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LGC1

Hoy dejo aquí algunos poemas que aparecieron en el primer número de la ya extinta revista de poesía La Galla Ciencia.

 

 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ

COMO ASEGURABA KARL KRAUS, PUEDE QUE LA MUJER
SEA UN SATISFACTORIO SUCEDÁNEO DE LA MASTURBACIÓN,
PERO ESO REQUIERE UNA IMAGINACIÓN DESBORDANTE 
Y COMO DICE SAINT-SIMON —AUNQUE CREO QUE ÉL
SE REFIERE A LA DUQUESA DE BERRY—, ERA LA SIRENA
DE LOS POETAS, CON TODOS SUS ENCANTOS Y TODOS
XXXXXXXXXXXxxXXXXXSUS PELIGROS

Devórame, hija de la gran puta.
Mientras me corro sentir tus dientes de odio
y esos ojos obscuros como topacios fríos.
Chúpamela con esos labios
párpados de la Muerte.
Que sea lo último que vea.
Devórame así,
sin quitarte esa falda
viciosa, esa bisutería infernal.

Besar tus ojos, oler tu pelo,
esas axilas donde sombrea un vello mal rasurado,
morder ese vientre omnipotente,
esos muslos ambiciosos.
Así, como estás.
Entrar en tu coño
como debieron adentrarse
en la luz de Asia los caballos de Alejandro.

Y entonces te das cuenta:
No le hablas a nadie. Estás hablando
solo. Ella no te escucha.
No huele, no respira, su carne no se estremece.
Es una fotografía.
El cartel de una película.

Pero hay algo en esa fotografía…
Como una mano de hielo que te estrujara
las tripas.
Una belleza nueva. La Belleza de este
siglo.
Brutal. Pero te excita.
Despreciable. Pero la
deseas.
Y ahí está. Esperándote.
Para que te encanalles en la vulgaridad,
busques a ese que también eres tú
en el sabor de lo sucio, lo turbio, lo bestial.

Diosa de polígono
industrial, ninfa de hamburguesería, sirena
de botellón.
Dido de grandes superficies
y parkings monstruosos.
Tan brutalmente hembra te deseo.
Esa Nada de su mirada es hermosa,
sin futuro ni pasado.
Pero Helena de Troya cuando brillan
sus muslos
en la luz de un water de discoteca,
sobre el capó de un coche bajo la Luna.

Ah la Echegui en esa fotografía.
Su talento de actriz
+ el rugido de su cuerpo
+ mise en scène por Bigas Luna
+ eso que los arrastraba
más allá de ellos mismos; esa fuerza
letal
de la sexualidad nueva, ese insecto atrapado en ámbar.
Ah la Echegui en ese cartel.
Hija del photoshop que para siempre
así la entrega a nuestros sueños más lascivos.
Neón en vena.
Esa Diosa asesina.
Una fotografía ante la que soñar
con placeres feroces.
Y masturbarse, masturbarse, masturbarse.
Oh sagrado sightseeing.

 

 

 

 

ROGER WOLFE

MONÓLOGO DE JOHN DILLINGER,
xxxxxATRACADOR DE BANCOS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCuando salga de aquí voy a ser el hijoputa más malo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque hayáis visto nunca.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJohn Dillinger
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(al ser recluido en la cárcel estatal de Indiana)

Si me jalo un par de cajas de pastillas y la palmo aquí dentro,
¿quién le da agua y comida al chuquel
hasta que llegue alguien y me encuentren tieso?
Ni espicharla me deja el perro.

Casa por la ventana, vaciar cuentas bancarias,
o dar un palo gordo. Alguien me habló de Australia.
Pero no dejan fumar ni en el váter. Y además…
El perro, claro. El perro.

Casa por la ventana, vaciar cuentas bancarias,
tiros en la calle, un camino lleno de polvo.
Me llevo conmigo al perro. Dillinger en Villadiego.
Nos veremos en el infierno.

Me gusta hacerle frente al subidón del miedo.
Trepa por el plexo solar comiéndote por dentro
como un atracón de anfetas. Mil veces mejor que un orgasmo,
¡y mucho más intenso!

Abrazar la locura. Puede pasar cualquier cosa.
Da igual, porque es el fin, es el final del mundo.
Ascuas de ira y mala hostia, mala hostia llevo dentro.
Esto acaba de empezar.

Hacedme más daño. ¡Hacedme mucho más daño!
¡Hacedme mucho más daño! ¡Seguro que podéis!
Para que me jodáis y CREZCA LA ESTATURA DE MI ODIO
la estatura de mi odio.

QUERÉIS hijos de puta. ¡Lo pedís a gritos!
No entendéis otro palique. OS GUSTA el horror.
Siempre que no salpique, no salpique demasiado;
ésa es la jodienda conmigo.

El mundo está lleno de enanos que por su cara bonita
creen tener el dominio de la palabra «no».
Pero eso no dura, no dura toda la vida.
Es un mortífero bumerán.
Os lo voy a meter por el recto y enderezarlo.

 

 

 

 

KATY PARRA

EL ÚLTIMO DISCURSO DE LOS PÁJAROS

Dejarás que se quede sin nombrarla
entre tus soledades y tus libros.

Voy recorriendo calles,
rutas que amortajaron a otros hombres
con el mismo fusil,
contra el triste sudario que heredé
de mi hermano.

Esta ciudad será, posiblemente,
un hermoso lugar para quedarse
a descubrir el mundo,
a explorar su belleza más indómita
bajo la insuficiencia de un paraguas,
sin otra pretensión que resistir
el último discurso de los pájaros.

He llegado hasta aquí para salvarme
—no sé si de morir o seguir vivo—.
La muerte es una amante desquiciada,
adicta a sorprender a su adversario
y sé bien que me aguarda rigurosa
en cada tentación de este otoño afligido,
sobre un papel sin patria.
Ha llegado con tiempo suficiente,
para expoliar la noche con sus ojos
y ser imprescindible,
hermosa, como el beso prometido.
Comienza a ser inútil esta tregua.
Sus buitres, como intrépidos vasallos,
siguen embalsamando la lluvia que no cesa,
la lluvia que envilece a la cigarra
y enciende entre otros muertos la hora de volver.

Voy recorriendo calles, y su sombra
avanza como un hijo bastardo tras de mí,
aullando como un perro.
Me acorrala y después
me deja respirar. Sabe que así
podrá seguir jugando conmigo a la ruleta.

 

 

 

 

CRISTINA MORANO

EL CORTE INGLÉS

xxxxx1

No todo era perfecto, a veces
no sabíamos qué decir,
se nos quedaban cosas colgando entre los ojos
como cuerdas de ropa puesta al sol.
Otras veces comprábamos comida
en El Corte Inglés los fines de semana
y sus radiantes avenidas
parecían medirse en nuestros pasos.

 

 

xxxxx2

Al Corte Inglés yo le he robado
unas gafas de sol color castaño,
libros, una docena de cucharillas.
Todo a las diez de la mañana
cuando los dependientes están de mala hostia,
y aún medio dormidos recorren los pasillos.
Es el mejor momento, más tarde la decencia
o la costumbre del trabajo
convertirán a todos —a ellos y a nosotros—
en perros adiestrados, pero por la mañana,
aún somos, en ayunas,
esas maldescansadas ratas sucias,
libres que todavía saben
descolocar estanterías.

