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CANTANDO EN VOZ BAJA CON KARMELO IRIBARREN

noviembre 29, 2016 Deja un comentario

Hace un par de semanas, Karmelo Iribarren subía esta imagen a su muro de facebook.

 

karmelo-iribarren-hector-castilla-cantando-en-voz-baja

 

No puedo hacer más que darle las gracias una y mil veces por escribir esas palabras sobre el libro que me publicó la editorial Balduque.

Eskerrik asko, Karmelo.

 

LA CIUDAD

La ciudad

 

QUÉ SUERTE TENGO

Está en el sofá, recogida,
hecha un ovillo. Habla
con su madre por teléfono.
Se ríe. Luego arruga un poco
el ceño. Esas cosas.
Yo, simplemente, la miro,
tiene luz, alma , vida,
me gusta verla, escuchar
su voz. A veces, no
puedo evitar decírmelo:
Qué suerte tienes, cabrón.

 

 

 

 

MARAVILLOSO

El invierno,
los abanicos
de agua,
las madres
de los conductores
de autobús…

Es maravilloso.

 

 

 

 

PLANES

Le ha cedido el asiento
una estudiante,
por eso
me he fijado en ella.

Hace veinticinco años
me dejó
como basura
al sol;
dijo que tenía otros planes.

Parece
que la vida también.

 

 

 

 

Iribarren, Karmelo. La ciudad. Sevilla; Ed. Renacimiento, 2008.

 

VERSOS QUE EL VIENTO ARRASTRA

Versos que el viento arrastra

 

UN DÍA CUALQUIERA

El viento
es el lector de periódicos
más rápido del mundo.

 

 

 

 

ESTA MAÑANA, EN EL PARQUE

Era para no perdérselos,

el abuelo
y el nieto,

los dos
con pantalón corto
y gorra,

sentados
en un banco,

a la sombra,

contando palomas.

 

 

 

 

EL TIEMPO

Increíble,
el tiempo:

no deja
de dar vueltas

no va
a ninguna parte

no duerme

y vive
en un reloj.

 

 

 

 

EL HOTEL

El hotel
reflejado
en el río,

los peces
cruzando
por los pasillos.

 

 

 

 

AMANECIENDO

Aquel gato
negro,
largo,
lento,
arrimado
a la pared,

dobló
la esquina

y se llevó
la noche
con él.

 

 

 

 

Iribarren, Karmelo. Versos que el viento arrastra. Madrid; Ed. El Jinete Azul, 2010.

 

ATRAVESANDO LA NOCHE

Atravesando la noche

 

ESCUELA DE LA VIDA

La mirada
al frente,
la sonrisa
a punto,
y los zapatos
limpios.

No lo olvides:

ni una sola pista
a los enemigos.

 

 

 

 

UNA FOTO

A la salida del cine,
en la acera,
cogidos del brazo,
un hombre y una mujer
miran a la cámara
y sonríen.
xxxxxxxxxÉl lleva
gabardina y el pelo para atrás,
pegado al cráneo;
ella, guapísima, un abrigo
largo, oscuro, de satén.

Son mis padres;
y parecen felices.

Yo llegué después.

 

 

 

 

UNOS VIEJOS

Tendrías
que haberlos visto,

ahí,
en el parque,
en el único banco
al sol,

quietos,
como efigies,

observándolo todo,
hasta el más mínimo detalle,
como si fuese irrepetible.

 

 

 

 

VUELVE A INTENTARLO

Esas mañanas de domingo,
en invierno,
a primera hora:

las calles recién regadas,
el aire fresco,
limpio,
el olor a cruasán de las cafeterías,
la locura
de los pájaros…

xxxxxxxxxxxxxxxComo si la vida
te dijese:
xxxxxxxxxmira, aquí me tienes,
vuelve a intentarlo.

 

 

 

 

UN MENDIGO

Parecía
mirarme
desde muy lejos,

pero estábamos
a un metro
escaso
de distancia;

yo de pie.

 

 

 

Iribarren, Karmelo. Atravesando la noche. Barcelona; Ed. Huacanamo, 2009.

 

OLA DE FRÍO

Ola de frío

 

LOS OLVIDADOS

No los que deciden irse,
en un fogonazo
de locura,
ceguera
o rabia,
xxxxxxxsino
los que se quedan
aquí
xxxxx(a solas,
en la oscuridad, interrogando
a su conciencia),

como frente a un jeroglífico
sin solución.

