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Posts Tagged ‘el sol sobre la nieve’

LA NIEVE SOBRE LA NIEVE

 

LA NIEVE SOBRE LA NIEVE

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSiempre hay nieve dormida
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsobre otra nieve…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLuis Cernuda

comenzaré a escribir
cuando empiece a nevar

nieva

miro por la ventana
y veo los primeros copos caer
como pequeños dioses sin templo
planeando
contra el gris de las nubes

había dicho
comenzaré a escribir
cuando caiga la nieve
y ha llegado por fin
como una visita inesperada
en medio de la tarde

me siento en la ventana
para ver nevar
y la nieve se acumula
sobre el alféizar
xxxxxxxxxxxxxxxconstruye
contra el cristal
una mullida muralla
una frontera de nieve
entre mi cuarto y la ciudad

mi yo diminuto
recorre la muralla como Shackleton
recorría la Antártida silenciosa
escribo
xxxxxxxxun yo diminuto recorre
la muralla
un desierto de nieve
por el que camino a tientas
como Shackleton cruzó Georgia del Sur
el tramo final de su aventura
después de tres años
después de la paciencia
por el helado laberinto antártico
escribo sobre Shackleton
e intento encontrar referentes
que me ayuden a escapar

salir a la intemperie
como el que sale en busca de la vida
porque ha perdido toda esperanza
porque ya no quedan víveres
y debe salir
aunque los víveres sean sólo una excusa
aunque la salida sea
un hecho independiente
de la vida que escribo

mi yo en el alféizar
hunde los pies en la nieve
hasta la rodilla
xxxxxxxxxxxxxxse detiene
a recuperar el aliento
y como el que siente
la presencia de un dios
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa su espalda
gira la cabeza y me mira
a través de la ventana
fija sus ojos en mis ojos
parece decirme algo en su mirada
el invierno es ensordecedor
gira de nuevo y continúa
escribo sobre el hombre
que recorre la nieve
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxel hombre
que soy sentado a la mesa
que escribe que mira
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpor la ventana
y ve la nieve caer
xxxxxxxxxxxxxxxxxcubrirle
poco a poco decae de su empeño
reposa la cabeza en el frío
escribo que posa la cabeza
y me dejo caer sobre lo escrito
sobre el poema por venir
en el que escribo sobre el invierno
caigo como cae la nieve
sobre la ciudad
sobre las palabras
escribo en el poema que alzo
la cabeza y alzo la cabeza
para ver que mi yo
en el alféizar
xxxxxxxxxxxxha desaparecido
sus huellas en la nieve también

la ciudad fuera se adormece
hace días que la noche es perpetua

escribo que no hay nadie más
en el cuarto y que
xxxxxxxxxxxxxxxxxquizá
debería dejar la escritura y salir
escribo que a veces me gustaría amar
como aman a su país
los que llevan exiliados décadas
los que han olvidado
qué es realmente u país
los que aman un recuerdo borroso
o cómo los hijos de los exiliados
aman el país de sus padres
un amor heredado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxun amor
construido a base de relatos

la calle fuera se adormece

hace días que el silencio es perpetuo
hay coches aparcados
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen el poema
escribí que había coches
y que la ciudad era oscura y silenciosa
como el abandono
así es la ciudad
pienso en lo lejos que está todo ahora mismo
en lo lejos que estoy de todo
incluso del poema
que se escribe mientras pienso
en las distancias que me separan
en las líneas que hay que cruzar
para llegar a cualquier sitio
hasta los otros
hasta otros lugares
y cómo uno siempre parece no estar
en el lugar adecuado

escribí que los coches estaban fuera
aparcados en medio de la noche
guardando su meticulosa disposición
procurando permanecer a la intemperie
y yo en la ventana
intentando descubrir un leve signo
una luz que atraviese la noche
alguien que se detenga en medio de la calle
abra la puerta sin detener el motor
y me ofrezca un lugar

escribo y lo que escribo se parece a mi vida
a veces el poema es más exacto
de lo que imaginaba

me levanto de la silla y recorro el cuarto
me siento a leer lo que ya he escrito
releo que nieve y efectivamente nieva
y nevaba
la nieve en el poema es como la nieve
o es más nieve si cabe
el poema sigue escribiéndose

escribo sobre un hombre que sale a pasear
recorre las calles vacías
como si fuese un campo de batalla
en el último día de la guerra
un fantasma recorre la ciudad
quisiera pasear sin escribir
pero escribo que es imposible
que el paseo necesita de la escritura
o viceversa
la ciudad en el poema tiembla levemente
como tiembla el anciano ente el féretro de su esposa
con la emoción del que se empeña en la memoria
y la suave satisfacción de una certeza cumplida

en el poema el invierno aparece vacío
como si el invierno sólo existiese
en un mundo paralelo
donde sólo hubiese invierno y nada más
y sin embargo en las aceras hay caminos
senderos de nieve prensada
creados por el paso apresurado