 

 

xxxxx3

Cuando mi esposo y yo, el uno junto al otro,
aunque yo levemente adelantada
pues él entre la gente se aturulla,
vamos a hacer la compra al Corte Inglés,
sin rumbo por las caudalosas
arterias de sus plantas, yo le digo:
El aire está lleno de esperanzas.

 

 

xxxxx4

El Corte Inglés abarca al mundo,
lo dispersa en sí, lo desfigura,
engulle sus contornos
en sus inabarcables sucursales
con el poder astral de sus muestrarios.
Pero yo soy mayor que él,
mi pobreza es mayor que sus ofertas,
y mi soledad seguirá
perforándose a sí misma
en donde brille el légamo
del fondo del pozo de sus beneficios.

 

 

 

 

ANA PÉREZ CAÑAMARES

NO soy esta que veis palidecer
bajo el fémur tibio del fluorescente.
Tampoco la mujer que oye dar las tres
como el gong del martillo absolutorio
o la bala de un fusil encasquillado.
Ni la que escribe frases sin amor
y firma igual que quien mata una mosca.
Ocupo mi silla antes de que el sol
me bendiga la frente con un beso
y salgo a la calle infiel y huérfana.
Toso el virus de la resignación
cuando el mar es un rumor clandestino
y los lirios burlas del carcelero.
Soy quien sueña llegar a la vejez
para dejarse adoptar por gallinas
y vivir en la luz de las mañanas
que ahora abandono en la casa de empeños.

 

 

 

 

ANTONIO PRAENA

COMEBOLSAS

Tampoco en estas cosas es lo mismo:
los ricos, sola y buena;
los pobres, con alcohol y muy mezclada.
Las comebolsas lo saben:
te miran el reloj y los zapatos
y, si encima conduces un buen coche,
se te pegan al cuerpo y no te dejan
hasta que las invitas a unas rayas.
De pasta andan muy cortas,
por eso dejan a los tíos
más chulos en la pista
y se vienen contigo.

Las he visto muy jóvenes
montarse con un viejo en un Mercedes
camino de una noche más oscura.
A mí, concretamente,
las que visten peor me ponen mucho.
Un hotel de extrarradio les parece gran cosa.
Jamás se han visto en otra y es la tuya;
medio gramo y ya vuelan
dos gramos y te dejan medio muerto.
Las puedes encontrar siempre los viernes.
El sábado en la noche y el domingo
lo pasan en el barrio, con su novio,
curándose la culpa y la tristeza.

 

 

 

 

ANTONIO LUCAS

FUERA DE SITIO

Imagina que el tiempo sólo es lo que amas:
unas pocas palabras, unos seres exactos,
unas horas muy lisas, una playa (quizá)
donde el daño no acecha.
Imagina la vida como no es ahora,
no quiero decir como algo perfecto,
sino un resplandor, cierto abril de muy lejos,
un tributo al azar sin otro destino
que el confín fugitivo de un eco sin rostro.
Y después cualquier cosa.

Con qué precisión va la edad hilvanando el espino.
Y qué extraña la urgencia de ir en pie hasta la ola,
celebrar lentamente que aniquile mi huella,
mi escritura de hombre, mi certeza de surco,
ser la alta misión de lo que nunca concluye
como no cierra el mar su recado en la orilla.
Pero no es estar quieto la razón ni la meta,
sino un querer más pequeño, una conquista más clara:
ver la vida llegar de su noche a tu noche
en un cuerpo ajeno,
pronunciar su silencio,
abrazar su alambrada,
desear su vacío,
delirar sin camino, sin mapa, sin fuego,
hasta el tiempo sin tiempo
del país que no haremos.

 

 

 

 

ALBERTO CHESSA

TRAS EL ESCAPARATE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Carlos Martín

El maniquí leía Fuga de la muerte tras el escaparate.
Aunque me reconcomen los escaparates, me paré.
Lo observé. Era alto y rubio, atlético. Vestido
A la moda primaveral. Elegante a la fuerza.
De pronto, dejó de leer y me miró él a mí.
Primero despertó mi compasión, aunque tan frágil
Que al instante sentía más bien un cierto terror libidinoso.
Me encontraba a la vez seducido y cautivo.
Con el valor que no tenía, me giré, le di la espalda.
Iba ya a reanudar mi camino cuando un ruido me detuvo.
El ruido propio de los pelotones de fusilamiento.
No quise darme otra vez la vuelta.
No quise mirar de frente.
Tan sólo recordé que era invierno y que el maniquí
(Qué cosas) es probable que tuviera frío.

 

 

 

 

JOSÉ ALCARAZ

LAS MÁSCARAS DEL VIAJERO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Alejandro Hermosilla

Sólo quien se desnuda está viajando,
quien arroja sus máscaras al suelo
y, al contrario, parece llevar más,
porque al final de sí descubre a todos
y de todos arrastra las facciones,
de todos, desvestido ya, los pliegues.
Son las máscaras las que se refugian
tras él, ojos ajenos los que cubren,
nublados, su semblante, mientras mira
cómo el viento lo empuja, de qué forma
levanta polvaredas, escondiéndolo
del resto, despejando los caminos.

 

 

 

 

ELENA MEDEL

UN CUERVO EN LA VENTANA DE RAYMOND CARVER

Nadie se posa en el alféizar —son veintiocho años
de espacio adolescente—,
pero qué ocurriría si el pájaro sobre el que he leído
en todos los poemas
se colara por el patio de luces y asomara
por el alféizar de mis veintiocho años,

un pájaro,
mi habitación adolescente.

Y qué ocurriría si yo escribiese aún
—si me preguntan, respondo que ya no—
y un pájaro cualquiera, ninguno de los pájaros sobre
los que haya leído en todos los poemas,
un cuervo o una de las palomas negras que asoman en la
oficina,
interrumpiese en la escritura
como el que se posó en la ventana de Carver.

¿Ganaría su lugar en el poema?
¿Dejaría de ser pájaro?

Alza el vuelo. Ya no hay
habitación en el alféizar.

 

 

 

 

BEATRIZ MIRALLES

EN ESTE POEMA mi cuerpo será la orilla
de tu cuerpo. La desnudez sobre mi piel
cubrirá tu piel, el tacto y la memoria.
Así ocurrirás dentro de mis manos,
lo anoto,
como si al fin pudieras sucederme.

 

 

 

 

TINO MOLINA

PUZLE INACABADO

Aquel torrente
cesó con tan inocente arma.
Como niños, en el suelo buscábamos
el color acertado, la misma curva
en cada pieza. Nada más había.

Tú lo compraste
esa misma mañana en la que el tedio
nos vino a visitar
y, ya cumplida su función,
no volvimos a distraernos
con su inocente juego.

Quedó tendido sobre el tapiz verde.
Con las piezas extendidas, ahí sigue,
todavía, esperando
las manos que atrapen su contorno.

Extraño dios de la tristeza,
a veces no lo vemos,
pero qué ligero es tu afán
entre los hombres,
qué vanos son tus negocios
si con un puzle nos basta
para firmar el armisticio.

 

 

 

 

GÜNTER EICH (Traducido por Jorge de Arco)

PRUDENCIA

Los castaños ya florecen.
Lo tengo en cuenta,
pero me abstengo de opinar.

