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LAS CONCUBINAS

 

LAS CONCUBINAS

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Carmen Romero

Las concubinas saben que el rojo del color
de la seda que tejen no es el rojo
que el lenguaje revierte con su signo,
sino la luz que envuelve, antes de anochecer,
a la Naturaleza.
Ni el verde, sino el campo
que acude a sus miradas por poniente
y deja un territorio en duermevela.
No es el azul, sino
el color del estanque en la mañana.
No el gris, sino la última
nube que aplazará un cielo de tormenta.

Las concubinas saben el nombre del color
de la seda que tejen como un juego infantil
de metáforas puras.
¿Alguna vez han visto la vacuidad del nombre
de las cosas? ¿Alguna la belleza
de vivir lo nombrado y, con la seda,
cual juego de ignorancias
donde se tejen telas y lenguaje,
tratar de trascenderlo?

En el harem el rosa es el desierto
que separa el lenguaje de la literatura.

 

 

 

Lorenzo Candel, Javier. Juegos de construcción. Madrid; Ed. Visor, 2004.

 

JUEGOS DE CONSTRUCCIÓN

 

SOBRE LA MEDIDA DE NUESTRAS POSESIONES

El que mira al espejo
no tiene alrededores
en los que refugiarse,
no está próximo el mundo
de lo que no percibe;
y adivina la forma
exacta de su rostro.
El tiempo ya no duerme,
y el espacio lo aísla
de lo incomunicado.
La verdad es, ahora,
una voz que pronuncia
el nombre del que mira
y asedia a quien la busca
a través del espejo.
Pero quien con los ojos
fieles a lo que observa
aprende a distinguir
el nombre, la materia
a la que pertenece,
y busca las fronteras
que aíslan territorios
donde habita su alma,
el que mira al espejo
hallará, descubierta
en toda su pureza,
la condición del hombre.
Y dirá para sí:
Todo está en el espejo,
faltaba contemplarlo.

 

 

 

 

NAVEGACIÓN DE ASOMBRO

Después del mar quizá no quede nada,
después de dar por buena la memoria
empeñada en mostrarnos tierra firme
tal vez sólo nos queden recuerdos de la costa
y no la costa misma.

En esta singladura
y detrás de este mar
pueden haber dejado de existir
las huellas sobre el barro,
la humanidad, la tierra o el recuerdo
que la mantiene viva.
O puede haber dejado, definitivamente,
de sentirse el abrazo del puerto en la arribada.

Y a pesar del temor
de no encontrar jamás otro destino
el navegante atiende,
ante esta inmensidad,
a un húmedo extravío que hace olvidar el rumbo.
En el palo mayor nadie descubre
un solo acantilado batido por las olas.

Detrás de tanto mar, desde tanta memoria,
quizá no quede nada.

 

 

 

 

COMUNICAR LA LUZ

Me preocupa la luz,
pero no esa luz que ilumina las cosas desde fuera
y les da un sitio exacto y también una sombra,
sino esa luz que ocupa desde dentro
el camino del hombre,
la que dirige,
como una costumbre,
el paso hacia la muerte que aún no ha sucedido.

Me preocupa no haber reconocido
el alba que nos deja los párpados cerrados,
ahítos de una luz ajena a la mirada
y nos rescata, ufanos, del dolor,
del fondo de un presagio
inexorablemente escrito con ceniza.

Me preocupa la luz,
pero no la del faro que previene
a las naves de montes y laderas,
sino esa verdad que aflige a quien la busca.

Esa luz desde fuera del mundo
me preocupa esta noche,
porque su solo encuentro,
su reconocimiento, su origen,
no permita vivir para contarlo.

 

 

 

 

DEBERÍA DECIRSE

Debería decirse, por ejemplo,
que un instante después de pasar la tormenta
hace pensar que el mundo ha callado de pronto.
Y en la serenidad,
ni el clamor de las aguas,
ni los sonidos mágicos de la Naturaleza
se atreven a romper tanto silencio.