 

 

 

 

NO ESTAMOS SOLOS

Políticos con adicción a la verdad,
banqueros que cuando escuchan
la palabra hambre
derraman lágrimas,
militares que reniegan de sus medallas,
mujeres despampanantes, altas,
que se enamoran perdidamente de ti
por lo que eres,
por tus cualidades humanas.

Dicen que esos seres existen,
que no son una leyenda urbana.

Y yo quiero creerles.

Por qué íbamos a estar solos en la galaxia.

 

 

 

 

ENTONCES

Hay muchas maneras diferentes
de hacer feliz
a una mujer
(los grandes almacenes están llenos de ellas).
Pero yo no conozco ninguna
tan sencilla y eficaz
como cogerla desprevenida por la espalda
y decirle que la quieres.
Precisamente entonces,
cuando ya
no se lo esperaba,
cuando quizás intuía lo peor.

 

 

 

 

MIS RESPUESTAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Francisco Díaz de Castro

Las tres
de la madrugada.

Que vengan
esas grandes preguntas,
que ya tengo
mis respuestas:

el viento
y la lluvia
ahí fuera,

y aquí
al lado
tu respiración.

 

 

 

 

TED BUNDY, EL GUAPO

A Ted Bundy
lo asaron
hace un cuarto de siglo.

De no haber sido tan “atractivo”
probablemente seguiría por aquí
(y no pienso en él,
pienso en aquellas pobres mujeres
que se llevó por delante).

La belleza, ya se sabe,
a veces se confunde
con la verdad.

 

 

 

 

LUIS ANTONIO DE VILLENA

Luis Antonio de Villena hizo magia,
aquí, en San Sebastián,
una tarde
del invierno pasado.
Vino, leyó unos cuantos poemas,
habló un poco de su gato,
y las mujeres fueron cayendo rendidas,
como hojas de otoño a sus pies.
Yo fui testigo del acto.
Me lanzó un guiño travieso al acabar.
No tienen secretos para mí
–me dijo–, todas
se parecen a mi madre,
todas me quieren salvar.

 

 

 

 

Iribarren, Karmelo. Ola de frío. Sevilla; Ed. Renacimiento, 2007.

 

SEGURO QUE ESTA HISTORIA TE SUENA (Y III)

Seguro que esta historia te suena''

 

SOBRE EL PARAÍSO DE LA INFANCIA

Dicen que es el único
que existe,
y que una vez
que te expulsan,
se acabó.

No lo sé, pero
a mí me da lo mismo,
en cualquier caso:

en aquél no había más que cruces
y sotanas,
y nunca hacía sol.

 

 

 

 

LOS QUE DOMINAN EL MUNDO

Mister Hammersmith
–dijo hipando
la mujer del senador–,
esta noche
su casa
parece un zoológico
tercermundista:
no hay más que zorras
y ratas.

 

 

 

 

LA FELICIDAD

Te sientas en una terraza
a tomar algo.
A pocos metros de ti,
niños y niñas patinan, saltan
a la comba, se pelean…
Enciendes un cigarro,
fumas plácida-
mente. Al fin llega
la cerveza: en su punto,
espumeante, fresca.

Cierras los ojos
y “esto es la felicidad”,
te dices.

Luego los abres
y ves a ese pobre viejo
hurgando en las papeleras.

 

 

 

 

ODA AL MUNDO LIBRE

Me ha sucedido
esta misma
mañana.
Me paro
–por puro
placer,
sin más–,
a fumar un cigarro
y ver llover
bajo los arcos
de la plaza,
y en esto
que se me acercan
dos iluminados
de uniforme
por la espalda,
y me escupen
a bocajarro
que qué hago.
(La imaginación
de estos mequetrefes
de arma al cinto
siempre
me ha maravillado.
Su infinita
capacidad
para joder
al personal,
también.
A más jodienda
más salario,
parece ser.
De ahí
que sólo piensen
en joder.
Pero, en fin,
al relato).
Total
que, tras echarles
un rápido vistazo,
y considerar
–sin el más mínimo
esfuerzo,
por supuesto–,
su imperceptible
coeficiente
intelectual,
he optado por decir
que “nada”,
claro.
¿Qué iba a decir, si no?
Con estos simios
hay que andarse
con muchísimo
cuidado,
son muy primitivos ellos,
muy primarios,
y, a nada que se sientan
mínimamente
acorralados,
pueden actuar
a la desesperada.
Lo mismo trato
de explicarles
la verdad,
lo de la lluvia
y el cigarro,
no lo entienden,
y cargan.

