Archivo

Posts Tagged ‘jordi doce’

INMINENTE Y AJENO

.

Detrás de la ventana
el patio mide sus silencios.
La mesilla de noche
y su carga dispar
—las gafas de leer, el libro, el móvil—
es un pulmón que se apacigua
y moje nervios
y celdillas
en la tinta basal de la renuncia.
Doblar las alas
y recogerse:
así la comprensión del nadador
que guarda bien su ropa,
la querencia del pájaro.
El invierno da fruto al despertarse.

.

.

.

.

.

¿De quiénes eran las certezas
que no heredamos?
La piedra de amolar está en su sitio,
como entonces,
pero nadie se acuerda
de afilar los cuchillos.
Así la casa se distiende
y abdica de sus ángulos,
sus aristas. Todo es más fácil
—vivir, el hambre, las idas y venidas
bajo el ojo sin párpado
del tiempo.
La mesa no se ha puesto sola.
Por las cortinas entra una luz incorruptible
y el relieve tranquilo de platos y cubiertos
es una ilustración
de la serie de Fibonacci.

.

.

.

.

.

Y en la casa, de pronto,
hay una habitación que falta,
que nadie encontrará porque no existe
aunque ayer mismo estaba ahí
y su puerta se abría sin cautelas,
con el aire de los automatismos.
Entrábamos y salíamos, así de fácil,
y el ritual de los encuentros
era un modo de hacernos más veraces,
como viejos actores. Ahora
buscamos esa habitación en sueños,
en el recuerdo infiel,
pero no está. La niebla
la borró de este mundo
y cuelga en el vacío de sí misma.
Nos descuidamos un instante
y no está,
cayó muy lejos,
al otro lado de esta voz.
Entrábamos y salíamos
sin darnos cuenta del peligro.
De pronto, entre nosotros,
la muerte se movió a placer,
sin señal de advertencia,
sin huella delatora:
casa tomada.

.

.

.

.

.

El cuerpo es esta plaza soleada
donde unos viejos hacen tiempo
y el café de la esquina
con su toldo raído y sus sillas metálicas
es el castillo de los indolentes
que han hecho su negocio
del hablar por hablar.
Tu oído, demasiado humano,
no capta lo que dicen:
carece de la astucia del animal terrestre.
Ahora un perro dispersa las palomas
que bullían unánimes
entre migas de pan.
Es un trabajo diurno: una mano de luz
sobre el muro encalado del verano,
el volumen del campanario
barriendo con su sombra el pavimento.
La salud de los vínculos
es esta sencilla homeostasis.

.

.

.

.

Doce, Jordi. Inminente y ajeno. Madrid; Ed. Galería Luis Burgos, 2021.

.

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (130)

.

Qué honor recibir regalos en casa como el que pueden ver en la imagen. Si algo puedo agradecerle al blog es el haberme puesto en contacto con tanta gente que hace cosas magníficas en poesía en este país.
Mi biblioteca acaba de aumentar algunos enteros al incorporarse estas dos joyas que son ‘Inminente y ajeno’ de Jordi Doce (un libro en el que sus poemas dialogan con las fotografías de José R. Cuervo-Arango) y ‘Veracidad del mapa’ de Marta Agudo (cuyos poemas mantienen a su vez un diálogo con las fotografías de Cano Erhardt), ambos publicados dentro de la colección El Lotófago de la Galería Luis Burgos de Madrid.
Gracias, gracias, gracias.

.

PARA EL OJO QUE DUERME

.

señora del aprendizaje

Me torcí la muñeca al quitarle la falda; se movía con demasiada rapidez
xxxxxxxxen la dirección contraria.

Capto las difíciles matemáticas de la topología porque conozco las
xxxxxxxxcurvas de nivel de su cadera.

Me instruyo en las secciones cónicas mirando la caída de su falda.

Los números trascendentales no son difíciles ya que por dentro es mucho
xxxxxxxxmayor que por fuera.

Y en lo que respecta a la teología, ella siempre da buenas respuestas a mi
xxxxxxxxpequeño dios.

.

.

.

.

.

el gato de zoe

Es joven y delgado, y de un negro tan limpio
como si hubiera emergido de un salto
desde el oscuro fondo de la noche. Con ojos

dorados como yemas, escudriña
sobre el cristal helado las gotas de rocío
de nuestro aliento: piensa que son ratones.

Un anillo de gotas patina por el vidrio
y rompe contra el marco: su zarpa se dispara
y estudia el agua escasa mientras la hace girar

con ceño inquisidor, y, sin dudarlo,
la lengua se dispara y lame ávida,
toma ese agua inocente que da un grito de luz.

.

.

.

.

.

éxito

I

Me sentí irresistiblemente atraído por ella:
sólo un abismo puede ejercer tal fascinación.

.

.

II

Me detuve a fumar bajo un algarrobo:
el agua lleva aún nuestra marca.

.

.

III

Me lo dijo de noche, en la hora del aliento viviente;
nos dimos una ducha en plena oscuridad.

.

.

IV

¿Qué fue eso, leones rugiendo a lo lejos
o el rumor de las nubes que pasan?

.

.

V

Cuando una embarazada se recoge ante un ídolo de fertilidad
el niño no nacido se recoge con ella, dentro del templo.

.

.

VI

Y salí fuera, y otra vez di la vuelta al lago
para escuchar el cielo; la tormenta inminente
grabó en el agua la huella de sus garras.

.

.

.

.

Redgrove, Peter. Para el ojo que duerme (Trad. Jordi Doce). Madrid; Ed. Galería Luis Burgos, 2006.

.

EL LIBRO DE LAS CONJUGACIONES

Escribe Marta Agudo en el prólogo que abre este ‘Libro de las conjugaciones’: “Sin ser una obra metalingüística, la poesía de Julieta Valero tiene uno de sus cimientos constructivos en la conciencia de que todo sujeto es «un exilio, un empeño en mil direcciones», en la medida en que la mirada ajena da forma a nuestra «masa famélica de carne». «Nunca sabrás el rostro que llevas cuando nadie te mira», escribe la poeta, nunca sabremos todos los que pudimos ser de cruzar aquel día la calle un poco antes e intercambiar la mirada con esta o aquella persona. Nunca sabremos todo lo que podemos enunciar si el interlocutor participa de manera activa en el acto de leernos. Tarea de permanente construcción vital en la que se implican un «tú-yo», «ella» o más adelante la firme empatía con «los otros» que culmina, sin que ninguno excluya al resto, en ese «otro» por excelencia que es «uno» y que toma la forma de un bebé nacido «in vitro».
Así, y en palabras de Jordi Doce: «Todos los libros de Julieta Valero (…) subrayan el latir de lo colectivo, la malla de lo público como telón de fondo del acontecer individual». Red que nos constituye y filtra lo ajeno…”.

