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Posts Tagged ‘héctor castilla’

A VECES ME SIENTO UN EXTRATERRESTRE

septiembre 12, 2019 Deja un comentario

 

A veces me siento un extraterrestre. Y digo a veces porque, acto seguido, sólo he de mirar alrededor y ver cómo esto es moneda de cambio normalizada en esta región.

Ya hay quien está pensando que de qué demonios estoy hablando. Me explico: hace dos meses aparecía este artículo en la prensa regional, en el que se contaba que artistas y gestores culturales llevaban nueve meses de retraso en cobros por parte del ayuntamiento de la ciudad de Murcia tras la celebración de uno de esos eventos en los que el grupo político de turno saca barriga pero los que llevamos años viendo cómo funcionan estas cosas sabemos que no lleva a ninguna parte.
A ese artículo añadía mi compadre José Daniel Espejo un magnífico comentario en su página de facebook, un comentario en el que se leía:
Murcia es tan smart city y tan be a hero y tan, pero tan creativa, que le paga a sus artistas de formas súper creativas como:
– Así te promocionas
– Capital simbólico
– Date de alta como autónomo y te metes en el programa y te dan un código y entonces vas a pagos y ya allí pues les haces tu número y ellos te dan un número
– Ocho meses de silencio administrativo, que eso forja el carácter
– ¿Pero tú de quién eras colega?
– Búscate un trabajo de verdad, joder, ¿no te da vergüenza?

Bien, pues resulta que esto no es una excepción, que el trato a quienes hemos peleado por la cultura en este región es absolutamente vergonzoso (salvo muy honrosas excepciones). Os cuento:
A principios de mayo se ponen en contacto conmigo para dar una charla en la Fundación Casa Pintada – Museo Cristóbal Gabarrón de la ciudad de Mula. Además, se plantea la posibilidad de que mi charla/lectura no sea única y se organice un ciclo de lecturas poéticas en la Fundación/Museo. Cuando pregunto si se paga me contestan, obviamente, que no, a lo que respondo que si no se paga no voy. Tras unas gestiones por parte de quien me invita, consigue que a cada uno de los que pudiéramos ir se nos pagaran 100 euros (!!), que me parecía lo mínimo por que alguien se preparara una lectura, fuera hasta allí y diera algo de su tiempo.
Con todo esto, yo decido ponerme en contacto con unos cuantos autores, les propongo el proyecto y muchos de ellos deciden apuntarse, ya que la idea les parece magnífica. De hecho, más de uno me da las gracias por haber conseguido que a los poetas que fueran a ir se les pagara, demostrando un poco de respeto por su oficio.

 

Se va a cercando el día y aparece información en internet sobre el evento.

 

 

 

 

(Yo decido darle publicidad por redes sociales, pero no tiro las campanas al vuelo porque uno ya ha recibido unas cuantas cornadas.)

Total, que llega el día. M y yo vamos en coche hasta Mula. Llegamos a la Fundación/Museo, nos muestran el edificio, vemos exposiciones permanentes y temporales. Va pasando el tiempo. Seguimos observando el edificio y nos cuentan detalles de su historia. Continúa pasando el tiempo. Casi hemos sobrepasado en cuarenta y cinco minutos la hora prevista de comienzo y no ha llegado nadie. Nos cuentan que hay una pelea entre alguien de cultura del pueblo y la fundación, y que no se le ha hecho nada de publicidad por parte de los organismos públicos, que ellos sólo pueden hacer lo que pueden hacer… Hace ya una hora que debería haber comenzado el evento, pero no ha ido nadie. Entonces, una de las dos personas que está trabajando esa tarde en la Fundación/Museo me dice que uno de los miembros de la Fundación la ha llamado y que, como no ha ido nadie, no me paguen lo que habíamos acordado. Le digo que se cague en sus muertos de mi parte por la demostración de falta de palabra y el exceso de canallismo paleto, y me dan 20 euros (para la gasolina, me dicen) mientras me invitan a que recorra y disfrute del pueblo.

Se imaginan lo que tardamos en irnos de Mula ¿verdad?

