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CLOWN

 

CLOWN

xxxxx1

La risa muere mucho después que el chiste
El bromista no se ríe de ninguna broma
Un clown en una tumba
Los guasones lloran en el Purgatorio
La risa muere mucho después que el chiste
Gozo
Bella, la memoria del corazón
Y aún así la cara es la de un bromista sin sonreír con broma alguna.

 

 

xxxxx2

Como el bufón que apaga los candiles
De puntillas con sus pies llenos de campanillas
para que su amo soñara victorias
—de igual forma me arrastro y soplo.
para que el gato y el canario duerman.

Yo no tengo casco emplumado, ni ropas blanquiazules;
y ningún antiguo bufón viene a animarme a seguir.
Yo mismo soy mi propio tonto feliz.

Dado que no hay campos para que yo libre de dragones
—es imposible que me arrodille ante las damas
y bese sus floreadas vestimentas.
No puedo hacer más que caminar de aquí para allá las manos a la espalda
soñando con calabozos y púas y potros chirriantes.

Para el vulgo, me pongo cosas en la nariz
Y ando de puntillas con la gracia del oro
Para aquéllos a quienes amo me siento triste junto a cristales emplomados
—toda mi faz el misterio de alguna broma.
Y para Dios estoy preparado con una bocanada de pingüinos.
¡Me encierro!
Lavo aves de mirto en el lavabo.
Sí, yo mismo soy mi propio tonto feliz
—rancio de bromas insomnes.

¿Me importa? Sí me importa. Quiero hacer risa.
O si tan sólo fuera un juguete de cuerda
o simplemente un conejo de invierno
xxxxxxen la inmensa empanada de algún imbécil.

¡Conozco la risa! ¡Conozco cantidades de risa!
Aun así sólo puedo caminar de aquí para allá, las manos a la espalda
Soñando con calabozos y púas y potros chirriantes.

 

 

xxxxx3

¿Y por qué dicen sé un hombre, no un clown?
¿Y cómo es ser un hombre?
Puedo bromear como un santo para mis necesidades,
ofrecer a cambio de una pata de ganso, un resplandor;
No necesito conocer jamás este gozo que engraso por la vida
o afirmar mi lamentable dieta sustancial en el dolor.
Gordo si es que quiero estar gordo!
Es tan fácil adornar el humor de uno
—abanicar el sol.
Es tiempo de que el idiota
Pose con una sonrisa y un pie sobre el león muerto
(la encarnación del hombre sin clown)—
Es tiempo de dejarse un mostacho; sorber ginebra;
Y conquistar a la difícil damisela.
Tiempo de volver del viaje por las estrellas
y fregar la tierra.
¿Dónde estoy en tierras salvajes?
¿Qué criatura trajo mis huesos a esto?
Aquí no hay Edén— esto es mi almacén:
¡Habitaciones! ¡Habitaciones! ¡Luces eléctricas!
Un océano gigantesco en cada playa.

Soy acaso el hombre que salta de la cajita de sorpresas
a cada desgracia del hombre, ya sea enfermedad
muerte o simplemente infelicidad?
¿Ese hombre? ¿Ese viejo clown
xxxxxxde sombrero doblado y barba entubada?
¿Ese loco que recuerda su
xxxxxxpelota arco iris?

¡No! Patead hasta el infierno a la sota de bastos!
¡Dad saltos mortales en el féretro-circo!
¡El Sr. Muerte tiene al héroe cogido por las pelotas!

—Yo también puedo conmemorar la risa negra.

 

 

xxxxx4

No sé aún si el clown debe morir;
Está aún el perro negro, la leonada hacha de batalla;
El campeón de los cielos apoyado en una nube
xxxxxxcentrado en la guerra del hombre.

Si no hubiera clown
sino demoníacos bigotes agitando flores azul pálido;
Si no hubiera sonrisa
no hubiera escalera de querubines con laúd y trompa
no hubiera baúl plateado, no hubiera copón acuñado por el sol, no hubiera estanque para cisnes
ni la propia delicada forja;
dudo que el premio del Paraíso
sea un lugar donde se encuentren, felices los viejos amigos.

Si el clown estuviera muerto
El mes de Agosto se vería cargado
xxxxxxde sacos de trigo agrio.

¡Muerto el clown, sería el caos!
¡El ábside enjoyado del ángel
xxxxxxcolisionaría

xxxxxxy aplastaría un rayo de palomas!
¡Los Faunos destrozarían el bosque
xxxxxxcon bebés masticados por faunos!
Accitosa melancolía se ajusta a la bota negra
ahora que el clown piensa en morir
Hombres del tamaño de islas
xxxxxxhunden su gozo en la impotente protección de la Muerte.

¡O qué totalidad la de tragedia! ¡su peso!
con quejas a la risa no llegada—
Hacedle entonces cosquillas al bufón para que se duerma ya que sueño necesita;
oscuros días desnuda la pobre América—
La vieja América podía hablar de la risa tan a menudo como los clowns—
¡Ben Franklin, W.C. Fields, Chaplin, lo magro del gozo!
¡Su luz de felicidad es una falange falsificada, al ataque!

La serpientes otean el cielo en busca de conejos voladores;
Monos bosquejan chaquetas— ¿ha muerto el clown?
Compadezco los futuros con una sonrisa de pescado,
Porque tal como yo soy veo oscuridad de historia.
¡Una cómica corrupción! ¡La inmortalidad de la Muerte!
El campaneo de hoz de la torre del reloj
Promete al dolor y a la vida del hombre la misma duración.

 

 

xxxxx5

¡Orgulloso y presumido bufón! a tope tus fantasías
se balancean rápidamente de añojoven a añoviejo.

¿Es para la muerte para la que arrancas negro beneficio,
esta pequeña vanidad me merecía?

Es la vida la que ha introducido fallas en mi dulce canción:

triste ejemplos de inteligencia mi secreto y rico comportamiento,
o primero de entre los médicos que están a mi lado en mi muerte

¡Buen truquista! Distingo tus suelos retorcidos
Tus muebles con cintas, tus angustiadas puertas.

¡Ho! ¡tu bendita peste loca de gozo!
No apuñalaré tus ojos con la noche,

ni pondré el gancho simiesco de un vigilante
para atraparte con su cosquilleo moral.

No eres cosa de risa
Jamás has sido cosa de risa
Tú siempre has sido tú, clown!
—un trasplante de locura en la diadema de los cielos.

Y aún así muero en ti;
llena tu corazón mi tumba—

Perdóname, adorable persona
¡o, está en mí aquello que desearía que cada risa
tejiera una eternidad de hilaridad!
No no atiborraré tu cerebral tumba;
es suficiente que ascienda tu alegre escalera
y que los planetas me arrojen polvo a los ojos.

No desesperes amable muchacho de alegría,
llegarás a Dios
y aflojarás su terrible dogal.

