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EIXAMPLE

julio 13, 2016 1 comentario

fonollosa 4

 

CARRER DE GIRONA

Es difícil vivir. Es muy difícil.
Parece que los otros nunca saben
lo que deben hacer, decir… Se portan
como actores que ignoran hasta el tema
y lo equivocan y estropean todo.

O a lo mejor soy yo quien se ha adentrado
en alguna obra cuyo asunto ignoro
y aquello que hago y digo no concuerda
con la trama que expone la otra gente.

Por eso necesito mucho tiempo.
Tengo que reconstruir cada jornada
el mundo que destruyen los demás.

Y estudiar cada noche las razones,
por qué las cosas salen de otro modo
a como las tenía bien planeadas.

Y debo preparar con gran cuidado
lo que yo haré y diré al día siguiente.
Y lo que harán, dirán, también los otros
según las situaciones que programo.

Mas no sucede igual a lo previsto.
Por eso necesito estar a solas.
Necesito estar solo mucho tiempo.
Tengo que reconstruirme cada día
mi mundo, que destruyen los demás.

 

 

 

 

CARRER DE CASP 1

Si intentan prolongar sus privilegios;
si pretenden que aplauda a sus políticos;
si buscan imponer sus religiones;
si quieren que me pliegue ante sus leyes
y desean que ensalce sus ideales,
que no cuenten conmigo. Yo me abstengo.

Que hagan lo que les plazca, pero yo
no moveré ni un dedo a favor suyo.
Escucharé el tronar de sus clamores
igual que cuando sopla el frío viento
afuera y uno está en cama abrigado.

Si intentan extinguir los privilegios;
si pretenden silbar a los políticos;
si buscan combatir las religiones;
si quieren el rechazo de las leyes
y desean se vejen los ideales,
que sí cuenten conmigo. Participo.

 

 

 

 

AVINGUDA DIAGONAL 1

Con unas herramientas anacrónicas
no es posible un trabajo muy bien hecho.

Decidíos a usar las nuevas técnicas
y echad a la basura el alfabeto.

 

 

 

 

AVINGUDA DIAGONAL 2

No es fácil acallar la indignación
a la vista de muchas injusticias.

No es fácil engullir los elementos
cuando tantos perecen por el hambre.

Uno sabe que el mal de los demás
hasta él se extenderá si uno no ayuda
a atajarle allí donde aparezca.

Como un coche lanzado cuando invade
nuestra calzada y viene contra el nuestro.

No es fácil ser consciente que hay quien sufre
sin tratar de paliar su grave daño.

No es fácil en verdad. Y mi actitud
—saberlo y nada hacer por remediarlo—
muestra que sé asumir lo más difícil.

 

 

 

 

AVINGUDA DIAGONAL 4

—”Ahí tienes —me dijeron— el regalo
mayor que puede hacerse: el arrancarte
de la nada, el no ser, de las tinieblas

y ser algo, ser alguien en la luz.
La existencia es algo maravilloso”.

Y me echaron, llorando, entre inmundicias.
Me echaron a vivir sin consultarme,
sin pedir mi opinión o mi permiso.
Sin la oportunidad de rechazarlo.

Y me hicieron su esclavo los mayores
en la casa, en la escuela, por la calle…
Todo lo que veía ya era de ellos.
Tenía que quitárselo, pues, a otros.

Y crecí. Y me enseñaron a robar
por medio del estudio; a ser robado
por medio del trabajo y a desear
cosas —felicidad— inalcanzables.

Y me encontré mil manos que buscaban
lo que buscaba yo, desesperadas,
arañando los muros donde alzábanse
los bienes, pocos para tanta gente.

Manos que si arrancaban un pedazo
de luz, comida o sexo, deberían
luchar con más tesón para apartarlo
de las que lo anhelaban asimismo.

No lo solicité. Cuando les plugo
me alumbraron al mundo, mas la llama,
un día para mí desconocido,
se extinguirá sin mi consentimiento.

No voy a dar gracias por la vida.
Tampoco haré reproches, sin embargo.
No había mala fe, seguramente,
sino inercia, ignorancia… O una esperanza.

Mas no me hablen de espléndido regalo,
de don maravilloso o de favores.

Que aquel que se dé cuenta de la estafa
que ha sufrido, no busque, por su parte,
estafar a otro ser dándole la vida.

 

 

 

 

PASSEIG DE GRÀCIA 1

Antes que yo lo han dicho muchos otros.
Antes que ellos lo dijo ya otra gente.
Y lo mismo dirán otros más tarde.
Uno se torna humilde y se da cuenta.

Cuanto yo pienso, siento y me sucede
es como piensan, sienten, les ocurre
a los demás que pasan por mi lado.

Es el gozo y dolor de la existencia
que entra en todas las mentes de improviso
como un tímido arroyo a gran torrente.
Gozo y dolor antiguos que percibe
cada uno cual si él solo descubriera.

Otros ya lo expresaron con escritos,
con música, colores o con cámaras.
Y lo hicieron mejor o lo harán luego.

Pero uno sigue hablando de esas cosas,
ya no por lograr algo: por costumbre.
Porque ha de entretenerse de algún modo
mientras gasta su vida. Tan inútil.

 

 

 

 

PLAÇA DE CATALUNYA 5

Si no puedes destruir a los demás
destrúyete a ti mismo. No, no dejes
que otros lo hagan por ti. Tiene la vida
una meta tan solo que es la muerte.

Alcánzala primero que los otros.

Morir es fácil. La naturaleza
ha puesto mil razones en tu mente
que invitan a la muerte a cada instante.

Busca dentro de ti y las halarás.

