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ARMÓNICA ENTROPÍA

noviembre 14, 2019 Deja un comentario

 

xxxxxANDÉN 21
(Plaza de Armas, Sevilla)

xxxxxxxxxxxxxxxxxQuien se siente a gusto en las estaciones de autobús, no se siente
xxxxxxxxxxxxxxxxxa gusto en los aeropuertos, y viceversa. Cuestión de clase.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxJorge Riechmann

La mujer que espera sentada en un banco del .andén .no .lee .la
hora en su reloj de pulsera: la escruta.

Un amante arrebatado .envía un sms a su amada. Me llega a mí.

En el aseo, el estafador se prueba una cara nueva ante el espejo.

Besan a una rubia de labios biselados.

Las madres y los novios .que .se .despiden .en .el andén sienten
tentaciones de interpretar la escena .fílmica .de .salir .corriendo,
alcanzar .el .tren .de .vapor .y .juntar .su .mano, .lluvia y cristal
mediante, con la mano de la niña resbaladiza. Música.

Desde .el .andén, .hacia .la .ventanilla: este es el único lugar del
mundo donde la tristeza alza la cara.

De xpronto xsiento xinsoportables xganas xde .tener .quien .me
quiera. Guapo o feo, eso qué más da: quien me quiera.

Los que me .miran .saben .que .estoy .escribiendo .sobre .ellos,
y .se .inquietan .más .que .si, .en .vez de un lápiz, tuviera en la
mano un revólver.

El xrevisor xcoteja xcara xy xdocumento, xy .regaña .al .viajero
por xincumplir xno xxqué .norma. Disculpe, no sabía… —dice
el xpasajero. Pues .hay .que .saber .de .todo —le .dice, .el .muy
ignorante.

El sol, que sabe que es domingo, se afana en sus servicios.

Sueño con lentejas.

 

 

 

 

Llueve y te leo y me sonrío
y leo y te sonrío y me llueves
y te lluevo y sonrío y…

 

 

 

Camacho, Carmen. Campo de fuerza. Salamanca; Editorial Delirio, 2012.

 

ZONA DE SOMBRA

 

Guardo frío en los cajones.

 

 

 

 

FACEBOOK

Ciega en mi importancia
paso las horas agarrada a la persiana
miro el patio/ sin nadies
las casas de enfrente
la luz de las ventanas
la sombra en los postigos
Tras los visillos
ellos también me observan en silencio
ciegos en su importancia

 

 

 

 

LAS VERSIONES DE EVA

1
Acercar la boca
a la piel de esta estancia

 

2
tratar de succionar el veneno

 

3
regresar reptando
al manzano del olvido

 

 

 

 

DESHABITACIONES

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLlega el tiempo cabrón de las mudanzas
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLuis Melgarejo

De quién qué cosa:
los libros las fotos los calcetines
las manos
De quién es cada objeto tuyo y mío
Cómo repartir sin destrozar
la manta de ir al campo por ejemplo
si no es deshaciendo punto a punto
la urdimbre que tejieron las agujas
del reloj y enterrar por los cajones
la madeja temblorosa
xxxxxxxxxencontrarla tal vez
quién sabe en cuántos años
xxxxxxxxxtomarla con nostalgia
xxxxxxxxxacercarla a la cara
xxxxxxxxxolerla y al fin
xxxxxxxxxregalársela al gato

 

 

 

 

CARNE DE ESPEJO

1.

Así ien iel ialma icomo iel ialma: imi icuerpo, sombra a es-
cala del espejo de dentro. Aquí, la angustia y su garganta;
aquí, las costillas y el desaire; aquí la pierna inquieta; aquí
el coño o el mar, el omoplato iy ila ipaciencia, el pecho y la
grieta de luz, la tos o el prodigio. Y aquí la ceja y, cerca, la
trampa. iBajo iel idesconsuelo icuajo sal para las lágrimas,
por ila icolumna ivertebral itrepa iuna imadre, ien el fémur
trabaja el ifrío. La ihumedad iy iel ipliegue, ila irodilla iy iel
nublo, los años de la piel. No te miento. Soy lo que ves,
hoy
una herida,
herida solo, herida de nadie, herida y ya está.

2.

He intentado arreglar esto: ir a la peluquería, icomer a su
hora, hacerme un torniquete, olvidarme a plazos.

Y no.

Síntoma de mí, tiembla la materia que me forja.

3.

Pero esta fiebre riega las calles, mueve las hojas, deja limpio
el sol. Mi grito ensancha el pulmón de la esteticista, que esta
tarde colará un suspiro ientre la lima y la órbita del anular. El
vómito ihará iarder ilos iojos de los coladeros y reventará los
paisajes que cuelgan en los museos. El idolor ipuede iarrasar
ciudades.