Debería decirse, pero el hombre
olvidó que el silencio justifica una historia,
un saberse capaz de describir el mundo
y atraerlo al origen de cada sentimiento,
y empezar a sentirlo.

Debería decirse, por ejemplo,
que es preciso detener el instante
en que la alondra canta,
y correr a contarlo.

 

 

 

 

NINGUNA ESTACIÓN

Ninguna estación dura eternamente.
El otoño suplanta a un verano con largos mediodías;
el invierno, a un otoño con niños que persiguen
el juego entre las hojas;
la primavera, al invierno arrasado,
llamado a la luz fría de la luna;
y el verano, al sueño preferido
de tanta primavera.
Así es también el hombre
porque desde el origen
no hay sensación que dure eternamente.
El paso de los años va dejando estaciones de derrota.

 

 

 

 

NOMBRADÍA

Has recorrido el tiempo de los lirios
con la fugacidad
con que el viento transporta la corriente
y hecho brizna de humo
has llegado a la casa.
Cerradas las compuertas
no hay prisa para el viento,
no hay caminos hacia ninguna parte,
los cauces son antiguas
promesas en la nieve,
ya no hay acantilados
ni luz aminorando los astros de la noche.
Ahora la calma mide
las tormentas de invierno,
y buscas una voz que precipite un nombre
donde reconocerte.
Pero nadie te nombra.

En este inmenso páramo,
que en las horas del alba
se atreve a confundirse con el cielo,
has vencido a la vida.

 

 

 

Lorenzo Candel, Javier. Juegos de construcción. Madrid; Ed. Visor, 2004.

 

EL PELIGRO Y EL SUEÑO – JAVIER LORENZO CANDEL

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JAVIER LORENZO CANDEL (Albacete, 1967) es poeta y crítico literario. Entre su obra cabe destacar los libros de poemas Visiones al costo (Barcarola, 1997), Hotel Central (Sial, 2002), Juegos de Construcción (Visor, 2004), Ecosistemas (Visor, 2007), Amoretti o las tribulaciones de John Thomas Farwell (Biblioteca Nueva, 2010), Territorio Frontera (Visor, 2012) y Manual para resistentes (Valparaíso, 2014). Ha recibido, entre otros, los premios Barcarola, Fray Luis de León, Emilio Alarcos, Antonio Machado, este último convocado por la Fundación de Ferrocarriles Españoles con “La tierra que persigue” (FFE, 2006), y Jaime Gil de Biedma. Como ensayista ha publicado en colaboración el libro El milagro de Cervantes, y ha editado y prologado el libro de artículos de Antonio Martínez Sarrión Preferencias.

 

 

Y aquí tienen su poética y una selección de sus poemas.

 

UNA POÉTICA ANTE EL MENSAJE

Ser otro como un motivo más para dejar de ser yo, un yo com-
pleto, dubitativo, un yo que pregunta para encontrar sólo unas
cuantas respuestas. La comodidad, en este instante de la histo-
ria, es ser lo que otros quieren que seas, practicar en el gesto
para tener los mismos resortes ante las cosas de la vida, hablar
con las mismas razones y defender con los mismos argumentos,
discernir, poco, para llegar a conclusiones que pertenecen a la
mayoría, frente a una minoría silenciosa que optó por no ser
ese otro que implica compenetración y complicidad. Esta inte-
gración en la “globalidad”, objeto de un dudoso movimiento de
vanguardia de las sociedades, ha dejado en sus premisas una
forma de expresión que es, más que un proceso de comunica-
ción entre un emisor y un receptor, una suerte de acomodación
al mensaje. Este, y no otro, es el principal problema de nuestra
poesía. Estamos defendiendo un mensaje unitario, de acepta-
ción general, sean cuales sean las premisas que lo identifiquen,
frente a la originalidad del análisis del poeta. Un lenguaje que
no es del emisor y no descansa en el lector, sino que pertenece,
como digo, al propio mensaje. La poesía es, a estas alturas, una
suerte de abandono del yo que pregunta, del poeta escindido
del mundo para interrogarlo, en pos de un poeta que habla
desde el propio mundo, sin cuestionarlo, sin abrirlo en canal.