Es la naturaleza sabia y buena.
Quiere que te realices totalmente.
Que obtengas tu valor óptimo al máximo.
La plenitud del ser está en la muerte.

 

 

 

Fonollosa, José María. Ciudad del hombre. Barcelona; Ed. Edhasa, 2016.

 

CASC ANTIC

fonollosa 3

 

CARRER DE JOSEP ANSELM CLAVÉ 1

Yo no tengo enemigos. Si me dicen:

“Aquellos extranjeros enemigos”,
yo veo únicamente a muchos seres
sencillos, como yo. Con uniforme,
como yo. Con fusiles, como yo.

Que piensan, como yo, en cosas corrientes:
el beso de una madre, novia, esposa;
un vaso de cerveza al mediodía;
el hogar, el trabajo, los amigos…

Y esa pizca de amor que de repente
hallamos extraviada en una esquina.

Yo no tengo enemigos. Si me dicen:
“Mata a los extranjeros enemigos”,
yo no sé a quién matar. No lo son ellos.
No son mis enemigos. Soy como ellos.

Si a alguien he de matar es al que ordena
matar a los que son como yo mismo.
Quien quiere que mate en otra efigie.
Quien quiere que me muera en otra muerte.

Quien es, si obedecemos, poderoso.

 

 

 

 

CARRER AMPLE 3

Yo no quisiera estar aquí. Me agobia
esta casa, esta gente, esta ciudad.

Aquí no. No quisiera estar aquí.
He de buscar el modo de escaparme.

Tal vez encontraría en otro sitio,
en otra casa, en otra gente, en otra
ciudad, el mismo o peor desasosiego.

Mas no quisiera estar aquí. Este cuarto
inhóspito, estos seres inquietantes,
esta urbe aterradora, fría, insólita.

Aquí yo no estoy bien. No en esta casa,
con esta gente, en esta ciudad. No,

yo no quisiera estar aquí atrapado.
He de huir aunque muera en el intento.

 

 

 

 

CARRER AMPLE 4

Yo leo mi destino aquí en tus ojos
como si todo hubiera ya ocurrido.

Mi pasado, después de ti, está escrito
entre los cuatro muros de una celda
o entre las seis maderas del ataúd.

Yo sé adónde me llevas sutilmente.
Y nada voy a hacer para evitarlo.

 

 

 

 

PLA DE PALAU 3

Tú mi protagonista, mi heroína.

Me impacta tu caricia en mis sentidos
y me siento feliz contigo, a solas.
Toda tú, mía. Yo en ti realizándome.

Mas me dejas y sufro con tu ausencia.

Y desespero. Y vivo mil infiernos
hasta hallarte otra vez, en una esquina
o en el sórdido ambiente de algún antro.

No importa dónde estés. Solo tú importas.

Quisiera liberarme, no sentir
esta cruel dependencia que a ti me ata
como el sol a la luz que huye y no escapa.

Mas no puedo vivir sin ti, heroína.

 

 

 

 

AVINGUDA DEL MARQUÈS DE L’ARGENTERA 1

No me gusta quién soy ni cómo soy.
Quisiera en verdad ser alguien distinto.
Liberarme de mí, del yo que ostento.

Vivir en una vida como aquellas
que uno advierte que admiran una flor,
una ave. Incluso a un ser humano a veces.

Me cambiaría al punto por aquel
capaz de sonreír a un nuevo día.
Desearía no ser mi yo más tiempo.

 

 

 

 

CARRER DE LA RIBERA 1

Resultáis aburridos y vulgares
en la conversación. No se os ve ingenio
ni agilidad mental. Y se os confunde
con los tipos normales deprimidos
que deambulan vacíos por las calles.
Os falta nutrición. Os falta el ácido.

El ácido os transforma. Sois entonces
inquietos como hogueras en los cubos
que encienden vagabundos en invierno.

Vuestro cerebro alcanza cotas altas
de sagaz reflexión y fino análisis.
Da gusto el enfrentarse con vosotros.
Llegáis a lo genial. O lo parece,
que en el fondo es igual. Debéis, pues, darle
su alimento a la mente. Tomad ácido.

 

 

 

 

PASSATGE MERCANTIL

Exige más porque siempre dan menos
de lo que uno merece. Exige más.

Si te dicen: “Es esto lo que a ti
te corresponde…”. No lo aceptes. Pide
más, mucho más. Si ofrecen cuatro o cinco
es que pueden dar diez. Mantente firme.

Exige más si vales lo que crees.
Te lo darán si de verdad lo vales.

 

 

 

 

CARRER DE LA FORMATGERIA

Tengo algo que decir. Es un mensaje
que he de comunicar —es importante—
a los demás. Ignoro en qué consiste.
No sé si es advertencia de peligro
o llamar su atención sobre algo bello.

No sé reconocerlo por mí mismo.
Pero siento que late aquí, en mi espíritu,
urgiéndome expresión con impaciencia.
Aunque nadie me escuche he de decirlo.

Su enunciación resulta necesaria
a los otros. Aún más. Imprescindible.
Como el agua que ayuda bajo el suelo
a descubrir el sol a las semillas.
Y aunque reciba burlas o desprecios
debo insistir en temas, formas, símbolos…

Entre ellos debe estar. Sé que son claves.
Y estoy seguro que alguien algún día,
descubrirá en mis poemas las palabras
exactas que componen el mensaje.

Lo siento trascendente para el mundo.
Alguien lo encontrará. Lo dirá entonces
con asombro a los otros. Pero es lástima
que, pues no ocurrirá pronto, no pueda
conocer yo el mensaje. Ni si fue útil.