 

 

 

 

LA PARTE VIEJA

Ni una mujer
ni una idea,
lo mejor de mi vida
te lo quedaste tú,
tus calles,
tus tabernas,
aquellas noches de sábado
en las que todo era posible,
aquellas madrugadas
de invierno, desiertas.

Ahora me acerco a veces,
pero nada es igual.

Paso de largo y pienso:
fue una época.

 

 

 

 

BAR ETXEKALTE, 1982

Estabas apoyada
contra la puerta.
Te pedí un cigarrillo
y me pasaste
un paquete arrugado.
Miré dentro.
Sólo hay uno, te dije.
Y qué, me dijiste, ¿te da pena?
Nos reímos un rato.
Luego cayeron
unas cuantas cervezas.
Después las cosas
siguieron su curso:
igual de perdidos
los dos, decidimos
perdernos juntos.

 

 

 

 

EL ALBA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Pablo G. Bao

Aquel lugar inhóspito
fantasmal
frío
en el que nunca
te quedaba un cigarrillo
y los taxis
iban siempre
en la otra dirección.

 

 

 

 

TRÁGAME TIERRA

El semáforo cambia a ámbar,
no me va a dar tiempo
a pasarlo,
acelero,
pero es inútil,
rojo.

xxxxxFreno,
y me entretengo mirando
a una deliciosa pelirroja
que empieza a cruzar
la calle,
y que me mira
a su vez,
que no me quita ojo,

y que resulta ser
–trágame tierra–
una amiga de mi hija.

 

 

 

 

EL CANDIDATO A PIE DE CALLE

Reparte papeletas
con su foto,
sonríe,
promete,
estrecha manos.
Nadie le cree
una palabra,
pero es igual,
el cámara sigue
filmando.
Una niña se acerca:
Mira, mamá –dice–,
hay teatro.

 

 

 

Iribarren, Karmelo. Seguro que esta historia te suena. Sevilla; Ed. Renacimiento, 2005.

 

SEGURO QUE ESTA HISTORIA TE SUENA (II)

Seguro que esta historia te suena'

 

¿QUÉ FUE DE TANTO CAMPESTRE?

Haz el amor
y no la guerra,
decían.

No te jode,
como si eso
fuese
tan fácil.

 

 

 

 

LA DECISIÓN ES VUESTRA

Los que no cogimos el último
tren,
los que nos quedamos
en la estación,
a la intemperie,
solos,
con un par de ideas gastadas,
algún libro
y varios cartones
de tabaco,
seguimos resistiendo.

xxxxxxxxxxxxxxxxCuando regreséis
–porque vosotros
no vais a parte
alguna–,
os haremos pagar con intereses
todos los desperfectos
de vuestro
absurdo triunfalismo.

La decisión es vuestra.

 

 

 

 

EN LA SOMBRA

Cuídate mucho
de los que sólo miran,
de los que siempre
están detrás,
de esos a los que nunca
se dirige nadie.

xxxxxxxxxxxxxxCuídate
mucho de ellos.

xxxxxxxxxxxxxxCon el tiempo
–si pueden,
te buscarán
para vengarse.

 

 

 

 

LAS RESACAS

Las primeras tienen
su cosa, es cierto. Otra vez
con el trago en la mano,
uno se siente a gusto de sentirse
tan mal, de tener ese cuerpo,
de ser al fin el blanco
de miradas y risas (comentarios
jocosos, vacilones), ya sabes,
de sufrir como un hombre.

Luego vienen las otras,
las de siempre, las clásicas,
sin el encanto de la novedad,
las que uno ya conoce en su justa
medida, aburridas y tercas,
pegajosas, las que apenas
sorprenden, las que una mañana
te avisan que ojo al parche,
pero tú ni te enteras.

Las últimas resacas,
las auténticas, las de verdad,
las que ni risas ni miradas
que valgan, las del vómito
encima, las del asco
y las lágrimas, las del miedo
a vivir y a morir de repente,
las de la más absoluta soledad,

esas, amigo mío, mejor
que no las tengas que pasar.

