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Posts Tagged ‘editorial seix barral’

CUATRO POEMAS DE OCTAVIO PAZ

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MADRIGAL

Más transparente
que esa gota de agua
entre los dedos de la enredadera
mi pensamiento tiende un puente
de ti misma a ti misma
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxMírate
más real que el cuerpo que habitas
fija en el centro de mi frente

Naciste para vivir en una isla

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TROWBRIDGE STREET

xxxxx4

Esta hora tiene la forma de una pausa
La pausa tiene tu forma
Tú tienes la forma de una fuente
no de agua sino de tiempo
En lo alto del chorro de la fuente
saltan mis pedazos
el fui xxel soy xxel no soy todavía
Mi vida no pesa
xxxxxxxxxxxxxxxxEl pasado se adelgaza
El futuro es un poco de agua en tus ojos

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DOS EN UNO

xxxxxxxxxxxxxxxxBaja
xxxxxxxxxxxxxxdesnuda
xixla lunaxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla mujer
por el pozoxxxxxxxxxxxxxxxxxpor mis ojos

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CUARTETO

xxxxxII

Hay turistas también en esta playa,
hay la muerte en bikini y alhajada,

nalgas, vientres, cecinas, lomos, bofes,
la cornucopia de fofos horrores,

plétora derramada que anticipa
el gusano y su cena de cenizas.

Contiguos, separados por fronteras
rigurosas y tácitas, no expresas,

hay vendedores, puestos de fritangas,
alcahuetes, parásitos y parias:

el hueso, la bazofia, el pringue, el podre…
Bajo un sol imparcial, ricos y pobres.

No los ama su Dios y ellos tampoco:
como a sí mismos odian a su prójimo.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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HABLO DE LA CIUDAD