 

 

xxxxx6

Los puñetazos del invierno noquearon a un rebaño de ciervos.
El invierno dejó el bosque como un plato de huesos de pollo.
El clown desnudo tiembla junto al nevado torrente;
el oso durmiente despierta para hacer burla de sus huesadas piernas azules.
¡Aguanta clown!
Cada piedra es cosmos;
todos los árboles hechos de materia de risa.
¡Píntate una ancha boca blanca!
¡Improvisa unas orejas con hojas de olmo!
¡Enrojece tu nariz con lagartijas!
¡Estate presto!
Pronto la primavera saldrá de detrás de
xxxxxxun árbol
xxxxxxxxxcomo Eva del costado de Adán.

Tang-a-lang-boom! Fife feef! Toot
La primera bienvenida por un desfile Barnum despeja la melancolía atascada
—tráfico de una era sin risas,
Madres se rompen la espalda por sacar niños de invierno.
Los niños trepan osadamente
xxxxxxy se sientan en mangas de camisa sobre los hombros de las estatuas.
Flores de cerezo hinchan el gozo en los corazones de los ancianos.
Las niñas saltan, los muchachos se reúnen, los perros saltan, los gatos saltan—
¡Primavera!
Es bueno ir al East River
Y sentarse ante Brooklyn
xxxxxxcon conocimientos frescos de Hesiodo sobre cultivos;
Bueno estar inmerso en el Maiden Song de Alcman
sentarse a gusto durante horas re-aprendiendo
xxxxxxel oficio del verso clásico—
¡Bienvenida oda Epinicia!

¡Yo! ¡Yo! Mitos de calamidad
anuncian calor calor a la luz de mediodía
xxxxxxgrano y abejas de baya.
Los elfos traen brazadas de Primavera
xxxxxxal moribundo rey del invierno;
El viejo Crinch envenenado con bayas
xxxxxxpronto estará muerto
xxxxxxpronto estará muerto.

¡Sabía que vendrías, salvaje arquitecto!
¡Es a ti a quien quiero; o, río con entusiasmo!
¿Por qué continuar molestándose con el rescate profano de Roma
cuando estás tú aquí? que los Turcos y las narices que faltan de Grecia
se revuelvan en el fondo del pote de grasa del Otomano.

¡Yo! ¡Dios! idos vosotros perros de la nieve y fumigaciones!
Al contrario que los faunos de las riberas del Tíber
hay guarderías para los pies hendidos de esta era.

Invierno del que he sido el clown
del que he leído la gotosa escritura
—No te guardo rencor.
Mi gozo jamás podría salir libre
xxxxxxde la vieja grieta del dolor.

 

 

xxxxx7

Aférrate al unicornio, fracasando
No risible amante del hombre; tu roja nariz
es la anti-muerte—

Un zote de marzo es lo que eres—
Nacido en la burla, ¡o aquel loco mes!
Pero nacido en la burla como todos los hombres
xxxxxxde la ventruda cabeza de un cicatero,
un punzante ser repulsivo que consiguió grandes emociones
a base de no decirte cuándo cómo y por qué la vida.

Suficiente. Volvamos al unicornio
El salario de gozo del clown al hombre es inútil
El hombre está pegado al dolor y no hay escapatoria.
Todo tu oro bufonesco… inútil.

¡Vete! aférrate al unicornio con falsas orejas y peludos sombreros

—jamás conseguirás sacudirte la risa de misericordia de la Muerte, ¡pobre loco!

¡Clown!
¡Un Clown errante en serio!

 

 

xxxxx8

Por supuesto el unicornio morirá
de modo que no pienses que tu nariz roja
tu bocaza
tu risa de un millón de dólares no lo harán.

Por supuesto el circo se pondrá de luto.
La mujer gorda será menos llorada.

Haces reír a los niños para ganar dinero
de modo que no pienses que eres un clown de oro.
La ocasión en que maldijiste a un acróbata
la ocasión en que rechazaste a un mendigo
la vez en que lloraste.

Ah, no es al clown del circo al que yo canto;
no al trastabilleante enano ante el conquistador
xxxxxxobligado a bailar ante caballos,
ni al Bufón cuyo arsenal de dientes
xxxxxxse carcajea explosivamente hasta salirse de las encías;
no, tampoco es al Truquista en cuya mano termina la cuerda.

 

 

xxxxx9

¡A la comedia se ha vuelto loca!
Pobre clown, el clima del dolor.

¡La casa del clown está EN VENTA!
xxxxxxLlorosos ladrillos y porche
xxxxxxPodredumbre en la puerta y las ventanas
xxxxxxy cuidadas vertientes de campanillas.

Esta noche el clown acabado
sus muñones se agitan en la caravana de gitanos
La oscilante linterna objeta que se vaya de casa.
Él es un fantasma para el cristal;
para los oídos es una pasta peluda;
el vistazo al futuro de la vieja bruja
casi no le concede ni identidad.
Las vestimentas de la luna una nube;
el último carromato ceba dos árboles;
Él coje su arrugado cogote
— ¡Sooo! — ¡su meloso olor!
Las aves tragan sus amuletos sus chucherías y dijes.

¡El clown está muerto!
¡Pasad por las autopistas de 1959— todos los clowns están muertos!
Ved los grandes vertederos de ellos atiborrados de gaviotas;
xxxxxxsus peludos sombreros deshilachados
xxxxxxlas narices de sus caras y sus oídos echando humo
xxxxxxsus trajes a grandes lunares oscureciéndose
xxxxxxbajo el nocturno aguijón final del hada solar.

¡El infernal jefe de pista hace restallar su látigo!
¡La gran caridad del circo dispara fuego!
¡Los acróbatas roen sus alambres!
¡Esqueléticos monos retuercen plátanos sin carne!
¡La huesuda mandíbula del domador de leones
xxxxxxchoca contra la huesuda mandíbula del león!
¡Perros calientes y coca-cola para el osario!
¡Polvo para bromas de elefantes a escala de purga!
Cincuenta clowns envueltos en sudarios se apilan saliendo
xxxxxxde una tumba diminuta.

 

 

xxxxx10

Pero
yo soy un clown para siempre
y no necesito hacer gramática
xxxxxxel diámetro de la Muerte
La Muerte, como el rabo de un mono
se enrolla en espiral sobre un poste
xxxxxxsiempre creciente siempre creciente

Como poder trepar y sentarse en la torreta
lejos de la respiración de los enfermos
lejos de las almas que duermen
xxxxxxen la cilídrica patada de la Muerte—
Ah.
xxxxxxeste empacho de charlatanería
jamás abandonará mi píxide orgánico
xxxxxxgracias a Dios

 

 

 

Corso, Gregory. El feliz cumpleaños de la muerte (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1978.