 

 

 

 

PLAÇA DE LES OLLES

No reparaste en mí, sino en los otros
cuando nos conocimos. Me miraste
fríamente, indiferente y enseguida
conversaste animada con los otros.

Las casas no conocen la piqueta
que roerá sus cimientos algún día.
Ni conoce la lluvia el sitio exacto
en que caerá, agarrada a su alta nube.

Te adulé largamente y fui paciente.
Fui ingenioso contigo. Fui agradable.
Soporté tus caprichos y desprecios
sin dejar de halagarte tenazmente.

Y un día descubriste que tu nombre
sabía dulcemente si mi boca
lo ponía en tus labios. Aquel día
dejaste de ocuparte de los otros.

Yo no reparo en ti, sino en las otras
desde que tú me quieres. Y te miro
fríamente, indiferente y enseguida
animado converso con las otras.

 

 

 

 

CARRER DE L’ESPASERIA

Nos advirtieron: “De mil solo unos veinte
alcanzarán con gran dificultad
la penúltima cima de la fama.
Y de mil de esos veinte únicamente
llegará uno a la cúspide más alta”.

Acepté cual los otros. Dedicamos
cada hora, día, mes y año al estudio
de técnicas y brújulas y equipos
necesarios al fin que perseguíamos.

Vocación y aptitud nos desbordaban.

Ni subí la ladera. Debo ser
de aquellos novencientos ochenta, uno.

Y eso que me esforcé siempre hasta el límite.

Por lo visto no soy bastante bueno
compitiendo con otros. Es difícil
escalar sobre cuerpos sudorosos
que traban y se empujan contra el nuestro.

Nada más comenzar nos lo advirtieron.
Y quisimos seguir. No hay, pues, engaño
sino el propio. Tal vez. Mas yo, no obstante,
sentía en mí —y aún siento— que tenía
que ser de los que llegan a la cumbre.

 

 

 

 

ZELESTE 2

Lo básico vital es sencillísimo:
amar, comer, dormir. Y eso ya basta
para hacer digno y bello el transcurrir
por un tiempo sembrado de regalos.

Me asombra descubrir la mucha gente
que vive de este modo. Que empezó
a vivir de este modo ya al principio.

Sin saberlo quizá, sin meditarlo,
estaban en lo cierto. Amar, comer,
dormir es placentero. Y es lo básico.

Qué difícil camino a lo sencillo
he estado recorriendo muchos años
buscando la razón de la existencia.

Amar, comer, dormir. Esta es la clave
del porqué de la vida, el ser en ella.
Qué prodigio poder cada jornada
amar, comer, dormir. Cuántas delicias.

 

 

 

 

ZELESTE 6

Ese sentirse solo a la salida
el trabajo, del cine, al ir a casa…

Saber que nadie espera que uno llegue
para alegrarse al verle o rechazarle,
hace enemiga calle la desierta
e inhóspita la calle más poblada.

Los amigos… Me cuentan sus problemas
y se marchan aprisa. Y uno queda,
de nuevo, otra vez, solo y debe, siempre,
replegarse en su yo y su aburrimiento.

Qué vacío descubre uno en sí mismo
cuando uno mismo busca su yo interno.
Qué ser desagradable se contempla
cuando su propio ser uno examina.

Y aquí, entre tanta gente, en la ciudad,
siente uno que no importa nada a nadie.

 

 

 

 

ZELESTE 12

Muchas veces sonrío complacido
a mi cuerpo pletórico de aciertos.
Tiene aspecto atrayente. Es un modelo
de sobria perfección físicamente.
Es un fuera de serie indiscutible.

Un prototipo para su experimento
cuyo exacto sentido se me escapa.
Irradia seducción, fuerza… Es espléndido.
A veces me deseo y me masturbo.

He de reconocer que me entusiasma.
Cuando pasen los años por mi lado
él continuará siendo un arquetipo.

Y hasta un día la muerte, enamorada
de él, lo guardará incorrupto por el tiempo.

Lo merece este cuerpo. Bello. Mío.

 

 

 

 

CARRER DELS ASSAONADORS

Muchas veces intento rebelarme.
Me siento miserable, atormentado,
si no logro expresar debidamente
—la perfección no existe, estoy seguro,
la busqué tenazmente y no la he hallado—
la idea que me exige ser expuesta.
Y mi insignificancia me es patente.

Y sé que yo no soy el adecuado,
el que debiera hacerlo. Hay un error
monstruoso al destinarme a esta tarea
que otro haría mejor. Mi selección
fue un fracaso de las computadoras
que señalan destinos a los nombres.

No merezco el honor que se me hiciera
y sé que no soy digno de él tampoco.
Que me libren del peso de esta pluma.
Déjenme en lo que soy: un ser humano.
Un débil amasijo de pasiones
vulnerable al sabor de cada día.

Sin nada que explicar a los demás,
que además nada quieren les explique.
Dedicado a arrancar de cada instante
los bienes sensoriales que contenga.
No quiero estar allí encerrado haciendo una obra.
No quiero describir. Quiero estar solo
dedicado a vivir intensamente.

 

 

 

 

PASSEIG DE LLUÍS COMPANYS 1

Cuando me vaya un día, mucha gente
acudirá a decirme: “Hasta la vista”.
Con los ojos brumosos y la voz
enronquecida y rota en la garganta.

Se reunirán entonces familiares.
Las mujeres que he amado y aun aquellas
que tal vez me quisieron. Los amigos,
vecinos, conocidos… Mucha gente.

Se acercarán despacio, el rostro serio,
mirándome y mirándose unos a otros
—reunidos junto a mí mis yo dispersos—
alrededor del coche en que me marche.