llevo aquí tanto tiempo
que ya no sé cuándo llegué
ni por qué estoy aquí
ni para qué
podría
xxxxxxxquizá
xxxxxxxxxxxxxahora
llamar a los timbres
a todos los timbres
y decir a la gente que baje
que baje conmigo
que venga a caminar
caminar todos juntos
sin parar
salir del poema y caminar
pasar las calles con su iluminación tenue
farolas como estrellas desmayadas
cruzar los pasos de cebra
como el que cruza un río
caudaloso
tomar la ciudad como el escenario que es
imaginar enormes ventiladores
azuzando la ventisca
que la nieve sea sólo
trocitos de papel recortado
dónde llegaríamos si caminásemos sin parar
dónde se acabaría esta larga marcha
pensaríamos en el poema vacío
cuando estuviésemos lejos
nos acordaríamos

cuánta gente estará caminando
ahora mismo
xxxxxxxxxxxxxescribo
sobre la gente que camina entre la nieve
sobre el poema escrito en la nevada
para la nieve
que fue poema a la espera
como yo esperando fui
aguardo
xxxxxxxxincierto todavía
una mano de nieve
que acierte en su lectura
que descifre su voz
que nos lo acerque
y lo haga necesario
inútil como un dios
en la memoria

mi yo que escribe querría salir
bajar a las calles y pasear
pero debe seguir la escritura
para que yo recorra las calles

el silencio se rompe por un tintineo
que no logro atrapar
como si alguien esperase ser encontrado
en este laberinto de calles blancas
el invierno se empeña
en esconder los caminos
para el regreso
escribo sobre el empeño del invierno
y el tintineo se hace más fuerte
dos galgos gigantes cruzan la escena
con sendos cascabeles colgados de sus cuellos
un pequeño hombre oriental los pasea
el instante se alarga demasiado
y por un segundo
ha dejado de nevar
en el poema los galgos son dos personajes
una pareja intangible
que habita un lugar más allá del poema

escribo que son sueño y memoria
y no es el hombre quien los guía
sino ellos quienes guían al hombre
igual que yo no escribo el poema
pero es el poema el que me escribe
aquí sentado en el cuarto
mirando por la ventana
cómo
xxxxxxpoco a poco
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxla ciudad
desaparece

es posible
que esta situación
dure todavía mucho tiempo
el invierno se alarga de forma inesperada
hay que estar preparados
pero eso
cómo se hace
cómo hacer para estar preparados unos junto a otros
cómo hacer si somos cientos miles millones
en alguna parte
xxxxxxxxxxxxxxxxpor cierto
en este mismo instante
tal vez tiene que estar pasando algo diferente

querría encontrar en el poema
el instante perfecto
un momento en el que pueda permanecer
para siempre
pero escribo y a veces
parece que no pasa nada
ni en la vida ni en el poema
y los cuerpos quedan enganchados al éter
en el aire
vacíos en el vacío
y la nieve continúa

cruzo las calles de la ciudad
en busca de un recodo
de un hueco entre edificios
bajo puentes
en esquinas abandonadas
por grietas en las aceras
bajo el alcantarillado
donde acurrucarme en silencio
pero la nieve esconde
los lugares propicios
para el resguardo
sigo el camino y salgo de la ciudad
mientras escribo que salgo
de la ciudad silenciosa
los edificios se van espaciando
como
xxxixxse espacian
xxxxxxxxxxxxxxxxxlas palabras

en el poema
se hace fuerte el silencio
bajo la nieve

escribo que no hay caminos
y las calles se van desvaneciendo
a veces me alejo tanto
que la vida se convierte en una sombra

el poema se alarga como un siglo
me pregunto si en la nieve sus versos
sobrevivirán al invierno
como sobreviven los osos
hibernando bajo la nieve
feroces pero dormidos

dejo atrás la ciudad
primero edificios altos
luego casas
luego nada
cruzo el final de la carretera
sólo una estepa blanca
prados cubiertos
una gran sábana mortuoria
paro un segundo y dudo
de la metáfora

arde la nieve en su blanco fulgor
como si bajo ella
xxxxxxxxxxxxxxxxenterrados
hubiese palacios e iglesias
murallas y calles enroscadas
donde la gente se detiene
en el mercado y conversa
con pequeñas casas adosadas
de adobe y madera
y un cementerio con tumbas sin nombre
bajo la nieve fría
con su perfil de nube
en las que hay enterrados
palacios e iglesias y murallas

es invierno y el mundo
parece enloquecido

sube un rumor bajo mis pies
y siento un rumor en el cuarto
un rumor en el poema
si el poema terminase ahora
quedaría en los prados entre la ventisca
inmóvil como una estatua de hielo
blanco sobre blanco
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxperdido
pero escribo
pese a las ganas de acabar
que estoy cansado
pese a las ganas de acabar
y estoy cansado y aun así
me adentro más en los campos
hasta que casi desaparezco