 

EL FELIZ CUMPLEAÑOS DE LA MUERTE

 

TRANSFORMACIÓN & ESCAPE

xxxxx1

Llegué al cielo y era almibarado.
Era opresivamente dulce.
Croantes sustancias se pegaban a mis rodillas.
De todas las sustancias la más pegajosa era S. Miguel.
Le agarré y me lo pegué a la cabeza.
Descubrí que Dios era un gigantesco papel cazamoscas.
Me mantuve apartado de su camino.
Caminé por donde todo olía a chocolate quemado.
Mientras tanto S. Miguel estaba ocupado con su espada
atacando mi pelo.
Encontré a Dante desnudo en medio de un pegote de miel.
Los osos lamían sus muslos.
Agarré la espada de S. Miguel
Y me trinché a mí mismo en un gran adhesivo circualr
Mi torso cayó sobre un equilibrio elástico.
Como disparado con una honda
mi torso silbó hacia el papel atrapamoscas Dios
Mis piernas se hundieron en algún cieno inimaginable.
Mi cabeza, aunque lastrada por el peso de S. Miguel,
no cayó.
Delgados hilillos de goma multicolor
la dejaron suspendida allí.
Mi espíritu detenido por mi torso entrampado.
¡Tiré de él! ¡volvía a tirar! ¡lo giré de izquierda a derecha!
¡Se magullaba! ¡se ablandaba! ¡no podía liberarse!
La pugna de una Eternidad
¡Una Eternidad de tirones! ¡de tirones!
Volví con mi cabeza,
¡San Miguel me había chupado el seso hasta dejarlo seco!
¡Cráneo!
¡Mi cráneo!
¡El único cráneo del cielo!
Fui hacia mis piernas.
¡S. Pedro estaba abrillantándose las sandalias con mis rodillas!
¡Cargué sobre él!
¡Machaqué su cara en azúcar en miel en mermelada!
¡Hui con mis piernas bajo cada brazo!
¡La policía de los cielos me seguía de cerca!
Me escondí en la sopa de S. Francisco
Jadeando en la confitería de su gentileza
Lloré, acariciando mis intimidades piernas.

 

 

xxxxx2

Me cogieron.
Se llevaron mis piernas.
Me sentenciaron en el firmamento de un asno.
¡La prisión de una Eternidad!
¡Una eternidad de trabajo! ¡de rebuznos!
Cargado de sucias vestiduras de santos
planeé la escapada,
cargando el relleno diario de las ampollas
planeé la escapada.
Planeé trepar montañas imposibles.
Planeé bajo el látigo de la Virgen.
Planeé al sol del gozo celestial.

Planeé al sol del gozo celestial.
Planeé el son de la tierra,
el llanto de los niños,
los gemidos de los hombres,
los golpes de los ataúdes.

Planeé escaparme.
Dios estaba ocupado cambiándose de mano las esferas.
El momento había llegado.
Me partí las mandíbulas
Me rompí las piernas.
Me derrumbé de tripa sobre el arado
sobre la horca
sobre la guadaña.
Mi espíritu goteó de las heridas.
Todo un espíritu se reunió.
Me alcé del cadáver de mi tormento.
Me alcé en el borde del cielo.
Y juro que aquel Gran Territorio tembló
cuando caí, libre.

 

 

 

 

YO TUVE EN MIS MANOS UN MANUSCRITO DE SHELLEY

(Escrito en la biblioteca Houghton, Harvard)

Mis manos quedaron dormidas ante la belleza
al extenderse hacia la muerte y apretarse!

¡O soberano fue mi tacto
sobre la frágil página de tinta tostada!

Rápidamente, mi ojos se movieron rápidamente,
¡Busqué olor,polvo, encajes
xxxxxxxxpelo seco!

¡Me hubiera llevado la página
respirando en el crimen
Dado que no he conseguido extraer evidencia alguna de los sueños—
y no obstante ¿qué triunfo hay en las creencias privadas?

A menudo en algún difícil libro ancestral,
cuando me encuentro envuelto en manzanas-leopardo
xxxxxxxxy setas antorchadas
mi madeja chipresiana desborda la era registrada
y yo, como el que inclina una jarra de leche,
vierto el secreto sobre la página moribunda.

 

 

 

 

DEDICADO A K.R., QUE SE SUICIDÓ
EN LA CÁRCEL DE CHARLES STREET

¡El día más cruel de la Muerte!
La noche coloca su caído tocado
xxxxxxen la balda de los cielos.
¡Calva confusión! ¡La nada empabellonada!
¿Por medio de qué luz se pueden seguir demonios cosechadores
xxxxxxHacia
xxxxxxxxxabajo
xxxxxxxxxxxxabajo
xxxxxxxxxxxxxxxsecretos catedralicios
xxxque iluminan la celda de húmeda paja donde
xxxxxxUna mujer muere en plena juventud?
¡Vejestorio de juventud! ¡Hueso de Infancia!
¡Abajo en la muerte recoge luz de ventanas humanas!
Los ojos están consumidos por sí mismos
La luz es el hueso de los ojos—

Las tetas de Lethe mamadas por aquel único poeta que conocí
Su iluminada rosa de dolor creció bajo semejante luz—

¡O arrancad las estrellas y cambalachead sus abalorios de luz!
¡Obligad a bajar al ángel de la humanidad
xxxxxxy bayonetead
xxxxxxxxxa plena luz!
Por la luz sigue, O hijo de la oscuridad, ¡abrázate en la luz!
xxxxxxToma
xxxxxxxxxToma mi mano eléctrica

 

 

 

 

FUERA DURANTE UN AÑO

Pienso en la ciudad de Nueva York perdida en las estrellas
olvidada como una mascota de pelo azul de amores infantiles—
Esta noche la noche es plena;
el silencioso Alcalde con su espléndida disciplina
se mueve en proporción como una gran joya con pies peludos;
golpea suavemente su larga y recta nariz a través de sus años de servicio,
un fantasma con preocupaciones —pensamientos de la ciudad—
Bajo el arco de Washington Square finge olvidar
las nuevas denuncias del día.
Este jamás ha sido el Alcalde de mi ciudad
detniéndose ocasionalmente en un área estéril
con magníficos cimientos en sus ojos.

No he prometido bendiciones al abandonar la puerta de Gotham;
en ciudades más bonitas me uno con mis sueños de cuyo cuidado dependo
aunque sin conocer ni una sola vez el amor hacia ciudad alguna que no sea la de mi corazón.
La Ciudad de Nueva York. Ahora es fiera; amarrada a un carro en los cielos
como un ciervo rascándose la espalda contra montañas.
Fiera como una lúgubre visión, otorgando lamentables gramos de piedad.
En los ojos Egipcios de un gato moribundo
el hermoso ratón es un hombre de sueños, al igual mi ciudad:
soñadora, solaz de ríos y puentes y brillantemente cubierta de piel de cebolla en la noche.

Muchas avenidas puerco-espín abajo
veo los días de mi ciudad haciendo crecer la barba en su cara.
su medida de esqueleto resonando como una estufa
la concha de la Muerte llegada para llevar navegando a una ciudad hasta la tumba.

 

 

 

 

EN EL PALATINADO

Vía Sacra te miro por encima del hombro
yo mismo tribunal
Ante el Saturno de seis columnas
y el triplemente agraciado Castor y Pollux
—Veo en onírico combate
en la Rostra llena de ecos de dolor
la toga plegada de un emperador
invadida por espinosos bichos que se arrastran
—En el estanque de la Vesta.

Veo una banda guerrera de Brooklyn
amontonada muerta y abandonada
—Tras de mí,
debajo de Tito relampagueado por el sol
un catequista de mi juventud
exige que vuelva a América
—¿Es aquel mi compañero de prisión
destrozando sus puños contra
los pilares de Júpiter?
—¡O Dios! ¡Dios!
¡Jamás veré las cosas como son!
Viciado de sueños
Mis ojos son impuros para ver;
No me atrevo a visitar Grecia.