No xduele xesta xenfermedad xde illeno isino iel iremedio ide
huecos.

Por eso. Por eso estos huesos, la calle en ascuas, el estómago
vacío. Ya no [me] incubo.

Alma, iespejo iy imundo. iMundo, iespejo iy icuerpo. xCuerpo,
espejo y alma.

Sanaremos.

 

 

 

Camacho, Carmen. Campo de fuerza. Salamanca; Editorial Delirio, 2012.

 

EL POLO OPUESTO

 

Con qué inocencia
hizo la flor de jazmín
planes para el invierno

 

 

 

 

LA COPA DE RUBIN

No recuerdo el lugar ni el tiempo exacto
en el que me dejé a mí misma
sola en el bosque
por primera vez
Era demasiado pequeña
xxxxxxxxxxxxxxxxxsiempre seré
xxxxxxxxxxxxxxxxxdemasiado pequeña
xxxxxxxxxxxxxxxxxla primera vez

Desde entonces
—más a menudo de lo que quisiera—
escapo de mi suerte
me adentro en la espesura
me esparzo en las pisadas
entono el canto del reclamo
soy
cebo carne presa anzuelo
pasto de varias bestias

 

 

 

 

Nunca he llegado demasiado lejos cuando he huido
acaso unas calles varios árboles más allá
pocos pasos nada casi nada
Más que un temor difuso a la oscuridad del monte
me regresa
el pavor tangible que le tengo al amo
Eso lo sabe mi dueño
—vuelve a estar cerca
huele mi miedo—
que a lo largo de los años
en su acecho se disfraza
con diferentes rostros sexos cargos capas
Nombres

 

 

 

 

Claras del día
Brillan a mi regreso
cristales rotos

 

 

 

Camacho, Carmen. Campo de fuerza. Salamanca; Editorial Delirio, 2012.

 

TOMA DE TIERRA

 

Las de este pueblo no podemos ser
sino así
Idéntica a la vecina
cada mañana me entallo la armadura
salgo a la calle me erijo vociferio
voy dejando a toda prisa en los buzones
el folleto explicativo de mi fuerza
Alzo la casa a pulso
amamanto a una impresora
meto el dedo a presión en las rendijas
doy golpes en la barra de los bares
Las de este pueblo somos fuertes por ley
Este no es un sitio de nenazas
Hacer oficio de dulzura
es un acto a todas luces reaccionario

 

 

 

 

Sin embargo en ocasiones
hemos visto mujeres
hablar con cálida voz
temblar al decir te adoro
ir por la calle sin máscara
de pestañas
llorar sin acudir a los mortuorios

Son muchachas forasteras
muy raras

y no sé cómo se atreven

 

 

 

 

xxxxx[ Φ ]

Cuando dije
xxxxxxxxdos botellines más por favor
quise decir
xxxxxxxxdos botellines más por favor
Estrictamente
No habitaba la tierra del signo
la piel de nuestras manos
ni las monedas
sobre la barra

Todo era
campo magnético

 

 

 

 

—Deportada al ruido
ninguna canción hablará de mí—

 

 

 

 

xxxxx[ ħ ]

Y dime
¿qué has aprendido del viaje?
¿qué traes de nuevo bajo el cuerpo?

yo de esta tierra
no saqué
fruto sano
solo
la podrida
flor
de papel

 

 

 

 

xxxxx[   ]

xxxxxxxxxxxxxxxxxEl sabio es sin idea.
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxLao Tse.

Tú no puedes sembrar
Para hundir las manos en la tierra
hace falta algo más
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque manos
xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxque tierra

 

 

 

 

Evito la lástima
los cinco minutos de agonía
el llanto amargo y su vivirlo
Lo evito
Después lamento
no haber tenido
un gramo de compasión
conmigo misma
el abrazo propio
las caricias que me debo
y que me tumben
xxxxxxxxxxinsurgentes
contra mi estricta orden
de seguir en pie
que siempre acato

 

 

 

 

En la noche
cruza el pájaro de la sal
del blanco al blanco

Lo atrapa un ciego

 

 

 

Camacho, Carmen. Campo de fuerza. Salamanca; Editorial Delirio, 2012.

