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EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO XII.

 

X

Cien millones tiene Africano, sin embargo, anda al acecho de más.
La fortuna da demasiado a muchos, bastante a ninguno.

 

 

 

 

XII

Prometes todo cuando has bebido durante la noche entera;
xxxnada das por la mañana. Bebe, Polión, por la mañana.

 

 

 

 

XIII

Una manera de ahorrar, Aucto, consideran los ricos la ira:
resulta más barato odiar que regalar.

 

 

 

 

XXV

Cuando te pido dinero sin garantía, «no tengo», dices;
xxxpero lo tienes, si por mí responde mi campito:
lo que no me fías a mí, tu viejo camarada, Telesino,
xxxse lo fías a mis coles y a mis árboles.
He aquí que Caro te ha denunciado: que te asista mi campito:
xxxBuscas un compañero de exilio: que vaya mi campito.

 

 

 

 

XXIX

Como tú, siendo senador, desgastas sesenta umbrales cada mañana,
xxxte parece que yo soy un caballero perezoso,
porque no discurro por la ciudad desde el amanecer,
xxxni llevo a casa agotado un millar de besos.
Pero tú buscas dar un nuevo nombre a los fastos purpúreos,
xxxu obtener pueblos de los nómadas o de los capadocios:
en cuanto a mí, a quien obligas a interrumpir lo mejor del sueño
xxxy soportar y sufrir el lodo matutino,
¿qué obtengo? Cuando mi pie errante se ale del calzado roto
xxxy cae una repentina lluvia de gruesas gotas
y no acude al llamarlo mi esclavo con la capa,
xxxse acerca a mi oreja helada un criado
y dice: «Letorio ruega que cenes con él.»
xxx¿Por veinte monedas? No quiero: prefiero el hambre
a que mi recompensa sea una cena y la tuya una provincia,
xxxa que hagamos lo mismo y nos merezcamos lo mismo.

 

 

 

 

XXXI

Este bosque, estas fuentes, esta sombra entretejida
xxxde la alta parra, este canal de agua de riego,
y los prados y las rosaledas que no ceden ante el bífero Pesto,
xxxy las hortalizas que reverdecen en enero y no se hielan
y la anguila doméstica que nada en un estanque cerrado
xxxy la blanca torre que acoge aves del mismo color,
regalos son de mi dueña: de regreso después de siete lustros,
xxxMarcela me ha dado esta casa y estos pequeños reinos.
Si Nausícaa me concediera los jardines paternos,
xxxyo podría decirle a Alcínoo: «Prefiero los míos.»

 

 

 

 

XL

Mientes, te creo; recitas malos poemas, te alabo;
xxxcantas, canto; bebes, Pontiliano, bebo;
te tiras pedos, disimulo; quieres jugar a los dados, me dejo ganar;
xxxuna sola cosa hay que haces sin mí, y me callo.
Sin embargo, no me das nada en absoluto. «Cuando muera», dices,
xxx«te recompensaré». Nada quiero; pero muérete.

 

 

 

 

L

Lauredales,Platanares y aéreos pinares
xxxy un baño para muchos tienes tú solo,
y se alza para ti un elevado pórtico de cien columnas
xxxy hollado bajo tu pie luce el ónix,
y cascos fugaces baten tu polvoriento hipódromo
xxxy por todas partes suena el fluir del agua que mana;
largos atrios se abren. Pero ni para cenas ni para
xxxel sueño hay sitio en ningún lugar. ¡Qué bien no vives!

 

 

 

 

LVIII

Tu mujer te llama cortejador de criadas, y ella misma
xxxlo es con los portadores de literas: sois, Alauda, iguales.

 

 

 

 

LXIII

Córdoba, más rica que el Venafro bañado en aceite,
y no menos perfecta que un ánfora de Istria,
que superas las ovejas del albo Galeso
no engañando con sangre ni púrpura,
sino con tus rebaños teñidos de vivo color:
dile, te lo ruego, a tu poeta, que tenga pudor
y no recite gratis mis libritos.
Lo soportaría, si lo hiciera un buen poeta
al que pudiera darle recíprocos disgustos.
Corrompe sin recibir represalias el soltero,
el ciego no puede perder lo que os arrebata.
Nada hay peor que un ladrón desnudo:
nada más impune que un poeta malo.

 

 

 

 

LXVIII

Matutino cliente, razón de mi abandono de la ciudad,
xxxfrecuenta, si tienes buen juicio, los atrios suntuosos.
No soy yo un picapleitos ni persona apropiada para amargos litigios,
xxxsino perezoso y anciano y compañero de las Piérides,
me gustan el ocio y el sueño, cosas que me negó
xxxla gran Roma: me vuelvo, si se ha de estar en vela también aquí.

 

 

 

 

LXX

Hace poco, cuando un esclavillo patizambo llevaba la toalla a Apro
xxxy sobre su toguilla se sentaba una vieja tuerta
y un masajista herniado le aplicaba una gota de aceite,
xxxera un tétrico y áspero censor de los borrachos:
gritaba que había que romper las copas y derramar el Falerno
xxxque un caballero recién bañado bebía.

 

 

 

 

LXXX

Para no alabar a los dignos, alaba Calístrato a todos.
xxxPara quien nadie es malo, ¿quién puede ser bueno?

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO XI.

 

XXIV

Mientras te escolto y te llevo a casa,
mientras presto mi oído a tus chácharas
y alabo todo lo que dices y haces,
¡cuántos versos, Labulo, podían nacer!
¿No te parece una desgracia, si lo que
Roma lee, busca el extranjero,
no menosprecia el caballero, retiene el senador,
alaba el picapleitos, critica el poeta
se pierda por tu causa? ¿Esto, Labulo, no es cierto?
¿Quién podría soportar que para que el número
de tus clientes sea mayor,
sea menor el número de mis libros?
En ya casi treinta días apenas he acabado
una sola página. Así sucede
cuando el poeta no quiere cenar en casa.

 

 

 

 

XXIX

Cuando con tu vieja diestra comienzas a tocar mi virilidad
xxxlanguideciente, siento que me degüellas, Filis, con tu pulgar:
pues cuando me llamas «ratón», o «luz de mis ojos»,
xxxcreo que apenas puedo recuperarme en diez horas.
No sabes de caricias: «Te daré», dime, «cien mil sestercios,
xxxte daré unas yugadas cultivadas de tierra de Setia;
acepta vinos, una casa, esclavos, vajillas cinceladas en oro, mesas».
xxxNo hacen falta dedos: frótamela así, Filis.

 

 

 

 

XXXV

Porque no voy a tu casa cuando me invitas
con trescientos desconocidos,
te sorprendes y quejas y buscas pelea.
No me gusta, Fabulo, cenar solo.

 

 

 

 

LXII

Lesbia jura que nunca la han follado gratis.
xxxEs verdad. Cuando quiere que la follen, suele pagar.

 

 

 

 

LXIII

Nos observas, Filomuso, cuando nos bañamos,
y preguntas a menudo por qué mis esclavos
imberbes están tan bien dotados.
Contestaré sencillamente a tu pregunta:
dan por el culo, Filomuso, a los curiosos.

 

 

 

 

LXXXVI

Para calmar tu garganta, a la que una tos áspera
xxxtortura constantemente, Partenopeo, el médico
ordena que te den miel y nueces y pastas dulces
xxxy todo lo que impide que los niños hagan travesuras.
Pero tú no dejas de toser en todo el día.
xxxEso no es tos, Partenopeo, es gula.

 

 

 

 

LXXXIX

¿Por qué me envías, Pola, coronas intactas?
xxxPrefiero tener rosas ajadas por ti.

 

 

 

 

XCVII

Puedo hacerlo cuatro veces en una sola noche: pero que me muera,
xxxTelesila, si en cuatro años puedo hacerlo una sola vez contigo.

 

 

 

 

C

No quiero, Flaco, tener una amante delgada,
cuyos brazos puedan rodear mis anillos,
que raspe con su nalga desnuda y pinche con su rodilla,
con una sierra en el torso y una punta de flecha en el culo.
Pero tampoco quiero una amante de mil libras de peso.
Soy hombre de carnes, no de grasas.

 

 

 

 

CII

No ha mentido quien me dijo que tú tenías
xxxhermoso el cuerpo, Lidia, pero no la cara.
Es así, si callas y te reclinas tan muda como
xxxun rostro en una estatua de cera o en un cuadro.
Pero cada vez que hablas, pierdes, Lidia, también el cuerpo
xxxy a nadie perjudica más que a ti su propia lengua.
Guárdate de que te oiga y te vea el edil:
xxxes un prodigio cada vez que una imagen comienza a hablar.

 

 

 

 

CVII

Me devuelves mi libro desenrollado hasta el final,
xxxSepticiano, como si lo hubieras leído entero.
Lo has leído todo. Lo creo, lo sé, me alegro, es cierto.
xxxAsí he leído yo, enteros, tus cinco libros.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO X.

 

XV

Dices que no eres menos que ninguno de mis amigos.
xxxPero, para que esto sea cierto, ¿qué haces, Crispo, pregunto?
Cuando te pedí prestados cinco mil sestercios, me los negaste,
xxxaunque tu pesada arca no bastaba para tus monedas.

 

 

 

 

XLIII

Ya a tu séptima esposa, Fíleros, has enterrado en el campo.
xxxA nadie le rinde el campo, Fíleros, más que a ti.

 

 

 

 

XLVI

Quieres, Matón, decir todas las cosas bien. Dilas de vez en cuando
xxxbien; dilas ni bien ni mal; dilas de vez en cuando mal.

 

 

 

 

LV

Cada vez que Marula sopesa con sus dedos
un pene erecto y lo mide un buen rato,
indica sus libras, onzas y gramos;
cuando después del trabajo y sus ejercicios,
yace aquél como una correa floja,
indica Marula cuánto más ligero es.
No es ésta, pues, una mano, sino una balanza.

 

 

 

 

LXV

Cuando de ser ciudadano de Corinto
te jactas, Carmenión, sin que nadie lo niegue,
¿por qué me llamas hermano, a mí, nacido
de íberos y celtas y ciudadano del Tajo?
¿Acaso nuestros rostros se parecen?
Tú te paseas radiante con los cabellos rizados,
yo, contumaz con mis cabellos hispanos;
tú, terso con la depilación cotidiana,
yo, con mis piernas y mejillas hirsutas;
tu boca es balbuciente y débil es tu lengua,
mi hija hablará con más fuerza:
no es tan diferente la paloma del águila
ni la gacela fugitiva del fiero león.
Por tanto, deja de llamarme hermano,
para que yo, Carmenión, no te llame hermana.

 

 

 

 

LXXXIII

Recoges tus pocos pelos de aquí y de allí,
Marino, y el ancho campo de tu brillante calva
cubres con los cabellos de las sienes;
pero movidos por el viento retroceden
y vuelven a su sitio y tu cabeza desnuda
rodean por aquí y por allí con grandes mechones;
entre Espendóforo y Telésforo
pensarías que está Hérmeros de Cidas.
¿Quieres reconocerte viejo con más franqueza
para parecer por fin una sola persona?
Nada hay más ridículo que un calvo melenudo.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO IX.

 

X

Quieres casarte con Prisco; no me sorprende, Paula: eres lista.
xxxPrisco no quiere casarse contigo: él también es listo.

 

 

 

 

LXXXI

El lector y el oyente, Aulo, aprueban mis libritos,
xxxpero cierto poeta dice que no están bien acabados.
No me preocupa demasiado: pues preferiría que los platos
xxxde mi cena hayan gustado más a los convidados que a los cocineros.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO VIII.

 

IX

Tres cuartas partes, Quinto, quería pagarte hace poco
xxxHilas el legañoso. Tuerto, quiere darte la mitad.
Acéptalo cuanto antes; breve es la ocasión de ganancia:
xxxsi se queda ciego, nada te pagará Hilas.

 

 

 

 

X

Por diez mil sestercios ha comprado Baso una capa
tiria del mejor color. Ha hecho un buen negocio.
«¿Tan bien ha comprado?», preguntas. Claro, no la pagará.

 

 

 

 

XIV

Para que tus pálidos frutales de Cilicia no teman el invierno
xxxy una brisa fuerte no hiera el tierno bosque,
unas vidrieras que se oponen a los notos invernales
xxxdejan pasar soles nítidos y el día sin sombra.
Pero a mí me das una habitación cerrada con una ventana
xxxdesajustada, en la que ni el Bóreas querría permanecer.
¿Así ordenas, cruel, que viva un viejo amigo?
xxxEstaré más protegido como huésped de uno de tus árboles.

 

 

 

 

XXVII

Quien te hace regalos a ti, Gauro, rico y viejo,
xxxsi eres listo y te das cuenta, te está diciendo: «Muérete.»

 

 

 

 

XLIII

Fabio entierra a sus esposas, Crestila a sus maridos,
xxxy ambos agitan la tea funeraria sobre el lecho.
Une, Venus, a estos vencedores, a quienes aguardará
xxxeste final: que una misma muerte se lleve a los dos.

 

 

 

 

LXIX

Admiras, Vacerra, sólo a los antiguos
y no alabas sino a los poetas muertos.
Perdóname, Vacerra: no vale
la pena morir para complacerte.

 

 

 

 

LXXIX

Todas tus amigas son viejas
o deformes y más feas que las viejas.
Las llevas de acompañantes y las arrastras contigo
por los banquetes, los pórticos, los teatros.
Así eres hermosa, Fabula, así eres joven.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO VII.

 

III

¿Por qué no te envío, Pontiliano, mis libritos?
xxxPara que tú no me envíes, Pontiliano, los tuyos.

 

 

 

 

XVI

En casa no hay dinero. Sólo me resta, Régulo,
xxxvender tus regalos: ¿me los compras?

 

 

 

 

XXV

Aunque siempre escribes sólo dulces epigramas
xxxy más blancos que una piel cubierta de albayalde,
y no hay en ellos ni pizca de sal ni gota de hiel amarga,
xxxquieres, sin embargo, insensato, que sean leídos.
Ni siquiera la comida gusta sin su chorrito de vinagre,
xxxni es agradable un rostro al que le faltan hoyuelos.
Dale a un niño las manzanas melosas y los higos insípidos:
xxxa mí, me gustan los de Quíos con su picante sabor.

 

 

 

 

LIII

Me enviaste en las Saturnales, Umbro, todos
xxxlos regalos que los cinco días te proporcionaron:
una docena de trípticos y siete mondadientes;
xxxles acompañaron una esponja, una servilleta, una copa,
medio modio de habas con una cesta de olivas de Piceno
xxxy un cántaro negro de mosto de Laletania;
llegaron pequeños higos de Siria con ciruelas blancas
xxxy una vasija pesada llena de higos de Libia.
Pienso que todo suma apenas treinta sestercios,
xxxlos regalos que ocho enormes sirios transportaron.
¡Con cuánta más comodidad y sin esfuerzo alguno,
xxxpodía haberme traído un esclavo cinco libras de plata!

 

 

 

 

LXXVII

Exiges que te reegale, Tuca, mis libritos.
xxxNo lo haré: pues quieres venderlos, no leerlos.

 

 

 

 

LXXXI

«Hay treinta epigramas malos en todo el libro.»
xxxSi hay otros tantos buenos, Lauso, el libro es bueno.

 

 

 

 

LXXXV

Porque escribes algunos cuartetos no insulsos,
xxxporque compones bien unos pocos dísticos, Sabelo,
te alabo pero no te admiro. Es fácil escribir bien
xxxepigramas, pero es difícil escribir un libro.

 

 

 

 

XC

Se jacta Matón de que he escrito un libro desigual:
xxxsi eso es cierto, alaba Matón mis poemas.
Libros no desiguales escriben Calvino y Umbro.
xxxUn libro no desigual, Crético, es el que es malo.

 

 

 

 

XCII

«Si necesitas algo, no es preciso que me lo pidas»,
xxxme repites, Bácara, dos o tres veces en un solo día.
El adusto Segundo me llama con voz inflexible:
xxxlo oyes y no sabes, Bácara, qué necesito.
Delante de ti, clara y abiertamente me reclaman el alquiler:
xxxlo oyes y no sabes, Bácara, qué necesito.
Me quejo de mis mantos gélidos y raídos:
xxxlo sabes y no sabes, Bácara, qué necesito.
Esto es lo que necesito, que te vuelvas mudo de repente,
xxxpara que no puedas decirme, Bácara, «si necesitas algo».

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO VI.

 

XXXIV

Dame, Diadúmeno, intensos besos. «¿Cuántos?», preguntas.
xxxMe ordenas que cuente las olas del océano
y las conchas esparcidas por las costas del mar Egeo,
xxxy las abejas que vagan por el monte Cecropio,
y las voces y manos que suenan en un teatro repleto,
xxxcuando de pronto el pueblo ve asomar el rostro del César.
No quiero cuantos al armonioso Catulo dio, vencida por las súplicas,
xxxLesbia: pocos desea quien los puede contar.

 

 

 

 

XL

Ninguna mujer pudo ser preferida a ti, Licoris:
xxxninguna mujer puede ser preferida a Glicera.
Ésta será lo que tú: tú no puedes ser lo que ésta.
xxx¡Qué cosas hace el tiempo! Quiero a ésta, te quise a ti.

 

 

 

 

L

Cuando era pobre, Telesino cultivaba amigos sinceros,
xxxy vagaba triste con una gélida toga.
Desde que empezó a prestar atención a obscenos maricas,
xxxsin ayuda compra plata, mesas y fincas.
¿Quieres hacerte rico, Bitínico? Sé cómplice.
xxxNada en absoluto te darán los besos sinceros.

 

 

 

 

LXV

«Escribes epigramas en hexámetros», sé que dice Tuca.
xxxTuca, suele hacerse y, además, Tuca, se puede.
«Sin embargo, éste es largo.» También esto, Tuca, suele y se puede:
xxxsi apruebas los más breves, lee sólo los dísticos.
Lleguemos a un acuerdo: tú podrás saltarte los epigramas
xxxlargos, y yo, Tuca, podré escribirlos.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO V.