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HABLO DE LA CIUDAD

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA Eliot Weinberger

xxnovedad de hoy y ruina de pasado mañana, enterrada y resucitada cada día,
xxconvivida en calles, plazas, autobuses, taxis, cines, teatros, bares, hoteles, palomares, catacumbas,
xxla ciudad enorme que cabe en un cuarto de tres metros cuadrados inacabable como una galaxia,
xxla ciudad que nos sueña a todos y que todos hacemos y deshacemos y rehacemos mientras soñamos,
xxla ciudad que todos soñamos y que cambia sin cesar mientras la soñamos,
xxla ciudad que despierta cada cien años y se mira en el espejo de una palabra y no se reconoce y otra vez se echa a dormir,
xxla ciudad que brota de los párpados de la mujer que duerme a mi lado y se convierte,
xxcon sus monumentos y sus estatuas, sus historias y sus leyendas,
xxen un manantial hecho de muchos ojos y cada ojo refleja el mismo paisaje detenido,
xxantes de las escuelas y las prisiones, los alfabetos y los números, el altar y la ley:
xxel río que es cuatro ríos, el huerto, el árbol, la Varona y el Varón vestidos de viento
xx—volver, volver, ser otra vez arcilla, bañarse en esa luz, dormir bajo esas luminarias,
xxflotar sobre las aguas del tiempo como la hoja llameante del arce que arrastra la corriente,
xxvolver, ¿estamos dormidos o despiertos?, estamos, nada más estamos, amanece, es temprano,
xxestamos en la ciudad, no podemos salir de ella sin caer en otra, idéntica aunque sea distinta,
xxhablo de la ciudad inmensa, realidad diaria hecha de dos palabras: los otros,
xxy en cada uno de ellos hay un yo cercenado de un nosotros, un yo a la deriva,
xxhablo de una ciudad construida por los muertos, habitada por sus tercos fantasmas, regida por su despótica memoria,
xxla ciudad con la que hablo cuando no hablo con nadie y que ahora me dicta estas palabras insomnes,
xxhablo de las torres, los puentes, los subterráneos, los hangares, maravillas y desastres,
xxel Estado abstracto y sus policías concretos, sus pedagogos, sus carceleros, sus predicadores,
xxlas tiendas en donde hay de todo y gastamos todo y todo se vuelve humo,
xxlos mercados y sus pirámides de frutos, rotación de las cuatro estaciones, las reses en canal colgando de los garfios, las colinas de especias y las torres de frascos y conservas,
xxtodos los sabores y los colores, todos los olores y todas las materias, la marea de las voces —agua, metal, madera, barro—, el trajín, el regateo y el trapicheo desde el comienzo de los días,
xxhablo de los edificios de cantería y de mármol, de cemento, vidrio, hierro, del gentío en los vestíbulos y portales, de los elevadores que suben y bajan como el mercurio en los termómetros,
xxde los bancos y sus consejos de administración, de las fábricas y sus gerentes, de los obreros y sus máquinas incestuosas,
xxhablo del desfile inmemorial de la prostitución por calles largas como el deseo y como el aburrimiento,
xxdel ir y venir de los autos, espejo de nuestros afanes, quehaceres y pasiones (¿por qué, para qué, hacia dónde?),
xxde los hospitales siempre repletos y en los que siempre morimos solos,
xxhablo de la penumbra de ciertas iglesias y de las llamas titubeantes de los cirios en los altares,
xxtímidas lenguas con las que los desamparados hablan con los santos y con las vírgenes en un lenguaje ardiente y entrecortado,
xxhablo de la cena bajo la luz tuerta en la mesa coja y los platos desportillados,
xxde las tribus inocentes que acampan en los baldíos con sus mujeres y sus hijos, sus animales y sus espectros,
xxde las ratas en el albañal y de los gorriones valientes que anidan en los alambres, en las cornisas y en los árboles martirizados,
xxde los gatos contemplativos y de sus novelas libertinas a la luz de la luna, diosa cruel de las azoteas,
xxde los perros errabundos, que son nuestros franciscanos y nuestros bhikkus, los perros que desentierran los huesos del sol,
xxhablo del anacoreta y de la fraternidad de los libertarios, de la conjura de los justicieros y de la banda de los ladrones,
xxde la conspiración de los iguales y de la sociedad de amigos del Crimen, del club de los suicidas y de Jack el Destripador,
xxdel Amigo de los Hombres, afilador de la guillotina, y de César, Delicia del Género Humano,
xxhablo del barrio paralítico, el muro llagado, la fuente seca, la estatua pintarrajeada,
xxhablo de los basureros del tamaño de una montaña y del sol taciturno que se filtra en el polumo,
xxde los vidrios rotos y del desierto de chatarra, del crimen de anoche y del banquete del inmortal Trimalción,
xxde la luna entre las antenas de la televisión y de una mariposa sobre un bote de inmundicias,
xxhablo de madrugadas como vuelo de garzas en la laguna y del sol de alas transparentes que se posa en los follajes de piedra de las iglesias y del gorjeo de la luz en los tallos de vidrio de los palacios,
xxhablo de algunos atardeceres al comienzo del otoño, cascadas de oro incorpóreo, transfiguración de este mundo, todo pierde cuerpo, todo se queda suspenso,
xxla luz piensa y cada uno de nosotros se siente pensado por esa luz reflexiva, durante un largo instante el tiempo se disipa, somos aire otra vez,
xxhablo del verano y de la noche pausada que crece en el horizonte como un monte de humo que poco a poco se desmorona y cae sobre nosotros como una ola,
xxreconciliación de los elementos, la noche se ha tendido y su cuerpo es un río poderoso de pronto dormido, nos mecemos en el oleaje de su respiración, la hora es palpable, la podemos tocar como un fruto,
xxhan encendido las luces, arden las avenidas con el fulgor del deseo, en los parques la luz eléctrica atraviesa los follajes y cae sobre nosotros una llovizna verde y fosforescente que nos ilumina sin mojarnos, los árboles murmuran, nos dicen algo,
xxhay calles en penumbra que son una insinuación sonriente,, no sabemos adónde van, tal vez al embarcadero de las islas perdidas,
xxhablo de las estrellas sobre las altas terrazas y de las frases indescifrables que escriben en la piedra del cielo,
xxhablo del chubasco rápido que azota los vidrios y humilla las arboledas, duró veinticinco minutos y ahora allá arriba hay agujeros azules y chorros de luz, el vapor sube del asfalto, los coches relucen, hay charcos donde navegan barcos de reflejos,
xxhablo de nubes nómadas y de una música delgada que ilumina una habitación en un quinto piso y de un rumor de risas en mitad de la noche como agua remota que fluye entre raíces y yerbas,
xxhablo del encuentro esperado con esa forma inesperada en la que encarna lo desconocido y se manifiesta a cada uno:
xxojos que son la noche que se entreabre y el día que despierta, el mar que se tiende y la llama que habla, pechos valientes: marea lunar,
xxlabios que dicen sésamo y el tiempo se abre y el pequeño cuarto se vuelve jardín de metamorfosis y el aire y el fuego se enlazan, la tierra y el agua se confunden,
xxo es el advenimiento del instante en que allá, en aquel otro lado que es aquí mismo, la llave se cierra y el tiempo cesa de manar;
xxinstante del hasta aquí, fin del hipo, del quejido y del ansia, el alma pierde cuerpo y se desploma por un agujero del piso, cae en sí misma, el tiempo se ha desfondado, caminamos por un corredor sin fin, jadeamos en un arenal,
xx¿esa música se aleja o se acerca, esas luces pálidas se encienden o apagan?, canta el espacio, el tiempo se disipa: es el boqueo, es la mirada que resbala por la lisa pared, es la pared que se calla, la pared,
xxhablo de nuestra historia pública y de nuestra historia secreta, la tuya y la mía,
xxhablo de la selva de piedra, el desierto del profeta, el hormiguero de almas, la congregación de tribus, la casa de los espejos, el laberinto de ecos,
xxhablo del gran rumor que viene del fondo de los tiempos, murmullo incoherente de naciones que se juntan o dispersan, rodar de multitudes y sus armas como peñascos que se despeñan, sordo sonar de huesos cayendo en el hoyo de la historia,
xxhablo de la ciudad, pastora de siglos, madre que nos engendra, nos inventa y nos olvida.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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LECTURA DE JOHN CAGE

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LECTURA DE JOHN CAGE

Leído
xxxxxxdesleído:
Music without measurements,
sounds passing through circumstances
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Dentro de mí los oigo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpasar afuera,
fuera de mí los veo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxpasar conmigo.
Yo soy la circunstancia.
Música:
xxxxxxxxoigo adentro lo que veo afuera,
xxxxxxxxveo dentro lo que oigo afuera.
(No puedo oírme oír: Duchamp.)
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSoy
una arquitectura de sonidos
instantáneos
xxxxxxxxxxxxsobre
un espacio que se desintegra.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(Everything
we come across is to the point.)