 

Sólo hay una cosa que agradezco de la ostia que me dieron: que me la dieran a mí, porque si eso ocurre en un ciclo que he organizado yo, con alguien que ha ido porque lo he invitado yo, ya les digo que edificio está reducido a cenizas…quizá lo que le debería haber ocurrido en su momento.

 

Ya sabéis, si os invitan allí, tened cuidado con lo que os digan, que luego hay miembros de la Fundación que hacen lo que les sale de los cojones, demostrando cuál es el respeto que tienen hacia los demás. Eso sí, luego exigirán respeto público e institucional hacia lo suyo como buenos tipos faltos de la más mínima empatía. Claro que sí, guapi.

 

PRESENTACIÓN DE ‘YO SOY EL POEMA DE LA TIERRA’ EN MURCIA

 

Este viernes se presenta en Murcia ‘Yo soy el poema de la Tierra’, selección de la poesía sobre naturaleza de Whitman. La recopilación, espléndidamente traducida por Eduardo Moga, incluye una introducción a cargo del propio Moga y un emotivo prólogo —”W.W., el poeta piel roja”— de Manuel Rivas.

En la presentación estaremos unos cuantos para leer poemas del libro en cuestión. ¿Se animan?

 

LOS REGALOS DE LOS AMIGOS (LXXX)

Lo de anoche en Murcia con la Clacowsky experience fue absolutamente sublime. No pienso describirlo, porque no hay palabras que se acerquen al evento.

Tan sólo quiero darle las gracias públicamente a David Sarrión tanto por invitarme a subir al escenario con él y quemar un poco la noche murciana, como por regalarme un ejemplar de su ‘Geometría del abismo’.

 

 

 

 

 

 

P.D. Gracias a Luis Sánchez Martín por la foto.

 

AYER FUE EL DÍA DE EXIGIR UNA #BIBLIOREGIONALABIERTA

septiembre 2, 2018 Deja un comentario

Ayer nos juntamos un buen puñado de murcianos a la entrada de la biblioteca regional para pedir, o gritar, o exigir, que se deje de restringir el horario de la misma. Habiendo perdido ya el domingo, ahora quieren acostumbrar a la ciudad a tener dos horas menos de biblioteca los sábados.

Pues nada, que unos cuantos leímos poemas para dejar constancia de nuestro rechazo ante estos políticos que lo primero que recortan es en cultura y en servicios culturales básicos. Uno de ellos fue Lujo Berner, que leyó este poema:

 

DECLARACIÓN UNILATERAL DE INDEPENDENCIA

Aquí reunidos:

De esta parte, el mar océano de principios de septiembre
xxxxxxxxlastimosamente en calma para la ocasión
y el cielo tejido con costuras de ozono e imposibles quimioestelas
xxxxxxxxpermanente azul cambio climático

De la otra,
xxxxxxxxeste ser que huye en círculos
xxxxxxxxy roza la maravilla para caer en el lodo

Al fondo detrás por todos lados allí
xxxxxxxxel ruido el grito la bandera todos los otros seres desnaturalizados
los descendientes de una semilla tarada regada con ignorancia
xxxxxxxxlos malos fornicadores negacionistas consumidores de odio
tulpas siniestros que levantan muros y enmohecen el mundo

ejem

En estos momentos de extrema ligereza gravitacional
los pensamientos y los actos van de la mano por el camposanto
la religión de la ola es incluso perseguida
y hasta los puros & honrados & hermosos ven el amor como un problema

Por estos motivos
Por estos delitos lacerantes que se repiten con impunidad
Nos vemos obligados a cortar el disco y frenar la rumba

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxindependencia para defender el rubor
xxxxxxxxindependencia para observar el reflejo de la sonrisa en el ojo ajeno
xxxxxxxxindependencia para volver a ser salvajes
xxxxxxxxcazar los ñúes que la vida esconde donde nadie mira
xxxxxxxxy rayar ufanos las noches estrellas siluros amebas

xxxxxxxxel reino animal
xxxxxxxxlas algas y los hongos
xxxxxxxxla torpeza y el edredón

Declaramos unilateralmente nuestra independencia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy luego

la suspendemos de forma indefinida hasta que alguien abra la biblioteca

 

 

 

 

El responsable de Boria ediciones, Luis Sánchez Martín, leyó este poema:

 

LA PUERTA ESTÁ CERRADA (Tragedia en tres actos).