Aunque parta hacia el éxito, a la cumbre
de mi realización como individuo;
aunque me esperen paraísos plácidos
adonde me dirija en aquel viaje,

alguien musitará en silencio: “Vuelve.
Te queremos aquí. Tú, entre nosotros”.
Mas yo no volveré cuando me vaya.
Ni tampoco vendrá nadie ese día.

 

 

 

 

PASSEIG DE LLUÍS COMPANYS 2

Estamos en el fin. Se ha terminado
el camino ante rocas infranqueables.
Fue bello transcurrir por sitios nuevos.

Recorrimos inéditos paisajes
que admiramos un rato con asombro.
Y pueblos y ciudades con personas
que hallamos, con el trato, apasionantes.

Llegamos hasta donde era posible.
Y hasta nos extendimos por los tramos
desérticos al pie de la barrera
en busca de algún paso. Pero estábamos
dentro de un laberinto sin salida.

Siempre alzábase el muro irreductible.
Para ir más adelante, por lo tanto,
de estas moles inmensas insalvables
y ver qué es lo que ocúltase tras ellas,
no nos sirven los medios hasta hoy válidos.

Hay que intentar un método distinto.
Y escalar o volar. Es indudable
que ha de ser diferente a cuanto hicimos.
O hay que volver atrás. A nuestro origen.

Y desde allí partir por un sendero
diverso al que tomamos, que nos lleve
más allá de estas rocas que nos paran.

 

 

 

Fonollosa, José María. Ciudad del hombre. Barcelona; Ed. Edhasa, 2016.

 

AGLOMERACIÓ URBANA

fonollosa 2

 

RAMBLA DE CANALETES 3

Cuando sintáis la angustia insoportable,

la absurda incomprensión a vuestros actos,
la fría hostilidad que va adentrándose
en vosotros, aislándoos, encerrándoos,
comprimiendo la mente, destrozándola…

solo hay una salida —única— válida.

 

 

 

 

RAMBLA DE CAPUTXINS 1

No es que esté adelantado. Estoy aquí,
en este instante justo en el que vivo.
En el que también viven los demás
sin darse, sin embargo, cuenta de ello.

Su sensibilidad está arañando
emociones que guarda ya el pasado,
como capas de tierra sepultadas
por las que, más recientes, las cubrieron.

Engullen los matices sensoriales
de una época que fue, mas ya no existe.
Devoran la carroña —los cadáveres
de exquisiteces muertas— de otros tiempos.

No es que esté adelantado. Son los otros
los que van rezagados en las artes
y sienten cual delicias expresiones
ya corruptas en este —ahora— instante.

 

 

 

 

CARRER DE COLOM

No hay que desanimarse si las cosas
no resultan del modo apetecido.

Alguien con mi fracaso obtendrá su éxito.
Es el raro equilibrio de la vida.
No hay que desesperarse por lo tanto.

Debe felicitarse al ganador
y explorar nuevos sitios concurridos.

Los bares y espectáculos nocturnos
son cual colmenas donde las abejas
depositan su miel lograda afuera.

La suerte es indudable que me aguarda
en un lugar que ignoro. Estoy alerta.

Y no me desanimo. Hay muchas calles
que recorrer y actividades múltiples
que no experimenté. En cualquiera de ellas

un mal es siempre un bien para otro. Un día
el mal de otro será un bien para mí.

 

 

 

 

CARRER DEL VIDRE

Soy capaz de entender que hayan quedado
anticuadas ideas y costumbres
y si alguien aún las sigue practicando
nos parezca el folklore más ridículo.

Dan risa los ideales, convenciones
y urbanidad de los antepasados.
Nuestros conceptos son ningún concepto.
Tal vez sobrevivir. O quizá ni esto.

Soy capaz de entender que hayan quedado
vestigios de algo digno de otros tiempos.
algo debía de haber bueno entonces
que merezca salvarse. Mas no lo hallo.

 

 

 

 

RAMBLA DE SANTA MÒNICA 3

Tengo un grito frenado en la garganta
que pugna por salir, desesperado.

Me cuesta contenerlo. Me ahoga casi
su volumen y fuerza que reprimo.
No quiere estar más tiempo en mí atrapado.

Mas no lo soltaré. Se rompería
el cómplice equilibrio con los otros
que contienen también su feroz grito
que aterraría a quienes lo escucharan.

He de buscar un sitio descampado
o inaccesible cumbre. O coche en marcha
a gran velocidad por la autopista.

Para expulsar el grito desgarrado
que aterraría oírlo hay que estar solo.

 

 

 

Fonollosa, José María. Ciudad del hombre. Barcelona; Ed. Edhasa, 2016.

 

EL RAVAL

fonollosa 1

 

CARRER NOU DE LA RAMBLA 3

¿Por qué sigo empeñado en encontrar
la mujer que imagina uno en su mente?
Y, además, ¿es que existe esa mujer?

Muchos ya descubrieron al principio
que esa mujer no existe. Al darse cuenta
buscaron al azar una cercana.

Renunciaron al sueño y se adaptaron
a una pequeña dicha y su tristeza.
La vida no da más, seguramente.

 

 

 

 

CARRER NOU DE LA RAMBLA 3 bis

Es posible alcanzarte aunque estés lejos.
No sientas tanto orgullo de ti mismo.

Puedes ser premio Nobel, millonario
o campeón de boxeo. O de otras élites.
Mas no alardees mucho y no exasperes.
Da las gracias porque lo permitimos.

Pues bastará que alguno de nosotros
—inculto, pobre o débil— lo desee
y te despojará en un breve instante
de tu fuerza, riqueza o inteligencia.