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa música
inventa al silencio,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxla arquitectura
inventa al espacio.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxFábricas de aire.
El silencio
xxxxxxxxxxes el espacio de la música:
un espacio
xxxxxxxxxxxinextenso:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno hay silencio
salvo en la mente.
xxxxxxxxxxxxxxxxxEl silencio es una idea,
xxxxxxxxxxxxxxxxxla idea fija de la música.
La música no es una idea:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxes movimiento,
sonidos caminando sobre el silencio.
(Not one sound fears the silence
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxthat extinguishes it.)
Silencio es música,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxmúsica no es silencio.
Nirvana es Samsara,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxSamsara no es Nirvana.
El saber no es saber:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxrecobrar la ignorancia,
saber del saber.
xxxxxxxxxxxxxxxxNo es lo mismo
oír los pasos de esta tarde
entre los árboles y las casas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque
ver la misma tarde ahora
entre los mismos árboles y casas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxdespués de leer
Silence:
xxxxxxxNirvana es Samsara,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsilencio es música.
(Let life obscure
xxxxxxxxxxxxxxxthe difference between art and life.)
Música no es silencio:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxno es decir
lo que dice el silencio,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxes decir
lo que no dice.
xxxxxxxxxxxxxxxSilencio no tiene sentido,
xxxxxxxxxxxxxxxsentido no tiene silencio.
Sin ser oída
xxxxxxxxxxxxla música se desliza entre ambos.
(Every something is an echo of nothing.)
En el silencio de mi cuarto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel rumor de mi cuerpo:
inaudito.
xxxxxxxxxUn día oiré sus pensamientos.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLa tarde
se ha detenido:
xxxxxxxxxxxxxxxno obstante —camina.
Mi cuerpo oye al cuerpo de mi mujer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(a cable of sound)
y le responde:
xxxxxxxxxxxxxxesto se llama música.
La música es real,
xxxxxxxxxxxxxxxxxel silencio es una idea.
John Cage es japonés
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxy no es una idea:
es sol sobre nieve.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxSol y nieve no son lo mismo:
el sol es nieve y la nieve es nieve
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxo
el sol no es nieve ni la nieve es nieve
o
xJohn Cage no es americano
(U.S.A. is determined to keep the Free World free,
U.S.A. determined)

xxxxxxxxxxxxxxxxxo
John Cage es americano
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(that the U.S.A. may become
just another part of the world.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxNo more, no less.)
La nieve no es sol,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxla música no es silencio,
el sol es nieve,
xxxxxxxxxxxxxxel silencio es música.
(The situation must be Yes-and-No,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxnot either-or)
Entre el silencio y la música,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel arte y la vida,
la nieve y el sol
xxxxxxxxxxxxxxxhay un hombre.
Ese hombre es John Cage
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(committed
to the nothing in between).
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxDice una palabra:
no nieve no sol,
xxxxxxxxxxxxxxxuna palabra
que no es
xxxxxxxxxxsilencio:
A year from Monday you will hear it.

La tarde se ha vuelto invisible.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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DOS POEMAS DE ‘DÍAS HÁBILES’

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MADRUGADA

Rápidas manos frías
retiran una a una
las vendas de la sombra
Abro los ojos
xxxxxxxxxxxxxtodavía
estoy vivo
xxxxxxxxxxen el centro
de una herida todavía fresca.

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AQUÍ

Mis pasos en esta calle
resuenan
xxxxxxxxxen otra calle
donde
xxxxxxxoigo mis pasos
pasar en esta calle
donde

Sólo es real la niebla

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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TUS OJOS ENROJECIDOS

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xxMe
xxxencantan
xxxxtus
xxxxxxxojos
xxxxxxxazules
xxxxxxxenrojecidos
xxxxxpor
xxxxlos
xxxexcesos
xxxde
xxxlas
xxxnoches
xxxque
xxxxpasas
xxxxxlejos
xxxxxde
xxmí.

Esas
noches
xxxxxxempequeñecen
xxxxxxxtus
xxxxxxxxojos
xxxxxxxxxhasta
xxxxxxxxxxgotas
xxxxxxxxxxxde
xxxxxxxxxxmar.

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Casariego Córdoba, Pedro. Poemas encadenados. Barcelona; Ed. Planeta, 2020.

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LA VIDA SENCILLA

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LA VIDA SENCILLA

Llamar al pan el pan y que aparezca
sobre el mantel el pan de cada día;
darle al sudor lo suyo y darle al sueño
y al breve paraíso y al infierno
y al cuerpo y al minuto lo que piden;
reír como el mar ríe, el viento ríe,
sin que la risa suene a vidrios rotos;
beber y en la embriaguez asir la vida;
bailar el baile sin perder el paso;
tocar la mano de un desconocido
en un día de piedra y agonía
y que esa mano tenga la firmeza
que no tuvo la mano del amigo;
probar la soledad sin que el vinagre
haga torcer mi boca, ni repita
mis muecas el espejo, ni el silencio
se erice con los dientes que rechinan:
estas cuatro paredes —papel, yeso,
alfombra rala y foco amarillento—
no son aún el prometido infierno;
que no me duela más aquel deseo,
helado por el miedo, llaga fría,
quemadura de labios no besados:
el agua clara nunca se detiene
y hay frutas que se caen de maduras;
saber partir el pan y repartirlo,
el pan de una verdad común a todos,
verdad de pan que a todos nos sustenta,
por cuya levadura soy un hombre,
un semejante entre mis semejantes;
pelear por la vida de los vivos,
dar la vida a los vivos, a la vida,
y enterrar a los muertos y olvidarlos
como la tierra los olvida: en frutos…
Y que a la hora de mi muerte logre
morir como los hombres y me alcance
el perdón y la vida perdurable
del polvo, de los frutos y del polvo.