 

 

 

 

DEDICADO A BUNNY LANG

Allí en la más intensa luz
en la temblorosa urgencia de la noche
Veo a una música muerta
xxxxperseguida por un oyente muerto

 

 

 

 

CASTIGO MORTAL

Pienso en Polifemo aullando su baja miseria
sentado en lo alto de un farallón
piernas tensadas por el sol balanceándose hasta el mar
sus torpes manos agarrando su ojo abrasado
Y creo que así permanecerá
porque para él es imposible morir—

Ulises está muerto
a estas alturas está muerto
¿Y hasta qué punto fue sabio
el que cegó una cosa inmortal?

 

 

 

 

DESDE OTRA HABITACIÓN

El estúpido genio sopla
débil respiración en mi habitación sin ventanas
El—el mundo sagaz
redoblando un código o el desastre
el borracho se lió a puñetazos con la pared para lograr su tormento!
¡A través de la grieta! ¡A través de la grieta!
Mi festejo estuvo en la fácil sangre que fluyó.

 

 

 

 

1959

Año poco comprometedor — no veo significado alguno a la vida.
Aunque este ser capacitado que soy esté aquí de todas formas,
Ya sea en comercio oro o en gramaticidad,
Dejo caer el sencillo principio del artesano fabricante de ruedas—
¿Por qué tejer la guirnalda? ¿Por qué repicar las campanas?

Carnicería de penuria estos años notoriamente humanos,
estos confiados nacimientos estas lúcidas muertes estos años.
La carne y los huesos de los sueños bajan a la realidad el misterio de la vida—
no hay misterio.
La fría historia no sabe de dinásticas Atlántidas.
El mito habitual está deseando dimitir.

No puede encontrársele significado alguno a la vida en este lenguaje sagrado
Ni más allá del tema inescapable del lírico fabricador
se encuentra el detestable hallazgo — no hay nada que encontrar.

¡Plan de muerte multitudinario! O este pobre sínodo—
Esperanzados y buscadores alegando significado al significado,
anexionando lo que pueda ser significativo, lo que puede no significar nada.

Pesadilla repetida, lachrymae lachrymae—
un fuego detrás de una gruta, una espesa niebla, mástiles destrozados
las redes echadas—y el indescriptible monstruo cazado.
¿Quién fue quien le dijo a aquella manga de roja carne estate quieta?
Ya que uno con manos hábiles con unas tenazas
le cortó el hocico—murió como un bostezo
Y cuando el hígado le fue arrancado
No pude seguirlo hasta la sartén.

No pude seguirlo hasta la sartén—
Me desperté a la realidad de automóviles; ¡Oh
el terrible privilegio de aquella visión!
No quedaba ni una sola de las antiguas facciones;
Egipto, Roma, Grecia,
y todos los sueños de pedigree semejante huyeron.
¡Los automóviles son reales! La Eternidad ha palmado.
La amenaza de la Nada se renueva.
Toco lo intocado.
Merezco el rango de la rosa militante.
Niego, reniego de los gustos y hábitos de la era
Yo soy su miserable debauché… Un fiero pasquín
buscando heredar lo que es necesario confiscar.

¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Mentiras! ¡Yo miento, tú mientes, todos mentimos!
No hay nosotros, no hay mundo, no hay universo,
no hay vida, no hay muerte, no hay nada—todo carece de significado,
y esto también es una mentira—¡O maldito 1959!
¿Debo acaso secar mi inspiración en este triste concepto?
¿Delinear la totalidad de mi estratagema?
¿Debo acaso asumir la fantasmagoría
y no decir que comprendo las cosas mejor que Dios?

 

 

 

Corso, Gregory. El feliz cumpleaños de la muerte (Trad. Antonio Resines). Madrid; Ed. Visor, 1978.

 

LOS DÍAS CORREN COMO CABALLOS SALVAJES POR LAS MONTAÑAS

 

para Jane

225 días bajo la hierba
y sabes más que yo.

hace tiempo que se llevaron tu sangre,
eres un trozo de madera seca en una canasta.

¿es así?

en esta habitación
las horas de amor
aún hacen sombras.

cuando te fuiste
te llevaste casi
todo.

me arrodillo por la noche
ante tigres
que no me van a dejar en paz.

x
lo que eras
no volverá a ser.

los tigres me han encontrado
y no me importa.

 

 

 

 

restos

las cosas están bien ya que aún no estoy muerto
y las ratas se meten dentro de las latas de cerveza,
las bolsas de papel se arrastran como perros pequeños,
y un alemán muerto ha pegado sus fotos a un cuadro
y ella también está muerta
y me costó 14 años conocerla
y si me dieran 14 años más
aún la conocería…
sus fotos pegadas al cristal
no se mueven ni hablan,
pero tengo su voz en una cinta,
y algunas noches me habla,
otra vez ella
se ríe tan auténtica
dice de todo,
aquello que siempre ignoré;
este sentimiento nunca me dejará:
que tuve un amor
y que el amor murió;
una foto y un trozo de cinta
no es mucho, lo he sabido tarde,
pero dame 14 días o 14 años,
mataré a cualquier hombre
que toque o se lleve
lo que queda.

 

 

 

 

el juego de follar

una de las cosas más
terribles
es estar en la cama
noche tras noche
con una mujer a la que ya
no quieres follar.

se vuelven viejas, dejan de ser
guapas — incluso suelen
roncar, pierden
energía.

de modo que, en la cama, a veces te giras
tu pie toca el suyo —
dios, ¡horror!
y la noche está fuera
al otro lado de las cortinas
sellándote completamente
en la
tumba.
y por la mañana vas al
lavabo, cruzas el pasillo, hablas,
dices cosas raras: huevos fritos, motores
en marcha.

pero enfrente
tienes a dos desconocidos
llenándose la boca de tostadas
quemándose la hosca cabeza y las tripas con
café.

en 10 millones de lugares de América
es así —
vidas rancias apuntalando unos
a otros
sin sitio adonde
ir.

te subes al coche
y vas al trabajo
donde tienes a más desconocidos, la mayoría
esposas y maridos de alguien,
y a pesar de la guillotina del trabajo,
flirtean se gastan bromas se pellizcan, y a veces
se las arreglan para echar un polvo por ahí —
no pueden hacerlo en casa —
y después
vuelven a casa
esperando las navidades o el Día del Trabajo o
el domingo o
lo que sea.