I

Sábado, casi las diez de la mañana.
La puerta está cerrada.
Un anciano, dos adolescentes,
un niño de apenas diez años y su padre
si miran unos a otros y se van.

Y aunque podría hacer tiempo dando una vuelta
me quedo embobado mirando el cristal…

 

II

Hay un lugar donde el espacio y el tiempo
se envuelven el uno al otro
un agujero de gusano que comunica
la Ilustración y el crack del 29
los locos años 20 y mayo del 68
la Comuna de París y
el desembarco de Normandía.

Un espacio donde conviven
el Cleveland de American Splendor
con la España de La Codordiz,
Forges y Frank Miller,
Quino y Robert Crump.

Un aleph desde el que
Chuck Berry le dice a Beethoven
que los tiempos están cambiando
Bob Dylan asiente y sonríe
y los Panteras Negras saben
que Johnny Cash siempre dice la verdad.

Y allí están todos y todo lo demás:

Ionesco, Bukowski, Sylvia Plath, James Dean, las Abuelas de Plaza de Mayo, Gloria Fuertes, Duke Ellingtong, Marie Curie, Chet Baker, Patty Smith, Buddy Holly, Janis Joplin, Rimbaud, Frida Kalho, Alfred Jarry, Gertrude Stein, Dalí, Picasso, Miró, Pollock, Da Koonin, Basquiat, Capote, Harper Lee, el Cabaret Voltaire, el Colegio de ‘Patafísica de París, la orquesta de Brian Setzer, la cumbia epistemológica de Les Luthiers, las ansiadas noticias de Gurb, érase una vez el hombre, qué fue de Baby Jane…

 

III

Mientras tanto han dado las once
y escucho el crujir de la llave al girar.

El anciano lleva un rato sentado
en un banco a cinco manzanas de aquí
cansado de andar de aquí para allá.

Los adolescentes
en la casa de apuestas de enfrente
llaman a un amigo para pedirle dinero:
si el Levante empata al Madrid
pueden ganar 500 euros.

El niño y su padre llevan una hora
dando patadas a un balón sin mirar el reloj.

La puerta está abierta
pero para ellos
la biblioteca
este sábado
sigue cerrada.

 

 

 

 

José Óscar López leyó este poema escrito para la ocasión:

 

NUESTRO templo no era exactamente un templo.
Había allí miles de libros en vez de un solo libro,
innumerables creadores y creaturas
en vez de un solo dios creador,
no una ficción pretendidamente real,
sino múltiples realidades supuestamente ficticias.
Y nadie te obligaba a creer en todo ello.
No había sacerdotes, tú eras tu propio sacerdote
y el único pecado era apartar tanta riqueza
de historias, pensamientos y emociones de la gente.
No había escaños ni sitiales
para diferenciar los ricos de los pobres,
los poderosos de los miserables.
No soy un enemigo de la fe, entiéndeme,
solo te digo que mi fe no es excluyente
y no la guardo en un solo lugar.
Y si hay un sitio que te lleva a mil lugares,
a todos los sitios imaginables,
allí, allí reside nuestro templo.
La biblioteca pública.

 

 

 

 

Antonio Aguilar leyó este poema, también escrito ex profeso:

 