 

 

 

Y aquí dejo algunos poemas del libro.

 

 

DÓNDE PUEDE SER VISTO. QUÉ LUGARES FRECUENTA

Transcurres en todo lo que queda innombrado.
Sucedes en la arena que a la mano del tiempo se escapa.

Ocurre tu sexo mientras nadie lo mira,
florece y se licencia
en un triste saalón
y nadie va a verle.

Tienes lugar en los ojos de tu madre,
en la boca de amigos, sastres y tenderos,
en el silencio de los contables,
en todas las palabras, comidas y siniestros
a los que renunció tu memoria.

Pero aconteces como nunca en las aceras
cuando libre de vigilias irrumpe
tu sola forma oceánica.
Tu sola forma oceánica,
los modos del mercurio.

Eres un exilio, un empeño en mil direcciones,
la fuerza del viento y su mal maridaje.
Parece que tus ramas brotaran alianzas,
que todo fueran signos de un íntimo
alzamiento. xxxxxY caen
las hojas, y no hay estruendo,
sinfonía ni conclusión.

x
Aunque exactamente hermoso, un instante.

x
Nunca sabrás el rostro que llevas cuando nadie te mira.
Es un pez del abismo, es un cuento hecho carne,
lo que dicen los dioses cuando está amaneciendo,
lo que piensa un atlante cuando ve que le acechan.
Don del errante, gran dignidad y un lecho para la dulzura.

Pero tú nunca sabrás de ti en tesoro.

x
Los días cabalgan en los días,
porta un recuerdo de sí todo lo que se rompe,
la ciencia del collar rige a los mortales.

x
Pero tú nunca, únanime nunca, nunca cielo de ti.

 

 

 

 

CANCIÓN DEL EMPLEADO (FRAG. III)

¿Por qué yo?

¿O por qué no yo exenta de este desgarro por un golpe de azar?

x
Sólo es hermosa la salvación del que casi está desconsolado.

Sólo entiende la salvación el Herido Grave.

Yo respondería con la alegría sin gusano del padre primerizo
xxxxxy del patrón que halla peces

la del que expulsa su fluido y se ignora un instante

la del reo amordazado y todo era un simulacro

la del minero que reconoce de nuevo el sol

la alegría abisal del animal en su siendo.

x
Esta bula que pido no le vale al atleta del oro es despreciada
xxxxxpor quien cree en la obra de los hombres y es ignomi-
xxxxxnia para los próceres del progreso.

Todos ellos tienen la ira y la razón, su reino en este mundo
xxxxxy su razón.

Si algo me salva, prometo el agradecimiento del niño por su
xxxxxcastigo, de los límites por el tahúr, del loco por la ca-
xxxxxlefacción.

Pero sé que nada me absuelve; mis padres no son patricios y
xxxxxmi alma recela del vicio fingido y de la quietud de los
xxxxxyates. Nadie va a absolverme.

x

Y no vengo como la Princesa de los Placeres.

No conozco ingenios para volar más alto y hay días en que
xxxxxapenas puedo moverme.

No vengo a segregarme de mi prójimo ni a que ponga su
xxxxxmedida a avergonzarse ante las perlas de mi sangre.

Sólo tengo la sangre de una edad y su color promete can-
xxxxxsancio y fluye a la caza de ternura.

x
Perdonadme. Mi delito es haber comprendido cómo dibu-
xxxxxjaron este infortunio.

El rostro es una enfermedad, la conciencia una pandemia
xxxxxy yo sólo pido morir de mis males.

Pido espacio para fallecer.

Pido que vacíen la habitación de los juegos, que entre la
xxxxxluz y nadie distraiga el pánico de las paredes.

Pido domicilio para la transfiguración porque sólo en ella
xxxxxaprecio la palabra casa, satisfago a la semilla del si-
xxxxxlencio y cojo cariño a la impasibilidad de los árboles.

Si alguien me salva de esta muerte por jornadas, prometo
xxxxxconfundirle con la salud.

Si algo me libra del evangelio de la utilidad, prometo lla-
xxxxxmarle.

x

xxxxxxxxxxxxcausa de los colores
xxxxxxxxxxxxdominio de la imaginación
xxxxxxxxxxxxpan de lo ausente

xxxxxxxxxxxxlibertad.

 

 

 

 

DESEO

I
TRANSCURSO

Provienes de una raíz de ausencias, de un último verano de
xxxxxausencias.

y eres suma de tristeza común como hueso.

Tienes la materia de los astros, de aquello tan grande y mine-
xxxxxral tan puro que han de pesarlo niños desaparecidos.

Por eso tu efecto es devastador al modo de los pájaros.

x

Ay de mí que asomé sonriendo por todo lo minúsculo.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

El deseo te dio alcance por la espalda mientras tú hacías
xxxxxver que eran las palabras las que abrían tu cuerpo.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Yo leería tu cuerpo bajo una luz de bondad de no llevar
xxxxxestas sandalias pesadas de circunstancia.

Te pienso porque sufres de un mal que conocí y porque
xxxxxdintingo en ti la belleza que sucede a todo lo ulce-
xxxxxroso.

Yo también fui tan alta.

En los Heridos Graves hay una belleza redonda hasta
xxxxxhacerme llorar.

Tratáis a la vida de un tú neonato y vuestra piel es con-
xxxxxtinua ante las horas.

Tu dolor es el espectáculo donde pueden verse más des-
xxxxxnudos y más sangre blanca. A tu lado es fácil ser
xxxxxbíblica y beneficiosa.

A tu lado pernocto en mis conclusiones, en todo cuanto
xxxxxacerca a la evidencia de las higueras.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

No podemos tocarnos pero los insectos están en contac-
xxxxxto con las sagradas escrituras y con lo que dicta ese
xxxxxvientre.

Cantar de los Cantares, vivo en tu boca. Nadie me alimen-
xxxxxta y en las noches al raso me pregunto acerca de una
xxxxxhuida hacia las tierras prohibidas.

Tu garganta, tu hígado, los vapores que se desencadenen
xxxxxen torno a nuestras cinturas me aterran.

Pero sólo puede haber victoria en el suicidio.

Los grabados antiguos muestran príncipes victoriosos y
xxxxxsiempre se ve sangre.