 

 

 

 

una última apuesta a dos buenos caballos

fue hace unos 10 años en Hollywood Park —
yo tenía trabajo en una choza, 2 coches, una casa, un perro tan
grande como Nerón borracho,
y ganaba dinero con los caballos, o eso creía,
pero al llegar a la 7ª carrera solo me quedaban 50 dólares
y los aposté a Determina y entonces quise tomarme un café
pero solo tenía diez centavos y el café costaba 15.

fui al cagadero y sentí ganas de tirarme a mí mismo y tirar de la cadena,
me la habían pegado, solo tenía aquel trozo de papel en mi cartera,
y lo habría vendido por 40 dólares
pero sentía vergüenza. bueno, salí y miré la carrera
y Determina ganó.

cogí mi dinero y aparté un billete de diez y aposté el resto a
My Boy Bobby. My Boy Bobby ganó. cogí el dinero y me quedé en
un rincón, separando los billetes de 50, 20, diez y cinco,
y entonces me largué, le hice una señal con mi pulgar hacia arriba
mientras aparcaba,
y cuando entré tiré todo mi dinero al aire.

era una hermosa puta y casi se le salieron los ojos cuando vio
aquello, el perro entró corriendo y cogió un billete de diez y corrió a
la cocina, y yo estaba sirviendo unos tragos y ella dijo, “¡oye, el
chucho lleva uno de diez!”
y yo le dije, “¡qué demonios, déjaselo!” nos bebimos todo.

entonces dije, “humm, creo que voy a coger esos diez”, y entré
y se lo cogí, solo estaba un poco mordido, y aquella noche
en la cama ella me enseñó todos los trucos del país de las maravillas,
y después llovió y escuchamos carmen y bebimos y reímos toda la
noche.

días y noches así no son muy frecuentes.

 

 

 

 

pie de página sobre la construcción de las masas

algunas personas son jóvenes y nada
más y
algunas personas son viejas y nada
más
y algunas personas están en medio y
solo en medio.

y si las moscas llevaran ropa en la
espalda
y todos los edificios ardieran en
un fuego dorado,
si el cielo se agitara como una bailarina
de vientre
y todas las bombas atómicas empezaran a
llorar,
algunas personas serían jóvenes y nada
más y
algunas personas viejas y nada
más,
y el resto sería igual
el resto sería igual.
los pocos que son diferentes
son eliminados rápidamente
por la policía, por sus madres, sus
hermanos, por otros; por
ellos mismos.

lo único que queda es lo que
ves.

es
duro.

 

 

 

Bukowski, Charles. Los días corren como caballos salvajes por las montañas. Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

REPITIENDO RUMBOS EQUIVOCADOS

 

EN MEMORIA DE UN JOCKEY MUERTO

miraba hacia
abajo
intentando tranquilizar al caballo
cuando se encabritó,
y la parte superior de la verja
se introdujo por debajo del
casco de protección
del jockey
y le partió el cráneo.

yo había apostado por ese caballo,
el nº 9. se lo llevaron de vuelta
a los establos y al jockey
lo trasladaron en
ambulancia.
unos minutos después el locutor
del hipódromo anunció al público
que el jockey había
muerto.
pero la gente siguió
apostando.
lo que sí recuerdo, no obstante,
es que
diez minutos después del
anuncio
vi a un hombre meterse
un perrito caliente entero en
la boca, se vio
la mostaza, el panecillo, la salsa,
la salchicha y todo lo demás entrando,
y luego se cerró la boca sobre
todo ello
y masticó,
parpadeando
engullendo.

seguía con vida
el hombre del perrito caliente
mientras merodeaban las hienas
y la pantalla de resultados
destellaba.

 

 

 

 

REPITE

es un
viejo poema:
aquí sentado
de nuevo
a las 3 de la madrugada
después de haber escrito
unos cuantos,
todos los pitillos
fumados,
las numerosas hojas
por el
suelo,
hasta el
último
vaso
de vino.

ahora mover
el cuerpo
hasta la
cama.

pensando,
qué destino tan llevadero
me ha tocado en suerte,
lo
acepto:

vino y
poemas.

es así
como
los antiguos
poetas
chinos
eran capaces de
reír
y sobrellevar
la muerte y la
vida

por su
propio
bien

y por
el nuestro.

 

 

 

 

SU ÚNICO HIJO

resistir solo tiene
sentido
si sales
ganando
algo
al
final.
pero resistir
sencillamente por
resistir
es el desgraciado
empeño
de millones.

recuerdo
aquella vez
que enterré a mi
amor
y regresaba
después del
funeral con
su único hijo;
en vez de reconocer
el hecho
de la vida adulta
de rechazo y soledad
y la muerte de su madre
solo
hablaba
de la pasta
que
estaba ganando
ahora.

pensaba que
había resistido
pero no
era
así.
en su vida
no le
quedaba
nada
que perder.

era como un
pedazo de
carne
en una
carnicería.

y pensar
que ella
hablaba de
él con cariño
casi
todas las noches
antes
de dormirnos.

 

 

 

 

EL RUMBO EQUIVOCADO

transatlánticos de lujo
que surcan el agua
atestados de indolentes
y ricos
que pasan de un lugar a otro
con los corazones extintos
y las entrañas vacías
cual pavos en Navidad
el inmenso cielo azul en lo alto
desperdiciado
toda esa agua
desperdiciada
todos esos
dedos, cabezas, dedos de los pies, nalgas
ojos, orejas, piernas, pies
dormidos en sus
camarotes de
tarjeta American Express.

es como una tumba flotante
rumbo a ninguna parte.

esos son los muertos flotantes.
sin embargo, los muertos no son feos
aunque los casi muertos desde luego
lo son
sin lugar a dudas
lo son.

¿cuándo ríen?
¿qué piensan del
amor?

¿qué
hacen
en mitad de tanta agua?
¿y adónde quieren
ir?

 

 

 

 

«EXIJO UN POCO DE RESPETO»

lo más raro
después de vivir con una
mujer
varios
años

es que
por
muchos logros
milagrosos
que alcances

no
se
impresiona.

por ejemplo
podrías
dar
un salto
de 20 metros
y

apenas
se daría
cuenta.

pero si
algún otro
se levanta un par
de centímetros
del suelo

esa misma
mujer
aplaudiría
con entusiasmo
como si
fuera algo de lo más
especial.

a veces
en el momento
más amargo
uno se da cuenta de que
por muchos
años que
haya vivido con
la misma
mujer

siempre
ha
vivido
solo.

 

 

 

 

ORDEÑA UNA VACA Y TENDRÁS LECHE

en buena medida he dejado de idolatrar
a estas alturas a otros escritores
pasados o presentes
pero durante mucho tiempo fui
adicto a los escritores.
me parece que leí todos los
libros de D.H.
Lawrence, y aquellas estupendas
fotos:
se veía a D.H.
ordeñando
una vaca.
y estaban
Frieda y A.
Huxley
y todos los
demás.

antes creía
que escribir era algo
mágico que
hacía gente
mágica.
no pensaba que sería
así.
pensaba que sería
natural
sencillo
como
preparar tostadas o
bajar esquiando una
colina.

qué fácil parecía todo
desde lejos,
joder.