Se acortan las distancias con un arma.
Y entonces es quien la usa el importante.

 

 

 

 

CARRER DE SANT PAU

Hay casas que devoran la existencia.
La pudren, como lluvia al heno fresco,
un poco cada día, lentamente.

Estoy muerto en mi casa. El hogar es
una gruesa cadena que nos ata.
Y ceñirá mis pies hasta la muerte.

Pero, no obstante, existen otros techos
en donde se cobija el sol a veces.
Otros muebles que alegres nos sonríen.

Otros brazos que cantan las canciones
que nunca he conocido yo en mi casa.
Mas estoy muerto aquí, entre estas paredes.

 

 

 

 

PLAÇA DEL PES DE LA PALLA 1

Me asusto en ocasiones de mí mismo.
Puedo sentir el mundo en mi interior
vibrando, revelándose, sereno,
en todo su esplendor. El contenido
—la inmensidad— mayor que el continente.

Puedo sentir entero el universo
dispuesto a dar respuesta a mis preguntas.
Bastara el atreverme a planteárselas.
Develar el secreto más lejano.
Y despejar incógnitas obtusas.

Y siento que podría oír también
la recatada voz de lo más ínfimo.
La del grano de arena que fue roca.
La de la ameba huyendo de sí misma.
De los genes que guardan la alegría.

Y el transcurrir frenético en el átomo
de electrones en torno al núcleo, ansiando
liberarse y viajar a espacios nuevos.
Todo está en mi cerebro contenido.
Y me asusta querer decirlo un día.

 

 

 

Fonollosa, José María. Ciudad del hombre. Barcelona; Ed. Edhasa, 2016.

 

POBLE SEC

fonollosa 5

 

CARRER DE LA CONCÒRDIA

Yo no sé si soy yo los pensamientos
que en mí hallo: tiernos, crueles, muy disímiles,
pretendiendo, mezclados en mi mente,
cada uno de ellos ser mi yo exactísimo.

No sé a cuál escoger de todos ellos.
ni a cuál he de seguir de mis impulsos,
pues los que siento son contradictorios:
tiernos, crueles, disímiles. Distintos.

Besar a la muchacha a mí cercana,
saltar por la ventana a que me asomo,
matar al que interrumpe mi camino,
son deseos vehementes que contengo.

Y no sé cómo actuar ante algún hecho.
Grato y desagradable al par lo capto.
Y alegría, dolor o indiferencia
rápidos se suceden muchas veces.

No sé si esto le pasa a todo el mundo.
Si es esta confusión corriente en todos.
Ni podría explicarme, aunque quisiera,
pues no sé nada cierto de mí mismo.

 

 

 

 

CARRER MAGALHÃES 1

Voy por la calle solo entre los otros.
Contemplo a los demás desde sus ojos
y me parece entonces que no existo.

Yo miro sus mujeres como mira
el pájaro la rama ya cortada:
como algo que era mío y me quitaron.

Y veo la alegría en otras bocas
como un insulto personal. Sonríen.
También yo sonreiría a mis amigos.

Pero no tengo a nadie. Solo mi odio.
Y voy con mi odio, solo, por la calle.
Una calle, otra calle… Caminando.

 

 

 

 

CARRER NOU DE LA RAMBLA 1

Hoy me ha dicho mi madre: “Ya he tenido
en mis brazos los hijos de mis hijas.
Quizás un día alcance a ver los tuyos”.

Yo no la he contestado. No acostumbro
a hacerlo. Rara vez. Sigo comiendo
mientras leo un periódico cualquiera.

Pero ella no se queja. No se queja
de mi duro silencio. Envejecida
queda ante mí, distante, humildemente.

Y ella debe haber sido, de mi vida,
el centro importantísimo en mi infancia.
Ahora es un casi olvido de la muerte.
Cual si estuviera muerta su presencia.

Yo no le digo nada. Me molesta
que esté pendiente siempre de mis actos,
con afán de ayudarme, de serme útil.

Me siente desdichado. Y piensa, acaso,
darme una solución. Dice, por eso:
“Quizás un día alcance a ver a tus hijos”.

Sin haber terminado de cenar
he salido de casa. Tengo que huir
de mi entorno, de mí. Ser yo, distinto.

No es fácil escapar de lo que es uno.
A veces se consigue, por un tiempo,
con un libro. O el cine. O la bebida.
Miro la cartelera de espectáculos.

 

 

 

 

CARRER DE VILA I VILÀ 1

Nada tiene sentido. Estoy cansado
de esforzarme por cosas que han perdido
interés. Ya no ansío el obtenerlas.
No valían la pena por tanto.

Y miro a las mujeres. Esos seres
orgullosos, egoístas y cargantes.
Y miro a los amigos. Esos seres
presuntuosos, mezquinos y pesados.

Miro las flores, árboles, los bichos.
Me son indiferentes o molestos.
Y los montes más altos me parecen
aparatosas muestras de lo inútil.

La tierra es un bostezo de sí misma
deambulando por su solar sistema
recorriendo caminos repetidos.
Como yo. Como todos los humanos.

 

 

 

 

CARRER D’EN FONTRODONA 1

Después me elogiaréis. Diréis: “Me hubiera
gustado demostrarle el gran aprecio
que sentía por él. Mas por desgracia…”

Hallaréis las excusas convincentes.
Estaréis orgullosos de mí entonces.
Cual de esa playa o monte singulares
cercanos al lugar del hogar vuestro.

Pero ahora estáis callados. No me dais
ni una palabra amable. Y sabéis bien
que es ahora cuando yo la necesito.