COMO BUKOWSKI TRAS EL INCENDIO DE LA BIBLIOTECA PÚBLICA DE LOS ÁNGELES

Siempre quise escribir como Bukowski,
al menos, como en ese desolado poema
tras el incendio de la biblioteca
pública de Los Ángeles.
Aquí, en la puerta de otra biblioteca
donde aún miles de ejemplares arden,
me siento como el escritor americano
lleno de gratitud y desamparo.
Aquí el fuego no existe si no existen los libros,
y no existen los libros si no existen las bibliotecas.
Como Bukowski yo era entonces simplemente un lector 
que iba de sala en sala entre los libros,
en lo que ahora es un museo de arqueología,
antiguo hogar de la consumación.
Quemé las tardes de mis años jóvenes,
cada libro una tea, como Esquilo
en la propia muralla, signos de la antorcha.
Qué luz indómita prendió en mis ojos,
qué fragua en los pasillos de aquel viejo edificio,
encontró su eco para siempre en mi manera
de estar ya preparado.
Después de décadas viviendo y escribiendo,
pienso que aquel incendio estaba allí
cuando era joven y buscaba 
algo a lo que aferrarme 
para no ser suicida, 
ladrón de bancos, carnicero 
o motorista de la policía.
Ahora, en esta noche de recortes,
como el joven Bukowski,
como el bombero Montag,
tras el incendio de la biblioteca
pública de Los Ángeles,
tras el incendio de una biblioteca clandestina,
estoy de nuevo preparado,
estamos preparados para el fuego.

 

 

 

Después de ellos dos, salí yo y por dar la nota leí dos poemas. Eso sí, ninguno mío.

 

 

El primero fue ‘Empleados’, de José Daniel Espejo (que ya subí al blog hace tres años y medio).

 

EMPLEADOS

Personas educadas, bien vestidas,
limpias, atractivas, proactivas y empáticas,
peinadas a la moda y con sonrisas brillantes.
Conocen la teoría. Saben Power Point,
nuevas tecnologías, muchas redes sociales.
Han leído los libros. Han ido a los congresos.
Juegan a tenis, a pádel y a golf,
cocinan teppanyaki y viajan por el mundo,
sus sueldos son de infarto y lo que hacen,
a poco que investigues bajo la superficie
de sus pulidos discursos, es defender el derecho
que creen tener sus jefes a poseer ocho yates,
anclados a tus huesos.

Son muchos. Más guapos. Salen mejor
en las fotos, en la tele y en los carteles electorales.
Pero nosotros somos más,
y conocemos sus nombres.

 

 

 

Y después -lo tenía muy claro cuando me invitaron al evento- ‘El incendio de un sueño’, de Charles Bukowski.

 

EL INCENDIO DE UN SUEÑO

La vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
ha sido destruida por las llamas.
aquella biblioteca del centro.
con ella se fue
gran parte de mi
juventud.

estaba sentado en uno de aquellos bancos
de piedra cuando mi amigo
Baldy me
preguntó:
“¿vas a alistarte en
la brigada Lincoln?”

“claro”, contesté
yo.

pero, al darme cuenta de que yo no era
un idealista político
ni un intelectual
renegué de aquella
decisión más tarde.

yo era un lector
entonces
que iba de una sala a
otra: literatura, filosofía,
religión, incluso medicina
y geología.

muy pronto
decidí ser escritor,
pensaba que sería la salida
más fácil
y los grandes novelistas no me parecían
demasiado difíciles.

tenía más problemas con
Hegel y con Kant.

lo que me fastidiaba
de todos ellos
es que
les llevara tanto
lograr decir algo
lúcido y/o
interesante.
yo creía
que en eso
los sobrepasaba a todos
entonces.

descubrí dos cosas:
a) que la mayoría de los editores creía que
todo lo que era aburrido
era profundo.
b) que yo pasaría décadas enteras
viviendo y escribiendo
antes de poder
plasmar
una frase que
se aproximara un poco
a lo que quería
decir.

entretanto
mientras otros iban a la caza de
damas,
yo iba a la caza de viejos
libros,
era un bibliófilo, aunque
desencantado,
y eso
y el mundo
configuraron mi carácter.

vivía en una cabaña de contrachapado
detrás de una pensión de 3 dólares y medio
a la semana
sintiéndome un
Chatterton
metido dentro de una especie de
Thomas
Wolfe.

mi principal problema eran
los sobres, los sellos, el papel
y
el vino,
mientras el mundo estaba al borde
de la Segunda Guerra Mundial.
todavía no me había
atrapado
lo femenino, era virgen
y escribía entre 3 y
5 relatos por semana
y todos
me los devolvían, rechazados por
el New Yorker, el Harper´s,
el Atlantic Monthly.
había leído que
Ford Madox Ford solía empapelar
el cuarto de baño
con las notas que recibía rechazando sus obras
pero yo no tenía
cuarto de baño, así que las amontonaba
en un cajón
y cuando estaba tan lleno
que apenas podía
abrirlo
sacaba todas las notas de rechazo
y las tiraba
junto con los relatos.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
seguía siendo
mi hogar
y el hogar de muchos otros
vagabundos.
discretamente utilizábamos los
aseos
y a los únicos que
echaban de allí
era a los que
se quedaban dormidos en las
mesas
de la biblioteca; nadie ronca como un
vagabundo
a menos que sea alguien con quien estás
casado.