 

 

 

 

C. K. WILIAMS (Traducido por Miguel Merino)

OLMOS

Llevan los tres hombres la mañana entera derribando los olmos
xxxxxenfermos que bordean las amplias aceras.

Las despiadadas sierras mecánicas plañen tenazmente variaciones de
xxxxxsus lacerantes escalas operísticas

y en la calle las cuchillas a gasoil despedazan los desbrozos
xxxxxresoplando febrilmente y sin cesar.

Uno tras otro cargan los camiones con los someros despojos,
xxxxxuniformados e inertes, de duramen,

de pequeñas ramas y hojarasca, y pronto queda el tronco desbrozado.
xxxxxEs como si hubieran cercenado el espejismo de la realidad.

Las filas de desnudos edificios de enfrente lo observan pensativos, sus
xxxxxdivagaciones más acuciantes de lo habitual:

«La espiral del tiempo», piensan, cargado el misterio de una tímida
xxxxxclaridad. «Es la espiral del tiempo…»

Toda la tarde, hasta entrada la desolada noche, las agitadas mentes
xxxxxrumian: «Es la insolente y desmesurada  espiral del tiempo…»

 

 

 

 

PAULO LEMINSKI (Traducido por Aníbal Cristobo)

NADA tan común
que no pueda llamarle
mío

nada tan mío
que no pueda decirle
nuestro

nada tan blando
que no pueda decirle
hueso

nada tan duro
que no pueda decir
puedo

 

POEMAS DE LA LOCURA

 

xxxxx19

EL PASEO

Hermosos bosques que cubren la ladera,
En la verde pendiente dibujados,
Por cuyas sendas me guío,
Calmado en mi corazón
Dulcemente cada espina
Cuando más oscuro es el sentido
Del dolor del pensamiento y del Arte
Que desde tan antiguo en mí pesan.
Deliciosas imágenes del valle,
Jardines, árboles,
Estrecho puentecillo,
Arroyo que apenas puedo ver,
Qué hermoso en la despejada lejanía
Brilla el soberbio cuadro
De este paisaje que amorosamente
Visito, cuando el tiempo es benigno.
Dulcemente la divinidad nos lleva
Hacia el azul primero,
Luego con nubes dispone
La enorme y cenicienta bóveda,
Y abrasadores rayos y estruendo
De relámpagos, con embeleso de los campos,
Con belleza unida
A la fuente de la primitiva imagen.

 

 

 

 

xxxxx27

LAS DELICIAS DE ESTE MUNDO…

Las delicias de este mundo ya he gozado,
Los días de mi juventud hace tanto, ¡tanto!, que se desvanecieron,
Abril y Mayo y Julio están lejanos,
¡Ya nada soy, ya nada me complace!

 

 

 

 

xxxxx30

A LA MUERTE DE UN NIÑO

Pertenece a los niños la belleza,
Como un retrato de Dios tal vez,
—La paz y el silencio son su naturaleza,
Entregada a la alabanza de los ángeles.

 

 

 

 

xxxxx34

EL VERANO

Fluye el riachuelo por el valle, entre altas montañas
Que hasta muy lejos verdean en la inmensidad de la planicie,
Y extendidos están los árboles con sus hojas,
Tantas que casi ocultan el curso del arroyo.

Alto brilla el magnífico sol del Verano,
Como si apresurase el placer del claro día,
Llegando el anochecer con una fresca brisa,
Que a los hombres invita a consumar el día.

24 de mayoxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhumildemente
xxxxx1758.xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxScardanelli.

 

 

 

 

xxxxx35

EL VERANO

Pasan los días con susurros de apacibles vientos,
Mas cuando sus nubes arrebatan el esplendor de los campos,
El confín de los valles se une al crepúsculo de las montañas,
Allí, donde las olas de la corriente caen confundiéndose.

Alrededor se muestran las sombras de los bosques,
Por ellas se desliza lejano un arroyo,
Y la lejanía ofrécese como un cuadro en las horas,
En las que el hombre a sí mismo se encuentra.

24 de MayoxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxScardanelli
xxx1758.

 

 

 

 

xxxxx46

EL ESPÍRITU DEL TIEMPO

La vida es la tarea del hombre en este mundo,
Y así como los años pasan, así como los tiempos hacia lo más alto avanzan.
Así como el cambio existe, así
En el paso de los años se alcanza la permanencia;
La perfección se logra en esta vida
Acomodándose a ella la noble ambición de los hombres.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHumildemente
24 de Mayo de 1748xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxScardanelli.

 

 

 

 

xxxxx47

AMISTAD

Cuando conócense los hombres por su valor interno
Pueden con alegría llamarse amigos,
Pues la vida es algo ya tan sabido para ellos
Que sólo en el Espíritu más alta encontrarla pueden.

El Espíritu noble no es a la amistad ajeno,
Los hombres gustan de las armonías
Y a la confianza se sienten inclinados, viviendo para conocer.
También a la Humanidad esto le fue otorgado.

20 de MayoxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxHumildemente
xxx1758.xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxScardanelli.

 

 

 

 

Hölderlin, Friedrich. Poemas de la locura (Trad. Txaro Santoro y José María Álvarez). Madrid; Ed. Hiperión, 1982.

 

LA PLATA DE LOS DÍAS

abril 16, 2013 2 comentarios

La plata de los días

 

Hacía tiempo que no releía este libro de Vicente Gallego, pero llevo un par de semanas enganchadísimo con él –qué quieren que le haga, cada uno tiene sus propias degeneraciones–, repaso algunos versos obsesivamente y releo varios poemas compulsivamente. Aquí dejo varios de ellos.

 

EL PARAÍSO TERRENAL

Es esta la mañana
del día más hermoso, el sábado.
No debo trabajar, y he madrugado.
Después de ese placer
intenso y cotidiano que es el pan recién hecho,
he salido a fumar a la terraza.
El mismo sol que vio correr mi infancia,
que iluminó los días de mi vida y los convierte hoy
en una sensación luminosa y ardiente,
ha empezado a lamerme las heridas,
su saliva amarilla va manchándolo todo,
y a lo lejos el mar, igual que un carrusel,
pone en marcha su rueda de reflejos.
He encendido la pipa,
ese humo me eleva, me acomoda en la calma
que ahora mismo es el día, y soy casi feliz.
La mañana se exhibe y me confirma
que el mundo es un lugar inmejorable
para ser muy dichoso, que si hubiera sabido
reunir las monedas con que comprar mi tiempo,
y comprar esas cosas que a menudo le faltan,
hoy mi tiempo sería un paraíso,
porque todo se compra, o casi todo:
la libertad, los cuerpos, el descanso, la fiesta,
la emoción del viaje, la emoción
de la música, todos esos placeres
que están en venta y son del alma.
A menudo los sábados –temiendo que muy pronto
será lunes de nuevo y tendré que vender
mi tiempo al enemigo para seguir viviendo,
para seguir soñando con la belleza en vano–
me atormenta pensar que aún es posible,
que el único paraíso en el que yo he creído
sigue estando en la tierra, y que la llave son
unas simples monedas que la suerte
se resiste a poner en mi camino.
Mis mañanas de sábado tienen algo de lunes,
porque a veces las pierdo imaginando
cómo sería el mundo cada día
si yo hubiera sabido reunir
dos cosas tan corrientes:
juventud y dinero al mismo tiempo.