Eres una deflagración; no debo tocarte y sin embargo vivo
xxxxxen tu boca y trabajo en tu recuerdo.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Nos encontramos en la heráldica de todo lo que no puede
xxxxxexistir; ése es nuestro pan.

Si te besara, ya estaría besando menos; me crecería una car-
xxxxxta de navegación en la mano.

Y no debo encontrarte; he perdido todo lo que rodeé con
xxxxxmis pasos. Ahora sólo me aplico en la cábala de an-
xxxxxdenes y estaciones.

x

Pero yo también fui tan alta.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Tu amor, tu amor de médula y salas cerradas.

Tus ojos de ósea tristeza, tu mano de noble camino del
xxxxxcadalso.

Pero nadie puede hacerte reír los ojos.

Fracasaron juglares sin hambre llegados de muy lejos.

Nada pudo el polvo de la ironía extendido por las calles.

Tus ojos, tus ojos, emblema de desgracias que acaso ig-
xxxxxnores.

Tu amor de patio prolongado en las caderas, en la sole-
xxxxxdad.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Si te besara retrocedería en el conocimiento de tu saliva,
xxxxxde los grados en que habita esa carne roja.

Y no quiero que te integres en el género de los mercados.

Hay especies innombradas, intocadas, insepultas.

No quiero que existas, Tierra a dos, transcurso, agua
xxxxxsubterránea.

No quiero, es verdad lo que digo.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Pero estás vigente.

x

Y no tienes vergüenza ni límites en tu expansión, pará-
xxxxxbola de renuncia,

x

rebosas los muros, la hidra, todo impedimento, golpeas
xxxxxcuanto construyo.

Cubres mi cuerpo con tu piel, tu monarquía.

x

Nunca debí abrirte la puerta.

Nunca debí pensar que ya la casa, ya el corcel.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

La tienes.

Es su olor aún más amplio de lo que imaginaban tus
xxxxxarterias.

Se ha instaurado la esperanza como punta de ola, su-
xxxxxsurro de otra orografía; suma de ramas de a sa-
xxxxxber qué selva.

¿Coincide ahora el espacio que regla tu mirada con
xxxxxaquello que humedece tu aliento?

¿El aliento que entona tu boca con el que gritan tus
xxxxxcabellos más tímidos?

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Te he herido. Te he herido, no escondas la sangre —al-
xxxxxgo aprendí del hermano lobo—, puedo oler las fa-
xxxxxllas, la carne que se abre sonriendo, te he herido.

Te he infligido no sé qué sustancia, bocado o paisaje.

No de muerte, no de otra ciudad, otra vida, pero estás
xxxxxsangrando.

Y en mi rostro la sorpresa del homicida adolescente.

x
Es tu dolor, sus señales que crecen en cuanto pozos y
xxxxxen cuanto ángel caído al reino más animal los
xxxxxhabito y decoro: mi antojo de artes primitivas.

Mírate la línea que hermana vientre y consentimiento.
xxxxxHay un latido, un aviso, hay muebles en desor-
xxxxxden.

«¡Pero cómo, quién, por dónde esta agua y su ausen-
xxxxxcia de ruido!»

Yo te dije. Yo me presenté con el grito que se exhala
xxxxxante la belleza.

Con insignias, con pavor, con armas en la mano.

x
II
MEMORIA

El otoño es una promesa de sucesos y barcos, una Je-
xxxxxrusalén de noches dislocadas.

x
Tiene carreteras solitarias como muslos y una luz que
xxxxxinvita a la ferocidad y a creer en la belleza de
xxxxxrectas y precipicios.

Es mentira su sinfonía de pérdidas verticales, el acuer-
xxxxxdo general para el llanto.

En verdad se reconoce a octubre por la máscara vene-
xxxxxciana y el sexo frotándose las manos.

x

Te hice el amor en cada instante despoblado de cuer-
xxxxxdas y deber.

Te hice el amor en cada ocio y cuando no lo tuve te
xxxxxhice el amor en atascos y rutinas, por calles en
xxxxxlas que, inmóvil, corría tras la súbita herida en
xxxxxel pecho, tras el desmayo.

Te hice el amor cuanto monte soy capaz y fue mi fren-
xxxxxte un universo que dejaba al Pacífico en relato
xxxxxde ciclos sencillos, de agua y cantidad.

Hice cuanto pude por arruinarme.

El deseo es un hueso al que nadie puso nombre.

x

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx***

x

Cuando encontraba una ruta (de las que confieren cien
xxxxxaños más de vida), la frecuentaba hasta ser re-
xxxxxprendida por los ángeles, de una parte, y por ex-
xxxxxpertos criadores de mapas y arrojo, de otro mar.

Eran mis maestros y querían que frecuentara los cami-
xxxxxnos descubiertos por civilizaciones antiguas.

x

El objeto de mis viajes era multiplicar el aire de aquel
xxxxxotoño.

x
El objeto de mis viajes era encontrar el espejo que de-
xxxxxtiene al hombre y su triste proliferación de célu-
xxxxxlas.

No. Mi aventura consistía en retroceder y encaramar-
xxxxxme a la cima de mi alma; iallá ilos iaños iveinte
xxxxxcuando amar devenía en unidad y desayuno.

Porque yo también fui tan alta…

Pero no. En verdad partía para salvar la vida.

x
El deseo es un órgano vital, como el arpa en las batallas.

 

 

 

 

SIDDHARTA EN GOOGLE

La historia del joven príncipe que sale de palacio
y descubre de pronto la enfermedad y la muerte,
la estafa. Todo ha sucedido tan rápido… La frustración,
encantadora, como el sexo. Y necesaria. Debemos
tomar mucha fruta y comprender el islam
y que el día también desearía tener veinticuatro horas
para nosotros. Pero hay, no sé, un error
de estructura; afuera y adentro, quizá.
El más grave de todos la mirada.
La piel el más delicado.

x

Y hay una forma de aburrimiento
saludable, la ausencia de drogas.

Aquí premian el final de la juventud con un ático.
Hoy he visto una cigüeña anidar en la punta
de una grúa desmesurada y he visto
la diagonal de la necesidad trazada por un galgo.
Nunca sabré de qué huía el jurado
no tendrá en cuenta mi conmoción pero sí
el modo en que explico la afición a atar gente.

Con tiempo y una habitación más
o menos vacía muchos de nosotros no decepcionan.
Los que tienen hijos acceden a formas netas de desesperación.

Los del hemisferio Sur no tienen problemas con lo abstracto.
Sí desconfían de los huracanes.