 

XLIII

Tais tiene los dientes negros, Lecania blancos como la nieve.
xx¿Cuál es la razón? Ésta los ha comprado, aquélla tiene los suyos.

 

 

 

 

XLVII

Que nunca ha cenado en su casa, jura Filón, y es así:
xxno cena, cuando nadie lo invita.

 

 

 

 

LII

Recuerdo lo que has hecho por mí y siempre lo tendré presente.
xx¿Por qué callo entonces, Póstumo? Tú lo cuentas.
Cada vez que comienzo a referir a alguien tus regalos,
xxenseguida exclama: «Él mismo me lo había dicho.»
Algunas cosas no las hacen bien dos: basta uno solo
xxpara esta tarea: si quieres que hable yo, tú calla.
Créeme, aunque inmensos, Póstumo, los regalos
xxse malogran por la indiscreción de su autor.

 

 

 

 

LVII

Cuando te llamo señor, Cinna, no quiero complacerte:
xxcon frecuencia también saludo así a tu esclavo.

 

 

 

 

LIX

Si no te envío plata, si no te envío oro,
xxlo hago, elocuente Estela, por tu propio interés.
Quien hace grandes regalos, así quiere recibirlos;
xxcon mis vasos de barro quedarás exonerado.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO IV.

 

XII

A nadie te niegas, Tais. Pero si esto no te avergüenza,
xxque al menos te avergüence, Tais, no negarte a nada.

 

 

 

 

XXIV

A todas las amigas que ha tenido Licoris, Fabiano,
xxlas ha enterrado: que se haga amiga de mi mujer.

 

 

 

 

XXXIII

Puesto que tienes el escritorio lleno de libros elaborados,
xx¿por qué, Sosibiano, no publicas nada?
«Mis herederos», dices, «publicarán mis poemas». ¿Cuándo?
xxYa es hora, Sosibiano, de que se te lea.

 

 

 

 

XXXVII

«Cien mil Corano y doscientos mil Mancino,
trescientos mil me debe Titio, el doble Albino,
un millón Sabino y otro tanto Serrano;
de los pisos y fincas tres millones enteros,
del rebaño de Parma recibo seiscientos mil»:
cada día, Afro, me cuentas estas cosas
y las retengo mejor que mi nombre.
Conviene que me des algo, para que pueda soportarlo.
Compénsame con monedas el empacho diario:
no puedo, Afro, oír gratis estas cosas.

 

 

 

 

XLI

¿Por qué para recitar te envuelves el cuello con lana?
xxÉsta conviene más a nuestras orejas.

 

 

 

 

XLIX

Flaco, no sabe, créeme, qué son los epigramas,
xxquien los llama sólo bromas o pasatiempos.
Bromea más quien describe el banquete del cruel
xxTereo o tu cena, crudo Tiestes,
o a Dédalo ajustando las alas líquidas a su hijo
xxo a Polifemo apacentando ovejas sicilianas.
Toda ampulosidad está lejos de mi librito
xxy mi musa no se hincha con el loco manto trágico.
«Pero todos alaban aquello, lo admiran, adoran.»
xxLo reconozco: alaban aquello pero leen esto.

 

 

 

 

LIX

Una serpiente se arrastraba por las ramas llorosas
xxde las Helíades, cuando una gota de ámbar le cayó de frente:
mientras se extraña de estar retenida por el espeso rocío,
xxde repente se queda rígida, ceñida por aquel hielo cuajado.
No te complazcas, Cleopatra, con tu real sepulcro,
xxsi una serpiente yace en un túmulo más noble.

 

 

 

 

LXXXIII

Cuando estás sereno, Névolo, no hay nada peor que tú
xxy nada mejor que tú, Névolo, cuando estás preocupado.
Sereno no saludas a nadie, desprecias a todos,
xxy no ha nacido para ti ni hombre libre ni persona alguna:
preocupado haces regalos, saludas a tu señor y rey,
xxinvitas. Ten, Névolo, preocupaciones.

 

 

 

 

LXXXVI

Si quieres ser aprobado por oídos áticos,
te exhorto y te aconsejo, librito,
que agrades al docto Apolinar.
Nadie hay más preciso y erudito,
pero nadie más íntegro y benigno:
si te acoge en su pecho o en sus labios,
no habrás de temer las burlas de los malignos,
ni darás molesta envoltura a las caballas.
Si te condenara, deberás correr al instante
a los cajones de los vendedores de salazón,
página cuyo dorso garabatearán los niños.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO III.

 

III

Tu hermoso rostro ocultas con negro maquillaje,
xxpero ofendes las aguas con tu cuerpo no hermoso.
Piensa que la diosa en persona te habla con mis palabras:
xx«O descubre tu cara o báñate vestida.»

 

 

 

 

VIII

«Quinto ama a Tais.» «¿A qué Tais?» «A Tais la tuerta.»
xxA Tais sólo le falta un ojo, a Quinto los dos.

 

 

 

 

IX

Dicen que Cinna escribe versitos contra mí.
xxNo escribe aquel cuyos poemas nadie lee.

 

 

 

 

XXVI

Tierras tienes tú solo, Cándido, dinero,
xxvasos de oro tienes tú solo, vasos murrinos tú solo,
Másico tienes tú solo y Cécubo de Opimio tú solo,
xxinteligencia tienes tú solo, tú solo también ingenio.
Todo esto tienes tú solo —¡yo no quisiera negarlo!—
xxpero tienes, Cándido, a tu mujer con todo el pueblo.

 

 

 

 

L

Ésta es, no otra, la razón de que me invites a cenar:
xxrecitarme, Ligurino, tus versitos.
Me quito las sandalias, al instante se me ofrece un enorme
xxlibro, entre las lechugas y la salsa de garum.
Se lee otro, mientras los primeros platos se demoran:
xxhay un tercero, y aún no ha llegado el segundo plato;
y un cuarto libro recitas y finalmente un quinto.
xxApestaría si me sirvieses tantas veces un jabalí.
Si no ofreces tus letales poemas a las caballas,
xxcenarás tú solo, Ligurino, en tu casa.

 

 

 

 

LI

Cuando alabo tu rostro, cuando admiro tus piernas y tus manos,
xxsueles decirme, Gala, «desnuda te gustaré más»,
y evitas siempre bañarte conmigo.
xx¿Acaso temes, Gala, que yo no te guste?

 

 

 

 

LXV

El aroma que exhala una manzana al morderla una tierna muchacha,
xxel de la brisa que procede del azafrán de Córico;
el de la viña blanca cuando florecen sus primeros racimos,
xxel que despiden las hierbas que una oveja acaba de arrancar;
el del mirto, el del segador árabe, el del ámbar molido,
xxel que emite un fuego pálido de incienso oriental;
el de la tierra suavemente rociada por una lluvia de verano,
xxel de la corona que ha ceñido unos cabellos húmedos de nardo:
todo esto, cruel niño Diadúmeno, exhalan tus besos.
xx¿Qué pasaría si me los dieses todos de buena gana?

 

 

 

 

LXVIII

Hasta aquí ha sido escrito, matrona, este librito para ti.
xx¿Para quién, preguntas, ha sido escrito lo que sigue? Para mí.
El gimnasio, las termas, el estadio están de este lado. Retírate.
xxNos desvestimos: abstente de mirar hombres desnudos.
Aquí, ya depuesto el pudor tras el vino y las rosas,
xxTerpsícore, borracha, no sabe lo que dice,
y abiertamente, sin eufemismos, nombra
xxal que en el sexto mes recibe la orgullosa Venus,
al que en medio de su jardín, como guardián, colocó el granjero,
xxal que contempla la honesta doncella tapándose los ojos.
Si te conozco bien, ya, cansada, este largo libro
xxabandonabas, ahora lo leerás todo entero con fruición.

 

 

 

 

LXX

Eres amante de Aufidia, tú que fuiste, Escevino, su marido;
xxaquel que había sido tu rival, es ahora el marido.
¿Por qué te gusta la mujer ajena, que tuya no te gustaba?
xx¿Acaso sin correr riesgos no se te puede empinar?

 

 

 

 

LXXXV

¿Quién te aconsejó cortarle la nariz al adúltero?
xxNo es con esa parte, marido, que te han engañado.
¿Qué has hecho,imbécil? Nada ha perdido con ello tu mujer,
xxpuesto que a salvo está la polla de tu Deífobo.

 

 

 

 

LXXXVII

Corre el rumor, Quione, de que nunca te han follado
xxy de que nada hay más puro que tu coño.
No te tapas, sin embargo, la parte que corresponde al bañarte:
xxsi tienes pudor, ponte el bañador en la cara.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EPIGRAMAS. MARCIAL. LIBRO I.

 

XXXVIII

El librito que recitas, Fidentino, es mío:
xxpero cuando recitas mal, comienza a ser tuyo.

 

 

 

 

LXIV

Eres bella, lo sabemos, y joven, es verdad,
y rica, ¿quién podría negarlo?
Pero cuando te alabas, Fabula, en exceso,
no eres ni rica, ni bella, ni joven.

 

 

 

 

LXXII

¿Piensas que eres poeta gracias a mis versos,
Fidentino, y deseas que como tal te consideren?
Así, Egle se cree con dientes
cuando ha comprado huesos y marfil;
así Licoris, más negra que una mora madura,
se agrada maquillada de blanco.
Y tú, de la misma manera que eres poeta,
tendrás melena, siendo calvo.

 

 

 

 

LXXIII

No había en toda la ciudad, Ceciliano, nadie que quisiera
xxtocar gratis a tu mujer, mientras se podía:
pero ahora, que has puesto guardianes, es enorme
xxel tropel de folladores: eres un hombre ingenioso.

 

 

 

 

LXXIV

Era tu amante: tú, Paula, sin embargo, podías negarlo.
xxAhora es tu marido: ¿acaso puedes, Paula, negarlo?

 

 

 

 

LXXXVII

Para no apestar, Fescennia, al vino de ayer,
xxdevoras con avidez pastillas de Cosmo.
Este desayuno te frota los dientes, pero de nada sirve
xxcuando un eructo te sube desde el fondo del estómago.
¿No huele más la fetidez mezclada con aromas
xxy no llega más lejos el doble olor de tu aliento?
Estos fraudes demasiado conocidos y estas astucias descubiertas
xxabandónalas ya y sé simplemente borracha.

 

 

 

 

XCI

Como no publicas tus versos, criticas, Lelio, los míos.
xxO no critiques los míos o publica los tuyos.

 

 

 

Marcial, Marco Valerio. Epigramas (Trad. María Ohannesian). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 2001.

 

EL LADRÓN DE ATARDECERES

 

DE LAS PROVOCACIONES POÉTICAS

xxLos espejismos del reflejo.
xxLa lección nunca aprendida y siempre esperada de la lluvia.
xxEl amoroso desorden de algunas habitaciones al amanecer.
xxEl eco del silencio.
xxLa inesperada ternura del asesino.
xxLa inocencia de algunas metáforas.
xxLa fugacidad no alcanzada de una idea.
xxLa levedad de la palabra vuelo.
xxLa simplicidad de una estrella vista desde la emoción.
xxEl inalcanzable horizonte.
xxEl tigre de Rudyard Kipling.
xxEl sueño y el oro de los tigres de Borges.
xxEl viaje que busca la añoranza.
xxEl delirio de las culturas que nunca fueron realidades culturales.
xxLa avidez erudita del pececillo de plata.
xxEl triste destino del solitario.
xxEl rencor del solitario.
xxLa sensibilidad del hacedor de lágrimas.
xxEl alma de los animales, condenada para siempre al limbo por el poder de las religiones que sueñan con dioses  que conciben hombres a su propia medida y semejanza.
xxLa locura que edifica ángeles y sirenas.
xxLa envidia del ave migratoria por el pez volador.
xxEl río que asciende y vuelve a sus orígenes y se niega a ir al mar porque sabe que el mar es el morir.
xxLa fragilidad de los objetos más queridos.
xxLa pasión del botánico por la orquídea canora.
xxLa sorpresa de un arco iris en la noche.
xxLa indefensión del grito en la distancia.
xxLa torpe indiferencia de la piedra.
xxLa rebeldía ante el vuelo.
xxEl laberinto de la caracola, geografía de los mares sin nombres.
xxEl amor brutal que engendró al centauro.
xxLa transparencia de la palabra agua.
xxEl fósil de la palabra nunca dicha
xxy el desánimo de una hoja en otoño.

 

 

 

 

CREACIÓN Y MUERTE DE LA NUBE

xxDicen las escrituras Tantras: «En el principio fue la nube. De su transparencia nacieron dos elementos: el ángel y el pájaro, siendo aquél padre de las cosas espirituales y éste de las terrenales.» La leyenda tántrica establece, partiendo de esta génesis, dos sistemas evolutivos que llegan a crear no sólo especies y subespecies, sino fenómenos de difícil explicación en lo existente. Advierte esta misma leyenda que en el último día, ángeles y pájaros volverán a ser parte de la infinita humedad de la nube.

xxPara Píndaro, las nubes eran solamente alimento de los dioses, y a su piedad están confiadas.

xxEn los mandamientos vedas hay una norma que llama la atención por su rareza, que radica en la posibilidad de transgredirla: «No matarás a las nubes.» Parece que este mandamiento nace de la creencia del profeta Kervac en la evolución de las armas, y en la seguridad de que algún día una ballesta llegaría a alcanzar el cielo. Confirma esta creencia la redacción de la norma 26, que establece: «Las leyes y mandamientos se dictarán previendo el futuro posible.»

xxLos discípulos de Kervac desarrollaron toda una teoría barroca y exagerada sobre la vulnerabilidad de la nube. La comparaban con una ballena celeste hecha de algodón milagroso, en la que se esconden y refugian las aves del Paraíso. «Si una flecha la hiriese, la nube, antes de morir, lloraría sangre durante 15 días, los suficientes para teñir de rojo la ciudad sagrada de Bengala.»

xxEl cementerio de nubes en el cielo. El lugar oculto, más allá de la luz de las estrellas, donde mueren los ángeles.

xxLa tierra es enemiga de la nube y mama de ella ferozmente, y quisiera agotarla, mas, mientras el viento sea joven y poderoso, él la defenderá con todas sus fuerzas, con el poder de un celoso amante.

xxEscribe el poeta indio Shad Sayyid: «La nube no muere. Se cree única en su altura, se sueña pájaro y desdeña a las estrellas, hasta que un amanecer descubre su sombra. Entonces la nube se disuelve en la tristeza y desaparece. La nube es nube hasta el desengaño.»

 

 

 

 

En las esquinas, los amantes pobres piden besos.

 

 

 

 

El ilusionista siempre tiene un beso de más.

 

 

 

 

Lo contrario a un beso es pegar un sello.

 

 

 

 

Hay besos postales para la lejanía.

 

 

 

 

La mancha de rouge es un beso muerto.

 

 

 

 

El amante previsor guarda besos para el invierno.

 

 

 

 

El cuerpo adolescente es una cosa, el pensamiento joven un equilibrio inestable. Amar lo inmaduro, es suplicar la inmortalidad.

 

 

 

 

Con el ángel caído empieza la gravedad.

 

 

 

 

El ángel del ciego es tacto.

 

 

 

 

El ángel del suicida tiene alas de grito.

 

 

 

 

El ángel del verdugo llora sangre.

 

 

 

 

El ángel del ladrón roba sombras.

 

 

 

 

La sombra más libre es la del pájaro, que no llega a tocar el cuerpo del que es sombra.

 

 

 

 

Los amantes exactos tienen una sola sombra.

 

 

 

 

La sombra de la palabra es el eco.

 

 

 

 

Y esgrimiendo el arma me dijo: ¡La sombra o la vida! Mas yo, que generalmente presto poca atención a los protocolos y a los usos antiguos, me oí responderle: La sombra es mía, llévese la vida. Y desde entonces ando pegado a las paredes.

 

 

 

 

Uno de sus pezones era rojo, tibio, casi carnal; el otro, azul, parecía hecho para la caricia de la muerte. También recordaban la lujosa grifería de una bañera de porcelana.

 

 

 

 

La visionaria inglesa Katherine Huston, una agnóstica exaltada, capaz de aplicar a sus descreencias el aparato imaginal de los místicos españoles del Siglo de Oro, no sin cierto fervor proclama: La palabra nace para el amor, y se hace necesaria cuando el tacto es insuficiente.

 

 

 

 

La Poesía trasciende la condición del poeta.
La Poesía debe ser eléctrica e inesperada, inmediata y en vena.

 

 

 

 

Un poema sólo debe oler a poema, nunca a limón.
Ni tampoco deben oler los poemas a pan recién salido del horno.
Ni a tierra mojada por la lluvia.
Si olieran así, olerían a tópico, y el tópico es como un caracol haciendo eses con su baba de plata.

 

 

 

 

El poeta: cómplice del silencio.

 

 

 

 

Sólo sé que, si abro el poema, deberá sangrar.

 

 

 

 

A veces, la arquitectura ciega al poema.

 

 

 

 

Me hablaron de un poema milagroso que, en su soledad, llovía abundantemente.
Al final hubimos de convenir que no era un poema, sino una nube.

 

 

 

 

EL ELEGIDO

xxEs la muerte, dijeron, y acudimos todos a la playa. Sobre la arena se vio, seguro y letal, un escorpión de oro. Al principio sugería el aderezo, la joya de una mujer terrible; sin embargo, a su paso, un grito se extendía por la playa. De pronto, el mar se encrespó, las gaviotas ladraron en un cielo de grises, en tanto el arácnido seguía su camino obsesivo. Al fin llegó a la meta, la belleza tranquila de un bañista muy joven. Después, vino la noche, el silencio y las lágrimas.