 

 

 

LUNARIO SENTIMENTAL

Esta noche la luna es cada luna
que yo he visto en la noche,
las que leí en los libros,
y también esas lunas que todavía espero.
A partir de una edad, la memoria
va cargando las cosas con su propio pasado,
ese peso de sombra las agranda,
les añade estatura
y, una vez aumentadas, las proyecta
en la frágil pared del corazón.

A partir de una edad, que va siendo la mía,
la vida se convierte en una brasa
que pisamos descalzos,
una hermosa tragedia con su tiempo solemne
donde cada segundo, cada mínimo gesto,
va adquiriendo el fervor que le contagia
el saber que tenemos nuestras lunas contadas.

Esta noche la luna es muchas cosas:
es un disco que alberga mi memoria
y en el que a veces suena
lo que voy conservando de esperanza,
y es también,
ingerible y prensado como en una pastilla,
cuanto queda en mi mundo de alegría y tristeza.

Esta noche la luna es estar vivo,
aún, después de todo.
Y parece motivo suficiente
para que un hombre tiemble de emoción.

 

 

 

LA LLAMADA DE LA SELVA

Siempre fue la tristeza
un dócil animal de compañía
con el que yo he jugado algunas tardes.
Sin apretar los dientes me tiraba del brazo,
paseaba conmigo, se sentaba a mis pies
en los fríos inviernos.
En los días aciagos, por probar su obediencia,
le lanzaba mi alma, y ella me la traía
dulcemente empapada en su aliento doméstico.
Siempre fue la tristeza
un dócil animal de compañía,
que hace tiempo ha adoptado
esta fea costumbre de morder a su amo.

 

 

 

LAS ÚLTIMAS CENAS

Lo que ahora nos une es una fecha
pactada cada mes, poco más que un esfuerzo
por seguir la amistad. Lo que ahora nos une
no es aquel entusiasmo, esa antigua alegría de estar juntos.
Y cuando os digo esto me salís
con que las cosas cambian, con que a todos nos pesan
otra edad y otros frenos: las mujeres, los hijos,
madrugar, el trabajo; hasta a veces el hígado de alguno
se interpone en los planes
con que aún procuramos engañar la ilusión.

Ha llegado muy pronto ese momento
que juramos mil veces retrasar, este momento
en que estar entre amigos es hablar con nostalgia
de lo que fue en su día ser amigos;
y en estas cenas frías de los jueves
todo el mundo recuerda aquellas cenas
gloriosas de los sábados. Se iluminan los ojos
con las viejas historias –esas locas hazañas,
con alcohol y mujeres, que hoy parecen ajenas y propician
una dulce arrogancia en las voces de todos–,
y renace el orgullo en cada uno
por la amistad del otro, cuando recuerda alguien
aquel honor de hombres agraviados
que defendimos juntos ciertas noches
peleando. Y entre tantas victorias
–recordamos ahora con la sonrisa triste–,
llegamos a pensar que también venceríamos
sobre el destino incluso, sin saber que el destino
no se rinde a la fuerza ni al empeño,
ni que tantos propósitos en las cenas del sábado,
todo aquello que íbamos
a hacer con las mujeres y la vida,
sería más bien esto que los jueves
no deja de asombrarnos que hayan hecho
la vida y las mujeres con nosotros.

 

 

 

MIS TERRORES FAVORITOS

No le temo a la muerte, lo que temo
es sólo el deterioro, que nos niegue
su favor nuestro cuerpo y así haga
que todos los favores se nos nieguen.
Aunque a veces asuste o importune
hay grandeza en la muerte, pues sin ella
este mundo sería como un juego
donde no se permiten las apuestas
y no importan victorias ni derrotas.
Yo prefiero los juegos peligrosos
porque el riesgo es la puerta de la gloria,
y el temor a perder, la garantía
de que no cabrá el tedio entre las reglas.
No le temo a la muerte, lo que odio
es sólo el deterioro, que la vida
nos inyecte en la vena sin reservas
esa droga del juego, y que enseguida
nos condene sin cartas a mirar
cómo siguen los otros la partida.

 

 

 

AJUSTE DE CUENTAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Abelardo Linares

Te llamamos Deseo, y ese nombre
va encubriendo tu alma de canalla.
Se ha escrito que por ti se mueve el mundo,
y es posible que el mundo a ti te deba
sus andares grotescos de borracho.
Tienes fama también de constructor,
pero no has levantado ni una choza
sin derribar primero un edificio.
Tu pasión verdadera son las ventas,
y todo lo que vendes lleva oculto
un preciso reloj con dinamita.
Con algunos has sido generoso,
mas tu gesto recuerda al de ese tipo
que regala heroína en un colegio.
Hay incluso quien piensa que eres bueno
porque ve que fomentas la ilusión:
y el malestar, el daño, la impotencia.
Por tu poder podrías ser un dios,
el budismo te tiene por demonio,
como demonio tientas implacable
e implacable condenas a un infierno
al que cree en tus promesas de tramposo.
Y encima tu oratoria te ha buscado
un extraño prestigio entre poetas
que te tratan de forma piadosa:
impío hijo de puta que jamás
tuviste compasión de mi cansancio.

 

 

 

ÉCHALE A ÉL LA CULPA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA José María Álvarez y Carmen Marí

Hoy te has ido de fiesta con amigas,
y sin que tú lo sepas me regalas
un tiempo de estar solo que ya empieza
a ser raro en mi vida, un tiempo útil
para intentar pensar en ti como si fueras
lo que siempre debiste seguir siendo
cuando pensaba en ti: aquella persona,
en todo semejante a cualquier otra,
que una noche lejana tuvo el gesto
generoso y extraño de entregarme su amor.
Pero el amor nos cambia, nos convierte en espías
ridículos del otro, en implacables jueces
que condenan sin pruebas y comparten
sus estúpidas penas con el reo.
El amor nos confunde y trata ahora
de que vea en tu fiesta una traición.

Por huir de esa trampa me amenazo
con los nombres que cuadran al que cae en su vacío:
egoísta, ridículo, inseguro, celoso…
Y como un ejercicio de humildad pienso en ti
divirtiéndote sola: te imagino bailando
y mirando a otros hombres;
al calor del alcohol
confiesas a una amiga algunas cosas
que te irritan de mí sin que yo lo sospeche,
y por unos instantes saboreas
una vida distinta que esta noche te tienta
porque eres humana, aunque no me haga gracia.

Ahora caigo en la cuenta de que dudas
como yo dudo a veces, y que también te aburres,
y que incluso algún día habrás soñado
follar como una loca con el tipo que anuncia
la colonia de moda.
Para calmarme un poco
tras la última idea, yo me digo
que el amor es un juego donde cuentan
mucho más los faroles que las cartas,
y procuro ponerme razonable,
pensar que es más hermoso que me quieras
porque existen las fiestas, y las dudas,
y los cuerpos de anuncio de colonia.

Lo que quiero que sepas es que entiendo
mejor de lo que piensas ciertas cosas,
que soy tu semejante, que he pensado besarte
cuando llegues a casa; y que es el amor
–ese tipo grotesco y marrullero–
el que va a hacerte daño con palabras
absurdas de reproche cuando vuelvas,
porque ya estás tardando, mala puta.