 

 

 

 

UN DIVORCIO

Detengámonos en el portento de la mutilación, su instante:

x
el aire gira sobre sí, palpa su camisa, busca lo que falta.

x
La ausencia es una succión sin pecho

x
encuentra leche detenida.

x
Suceden las horas abiertas como rosas de Jericó.

x
Es la pastoral del silencio, nuestro amor, una civilización
xxxxxextinta, alejándose en el espacio.

x
Y yo que salgo de tu portal cuchillo en mano y pensando
xxxxxen la cena… Es para volverse loco. Es para llegar
xxxxxpuntual al trabajo.

x

He hecho un pacto con las estrellas y otros prodigios de
xxxxxla desproporción,

x
nos ignoramos armoniosamente sin embargo

x
lo que tú estés comiendo y esos fármacos repentinos me
xxxxxpreocupan.

x
No se deja de amar lo que un día…

x
Lo pienso yo y asiente el cuchillo de mi mano.

x

Solo que los cuerpos se dilatan.

x

Me ocupo de ti pero mi voz es audible para presos y de-
xxxxxmentes, nada más.

x
Diga lo que diga hablo de una tierra maldita. Deben que-
xxxxxmarla.

x
Da igual. Por tus ojos ilesos, por tu pelo extraño, creo en
xxxxxtu deserción y te ruego:

x

Deja de dar golpes, deja de hacerte sangre.

x
Esta voluntad de fricción, su proa contra el tiempo nos
xxxxxdará la respuesta que ahora encuentras envuelta
xxxxxen cuarzo.

x
Para entonces la llaga azulada sobre tus muslos parece-
xxxxxrá la fotografía de un aniversario que vagamente
xxxxxse recuerda.

x

x
Primero te diré lo que en verdad quieres oír hoy: Cuán-
xxxxxto nos hemos amado.

x
Y ahora lo único que importa:

x
El número de metamorfosis bajo las aguas que con pla-
xxxxxcer y dolor nos permitirán descansar sobre la tela
xxxxxde la melancolía y comentar, entre naranjos, los
xxxxxincendios de otro presente.

x
Amor después del amor. Apenas sabremos explicar de
xxxxxdónde este vino espléndido que envidian peque-
xxxxxños, díscolos dioses.

 

 

 

Valero, Julieta. Libro de las conjugaciones. Logroño; Ediciones del 4 de agosto, 2016.

 

DIVA DE MIERDA – JORDI DOCE

septiembre 9, 2016 Deja un comentario

diva-de-mierda-jordi-doce

 

EPIGRAMAS Y ESTOQUES

Me confiesa quién aspira a ser, qué alto rango o posición querría alcanzar. Y de inmediato se empequeñece a mis ojos.

 

Qué dulces elogios… Las moscas están al venir.

 

Lo llama mi estilo y no es más que espuma adornando la mugre.

 

*

EL CRÍTICO IMPACIENTE

Quejándote me llamas, ofendido,
pues tu fina reseña de nuevo se retrasa.
Querido, yo de ti no insistiría;
aunque espere otro mes, no estará menos verde.

 

*

Demasiados críticos acercándose a los libros como si fueran trampolines. Demasiados cayendo de nuevo a la piscina de sí mismos.

 

Críticos que muerden monedas para comprobar si son de buena ley. Pero muchos actúan como si las estuvieran acuñando.

 

Por sus precisiones conocerás al mezquino.

*

A UN ADULADOR, CON AFECTO

Tú, que elogias mis libros aunque no me has leído
(a la busca, tal vez, de alguna recompensa),
sin duda apreciarás que tu lógica imite:
apenas te conozco, y ya necio te juzgo.

*

Tronamos como profetas del Antiguo Testamento. Y luego hacemos cola en el banco para ingresar, debidamente firmado, un cheque al portador.

 

Cabeza de ratón, quizá… ¡pero qué bien puesta!

 

Ese instante final en que un escritor se convierte en negro de sí mismo.

*

A UN NOVELISTA FRACASADO QUE AL MUNDO CULPABA DE SU FRACASO

Otra vez te lamentas, acusas, despotricas.
Cual nuevo Jeremías, a tu bilis recurres,
te duele el ancho mundo en tu estrecha sesera.

A los demás torturas porque nadie te lee,
y es tan ciega tu cólera que su calma no entiendes:
peor tortura fuera abrir tus libros.

*

“No te lo tomes como algo personal”, me dice, y no veo el momento de ponerme la armadura.

 

Estarían menos satisfechos de sí mismos si, además de firmar pilas de libros, tuvieran que sostenerlas para que no cayeran.

 

El que llega a los libros como ante el mostrador de unos grandes almacenes. Lo peor es que siempre hay escritores con vocación de dependientes.

*

AL MISMO, CON SENTIMIENTO

Con tesón me describes
la iniquidad del mundo.
Mas yo soy optimista:
al menos no te lee.

*

No deja de publicar, pero es inútil; cada nuevo libro no hace sino enterrar aún más profundamente los anteriores.

 

Mi admiración por ti es grande, no lo niego, pero hazme el favor de no desplegar tu altar también en mi casa.

 

Tanto y tan largamente le padecieron sus diarios que terminaron vengándose de él.

 

 

 

VV. AA. Diva de mierda. Una antología alrededor del ego. Cáceres; Ed. liliputienses, 2014.

 

NOTAS DE UN CUADERNO DE EJERCICIOS

Nubes

 

xxxxx1

xxEl mundo está en mi cabeza. Mi cuerpo está en el mundo.

 

 

xxxxx2

xxEl mundo es mi idea. Yo soy el mundo. El mundo es tu idea. Tú eres el mundo. Mi mundo y tu mundo no son el mismo.

 

 

xxxxx3

xxNo hay más mundo que el mundo humano. (Por humano entiendo todo lo que puede ser visto, sentido, oído, pensado e imaginado.)

 

 

xxxxx4

xxEl mundo no tiene existencia objetiva. Existe sólo en la medida en que somos capaces de percibirlo. Y nuestras percepciones son necesariamente limitadas. Lo que significa que el mundo tiene un límite, que se detiene en algún sitio. Pero dónde se detiene para mí no es necesariamente dónde se detiene para ti.

 

 

xxxxx5

xxNinguna teoría artística (caso de ser posible) puede estar divorciada de una teoría de la percepción humana.

 

 

xxxxx6

xxPero no sólo nuestras percepciones son limitadas; el lenguaje (nuestro medio para expresar estas percepciones) también es limitado.