 

 

ESTAMPA

Dos púgiles, después de la pelea,
caminan sobre el río.
El más joven ha puesto su desnudo
cara al viento del Norte,
y tranquilo recuerda su victoria.
La corriente humedece las manos
y transporta la arena río abajo.
El otro ordena su derrota.
La seda de la toga
remedia los dolores de la herida.
Con la vista recorre, río abajo,
un manantial de sangre.

La arena del primero
ignora que es el fruto de la entrega,
del valor de la lucha y del coraje.
La sangre del segundo
sabe bien que atesora su vergüenza.

xxxxxxx(de Juegos de construcción)

 

 

 

 

XIX

No es duro el corazón de la piedra, no es firme
su sencilla estructura de sillares. Observa
cómo el viento la horada, la ocupa, va habitándola
para hacerla de viento. Nadie sabe si hay roca
por dentro de la roca, si sostiene su esquema
de material macizo, o el andar de los años
la ha transformado, ajada, en ilusión de piedra.
El paño de este muro, que una vez fue sostén
en su naturaleza, es ahora memoria.

Yo también vivo en mí la desnudez del muro,
como él he inclinado el valor de la roca
para dejarme al viento. Mira cómo se lucha
por mantenerse en pie donde el vacío habita,
y observa luego al hombre ser piedra, ser pared,
ser paño traspasado, pétrea razón del aire.

 

 

 

 

LA CLARIDAD DE LA NOCHE

Acepta lo que nace de la hora
en que el sol ya se oculta, mira entonces
la oscuridad, y si no hay desaliento
procúrate los ojos, los sonidos
de las aves nocturnas que someten
al fragor de tus pasos. Mira bien
si es el pensar más ágil o si tienes
en tal misterio un punto, un buen momento
para la reflexión. Y sé entonces
la claridad del ser en su conciencia,
y su misma verdad, la que quedara
escondida en la luz de las amanecidas
y que ahora se apremia en describir
todo aquello que buscas. Avanzar
por entre los zarzales y la noche,
por los inmensos páramos tupidos,
por un manto de helor que los azota;
avanzar por el miedo y contemplar
que la noche no asusta más que a aquel
que no pisa la noche y su opulencia,
su verdadero enigma.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMira luego
más adentro de ti y hallarás
que lo oscuro describe, imponente,
tu propia condición. Y, en tal trance,
adivina que eres también la noche,
la virtud del silencio, el pleno ocaso.

 

 

 

 

NO CONFÍES

No confíes en los caballos blancos,
ni en sus jinetes, sobrios
y perfumados encima de la grupa;
no confíes en los buenos propósitos
de la equina conciencia,
ni en las riendas que,
sujetas de las manos de amazonas,
sostienen todo el ímpetu
de las bestias más blancas.
Ellos también acusan la fuerza de su estirpe.

Si es pequeño tu espíritu
y no elevas tu condición humana
por encima del brillo de todas las espuelas,
no confíes en los caballos blancos
ni en la apuesta destreza de quien guía
el brío de sus crines.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(de Ecosistemas)

 

 

 

 

11

Un flautista interpreta, con rigor y medida, a Thakemitsu.
La concepción de música desde duros registros
Donde simplicidad se une a sugestión y a entendimiento
Me recuerda al proyecto de vida de las masas:
Un espacio diáfano para ser conquistado
Tan sólo con los pasos de civilizaciones,
Un sentimiento puro de posesión y, al hilo,
La defensa feroz al conservarla.

Se comprende la música de flauta
En la misma medida en que empiezo
A comprender al hombre, imperturbable
En su guarida de siglos, dominada
Por la simplicidad de los comportamientos
Y la dureza fría de mantenerlos aptos.