 

 

 

 

EL JOVEN FILÓSOFO

xxTambién conocí al joven filósofo. Su proceder era raro, mas no falto de lógica: iba dando gritos a la vez que corría. Qué hace, le pregunté a uno que pasaba por allí, y que se ufanaba de ser amigo de su padre, de haberle prestado algunas cantidades y librado un pagaré sin fondos. Muy sencillo —me irespondió iel ihombre—, icorre iy ia ila ivez ipersigue ial igrito. iSi ilo ipiensas bien —añadió—, verás que sólo pretende recuperar lo suyo.

 

 

 

 

LA MUJER DE SANGRE

xxMe fue dado conocer un secreto histórico. En el camerino de un circo de provincias vi a una mujer. Su cuerpo era como las ruinas de una edificación perfecta, y en los labios, la crueldad parecía una pronunciación de sangre. Es Salomé —me advirtieron—, la auténtica Salomé, la inspiradora de la danza, el sueño de Wilde, la luminosidad de Gustave Moreau. Pero, vea, vea. Entonces descubrí en un rincón de aquella covacha un objeto cubierto. Notando la mujer mi presencia, dijo: Si me da una moneda, le muestro la pesadilla de los escritores, la cabeza parlante, la que insulta en hebreo, la boca atronadora de un loco encantador.

 

 

 

 

EL RESUCITADOR

xxSeñalándome a un hombre de gran dignidad, me dijeron: Ése es el resucitador; y como yo preguntara detalles, me explicaron que sólo podía resucitar a aquellos cuya muerte representara para la patria y la cosa pública una pérdida irreparable.
xxTodos confiaban en este hombre, y al punto creían en su capacidad prodigiosa para devolver a los muertos de su eterno reposo. Mas cuando inquirí sobre el número de sus milagros, ésta fue la respuesta: Nunca ha resucitado a nadie, porque nadie nos ha parecido imprescindible. Sin embargo, el hombre actuaba como si hubiera devuelto de las sombras a toda una nación.

 

 

 

 

EL INMÓVIL

xxAmó con pasión desmedida a una estatua. Fue un juego de caricias y deseos. Para hacerse igual a ella, permanecía silencioso y quieto, esperando de este modo entenderse mejor con aquella figura apasionante. Si al menos —pensaba— las palomas retuvieran el vuelo sobre mi cabeza, o la yedra se enredara a mis pies, o un loco estudiante dibujara grafitos demagógicos en mi espalda, o un niño brutal me destrozase de un pelotazo la nariz, sabría que estoy en el buen camino de ser estatua, de ser correspondido.

 

 

 

 

DE LOS MODOS COMPARATIVOS

xxComo la luz andando de puntillas sobre el prisma,
como la lluvia que busca refugiarse en lo oscuro
y elige la boca del cañón,
las chimeneas,
el negro ombligo de las fábricas.
xxComo la lágrima que no quiere ser lluvia,
sólo lágrima.
xxComo si mayo gustara en repetirse
y ser dos veces mayo.
xxComo la luna perpleja ante un espejo,
como una nube rezagada de otras nubes,
como el gesto de un sordomudo enamorado,
como un gorrión temblando en el alero,
como el frío que busca abrigarse en la lana,
como una hoja muerta de infarto en junio,
como un ciprés diagonal y rebelde,
como cuando faltan las comparaciones,
y no hay comparaciones,
y no hay comparaciones.

 

 

 

 

EL LEVITADOR

(Juan Carlos Mestre representa en este poema
xxxal Levitador, hasta confundirse con él)

xxOh, tú que has dormido frente a la luna y ilas iestre-
llas hasta palidecer tu palidez. Tú que sabes el nombre
mágico de los tigres florales que devoran el corazón de
Rousseau el Aduanero.

xxTú, cuya alegría es guardada por un arcángel de alas
de colibrí y ojos de topacio.

xxTú, ique lañaste con plata la herida parietal de Apo-
llinaire, mientras las metáforas, ríos como rabos de la-
gartijas, se hacían pavesas en el Caribe.

xxTú, ique icambiaste ilos cromos más difíciles de los
Santos Inocentes con Henri Michaux.

xxTú, que luchas contra el bostezo para rescatar el en-
canto perdido de las Once Mil Vírgenes.

xxTú, que has caminado sobre un mar de mercurio en
busca de la nidada secreta de los peces mariposa.

xxTú, que te has batido contra el narval.

xxTú, ique ieres ilevitador iy sabes cuántas bombillas
componen una estrella.

xxTú, que donaste el brillo de la mirada a un celacan-
to ciego para hacer posible el corazón del mar.

xxTú, ique conoces la salida del laberinto en el que el
arco iris esconde su poder en los días serenos.

xxTú, que intuyes que ningún meteorito es tan rápido
y urgente como la Harley Davidson conducida por un
muchacho insomne.

xxTú, que salvaste al ángel de ahogarse en el espejo.

xxTú, ique has galopado azules ien iel sueño de un ca-
ballo.

xxTú, ique iconoces iel orden en que mueren las hojas
de arce en otoño.

xxTú, icuyo icanto enloquece a las sirenas hasta hacer-
las olvidarse de Ulises.

xxDime, ilevitador ide itodas ilas imañanas, levantador
de inubes, i¿dónde iel secreto del alba y de la rosa; por
qué la geometría del vuelo, y el peso del silencio?

xxDime, i¿en iqué ilugar se esconde la fiebre en el mer-
curio?

xx¿En iqué ipunto ilos labios se desprenden del beso, y
la mano olvida la caricia?

xx¿Es esto que vivimos el día, o ha empezado la noche?

 

 

 

Pérez Estrada, Rafael. El ladrón de atardeceres. Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 1998.

 

POESÍA IMPURA

ivan-tubau-poesia-impura

 

PATRIA

Nací
en un tiempo triste y en un triste país
donde las cosas bellas tenían nombres feos
donde pecado
era el nombre que daban al amor y donde
tristes gentes hablaban de la guerra y se tocaban
el sexo en las tinieblas y con prisas furtivas
en la noche del sábado tras haber contraído
matrimonio buscando
patrimonio y remedio
a la concupiscencia o a la sífilis.

Nací en un tiempo triste
y en un triste país
donde la gente iba vestida
de negro casi siempre
y llevaba bigotes cuadrados en el alma. Donde
ya no servían los nombres de las cosas
porque las cosas estaban prohibidas
o eran obligatorias: levantar el brazo
con la mano extendida
para que los brazos no pudieran
abrazar y las manos
llegaran siempre tarde a la caricia.

Nací en un tiempo triste y en un triste
país
donde los niños se llamaban flechas
o pelayos cuando ya eran mocitos
y llevaban camisa
azul y la cabeza
rapada por la parte de dentro y por defuera:
mitad moje y soldado les decían
que tenían que ser cuando crecieran
y hubieran de avanzar gallardamente
por Dios hacia el Imperio o viceversa.

Nací en un tiempo triste y en un triste país
donde las niñas
se llamaban Begoña y aceptaban
mansamente un futuro
de monjas o matronas gordezuelas
cuando la superiora colocaba
duros sostenes sobre sus tetas tiernas
y más duros aún sobre la parte
más tierna del cerebro para que las ideas
no desbordaran nunca el límite preciso
de su destino de mujer: virgen o madre
y si fuera posible las dos cosas.

Nací
en un tiempo triste y en un triste país:
abjuro para siempre
jamás de aquella patria
donde un millón de muertos velaban el cadáver
de los supervivientes.

 

 

 

 

MENDIZÁBAL

Como me lo contaron os lo cuento:
nace el protagonista de esta historia
en mil novecientos treinta y siete,
en el distrito quinto de Barcelona,
en la calle hoy llamada de Junta del Comercio
xxxxxx—pues el nombre anterior era non grato—,
en el piso primero de una casa
vieja pero provista —ojo al detalle—
de seis balcones que dan a la calle:
dos a San Pablo y cuatro a Mendizábal.

Es un barrio
bueno para nacer el barrio chino:
pan, flores, butifarra, churros, preservativos.
Es un barrio
caliente y sucio
xxxxxx—acogedor por tanto—,
lleno de vida húmeda
hasta la madrugada
y de huellas recientes de disparos
en antiguas paredes de ínclitos burdeles
y tiendas menestrales.

Cuando nace Liberto bombardean
xxxxxx—bajo el signo de Leo y primogénito—
la ciudad desde el mar.
Muy cerca
xxxxxx—en Santa Margarita,
xxxixxxxque comienza en Unión
xxxixxxxy termina en San Pablo—,
la madre de la madre de Liberto tiene
una peluquería
donde las putas del contorno oyen por radio
discursos de Companys y de la Pasionaria
mientras tiñen su pelo de amarillo
canario o guardan turno
para la permanén.

Un poco más arriba
xxxxxx—Rambla de los Estudios—,
el padre da lecciones de esperanto
por Radio Asociación
xxxxxx—hoy Radio España—
y al salir cojea levemente,
bajando hacia su casa rodeado de pájaros,
con un traje rayado de pantalones anchos y la estrella
verde de Zamenhof
prendida en la solapa:
de vez en cuando un rubio americano
de las Brigadas Internacionales le saluda
xxxxxx—suele ocurrir en Rambla de las Flores—
y habla con él un rato (de las cosas que pasan)
en la prefabricada jacarandaina universal
xxxxxxde los cien mil ilusos
xxxxxx—idealistas se autodenominan—
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxfraternales.

 

 

 

 

LA ROSA Y LA METÁFORA

xxxxx1

Aunque seas aún
una metáfora,
xxxxxxxxxxxxxRosa,
me place tocar
tu muslo con la mano.

 

xxxxx2

xxxxxxxxxxxxx“El poema”
xxxxxxxxxxxxxxxxxA JRJ

Te toco una vez más,
que así eres Rosa.

 

xxxxx3

En el exacto centro
de tus muslos
xxxxxxxxxxxxxsuntuosos
tienes una metáfora,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxRosa,
peludita y tan tierna.

 

xxxxx4

Antes de tragar sapos
cada mañana
ingiero tres metáforas
y cuento,
xxxxxxxxxRosa,
xxxxxxxxxxxxxxxtodos
los pelos de tu pubis
angelical.

 

xxxxx5

xxxxxxxxxxxxx“A rose is a rose is a rose is a rose”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxGertrude Stein

Eres Rosa la rosa más rosa
de todas las rosas de aquí y de París
Rosa por delante rosa por detrás
con pezones rosa y mejillas rosa
con labios de rosa bajo nariz rosa
y labios de rosa bajo ombligo rosa
un agujerito de color de rosa
una blusa rosa y unas bragas rosa
un alma de rosa bajo la piel rosa
y una voz de Rosa de color de rosa.

 

xxxxx6

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxx1984

Hube de conocerte,
xxxxxxxxxxxxxxxxxxRosa,
para saber lo que era
un ser equidistante
del propio nacimiento
y del fin del milenio.

 

xxxxx7

xxxxxxxxxxxxxLénine, Trotsky, Rosa, Mao…
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxEdgar Morin
xxxxxxxxxxxiixxxxxxxxxJournal de Californie

Rosa,
xxxxxxla más perfumada
de los jardines
de Luxemburgo.

 

 

 

 

POESÍA

No te quiero pura
ni purificada o purificadora
ni purista
xxxxxxxxxdioses
xxxxxxxxxxxxxxxni depuradora
ni depurativa

El amor existe si haciéndolo estamos
mientras mestizamos
salivas mezclamos
cunilingüizamos y felacionamos

Yo te quiero impura
y verde y madura
promiscua y cachonda
y dulce lesbiana puta sabihonda

Yo te quiero impura
mojándolo todo
y haciendo el amor
como yo te hago.

 

 

 

Tubau, Iván. Poesía impura. Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 1998.

 

ALLEN GINSBERG – POEMAS ESCOGIDOS

febrero 25, 2016 2 comentarios

 

Ginsberg 1

 

