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HOY, JOSÉ DANIEL ESPEJO EN ‘LOS LUNES LITERARIOS’

noviembre 25, 2019 Deja un comentario

Esta noche, a las 21:30 h, dentro del ciclo ‘Los lunes literarios’, estará José Daniel Espejo, presentando su nuevo libro ‘Los lagos de Norteamérica’, editado por Pre-textos tras alzarse con el I Premio Internacional de Poesía ‘Juan Rejano-Puente Genil’.

 

 

Allí nos vemos.

 

QUÉ SERÁ SER TÚ

septiembre 14, 2019 1 comentario

Hará un año y medio, más o menos, salió a la calle este ‘Qué será ser tú’, publicado por la Universidad de Sevilla y en el que aparecen Begoña Abad, Matías Escalera, Isla Correyero, Conrado Santamaría, Isabel Pérez Montalbán, David González, Marta Navarro, Begoña Paz, Inma Luna, Cristina Morano, Mª Ángeles Pérez López, Enrique Falcón, Nuria Ruiz de Viñaspre, Gsús Bonilla, Eva Vaz, María Eloy-García, María García Zambrano, Alicia Es. Martínez Juan, Txus García, Miriam Reyes, José Daniel Espejo, Iván rafael, Jorge M. Molinero, Deborah Vukusic, Olalla Castro, Alberto García-Teresa, Andrea Mazas, Carmen Beltrán, Alba González Sanz y María Sánchez.

 

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

 

DAVID GONZÁLEZ

EN BANDEJA DE PLATA

xxxxxPor la subida
xxxxxde juan bautista
xxxxxuna detrás de otra
xxxxxcargadas como burras
xxxxxcon bolsas de la compra
xxxxxdos en cada mano
xxxxxasí suben cada mañana
xxxxxlas mujeres de mi barrio
xxxxxmuchas de mi edad
xxxxxpor la cuesta
xxxxxde juan bautista

xxxxxlenta
yxxxxpenosamente:

xxxxxburras de carga
xxxxxcon bolsas de la compra
xxxxxcuyas asas de plástico
xxxxxse clavan en la carne
xxxxxcortándoles la respiración
xxxxxde la sangre de los dedos
xxxxxasí suben cada tarde
xxxxxen fila india
xxxxxpor la cuesta
xxxxxde juan bautista
xxxxxlas mujeres de mi barrio
xxxxxalgunas del tiempo de mi madre:

xxxxxlenta
yxxxxtrabajosamente:

¿xxxxdónde
¿xxxxdónde están
¿xxxxdónde están los hombres
xxxxxxxxxxxxxxxxxxsus hombres

xxxxxes lo que me pregunto
xxxxxmientras les doy alcance
xxxxxcon mis largas zancadas
yxxxxlas adelanto
xxxxxcargado yo también
xxxxxcon mis propias bolsas de la compra:

¿xxxxdónde
¿xxxxdónde estaba yo cuando Chica
¿xxxxdóndexxxxxxixxxxcuando Manuela:

¿xxxxdónde:

 

 

 

 

BEGOÑA PAZ

SEMÁFORO EN ROJO

Semáforo en rojo. Miras al frente. Al otro lado de
la vía la valla está cambiando. No es difícil imaginar
a qué. Una mujer desnuda anunciando un
detergente, una mujer desnuda anunciando una
aspiradora, una mujer desnuda anunciando un
perfume. Aciertas. Poco a poco se va formando
la imagen de una mujer desnuda dentro de un
coche. La mujer eres tú.

 

 

 

 

GSÚS BONILLA

UN CACHO TELA

Un pingo
oxxxxxuna rodilla

ése era el útil
que mi madre
usaba a la edad
de 9 años
para que reluciera
el suelo de la casa
en la que empezó
a asistir

Asistir:
así se denominaba por la
gente sin recursos
a quitar la mierda de la
gente pudiente,
ahora, viejita ya
le ha dado por llamar
a las cosas por su nombre

y me lo cuenta.

Así está ella
que vuelve a ser joven,

como un trapo.

 

 

 

 

EVA VAZ

EL LABERINTO DE LAS HERENCIAS

Madre, de los cuatro hermanos,
yo heredé el menor número
de centímetros
y la mayor resistencia
para tumbarme, dejar de sonreír,
contener el miedo, estirar los brazos y
mirar dentro del cielo
o del botiquín.
Pero ando derecha por el mundo, madre,
y por la izquierda, como el padre.
Heredé la misma forma de tu risa
y la misma textura de tus lágrimas.
No heredé tu gusto por el victimismo,
pero sí tu tendencia natural para manipular
de forma invisible.
Heredé un trozo de vuestras casas
de protección oficial,
los balcones, supongo,
y tu entusiasmo por aprender.
Y no sé si fueron aquellas tardes
de plancha, con la abuela,
cuando hablabais de “la vida”
como una enfermedad incurable.
El caso es que dejaste para mí la peor
de tus herencias.
Este cortocircuito en el cableado
de mis neurotransmisores,
este nudo en las venas,
esta maraña de nervios
mal ordenados hacia mi cerebro,
estas ganas horrorosas
de llorar
o morir
a cualquier hora.
Esta vida sentida como
un clown ciclotímico.
Si no te hubieras muerto, madre,
compartiríamos benzodiacepinas
y platos pequeños para nuestro
fino esqueleto.
Si no te hubieras muerto,
te habría gustado mi vida,
mi hombre y mi hija.
Y habrías llegado a quererme.
Y puede, incluso, que algún neurotransmisor
hubiera recuperado su dirección.
Pero aquel quirófano
hizo realidad tu sueño
de aliviar el peso de tu vida.
Y tuve que heredar, también,
el mismo psiquiatra.
Él me ha enseñado a perdonarte
la herencia,
a emocionarme con lo pequeño,
a ingresar en la vida
con el mundo en las neuronas
y la serotonina inservible.
Y no te apures, madre,
si me tocó a mí
tu desarraigo crónico,
la fatiga de mis venas
huérfanas.
Tengo el corazón de hueso
y aprendí a flotar
antes que a nadar.
Madre, también he heredado
tu botiquín
y las mismas drogas que
te calmaban
tres veces al día.
Todavía tengo fuerza,
madre,
para darte
LAS GRACIAS.

 

 

 

 

TXUS GARCÍA

COSTILLA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa mujer es una burra tozuda, un gusano terrible
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen el corazón del hombre, hija de la mentira,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcentinela del infierno, ella ha expulsado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa Adán del Paraíso.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSan Juan Damasceno

Hembra monstruosa
belleza repulsiva
gorgona medusa
Edith estatua salina
Ártemis descabezada
Venus sanguinaria
defecto de la naturaleza
hombrecillo defectuoso mutilado*
apóstata impura gentil
sucia infiel prostituta
bruja víbora mala bestia
egoísta mezquina hipócrita
maldita malvada neurótica
súcubo mal espíritu lamia
triste Perséfone estúpida
cabeza del crimen
arma del diablo**
esperpento cíclope aberración
residuo Lilith clandestina
aprovechada furia sádica
mentirosa histrión arbitraria
pestilente ponzoña sicaria
inmunda Circe histérica
soberana peste
dardo del demonio***
viciosa sibila Salomé
morbosa arisca corrupta
oculta indigna pérfida

mujer quimérica
diosa

te amo.

 

*Santo Tomás de Aquino
**San Antonino de Florencia
***San Juan Crisóstomo de Antioquía

 

 

HAY DÍAS QUE APESTAN…

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAlors, ô ma beauté! Dites à la vermine
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQui vous mangera de baisers,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxQue j’ai gardé la forme et l’essence divine
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDe mes amours décomposés!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCharles Baudelaire

Hay días que apestan a calcetín sudado a colcha de pensión barata
a moho en el pan bimbo a nevera mal cerrada a basura del vecino
a cenicero abarrotado a cebolla frita a cal viva
a carne en descomposición a perro sucio mojado
a cuero cabelludo a ropa vieja a sudor a rancio
a lumpen hembra
a brutal patriarcado
a asco
a gouffre ennui abisme
a spleen de París
hay días.

Otra
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmujer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmuerta.

 

 

 

 

JOSÉ DANIEL ESPEJO

SOBRE LA MADRUGADA EN LAS PROVINCIAS

Mirando un documento aún en blanco
mi hijo y yo esperamos la primera luz del día
guardando todo el silencio de que somos capaces.
No estamos aprendiendo nada
produciendo nada
ni siquiera ordenando o limpiando la casa
y el aire que respiramos
está bastante sucio. Vivimos
la leve madrugada en las provincias,
Siberia de los barrios dormitorio
la tele está encendida sin volumen
qué habrá de distinguirnos a nosotros
de todo el ruido blanco.

