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Posts Tagged ‘jesús aguado’

LOS POEMAS DE VIKRAM BABU

 

Como aquel que pretende
no perder de sí mismo ni las huellas
y siempre va con pala
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy las recoje
y las mete en un saco
y luego guarda el saco entre otros muchos
colmando poco a poco
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsu minúscula casa.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿tú también?

 

 

 

 

Como el que ciega un pozo con pedruscos
y además lo envenena
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon animales muertos
y utiliza su cubo como leña
para hacerse chapatis
y luego clama al cielo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpor dejarlo sin agua
y se muere de sed.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿eres así?

 

 

 

 

Como el que se emborracha con su yo
y, perdido el sentido
xxxxxxxxxxxxxxxxxxdespués de muchos tragos,
a todo llama yo,
a una serpiente, al polvo, a sus sandalias,
al vendedor de dal y al Soberano,
a la estatua de Durga
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxy hasta a la misma Durga,

a todo llama yo tambaleándose,
sordomudo funámbulo
que acabará aplastando
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsu yo contra el yo-suelo.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿cuánto bebes?

 

 

 

 

Como aquel que vadea
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel río vigilante
por miedo al cocodrilo
pero luego prepara
su lecho en la guarida del león.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿no es estúpido?

 

 

 

 

Como aquel que practica
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel sitar largos años
en casa de un maestro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde gran reputación
y cuando al fin consigue el grado máximo
rompe el sitar e intenta
dar conciertos de tabla
tocar la flauta o ser un vocalista
y aún le queda asombro suficiente
cuando le tiran piedras,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxle abuchean
y lo peor de todo:
cuando llaman farsante a su maestro
y le expulsan del pueblo para siempre.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿a qué vienes?

 

 

 

 

Como el que escribe cartas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde amor en una acequia
y a una nube-cartero las confía
y se oscurece el sol cuando su amante
le dice que ella nunca ha recibido
ninguna carta suya
y se instala la duda entre los dos
y aumenta como grieta en la pared
y el mes de los monzones
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse matan mutuamente.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿es eso amor?

 

 

 

 

Como aquel que repite
la palabra elefante sin descanso
millones y millones de veces,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmuchos días
sin apenas comer,
la palabra elefante,
xxxxxxxxxxxxxxxxxla palabra elefante.

Al final ya no sabe lo que dice
y, aunque le llama Dios a esta ignorancia
y le visita el éxtasis
y talla toscamente exvotos de elefante
y viajan desde lejos a postrarse a sus pies,
un día paseando por el bosque
se cruza un elefante verdadero
y se queda parado buscando en su memoria
y antes de que recuerde
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxqué es aquello que ve
le tumba el elefante de un trompazo
y le cubre de estiércol
y se muere el maestro
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxde vergüenza allí mismo.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿no es gracioso?

 

 

 

 

Como el rey que construye un palacio de vidrio,
los muros, las estancias transparentes,
no hay secretos, pues todo
está bien a la vista para todos,
y al principio era un juego pero luego
el rey se siente incómodo
y en vez de hacerlo opaco con cortinas
o muros interiores,
xxxxxxxxxxxxxxxxxcualquier cosa,
ordena vaciar los ojos de sus súbditos.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿eres así?

 

 

 

 

Como hormigas en fila:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun yo que se disgrega
necesita encontrar un agujero,
una envoltura,
xxxxxxxxxxxxxun nombre,
esto que tan ufanos denominamos mundo.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿tú también?

 

 

 

 

Como aquel que lanzaba su caña hacia una charca
pintada sobre el suelo
y no obtenía peces pero siempre
pescaba algún devoto
dispuesto a rellenarle
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxsu cuenco de comida.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿eres así?

 

 

 

 

Como quien lleva el Ganges de pañuelo en el hombro,
y el tilak de su frente es Varanasi,
y en las piras ardientes de sus ojos
se queman sus deseos,
y sus pies son los Vedas,

mas cuando duerme
xxxxxxxxxxxxxxxxxxse levanta sonámbulo
y acuchilla a las vacas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxy viola a las mujeres
y asuela los graneros.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿eres así?

