Archivo

Posts Tagged ‘jesús lópez pacheco’

COLISEO

.

COLISEO

Coliseo,
xxxxxxxno vengo a ti como a un museo.
Yo no soy un ocioso papanatas cualquiera.
Nuestro encuentro
xxxxxxxxxxxxxxxxes el encuentro de dos viejos amigos,
de dos viejos enemigos,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxColiseo.
Mi fin has esperado en vano.
He vuelto,
xxxxxxxxxolvidado por ti,
como a un lugar
xxxxxxxxxxxxxxxdonde hubiera matado mil veces
y donde mil veces hubiera muerto.
Me acariciaban tus leones con sus garras,
peligrosa caricia.
Dale al gladiador,
xxxxxxxxxxxxxxxxlo que es del gladiador,
Coliseo,
xxxxxxxen todos los tiempos.
Orgulloso y cansado,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxtú querías
que por nada
xxxxxxxxxxxxy para nada
yo muriera en la arena bellamente,
pero nadie muere bellamente.
Y cuando,
xxxxxxxxxsin sentir ya las lanzas,
yo caía,
xxxxxxxmuerto como una fiera,
señalando
xxxxxxxxxcon el dedo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxhacia arriba,
me parecía que estaba señalando
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxhacia abajo.
He vuelto como la venganza.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxY no hay venganza más temible.
No lo esperabas, Coliseo.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¡Tiembla, Coliseo!
Y he venido, no de día,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsino en la noche profunda,
cuando duermen todos tus guías,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlos granujas,
y en torno sólo se percibe la orina de los perros,
y sólo hay latas
xxxxxxxxxxxxxxy ladrillos rotos.
Pero tú puedes lanzar gritos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy rugidos,
en mi cuerpo
xxxxxxxxxxxxse mueven
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlas lanzas,
los restos de las garras,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxlos restos de las pasiones…
De nuevo, entre el crujir de los huesos cristianos,
oigo crujir los dulces entre los dientes de los niños de las tribunas…
Coliseo…
xxxxxxxx¿no estás acostumbrado ya a tales diversiones?
¿Qué me vas a enseñar hoy,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxColiseo?
Buscan las ratas sin ser molestadas
en el reino de la noche y las ruinas.
Pederastas empolvados
se abrazan junto a la salida de los leones.
Y donde huele a asesinatos,
en la tierra donde están mis huesos blancos,
una ramera, diligentemente,
se agacha.
En el lugar donde nosotros, los gladiadores,
parecíamos míseros, desdichados,
un tipo mira a los rostros diciéndoles:
«Heroína… ¿Quién quiere heroína?»
Acepta,
xxxxxxxColiseo,
xxxxxxxxxxxxxxsin rechistar
esta venganza
xxxxxxxxxxxxxy no te quejes de la suerte.
A todo lo que está basado en la sangre
acaba por faltarle la sangre.
Pero te diré,
xxxxxxxxxxxColiseo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxsin ironía,
que el miedo a veces me hiela.
Solo aparentemente no hay Nerones
en nuestro mundo,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxverdadero Coliseo también.
Con naturalidad, se desintegran los átomos,
la inmensidad de las estrellas ya se alcanza,
pero aún sigue el mundo dividido
en espectadores
xxxxxxxxxxxxxxxy gladiadores.
No ofenderé a los gladiadores:
toda mi piel y todas mis entrañas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsufren por ellos.
Pero a los espectadores, los odio.
En cada espectador
xxxxxxxxxxxxxxxxxxhay un Nerón.
Instigadores,
xxxxxxxxxxxvociferantes,
incitáis desvergonzadamente.
Sin duda os gustaría
xxxxxxxxxxxxxxxxxxque nosotros, los gladiadores,
nos matáramos siempre unos a otros.
Los que instigáis
xxxxxxxxxxxxxxxgritando
desde vuestros cómodos puestos,
nos animáis
xxxxxxxxxxxpara que no desmayemos,
para que nos lancemos bellamente contra las lanzas.
Yo maldigo los gestos de Nerón.
Pero oídme,
xxxxxxxxxxcanallas:
en el mundo hay verdugos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy víctimas,
pero también
xxxxxxxxxxxxhay luchadores.
Hambriento de fraternidad,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtropezando,
vago
xxxxpor los siglos,
y en mis sueños de gladiador
veo a un nuevo Espartaco.
Estoy en la arena del escenario,
ante la sala
xxxxxxxxxxque hierve como el infierno.
Estoy extenuado,
xxxxxxxxxxxxxxxdeshecho,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxherido,
pero no caigo.
xxxxxxxxxxxxxxNo me perdonarán.
Las fauces de un león me esperan
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxatronando.
Todo el teatro ruge entre sus garras.
Me lanzan preguntas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo venablos.
Y mi único escudo
xxxxxxxxxxxxxxxxes la piel.
¡Coliseo,
xxxxxxxaplaude,
xxxxxxxxxxxxxxmira!
¡Maldito seas,
xxxxxxxxxxxxverdugo Coliseo!
¡Y
xxgracias por tu lección!
Entre los gritos y chillidos
alzo sobre ti
xxxxxxxxxxxmi mano vengadora
y, sin piedad,
xxxxxxxxxxxxhacia abajo señalo con un dedo…