 

 

 

 

EL TORTURADOR

Tenía la cara
grasienta
y el dedo
en el gatillo,
me apuntaba
a la polla
y se reía:
xxxxxxxx“vas
a mear o qué,
mariquita de mierda;
venga, so mamón,
o meas de una puta vez,
o te los vuelo
aquí mismo…”.
Y seguía
riéndose.

Hoy he vuelto
a saber
de él.
Ha aparecido
en un vertedero
con un tiro en la nuca.
Le faltaban
los cojones
y los ojos.
…Las ratas,
parece ser.

 

 

 

 

POR TELÉFONO

No está mal eso
que me has mandado.
Qué va, ni mucho
menos.
Es más, te diré
que lo he pasado
francamente bien
leyéndote.
Llevas dentro
un poeta,
de eso no cabe duda.
Sin embargo… No sé…
Bueno, voy a ser
franco contigo:
hay ciertas asperezas,
ciertos giros,
ciertos versos agudos,
cierta utilización
indiscriminada del taco,
cierta disposición
versal, ciertos
poemas demasiado breves,
cierta tendencia
al chiste fácil…
En fin, no quisiera
amargarte la mañana,
pero esos detalles
aparentemente
insignificantes
en poesía
como sin duda sabes
lo son todo.
Y qué te voy a contar
–podría darte
incluso nombres,
pero no vienen al caso–,
no serías el primero
que escribe un libro
con toda la pasión
del mundo,
y termina
por arrojarlo
a la basura.

 

 

 

 

SE ACABÓ EL CUENTO

Se acabó el cuento,
amigo: esto es la vida.
Todos los grandes sueños
con los que hasta ahora
te has entretenido,
puedes dejarlos a la entrada.
Aquí no sirven de nada.

 

 

 

 

EL FUTURO

El futuro es vuestro,
chavales,
decían,
como quien te dice
que te ha tocado algo.

¡El futuro!
xxxxxxxxxMenudo
fraude:

xxxxxxxletras y letras
y más letras de Banco,

o la puta calle.

 

 

 

 

VALORES EN ALZA

No sólo eres guapo,
fuerte y listo,
sino que además
de conciencia
ni una pizca.

Enhorabuena,
amigo:
xxxxxxxeste mundo
está hecho
a tu medida.

 

 

 

 

ESTO ES EL ACABOSE

No queda nada
ya,
ni respeto,
ni valores
morales,
ni nada
–dicen–,

esto es
el acabose,
esta sociedad
está en estado
terminal
–apostrofan–;

y siguen
invirtiendo
en bolsa.

 

 

 

 

AL LÍMITE

Tienes veinte años,
tienes a la vida
por el cuello,
a tu merced;
pero no es suficiente,
quieres más.

Conozco
esa sensación.

Y te deseo mucha suerte,
porque la vas a necesitar.

 

 

 

 

MIENTRAS ESPERAMOS LA MUERTE

Qué culo,
chaval.
No exagero,
cada vez
que lo movía
era como si la tierra
fuese a salirse
de su eje.

No termino
de verlo
–le dije–,
prueba a exagerar.

 

 

 

 

Iribarren, Karmelo. Seguro que esta historia te suena. Sevilla; Ed. Renacimiento, 2005.

 

SEGURO QUE ESTA HISTORIA TE SUENA

Seguro que esta historia te suena

 

DE RISA, CARO Y PELIGROSO

Ir de maldito
por la vida
a estas alturas
además de ser muy poco estético
puede salirte por un ojo
de la cara
cuando no de otro sitio.
Sólo escuchar
los precios del mercado
–y no exclusivamente negro–
es para alucinar: quince trompos
por un jodido gramo
más cortado
que el coño de Mae West.
Aunque también
puedes ponerte ciego
de vino peleón,
en cuyo caso
te irás tiñendo de un verde
amarillento
y acabarás soplando una flauta de juguete
en cualquier boca de metro.
Y todo esto,
por supuesto,
sin perpetrar un maldito
poema
ni haber leído
al borrachín
de Baudelaire.

 

 

 

 

CARNAZA

Lo primero que he hecho esta mañana
nada más levantarme del sofá,
ha sido beberme una cerveza fresca,
helada, y eructar como un bárbaro.
Luego, una vez comprobados los destrozos
–físicos, psíquicos, monetarios,
y de todo tipo– de la última escaramuza,
me he sentado a la máquina.
La muy puta estaba fría de cojones
y no había manera de ponerla a punto.
Al final, a fuerza de soltarle
obscenidades, se ha dejado tentar.
El resultado, como veis, es lamentable.
Pero los críticos también tienen que vivir.

