerpo emana fluidos muertos al cielo
con algún objetivo del que ríen los hombres
señalando al cielo con una mano muerta
sobre la que vuelan los pájaros
entonando himnos a la ruina y celebrando el desastre
como si la mano de un muerto me acariciase
así es el poema.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHagan lo que hagan
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDigan lo que digan,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTodos los hombres se verán algún día
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEn el interior de un círculo rojo
xxxxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBuda

AQUÍ está la última danza de los muertos vivientes
de aquéllos que sonríen al pasar al caer la muerte
sobre los hombres
de aquéllos que llaman a la lluvia
y hacen que zozobren los barcos
los barcos atroces de la lluvia
que sólo saben del espanto
y del soliloquio atroz de un muerto
que sólo sabe de la lluvia
y del sol en vano para que caigan los hombres
al pie de la vida
cuando los hombres recen en vano
y sólo la muerte les responda
porque hablar siempre es en vano
John Donne lo dijo
Uno miente y el otro desespera.

 

 

 

 

DERROTA DE NADA

El cuerpo es esquizofrénico
Todo acto repercute en el cielo
Y por ello la vida es prácticamente imposible
Inter corpus et mentem
La mente en el culo del ser
Rosa caníbal de mi frente
La rosa que cae al suelo
Dibujando un collar de cráneos
¡Ah! Tú Kali que vistes un collar de cráneos
Enjoyada con los labios de la muerte
Fumándome otra derrota en los vestuarios
de mi cráneo-alma, de mi cuerpo derrota.

De La victoria del papel en llamas
Ardiendo con los restos de mi cuerpo
Y las estrellas arden en mí
Clavándome sus puntas de cristal
Enjoyadas de sangre
La sangre es un lujo para el coleccionista de almas
La sangre cae de la barra de los bares
y de las barras de labios
que mienten
rojo caníbal de mi frente
esperma de mi cerebro que cae goteando al suelo
y una rosa se dibuja en la nada.

 

 

 

 

BLACK SUN

Sol negro de la melancolía
Estúpida baba de la melancolía
La vida es un cuento dicho por un idiota
Un cuento que nadie cree
Una tempestad para nadie
En el vacío donde nada el pez
El pez atroz de la nada
La vida es un cuento de brujas. Panero lo dijo.
Un mirar sin mirar en el espejismo de la locura
Donde hallo más verdades que en cualquier templo
Donde sacralizo mi corazón en honor a mi propio dios
A mi Jesús de la nada y el viento
Que flota en el viento
El viento que surge de la nada
Y que se enreda en la nada
Buscado ávidamente por el viento
En el que pierdo fácilmente mi equilibrio
Llevado por el viento como una hoja oscura
O algún tordo pálido
que vuelve en el secreto remoto de la tarde
Los pájaros salen de madrugada porque temen al hombre
Y una generación ebria y estúpida se burla de nosotros
Y de los libros de las bibliotecas
En el libro oscuro de la tarde
Donde muere el gorrión en un horrible espejo
Llamado no sé si viento o hambre
Mientras el deseo infantil y egoísta nos devora
Un artista del hambre. Kafka lo dijo.

 

 

 

 

LA vida es solo una estupidez y dichos de un idiota
De un idiota que solo sabe rezar
Y de un mar sin cabeza
Hecho solo para caer como el viento
Sobre el rito de la página,
De la página en blanco,
De la página.

 

 

 

 

AGUIJÓN del desastre que es el funeral del Hombre
El funeral al que nadie irá
Sino la peste a la que llaman Hombre
La peste de existir
Como una sombra sobre la página
Como la sombra de mí mismo
Eternamente borrada por la página
Por la página que cae
Como la ceniza del cigarrillo sobre la mano.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Escribir como escupir. Madrid; Ed. Calambur, 2008.

 

‘GOLEM’, DE LEOPOLDO MARÍA PANERO

 

Escribe Túa Blesa en el prólogo del libro: “la escritura de Panero es, en cuanto tal, una construcción, pero a la vez ella misma se articula como una destrucción sistemática. Para empezar, es el relato de la destrucción de un hombre, un hombre que, como señalé en el libro Leopoldo María Panero. El último poeta (Madrid: Valdemar, 1995), hace suya la experiencia alucinatoria de Juan en Patmos, contempla el apocalipsis —«veo brujas y no estoy loco / yo también he visto los ojos del muerto»— y da cuenta de su visión, sólo que ahora, yendo más allá que el modelo, se incluye la destrucción del visionario. Destrucción de las formas, de esa lengua que falsamente se tiene por poética, destrucción de unos modos de escritura, de unos valores.”.

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

 

¡AH! El terror de estar a solas con la nada
virgen azul única verdadera compañera
para suplicar al viento
para adorar al terror y al espanto del silencio
en donde la nada besa a la nada
y estoy solo, tembloroso
llevado de la mano por el cierzo.

 

 

 

 

EL terrible momento de no tener ya nada en qué pensar
de estar a solas con mi boca diciendo nada es el ser
que a la nada convoca
hay espuma en mi boca
ceniza en la frente de la loca
como si el ser solo fuera una boca
escupiendo lentamente en el silencio.