en medio de la nada oigo una voz
y la voz dice que no sobreviviré
ni siquiera en el poema
recorre con el viento la pradera
dice que las palabras son una tragedia
y que la nieve es el silencio
dice que esto no es más
que el merodeo de los días
y que el merodeo no acaba
el merodeo es más fuerte que las palabras
y más fuerte que el silencio
un remolino se alza y me engulle
la voz dice que escriba
y escribo sobre la voz que dice
que la noche se alargará
y que mañana será lo mismo

pienso en cómo seguir
o por qué seguir
en algún momento la voz desaparece
o yo dejo de oírla
el viento se amansa
debería abrir caminos
pero la nieve se empeña en sepultar
los caminos para el regreso
cómo saber cuándo llega el final
puede que esta soledad
no sea más que un estado de la mente
y que escribir no sea más que una imposición
absurda
sin embargo escribo

en el poema soy casi un ser
y lo que leo a veces me asusta
regreso tranquilo
sin intentar encontrar las pisadas
que me trajeron hasta aquí

a las puertas de la ciudad
me cruzo con un grupo de cazadores
y sus galgos pequeños e insonoros
se me hacen minucias comparados
con aquellos fantasmas que cruzaban
la ciudad vacía y el poema
a lo lejos
xxxxxxxxxsobre el río helado
hay jóvenes que patinan en el hielo
trazan una ignota caligrafía con sus pies
que me lleva de nuevo a la escritura

dejarse como el joven que patina
en el hielo el suspiro de las cosas

pienso en el final del invierno
y del poema
si seré capaz o si esto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxquizá
nunca termine
si las palabras como la nieve
se irán derritiendo sobre las aceras

escribo sobre el regreso del hombre
que soy
ahora la gente abarrotando las calles
regresando a sus casas
releo la parte en la que salgo a pasear
y las calles vacías se parecen
a un campo de batalla en el último día
de la guerra
y un escalofrío me recorre
aún nieva y el cielo es una sombra
pero al regresar no reconozco la nieve
como si fuese una nieve ajena
una nieve pisada por otros pies
y el caminar se me hace doloroso
como el que ama en una lengua extranjera
y sus palabras fracasan al expresar el amor

entre la gente nace otro silencio
que habla de los otros y de mí
escribo sobre la idea de los otros
sobre caminar entre la multitud
y
xsin embargo
xxxxxxxxxxxxxestar solo

subo al cuarto y en el cuarto
alguien sentado a la mesa
mira la nieve en la ventana
y escribe el poema
xxxxxxxxxxxxxxxxxdespacio
con la certeza del que sabe
que pronto llegará el final
pero que el invierno siempre regresa
y que esperará a que el invierno regrese
como Shackleton miraba
por la ventana de su casa
xxxxxxxxxxxtras su vuelta
sabiendo que si partía de nuevo
sería para siempre
empeñado en partir
incluso después del horror
o precisamente por él
meciéndose como las estaciones
el empeño de volver y volver
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxa volver
después de los tres años
la necesidad de rememorar
entender que sólo la Antártida
abriga el merodeo
y que para no quedarse atrás
no vale con permanecer
hay que caminar

pienso en Shackleton
pensando en partir de nuevo
pese a la certeza de que morirá
de que será su último viaje
que no lo terminará
escribo sobre la certeza
con la certeza del que fracasa
como el hombre que sabe
que llega el invierno la nieve los copos
e impaciente se sienta a verlos llegar
amarrado a su asiento y la ventana
aunque dentro alguien camine por la nieve

me asomo al poema
los coches aparcados siguen en su sitio
aún inmóviles pese a la intemperie
o quizá por ella
vuelvo a escribir sobre los coches
detenidos
la nieve se aligera y los copos
parecen sostener el vuelo
como una gaviota alzada al mediodía
la gaviota
xxxxxxxxxxinmóvil
introduce el mar en el poema
introduce el mar y el verano
y la distancia y lo lejos
que uno está de todo
de sí mismo

el final está llegando
o quizá haya llegado ya
o quizá haya pasado
y esté en otro momento
en otro sitio
o quizá continúe en el mismo
y realmente no sea capaz
de escapar de aquí
y el final no llegue
parece que quizá no haya final

releo el poema
y el poema dice que ha parado la nieve
entonces callo
y
sin embargo
xxxxxixxxxxxxotra voz
queda

 

 

 

Talián, Ángel. El sol sobre la nieve. Cartagena; Ed. Balduque, 2016.