.

.

.

.

Evtuchenko, Evgueni. Entre la ciudad sí y la ciudad no (Trad. Jesús López Pacheco). Madrid; Alianza editorial, 1968.

.

ASÍ SE FUE EDITH PIAF

.

ASÍ SE FUE EDITH PIAF

París ante nosotros, una sala y, en ella,
un ser haciendo gracias y moviendo el trasero
que el arte desterró una hora con sus saltos.
Todo esto era el complemento de Edith Piaf.

De repente entró ella, semejante
de una forma increíble a un tosco ídolo,
lo mismo que si entrara la tragedia cansada,
confundiendo las puertas, en un alegre sketch.

Y sobre aquella algarabía de feria
se elevó pálida, sin fuerzas, como
un mochuelo con los ojos enfermos
y torpe por sus alas destrozadas.

Raquítica y pequeña, mal pintada,
su tos disimulando, más muerta que viva,
se mantenía en medio de la época
sosteniéndose apenas sobre sus pobres piernas.

Nos miraba lo mismo que si mirara al Sena
y parecía a punto de arrojarse.
Sentí deseos de subir al escenario
para evitar que se tirara al agua.

Pero, a un gesto preciso de su mano arrugada,
la orquesta comenzó… Ella avanzó
hasta el borde… Irguiéndose increíblemente,
temblando, recogió su espalda, recogió la música.

Y comenzó a cantar, igual que si volara,
cayendo, separándose de sus ojos, que pesaban más
que el cuerpo destrozado por los cirujanos,
emitiendo ronquidos, revolviéndose ante nosotros.

Su cuerpo volaba, sollozaba, se carcajeaba,
susurraba como el delirio de la hierba en el bosque de Bolonia,
resonaba como un carro en Sint-Germain,
aullaba como una sirena. Esta era Edith Piaf.

En ella se mezclaban toques de rebato, chaparrones, cañonazos,
juramentos, gemidos, voces de sombras…
Como gigantes con una liliputiense, antes
habíamos sido, sin querer, bondadosos con ella.

Pero de su garganta manaba dolor, fe,
salían de su garganta estrellas y campanas.
Y ella en sus manos nos cogía jugando
igual que un gigante a pobres Gulliver.

Pero en ella, auténtica actriz, lo más importante
era que, a pesar de la muerte cercana,
salían de su garganta nuevos artistas
dejando en la garganta nudos de lágrimas.

Retumbaba Edith Piaf, al salir de la escena,
profetizándonos con frenesí.
El mochuelo cantaba igual que cantaría una quimera
caída al escenario desde Notre-Dame.

.

.

.

.

Evtuchenko, Evgueni. Entre la ciudad sí y la ciudad no (Trad. Jesús López Pacheco). Madrid; Alianza editorial, 1968.

.

BALADA DE LAS FOCAS

.

Duerme papá foca como un lumpen
y mamá foca adora a su hijito:
como si fuera un caramelo,
lleva en sus dientes un pececito
a su foquita de ojos castaños
a la que llama «Mocosita».