Thakemitsu es verdad, como es verdad la tierra conquistada
Y su convalecencia.
Escucho la virtud del gesto del flautista
Subiendo a las alturas de la interpretación
De algo tan singular como la sencillez,
Del complejo resorte que la mantiene, en su defensa,
Extraña.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(de Territorio frontera)

 

 

 

 

QUEDA LA VIDA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxAl poeta Antonio Rodríguez

Nunca, desde las cimas altas
Que he visitado, he sido ni seré
Más alto y más esbelto que el resto de los hombres.
Ni desde los abismos donde llegué
He sido el extravío que me ha hecho diferente.
Y nunca ante el dolor he sentido dolor
Muy distinto, ni amor tan desigual
Que nadie sea capaz de comprenderlos.

Por eso cuando escribo
Escribo de la culpa, de la piedad,
La calma prolongada del que observa,
También de libertad, de entendimiento,
De pasión y renuncia,
Con las mismas palabras, no otras diferentes,
De los hombres.

Es el lenguaje, armónico y vital,
La forma más precisa de comunicación
Que nos iguala. Allí donde lo somos
Queda la libertad, queda vida.

xxxxxxxxxxxxx(de Manual para resistentes)

 

MI FRACTAL POESÍA 5.0

noviembre 30, 2015 Deja un comentario

Cinco años. Cinco ediciones de Fractal Poesía. Cinco años llenando de poesía (en todas sus vertientes) una ciudad como Albacete. Un festival que toda provincia debería tener. Porque Fractal Poesía no se mira el ombligo, fomenta algo que algunos tenemos como seña de identidad: el intercambio cultural; no hay mejor manera de nutrirse. Poesía disfrutada y compartida, mezclada con artes plásticas, cine, música, fotografía y escultura.

Cuando yo llegué ya se habían llevado a cabo la inauguración de la exposición ‘Misterios’ de Chema Arake y el taller impartido por Sergio Delicado. Y la lectura que dieron Javier Lorenzo Candel, leyendo poemas de ‘Juegos de construcción’ y ‘Manual para resistentes’, entre otros; y Matías Miguel Clemente, leyendo algunos de sus poemas en prosa de ‘Dreno’, recién publicado por La Bella Varsovia.

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Pero es que también se habían llevado a cabo la lectura de Pedro Mateo ‒que acaba de publicar ‘Funeral Tropical’‒ y José Iván Suárez; y la presentación, la mañana del día que llegaba yo, de ‘Armonía en rebelión’, de José Alfonso Iglesias Huelga, libro ganador del III Premio de Poesía Festival Fractal.

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Yo llegué a Fractal a la hora perfecta: la hora de la comida. Compartir alimento y bebida (sí, y tabaco, aunque sea políticamente incorrecto) es uno de los mejores métodos que conozco para entablar conversación. Allí estábamos Andrés García Cerdán, Matías Miguel Clemente, Javier Temprado, David Sarrión Galdón, Javier Sánchez Menéndez, Natxo Vidal Guardiola (con su inseparable José María Román y un par de acompañantes más) y un servidor.

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Y a partir de ahí todo fue un no parar. La tarde comenzaba en el espacio artístico y social La Casa Vieja, uno de esos espacios que toda ciudad debería tener. Curioso, entrañable, arriesgado, dedicado a la cultura, a la sociabilización y unas cuantas cosas más.
Lugar con múltiples espacios como pueden ver en las fotos:

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En La Casa Vieja, entre una exposición de José Enguídanos y otra a cargo de Rafael Picó y Marta Gómez, que llevaba por título ‘Memorablemente’, se vivieron los dos recitales de la tarde.
El primero fue el de María Moreno y Lucía Plaza. María Moreno acaba de publicar ‘The Woman Under The Mango Tree’, publicado por Polibea tras conseguir el Premio de Poesía Javier Lostalé, y en él se encuentran tanto una serie de inquietudes sociales como su personalísima visión sobre el Caribe, donde estuvo viviendo durante dos años. Lucía Plaza, por su parte, volvió a leer en Albacete poemas de su ‘Lonely Planet’ con un público absolutamente entregado.
Después le tocó el turno a Natxo Vidal Guardiola, acompañado de José María a la guitarra. Natxo leyó poemas de su ‘Ícaros desorientados’, que a veces José María sólo acompañaba y otras se convertían en canciones. Y para afrecer sus poemas en distintas voces, Natxo nos invitó a leer algunos poemas suyos a Javier Temprado, a Matías Miguel Clemente y a un servidor.
Las lecturas sirvieron para que uno se interesara por acercarse a esos libros, a intentar descubrir eso que se escapa en un recital. Porque esa fue una de las mejores cosas de la tarde, ver desde qué anécdotas habían creado algunos de los poemas.
En contra sólo hubo dos cosas. La primera fue que empezar con los autores de casa hace que en cuanto termina el recital de estos, parte del público desaparece, mostrando sólo cierto interés hacia los autores, no hacia la poesía. Y luego la temperatura, porque ese mismo día empezó a llegar el otoño en condiciones a Albacete; y es que aunque el entorno ayudara, el descenso progresivo de la temperatura hizo que se terminara deseando entrar en algún lugar cerrado.
Aun con todo esto último, repito: toda ciudad debería tener un lugar como La Casa Vieja, donde llevar a cabo eventos como el de esa tarde (sí, a pesar incluso del frío), porque muchos llegamos a Fractal Poesía con el anhelo de un calor que no tiene nada que ver con la temperatura y que se dio con creces en aquel espacio.

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Después de reponer fuerzas, la noche explosionó en La Leche Militina. Se podría haber bautizado como ‘La noche Siltolá’, porque todo giró en torno a esta magnífica editorial sevillana, en cuyo catálogo se encuentran Isabel Bono, Julián Cañizares, Enrique Villagrasa, Carlos Martínez Aguirre o Kepa Murua, entre otros, en su colección de poesía.
Y digo que se podía haber llamado ‘La noche Siltolá’ porque en La Leche Militina se juntaron el poeta (y responsable de la editorial La Isla de Siltolá) Javier Sánchez Menéndez y tres autores albaceteños publicados en dicha editorial: León Molina, Rubén Martín y Javier Temprado. Todo esto acompañado por canciones propias y ajenas interpretadas por Diego Yturriaga.
Javier Sánchez Menéndez habló de su proyecto editorial y mostró parte de su quehacer poético (magníficos algunos de los poemas inéditos que recitó). León Molina provocó auténticas carcajadas de ingenio con sus aforismos, ámbito en el que se está convirtiendo en un auténtico maestro. Rubén Martín leyó textos de su ‘Arquitectura o sueño’, colección de poemas en prosa de una serenidad, una profundidad y una belleza exquisitas. Y Javier Temprado leyó algunos poemas de su magnífico ‘Los vértices del tiempo’, así como unos deslumbrantes poemas inéditos (no le pierdan la pista, aviso).
El único problema del local fue que, debido a la inmensa cantidad de gente que asistió al recital, muchos se quedaron fuera del espacio habilitado para el mismo (gente quedándose fuera del lugar de un recital, sí, créanselo) y el ruido que subía del piso inferior, el piso donde el negocio funcionaba, dificultaba excesivamente a quienes se habían quedado fuera escuchar a los poetas. Dentro de eso, sigo repitiendo que lo bueno ‒además, claro está, de la presencia de los propios poetas‒ es la cantidad de gente que asistió al recital.

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Y luego, pues ya saben, a tomarse algo, que estas cosas dan mucha sed. Y unos dulces típicos.

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Esa tarde/noche me dieron una noticia de esas que me persiguen últimamente (ya les he dicho aquí en el blog que el libro me está dando una mezcla más que contradictoria de sensaciones). Después de que los editores de Balduque anunciaran que no iban a ir a Fractal, los responsables de la revista La Galla Ciencia, que iban a ser los encargados de presentar la editorial y de llevar ejemplares de mi libro para la lectura que iba a dar el domingo, mandaron un mensaje diciendo que se habían puesto enfermos. Lo dicho, que la noche antes del recital que tenía que dar, me encontraba sin mis editores y casi sin ejemplares del libro que iba a presentar. Así que esa noche dormí con Jimmy, que me protegió de los demonios de la noche.