 

ÁNGEL TALIÁN

 

YO CRUCÉ EL PUENTE DEL GOLDEN GATE

yo crucé el puente del Golden Gate y sentí ganas de saltar

al fondo Alcatraz como un transatlántico varado silencioso e ignoto
las olas como niños nerviosos
esperando a que se rompa la piñata
yo crucé el puente del Golden Gate el viento
yo crucé el puente rojo la niebla cubría sus torres como si del
xxxmonte Olimpo se tratase
me senté sobre la barandilla sólo para que mis pies colgaran
quería sentiros sin mi peso / libres mecidos sobre la bahía /
xxxlistos para volar
un hombre gordo se acercó hasta mí
parecía una reencarnación de Budah
dijo: el mar tiene un pez y en el pez hay una caracola y en la
xxxcaracola un cangrejo y en el cangrejo una perla y la perla es
xxxun mundo en el que hay un mar que tiene un pez y el pez una
xxxcaracola y
los coches cruzaban a mi espalda indiferentes
el hombre había desaparecido
bajé de la arandilla y terminé de cruzar el puente

yo crucé el puente del Golden Gate y sentí ganas de saltar
pero no salté
quede aquí constancia de mi fracaso

 

 

 

 

MARIPOSA, CA

viajamos por Mariposa CA como si de un anuncio de coche se
xxxtratase
nos peleamos por conducir ¿Te gusta conducir?
las lomas son olas nada más
alguien en el coche escucha el rumor del mar pero no lo comenta
todo es amarillo
una dice algo sobre Castilla y sobre Machado
otro imagina que aparecen Quijote y Sancho montando a
xxxRocinante y Rucio y
nuestros ojos se aferran a la siguiente loma como un águila se
xxxaferra a una liebre
pero
estamos en Mariposa CA y yo rezo
para que no aparezca un Kentucky Fried Chicken
yo me acuerdo de Borges y su conferencia de La ceguera en 1977
su ojo izquierdo cerrado su ojo derecho abierto
las manos sobre los reposabrazos como si fuese a levantarse
la voz temblorosa
Hay un color que no me ha sido nunca infiel, el amarillo.
miro los campos y pienso que quizá este sea el paraíso de Borges
aquí en Mariposa CA el sol se pierde y todo se tiñe aún más de
xxxdorado
Borges sobre un trono altísimo ojo izquierdo manos como
xxxlevantarse pero temblorosa
tigres y leopardos rodeándole / todo oro y sombra y una voz
que recita un poema épico en una lengua muerta
el paisaje sigue siendo el mismo que al principio del poema
pero se hace de noche
poco a poco nos vamos quedando ciegos

 

 

 

 

SUEÑO DE UNA NOCHE DE VERANO

en el sueño recorremos un campo
con grandes pacas todo es amarillo
y hay cuervos desperdigados
picoteando semillas sin cesar

caminamos en grupo no nos
separamos como si tuviésemos
que enfrentarnos al vacío
estando juntos como si estar juntos
nos salvase de la nada

es verano y atardece y en el sueño
alguien dice que quisiera quedarse
para siempre con nosotros
intentamos calcular cuál es la distancia
que nos separa de la realidad

la estampa es demasiado poderosa
y nos dejamos caer sobre las pacas
hace demasiado calor para cruzar
el verano y estamos agotados

alguien dice que esto parece un sueño
como si realmente no lo fuese
alguien apoya su cabeza sobre mi muslo
compartimos el agua y miramos
al horizonte en busca de alguna señal

todo parece estático y todo
en el sueño es inabarcable
incluso nosotros tumbados
ni qué decir el atardecer

alguien hace referencia
a la vida fuera del sueño
y el verano que cruzamos
y si será también inabarcable

el sol se va / el campo arde
los cuervos alzan el vuelo
—todo Poe y alborozo alado—
viran hacia el oeste y en bandada
arropan la tierra con la noche

 

 

 

 

COPLA

no sé Jorge Manrique si en el siglo XV el concepto del suicidio
existía
o quizá tuviese entonces un verdadero sentido: honor
perdido STOP amada fugada STOP no contrincante digno
xxxSTOP muerte inevitable

x
no sé Jorge Manrique si lo de tu padre quedó resuelto si el
xxxforense lo tuvo claro
desde el principio: muerte natural / yace en la cama / mantas
xxxcomo losas de mármol cubren su cuerpo / el primogénito
xxxagarra su mano izquierda / escucha sus últimas palabras /
xxxpromete proteger la casa y la familia / luego una lengua de
xxxhielo entra en el cuarto y

x
no sé Jorge Manrique pero hoy caminando por Yosemite
xxxValley (Parque Nacional)
estado de California (ya sé que Colón no había nacido aún
xxxcuando tú… que no me vas
a creer…
xxxxxxxxxentiendo la problemática pero)
he visto a un río suicidarse
como te lo cuento

x
no sé Jorge Manrique
el río era la vida e iba a dar a la marxxxxxxxo eso creíamos
todo era como tú lo habías descrito pero de pronto:
como el 4:33 de John Cage en medio de El lago de los cisnes
xxxde Tchaikovski

x
todo refulgía todo cuadraba los árboles inmaculados las
xxxrocas serenas cada insecto cada espora cada estambre y
xxxcada estigma la vera era la vera el lecho era el lecho el
xxxcaudal era el justo y necesario los dioses habían cumplido
xxxcon su cometido la madre naturaleza sonreía cristalina
xxxhasta que un corte abrupto un discontinuo un precipicio
xxxuna caída un silencio

x
saltar a la nada
eso es saltar a la nada y no encuentro un símil a la altura
xxxsaltar a la nada y basta
y el río ya no es río es chorro
y el chorro ya no es chorro es lluvia
y la lluvia ya no es lluvia es gota
y la gota ya no es gota es partícula
y la partícula ya no es partícula es

x
saltar al vacío sin másxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy dejar de ser

x

así se suicida un río
igual que se suicida un hombre

 