 

 

 

 

OJO AVIZOR

Ojo avizor,
poeta.
xxxxxxNo vayas a caer
en la vulgaridad
de escribir
un poema divertido;
esto es muy serio,
a este club sólo acceden
las eminencias
en martirología.

No vengas ahora tú
a jodernos el invento
con la vida.

 

 

 

 

POESÍA ESPAÑOLA, AÑOS 80

Unas tapas
de fábula, un precio
de asustar, y dentro
nada. Pero
absolutamente
nada, en verso.

 

 

 

 

¡CLARO!

Me miro en una foto
de cuando tenía veinte años,
y no me reconozco.
“No puede ser –me digo–
que ese inocente con cara
de pan ázimo, sea yo.
Qué ha hecho de mí, la vida”.
Y me sirvo otro trago.
Y luego otro. Y otro.
Y empiezo a verlo todo
muchísimo más claro.

 

 

 

 

CONVIENE NO OLVIDARLO

No hay nada
gratis. Ni siquiera
lo que es gratis
es gratis de verdad.
Siempre
te lo descuentan
de algún sitio.

 

 

 

 

LA EDAD DE LA INOCENCIA

Ni Raquel Welch,
ni James Dean,
ni Jesucristo crucificado.
Mis sueños los veló Durruti.
Me despertaba
y ahí estaba él,
dándome ánimos:
xxxxxxxxxxxxxxxxxNosotros
heredaremos la tierra.

Claro que yo era aún tan inocente
que ni siquiera
me preguntaba cuándo.

 

 

 

 

¿DIOS?

No pienso mucho
en ello, la verdad.
No es algo que me quite
el sueño.

xxxxxxxxxPero
ya que me lo preguntas
te diré
que lo que no
me entra en la cabeza
es que pueda existir
alguien
con un humor
tan negro.

 

 

 

 

RECUERDO DE MIS SESIONES CONTINUAS EN EL BELLAS ARTES

Una buena autopista,
y venga tragar millas.

xxxxxxxxxxxxxEso era
poderío, sí señor,
eso era vida:
xxxxxxxxxxxxromper
con todo, largarse
de una vez.

xxxxxxxxxxxLástima
que al salir
lloviese a cántaros
y no tuviésemos
ni para el autobús.

 

 

 

 

ESO ERA AMOR

Te veía
llegar,
cruzar la puerta,
darme un besazo en el morro,
mirarme a los ojos
de esa manera única,
como sólo tú miras
a los ojos: rompiendo
el calendario.

xxxxxxxxxxxxxTe veía
hacer esas cosas sencillas
que tú haces
para que el mundo
entre en razón;

y no sabía
a quién
darle las gracias.

 

 

 

 

UNA EDAD

36 años. Ni tan joven ya,
ni todavía viejo. Una edad rara
–dicen–, seria; una edad gris.
No lo sé. Suficiente, eso sí,
para que a veces sientas
que los mejores días han volado.
Y, lo que es peor aún,
que no fueron tan buenos.

 

 

 

 

Iribarren, Karmelo. Seguro que esta historia te suena. Sevilla; Ed. Renacimiento, 2005.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (IX)

Han llegado dos libros nuevos a mi biblioteca y han sido dos regalos. Uno de ellos me lo esperaba, porque me dijo que me facilitaría un ejemplar (es que el libro está editado en Mexico), pero el otro ha sido una auténtica sorpresa. Y digo que ha sido una sorpresa porque al poeta en cuestión sólo lo había visto una vez: en Madrid, cuando Cris y yo participamos en la presentación de la antología ‘Esto no rima’ de la editorial Origami, donde compartimos páginas con él.

Y es que ayer, ya lo saben, llevo unos cuanto días a martillo, Pepe Ramos leía por primera vez en Murcia. Les cuento: hace unos meses me enteré por su facebook que una editorial mejicana, Tedium Vitae, había sacado una antología de poetas españoles entre los que se encuentra Pepe Ramos, además de Karmelo Iribarren, Javier Cánaves, Rafael Fombellida, Pablo García Casado, Michel Gaztambide, Raquel Lanseros, Itziar Mínguez, Javier Salvago y Arturo Tendero, y Pepe me dijo que me facilitaría un ejemplar; pero es que además me regaló el último libro que ha publicado (el libro del que les hablaba ayer y que publicó la grandiosa editorial Huacanamo) y creo que la mejor forma de darle las gracias es hacerlo públicamente.