¡Ah, focas semejantes a niños!
Podríais vivir en este mundo tranquilas,
pero en el programa comercial
ya hace mucho que fuisteis incluidas.
Y no saben las mamás focas
que hay cables telegráficos
volando de Moscú a nuestro barco.

Y que, ahora, en un lugar de Boston,
en una gran subasta de pieles,
hay un comerciante radiante
extendiendo cheques cordialmente
y exclamando: «¡Paz y amistad!
¡Paz y russian foca!»

Para que una dama
delgada como un palo
pueda envolver con pieles sus huesos,
alguien de rostro importante
por el morse nos envía
órdenes que se clavan en los sesos.

¡Ah, focas! Os amamos,
pero os golpeamos con porras
porque el país lo exige.
Os pegamos en los ojos con saña
porque sois divisas, oh focas,
y las divisas nos hacen falta.

Lloran y lloran las focas,
a sus hijos protegen bajo la panza,
pero no les podemos tener lástima.
Y otra vez les pegamos con las porras.
Lamiendo nuestras botas,
nos miran suplicantes los ojos de las focas.

Lloran y lloran las focas…
Si hiciéramos el mundo otra vez
(pero es, al parecer, algo imposible),
¡ah, cómo os amaríamos, focas!
No os pegaríamos nunca, focas.
Os invitaríamos a vodka
y jugaríamos al dominó con vosotras.

¡Todo ha ido bien! ¡Doblamos el plan!
Nos felicitarán en nuestro gremio.
¿Por qué estás tan triste como un arenque?
¡Con dinero no hay nunca tristeza!
Con tu sueldo te podrás comprar
el mejor de los televisores.
¡Que te levante el ánimo el partido
de fútbol que se juega hoy en Madrid!

Pero con pena amarga,
borracho, a tu mujer,
le alzas la mano, amenazándola,
y tus nervios no pueden ya aguantar…
Y tiemblas, porque sus ojos suplicantes
te miran como los ojos de una foca.

.

.

.

.

Evtuchenko, Evgueni. Entre la ciudad sí y la ciudad no (Trad. Jesús López Pacheco). Madrid; Alianza editorial, 1968.

.

Daftar Harga Mobil Bekas

Literatura, música y algún vicio más

El lenguaje de los puños

Literatura, música y algún vicio más

Hankover (Resaca)

Literatura, música y algún vicio más

PlanetaImaginario

Literatura, música y algún vicio más

El blog tardío de Elena Román

Literatura, música y algún vicio más

Del verso y lo adverso 9.0

Literatura, música y algún vicio más

DiazPimienta.com

Literatura, música y algún vicio más

El alma disponible

Literatura, música y algún vicio más

Vicente Luis Mora. Diario de Lecturas

Literatura, música y algún vicio más

Las ocasiones

Literatura, música y algún vicio más

AJUSTES Y OTRAS CUENTAS

Literatura, música y algún vicio más

RUA DOS ANJOS PRETOS

Blog de Ángel Gómez Espada

PERIFERIA ÜBER ALLES

Literatura, música y algún vicio más

PERROS EN LA PLAYA

Literatura, música y algún vicio más

Funámbulo Ciego

Literatura, música y algún vicio más

pequeña caja de tormentas

Literatura, música y algún vicio más

salón de los pasos perdidos

Literatura, música y algún vicio más

el interior del vértigo

Literatura, música y algún vicio más

Luna Miguel

Literatura, música y algún vicio más

VIA SOLE

Literatura, música y algún vicio más

El transbordador

Literatura, música y algún vicio más

naide

Literatura, música y algún vicio más

SOLIPSISTAS DEL MUNDO

Literatura, música y algún vicio más

MANUEL VILAS

Literatura, música y algún vicio más

El fin de las siestas

Literatura, música y algún vicio más

Escrito en el viento

Literatura, música y algún vicio más

un cántico cuántico

Literatura, música y algún vicio más

Peripatetismos2.0

Literatura, música y algún vicio más

Hache

Literatura, música y algún vicio más