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Posts Tagged ‘josé manuel gallardo’

LEVE

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La distancia a recorrer se mide en espacio
y también se mide en tiempo.
El resultado preciso, por lo tanto,
incluye las tres coordenadas:
el espacio recorrido,
el tiempo transcurrido mientras tanto
y el dolor que hemos soportado
en el camino.

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La necesidad de conocer
todo lo que sucede
se nutre del miedo
y de la angustia
de este presente inmediato.

La enfermedad es una isla solitaria
que se cruza en la mirada
aquí, en la costa.

Dime qué te duele
y cuándo comenzamos el viaje.

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LA MÁSCARA

El pañuelo oculta el cráneo calvo,
pero no oculta
que oculta un cráneo calvo.

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Las horas perdidas de las siestas de agosto,
la chicharra en los pinares,
la marea que sube y baja
y vuelve a subir y a bajar.
Estelas que cruzan el cielo azul,
estelas blancas que lo cruzan
cuando no miramos
y que luego permanecen,
casi eternas hasta que,
sin darnos cuenta,
ya no están de nuevo.
No hay nada que hacer,
me digo. Otra vuelta en la cama
mientras el ventilador da seis,
doce vueltas más sobre
mis pensamientos.
La ventana abierta
y el mar azul
pese a lo que dentro
lentamente se pudre
con el preciso y necesario tiempo,
casi amable y dadivoso
de la desolación y la espera.

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Podremos perdernos en los grandes almacenes de las afueras,
en las calles plagadas de turistas del centro urbano,
en los senderos de las montañas que sí salen en los mapas,
en los caminos marcados de la mar.

Podremos perdernos en los misterios explorados de las redes,
en los mundos a nuestra medida de las novelas.

Podremos perdernos siempre en nosotros,
en las circunvoluciones estudiadas por expertos
de nuestra mente.

Podremos estar aquí y allí,
esperando un destello,
una señal que nos diga
en cada uno de esos instantes únicos
por qué, para qué, cómo y, sobre todo,
quién,
quiénes somos hoy aquí ahora.

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LEVE

Y saber ya
que cada día será una ausencia,
que pese a ello iremos olvidando detalles.
el timbre exacto de su voz,
el tacto de sus manos,
las canciones tarareadas a medias.
Saber también que sonreiremos
y seremos felices pese a ello.
Saber que los muertos pesan,
pero poco.

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Gallardo, José Manuel. Leve. Cantabria; El desvelo ediciones, 2020.

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LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (120)

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Pues acaba de llegarme a casa el último libro que publicó José Manuel Gallardo, ‘Leve’, publicado por El Desvelo Ediciones. Gracias por habérmelo hecho llegar.
De aquí a nada les cuento.

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ESCÁPATE CONMIGO

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EPÍSTOLA MORAL A CLAUDIA

Ama, Claudia, ama como si la vida se te fuese
(y la vida se te irá mientras no ames).
Ama con los dientes fuertes
y con los labios húmedos y limpios;
ama sabiendo que acaso lo que amas es viento,
y es humo, y es nada al alcanzarlo.
Pero ámalo, no obstante,
pues el viento es necesario para izar las velas;
y el humo nunca surge si algo no arde;
y es el amor ardor, entrega o muerte.

Ama los cuerpos por lo que ellos son, por su belleza.
Y ama las almas por lo que supones que hay en ellas,
y por la compañía y el afecto que te aportan.
Y no olvides, nunca olvides que el cuerpo
es lo único que tienes para enfrentarte al mundo,
y también para conocer con los sentidos.

Ama e intenta ser feliz.
Y esto te digo.

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CIRCE II

Engáñame otra vez,
arrópame entre tu pecho.
Dime que nunca, nunca
podré salir de Eea.
Dime otra vez que te narre
aquellas fingidas historias
de ciudades tomadas con caballos de madera,
de gigantes informes con un ojo en la frente.
Haz que me olvide de esa lejana tela
que se teje y se desteje en mi ausencia.

Arrópame entre tu pecho, Circe.
Dime que todo es engaño, vulgar fantasía.
Dime que una vez deje de ser un cerdo
para vivir a tu lado.

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PENÉLOPE ASTUTA

Ven, dijo,
acércate ahora
mientras es de día,
mientras es verano,
mientras eres joven.
Ítaca no es solo un sueño
y cualquier viaje
te hará más sabio,
sí,
pero te alejará de mis brazos.