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La mañana del domingo, después de desayunar y disfrutar con Andrés García Cerdán de una mañana de rock and roll entre Surfin’ Bichos y Los Enemigos nos fuimos a recorrer un poco Albacete y a acompañar el recorrido con unas cervecitas. Y casualidad  de casualidades, se nos ocurre acercarnos al café El Sur, donde yo leería por la tarde, y nos encontramos allí con Óscar Aguado e Hipólito García “Bolo”, que leerían en La Leche Militina a última hora de la tarde, así que nos juntamos con ellos y cayeron las cervezas que tenían que caer y nos fuimos los cuatro a comer juntos. Y creo que así deberían ser las comidas. Divertidas, ingeniosas, serias, mordaces, salpicadas de música y literatura, y con alguna carcajada.
Y el camino al café El Sur salpicado del ingenio que hay en cualquier ciudad.

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Poco antes de las cinco de la tarde estábamos en El Sur. Como de todos los que teníamos que estar allí, el único asistente era yo, me propusieron compartir la lectura con David Sarrión, lo que me pareció sencillamente un placer. Así que, tras una presentación hecha por parte de Andrés García Cerdán que nunca le podré agradecer los suficiente, David comenzó con su ‘Breve teoría del desastre’ y fuimos intercalando poemas suyos con versos de mi ‘Cantando en voz baja’.
Nada que añadir aparte de que el lugar es un lujo, que el trato fue exquisito, que el público fue envidiable (de esos que uno quisiera tener en cualquier recital) y que compartir lectura con David Sarrión fue una de las sorpresas más agradables que he tenido en mi relación con la literatura.

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Y en cuanto terminamos el evento, otra vez a La Leche Militina, donde se llevaba a cabo el último evento del fin de semana, una lectura compartida entre Andrés García Cerdán (que presentaba ‘Barbarie’), Óscar Aguado (leyendo poemas de su nuevo libro ‘El falso llano’) y “Bolo” (presentando su libro ‘El charro roto de Jorge Negrete’). Y otra vez una asistencia de público envidiable, y el humanismo ocupando aquel espacio. Y uno, que tenía billete de vuelta ya sacado, sólo pudo asistir a los primeros minutos del evento.

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No sé, después del torrente de palabras de ese día y medio en Albacete ahora no tengo palabras para expresar la cantidad de sensaciones que me traigo de allí. Como si hubiera vuelto con las pilas puestas. Como si me hubiera enamorado del mundo otra vez. Dos años sin ir a Fractal han ayudado a ver la evolución del mismo. Ver cómo han aumentado en seriedad, en profesionalidad a la hora de plantearse el festival; ver cómo todos los integrantes de Fractal se implican de la misma manera, que nadie sobresale por encima de nadie; ver la cantidad de gente que se implica de manera más o menos indirecta con la organización y con la realización de cada evento es absolutamente envidiable. Y, por supuesto, ver cómo las administraciones públicas no se enteran de la mitad de las cosas que ocurren a su alrededor y cómo los medios tradicionales de comunicación vuelven a centrarse en lo más casposo y a obviar casi por completo los eventos de mayor calado hace que querer a Fractal Poesía sea lo más natural del mundo.

Gracias por el regalo de volver a contar conmigo. Ojalá os lo pueda devolver más pronto que tarde.

 

P.D. Dos reseñas sobre lo que ha ocurrido en este Fractal Poesía 5.0. Una de Antonio Rodríguez y otra de Andrés García Cerdán.