xxxxxxxxxxxxxxxxxENVÍO

Tal sobre el muro rotas uñas graban
un nombre, una esperanza, una blasfemia,
sobre el papel, sobre la arena, escribo
estas palabras mal encadenadas.
Entre sus secas sílabas acaso
un día te detengas: pisa el polvo,
esparce la ceniza, sé ligera
como la luz ligera y sin memoria
que brilla en cada hoja, en cada piedra,
dora la tumba y dora la colina
y nada la detiene ni apresura.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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KNOCK-OUT

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ella afirma que pertenece a la Iglesia Evangélica.
yo la creo.
me dice que debo unirme a su Iglesia.
toco su ronca boca y oigo su voz suave.
ahora intenta adivinar mi profesión:
¿eres marinero?
¿estás loco?
¿vendes cítaras?
yo no respondo.
vivo tan lejos de sus preguntas,
dentro de un corazón alquilado.
todas las mujeres son vuelos,
¿es ella un vuelo chárter
en un avión que se avería?
silbo mientras pienso la respuesta.
aquí no hay ventanas,
pero sé que llueve,
una lluvia triste como gallo sin cresta.
siempre agua,
jamás maná.

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me dice que silbo descaradamente mal.
estamos en la cama casi desnudos
(yo aún llevo mi camiseta o mi coraza,
y una medalla tapa un círculo
de su piel).
algo hay entre mis dientes,
no sé qué es,
quizá un último billete,
quizá una declaración de amor disfrazada de billete de mil.
ella está evangelizándome,
me dice que debo unirme a su Iglesia.
busco calma en su extraña fe.
ella tiene tantas almas como un noble ruso,
no dejaré que me salve hoy.

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mis garras acarician,
cuando me vaya de aquí
recobraré la felicidad de mis garras desgarrando la vida.
ella me mira,
yo numero sus lunares como antes numeré sus penas.
le digo que soy militar retirado con jugosa pensión,
finquita y Jaguar,
y ella me dice:
cierra la boca,
cielo,
yo soy una ciudad de chicas.

quiero amarla, quiero quererla.

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pienso en otra mujer,
la que me destruía sentada en un bidé.
ya no pienso,
ya no.
cojo un cigarrillo,
y mi mechero abre su ojo de llama.
ella ve cómo fumo nuestra pobre pipa de la paz.

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a las diez y cinco nos damos cuenta de que el Juego sobrevive.
xjugamos.
xxla empujo
xxxy cae sobre la cama blanca como ermita.
xxxxknock-out.

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Casariego Córdoba, Pedro. Poemas encadenados. Barcelona; Ed. Planeta, 2020.

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CUATRO POEMAS DE ‘CALAMIDADES Y MILAGROS’

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LAS PALABRAS

Dales la vuelta,
cógelas del rabo (chillen, putas),
azótalas,
dales azúcar en la boca a las rejegas,
ínflalas, globos, pínchalas,
sórbeles sangre y tuétanos,
sécalas,
cápalas,
písalas, gallo galante,
tuérceles el gaznate, cocinero,
desplúmalas,
destrípalas, toro,
buey, arrástralas,
hazlas, poeta,
haz que se traguen todas sus palabras.

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LA CAÍDA

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxA la memoria de Jorge Cuesta

xxxxxI

Abre simas en todo lo creado,
abre el tiempo la entraña de lo vivo,
y en la hondura del pulso fugitivo
se precipita el hombre desangrado.

¡Vértigo del minuto consumado!
En el abismo de mi ser nativo,
en mi nada primera, me desvivo:
yo mismo frente a mí, ya devorado.

Pierde el alma su sal, su levadura,
en concéntricos ecos sumergida,
en sus cenizas anegada, obscura.

Mana el tiempo su ejército impasible,
nada sostiene ya, ni mi caída,
transcurre solo, quieto, inextinguible.

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xxxxxII

Prófugo de mi ser, que me despuebla
la antigua certidumbre de mí mismo,
busco mi sal, mi nombre, mi bautismo,
las aguas que lavaron mi tiniebla.

Me dejan tacto y ojos sólo niebla,
niebla de mí, mentira y espejismo:
¿qué soy, sino la sima en que me abismo,
y qué, sino el no ser, lo que me puebla?

El espejo que soy me deshabita:
un caer en mí mismo inacabable
al horror de no ser me precipita.

Y nada queda sino el goce impío
de la razón cayendo en la inefable
y helada intimidad de su vacío.

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LA CALLE

Es una calle larga y silenciosa.
Ando en tinieblas y tropiezo y caigo
y me levanto y piso con pies ciegos
las piedras mudas y las hojas secas
y alguien detrás de mí también la isa:
si me detengo, se detiene;
si corro, corre. Vuelvo el rostro: nadie.
Todo está obscuro y sin salida,
y doy vueltas y vueltas en esquinas
que dan siempre a la calle
donde nadie me espera ni me sigue,
donde yo sigo a un hombre que tropieza
y se levanta y dice al verme: nadie.

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ENTRE LA PIEDRA Y LA FLOR

xxxxxIV

El dinero y su rueda,
el dinero y sus números huecos,
el dinero y su rebaño de espectros.

El dinero es una fastuosa geografía:
montañas de oro y cobre,
ríos de plata y níquel,
árboles de jade
y la hojarasca del papel moneda.

Sus jardines son asépticos,
su primavera perpetua está congelada,
son flores son piedras preciosas sin olor,
sus pájaros vuelan en ascensor,
sus estaciones giran al compás del reloj.