 

 

 

 

NADIE ES UNA ISLA

uso servicio de aparcamiento en el hipódromo, solo son
3 pavos más que el aparcamiento preferente.
por lo general llego tarde y
puedo dejar el vehículo ahí a la entrada:
solo hace falta un plan razonable
y sesudo
para seguir atravesando el
fuego.

los aparcacoches me ven todos los días y saben que soy un
cliente habitual, un apostador comprometido y de
confianza.
pero procuro conversar
lo mínimo,
mi único reconocimiento de
su destreza y su prontitud
son los 2 pavos diarios
que le paso al que me trae el coche
cuando me dispongo a marcharme
por lo general
cuando los están
llevando a los cajones
para la última
carrera.

ahora, de un tiempo a esta parte, los chicos
me preguntan
por los extraños cigarrillos en el salpicadero
del coche
y les digo que
son pitillos eral dinesh
de la India
liados y hechos de
hoja de betel.

una tarde
tras un día excelente
en el que había sacado 425 pavos
el aparcacoches me trajo el coche
señaló el salpicadero con un gesto
de cabeza y preguntó: —eh, ¿le importa
si pruebo uno de esos?

—para nada —dije—. y toma, invita
a tus colegas. —y
le pasé un
paquete.

luego tardé unos minutos en abrocharme el
cinturón de seguridad, ponerme las gafas
para conducir, ajustar el retrovisor, encender
la radio.
y cuando miré antes
de irme
había 3 o 4 aparcacoches
sentados en el largo
banco amarillo, cada cual fumando un
eral dinesh.
«¡a ver si os colocáis, cabrones!», les grité
y todos a una
me dijeron adiós con la mano,
entre risas.

doblé a la derecha,
en busca de la salida, y caí en la cuenta de que
hay pequeños momentos más
importantes incluso que apostar a los
caballos.

 

 

 

 

¿EN POS DE QUÉ?

río abajo, las uvas prensadas
el verano ha terminado
de nuevo
y los amantes
de
la mayoría de las cosas ya
no pueden encontrar nada que
amar.

mis 5 orgullosos gatos andan
por la casa
escuchando la lluvia fría
y dura

incluso ahora que el oto ha pasado
otra vez

ahora que Navidades y Años
Nuevos
esas plagas gemelas
me esperan
pacientemente.

mi mujer
duerme en el cuarto
de arriba
su pequeño cuerpo
de niña
anhela el
buen
sueño.

río abajo, las uvas prensadas
esta época es
la
cuchilla
grande y
triste

por favor por favor
por favor
que lo inevitable
tenga

por fin tanto
sentido
y sea tan
hermoso

como
mis
5 orgullosos gatos
que ahora duermen y
ya no escuchan
la
lluvia fría y
dura.

 

 

 

 

EL LATIDO DEL VINO

este es otro poema acerca de las 2 de la madrugada y cómo sigo ante la
máquina escuchando la radio y fumándome un buen
puro.
joder, no sé, a veces me siento igual que Van Gogh o Faulkner o,
pongamos por caso, Stravinski, mientras tomo vino a sorbos y tecleo
y fumo y no hay magia más delicada que esta.
hay críticos que dicen que escribo lo mismo una y otra vez.
bueno, a veces los hago y a veces no, pero cuando lo hago la
razón es que parece lo idóneo, es como hacer el amor y
si supieras lo bien que sienta me perdonarías
porque los dos sabemos lo veleidosa que puede ser la felicidad.
así que me hago el loco y digo otra vez que
son las 2 de la madrugada
y que soy
Cézanne
Chopin
Céline
Chinaski
abarcándolo todo:
los jirones de humo de puro
otro vaso de vino
las chicas hermosas
los criminales y los asesinos
los locos solitarios
los obreros,
esta máquina aquí,
la radio que suena,
lo repetiré todo de nuevo
y lo repetiré por siempre
hasta que lo mágico que me ocurre a mí
te ocurra a ti.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

APOSTADORES TODOS

 

APOSTADORES TODOS

a veces te levantas de la cama por la mañana y piensas,
«no voy a soportarlo», pero te ríes para tus adentros
recordando todas las veces que te has sentido así, y
vas al baño, te adecentas, ves esa cara
en el espejo, ay dios ay dios ay dios, pero te peinas de todos modos,
te pones ropa de calle, das de comer a los gatos, recoges el
periódico de los horrores, lo dejas en la mesita del centro, das un beso
de despedida a tu mujer y luego te pones al volante y sales a la vida en sí,
como millones de personas más te lanzas al ruedo otra vez.

ahora estás en la autopista sorteando el tráfico,
te mueves hacia algo y al mismo tiempo hacia nada mientras enciendes la radio
de un manotazo y suena Mozart, que ya es algo, y de alguna manera
sobrellevarás los días lentos y los días ajetreados, los días
aburridos y los días odiosos y los días excepcionales, todos tan deliciosos
y tan decepcionantes al mismo tiempo porque
somos todos tan parecidos y tan diferentes.

encuentras la salida, cruzas la parte más peligrosa
de la ciudad, te sientes fugazmente de maravilla mientras Mozart se abre
paso hasta tu cerebro y se descuelga por tus huesos y te sale
por los zapatos.

ha sido una pelea dura que merecía la pena librar
mientras todos seguimos adelante
apostando por otro día.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

TRISTEZAS Y ZONAS CERO

 

TRAS FICHAR AL SALIR

lo que mejor recuerdo es salir de aquella fábrica a la
noche
ninguno decíamos gran cosa
nos alegrábamos de largarnos
pero nos hacía falta el trabajo;
al montarnos en los coches viejos
se oía el estrépito de los motores de arranque
los súbitos bramidos y explosiones mientras
los motores hechos polvo se ponían en marcha una vez más:
mientras salíamos con aire cansado
del aparcamiento para
largarnos
dejando a nuestra espalda la fábrica;
cada cual hacia un sitio distinto:
unos con su esposa e hijos;
otros a habitaciones de alquiler vacías o a
pequeños apartamentos abarrotados:
por lo que a mí respecta
nunca sabía si mi mujer estaría o
no
o lo borracha que estaría
si estaba en casa;
pero a cada uno de nosotros
la fábrica nos estaba esperando allí
la tarjeta de registro fichada y pulcramente
colocada en su ranura.
para mí de alguna manera
el mejor momento era
el trayecto de la fábrica a donde vivía
parar en los semáforos
mirar el gentío
en suspenso
entre un lugar donde no quería estar
y un lugar al que no quería ir;
estaba atrapado entre dos vidas desdichadas
pero también lo estaba la mayoría de los demás
no solo en esa fábrica
de esa ciudad
sino en el mundo
entero:
no teníamos la menor oportunidad
y aun así todos nos las apañábamos para seguir adelante y
aguantar.

 

 

 

 

LAS PALABRAS MÁS TRISTES QUE OÍ EN MI VIDA

era cartero suplente
en Correos
y el supervisor
quería joderme
enviándome a las rutas
más difíciles de la ciudad
durante el día
y encargándome luego las
recogidas nocturnas.

entre unas y otras
bebía y peleaba
con mi parienta.

una tarde que entré tan cansado que
apenas podía
andar
me encontré a Ernie
el supervisor adjunto
sentado a la mesa.
era tan chungo como
el supervisor
y levantó la vista y
me vio
encender un pitillo
sonrió compasivo y
dijo: —sé que es
duro… pero para los tíos idiotas
como tú y yo
esta clase de trabajo de
mierda es la única
que está a nuestro alcance.

luego se inclinó hacia delante y
se puso con el
papeleo.

fui hacia el cubículo de mi ruta
pensé en ello
pensé en ello un poco más
dejé la saca del correo
con un suspiro
y
me senté.