 

 

 

 

AVINGUDA DEL PARAL·LEL 7

No sé qué es lo que ocurre. Los mayores
como a un igual me tratan y los jóvenes
me miran desconfiados, como si algo
les hiciera de golpe distanciarse.

Me siento como el viento al penetrar
en alguna mansión desconocida.
Me observo en el espejo y veo un rostro
idéntico al que he hallado tantos años.

No creo haber variado de maneras
que, mejores o peores, son las mismas.
No me explico este cambio repentino.
No entiendo a los demás. Pero algo pasa.

 

 

 

 

AVINGUDA DEL PARAL·LEL 8

Es un hermoso cuerpo ese que viene
hacia mí. Se detiene. Y me sonríe.

Qué bella esa sonrisa roja y húmeda
que se abre, como un sexo a mí ofrecido,
para preguntar algo que no entiendo.

Miro sus ojos claros. Pienso, mientras,
que su maravilloso cuerpo late
junto a mí. Están sus senos cercanísimos
a mi pecho y el vello en su entrepierna

se apretará, oprimido por las bragas,
que adivino adorables y minúsculas.
Y como un ruiseñor sonidos dulces
gorjea su garganta a mis oídos.

Ese increíble cuerpo habla conmigo.
Le respondo: “No sé”. Se aparta el cuerpo
y veo que se alejan las caderas

más perfectas de todo el universo.
He de aprender inglés. Ahorita mismo.

 

 

 

Fonollosa, José María. Ciudad del hombre. Barcelona; Ed. Edhasa, 2016.

 

DESTRUCCIÓN DE LA MAÑANA

Fonollosa''

 

Termino hoy el pequeño repaso que quería hacer por los libros que tengo de J. M. Fonollosa con ‘Destrucción de la mañana‘. Aquí tienen algunos poemas del libro.

 

xxxxx6

Ando con mi otro cuerpo por la calle.
Me detengo un instante junto a un grupo.
Unos muchachos jóvenes discuten
con gestos impacientes. –”Que hagan sitio.
No nos deben negar facilidades”.

Asiento interiormente y me dan ganas
de sumarme a sus voces. Les escucho.
Son míos sus anhelos. Soy como ellos.
Me siento entre los míos nuevamente.

Como esa casa sola en un camino
que al tener compañía de otras casas
experimenta orgullo de ser pueblo.
–”Debemos reclamar nos abran paso
para así demostrar nuestra valía”.

Con la sonrisa apruebo sus palabras.

Mas noto que me escrutan hostilmente.
Y entonces me doy cuenta de que no soy
sino lo que revela el yo fingido.
Que mi sitio ha cambiado con mi aspecto.
A mí también incluían sus palabras.

Mas no sé qué ceder si nada guardo.
Si a nada yo he accedido todavía.
Si al igual que ellos grito a los mayores:
–”Hacedme sitio, ineptos”. Pero en balde.

No hay sitio para nadie en parte alguna.
Apretujados todos maldecimos
pidiendo amor, dinero y gloria a toda costa
de quien sea y lo tenga. De regalo.
O a cambio de qué sea. A cualquier precio.

 

 

 

xxxxx7

Es la angustia, la angustia de existir.
La angustia de pensar todos, cada uno,
que en torno hay enemigos sólo y fuera
del alcance de nuestras manos todo.

Es una muda angustia la que fluye
inagotable sobre las aceras.
La que entra, desbordándose, en las casas
e inunda los hogares de silencio.

 

 

 

xxxxx8

Entro en un cine. Al fondo, la pantalla
ilumina los sueños de la gente.
Uno se aísla en héroe unos minutos.

Uno vive en la vida que desea.
Uno vive en azares, en amores,
aventuras… Y vence todo obstáculo.
Qué agradable es vivir de esa manera.

Los personajes logran triunfo, amor…
Todo resulta fácil y sencillo.
Conmigo nada fue de esa manera.

 

 

Fonollosa, J. M. Destrucción de la mañana. Barcelona; DVD Ediciones, 2005.

 

CIUDAD DEL HOMBRE: BARCELONA

Fonollosa'

 

No a la transmigración en otra especie.
No a la post vida, ni en cielo ni en infierno.
No a que me absorba cualquier divinidad.

No a un más allá, ni aun siendo el paraíso
reservado a islamitas, con beldades
que un libro garantiza siempre vírgenes.

Porque esos son los juegos para ingenuos
en que mi agnosticismo nunca apuesta.
Mi envite es al no ser. A lo seguro.

Rechaza otro existir, tras consumida
mi ración de este guiso indigerible.
Otra vez, no. Una vez ya es demasiado.

 

 

 

RAMBLA DE SANTA MÒNICA 4

La ciudad está llena de caminos.
Todos son buenos para escapar de ella.

No importa adónde vaya. En cualquier lado
hay sendas que conducen a otra parte.

El lugar nunca importa. Es otro sitio
–otro siempre– el objeto de mi viaje.

 

 

 

RONDA DE SANT ANTONI 3

Está la muerte en mí. Yo la cobijo.
Está ya trabajando en mi organismo
como abeja tenaz, infatigable.

Y aún nadie lo sabe. Yo camino
llevándole la muerte a los demás.
La muerte, viva en mí, pasa a su lado.

Qué agradable es llevar su dulce peso,
como lleva una rama su manzana.

Yo porto la semilla de la muerte
y la siembro en los campos de otras vidas:
amigos, conocidos y mujeres.

Yo reparto la muerte como un dios.
Y reparto la vida con mi ausencia.
Está la muerte en mí. Yo la cobijo.

 

 

 

PLAÇA DE MOSSÈN JACINT VERDAGUER

Somos los más. Los fuertes por el número.