El planeta se vuelve dinero,
el dinero se vuelve número,
el número se come al tiempo,
el tiempo se come al hombre,
el dinero se come al tiempo.

La muerte es un sueño que no sueña el dinero.

El dinero no dice tú eres:
el dinero dice cuánto.

Más malo que no tener dinero
es tener mucho dinero.

Saber contar no es saber cantar.

Alegría y pena
ni se compran ni se venden.

La pirámide niega al dinero,
el ídolo niega al dinero,
el brujo niega al dinero,
la Virgen, el Niño y el Santito
niegan al dinero.

El analfabetismo es una sabiduría
ignorada por el dinero.

El dinero abre las puertas de la casa del rey,
cierra las puertas del perdón.

El dinero es el gran prestidigitador.
Evapora todo lo que toca:
tu sangre y tu sudor,
tu lágrima y tu idea.
El dinero te vuelve ninguno.

Entre todos construimos
el palacio del dinero:
el gran cero.

No el trabajo: el dinero es el castigo.
El trabajo nos da de comer y dormir:
el dinero es la araña y el hombre la mosca.
El trabajo hace las cosas:
el dinero chupa la sangre de las cosas.
El trabajo es el techo, la mesa, la cama:
el dinero no tiene cuerpo ni cara ni alma.

El dinero seca la sangre del mundo,
sorbe el seso del hombre.

Escalera de horas y meses y años:
allá arriba encontramos a nadie.

Monumento que tu muerte levanta a la muerte.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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TUS 18 CALENDARIOS

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TUS 18 CALENDARIOS

tus 18 calendarios
xyo
xxtren
xxxexpreso
xxxxlocomotora de viejos
xxxxxhumos
xxxtren expreso
xxxcon destino a tus
xxxxxlabios
xxtan furtivamente
xxxxxxxxxxabiertos
como flor que despierta
xtú alta como trenza
xxxxxxxxxx larguísima xxxx
de mujer dominadora
xxdómine
xseñor
apártate de ella
que no cultiven tus
xxxxxxxxxxxmandatos

sus campos

xde tierra

xxdesconocida.

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Casariego Córdoba, Pedro. Poemas encadenados. Barcelona; Ed. Planeta, 2020.

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DOS POEMAS DE ‘DRA’

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Vendí uno de mis bosques de petróleo
xentregué el precio a doce de mis lacayos
xxy los envié al mundo
xxxpara que consiguieran
xxxxtodos los diccionarios
xxxxxincluso los de las lenguas más insensatas
xxxxxxcon la esperanza de que algún extranjero
xxxxxxxentendiera el himno.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxP. 58.

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Dra
xxxes una palabra que mira y remira.
Quiere decir
xxxxxxxxxxxxxxxxxxUn dedo de cristal
xxxxxxxxxxxxxxxxxxpersigue aviones
xxxxxxxxxxxxxxxxxxpor un aire muy lento.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxEsa persecución
xxxxxxxxxxxxxxxxxxinútil
xxxxxxxxxxxxxxxxxxentre huesos deshilachados
xxxxxxxxxxxxxxxxxxdescribe
xxxxxxxxxxxxxxxxxxnítidamente
xxxxxxxxxxxxxxxxxxa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxPaivarinta.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxP. 71.

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Casariego Córdoba, Pedro. Poemas encadenados. Barcelona; Ed. Planeta, 2020.

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DOS CUERPOS

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DOS CUERPOS

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.

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Paz, Octavio. El fuego de cada día. Barcelona; Ed Seix Barral, 1989.

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MAQUILLAJE (LETANÍA DE PÓMULOS Y PÁNICOS)

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Si Roberts hubiera hablado
entre aquel naipe de su vida y el siguiente:

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxCarmesí
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxsantidad
xxxxxxxxxxxxxxxxxxcarmesí
xxxxxxxxxxxxxxxxxde un crisantemo Flash
xxxxxxxxxxxxxxxxhierve
xxxxxxxxxxxxxxxen tu pubis de bahías
xxxxxxxxxxxxxxy en tus ojos
xxxxxxxxxxxxxy en las cruces de tu alma

xxxxxxxxxxxxxxxxxxS. 83.

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xxxxxxxxxxxxy en las cruces de tu alma
xxxxxxxxxxxmi pecho ensayando ímpetus.
xxxxxxxxxxOh Schneider
xxxxxxxxxen ti xen tus escollos
xxxxxxxxen tus mensajes
xxxxxxxcrisantemos Flash
xxxxxxciegos como vigías
xxxxxen ti
xxxxen tus flamencos
xxxen tu vientre nocturno y sacrílego
xxtan en mí
xseré numerosísimo

xxxxxxxxxxxxxxxxxxS. 84.

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seré numerosísimo.
xOleaje de cuervos marinos
xxciego como un horóscopo
xxxte extenderá mi cuerpo
xxxximprimiéndote
xxxxxy repiqueteo
xxxxxxy fulminante
xxxxxxxy afligiéndote
xxxxxxxxdesvalijaré tus muslos
xxxxxxxxxabiertos
xxxxxxxxxxinvitación
xxxxxxxxxxxy aventureros

xxxxxxxxxxxxxxxxxxS. 85.