 

 

 

 

Como el que pinta yantras
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen todos los umbrales de su hogar
mas no en el corazón.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿tú también?

 

 

 

 

Como el que anuda alfombras
y un instante de un día se descentra
y, cuando vuelve en sí,
ya forma parte de la alfombra, está
entretejido en ella
debajo de una rama
xxxxxxxxxxxxxxxxxxdel árbol de la vida,
prisionero en la trama de una alfombra
por un descuido tonto,

y el resto de la gente
alabará sin duda el resultado
mas sin duda también le pisarán
hasta que se desgaste,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse deshilache y quede
a nada reducido.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿estás atento?

 

 

 

 

Como el hoyo en la arena que excavaran
las manitas de un niño,
que no es igual que el túnel
de un topo,
xxxxxxxxxxni es igual que los cimientos
de un palacio que mil obreros abren,
ni es iguala a la angustia (ese agujero
que a bocados ensancha la diosa de la noche),
ni es igual a la herida de una flecha.

De todos esos pozos
sólo en uno te puedes derramar
(el río de la vida desbordando tu cuerpo)
sin perder ni una gota,
sin conservar tampoco ni una gota.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿sabes cuál?

 

 

 

 

Como un año de fuerte sequía que provoca
una hambruna.
xxxxxxxxxxxxxxLos muertos
se hacinan en las calles y en las piras.
Por un grano de arroz se matan los hermanos.
Los búfalos se dejan morir en las cunetas
y los monos se beben su sangre a dentelladas.

Y los dioses, ajenos a tamaño desastre
(en sus altares nunca falta leche o guirnaldas),
se juegan los monzones a los dados.

La hambruna pasará,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxy seguirán los dioses
ociosos y lejanos como globos
que una niña soltara descuidada.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿y si nos los comemos?

 

 

 

 

Como un carro sin ruedas,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo un tigre sin dientes,
como una casa en ruinas,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo una cesta rota:
los adultos se burlan pero los niños juegan.

Como el mundo y la vida,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo el Ser y los santos,
en tiempos como éstos de descomposición:
su utilidad la entienden
los que apenas acaban de nacer,
los que juegan según las reglas de lo eterno
y todavía no según las reglas
de los hombres,
xxxxxxxxxxxxxxxpor sabios que hayan sido.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿qué edad tienes?

 

 

 

 

Como el que logra hacer que le obedezcan
un rebaño de ideas
y las pone a pastar en un tratado.
Y al poco tiempo crecen
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy derriban las cercas
y asaltan los tratados colindantes.
Y cada vez son más,
más fuertes y mejor organizadas:
inundan bibliotecas enteras,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy doctrinas,
y el cerebro de muchos eruditos.
No paran de comer, son insaciables.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPronto
el Universo entero es un establo
donde todos vivimos prisioneros
excepto las ideas,
xxxxxxxxxxxxxxxxrebaño en estampida
del que la misma nada no está a salvo.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿quién las para?

 

 

 

 

Como esas caravanas que van por el desierto
y sólo se detienen a ofrecer
sus mercancías
xxxxxxxxxxxxxxen los espejismos.

Y qué raro:
xxxxxxxxxxobtienen
gran rentabilidad.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿qué llevan sus camellos?

 

 

 

 

Como aquel que construye una escalera
con humo de un incendio.
Peldaños, pasamanos:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtodo es humo.

Va al mercado a venderla.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPero nadie
se atreve a dar ni un paso:
tienen miedo a caerse si al hacerlo
de pronto se disipa.
A alguien que fuera de humo le vendría
perfecta esta escalera:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa alguien ya muerto,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa un loco,
a un ermitaño,
xxxxxxxxxxxxxa un dios,
a una de esas montañas aburridas
que sueñan con bajar al animoso valle,
a cualquiera que lleve cien años ayunando.