Mirando un documento aún vacío
qué raro el pensamiento de que ahí
arranca algún camino y que en él
podría reencontrarme con vosotros
pisar algún espacio hecho de música
bailar foxtrot vinícola sudar
y no tener más sueño.

 

 

CLAVOS

A Conchi la sacaron de su casa
después de separarse. No pidió
ayuda ni contó lo que pasaba,
cogió a sus dos niñas de las manos
y despareció. Muy pocas cosas
quedaron en el piso tras su marcha:
dibujos en la puerta del armario empotrado,
los clavos del salón, ya sin los cuadros.
La luz del extrarradio atraviesa las rendijas
de las persianas bajadas, y los roza
como relojes de sol, de un tiempo perdido
en un espacio desierto, comido por el polvo.

¿Alguien las echa de menos? y ¿dónde están?
son preguntas que este poema
no puede contestar. Nadie lo sabe,
y los clavos desnudos
no ofrecen muchos datos
a la investigación. Sobre todo
porque no existe en absoluto
ninguna investigación. Perdurar, dejar huella,
ser recordados no son cosas
al alcance de todos. Los cuadros de Conchi,
al igual que sus niñas,al igual que su amor
dejaron una sombra en la pared
y luego fueron nada. Poemas.
Frases de pasada de vecinos cansados.
Cartas devueltas. Clavos
y gracias.

 

 

 

 

IVÁN RAFAEL

EL TRONO

Si no reconozco como legítimo ningún trono
es por culpa de mi madre.

Ella
colocaba en la mesa de luis catorce
la mantelería isabelina,
la porcelana ming
y los cubiertos de plata de cuando carolo
o del regalo de boda,
por lo menos.

Ella ordenaba según derecho hereditario
las sillas protocolarias en orden de jerarquía
comenzando
por las acolchadas y tapizadas del salón,
siguiendo por las de madera
rechapada de la cocina,
para terminar,
solo si el número de comensales lo exigía,
por las de plástico plegables del trastero.

Por eso,
si no reconozco como legítimo ningún trono
es por culpa de mi madre,
de ella
la Reina que se sentaba
siempre
la última
y en un taburete.

 

 

 

 

CARMEN BELTRÁN

POLÍGONO

Las ocho menos diez
siempre cinco minutos tarde
enfilo al polígono
está hacia el este
siempre es de luz el camino
a la espalda
mis hijas duermen
mis sueños también.

 

 

¿CÓMO SUENA UN SER HUMANO

¿Cómo suena un ser humano
al romperse?
una mujer que quisiera
que el estruendo
no desmereciera a su dolor
que quisiera por un momento
que ese terrible ruido
lo comentaran en las tiendas
lo buscaran con los ojos los niños
obligara a los vecinos a
levantarse y asomarse
por la ventana
¿cómo suena una persona
al quebrarse?
¿qué sonido produce
desear terriblemente
la propia muerte?
¿cómo suena un hombre
que olvida la esperanza?
¿cómo es?
¿quién lo sabe?
¿quién lo traducirá?
¿quién lo convertirá
en la canción más terrible
esa que todo el mundo oye
y finge no entender?

 

AYER FUE EL DÍA DE EXIGIR UNA #BIBLIOREGIONALABIERTA

septiembre 2, 2018 Deja un comentario

Ayer nos juntamos un buen puñado de murcianos a la entrada de la biblioteca regional para pedir, o gritar, o exigir, que se deje de restringir el horario de la misma. Habiendo perdido ya el domingo, ahora quieren acostumbrar a la ciudad a tener dos horas menos de biblioteca los sábados.

Pues nada, que unos cuantos leímos poemas para dejar constancia de nuestro rechazo ante estos políticos que lo primero que recortan es en cultura y en servicios culturales básicos. Uno de ellos fue Lujo Berner, que leyó este poema:

 

DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA

Aquí reunidos:

De esta parte, el mar océano de principios de septiembre
xxxxxxxxlastimosamente en calma para la ocasión
y el cielo tejido con costuras de ozono e imposibles quimioestelas
xxxxxxxxpermanente azul cambio climático

De la otra,
xxxxxxxxeste ser que huye en círculos
xxxxxxxxy roza la maravilla para caer en el lodo

Al fondo detrás por todos lados allí
xxxxxxxxel ruido el grito la bandera todos los otros seres desnaturalizados
los descendientes de una semilla tarada regada con ignorancia
xxxxxxxxlos malos fornicadores negacionistas consumidores de odio
tulpas siniestros que levantan muros y enmohecen el mundo

ejem

En estos momentos de extrema ligereza gravitacional
los pensamientos y los actos van de la mano por el camposanto
la religión de la ola es incluso perseguida
y hasta los puros & honrados & hermosos ven el amor como un problema

Por estos motivos
Por estos delitos lacerantes que se repiten con impunidad
Nos vemos obligados a cortar el disco y frenar la rumba

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxindependencia para defender el rubor
xxxxxxxxindependencia para observar el reflejo de la sonrisa en el ojo ajeno
xxxxxxxxindependencia para volver a ser salvajes
xxxxxxxxcazar los ñúes que la vida esconde donde nadie mira
xxxxxxxxy rayar ufanos las noches estrellas siluros amebas

xxxxxxxxel reino animal
xxxxxxxxlas algas y los hongos
xxxxxxxxla torpeza y el edredón

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy luego

la suspendemos de forma indefinida hasta que alguien abra la biblioteca

 

 

 

 

El responsable de Boria ediciones, Luis Sánchez Martín, leyó este poema:

 

LA PUERTA ESTÁ CERRADA (Tragedia en tres actos).

I

Sábado, casi las diez de la mañana.
La puerta está cerrada.
Un anciano, dos adolescentes,
un niño de apenas diez años y su padre
si miran unos a otros y se van.

Y aunque podría hacer tiempo dando una vuelta
me quedo embobado mirando el cristal…

 

II

Hay un lugar donde el espacio y el tiempo
se envuelven el uno al otro
un agujero de gusano que comunica
la Ilustración y el crack del 29
los locos años 20 y mayo del 68
la Comuna de París y
el desembarco de Normandía.

Un espacio donde conviven
el Cleveland de American Splendor
con la España de La Codordiz,
Forges y Frank Miller,
Quino y Robert Crump.

Un aleph desde el que
Chuck Berry le dice a Beethoven
que los tiempos están cambiando
Bob Dylan asiente y sonríe
y los Panteras Negras saben
que Johnny Cash siempre dice la verdad.

Y allí están todos y todo lo demás:

Ionesco, Bukowski, Sylvia Plath, James Dean, las Abuelas de Plaza de Mayo, Gloria Fuertes, Duke Ellingtong, Marie Curie, Chet Baker, Patty Smith, Buddy Holly, Janis Joplin, Rimbaud, Frida Kalho, Alfred Jarry, Gertrude Stein, Dalí, Picasso, Miró, Pollock, Da Koonin, Basquiat, Capote, Harper Lee, el Cabaret Voltaire, el Colegio de ‘Patafísica de París, la orquesta de Brian Setzer, la cumbia epistemológica de Les Luthiers, las ansiadas noticias de Gurb, érase una vez el hombre, qué fue de Baby Jane…

 

III

Mientras tanto han dado las once
y escucho el crujir de la llave al girar.

El anciano lleva un rato sentado
en un banco a cinco manzanas de aquí
cansado de andar de aquí para allá.

Los adolescentes
en la casa de apuestas de enfrente
llaman a un amigo para pedirle dinero:
si el Levante empata al Madrid
pueden ganar 500 euros.

El niño y su padre llevan una hora
dando patadas a un balón sin mirar el reloj.

La puerta está abierta
pero para ellos
la biblioteca
este sábado
sigue cerrada.

 

 

 

 

José Óscar López leyó este poema escrito para la ocasión:

 

NUESTRO templo no era exactamente un templo.
Había allí miles de libros en vez de un solo libro,
innumerables creadores y creaturas
en vez de un solo dios creador,
no una ficción pretendidamente real,
sino múltiples realidades supuestamente ficticias.
Y nadie te obligaba a creer en todo ello.
No había sacerdotes, tú eras tu propio sacerdote
y el único pecado era apartar tanta riqueza
de historias, pensamientos y emociones de la gente.
No había escaños ni sitiales
para diferenciar los ricos de los pobres,
los poderosos de los miserables.
No soy un enemigo de la fe, entiéndeme,
solo te digo que mi fe no es excluyente
y no la guardo en un solo lugar.
Y si hay un sitio que te lleva a mil lugares,
a todos los sitios imaginables,
allí, allí reside nuestro templo.
La biblioteca pública.