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xxxxxxxxxxxy aventureros
xxxxxxxxxxlos lirios llovidos de tu dolor.
xxxxxxxxxAh xtodo mi sentir
xxxxxxxxrepitiendo ansias
xxxxxxxentrelazándote
xxxxxxy devorándote
xxxxxoh xxxxxjuro
xxxxque habrá un éxtasis
xxxen tu letanía
xxen tu frágil
xletanía de pómulos y colorete

xxxxxxxxxxxxxxxxxxS. 86.

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letanía de pómulos y colorete.
xTodo
xxtodo mi sentir
xxxmi ser entre tus seres
xxxxespejismo entre espejos
xxxxxoh febril
xxxxxxmi corazón brujea
xxxxxxxy febril te augura
xxxxxxxxtu corazón mañana
xxxxxxxxxcrueles
xxxxxxxxxxclaridades en tus senos
xxxxxxxxxxxen tus astros en tus ritmos

xxxxxxxxxxxxxxxxxxS. 87.

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xxxxxxxxxxxen tus astros en tus ritmos
xxxxxxxxxxno amaino y no amainaré.
xxxxxxxxxÍzame
xxxxxxxxy endiósame
xxxxxxxy atrévete
xxxxxxy sucede
xxxxxoh Schneider
xxxxyo te ordeno que sucedas
xxxen mi pecho
xxy en tus espinas
xy en mis evangelios.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxS. 88.

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y en mis evangelios.
xOh quiero congregarte en mí
xxquiero celebrarme
xxxquiero despeñar
xxxxtus crisantemos
xxxxxy mis sílabas
xxxxxxmis intemperies
xxxxxxxy tus mejillas
xxxxxxxxmi salvación
xxxxxxxxxy tus músicas
xxxxxxxxxxquiero cabalgar tus pánicos
xxxxxxxxxxxsolitarios como mundos

xxxxxxxxxxxxxxxxxxS. 89.

.

.

.

.

.

xxxxxxxxxxxxsolitarios como mundos
xxxxxxxxxxxmis terrores y tus ciclos.
xxxxxxxxxxSchneider
xxxxxxxxxquiero invadirte
xxxxxxxxquiero invadir
xxxxxxxtus eclipses de luna
xxxxxxy los tatuajes de tu nuca
xxxxxtu belleza
xxxxy tus transparencias
xxxquiero invadirte
xxcon la menor de las furias
xcon la mayor de las vidas.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxS. 90.

.

.

.

.

.

con la mayor de las vidas.
xPiratearemos
xxy picotearemos
xxxy forcejeando
xxxxy forcejearemos
xxxxxy tus muslos como nuevas teologías
xxxxxxy tus planetas
xxxxxxxy sus volcanes
xxxxxxxxy tu pubis en abanico
xxxxxxxxxy sus enjambres
xxxxxxxxxxoh xqué doloroso
xxxxxxxxxxxqué doloroso será invadirte

xxxxxxxxxxxxxxxxxxS. 91.

.

.

.

.

Casariego Córdoba, Pedro. Poemas encadenados. Barcelona; Ed. Planeta, 2020.

.

CASI EN SILENCIO

 

Formas blancas

En un baldío,
sobre el polvo y la
xxxxxxxxxxxxxhojarasca

un pájaro moribundo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxaquieta sus alas.

Una nube, impasible,
xxxxxxxxxxxxxjuega
xxxxxxxxxxxxxsus formas blancas.

Al final también mi boca se llenará
de tierra,

al final siempre se besa
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxaquello que desertamos.

 

 

 

 

Lo ajeno

Sobre el muro;

inmóvil,
un gato dilata sus pupilas hacia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla noche.

Brillan ojos y luna,

y yo aquí,
ciego,
cuento lo que no veo:
xxxxxxxxxxxxxxxxdigo la luz ajena.

 

 

 

 

Sobre un umbral

El viento barre
hojas

las recoge y otra vez
xxxxxxxxxxxxxxxxlas desparrama.

Encogido
sobre un umbral,
un mendigo tiembla
xxxxxxxxxxxxxxxxsu gemido

después se calma,
duerme,

o muere como todo muere.

Como un jirón de viento perdido
entre calles,
exhala
la palabra más humana,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxmilenaria, y aún no descifrada.

 

 

 

 

Lo humano

Un viento límpido
xxxxxxxxxrecorre la noche.

En las calles,

un hombre
apura sus pasos, cumple su rito:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxinclina su nada;

deja el temblor que a veces queda
xxxxxxxxxxxxxxxxxxdonde hubo vida y ahora hay olvido.

 

 

 

 

Entre latidos

En las dunas
xxxxxxtodo es silencio,

salvo el soplo
del viento
que lentamente las forma
xxxxxxxxxxxxxxy lentamente las deshace.

En su cama de hospital
un moribundo escucha como
xxxxxxxxxxxxxxuno a uno van callando
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsus latidos.

Todo es silencio y entre latido
y latido

se cumple el azar o la esperanza:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxlo que al final vence,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsin dejar vencidos.

 

 

 

 

Horizonte

Es la hora más lenta,

es crepúsculo
y un par de relámpagos
xxxxxxxxxxxxdestellan un horizonte.

Descalzo, sobre la arena
tibia,
un niño corre tratando
xxxxxxxxxxxxxxde atrapar gaviotas.

En la noche,
la lluvia borrará las huellas,
xxxxxxxxxxxxxiniciará un desierto,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxregalará el olvido.

 

 

 

 

Lluvia sobre la lluvia

Al fondo,
sobre una mesa, debajo de
xxxxxxxxxxxxxxxxxxun árbol desnudo,

una taza
desborda la lluvia.

Desborda, cae, y dibuja un charco,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxun espejo, una vida.