xxxxxAULLIDO

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxpara Carl Solomon

xxxxxI

He visto las mejores mentes de mi generación destrui-
xxxdas por la locura, hambrientas histéricas desnudas,
arrastrándose de madrugada por las calles de los negros
xxxbuscando el pico rabioso,
ángeles rebeldes quemando por la vieja conexión celes-
xxxtial hacia la dínamo estrellada en la maquinaria de la
xxxnoche,
que pobres y andrajosos y ojerosos y colocados se pa-
xxxsaron la noche fumando en la sobrenatural oscuri-
xxxdad de agujeros flotando sobre las azoteas de las
xxxciudades contemplando el jazz,
que vaciaron sus cerebros al Cielo bajo el metro eleva-
xxxdo y vieron ángeles musulmanes vacilando sobre
xxxedificios iluminados,
que pasaron por las universidades con radiantes ojos
xxxdescarados alucinando Arkansas y la trágica visión
xxxde Blake entre los eruditos de la guerra,
que fueron expulsados de las academias por locos y por
xxxpublicar odas obscenas en las ventanas del cráneo,
que en calzoncillos y escondidos en sucias habitaciones,
xxxquemaron su dinero en las papeleras y escucharon el
xxxTerror a través de la pared,
que fueron cogidos por sus barbas púbicas cuando re-
xxxgresaban a Nueva York desde Laredo con marihua-
xxxna en el cinturón,
que comieron fuego en hoteluchos o bebieron tremen-
xxxtina en Paradise Alley, matando o flagelando sus
xxxtorsos noche tras noche
con sueños, con drogas, soñando despiertos, alcohol y
xxxpolla y huevos sin fin,
incomparables calles sin salida de nubes vibrantes y re-
xxxlámpagos en la mente saltando hacia los polos de
xxxCanadá y Paterson, iluminando a todo el mundo
xxxinmóvil del Tiempo por entremedio,
solideces de peyote por los pasillos, madrugadas de árbol
xxxverde en el jardín del cementerio, borracheras de
xxxvino en las azoteas, barrios de almacenes cruzados
xxxcon coche drogados con el neón de los semáforos
xxxparpadeando, vibraciones de sol y luna y árbol en los
xxxrugientes atardeceres invernales de Brooklyn, cubos
xxxde basura ruidosos y bondadosa luz de la mente,
que se encadenaron en el metro para el interminable
xxxtrayecto de Battery al Bronx sagrado cargados de
xxxbenzedrina hasta que el ruido de las ruedas y de los
xxxniños les hizo bajar con los dientes podridos tem-
xxxblando y la mente hecha polvo y seca de inteligen-
xxxcia en la triste luz del Zoo,
que se hundieron toda la noche en la luz submarina del
xxxBickford flotando a la deriva y se pasaron la tarde
xxxsentados en el desolado Fugazzi con una cerveza
xxxrancia delante, escuchando el crac del juicio final
xxxdel jukebox de hidrógeno,
que hablaron setenta horas seguidas del parque a casa al
xxxbar al Bellevue al museo al puente de Brooklyn,
un batallón perdido de conversadores platónicos sal-
xxxtando a las esclaeras de incendio de las ventanas del
xxxEmpire State hacia la luna,
charlando gritando vomitando susurrando hechos y re-
xxxcuerdos y anécdotas y sensaciones ópticas y shocks
xxxde hospitales y prisiones y guerras,
que vomitaron los intelectos sin parar durante siete días
xxxy noches con ojos brillantes, carne de Sinagoga fun-
xxxdida en el pavimento,
que se desvanecieron en la nada de la Nueva Jersey Zen
xxxdejando un rastro de ambiguas postales del Ayunta-
xxxmiento de Atlantic City,
padeciendo sudores orientales y crujir de huesos tange-
xxxrinos y migrañas chinas durante el tratamiento de
xxxlas drogas en un cuarto escasamente amueblado de
xxxNewark,
que dieron vueltas y vueltas por la estación a mediano-
xxxche decidiendo a dónde ir, y se fueron, sin dejar
xxxningún corazón destrozado,
que encendieron cigarrillos en los vagones vagones va-
xxxgones ruidosos sobre la nieve hacia solitarias granjas
xxxen la noche del abuelo,
que estudiaron a Plotino Poe San Juan de la Cruz tele-
xxxpatía y kábala bop porque el cosmos institivamen-
xxxte vibraba bajo sus pies en Kansas,
que vagaron solos por las calles de Idaho buscando án-
xxxgeles visionarios indios que fueran ángles visiona-
xxxrios indios,
que creyeron que sólo estaban locos cuando Baltimore
xxxbrilló en un éxtasis sobrenatural,
que subieron a limusinas con el chino de Oklahoma en
xxxel impulso de una medianoche de invierno lluviosa
xxxbajo las luces de la calle del pueblo,
que vagaron hambrientos y solos por Houston buscan-
xxxdo jazz o sexo o sopa y siguieron al brillante espa-
xxxñol para conversar sobre América y la Eternidad,
xxxalgo inútil, y después se embarcaron para África,
que desaparecieron en los volcanes de México dejan-
xxxdo atrás sólo la sombra de los vaqueros y la lava
xxxy la ceniza de poesía esparcida en la chimenea de
xxxChicago,
que reaparecieron en la Costa Oeste investigando el
xxxF.B.I. con barba y pantalones cortos con grandes
xxxojos pacifistas sexis bronceados repartiendo panfle-
xxxtos incomprensibles,
que se quemaron los brazos con cigarrillos en protesta
xxxcontra el narcotizante humo de tabaco del capita-
xxxlismo,
que distribuyeron panfletos supercomunistas en
xxxUnion Square llorando y desnudándose mientras
xxxlas sirenas de Los Álamos gemían, y gemía Wall y
xxxgemía también el ferry de Staten Island,
que se desplomaron llorando en blancos gimnasios des-
xxxnudos y temblando ante la maquinaria de otros es-
xxxqueletos,
que mordieron a los policías en el cuello y gritaron de
xxxplacer en los coches patrulla por no cometer otro
xxxcrimen que su maravillosa pederastia salvaje e into-
xxxxicación,
que aullaron de rodillas en el metro y fueron arrastra-
xxxdos de las azoteas agitando genitales y manuscritos,
que se dejaron follar por el culo por motoristas santos,
xxxy gritaron de alegría,
que mamaron y fueron mamados por aquellos serafines
xxxhumanos, los marineros, caricias de amor atlántico
xxxy caribeño,
que follaron por la mañana por la tarde en rosaledas y
xxxen la hierba de los parques públicos y cementerios
xxxdesparramando su semen gratis a cualquiera que
xxxpasase,
que hiparon sin parar tratando de sonreír pero que aca-
xxxbaron llorando detrás de un tabique en los baños
xxxturcos cuando el ángel rubio y desnudo apareció
xxxpara penetrarlos con su espada,
que perdieron sus jóvenes amantes por culpa de las tres
xxxviejas arpías del destino la arpía tuerta del dólar he-
xxxterosexual la arpía tuerta que guiña el coño y la ar-
xxxpía tuerta que no hace nada salvo sentarse sobre su
xxxculo y cortar los hilos de oro del intelecto del telar
xxxartesano,
que copularon estáticos e insaciables con una botella
xxxde cerveza un amor un paquete de cigarrillos una
xxxvela y cayeron de la cama, y continuaron por el
xxxsuelo y pasillo abajo y acabaron desmayándose
xxxcontra la pared con una visión de coño definitivo y
xxxeyacularon evitando el último orgasmo de la con-
xxxciencia,
que endulzaron los higos de un millón de chicas tem-
xxxblando en el crepúsculo, y aunque tenían los ojos
xxxrojos de madrugada estaban preparados para endul-
xxxzar el higo del alba, encendiendo nalgas en los esta-
xxxblos y desnudos en el lago,
que se fueron de putas por Colorado en miríadas de co-
xxxches robados por una noche, N.C., héroe secreto de
xxxestos poemas, semental y Adonis de Denver, loor a
xxxla memoria de sus innumerables folladas con chicas
xxxen solares abandonados y patios traseros de restau-
xxxrantes de carretera, en las ruidosas butacas de los ci-
xxxnes, en las cimas de las montañas en cuevas o con
xxxdelgadas camareras con las enaguas levantadas en
xxxfamiliares caminos solitarios y especialmente sus
xxxsecretos solipcismos en los váteres de las gasoline-
xxxras, y también en las callejuelas de su ciudad,
que se desvanecieron en largas películas sórdidas, que
xxxfueron trasladados en sueños, despertando de
xxxpronto en Manhattan, y surgiendo de sótanos con
xxxresaca de Tokay cruel y de horrores de sueños de
xxxhierro de la Tercera Avenida y se fueron tamba-
xxxleantes hacia las oficinas de desempleo,
que caminaron toda la noche con los zapatos llenos de
xxxsangre sobre la nieve de los muelles esperando que
xxxuna puerta del East River se abriera a un cuarto lle-
xxxno de vapor caliente y opio,
que crearon grandes dramas suicidas en el apartamento
xxxde la parte alta del Hudson bajo la luz azul de la
xxxluna durante la guerra y coronaron sus cabezas con
xxxel laurel del olvido,
que comieron el guiso de cordero de la imaginación o
xxxdirigieron cangrejos en el fondo fangoso de los ríos
xxxdel Bowery,
que lloraron por el enciso de las calles con sus carros
xxxllenos de cebollas y música mala,
que se sentaron en cajas bajo el puente respirando en la
xxxoscuridad, y se levantaron para fabricar clavecines
xxxen sus talleres,
que tosieron en el sexto piso de Harlem coronados de
xxxllamas bajo el cielo tuberculoso rodeados por las
xxxcajas de naranjas llenas de teología,
que garabatearon toda la noche rocanroleando sobre
xxxconjuros sublimes que en la amarilla mañana eran
xxxestrofas sin sentido,
que cocinaron animales podridos pulmones corazón
xxxpies rabo borsht y tortillas soñando con el puro rei-
xxxno vegetal,
que se metieron bajo los camiones de la carne buscando
xxxun huevo,
que arrojaron sus relojes desde las azoteas para dar su
xxxvoto por la Eternidad fuera del Tiempo, y cayeron
xxxdespertadores sobre sus cabezas cada día durante la
xxxdécada siguiente,
que se cortaron las venas tres veces seguidas sin éxito,
xxxrenunciaron y se vieron forzados a abrir tiendas de
xxxantigüedades donde creyeron que estaban enveje-
xxxciendo y lloraron,
que fueron quemados vivos en sus inocentes trajes de
xxxfranela en la avenida Madison entre las explosio-
xxxnes de los plúmbeos versos y el estruendo alcohó-
xxxlico de los regimientos de hierro de la moda y los
xxxgritos de la nitroglicerina de los mariquitas de la
xxxpublicidad y el gas mostaza de los siniestros edito-
xxxres inteligentes, o fueron atropellados por taxis bo-
xxxrrachos de Realidad Absoluta,
que se tiraron desde el puente de Brooklyn cosa que
xxxpasó y huyeron desconocidos y olvidados hacia el
xxxaturdimiento fantasmal de los callejones de sopas y
xxxcoches de bomberos de Chinatown, sin ni siquiera
xxxuna cerveza gratis,
que cantaron desesperados desde las ventanas, que ca-
xxxyeron a la boca del metro, que se lanzaron al sucio
xxxPassaic, saltaron sobre negros, lloraron por las ca-
xxxlles, bailaron descalzos sobre vasos de vino rotos
xxxdiscos destrozados de jazz alemán de la nostálgica
xxxEuropa de los años treinta acabando el whisky y
xxxvomitaron gimiendo en los retretes ensangrenta-
xxxdos, los quejidos y los silbidos de las enormes má-
xxxquinas de vapor en sus oídos,
que cruzaron como un rayo las autopistas del pasado
xxxhacia el bólido-Gólgota prisión-soledad vigilia de
xxxcada uno o encarnación del jazz de Birmingham,
que condujeron setenta y dos horas cruzando el país para
xxxaveriguar si yo tenía una visión o tú tenías una visión
xxxo él tenía una visión para encontrar la Eternidad,
que viajaron a Denver, murieron en Denvar, regresaron
xxxa Denver y esperaron en vano, que velaron en Den-
xxxver y meditaron y se sintieron solos en Denver y fi-
xxxnalmente se fueron para descubrir el Tiempo, y
xxxahora Denver añora a sus héroes,
que cayeron de rodillas en catedrales sin esperanza ro-
xxxgando por su mutua salvación y la luz y los pechos,
xxxhasta que el alma les iluminó el pelo por un instante,
que rompieron su cerebro en la prisión esperando los
xxximposibles criminales rubios y el encanto de la rea-
xxxlidad en sus corazones que cantaban dulces blues en
xxxAlcatraz,
que se retiraron a México para no perder el hábito, o a
xxxlas montañas Rocosas por el tierno Buda o a Tánger
xxxpor chicos o a la Southern Pacific por la locomoto-
xxxra negra o a Harvard por Narciso a Woodlawn por
xxxlas orgías o la tumba,
que exigieron juicios de cordura acusando a la radio de
xxxhipnotismo y fueron abandonados a su locura y sus
xxxmanos y un jurado enfadado,
que en la Universidad Pública de Nueva York arroja-
xxxron ensalada de patatas a los conferenciantes sobre
xxxdadaísmo y después se presentaron en las escaleras
xxxde granito del manicomio con la cabeza rapada y un
xxxdiscurso de arlequín sobre el suicidio, exigiendo la
xxxlobotomía inmediata,
y recibieron a cambio el vacío concreto de la insulina
xxxMetrasol electricidad hidroterapia psicoterapia
xxxping pong y amnesia
que en seria protesta dieron la vuelta a una simbólica
xxxmesa de ping pong, descansando brevemente en ca-
xxxtatonia,
regresando años más tarde calvos con una peluca de
xxxsangre y lágrimas y dedos, a la visible condena del
xxxloco de las salas de los manicomios del este,
a las fétidas salas del Pilgrim State y de Rockland y de
xxxGreystone, peleándose con los ecos del alma, ro-
xxxcanroleando a medianoche soledad-banco dolmen-
xxxreinos del amor, sueño de una vida de pesadillas,
xxxcuerpos convertidos en piedra tan pesada como la
xxxluna,
con mi madre finalmente *******, y el último libro fan-
xxxtástico tirado por la ventana, y la última puerta ce-
xxxrrada a las 4 de la madrugada y el último teléfono
xxxdestrozado contra la pared en respuesta y el último
xxxcuarto amueblado vacío hasta el último mueble
xxxmental, una rosa amarilla de papel atada a una per-
cha de alambre del ropero, e incluso eso es imagina-
xxxrio, sólo un esperanzado trocito de alucinación,
ah, Carl, mientras no estés a salvo yo no estaré a salvo,
xxxy ahora estás en la total sopa de letras del tiempo,
y por eso corrieron por las calles heladas obsesiona-
xxxdos con el rayo súbito de la alquimia del uso de la
xxxelipse el catálogo la medida variable y el plano vi-
xxxbrante,
que soñaron e hicieron lapsos encarnados en el Tiempo
xxxy Espacio gracias a imágenes yuxtapuestas, y atra-
xxxparon al arcángel del alma entre 2 imágenes visuales
xxxy unieron los verbos elementales y aparearon el
xxxsustantivo y el guión de la conciencia saltando jun-
xxxtos con la sensación de Pater Onnipotens Aeterna
xxxDeus
para recrear la sintaxis y medida de la pobre prosa hu-
xxxmana y quedaron delante tuyo mudos e inteligentes
xxxy temblando de vergüenza, rechazados pero con el
alma confesa por conformarse al ritmo del pensa-
xxxmiento de su cabeza desnuda e infinita,
el vagabundo loco y el ángel latiendo en el Tiempo,
xxxdesconocidos, aunque registrando aquí lo que se
xxxpodría guardar para decir después de la muerte,
y se alzaron reencarnados en las ropas espectrales del
xxxjazz en la sombra de la trompeta dorada de la ban-
xxxda y tocaron por amor el sufrimiento de la desnuda
xxxmente de América en un llanto de saxofón eli eli
xxxlamma lamma sabachtani que hizo temblar las ciu-
xxxdades hasta la última radio
con el corazón absoluto del poema de la vida extirpado
xxxde sus cuerpos buenos para comer durante mil años.

 

xxxxxII

¿Qué esfinge de cemento y aluminio reventó sus crá-
xxxneos y devoró su cerebro y la imaginación?
¡Moloch! ¡Soledad! ¡Suciedad! ¡Fealdad! ¡Cubos de
xxxbasura e inasequibles dólares! ¡Niños gritando bajo
xxxlas escaleras! ¡Chicos sollozando en los ejércitos!
xxx¡Viejos llorando en los parques!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Pesadilla de Moloch! ¡Moloch sin
xxxamor! ¡Moloch mental! ¡Moloch juez severo de los
xxxhombres!
¡Moloch prisión incomprensible! ¡Moloch cárcel sin
xxxalma de tibias cruzadas y Congreso de tristezas!
xxx¡Moloch donde los edificios son sentencias! ¡Mo-
xxxloch enorme piedra de guerra! ¡Moloch de gobier-
xxxnos aturdidos!
¡Moloch cuyo cerebro es pura maquinaria! ¡Moloch
xxxcuya sangre es dinero circulando! ¡Moloch cuyos
xxxdedos son diez ejércitos! ¡Moloch cuyo pecho es
xxxuna dínamo caníbal! ¡Moloch cuyo culo es una
xxxtumba humeante!
¡Moloch cuyos ojos son mil ventanas ciegas! ¡Moloch
xxxcuyos rascacielos se levantan en largas calles como
xxxJehovás infinitos! ¡Moloch cuyas fábricas sueñan y
xxxgraznan en la niebla! ¡Moloch cuyas chimeneas y an-
xxxtenas coronan las ciudades!
¡Moloch cuyo amor es petróleo y piedra sin fin! ¡Mo-
xxxloch cuya alma es electricidad y bancos! ¡Moloch
xxxcuya pobreza es el espectro del genio! ¡Mo-
xxxloch cuyo destino es una nube de hidrógeno ase-
xxxxuada! ¡Moloch cuyo nombre es la Mente!
¡Moloch donde me siento solo! ¡Moloch donde sueño
xxxen Ángeles! ¡Loco en Moloch! ¡Chupapollas en
xxxMoloch! ¡Sin amor y sin hombre en Moloch!
¡Moloch que entró en mi alma temprano! ¡Moloch
xxxdonde soy una conciencia sin cuerpo! ¡Moloch que
xxxme hizo temer a mi éxtasis natural! ¡Moloch
xxxque abandono! ¡Despertar en Moloch! ¡Luz cayen-
xxxdo del cielo!
¡Moloch! ¡Moloch! ¡Apartamentos robots! ¡suburbios
xxxinvisibles! ¡tesoros esqueléticos! ¡capitales ciegos!
xxx¡industrias diabólicas! ¡naciones espectrales! ¡mani-
xxxcomios invencibles! ¡pollas de granito! ¡bombas
xxxmonstruosas!
¡Se rompieron la espalda elevando Moloch al Paraíso!
xxx¡Pavimentos, árboles, radios, toneladas! ¡elevando
xxxla ciudad al Paraíso que existe y nos envuelve!
¡Visiones! ¡profecías! ¡alucinaciones! ¡milagros! ¡éxta-
xxxsis! ¡arrastrados por el río americano!
¡Sueños! ¡adoraciones! ¡iluminaciones! ¡religiones!
xxx¡toda la carga de mierdas sensibles!
¡Descubrimientos! ¡río abajo! ¡placeres y crucifixiones!
xxx¡arrastrados por la corriente! ¡Drogas! ¡Epifanías!
xxx¡Desesperaciones! ¡Diez años de gritos animales y
xxxsuicidios! ¡Mentes! ¡Nuevos amores! ¡Generación
xxxloca! ¡contra las rocas del tiempo!
¡Verdadera risa sagrada en el río! ¡Lo vieron todo! ¡los
xxxojos salvajes! ¡los gritos sagrados! ¡Dijeron adiós!
xxx¡Saltaron del tejado ¡hacia la soledad! ¡saludando!
xxx¡llevando flores! ¡Río abajo! ¡hacia la calle!

 

xxxxxIII

¡Carl Salomon! Estoy contigo en Rockland
xxxdonde estás más loco que yo
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde debes sentirte muy extraño
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde imitas la sombra de mi madre
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde has asesinado a tus doce secretarias
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde te ríes de ese humor invisible
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde somos grandes escritores con la misma má-
xxxquina de escribir terrible
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde tu estado ha empeorado y lo han dicho por
xxxla radio
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde las facultades de tu cerebro ya no admiten a
xxxlos gusanos de los sentidos
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde bebes té de los pechos de las solteronas de
xxxUtica
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde mezclas los cuerpos de tus enfermeras las ar-
xxxpías del Bronx
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde en camisa de fuerza gritas que estás perdien-
xxxdo las partida del ping pong del abismo
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde golpeas el piano catatónico que el alma ino-
xxxcente e inmortal que nunca debería morir impía-
xxxmente en un manicomio armado
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde cincuenta electroshocks más no devolverán
xxxtu alma a su cuerpo de su peregrinación hacia la
xxxcruz del vacío
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde acusas a los médicos de locura y planeas la
xxxrevolución socialista hebrea contra el Gólgota na-
xxxcional fascista
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde separarás los cielos de Long Island y resuci-
xxxtarás a tu Jesús vivo y humano de la tumba so-
xxxbrehumana
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde hay veinticinco mil camaradas locos cantan-
xxxdo juntos las últimas estrofas de la Internacional
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde abrazamos y besamos a los Estados Unidos
xxxbajo nuestras sábanas los Estados Unidos que tosen
xxxtoda la noche y no nos dejan dormir
Estoy contigo en Rockland
xxxdonde despertaremos del coma electrificados por
xxxlos aviones de nuestra alma bramando sobre el teja-
xxxdo vienen para tirar bombas angélicas el hospital se
xxxilumina muros imaginarios caen Oh frágiles legio-
xxxnes corren afuera Oh shock-estrellado de miseri-
xxxcordia la guerra eterna está aquí Oh victoria olvida
xxxtu ropa interior somos libres
Estoy contigo en Rockland
xxxen mis sueños llegas goteando del viaje marino por
xxxla autopista que cruza América llorando a la puerta
xxxde mi cabaña en la noche del oeste.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxSan Francisco, 1955-56

 

xxxxxNOTA A AULLIDO

¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
xxx¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo! ¡Santo!
xxx¡Santo! ¡Santo!
¡El mundo es santo! ¡El alma es santa! ¡La piel es santa!
xxx¡La nariz es santa! ¡La lengua y la polla y la mano y
xxxel agujero del culo son santos!
¡Todo es santo! ¡Todos son santos! ¡todos los lugares
xxxson santos! ¡cada día es la Eternidad! ¡Cada hombre
xxxes un ángel!
¡El vagabundo es tan santo como el serafín! ¡el loco es
xxxtan santo como tú alma mía lo eres!
¡La máquina de escribir es santa el poema es santo la
xxxvoz es santa los que escuchan son santos el éxtasis
xxxes santo!
¡San Peter san Allen san Solomon san Lucien san Ke-
xxxrouac san Hunckle san Burroughs san Cassady san
xxxtos los desconocidos mendigos destrozados y en-
xxxfermos santos los repugnantes ángeles humanos!
¡Santa mi madre en el manicomio! ¡Santas las pollas de
xxxlos abuelos de Kansas!
¡Santo el saxofón gimiente! ¡Santo el apocalipsis bop!
xxx¡Santas las bandas de jazz la marihuana los rebeldes
xxxla paz el peyote las pipas y los tambores!
¡Santas las soledades de los rascacielos y los pavimen-
xxxtos! ¡Santas las cafeterías llenas de millones! ¡Santos
xxxlos misteriosos ríos de lágrimsa bajo las calles!
¡Santo el juggernaut solitario! ¡Santo el cordero enor-
xxxme de la clase media! ¡Santos los pastores locos de
xxxla rebelión! ¡Que entienden que Los Ángeles SON
xxxLos Ángeles!
¡Santa Nueva York Santa San Francisco Santas Peoria y
xxxSeattle Santa París Santa Tánger Santa Moscú Santa
xxxEstambul!
¡Santo tiempo de la eternidad santa eternidad del tiem-
xxxpo santos los relojes del espacio santa la cuarta di-
xxxmensión santa la quinta Internacional santo el
xxxÁngel de Moloch!
¡Santo el mar santo el desierto santa la vía férrea santa
xxxla locomotora santas las visiones santas las alucina-
xxxciones santos los milagros santa la pupila santo el
xxxabismo!
¡Santo perdón! ¡piedad! ¡caridad! ¡fe! ¡Santos! ¡Nues-
xxxtros! ¡cuerpos! ¡dolor! ¡magnanimidad!
¡Santa la sobrenatural ultrabrillante inteligente bondad
xxxdel alma!