 

 

 

 

EL CIERRE DEL BAR INAGOTABLE

la idea de que solo son capaces de
sentir ultraje moral los
que tienen talento y los ricos, los
inteligentes y
los sensibles y los
poderosos
es la mayor tomadura de pelo
que hay.
anoche hicieron una redada en el garito de striptease,
llevaban una orden del Tribunal Supremo en el bolsillo,
contaban con
el respaldo del tribunal más alto del país
y barrieron a las chicas de encima de las barras
como moscas muertas,
como servilletas sucias,
todas esas pobrecillas encantadoras lanzando
gritos de pánico
sus voluptuosos traseros retorcidos por la sorpresa,
se las llevaron de allí
medio vestidas en furgonetas y automóviles
para ficharlas, tomarles las huellas, fotografiarlas y
enchironarlas. qué
desperdicio. qué desperdicio de mercancía
de primera. hablando de indecencia
los polis fueron lo más indecente por allí
esa noche. una pobre chica ya no puede ganarse la vida
honradamente. lo único que hacían era ofrecer un poco de
diversión cachonda a unos tipos solitarios. no puedo por menos de creer
que a esos tipos del Tribunal Supremo
no les importa nada real y
ya no se les
empina.
bueno, chicas, lo solucionaremos, os sacaremos
bajo fianza, ya se nos ocurrirá algo.

el cuerpo humano no es ningún delito,
por lo menos esos cuerpos vuestros
no.

 

 

 

 

NO MIRES NUNCA

ahí está el secreto: no mires.

«nunca miras directamente a la gente», me
decía una novia.
tenía buenas razones, no quería ver lo que en realidad
había allí, me sentía mejor sin esa
realidad.

podría poner cientos de ejemplos de lo que quiero decir
pero voy a describiros unos
pocos:
pongamos por caso, si subía a un avión y veía la cara del
piloto tranquila y distraída
entonces pasaba muchos apuros durante el
vuelo.
o digamos, en una carrera de trotones, si veía los ojos inertes
del que iba a llevar las riendas del caballo que había
elegido
entonces sabía que no tendría que
haber apostado por ese caballo.
o digamos, si casualmente en la tele
veo un primer plano del rostro de la
ganadora de un concurso de belleza
casi siempre me quedo
aterrado.
por último, sé que es terrible decir algo así pero
cuando veo cientos de caras de seres humanos congregadas en un acontecimiento
deportivo me mareo de náuseas e
incredulidad.

por lo visto estoy fuera de lugar entre las multitudes, no
encajo.

estoy mejor a solas observando a mis tres gatos,
para mí
son ejemplos puros de vida
real.

puedo
mirarlos
sin que
me den
miedo.

 

 

 

 

ZONA CERO

hay consenso respecto a que corren tiempos difíciles,
tal vez los tiempos más difíciles:
grandes grupos de personas en ciudades
por todo el mundo
protestan porque preferirían que no los
trataran de puta pena.

pero los que mandan, sean quienes sean,
no escuchan.

se sugiere que, claro, no es
más que un poder que lucha contra otro
y el auténtico poder, claro, está en manos
de los pocos que dirigen las naciones
y tienen la necesidad de proteger todas esas cosas
que les pertenecen.

es concebible que esos pocos dirigentes
escapen
cuando comience la erupción final;
huirán a sus refugios seguros
donde contemplarán la
erupción hasta el final,
y luego tras una espera razonable
volverán
de nuevo y
empezaremos a construir
un nuevo futuro ridículo y
escandalosamente injusto.

cosa que, a mi modo de ver, no es una perspectiva
muy halagüeña
mientras abro una lata de cerveza
una calurosa
noche de julio.

 

 

 

 

EXACTAMENTE ESO

siguen llegando gatos extraviados: ahora tenemos 5
y son listos, espontáneos, ensimismados,
serenos por naturaleza, de una belleza
impresionante.

una de las virtudes de los gatos es
que cuando te sientes mal, muy mal,
si miras a un gato en reposo,
la manera en que se sienta o se tumba y espera,
es una gran lección sobre la perseverancia
y si miras a 5 gatos a la vez es 5
veces mejor.

da igual las exigencias adicionales que hagan
da igual las pesadas bolsas de comida
da igual las docenas de latas de atún
del supermercado: todo eso no es más que combustible para su
asombrosa dignidad y
su afirmación de una existencia
vital
que los humanos solo
podemos envidiar y
admirar desde
lejos.

 

 

 

 

LA PROFESIONAL

allá en San Francisco
un editor me dijo: —Hank, tú traes una
maleta cuando vienes a dar un recital. el caso es que,
cuando viene Diane a dar un recital no lleva más que
un bolsito de viaje, no necesita
más.

bueno, Diane era un bombón, lo único que le hacía falta eran
unas braguitas blancas limpias y la minifalda.
yo no tenía tan buen
aspecto.

dije: —bueno, estoy acostumbrado a ir de vagabundo
por la vida, siempre llevo una
maleta.

—da igual —repuso—, tienes que aprender de
Diane, es una profesional.
había oído hablar de Diane, ya era famosa a los
24, se levantaba y recitaba poemas sobre
derrocar al gobierno y aun así le
concedían ayudas
gubernamentales
todos los años. Pero era preciosa,
sinuosa y la melena rubia le llegaba al culo.
mientras se cimbreaba y aullaba sobre la
Amérika fascista
todos los hombres del público se ponían
cachondos
y algunas mujeres
también.

y entre un recital y otro daba
clases
en una
universidad.

ahora,
ese editor está
muerto y
Diane se ha esfumado.
igual también
murió.

coincidí con ella solo
una vez;
por suerte
para mí
estábamos en el mismo
programa.
me gustaron dos cosas de ella:
1) durante la cena antes del
recital bebió tanto
como yo
2) y el pelo se le metía una y otra
vez en la comida.

—más vale que te lo tomes con calma, Diane, o tendré
que recitar por los
dos.

me miró. —y una mierda —dijo—,
y una mierda vas a recitar por los
dos.

—puedo aullar —dije— y puedo
cimbrearme. ¡me encantaría recitar por ti!

—lo que te encantaría, Chinaski —repuso—,
es echarme
un polvo.

los dos recitamos bien esa noche,
me
parece.
y de eso hace más de dos
décadas
y el gobierno sigue
aquí y yo
también
y
recuerdo a Diane con especial
cariño
aunque no quiso dispensar sus
favores a un hombre que casi le doblaba
la edad.

recuerdo su
bolsito de viaje
su lengua afilada
su sentido del humor
su perseverancia
sus agallas
su energía
¡eso sí que era un
espectáculo!

en realidad no le hacían
falta la minifalda ni
las braguitas blancas
de muda.
no eran necesarias.

la auténtica poesía
era ella.