 

 

 

LA HISTORIA INTERMINABLE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Carlos Marzal y Felipe Benítez Reyes

La discoteca flota como un barco,
y tú tomas pastillas con alcohol.
Todo el mundo lo sabe,
todo el mundo te mira de esa forma,
y tus propios amigos ni se enteran.
Estás sudando, tiemblas, los dientes apretados,
los pómulos ardiendo, y las pupilas
desenfocan un mundo de penumbre y de brillos.
Tú sabes que te espían, disimulan muy mal,
aunque bailen lo sabes,
aunque algunos retiren la mirada
cuando a veces los retas con la tuya.
Es preciso que escapes hacia el baño
y procures andar con cierto aplomo:
como hienas escrutan en tus gestos
cualquier debilidad.
No puedes orinar, el prepucio te escuece,
y sientes en el pene un cosquilleo
que te hace pensar en las hormigas
y desear a muerte a una mujer.
La cabina cerrada te protege un instante,
la música te llega desde el centro
de tu propio cerebro, y puedes escuchar
cómo crece ese odio que te tienen.
Buscas otra pastilla en el bolsillo,
es amarga y redonda como el odio,
y sigues escuchando claramente
todas y cada una de las conversaciones
de esa gente sin alma que te mira.
Todos hablan de ti, y tú sigues oyendo
cómo suena el desprecio, y qué extraño ruido
hace el asco al crecer en sus entrañas.
Sales luego a la pista, disimulas bailando,
tus amigos te miran y sonríen.
Empiezas a temer una traición.
Dirías que tu alma es una rata
completamente abierta a la luz de un quirófano,
todos hurgan en ella,
y hasta sientes el frío de las pinzas
que rebuscan con asco en su interior
una prueba que firme tu sentencia.
Si te marchas a casa han de seguirte,
ya lo han hecho otras veces,
bucean en el whisky que te bebes
y aprenden a vivir entre tus tripas
cual si fueran pirañas en un río de sangre.
¡Si arrancándote el tímpano
se apagaran sus risas, las palabras de burla,
ese ruido que hace al crecer el desprecio!
Quisieras que la tierra te tragara
y sueñas con insectos sin dormir.
Estar vivo te asusta, y te envuelve
esa cosa terrible que es el miedo
cuando nace de dentro de sí mismo
sin motivo ni causa, ese miedo que es miedo
a que el miedo te venza. El verdadero miedo
que es ahora otro ruido en tu cabeza.
Tomas otra pastilla y te deseas suerte:
sabes que alguna esconde un paraíso
en el que tú has estado muchas veces,
y serías capaz,
por volver a encontrarlo un solo instante,
de pasar mil infiernos como éste.
Intentas convencerte de que todo es mentira,
de que el odio y la burla, el desprecio y el miedo,
son sólo paranoias
que habrán de esfumarse, como las otras veces,
con el día que llega.
Pero el infierno crece alrededor de ti
y su hedor contamina cada palmo de aire.
Ya no pueden tardar, parece que se animan
los unos a los otros, y tu cara de imbécil
les exige venganza. Ojalá ya no tarden.
Que te escupan ya pronto uno por uno
en el centro del alma,
porque en esa saliva corrompida
podrás lavar de nuevo
el asco que ahora sientes de ti mismo,
y esperar a otro sábado,
y volverlo a intentar.

 

 

Gallego, Vicente. La plata de los días. Madrid; Ed. Visor, 1996.

 

PRESENTACIÓN DEL NÚMERO 2 DE LA REVISTA SECONAL

noviembre 16, 2012 2 comentarios

Esta tarde se presenta en un local del centro de la ciudad de Murcia el tercer asalto de un grupo de jóvenes que pretende difundir la literatura en una ciudad como ésta, y de aquí al resto del mundo. Los tres responsables de la publicación que se presenta esta tarde son Manuel Pujante, Rebeca Pérez e Ino Mateos y la joya que llevan entre manos se llama ‘Seconal‘, y esta tarde deberían acercarse quienes puedan a la presentación del segundo número de la revista y tercer asalto de ‘Seconal‘ (sacaron un número 0) porque por las páginas de esta revista ya han pasado poetas de la talla de José Óscar López, José Daniel Espejo o Ana Pérez Cañamares.

Pero es que, además, este número 2 que presentan hoy tiene como poeta invitado a José María Álvarez, cuenta con poemas en catalán de Silvia Bel junto a las traducciones de los mismos hechas por Ángel Paniagua, y hay textos del propio Ángel Paniagua, de Antonio Marín Albalate y de José Daniel Espejo entre otros. Y todo esto en el especial de poesía erótica (uno tiene el lujo de tener una prueba de impresión desde hace una semana), que sólo se podrá conseguir en papel durante la presentación; y habrá que esperar a esta tarde para saber qué más sorpresas nos depara el número 2 de ‘Seconal‘ ¿Se apuntan? Porque si lo dicho no fuera suficiente –y como afirman ellos mismos–, los que hemos ido a las presentaciones de los números 0 y 1 hemos comprobado que no decepcionan cuando se trata de dar la nota. Y añaden: “Venga, va, que leer no mata y ‘Seconal‘ no sale precisamente todos los días”.

 

 

Y aquí les dejo uno de los textos del especial erótico, el preteneciente a José Daniel Espejo:

 

ELEGÍA

 

Dejemos fuera de esta historia cómo construí una máquina del tiempo con forma de bañera de hidromasaje, y también lo muy nervioso que estaba al ponerla en marcha. Eran las 22:00 y marqué como destino las 21:59. Pulsé el botón rojo y salí del aparato. Ahí estaba yo, nervioso pero excitado, sabiendo lo que me esperaba. Me besé, me quité la camiseta, mordisqueé mis pezones, me comí la polla. Estaba resultando el polvo perfecto; en un momento dado decidimos pasar a la bañera, experimentar con el hidromasaje.

 

BABILONIA, MON AMOUR

septiembre 29, 2012 Deja un comentario

Conocí a los dos autores del libro, Luis Bagué Quílez y Joaquín Juan Penalva, cuando estuvieron en Murcia presentando este libro, que se había alzado con el accésit del V Premio de poesía ‘Dionisia García’.

Este ‘Babilonia, mon amour‘ es un libro lúdico ante el deslumbramiento del cinematógrafo; de hecho, la cita que abre el libro pertenece a José María Álvarez y dice: “He visto muchas cosas en mi vida / Algunas increíbles y magníficas / Pero ninguna tan hermosa / Tan fabulosamente grande y loca / Como esta insólita aventura / Del cinematógrafo”. Y aquí tienen tres de los poemas del libro.