 

 

 

 

Antonio Aguilar leyó este poema, también escrito ex profeso:

 

COMO BUKOWSKI TRAS EL INCENDIO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE LOS ÁNGELES

Siempre quise escribir como Bukowski,
al menos, como en ese desolado poema
tras el incendio de la biblioteca
pública de Los Ángeles.
Aquí, en la puerta de otra biblioteca
donde aún miles de ejemplares arden,
me siento como el escritor americano
lleno de gratitud y desamparo.
Aquí el fuego no existe si no existen los libros,
y no existen los libros si no existen las bibliotecas.
Como Bukowski yo era entonces simplemente un lector 
que iba de sala en sala entre los libros,
en lo que ahora es un museo de arqueología,
antiguo hogar de la consumación.
Quemé las tardes de mis años jóvenes,
cada libro una tea, como Esquilo
en la propia muralla, signos de la antorcha.
Qué luz indómita prendió en mis ojos,
qué fragua en los pasillos de aquel viejo edificio,
encontró su eco para siempre en mi manera
de estar ya preparado.
Después de décadas viviendo y escribiendo,
pienso que aquel incendio estaba allí
cuando era joven y buscaba 
algo a lo que aferrarme 
para no ser suicida, 
ladrón de bancos, carnicero 
o motorista de la policía.
Ahora, en esta noche de recortes,
como el joven Bukowski,
como el bombero Montag,
tras el incendio de la biblioteca
pública de Los Ángeles,
tras el incendio de una biblioteca clandestina,
estoy de nuevo preparado,
estamos preparados para el fuego.

 

 

 

Después de ellos dos, salí yo y por dar la nota leí dos poemas. Eso sí, ninguno mío.

 

 

El primero fue ‘Empleados’, de José Daniel Espejo (que ya subí al blog hace tres años y medio).

 

EMPLEADOS

Personas educadas, bien vestidas,
limpias, atractivas, proactivas y empáticas,
peinadas a la moda y con sonrisas brillantes.
Conocen la teoría. Saben Power Point,
nuevas tecnologías, muchas redes sociales.
Han leído los libros. Han ido a los congresos.
Juegan a tenis, a pádel y a golf,
cocinan teppanyaki y viajan por el mundo,
sus sueldos son de infarto y lo que hacen,
a poco que investigues bajo la superficie
de sus pulidos discursos, es defender el derecho
que creen tener sus jefes a poseer ocho yates,
anclados a tus huesos.

Son muchos. Más guapos. Salen mejor
en las fotos, en la tele y en los carteles electorales.
Pero nosotros somos más,
y conocemos sus nombres.

 

 

 

Y después -lo tenía muy claro cuando me invitaron al evento- ‘El incendio de un sueño’, de Charles Bukowski.

 

EL INCENDIO DE UN SUEÑO

La vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la brigada Lincoln?”

“claro”, contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión más tarde.

yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado difíciles.

tenía más problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sobres, los sellos, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leído que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era realmente un
vagabundo, yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turgénev, Gorki,
H.D., Freddie Nietzsche,
Schopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: “qué buen gusto tiene usted,
joven”.

pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoría en
treinta o
incluso en cientos.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.

también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Ángeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZON ES UN CAZADOR SOLITARIO

James Thurber
John Fante
Rabelais
de Maupassant

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstoi, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían más
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motociclista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periódico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido
la biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer: “yo solía pasar
horas y horas
allí…”.

EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER

NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

 

 

 

Después, por supuesto, se leyeron unos cuantos textos más y en cuanto se recogieron los bártulos nos fuimos a beber algo por la sed que producen estos eventos.

 

 

 

P.D. Lo que ha sido una caña ha sido enterarme esta mañana que una de las tonterías que le dije ayer a una periodista de La Opinión, ha servido tanto para titular la noticia como para comenzar el texto que menciona la acción llevada a cabo ayer delante de la biblioteca regional. Aquí pueden verlo.

 

#BIBLIOREGIONALABIERTA

septiembre 1, 2018 Deja un comentario

 

Septiembre empieza dando el follón en Murcia.
Después de que con la excusa de la crisis en Murcia se cerrara la biblioteca regional los domingos, ahora se pretende recortar el horario de los sábados. Todo esto, justo después de que el equipo de gobierno impulsara un plan de fomento de la lectura (jajaja).

En fin, que esta tarde, a las 20h, y a raíz de una iniciativa impulsada por el poeta José Daniel Espejo, unos cuantos iremos a leer a la puerta de la biblioteca para expresar nuestra repulsa frente a este ataque a la cultura. Si les apetece, allí nos vemos.

 

MANIFIESTO AZUL 18

A principios del mes pasado se publicó el número 18 de Manifiesto azul. Aquí dejo los tres poemas que me parece que se comen al resto de textos de la revista.

 

 

JOSÉ DANIEL ESPEJO

POLILLA & LUCIÉRNAGA

La falta de sueño te impide siquiera
plantearte leer. Tus ojos secos
a duras penas siguen el ascenso
de la cinta de Moebius de las redes sociales
en la pantalla del móvil Bostezas
mas sabes que aletea por ahí dentro
la polilla de la ansiedad Calculas
sin pensarlo demasiado esa ecuación
que equilibra el dolor de cabeza
las molestias estomacales
y la angustia existencial y te dice
en cada momento
qué pasti te vas a tomar
si sales o mejor te quedas
llamas a tu madre o escribes un poema
depresión o zozobra cerveza
o polen de hachís Te concentras
en las superficies Solo existe una
profundidad y es la tuya
pozo
tal vez trastero combate
de insectos voladores y nocturnos
salta al ring la luciérnaga
del deseo
sonada como un sparring Tú podrías
estar en un mall
estar en un mall
Qué haces aquí
cuando podrías tú podrías
estar en un mall
ahora.

 

 

 

 

AURORA SAURA

“N’Y TOUCHEZ PAS. / IL EST BRISÉ” *
xxxxxxx(Sully-Prudhomme)

El recuerdo se oscurece,
cada vez más lejano,
más extraño.

Lo perderé:
No puedo preservarlo
de la distancia, del cansancio,
del feroz olvido.

No sabrá nadie nada.
La vida sigue,
en apariencia intacta.
Pero el agua se escapa,
sin que pueda advertirse,
paso a paso:
El vaso está quebrado.

 

*(“No lo toquéis,/ está roto”)

(Inédito. De la serie “Variaciones”)

 

 

 

 

ALBERTO CHESSA

UNA ESPINA CLAVADA

Rosa ¿qué más? Las feas, las gordas, gordifeas
no teníais derecho siquiera al apellido.
Si no recuerdo mal, tampoco nos cebábamos
contigo casi nunca: se diría que, por
no tener, carecíais incluso del honor
de la mofa en el patio y el escarnio en el aula.
Sin embargo, aquel día fue distinto: votábamos
por el guapo y la guapa de la clase. El maestro
instó —cándido el hombre— un sufragio secreto
y, así, la urna de la miss de 6ºA
rebosó con tu nombre, Rosa la gorda, fea,
fea y gorda la Rosa tan desapellidada.
No, yo no te voté (estaba tan colado
por Marina…, Marina Hernández Casanova),
y hasta puedo alegar —podría— en mi favor
que todo aquello, Rosa: el recuento, tu nombre,
Rosa, Rosa, sonando, resonando con su
mayoría absoluta entre las carcajadas,
esa inopia impostada del maestro, esa otra
indignación fingida de las guapas —más viles
en aquellos abrazos de consuelo que el resto
de cretinos en su jactancia miserable—,
tu cara, Rosa, de desconcierto al principio
(¿es que te lo llegaste a creer, estuviste
a punto de firmar la paz con el espejo?),
tu cara, Rosa, Rosa, tu cara del final,
esa mezcla de rabia, desolación, vergüenza,
deshonra, infamia, lacha, obscenidad, estigma,
agravio, punición, escarmiento, venganza,
todo, Rosa, te juro que todo lo que vi
aquel día en la clase me pareció algo más
que repugnante, un metro por encima de lo
cruel y nauseabundo, la semilla —pienso hoy—
de un árbol con los frutos podridos que ya no hay
manera de arrancar de raíz. Rosa, Rosa
la gordifea, miss 6ºA del colegio
Nicolás de las Peñas del año 88,
perdóname si puedes: no, no ganaste con
mi voto, pero yo también reí, me uní
también yo al coro, y fui —y soy— culpable.

 

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diciembre 10, 2016 Deja un comentario

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EL COJO DE LOS CUADERNOS

Empiezo poemas, dijo,
pero nunca los termino.

Empiezo poemas por la calle
casi todos los días.

Doy pasos en caminos que podrían
conducirme a Samarcanda

me bajo de los trenes todo el rato.

No soy un río pero estoy
hecho de agua
dulce. Empiezo poemas
y el tiempo actúa
borrándolo todo. Empiezo poemas
y el tiempo actúa
a mi favor.