 

 

xxxxx7

xxEl lenguaje no es una experiencia. Es un medio para organizar la experiencia.

 

 

xxxxx8

xx¿Cuál es, entonces, la experiencia del lenguaje? Nos da el mundo y nos lo quita. En el mismo golpe de aliento.

 

 

xxxxx9

xxLa caída del ser humano no es cuestión de pecado, transgresión o bajeza moral. Es cuestión del lenguaje conquistando la experiencia: la caída del mundo en la palabra, la experiencia que desciende del ojo a la boca. Una distancia de tres pulgadas.

 

 

xxxxx10

xxEl ojo mira el mundo en estado de flujo. La palabra es un intento de detener el flujo, de estabilizarlo. Y, sin embargo, nos empeñamos en el intento de traducir la experiencia en lenguaje. De ahí la poesía, de ahí las vocalizaciones de la vida cotidiana. Ésta es la fe que previene la desesperación universal… y también la provoca.

 

 

xxxxx11

xxEl arte es el espejo del ingenio del hombre (Marlowe). La imagen del espejo es adecuada… y rompible. Haz añicos el espejo y reordena los fragmentos. El resultado seguirá siendo el reflejo de algo. Cualquier combinación es posible, cualquier número de fragmentos puede quedar fuera. La única condición es que al menos un fragmento permanezca. En Hamlet, sostener el espejo ante la naturaleza equivale a lo mismo que formula Malowe… una vez que se han comprendido los argumentos anteriores. Pues todo lo que hay en la naturaleza es humano, incluso si la naturaleza misma no lo es. (No podríamos existir si el mundo no fuera idea nuestra.) En otras palabras, da igual en qué circunstancias (antiguas o modernas, clásicas o románticas), el arte es el producto de la mente humana.(Lo humano imitado.)

 

 

xxxxx12

xxFe en la palabra es lo que yo llamo clásico. Duda en la palabra es lo que yo llamo romántico. El clasicista cree en el futuro. El romántico piensa que le defraudará, que sus deseos nunca serán satisfechos. Pues él cree que el mundo es inefable, que está más allá del alcance de las palabras.

 

 

xxxxx13

xxSentirse separado del lenguaje es perder tu propio cuerpo. Cuando las palabras te fallan, te disuelves en una imagen de la nada. Desapareces.

 

 

 

Auster, Paul. Poesía completa (Trad. Jordi Doce). Barcelona; Ed. Seix Barral, 2012.

 

ESPACIOS BLANCOS

Chema Madoz - tiempo

 

xxAlgo sucede y, desde el instante en que comienza a suceder, nada puede volver a ser lo mismo.

xxAlgo sucede. O bien, algo no sucede. Un cuerpo se mueve. O bien, no se mueve. Y si se mueve, algo comienza a suceder. Y aun si no se mueve, algo comienza a suceder.

xxViene de mi voz. Pero ello no significa que estas palabras sean siempre lo que sucede. Viene y va. Si sucede que yo hablo en este preciso instante, es sólo porque espero encontrar el modo de avanzar, de correr en paralelo a cuanto avanza y comenzar de este modo a encontrar el modo de ir llenando el silencio sin romperlo.

xxPido a cualquiera que esté escuchando esta voz que olvide las palabras  que dice. Es importante que nadie escuche con demasiada atención. Quiero, por así decirlo, que estas palabras se desvanezcan en el silencio del que provienen y que nada permanezca como memoria de su presencia, como prueba del hecho de que en un tiempo estuvieron aquí y ahora ya no están, y de que durante su breve vida parecían no tanto decir algo en particular como ser aquello que sucedía al mismo tiempo que un cuerpo se movía en un cierto espacio, de que se movían al tiempo que todo cuanto se movía.

xxAlgo comienza y, desde ese mismo instante, deja de ser el comienzo, es otra cosa, algo que nos propulsa al corazón de cuanto sucede. Si de repente nos detuviéramos preguntando “¿A dónde vamos?”, o “¿Dónde estamos?”, estaríamos perdidos, pues a cada instante dejamos de estar donde estábamos, nos hemos dejado irrevocablemente atrás, en un pasado que no tiene memoria, en un pasado borrado una y otra vez por un movimiento que nos lleva hasta el presente.

xxDe nada servirá, pues, formular preguntas, ya que éste es un paisaje de impulsos aleatorios, de un conocimiento gratuito, es decir, de un conocimiento que existe, que cobra vida más allá de la posibilidad de que las palabras lo encarnen. Y si sólo por esta vez nos abandonáramos a la suprema indiferencia que es estar simplemente donde sucede que estamos, tal vez entonces no nos engañaríamos pensando que también nosotros nos habíamos convertido en parte del todo.

xxPensar en el movimiento no meramente como una función corporal, sino como una extensión de la mente. Del mismo modo, pensar en el habla no como una extensión de la mente, sino como una función corporal. Los sonidos emergen de la voz para entrar en el aire y rodean y rebotan y entran en el cuerpo que ocupa ese aire, y, aunque no pueden ser vistos, estos sonidos son gestos, del mismo modo que una mano extendida en el aire hacia otra mano es un gesto, y en este gesto es posible leer el alfabeto entero del deseo, la necesidad que tiene el cuerpo de ir más allá de sí mismo, incluso mientras habita la esfera de su propio movimiento.

xxA primera vista, este movimiento parece aleatorio. Pero esta aleatoriedad no impide, en principio, la existencia de un significado. O bien, si la palabra significado no es la exacta, digamos entonces el sentido, o una impresión firme de lo que sucede, momento a momento, aun cuando cambia. Describirlo con todo detalle seguramente no es imposible. Pero harían falta tantas palabras, tantos flujos de sílabas, frases y cláusulas subordinadas, que las palabras se arrastrarían siempre a merced de lo que sucede y, mucho después de que todo movimiento hubiera cesado y cada uno de los testigos se hubiera dispersado, la voz que describe ese movimiento seguiría hablando, sola, oída por nadie, sumida en el silencio y la penumbra de estos cuatro muros. Y, no obstante, algo sucede, y a pesar de mí mismo quiero estar presente dentro del espacio de este momento, de estos momentos, y decir algo, aunque vaya a ser olvidado, que forme parte de este viaje durante el tiempo que haya de durar.