(Del humo de un incendio fabricó la escalera
que ascienden y descienden
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsus ojos cuando miran,
sus manos cuando tocan,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsu boca cuando come,
Su espalda cuando duerme
y sus palabras siempre,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcuando habla o cuando calla.)

Y ya todos se han ido del mercado.
Y brilla la escalera en medio del vacío,
tremolando en la noche.
Y llega entonces Nadie y se la compra,
y Nadie se la compra.

Vikram Babu pregunta:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxx¿cuánto pides?

 

 

 

Aguado, Jesús. Los poemas de Vikram Babu. Madrid; Ed. Hiperión, 2000.

 

DE LO QUE NOS LLEVARÍAMOS A UNA ISLA DESIERTA PRECEDIDO DE LAS DISTINTAS ACEPCIONES DE LA EXPRESIÓN «ISLA DESIERTA» ASÍ COMO DE OTRAS CONSIDERACIONES COMPLEMENTARIAS, TODO ELLO ESCRITO EN HOMENAJE A MIS AMIGOS DE LA TERTULIA DEL CAFÉ «PUERTA OSCURA»

 

Isla desierta: dícese,
pues el placer es hijo del océano
y de una guillotina,
del cementerio de las manos;
de las cabinas de teléfonos que se tragan los duros;
de esa modalidad del odio
que es buscar la verdad a toda costa;
de aquel que a cada cuerpo, para verse a sí mismo,
aplícale una capa de azogue, transformando
un cristal transparente en un espejo,
prefiriendo al relámpago del mundo
la chispa de su rostro, al laberinto de otra vida
la bien señalizada vereda de la propia,
al abismo fatal de la sabiduría
la planta baja del conocimiento;
y dícese también
del hecho de beber un vaso de ginebra
acodado en un barco que naufraga
y, mientras todos corren para ponerse a salvo,
uno pensar: «¿Tendrá
Neptuno una bodega mínimamente digna?»

 

 

 

 

REME se llevaría .una .campana .de .bronce .grande .como la de
una catedral. Se las ingeniaría .con .poleas .hechas de bambú y
con lianas para colgarla de un saliente rocoso y, cuando quisiera
cambiar .su .ubicación, de .troncos .talados .y .podados. Poco a
poco todo el lugar .se .iría .poblando .de .un .sonido poderoso y
melancólico. El golpear constante .del badajo contra las paredes
interiores de la campana impregnaría cada rincón de vibraciones,
y cada playa o bosque o colina .sería un diapasón .a los que, con
el .tiempo, .acudirían .los .dioses para .afinar .sus .instrumentos.
Estos pondrían .a .punto .sus .flautas, sus .arpas, sus .tambores
y .sus .cuerdas .vocales .y .luego .se .reintegrarían a la orquesta
celestial, a cuyo son, como .es .sabido, bailan todas las criaturas.
Agradecidos .de .poder .hacerlo .al fin en algún lugar de la Tierra
y, así, restituir la armonía universal, le darían a la isla el estatuto
de templo y a Reme .el .de .sacerdotisa. Además, y .para que no
tuviera que distraerse de sus funciones religiosas con actividades
banales, le construirían .una .casa .de luz y le harían llegar todos
los días una buena .ración .de .ambrosía. Pero muy pronto Reme
descubriría tres cosas: que .el .concierto .divino era monótono y
que .los .mismos .dioses .eran unos engreídos insufribles; que la
casa .de .luz .le .impedía .dormir, .y .que .la .ambrosía, por muy
manjar que estuviera reputado ser, .sabía .insípido .y .apenas le
permitía .recuperar .las .energías .consumidas en hacer sonar la
campana .tantas .horas .al .día. Por .consiguiente, xno xtardaría
mucho en .decidirse .a .descolgarla y a colocarla del revés sobre
la arena. La .isla .iría .perdiendo .sus .vibraciones .y .los .dioses,
decepcionados, la .abandonarían .retirándole .los .cargos. Reme,
entonces, .escucharía .con .deleite xel xguirigay .de .la .vida, se
atracaría .de .frutas xy .de .coquinas xy .de .otras .maravillas .y
dormiría a pierna suelta en el interior .acolchado por hojas secas
de la campana.