 

 

 

 

DÍA DE DIFUNTOS

El Día de Difuntos
la gente compra flores
y sube al cementerio
y pronto falta espacio
para aparcar.

Otros escuchan
un claxon a lo lejos.
Este dolor, se dicen,
es mío. Y aquí vive.
Y aquí se va a quedar.

Y cierran la ventana,
por si acaso.

 

 

 

 

04:39

Me encuentro rodeado de cosas medio rotas
que sin embargo funcionan
el viejo azucarero con un
agujero en la tapa
el coche que me dieron
la tele sin mando a distancia
mi forma de encajar. Todo está roto
y sin embargo funciona, no merece
la pena llevarlo a arreglar
o volver a pintarlo, no se sabe
si sería o no mejor cambiarlo
por cosas nuevas
resplandecientes
sacarlas a brillar de ser posible
comprarlas a crédito. Estoy
rodeado de cosas medio rotas
que sin embargo funcionan, invisibles
objetos abollados que sueñan
con formas exóticas de perfección
si acaso es que duermen: con rodar
sin hacer ningún ruido, con cumplir
las tareas con una fluidez
y una eficacia que desaparecieron
hace ya mucho tiempo
o nunca tuvieron. Cosas rotas
que dan vergüenza ajena
y sin embargo funcionan
y sin embargo funcionan
al cincuenta por ciento con suerte
de su capacidad. Un día
las tiraré a la basura o tal vez puede
que me decida a engrasarlas. Tengo
treinta y nueve años y me rodean
cientos de objetos astrosos
que sin embargo funcionan. Con ellos
sueño ese sueño de la eficacia
y de las cosas recién sacadas
de su flamante envoltorio y al instante
siguiente estamos despiertos
y funcionando como un viejo
tren de cercanías. Cruje,
pero se arrastra.

 

 

 

 

DOGTOWN

Que haya una ciudad dentro de ti
con muchos monumentos y un casco peatonal
y parques y portales para besos del pasado
y un río. Que haya una ciudad
pegada a tus ojos que puedas recorrer
tan solo con cerrarlos. Que a la sombra
del árbol de tu plaza consigas descansar
y verte con amigos. Y ten muchos,
que todos te conozcan, en esa ciudad
repleta de cafés donde comprenden tu jerga
y encuentras a quien buscas, en el momento exacto.

Que haya una ciudad dentro de ti
que haya una ciudad dentro de ti
de la que partan los trenes.

 

 

 

 

UN DESAHUCIO

Hacía algo de frío e iba a haber un desahucio,
un grupo de personas se reunió frente a la casa
con ingenuas pancartas y sonrisas de ánimo.
También estaba el dueño. Su mujer y sus hijos.
Hablaban lo justo y se pusieron muy serios
pero sirvieron un té que sabía a último té
preparado en la cocina, con el resto del azúcar.
Luego aparecieron los agentes, secretarios,
documentos legales, periodistas, y en el banco
alguien miraba el teléfono y esperaba noticias
del tipo “ya está hecho”, “ejecutemos”, “un almuerzo”,
poder cerrar la carpeta con un poco de cara de pena,
y colgar el cartel de “se vende” y cambiar el balance,
y cumplir por una vez los objetivos del trimestre.
Pero eso no ocurrió. Había mucha gente
impidiendo el acceso a la comitiva judicial
y ni un soplo de viento pasó por esa puerta,
esa mañana, en ese lugar. Y luego aplausos,
abrazos, lo común. No era el primero,
ni el último desahucio para todos. Entonces el padre
salió de su mutismo, obviamente emocionado,
se abrazó con uno de ellos, y dijo esto
en un español deficiente, entreverado de árabe:
Amigo mío, no soy nadie. Tal vez antes
sí lo era, jornalero, poca cosa
pero algo, una etiqueta, un atributo
que ahora no poseo. “Parado” e “inmigrante”
no sirven pues solo me describen
lo que ya no soy, de donde no provengo.
No tengo una tarjeta con mi nombre. No puedo
emitir certificados donde conste mi agradecimiento,
la deuda que a partir de este instante nos vincula
y que no podré pagar. Mas si en algún momento
alguien duda de ti, si menosprecia
tu labor para los otros, o te llama irrelevante,
soñador, poeta o diletante, improductivo,
a ése dile que venga a verme. Que pruebe mi té,
que juegue con mis hijos en la alfombra de mi casa,
que era de mis padres. Como si fuésemos
personas libres nos iremos a la cama,
esta noche. Nos abrazaremos. Dormiremos aquí.
No en la calle ni en algún dormitorio de la beneficencia,
sino aquí tras esta puerta que has defendido sin conocerme.
Diles que vengan a verme y yo, que soy nadie,
pronunciaré tu nombre y me llevaré
la mano al corazón. Si eso sirve de algo,
acéptalo, hermano. Y nada más
pudo decir. Ni tampoco el piquetista
logró emitir palabra, por el nudo en la garganta
y los fotógrafos de alrededor. Y tal vez
(pero esto no es seguro) alguna lágrima
de alguno de los dos rodó hasta el suelo
y allí se quedó, inadvertida y olvidada
hasta que comenzaron a dispersarse. Y entonces alguien,
un tipo joven, estudiante de ciencias,
a quien no solo su conciencia había atraído al piquete
sino una atracción morbosa por las chicas marxistas,
sacó un frasco de muestras y se agachó en el sitio
en que habían caído las lágrimas, y las recogió.
Para analizarlas, para descomponerlas, sintetizarlas,
producirlas en serie, como algún principio activo,
derramarlas en el agua, replicar el fenómeno,
la alegría y la victoria. De los que nunca ganan.
Contra los que siempre. Y se marchó calle abajo,
camino de su laboratorio. Contento pero sin un
número de teléfono. Y se puso a trabajar.
Si consiguió o no algún resultado eso ya no podemos saberlo.
Lo que pasó después, o antes, o en otros lugares
distintos de esa calle no puede ser conocido
o no en este poema, por lo menos. Pero esto sí.
Esto sí lo sabemos.

 

 

 

 

MÚSICA PARA AEROPUERTOS

Estuve pensando sin pensar en nada,
aunque no es del todo cierto: no pensaba en ti,
pero escuchaba tu música. Tomaba tu sol,
cruzaba los pasos de las cebras africanas,
tranquilas mantarrayas esperaban al verde.

Detuve las palabras con que te analizaba
dejé pasar los rayos, los olores,
la línea de bajo. Qué avenidas
marcianas recorrí, toda la tarde,
y qué ciudad de amor tuve a mis pies,
qué pena aterrizar, mi vida, tocar pista,
morder el aeropuerto del lenguaje,
rodar y rodar.

 

 

 

 

CETUS

Si tuviese que escribirte un poema de agua
tú serías mi tabla de surf
y te hablaría del mar, y tal vez de navegar
de pie sobre tu espalda,
del resto de metáforas. También
clavaría una vela entre tus lindos omoplatos
olas sol bla bla blá. Todo Tarifa
se volvería para mirarnos. Llegaría
mi voz amortiguada junto a la de las gaviotas
a tus oídos sumergidos, en forma de rumor
y tendrías los ojos abiertos.Vendrían
cetáceos nunca vistos grandes sombras
pasando lentamente por debajo de ti
cantando dulces músicas de fosa.
Tal vez nos hundiríamos
me ahogaría enseguida entre tanta palabra,
pero tú no.
Tú bucearías,
pelirroja.

 

 

 

Espejo, José Daniel. id. Logroño; Ed. Planeta clandestino, 2016.

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (XLV)

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Me cuidan bien. Mucho. Si no no se entiende que después del libro del que les hablaba ayer, haya llegado a mi biblioteca directamente de la mano de su autor, una nueva colección de poemas de José Daniel Espejo. Esta vez, publicados por Ediciones del 4 de agosto.

Como decía ayer, también de este id subiré algunos poemas en unos días.

 

HABLA CON MEDUSAS

noviembre 18, 2015 Deja un comentario

Hace también un mes, más o menos, se presentaba públicamente ‘Habla con medusas’, el nuevo libro de José Daniel Espejo.

 

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El libro es una recopilación de los textos que ha ido publicando en el espacio que tiene en La Galla Ciencia.

De los textos que aparecen en el libro les dejo aquí el enlace en el que un servidor, junto a Cristina Morano, formamos parte del comienzo de la historia sobre la que habla José Daniel. Sobre antólogos caraduras y demás timos.

 

Por cierto, si están interesados en el libro, han de saber que la edición se agotó la noche de la presentación. De hecho, se hizo una pequeña reedición para los que no pudimos conseguir el libro aquella noche y es más que probable que no se reedite más. Así que es un lujo tener este ‘Habla con medusas’ en casa.