 

 

 

 

LA vida es una enfermedad incurable
donde solo se oye el sonido del viento
llevándose las sombras al país de nunca jamás
al árbol del ahorcado en donde la nada se enuncia
como aurora; en donde brilla el viento:
y vamos todos camino del abismo
llevados de la mano por el conde de Montecristo
¡Ah! Terrible venganza del silencio
en donde la nada brilla camino del abismo
camino del abismo en donde las almas se rompen,
como tallos de flor, como ceniza llevada azulmente por el viento
¡Ah! Combate en la sombra de dos águilas
para morir ahorcado a una paloma
para morir desnudo mientras sopla el viento
mientras cae inútilmente como lluvia el semen de mi boca
y todo lo borra la ceniza estúpida del viento de la palabra
que borra otra palabra quedando solo el aire,
quedando solo el viento.

 

 

 

 

OJO de Picasso ladrando contra el grito
porque la vida es un perro golpeado por el granizo
As a beaten dog under the hail
La vida es —Kafka— una colonia penitenciaria
un extraño código grabado sobre la piel
para rezarle a la nada
en la que todo está inscrito
¡Oh! Labio del silencio
más perfecto que el vacío
más pútrido que el llanto
que el llanto y la nieve
blanca en que escribes
el abecedario del dolor
la muerte que no delira
y es más perfecta que el llanto
cubrid mi lomo con lágrimas
como única telliz.

 

 

 

 

POEMA A ROSA LENTINI

La batalla perdida para siempre
la batalla del pensamiento
la batalla de la rosa demacrada
la batalla impura del verso
tembladeral de sílabas
en que nada como un sapo el recuerdo
tengo una rana en la cabeza y un pescado en la boca
y mi carne se deshace en el poema, pedazo a pedazo
como la carne de Sta. Lidwina de Schidan
como la carne impura de Jesucristo en la cruz
como la carne destruida del verso
La destruction fut ma Beatrice
y se llama poesía a un callejón sin salida
donde crece la flor del desespero
la flor sin sentido del llanto
¡Oh! Flor en los ojos único quebranto.

 

 

 

 

EL dolor sin dolor solo hiel
solo flor de hiel
solo espuma de hiel
solo suplicio en la sombra
solo árbol en la sombra
solo terror de las palabras
solo amor de las sílabas
solo homenaje a la hiel
y a la palabra que quema
que quema y mata bajo la lluvia entera
escucho cómo llueve
sobre el papel.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Gólem. Tarragona; Ed. Igitur, 2008.

 

‘TEORÍA DEL MIEDO’, DE LEOPOLDO MARÍA PANERO

 

ACERCA DEL PRÓJIMO

Cara a cara
no descifran el misterio
y el espejo no es sino
como si sólo la ruina
acariciase la ruina.

 

 

 

 

SOY una mujer barbuda
soy la cabellera del poema
el cofre azul en que guardo un susurro
junto a los dientes de Berenice
y tú mañana, lector
profanarás esta tumba.

 

 

 

 

LA armada de los días caídos
la armada de los días de lluvia
cayendo contra el poema
mientras con una cosmética afilada
lloramos de rodillas ante el poema.

 

 

 

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara Desiré Hernández

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«avec tes lèvres,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmais sans le dire»
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxStéphane Mallarmé

AMÉMONOS sin decirlo
porque el amor no se dice
estando ahí, no se dice
porque la palabra no es amor,
sino un asesino
a las puertas del palacio y el brillo
de tu espalda:
Oh destrucción mi Beatriz segura
el olvido como esporas
siembra los versos.

 

 

 

 

TEORÍA DEL MIEDO

No sé si tortuga o tumba
muerto o vivo, muerto o vivo
no sé si ángel o desastre
muerto o vivo, muerto o vivo
no sé si espíritu u oruga
muerto o vivo, muerto o vivo
no sé si alucinación en lo oscuro
o premio para el desastre
la vida es un mal pensamiento
este poema que aún supura.

 

 

 

 

COMO la vida el verso es una partida
de ajedrez con el horror
y el poema es peor que la muerte.

 

 

 

 

LA nada es menos que el frío
la nada o menos que nada,
es como si Dios riera al ver
fracasar el poema.

 

 

 

 

AH el poema, flor de la nada
flor que insulta a los hombres
y se arrodilla ante el árbol del bosque
ante el árbol del ahorcado
donde los niños extraviados gritan y lloran
por la muerte del país de Nunca-Jamás
mientras el barco
lejos de Ícaro y de Jesucristo
sigue su rumbo hacia la nada.

 

 

 

 

AH las ratas que corren
en la casa abandonada
y el poema es
como una fiesta para los muertos
donde el silencio habla
y el león susurra
águila contra veneno
y veneno contra el habla.

 

 

 

 

DE la poesía sólo quedan las voces
que en lecho oscuro insultan y se burlan
de este viejo chiflado que yo soy
que adora el pájaro de la ruina
ah temblor del árbol bajo el granizo
que golpea en mi cabeza
descompone mi rostro
escribiendo en el poema
el blanco semen de la nada.

 

 

 

 

VERSO caído a mis pies
lágrimas sobre un vegetal
lanza que irrumpe contra el verso
y reza en mis pies
contra el verso
contra el alma y la fe
contra mí mismo
caído a mis pies.