bueno, yo no era realmente un
vagabundo, yo tenía tarjeta de la biblioteca
y sacaba y devolvía
libros,
montones de libros,
siempre hasta el límite de lo permitido:
Aldous Huxley, D.H. Lawrence,
e.e. cummings, Conrad Aiken, Fiódor
Dos, Dos Passos, Turgénev, Gorki,
H.D., Freddie Nietzsche,
Schopenhauer,
Steinbeck,
Hemingway,
etc.

siempre esperaba que la bibliotecaria
me dijera: “qué buen gusto tiene usted,
joven”.

pero la vieja
puta
ni siquiera sabía
quién era ella,
cómo iba a saber
quién era yo.

pero aquellos estantes contenían
un enorme tesoro: me permitieron
descubrir
a los poetas chinos antiguos
como Tu Fu y Li Po
que son capaces de decir en un
verso más que la mayoría en
treinta o
incluso en cientos.
Sherwood Anderson debe de haberlos
leído
también.

también solía sacar y devolver
los Cantos
y Ezra me ayudó
a fortalecer los brazos si no
el cerebro.

maravilloso lugar
la Biblioteca Pública de Los Ángeles
fue un hogar para alguien que había tenido
un
hogar
infernal
ARROYOS DEMASIADO ANCHOS PARA SALTARLOS
LEJOS DEL MUNDANAL RUIDO
CONTRAPUNTO
EL CORAZON ES UN CAZADOR SOLITARIO

James Thurber
John Fante
Rabelais
de Maupassant

algunos no me
decían nada: Shakespeare, G.B. Shaw,
Tolstoi, Robert Frost, F. Scott
Fitzgerald

Upton Sinclair me llegaba
más
que Sinclair Lewis
y consideraba a Gogol y a
Dreiser tontos
de remate

pero tales juicios provenían más
del modo en que un hombre
se ve obligado a vivir que de
su razón.

la vieja Biblioteca Pública de Los Ángeles
muy probablemente evitó
que me convirtiera en un
suicida,
un ladrón
de bancos,
un tipo
que pega a su mujer,
un carnicero o
un motociclista de la policía
y, aunque reconozco que
puede que alguno sea estupendo,
gracias
a mi buena suerte
y al camino que tenía que recorrer,
aquella biblioteca estaba
allí cuando yo era
joven y buscaba
algo
a lo que aferrarme
y no parecía que hubiera
mucho.

y cuando abrí el
periódico
y leí la noticia sobre el incendio
que había destruido
la biblioteca y la mayor parte de
lo que en ella había

le dije a mi
mujer: “yo solía pasar
horas y horas
allí…”.

EL OFICIAL PRUSIANO
EL ATREVIDO MUCHACHO DEL TRAPECIO
TENER Y NO TENER

NO PUEDES RETORNAR A TU HOGAR.

 

 

 

Después, por supuesto, se leyeron unos cuantos textos más y en cuanto se recogieron los bártulos nos fuimos a beber algo por la sed que producen estos eventos.

 

 

 

P.D. Lo que ha sido una caña ha sido enterarme esta mañana que una de las tonterías que le dije ayer a una periodista de La Opinión, ha servido tanto para titular la noticia como para comenzar el texto que menciona la acción llevada a cabo ayer delante de la biblioteca regional. Aquí pueden verlo.

 

DESPUÉS DE LA PRESENTACIÓN DEL ‘MÁS ALLÁ’ DE PACO CIFUENTES EN MURCIA

Puede presumir Paco Cifuentes de haber transitado muchas de las sendas que los demás imaginan/imaginamos. Ahora, tras muchas vicisitudes, decide pararse y bajar el ritmo de las pulsaciones. Así lo demostró ayer en el Café de Alba, presentando su cuarto disco, ‘Más allá’.