 

 

 

 

A VECES CUANDO ESTÁS DEPRIMIDO ES POR ALGO

solo hace falta 6 u 8 líderes políticos ineptos
u 8 o 10 escritores, compositores y pintores en plan artistas para
que el curso natural del progreso humano
retroceda
50 años
o más.
lo que igual no te parece mucho
pero es más de la mitad de tu vida
durante la que no vas a poder
oír, ver, leer ni sentir ese
don necesario del gran arte que
de otro modo podrías haber experimentado.
lo que igual no te parece trágico
pero a veces, tal vez, cuando no te sientes muy
bien por
la noche o por la mañana o a
mediodía,
igual lo que sientes que te falta es
lo que debería estar
a tu alcance
pero no está.
y no me refiero a una rubia en
pantys,
hablo de lo que te reconcome las entrañas
incluso cuando la tienes
ahí mismo.

 

 

 

 

LOS CABALLOS NO APUESTAN POR LA GENTE Y YO TAMPOCO…

busco un asiento a solas pero un par de filas
delante de mí hay sentado un viejo calvo con jersey
gris.
tiene una voz que se escucha a 40 metros.
corre el año 1980 y está hablando de un
caballo que ganó una carrera en 1958.
había apostado a ganador.
«¡LAS APUESTAS ESTABAN 1 A UNO! ¡EL CABALLO NO HABÍA CORRIDO NUNCA
MÁS DE 7/8 DE MILLA Y LO HABÍAN PUESTO
EN UNA CARRERA DE UNA MILLA Y 1/8! ¡PUES SE PLANTÓ
EN PRIMER LUGAR Y ASÍ ESTUVO TODA LA CARRERA, LOS OTROS
CABALLOS NI SE LE ACERCARON! ¡VAYA CARRERA FUE!»

el tipo con el que habla vuelve la cabeza y
palidece, de pronto vomita.
me levanto y me alejo, busco otro asiento,
la persona más cercana es una mujer a tres asientos de mí
y ni siquiera tiene un Formulario de Apuestas, está
haciendo un crucigrama.
levanta la cabeza: —eh, ¿una palabra de seis letras
para «fallecido»?
—¿muerto?
—no, eso no encaja.
—¿inerte?
—ah…, sí, eso es. oiga, ¿no lo he
visto en alguna película? ¿no es una estrella de cine?
—no.
—¡sí, era una película de terror, hacía de un hombre
que se caía de un campanario!

me levanto y voy al ascensor
y bajo en busca de un asiento al sol. me siento
y entonces me doy cuenta de que he perdido el programa así que me acerco a uno de los
vendedores y le compro otro programa.

—¿qué, compra otro programa, colega? —me pregunta.

—sí. me recuerdas ¿eh?

—¡sí, claro! ¡le recuerdo!

regreso a toda prisa al ascensor, calándome la gorra
sobre los ojos.
mientras estoy en el ascensor, el tipo a mi lado
lleva un transistor y lo tiene puesto
a todo volumen.

alguien canta por la radio.
es Barry Manilow.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

UN TIPO GRACIOSO

 

UN TIPO GRACIOSO

al señor Geomethel le gustaba dar fiestas los sábados por la tarde
en su casa. siempre nos invitaba. creo que era
mi 3ª o 4ª esposa, siempre quería ir, y me
daba la vara hasta que era más chungo quedarse en casa con ella
que ir allí. así que ese día se salió con la suya, fuimos a Echo
Park, aparcamos en lo alto de la colina, miramos desde allí la casita
gris, la gente en el jardín tan sosa
como los resultados de las carreras de la semana anterior. sin embargo, ella parecía
entusiasmada de verlos. supongo que la tenía muy alejada
de esa clase de tinglados, era una chica de campo, sincera y
sana y con mucho apego a la gente y la diversión. (a mí
me gustaba comer chocolatinas en la cama a solas con ella porque tenía
los ojos castaño oscuro más maravillosos.) bajamos al sendero
donde había mucha gente al sol con el señor
Geomethel junto a la casita gris con un montón de calveros en
el jardín desatendido y todos aferrados a
un impulso extraño, alguna razón misteriosa para estar allí (aunque
cuando les mirabas fijamente a los ojos alcanzabas a ver una
sombra de duda apenas en el fondo de su cerebro.) a mi chica
le caían bien todos, no solo el señor Geomethel sino también Chuck y
Randy, Lila y Patarrota (el perro). ella, mi 3ª o 4ª
esposa, iba de una persona a otra, de este grupo a aquel,
encontrándose temas intensos e interesantes de conversación. yo bebía
lo que podía de aquel vino tan malo. vomité de tapadillo detrás
de un seto cuando ella se desvaneció de pronto, para que fuera en su busca,
volví a vomitar, bebí un poco más, esperé y contesté sí o
no a unas cuantas preguntas que pasaban por allí. luego ella
apareció de nuevo para decirme que el señor Geomethel se la había
llevado a su cuarto para enseñarle sus cuadros, y
se sorprendió, dijo, porque eran muy buenos.

todo hombre, le respondí, probablemente tiene alguna clase de talento
si buscas lo suficiente. el talento del señor G, continué, estribaba probablemente en sus cuadros tan buenos.
por lo visto ella se mosqueó al oírlo, me dio la espalda y se fue
hacia 2 tipos jóvenes apoyados en una verja de madera desvencijada.
al parecer se alegraron de verla.

yo entré a la cocina, abrí un armario y me encontré
una pinta de vodka casi llena. me puse 3/4 partes de vodka y
1/4 parte de agua. vi un Pall Mall en el fregadero y me lo encendí.
sabía que mi 3º o 4º matrimonio se había acabado por
mis celos y mi envidia y muchas otras cosas horribles.
«te falta confianza en ti mismo», solía decirme. yo lo sabía
y me alegraba que ella lo supiera. bebí un poco más,
salí al jardín y cuando ella me miró de soslayo
supo que me había pasado al otro lado y que
no volvería con ella debido a todas esas cosas
tan terribles. me sentí de maravilla, como un ánade
alzando el vuelo de las marismas, con los cazadores
demasiado borrachos en la barca para abatirme y que sus perros
se lanzasen al agua para llevarme hasta ellos.
aun así, se acercó y probó suerte:

«bueno, supongo que quieres irte ahora que empieza la
diversión, ¿verdad?»

quiero irme, dije, pero esta fiesta está tan bien como cualquier otra.
puedo quedarme.

¿por mí?, preguntó.

por nosotros, dije, porque finalmente ya no estaba aburrido
y cuando el señor Geomethel se acercó y me preguntó qué tal
iba todo. le dije que su fiesta me gustaba.
«creía que eras un recluso, ¿no?», dijo.
lo soy, respondí.

ahora a mi esposa nº4 o nº5 no le gustan las fiestas pero,
claro, hay muchos otros problemas.
siguen llegándome invitaciones de tanto en tanto a las fiestas
del señor Geomethel.
las tiro sin odio ni alegría
y mi mujer nº3 o nº4 me llama a veces,
llora,
dice que lo que echa en falta es mi sentido del humor, es tan poco
común, y me pregunto cómo es que no consigo
recordarla riéndose,
salvo con otras personas
o en las fiestas del señor Geomethel.

 

 

 

Bukowski, Charles. La noche desquiciada de pasos (Trad. Eduardo Iriarte). Madrid; Ed. Visor, 2014.

 

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