 

 

 

MOTEL SALIENDO DE DEATH VALLEY CAMINO DE LAS VEGAS

las afueras de un desierto son como las afueras
de una gran ciudad seres invisibles que miran
—comen defecan se reproducen mueren—
hacia el centro a la espera sobrevuelan
las fronteras como objetos arrastrados por un
tornado

como las afueras de la ciudad las afueras
del desierto son etéreas / móviles / nómadas
a expensas de un capricho de la naturaleza
(o los planes arquitectónicos) van y vienen
como si el desierto fuese un mar
y las dunas sus olas y subiese
y bajase
xxxxxxxxxla marea

x
no hay pueblos ni pequeñas ciudades
son sólo absurdas aglomeraciones de
chalets algún restaurante una gasolinera una granja
seres invisibles al borde del desierto
como si un dios hubiese escupido
algunos hombres en medio de la nada

la gente se esconde en las afueras del desierto
construye empalizadas y se da a la vida
interior en el motel nos damos un baño en la piscina
y nos tumbamos a cincuenta grados a mirar
cómo no pasa nada cómo las horas se van
cómo el desierto sólo es un inmenso reloj
de arena

este lugar es la mejor metáfora de la espera
que jamás he encontrado nadie habla
la piel se seca en dos segundos no soy capaz
de describir el silencio como en las ciudades
estar en las afueras también es estar dentro
del desierto

 

 

 

 

BELLAGIO, MACHADO

en una tumbona en la piscina del Bellagio Las Vegas NV
tomo un mojito mientras leo a Machado dicen
que los oasis suelen ser espejismos dicen que
del desierto sólo salen los más fuertes los más listos los más
leo a Machado a cincuenta grados
bajo una sombrilla publicitaria —luego en la noche
caeré enfermo por el frío eterno del aire
acondicionado— una chica en bikini sale
del agua y se acerca hasta mí: ¿qué lees? pregunta
Leo a Machado digo poeta español digo
que murió en el exilio y la pobreza digo
cuyas últimas palabras fueron: estos días azules
y este sol de la infancia ríe juguetona y me besa
—luego por la noche caeré enfermo por la falta de agua
y el exceso de alcohol— la chica tiene un bolígrafo
y escribe sobre mi antebrazo su teléfono
salta a la piscina y —¡cómo no!— desaparece
todo queda en un silencio desproporcionado
como si el desierto reclamase su lugar
aparto el libro y miro el cielo azul el sol
de la infancia hace demasiado calor los números
sobre mi piel la tinta sobre la carne no me baño
por si acaso

 

 

 

 

(CODA)

la cuadrícula pintada con escuadra
que son las calles de San Francisco
un tranvía desbocado
convertido en atracción de feria
los carteles de aún hay esperanza
en las pilonas rojas del Golden Gate Bridge
la ruta 1 que baja bordeando la costa
vacía
y el océano Pacífico de un azul desesperado
aquel cul-de-sac del que casi no podemos salir
idóneo para una escena de persecución hollywoodiense
los caminos de Carmel por los que circulábamos
a velocidad de obeso americano
los campos amarillos como un trigal castellano en Mariposa
y una amapola sobreviviendo en medio de la tarde
las secuoyas gigantes bordeando la carretera
muy secundaria
que lleva a Yosemite Valley y las 8 horas
que tardamos en hacer 50 km
las advertencias de cuidado con los osos
y los osos que no vimos
la recta infinita que cruza el mediodía por Death Valley
las 55 grados a la sombra
y el aire que quemaba la piel
los reflejos de la carretera que eran el mar en calma
el parking de un motel donde nos creímos fugitivos
y la vieja que nos atendió que me recordó a la madre
de Bates la ducha y el cuchillo
Las Vegas alzada en medio del desierto
y su intento de ser noche a base de bombillas enroscadas
La Vegas Blvd. con el Bellagio el Caesar palace el Flamingo el Mirage
el tramo que hicimos por la ruta 66 camino del Gran Cañón
y cómo nos empeñábamos en llamarla La Ruta Madre
porque Steinbeck así lo decía en Las uvas de la ira
nosotros dentro del coche frente al Gran Cañón y la lluvia
que nos empañó el parabrisas y el paisaje
las carreteras de regreso que nos parecieron distintas
pese a ser las mismas
las carreteras de nuestra juventud y el Dodge
al que llamábamos Mae West
tragando kilómetros sin descanso
esa luz veraniega de tiempo detenido
que nunca podremos
recuperar

 

 

 

Talián, Ángel. El sol sobre la nieve. Cartagena; Ed. Balduque, 2016.