 

 

 

 

LA esperanza es un vicio
el corazón una pústula
el horror el verso
donde yace la muerte
frotando su ser contra mis muslos.

 

 

 

 

ESTÁ prisionero el viento
y escribo sobre una botella perdida
en una islaarrasada
donde deletreo una tras otra
las sílabas del viento.

 

 

 

 

UNA garza sobre el papel
en donde mi padre decía
tengo frío de mí mismo
y sed de la nada
red de palomas y sed de pájaros
sin aire, sin manos ni boca
oh poema, inventor del silencio
xe inventor de la nieve.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Teoría del miedo. Tarragona; Ediciones Igitur, 2001.

 

DIARIO DEL MANICOMIO MÁS ASQUEROSO DEL MUNDO. CIA 11 DE SEPTIEMBRE (YA CASI MUERTO) -extractos-

 

Y mañana estarán como siempre en la calle mis perseguidores reales, insultándome, toreándome, peleando como en un cuento mío, por un despojo de mujer, ¡por un traje raído de una mujer! Si fuera la CIA, si fuera algo con un trazo de razón, de conspiración concertada, pero no, no es eso, es una conspiración de unos pobres hombres, de unos fracasados, y no tiene otro sentido que la ruina, y la literatura combate contra el hombre: ese crimen moral al que sólo se llega por escrito, como decía el Marqués de Sade.

¡Quién soy, sino el más pobre de los pobres, menos que un paria, menos que un insecto, arrastrándome por las calles como algo que es todavía menos que una serpiente, comiendo mierda!

Sí, la vida es un cuento de brujas, y como dijera Hegel no hay otra conciencia de la vida que la conciencia del mal de la vida. ¡Que Dios nos perdone otra vez el pecado dela vida!¡Que Dios nos perdone arrastrarnos a lo largo de ella, pidiendo perdón por existir!

(…)

Y me miro vanamente en el espejo: un hombre viejo, con el pelo canoso, parecido más a un sapo que a un hombre, ¡luchando por la vida! Un hombre que resucita y resucita, cercado por la muerte, y que tiene sólo a la vida por estandarte, por orgullo: ¡que sólo se precia de no estar muerto!

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Prueba de vida. Autobiografía de la muerte. Madrid; Huerga y Fierro editores, 2002.

 

PRUEBA DE VIDA. AUTOBIOGRAFÍA DE LA MUERTE. -extractos-

 

Desde hace tiempo tengo una mujer, llamada orujo, llamada cazalla. Los alcohólicos necesitamos compañía, pero la bebida nos deja solos. Solos con el amanecer, y con lo que yo he llamado en mis poemas «la jauría atroz de los recuerdos»: recuerdos de interminables torpezas, de desastres, de gestos que sólo el alcohol nos hace ejecutar.

Ahora bien, como mi único amigo era el orujo, tenía por único compañero, además de él, a una especie de profeta barbado que se llamó Francisco Monge: y a él le descubrí Signorelli, ese apocalipsis que se encierra en un vaso de whisky —Dios estaba en mi vaso de whisky, como dijera Pound.

También tenía otro amigo, una especie de santón que habitaba una librería, llamada Leteradura donde se aprendía fácilmente magia y ocultismo: allí aprendí los secretos del cuerpo, de la piedra, los misterios del sexo: «tanto da la tinta blanca como la tinta roja, la vía húmeda como la vía seca», adagio alquímico que con el nombre de tinta blanca alude al semen, al esperma de los filósofos, y con el de tinta roja al llamado menstruo de los filósofos: «nadie sabe lo que puede el cuerpo», decía Spinoza.

(…)

En cualquiera de los casos, aquel que se creía que yo era Jesucristo, que hizo llegar a mi vida a una mujer, a la que yo creía la virgen, es decir, María Magdalena. Con ella pasé dos años jodiendo, meando y bebiendo en vaso la cerveza de su menstruo.

La virgen: territorio del cuerpo y del deseo: besar suavemente su clítoris hiperdesarrollado.

Unas veces le pegaba yo a ella, y otras ella a mí: me hacía lamer su zapato, a veces, y otras yo la azotaba con deseo, no por ninguna penitencia. Veinte, treinta latigazos, mi niña, mi tesoro.

Cuando le pegaba, ella se miraba en el espejo la espalda y se corría viendo las marcas: ¡la virgen!

(…)

Y esto por cuanto la poesía, lo mismo que la literatura de terror a lo Poe, no pueden existir en abstracto: de otro modo sería «The phylosophy of composition» de Edgar Allan Poe: todo hombre es en sí un continente, no una isla:por ello no preguntes por quién doblan las campanas: ellas doblan por ti.

(…)

Y así empezó una larga historia que me condujo a Barcelona. Al parecer, para los fascistas, yo no podía matar pero ellos sí, y si yo mataba era por efecto de una tentación diabólica, no de la más miserable defensa propia.

(…)

En cualquier caso, yo quería deshacerme de la fe y pensé en largarme a Barcelona al JazzColon, como cuando me creía Jesucristo y era el rey del woodoo. Así que me fui con mi amigo Wilmore a Barcelona, con una superparanoia —porque entonces la colectividad de la calle y de los bares existía, y no era como sé hoy subconsciente.