 

 

 

Aguado, Jesús. Libro de homenajes. Madrid; Ed. Hiperión, 1993.

 

HOMENAJES INDIOS & EL NOMBRE DE DIOS. KRISHNA

 

HOMENAJES INDIOS

AMARU

Mi amada es tejedora de guirnaldas,
yo transporto viajeros de una orilla a otra orilla.
Los canastos de flores la rodean
como el agua golosa que bandea mi barca:
sus manos son fragantes, las mías tienen callos,
mis ojos son del río, los suyos de la tierra.
Cumplida la jornada nos vemos a escondidas
y yo tejo guirnaldas en sus nalgas y pechos
mientras ella, barquera,
empuja con la pértiga mi cuerpo hacia la aurora:
mis manos son fragantes, las suyas tienen callos,
sus ojos son del río, los míos de la tierra:
ambos somos el otro y este mundo es el cielo.

 

 

KALIDASA

Cuando desato el nudo
que ciñe su vestido a su cadera
y el cuerpo de mi amada resplandece
deslumbrándolo todo,
la llama de la lámpara y los blancos nenúfares
y la luz de la luna y la seda y el lino,
turbados de repente por hallarse desnudos delante de nosotros,
arrojan un puñado de sombra sobre ella
intentando, sin éxito, apagarla.

 

 

BASAVANNA

A veces soy mujer y otras un hombre.
Cuando me llama el agua de tu cuerpo
y me sumerjo en él
y tus dedos que fluyen me tañen como a cítara,
soy tu esposa.
Mas cuando el viento azota tu espalda o te fustigan
los guerreros del sol,
me encrespo junto a ti para luchar
como un tigre de roca y de bambú.

Por tu amor,
oh Señor de los Ríos que Confluyen,
a veces soy mujer y otras hombre.

 

 

VASUDEVA NAIDU

Soy tu arquero, Señor de la Tristeza,
mas mi carcaj está vacío.
Dame flechas de fuego, de bambú, de magnolias
para poderte defender cuando llegue el momento.

«Cuando llegue el momento», Le escuché,
«las flechas que no tienes defenderán mejor
a este Señor de la Tristeza.
Mira bien tu carcaj: está repleto».

 

 

 

 

EL NOMBRE DE DIOS. KRISHNA

The theophany of the child Krishna expresses the nature of the divine as
unconditioned. God, like the child (in this case, as a child), belongs to a world
that is not bound by social and moral convention, a world where fullness
and bounty make work superflous. For the divine to become embodied
as a child is eminently suitable, for they behave in similar ways. Each belongs
to a joyous realm of energetic, aimless, erratic activity that is pointless, yet
significant: pointless, but at the same time imaginative and rich, and therefore
creative. In play the mind can go wild; the imagination is set free to conjure
and conquer. With the world of necessity left behind, the imagination takes
over, eagerly populating a world that knows no limits whatsoever. So it is
with the play of children, and so it is with the activity of the gods.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDavid R. Kinsley