Y hacemos el vacío en torno tuyo
aislándote en un muro de silencio.
O de burlas hirientes si tus gritos
se asoman a las tapias que te encierran.

Trituraremos tu obra mientras vivas.
Dejaremos, no obstante, para ti,
el mañana, el futuro. Es nuestro obsequio.
Sueña en él en tus noches marginadas.

Mas no olvides que el hoy nos pertenece.

Y nos lo repartimos. Este trozo
de honores y dinero para aquél.
Para éste y para mí nuevas prebendas…
Ocupamos los puestos importantes.

Nunca permitiremos que se premie
tu originalidad. Ser diferente
a nosotros resulta intolerable,
pues somos los normales: los mediocres.

Somos los más. Los fuertes por el número.

 

 

 

PASSEIG DE GRÀCIA 5

No reconozco a aquel que era yo mismo.
El que encontraba al mundo fácil presa
de su ambición enorme y su talento.
Porque ya no me importa haber quedado
tan lejos de la meta que trazara.

No quiero proseguir hacia adelante.
Estoy cansado –”¿Para qué –me digo–
querer ser el primero? Moriré
como aquellos que fueron también unos
y no gustan del bien que merecieran”.

¿Es esto ser vencido? ¿Es darme cuenta
que sobrevaloré mi escaso mérito?
Es igual lo que sea. Estoy cansado
de hallar a cada paso un nuevo obstáculo.
No hay nada que merezca tanto esfuerzo.

 

 

 

RAMBLA DE SANTA MÒNICA 5

Debo estar saturado. No me gustan
las obras de los genios del pasado,
por mágico que suene cualquier nombre
que avale con su firma una obra maestra.

Son débiles ladrillos, imperfectos
–sólo aciertos parciales– los que elevan,
no muhco, el edificio de las artes
que el hombre ha construido sobre el tiempo.

Si quiero encontrar algo de mi gusto
tengo que hacerlo yo, pues está visto
que incluso los que llegan a última hora
no traen nada nuevo ni importante.

Y trabajo, retoco, afino, pulo…
Pero estoy saturado. Es indudable.
No me gustan las obras de los otros,
ni me gusta tampoco mi propia obra.

 

 

 

CARRER D’ARAGÓ 1

Os prohibirán un día conocerme,
saber de mí. En prisiones silenciosas
me aislarán con los otros: los malditos
que antes que yo y después hayan expuesto
su verdad sin temor. Sinceramente.

Dirán que soy un ser insolidario,
asocial, pernicioso a la salud
de la mente oficial de aquel momento.
Que la euforia, el estímulo, el placer
de vivir –lo importante– en mí es hollado.

Pero alguien hallará siempre la llave.
Penetrará en la cárcel que me encierre
y buscará entre sombras mis palabras.
Y reconocerá que hablo de él mismo,
de su fracaso, el mío, del de todos.

 

 

Fonollosa, J. M. Ciudad del hombre: Barcelona. Barcelona; DVD Ediciones, 2002.

 

 

 

 

 

P.D. ¿Habrá alguna editorial en este país que tenga la decencia –de una puñetera vez– de publicar el texto completo de Ciudad del hombre de Fonollosa?…En fin, esperaremos…

 

ALBERT PLA (II)

Después de haber dejado canciones de sus tres primeros discos, me apetece dejar hoy canciones de dos de los discos fundamentales de Albert Pla.

Tras haber sacado ‘No sólo de rumba vive el hombre‘, Pla tiene que joderse porque en este país aún existe la censura (éstas cosas pasan en este país tan demócrata) y no le permiten sacar su siguiente disco –pueden preguntarle sobre el asunto a José María Cámara–, pero quiere el destino que el gran Javier Krahe le haga llegar a Albert Pla un libro de poemas de José María Fonollosa, lo que lleva a Pla a grabar ‘Albert Pla supone Fonollosa‘. Con ese disco fuimos muchos los que descubrimos a José María Fonollosa. Con temas como ‘Pobre muchacha‘, ‘Devoro‘, ‘Mujer mala‘, ‘Sufre como yo‘, ‘Maldita ciudad‘, ‘Como una nube‘ o ‘No‘, las colaboraciones de Eugenio y Roberto Iniesta, y las ilustraciones de Ramone el disco debería estar en cualquier discoteca que se precie de llamarse así. De ese disco dejo hoy el tema ‘No quise hacerle daño‘, basada en el poema ‘West 13th Street‘ (perteneciente al libro ‘Ciudad del hombre: New York‘).

 

Por cierto, el poema es éste:

WEST 13TH STREET

Esperé aquel momento muchos días.

Fue fácil deslizarme hasta su cuarto.
Su ventana cedió con un gruñido.
Mis pies no despertaron las alfombras.

Fue fácil deslizarme hasta su cama
y verla respirar. Hasta las sábanas
sentían el calor aquella noche.

No perjudica a nadie el acostarse.
Un poquito de amor no daña a nadie.
No le costaba nada haber cedido;
dejarse acariciar unos minutos.

No quise hacerle daño. Se lo dije
tapándole la boca con la mano.
Le dije que sólo iba a acariciarle.

No tenía por qué asustarse tanto.
Tuve que ahogar el grito de sus ojos.
Apreté demasiado. Lo lamento.

Estuvo bien, no obstante, aun tan inmóvil.

