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Posts Tagged ‘leonard cohen’

LIBRO DEL ANHELO

diciembre 21, 2013 Deja un comentario

Cohen 5

 

 

EL MONJE ENFERMO DE AMOR

Me afeité la cabeza
Me puse un hábito
Duermo en el rincón de una cabaña
a dos mil metros de altura en una montaña
Esto es deprimente
Lo único que no necesito
es un peine

 

 

 

PREOCUPADO ESTA MAÑANA

Ah. Eso.
Eso era lo que me preocupaba
esta mañana:
mi deseoha regresado,
y te vuelvo a desear.
Me estaba yendo muy bien,
estaba por encima de todas las cosas.
Los chicos y las chicas eran hermosos
y yo era una viejo, que amaba a todos.
Y ahora te deseo otra vez,
quiero toda tu atención,
tu ropa interior bajada a toda prisa
colgando todavía de un pie,
y nada en mi mente
más que estar dentro
del único lugar
que no tiene interior,
ni exterior.

 

 

 

DULZURA DE MOMENTO

Qué dulzura de momento
cuando ya es tarde

y no has de seguir
el balanceo de sus caderas

hasta llegar
a tu agónica imaginación.

 

 

 

MILES

Entre los miles
que son conocidos,
o que quieren ser conocidos
como poetas,
quizá uno o dos
sean auténticos
y el resto son impostores,
rondando por los recintos sagrados
tratando de parecer genuinos.
No hace falta decir
que yo soy uno de los impostores,
y ésta es mi historia.

 

 

 

RISAS EN EL PANTEÓN

Me gustaron las risas
xxxxxviejos poetas
con las que me recibisteis

pero no voy a quedarme
xxxxxaquí mucho tiempo
Ni vosotros tampoco

 

 

 

PREGUNTA DE LAYTON

Siempre que le explico
lo próximo que quiero hacer
Layton me pregunta solemnemente:
Leonard, ¿estás seguro
de hacer lo incorrecto?

 

 

 

MUCHO DESPUÉS

Ray Charles cantando You Win Again
al sol
hace veinte años
Ray Charles el cantante que yo nunca sería
y mi joven esposa
“la esposa de mi juventud”
sonriéndome desde una habitación de arriba
en la vieja casa
Ray Charles y Marianne
queridos espíritus de mi vida en Grecia
al sol de cada nuevo verano
Marianne bajando por la escalera
“la mujer de la casa”
Ray Charles hablando encarnizadamente
en nombre de nuestra humanidad virginal
Hace veinte años
y de nuevo en este verano de Hollywood
aún compañeros del corazón
mientras me mido una vez más
con los altos y dulces patrones
de mi juventud

 

 

 

NI UNA SOLA VEZ

India está llena
de muchas
mujeres excepcionalmente hermosas
que no me desean
eso lo compruebo
cada día
cuando ando por
la ciudad de Bombay
miro una cara y otra
y ni una sola vez
me he equivocado

 

 

 

Cohen, Leonard. Libro del anhelo (Trad. Alberto Manzano). Barcelona; Ed. Lumen, 2006.

 

MEMORIAS DE UN MUJERIEGO

diciembre 20, 2013 Deja un comentario

Cohen 4

 

 

ME ARRODILLÉ JUNTO A UN ARROYO

xxMe arrodillé junto a un arroyo que se estaba manifestando sobre un suelo de madera pulida en un apartamento que daba sobre Central Park. Fijo a mi antebrazo izquierdo llevaba un escudo emplumado. Sobre mi cabeza había sido colocado un yelmo emplumado. Estaba investido con el deber de proteger al huérfano y la viuda. Esto me hacía sentirme tan bien que me subí a la cama de matrimonio de Alexandra y sollocé de manera general por el sino de los hombres. Después la seguí al cuarto de baño. Pareció transformarse en oro. Ella se erguía frente a mí inmensa como el guardián de una bahía. ¿Cómo había podido yo llegar a pensar en domeñarla? Con mano de cromo y un inmenso cigarrillo Gauloise me sugirió que me diera por vencido y la adorase, cosa que hice por espacio de diez años. Así comenzó el obsceno silencio de mi carrera como mujeriego.