jugar ése es tu nombre y me has creado
por capricho por nada para hacerme
una broma jugar ése es el nombre
que le has puesto a mis manos y a mis ojos
desde que sé que nada es importante
que es lo mismo que palpe o que contemple
con manos y con ojos de asesino
que de amante o de nube que les crea
cuando dicen que existes o que no
que aspire a ser perfecto o me destruya
que me ponga a escribir este poema
o acariciar la suave piel de un búfalo
es igual que te escupa o que te bese
no hay reglas en mi amor me has enseñado
a que no hay diferencia entre abrazarte
o reírme de ti y proclamar
tu muerte siempre juegas con nosotros
no dejas de crearnos cada instante
te inventas una forma de gozarnos
jugar ése es tu nombre ése es el nombre
que alguna vez quisiera merecerme
el nombre de las olas de los pájaros
de la palabra cuerpo de las ramas
que el vendaval enreda y acaricia
de los tambores y la muerte yo
quisiera merecerme que jugaras
conmigo que me amaras hasta el punto
de arrancarme los brazos y las piernas
de masticar mis ojos de romperme
los huesos de la espalda de aplastarme
la granada del sexo que tu amor
me dividiera y fragmentara como
el amor de los niños que lo rompe
todo que lo desarma todo siempre
jugar ése es tu nombre ése es tu nombre
cuando me abrasa el sol y una bandada
de cuervos desenlaza nuestros cuerpos
cuando dibujas remolinos simas
en nuestra geografía si moldeas
en mi mente de barro los fantasmas
que me arrastran consigo hacia otros mundos
y dudas en dejarme en ellos darme
el don de la locura siempre encuentras
relaciones extrañas en las cosas
colores imposibles ritmos nuevos
sentimientos que nunca sensaciones
haces falsas las leyes de los hombres
y te burlas de nuestra seriedad
prefieres al que juega consigo y como tú
se llama el salto aleve
de una ardilla el aullido de los lobos
cuando la luna llena la montaña
que ruge el planear de la gaviota
el suicidio feliz de los cetáceos
un hombre juega a ser un hombre y luego
la luz que riela sobre el mar de pronto
sospecha que te encuentras prisionero
en la piedra de arena y dedica
su vida a rescatarte jugar ése
podría ser tu nombre si tuvieras
alguno

 

 

 

Aguado, Jesús. Libro de homenajes. Madrid; Ed. Hiperión, 1993.

 

LIBRO DE HOMENAJES

 

INTROITO

Una cierta afición por la distancia
me define. Alejo todo
—o se aleja, no sé— para verlo en conjunto.
Quien fragmenta asesina (peor: se queda solo).
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMis abrazos
son mensajes escritos con banderas
en el aire del mar: se desvanecen
más en los ojos que en el cuerpo.
Mis besos son arpones
que arrojo a una ballena fugitiva.

Sé que todo se aleja, sin embargo,
para entregar su plenitud (¿o su divinidad?),
que una cierta distancia es necesaria
para crear el mundo a cada instante.
Sin esta certidumbre, ¿cómo escribir?
¿Para qué ser si no se asume esta tarea?

Mis caricias son débiles
porque no te las hago con las manos:
es el mar quien las hace,
el infinito puesto entre nosotros.

 

 

 

 

xxxxxxEL TIEMPO Y LA ETERNIDAD.
LECTURA DE ANANDA COOMOROSWAMY

xxxxxIII

Basta apilar briznas resecas, ramas y troncos para quemar el tiempo.
Si quemas las pavesas y las mismas cenizas
y luego quemas el rastro de este fuego en el aire y tu piel
y quemas tu memoria del fuego y todavía quemas todos
los fuegos sucesivos hasta llegar al último, a aquel que ya no es hijo
del fuego, habrás quemado lo que fuiste y serás y habrás llegado
al fin a lo que eres:
una llama apagada, inextinguible.

 

 

 

 

VARIACIONES SOBRE LA TRISTEZA

xxxxxII

Lo que he soñado es hielo derretido, agua bebida por el fuego,
las cenizas del viento que el crepúsculo esparce. Nadie venga
a contemplarse en el espejo de mis manos si no
quiere soñar consigo como un enorme hueco, como una sima a la que nada
se asoma, ni siquiera el silencio o la noche.

Antes era iceberg en medio del océano: quienes a mí venían
lo hacían para abrir en dos el casco de su nave
y conmover mi mole gigantesca con un choque frontal que estremeciese
sin destrozar mi mundo. Entonces era yo
y era fuerte y distinto.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAhora ya no existen diferencias
entre el barco y el mar y el marinero: todo vive abrazándose,
modelando el vacío donde acaban los sueños anegados,
confundidos los unos con los otros,
formando un solo sueño en realidad: el sueño del vacío
que, como un don, le llega al hombre alguna vez
cuando decide no nombrar su estado de infinita tristeza
y la habita, la habita simplemente.