 

DOS POEMAS DE ‘CAMPO DE FUERZA’

octubre 8, 2019 2 comentarios

 

xxixxxxDE UNA NOTA MANUSCRITA
HALLADA EN UN LIBRO SOBRE LA SHARÍA

Antes de señalar
al ladrón
con el dedo

cuenta las manos que te faltan

 

 

 

 

ESTRELLA NO DEJA NI HUELLA

Limpio con furia el espejo
—feroz azote del trapo—
mi azogue contra su azogue
Y sin embargo aquí siguen
xxxxxxxxmis ojos
a ambos lados de esta nada
mirándome llorar

 

 

 

Camacho, Carmen. Campo de fuerza. Salamanca; Editorial Delirio, 2012.

 

HOMER

The eternal fight

 

xxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxxPara Eduardo Lago, por el hurto

Entraron en la casa el veintiuno de marzo
tras forzar los tablones que tapaban la entrada
y tras retirar varias toneladas de objetos.
Medio siglo después un funcionario
entendió la sinergia y le propuso
a la UNESCO fijar aquella fecha
como el día mundial de la poesía.

 

 

 

 

Hoy doce sicomoros los recuerdan
en un parque discreto.
Homer y Langley Collyer, neoyorquinos.
Hoy parte del lenguaje y de la tierra:
“¡este cuarto parece de los Collyer!”
Fueron ricos, excéntricos y sucios.
Fueron recolectores y obsesivos,
fueron grandes enfermos y famosos.
Pero los sicomoros nada saben
de estos chismes; la tierra donde reposan sólo cuenta
que Langley y Homer Collyer
sobre todas las cosas son hermanos.

 

 

 

 

Está ciego. Su hermano lo alimenta
a base de naranjas. Por las noches
sale en busca de todos los diarios
y todos los periódicos.
“Cuatrocientas naranjas cada mes,
te curarás muy pronto, Homer.
Y cuando lo hagas tengo una sorpresa:
estoy salvaguardando nuestro tiempo
para que tú lo leas algún día.
Para que tú lo leas y comprendas
lo que ves y ante todo para que no te asuste
tanta velocidad y tanto ruido”.

 

 

 

 

Ciento tres toneladas de basura
(sin contar veinticinco mil libros diferentes
y los cuerpos de Langley y Homer Collyer).

 

 

 

 

Túneles de papel por donde Homer,
paralítico y ciego, no puede aventurarse.
Langley sigue saliendo a por la prensa
y a veces a por agua de una fuente.
También cortan la luz pasado un tiempo.
Pero de esto su hermano no se queja
y Langley está tranquilo.

 

 

 

 

El número dos mil setenta y ocho.
Al final decidieron demolerla.
“Mejor así –dijeron los vecinos–,
este edificio no es más que basura”.

 

 

 

 

Homero –entre otras cosas– significa rehén.

 

 

 

 

rastrillos, paraguas, bicicletas, cochecitos de niño, cajas y cofres, una colección de armas, lámparas (de pie, de araña y de pared), juegos de bolos, la capota de un landó; maniquíes, postales de chicas pin-up, bustos de escayola, retratos al óleo, una estufa de queroseno, frascos con vísceras humanas, cientos de metros de sedas, brocados y damascos, alfombras, tapices, cuadros, relojes, una quijada de caballo, instrumentos musicales (banjos, cornetas, acordeones, un clavicordio, dos órganos, cinco violines y catorce pianos, verticales o de cola), partituras en braille, cajas de música, un antiguo aparato de rayos X, instrumental clínico y quirúrgico, trenes y aviones de juguete, el viejo Ford T y la piragua de su padre, Herman Collyer

 

 

 

Clark, Ben. Basura. Salamanca; Editorial Delirio, 2011.

 

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TU BASURA NO ES BASURA

Diógenes

 

Al principio es confuso y hace falta
dejar que todo cambie y viaje un poco.
Al principio las cosas pueden ser
basura para algunos pero no para otros
y a medida que el peso conduce a los objetos
del oeste
xxxxxxxxxal este
xxxxxxxxxxxxxxxy
xxxxxxxxxxxxxxxxxdel norte
xxxxxxxxxxxxixxxxxxxxxxxxxal sur
la basura contiene más basura,
y para cuando llega al vertedero
de Govandi en Mumbai,
los niños saben bien que donde juegan
todo lo que hay es puro.

 

 

 

 

Cuando desalojaron a Edmund Trebus
vivía en un rincón de su cocina
recluido.
Limpiaron el jardín
y llenaron camiones y camiones
con todos los objetos de la casa.
Unos días después Heringey Council
recibió con sorpresa la demanda
de Trebus reclamando
una indemnización
por haberle robado todas sus posesiones.