 

 

 

LAS NOTICIAS QUE REALMENTE DETESTAS

xxTú jodida puta, pensé que estabas realmente interesada en la música. Pensé que el corazón estaba un tanto apenado. Podía haberme metido contigo bajo la mesa y haberme comida un huevo pasado por agua. Le pienso decir a mi hermano pequeño que no haga lo que yo he hecho. Voy a afinarte hasta que se rompa ña cuerda. Los Comunistas no saben hasta qué punto eres realmente malvada.
xxSomos diferentes de ti. Esas son las noticias que tú realmente detestas. Esa es la noticia que hace tañer las campanas y empezar los fuegos mientras tu amiguito te sirve la comida de pelota peluda. He sido admitido a través de las sombras de cristales emplomados donde tu hedor no es bienvenido. ¿Cómo te atreves a prestarnos un ápice siquiera de atención? Voy a comer ahora. Te he declarado la guerra por los siglos de los siglos. Disfrazado de sombrero te arrancaré las cejas. Pienso estar aquí al sol un largo tiempo. La fragancia asciende denuevo. A ti no te alcanza. No te invita a cerrar los ojos en medio de una tormenta. Las trompetas atruenan dentro de mí y mi rey está en casa. Una vez más he sido juzgado con caridad, mercy.

 

 

 

DECIDÍ

xxDecidí hacer saltar la literatura hacia adelante unos cuantos años. Ya que estáis irritados, decidí enfureceros. Estoy infectado con el delirante veneno del desprecio cuando froto mi enorme nariz contra vuestras vidas y vuestros trabajos. Filisteo implica un vigor que vosotros no poseéis. Este párrafo no puede ser asido por un puño de hierro. Se entiende inmediatamente. Rehúye vuestro amor. Ha disfrutado de vuestra compañía. Mi trabajo está vivo.

 

 

 

TU CHICA

Ponla en cualquier parte
xxapoyada contra una pared
Desnuda sobre tu lecho
xxvestida de gala para el baile
Métele algunos pensamientos
xxen la cabeza
Ponle algo de dinero
xxen las manos
Asegúrate de que puedes hacerla correrse
al menos una segunda vez
Hermano, esa es tu chica

 

 

 

UN HOMBRE TRABAJADOR

xxTodo nos importa una mierda, así que no intentes amenazarnos con insinuaciones de un Orden Nuevo. Los seres que flotan en torno a esta mesa han derrocado ya al Mundo y te lo han vuelto a meter por el culo exactamente como ocurrió anteriormente.

 

 

 

Cohen, Leonard. Memorias de un mujeriego (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 2002.

 

PARÁSITOS DEL PARAÍSO

diciembre 19, 2013 Deja un comentario

Cohen 3

 

 

TÚ SABES DE DÓNDE VENGO
Por qué están tan despellejadas mis rodillas
Me gustaría hablar contigo
Contigo que podrás ver lo que vi

Algunos hombres que me vieron caer
Difundieron la noticia del fracaso
Deseo hablar con ellos
Con los perros de la literatura

Pasa junto amí al igual que yo orgullosamente
Pasé junto a los otros
Que se arrodillaban en secreta huida
Pasad orgullosamente junto a nosotros Hermanos

 

 

 

COMÍ Y COMÍ Y COMÍ,
no me perdía ni un plato.
¿Cuánto cuestan estas comidas?
Nos lo cobraremos en odio.

Yo gastaba mi odio por doquiera,
en cada trabajo, en cada cara.
Alguien me concedió deseos
Pedí un abrazo.

Varias muchachas me abrazaron, entonces
fui abrazado por hombres.
¿Es perfecta mi pasión?
Hacedlo de nuevo.

Yo era hermoso, yo era fuerte,
conocía la letra de todas las canciones.
¿Os gustaron mis canciones?
Las letras que cantaste estaban equivocadas.

¿Quién eres tú a quien me dirijo?
¿Quién anota lo que confieso?
¿Eres acaso una maestra del corazón?
Un coro respondió Sí.

Profesores, ¿han terminado mis lecciones,
o debo tomar alguna más?
Rieron y rieron:
Hijo, no has hecho más que empezar.