 

CHIPMUNKS, HOMBRES, SOMBRAS, MAULLIDOS

diciembre 30, 2018 Deja un comentario

 

CHIPMUNKS

corrían por el campus pequeñas ardillas
chipmunks las llamaban revolviéndose en el césped
desesperadamente
ociosas
todos las mirábamos

salíamos del aula y paseábamos hasta los dormitorios
luego sentados en el atardecer acumulando cascos de cerveza venían
a visitarnos
pequeñas ardillas curiosas demasiado
no pensaban en las consecuencias

nos olían buscando comida en los bolsillos
yo imaginaba sus huesos costillitas uñas cortadas
sus cráneos pelotas de ping-pong sus tibias granos de arroz
qué fácil agarrar una y aplastarla con la fuerza de mi mano

tú me acariciabas y mencionaste a Chip & Chop y
fugaz viaje multicolor la infancia
aventuras diarias para salvar el mundo
ahora os entiendo un poco más

entiendo cómo exprimís las horas no os detenéis apenas
un segundo para buscaros y correr rozar vuestros bigotes apenas
un segundo olisquear el aire escarbar la tierra morder un fruto apenas
un segundo y seguir hermosas e inmisericordes ante la Historia

odio los poemas de animales
pero quién dice que yo esté hablando de animales

 

 

 

 

EL REY Y LA REINA

el rey camisa de rayas como si de un gondoliere se tratase
pantalones pitillo marca Camel bambas Adidas A-di-das
se arrastra por el césped buscando la luz el flequillo
esconde la mirada alguien comenta: demasiado europeo

la reina camiseta ancha y traslúcida asoma tímido el hombro
mini shorts para piernas como varas de bambú manoletinas
negras y un sombrero de ala corta que cae media
melena rubia unas Ray-Ban alguien comenta: demasiado europea

mirábamos por encima no sabíamos
hacerlo de otro modo venían los mendigos —harapientos y hermosos—
a agradarnos con chistes nos reíamos con/de ellos
—como un padre se ríe ante la gracia de un hijo—

luego nos dejaban solos y tú me hablabas del palacete
en Manhattan de Julian Schnabel y de veranos en la Côte d’Azur
leíamos a Borges y escuchábamos a Gershwin
yo soñaba con una mansión en Umbría para los dos

pertenecíamos a una estirpe de intocables
nuestra sangre fluía con el ímpetu del Volga
un Borgia se habría arrodillado en nuestra presencia
—éramos felices no teníamos otra opción—

el sol salía sólo para nosotros
inabarcable como un poema de Keats

ahora con el tiempo todo se ha nublado
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxinterpretábamos
un oscuro y triste papel —el que nos había tocado— actuábamos
y los comentarios que decíamos eran como frases de una obra
dichas con convicción pero ajenas Louise Gluck

no hubo nada de verdad en aquel verano nada
que pudiese hacernos daño quedamos suspendidos
intentamos salvarnos y ese fue nuestro error qué leves
fueron nuestras vidas / que no dejaron ningún rastro Ted Hughes

representantes de un viejo continente: apolillados
decrépitos incólumes y solos / igual que reyes

 

 

 

 

SIRI HUSTVEDT Y PAUL AUSTER EN UN BANCO

camino por el campus hoy de un verde lorquiano
paso por delante de una pareja demasiado vieja
para estar en un campus la estampa es perfecta
atardece y ellos miran la luz con una extraña
intensidad

me detengo mientras mi grupo se aleja hacia la Johnson
Tower para fijarme en la estampa absorbente con más deteni-
miento si os digo que no me estremezco un espasmo
mi columna al descubrir que son Siri hustvedt y Paul Auster
los viejos al atardecer

y de pronto se acumulan todas las horas compartidas
bajo la luz de un flexo en casas de alquiler pasando sus páginas
y no me decido dudo si romper su instante y no al final
corro de vuelta hasta mi grupo para contarles lo ocurrido
y nadie sabe de quién hablo

 

 

 

 

UN HOMBRE, UNA SOMBRA

en la esquina de Geary St. con Leavenworth
bajo el letrero rojo Cabernet Sauvignon de la Market &
Deli Star donde para el 27 hay un hombre solo

un sol enfermo escupe su luz sobre la mañana

el hombre apoyado en un bastón parecería
una estatua olvidada de hierro oxidado
no griega / no romana / no egipcia sólo
un retrato contemporáneo de no se sabe qué

lleva un abrigo y sobre éste otro abrigo y sobre éste
otro su gorro demasiado largo se abulta en
su cabeza como si dejase un espacio para recoger
las ideas ¿Es un hombre? ¿es una sombra?