Es este un disco más difícil que los anteriores, que tenían un hit en algunas de sus primeras canciones; sólo hay que pensar en ‘Adicto’, ‘Belle de jour’ o ‘Vestida de domingo’ de su primer disco; en ‘Collage’ o ‘Últimamente’ de su segundo disco; o ‘Este país’ o ‘Vino entre amigos’ del tercero.
Juega en este disco Paco Cifuentes con su vertiente más clásica -musicalmente hablando- a la vez que escribe sobre temas completamente actuales, con un lenguaje mezcla de la calle y de los libros.
Pero hay que darle más que una segunda oportunidad al disco, porque son muchos los hallazgos que uno se puede encontrar en él y, sobre todo, las dos joyas con las que termina el disco; ‘A salvo de mí’ es un tema para escuchar en bucle y ‘Despacio’ es toda una declaración de intenciones de alguien que ya sabe lo que es haber vivido deprisa y que te transporta exactamente a donde Paco Cifuentes quiere.

No puedo decir otra cosa que es un placer siempre escucharlo, y más aún si va intercalando algunos de los textos que escribe, sobre todo aquellos que recuerdan a los aerolitos de Carlos Edmundo de Ory (ojalá podamos verlos impresos pronto).

 

Y aquí tienen alguna foto de lo que ocurrió anoche.

 

 

 

 

 

Y como regalo, Paco me invitó a subir al escenario con él, hecho que aproveché para decirle un par de cosas en público antes de leer un poema mío.

 

 

 

Exactamente esto fue lo que dije ayer:
“Compartimos un modo de vivir entusiasmado —a pesar de nosotros mismos— en un país que no ha tenido su propia Bastilla. Nos sale la mala hostia ante aquellos que nos niegan el pan y la sal, y nos hacen sentirnos vacíos.
Y nos queremos porque no nos mentimos, porque sabemos que todo nuestro tiempo, hasta el que hemos perdido, ha sido el que nos ha traído hasta aquí, incluso —o sobre todo— aquel tiempo en que no éramos alguien de fiar.
Pero hemos llegado hasta este punto, un punto en el tiempo al que muchos no creían que llegaríamos.
De ese tiempo borroso nos salvamos y nos condenamos a la vez mirando atrás, al momento exacto en el que las cosas se torcieron.”

 

DESPUÉS DE LA VISITA DE CANDAYA Y BANDA LEGENDARIA A MURCIA

Qué auténtico gustazo la tarde/noche de ayer.

Siempre es un auténtico placer recibir la visita de los responsables de la editorial Candaya en Murcia. Su saber hacer, el trabajo que dedican a cada uno de los libros que editan y el amor hacia la palabra, consigue que quererlos sea sencillísimo. Aunque la excesiva exposición de teoría filosófica, literaria y de la imaginería que utiliza el autor hizo que la presentación se me hiciera algo pesada, no es menos cierto que tanto el planteamiento como algunas de las pinceladas que contó Álex Chico sobre cómo la había llevado a cabo, consiguió que me picara la curiosidad, así que en cuanto pueda intentaré hacerme con la novela.

 

 

 

 

 

La presentación de la revista 21veintiúnversos, así como de las ediciones que lleva a cabo la editorial Banda Legendaria, fueron de las que hacen uno vuelva a casa con las baterías cargadas para varios días.
La revista 21veintiúnversos es, sencillamente, genial; la mezcla de nombres y diseño es absolutamente maravillosa. Pero es que las otras dos colecciones que tienen, además de la revista, es para hacerse con ellas sin pensárselo.
Ojalá se les pudiera ver por Murcia con más asiduidad.

 

 

Y luego, ya saben: unas cervezas, que estas cosas dan mucha sed, y hablar de amigos comunes. Y, lo repito: ojalá se repitieran estas noches con algo más de frecuencia.

 

 

DE ‘CANTANDO EN VOZ BAJA’ (III)

diciembre 23, 2017 2 comentarios

Otro de los poemas que forman parte de ‘Cantando en voz baja’.

 

 

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