 

 

 

 

En el blanco muro

Una grieta
parte el blanco muro, abre
xxxxxxxxxxun recuerdo anterior a todo olvido:

a lo jamás
y a lo de cada instante: a lo imposible,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcuando es lo inexorable.

 

 

 

 

Humo blanco

Desde un cielo tormentoso
caen las primeras
gotas
y una hoguera se apaga blanca,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse muere humo.

La ausencia
es siempre blanca,

transparente es sólo la lluvia, y a veces,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxapenas a veces,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtambién la muerte.

 

 

 

 

Página tras página

Serena, sin despertar
los sueños

la noche va dando
xxxxxxxxxxxxxa luz su alba.

Inclinado sobre un libro,
leo,

página tras página
se encienden la vida y
xxxxxxxxxxxxxxxxalgunas palabras.

Atrás queda
lo que el alba no despierta:
xxxxxxxxxxxxxxxxlo que ya ha muerto
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsin pronunciar su nombre.

 

 

 

 

Aria

Es noche, es frío

xxxxxxxxxxy en lo lejano
xxxxxxxxxxel canto de una mujer
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxparece acunar la vida.

La voz, no el silencio,
xxxxxxxxxxxxxes la desnudez de las palabras.

 

 

 

 

Remolino

Silba el viento
xxxxxxxxentre las calles;

sopla
y arranca una hoja
arqueada de sed,

xxxxxxxxxxxxxseca de esperanza.

Una sola vez es la muerte,
xxxxxxxxxxxxxxxxxy cada vez es la de todos.

 

 

 

 

Anuncio

Atardece otoño,

viento
y, de tanto en tanto, alguna hoja surca
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmi ventana;

de tanto en tanto, algo se anuncia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxen la indecisa belleza de
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcada hoja que cae.

 

 

 

 

Resplandor

Ya noche,
xxxxxxcaminando,

vi el instante de un relámpago
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxsobre el charco de una calle,

cerré los ojos
y, blanca e inmensa, y a la vez serena,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxse encendía un alba.

 

 

 

Mujica, Hugo. Poesía completa 1983-2004. Buenos Aires; Ed. Seix Barral, 2005.

 

SED ADENTRO

 

En plena noche

También en plena noche
la nieve
se derrite blanca

y la lluvia
cae
sin perder su transparencia.

Es ella, la noche,
la que nos libra de los reflejos,

la que nos expande
las pupilas.

Lo que busca con su bastón
xxxxxxxxxxxxxxxxel ciego es la luz, no el camino.

 

 

 

 

Relámpago

El relámpago y sus huellas:
xxxxxxxxxxxxxxxlas cenizas en la memoria
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx(el instante y su ceguera blanca).

Toda sombra es ayer,
xxxxxxxxxxxxxxxxla belleza es siempre otra.

 

 

 

 

Don

I

Cae una estrella como un surco
en el desierto,

como una huella en la ceguera:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxuna escritura.

 

 

(II

La noche,
en cada sombra más antigua,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxrevela lo que ella enciende.)

 

 

 

 

Una vez más

Después del relámpago es otra
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla mmisma noche:

xxxxxxxxxxxxxxxes que todo es lo que es y también
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxuna vez más.

 

 

 

 

Por dentro

En lo alto ningún aleteo
presagia
xxxxxxdestinos

ni deja estela
el tren que a lo lejos
(tan lejos
que no se oye)
xxxxxxxxxxxxatraviesa el llano;

más cerca, más dentro o
más ahora

hay una casa desierta
xxxxxxxxxxxxxpero cerrada

como un miedo a nadie:
como un abrazarse
xxxxxxxxxxxxxxxcon los propios brazos.

 

 

 

 

Uno tras otro

Se escribe cerrando
los ojos,

palabra tras
xxxxxxxxxxxpalabra,

como caminan uno tras otro
los ciegos
sobre los charcos:
xxxxxxxxxsin mirarse en los reflejos.

Se escribe
como se muere o se olvida
perdiéndose en la búsqueda,

xxxxxxxxxno en su eco: en lo que buscamos.

 

 

 

 

A la espera

Anochece

los bordes se apagan y el adentro
despliega su vacío

como un mantel a la espera de la fiesta,

como una playa a la espera del mar,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcomo la noche a sí misma.

 

 

 

 

El anuncio

Raro relámpago del
instante,

brilla y ciega sobre
xxxxxxxxxxxxun plato blanco y vacío.

Hay que acoger el fulgor de la ausencia,

reflejar
el don de lo que no está
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen cada cosa que creamos.

 

 

 

 

Vislumbre

Adelante no es lo que se mira
xxxxxxxxxxxxxes lo que no se sabe,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxes el saber del no saberse.

(El viento y la ausencia lo anuncian:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxla noche no es no ver, es ver la noche.)

 

 

 

 

Después, letra a letra

xxxLuna
xxxentre los campanarios de una iglesia.

xxxTambién los caminos huyen y, a veces, el cuerpo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxmiente sus sombras.

I

Al principio todo fue blanco, blanco luna (la desnudez de
un cuerpo sin nombre), después, letra a letra,
la escritura

(y la sombra de las palabras:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxel camino de narrar la noche).

 

 

II

La muerte
es la ausencia de la palabra muerte. Como al principio,
xxcomo la desnudez,

xxxxxcomo sin decirme yo.

 

 

(III

La ausencia no sólo calla:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxtambién bautiza.)

 

 

 

 

Partida a partida

I

Sin ropa se nace,
se brota

desnudo se llega:
xxxxixxxxpartida a partida.