 

LOS HIJOS DE ULISES (de Ángel Manuel Gómez Espada)

noviembre 16, 2015 Deja un comentario

Hace algo más de un mes se presentaba en Murcia ‘Los hijos de Ulises’, de Ángel Manuel Gómez Espada.

Dice Pilar Adón en el prólogo del libro que ‘Los hijos de Ulises’ es un poemario de esta época, del aquí y el ahora, en el que cada verso es un reflejo del atropello y la indefensión que salpican el paisaje de seres perdidos que lo recorren. Un poemario que es el fruto maduro de un tiempo de sometimientos pero también de rebeliones. De reveses y de descubrimientos. De aplastamientos y de reinvenciones. Que alza la voz para reclamar lo prometido. Para protestar y reivindicar lo que nos fue ofrecido años atrás a cambio de empeño, de sacrificios y renuncias, aunciando que ya se recorrió ese sendero, el del esfuerzo, pero que la recompensa anunciada no ha llegado.
Añade que en el libro nos podemos encontrar con una visión que se recrea en los escenarios de la realidad y que se ve impulsada por ellos, por la cotidianidad más cercana, matizada por la enérgica voz de una queja que surge de lo más profundo. De lo más visceral. Y que nos recuerda que estamos en la hora de llorar. En la hora de mentir a los padres para que no sufran por los infortunios de sus hijos. En la hora de la precariedad. La hora del desengaño.

 

Si esto no les pareciera suficiente, aquí tienen lo que publicó José Daniel Espejo sobre el libro.

 

La presentación del libro fue uno de esos acontecimientos a los que, si uno está interesado en la poesía, no debería faltar.

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Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

Ángel Manuel

 

LAS NIETAS DE LAS COSTURERAS

Como solo ellos saben hacerlo, nos fueron usurpando cualquier poder.

Con la misma pauta que cuando aprenden a pedirnos la sal con un golpe de mirada seco.

Nos taparon la boca, de nuevo.

Eran los tiempos nuevos, había que plegarse.

Cedimos.

Siempre acabamos cediendo para sostener el equilibrio del Mundo.

Cedimos para que no se fuera todo al carajo.

A su manera, nos castigaron por habernos atrevido a quitarnos el velo.

Nos castigaban por empuñar las palabras como antaño ellos empuñaron las cimitarras.

O las espadas.

O las ballestas.

O el arco.

O la piedra afilada.

Por la noche, Penélope nos leía historias ancestrales.

Nos enseñaba el arte de la costura, la estrategia del paciente.

Mientras nos íbamos limpiando la sangre.

Mientras mirábamos cómo cauterizaban las heridas.

No era para tanto.

Morderse los labios un poco más fuerte y ya.

Era lo primero que nos enseñaban nuestras abuelas.

A cantar mientras cosías.

A cantar mientras llorabas.

A cantar mientras sangrabas.

La Historia de la Humanidad se sostiene por los cantos de las nietas de las costureras.

Si todo esto sigue en pie, al fin y al cabo, es porque nosotras aprendimos a coser.

Por mucho que les duela.

Por mucho que nos duela.

 

 

 

 

CURRÍCULUM VITAE

Tres másteres.

Dos en lenguas eslavas y uno en psicología criminalística.

Un doctorado en Teoría de la Lengua.

Dos licenciaturas.

Cinco idiomas con fluidez.

Doce artículos en publicaciones internacionales especializadas.

Simposios por toda el ala oeste de la geografía nacional.

Ponencias y congresos en tres continentes.

En definitiva, mano de obra barata.

Cambiar de país cada tres o cuatro años para probar fortuna.

Mentiras a la familia cada vez que te llama.

Todo va perfectamente, mamá.

Ya sabes, papá, de aquí para allá, como un tunante.

Soy culo de mal asiento, siempre me lo habéis dicho.

No, mamá, me las apaño.

No me hace falta dinero.

Recordad que sé decir bigmac, chips y coca-cola en cinco idiomas diferentes.

Recordad también que he pasado por diecisiete McDonald’s distintos, con cuatro franjas horarias entre alguno de ellos.

 

Aunque esto último nunca se lo dije.

 

 

 

 

FUMADORES DE OPIO

Somos los fumadores de opio.

Vivimos en las cavernas que horadaron con sus uñas nuestros ancestros en busca de agua.

El Ministerio nos proporcionó una paga vitalicia para que no saliéramos de esta isla en cien años.

La Oposición tampoco vio nunca con buenos ojos nuestra presencia por las calles de la Metrópolis.

También nos puso un embarcadero y canoas.

Accedimos a todo esto a cambio de no ultrapasar nunca las boyas.

Las boyas, límite amarillo reflectante de nuestra frontera.

 

Pero llegó la crisis.

Y las presiones de las multinacionales.

Y adentraron las boyas quinientos metros hacia nuestra costa.

Una noche de invierno vinieron a por las canoas.

Dejaron inservible el embarcadero.

 

Ahora somos los olvidados.

El último peldaño de la sociedad, muy por debajo del umbral de la pobreza.

En algunos medios locales comienza tímidamente a escucharse la palabra “genocidio”.

En la isla calculamos que en unas semanas se acabarán las provisiones.

Mucho nos tememos que se abrirá entonces la veda para el canibalismo.

Desde el otro lado del mar solo nos llega hedor y silencio.

Se lleva peor lo primero.

Pero el silencio asusta más, aunque nadie se atreva a decirlo.

 

 

 

 

BENEFICIOS DE LAS CICATRICES

Hay cicatrices que son obras maestras de la literatura.

Si posas los dedos sobre ellas, podrás leer

La cara oculta de las estrellas, el misterio,

La ideología de las tormentas, las culpas

De los dioses, la tetralogía de la hiel;

Podrás saber dónde se encuentra

Todo aquello que siempre quisiste.

Cicatrices que valen su peso en oro.

Que muestran el camino interestelar,

Que nos obligan a no mirar atras.

 

Los hombres que se pierden en su laberinto,

Consiguen cruzar el bosque, atraviesan

La noche más negra y fría de cualquier hemisferio.

No lamentan el esfuerzo.

No reniegan nunca de la hendidura.

Bendicen el momento del tajo.

 

Bienaventurados los cicatrizados.

Porque tendrán todo de su parte,

Porque nunca tendrán miedo a las sombras.

 

 

 

 

SOLILOQUIO DE UN JOVEN VOTANTE DE LA DEMOCRACIA

A veces me pregunto si no estaríamos mejor bajo el gobierno de Darth Vader.

Él infundía respeto y daba miedo, pero no tenía la sonrisa permanente de la hiena.

No ejecutaba las hipotecas de los inocentes.

Si ideaba algo, era para darle un uso determinado y bien definido.

Como la Estrella de la Muerte, por ejemplo.

Y no para abandonarlo como a un Resort o a una autopista de peaje tras haberse llenado las alforjas de la capa con comisiones millonarias.

Sus seguidores le temían, sí.

Pero al menos sabían de qué palo iban.

No como estos.

Que da lo mismo que les bailes el agua o les des coba como que le tires un zapato en una rueda de prensa.

Ni se les inmuta la sonrisa cínica.

 

Él, al menos, nunca habló de democracias ni de salvar a nadie.

Iba a lo suyo.

Conquistaba planetas.

Según corriera el viento, los colonizaba o los destruía.

Si estabas con él, sobrevivías.

Si te ponías contra él, eras destruido por la Fuerza.

Pero no te prometía nada y luego te dejaba tirado en la cuneta.

No te engatusaba para acompañarle en la victoria y luego te quitaba el trabajo y la morfina.

De hacerlo, al menos te daba la oportunidad de defenderte con una espada láser.

No como estas hienas, que esperan pacientemente a que termines de desangrarte para rebuscar entre los restos de tus fauces.

Pero es una pena. Darth Vader no se presenta en estas elecciones.

Tenemos que conformarnos con lo que tenemos.

Pero algún día.

Y entonces.

 

 

 

 

THE OTHER SIDE IS THE SAME SHIT

xxxxxxxxxxxxxxxxxxx“El que derrota al monstruo / y ocupa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsu lugar / se vuelve el monstruo”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxJosé Emilio Pacheco

Entonces, dígame.

Estamos de acuerdo en eso, al menos.

Todo lo que usted me reprocha es a lo que aspira.

Forma mi patrimonio parte de sus sueños.

Repítame de nuevo, pues, si es usted tan amable,

En qué nos diferenciamos.

 

Eso mismo me había parecido a mí.

 

RECITAL DE POESÍA PALESTINA EN ITACA

septiembre 8, 2015 Deja un comentario

Recital de poesía palestina

 

Esta noche, para presentar la asociación Unadikum, se llevará a cabo un recital de poesía Palestina en Itaca.