 

'Diez de diez' + 'La ansiedad del escapista'

 

Y aquí tienen dos poemas de ‘La ansiedad del escapista’

 

TEXTO PARA CORONA FÚNEBRE

Me gusta cuando callas
pero esto ya es excesivo.

 

 

 

TANGA

ni tu reputación ni yo estuvimos nunca tan pendientes de un hilo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxnadie se dio cuenta
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdel bulto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpero
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsi
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx

 

 

 

 

Y en cuanto al libro ‘Diez de diez’, aquí tienen el final del prólogo, escrito por Sergio Ortiz, hablando de la gestación de la antología: “El origen de este proyecto se remonta a una de las primeras ediciones de la Feria Internacional del Libro de Guadalajara, a la que acuden cada año centenares de editoriales españolas. En aquella ocasión tuve la fortuna de conocer en el stand de la editorial Renacimiento (…) a varios de los poetas aquí publicados. Conocí también en esa ocasión una poesía que me cautivó por ser, a un tiempo, íntima y universal.
Aquel fue probablemente el momento en el que empezó a gestarse este libro, que solo pudo ser completado gracias a la colaboración de Karmelo iribarren, quien nos permitió entrar en comunicación con los poetas aquí publicados y de ese modo invitarlos a colaborar en este proyecto.”

Y aquí tienen algunos de los poemas del libro, esos poemas de los que uno se enamora desde la primera lectura.

 

KARMELO IRIBARREN

LOS PARAGUAS, LOS TAXIS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Xabier Etxart

Acabo de tirarlo,

35 minutos bajo la tormenta
–esperando un maldito
taxi–
han podido con él.

Pero cómo se ha portado.

Esa es la diferencia:
los taxis son como ciertos amigos,
nunca están cuando más los necesitas.

Los paraguas, en cambio, mueren por ti.

 

 

 

JAVIER CÁNAVES

NI LOS MÁS RENOMBRADOS

No se trata de un vómito,
aunque a veces produzca
ganas de vomitar.

No es una confesión,
pues la sinceridad
no tiene sitio aquí.

No es cuestión de crear
mundos nuevos. Con este
estamos bien servidos.

No consiste en juntar
bellas palabras huecas,
que ya no somos críos.

No te puedo ofrecer
una definición
exacta y convincente.

No debes preocuparte.
Ni los más renombrados
se pusieron de acuerdo.

 

 

 

MICHEL GAZTAMBIDE

REVELACIÓN

¿La vida?

Detrás, el voraz incendio.
Delante, un profundo
mar.

Y no sabes nadar.

 

 

 

ITZIAR MÍNGUEZ

00:05

Me desvela el ruido celestial
Del camión de la basura

Qué certera metáfora de la vida
El enorme lobo de metal
Quijote de ciudad
Aullando a la luna

Mientras
Dormimos los hombres
O mordemos la almohada
O mojamos las sábanas
Despojados de lo que sobra
Con tanta falta de algo
Que no sabemos qué es

Recuerdo entonces
Que hace tres días que no bajo la basura
Tal vez
Por falta de autoridad moral
O porque tampoco sé
Qué hacer conmigo

 

AUSENCIAS Y TRÁNSITOS

Lo siguiente que leí de Pepe Ramos, se encontraba en una antología que guardo como oro en paño, la antología ‘Poemas para cruzar el desierto’ de la tristemente desparecida editorial Línea de Fuego. Aquí les dejo algunos de los poemas de Pepe que aparecían en dicha antología en la que también estaban poetas de la talla de Cristina Peri Rossi, Luis Felipe Comendador, Michel Gaztambide, Karmelo Iribarren, José Antonio Martínez Muñoz, Manuel Vilas, David González, Antonio Orihuela, Violeta C. Rangel, Vicente Luis Mora o Pablo García Casado.

 

Pepe Ramos 'Poemas para cruzar el desierto'

 

AUSENCIA DE TI Nº 15

xxxxxxxxxxxxxxxxxxx“Me acuerdo de ti;
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxme cago en tus muertos…”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxRoberto Iniesta

Que se te muera el perro.
Que te deje de hablar la peña
y que tu hermana
vuelva a la secta.
Que te despidan.
Que te escriban puta en el coche,
que tu madre se haga ludópata,
que te fallen los frenos y la píldora,
que tengas resaca siempre
y que no me olvides nunca.