xxNada sucede en el dominio del ojo desnudo que no tenga su comienzo y su término. Y, sin embargo, en ningún lugar encontramos el punto en el tiempo o el espacio donde podemos decir, sin sombra de duda, que aquí es donde comienza o aquí donde termina. Para algunos de nosotros ha comenzado antes del comienzo, y para otros de nosotros seguirá sucediendo después del final. ¿Dónde encontrarlo? No miren. O está aquí o no está aquí. Y todo aquel que trate de hallar refugio en cualquier lugar, en cualquier momento, nunca estará donde crea estar. En otras palabras, despídanse. Nunca es demasiado tarde. Siempre es demasiado tarde.

xxDecir la cosa más sencilla posible. No ir más lejos de aquello, sea lo que fuere, que está frente a mí. Comenzar, por ejemplo, con este paisaje. O, incluso, advertir las cosas más cercanas, como si en el diminuto mundo que hay ante mis ojos pudiera encontrar una imagen de la vida que existe más allá de mí, como si en cierto modo no comprendiera que cada cosa que hay en mi vida está conectada con otras cosas, que a su vez me conectan con la totalidad del mundo, con la infinitud del mundo que se alza en la mente, tan letal e incomprensible como el deseo mismo.

xxPor decirlo de otra forma. A menudo es necesario no nombrar aquello de lo que hablamos. El Dios invisible de los hebreos, por ejemplo, tenía un nombre impronunciable, y cada uno de los noventa y nueve nombres que la tradición asigna a este Dios no eran sino modos de aceptar aquello-que-no-puede-ser-dicho, aquello-que-no-puede-ser-visto, aquello-que-no-puede-ser-comprendido. Pero incluso en un plano menos exaltado, en el dominio de lo propiamente visible, evitamos a menudo divulgar aquello de lo que hablamos. Consideremos la partícula “lo”. Es “lo” de siempre, decimos, o ¿Cómo “lo” ves? Creemos que sabemos lo que decimos, y lo que queremos decir es que la partícula “lo” representa lo que no necesita ser dicho o lo que no puede ser dicho. Pero si lo que decimos es algo que nos elude, algo que comprendemos, ¿cómo podemos seguir diciendo que de verdad comprendemos lo que decimos? Y, sin embargo, sobra decir que lo hacemos. El “lo” de la frase precedente, por ejemplo, no es sino cuanto nos impulsa, de hecho, al propio acto de hablar. Y si la partícula “lo” es lo que continuamente reaparece en nuestro esfuerzo por definirlo, entonces hemos de aceptarlo como aquello que nos es dado de antemano, como la condición previa al hecho de decirlo. Se ha dicho, por ejemplo, que las palabras falsifican lo que tratan de decir, pero decir que “lo falsifican” es admitir de antemano que “lo falsifican” es verdad, de lo que se deduce que tenemos una fe implícita en el poder de las palabras para decir lo que quieren decir. Y, sin embargo, cuando hablamos, a menudo no queremos decir nada en particular, y esto es lo que sucede ahora, al sentir que estas palabras caen de mi boca y se desvanecen en el silencio del que vinieron. En otras palabras, lo que se dice a sí mismo, y nuestras bocas no son sino instrumento de ese decirse a sí mismo. ¿Cómo sucede? Pero nunca nos preguntamos acerca de “lo” que sucede. Lo sabemos, aunque no podamos formularlo con palabras. Y ese sentimiento que pervive en nuestro interior, ese secreto o conocimiento de tal modo afinado con el mundo, no tiene necesidad de aquello que pueda caer de nuestras bocas. Nuestros corazones saben lo que está en ellos, incluso si nuestras bocas permanecen calladas. Y el mundo sabrá lo que es, incluso cuando nada quede en nuestros corazones.

xxUn hombre emprende un viaje a un lugar donde nunca ha estado antes. Otro hombre regresa. Un hombre llega a un lugar sin nombre, sin señales físicas que le digan dónde está. Otro hombre decide regresar. Un hombre escribe cartas desde ningún sitio, desde el espacio en blanco que se ha abierto en su mente. Las cartas jamás son recibidas. Las cartas jamás son enviadas. Otro hombre emprende un viaje en busca de aquel primer hombre. Este segundo hombre se va pareciendo más y más al primero, hasta que también él es tragado por la blancura. Un tercer hombre emprende un viaje sin esperanza de legar jamás a ningún lugar. Vaga. Sigue vagando. Durante todo el tiempo que permanece en el dominio del ojo desnudo, sigue vagando.

xxPermanezco en el cuarto donde escribo estas palabras. Pongo un pie delante del otro. Pongo una palabra delante de otra, y por cada paso que doy añado otra palabra, como si por cada palabra que yo dijera fuese a cruzar otro espacio, una distancia que mi cuerpo ha de llenar al moverse por el espacio. Es un viaje a través del espacio, aun si no llego a ningún sitio, aun si termino en el mismo lugar donde comencé. Es un viaje a través del espacio, como si entrara y saliera de muchas ciudades, como si cruzara desiertos o el borde de un océano imaginario, donde cada pensamiento naufraga en las impiadosas olas de lo real.

xxPongo un pie delante del otro, y luego pongo ese otro pie delante del primero, que se ha convertido ahora en el otro y que volverá a convertirse en el primero. Camino entre estas cuatro paredes, y mientras esté aquí puedo ir adonde quiera. Puedo ir de un extremo al otro de la habitación y tocar una cualquiera de estas cuatro paredes, o incluso todas las paredes, una tras otra, del modo que yo quiera. Si me lo pide el cuerpo, puedo estar de pie en el centro del cuarto. Si me lo pide el cuerpo, puedo estar de pie en una cualquiera de las cuatro esquinas, y de este modo establezco contacto con dos paredes a un tiempo. De vez en cuando, dejo que los ojos recorran el techo y, cuando estoy agotado de tanto esfuerzo, dejo que el suelo acoja mi cuerpo. La luz que fluye a través de las ventanas nunca proyecta dos veces la misma sombra, y en cualquier instante dado me siento al borde de descubrir alguna verdad terrible, inimaginable. Ésos son momentos de gran alegría para mí.

xxEn algún lugar, se diría que invisible, y sin embargo más cercano a nosotros de lo que imaginamos (al fondo de la calle o en el barrio de al lado), alguien nace. En otro lugar, un coche acelera en mitad de la noche por una autopista vacía. Esa misma noche un hombre clavetea una tabla. De todo esto no sabemos nada. Una semilla se remueve invisible bajo la tierra y no sabemos nada. Las flores se marchitan, los edificios crecen, los niños lloran. Y, sin embargo, así y todo no sabemos nada.