 

 

 

HE VISTO ALGO DE HISTORIA SOLITARIA
Que el corazón no puede explorar
He arañado algunas pizarras vacías
Para las que no hay profesores

He arrastrado a mis magros demonios
Desde Jerusalén a Roma
Tenía una invitación
Pero el anfitrión no estaba en casa

Había ejércitos contagiosos
Que extendían su uniforme
Hasta el último reducto de mi cuerpo
Excepto donde estaba caliente

De modo que utilicé un casco
Con una secreta señal de neón
Que iluminaba todas las fronteras
Para poder estar así siempre en el límite

Mis botas se cansaron mucho
Como no deberían cansarse nunca las botas de un centinela
Yo caminaba sobre un alambre
Que estaba hundido en el barro

En pie en el drugstore
Resultaba difícil aprender
Que aunque mi nombre estaba en todas partes
Tenía que aguardar mi turno

Estoy aquí en pie ante vosotros
no sé lo que traigo
Si podéis escuchar la música
Por qué no me ayudáis a cantar

 

 

 

SUZANNE TE CONDUCE
hasta su casa cerca del río,
se escucha el paso de los barcos
puedes pasar la noche junto a ella
Y sabes que ella está medio loca
pero es por eso por lo que deseas estar allí
y ella te da de comer té y naranjas
traídos desde China.
Y precisamente cuando tenías pensado decirle
que no tienes regalos que ofrecerle
te toma en su longitud de onda
y deja que responda el río
que siempre has sido su amante.
xxxxxY deseas viajar con ella,
xxxxxdeseas viajar a ciegas
xxxxxy sabes que puedes confiar en ella
xxxxxporque has tocado su cuerpo perfecto
xxxxxcon tu mente

Jesús fue un marinero
cuando caminó sobre las aguas
y pasó un largo tiempo observando
desde una solitaria torre de madera
y cuando supo con certeza
que sólo los hombres que se ahogan podían verle
dijo Todos los hombres serán pues marineros
hasta que el mar les libere,
pero él mismo se vio roto
mucho antes de que se abrieran los cielos,
abandonado, casi humano,
se hundió bajo tu sabiduría como una piedra.
xxxxxY deseas viajar con él
xxxxxy deseas viajar a ciegas
xxxxxy crees que tal vez podrás confiar en él
xxxxxporque ha tocado tu cuerpo perfecto
xxxxxcon su mente

Suzanne te coje de la mano
y te conduce hasta el río,
viste harapos y plumas
de los mostradores del Ejército de Salvación.
El sol se vierte como miel
sobre nuestra señora de la bahía
mientras te muestra donde buscar
entre la basura y las flores,
hay héroes en las algas
hay niños en la mañana,
se inclinan haciendo amor
se inclinarán así para siempre
mientras Suzanne sostiene el espejo.
xxxxxY deseas viajar con ella
xxxxxy deseas viajar a ciegas
xxxxxy estás seguro de que ella sabrá encontrarte
xxxxxporque ha tocado su cuerpo perfecto
xxxxxcon su mente.

 

 

 

Cohen, Leonard. Parásitos del paraíso (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 2007.

 

LA CAJA DE ESPECIAS DE LA TIERRA

diciembre 18, 2013 Deja un comentario

Cohen 2

 

 

REGALO

xxMe dices que el silencio
está más cerca de la paz que los poemas,
pero si como un regalo
yo te ofreciera el silencio
(porque yo sé lo que es el silencio)
tú dirías
xx“Esto no es el silencio
es otro poema”
y me lo devolverías.

 

 

 

HAY HOMBRES

Hay hombres
que deberían tener montañas
para eternizar sus nombres en el tiempo.

Las lápidas de los sepulcros no son lo suficientemente altas
ni verdes,
y los hijos se alejan
para perder el puño
que la mano de sus padres parecerá siempre.

Yo tuve un amigo:
vivió y murió en absoluto silencio
y con dignidad,
no dejó libro, ni hijo, ni una amante que le llorara.

Tampoco es esto una canción fúnebre,
sino sólo el nombre de esta montaña
sobre la que camino,
fragante, oscura y delicadamente blanca
bajo la pálida niebla.
A esta montaña le impongo su nombre.