 

 

 

AUSENCIA DE TI Nº 22

xxxxxxxxxxxxxxxxxxx“Ya no te espero,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxya eché abajo ayer mis puertas,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxlas ventanas bien despiertas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxal viento y al aguacero,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxa la selva, al sol, al fuego.”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSilvio Rodríguez

Es sólo una mala racha,
es sólo una mala racha,
repito mi mantra a diario
como un vulgar salvapantallas.
Suenen sirenas de silencio.
Borro tu nombre del victimario.
Sino cruel; ¿a qué has venido?
reza la letra de un tango.
Fumo mucho, bebo demasiado.
Suelto tacos, protesto:
hoy me acuesto ya cansado
de cerrar los ojos y ver tu cara,
de abrirlos y no ver nada.

 

 

 

DE PASO

Cuando vivía junto a la estación
tenía la sensación de estar de paso.

Ahora vivo junto al cementerio.

Y la sensación es la misma.

 

CRISTINA PERI ROSSI

septiembre 11, 2012 Deja un comentario

No pienso contar qué hacía yo cuando hace once años estaba siendo atacado el World Trade Center. Entre otras cosas, porque desde hace ocho años mi memoria del once de septiembre está ligada a un poema de Cristina Peri Rossi que descubrí gracias a que un amigo, poeta y periodista que aparece en la antología ‘Poemas para cruzar el desierto‘ de la extinta editorial ‘Línea de Fuego’ me regaló dicha antología. Gracias a ese libro leí mis primeros poemas de Karmelo Iribarren, David González, Claes Andersson, Antonio Orihuela, Manuel Vilas, Vicente Muñoz Álvarez o Violeta C. Rangel.

Les decía que mi memoria del once de septiembre queda desde entonces ligada a uno de los poemas de Cristina Peri Rossi. El que ahora les transcribo.

 

 

ONCE DE SEPTIEMBRE

El once de septiembre del año dos mil uno
mientras las Torres Gemelas caían,
yo estaba haciendo el amor
El once de septiembre del año dos mil uno
a las tres de la tarde, hora de España,
un avión se estrellaba en Nueva York,
y yo gozaba haciendo el amor
Los agoreros hablaban del fin de una civilización
pero yo hacía el amor
Los apocalípticos pronosticaban guerra santa,
pero yo fornicaba hasta morir
–si hay que morir que sea de exaltación–
El once de septiembre del año dos mil uno
un segundo avión se precipitaba sobre Nueva York
en el momento justo en que yo caía sobre ti
como un cuerpo lanzado desde el espacio
me precipitaba sobre tus nalgas
nadaba entre tus zumos
aterrizaba en tus entrañas
y vísceras cualesquiera
Y mientras otro avión volaba sobre Washington
con propósitos siniestros
yo hacía el amor en tierra
–cuatro de la tarde, hora de España–
devoraba tus pechos tu pubis tus flancos
hurí que la vida me ha concedido
sin necesidad de matar a nadie
Nos amábamos tierna apasionadamente
en el Edén de la cama
–territorio sin banderas, sin fronteras,
sin límites, geografía de sueños,
isla robada a la cotidianidad, a los mapas
al patriarcado y a los derechos hereditarios–
sin escuchar la radio
ni el televisor
sin oír a los vecinos
escuchando sólo nuestros ayes
pero habíamos olvidado apagar el móvil
ese apéndice ortopédico
Cuando sonó
alguien me dijo: Nueva York se cae
ha comenzado la Guerra Santa
y yo, babeante de tus zumos interiores
no le hice el menor caso,
desconecté el móvil
miles de muertos, alcancé a oír,
pero yo estaba bien viva,
muy viva fornicando
¿qué ha sido? –preguntaste,
–”creo que Nueva York se hunde”, murmuré,
comiéndome tu lóbulo derecho,
“Es una pena”, contestaste
mientras me chupabas succionabas
mis labios inferiores
Y no encendimos el televisor
ni la radio el resto del día,
de modo que no tendremos nada que contar
a nuestros descendientes
cuando nos pregunten
qué estábamos haciendo
el once de septiembre del año dos mil uno,
cuando las Torres Gemelas se derrumbaron sobre Nueva York.

 

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