 

FRACTAL 2012

noviembre 5, 2012 4 comentarios

El viernes y el sábado no subí nada al blog porque Cris y yo estábamos en Albacete, disfrutando de la segunda edición Festival Fractal de Poesía Joven. Es cierto que nos perdimos la presentación de la antología publicada para esta segunda edición y el primero de los recitales (el que dieron Maurice Chandler, María Moreno y Javier Temprado el jueves en el Café Época), pero asistimos a todo lo que desde Fractal estaba previsto durante el viernes y el sábado.

Una de las razones por la que fuimos al Festival Fractal fue porque el año pasado Cris y yo participamos en él y fuimos incluidos en la primera de las antologías que han publicado (una antología en la que compartíamos espacio con poetas de la talla de Pablo García Casado, Joaquín Pérez Azaústre, Elena Medel, Javier Moreno, Ben Clark, Ángel Paniagua, Alberto Chessa, Raquel Lanseros, Alberto Santamaría, Raúl Quinto, Ana Gorría o Luna Miguel); la otra razón es que uno de los organizadores y su compañera nos insistieron tanto que no pudimos negarnos a estar con ellos un par de días.

 

 

El cartel de este año, que demostraba que Fractal quería mayor fusión entre las distintas disciplinas artísticas, ha corrido a cargo de Chema Arake y era éste:

 

 

Y la antología publicada este año, y preparada por Rubén Martín Díaz, incluye a Jesús Bernal, Mercedes Díaz Villarías, Juan Andrés García Román, Sara Herrera Peralta, Javier Lorenzo Candel, Luis Martínez-Falero, José Martínez Ros, José Ignacio Montoto Mariscal, Antonio Praena, David Eloy Rodríguez, Elena Román, Basilio Sánchez, Estelle Talavera, Javier Temprado y Arturo Tendero.

 

 

Fue genial asistir a la inauguración de la exposición conjunta de fotopoesía, escultura y libros de artista albergada en el Museo Provincial de Albacete; digo que fue genial porque quedó demostrado que los políticos son iguales en cualquier parte del territorio nacional: un cúmulo de excusas baratas, tópicos y demagogia  de supermercado; y fue genial porque algunas de las fotografías y las esculturas nos parecieron absolutamente geniales, así como muchos de los poemas visuales creados por alumnos de la Escuela de Arte de Albacete. Aquí tienen a Andrés García Cerdán dando paso a la inauguración de la exposición:

 

 

Por la noche, en el Viktor’s Café asistimos al recital que ofrecieron Matías Miguel Clemente y Javier Moreno. Matías Miguel Clemente fue un descubrimiento del que habíamos oído hablar y que nos impresionó con su búsqueda de los límites. De Javier Moreno, que leyó poemas de su último libro, ‘Cadenas de búsqueda‘, no puedo decir nada en este blog que no sea que Javier me parece uno de los mejores poetas que hay en este país (a la misma altura que su vertiente de escritor). Aquí los tienen en acción.

 

 

 

 

 

Y aquí dejo un poema de cada uno de ellos:

 

predolor

no quiero hablar del dolor para eso ya están las agujas y los pies
descalzos y los padres y alguna materia viscosa no quiero hablar
sino del predolor de lo anterior  de  la  hacienda  de  lo  pretallado
y de lo que hizo al  hierro  volverse  amarillo  y  pudrirse  debajo
de las manos aquellas que labraron a golpes de cuello una savia
que no absorbe y quiero hablarlo desde una silenciosa caravana
de cometas que amenace con cumplir su neura de mudanza
aleteando desde el  cielo con lámparas de infierno  y peregrinos

hablaré desde allí de lo que se hizo antes del dolor lo haré
y lo haré bien  porque  la piel desertizada  sabe lo que pasa antes
lo que inaugura lo que predestina y rige la piedra y su chispa

 

(Matías Miguel Clemente)

 

 