 

 

II

No tener adónde ir
xxxxxxxxxno es que nadie nos espere,

es no tener dónde regresar:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxla muerte es nacer afuera.

 

 

 

Mujica, Hugo. Poesía completa 1983-2004. Buenos Aires; Ed. Seix Barral, 2005.

 

NOCHE ABIERTA

 

Lo que el abrazo abarca

gotea el grifo
y algo de la piedra se va en el agua,

muere
como si fuese humana.

buscamos retener lo que en el otro
se va yendo,
lo que a veces se derrumba

pero es apenas la despedida
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxlo que el abrazo abarca

 

 

 

 

Para siempre, para ese ahora

he visto la vida desnuda
y no fue dolor.

vi el desierto y nacer el sol
para siempre

para ese ahora sin sombras
de lo que se mira
con el cuerpo entero.

lo vi ponerse, como un lunar
de pequeño,
pequeño
o inmensamente humano
como un corazón que muere.

he visto la vida desnuda
y se me lavaron los ojos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxde no ver sino nada.

 

 

 

 

Lo que se nos ha dado

hay días, al caer la tarde, en que la vida
nos cuenta
algo del perdón que recibimos

de lo que otros han callado.

hay noches en las que algún vestigio
se enciende:

una brasa en la memoria, un grillo
tras la ventana
o una flor
de las que se abren
cuando lo demás ya duerme.

son noches en que la quietud revela
la vida que recibí
sin siquiera la violencia
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxde haberla merecido:

lo sin por qué ni para qué,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel puro existir, el milagro.

 

 

 

 

Orillas

afuera ladra un perro

a una sombra, a su eco
o a la luna
para hacer menos cruel la distancia.

siempre es para huir que cerramos
una puerta,
es desierto la desnudez que no es promesa

la lejanía
de estar cerca sin tocarse
xxxxxxxxcomo bordes de la misma herida.

adentro no cabe adentro,

no son mis ojos
los que pueden mirarme a los ojos,
son siempre los labios de otro
xxxxxxxxxxxxxxxxxlos que me anuncian mi nombre.

 

 

 

 

Desde donde partí

al final,
cuando me encuentre sobre un andén
de trenes que no paran,
de viajeros
que miran sin decirme adiós
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxcon las manos

habré llegado
hasta donde siempre estuve:

al niño descalzo que contempla la lejanía
temblando en la playa

al borde de la vida,
xxxxxxxxa la urna de la espera.

al final, cuando la desnudez
sea otra vez inicio
pido morir como mueren los mendigos:
meciendo la soledad del mundo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxen el hueco de la mano.

 

 

 

 

Ante nada, para nada

xxxxxI

hay vidas que se consumen
xxxxxxxxxxxxa través de una ventana,

mueren sin encontrar
un camino,
mueren de no haber partido.

hay plegarias que son su propio eco;

esperanzas que son espejos:
aguardan
sólo lo que aguardan,
se transforman en la estatua
de aquello que esperaban,

son el miedo a perder
xxxxxxxxxno el deseo del encuentro.

 

 

 

 

A veces la vida

a veces
nos miramos en silencio

la vida y yo.

a veces duele, duele
blanca,
lenta

se hunde en la carne
como una botella vacía se hunde en el
estanque
que la va llenando.

a veces, en silencio, llora
y algo sagrado brilla en el mundo,
xxxxxxxxxxxxxxxxen silencio, reverbera en las palabras.

 

 

 

 

Sobre mi escritorio

en una ventana,
junto a una lámpara,
xxxxxxxvislumbro a un anciano

como en un escaparate
donde la muerte se anuncia y olvida.

tiempo inmóvil la espera,
o cayendo

como lo ya polvo
del mundo cae,
ahora y callado, sobre mi escritorio

como lo ya muerto de todo
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxme va mostrando la vida.

 

 

 

 

Hasta el final

vi un perro negro muerto
en la calle,
aplastado en medio de la acera, manchado,
porque nevaba.

vi la vida, allí mismo,
y no había más que eso: la coartada
del inocente: pagarlo todo.

sentí en la nieve la vida y me vi morir
como un animal que se resiste
hasta lo último

hasta el deseo de ser rematado,

hasta el gemido final,
el que pide perdón por todo crimen ajeno:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxel que perdona a dios.

 

 

 

 

La gracia perdida

al final la casa
xxxxxxxxxes siempre atrás

como el umbral
de la despedida, el del adiós frente
a un camino nunca trazado

el del gesto inconcluso,
xxxxxxxxxxxxxla mitad olvidada.

en el medio la terca torre:
el propio nombre

la estaca entre el deseo
y la nostalgia,

el puñado de humo
en el que aferramos el miedo a perder
lo que nunca tuvimos.

al final, el que nos llega,
queda la apuesta
del inicio, la gracia perdida:
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxqueda perderlo todo.

 

 

 

 

En otro paisaje, siempre

en otro paisaje cae la nieve

blanca,
sobre el saco de un anciano
acurrucado
en el banco de una plaza.

en otro cuarto un vaso se hace trizas
contra el piso,
saltan los pedazos,
xxxxxxxxxxxxcaen otra vez…

después, siempre, lo derramado
se seca: el vino,
las lágrimas, la nieve sobre la vida,
xxxxxxxxxxxxxxxxxel corazón, dentro de un hombre.

 

 

 

Mujica, Hugo. Poesía completa 1983-2004. Buenos Aires; Ed. Seix Barral, 2005.

 

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