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LA DESDICHA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJosé, su esposo, siendo justo, no quiso
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdenunciarla y resolvió repudiarla en secreto.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSan Mateo, 1, 18.

Laura en 1373 leyendo completo
el Canzionnere que Francesco le escribió.
Bach al descubrir que sus dos matrimonios
daban fruto y que la música corría rauda y ágil
por las venas de cuatro de sus hijos.

Milon de Crotona, de nuevo vencedor sobre el rival,
recibiendo homenaje por su pericia en la lucha.

El sueño premonitorio de Aníbal
una noche a finales de 219 a.C.
viéndose vencedor en Tesino, Trebia, Trasimeno
y sobre todo en Cannas.

Guillem Carbonell al terminar el salón del Tinell
en Barcelona a mediados del siglo XIV
y darse por satisfecho por su obra concluida,
sonriendo toda la mañana ante el trabajo hecho.

Me gustaría sentirme tan pleno,
tan jodidamente satisfecho,
aunque solo fuese algunas veces,
pero soy como María al conseguir
el amor eterno de todos los hombres
y el desprecio en vida de su marido,
a quien ella más quería.

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AMOR

He cruzado el desierto
y la fría taiga
por llegar a tu lado
con estas breves palabras:

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SUENA EL TELÉFONO

Y el tiempo se para.
El café, o la cerveza,
la amena conversación,
el tranquilo paseo vespertino.

Suena el teléfono
y lo lejano invade el instante,
lo anega
hasta que desaparece.

Suena el teléfono
y ya no estoy,
me he ido lejos,
donde otras voces
con otras urgencias
con otras historias
me reclaman.

Lejos, muy lejos,
aquí al lado,
donde ya no estás tú.

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NOCHE SOBRE EL DARRO

El viento mece suavemente el agua
que acaba por golpear los puntales
que sujetan los pilares del puente.

Te apoyas en mi hombro
y susurras un secreto que nos hace reír
y hace retumbar la luz en los aljibes.

No sé si cada momento contigo es una brisa
o la semilla de una flor que no ha nacido;
pero esta noche las aguas oscuras del Darro
que reflejan en sus ondas
y golpean suavemente las piedras aquí abajo
recuerdan vagamente la palabras felicidad.

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TOMA mi mano,
toma mi cintura,
el universo no puede ser
más elemental
ni más preciso.

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ESCÁPATE CONMIGO

Te dejo mi número de móvil
y un correo electrónico de contacto.
Llámame y escápate conmigo.

Te prometo tormentas y naufragios,
largas conversaciones y vino portugués.
Si quieres, incluso, hablaremos de poesía.

Llámame esta noche y sálvame la vida.

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Gallardo, José Manuel. Infinitos monos. Santander; Ed. El Desvelo, 2016.

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CIRCE I

 

CIRCE I

Me confundiste con otro
o me viste como nadie antes lo hizo.
Quizá malinterpretaste mi ajada tristeza
con la torpe necesidad de un cuerpo.

Me diste tu regazo
y te conté largas hazañas
jamás realizadas
que ensimismaron tus encantos.

Lloré mi infidelidad en tu pecho
y me vi largas horas reflejado
en tus pupilas.
Y fui feliz en el engaño.

Te confundiste, Circe,
yo también era un cerdo.

 

 

 

Gallardo, José Manuel. Infinitos monos. Santander; Ed. El Desvelo, 2016.

 

CLICK

 

CLICK

La velocidad con que cambian tus pupilas
—la velocidad del desprecio—
no es apreciable por la célula fotoeléctrica
—luz que traspasa el diafragma—
de mi cámara fotográfica.

Miro tus fotos
y te desconozco.

 

 

 

Gallardo, José Manuel. Infinitos monos. Santander; Ed. El Desvelo, 2016.

 

MINERVA Y NADIE

 

SE LLAMABAN MINERVA

Se nombraban confusas,
como diosas romanas
—se llamaban Minerva
o cualquier otra cosa—.

Jugaban a ser brujas
las tardes de verano,
escondiendo sus risas
con todo el maquillaje.
Se decían princesas
de cuentos infantiles,
pero besaban sapos
en oscuros portales.
Pensaban en mañana
tan solo los domingos
cuando hacían deberes
para entregar en clase.
Se jugaban la boca
e incluso hasta las bragas
si una noche de agosto
las llamaban «mi vida».

Tú y yo solo las vimos
pasearse de lejos,
sentadas en los bancos,
las primeras de clase,
o bailando con otros
o bebiendo cubatas
de nombres imposibles
y sabores dulzones.