 

 

CORTO MALTESE

“Regresaré a Shanghai.
No fiaré mi fortuna en otros barcos
que habrán de repetir las escasas hazañas
que ya he vivido antes:
los mismos naufragios en semejantes islas,
e idénticos tesoros
custodiados en mapas polvorientos.
Surcaré los espejos, el opio y el acanto,
olvidados del mundo,
desdeñoso de tantas tentaciones
que nunca me tentaron.
De otros serán los sueños,
las riquezas, los títulos y honores.
Algún pirata tuerto y ya vencido
será mañana el gran Sir Francis Drake;
Long John Silver apurará su ron añejo
mientras sigue trazando el plano del tesoro.
Yo olvidaré las ondas de este mar
donde las sirenas entonaron su canto;
sabré de los peligros que acechan en el puerto:
las risas mercenarias que guardan cada esquina,
los marineros ebrios de noches y burdeles,
las especias que exhiben su reclamo
en cajas perfumadas con incienso,
pues el coral que fulgura en el rojo arrecife
no es preferible al carmín de cualquier prostituta,
y quien agota el misterio del océano
está sentenciado a loco o a bufón”.
Cuando Corto Maltés volvió a Shanghai
ya nadie recordaba las sílabas lejanas de su nombre,
y todos le llamaron el viejo hombre del mar.

 

 

FILM NOIR

Desde que tengo uso de razón
siempre he querido ser un gángster,
dice Ray Liotta, pero podría ser
De Niro, Harvey Keitel o hasta Willem Dafoe.

Más tarde, Sam “Ace” Rothstein vuela
sobre el espectro de Las Vegas,
y el brillo de las luces de neón
se le antoja un párpado de fuego.

Más tarde, Vincent Hega regresa
de la pista de baile. Ha envejecido a su pesar,
y el violento deseo de antaño ya no vale
el amargo susurro del carmín en sus labios.

Más tarde, Jackie Brown se conmueve
con la música de los años setenta,
y Max Cherry no puede dejar de mirarla;
porque Max Cherry no es el Señor Blanco.

Y así vuelve a suceder otra vez todo.

El boxeador que le había prometido amor eterno a una starlette
la abandona entre los montes rocosos de Nevada,
pensando que no podrá olvidarla mientras viva.

 

 

LOS HERMANOS COEN VIAJAN POR AMÉRICA

Han recorrido la América profunda
y han habitado sus oscuras trastiendas:
las llagas ardientes de la Gran Depresión,
las cicatrices dormidas del deseo,
la cara oculta de los sueños baratos.
Han atravesado el desierto de Arizona,
las nieves perpetuas de Minnesota,
las boleras de Ohio y los prados de Iowa.
Se han bañado en las piscinas
que pintó David Hockney,
y han dormido en moteles
que ni Hopper ni Norman Bates imaginaron.
Han amanecido en un Hollywood
que Hollywood ha preferido olvidar.
Ulisses Everett ha cantado su historia,
Barton Fink la escribió en su vieja Olivetti,
pero nadie como Lebowski “El Nota”
supo encarnar su espíritu:
un descapotable abandonado,
barba de dos semanas
y una lata de cerveza por toda compañía.

 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ EN EL MUSEO ‘RAMÓN GAYA’

septiembre 26, 2012 Deja un comentario

Este año, con motivo de la celebración del Día mundial de la Poesía, el Museo Ramón Gaya editó una pequeña pero cuidadísima edición de poemas de José María Álvarez, poeta homenajeado esta vez por el Museo.

Un servidor participó en dicho homenaje porque uno asiste a todo lo que puede de lo que organiza el Museo, y quedó inmortalizado en una fotografía en la que José María Álvarez leería después de mí.

De esa edición dejo hoy un poema políticamente incorrecto en estos estúpidos y absurdos tiempos que corren.

 

 

ELOGIO DEL TABACO

xxxxx“Digamos inmediatamente que desconocemos la naturaleza
xxxxxexacta de la experiencia crucial”
xxxxxxxxxxMIRCEA ELIADE

xxxxx“Poder fumar es una bendición –dijo aspirando el humo
xxxxxcon delectación”
xxxxxxxxxxHERBERT GEORGE WELLS

xxxxx“Extraordinario placer”
xxxxxxxxxxWILLIAM SHAKESPEARE

 

Pocos placeres bajo los cielos misteriosos
más elevados y serenos
que tú, tabaco. Siempre
aumentando la dicha, en la fortuna,
o consolando el infortunio,
con la misma elegancia
con que silenciosamente envuelves
el sueño de la lectura o de la música,
los secretos ritmos de la meditación
o el agradable conversar.
Tantos momentos perdurables van unidos
a ti, tantas horas
que tú acompañas o mejoras.
Enigma portentoso
del humo, al que nos entregamos
como a la sabiduría o a la suerte
que tampoco nunca entenderemos.
Noble compañero de la inteligencia,
de la alegría de vivir, del
amor, y de ese otro
favor, el vino
que alegra el corazón y la mirada.
Nunca nos faltes.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ – BEBIENDO AL CLARO DE LUNA SOBRE LAS RUINAS

septiembre 24, 2012 Deja un comentario

Éste es el último libro de José María Álvarez que entró en mi biblioteca (hace casi cuatro años) y hoy dejo unos cuantos poemas del libro.

 

 

xxxxxXI

Bendita sea esa adolescente
Qué arte en el moverse en cada gesto qué
Puta Kindly of the world que diría Stevenson
Qué boca para contemplarla recitando a Safo
Antes de que fatigue la flauta de Pan

 

 

xxxxxXV

Has olido el aliento de la hiena
Que habita el corazón del mundo
Pero como escribe Lucilio
Que tu ejemplo sea la dicha que gozaste, no
El sufrimiento

 

 

xxxxxXXXV

El Arte es como el mar El mismo que vio Ulises
Somos nuestra memoria ahí nos encontramos
Usted Borges ha elegido su morir en Ginebra
Como enseña de su ser cosmopolita
Permita que ennoblezca esta hora recordándole

 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ – LA LÁGRIMA DE AHAB

septiembre 23, 2012 Deja un comentario

 

DIAMANTE

xxxxx–Es de agradecer su visita en una noche tan fría –la mujer
xxxxxabrió la puerta de la casa “de las bellas durmientes”.
xxxxx–Por eso he venido.
xxxxxxxxYASUNARI KAWABATA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Alfonso Sampedro


¿Podemos ya, di, podemos,
ahora que todo o casi todo,
y además es lo mismo,
acaso ni siquiera se ha perdido, solamente
que no era para tanto,
o que bien muerto está, podemos, di, ahora,
sentarnos juntos,
hablar, beber,
jugarnos lo que sea…?

Estamos ya en el mismo bando,
maldito hijo de perra.
Ni me asustas ni me asombras. Al fin y al cabo
tengo más años que tú entonces,
cuando te conocí,
y ya sé un poco por dónde van las cosas.

Esta noche es tan buena como otra,
querido John el Largo.
No está mal este sitio. Las mujeres son guapas
y al menos no te sirven matarratas.
Vamos. ¿No te lo pide el cuerpo?
Sentarnos a beber, la noche por delante,
beber sin red, y hablar, reírnos
de la vida
–en eso no te equivocabas–, podemos luego
llamar, que vengan unas putas.
Y por qué no, después,
ya con el alba, más
que borrachos, ya
santos,
salir y prenderle fuego a todo.

 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ – LA SERPIENTE DE BRONCE

septiembre 18, 2012 Deja un comentario

Hace ya más de una década que entró este libro en mi biblioteca, y siempre hay tres o cuatro poemas a los que vuelvo antes de leerme el libro entero. Uno de ellos es éste.