Veía a la CIA por todas partes, y la CIA no cree en milagros —cree solamente en un asesino político molesto, tal como Andreas baader y Ulrike Meinhof—: porque la sangre no es ningún milagro.

Fue así por lo que decidí cargarme a Helmut Smith —asesino de Andreas Baader y de la banda Meinhof a 3.000 km de distancia— ¡más difícil todavía! Porque la política lo mismo que la verdadera fe, tienen por función poner fin a las injusticias de este mundo, y es así que para la teología de la liberación hemos de aplicar todos los medios, inclusive la muerte, para conseguir la liberación de los oprimidos.

En cualquiera de los casos, en Barcelona ardió la calle, y ello de una forma que yo aún no me explicaba.

(…)

Desde entonces estoy prendido de una letra infame, de un podium infamante: la letra, con sangre entra. Llevo desde aquel año de 1977 citando a Jesucristo, para probar que soy un hombre, un extraño torero.

(…)

Los camareros, las inmundicias más obscenas de la vida cotidiana, rodean mi canto y lo llenan de estiércol. La penitencia, el placer más insano que hallarse pueda, me hace escupir en mis piernas, y desear la muerte del mundo.

Y fuera de ello, fuera de Cristo y el Anticristo, ya ni estoy yo ni está nadie, «ninguna sombra de las que había allí al principio» como digo yo en uno de mis poemas, sino sólo los andrajos de mí mismo «As a complete unknown like a Rolling Stone».

(…)

En cualquier caso, la CIA no cree en Dios, y es precisamente por eso por lo que tuvo buena acogida en España: porque España en lo único que cree es en el dinero, y es un país sin ideales ni vergüenza: sórdido, por cuanto la vileza sin ideal es a lo que se llama sórdida.

(…)

Y más cruel aún que la psiquiatría es la pena de muerte que es, como he dicho alguna vez, el único asesinato a sangre fría, el único asesinato que existe sin móviles humanos, como no sean éstos el telar de la envidia y el fracaso, como también dije en otro texto. Encima lo mío fue crimen sacrílego por cuanto más que masón me creía Jesucristo, y al brillar el sol por mí, se lo creyeron. Los masones dijeron que eran los apóstoles, pero no se lo creyeron, porque en este mundo no existen dos locos. En cualquier caso, Rasputín no estaba loco, y resistía tarta de cianuro tras tarta de cianuro, hasta que al final se lo tuvieron que cargar a balazos, y ni a balazos podían.

(…)

Y me odian por el sexo, como si aquel no fuera la vida: mi mancha ya no es la bebida, sino calle, que es un lugar en donde uno está expuesto a los ojos de todos, es decir, como si estuviera desnudo: es así que la calle es sexual, lo mismo que el camarero.

(…)

A todo esto, en medio del «estado del no derecho», como llama Foucault a los manicomios, yo adoraba la locura, como una palabra dadá más.

¡Ah, Dios mío, cómo echo de menos la bebida, que Jesús Ferrero me quitaba prefiriendo el veneno, como echo de menos la vida salvaje de los bares, el honor de estar maldito!

Dime ahora, payo al que llaman España, si ha valido la pena destruirme, bañando con tu inmundo esperma los restos de mi figura. Tus ángeles orinan sobre mí: san Pedro y san Rafael en una esquina comentan mientras avanzo borracho, payo, por esa piedra a la que llaman España.

x
A pesar de todo mi vida continuó, inexplicablemente. Y ya con la marca de la Bestia en la frente, que era Jesucristo y/o el Anticristo. Y ello para luchar, con el arma suprema de la literatura, contra un país sin dioses pero con estatuas de dioses, contra un país donde la gente cree en Dios media hora, la media hora de ir a misa, para luego seguir pecando, esto es, haciendo daño.

(…)

Y de ahí a Mondragón, donde estuve cuatro años, como Justine o los infortunios de la virtud, inoculando veneno, y en plan pelea permanente con los locos pega-hostias como yo los llamaba, una pelea eterna, de la que me salvó el célebre adagio, ‘Dos no se pelean si uno no quiere’, humillándome así, y llamándome hijo puta, para que no me pegaran en la boca, ya que tan anticristo soy: de ahí me salvó el tristemente Claudio Rizzo, que me trajo aquí a Canarias para aprovecharse de mi nombre, y amparándose en mi firma, que valía, por muy destruido que estuviera, salir de una situación de ostracismo y ridículo y devenir él también una firma, como un jardinero sin rostro, que conoce a todo el mundo, con unos labios tan húmedos y babosos como mis labios, como mi frente que boquea en la página: pull down your vanity, I said pull down: pero haber puesto en juego toda la literatura y la vida, sobre la página, eso no es vanidad.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Prueba de vida. Autobiografía de la muerte. Madrid; Huerga y Fierro editores, 2002.