Hoy las vemos de madres
acudiendo a las juntas,
limpiándoles los mocos
a sus hijos pequeños.
Sabemos que aun se tienen
por princesas o brujas
que sueñan cada noche
con playas de verano,
no con tipos oscuros
como fuimos nosotros
que siempre estaban solos
y no bailaban nunca.

Se llamaban Minerva
o cualquier otra cosa.
Recorrieron los años
a punta de frescura
dejándose la voz
en cualquier discoteca.
Hoy aun las deseo
como en aquellos años.
Son mujeres lejanas
que estaban aquí al lado.

 

 

 

 

NADIE

Habría sido todas las personas:
aquellos a los que hubiese amado
u odiado tercamente.
Habría ocupado todos los relojes:
futuros imposibles, presentes estancados,
pasados que conformasen todo lo que hubiese sido.
Habría habitado todos los espacios:
ajenas habitaciones
u hogares plagados de recuerdos.
Pero soy mortal.

Habría contado todas las historias.
Pero tengo miedo.

 

 

 

Gallardo, José Manuel. Infinitos monos. Santander; Ed. El Desvelo, 2016.

 

EN EL CAMINO

 

SOY tan feliz que no he sacado fotos.

 

 

 

 

LA tarde ha oscurecido repentinamente
hasta llamarse ahora noche,
e incluso ocaso —para algún poeta cretino—.
Los minutos que hemos perdido,
asesinando el tiempo,
contemplando la caída del sol
tras los edificios del fondo del Paseo,
los hemos ganado, en realidad.

 

 

 

 

COMO brillan las estrellas a lo lejos
titilando en el vacío
a millones de años luz
—espacio y tiempo infinito
para nuestra concepción humana—.

Como brillan las estrellas a lo lejos:
para nada
—estrella extinta cuya luz sigue viajando
y brilla un instante (eternidad)
en el cielo de la noche—.

Como brillan las estrellas a lo lejos
esta tarde de jueves,
paseando por las calles para nadie.

 

 

 

 

ERINIAS

Vienen a buscarme.

Recorren los peores sueños
y las horas desiertas de la vigilia.

Están cuando apago la tele
o cuando el ordenador se cuelga;
tras el teléfono que comunica
o en el buzón vacío de mi casa.
Vienen a atormentarme
en las líneas más lentas de las novelas
o en el estúpido mechero que no enciende.
Repiten y repiten insistentes tu nombre
y me acorralan con preguntas
que no sé contestarme.

No se las lleva el alcohol
ni los buenos amigos.

Están en mi carne al levantarme
insistiendo, machaconas,
con su letanía de reproches,
de preguntas sin respuestas,
de listas aburridas de fracasos.

No se las lleva el verano
ni las dejan atrás la autopistas.

Alecto y Meguera me odian
por encima de todo y me atormentan
repitiendo constantemente tu nombre.
Esta noche están de vuelta
y las viejas fotos que intentaba recoger,
guardar en una caja al fondo del armario,
las enfurecen sobremanera.

Vienen a buscarme olvidando fechas
y saltando números del calendario,
viajando desde una playa lejana
hasta esta oscura habitación vacía.

No se las lleva el olvido ni los buenos sueños.

 

 

 

 

¿DE qué me tienes miedo?
Dime, ¿por qué temes este rostro
y esta cara limpia?
¿Qué amanecer de espanto
te enseñaron para no mirarme?
Mi familia no fundó un imperio,
apenas roturó la tierra,
sembró algunas semillas,
quizá pescó en un río
—riberas del Arlanza—;
mi familia no cruzó océanos
y no fue —lo sé, lo sé—
no fue partícipe de la violación
y la masacre, de la explotación
y la triste y oscura venganza.

Mi familia sufrió ásperos amaneceres
—solo tres generaciones me separan del hambre—,
sufrió la tiranía y el esfuerzo,
padeció —lo sé, lo sé—
inviernos y veranos
quizá solo por la esencia de la sangre,
de los hijos.
Y hemos llegado aquí,
aquí la he traído,
en mi sangre y mis palabras.

Mi familia no fundó un imperio,
y desconozco las maldades
que quizá cometió en la alta noche
—lo sé, lo sé—, pero aquí ha llegado,
a mirar a la cara,
a contar con estas pobres palabras
su verdad recorriendo este torrente,
esta carne débil y gallarda.

¿De qué me tienes miedo?
¿Qué temes que te robe
que no haya sido mío?