 

 

 

 

Lo llaman jugaad
y les cuesta entender
que haya gente que tire los objetos
porque ya no funciones. No sorprende
que sea en India donde
aparezca el concepto
(arreglar, inventar, recombinar:
perpetuar, negar la obsolescencia),
basta con recordar que fueron ellos
los primeros del mundo
en descubrir el cero.

 

 

 

 

También es cierto que si pasa
tiempo suficiente
–siglos o milenios–
la basura no cambiará
pero sí su nombre:
será entonces arqueología.

 

 

 

 

Para saber a qué se referían
le añadían “basura” a las palabras:
hipotecas, comida, televisión, contratos…
Ya no hubo confusiones pero nadie
quiso indagar por qué fue tan sencillo.

 

 

 

 

Hay un nuevo enemigo:
lleva ya mucho tiempo pero es nuevo
para el hombre corriente, el hombre de hoy:
se llama “obsolescencia programada”.
El hombre se enfurece,
maldice a las empresas, al sistema,
ve vídeos, participa en foros, lucha
contra tanto consumo innecesario.
Con el tiempo se cansa,
poco a poco se aburre
y cambia de teléfono, suspira
y entiende que la idea ha caducado
como estaba previsto que ocurriera.

 

 

 

Clark, Ben. Basura. Salamanca; Editorial Delirio, 2011.

 

EL HOMBRE DE SINOPE

Carrito Mercadona sin ruedas en mitad de la acera

 

Tengo un carro de Eroski con las ruedas
desgastadas (chirrían y es molesto).
Pero en todas las casas hay detalles
reprochables, deseos de reforma.
“Ya vendrán otros tiempos”. Eso dicen.

 

 

 

 

Las botellas vacías, las litronas,
los envases de plástico y las latas.
Un poco más allá un condón y un Nobel
sin encender, la hierba es verde y brilla
el sol sobre este sábado de luto:
pronto el ayuntamiento borrará
cualquier rastro humillante de su noche
y saldrán los votantes al paseo.

 

 

 

 

Policía.
Prohibido rebuscar en la basura.
Documentación.
Patada al carro. Rueda estropeada.
Papeles, coño.
Fuera de aquí la noche es un milagro.
Comisaría.
Instrucciones de un hombre y su uniforme:
“Vuelve a tu casa y da
nuevas instituciones a tu tierra”.
Carro inservible.
Frío.

 

 

 

 

A Manes lo mataron en Callao.
Fue una lata de atún con raticida
junto a un contenedor. Murió despacio.
Lo acuné entre mis brazos y Madrid
me pareció el peor sitio del mundo
para morir. Le hablé toda la noche
y al alba lo dejé sobre la acera.
Poco después un hombre lo lanzó
con un desprecio hondo a la basura.

 

 

 

 

No se engañe: yo leo los periódicos.
Somos, los vagabundos, delos pocos
que leen cada día
la prensa impresa y muerta de este nicho.
Y sí, tengo mis propias opiniones
sobre “la situación”
y sobre el paro y todo lo demás.
Pero el caso es que yo lo leo todo
sin olvidar por qué lo estoy leyendo;
porque alguien lo tiró, porque es basura.

 

 

 

 

De poco nos sirvieron tantos dioses,
porque todas las cifras
eran mitología.

 

 

 

 

Acumular es siempre acumular.
Significa lo mismo en todas partes.

 

 

 

Clark, Ben. Basura. Salamanca; Editorial Delirio, 2011.

 

HISTORIA DE LA LLUVIA

Tres poemas de la primera sección de ‘Basura’, libro de Ben Clark publicado por la editorial Delirio.

 

Whatever

 

Londres es una ciudad de más de 70 millones de ratas
(según youtube y varias otras páginas).
Más ratas que británicos, se dice.
Ratas Lores y ratas en el número diez,
ratas alimentándose de todo
lo que la reina tira en sus banquetes.

 

 

 

 

El veintidós de marzo del año dos mil uno
cerró Fresh Kills, inmenso vertedero
en Staten Island, Nueva York.
La isla tiene montañas de basura,
la más alta supera en veinticinco
metros la estatua de la libertad.
Hubo grandes festejos y discursos.
Unos meses después fue necesario
volverlo a abrir de nuevo;
llegaban dos millones
de toneladas frescas de Manhattan.

 

 

 

 

Por su parte, los dueños
de la empresa negaron
haber abandonado
así al trabajador.
Aunque admitieron luego
que no tenía contrato.
Según declaraciones
al diario Levante
le tiraron el brazo a la basura
“porque era necesario
continuar trabajando”.

 

 

 

Clark, Ben. Basura. Salamanca; Editorial Delirio, 2011.

 

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