 

 

xxxxxIII

No sirve lo que fui. Lo que no he sido,
eso es lo importante, es ahí donde tengo que buscar,
donde juntos, tristeza, tenemos que buscar.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMi pasado no existe
de tanto no quererlo. Es de los otros, mas no mío. No reluce ni sabe
cegar como las cosas que viven en la nada.

Mas no es fácil volver sobre mis pasos para encontrar
los labios no besados, los cuerpos no elegidos —no para poseerlos:
para darlos también y volverme tan pobre que ni la muerte sepa
qué hacer para matarme.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLo que no he sido y se me escapa,
como las llamas en el bosque,
es lo que soy,
lo que tengo y aún no puedo dar
al aire, al fuego, al agua y a la tierra.

 

 

xxxxxVII

Mi vida tiene un centro cuyo nombre es naufragio.
isla de agua rodeada de tierra,
este centro me pide que a sus olas arroje cada cosa que miro,
lo que pesa y gravita, las rocas y los astros, todo yo,
que me asomo a mi centro para verme
y sólo veo la ceguera.
Pero también mi centro tiene un centro: se llama luz ardiente.
Remolino de fuego circundado de agua,
el centro de mi centro aguarda la total extenuación,
el naufragio absoluto de todo lo que he sido,
para entonces devolverme los ojos, que verá sin dejar de estar ciegos.

Mas me asusta no ver desde el fondo del agua
y me aterra mirar lo que el fuego consume.
¿Cómo podré alcanzar el centro de mi centro
si estoy encadenado al cuerpo de mi amada, a los bosques
y al aire que respiro?

Mi vida tiene un nombre cuyo centro es tristeza.

 

 

xxxxxXI

Definición de la tristeza:

los árboles no comen de mi mano
como las palomas.

 

 

 

 

LAS LETANÍAS DE SATÁN. BAUDELAIRE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxÔ Satan, prends pitié de ma longue misère!
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCh. Baudelaire

Tú que fuiste expulsado por desear que Dios
también tuviera un cuerpo, por soñarle unos labios
y no sólo una voz que dicta obligaciones,
por ponerle una boca mordedora, una lengua
ansiosa de otra lengua, un cuello peligroso,
unos muslos feroces como estrellas fugaces,
por pensar que podría ordenar la existencia
como un abrazo eterno y no como una espada,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que al caer quebraste los tarros de perfume
y las capas de hielo que recubrían todo,
que alzaste una cabaña de fuego en cada mano,
esa hoguera habitable que llamamos placer,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que inventaste el tedio y el asa de las tazas,
el verso alejandrino y los pueblos caníbales,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que estudias paciente la faz de los canallas
y caminas sus surcos con pasión de erudito,
que lames al leproso y al helado de kiwi
con idéntica gula pues ambos son metáforas
de la decrepitud, que coleccionas barro,
callejones, bombillas fundidas, desertores,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que todo lo trizas porque sólo disfrutas
con los rompecabezas, que haces del mundo un puzzle
y barajas las piezas para que Dios se líe
y no sepa qué pinta un adulterio al lado
de un mamut, un cerezo entre el ser y la nada,
la soledad de un niño junto a la ley de Newton,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que eres de una estirpe producto de una cópula
sostenida en la ciénaga entre el ojo de Dios
y una manada de rinocerontes, hijo
del rapto y violación sufridos por lo eterno
a manos de esa banda, los minutos, que asuelan
con sus motos los barrios celestiales, mi hermano,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que acudes a mí cuando mi voz restalla
y el mundo avanza un paso como yunta de bueyes,
porque juntos aramos la palabra universo,
esa tierra baldía sembrada de puñales,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Tú que eres perezoso y algo panzón, mas alguien
con quien charlar sin prisas de las dudas del sexo,
y no un tipo al que hacer reclamaciones bobas
(burócrata especial que gestiona milagros)
o al que pegar sablazos sobre la salvación
que nos mire detrás del mostrador de un cielo,

¡Oh Satán, ten piedad de mi largo infortunio!