parecería una estatua olvidada
pero al cruzar la calle se gira
—y el 27 abre sus puertas una mujer abofetea
a un hombre en la esquina de enfrente una vieja
mira su reflejo en un escaparate de lencería
dos latinos matan el tiempo en la tienda de relojes
dos turistas toman un café en el Angel Cafe
los árboles tiemblan imperceptibles—
se gira y mira a un lugar entre nosotros
y el horizonte inexistente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo si fuese
capaz de atravesar los cuerpos y edificios
llegar hasta la bahía y saltar al mar
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsentimos
un breve aliento de filo ancestral luego
seguimos es un hombre ¿es una sombra?

esa noche tomando una cerveza en el Ambassador
miro por los ventanales y lo veo allí
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde nuevo
impasible ante la noche de neón aferrándose
a la esquina apoyado en la pared
como si el mundo fuese el que está inclinado
vigilando la ciudad y su tristeza
parece murmurar algo pero sus labios apenas
se mueven como alguien que reza un rosario
ante un cuerpo muerto la camarera me explica:
fue un poeta, pero se volvió loco, ganó premios,
publicó libros, se codeó con los mejores,
pero se volvió loco. Siempre está ahí, en la esquina,
habla con Dios, con Dylan y con el Presidente de los EEUU.
¿Por qué se volvió loco? pregunto. No lo sé,
contesta es un hombre es una sombra.

 

 

 

 

MAULLIDO

he visto a las mentes más maravillosas de mi generación
xxxdestruidas por el turismo alucinados mirando mapas
xxxvueltos del revés
familias obesas arrastrándose por Embarcadero en busca de
xxxun McDonald’s que se aferran a conos de crema a un
xxxdólar veinte centavos derritiéndose en el muelle 39 junto
xxxa los leones marinos rubios teñidos de piel quemada
xxxadictos a la protección solar factor 330
que emprenden la tarea cumbre de engullir langostinos
xxxgigantes en cajas de cartón que sudacas han pescado
xxxen las tormentas del Océano Pacífico seducidos por los
xxxneones de la Bubba Gump Shrimp Co. y el olor a fritanga
que se pierden entre los decorados de cartón piedra que
xxxocultan la visión de la Bahía en la vorágine sudorosa del
xxxverano como Ariadnas recreadas en la pérdida absortas
xxxen la estimulación visual / rojo / azul y / amarillo muy
xxxamarillo
que pisan sobre chanclas de plástico fucsias y cargan con
xxxvarices y camisas anchas incluso más anchas que ellos
xxxmismos y pechos muy caídos y sombreros de los
xxxpescadores que nunca serán y gafas de sol de marcas
xxxfalsas y lorzas de grasa alimentada a base de sándwiches
xxxde tres pisos con extra de mayonesa
americanos paletos de estados olvidados de Montana,
xxxMinnesota, Missouri que se sientan en el Fisherman’s
xxxWharf a comer sopa de cangrejo en platos de pan y se
xxxvisten de domingo para salir un viernes y cenan en el
xxxKentucky Fried Chicken con collares de perlas falsas falsas
xxxfalsas
que miran con desdén a japoneses histéricos que revisan
xxxabsortos las fotos del día en sus Nikon D3X que luego
xxxmanipulan y retocan y retocan y manipulan hasta que la
xxxRealidad desaparece y todo es imagen de la imagen que
xxxprefieren mirar las vistas a través de lentes gordas creadas
xxxen laboratorios ópticos construidas en Tailandia
que pasean en Japan Town por Geary Boulevard como quien
xxxpasea por casa y cenan en el Yoshi’s y mezclan sushi mal
xxxhecho con jazz mal tocado pero no les importa porque
xxxestán de vacaciones rasgados con fajos de dólares
xxxmanoseados en los bolsillos que dejan a su mujer y sus
xxxhijas en el hotel y salen de putas con medio cigarro
xxxapagado entre los dientes
que se han olvidado de la Segunda Guerra Mundial y se
xxxvisten de Tommy Hilfiger reprimidos silenciosos
xxxrecopilando la ciudad en su disco duro para volver a su
xxxpaís y follarse a sus criadas mientras las fotos pasan en el
xxxPower Point una tras otra tras una tras otra
espaldas mojadas que han cumplido el Sueño Americano
xxxy dan propinas miserables a espaldas mojadas que no lo
xxxhan hecho que se envuelven en banderas americanas en
xxxlas primeras vacaciones de su vida para que nadie dude
xxxde lo patriotas que son morenos con bigotitos y tatuajes
xxxborrosos tatuajes de lo que fueron pero que ya no
xxxquieren ser que se van disipando en sus pieles costrosas
que van a la feria a disparar en los puestos y las pistolas
xxxde aire les recuerdan a las pistolas de vida con las que
xxxantes cargaban pero no dicen nada y besan a sus esposas
xxxporque han visto en las películas de Hollywood cómo se
xxxbesan las esposas y les regalan osos de peluches gigantes
xxxy comen algodones dulces y cubos de palomitas con
xxxextra de mantequilla
adictos al deporte que se calzan las mallas y alquilan
xxxbicicletas y calzan las mallas y alquilan bicicletas para
xxxsus niños rubios y vigoréxicos para cruzar el Golden Gate
xxxBridge que van y vienen y vuelven a ir y no se detienen ni
xxxun segundo a mirar la bahía que comentan al aire
xxxtenemos que ir a ver La Roca y vuelven a cruzar y no ven
xxxlas olas pero saludan a sus clones montados en piraguas
xxxagitando sus brazos lechosos que mañana estarán
xxxquemados
maricones europeos que se gastan los ahorros de su vida
xxxpor pasar unas semanas en Castro y se ponen los
xxxpendientes que sus abuelas les dejaron en su lecho de
xxxmuerte y esperan en las esquinas de Dolores Street a que
xxxalguien los recoja y se los lleve a follar a una mansión
xxxcon mayordomos en calzoncillos y pecho descubierto /
xxxafeminados / paletos que cruzan a Mission como de safari
para fotografiar a latinos enfrente de las iglesias los
xxxdomingos como si fuesen chimpancés en la jaula del zoo
xxxy entran en los restaurantes chicanos para beber el
xxxmismo tequila que venden en todos lados pero aquí entre
xxxvírgenes y esqueletos de colores y murales que imitan a
xxxDiego Rivera
viejas operadas que pasean a sus chihuahuas en sus bolsos
xxxde pasear chihuahuas marca Gucci por Nob Hill y Pacific
xxxHeights y se sientan en los pequeños parques parques
xxxrepresentación de parques parques de juguete plástico
xxxpoliespán a succionarle al Sol los pocos rayos que le
xxxquedan que suben por Brodway y se cruzan con
universitarios con grados y publicaciones en revistas que
xxxestán haciendo un degree en Berkeley que al pasar por
xxxColumbus Avenue entran en CIty Lights y se compran
xxxtodos los ensayos sobre la Generación Beat que
xxxencuentran pero no se han leído ninguno de sus libros
xxxy luego en tertulias hacen comentarios incomprensibles
xxxque si On the road tal que si On the road cual y sueñan
xxxcon escribir ellos su propio ensayo e ir a cócteles con el
xxxdecano y su mujer todos
todos aquí reunidos
juntos y hermanados en la noble ciudad de San Francisco
estado de California
con el Océano Pacífico como banda sonora y el recuerdo de
xxxlo que fue patinando en las retinas
pasando las vacaciones
mediocres
malheridos
mentirosos
gatos
que maúllan