 

LA CASA DE LOS MUERTOS

xxxxxxxxxxPress close, bare-bosom’d night – press close
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmagnetic nourishing night!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxWalt Whitman

Ya no se respetan
ni los lavabos de caballeros. El problema
no es bajar sorteando
cadáveres; al fin y al cabo, vas pensando
en LAS BODAS DE FÍGARO, en Nabokov, en Roma.
Pero es, sinceramente, complicado
orinar mientras oyes
los jadeos, suspiros – “¡Sigue! ¡Sigue!”–
de uno de estos imbéciles
y contemplas el espectáculo sublime
de una cabellera rubia de adolescente hundida
en el vientre de unos jeans sucios,
despatarrados sobre un water.
También hay que llevar cuidado de pincharse
con alguna jeringuilla o resbalar
en algún vómito, o incluso
más personales secreciones. Pero
si va bien todo, y vuelves
a la barra, como
perteneces
a otro mundo, y te basta, es suficiente
para estar aún seguro
de las tres o cuatro cosas que hay que estarlo,
entonces puedes contemplar
la ruina de esta sociedad
sin que te duela demasiado, es
más,
en muchas ocasiones,
con desprecio, como quien va por una calle
y aparta de un puntapié el cadáver de una rata. Tampoco has
salido
esta noche
para ver un Velázquez, o hablar con Borges, sino
a tomar una copa, ese no cortar el último hilo
con lo que pasa. Así
que pides otro vodka, miras
los cuerpos que se agitan espasmódicos
en una pista, te detienes
considerando ropas, maquillajes, algo
que hay en los rostros posteriores
a 1980. A veces,
si hay suerte, una
adolescente siente curiosidad
por una experiencia rara con alguien de una especie en extinción,
y como suele ser preciosa, te permite
usar su belleza, que acompañada por tus mitos
y obsesiones y un notable
refinamiento cultural,
aunque el trato (por mucho que le eches)
no puede ser intenso, memorable, al menos
sirve para comprobar una vez más
que no hay dos coños iguales.
De todas formas, lo normal
es aburrirse, maldecir
lo que te haya llevado a pisar ese sitio,
incluida esa joven, y que estés
deseando irte, regresar
a tu cubil, tumbarte solo en la alta noche
y mientras escuchas fumando una vieja canción de Billie Holiday
o a Trixie Smith con Buster Bailey y Armstrong,
o a la Callas, o a Bach,
que cómo entran a esa hora, Dios,
mientras contemplas tu memoria
y es como si rozaras
la yema de tu dedo por su cicatriz,
y bebes lentamente, y entras
en esa lucidez alcohólica…

…Bueno, bien, como decía
el problema es orinar
en paz, y para eso hay que concentrarse
en el agujero de la porcelana, no permitir
que ruido alguno te interrumpa,
mover tu mano con delicadeza dirigiendo el chorro
de forma que hasta dibuje palabras
y hasta, si has bebido mucho, un verso
Fate’s hidden ends eyes cannont see,
xxde Fletcher, por ejemplo, va bien–.
Luego, de nuevo, sortear
coitos de zombis, zombis
a solas, líquidos pegajosos, miradas muertas, y
regresar a la barra, hacerse oír
por el mandril que sirve las bebidas,
beber tres, cuatro
copas
más, hasta que empiezas a sentirte blindado.
xxxxxxxxxxxxxxEntonces sales a la calle,
los neumáticos de los coches hacen un ruido
sobre el asfalto mojado que
te emociona, y, ah, cómo brilla
la noche, el fondo de la noche,
como Rilke decía
que en las serpientes el veneno brilla.

 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ – LA ESCLAVA INSTRUIDA

septiembre 17, 2012 Deja un comentario

 

xxRecuerdo aquel día, cuando me regalaste a Natalia. Fue mi cumpleaños. Tú sabías que a mí me gustaba Natalia, sobre todo aquel aire perdido de putón verbenero que arrastraba. Y lo preparaste bien, tengo que quitarme el sombrero.xLlamaste a mi casa, aunque habíamos convenido no hacerlo nunca; menos mal que cogí yo el teléfono. Quedamos en vernos en el apartamento, y dos horas después te presentabas con Natalia: “¿Te acuerdas de Natalia?”, (tono libidinoso). “Me la he encontrado y hemos pensado pasar a verte.”
xxYo dejé lo que estaba haciendo y nos sentamos a tomar unas copas. Pusiste un disco de Louis Armstrong y, sin perder demasiado tiempo, en cuanto viste que el ambiente se relajaba lo suficiente y que el alcohol empezaba a hacer su balsámico efecto, fuiste llevando la conversación sabia, astutamente, hacia lo divertido, excitante y extraordinarias que podían ser las relaciones de tres. Supongo que Natalia se dio rápidamente cuenta de por dónde iban los tiros; aunque tenía dieciocho años ya se había llevado a la cama a un sinfín de tipos (y no muy escogidos, por cierto). Pero al principio se hizo la tímida.
xxTres ginebras más tarde y varios discos y –lo que sin duda fue de cierta incitación– unos cuantos besitos y arrumacos y sibilinos toqueteos a los que con tu procacidad maravillosa me sometiste ante Natalia, hicieron brillar con calidades de neón discotequero sus ojitos cachondos. Fue el instante que yo aproveché –mientras tú, sentada en mis rodillas, entreabiertas las tuyas un poquito para dejar paso a mi mano muslo arriba– para aventurar (como el que no dice nada):
xx–Pero, digan lo que digan, no hay quien le coma el coño a una mujer como otra mujer.
xxNatalia hizo la comedia de no creerlo.
xx–¿A que sí? –dije yo–. ¿Por qué no probáis? Sois tan amigas, que seguramente ya lo habéis hecho.
xxEl fuego se había roto, y tú, siempre dispuesta al prodigio, dejaste mis rodillas y volviéndote hacia Natalia, la atrajiste sibilinamente hacia ti y la besaste en la boca. Ella se dejó hacer entre risitas. Tú metiste tu manecita juguetona por el tejano de Natalia y empezaste a acariciarla. Natalia abrió su cremallera y cerrando los ojos echó la cabeza hacia atrás. Yo empecé a acariciarte, hice que te arrodillaras en el sofá ofreciéndome tu culo, y alzando tu falda, te bajé la braguita y empecé a besártelo. Aparté tus nalgas suavísimas y contemplé fascinado el espectáculo de tu ano azul al que cubrían unos delicados pelitos, últimas estribaciones de tu conejo soberbio. Apoyé la lengua y lamí ese fabuloso pozo de diamantes. Tú, mientras tanto, le habías quitado el tejano a Natalia y estabas besuqueando su vientre y su pubis azabachado; te arrodillaste ante ella, abriste sus muslos y chupaste con avidez aquel coño montaraz y fogueado.
xxTengo muy grabadas las imágenes de aquella tarde. El pelo dorado de Natalia desbordado sobre los cojines del sofá, sus ojos idos, sus suspiros, mientras tú, hermoso animalillo mío, acariciabas con tu lengua aquel chochito que tanto había yo deseado contemplar y acariciar desde hacía unos meses. Me desnudé. El espectáculo era soberbio: Natalia gemía bajo tus caricias, las dos casi desnudas ya sobre el sofá. Acaricié tu espalda, y mientras seguías besando y mordisqueando a Natalia, yo te penetré por detrás. Giraste tu cuerpo y tus ojos como lumbre se clavaron en mí. Yo besaba tu espalda y tú seguías acariciando los pechos de Natalia. Cuando imaginaste que tu amiga estaba a punto, te echaste a un lado, tomaste mi verga y la llevaste con seguridad hacia ella, y se la metiste. Natalia resopló como una locomotora. Muy bien. Tú te apartaste y empezaste a acariciarte suavemente mientras contemplabas con una sonrisa indescifrable mi polvo con Natalia.
xxEra agradable el coño de Natalia. Tenía la calidad de una boca. Y qué bien sabía usarlo. Cogió mi ritmo inmediatamente, y movía en círculo sus ancas con ligeros y rapidísimos espasmos. Era, además, de las mujeres de orgasmo lento y largo, de las que parecen estar diez minutos corriéndose. Se aferraba a mi cuello con sus piernas y golpeaba vigorosamente. Y reía, se reía mucho.
xx–Eres un hijo de puta. Un hijo de puta –exclamaba divertida.
xxTú, mientras tanto, mirándonos con placer, te masturbabas graciosamente.
xx–Sí que lo es –le dijiste, entre risas, a Natalia.
xxDe pronto noté la sacudida del placer, y me dejé ir entre los brazos de aquella criatura. Natalia contrajo sus músculos y yo empujé mi polla con toda la fuerza que pude. Noté cómo el chorro caliente de mi esperma chasqueaba en sus entrañas. Cerré los ojos y me abandoné en sus brazos. Mientras volaba en ese desmayo, escuché tus jadeos: estabas también corriéndote. Nos quedamos los tres ovillados y mansos como ángeles satisfechos. Radiantes y felices.
xx–Sois la hostia –dijo de pronto Natalia–. La hostia.
xxNosotros nos echamos a reír. Cómo suena aún en mis oídos aquella risa de los tres, jubilosa, como elevándose sobre la estupidez del mundo.
xxTe levantaste y fuiste a servir unas copas. Volviste al sofá y me regalaste un gesto de brindis:
xx–Por ti. Feliz cumpleaños.