xxSucede y, mientras sucede, nos olvidamos de dónde estábamos cuando comenzamos. Más tarde, cuando hayamos viajado a partir de este momento y cubierto la misma distancia que nos separa del comienzo, nos olvidaremos de dónde estamos ahora. Finalmente, todos volveremos al hogar y, si algunos de nosotros carecen de hogar, esto seguirá siendo cierto: que dejarán este lugar para ir adonde tengan que ir. Por poco que sea, la vida nos ha enseñado al menos una cosa: quienquiera que esté aquí ahora no estará aquí luego.

xxDedico estas palabras a las cosas de la vida que no comprendo, a todas y cada una de las cosas que mueren ante mis ojos. Dedico estas palabras a la imposibilidad de encontrar una palabra igual al silencio que se halla en mi interior.

xxAl principio, quería hablar de brazos y piernas, de saltos y caídas, de cuerpos que caen y giran, de vastos viajes por el espacio, de ciudades, de desiertos, de cordilleras que se extienden hasta donde la mirada alcanza. Poco a poco, sin embargo, mientras estas palabras comenzaron a imponérseme, lo que yo quería hacer pareció finalmente no tener importancia. De mala gana abandoné todas mis historias ingeniosas, todas mis aventuras en lugares lejanos, y comencé, lenta y dolorosamente, a vaciar mi mente. Ahora cuanto queda es vacío: un espacio, no importa cuán pequeño, en el que cualquier cosa que sucede puede suceder.

xxY no importa cuán pequeñas, todas y cada una de las posibilidades permanecen. Hasta un movimiento reducido a una aparente ausencia de movimiento. Un movimiento, por ejemplo, tan diminuto como el propio respirar, el movimiento hecho por el cuerpo cuando inhala y exhala aire. Una vez leí un libro de Peter Freuchen en el que el famoso explorador ártico describe cómo quedó atrapado por una ventisca en el norte de Groenlandia. Solo, consciente de que se le agotaban las provisiones, decidió construir un iglú y esperar a que la tormenta amainara. Fueron pasando días. Temeroso, ante todo, de que le atacaran los lobos ‒pues podía oírlos merodear hambrientos por el techo del iglú‒, tomó la decisión de salir periódicamente al exterior y cantar con todas sus fuerzas a fin de ahuyentarlos. Pero el viento soplaba ferozmente y, por muy alto o fuerte que cantara, sólo era capaz de oír el sonido del aire. Sin embargo, si éste era un problema serio, no menos grave era el problema planteado por el iglú. Pues Freuchen empezó a notar que los muros de su pequeño refugio se cerraban sobre él. Debido a las particulares condiciones climáticas que reinaban en el exterior, su aliento se congelaba literalmente en los muros, y con cada nuevo soplo los muros engordaban y el iglú empequeñecía, hasta que en cierto momento apenas quedó espacio para su cuerpo. No deja de ser aterrador imaginar que nuestro propio aliento puede enterrarnos en un ataúd de hielo. Aterradora situación, sí, y a mi juicio, más convincente que “El pozo y el péndulo” de Poe, por poner un ejemplo. Pues en este caso el hombre es el agente de su propia destrucción; más aún, el instrumento de su destrucción es precisamente aquello que necesita para mantenerse con vida. Pues es indudable que un hombre no puede vivir si no respira. Aunque, a la vez, si respira no vive. Curiosamente, no recuerdo cómo logró Freuchen escapar de aquella trampa. Pero, sobra decirlo, escapó. El título del libro es, si recuerdo bien, Arctic Adventure. Lleva muchos años descatalogado.

xxNada sucede. Y aun así, no es nada. Invocar cosas que jamás han sucedido es noble, pero qué dulce permanecer en el dominio del ojo desnudo.

xxSe reduce a esto: a que todo debería contar, a que todo debería ser parte del total, incluso aquello que no comprendo o que no puedo comprender. El deseo, por ejemplo, de destruir todo lo que he escrito hasta ahora. No por malestar ante lo inadecuado de estas palabras (aunque siga siendo una posibilidad evidente), sino más bien por la necesidad de recordarme a cada instante que las cosas no tienen por qué suceder de este modo, que siempre hay otra forma, ni mejor ni peor, de que las cosas tomen forma. En última instancia, me doy cuenta de que probablemente carezco de poder para influir en el resultado de la más mínima ocurrencia, sin embargo, y aun a pesar de mí mismo, en un acto de fe ciega, quiero asumir la responsabilidad de todo lo que suceda. Y de ahí este deseo, esta necesidad irresistible de tomar estos papeles y esparcirlos por el cuarto. O bien, de avanzar. O bien, de comenzar de nuevo. O bien, de avanzar, como si cada instante fuera el comienzo, como si cada palabra fuera el comienzo de otro silencio, de otra palabra más silenciosa que la anterior.

xxPapeles rotos. Un último cigarrillo antes de retirarme. La nieve cayendo sin fin en la noche invernal. Permanecer en el dominio del ojo desnudo, tan feliz como lo estoy ahora. y si esto es mucho pedir, entonces que se me otorgue su memoria, un modo de volver a este instante en la oscuridad nocturna que volverá a devorarme. No estar jamás en otro lugar que no sea éste. Y el vasto viaje sin fin a través del espacio. En cualquier lugar, como si todos y cada uno de los lugares estuvieran aquí. Y la nieve cayendo sin fin en la noche invernal.

 

 

 

Auster, Paul. Poesía completa (Trad. Jordi Doce). Barcelona; Ed. Seix barral, 2012.

 

LOS BOSQUES DE LA NOCHE

noviembre 10, 2013 Deja un comentario

Blake 2

 

 

A LA PRIMAVERA

¡Oh tú, la de los húmedos mechones, asomada
a las claras ventanas de la mañana, vuelve
tus angélicos ojos a occidente, a esta isla
que en coro tu venida saluda, oh Primavera!

Cuchichean los montes y los valles escuchan,
atentos. Anhelantes admiran nuestros ojos
tus brillantes doseles. Emerge, pues, y deja
que tus sagrados pasos visiten nuestro clima.

Ven sobre las colinas, deja que el viento bese
tus ropas perfumadas; permite que tu aliento
nos envuelva mañana y tarde; esparce perlas
sobre la tierra enferma, que por ti guarda luto.

Oh, atavía su cuerpo con tus hermosos dedos;
derrama dulces besos en su pecho; y emplaza
tu corona dorada en sus lánguidas sienes,
cuyas modestas trenzas en tu honor se anudaron.

 

 

 

“PEDÍ A UN LADRÓN…”

Pedí a un ladrón
que me robara una manzana;
entornó la mirada.