 

TARZÁN TRAICIONADO Y OTROS POEMAS

 

BLANCANIEVES SE DESPIDE DE LOS SIETE ENANITOS

Prometo escribiros, pañuelos que se pierden en el horizonte, risas que palidecen, rostros que caen sin peso sobre la hierba húmeda, donde las arañas tejen ahora sus azules telas. En la casa del bosque crujen, de noche, las viejas maderas, el viento agita raídos cortinajes, entra sólo la luna a través de las grietas. Los espejos silenciosos, ahora, qué grotescos, envenenados peines, manzanas, maleficios, qué olor a cerrado, ahora, qué grotescos. Os echaré de menos, nunca os olvidaré. Pañuelos que se pierden en el horizonte. A lo lejos se oyen golpes secos, uno tras otro los árboles se derrumban. Está en venta el jardín de los cerezos.

 

 

 

 

LAS BRUJAS

Bastó un gesto, una palabra vuestra para que todo se hiciese aire, o menos que aire… Brujas que hablabais el lenguaje del viento, a medianoche, el lenguaje del viento golpeando las ventanas, el lenguaje del viento crujiendo en los desvanes, el lenguaje olvidado del viento. El lenguaje de la noche, qué hizo de vosotras el sol, su torpe claridad, su exactitud brutal, qué fue de vosotras cuando el sol secó para siempre nuestras almas… Qué fácil entonces el miedo, brujas, brujas aventadas por el soplo de un demonio más terrible que el mismo demonio…
Qué extraño maleficio no deja llegar la noche, oh deshacer, deshacer con un gesto el mundo…

 

 

 

 

DESEO DE SER PIEL ROJA

La llanura infinita y el cielo su reflejo.
Deseo de ser piel roja.
A las ciudades sin aire llega a veces sin ruido el relin-
cho de un onagro o el trotar de un bisonte.
Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto: no hay tambores que anun-
cien su llegada a las Grandes Praderas.
Deseo de ser piel roja.
El caballo de hierro cruza ahora sin miedo desiertos
abrasados de silencio. Deseo de ser piel roja.
Sitting Bull ha muerto y no hay tambores para hacer-
lo volver desde el reino de las sombras.
Deseo de ser piel roja.
Cruzó un último jinete la infinita
llanura, dejó tras de sí vana
polvareda, que luego se deshizo en el viento.
Deseo de ser piel roja.

En la Reserva no anida
serpiente cascabel, sino abandono.
DESEO DE SER PIEL ROJA.
(Sitting Bull ha muerto, los tambores
lo gritan sin esperar respuesta.)

 

 

 

 

DUMBO

El elefante se elevó en el aire
ante el asombro
de todos los presentes.

 

 

 

 

ÉRASE UNA VEZ

Cuentan que la Bella Durmiente
nunca despertó de su sueño

 

 

 

 

LA CANCIÓN DE AMOR DEL TRAFICANTE DE MARIHUANA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx«…y la gente buscaba las farmacias
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdonde el amargo trópico se fija».

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxiixxxxxxxxxxxFederico García Lorca

Y para qué morir si en los barrios donde
el carmín substituye a la sangre
nos dan por 125 ptas. algo que según dicen es un sucedáneo de la miel
aunque a veces contiene pestañas ahogadas en ella
que hay que separar cuidadosamente antes de usarla
¡una pata de pájaro por veinte duros! OCASIÓN el hueco
que tanto necesitábamos para meter en él nuestra enorme cabeza
y en el espacio de dos horas no oír más que el ruido que ella misma produce
(algo así como un río de lodo)
qué es lo que esperan, qué es lo que esperan para desenterrar
los pedazos de vidrio de colores que la arena se ha tragado
o los caramelos que al pasar por sus intestinos se convierten en algo nada
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx[grato al tacto, al gusto y al olfato
o los perros con que jugábamos en la esquina mientras los autos al pasar
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx[nos llenaban de barro
todo en fin, las flechas y verbenas
y todo por tan poco precio, señores, por tan poco precio
un viejo Arlequín bailará en sus pupilas
una serpiente con muletas anidará en ellas
un viento, quizá, lo reconozco un poco cansado y con ganas de irse a su casa
tratará de limpiarle a Vd. los ceniceros
y todo por tan poco precio, señores, por tan poco precio

 

 

 

 

PARÍS SIN EL ESTEROSCOPIO

recuerdas el que vivía antes en el piso de arriba y echó a su hija de casa y se oían los gritos y luego él tiró sus muñecas al patio porque ella todavía conservaba sus muñecas y allí estuvieron entre toda aquella basura y las miramos que no se movían y ya no se oían los gritos hasta que se hizo de noche y luego el portero debió de recogerlas a la maañana siguiente algunas sin brazos

x
las estuvimos mirando toda la tarde mientras iban perdiendo forma hasta que oscureció y no pudimos verlas y luego cuando me desperté a medianoche pensé «ya no queda nadie para vigilarlas»

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Así se fundó Carnaby Street. Madrid; Huerga y Fierro editores, 1999.

 

ASÍ SE FUNDÓ CARNABY STREET

septiembre 30, 2017 Deja un comentario

 

xxxxxVI
LA MATANZA DEL DÍA DE SAN VALENTÍN

King-Kong, asesinado. Como Zapata. ¿Por qué no, Maiacovsky? O incluso Pavese. La maldición. La noche de tormenta. Dies irae. La mentira de Goethe antes de morir. Las treinta monedas. La sombra del patíbulo. Marina Cvetaeva, tu epitafio serán las inmensas praderas cubiertas de nieve.