 

 

 

 

NO TEMAS

No temas,
nunca temas la soledad,
pues tras de su presencia viene siempre la calma
y la espera de una nueva recogida
de los frutos que dejó intacta la amargura.
No temas jamás el desconsuelo de las despedidas,
ni la noche solitaria de la somnolencia a oscuras.
No temas nunca nada, nunca nada.

No abandones el recuerdo del lecho donde yaciste,
ni pretendas olvidar los labios que ya no te hablan.
No anheles tampoco desposeer a tu memoria
del suave vientre donde te recostaste.
Todo está acabado siempre aun antes de recomenzar.
No temas jamás, nunca,
el recuerdo de donde una vez fuiste dichoso.

No pretendas tampoco intercalar
en el nuevo rostro que está a punto de llegar
esos rostros que ya no posee más que tu memoria.
No intentes adaptar las nuevas caricias
que tanto ambicionas y esperas
a las caricias aprendidas que conserva tu recuerdo.
Llega virgen, nuevo,
al lugar en donde otra vez serás dichoso;
olvida los fracasos que te han traído hasta aquí,
conservando únicamente la certeza
de que otra vez será la catástrofe el final de tu destino.

Cada nuevo mar no es más que la continuación imprecisable
de las mismas aguas turbias.
No temas nada, nunca;
pues estás condenado a volver
al lugar donde una vez fuiste feliz
para sufrir de nuevo.
Y el recuerdo de otras veces sólo pesará en ti
cuando retorne el fracaso
y todo vuelva a recomenzar.

 

 

 

Gallardo, José Manuel. Infinitos monos. Santander; Ed. El Desvelo, 2016.

 

ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN

 

VARIACIÓN II

Este poema ya está escrito
o lo estará en cualquier momento
en el que las palabras que incluye,
con esta misma disposición,
se conformen para alguien de nuevo en su mente.

No es mío este poema.

 

 

 

 

VARIACIÓN III

El teorema de los infinitos monos
de Borel-Cantelli
enuncia esta posibilidad:
si un infinito número de monos mecanografiaran
por un intervalo infinito de tiempo
podrían escribir cualquier texto posible.

Todo lo que incluye este poema.

Todas las palabras que alguna vez me has dicho.

 

 

 

 

VARIACIÓN IV

No sé lo que me dices,
solo escucho una combinación
posible de palabras.

Y sin embargo tus ojos.

Y sin embargo el poema.

 

 

 

 

ELEMENTOS DE LA COMUNICACIÓN

Intento rozarte levemente con los dedos.

A pesar de la noradrenalina, de la dopamina,
a pesar de la serotonina y del l-glutamato,
a pesar del ácido gama-amino-butírico,
a pesar de todas las sinapsis
de todas las neuronas de mi mente,
a pesar de todos los impulsos nerviosos
que recorren mis axones
no comprendo el movimiento de tus labios,
tu gesto hosco que se vuelve,
ni el sonido de tus pasos en la calle
cuando te marchas.

 

 

 

 

PALABRAS

Las palabras que forman el poema,
estas palabras, sacadas de contexto,
en cualquier otro lugar podrían salvar vidas
quizá, o condenarlas.
Estas mismas palabras.
Imaginadlas:
imaginadlas en una revista científica,
en una sentencia judicial.
Imaginadlas cumpliendo una función,
salvando una vida.
Imaginadlas vivas,
no muertas aquí,
en un poema como este.

 

 

 

 

NO esperes sentada
en la puerta de casa.
Vives en un cuarto sin ascensor
y apenas va a pasar
nadie por aquí
para salvarte.

 

 

 

 

LA lluvia que ha caído
apenas ha mojado mi rostro.

Esta tarde la luminosa luz
de los carteles de las tiendas del barrio
me indica, certera, el camino a casa.

El buzón del portal está vacío.
Subiré hoy también goteando empapado
las escaleras de mármol hasta el 1ºA.

No hay mensajes telefónicos.
En la pizarra Vileda de la cocina
se seca tu mensaje
escrito hace semanas.

 

 

 

 

TEN en cuenta
que no hay destino humano
que no lleve consigo
la inexactitud
de tu lenguaje.

 

 

 

 

NO hay mentira en las palabras,
porque las palabras
son meros conjuntos de fonemas,
de monemas,
de sílabas que nada significan
si no es porque nosotros
los convertimos
(proceso inverso es siempre la escucha)
en significados que transmiten
las neuronas
con impulsos eléctricos:
sucede entonces la mentira,
en un lugar imperfecto
entre mi boca
y tu mente.