Pedí a una dama
que se abriera de piernas;
se hizo la digna y empezó a gritar.

Apenas me fui vino un ángel.
Guiñó un ojo al ladrón
y sonrió a la dama;

y, sin mediar palabra,
tomó una manzana del árbol,
y se benefició a la dama.

 

 

 

“LA ABSTINENCIA DISPERSA ARENA…”

La abstinencia dispersa arena
sobre el frescor ardiente de la piel.
Mas el deseo al fin gratificado
planta en el cuerpo frutos de vida y de belleza.

 

 

 

LA PREGUNTA CONTESTADA

¿Qué requiere de la mujer el hombre?
Las formas del deseo satisfecho.
¿Qué requiere del hombre la mujer?
Las formas del deseo satisfecho.

 

 

 

INSTRUCCIÓN ESPARTANA

“Acércate, hijo mío,
y cuéntame lo que allá ves.”
“Veo a un tonto enredado
en una trampa religiosa.”

 

 

 

RESPUESTA AL CURA

“¿Por qué no aprendes paz de las ovejas?”
“Porque no deseo que usted me esquile.”

 

 

 

EL TERRÓN Y LA PIEDRA

“Amor no busca complacerse
ni cuida jamás de sí mismo,
pues a otro entrega su paz, y erige
un Cielo en la desgracia del Infierno.”

Así cantó un Terrón de Arcilla
pisoteado por los bueyes,
mas una Piedra del arroyo
tejió un remedo de estos versos:

“Amor sólo desea complacerse
para ligar a otro a su placer,
se alegra de la confusión ajena,
y erige en el Cielo su oscuro Infierno.”

 

 

 

EL JARDÍN DEL AMOR

Fui al Jardín del Amor
y vi lo que jamás había visto:
en su centro se alzaba una capilla,
donde jugar solía entre la hierba.

Y sus verjas estaban atrancadas,
y en la puerta, ‘No harás’, grabado.
Entonces al Jardín volví los ojos,
donde siempre crecieran dulces flores,

y vi que estaba lleno de sepulcros,
y de lápidas en lugar de flores;
y negros sacerdotes sorteaban las tumbas
y envolvían con zarzas mi dicha y mi deseo.

 

 

 

LONDRES

Vago sin fin por las censadas calles
junto a la orilla del censado Támesis,
y en cada rostro que me mira advierto
señales de impotencia, de infortunio.

En cada grito humano,
en cada chillido infantil de miedo,
en cada voz, en cada prohibición,
escucho las cadenas forjadas por la mente.

Y escucho cómo el grito del deshollinador
hace palidecer las oscuras iglesias;
y el dolor del soldado infortunado
ensangrienta los muros de palacio.

Pero, al cabo, en las calles de medianoche escucho
cómo la maldición de la joven ramera
deseca el llanto del recién nacido,
y asola la carroza fúnebre de los novios.

 

 

 

“LERDO EL QUE QUIERE PRUEBAS…”

Lerdo el que quiere pruebas de lo que no percibe.
Y necio el que se afana en convencerlo.

 

 

 

“BIEN SABÉIS QUE NO SOY…”

Bien sabéis que no soy ningún héroe de Homero.
No premio al enemigo con gestos generosos.
Mi generosidad es para mis amigos,
que pueda responder sin falta a su amistad.
Quien con el enemigo es generoso
promueve sus asuntos, y se vuelve
enemigo y traidor de sus amigos.

 

 

 

“EL ÚNICO HOMBRE…”

El único hombre a quien conocí
que no me hizo vomitar
fue Fuseli, que era turco y judío,
por lo que, mis queridos cristianos, ¿cómo os va?

 

 

 

[LÍNEAS EXTRAÍDAS DE UNA CARTA A THOMAS BUTTS, 16 DE AGOSTO DE 1803]

Decid, ¿por qué he nacido, por qué, con otro rostro?
¿Por qué no me parezco al resto de mi raza?
Cuando miro, hay sorpresa; y, cuando hablo, ofendo;
Callado, me contengo, y pierdo a mis amigos.

Ya mi verso deshonro, mis dibujos desprecio,
mi persona degrado y mi humor esclavizo;
y es mi terror la pluma, el pincel mi vergüenza,
mis talentos entierro y mi fama se muere.

O poco o demasiado: así se me celebra;
Si me exalto, me envidian; si soy manso, me ultrajan.

 

 

 

Blake, William. Los bosques de la noche (Trad. Jordi Doce). Valencia; Ed. Pre-textos, 2001.

 

PAUL AUSTER

Auster

 

 

EXHUMACIÓN

xxxxx1

Junto con tus cenizas, las apenas
escritas, arrasando
la oda, las raíces instigadas, el ojo
extranjero; con mano idiota te arrastraron
a la ciudad, te ataron
a este nudo de jergas
y no te dieron nada. Tu tinta ha aprendido
la violencia del muro. Desterrado,
pero siempre en el corazón
de este silencio solidario, pules las piedras
de tierra invisible y allanas tu lugar
entre los lobos. Cada sílaba
es obra del sabojate.

 

 


xxxxx22

Los muertos siguen muriendo: y en ellos
los vivos. Todo el espacio,
y los ojos, acosados
por frágiles herramientas, confinados
a sus hábitos.
Respirar es aceptar
esta carencia de aire, el único aliento,
rastreado en las fisuras
de la memoria, en el lapso que divide
este idioma hecho de odios, sin el cual la tierra
habría otorgado un augurio más intenso
para nivelar los huertos
de piedra. Ni siquiera
el silencio me persigue.

 

 


xxxxx23

Inmune al gris hambriento
de la niebla, fue el odio (el odio,
pronunciado mañana y tarde en el alero)
quien te mantuvo cerca. Sabíamos
que sólo la ebriedad
había hecho al sol
arrastrarse por las persianas.
Sabíamos que un vacío
más hondo aún
era construido por gaviotas
que hurgaban en sus propios gritos. Sabíamos
que sabían
que aterrizar era espejismo.
Y que esperaba,
desde la hora primera en que
yo me había acercado a ti.
Mi piel, estremeciéndose en la luz.
La luz, hecha pedazos a mi tacto.

 

 

 

SUR

Tallado hasta ser blanco: el corazón
de bronce y la forma celeste
de nuestro invierno
gradual.

No lo olvides,
mi ser libre de sueños: yo también
vine a este mundo antes
que la nieve.

 

 

 

Auster, Paul. Poesía completa (Trad. Jordi Doce). Barcelona; Ed. Seix barral, 2012.

 

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más