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBerkeley, 1955

 

 

 

 

xxxxxKADDISH

xxxxxxxxxxxxPara Naomi Ginsberg, 1894-1956

xxxxxI

Es extraño pensar ahora en ti, que te fuiste sin corsés ni
xxxojos, mientras camino por el asfalto soleado del
xxxGreenwich Village.
Manhattan, claro mediodía invernal, y me he pasado
xxxtoda la noche despierto, hablando, hablando, le-
xxxyendo el Kaddish en voz alta, escuchando los blues
xxxde Ray Charles gritar ciegos en el fonógrafo
el ritmo el ritmo – y tu recuerdo en mi cabeza tres años
xxxdespués – Y leyendo en voz alta los últimos versos
xxxtriunfales de Adonais – llorando, dándome cuenta
xxxde lo que sufrimos –
Y cómo la Muerte es ese remedio que todos los cantan-
xxxtes sueñan, cantan, recuerdan, profetizan como en
xxxel Himno hebreo o en el Libro Budista de las Res-
xxxpuestas – y mi propia imaginación de una hoja mar-
xxxchita – al alba –
Volviendo a soñar la vida, Tu tiempo – y el mío acele-
xxxrando hacia el Apocalipsis,
el momento final – la flor ardiendo en el Día – y lo que
xxxviene después,
evocando la mente que vio una ciudad americana
a un relámpago de distancia, y el gran sueño de Mí o de
xxxChina, o de ti y una Rusia fantasma, o una cama des-
xxxhecha que nunca existió –
como un poema en la oscuridad – escapado al Olvido –
Nada más que decir, y nada que llorar excepto los Seres
xxxdel Sueño, atrapados en su desaparición,
suspirando, gritando, comprando y vendiendo pedazos
xxxde fantasmas, venerándose unos a otros,
venerando al Dios incluido en todo eso – ¿añoranza o
xxxinevitabilidad? – mientras dura, una Visión – ¿algo
xxxmás?
Salta a mi alrededor, cuando salgo y camino por la ca-
xxxlle, miro por encima del hombro, la Séptima Aveni-
xxxda, las almenas de los edificios de oficinas de cristal
xxxhombro contra hombro en las alturas, bajo una
xxxnube, altos como el cielo por un instante – y el cie-
xxxlo encima – un viejo lugar azul.
o bajo por la Avenida hacia el sur – mientras camino ha-
xxxcia el Lower East Side – donde tú caminaste 50 años
xxxatrás, chiquita – de Rusia, comiendo los primeros
xxxtomates venenosos de América – temblando en el
xxxmuelle –
luchando luego en las multitudes de la calle Orchard
xxx¿hacia dónde? – hacia Newark –
hacia la confitería, primeras sodas caseras del siglo, he-
xxxlados batidos a mano en la trastienda sobre mesas
xxxde madera mohosas –
Hacia la educación matrimonio crisis nerviosa, opera-
xxxción, escuela de magisterio, y aprendiendo a ser
xxxloca, en un sueño – ¿qué es esta vida?
Hacia la Llave en la ventana – y la gran Llave descansa
xxxsu cabeza de luz sobre Manhattan y sobre la tierra,
xxxy yace en la acera – en un único y inmenso rayo,
xxxmoviéndose, mientras bajo por la Primera hacia el
xxxTeatro Yiddish – y el lugar de la pobreza
que conocías, y que yo conozco, pero ahora da igual – Es
xxxextraño haber ido a Paterson, y al oeste, y a Europa
xxxy estar de nuevo aquí,
con los gritos de los españoles sentados en las escaleras
xxxde las porterías y los chicos morenos por la calle,
xxxescaleras de incendio tan viejas como tú
– Aunque ahora ya no eres vieja, eso se ha quedado aquí
xxxconmigo –
Yo, sin embargo, quizá tan viejo como el universo – y
xxxsupongo que eso muere con nosotros – bastante
xxxpara anular todo lo que viene – Lo que vino se fue
xxxcada vez para siempre –
¡Está bien! No hace falta arrepentirse – ya no te dan
xxxmiedo los radiadores, ni la falta de amor, ni la tor-
xxxtura ni siquiera el dolor de muelas –
Aunque cuando viene es un león que devora el alma – y
xxxel cordero, el alma, en nosotros, ay, se ofrece en sa-
xxxcrificio al hambre feroz del cambio – pelos y dientes
xxx– y el crujido del dolor de huesos, cráneo rasurado,
xxxcostilla rota, piel podrida, Implacabilidad entram-
xxxpada en el cerebro.
¡Ay! ¡ay! ¡Cada vez es peor! ¡Lo pasamos fatal! Y tú no
xxxestás, la Muerte se te llevó, la Muerte tuvo Piedad,
xxxhas roto con tu siglo, has roto con Dios, has roto con
la senda que lo cruza – Has roto contigo por fin –
xxxPura – Otra vez Criatura en la oscuridad antes de tu
xxxPadre, antes de todos nosotros – antes del mundo –
Ahora, descansas. Ya no sufrirás nunca más. Sé dónde
xxxhas ido, está bien.
Se han acabado las flores en los campos de Nueva York
xxxen verano, las alegrías, el miedo a Louis,
y se ha acabado su ternura y sus gafas, sus décadas de
xxxinstituto, deudas, amores, alarmantes llamadas tele-
xxxfónicas, lechos de concepción, familiares, manos –
Se ha acabado tu hermana Elanor, – se fue antes que tú
xxx– guardamos el secreto – tú la mataste – o se mató
xxxella para librarse de ti – un corazón artrítico – Pero
xxxla Muerte os mató a las dos – No importa –
Ningún recuerdo más de tu madre, lágrimas de 1915 en
xxxpelículas mudas semanas y semanas – olvidando,
xxxmirando apenada a Marie Dressler dirigirse a la hu-
xxxmanidad, la danza del joven Chaplin,
o Boris Godunov, con Chaliapin en el Met, su voz de
xxxZar sollozante – en las localidades de a pie con Ela-
xxxnor y Max – viendo también a los Capitalistas sen-
xxxtados en Platea, pieles blancas, diamantes,
haciendo auto stop con la Liga de las Juventudes Socia-
xxxlistas por Pensilvania, con bombachos de gimnasia
xxxnegros y anchos, fotografía de 4 chicas cogidas por
xxxla cintura, y mirada risueña, muy tímidas, soledad
xxxvirginal de 1920.
todas las chicas envejecieron, o están muertas, ahora, y
xxxese pelo largo enterrado – dichosas de haber logra-
xxxdo tener marido después –
Tú lo lograste – incluso nací yo – mi hermano Eugene
xxxantes (aún se lamenta ahora y continuará eyaculan-
xxxdo sobre su mano rígida hasta que el cáncer acabe
xxxcon él – o se mate – quizá más adelante – pronto
xxxpensará – )
Y es el último momento que recuerdo, cuando los veo
xxxa todos, a través mío, ahora – pero no a ti
No adiviné lo que sentiste – qué bostezo espantoso de
xxxboca podrida te llegó primero – a ti – ¿estabas pre-
xxxparada?
¿Para ir a dónde? A aquella Oscuridad – aquella – ¿a
xxxaquel Dios? ¿un resplandor? ¿Un Señor en el Va-
xxxcío? ¿Como un ojo en la nube negra de un sueño?
xxx¿Adonais, por fin, contigo?
¡Más allá de mi recuerdo! ¡Incapaz de adivinar! Ni el
xxxcráneo amarillo en la tumba, ni una caja de polvo de
xxxgusanos, y una cinta manchada – ¿Calavera con
xxxHalo? ¿Es posible?
¿Es sólo el sol que brilla para la mente una vez, sólo el
xxxrelámpago de la existencia, más que otra cosa?
No tenemos nada más que eso – lo que tenías – eso tan
xxxmísero – aunque Triunfal,
haber estado aquí, y cambiado, como un árbol, abatido,
xxxo una flor – abono para la tierra – pero loca, con tus
xxxpétalos, coloreados, pensando en el Gran Universo,
xxxsacudida, con un corte en la cabeza, deshojada, es-
xxxcondida en un hospital ruinoso, envuelta en un tra-
xxxpo, herida – alucinada en un cerebro lunático, Me-
xxxnos que nada.
Ninguna flor como aquella flor, que se sabían en el jar-
xxxdín, y luchó contra el cuchillo – perdió
Cortada por un muñeco de nieve idiota – incluso en
xxxprimavera – extraño pensamiento fantasma – algo
xxxde Muerte – Carámbano afilado en la mano – co-
xxxronado con rosas marchitas – un perro por ojos –
xxxpolla de un explotador – corazón de planchas eléc-
xxxtricas.
Todas las acumulaciones de la vida, que nos consumen
xxx– relojes, cuerpos, conciencia, zapatos, pechos – hi-
xxxjos engendrados – tu comunismo – “Paranoia” en
xxxlos hospitales.
Un día golpeaste la pierna de Elanor, murió de un ata-
xxxque al corazón más tarde. Tú de infarto. ¿Dormi-
xxxdas? en menos de un año, las dos, hermanas en la
xxxmuerte. ¿Es feliz, Elanor?
Max se consume en vida en una oficina del Lower Borad-
xxxway, gran bigote solitario sobre la contabilidad de
xxxmedianoche, no está seguro. La vida se le escapa – lo
xxxsabe – ¿Y de qué duda ahora? ¿Aún sueña con hacer
xxxdinero, o que podría haber hecho dinero, contrata-
xxxdo una enfermera, tenido hijos, encontrado incluso
xxxtu Inmortalidad, Naomi?
Le veré pronto. Ahora debo ir al grano – hablarte  –
xxxcomo no lo hice cuando tenías boca.
La Eternidad. Estamos atados a la Eternidad – como los
xxxcaballos de Emily Dickinson encaminados hacia el
xxxFin.
Conocen el camino – Esos corceles – corren más rápido
xxxde lo que pensamos – es nuestra vida la que cruzan
xxx– y se llevan con ellos.

xxxMagnífica, nunca más llorada, con el corazón estro-
peado, mente atrás, casada soñada, mortal cambiada –
Culo y cara rotos con asesinato.
xxxEn el mundo, dada, flor enloquecida, no hecha
Utopía, encerrada en madera de pino, dada en limosna
a la Tierra, embalsamada en Soledad, Jehová, acoge.
xxxInnominado, de Una Cara, la Eternidad más allá de
mí, sin principio, sin fin, Padre en la muerte. No estoy
aquí para esta Profecía, no estoy casado, no tengo him-
no, no tengo Cielo, descabezado de beatitud aún te
adoraría.
xxxTú, Cielo, después de la Muerte, único bendito en
la Nada, ni luz ni oscuridad, Eternidad sin Día –
xxxToma, este Salmo, de mí, estallado de mi mano en un
día, algo de mi Tiempo, dado a la Nada – en loor Tuyo –
Pero no a la Muerte.
xxxEsto es el fin, la redención del Desierto, camino
para el Inquisidor, Casa buscada por Todos, pañuelo
negro que el llanto ha vuelto blanco – página más allá
del Salmo – Último cambio mío y de Naomi – hacia
la perfecta Oscuridad de Dios – ¡Muerte, detén tus fan-
tasmas!

 