En él intervendremos José Daniel Espejo, Manu Pineda y un servidor.

Mañana les contaré qué tal.

 

Por cierto, el cartel del evento es de Cristina Morano.

 

‘MAL’ EN CARTAGENA

Pequeño recordatorio de lo que sucedió ayer en Cartagena.

 

Joseda en CT 1

Joseda en CT 2

Joseda en CT 3

Joseda en CT 4

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Joseda en CT 6

Joseda en CT 7

Joseda en CT 8

 

Y aquí dejo dos de los poemas que leyó ayer José Daniel Espejo.

 

 

1 DE MAYO

El uno de mayo era sábado,
brillaba el sol. Me encontré
con un poco de atasco en la autovía
en marcha hacia la playa. Fumé.
Me fui de aperitivo, de paella,
me tomé dos gintonics mirando el mar,
después hice la siesta hasta las siete;
y entonces paseo, cena, los pubs
de los ingleses, una rubia borracha
me aceptó una invitación para después franquearme
las muy doradas puertas de su coño. Y yo
fumando en calzoncillos a las seis de la mañana,
acodado en el balcón mientras salía
un sol resplandeciente tras la línea del agua,
bebido y triunfador, los dedos húmedos
de sexo aún, y vi a mi lado
a mi jefe. Y bien, Cenicienta,
me dijo. Quedamos que a las doce
y es la hora de los churros. Se te descontará
reglamentariamente de tus vacaciones.
Y ahora vístete y sal de mi casa,
pero a Samantha déjala, no la despiertes.

 

 

 

 

EMPLEADOS

Personas educadas, bien vestidas,
limpias, atractivas, proactivas y empáticas,
peinadas a la moda y con sonrisas brillantes.
Conocen la teoría. Saben Power Point,
nuevas tecnologías, muchas redes sociales.
Han leído los libros. Han ido a los congresos.
Juegan a tenis, a pádel y a golf,
cocinan teppanyaki y viajan por el mundo,
sus sueldos son de infarto y lo que hacen,
a poco que investigues bajo la superficie
de sus pulidos discursos, es defender el derecho
que creen tener sus jefes a poseer ocho yates,
anclados a tus huesos.

Son muchos. Más guapos. Salen mejor
en las fotos, en la tele y en los carteles electorales.
Pero nosotros somos más,
y conocemos sus nombres.

 

MAÑANA: JOSÉ DANIEL ESPEJO EN CARTAGENA

Anuncio Joseda CT

 

Pues eso, que mañana se presenta en Cartagena ‘Mal’, de José Daniel Espejo. Un libro en el que se pueden encontrar tesoros como éste:

 

ALGUIEN O ALGO

Disfruto de una extensa
comunidad de lectores,
simpáticos, pero fantasmas.
Vienen a verme a todos los recitales,
aplauden con sus manos de plasma.
Pagan mis libros de aire con dinero espectral
que no van a aceptarme en la tienda del chino.
Entonces me sorprendo escribiendo un poema
que está haciendo arrastrar una cadena.
Y otro cubierto con una sábana gastada.
Y otro, muy confuso, grabado en una cinta
con un sonido pésimo, y ruido de fondo.
En todos quiero
mucho a alguien
y hay también una sombra, una angustia,
una búsqueda de algo poco claro.
Esa búsqueda soy yo.
Hasta el final no te enteras.

 

MAL

Ya está disponible el tercer número de la colección de poesía de la editorial Balduque. Esta vez han publicado un libro al que muchos le teníamos ya muchas ganas, el nuevo libro de José Daniel Espejo.

 

'Mal' José Daniel Espejo

 

Y aquí tienen una de las joyas del libro.

 

ESTADO DE GRACIA

El Estado de Gracia es un país de la frontera,
nación de la aduana favorable, de la risa
que cursa pasaportes de todos los colores
y ofrece café gratis en las salas de espera.

El Estado de Gracia se extiende a las puertas
del Estado de Gracia: dulces brisas, y luz de la mañana,
los cordones de las botas como cables eléctricos
encendiendo el corazón al ponerse en camino.

 

VERANO DE 2012

Manifiesto 12

 

Aquí tienen algunos textos del número 12 del Manifiesto Azul.

 

NOELIA ILLÁN CONESA

ALGO DE ESTRUENDO

Sí, por qué negarlo.
Buscamos a veces los labios vacíos de amor,
algo que no tenga trascendencia.
Y nos basta, sí, eso nos basta:
el machaque de gusto,
el colarnos entre las piernas de un muchacho
y bebérnoslo por puro pasatiempo.
Y que nos dé igual el “luego”.
Luego, ¿qué? No importa.
Comer por comer, por el puro placer del comer,
casi como un capricho para el cuerpo,
que seas tan puta como el otro que está en tu cama,
o en tu coche,
o en un portal.
Que te duela el alma o la entrepierna,
que no puedas sostenerte más tiempo a cuatro patas
ni tu piel pueda ya rezumar más sudor.
A veces sí, se necesita:
nada de amor y algo de estruendo.

 

 

INMA LUNA

BOCABAJO

Trasnochar con la ternura de Together
y luego darle vueltas a la cama
comiéndome los números más rojos del reloj.
Me inquieto con cuidado para no despertarte,
me respiro los nervios como un caracol,
haciendo y deshaciendo la almohada,
sacando los pies por la azotea,
subiendo con sigilo hasta la lámpara
y cayendo después en el sueño poblado del Lorazepan.
Madrugar.
Caminar por los mismos adoquines de antes
al son del ritmo silencioso de tacones de goma,
como si por allí nunca hubiera pasado,
haciéndome la nueva,
haciéndome la fresca.
Llegar al sitio que me espera
con su eco caliente de papeles y máquinas dormidas.
Enterarme de noticias grandiosas,
informaciones trascendentes
como que hoy mi padre saldrá y verá la calle
por vez primera en lo que va de año
y que ya cuenta chistes
aunque aún no se acuerde de qué ha comido hoy.
Llegar a casa,
que me estés esperando con la puerta entreabierta
y unos besos de viernes bienvenido.
Cortarme el dedo mientras cocino pollo congelado,
que nos sabe a manjar con un vino que raspa
y nos tinta la boca.
Entusiasmarnos con pisos grandes y terrazas
que nunca podríamos pagar.
Tomar cerveza, visitar a mi hermana,
mirar la cartelera, darnos la piel
como si todo fuesen vacaciones
en un país extranjero,
como si todo fuesen tulipanes,
como si fuésemos capaces de cambiar este mundo
aprendiendo a vivir de otra manera.

 

 

ANTONIO PÉREZ ABRIL

HIJO, CUANDO TE LANCES A LA VIDA…

Sé un buen chico los domingos
Y no le hagas ascos a la sopa.
Recibe alguna hostia,
Lávate los dientes y si te aburres
Lee un libro o hazte una paja.
Ten sueño los lunes
Y ansiedad los martes.
Acaricia la prosperidad de las cosas.

Pero no las hagas tuyas todavía.
Baja alguna vez a los infiernos
Y masca bien las brasas que te dejen.

Solidarízate con el dolor:
Compra algún geranio
Y empuja con gracia el carrito por el super.
Vuelve luego a casa y pégate una ducha.
Pero pase lo que pase, no olvides nunca

Atravesar esa puerta y defraudarlos a todos,
Defráudalos tanto como puedas,
Hasta borrar cualquier imagen que tengan de ti
Y tú mismo dudes de tu existencia.

 

 

JOSÉ DANIEL ESPEJO

BALAÑIANA

Con tono de sarcasmo me preguntan
si intento transformar el mundo con poemas.
Casi nunca respondo o lo hago con metáforas
de feroces Quimeras que es hermoso confrontar
pero que siempre te tragan. Mas yo sé
que cada vez que algún adolescente
se sienta enamorado y elige la poesía
y afila su navaja para hundirla en la coraza
de piedra del Enigma, somos más
contando de este lado, Y sois menos del vuestro,
y aunque bien es verdad que este país no es soleado
ni dispone de ejército ni las aguas son puras,
nuestras palabras no son inocuas. Y pesamos.