 

 

 

ME PREGUNTO CUÁNTA GENTE EN ESTA CIUDAD

Me pregunto cuánta gente en esta ciudad
vive en habitaciones amuebladas.
Ya tarde por la noche cuando miro hacia los edificios
juro que veo un rostro en cada ventana
que me devuelve la mirada,
y cuando me retiro
me pregunto cuántos vuelven a sus escritorios
y escriben esto mismo.

 

 

 

CANCIÓN DE LA MAÑANA

Soñó que llegaban los doctores
Y le cortaban las piernas por la rodilla.
Eso fue lo que soñó una mañana
Después de pasar la noche conmigo.

Y aunque yo no aparecía en le sueño
Ni tampoco el grito de la amputada,
Eso fue lo que me contó una mañana
Después de pasar la noche conmigo.

 

 

 

Cohen, Leonard. La caja de especias de la tierra (Trad. Alberto Manzano). Madrid; Ed. Visor, 1999.

 

LA ENERGÍA DE LOS ESCLAVOS

diciembre 17, 2013 2 comentarios

Cohen 1

 

 

2

Abrí las persianas,
la luz bañó este poema.
Iluminó el nombre de una persona
torturada en una terraza
que da a una calle muy conocida.
Juré por la luz del sol
vengar sus pies rotos.

 

 

 

3

Abrí las persianas,
la luz bañó estas líneas
(que están incompletas).
Iluminó dos palabras
que tendré que borrar:
el nombre de una persona
torturada en una terraza
que da a una calle muy conocida.
Juré por la luz del sol
seguir su consejo:
suprimir de mis versos toda evidencia,
olvidarme de sus pies perforados.

 

 

 

5

Todos los hombres te encantan.

Si alguna vez lees esto
piensa en el hombre que lo ha escrito,

él odiaba al mundo en tu nombre.

 

 

 

13

Nunca supe
xxxxxhasta que te diste media vuelta para irte
que tenías el más perfecto de los traseros.
Perdóname
xxxxxpor no haberme enamorado
de tu cara ni de tu conversación.

 

 

 

42

No hay nadie
a quien enseñar estos poemas.
No llaméis a un amigo para ser testigo
de lo que tenéis que hacer solos.
Estas son mis cenizas.
No pretendo ahorraros ningún trabajo
quedándome callado.
Todavía no sois tan fuertes como yo.
Me creéis,
pero yo no os creo.
Esto es la guerra.
Estáis aquí para ser destruidos.

 

 

 

49

Un día de éstos
serás el blanco
del desprecio de los esclavos.
Entonces no hablarás con tanta tranquilidad
sobre tu libertad y tu amor.
Entonces te aguantarás las ganas
de ofrecernos tus respuestas.
Tú tienes muchas cosas en la cabeza.
Nosotros sólo pensamos en la venganza.

 

 

 

64

Quizá sea porque mi música
no canta para mí.

Odio mi música,
añoro las armas.

Algunos hombres sacan fuerzas
de andar solos su solitario camino,
intentemos ser lo que podamos para ellos.

 

 

 

92

Los asesinos que dirigen
xxxxxxxxxxlos demás países
están intentando que nosotros
derribemos a los asesinos
xxxxxxxxxxque dirigen el nuestro.
Yo por mi parte
prefiero el yugo
xxxxxxxxxxde los asesinos nativos.
Estoy convencido
xxxxxxxxxxde que el asesino extranjero
mataría a más de nosotros
que nuestros viejos y conocidos asesinos.
xxxxxxxxxxFrancamente no creo
que ninguno de esos de fuera
quiera que resolvamos
nuestros problemas sociales.
xxxxxxxxxxPara decir esto me baso en lo que siento
hacia el vecino.
Sólo espero de él que no se vuelva más feo.

Por lo tanto, yo soy un patriota.
No me gusta ver
xxxxxxxxxxquemar una bandera,
porque eso excita
a los asesinos de los dos lados,
hasta que llegan a excesos desafortunados
que continúan alegremente,
xxxxxxxxxxcasi totalmente incontrolados,
hasta que todo el mundo ha muerto.

 

 

 

111

Cada hombre
tiene una manera de traicionar
a la revolución.
Esta es la mía.

 

 

 

Cohen, Leonard. La energía de los esclavos (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1999.

 

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