xxxxxII

xxxUna y otra vez – estribillo – de los hospitales – aún
no he escrito tu historia – la dejo abstracta – unas cuan-
tas imágenes
xxxatraviesan la mente – como el coro de saxofones de
casas y años – recuerdo de electroshocks.
xxxDe largas noches en el apartamento de Paterson
cuando era niño, vigilando tu nerviosismo – estabas
gorda – tu próximo movimiento –
xxxDe aquella tarde que no fui a la escuela y me quedé
en casa para cuidarte – de una vez por todas – cuando
prometí que siempre que un hombre no estuviera de
acuerdo con mi opinión del cosmos, estaría perdido –
xxxDe mi misión más tarde – mi voto de iluminar a la
humanidad – esto es divulgar detalles – (loco como tú) –
(la cordura es la trampa del acuerdo) –
xxxPero tú mirabas por la ventana la esquina de la igle-
sia de Broadway, y espiabas al místico asesino de Ne-
wark,
xxxAsí que telefoneé al médico – “De acuerdo, que
haga reposo” – me puse el abrigo y fuimos andando ca-
lle abajo – De camino, inexplicablemente, un niño de
primaria gritó “¿A dónde va señora, a la Muerte?” Me
estremecí –
xxxy tú te cubriste la nariz con el cuello de piel apoli-
llado, careta antigás contra el veneno esparcido en la at-
mósfera de la ciudad, rociado por la Abuela –
xxx¿Y el conductor del miserable autobús del Servicio
Público, era un miembro de la banda? Te estremeciste
al verle, me costó mucho que subieras – a Nueva York,
al mismo Times Square, para coger otro Greyhound –
xxxdonde vagamos 2 horas luchando contra microbios
invisibles y enfermedades judías – brisa envenenada por
Roosevelt –
xxxdispuestos a cogerte – y yo arrastrándome detrás de
ti, esperando terminar en un cuarto tranquilo de una
casa victoriana cerca de un lago.
xxx3 horas de viaje a través de túneles a través de toda
la industria americana, Bayonne preparándose para la
Segunda Guerra Mundial, tanques, depósitos de gasoli-
na, fábricas de soda, restaurantes de carretera, parques
de locomotoras como fortalezas – en los pinares de los
indios de Nueva Jersey – pueblos tranquilos – largas ca-
rreteras a través de arboledas arenosas –
xxxPuentes sobre arroyos sin ciervos, un viejo wam-
pum en el lecho del río – con un tomahawk o un hueso
de Pocahontas – y un millón de viejas votando a Roose-
velt en casitas de ladrillo rojo, carreteras alejadas de la
autopista de la Locura –
xxxquizá un halcón en un árbol, o un ermitaño buscan-
do una rama llena de búhos –
xxxDiscutiendo sin parar – temerosa de los desconoci-
dos en el asiento de delante, roncando indiferentes –
¿en qué autobús roncan ahora?
xxx“Allen, no lo entiendes – es – desde que me pusieron
aquellos 3 grandes palos en mi espalda – algo me hicie-
ron en el Hospital, me envenenaron, quieren verme
muerta – 3 grandes palos, 3 grandes palos –
xxx¡La Puta! ¡La Abuela! La semana pasada la vi, con
pantalones como un viejo, con un saco a la espalda, tre-
pando por la pared de ladrillo del apartamento
xxxEn la escalera de incendios, con gérmenes veneno-
sos, para tirármelos encima – de noche – quizá Louis la
ayuda – lo tiene dominado
xxxSoy tu madre, llévame a Lakewood (cerca de donde
se había estrellado el Graf Zeppelin, todo Hitler explo-
tando) allí podré esconderme.”
xxxLlegamos – la casa de reposo del doctor Fulano – se
escondió tras un armario – exigía una transfusión de
sangre.
xxxNos echaron – arrastramos la Maleta hacia descono-
cidas casas con césped en sombra – atardecer, pinos en la
oscuridad – larga calle sin salida con grillos y ortigas –
xxxConseguí que se callara – casa grande CASA DE RE-
POSO HABITACIONES – pagué a la dueña el precio de una
semana – subí la maleta de hierro – me senté en la cama
esperando escapar –
xxxBonito cuarto en el ático con una colcha acogedora
– cortinas de encaje – alfombra tejida a mano – El papel
de la pared manchado tan viejo como Naomi. Estába-
mos en casa.
xxxMe fui con el primer autobús a Nueva York – con la
cabeza recostada en el último asiento, deprimido – ¿lo
peor aún por llegar? – abandonándola, viajé aletargado
– Sólo tenía 12 años.
xxx¿Se escondería en su cuarto y aparecería alegre para
el desayuno? ¿O cerraría la puerta con llave y miraría
por la ventana el callejón buscando espías? ¿Vigilaría la
cerradura por el invisible gas hitleriano? ¿Soñaría en
una silla – o se burlaría de mí, entonces – frente a un es-
pejo, sola?
xxxCon 12 años crucé en autobús Nueva Jersey de no-
che, abandonando a Naomi a las Parcas en la casa en-
cantada de Lakewood – abandonado a la suerte del au-
tobús – hundido en el asiento – todos los violines rotos
– el corazón dolorido en mis costillas – mente vacía –
Estaría a salvo en su ataúd –
xxxO de vuelta a la escuela de magisterio de Newark,
estudiando América con una falda negra – el invierno
en la calle sin comer – un pepinillo un centavo – de no-
che en casa para ocuparse de Elanor en el dormitorio –
xxxLa primera crisis nerviosa fue en 1919 – no fue a la
escuela y se pasó tres semanas tendida en una habita-
ción a oscuras – algo andaba mal – nunca dijo que todos
los ruidos la molestaban – sueños de los cracs de Wall
Street –
xxxAntes de la gris Depresión – fue al norte del estado
de Nueva York – se recuperó – Lou le tomó una foto
sentada sobre la hierba con las piernas cruzadas – su
pelo largo trenzado con flores – sonriendo – tocando
canciones de cuna con la mandolina – humo de ortigas
en campamentos de verano izquierdistas y yo vi árbo-
les en mi infancia –
xxxo enseñando en la escuela, riéndose con idiotas, las
clases de los más retrasados – su especialidad rusa – sub-
normales con labios soñadores, ojos grandes, pies del-
gados y dedos enfermos, contrahechos, raquíticos –
xxxgrandes cabezas colgando sobre Alicia en el País de
las Maravillas, una pizarra llena de GATO.
xxxNaomi leyendo pacientemente, historias de un li-
bro de hadas comunista – El cuento de la súbita dulzu-
ra del dictador – El perdón de los brujos – Ejércitos be-
sándose –
xxxLas calaveras de la mesa verde – El rey y los obreros
– la Paterson Press los publicó en los años 30 hasta que
ella enloqueció, o ellos quebraron, o las dos cosas.
xxx¡Oh Paterson! Aquella noche volví tarde a casa.
Louis estaba preocupado. ¿Cómo podía ser tan – no me
daba cuenta? No debía haberla dejado. Loca en Lake-
wood. Llama al médico. Llama a la casa en los pinos.
Demasiado tarde.
xxxMe fui a la cama reventado, deseando dejar este
mundo (probablemente aquel año enamorado de R –
mi héroe mental del instituto, un chico judío que des-
pués se hizo médico – en ese entonces un estupendo
muchacho silencioso –
xxxmás tarde sacrificando mi vida por él, me trasladé a
Manhattan – le seguí a la universidad – Rogué en el
ferry que ayudaría a la humanidad si me admitían –
prometí, el día que hice el Examen de Ingreso –
xxxser un honrado abogado laboralista revolucionario
– me prepararía para ello – inspirado por Sacco y Van-
zetti, Norman Thomas, Debs, Altgeld, Sandburg, Poe –
Pequeños Libros Azules. Quería ser Presidente, o Se-
nador.
xxxah ignorancia – más tarde soñé que me arrodillaba
ante las piernas asustadas de R declarándole mi amor de
1941 – Qué ternura me debía haber mostrado, para que
yo le deseara y me desesperara – primer amor – estaba
loco por él –
xxxMás tarde una avalancha mortal, montañas enteras
de homosexualidad, Matterhorns de pollas, Grandes
Cañones de culos – peso sobre mi cabeza melancólica –
xxxmientras tanto caminaba por Broadway imaginan-
do el infinito como una pelota de goma sin espacio más
allá – ¿qué hay afuera? – volvía a la casa de la avenida
Graham melancólico y tranquilo pasando al lado de los
solitarios setos verdes del otro lado de la calle, soñando
después del cine – )
xxxEl teléfono sonó a las 2 de la madrugada – Emergen-
cia – se había vuelto loca – Naomi escondida bajo la cama
gritando a los micrófonos ocultos de Mussolini – ¡Auxi-
lio! ¡Louis! ¡Buba! ¡Fascistas! ¡Muerte! – la dueña asus-
tada – el viejo mozo marica contestándole a gritos –
xxxTerror, que despertó a los vecinos – viejas del segun-
do piso recuperándose de la menopausia – todos aque-
llos trapos entre los muslos, sábanas limpias, pena de los
abortos – maridos cenicientos – hijos burlándose en
Yale, o untándose el pelo con brillantina en la Universi-
dad Pública de Nueva York – o temblando en la Escue-
la Pública de Magisterio Montclair como Eugene –
xxxSu gran pierna encogida contra el pecho, la mano
tendida No os acerquéis, el vestido de lana sobre los
muslos, el abrigo de pieles bajo la cama – había hecho
una barricada con las maletas bajo el somier.
xxxLouis en pijama escuchando por el teléfono, asusta-
do – ¿y ahora qué hacemos? – ¿Quién podía saberlo? –
¿la culpa era mía, por haberla dejado sola? – sentado en
el sofá a oscuras, temblando, intentando comprender –
xxxCogió el primer tren hacia Lakewood, Naomi aún
estaba bajo la cama – pensó que traía polis envenenado-
res – Naomi gritaba – Louis, ¿qué le pasó a tu corazón
entonces? ¿El éxtasis de Naomi te mató?
xxxLa arrastró afuera, en la esquina, un taxi, la forzó a
entrar con la maleta, pero el chófer les dejó en el drugs-
tore. En la parada de autobús, dos horas esperando.
xxxTendido en la cama nervioso en el apartamento de
4 habitaciones, la cama grande en la sala, junto al escri-
torio de Louis – temblando – volvió a casa aquella no-
che, tarde, me explicó lo que había sucedido.
xxxNaomi tras el mostrador de la farmacia defendién-
dose del enemigo – estantes de libros infantiles, lavati-
vas, aspirinas, potes, sangre – “¡No os acerquéis – asesi-
nos! ¡No os mováis! ¡Prometed que no me mataréis!”
xxxLouis horrorizado al lado de la barra – con explora-
doras de Lakewood – adictas a la coca-cola – enferme-
ras – conductores de autobús esperando la hora de sali-
da – Policía de la comisaría local, muda – ¿y un cura
soñando con cerdos en un precipicio antiguo?
xxxOliendo el aire – ¿Louis señalando el vacío? – Los
clientes vomitando sus coca-colas – o mirando – Louis
humillado – Naomi triunfante – El Anuncio del Com-
plot. Llega el autobús, los conductores no quieren lle-
varlos a Nueva York.
xxxLlamadas al doctor Fulano, “Necesita descansar”,
el hospital psiquiátrico – Los médicos de Greystone –
“Tráigala aquí, señor Ginsberg”.
xxxNaomi, Naomi -sudando, con los ojos hinchados,
gorda, el vestido desabrochado en un costado – el pelo
sobre la frente, las medias malignamente en los tobillos
– gritando que quería una transfusión de sangre – una
mano alzada justamente indignada – con un zapato –
descalza en la farmacia –
xxxLos enemigos se acercan – ¿qué venenos? ¿Magne-
tófonos? ¿FBI? ¿Zhdanov escondido tras del mostra-
dor? ¿Trotski mezclando bacterias de rata en la tras-
tienda? ¿El tío Sam en Newark, esparciendo perfumes
mortales por el barrio negro? ¿El tío Ephraim, borra-
cho de asesinato en el bar de los políticos, urdiendo lo
de La Haya? ¿La tía Rose pasando suero por las jerin-
gas de la Guerra Civil Española?
xxxhasta que la ambulancia alquilada por 35 dólares
llegó de Red Bank – La cogieron por los brazos – la ata-
ron a la camilla – gimiendo, creyéndose envenenada,
vomitando productos químicos por todo Jersey, im-
plorando piedad desde el Condado de Essex hasta
Morristown –
xxxY de vuelta a Greystone en donde se pasó tres años
– aquél fue el paso definitivo, enviada de nuevo al Ma-
nicomio –
xxxEn cuyas salas – más tarde fui a menudo – viejas ca-
tatónicas, grises como nubes o cenizas o paredes – can-
taban sentadas en el suelo – en sillas – y todas las brujas
arrugadas arrastrándose, acusándome – buscando la
piedad de mis 13 años –
xxx“Llévame a casa” – a veces iba solo buscando a la
Naomi perdida, que recibía shocks – y le decía, “No,
estás loca, Mama, – confía en los médicos” –

xxxY Eugene, mi hermano, su hijo mayor, estaba lejos
estudiando Derecho en una habitación alquilada de
Newark –
xxxla mañana siguiente vino a Paterson – y se sentó en el
sofá roto de la sala – “La hemos tenido que volver a in-
gresar en Greystone” –
xxx– perpejlidad en su cara, tan joven, después lágrimas
en los ojos – lágrimas resbalando por su cara – “¿Por
qué?” gemido vibrando en sus mejillas, ojos cerrados,
en voz alta – cara de dolor de Eugene.
xxxSe fue lejos, huyó en un Ascensor de la Biblioteca
de Newark, su botella de leche diaria en la ventana de la
habitación alquilada por 5 dólares a la semana cerca de
las vías del tranvía –
xxxTrabajaba 8 horas diarias por 20 dólares a la sema-
na – durante los años que pasó en la Facultad de Dere-
cho – vivía solo inocente cerca de los burdeles negros.
xxxSin follar, pobre virgen – escribía poemas sobre Idea-
les y cartas políticas al director del Paterson Eve News
– (los dos escribimos, denunciando al senador Borah y
a los aislacionistas – y el Ayuntamiento de Paterson nos
intrigaba –
xxxUn día entré a escondidas – torre Moloch local con
aguja fálica y cubierta ornamental, extraña poesía góti-
ca que se alzaba en la calle del Mercado – réplica del
Hôtel de Ville de Lyon –
xxxalas, balcones y portales con volutas, que llevan ha-
cia el reloj gigante de la ciudad, sala de mapas secreta
llena de Hawthorne – el oscuro Debs en la Comisión de
Impuestos – Rembrandt fumando en la oscuridad –
xxxEscritorios limpios y silenciosos en la gran sala de
reuniones – ¿Concejales? ¿Comisión de Finanzas? El
peluquero Mosca complotando – El gángster Crapp
dando órdenes desde el retrete – Los locos discutiendo
sobre Zonas, Incendios, Polis y Metafísica Política – to-
dos estamos muertos – afuera en la parada del autobús
Eugene contemplaba su infancia –
xxxdonde el Evangelista predicó locamente durante
3 décadas, peludo, loco y fiel a su Biblia mezquina – es-
cribiendo con tiza en la acera Preparaos para encontra-
ros con vuestro Dios –
xxxo Dios es Amor en el hormigón del paso elevado de
la vía del tren – desvariaba como yo habría desvariado,
el Evangelista solitario – La Muerte en el Ayuntamien-
to – )
xxxPero Eugene, joven, – sepasó 4 años en la Escuela de
Magisterio Montclair – enseñó durante medio año y lo
dejó para seguir su vida – temeroso de Problemas Disci-
plinarios – estudiantes italianas de sexo moreno, chicas
tiernas que se follaba, nada de inglés, desinterés por los
sonetos – y sabía bien poco – sólo que había perdido –
xxxy rompió su vida en dos y se pagó los estudios de
Derecho – leyó libros azules enormes y subía y bajaba
en el viejo ascensor a 13 millas lejos de Newark y estu-
dió duro para el futuro
xxxy justo en el umbral de su fracaso tropezó con el
grito de Naomi, por última vez, sin Naomi, nosotros
solos – en casa – él sentado allí –
xxxComo un poco de sopa de pollo, Eugene. El Hom-
bre del Evangelio gime frente al Ayuntamiento. Y ese
año Lou tuvo amores poéticos de madurez suburbana –
en secreto – música de su libro de 1937 – Sincero – se de-
sespera por la belleza –
xxxSin amor desde que Naomi gritó – ¿desde 1923? –
perdida ahora en una sala de Greystone – otro shock
para ella – Electricidad, tras cuarenta inyecciones de In-
sulina.
xxxY el Metrasol le ha hecho engordar.

xxxUnos años después volvió a casa – habíamos avan-
zado mucho y planeado – esperaba aquel día – mi Ma-
dre volvería a cocinar y – a tocar el piano – a cantar con
la mandolina – Fritura Estofada, y Stenka Razin, y el
frente comunista en la guerra contra Finlandia – y
Louis endeudado – sospechábamos que era dinero su-
cio – capitalismos misteriosos
xxx– y andaba por el largo pasillo y miraba los muebles.
No se acordaba de todo. Algo de amnesia. Examinó los
mantelitos – y habíamos vendido el comedor
xxxla mesa de caoba – 20 años de amor – estaba en el
depósito – aún teníamos el piano – y el libro de Poe – y
la mandolina, que le faltaba alguna cuerda, polvorienta
xxxFue a la habitación de atrás para echarse en la cama
y meditar, o echar una siesta, esconderse – fui con ella,
para no dejarla sola – me eché en la cama a su lado – la
persiana tirada, casi a oscuras, atardecer – Louis en el
escritorio de la habitación delantera, esperando – quizá
hirviendo un pollo para cenar –
xxx“No me tengas miedo porque haya estado en un
hospital psiquiátrico – Soy tu madre” –
xxxPobre amor, perdido – un miedo – echado allí –
Dije, “Te quiero, Naomi”, – rígido, pegado a su brazo.
Quería llorar, ¿fue eso la inconfortable unión solitaria?
– Nerviosa, pronto se levantó.
xxx¿Estuvo alguna vez satisfecha? Y – se sentó sola en
el nuevo sofá junto a las ventanas delanteras, inquieta –
con la mejilla en la mano – cerrando los ojos – a qué des-
tino ese día –
xxxLimpiándose los dientes con la uña, los labios for-
mando una O, recelo – pensamientos de una vieja va-
gina usada – mirad ausente de reojo – alguna deuda in-
confesable escrita en la pared, no satisfecha – y los
pechos envejecidos de Newark se acercan –
xxxOía las voces de la radio a través de los cables en su
cabeza, controlados por los 3 grandes palos colocados
en su espalda por gángsters durante la amnesia, en el
hospital – que le dolían entre los hombros –
xxxDentro de su cabeza – Roosevelt debía conocer su
caso, me dijo – Tenían miedo de matarla, ahora, que el
gobierno sabía sus nombres – que llegaban hasta Hitler
– quería abandonar la casa de Louis para siempre.

xxxUna noche, ataque inesperado – su ruido en el baño
– como si su alma graznara – convulsiones y vómito
rojo saliendo de su boca – agua de diarrea explotando
por atrás – de cuatro patas frente al retrete – orina co-
rriendo por sus piernas – haciendo esfuerzos para vo-
mitar sobre las baldosas sucias con sus excrementos ne-
gros – sin desmayarse –
xxxCon cuarenta años, con varices, desnuda, gorda,
condenada, escondida fuera del apartamento cerca del
ascensor gritando a la Policía, implorando que su ami-
ga Rose la ayudase –
xxxUna vez se encerró en el baño con una cuchilla de
afeitar o yodo – la oíamos toser y llorar en el lavabo –
Lou rompió el vidrio de la puerta pintada de verde, la
sacamos y la llevamos al dormitorio.
xxxAquel invierno pasó unos meses tranquila – paseaba,
sola, por los alrededores de Broadway, leía el Daily
Worker – se rompió el brazo, resbaló en la calle helada –
xxxEmpezó a planear su huida de los complots cósmi-
cos de asesinato financieros – después se fue al Bronx
con su hermana Elanor. Y aquí empieza otra saga de la
difunta Naomi en Nueva York.