 

 

DAVID LÓPEZ SANDOVAL

VINTAGE

A lo mejor resulta que las cosas
envejecen también y que la misma
lealtad a lo que una vez mostraron
les procura esa sensación, que es marca
de la casa, de andar algo perdidas.
Recuerda, por ejemplo, aquellos discos
de Dylan que tu padre te dio, cuántas
veces los escuchaste convencido
de tener un tesoro; y sin embargo
ahora ya no sabes en qué caja
los metiste o, lo que es peor, siquiera
eres capaz de oírlos con agrado.
Mira, si no, estos cuadros de familia,
o incluso las primeras ediciones
de Valle o de Baroja, date cuenta
qué poco dicen hoy a quien se muere
por salir de la jaula de sí mismo.
Y sin embargo, ¿no es esto una excusa?
Porque en realidad, después de todo,
sucede que las cosas van ganando
galones casi tan rápidamente
como tú vas perdiendo facultades,
y que aunque tú no seas ya capaz
de amarlas, ellas tienen confirmada
la eternidad y un día en el amor
que los otros, sin duda, han de otorgarles.
Y eso es una verdad como un templo.
Y otra verdad es, nunca has de olvidarlo,
que ahora, a estas alturas de tu vida,
matarías por ser igual que ellas.

 

 

JOSÉ ÓSCAR LÓPEZ

NUEVA ZELANDA

Arranqué pedazos de mi alma, los cocí e hice ladrillos con ellos. Muchos ladrillos: había material de sobra. Con los ladrillos hice un muro, un muro no: otra cosa, no sé qué, ocupé con ella la plaza de mi pueblo y seguí construyendo para hacer más grande eso, lo que fuese eso. cada vez más y más grande. No sabía qué podía ser, salvo que era grande, podía subirme encima y me subí: seguía mi labor desde allí, no paré hasta ver pequeños los pájaros, la gente, las nubes, los aviones, las azafatas de los aviones me saludaban al pasar, al parecer me había convertido en una celebridad, no, eso no, deliro: pero es que una me enseñó los pechos. Salí del país, del continente, vi la tierra y el mar, se separaban debajo y yo era un Moisés geoestacionario, no por nada, es que los satélites geoestacionarios circulaban como locos a mi alrededor, arremolinándose como moscas en el frío verano de las playas del espacio exterior, la línea de costa del cosmos, pero no había dúplex ni resorts, menos mal, ¿menos mal? la Tierra y el Sol, con mayúsculas, por ejemplo: una vez vi una escena parecida en Superman, pero yo prefería pensar en satélites, todo menos heroico y más mecánico: podía haber sido uno de ellos, pulular como una mosca programada por ahí arriba y emitir zumbidos hacia abajo, burlarme de mis receptores, ronronear en el regazo de sus máquinas, también hacia el sol, a ratos, pero decidí seguir mi camino, seguir con mis ladrillos, no podía parar, ¿por qué iba a hacerlo, si tenía la opción de seguir subiendo incluso hasta ese punto en el que subir o bajar son la misma cosa, dos correas para el mismo perro, los dos pechos de la misma azafata, pechos que brincan a mi paso, que vibran a cámara lenta en mis noches más calientes? A un lado o al otro ya no era más que continuar o dejarlo y dejarlo era de idiotas, así que seguí añadiendo ladrillos, cociendo más y más pedazos de mi alma para hacer ladrillos con ellos, tenía alma para rato, no acababa de sacar pedazos nunca, una suerte de reino de Jauja, maná moral cayendo del cielo de mí mismo, y hablando del cielo: pasé Marte y Júpiter y después Plutón, ese pobre, estúpido ex-planeta. Ahorraré detalles: llegué al fin del universo y vi el rostro de Dios padre. No, no el rostro de Dios. Vi el final. No hay final. Quiero decir que empecé otra vez de cero. ¿Hola? ¿Alguien ahí? En mi pueblo me miran raro, mientras cuezo ladrillos, después de saludar: me queda alma para rato. Empiezo la ascensión aunque esta vez quizás me quedé a esta parte de la órbita geoestacionaria, orbitando aquellos fulgurantes senos que entreví una vez, dedicados para mí, que la azafata guardará esta vez para sí misma, acaso ya en la otra parte del planeta, en las mimas antípodas.
Por lo que tengo una idea: sigo excavando, pero también ahora en la tierra. Construyo un túnel, no, un túnel no. ¿Aparecería en Nueva Zelanda, vería algún día el rostro verdadero de mi alma?
ya fuera de bromas, ¿existe Nueva Zelanda?

 

 

NATXO VIDAL

MILLÁS NO ESCRIBE NADA BUENO

Hacía tiempo ya que me sentía mal. Al principio fueron síntomas sin importancia: dolores de cabeza, tos, molestias en el cuello. Luego empecé a encontrarme peor: me dolían las tripas, vomitaba, me temblaban las piernas y veía el cielo gris todas las tardes. Y los domingos se me caían las cosas de las manos. Después vinieron las pesadillas y el insomnio, las supuraciones, la hipertensión y hasta la halitosis; empecé a perder pelo y las uñas dejaron de crecerme.
Entonces decidí leer a Millás, pensando que me ayudaría. Sabía que él habitaba un mundo donde nada es lo que parece, lleno de fantasmas y de dolores lumbares, de vértebras desencajadas tras el primer sueño, de suegras muertas que se aparecían… No me fue bien y, además, me aficioné al gintonic.
En sus textos hablaba de psicoanalistas y psiquiatras. Ahí debe de estar la solución, pensé. Escribí a su editorial y pregunté cuál era el suyo. Dirección, teléfono y tarifa, dije. Me lo contaron todo.
Fui un miércoles por la mañana. Me recibió una señorita con orejas grandes y desnuda de cintura para abajo, con un cartel colgado de la blusa: no creas siempre lo que tus ojos digan. nada es lo que parece, y más abajo doctora Lucía martín. me acomodé en el diván. vengo de parte de Millás, le dije al otro médico; y luego les conté el problema.
Todo empezó hace unos doce años, dije. Dolores de cabeza, molestias en el cuello. Y así hasta hoy, los nervios, la hipertensión, la caída del cabello, los vómitos o la halitosis. Su problema es que se empeña usted en ver la realidad, me dijo. Cierre los ojos. Imagine que su mujer le quiere. Que su trabajo le hace feliz. Que sus hijas le consideran un buen padre. Imagine que España es una república con políticos capaces, que la justicia cumple, que la vergüenza existe, que la escuela pública es reconocida como se merece, que la iglesia hace lo que debe y que el mundo gira cada día seguro de sí mismo, camino de un futuro mejor. ya lo veo, dije. Entonces conserve esa imagen y no abra los ojos mientras se los sacamos. Entró a la sala la misma señorita que me había recibido (lo supe por el olor) y me arrancó los ojos mientras me susurraba cosas bonitas al oído. Ahora verá sólo lo que quiera, dijo. Se sentirá mejor. La próxima semana le extirparemos los oídos. Y a la otra le prohibiremos la lectura. A partir de entonces, dijo mientras cogía mi dinero, será, sin duda, el hombre más feliz del mundo.
Debí haber escuchado los consejos de mi padre. No leas a Millás, me dijo. No escribe nada bueno.

 

 

ÁLVARO PINTADO GONZÁLEZ

AUTODEFINIDO

1984. The Doors. Izquierda Unida. Eduardo Lago. Confederación General del Trabajo. 1.100 euros al mes. Periodista. Cerveza fría. Soltero. El show de Truman. El Principito. Ateo. No me gustan las etiquetas.

 

VACÍO 2.0

En apenas 10 minutos y después de varios golpes de teclado borró su identidad para siempre. Había decidido eliminar su correo de hotmail, su cuenta en badoo, su perfil de twitter y facebook. Vacío de contenido, vacío de vida 2.0 y de esperanza, aquella mañana se arrojó naturalmente desnudo al mundo. Había decidido retomar su vida. Fue más fácil de lo esperado.

 

OTOÑO DE 2011

Manifiesto 11

 

 

Aquí tienen algunos textos del número 11 del Manifiesto Azul.

 

ANTONIO PÉREZ ABRIL

LETRAS DE CRÉDITO

Ahora sé que la vida tiene ese rumor alborotado
De hojarasca, de lluvia, de acordeones y nostalgias.
Quizás la noche dé sentido a las cortinas,
O un aliento a la nuca más anónima.
Pero yo salgo de clase con los bolsillos vacíos
De aulas verdes e imposibles,
Donde a las cuatro en punto de la tarde
Da comienzo la sutil violación a la palabra,
La búsqueda del ser en su prostitución literaria.
Y siento el cuerpo ligero, como de querer volar
Con estas hojas que ahora se levantan con la brisa
En su danza de cópula y serpientes,
Acariciando el sudor de los cuerpos,
O el deseo de las calles, un deseo de poema,
De poema que empiece por la palabra amor o silencio.
Y así, con el cuerpo manso, como de huir con las hojas,
Voy camino de casa atravesando bares cerrados
Hacia la guarida de llaves en su cuenco,
De abrigos en las perchas y sábanas deshechas
Escondiendo alguna soledad definitiva.
Y antes de doblar la última esquina,
Con los pájaros ya dormidos en sus pupilas de ceniza
Veo levantarse a mi espalda
Unas letras blancas sobre fondo negro,
Unas letras de crédito con la palabra fin
Mientras abro la puerta de casa y desaparezco.