 

 

 

 

xxxxxXI

EL ESTRENO EN LONDRES DE MARY POPPINS

Los abrigos, las bufandas. El rímel. La salida de los teatros, la salida de los cines: Temed la muerte por frío.

CORO: «Pero temed más bien la ausencia de todo deseo.
xxxxxxxPero temed más bien la ausencia de frío y de fuego»

 

 

 

 

xxxxxXVII
LA METAMORFOSIS (I)

Al llegar a casa, abrió el paquete, que contenía un aeroplano de juguete. Lo besó suavemente. Era Ícaro, le sonreía.

 

 

 

 

xxxxxXVIII

Y aquella tarde que fui al ballet ruso. Mi padre me llevaba de la mano. Su risa se parecía a la muerte. ¿O era él quien se parecía a la muerte? Las cenizas de la marihuana son blancas. Esto, claro, no se aprende en la escuela.

 

 

 

 

Las conversaciones. Vd. puede, si quiere, contar anécdotas. Para ello, hay muchos medios de hacerse con un selecto repertorio. Si no encuentra nada que decir, puede encender un cigarrillo. Hay quienes recurren al alcohol, otros a las drogas. Es necesario poseer una magnífica memoria. Ante todo, lo que Vd. cuente debe interesar al oyente, porque de otra manera, no habría conversación. Evite los silencios prolongados. Pero ¿qué gran conversador no ha tropezado alguna vez con un silencio prolongado?

 

 

 

 

EL RETORNO DEL HIJO PRÓDIGO

¿No ha mirado Vd. nunca dentro del teléfono? Él si lo hizo, y se dio cuenta de que al otro lado estaban las dos latas atadas por un hilo en Juegos y Pasatiempos del Tesoro de la Juventud. Sí, las latas y el hilo de cobre, se introdujo en el auricular como en un portal oscuro, llegó a su casa, algo tarde para merendar.

 

 

 

 

MATARRATOS

Pruebe Vd. a bailar en una habitación a oscuras. O a llegar, a través de la cornisa, a la habitación de al lado. Pruebe a desconectar el teléfono. O a tirarse a la piscina, para sentir el agua helada sobre la piel, y temblar, temblar hasta no ver nada.

 

 

 

 

In Memoriam
Leopoldo Panero Torbado, 1909-1962
La luz del día vence sobre la llama de los cirios.

 

 

 

 

EL ENCUENTRO (III)

Toda su vida esperó al Enano Rojo. Le hablaba, a veces, en sueños. Al fin lo encontró, en una taberna del puerto, frente a un vaso de ron, totalmente borracho, a punto de caerse al suelo.

 

 

 

 

UN ÁNGEL PASÓ POR BROOKLYN

A los dos días fue detenido, y llevado a disposición del juez.
Se trataba de un traficante de marihuana.

 

 

 

 

TELEVISIÓN ANGLO MEJOR QUE LA REALIDAD

La mentira del sol en una habitación a oscuras
que estremecen de pronto los disparos.

 

xxxxx*

 

Oh Flash Gordon, en qué Galaxia tu nave ha encallado…

 

xxxxx*

 

Y como el mar camino, sin armas, sin escudo.

 

xxxxx*

 

El patito feo esperó siempre, acurrucado en un rincón de su pequeña habitación, la llegada del Hombre Amarillo. Y sin embargo, en la escuela le prometieron que, en cualquier encrucijada, el Hombre Amarillo puede tenderte la mano. También le prometieron —sus padres, pobre chico— que algún día llegaría a ser un cisne. Pero sus plumas, perdían, poco a poco, el color, y un buen (?) día desapareció, sin dejar rastro, quién sabe qué habrá sido de él.

 

xxxxx*

 

Llueve, llueve sobre el País de Nunca Jamás.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Así se fundó Carnaby Street. Madrid; Huerga y Fierro editores, 1999.

 

PIEDRA NEGRA O DEL TEMBLAR

septiembre 29, 2017 Deja un comentario

 

xxxxxI

xxxxxxxxxxvenid y seguidnos a nosotros, que no
xxxxxxxxxxtenemos palabras para decir

xxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxSaint John Perse

Este árbol es para los muertos. Para nadie más que los muertos.
Crece, todopoderoso sobre la tierra, como un ciprés gigantesco,
como un fantasma al que
niños babeantes abrazarán con frenesí, y gritando como ratas
¡Scardanelli, Scardanelli!
xxxxxxY el recuerdo apesta.
Y la vida apesta, como lo que es, como una mujerzuela
que te mira el momento de acostarse, y ver entre las sábanas su
cuerpo infecto
como una mujerzuela
esperando en una esquina para siempre la muerte
como el encuentro a solas de Jack the ripper
con su recuerdo, en una habitación ia oscuras, sin más recuerdo
de lo humano que una estufa y unos pies y un periódico arrugado.
Y que este encuentro firme este poema,
este feto de ángel, esta excusa
para no terminar hoy con mi vida.