xxxGracias a Elanor o al Círculo Obrero, en donde
trabajaba, poniendo direcciones en los sobres, iba ti-
rando – compraba sopa de tomate Campbell – ahorraba
el dinero que Louis le enviaba por correo –
xxxDespués encontró un amigo, que era médico – el
doctor Isaac trabajaba para el Sindicato Nacional Marí-
timo – un viejo muñeco italiano gordinflón – que tam-
bién era huérfano – se lo quitaron de encima – viejas
crueldades –
xxxMás desaliñada que nunca, se sentaba en la cama o
la silla, en corsé soñando despierta – “Tengo calor – Es-
toy gorda – Tenía una figura tan bonita antes de ir al
hospital – Tendrías que haberme visto en Woodbine” –
Eso en una habitación alquilada cerca del edificio del
Sindicato Nacional Marítimo, en 1943.
xxxMiraba fotos de bebés desnudos en las revistas –
anuncios de talcos para bebés, papilla de cordero con
zanahorias – “Sólo pensaré en cosas bellas”.
xxxMovía la cabeza y el cuello hacia la luz de la venta-
na en verano, hipnotizada, parecía una paloma –
xxx“Toco su mejilla, toco su mejilla, me toca los labios
con la mano, pienso en cosas bellas, el bebé tiene una
mano preciosa” –
xxxO decía No con un temblor del cuerpo, asco – un
pensamiento de Buchenwald – algo de insulina pasa por
su cabeza – una mueca de temblor nervioso Involunta-
rio (como el temblor que tengo cuando meo) – produc-
to químico malo en el córtex – “No pienses en eso. Es
un chivato.”
xxxNaomi: “Y cuando morimos nos convertimos en
una cebolla, una col, una zanahoria, o una calabaza, una
verdura.” Vengo de Columbia y estoy de acuerdo. Lee
la Biblia, se pasa el día pensando en cosas bellas.
xxx“Ayer vi a Dios. ¿Quieres saber cómo es? Bueno,
por la tarde subí una escalera – tiene una barraquita en
el campo, como las granjas de pollos en Monroe,
Nueva York. Es un viejo solitario con una barba
blanca.
xxxLe hice la cena. Le preparé una buena cena – sopa de
lentejas, verduras, pan y mantequilla – leche – se sentó
en la mesa y comió, estaba triste.
xxxLe dije, Mira todas esas guerras y muertes en el
mundo, ¿qué pasa? ¿Por qué no para todo eso?
xxxLo intenta, dijo – Eso es todo lo que puede hacer,
parecía cansado. Lleva demasiado tiempo soltero, y le
gusta la sopa de lentejas.”
xxxSirviéndome mientras tanto, un plato de pescado
frío – col cruda trinchada goteando agua del grifo – to-
mates malolientes – alimentos pasados de más de una
semana – remolachas y zanahorias rayadas con un
zumo aguado, caliente – alimentos más y más pobres –
a veces no puedo comer por el asco – la Caridad de sus
manos oliendo a Manhattan, locura, deseo de compla-
cerme, pescado crudo frío – rojo pálido bordeando las
espinas. Sus olores – y a menudo desnuda en la habita-
ción, o sea que miro a otro lado, u hojeo un libro igno-
rándola.
xxxUna vez pensé que quería que me acostase con ella
– flirteando sola en el lavabo – echada en la cama enor-
me que llenaba casi toda la habitación, con la ropa en
las caderas, gran latigazo de pelos, cicatrices de opera-
ciones, páncreas, heridas en el vientre, abortos, apendi-
citis, puntos de sutura hundidos en la grasa como cre-
malleras anchas y horribles – labios largos y deformes
en la entrepierna – ¿Qué, incluso, olor a coño? Yo esta-
ba frío – después un poco mareado, no mucho – parecía
una buena idea probarlo – conocer al Monstruo de la
Matriz Primordial – Tal vez – de esa manera. ¿Le im-
portaría? Necesitaba un amante.
xxxYisborach, v’yistabach, v’yispoar, v’yisroman, v’yis-
naseh, v’yishador, v’yishalleh, v’yishallol, sh’meh de
kudsho, b’rich hu.
xxxY Louis se instaló de nuevo en Paterson en un apar-
tamento sucio del barrio negro – vivía en habitaciones
oscuras – pero encontró una chica con la que luego se
casó, se enamoró de nuevo – aunque marchito y tímido
– herido por 20 años del idealismo loco de Naomi.
xxxUna vez regresé a casa, después de pasar mucho tiem-
po en Nueva York, estaba solo – sentado en el dormito-
rio, giró su sillón de escritorio para mirarme – lloraba, los
ojos rojos y llenos de lágrimas detrás de sus gafas –
xxxLe habíamos abandonado – Gene se había alistado
inexplicablemente en el ejército – ella sola en Nueva
York, casi una niña en su habitación alquilada. Louis
iba a la oficina de correos a buscar la correspondencia,
enseñaba en un instituto – se sentaba en la mesa de la
poesía, desamparado – comiendo dolor en el Bickford
todos esos años – que ya se han ido.
xxxEugene dejó el ejército, volvió a casa cambiado y
solo – cortó su nariz en una operación judía – durante
años paraba chicas en Broadway invitándolas a café
para tirárselas – fue a la universidad de Nueva York,
muy serio, para terminar Derecho. –
xxxY Gene vivió con ella, comió empanadas de pesca-
do, baratas, mientras se volvía más loca – Gene se
adelgazó, o se sintió indefenso, Naomi haciendo po-
ses de 1920 a la luna, semidesnuda en la cama de al
lado.
xxxse mordía las uñas y estudiaba – fue un hijo enfer-
mero increíble – Al año siguiente se trasladó a una ha-
bitación cerca de Columbia – a pesar de que ella quería
vivir con sus hijos –
xxx“Escucha la súplica de tu madre, te lo ruego” –
Louis aún le enviaba cheques – Aquel año me pasé
8 meses en un manicomio – mis visiones no se mencio-
nan en esta Elegía –
xxxPero entonces se volvió medio loca – Hitler estaba
en su cuarto, veía su bigote en el lavabo – ahora el doc-
tor Isaac le daba miedo, sospechaba que formaba parte
del complot de Newark – se fue al Bronx a vivir cerca del
Corazón Reumático de Elanor –
xxxY el tío Max nunca se levantaba antes del mediodía,
aunque Naomi a las seis de la mañana ya escuchaba la
radio buscando espías – o escudriñaba por la ventana,
xxxporque en el solar vacío, un viejo se arrastraba con
un saco llenándolo de paquetes de basura vestido con un
abrigo negro que le colgaba.
xxxEdie la hermana de Max trabajaba – 17 años como
contable en Gimbels – vivía en la planta baja de un edifi-
cio de apartamentos, divorciada – así que Edie se llevó a
Naomi a la Avenida Rochambeau –
xxxEl cementerio Woodlawn enfrente, enorme valle de
tumbas donde Poe estuvo una vez – Última parada del
metro del Bronx – muchos comunistas en el barrio.
xxxSe inscribió en las clases nocturnas de pintura en la
Escuela para Adultos del Bronx – caminaba sola bajo el
metro elevado de Van Cortland para ir a clase – pintaba
Naomismos –
xxxHumanos sentados en la hierba en algún Campa-
mento No-te-preocupes de los veranos de antaño –
santos con caras marchitas y pantalones anchos de hos-
pital –
xxxNovias en el Lower East Side al lado de novios ba-
jitos – trenes elevados perdidos corriendo sobre las
azoteas de los edificios babilónicos del Bronx –
xxxPinturas tristes – pero se expresaba. Su mandolina
ya no estaba, todas las cuerdas rotas en su cabeza, se es-
forzaba. ¿Hacia la belleza? ¿o algún viejo Mensaje vi-
tal?
xxxPero empezó a golpear a Elanor, y Elanor padecía
del corazón – subía y le preguntaba por el Reino de los
Espías durante horas, – Elanor estaba rendida. Max en
la oficina, llevaba la contabilidad de unos estancos has-
ta la noche.
xxx“Soy una gran mujer – soy una alma exquisita – y es
por eso que ellos (Hitler, la Abuela, Hearst, los capita-
listas, Franco, el Daily News, los años 20, Mussolini,
los muertos vivientes) quieren encerrarme – Buba es la
jefa de una red de espías” –
xxxGolpeaba a las chicas, Edie y Elanor – Despertaba a
Edie a medianoche para decirle que era una espía y Ela-
nor una chivata. Edie trabajaba todo el día y no podía
soportarlo – Estaba organizando el sindicato – Y Elanor
empezó a morir, en la cama.
xxxMi familia me llamó, estaba empeorando – yo era el
único que quedaba – Fui en metro con Eugene a verla,
comí pescado pasado –
xxx“Mi hermana cuchichea en la radio, – Louis debe
estar en el apartamento – su madre le dice lo que tiene
que decir – ¡MENTIROSOS! – Cociné para mis dos hijos –
toqué la mandolina” –
xxxAnoche el ruiseñor me despertó / Anoche cuando
todo estaba dormido / cantó a la luz dorada de la luna /
desde la colina del viento. Ella lo hizo
xxxLa empujé contra la puerta y grité “¡NO GOLPEES A
ELANOR!” – me miró sorprendida – Desprecio – muére-
te – no creía que sus hijos fueran tan ingenuos, tan ton-
tos – “¡Elanor es la espía peor! ¡Recibe órdenes!”
xxx– “¡No hay cables en la habitación!” – le grito – el
último intento, Eugene en la cama escuchando – ¿qué
puede hacer para huir de esta mamá fatal? – “Ya hace
años que no vives con Louis – la abuela es demasiado
vieja para poder andar” –
xxxTodos estamos vivos entonces – incluso yo y Gene
y Naomi en una habitación Cousinesque mitológico –
gritándonos en la Eternidad – Yo con mi cazadora de
Columbia, ella media desnuda.
xxxYo golpeando su cabeza que veía Radios, Palos,
Hitlers – la gama de Alucinaciones – de verdad – su
universo – sin ningún camino que fuera a ningún sitio
– ni a mi universo – Ni a América, ni siquiera al mun-
do –
xxxVas por el camino de todos los hombres, como Van
Gogh, como la loca Hannah, todos igual – hacia el jui-
cio final – ¡Truenos, Espíritus, Relámpagos!
xxx¡He visto tu tumba! ¡Oh extraña Naomi! ¡Mi –
agrietada tumba! Shema Y’Israel – Soy Svul Avrum – tú
– ¿en la muerte?

xxxTu última noche en la oscuridad del Bronx – llamé –
a través del hospital a la policía secreta.
xxxque llegó, cuando tú y yo estábamos solos, insul-
tando a Elanor en mi oído – que se ahogaba en su cama,
adelgazando –
xxxNunca olvidaré, el golpe en la puerta, tu miedo a los
espías, – la Ley avanzando, en mi honor – la Eternidad
entrando en la habitación – tú corriendo al baño desnuda,
escondiéndote en protesta del último y heroico destino –
xxxmirándome a los ojos, traicionada – los polis de la
locura finalmente rescatándome – de tu pie dando pata-
das al corazón destrozado de Elanor,
xxxde tus gritos a Edie cuando volvía a casa asqueada
de Gimbels y se encontraba la radio estropeada – y
Louis necesita un pobre divorcio, se quiere casar pron-
to – Eugene soñando, escondido en la calle 125, deman-
dando negros por dinero en un despacho ordinario, de-
fendiendo chicas negras –
xxxProtestas desde el baño – Decías que no estabas loca
– con una bata de algodón, tus zapatos, entonces nue-
vos, tu bolso y los recortes de periódicos – no – tu ho-
nestidad –
xxxmientras inútilmente te hacías los labios más reales
con el pintalabios, mirando al espejo para ver si la Lo-
cura era yo o un coche lleno de policías,
xxxo la Abuela espiando a sus 78 años – tu visión – de
ella trepando por los muros del cementerio con un saco
de secuestrador político – o lo que viste en las paredes
del Bronx, en camisón rosa a medianoche, mirando por
la ventana el solar vacío –
xxxAh Avenida Rocahmbeau – Parque infantil de Fan-
tasmas – último apartamento en el Bronx para espías –
último hogar para Elanor o Naomi, donde estas herma-
nas comunistas perdieron su revolución –
xxx“Basta ya – póngase el abrigo señora – vamos – Te-
nemos el coche abajo – ¿quiere acompañarla hasta la co-
misaría?”
xxxEntonces el viaje – cogí la mano de Naomi, y puse
su cabeza contra mi pecho, soy más alto – la besé y le
dije que lo hacía por su bien – Elanor estaba enferma –
y Max padecía del corazón – Necesidades –
xxxA mí – “¿Por qué haces esto?” – “Sí señora, su hijo
tendrá que dejarla dentro de una hora” – La Ambulancia
xxxllegó al cabo de unas horas – se la llevaron a las 4 de
la madrugada a un Bellevue en la noche de la ciudad –
ida al hospital parar siempre. Vi cómo se la llevaban – me
hizo adiós con la mano, tenía lágrimas en los ojos.

xxxDos años después, tras un viaje a México – desolado
en la llanura cerca de Brentwood, matorrales y hierbas
alrededor de las vías de tren abandonadas camino del
manicomio –
xxxedificio central nuevo de ladrillo de 20 pisos – per-
dido en los vastos jardines de la ciudad de los locos de
Long Island – grandes ciudades de la luna.
xxxEl sanatorio despliega alas gigantes sobre el sende-
ro que lleva a un punto negro diminuto – la puerta – en-
trada por la entrepierna –
xxxEntré – olía extraño – las salas de nuevo – el ascen-
sor – por una puerta de vidrio al Pabellón de Mujeres –
a Naomi – dos enfermeras gordas y blancas – la traen,
Naomi me mira – y me ahogo – ha tenido un infarto –
xxxMuy delgada, la piel y los huesos – Naomi había en-
vejecido – deshecha en pelo blanco – vestido ancho so-
bre su esqueleto – chupada de cara, ¡vieja! marchita –
decrépita –
xxxUna mano paralizada – pesadez de la cuarentena y
menopausia reducida por un infarto, coja – arrugada –
una cicatriz en la cabeza, la lobotomía – deshecha, la
mano colgando hacia la muerte –

xxxOh cara rusa, mujer en la hierba, tu largo pelo ne-
gro coronado de flores, la mandolina en tus rodillas –
xxxBelleza comunista, sentada allí casada en el verano
entre margaritas, la felicidad prometida al alcance de la
mano –
xxxsanta madre, ahora sonríes a tu amor, tu mundo ha
renacido, los niños corren desnudos por el campo pun-
teado de dientes de león,
xxxcomen en el huerto de ciruelos al final del prado y
encuentran una cabaña donde un negro de pelo blanco
les enseña el misterio de su barril para la lluvia –
xxxbendita hija que viniste a América, anhelo sentir tu
voz de nuevo, recordando la música de tu madre, en el
Canto del Frente Natural –
xxxOh gloriosa musa que me pariste de tu vientre, que
me diste a mamar la primera vida mística y me enseñas-
te el habla y la música, de cuya cabeza dolorida tomé la
primera Visión –
xxxTorturado y golpeado en el cráneo – ¿Qué locas
alucinaciones de los condenados me sacaron de mi ca-
beza para buscar la Eternidad hasta encontrar la Paz
para Ti, Oh Poesía – y para toda la humanidad llamada
en el Origen?
xxx¡La Muerte que es la madre del universo! – Ahora
viste tu desnudez para siempre, con flores blancas en el
pelo, tu matrimonio sellado en el cielo – ninguna revo-
lución podrá destruir tu virginidad –
xxxOh bella Garbo de mi Karma – todas las fotografías
de 1920 en el Campamento Nich-Gedeiget aquí intac-
tas – con todos los maestros de Newark – Elanor no se
ha ido, ni Max espera su espectro – ni Louis se ha jubi-
lado del Instituto –

xxx¡Vuelve! ¡Tú! ¡Naomi! ¡Reencárnate! Flaca inmor-
talidad y revolución aparecen – destrozada mujer me-
nuda – los cenicientos ojos internos de los hospitales,
gris de las salas en la piel –
xxx“¿Eres un espía?” Sentado en la mesa amarga, con
los ojos llenos de lágrimas – “¿Quién eres? ¿Te envía
Louis? – Los cables” –
xxxen su pelo, mientras se golpea la cabeza – “No soy
mala – ¡no me matéis! – Oigo el techo – Crié dos hijas” –
xxxHacía dos años que no la visitaba – empecé a llorar
– me miraba – la enfermera interrumpió la visita un mo-
mento – fui al lavabo a esconderme, contra las paredes
blancas del retrete
xxx“El Horror” lloraba – volver a verla – “El Horror”
– como si estuviera muerta enterrada podrida – “¡El
Horror!”
xxxRegresé y gritó más – se la llevaron – “Tú no eres
Allen”- la miré a la cara – pero pasó junto a mí, sin mi-
rarme –
xxxAbrieron la puerta de la sala, – la cruzó sin mirar
atrás, súbitamente tranquila – continué mirándola – pa-
recía vieja – al borde de la tumba – “¡Todo el Horror!”

xxxUn año después, dejé Nueva York – en una cabaña
de la costa Oeste en Berkeley soñaba con su alma – en
qué forma, a través de la vida, continuaba en aquel
cuerpo, ceniciento o maniático, más allá de la alegría
xxxcerca de su muerte – con ojos – era mi amor en su
forma, Naomi, mi madre en la tierra todavía – le envié
una carta muy larga – y escribí poemas a los locos –
Obra del piadoso Señor de la Poesía.
xxxque hace que la hierba cortada sea verde, o que la
roca explote en hierba – o que el Sol sea fiel a la tierra –
Sol de todos los girasoles y días en puentes de hierro re-
lucientes – que brilla en los viejos hospitales – igual que
en mi patio –
xxxUna noche regresando de San Francisco, Orlovsky
en mi cuarto – Whalen en su plácida butaca – un tele-
grama de Gene, Naomi muerta –
xxxFuera incliné la cabeza hacia el suelo bajo los arbus-
tos cerca del garaje – sabía que ahora estaba mejor –
xxxal fin – ya no miraría la Tierra sola – 2 años de sole-
dad – nadie, cerca de los 60 – vieja de cráneos – en otro
tiempo Naomi de larga trenza de la Biblia –
xxxo Ruth llorando en América – Rebeca envejeciendo
en Newark – David recordando su Arpa, ahora aboga-
do en Yale
xxxo Svul Avrum – Israel Abraham – yo mismo – para
cantar en el desierto a Dios – ¡Oh Elohim! – así hasta el
fin – 2 días después de su muerte recibí su carta –
xxx¡Extrañas Profecías de nuevo! Había escrito – “La
llave está en la ventana, la llave está en la luz del sol de
la ventana – Tengo la llave – Cásate Allen no tomes dro-
gas – la llave está en los barrotes, en la luz del sol de la
ventana.

xxxxxxxxTe quiere,
xxxxxxxxxxxxxxxxxtu madre”
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque es Naomi –

 

xxxxxHIMMNNO

¡En el mundo que Él ha creado según su voluntad Ben-
xxxdito Loado
Magnífico Loado Ensalzado el Nombre del Santo Ben-
xxxdito sea Él!
¡En la casa de Newark Bendito sea Él! ¡En el manico-
xxxmio Bendito sea Él! ¡En la casa de la Muerte Bendi-
xxxto sea Él!
¡Bendito sea Él en la homosexualidad! ¡Bendito sea Él
xxxen la Paranoia! ¡Bendito sea Él en la ciudad! ¡Ben-
xxxdito sea Él en el Libro!
¡Bendito sea Él que vive en la sombra! ¡Bendito sea Él!
xxx¡Bendito sea Él!
¡Bendita seas tú Naomi en las lágrimas! ¡Bendita seas tú
xxxNaomi en los miedos! ¡Bendita Bendita Bendita en
xxxla enfermedad!
¡Bendita seas tú Naomi en los Hospitales! ¡Bendita seas
xxxtú Naomi en soledad! ¡Bendito sea tu Triunfo!
xxx¡Benditos sean tus barrotes! ¡Benditos sean tus últi-
xxxmos años solitarios!
¡Bendito sea tu fracaso! ¡Bendito sea tu infarto! ¡Bendi-
xxxtos sean tus ojos cerrados! ¡Benditas sean tus meji-
xxxllas secas! ¡Benditos sean tus muslos marchitos!
¡Bendita seas Tú Naomi en la Muerte! ¡Bendita sea la
xxxMuerte! ¡Bendita sea la Muerte!
¡Bendito sea Él que lleva las penas al Cielo! ¡Bendito
xxxsea Él en el fin!
¡Bendito sea Él que construye el Cielo de la Oscuridad!
xxx¡Bendito Bendito Bendito sea Él! ¡Bendito sea Él!
xxx¡Bendita sea la Muerte en Todos nosotros!