Gloria a ti, oh Satán, adversario del hombre
pero no de los hombres, adversario del ángel
pero no de los ángeles (con los cuales te embarcas
en juergas muchas veces que acaban en escándalo),
adversario del cuerpo pero no de los cuerpos,
Satán que nos enseñas la rebelión suprema:
conjugar en plural, ser arena y no roca,
vivir con un martillo bien alerta en los ojos
contra el largo infortunio de no ser más que yo.

 

 

 

 

CARTAS DE RILKE A LAS MUJERES

LOU ANDREAS-SALOMÉ

Sólo es real lo que llega de ti.
Una puesta de sol o una tetera
son implacables ángeles o máscaras de lo infinito
hasta que vienes tú y los vuelves tangibles.
Antes de conocerte
con pavor caminaba entre las cosas,
pues todo, cualquier brizna de hierba, me aplastaba
con sus mil toneladas de posibles sentidos,
con el dios o avalancha de piedras emboscado
que asaltaba mis ojos y mi piel.
Ahora soy un cuerpo y no un fantasma,
y el mundo no es un lúgubre castillo donde vago
sino un inmenso lecho donde hacer el amor con las teteras,
con las puestas de sol, sobre todo contigo.

 

 

 

 

PECERA EN UN RESTAURANTE CHINO.
xxixxA MI GENERACIÓN POÉTICA

Amo los peces cómplices del arpa
irisada que duermen en las peceras.
Mis amigos también, pero prefieren,
ya muy decepcionados de la melancolía,
pedir la cena y colocar un taco en cada frase.
Son ojos escapados de sus órbitas
o dedos peleados con la mano.
Arriesgo otra metáfora (nosotros 
somos peces nadando en la pecera
que llamamos vivir) por si consigo que me atiendan,
mas la ternera con bambú y el arroz tres delicias,
sofistas educados en la lectura
de Platón, argumentan más convincentemente.
Son verdes y violetas como el bosque y la aurora,
como unos labios vegetales
que estuvieran buscando a su mitad perdida
en donde todo está, que es en el agua.
Mis amigos consiguen distraerme, con sus bromas,
de esta contemplación un largo rato.
Cuando vuelvo a mirar, los peces están muertos:
de inanición, sentencia el médico del grupo.
Intento consolarme recordando
que nunca sirven pan en restaurantes chinos
(o, dicho de otro modo,
que estos son malos tiempos para la lírica).
Y entonces me pregunto: ¿con qué alimentarás ese otro pez
llamado corazón? Mis amigos responden: nunca lleves
tu corazón a un restaurante chino.

 

 

 

Aguado, Jesús. Libro de homenajes. Madrid; Ed. Hiperión, 1993.

 

ALGUNOS HAIKUS (O NO) DESDE LA NADA

 

1

Un gorrión muerto.
Las hormigas devoran
ojos y nubes.

 

 

 

 

13

Con sus patitas
la cucaracha muerta
sostiene el cielo.

 

 

 

 

14

Salamanquesa.
La pared se detiene
para esperarla

 

 

 

 

16

Hacen un puzzle.
La pieza que no encuentran
son ellos mismos.

 

 

 

 

39

Se duerme un perro
sobre mis pies descalzos.
Felicidad.

 

 

 

 

41

Quita el reloj
de la pared
xxxxxxxxxxxy deja
en ella el tiempo.

 

 

 

 

42

Mesa sin sillas.
Una mujer con lágrimas
se apoya en ella.

 

 

 

Aguado, Jesús. Algunos haikus (o no) desde la nada. Madrid; Ed. Galería Luis Burgos, 2007.

 

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