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ – MUSEO DE CERA

septiembre 16, 2012 Deja un comentario

En la misma tienda de la que les hablaba ayer, conseguí por seis euros la edición de “Museo de cera” que la Editora Regional de Murcia le publicó a José María Álvarez en 1984, cuando la Editora estaba dirigida por Ángel Montiel y ésta tenía pinta de ser un proyecto interesantísimo que duraría hasta nuestros tiempos (qué ingenuos llegamos a ser).

De esa edición del “Museo de cera” hoy dejo aquí uno de los poemas de la primera parte del libro.

 

 

VE DE PRONTO, COMO ESTRABON, MUCHISIMO

Dende allí mira su gente
cómo iba de vencida
xxxxxxxxxx–Romance del Rey Don Rodrigo–

La pintura, la tradición y el estilo de los sabios perpetuarán la sorprendente historia
xxxxxxxxxx–Lucio Apuleyo–

 

 

 

Dancing canalla donde
la ciudad se pierde en las primeras
sombras del puerto

 

Mi vida se quemó bajo tus luces

 

Habrás de devolverme alguna noche
una de tantas que te dí?

 

Atravieso el acohol

 

La noche se desata

 

Manto de los deseos

 

 

Viejos marineros turbulentos
Bellas profesionales
Maricas disfrazados
con inverosímiles trapos
Gardel en el juke-box

 

 

 

Amo este local indeseable
Amo estas caras descompuestas
por la madrugada Estos tugurios
donde los habitantes se destrozan en un baile

 

 

 

 

El burdel abre sus puertas encendidas

 

 

 

Viejo cuerpo amadísimo

 

Ah entrañable cabeza pelada!

 

 

La recuerdas?

xxxxxxxxxxxxxFue aquí

 

Le salía el amor del fondo de las tripas
Ardía en una fragancia de saliva
La recuerdas?

 

xxxxxxxxxxxxxEntre las mesas de este bar
recogiendo los vasos
recogiendo en sus caderas al pasar
los últimos deseos ya abrasados

 

Misteriosa Llena de labios

 

La luz inconcebible de sus 15 años

 

 

Cuántas noches fue ella
mi única compañía

 

O una botella de vodka

 

O Charlie Parker en el corazón

 

 

Perderme entre sus piernas

 

Bailar de nuevo en su vestido

 

 

Su cuerpo es la verdad que esta noche deseo

 

En su gesto de burla se estrella el desencanto
Y segura
de que todo habrá de serle concedido
pide más

 

 

Everybody loves my baby
Era fluida y cálida como Lester Young

 

 

 

La última copa aguada

 

Local maldito
xxxxxxxxxxxxxYo que en otro tiempo
como algo exótico te veía
ahora
xxxxxxsin un reproche
en tu barra me apoyo

 

 

Devuélveme una hora

 

Un segundo

 

Mi juventud

 

xxxxxxxxxAquella imagen
La que quedó en tus cuartos tus espejos

 

JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ – 87 POEMAS

septiembre 15, 2012 Deja un comentario

Hace dos o tres años entré en la más caótica tienda de venta de cómics y libros de segunda mano que hay en Murcia, algo que hago cada par de meses. El caso es que, repasando si había aparecido algún libro que mereciese la pena, me encontré con una joya a la que le habían arrancado la portada y las dos primeras páginas; sin embargo, no me costó nada pagar los dos euros que me pidieron por él.

En la contraportada del libro se podía leer: “Existe un libro casi elefantiásico (“Museo de cera”), aún inédito, que es a la vez crítico, lírico, investigador, brillante, denso; su autor, José María Álvarez, sólo ha publicado un libro breve (“Libro de las nuevas herramientas”), hoy agotado y repudiado por el responsable de su nacimiento, aunque a mi parecer es un libro valioso; cuando aparezca, tras su laboriosa elaboración, “Museo de cera”, no dudo de que José María Álvarez se situará en la primera línea de su generación.”. La cita pertenece a los “Apuntes sobre poesía española de Postguerra”, aparecida en Cuadernos Tauros y estaba firmada por Félix Grande.

El libro en cuestión era “87 poemas”, de José María Álvarez, el número 7 de la Colección de Poesía Saco Roto de la Editorial Helios. Y me da la sensación de tener una joya rara, mutilada por su último dueño, pero una joya al fin y al cabo. El libro se abre con una entrevista que le hace Jesús Munárriz a José María Álvarez y en ella Álvarez desgrana sus estudios, sus adscripciones o rechazos a grupos poéticos, el vislumbramiento de cuál debería ser su propio camino poético, la evolución de su “Museo de cera”, su inclusión en la antología de Castellet, su opinión de la crítica hecha en España, algunas de sus obsesiones temáticas…

El primer poema del libro pertenece a “Museo de cera” y sigue siendo uno de sus poemas magistrales.

 

 

HISTORIA MARAVILLOSA A LAS 3 DE LA MADRUGADA

¡Ay, muerte! ¡Muerte seas, muerte e mal andante!
–Juan Ruiz el Arcipreste de Hita–

Un rasgo desagradable de este estado de cosas, en otros
sentidos tan satisfactorio, era la necesidad de secreto
–Ambrose Bierce–

 

 

Sólo quedamos vivos
Sobre la ciudad kaputt
Johann S. Bach y yo
Y los dos muy borrachos.

 

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