 

 

 

 

xxxxxII

TERRITORIO DEL CIELO

xxxxxxxxxxiixxxxxxxxal misterio de mi madre

Ha nevado lentamente y mi mano
escribe sobre la nieve
muy pronto se deshará mi figura
cuando el sol queme la nieve
y viole
mi blanco sudario con su espuma.
Qué lejos sigue el mar de nosotros
qué lejos el ser.
Como un fantasma blanco en la noche
la mano de mi madre me llama
al misterio que el hombre desprecia
al misterio de la muerte.
Qué importa si eres feliz si tu mano ya no es mi mano
si no bebes ni gimes, porque sólo de la materia del dolor
puede nacer la dicha:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿estás triste en el cielo?
¿Qué sentido tiene decir eso?
Pero tiene más sentido tu sombra en el bosque
que estos tristes hombres que recuerdan al zorro,
al lobo y a la aspa
y están condenados para siempre en la campana de la lluvia
y son mártires de la lluvia,
y tienen los ojos cerrados
para no ver detrás del cristal, cómo
en los bosques del estiércol
desfilan lentos los sapos de los muertos.

 

 

 

 

xxxxxIII

ASESINATO

xxxxxxxxxxxxxxxxcuando un hombre no nos deja
xxxxxxxxxxxxxxxxvivir, matarle es un acto de
xxxxxxxxxxxxxxxxdefensa propia.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLeopolodo María Panero

Yo he sabido ver la realidad de la sombra.
y el horror de Pan en la cercanía del poema.
Porque la palabra del poema es más terrible
que el diablo
que endulza el ser, cuando a la orilla de él hemos caído
y vagamos como una jibia por el tigre
y una voz escupe en nuestros sesos la palabra:
¡giloria! Y una hostia nos devuelve a la caída
y nos hace
señores del water para siempre, amos y principios del retrete
para soñar día y noche con la espada
atroz de Toledo, con la espada
que revela el misterio del estómago
al hundirse en el tuyo sabiamente
para que la sangre nos devuelva la vida.

 

 

 

 

xxxxxV

PIEDRA NEGRA

Señor del mal, ten piedad de mi madre
que murió sin sus dos tetas
y sobre la que yo escupí
y ahora amo
ahora en vano reclamo al país de los muertos
que murió envuelta en víboras y víctima
de una podredumbre que nos hacía mirarnos a los ojos
como dicen que Dios mira a los hombres, con horror
con pena del asesino, con tibia extrañeza
de la jibia que entre sus manos se retuerce
por temor a ser mirada por Dios,
y ver en su luz que no merece
ni mereció nunca la vida: y que él arroja
desde lo alto del cielo a Despeñaperros
diciendo: tan alto subió tu orgullo
mira ahora que cae igual de rápido.
Pero ya voy madre, a encontrarme
con la única mujer que he conocido, y que es la muerte
cuyo cuerpo con vicio tantas veces he tocado
riéndome de todos mis cadáveres!
y que sea la rosa infecunda de la nada
que tantas veces cultivé porque se parecía a la muerte
la que recuerdo mis heces a otros condenados
a escribir y mear, bajo el sol entero
en esta habitación parecida a un retrete
donde la crueldad dora la piedra negra
en que toda vida acaba, y se celebra
tirando de la cadena.

 

 

 

 

xxxxxVI

SUICIDIO

oh mano mía, mano de mi fantasma
mano de Scardanelli que tercamente escribe
la historia al revés (a partir de mi vida
acabada)
háblame otra vez del misterio de la lluvia
que habla sola con el cristal
como invocándome desde el reino de los muertos
como llamándome a esa comunión en el Leteo: porque
qué impura es la noche para el jorobado
y como oscuramente
lo bendice el rocío
y qué lejos está Dios del insecto
que retiene en su ámbar la noche
para no morir y cómo
se vence la mano y cae con ella
cuanto de la noche no es, cuando
termina el poema.

 

 

 

 

xxxxxIX

LECTURA

Yo no hablo del sol, sino de la luna
que ilumina eternamente este poema
en donde una manada de niños corre perseguida por los lobos
y el verso entona un himno al pus
Oh amor impuro! Amor de las sílabas y de las letras
que destruyen el mundo, que lo alivian
de ser cierto, de estar ahí para nada,
como un arroyo
que no refleja mi imagen,
espejo del vampiro
de aquel que, desde la página
va a chupar tu sangre, lector
y convertirla en lágrima y en nada:
y a hacerte comulgar con el acero.

 

 

 

 

xxxxxXII

HAIKU

Figura de Dios:
xxxxxxxxxxxxxxun cerdo
entre las ramas.

 

 

 

 

xxxxxXX

LA FÁBULA DE LA CIGARRA Y LA HORMIGA

xxxxpara Antxon-La Hera, con el afecto y las disculpas de
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxxxxLeopoldo

El sol alumbra la ropa puesta a secar
—un calzoncillo sucio, una camisa raída—
y un esqueleto se mueve en la cocina.
Si quieres mirar, mira
si has querido hacer un espectáculo de la podredumbre
y gloria del gusano que nunca muere.
Soy un hombre sin vanidad, y de vez en cuando me sueno
con mi soplamocos.
De mí la historia nunca sabrá nada
pero me siento seguro, pues ahí fuera ladrando
desnudo, sus manos agarrando fuertemente los testículos,
tembloroso y lleno de frío
veo el recuerdo de un hombre que tuvo vanidad
y quiso conocer el misterio del mundo.