 

xxxxxIII

Sólo por no haber olvidado el principio cuando bebía
xxxsodas baratas en los depósitos de cadáveres de Ne-
xxxwark,
sólo por haberla visto llorar sobre mesas grises en las
xxxgrandes salas de su universo
sólo por haber conocido las ideas raras de Hitler en la
xxxpuerta, los cables en su cabeza, los tres grandes
xxxpalos
clavados en su espalda, las voces en el techo reprochán-
xxxdole sus primeros coitos indecentes durante 30
xxxaños,
sólo por haber visto los saltos del tiempo, los lapsos de
xxxla memoria, el estallido de las guerras, el rugido y el
xxxsilencio del enorme electroshock,
sólo por haberla visto pintar burdos cuadros de trenes
xxxelevados corriendo sobre las azoteas del Bronx
sus hermanos muertos en Riverside o en Rusia, ella sola
xxxen Long Island escribiendo una carta perdida – y su
xxximagen a la luz del sol en la ventana
“La llave está en la luz del sol en la ventana en los ba-
xxxrrotes la llave está en la luz del sol”,
sólo por haber llegado hasta aquella noche negra en una
xxxcama de hierro por el infarto cuando el sol se pone
xxxsobre Long Island
y el vasto Atlántico brama fuera la gran llamada del Ser
xxxa los suyos
para regresar de la Pesadilla – creación dividida – con su
xxxcabeza descansando sobre una almohada del hospi-
xxxtal para morir
– en una última mirada – toda la Tierra una Luz eterna
xxxen la oscuridad familiar – no hay lágrimas para esa
xxxvisión –
Pero la llave debe dejarse atrás – en la ventana – la llave
xxxen la luz del sol – para los vivos – que puedan tomar
esa porción de luz en la mano – y abrir la puerta – y gi-
xxxrarse para ver
la Creación brillando hacia atrás en la misma tumba,
xxxmedida del universo,
medida del tic-tac del reloj del hospital en el arco sobre
xxxla puerta blanca –

 

xxxxxIV

Oh madre
qué he dejado
Oh madre
qué he olvidado
Oh madre
adiós
con un largo zapato negro
adiós
con Partido Comunista y una carrera en las medias
adiós
con seis pelos negros en la verruga de tu pecho
adiós
con tu vestido viejo y una larga barba negra alrededor
xxxde la vagina
adiós
con tu vientre hundido
con tu miedo a Hitler
con tu boca de cuentos malos
con tus dedos de rotas mandolinas
con tus brazos de porches gordos de Paterson
con tu vientre de huelgas y chimeneas
con tu mentón de Trotski y de guerra civil española
con tu voz cantando para los arruinados obreros rotos
con tu nariz de coito malo con tu nariz de olor de pepi-
xxxnillos de Newark
con tus ojos
con tus ojos de Rusia
con tus ojos de no tener ni cinco
con tus ojos de porcelana falsa
con tus ojos de tía Elanor
con tus ojos de India hambrienta
con tus ojos meando en el parque
con tus ojos de América en el momento de la caída
con tus ojos de fracaso en el piano
con tus ojos de familiares en California
con tus ojos de Ma Rainey muriendo en la ambulancia
con tus ojos de Checoslovaquia atacada por robots
con tus ojos yendo a clases nocturnas de pintura en el
xxxBronx
con tus ojos de la abuela asesina que ves en el horizon-
xxxte desde las escaleras de incendios
con tus ojos corriendo desnuda fuera del apartamento
xxxgritando en el pasillo
con tus ojos arrastrada por policías a la ambulancia
con tus ojos atada a la mesa de operaciones
con tus ojos de páncreas extirpado
con tus ojos de operación de apendicitis
con tus ojos de aborto
con tus ojos de ovarios extirpados
con tus ojos de shock
con tus ojos de lobotomía
con tus ojos de divorcio
con tus ojos de infarto
con tus ojos sola
con tus ojos
con tus ojos
con tu Muerte llena de Flores

 

xxxxxV

Gra gra gra graznan los cuervos en el blanco sol sobre
xxxlas lápidas de Long Island
Señor Señor Señor Naomi bajo la hierba mi media vida
xxxy tan mía como suya
gra gra mi ojo está enterrado en la misma Tierra donde
xxxsoy Ángel
Señor Señor gran Ojo que Todo lo ve y que se traslada
xxxsobre una nube negra
gra gra grito extraño de Seres que huyen hacia el cielo
xxxsobre los árboles ondulantes
Señor Señor Oh Molinero de gigantes Más Allás mi voz
xxxen un campo infinito de Xeol
Gra gra la llamada del Tiempo desmembrada de pies y
xxxalas por un instante en el universo
Señor Señor un eco en el cielo el viento entre hojas ro-
xxxtas el bramido de la memoria
gra gra todos los años mi nacimiento un sueño gra gra
xxxNueva York el autobús el zapato roto el enorme
xxxinstituto gra gra todas las Visiones del Señor
Señor Señor Señor gra gra gra Señor Señor Señor gra
xxxgra gra Señor

xxxxxxxxxxParís, diciembre 1957-Nueva York, 1959

 

 

 

 

xxxxxAMÉRICA

América te lo he dado todo y ahora no soy nada.
América dos dólares y veintisiete centavos 17 de enero
xxxde 1956.
No puedo soportar mi mente.
América ¿cuándo acabaremos la guerra humana?
Métete tu bomba atómica en el culo.
No me encuentro bien no me molestes.
No escribiré mi poema hasta que no tenga la cabeza
xxxcomo Dios manda.
América ¿cuándo serás angélica?
¿Cuándo te desnudarás?
¿Cuándo te mirarás a través de la tumba?
¿Cuándo serás digna de tu millón de trotskistas?
América ¿por qué tus bibliotecas están llenas de lágri-
xxxmas?
América ¿cuándo enviarás tus huevos a la India?
Estoy harto de tus exigencias demenciales.
¿Cuándo podré ir al supermercado y comprar lo que
xxxnecesite por mi cara bonita?
América al fin y al cabo tú y yo somos perfectos y el
xxxmundo vecino no.
Tu maquinaria es demasiado para mí.
Me haces desear ser un santo.
Debe haber otra manera de resolver esta discusión.
Burroughs está en Tánger no creo que vuelva esto es si-
xxxniestro.
¿Eres siniestra o esto forma parte de una broma pesada?
Estoy tratando de ir al grano.
Me niego a renunciar a mi obsesión.
América deja de presionarme yo sé lo que me hago.
América las flores de los ciruelos están cayendo.
Hace meses que no leo los periódicos, todos los días se
xxxjuzga a alguien por asesinato.
América me pongo sentimental si pienso en los Wob-
xxxblies.
América de pequeño era comunista y no me arrepiento.
Fumo marihuana siempre que puedo.
Me quedo sentado en casa días enteros y miro las rosas
xxxdel armario.
Cuando voy a Chinatown me emborracho y nunca
xxxconsigo follar.
Está claro que tendremos problemas.
Tendrías que haberme visto leer a Marx.
Mi psicoanalista piensa que estoy perfectamente bien.
No quiero decir la plegaria del Señor.
Tengo visiones místicas y vibraciones cósmicas.
América aún no te he dicho lo que le hiciste al tío Max
xxxcuando llegó de Rusia.
Me dirijo a ti.
¿Piensas dejar que tu vida emocional sea dirigida por la
xxxrevista Time?
Estoy obsesionado por la revista Time.
La leo cada semana.
Su portada me mira fijamente cada vez que paso por la
xxxconfitería de la esquina.
La leo en el sótano de la biblioteca pública de Berkeley.
Siempre habla de responsabilidad. Los hombre de ne-
xxxgocios son serios. Los productores de cine son se-
xxxrios. Todo el mundo es serio menos yo.
Me parece que América soy yo.
Ya vuelvo a hablar solo.

Asia se está levantando contra mí.
Tengo menos posibilidades que un chino.
Es mejor que considere mis recursos nacionales.
Mis recursos nacionales consisten en dos porros de ma-
xxxrihuana millones de genitales una literatura privada
xxximpublicable que va a 1.400 millas por hora y vein-
xxxticinco mil instituciones mentales.
Sin mencionar mis prisiones ni los millones de desam-
xxxparados que viven en mis macetas bajo la luz de cin-
xxxco mil soles.
He abolido las casas de putas en Francia, Tánger será la
xxxpróxima en caer.
Mi ambición es ser Presidente a pesar de que sea cató-
xxxlico.

¿América cómo puedo escribir una letanía sagrada con
xxxtu humor estúpido?
Continuaré como Henry Ford mis estrofas son tan in-
xxxdividuales como sus automóviles y aún más porque
xxxtodas son de sexos diferentes.
América te venderé estrofas a 2.500 dólares la pieza 500
xxxdólares menos que tu vieja estrofa.
América libera a Tom Mooney
América salva a los republicanos españoles
América Sacco y Vanzetti no deben morir
América soy los chicos de Scottsboro.
América cuando tenía siete años mamá me llevaba a los
xxxmítines de una Célula Comunista nos vendían gar-
xxxbanzos un puñado por entrada una entrada costaba
xxxcinco centavos y los discursos eran gratis todo el
xxxmundo era angélico y sentimental con los obreros
xxxtodo era tan sincero que no tienes ni idea de qué
xxxcosa más bonita era el partido en 1835 Scott Nea-
xxxring era un viejo maravilloso un mensch auténtico
xxxMadre Bloor la Ewig-Weibliche de los vagistas de
xxxla seda me hizo llorar una vez vi al orador yiddish
xxxIsrael Amter en persona. Todos deben haber sido
xxxespías.
América en realidad no quieres ir a la guerra.
América son esos rusos malvados.
Esos rusos esos rusos y esos chinos. Y  esos rusos.
Rusia nos quiere comer crudos. Rusia está loca por el
xxxpoder. Quiere sacar nuestros coches de nuestros
xxxgarajes.
Quiere apoderarse de Chicago. Necesita un Reader’s
xxxDigest Rojo. Quiere nuestras fábricas de coches en
xxxSiberia. Que su enorme burocracia dirija nuestras
xxxgasolineras.
Eso no está bien. Ugh. Enseñará a leer a los indios. Ne-
xxxcesita grandes negrazos negros. Ah. Nos hará tra-
xxxbajar dieciséis horas diarias. Socorro.
América esto es bastante serio.
América esto es la impresión que tengo cuando miro el
xxxtelevisor.
América ¿esto es correcto?
Será mejor que me ponga a trabajar ahora mismo.
Es cierto que no quiero entrar en el ejército o hacer de
xxxtornero en fábricas de piezas de precisión, en todo
xxxcaso soy miope y psicópata.
América estoy arrimando mi hombro marica a la rueda.

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxBerkeley, 17 de enero, 1956

 

 

 

Ginsberg, Allen. Poemas escogidos (Trad. Josep Costa Prieto). Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 1997.

 

HÉROES

Ray Loriga 'Héroes'

 

 

xxEstábamos todos bebiendo pero de alguna extraña manera, como casi siempre, yo había perdido el ritmo. Era ingenioso cuando los demás eran entusiastas y entusiasta cuando ya todo el mundo empezaba a ser reflexivo y reflexivo cuando todos querían divertirse y estúpidamente divertido cuando ya andaban cansados. Alguien gritaba: ¡SOMOS PRÍNCIPES!, y yo repetía: ¿PRÍNCIPES, SÍ PRÍNCIPES!, y entonces otro decía: ¡SOMOS ÁNGELES!, y yo decía: ¡ÁNGELES, SÍ ÁNGELES! y corríamos de un lado a otro a por más cerveza y alguien ponía coca en una mesa de cristal y luego uno simpático, pequeño y feo pero al mismo tiempo especial y hasta guapo a su manera, como una de esas ranas que uno sabe que acabarán convirtiéndose en príncipe, me dio medio ácido y me pasó una botella de vino. Después llegó un rato malo, sin mucha gracia, la conversación se hacía pesada, como puré de verduras o algo así, hasta que apareció una preciosa chica rubia y alguien dijo cómo se llamaba, pero no me enteré, y se sentó en el suelo y el príncipe rana le pasó una guitarra y ella se puso a cantar con una voz que parecía estara agarrada a una cornisa con una sola mano y cantó algo sobre un corazón que pasaba la noche fuera de casa y que volvía siempre por la mañana destrozado en mil pedazos. Cuando terminó su canción todo el mundo aplaudió, y la chica rubia no dijo nada.
xxTenía una sonrisa pequeña y eso fue todo lo que nos dio, aparte de la canción. Luego se metió en una de las habitaciones con uno de los tíos que había por allí. Uno de esos que definitivamente no se lo merecen.
xxCuando me empezó a subir el ácido pensé: bueno, se acabó. No puedo seguir con esto; el trabjo y la apisonadora RESPONSABILIDAD-CULPA-DIOS TE QUIERE-TU FAMILIA TE QUIERE- TÚ NO TE QUIERES PERO ESO SE PUEDE ESPERAR. Pensé simplemente: adiós, se acabó. Seguí bebiendo cerveza y vino tan deprisa como pude y luego me levanté para cantar algo pero no me acordaba de ninguna canción, así que traté de recordar la canción de la chica rubia y se me ocurrió que si la cantaba la chica saldría del cuarto y me diría algo. Algo bueno o algo malo, pero algo. El caso es que no me acordaba de la letra y terminé por cantar un trozo de una canción de legionarios. Soy un hombre a quien la muerte hirió con zarpa de acero, soy el novio de la muerte. Un niño de unos quince años que había ido allí a comprar caballo me tiró una lata de cerveza a la cabeza. Caí al suelo pero todavía estaba entero. Cogí la lata, la abrí y me senté a beber en silencio. No dije nada más en toda la noche. Antes de que todo empezara a moverse decidí que lo único que necesitaba era una habitación pequeña donde poder buscar mis propias señales. Sabía que no debería haber abandonado la primera habitación. Hacía casi diez años que lo había hecho. Vi claramente que todo funcionaba mal desde entonces. Empecé a imaginar cómo sería mi nueva habitación y decidí que no saldría de ella hasta estar verdaderamente capacitado para engrosar las filas de los ángeles.

 

 

 

 

xxAlgunas mañanas eran iguales a otras mañanas en las que yo era considerablemente más pequeño, en las que era pequeño de verdad y aunque venía rebotado de circunstancias muy distintas, la sensación era casi la misma. Como dos caídas separadas por veinte años pueden suponer el mismo daño.
xxLa sensación de niño era fundamentalmente la de estar desarmado, y en las mañanas de las que estoy hablando la sensación era la misma pero peor, como estar desarmado para siempre. En estos casos la duración de la putada es fundamental, porque no es lo mismo torcerse el tobillo que ser cojo. Un dragón al que se le ve el final de la cola no es un dragón demasiado peligroso, y un tren de diez vagones puede pasarte por encima pero no puede estar pasándote por encima toda la vida. Aunque probablemente no sea muy buena idea enfrentar la longitud de tu suerte a la longitud de un tren. El caso es que en mañanas como ésas me sentía francamente jodido, y trataba de encontrar una molestia nueva y me reventaba encontrarme con la estúpida molestia de la infancia. Y no sólo por las mañanas, también por las tardes o por las noches corres el riesgo de tropezarte con cuerdas y palos y balones y ventanas y camas y todo tipo de familiares y amigos y desconocidos y programas de televisión. Como la sensación de estar tumbado con la cara pegada a la hierba, que creías que había desaparecido para siempre. Es algo parecido a ser capitán de barco y que todos tus buques se llamen Titanic.
xxEn medio de estas mañanas iguales siempre pensaba, y lo sigo pensando ahora, que no todo lo que encuentran en tus bolsillos es tuyo.

 

 

 

 

xxQuisiera dedicar una canción a todos aquellos niños a los que alguien se comió alguna vez en algún lugar del mundo por distintas buenísimas razones, todas ellas bendecidas por expertos religiosos o expertos financieros o simplemente expertos en el difícil arte de empalar cuerpos pequeños con una lanza. Como uno acaba dudando de casi todo, especialmente del propio vuelo, o sea de la distancia real que le separa a uno del suelo o lo que es lo mismo de la distancia que le vas sacando a las cosas, conviene hacer unas cuantas declaraciones de principios antes de cualquier viaje en barca porque después vienen los rápidos y entonces ya no sirven los remos para nada y todo lo que dices no se entiende porque no hay dios que hable con agua en la boca. Antes de que lleguen las cataratas, quería decir que me gusta chapotear y si suena artificial, que te den por culo, porque hasta el más tonto sabe que no se puede chapotear en aguas profundas y si ves en eso rasgos de inmadurez que te den por culo otra vez porque hace falta mucho valor para tirarse de cabeza donde no cubre.
xxCompraba bengalas y sembraba la autopista de bombillas, por las noches no veía gran cosa pero todo lo que veía era suyo.
xxSe cortó un dedo de cada mano pero ella se quedó un par de días más a su lado. Desgracias de una línea y suerte de estribillos. Zapatillas de colores para todos los niños del mundo. De esas que tienen un colchón de aire en la suela y refuerzo de caucho en las punteras.

 

 

 

 

xx¿QUÉ ESPERAS DE TUS CANCIONES?
xxBien, estoy aquí metido, en mi cuarto, y las canciones van saliendo y yo sólo espero que no me dejen tirado, espero de las canciones todo lo que no me han dado mis padres, ellos eran muy buenos con los consejos y con las minas. Ponían millones de minas en el pasillo, decían, chico estamos a tu lado, sólo queremos ayudarte, pero cuando salía al pasillo sólo veía sus minas escondidas debajo de la moqueta. Espero poder andar por encima de mis canciones más tranquilo de lo que andaba por encima de los pasos de los demás.
xx¿VAS A ESTAR AQUÍ MUCHO TIEMPO?
xxVoy a estar aquí para siempre.

 

 

 

Loriga, Ray. Héroes. Barcelona; Ed. Plaza & Janés, 1993.

 

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