 

 

 

Talián, Ángel. El sol sobre la nieve. Cartagena; Ed. Balduque, 2016.

 

IDA Y VUELTA

diciembre 28, 2018 Deja un comentario

 

IDA

Las nubes eran sólo acompañantes de pago
y el motor una canción de cuna.
Yo estaba cansado y tu voz era mi cama:
te acordaste de aquel poema de Quiñones,
la eterna dialéctica entre el Sur y el Nor
y luego de la Guerra de Secesión.
Dijiste algo sobre la esclavitud
que a veces el futuro nos impone
pero yo me empeñaba en la nostalgia.
Cruzamos Wyoming y decidiste entretenerme:
un dependiente de una zapatería que finge su muerte,
llama a su familia y le dice adiós,
toma un avión y cruza el Atlántico hasta California
—un francés,
xxxxxxxxxxxxxcasado,
xxxxxxxxxxixxxxxxxxxxcon hijos,
xxxxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxxxxfeliz—.
Mientras tú me contabas aquella historia
nos dieron de comer una pasta insulsa
y nos ofrecieron vino con tapones de rosca.
Las azafatas nos sonreían con sus dientes de sol.
Volábamos en Delta pensando en el regreso.

 

 

 

 

VUELTA

Volábamos en Delta pensando en el regreso,
las azafatas nos sonreían con sus dientes de sol
y nos ofrecieron vino con tapones de rosca.
Nos dieron de comer una pasta insulsa
mientras tú me contabas aquella historia:
un francés,
xxxxxxxxxxxcasado,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon hijos,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxfeliz,
toma un avión y cruza el Atlántico hasta California,
llama a su familia y le dice adiós,
—un dependiente de una zapatería que finge su muerte—.
Cruzamos Wyoming y decidiste entretenerme
pero yo me empeñaba en la nostalgia
que a veces el futuro nos impone.
Dijiste algo sobre la esclavitud
y luego de la Guerra de Secesión,
la eterna dialéctica entre el Sur y el Nor
te acordaste de aquel poema de Quiñones.
Yo estaba cansado y tu voz era mi cama
y el motor de una canción de cuna,
las nubes eran sólo acompañantes de pago.

 

 

 

Talián, Ángel. El sol sobre la nieve. Cartagena; Ed. Balduque, 2016.

 

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