 

 

 

 

xxxxxXXIV

VARIANTE

Mujeres que aparecen ahorcadas al amanecer
¿dejó algún rastro el hombre de las muñecas?
Cuando la mano termina de escribir
hay huellas de sangre en el poema.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Piedra negra o del temblar. Madrid; Ediciones libertarias, 1992.

 

POEMAS DE LA VIEJA

Brujas

 

POEMAS DE LA VIEJA

La vieja a la sombra susurra
“no tengo dientes, soy vieja”
la vieja en el aire susurra
“mi rostro tiene el esplendor de la pesadilla”.
Y el aire tiene miedo de ella.
Y el poeta dice a la vieja
“mañana quemarán tus dientes
y orinaré sobre tu sepulcro
verás que es blanca mi orina
como el rostro de los muertos”.

 

 

 

 

TERCER POEMA DE LA VIEJA

Vieja soy, y al aire espanto
vómito tan sólo que ladra
dicen que los muertos dan asco
pero ser viejo es peor
que la muerte para el mundo
un ruido tan sólo en el cuarto
que escuchan riéndose los jóvenes.

 

 

 

 

CUARTO POEMA DE LA VIEJA

Vieja soy, el aire inmundo
me devuelve mi figura
escupen sobre mi rostro
los niños al pasar corriendo
y sola, al aire que me borra
le digo “soy vieja y nada”
mátame porque mi cuerpo
desnudo ya no es figura
sino excremento de perro
en el aire sin más nada.

 

 

 

 

QUINTO POEMA DE LA VIEJA

El calor de mi carne inmunda
sólo a los muertos conviene
pero peor que ser vieja
de cuerpo es serlo de alma,
aún más inmunda que mi cuerpo.

 

 

 

 

SEXTO POEMA DE LA VIEJA

Me dijo mi amor un día
“sólo sabes ladrar, vieja
ni el demonio en el aire inmundo
es peor que tu figura
que tu pellejo grasiento
que ladra aún sobre el poema”.

 

 

 

 

SÉPTIMO POEMA DE LA VIEJA

Mi alma, más vieja aún que mi cuerpo
sabe mejor que una ciencia
el lenguaje del rencor
el torpor de mi carne arrugada
dice mi única verdad
cuando, al acostarme, me duermo
como un pedo en la oscuridad.

 

 

 

 

OCTAVO POEMA DE LA VIEJA

Las viejas sólo sabemos alabar al demonio
de los ángeles nos burlamos
pues nos recuerdan nuestros amores.
Carne arrugada y fofa sólo puede ser follada
por el pellejo de una bestia.
Paseando entre las tumbas
gritamos “Pape Satán
Pape Satán Aleppe:” y la muerte nos sonríe
alegre como nuestro último baile.
Por la mañana, cuando el sol
sale a perseguir la manada
bailamos con el diablo, y sin dientes
sonreímos: nada peor que mi sonrisa.
Y así al demonio le ofrezco
esta ofrenda de hojas secas.

 

 

 

 

NOVENO POEMA DE LA VIEJA

Dijo el demonio a la vieja
desnúdate y baila conmigo
muéstrame tu cuerpo flácido
como una flor se deshoja
también el diablo es viejo
y cual tu culo sonrosado
las lágrimas son de los hombres
porque llorar no es de viejos.

 

 

 

Panero, Leopoldo María. Guarida de un animal que no existe. Madrid; Ed. Visor, 1998.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XXVII)

Otra de las joyas que ha llegado a mis manos lleva por título ‘Leopoldo María Panero, poema que llama al poema’. También pertenece a Antonio Marín Albalate. Se lo publicó Huerga y Fierro hace un par de años y el libro contiene un prólo del propio Leopoldo María Panero que comienza así: “El miedo horrible de estar vivo, de estar vivo y no descansar jamás como en una excursión al infierno, una excursión que nunca termina y donde está prohibido el sollozo y sólo existe la muerte, la muerte y la locura y el pánico atroz de estar vivo cosido con palabras a un muerto”.

 

Albalate - Panero

 

Aquí tienen algunos poemas del libro.

 

 

HORMIGAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxTienes cara de hormiga.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLeopoldo María Panero

Somos hormigas, poeta,
Hormigas que trabajan
para el Gran Emperador del Capital,
ese obsceno y salvaje
hormigón armado que,
amparándose en la sombra,
nos sodomiza más y más
para congelarnos la vida
en futuro imperfecto.

Hormigas, ciegas hormigas
que sueñan y buscan
–en los cigarros de todas
las tabacaleras– su femenino,
para ser cigarrasflautas cantando
la rebelión de los indignados.

 

 

 

 

MELANCOLÍA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla tristeza de nunca ser dos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMário de Sá-Carneiro

Dejarse llevar por la maquinaria
de la melancolía es muy fácil.
Lo realmente complicado es poder
pararla a tiempo, antes de que
su engranaje nos detenga a nosotros.

Eso pienso –luego escribo– en tanto
intento poner a punto la vieja
‘Remington’ que mi padre olvidara
en una caja llena de Guerra Civil.

 

 

 

 

ESQUIZOFRENIA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo he visto país más funebre que este
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLeopoldo María Panero

Lo más parecido a un cementerio
anclado en la nada, es este país
de yo dividido llamado España.

 

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