 

 

 

 

TARAREAS una canción
aunque te sonrojas cuando te escucho
y callas, tiernamente avergonzada.

Envidio la melodía que han susurrado tus labios,
las generaciones de músicos
sucedidos hasta llegar aquí,
los miles de compases de todas las melodías
que no puedo comprender.

Me acerco a ti
pero las palabras no me valen.

 

 

 

 

TRACTATUS LOGICUS-PHILOSOPHICUS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDe lo que no se puede hablar hay que callar.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLudwig Wittgenstein

En el silencio reside lo importante,
todo lo que piensas y sientes
y no puede aferrar con tus desesperadas manos,
no puedes llevar en la prodigiosa memoria del olfato.

En el silencio habita lo esencial,
todo lo que anhelas y buscas
y cuyo color exacto no logras percibir,
cuyo encantador timbre no puedes escuchar.

Todo lo palpable, todo lo existente para los sentidos:
el recuerdo de los platos compartidos
frente al mar, las tardes
contemplando la bahía
es lo único que existe.

Te observo cuando haces las maletas,
cuando cuidadosamente doblas tu ropa,
cuando lloras.
Aunque alargue mi mano y roce tu pelo
todo lo que sucede en este momento
es inenarrable.

 

 

 

Gallardo, José Manuel. Infinitos monos. Santander; Ed. El Desvelo, 2016.

 

HOY: TERCERA LECTURA EN EL CICLO DE LECTURAS POÉTICAS EN NdelT. JOSÉ MANUEL GALLARDO.

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Esta noche es la tercera lectura del ciclo de lecturas poéticas en NdelT. Hoy le toca el turno a José Manuel Gallardo.

Aquí tienen uno de los poemas que aparece en la plaquette (con diseño de Cristina Morano) con la que se obsequiará a los asistentes:

 

INFINITOS MONOS

El Diccionario de la Real Academia Española
ofrece 100.554 entradas
-100.554 palabras-;
a todas esas palabras deberíamos añadir las que no incluye:
todos los verbos conjugados, las frases hechas y los modismos,
las expresiones latinas que aún hoy pronunciamos,
las palabras que también utilizamos y que el diccionario todavía
no ha incluido.

Todas esas palabras se pueden combinar
con determinada organización sintáctica
-o sin ella-
se pueden colocar en diferentes párrafos,
en distintos versos,
en variadas disposiciones.

El número, pues de posibilidades de comunicación
es casi inimaginable,
pero no infinito.

 

MAÑANA: TERCERA LECTURA EN EL CICLO DE NdelT

Cartel definitivo Tucumán

 

MADRID CON CRIS, JOSEDA Y MÁS

Fue un gustazo, no podría resumirlo de otra manera. Sólo el viaje a Madrid fue una risa tras otra, una risa aumentada por esa maravillosa frase que es ‘gire a la izquierda’ repetida hasta el hartazgo por un gps. Ver a Javier y a Sonia es siempre un placer y conversar al alimón sobre la paternidad y la literatura, un lujo (sobre todo, cuando disfrutamos tras la cena y acompañados de varios mojitos de la derrota por penalties de esa selección en la que milita un tal CR9). Pero es que escuchar a José Daniel Espejo en ‘La Marabunta’, y además acompañados de Javier Moreno, José Manuel Gallardo, Ana Pérez Cañamares, Inma Luna, José Ángel Barrueco, Gsús Bonilla, Martín Rodríguez Gaona, Kanka, Pedro Chillón y demás asistentes es algo que no tiene precio; exactamente igual que la cena, las copas y las conversaciones posteriores. Sólo puedo decir que gracias a todos por vernos en Madrid con el calor que hace a estas alturas de año.

 

A los que faltasteis a la cita (y os echamos de menos) os dejamos un poema inédito de José Daniel:

CHARO Y LOS LIBROS

Es un libro el amor como podría
ser cualquier otra cosa atesorable,
y en medio de mi vida bien es cierto
que he escrito ya muchas páginas
y que ninguna recuerdo en este instante
cuando te sientas junto a mí. Vagos
ensayos siempre en lenguas desconocidas,
párrafos al azar donde mi letra me es extraña,
manuscritos de Voynich. Te propongo
arrancar todas esas
páginas inservibles y perdernos
en la insondable belleza de borrar,
la de empezar desde cero en una lengua
en que jamás ningún poeta puso el pie
antes que nosotros.

 

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