 

 

Y la versión que hace Albert Pla (que pueden ver/escuchar aquí) es ésta:

NO QUISE HACERLE DAÑO

Y esperé aquel momento tantos días
y me fue fácil deslizarme hasta su cuarto
su ventana cedió con un gruñido
mis pies no despertaron las alfombras

me fue fácil deslizarme hasta su cama
y verla respirar
si hasta las sábanas sentían el calor aquella noche

no perjudica a nadie el acostarse
un poquito de amor no daña a nadie
nada le costaba haber cedido
dejarse acariciar unos minutos

no quise hacerle daño, no
así se lo dije
tapándole la boca suavemente

no quiero hacerte daño, no
le dije que sólo iba a acariciarle

no tenía por qué asustarse tanto, tanto, no
tuve que acallar el grito de sus ojos
y apreté demasiado, lo lamento

y estuvo bien, pero estaba tan, tan fría
y estuvo bien, pero estaba tan ausente
y estuvo bien, pero estaba tan inmóvil
y estuvo bien, pero estaba tan inmóvil

 

 

 

 

Dos años más tarde, Albert Pla pudo ver en la calle su ‘Veintegenarios en Alburquerque‘ con el tema que años antes habían intentado censurarle, un tema que no es más que una canción de amor (pueden escucharla aquí).

LA DEJO O NO LA DEJO

tu novia es un encanto y tú estás tan enamorado
por eso le perdonas sus deslices sus engaños
pero tu cariño no es tan ciego
ves muy claro su secreto
ella tiene otra vida más siniestra y clandestina
tu novia es una terrorista
ejecuta y ajusticia y atenta contra el sistema
tiene ese cruel defecto pero en fin nadie es perfecto
lo prefiero lo consiento antes que su pasatiempo
sea coleccionar sellos
sea ponerme los cuernos
porque un romance muerto es un romance menos

una comisaría ha sufrido un atentado
tres jóvenes policías murieron acribillados
claro que es más comercial el coche bomba a un coronel
cuatro quilos de explosivos
le mandan directo al cielo
qué matanza qué sangría
debería denunciarla pero igual la culpa es mía
quizás necesite ayuda mi comprensión mi cariño
quizás si le hubiera dado más amor se habría olvidado
de cargarse policías sin manías sin prejuicios
un policía muerto un policía menos

según fuentes del gobierno esta tarde una explosión
ha mandao a tomar por culo los retretes del congreso
se atribuye el atentado a un sector nacionalista
que se caga en el sistema y reivindica con violencia
libertad independencia
tú sabes que eso es mentira
que la culpa es de tu novia
se ha cargao tres diputaos la democracia agoniza
qué problema de conciencia a quién piensas serle infiel
a tu novia o a tu patria tú decides mientras tanto
un político muerto un político menos

le han pegao cuatro tiros por la calle a un militar
a sangre fría a bocajarro paseaba con su hijito
pudiste haber evitado este cruel asesinato
el destino de ese niño huérfano estaba en tus manos
no te estremece su llanto
jesusito de mi vida que eres niño como yo
di por qué han matao a mi papá toy solito
qué haré yo
cómo perdonarle esto ha ido demasiado lejos
necesito tu consejo
qué hago la dejo o no la dejo
un militar muerto un militar menos

no claro
es que quizás busque en otra parte
lo que nunca supe darle
ilusiones y alicientes para poder realizarse
mi silencio está cantando apología al terrorismo
me siento responsable y cómplice de su barbarie
por celoso y por cobarde
pero me horroriza estar sin ella
no sabría hacerme a la idea
que le ocurra una desgracia o caiga en acto de servicio
el día menos pensado me despierto y estoy viudo
y sin ella estoy perdido ya nada tiene sentido
porque una novia muerta es una novia menos

 

DVD

Hablaba de los libros de Antonio Aguilar sin mencionar las antologías en las que ha sido incluido; una de ellas, ‘Yo es otro‘, es una de esas antologías en las que muchos quisieran estar, una antología coordinada por Josep Mª Rodríguez que publicó la editorial DVD.

¿Y por qué hablo de esa antología? Pues porque en estos últimos días se ha confirmado la peor de las noticias posibles, esa editorial, uno de los referentes en poesía en los últimos años en este país, echa el cierre (pueden leer la noticia aquí). De la editorial DVD hay quienes tenemos algunos de esos libros que formarán parte de nuestro aprendizaje poético hasta el final de nuestros días. En mi caso, uno de esos libros es ‘Ciudad del hombre: Barcelona‘ de José María Fonollosa (de quien ya había conseguido la edición de ‘Ciudad del hombre: New York‘, que unos años atrás había publicado Quaderns Crema). Y a Fonollosa llegamos, hay que reconocerlo, porque alguien tan grande como Albert Pla grabó un disco que contenía varios poemas musicados de Fonollosa y descubrimos a ese gran poeta.

Pues como homenaje a esa maravillosa editorial dejamos hoy aquí uno de los poemas de ‘Ciudad del hombre: Barcelona‘ en las dos versiones posibles, la de Fonollosa y la de Pla.

 

 

ZELESTE 4

Al nacer me asignaron, como a todos,
un frágil esqueleto muy pequeño.
Le acepté y me cuidé que, año tras año,
creciéramos los dos al mismo tiempo.

Y convivimos juntos. Él procura
no hacerse notar mucho. Es muy modesto.
Yo, que se sienta bien. Le llevo, incluso
a visitar países extranjeros.

Le hospedo deferente. Hasta le animo
que haga el amor con otros esqueletos.

Esto es lo que le gusta mayormente.
Y después descansar. Hacerse el muerto.
Vigilo que no sufra ningún daño
que le cause privarle de algún hueso.

Me place imaginar que cuando salga
de mi envoltura y quede al descubierto
–representando entonces quien yo he sido–
se sentirá más cómodo completo.

 

 

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