 

 

DAVID LÓPEZ SANDOVAL

LECCIONES DE LA VIDA

Si nescis, oculi sunt in amore duces.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPropercio

No ceses de hablar nunca, joven Cintia.
Y déjame que ahora recupere la presencia del dios.
Y que me eche a reír cuando tú ríes.
Y que adopte esta pose de interés
ante anécdotas que, por edad, ya he superado.

Habla, habla y no te importe adiestrarme en las cosas de este mundo.
Cuanto en ti veo me recuerda lo que he sido;
eso es precisamente lo que buscan los hombres como yo
en cuerpos como el tuyo.

Habla, amor mío, mientras en tus ojos me sumerjo,
y en sus aguas, tan mansas como un músculo en reposo,
hago como que escucho lo que dices
y sobre mí desnuda te imagino
dándome todas tus lecciones de la vida.

 

 

JOSÉ ÓSCAR LÓPEZ

IMAGINABA UN LAGO

Imaginaba un lago y le faltaba el oxígeno.
Sus familiares subían la escalera a toda prisa y corrían hacia su dormitorio, alertados por sus gritos y por un ruido extraño, inexplicable allí dentro, como de chapoteo.

 

 

DAVID MORENO

VIDA POSTIZA

Se miró al espejo. Se quitó la peluca y los pendientes, limpió su rostro de los restos de maquillaje y guardó raudo y veloz los zapatos de tacón en el armario. Seguidamente cogió una cerveza de la nevera y se sentó en el sofá para poner un partido de fútbol en la televisión. Su mujer estaba a punto de llegar.

 

 

JOSÉ DANIEL ESPEJO

LA PLAYA DE TODOS LOS DOMINGOS

xxA los niños domingueros se les reconoce, cómo no, por el corte de la camiseta de tirantes que llevan de lunes a sábado. Son los reyes de la playa un rato, de tres y media a cinco y media, pero su reinado no es total ni siquiera en esas dos horas, porque tienen prohibido bañarse debido a los cortes de digestión. Luego vuelven al agua, pero ya están allí esos otros niños, con quienes jamás se mezclan. Empiezan infinitos castillos de arena y no los terminan, porque son las siete y mamá los llama a gritos para que recojan los trastos. Tienen demasiados trastos que deben ser lavados uno a uno. Hay más gritos, después, porque papá no quiere ver ni un grano de arena en esos pies que están a punto de subir al coche. Siempre salen tarde, enfadados, agotados y tristes, y en eso se parecen a sus padres, que finalmente se resignan a largas retenciones en el camino de vuelta.
xxPero no vuelven de vacío. Llevan consigo mucha arena. No en los pies, es cierto. En el culo. Como de contrabando. La verá mamá más tarde en el baño y no podrá creerlo, como todo domingo playero. Hará algún comentario despectivo, pero luego dará sus besos y encenderá el ventilador del techo y cantará una canción que los transportará hacia el sueño.
xxY saben qué. También están las manadas de adolescentes domingueros, que no cargan con sombrilla ni mobiliario plegable, sino apenas una mochila que contendrá: una toalla, un bocadillo de tortilla envuelto en papel de aluminio (de plata), crema solar, un reproductor de mp3 y una botella templada de tinto de verano Sandevid. En el mp3: techno, Estopa, Platero y tú y Lady Gaga. Hay dos chicas a las que los demás no hacen mucho caso, para las que ya es hermoso haber sido invitadas por la pandilla de la pedanía. Una tiene un poco de sobrepeso, la otra apenas rellena el bikini con los pechos, y no saben qué decir. Participan de soslayo en los juegos de pelota y las aguadillas. Miran y sonríen a los machos alfa del grupo, pero no les dirigen la palabra. La chica espigada recibe una aguadilla de uno de ellos, no se sabe cómo. A ciegas, tratando de sacar la cabeza del agua, palpa los músculos de David y se rinde a una extraña sensación de indefensión sexual que la deja excitada y confundida el resto del día. La escena no se repite para ella (para las otras, para las tetonas y descaradas, se repite muchas veces, e incluso el gallito las premia con una erección que es celebrada con risas y deseo). Las chicas impopulares suben las primeras al autobús y el resto del grupo se sienta más atrás, desde donde no se distinguen las conversaciones. Ellas no hablan de nada mientras anochece en el camino de vuelta. Pero también traen arena de contrabando. En el vello púbico, en los pliegues de los labios de la vagina y en el ombligo. Aparecerá después, durante la ducha caliente que las espera en casa, mientras llaman a la puerta del baño para que se den prisa.
xxToda esta arena va un lugar. Pasa por el desagüe de la ducha pero no entra a los conductos sépticos. Es filtrada. Alimenta la Playa de Todos los Domingos, cuyas arenas son míticas por su blancura y su suavidad. Donde los niños no son llamados a recoger los trastos y elevan torres defensivas hasta que se hace de noche. Donde brillantes bicicletas los esperan para ir a jugar después de eso y sus hermosas madres los acogen en el regazo bajo la luz de las estrellas. Donde las adolescentes desmadejadas y prepúberes ayudan a los chicos a encender hogueras, y beben y fuman marihuana y tienen historias que contar y se bañan desnudas a medianoche y abrazan y besan en el agua a muchachos súbitamente desinteresados por el mundo del tuning. Y también los solipsistas del mundo que sólo registran y escriben los pormenores de este paraíso vacacional tienen permitida la entrada, porque trajeron tanta arena en sus inadecuados zapatos, de contrabando, el domingo en el camino de vuelta.

 

 

PEDRO PUJANTE

NOCHE DE ESPEJOS Y AMORES PÓSTUMOS

Se miraron lentamente en la penumbra grisácea del cuarto. La lluvia furiosa golpeaba los cristales. Un frío silencio, un hombre y una mujer poblaban la estancia. El espejo les devolvía la imagen nítida pero improbable de dos amantes que ya lo habían perdido todo. Ella improvisó un guiño, sin palabras y el enjugó su llanto amargo. Era una tácita despedida. El silencio lo decía todo. Pero la casa era aún de ambos. Los finales no ocurren tras el punto y final. Y sin preámbulos a un destino distinto e incierto comprendieron que todo había acabado. El amor había desfallecido. O ellos lo habían matado. Ya daba igual. Abandonaron la estancia. Se distanciaron como nubes de otoño zarandeadas y rotas por la tormenta. La noche cayó como un párpado arrugado y ceniciento. Ella durmió en la cama y él buscó refugio en el exiguo sofá. Pero en la obscura tibieza de la madrugada algo se movió en el espejo. Una sombra se irguió en el tenue cristal. El reflejo de él, aún enamorado e inverso, se desplazó por ese otro mundo de contrarios e imágenes intercambiadas. Buscó el reflejo de ella. Lo encontró. Yacía en el espejo del dormitorio. reflejando aún a su dueña que dormía embriagada en el dolor de las febriles y póstumas jornadas. Mientras, en este lado los amantes destruidos por la rutina dormían. La abrazó sin ruidos. La amó en el murmullo quedo de la noche que se fraguaba detrás del espejo. Pero un leve crujido asistió al silente momento. Ella, la real, despertó y encendió la luz. Contempló horrorizada el espejo. Sin comprender. Sólo desazón o desvarío. No vio su acostumbrado rostro. En el insólito cristal su reflejo postergaba el sueño y la caricia con el reflejo de él. No era posible. Será un sueño intenso. Intentó despertar en vano. No soñaba. Vocalizó un rotundo grito con el nombre del que había amado tanto tiempo. Éste despertó asustado en el solitario sofá. Surgió veloz en el umbral de la alcoba y, junto a ella, contemplo el obsceno reflejo. Los amantes del espejo retozaban ausentes en el reflejo de la cama. Sintió amor o celos de sí mismo. Una angustia inusitada acudió a su garganta. Ella le miró. Sintió deseos o envidia de la otra pareja que moría de pasión en el cóncavo espejo. Juntaron sus tímidas manos. Contemplaban absortos la escena. El miedo cedió lentamente. No se dijeron lo que ambos ya sabían. Y comprendieron que aún los rescoldos de sus vidas exhalaban los vestigios inciertos de otra primavera. Otra primavera. tal vez la última. Pero otra más. Se fueron a la gélida cama y solaparon de nuevo sus cuerpos errabundos y anhelantes a la imagen díscola del reflejo. Recobraron la normalidad. Y se amaron otra vez. Y volvieron a poseer tenues reflejos que imitaban sus suspiros y sus besos de una forma lógica y rotunda. Al alba, otra vez enamorados, temieron que le espejo no fuese fiel a la costumbre.

 

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