LUBINA SALVAJE

Fui al mercado, caminando deprisa a través del frío
de diciembre hasta la pescadería. Allí pregunté por la lubina
y, a pesar del precio, opté por la salvaje
Me gustó la reciedumbre de sus escamas
su color oscuro, como si todavía guardase algo de la profundidad
del mar pegada a su piel. Y salí del mercado con mi lubina
bajo el brazo, y al llegar a casa me di cuenta de que no
cabría de ninguna manera en la vaporera
Así que me puse manos a la obra, tomé el cuchillo
más grande de casa y me dispuse a trocearla
Era una tarea de pescadero. Algo difícil abrirla
longitudinalmente, hacer que el filo
hendiese la carne tangente a la espina
cortar la cabeza
Tuve que ayudarme del mazo del mortero
para seccionar la enorme cola
Las escamas parecían de acero
Comenzaba a sudar, a pesar del frío
Entendí que ser salvaje era una cualidad de algunos cuerpos
una resistencia a ser atravesados por personas
que leen y hacen versos
Y entonces sentí por un momento envidia de aquella lubina
de aquel ser salvaje

 

(Javier Moreno)

 

 

 

El sábado por la mañana empezaron a torcerse las cosas (visto desde fuera por alguien que ha asistido los dos años seguidos al Festival). Y es que una de las mejores ideas del Festival, las ‘Cañas poéticas‘ –un evento en el ‘Shangri-Lá Bar’ en el que los asistentes leen poemas que no sean suyos y a ser posible que se encuentren en la antología que publica Fractal mientras se remoja todo en cerveza– fueron este año un caos organizativo, un evento deslabazado al que sólo asistió durante todo el evento uno de los organizadores…sí, lo han adivinado: Andrés García Cerdán.

Ya por la tarde, en el Café Indiano, asistimos a la presentación de tres libros premiados en el último año de tres autores albaceteños (Antonio Rodríguez, Javier Lorenzo Candel y Rubén Martín Díaz), que junto a Arturo Tendero ofrecieron una lectura poética excesivamente reposada a mi parecer. Después, una Mesa Redonda bajo el título ‘Poesía y crisis’ que moderó la poeta Cristina Morano, mostró a unos autores que se fueron demasiado por las ramas ante preguntas directas como el planteamiento de los temas clásicos en la poesía actual que los poetas de la mesa contestaron refugiándose en los autores clásicos y en la tradición y sin contestar a la pregunta de si el planteamiento debe cambiar o no.

 

 

 

Y casi para terminar el Festival llegó la bomba del mismo, un evento ante el que los amantes y los curiosos de la poesía deberían estar haciendo cola, un acto en el que se pudo palpar lo que cierto amigo dice que le falta a la mayoría de la poesía española actual: volar. Pues bien, si hubieran visto el recital que se llevó a cabo como penúltimo evento de este Festival Fractal, habrían escuchado, visto y sentido en cada poro de su piel cómo la poesía puede volar hasta cotas insospechadas. El recital en cuestión lo dio Juan Carlos Mestre y sé a quién se le saltaron las lágrimas viendo a este poeta que este país ignora enciclopédicamente. Joder, qué amor a la palabra, qué lucha a brazo partido ante quienes pretenden robarnos el significado de los más altos términos, qué musicalidad en la sabiduría…joder, qué gustazo haberlo visto, haberlo escuchado y haberlo disfrutado como pude hacerlo el sábado en Albacete.

 

 

 

 

 

La despedida definitiva se llevó a cabo en el ‘Torito Bar’ y corrió a cargo de La Cooperativa DJ. Esa es una de las mejores maneras de terminar una fiesta como Fractal Poesía (no se imaginan la sed que dan estas cosas).

Eso sí, aunque fue un placer reencontrarse con Luis Merino, con Antonio Rodríguez o con Constantino Molina, y conocer a jóvenes poetas como Javier Temprado, esperamos que el año que viene se solventen hechos como que de todos los organizadores sólo uno estuviera en todos y cada uno de los eventos (no como ocurrió el año pasado), porque si no es así, el evento podría terminar muriendo de agotamiento por culpa de muchos de los males que aquejan al mundo poético español. Desde aquí espero que todo se solucione y vaya mejor el año que viene, porque es este un festival que merece la pena.

 

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